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Primer post: 6 jun 2011Último post: 6 jun 2011
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el eslabón perdido
el eslabón perdido
Ciencia EducacionporAnónimo6/6/2011

La expresión "eslabón perdido" se refiere originalmente a los fósiles transicionales, cuando dichos estados intermedios aparentemente faltaban en el registro fósil o se desconocían. Hoy en día no es una expresión de uso científico, aunque sí abunda en los medios de comunicación, que suelen denominar "eslabón perdido" a casi cualquier nuevo fósil transicional que se descubre. Evolución de los tetrápodos Los paleontólogos sugieren que el Tiktaalik fue una forma intermedia entre peces como el Panderichthys y el Eusthenopteron, que vivió hace 385 millones de años, y los más recientes tetrápodos tales como el Acanthostega y el Ichthyostega que vivieron cerca de 20 millones de años después (365 MA). Hasta la fecha no se conocen los detalles de las relaciones de esas especies, pero en conjunto demuestran que los anfibios actuales evolucionaron desde peces de aletas lobuladas (ver Tetrapoda). Evolución humana En relación al humano y sus ancestros, se llamó eslabón perdido al hipotético especimen que uniría a los humanos actuales con sus antepasados simios. Los Australopithecus, antiguos homínidos bípedos con un mosaico de rasgos simiescos y humanos, cumplen bien ese papel. El concepto de eslabón perdido se considera hoy en día científicamente incorrecto porque no hay uno, sino muchos, y justamente no son eslabones de una cadena sino partes de un árbol (ver Evolución humana). Todo comenzó cuando Charles Darwin lanzó en el tapete científico la Teoría de la evolución de las especies en 1859. Darwin no habló de la evolución humana hasta mucho tiempo después, cuando publicó su libro La ascendencia del hombre, en 1871. Pero los seguidores de Darwin sí comenzaron a aplicar la teoría al ser humano. Thomas Huxley publicó en 1863 el libro Evidences as to Man's place in Nature (Evidencias del lugar del hombre en la naturaleza), en el cual decía, tras hacer un estudio de anatomía comparada, que el lugar del hombre estaba en estrecha relación con los grandes monos, particularmente los africanos. Y de Huxley fue la idea de que el Homo sapiens había evolucionado a partir de un antepasado simiesco. Entonces los escépticos pidieron que, si el hombre había evolucionado de los monos, se les mostrara el eslabón perdido entre estos y el ser humano. Uno de los grandes buscadores fue Eugène Dubois, que entre 1886 y 1895 descubrió restos que él mismo describía como "una especie intermedia entre los humanos y los monos". Lo llamó Pithecanthropus erectus (hombre mono erecto en griego), hoy clasificado como Homo erectus. La patraña del Hombre de Piltdown (1912) contribuyó mucho al mito del eslabón perdido, ya que fue elaborado con todo lo que se quería encontrar en ese añorado eslabón. Desde aquellos años los medios de comunicación vienen anunciando el encuentro del eslabón perdido en cada descubrimiento de homínido fósil. Lo hicieron con el Hombre de Neandertal en 1865, con los Australopithecus en 1925, con el Proconsul, el Ramapithecus, con el Homo erectus y hasta hoy en día lo siguen haciendo. En 1983 fue anunciado el hallazgo de Darwinius masillae, un fósil de 47 millones de años de antigüedad, denominado Ida, que es considerado por algunos paleontólogos, como el doctor Horum, como posible «eslabón perdido» entre los primates haplorrinos -infraorden al cual pertenece el ser humano- y los estrepsirrinos. Aunque los miembros del grupo que realizó el descubrimiento son escépticos de que se trate de un ancestro del Homo sapiens. Por su parte, el doctor Henry Gee, uno de los editores de la publicación científica Nature, dijo que el término [eslabón perdido] en sí mismo es engañoso y que la comunidad científica necesitaría evaluar su importancia.1 ¿El "eslabón perdido"? Un fósil de un primate europeo de 47 millones de años se expone en el Museo de Historia Natural de Nueva York Nueva York. (EFE).