pela65
Usuario (Argentina)
Quería difundir poesías gauchas que son escritas por mucha gente que es conocida en grupos tradicionalistas. A pesar de que los tiempos van cambiando, quienes gustan de estas cosas se empeñan en seguir haciendo renacer nuestras cosas muy a pesar de la invasión de culturas foráneas. Esta gente que se emociona viendo una flor como la del cardo, o escribirle a la arpillera, o a tantas cosas que tienen que ver con nuestro campo. Algunas de estas poesías encontraron música y voz en Carlos Marchesini por ejemplo. Espero que les guste el contenido que si bien no es muy extenso sirve para que cada uno de nosotros nos dediquemos a buscar y difundir esta cultura nuestra. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ CARDO AZUL. Cardo azul que en la campaña vistes de lujo la escena, entre la agreste verbena que circunda la espadaña, la peperina acompaña con su perfumada flor, y, el piquillín seductor muestra su fruto rojizo, mientras respalda ese hechizo el suave trébol de olor. Cuando en las tardes calladas del estío campechano, surges airoso del llano con tus flores azuladas, sos, cardal, la pincelada que adornando el escenario luces el albor primario con que la pampa engalana la presencia soberana de tu estampa de corsario. Más de una vez contemplé, (placer del alma y los ojos…), a tus flores cual manojo que del cielo imaginé, a tal punto que saqué clara reflexión genuina, que por criolla y argentina comparé sobre la luz, a la frente de Jesús con su corona de espinas. Por eso es que al contemplarte llenas mi pecho de un sano y profundo sentido humano invitándome a cantarte, y en la simpleza de mi arte te siento hermanado así, porque desde que te ví mi verso te sintetiza. El cardo azul simboliza la tierra donde nací. Como el aromo, el ceibal de presencia extraordinaria exhibe la pasionaria su belleza victorial, una escalada triunfal nace del campo sembrado, en sudor glorificado del hombre que lucha y sueña, representando la enseña del porvenir anhelado. Sobre aquel campal ambiente vi estancias, ranchos, taperas, contempladas cual si fueras su vigía permanente, lagunas resplandecientes donde crece la espadaña, mientras la nutria acompaña ese mundo de esplendores (tal como vi bebedores en boliches de campaña…) Todo esto puso en mis ojos refulgencia y poesía, saturando de armonías inefables mis antojos, los atardeceres rojos -muda explosión de color- timbradas notas de amor tras indescriptible tul mientras lucía el cardo azul su magnífico esplendor. Adolfo Manuel Reynoso ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- La bolsa de arpiyera. El día que te inventaron naides habrá calculao todo el uso que te han dao en las cosas que te usaron. De nuevita aprovecharon tu tejido resistente con un yeno permanente levantao en la ocasión, o golgada en el galpón pa’la cosecha siguiente. Tanto coserte la boca y tirarte las orejas te jueron volviendo vieja aunque no una cosa tioca. El calador te provoca Una herida que no cose, Y hacían que vos pa’las doce la bandera de avisar, a la hora de almorzar, pa’que te vieran con goce… Yo te usaba en el recao de carona o sudadera y hecha cincha chacarera con un prolijo doblao A un bagual recién montao servís pa’el ojo tapar y yo te sabía atar tantas veces a los tientos, con destintos alimentos que solían encargar. Pa’pelar, en la carniada o en la melga, de bandera, y limpiar la volcadera anterior a la engrasada. También te he visto doblada en el asiento el’arao en los días que había helao; y te vide cuando el pión, hacía de vos un colchón y hata lo hubieras tapao…! De improvisao capuchón pa’no mojar la moyera también sirvió la arpiyera y pa’tapar el recao. Yo la vi de cortinao hasta en una jineteada -¡Pa’l que no paga la entrada!-, y en un asao pa’l pueblero, vos juiste mantel campero. Bien abierta y bien labada. Diste calor a mis pies en los suecos o en las botas si las medias’taban rotas, y te tiraba después…! Hoy maduro, ya lo ves, de mi estirpe chacarera, una décima surera con desparejos renglones resaltó tus condiciones vieja bolsa de arpiyera…! En artesano morral pa’l’avena de un cuadrero también te usó un chacarero si no había otro material. Pa’l moquiyo-que’ra un mal- se te usaba pa’un ahumao y de lo que he recordao es una parte nomás, porque en muchas cosas más en el campo se te ha usao. Agustín Lopez ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ El maceta viejo. Tenía marcada 'El Meceta' una pechera en el pecho, el lomo medio deshecho del recao y la silleta. En la panza y la paleta güellas de cincha y pretal, de tanto tratarlo mal aquella gente perversa, quedó tobiano a la juerza y bichoco el animal. Siendo caballo de andar, andubo pa'l chacaneo y siempre que hubo un rodeo lo agarraron pa'enlazar. Jué