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juanca58

Usuario (Argentina)

Primer post: 8 ene 2009
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V
Vean este coro
OfftopicporAnónimo9/4/2009

¿No nos da un poco de envidia esta originalidad tan contrastante con nuestra pedorrez artística...? link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=05ip-N0H1Ig

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Bienvenidos a Legulandia
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Que hubiese sido de nosotros, pobres argentinos, si los presidentes, desde Alfonsín hasta el presente no hubiesen sido abogados...? Quizá otra sería nuestra suerte. Porque es probable, que el ejercicio de esa profesión relativice la moral y todo lo que de ella depende. Alfonsín, Menem, De la Rua, Duhalde, Kirchner... todos abogados...!, cruzando una y otra vez la vereda entre el bien y el mal en diversos pleitos; al promediar sus vidas profesionales es lógico e incluso previsible que EL LIMITE entre uno y otro se torne cada vez mas difuso y... familiar. Hasta desaparecer. Es casi lo mismo que sucede en el ámbito policial: tanto se interactúa con el hampa que el policía es un maridaje entre caco y servidor público, nunca 100 % puro. Según la óptica de los abogados, lo malo no es tan malo, y lo bueno existe si es rentable. Traducción: algo moralmente bueno, sólo por éso, intrínsecamente es descartable; y lo éticamente objetable, ¿por que debe ser malo si puede dar ganancias...? La decadencia basal de ese concepto atenta contra los actos altruistas, en donde "sólo" se gana la recompensa de una buena acción y el deber cumplido. Será por eso que no hay héroes abogados ? (Petroccelli no cuenta) Un PRESIDENTE, así con mayúsculas, no sólo debe ser un héroe en lo mas épico del término, sino además, constituir la reserva moral en épocas de escepticismo, como una especie de abeja reina que asegure la supervivencia de la colmena. Lejos de eso, los abogados en el sillón de Rivadavia, diseminaron las malas prácticas: pergeñaron la obscenidad de las "operaciones políticas", crearon indolentemente hambrientos y desesperados para marcarles, por un plato de comida, a quien deben votar, privilegiaron "negocios" personales con la infraestructura corrupta de una nación decadente, se escabulleron en el momento de rendir cuentas, mintieron descaradamente cada vez que tuvieron oportunidad, etc. No tuvieron verguenza de sus acciones, escudados en una legislación "garantista" que se desangra por sus falencias e inequidad y que ellos aprendieron rápidamente. Por supuesto que lo hicieron en nuestras narices, y no hicimos nada contra eso. En realidad: ¿que hubiésemos podido hacer? En los países serios, es difícil encontrar abogados en la presidencia, en cambio en la Argentina, siempre los presidentes son abogados. ¿Por que será...? Aclaración necesaria: No tengo nada contra los abogados (si..., ya sé, ya sé, no se nota), lo que intento remarcar es que institucionalmente el diseño de esa profesión lleva a los resultados expuestos y, probablemente un abogado "moralmente bueno" sea un fracaso profesional. Pero, se comparte conmigo el hecho que después no pueden ser presidentes...? El presente es creación particular

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San Nicolás de los Arroyos: feudo bonaerense
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