- Un fósil de un primate europeo de 47 millones de años y que podría ser el "eslabón perdido", según los científicos que lo encontraron en Alemania, se presentó hoy en el Museo de Historia Natural de Nueva York. La presentación ha estado a cargo del canal de televisión estadounidense History y de científicos del Instituto de Investigación Senckenberg de la Universidad de Oslo, y desde mañana se incorporará a la muestra que sobre los más grandes y pequeños mamíferos de la historia realiza esa institución neoyorquina. "Es el más completo fósil de primate que nunca se ha encontrado. Se trata de una hembra joven, "Ida", y que podría revolucionar el entendimiento sobre la evolución humana", explicaron los científicos en la presentación. Asimismo indicaron que el fósil de "Ida" es veinte veces más antiguo que la mayoría de los existentes que explican la evolución humana. Agregaron que "Ida" podría ser "una especie transitoria que muestra características de una línea muy primitiva no humana, la de los prosimios parecidos a los lemures, pero que se relaciona con la evolución humana, la de los antropoides, que incluye a monos, simios y humanos". Según los hallazgos científicos, el fósil de "Ida" se situaría "en la raíz de la evolución antropoide", cuando los primates desarrollaron por primera vez características que después evolucionarían en las de la especie humana. Durante los últimos dos años, un equipo de paleontólogos, dirigidos por el científico noruego Jorn Hurum, de la Universidad de Oslo, realizaron los análisis forenses del 95 por ciento de "Ida" y de la que han estudiado su código genético. "Este especímen es como encontrar el arca perdida para un arqueólogo", dijo Hurum, mediante un comunicado de prensa distribuido en Nueva York, al tiempo que señaló que "probablemente la fotografía de este fósil saldrá en todos los libros de texto de los próximos cien años". Por su parte, la directora general y vicepresidenta de History, Nancy Dubuc, se mostró satisfecha de la colaboración de la cadena de televisión con la comunidad científica y señaló que el programa se emitirá la próxima semana mostrando el descubrimiento. Hurum encontró el fósil en una convención anual de paleontología que se celebra en la ciudad alemana de Hamburgo, y tras confirmar su autenticidad, procedió a una recaudación de fondos para adquirirlo para el museo de Historia Natural de Oslo. El científico noruego seleccionó a varios científicos de diferentes países para realizar la investigación sobre "Ida". La antropóloga dental estadounidense, Holly Smith, de la universidad de Michigan, señaló que es "el más bello fósil de primate que nunca he visto", al tiempo que destacó la importancia de que se haya conservado el esqueleto completo. "Esa de lejos el fósil de primate más completo que se ha encontrado. Cuando se publiquen los resultados de nuestra investigación, tendrá el mismo efecto que si un asteoride chocase contra la Tierra", indicó el paleontólogo alemán, Jens Franzen. Para su colega Philip Gingerich, el más destacado experto en primates en EEUU, este descubrimiento es "casi como la piedra Roseta porque vincula partes que nunca antes habíamos asociado". 'PIEROLAPITHECUS CATALAUNICUS' El 'eslabón perdido' es catalán AMÉRICA VALENZUELA Este aspecto habría tenido 'Pau'. A D E M Á S ... El nuevo árbol evolutivo NOTICIAS RELACIONADAS MADRID.- El 'eslabón perdido', el último antepasado común entre el mono y el hombre, ha sido encontrado en Cataluña. El pequeño casi hombre o casi mono catalán, un macho, ha sido bautizado con el nombre de 'Pierolapithecus catalaunicus'. El español Salvador Moyà-Solà, del Instituto de Paleontología Miguel Crusafont, y su equipo encontraron un colmillo de forma inesperada. Una máquina excavadora estaba despejando el terreno para trabajar con mayor facilidad cuando el canino apareció entre la tierra removida. "Los buenos fósiles te encuentran a ti", exclamó el investigador al ver el canino. 