guapo pa'galopear y tragó leguas sin fin. Movía con el rastrín por más cargao que estuviera: o rompía la pechera o quebraba el balancin. El sirvió más de una noche pa'dir hasta la milonga, atao a la villalonga, entre las varas del coche. El andubo a troche y moche con el barril aguatero, jué cadenero y ladero, jué de sulki y jardinera, y en los 'trescientos' de ajuera cuidao con él compañero!.. Pero el tuso le cortaron y le pelaron la cola y a una calle media sola una mañana lo echaron. De esta forma le pagaron todo el servicio prestao!.. Les cabrestió,resignao, como siempre...liberal; le sacaron el bozal y allá quedó abandonao. Dejó el pasto que él comía pa'otro caballo mejor, era el último favor que el dueño ingrato le hacía. al tiempito no tenía más que los güesos y el cuero, a veces el día entero pasaba como distráido, y el labio de abajo cáido como un inmenso puchero. Allá vivió como pudo, entre vizcachas y cuises, a veces comió raíces, haciendo las del peludo. Aunque estaba medio habudo un tiempito pellizcó y tan mal no la pasó mientra tubo agua el pantano pero al llegar el verano ni un charquito le quedó. En frente de la tranquera desesperao vino a dar, pero ya podía esperar pa'que alguno se la abriera! No habia duda que aquel era el principio de su fin. Aunque juá buen saltarín saltar no podía tampoco, porque estaba tan bichoco que lo paraba un piolín. Al ver un matungo flaco que estaba cáido en el suelo, sofrenándose en el vuelo, se le arrimó un pajarraco. Después de este bicharraco vino en seguida un montón y,por equivocación ya creyéndolo osamenta, un chimango le revienta el ojo de un picotón. Levantó el cogote a gatas cuando lo dejaron tuerto. Todavía no estaba muerto y alcanzó a mover las patas, hizo tiritar las matas con un resuello profundo; allí estaba el cuervo inmundo que le deseaba la muerte... Así suele ser la suerte del que hace bien en el mundo!. Aquel que llevara el tarro con el mate pa'l rastrojo; aquel que núnca fué flojo; ni en el arao ni en el carro; aquel que pisara el barro quien sabe pa'cuantos ranchos murió rodeao de caranchos, gaviotones y chimangos que habían de hacerlo miñangos con los perros y los chanchos. En una de las orillas, donde ya se entierra solo, sabe asentar un chingolo sobre las blancas costillas. Y allá contra las varillas, aunque naides lo recuerde, la osamenta ya se pierde en un trbolar en flor, que en todo su alrededor crece más alto y más verde. Si algún resero asujeta por el camino el arreo, la tropilla hace un rodeo y aquellos güesos respeta. La madrina queda quieta deteniendose en el viaje y mientras que hace coraje pa'dir a olfatear el perro, hace un silencio el cencerro como en señal de homenaje. LUIS DOMINGO BERHO.

Para todos lo que gustan de estas cosas aquí va una tercera parte de poesías gauchas de Boris Elkin. Espero que les guste. POR DISGRACIA. ¿Te parecen poco mis cincuenta inviernos pa que tanta cana me blanquiara el pelo? ¡Bien se ve, muchacho, que no sabes nada d’estas cosas que llevo acá dentro! Hacen muchos años. En esta estanzuela que queda a la zurda, dentrando pal’pueblo, habían dos muchachos, que de tan amigos de tan parejitos, de tan compañeros, eran lo mesmito que una yunta ‘e bueyes uñidos al yugo de un buen sentimiento. Dispués…una moza que tenía unos labios como pa que nunca se perdiera un beso en la estancia aquella dentró de mensuala ¡y yo no sé ni cómo se puso‘e pormedio! ¡Lo que son las cosas! No por desleales, sino por iguales, quisieron lo mesmo. Y desde aquel día esos dos muchachos qu’eran como bueyes, por lo compañeros, al hallar el toro que cada uno lleva, andábamos hoscos, picaos por los celos. ¿Quién jué el primero que quiso curarse del antojo zonzo de algún poco’e sangre? ¡No sabría decirte, porque no me acuerdo! Sé que nos miramos. Sé que en la topada mi daga y la suya salieron a un tiempo. ¡El hachaba lindo! Me cortó por lujo. Yo tiraba bajo; le dentraba feo; y al final de cuentas de aquella trenzada ni perdió el más zonzo ni ganó el más lerdo; uno, por disgracia se jué al otro mundo, y otro ¡por disgracia! se quedó viviendo. Boris Elkin. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- COSAS DE LA VIDA ¡Pucha que triste tener el rancho así, como tapera, sin tener un jazmín que lo perfume ni un zorzal que le cante en la cumbrera! Dende que asoma el alba hasta la noche… ¡solito por la huella! Si ensillo mi caballo pa ir al pueblo, Denguno me acompaña a la tranquera, Y al volver por la noche, está mi rancho ¡tan solo! ¡tan oscuro! ¡ que da pena!... Algo me falta… No basta que uno tenga un poco’e yerba, Un zoquete de carne pal asao O un chala pa’pitar cuando se le ofrezca. Es algo más…y es algo. ¡Que amalhaya, mi Dios, si lo tuviera! Lo que me falta es ella. La hija del pulpero. La que tiene dos soles en los ojos, Una noche’e tormenta entre su pelo, Un camuatí en los labios Y un pichón de paloma en cada seno. ¡Sí! ¡Es ella! A veces, cuando llego hasta el boliche y me abajo a tomar una ginebra, me recuesto en la puerta que da al patio, pa así, cuando se cruza, poder verla. Yo he querido decirle muchas cosas, pero…¡que muesca!, las palabras toditas se me añudan y no puedo decir lo que quisiera. Yo me tengo aprendida de memoria una declaración entera. Que me la acuerdo bien, cuando estoy solo, y me la olvido cuando estoy con ella. ¡Cosas de la vida! Guapo como denguno ¡y ande quiera! Capaz de matar tigres a talero, de peliarlo al más hombre a poncho y tierra. Y no tengo coraje pa decirle que me sobra ternura pa’quererla… Boris Elkin. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- GUAPEANDO No crea, compadre qu’es llanto lo que usté ve correr de mis ojos, sino que la leña está verde y pal humo, le juro, ¡soy flojo! No se vaya a pensar que ando triste por culpa ‘esa china rastrera que se jué y ha dejado mi rancho, ¡ya lo ve, compadre, como una tapera! Pero es claro: hay momentos qu’estraño. Tanto tiempo he vivido con ella Que áura, al no verla, mi rancho parece potrero de todas las penas. Cuantas veces qu’ he güelto cansao de andar galopiando las leguas y leguas, en lugar de dormir me he quedao mirando el retrato a la luz de la vela. Y cuando los gallos, a la madrugada alegres despiertan cantando y el cielo s’enllena de sangre cuajada, me voy pal palenque, ande tengo el saino, y en cuanto lo ensillo, m’encamino al pago ande algunos dicen que se jué mi china; dispués me arrepiento, me güelvo. ¡No vale la pena buscar a una indina! Pueda ser que mañana , cansada de llevar esa vida que lleva se le dé por volver a mi rancho pa’pedirme perdón, la hija ‘e perra. Y entonces ,parao en la puerta le diré riyendo:” ¡Andate y no vuelvas; qu’el corazón apriende ha hacerce duro y áura tengo en el pecho una piedra! “ …Y tal vez la perdone, compadre. ¡No! No es porque la quiera; sino pa mostrarle que somos los hombres más nobles que ellas. Pero ya no la quiero, compadre. Si mis ojos de llanto se preñan es por culpa de ese humo tan juerte. ¡Pucha digo!; ¡ta verde la leña!. Boris Elkin. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ DESCONSUELO ¡Pobre m'hijo! Ya no hay que hacerle. Hoy lo vido el dotor y me dijo que lo está consumiendo la fiebre. Me mostró ese tubito de vidrio -que pa medirla a propósito tiene- y vide blanquiar la rayita cuasi un dedo arriba de los treinta y nueve. Dispués...me miró con tristeza, guardó en el estuche el tubito y me dijo que tenga pacencia, que tal vez mañana...será un angelito... Pero..¡en fin! Que hay milagros a veces que en sus libros no vienen escritos y puede que Dios se apiadara devolviendo la vida de m'hijo. Por eso he rodiado de velas esa imagen que tengo de Cristo y le dije a mi china que rece todo lo que sabe, por el gurisito... Boris elkin.
Alfredo Zitarrosa antes de trascender como cantor popular, fué cuentista, cronista y poéta. En vida, se editó un libro llamado "Por si el recuerdo" de relatos. Les dejo este texto que fué grabado y musicalizado con Numa Moraes. Pájaro rival. Aquella voz desgarrada, algo afónica , que no obstante afinaba a la perfección, era hija del cante, del cante grande. No sé si vive aún -excepto por los discos que grabó-, pero se llamaba Ramón y seguirá siendo, para muchos, el hijo del almacenero extremeño, borrachín,, de nombre Isaac, con boliche instalado al sur de la provincia de Buenos Aires. Físicamente magro y musculoso, algo estrábico, casi siempre sonriente y dispuesto a compartirlo todo, tocaba muy bien la guitarra, para lo muy poco que le había enseñado su padre, que era cantor, cantaor, hondo por siguiriyas, divertido y sencillo por sevillanas, alegrías, pero apenas rasgueaba, como es natural en tales casos. Si está vivo, Ramón debe tener ahora sesenta y siete años. La penúltima vez que lo vi estaba recién desgarrado por la psicoanalista, acababa de recibir un perro regalado al que bautizó “Ráis” , me contó, el día que reveló algunas características y el nombre de su padre, como primera aproximación a sus asuntos, en plan de amigos. La psicoanalista era flaca pero joven, inteligente pero rapaz, honesta pero no mucho, digamos lo necesario, de nombre Inés. Así por ejemplo, en la primera –y única- ocasión que tuve de hablar con ella a solas, le reproché tener atrapado a Ramón entre sus ramas, explicándole que yo sabía lo que es el análisis y hasta refiriéndome, con ironía, a Karen Horney. Ella intentó no sé qué psicodrama, levantando tetas y ahuecando el tono de la conversación, pero quedó claro que yo era amigo de Ramón y él debía cantar, en lugar de andar acompañando