En San Nicolás de los Arroyos convive la apatía de una minisociedad satisfecha, con la inacción de sus dirigentes municipales. Los resultados son catastróficamente anárquicos y desastrosos para "el resto" de los ciudadanos, que son mayoría. Como mas de una vez se ha dicho, esta ciudad ostenta el récord de accidentes viales, principalmente los que involucran motos. Todos los días ocurren lesiones y/o muertes por dicho motivo. La infraestructura vial de esta ciudad es de una precariedad asombrosa, los inspectores no existen, la iluminación en lugares claves como la Avenida Savio es muy deficiente, no hay campañas de concientización a los automovilistas, se cruza sin miramientos con la luz roja, los motociclistas no usan casco, es común ver vehículos sin luces, se escucha la sirena de la ambulancia permanentemente..., etc. La ausencia de control mencionada hace que los vicios de los nicoleños en cuestiones de tránsito sea alarmante, tanto como la indiferencia municipal, lo cual llama poderosamente la atención si no se conocen los motivos. El actual intendente, Marcelo Carignani, un farmacéutico puesto a dedo por los "peces gordos" bonaerenses, entre los que se destacan Diaz Bancalari, Brunelli y otros, jaqueado por una serie de denuncias en su contra y filmado en alguna de ellas, deambula anémicamente esperando terminar su segundo mandato de una vez por todas "al frente" de la ciudad. Por ese motivo, aburrido y superado a la vez por una actividad que desconocía, pasa el tiempo que le queda como intendente viajando por europa y tratando de emparchar los agujeros de su gestión. Aclaremos algo: esté o no el farmacéutico Carignani, la ciudad sigue tomada por la voluntad y las decisiones (que involucran muchos emprendimientos personales) de la fauna ictícola y adiposa mencionada. Quizá cuando lo propusieron para el cargo, no tomó verdadera conciencia de que sólo con discursos asaderos no se puede gobernar una ciudad. Hace falta algo más como por ejemplo, compromiso, no con sus patrones, sino con la ciudadanía. La forma en que los auténticos "padrinos" manipulan a los candidatos y a las elecciones, por una mezcla de vicio político y diversión, que no es tan inocente porque ese "juego" produce víctimas, da cuenta de hasta que punto se puede simular estado democrático manejando a su antojo los hilos del poder. Lamentablemente, en casi todas la ciudades argentinas sucede lo mismo y por ello se pagará, seguramente, el mismo costo: postergación (indefinida) del destino de grandeza que nos deberíamos proponer. San Nicolás es apenas una muestra ridículamente pequeña en comparación a la realidad preocupante del resto del país pero sirve, disección mediante, para analizar el fenómeno a escala general. Hay estadísticas objetivas a nivel mundial que demuestran, inequívocamente, que la potencialidad económica perdurable de los países está íntimamente relacionada con su moral democrática y cívica. La ausencia de éstas impedirá IRREVERSIBLEMENTE alcanzar ese objetivo. Países como Noruega, Suecia, Alemania, incluso España y Corea del Sur despegaron económicamente después de acomodar sus premisas morales. Lo que nos quieren hacer creer a los argentinos es que los convulsivos movimientos de la economía argentina, producto de circunstancias coyunturales y particulares, es un "despegue" económico y, lamentablemente, no es así. Si la moralidad cívica sigue postergada, entonces el crecimiento económico, tan publicitado, significará una caída de mayor altura y mas dolorosa que las anteriores en el futuro inmediato. Mientras nuestra sociedad mantenga la admiración hacia los que más dinero y poder acumulan sin que importe el como, estaremos deambulando caminos erráticos, y dentro de cien años, seguramente, otro escrito similar a éste verá nuevamente la luz. Podremos hacer mil cosas para cambiar la realidad, lo que no podemos hacer es acostumbrarnos a la misma. La presente es creación propia

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La colimba no es (era) la guerra...?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/8/2009