'Tiraron del hilo' y con paciencia e ilusión desenterraron 83 huesos en perfecto estado de conservación. Los restos llevaban escondidos alrededor de 13 millones de años muy cerca de Barcelona. Concretamente en Els Hostalets de Pierola, por eso el nuevo simio se llama 'Pierolapithecus'. Los resultados del estudio de los fósiles se acaban de hacer públicos en la revista científica 'Science'. Por la forma de sus dientes, el simio catalán se alimentaba de frutas que recogía de los árboles a los que trepaba. Porque el 'Pierolapithecus catalaunicus' era un excelente escalador; así lo confirman sus flexibles muñecas rotatorias y la rigidez de la parte inferior de su columna vertebral, que permite una mayor flexibilidad y extensión de esta zona del cuerpo. El físico del 'Pierolapithecus catalaunicus' ha sido toda una sorpresa para los antropólogos, ya que es una mezcla indefinida de humano y mono. Salvador Moyà-Solà, uno de los paleontólogos, muestra el cráneo del simio. (Foto: AP) Los omóplatos del nuevo simio se extienden a lo largo de la espalda, como en los seres humanos. En los monos, en cambio, estos huesos están situados a los lados de la caja torácica, como en los perros, por ejemplo. El cráneo de nuestro antepasado catalán también era más parecido al de los humanos que al de los monos. La cara era corta, pero a pesar de ello, la estructura de la parte superior de la nariz se encuentra en el mismo plano que los ojos. En contraste, los monos tienen el caballete entre los ojos e interfiere en el campo de visión. Por otra parte, su cara vista de perfil estaba en pendiente y los dedos de sus pies y manos eran cortos, ambos rasgos característicos de los monos. Es por ello que el 'Pierolapithecus catalaunicus' se podía colgar de los árboles, pero no con demasiada facilidad. Moyà-Solà sospecha que este batiburrillo de características anatómicas indica que "varios rasgos surgieron por separado, y quizá más de una vez, en la evolución de los simios". Los rasgos típicos de homínido iban y venían, eran comunes en diferentes simios hasta que la selección natural empezó a descartar diseños poco útiles y se fue conformando poco a poco, a lo largo de millones de años lo que hoy es el hombre moderno, por una parte, y los monos, por otra. La aparición de este nuevo simio da un giro a las teorías sobre los antepasados del hombre. El periodo de tiempo donde se cree que el hombre y el mono separaron su línea evolutiva fue el Mioceno Medio -de hace 12,5 a 13 millones de años- que es cuando vivó el 'Pierolapithecus catalaunicus'. De esta etapa del Periodo Terciario no existen casi pruebas fósiles por lo que este descubrimiento ha sido toda una alegría para los científicos que tratan de arrojar luz sobre la identidad de nuestros lejanos parientes. El concepto de "eslabón perdido" tiene una antigüedad considerable en la investigación de los restos fósiles.Casi coincide con los orígenes mismos del estudio científico del ser humano. Más concretamente, el eslabón perdido marcaría el pasaje de los monos a los seres humanos y figuró en un lugar prominente en los debates públicos sobre la teoría de la evolución. En términos más técnicos, su función consistiría en delatar la ausencia, a lo largo de la evolución biológica de formas intermedias entre otras conocidas que con frecuencia evidenciaban vacíos en una serie que, por lo menos de acuerdo con la teoría, debía ser un continum. De ahí que se pueda decir que cada generación es un eslabón y que tanto la investigación antropológica como la paleontológica, se enfrentan con mayor cantidad de eslabones perdidos que de eslabones hallados. Entonces ¿qué es en realidad un eslabón perdido?. El término se remonta a tiempos lejanos de los estudios paleoantropológicos, cuando se presumía la existencia de una relación lineal directa entre la evolución humana y la del resto de los primates y, en particular, de los hominoideos. Fue acuñado cuando se pensaba que el ser humano sería descendiente directo de los monos. De ahí la vieja fórmula de que el hombre desciende del mono. Así pensaba Ernst Haeckel (1834-1919). En sus reflexiones sobre la evolución, Haeckel aceptó la vieja idea de la descendencia directa de la especie humana desde los monos llamados superiores, y concluyó que debían existir formas fósiles intermedias entre el hombre y algunos de los grandes cuadrumanos conocidos, tradicionalmente agrupados en la familia Pongidae a la que pertenecen especies actuales como orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. Pero esas formas fósiles no habían sido descubiertas. Ante ese hecho, Haeckel ideó una forma teórica que cumpliera con la función de eslabón. La denominóPithecanthropus (del giego pithecus, mono, y anthropos, hombre). El concepto de Haeckel era conciso y concreto: se trataba nada menos que de