cantores por ahí, de Buenos Aires a Madrid, de Madrid a Barcelona, etcétera. Allá por la década del sesenta Ramón acompañaba a una cantante porteña de clase equis y vivia en París con su psicoanalista. Yo también cantaba y vivía en Madrid. Durante los seis años que transcurrieron hasta que él volvió a Buenos Aires y yo, poco después a Montevideo, nos veíamos ocasionalmente en una u otra ciudad, nos amanecíamos entre copas, nos escribíamos con frecuencia y, de vez en cuando, nos encontrábamos en festivales, recitales de carácter político u otros, en los que compartíamos el escenario con sus cantores de turno que lo habían contratado. Yo insistía, cada vez, en que tenía que dejarse de joder y decidirse a cantar. ¡Había que oirlo! Guitarrista acompañante de cualquiera, costaba mucho abrir un espacio para él en una reunión, para que se decidiese a soltar un estilo, una milonga, un vals, con aquella voz raspada, tensa, delicada y dramática, de amplísimo registro, como pocas se pueden oír. Terminé convenciéndolo de que grabara, asumiera su voz. Una tarde, en Madrid, firmó un contrato. Su primer disco registra una versión inimitable de “Guitarra mía”, versos de Julio Herrera que él musicalizó, galerones, alcatraces, y hasta unas alegrías flamencas aprendidas por su padre, de las que ofrece una versión burlesca, diabólica, imbailable. Su vida discográfica iba a ser breve. Solo grabó una veintena de canciones que vendieron algunos miles de ejemplares en Europa y Argentina, donde –me gustaría saberlo con certeza-, tal vez se haya convertido en bolichero. Inés lo abandonó cuando estaba en Madrid grabando su segundo y último disco. Yo alcancé a despedirme cuando había decidido regresar, malherido, tras un largo autoexilio, en el que estuvo olvidando dolores, vergüenzas archivadas, en nuestro último encuentro, Barcelona: larga noche en la que cantamos muchos, nos bebimos todo y amanecimos hablando, Ramón y yo, solos, cerca de los barcos dormidos, sobre clases de pájaros. -El viejo era un sorete , ¿sabés? -¿Porqué decís eso? -Vos sabes que el viejo chupaba… -Si, vos me contaste. -Cerraba el boliche y empezaba él… Ramón carraspeó: -Una noche llegó a casa mamado. Yo abría el almacén y estaba durmiendo. Él se levantaba a mediodía. Eran las tres de la mañana…Y tenía un canario de madera. -¿Un canario de madera? -Si. De la isla de Madera. Son raros allá. Verde-amarillos, con la cabecita color gris aceituna. Se lo había regalado yo. Yo lo quería al viejo. Y el canario también. Era ver al viejo y empezaba: ”prrrrr prrrr”, primero bajito, como barítono. El viejo lo miraba o le decía algo y él saltaba al palito más alto, alzaba el tono y era como una alegría, vibraba como la pasión, le temblaban las alitas…¿Vos viste cómo se les paran las plumas de la garganta y hasta llegás a ver los parlantes de hueso que tienen en el lugar de las orejas?. -Sí. -Bueno. Esa noche el viejo llegó alicorado como siempre y el canario empezó: “prrrr prrrr”. Estuvo, que se yo, como no sé, diez, quince segundos, no te quiero exagerar… y de repente se apagó… Una mano de Ramón se había clavado en mi antebrazo. -Yo me había despertado al oír la puerta, la llave del viejo en la puerta, y había prendido un cigarro, estaba sentado en la cama. ¡Hasta que de repente aquellos chillidos! Los barcos chirriaron. -¡Sí, mirá…!- a Ramón se le caían las lágrimas. Estamos muy en pedo, pensé yo. -¡Mirá, mirá…! Me levanté y corrí hasta la cocina… Mientras lo barcos se mecían crujiendo como ataúdes, se hizo un hondo silencio y Ramón prosiguió: -¡¿Sabés lo que había hecho el viejo?! -¡Aquí el único que canta soy yo! –me adelanté a narrar lo que yo sabía, pero Ramón ya no recordaba habérmelo contado. -¡Sí, sí…! ¡Había rociado al canario con alcohol y le había arrimado un fósforo! La voz de Pastora Pavón acudió a consolarnos desde algún tocadiscos lejano. -El bichito estaba casi carbonizado, tiritando en el piso de la jaula y chillando, chillando como una chicharra en el campo, en verano¡¿te acordás?! -Ramón, escúchame, tranquilízate… -Alcancé a sacarlo y envolverlo en un repasador… Pero no había nada que hacer… Se murió envuelto en aquel trapo, saltando como un bultito arriba de la mesa, chillando, gimiendo, cada vez más despacito…Y yo empecé a llorar, a gritar, qué sé yo, le di una patada a la mesa y le encajé al viejo una trompada como nunca le pegué a nadie, no sé, creo que lo noqueé, ¡lo volteé de la silla del piñazo! Y me fui. Me fui de casa. Nunca volví. La vieja había muerto cuatro años antes. El viejo se quedaba solo, pero yo nunca volví. ¡No lo vi morir, ni sé cuando se murió, ni me interesa! Un lanchón topó contra la marina y rechinó largamente, con toda su osamenta. -Por eso canto afónico. Inés me explicó. ALFREDO ZITARROSA.
