En San Nicolás de los Arroyos convive la apatía de una minisociedad satisfecha, con la inacción de sus dirigentes municipales. Los resultados son catastróficamente anárquicos y desastrosos para "el resto" de los ciudadanos, que son mayoría. Como mas de una vez se ha dicho, esta ciudad ostenta el récord de accidentes viales, principalmente los que involucran motos. Todos los días ocurren lesiones y/o muertes por dicho motivo. La infraestructura vial de esta ciudad es de una precariedad asombrosa, los inspectores no existen, la iluminación en lugares claves como la Avenida Savio es muy deficiente, no hay campañas de concientización a los automovilistas, se cruza sin miramientos con la luz roja, los motociclistas no usan casco, es común ver vehículos sin luces, se escucha la sirena de la ambulancia permanentemente..., etc. La ausencia de control mencionada hace que los vicios de los nicoleños en cuestiones de tránsito sea alarmante, tanto como la indiferencia municipal, lo cual llama poderosamente la atención si no se conocen los motivos. El actual intendente, Marcelo Carignani, un farmacéutico puesto a dedo por los "peces gordos" bonaerenses, entre los que se destacan Diaz Bancalari, Brunelli y otros, jaqueado por una serie de denuncias en su contra y filmado en alguna de ellas, deambula anémicamente esperando terminar su segundo mandato de una vez por todas "al frente" de la ciudad. Por ese motivo, aburrido y superado a la vez por una actividad que desconocía, pasa el tiempo que le queda como intendente viajando por europa y tratando de emparchar los agujeros de su gestión. Aclaremos algo: esté o no el farmacéutico Carignani, la ciudad sigue tomada por la voluntad y las decisiones (que involucran muchos emprendimientos personales) de la fauna ictícola y adiposa mencionada. Quizá cuando lo propusieron para el cargo, no tomó verdadera conciencia de que sólo con discursos asaderos no se puede gobernar una ciudad. Hace falta algo más como por ejemplo, compromiso, no con sus patrones, sino con la ciudadanía. La forma en que los auténticos "padrinos" manipulan a los candidatos y a las elecciones, por una mezcla de vicio político y diversión, que no es tan inocente porque ese "juego" produce víctimas, da cuenta de hasta que punto se puede simular estado democrático manejando a su antojo los hilos del poder. Lamentablemente, en casi todas la ciudades argentinas sucede lo mismo y por ello se pagará, seguramente, el mismo costo: postergación (indefinida) del destino de grandeza que nos deberíamos proponer. San Nicolás es apenas una muestra ridículamente pequeña en comparación a la realidad preocupante del resto del país pero sirve, disección mediante, para analizar el fenómeno a escala general. Hay estadísticas objetivas a nivel mundial que demuestran, inequívocamente, que la potencialidad económica perdurable de los países está íntimamente relacionada con su moral democrática y cívica. La ausencia de éstas impedirá IRREVERSIBLEMENTE alcanzar ese objetivo. Países como Noruega, Suecia, Alemania, incluso España y Corea del Sur despegaron económicamente después de acomodar sus premisas morales. Lo que nos quieren hacer creer a los argentinos es que los convulsivos movimientos de la economía argentina, producto de circunstancias coyunturales y particulares, es un "despegue" económico y, lamentablemente, no es así. Si la moralidad cívica sigue postergada, entonces el crecimiento económico, tan publicitado, significará una caída de mayor altura y mas dolorosa que las anteriores en el futuro inmediato. Mientras nuestra sociedad mantenga la admiración hacia los que más dinero y poder acumulan sin que importe el como, estaremos deambulando caminos erráticos, y dentro de cien años, seguramente, otro escrito similar a éste verá nuevamente la luz. Podremos hacer mil cosas para cambiar la realidad, lo que no podemos hacer es acostumbrarnos a la misma. La presente es creación propia
San Nicolás de los Arroyos: feudo bonaerense
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