hallar al ser que uniría taxonómicamente ambas líneas evolutivas, esto es, el nexo que habría vinculado a póngidos con homínidos y permitiría, en consecuencia, seguir rastreando ambos linajes. No debemos perder de vista el hecho de que se trataba de un modelo teórico, muy diferente del modelo actual, cuya visión no es que la especie humana descienda de los monos, sino que ambos tienen un ancestro común. La relación de parentesco entre primates homínidos y monos antropomorfos sería, entonces de tipo transversal, como si dijéramos entre primos, más que longitudinal, o de generación tras generación. En otras palabras, los primeros nunca descendieron de los segundos. Formaron líneas evolutivas diferentes a partir de ese ancestro común. En la actualidad se ha avanzado mucho sobre el tema. De hecho, se ha encontrado un fósil con algunas de esas características, que permiten asumir una coherencia simio-humana de alta antigüedad (alrededor de siete millones de años). Se lo considera cercano a la divergencia que dió lugar a los póngidos por un lado y a los homínidos por el otro. Se le dió el nombre de Sahelanthropus tchadensis. En la imaginación del gran público, en cambio, subsisten "eslabones perdidos" a lo largo de toda la línea evolutiva que desemboca en los homínidos. Entre los avances recientes en la dirección de localizar al ancestro común de monos y humanos se cuenta el descubrimiento, realizado en 1983 en el sitio paleontológico de Messel, cerca de Francfort del Meno, del fósil de un primate que vivió en el período geológico conocido como Eoceno Medio, hace unos 47 millones de años. El ejemplar encontrado recibió el sobrenombre de Ida (por la hija de uno de los investigadores que lo estudió).Su especie de pertenencia recibió el nombre científico de Darwiinius masillae. El animal habría tenido una apariencia semejante a un moderno lemur y ocuparía un lugar importante en las etapas tempranas de la evolución de los primates. El lector podrá encontrar en internet, fotografías del esqueleto fósil casi completo de Ida, que Ciencia Hoy no está en condiciones de reproducir por carecer de los derechos correspondientes. Uno de los investigadores que estudiaron el hallazgo dijo: Este fósil probablemente aparecerá en todos los libros de texto por los próximos cien años. En ese antiguo escenario encontramos las raíces de los dos subórdenes de primates actuales: los estrepsirrinos (Strepsirhini) y los halporrinos (Haplorhini). Los primeros están representados actualmente por un centenar de lemures, gálagos, lorísidos, índridos y daubentónidos, entre otros. Todos son portadores de por lo menos dos características distintivas: el peine dental (incisivos y caninos inferiores dirigidos hacia adelante, en forma de peine para acicalamiento) y una garra en el segundo dedo del pie. Además, tienen naris húmeda y labio superior hendido, rasgos imposibles de comprobar en muchos fósiles. Esos caractéres comunes los unen a lo largo de su historia evolutiva. Hoy viven principalmente en Madagascar (donde no hay otros primates silvestres), pero también están presentes en el sudeste asiático y ciertas regiones de Äfrica. Los haplorrinos, en cambio, no poseen caractéres como los descriptos. Incluyen actualmente a los tarsios (varias especies de pequeños primates del género Tarsius, que habitan el sudeste asiático, los catarrinos o monos del Viejo Mundo, los grandes primates -chimpancés, bonobos (antes llamados chimpancés pigmeos), gorilas, orangutanes- y los seres humanos. En este esquema, los estrepsirrinos y el género Tarsius usualmente como prosimios, mientras que los haplorrinos son considerados simios o monos verdaderos.Los seres humanos ocupamos así los lugares más recientes de la evolución de los haplorrinos, que abarcan un trama substancial en la historia evolutiva de los primates. En este esquema, Ida es otro antiguo primate, protagonista de la evolución del grupo quizás en el momento clave de la divergencia entre estrepsirrinos y haplorrinos. No estaríamos, entonces, ante un eslabón perdido, sino, más bien, ante un eslabón recuperado, pero en vez de unir la especie humana con los monos, unió a un prosimio con otro prosimio, en un momento muy alejado de la línea que incluye al hombre y a los grandes monos antropomorfos.