link: http://a2.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/265060_230753923621504_100000606943399_795695_4363333_n.jpghttp:// Le preguntaron a Mahatma Gandhi, cuáles son los factores que destruyen al ser humano??... Él respondió así: La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oracion sin caridad. La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si yo estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si yo les sonrío; que hay caras amargas, si yo estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido!!.. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa!!... O sea, que la actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida, tomará ante mí!!.. ¡¡¡"EL QUE QUIERA SER AMADO, QUE AME"!!!....
Libros. Viejos libros que rescato en librerías de viejos libros... He aquí su portada. Ajadas hojas que guardan sentimientos y memorias ajenas de otros tiempos y otras personas. Eso tiene de mágico el viejo libro que llega a las manos de uno después de ser encontrado entre tantos otros. Miren si estas líneas de dedicatoria no son mágicas. Obra terminada de imprimir el 27 de Enero de 1967 Jaime arranca en este libro con coplas que son dedicadas de esta manera. A Juan Alfonso Carrizo...rejuntando coplas por los campos del cielo. Vengo penando el canto, de sangre en sangre... El gusto de mi boca; la flor del aire!...Coplas sembrando el viento y poniendo palabras a tu silencio. EL AMOR. Morenita de mi vida, carne de trigo y almendras en tus ojos retadores, puñales tiene mi pena. Quiero tu cintura joven guitarra de ascuas y greda, donde mi amor en el alba se apaga como una estrella. Quizá el amor que querías no es el amor que te tengo, sino un color lejanía que te viene de los sueños. Por fervorosa te quiero por verdadera y valiente, tienes la sabiduría de darte completamente. ¡Hasta la muerte mi amor! orillitas del silencio, ando buscando una copla que te diga lo que siento. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- LA LUNA. Velita del reverbero la luna sobre el salar, a la muerte del minero solo vos la has de velar. Por los patios como sábana está blanqueando la luna, los pasos de la rayuela de ayer, de mañana y nunca. De pago en pago la luna de noche me ve rodar, que pasos iré penando que no me puedo arraigar. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- LA PUNA. La puna, metal y cielo es suma de cielo y sal, moliendo en el viento blanco el esqueleto del mar. Mecherito de carburo sobre y bajo el socavón, a bocanadas de polvo se apaga mi corazón. El polvo cava el pulmón y los ojos del minero, el polvo es sepulturero y no tiene corazón. La sombra de mi pañuelo se la bebió el arenal, y ando huellando en la puna tus ojos de estrella cuajados de sal. ¡Ausencia quiere el olvido presencia quiere el amor! pero jamás he podido sacarte del fondo del corazón. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- EL CARNAVAL ¡Carnaval, carnavalito! ¡Sentidito y llorador! ¡Dame de albahaca un ramito! ¡Quiero olerte el corazón! El día que yo me muera y la caja me recuerde, latirá mi corazón detrás de su arito verde. Junté plata, junté pena, amargura y soledad, y me quedé mano a mano cuando pasó el carnaval. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- EL MONTE. Cuando el toro es orejano lo embramo en un guayavil, como la coyunda aguante bramando se ha de morir. Yo soy tipa colorada cuando va punteando el día, tipa blanca en la mañana sol alto tipa amarilla. Coloreando el piquillín. Amarillando la tala. La urraca come que come, los loros charla que charla. Desde el corazón del molle una urpilita lloraba, las lágrimas de sus ojos perlas de sangre cuajaban. Se murió de carpintero Sebastián labrando queñua. Adónde andarán sus manos desanudando la leña. ¡Pastito tan delgadito! ¿Ande te han visto crecer? Tan solo las piedras sienten como pujas por nacer. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- COPLAS A LA MUERTE DE GÜEMES. Ya viene la noche negra y el silencio trepador, la sombra del héroe sube por la lanza del corazón. Que lloren las tres Marías, sobre la muerte del sol. Don Martín Miguel de Güemes, en este día murió. Pero su luz es la verde médula de mi canción, y con su sangre madrugan los lapachares en flor. Venado de instinto libre herido se desangró, y fue derramando el rastro de nuestra liberación. Los ojos de la Macacha, hermanos del fusil son, de frente miran la muerte del caudillo volvedor. ¡Ay manantial de su sangre! ¡Árbol de la revelión! Vino para derramarse y era en la piel una flor, como el pueblo, no tenía más arma que su valor, más destino que la tierra, la libertad y el amor. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- EL VINO. El vino es tan verdadero que destapa el corazón, y traspasando el garguero se vuelve tirabuzón. ¡Que lindo cuando me muera! y siga el sol davueltando, venga el tiempo de las uvas y el vino me ande llorando. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- CANCIONES SILVO DEL ZORZAL En la mañana estival sube su canto de amor, y el agua baja cantando la festiva plata sonriente del sol. En los cedrales la luz quema su eterno verdor, y los helechos recogen tu silvo que hiere la umbría de amor. ¡Se abre tu canto como la flor del laurel! es el otoño hecho tierra que entre tu pico sube a florecer. Sueño que sueña la lluvia lágrima de estrella que vive en la miel. Cuando se apague tu voz en el silencio invernal, el corazón de los cedros y el jazmín del monte la cobijará. Con tu canto voloveré tengo en la carne un zorzal, que todas las primaveras al sueño del agua se despertará. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- VIDALA DEL NOMBRADOR "Yo soy aquel cantorcito, yo soy el que siempre i sido. no me hago ni me deshago, y en este ser nomás vivo" Vengo del ronco tambor de la luna en la memoria del puro animal, soy una astilla de tierra que vuelve hacia su oscura raíz mineral. Soy el que canta detrás de la copla, en que en la espuma del río ha'i volver, paisaje vivo mi canto es el agua, que por la selva sube a florecer. "Yo soy el que pinta las uvas y las vuelve a despintar, al palo verde lo seco y al seco lo hago brotar". Nombro la tierra que el trópico abraza, puente de estrellas, cintura de luz, y al corazón maderero se Salta, subo en bagualas por la noche azul. Vengo de adentro del hombre dormido bajo la tierra gredosa y carnal, rama de sangre,florezco en el vino y el amor bárbaro del carnaval. "Apenitas soy Arjona, nombre que no se ha'i perder, y aunque lo tiren al río, sobre la espuma ha'i volver". ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- PANZA VERDE. Cavan oscuros los bombos el sueño de Panza Verde, por un tiempo trasnochado Chaco adentro de la muerte. Panza Verde muere solo, bajo las quenchas del güete, lo está velando la aloja y el filo de los machetes. Hacia la luna ramosa los polvaredales crecen, mientras el baile jadea debajo los urundeles. Le está robando la sombra la música de los erkes, y para borrar sus pasos silvando bagualas vuelve. La tierra lo lame largo como a una raíz caliente, y ochan los perros arriba del aire por Panza Verde. Hacia la luna ramosa los polvaredales crecen, mientras el baile jadea como un animal caliente. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Elegí solo algunas pocas coplas y canciones para mostrarles como este hombre escribía y sentía mas que nada. La contratapa del libro tiene también su sello. Espero que les haya gustado
'LA EÑE'... (por María Elena Walsh) La culpa es de los gnomos, que nunca quisieron ser ñomos... Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio... Todos evasores de la eñe... Señoras, señores, compañeros, ¡amados niños!... ¡No nos dejemos arrebatar la eñe!... Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración... Ya nos redujeron hasta el apócope... Ya nos han traducido el pochoclo (pop corn)... Y como éramos pocos, la abuelita informática, ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe, con su gracioso peluquín. Quieren decirme, ¿qué haremos con nuestros sueños?... Entre la fauna en peligro de extinción, ¿figuran los ñandúes y los ñacurutuces?... En los pagos de Añatuya, ¿como cantarán Añoranzas?... ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?... ¿Qué será del Año Nuevo... El tiempo de ñaupa... Aquel tapado de armiño, y La ñata contra el vidrio?... ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?... 'La ortografía también es gente', escribió Fernando Pessoa... Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones... Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K... Otros , pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda; la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados, después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui... A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo... Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta... Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada, también por pereza y comodidad... Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños... ¡Impronunciables nativos!... Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece... Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido, porque así se nos canta... No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio... Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda, y vuelva a llamarse Hispania... La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software... Luchemos para no añadir más leña a la hoguera, donde se debate nuestro discriminado signo... Letra es sinónimo de carácter... ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!... Genial no?