Y bueno, me puse nostálgico, y qué...? Me acuerdo del "servicio militar", palabras importantes para minúscula realidad. Estuve en la Compañía de Ingenieros Aerotransportada 4 con asiento en Córdoba, siendo la primer clase 1958 incorporada en el año 1976. Teníamos 18 años y toda la vida por delante. Después de madurar muchos años y sin resentimientos contemporáneos, puedo decir que lo que nos sucedió a mí y a mis compañeros en esos 14 meses de "instrucción" sigue siendo 30 años después, increíble, absurdo y humillante. Al mes de haber ingresado un subteniente nos explicó con voz pausada y enérgica (típica de las arengas, que denotan lentitud de sinapsis), que por problemas presupuestarios el Ejército Argentino no nos podía dar de comer a la noche, "el ejército está pobre" dijo, por lo que diariamente nos darían "franco" a partir de las 18:00 horas. También escuchamos que dicho franco era voluntario. Claro, los que no eramos de Córdoba y sin familiares en la ciudad optamos por quedarnos en el cuartel el primer día de la salida voluntaria. El "baile" desproporcionado que nos pegaron, las servidumbres y las golpizas a las que fuimos sometidos nos hicieron desistir posteriormente de la hospitalidad del Ejército. Eramos legiones de conscriptos/vagabundos mendigando comida, viajes en colectivo y cigarrillos por el centro de Córdoba y así estuvimos 12 meses de los 14 en total que duró la farsa, porque el Ejército que por un lado nos obligaba a la conscripción con frases heroicas y legales, por el otro alegaba pobreza para nuestro sustento (en realidad el presupuesto de nuestra cena era repartido entre todos los suboficiales y oficiales, sólo les faltaba graznar y agitar las alas como cuervos robando maíz). Una auténtica pesadilla para nosotros. Si tengo que referirme al trato dispensado por los cabitos y subtenientes diré que éramos considerados menos que nada. Un elemento fungible con menos valor que un animal. El servicio militar carecía de todo sustento altruista y didáctico, y el maltrato permanente (golpizas, calabozos de campaña, calabozos comunes, hacinamiento, etc.) se ocultaba con el falso precepto de forjar el carácter; en realidad era así porque se trataba de una institución impune y paquidérmica, manejada por gente ignorante, sin nobleza, envanecida y envalentonada por un poder fugaz que mostró sus hilachas (hablo del ejercito) en la guerra de Malvinas con el papelón que hicieron. En el "servicio militar" aprendimos a robar, a mendigar, a ocultarnos, a hacernos los enfermos, a mutilarnos, etc. Era frecuente que alguno de los suboficiales de semana se emborrachara y padeciera de insomnio. Despertaba a toda la compañía de madrugada para "arengar" con palabras e ideas inconexas entrecortadas por el alcohol. En esos momentos eternos nos preguntábamos como haríamos para confiar en ellos en un combate, a la vez que veíamos la sordidez de sus vidas vacías que intentaban ahogar con vino barato. Recuerdo a los cabos y suboficiales divirtiéndose, cuando estábamos todos desnudos bajo las duchas, abriendo el agua hirviendo y escuchar nuestros gritos de dolor cuando previo al agua salían chorros de vapor... Divertirse de ese modo habla claramente de una imbecilidad morbosa como forma de enfermedad psíquica profesional, por llamarla de algún modo enciclopédico. Recuerdo mal a todos sin excepción, pero fundamentalmente al subteniente Sobrero, al agresivo Cabo Primero Gómez (que perdono póstumamente porque me contaron que una granada inglesa interpretó nuestros deseos y lo pulverizó en Malvinas), al mayor Lazarte, a un moreno chiquito y salteño con el rostro de arlequín picado de viruelas que ni me acuerdo el nombre, con una ridículamente grande y desproporcionada jineta de cabo. Nuestra duda permanente era: si ocurriera un ataque extremista, de que lado nos pondríamos ? Estos gozaban del beneficio de la duda, en cambio los "buenos" eran los verdaderos enemigos nuestros... Un cabo primero del que no recuerdo su nombre, viajando en un colectivo de línea con su novia minifaldera, atacó a otro pasajero con pistola en mano, ante la vista de todos, porque miró las piernas de su pareja. Luego de esto llamó al cuartel y fueron con camiones Unimog a buscar al mirón llevándolo detenido por casi una semana... Cuando alguno de los militares necesitaba ir al centro de Córdoba desde el camino a La Calera (asiento de los cuarteles) simplemente sacaba su arma, se ponía en mitad de la ruta y elegía, pistola en alto, en que vehículo quería viajar. No hace falta decir que considerar al Ejército de "esos" años un mamarracho, no me hace comulgar, para nada, con su contrapartida terrorista (montoneros, erp, etc.), tan desahuciados ideológica y filosóficamente como los primeros. En resumen, la conscripción en la Argentina de la verguenza perpetua, era reclamada por el Ejército porque con miles de jóvenes disponibles tenían mano de obra gratis para trabajar en sus casas particulares en diversísimas tareas, y para realizar servidumbres en los cuarteles. También para mitigar la ira de cualquiera que tuviese una tira, ya que ante el enojo de alguno de ellos, volaban patadas y trompadas dirigidas hacia los conscriptos. Cualquier cabito tenía su "valet" personal que le lustraba los borceguíes, le traía la comida al casino, le hacía mandados hasta el centro de la ciudad, entre otros menesteres. Todo eso sucedía en el marco de una legitimidad discutible desde la raíz que supervivía gracias a la hipocresía y prejuicios de una sociedad miedosa y pacata, sin objetivos a futuro y sin conciencia seria de país, que creía que estos malechores eran la "reserva moral" de una nación enfermiza y pendulante y que veía peliculas de Balá y Palito Ortega en las que mostraban una conscripción tipo estudiantina pícara y no el horror que en realidad era para los que la padecimos. Sé que muchos diputados actuales, por mucho menos que esto, fueron considerados víctimas del terrorismo de estado, cuasi héroes, y premiados posteriormente con cargos no siempre acordes a sus capacidades morales o intelectuales. Los que padecimos obligatoriamente el servicio militar también fuimos indiscutiblemente víctimas de un terrorismo de estado sutil, mentiroso y omnipotente, tan trágico y demoledor como cualquier ataque perpetrado directamente. Buenas noches.

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