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Australopithecus
Ciencia EducacionporAnónimo6/6/2011

Australopithecus (del latín «australis», del sur, y del griego «πίθηκος» pithekos, mono; castellanizado, australopiteco) es un género extinto de primates homínidos. Vivió en África desde hace algo más de 4 millones de años hasta hace unos 2 millones de años, del Zancleaniense (Plioceno inferior) al Gelasiense (Pleistoceno inferior). La mayor novedad aportada por los australopitecos es que se desplazaban de manera bípeda. El tamaño de su cerebro era similar al de los grandes simios actuales. Vivían en las zonas tropicales de África, alimentándose de frutas y hojas. Existe consenso en que los australopitecos jugaron un papel esencial en la evolución humana al ser una de las especies de este género que dio origen al género Homo en África hace unos 2 millones de años, el cual a su vez dio origen a las especies Homo habilis, H. ergaster y eventualmente al humano moderno, H. sapiens sapiens.1 Una rama de los australopitecos se separó de la que derivaría en Homo sapiens, produciendo al Paranthropus robustus del por ahora aceptado género Paranthropus. Especies Se conocen fósiles de varias especies: Australopithecus anamensis: son homínidos muy primitivos, que presentan molares más anchos y esmalte más espeso. Ocupó la zona de Kenia entre 4,2 y 3,9 m.a. (millones de años). Australopithecus afarensis. Su capacidad para transmitir sonidos no sería muy superior a los actuales chimpancés. Situado entre 3,9 y 2,7 m.a. Australopithecus bahrelghazali: único encontrado fuera de África oriental. Recibe su nombre del oasis de Bahr-el-Ghazal, en Chad. Situado entre 4 y 3 m.a. Australopithecus africanus: cráneo más globular, con mayor capacidad cerebral. Aproximadamente unos 450 cm³. Situado entre 3 y 2,5 m.a. Australopithecus garhi: tiene especiales características craneales y, sobre todo, faciales. Capacidad craneal de unos 450 cm³ y discutidos indicios de proto-industria lítica. Situado hace 2,5 m.a. Australopithecus sediba: una mezcla de características lo acercan tanto a Homo como a Australopithecus y algunos paleontólogos lo ubican como el antepasado directo más factible de los humanos. Tiene solo 2 millones de años, por tanto es el Australipithecus más reciente.3 Se discute si Kenyanthropus platyops pertenece a este género o debe clasificarse dentro de un género diferente. Han sido intensos los debates científicos sobre la clasificación de estas especies y géneros. Se discute sobre la conveniencia de la separación de Paranthropus y sobre la correcta asignación de Homo habilis y H. rudolfensis como Homo o Australopithecus.4 Los machos de Australopithecus se quedaban en casa Las hembras de dos especies de homínidos que recorrieron la sabana sudafricana hace más de un millón de años dejaron a sus familias y se iban por su cuenta, mientras que los varones atendían el fuego del hogar, según ha hallado un grupo de investigadores. Los hallazgos, publicados en la revista Nature, proceden de un análisis del isotopo estroncio de los dientes de los adultos de dos grupos extintos -- el 'Australopithecus africanus' y el 'Paranthropus robustus'. Ambos formaron parte de una línea de parientes cercanos de los humanos conocidos como 'australopithecines' que incluyeron al fósil etíope Lucy, que se estima que tiene unos 3,2 millones de años y que para muchos es la matriarca de los modernos humanos. Para entender cómo usaron estos homínidos el medio y formaron grupos sociales, el equipo, encabezado por Sandi Copeland, de la Universidad de Colorado Boulder, recurrieron a antiguos registros de esmalte dental. Usando un análisis de tecnología avanzada conocido como ablación láser, el equipo desintegró los dientes de los homínidos con láser para medir