Antonio Alejandro Gil (1884 - 1952) Escribió un libro de décimas que se titula justamente Tinaja Tinaja en que recogí mi vino, mi sal, mi lluvia; unas gotas de miel rubia y una pizca de benjuí. Aquí estoy. Mírame aquí, bien limpio de polvo y paja; echa la mirada y baja al fondo de tu mirada, si quieres ver decantada mi vida en una tinaja. El escritor español Rafael Cansinos Asséns dijo que Antonio Gil habría sufrido mucho para escribir de la forma en que lo hizo. Antonio Alejandro Gil buscó estructuras más elementales para expresarse: cuartetas, sonetos y décimas. Presisamente su libro Tinaja reune cien de estas composiciones que por un tiempo fueran llamadas "espinela", en honor al poeta español Vicente Espinela (1550-1624), a quién se atribuye la invención de dicha métrica. Aquí solo transcribiré algunas de ellas -muy buenas por cierto- ya que transmiten tolerancia para juzgar, sencillez y profundidad para transmitir desde el llano aquellos sentimientos simples para cualquiera que sepa valorarlos. ¿COMO SERÁ? Todo me pasó en la vida; todo, menos aburrirme. Tedio, no logró inferirme la más levísima herida. ¿Como será la salida del laberinto en que giro me agito y ando y respiro, con este convencimiento, de haber vivido un momento tan leve como un suspiro?. CONFESIÓN Y que afirme es necesario de entrada, como castigo, que fui mi peor enemigo, mi más tenaz adversario. No fue el mundo, no fue el diario medio en que viví; no fue de allá...Fue de aquí desde mi misma pasión, que afloró la sinrazón de los males que sufrí. INEXORABLEMENTE. Como se mella un cuchillo, como se quiebra una copa, como envejece la ropa, como se gasta un anillo; -languidece todo brillo con lógica elemental-, como se seca un rosal, como se borra una huella, como se apaga una estrella como se triza un cristal. LA QUE NO SE LLORA. Lágrima que no se llora cuando debe ser llorada, insiste, transfigurada, hecha veneno a deshora. Alquimia desoladora de escondido fontanar. ¡Quién pudiera sospechar que haya tanto ser injusto por no haber llorado a gusto en los trances de llorar!. NUNCA MÁS Está la jaula desierta; quién la habitó ya no existe. El cajón no tiene alpiste; la puerta, no tiene puerta: la arranqué. Mi alma no acierta con la fórmula cabal que explique aunque explique mal la paradoja risible de cómo a más de sensible se puede ser criminal. AGRADECIDO Sí, vida, yo te agradezco me hicieras como me hiciste, como soy, un poco triste y un mucho de quijotesco. Te agradezco el parentesco que con lo humilde me has dado; el sentir acrisolado de horror por las cosas malas, y el haber insertado alas a un pobre canto rodado. Dejé para el final las tres décimas preferidas por mi. PERRO ABANDONADO Cuantas veces me consuelo -eterno desconsolado-, ante un perro abandonado hecho un ovillo en el suelo; mi desvelo a su desvelo pongo en linea de igualdad. Su orfandad con mi orfandad mido: a silencio me llamo. Porque ese perro sin amo, humilla mi soledad. Y EN SILENCIO Tiende tu mano al vecino, porque sí, por elegancia; que no todo sea ganancia a lo largo del camino. Cambia de sabor el vino cuando no hay con quién brindar... ¿Qué harás con atesorar y ser opulento en bienes, si entre tus bienes no tienes el bien supremo de dar?. PLANTA UN ÁRBOL Planta un árbol convencido -aunque el sitio en que lo plantes no sea tuyo y mueras antes de saberlo florecido-, que hará un pájaro su nido a su abrigo acogedor; que a un hombre trabajador será su sombra propicia, y que siempre beneficia lo que se hace por amor. La literatura es la parte del arte que transmite a través de las palabras, imágenes y sentimientos que llegan a lo más profundo. Tal vez no les llege a todos los que lean este post, pero estas décimas estan cargadas de saudade y vivencias. Saludos!
link: http://www.youtube.com/watch?v=TSczq8wQmco Gran poeta de nuestras tradiciones argentinas. LAS MELLIZAS. Mucho antes de hacer pareja y de armar su propio nido, ya se le había metido medio , de entre ceja y ceja, esa idea que él refleja en cada conversación que llegando la ocasión se cumpla el mayor anhelo: que Dios le mande del cielo un hijo y que sea varón… Llegó el casorio y la luna dentró a dar vueltas enteras; un día su compañera le dijo : pronto habrá cuna… Desde entonces , su fortuna (desechando una muchacha) le dibujaba la facha del gurí que ya venía de alpargatas y bombachas. Se imaginó corriendo con su gauchito , el potrero , o macetiando algún cuero pa’que lo vaya aprendiendo, y así pensando y sonriendo se hizo la cuenta completa del tiempo que no asujeta porque la luna…no espera. Y le avisó la partera: ¡Lamento son dos chancletas! ¿Mellizas?¡y pa’más dos! Primero , sintió un resabio, después soltó de los labios un ¡muchas gracias a Dios! Y al tiempo cuando en la voz de la yunta salió un ¡Tata! no hubo pa’el cosa más grata y sintió en esa ocasión sacudirse el corazón como zapateando en patas. Cuando vuelve y desensilla después de andar campo afuera, ya las mellizas lo esperan del patio justo en la orilla. Cada una , en una rodilla se acomodan y se sientan y mientras le comenta a la patrona mil cosas ¡se le prenden las mocosas como perro a una osamenta! El tiempo sigue su andar; las mellizas van creciendo y despacito…aprendiendo sin tenerlas que mandar; y por gusto de ayudar, mientras una hace las camas, la otra junta alguna rama; y si cae una visita ellas con el mate invitan sin que las mande la mama. Le va saliendo la yunta más criolla que dos zapallos, y ya se han hecho “de a caballo” y a los terneros rejuntan si una soba una coyunta, la otra maneja la orquilla; si aquella hecha la tropilla una vaca ordeña ésta… ¡y ayer hicieron la apuesta cual hecha más astillas! Cumplen cualquier misión como si fueran varones; y hasta parecen dos piones pa’l tiempo e’la parición. Cuando llueve , al galpón lo acomodan con esmero, si falla un torniquetero allí van con la herramienta ¡Y le embarullan la cuenta al turco que vende cueros! Y no por eso han perdido la condición de mujer; pues se amañan pa’tejer o pa’hacer algún vestido… De la madre han aprendido ser prolijas y hacendosas y cuando el día reposa aprenden lo que es preciso: lo mismo que hacer un guiso que poner unas ventosas… Como en otros tiempos narran que el padre jué guitarrero, cuando los quince cumplieron les trajeron dos guitarras. ¡Hay que verlas! las agarran como jugando…se plantan, un estilo viejo cantan, o alguna milonga ofrecen. ¡y las dos calandrias parecen que anidan en sus gargantas! Y el hombre que ya ha empezao a echar canas en el pelo, sigue agradeciendo al cielo por lo que el cielo le ha dao. Y evocando aquel pasao si la memoria revisa, se le escapa una sonrisa y hasta piensa en ocasiones, que ni una tropa e’varones se compara a las mellizas VICTOR ABEL GIMENEZ
Inspirado en el viejo paséo de Julio. Hoy avenida Leandro Nicasio Alem. En el tramo que va de la calle Bartolomé Mitre a la avenida Córdoba tuvo su auge en los años veinte - y hasta 1932- la más extraña e intensa actividad diurna y nocturna. En los insólitos comercios de toda índole abundaban los llamados "salones de novedades" en cuyo hall había máquinas con ranuras. Mediante veinte centavos y girando una manivela podían verse paisajes fantásticos de lejanos países, fotografías de artistas, postales más o menos pornográficas, etc. En el interior se ofrecían espectáculos de variedades, toda clase de números trucados, y se exhibían fenómenos: la mujer barbuda o la más gorda del mundo, el tipo más enano, el más alto entre otras "atracciones". Ese clima alucinante inspiró este poema de adolescencia. Eche veinte centavos en la ranura. A pesar de la sala sucia y oscura de gentes y de lámparas luminosa, si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Y no ponga los ojos en esa hermosa que frunce de promesas la boca impura. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. El dolor mata, amigo, la vida es dura, y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Lamparillas de la kermesse, títeres y titiriteros. Volver a ser niño otra vez y andar entre los marineros de Liverpool y de Suez. Teatrillos de utilería. Detrás de esos turbios cristales hay una sala sombría: paraísos artificiales. Estampas, luces, musiquillas, misterios de los reservados donde entrarán a hurtadillas los marinos alucinados. Y fiesta, fiesta un poco idiota y tragicómica y grotesca. Pero otra esperanza remota de vida miliunanochesca... ¡Qué lindo es ir a ver la mujer, la mujer más gorda del mundo! Entrar con un miedo profundo pensando en la giganta de Baudelaire. Nos engañaremos, no hay duda, si desnuda nunca muy desnuda, si barbuda nunca muy barbuda será la mujer. Pero ese momento de miedo profundo... ¡Qué lindo es ir a ver la mujer la mujer más gorda del mundo! Y no se inmute, amigo, la vida es dura, con la filosofía poco se goza. Si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Raúl Gonzáles Tuñón.
De Oscar Wilde. Elijo a mis amigos no por la piel u otra característica cualquiera, sino por la pupila, tiene que tener brillo inquisidor y tonalidad inquietante. A mí no me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábito. Me quedo con aquellos que hacen de mí un loco y un santo. De ellos no quiero respuestas, quiero que me traigan dudas y angustias y aguanten lo peor que hay en mí. Para eso, únicamente siendo loco quiero los santos, para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias. Elijo a mis amigos por la cara lavada y por el alma expuesta. No quiero solamente un hombro o un regazo, quiero también su mayor alegría. Amigo que no ríe conmigo no sabe sufrir a mi lado. Mis amigos son todos así: Mitad tontería, mitad inteligencia. No quiero risas previsibles ni llantos piadosos. Quiero amigos confiables, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero luchan para que la fantasía no desaparezca. No quiero amigos adultos ni aburridos los quiero mitad infancia y la otra mitad vejez! Niños para que no olviden el valor del viento sobre el rostro; y viejos, para que nunca tengan prisa. Tengo amigos para saber quien soy yo. Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios, niños y viejos, nunca me olvidaré que "normalidad" es una ilusión imbécil y estéril.