las radiaciones de estroncio, un elemento natural hallado en rocas y suelos y que es absorbido por plantas y animales. El equipo analizó 19 dientes datados entre hace 2,1 y 1,7 millones de años de individuos de 'Australopithecus africanus' y el 'Paranthropus robustus' de los sistemas de cuevas de Sterkfontein y Swartkans en Sudáfrica. Los expertos hallaron que más de la mitad de los dientes de hembra, más pequeños, procedían de fuera de la zona local, pero sólo un 10 por ciento de los dientes de los machos eran de otro lugar. Eso sugiere que los machos probablemente crecían y morían en el mismo lugar, dijo Copeland. Copeland dijo que el patrón en el que las hembras abandonaban el hogar en busca de pareja es similar al de los chimpancés y algunos grupos de humanos modernos, en los que la hembra abandona a la familia para unirse a la familia de la pareja. Pero es diferente a lo que ocurre en la mayoría de primates - incluidos los gorilas -, donde las hembras se quedan con el grupo en el que nacen y los machos se van a otros lados. 'En cualquier grupo de mamíferos, incluidos los primates, donde los individuos viven en grupos, tanto machos como hembras deben dejar la comunidad en la que nacieron. Una de las razones importantes para ello es impedir la endogamia', dijo Copeland. 'En la mayoría de los mamíferos, es habitual que los machos abandonen el hogar', dijo a la prensa. Añadió que los hallazgos eran una sorpresa. 'Asumimos que la mayoría de los homínidos serían de áreas no locales dado que se cree en general que la evolución al bipedismo se debió en parte a permitir a los individuos recorrer distancias más largas', dijo Copeland. Distancias tan cortas sugieren que el bipedimo evolucionó por otra razones.

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hominidos
hominidos
Ciencia EducacionporAnónimo6/6/2011

os homínidos (Hominidae) son una familia de primates hominoideos, que incluye al hombre y sus parientes cercanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos Amplitud de la familia En la clasificación tradicional, la familia Hominidae estaba compuesta exclusivamente por primates bípedos (géneros Homo, Australopithecus, Paranthropus, etc.). Actualmente, según la taxonomía cladística cuyo uso se está imponiendo en primatología, los Hominidae incluyen además a los grandes simios (gorilas, chimpancés y orangutanes) anteriormente clasificados en la familia de los póngidos. En la mayor parte de los trabajos científicos actuales, los homínidos bípedos son ahora clasificados en la subtribu Hominina. Por tanto existe una cierta confusión de términos: Hominidae: castellanizado como homínidos, antes incluía sólo los primates bípedos y ahora también a los grandes simios. Hominina: castellanizado como homininos, solo incluye a los Hominidae bípedos. Por tanto, este es el término más adecuado para designar a los seres humanos actuales y todos los fósiles de nuestra propia línea evolutiva, desde que se produjo la separación con la línea del chimpancé hace unos seis millones de años; así, todas las especies que caminaron de forma erguida reciben el nombre de homininos. Estudios realizados con técnicas moleculares del ADN indican que los chimpancés, gorilas y humanos forman un clado, con los orangutanes un poco más separados filogenéticamente. Salvo por el orangután (nativo de Asia, específicamente Borneo y Sumatra), los actuales simios homínidos; humanos, chimpancés, gibones y gorilas son originarios de África (si bien en el caso del humano se extendió por todo el mundo). Sin embargo se han encontrado fósiles de homínidos en Europa y diversos lugares de Asia y África, procedentes del Mioceno (cerca de 20 millones de años antes del presente). No existen evidencias físicas de que haya ningún tipo de homínido nativo de América, y el único simio homínido que cruzó de Eurasia a América de forma natural fue el homo sapiens. Excepto por humanos y gorilas, la mayoría de los homínidos son ágiles para trepar a los árboles y son omnívoros. Además conforman las más complejas redes sociales y tienen un comportamiento sexual elaborado que no necesariamente está sujeto a fines reproductivos, sino en muchos casos, por placer, algo que los diferencia de otras especies animales. Morfología Cráneos de un orangután y un gorila. Los homínidos son los primates más grandes, con un peso que oscila de 48 kg a 270 kg. En general, los machos son mayores que las hembras, con cuerpos robustos y brazos bien desarrollados. Tienen numerosas diferencias con respecto al esqueleto de los otros primates, especialmente relacionadas con su porte vertical. Se caracterizan por su adaptación a la postura y marcha erectas, acortamiento de las extremidades superiores y evolución de la mano hacia una mayor funcionalidad; la regular proporción en las dimensiones de sus dientes, yustapuestos sin diastemas, describiendo un arco parabólico corto, con premolares inferiores homomorfos, bicuspidado el primero; y, en fin, el incremento progresivo de la capacidad craneana y la complejidad del cerebro, alojado bajo una bóveda cada vez más elevada. Todos los miembros de esta familia tienen cerebros relativamente grandes y complejos. Tienen las narinas próximas una de otra y orientadas hacia el frente y hacia abajo. La fórmula dental es la misma en todos los miembros de este grupo: 2/2, 1/1, 2/2, 3/3 = 32. Los homínidos son omnívoros, pero la base de su alimentación suelen ser los vegetales. Otra característica es la complejidad de su comportamiento social, expresión facial y vocalización compleja. Todos construyen nidos o refugios y cuidan mucho a sus crías durante un largo período; las hembras tienen generalmente una cría en cada gestación. Clasificación Especies actuales Diferencias entre pares de bases del ADN de los homínidos. Árbol filogenético de los homínidos. Las siete especies vivientes de grandes simios se clasifican en cuatro géneros. La siguiente clasificación es la más aceptada:1 Familia Hominidae: humanos y otros grandes simios; géneros y especies extintas excluidos.1 Subfamilia Ponginae Género Pongo Pongo pygmaeus - orangután de Borneo Pongo pygmaeus pygmaeus Pongo pygmaeus morio Pongo pygmaeus wurmbii Pongo abelii - orangután de Sumatra Subfamilia Homininae Tribu Gorillini Género Gorilla Gorilla gorilla Gorilla gorilla gorilla Gorilla gorilla diehli Gorilla beringei Gorilla beringei beringei Gorilla beringei graueri Tribu Hominini Género Pan - chimpancés Pan troglodytes - chimpancé común Pan troglodytes troglodytes - chimpancé central Pan troglodytes verus - chimpancé africano occidental Pan troglodytes vellerosus - chimpancé de Nigeria Pan troglodytes schweinfurthii - chimpancé oriental Pan paniscus - bonobo Género Homo Homo sapiens - ser humano Pongo pygmaeus Pongo abelii Gorilla gorilla Gorilla beringei Pan troglodytes Pan paniscus Homo sapiens Especies extintas Adicionalmente a las especies y subespecies anteriores, los arqueólogos, paleontologos, y antropólogos han descubierto numerosas especies de grandes simios extintas. La siguiente lista contiene algunos de los géneros de estos descubrimientos. Subfamilia Ponginae (o Pongidae) Gigantopithecus† Sivapithecus† Lufengpithecus† Ankarapithecus† Ouranopithecus† Subfamilia Homininae (o Hominidae) Homo – Antecesores directos del los humanos modernos Homo habilis† Homo rudolfensis† Homo ergaster† Homo georgicus† Homo erectus† Homo cepranensis† Homo antecessor† Homo heidelbergensis† Homo rhodesiensis† Homo neanderthalensis† Homo sapiens Homo sapiens idaltu† Homo floresiensis† Australopithecus† Australopithecus anamensis† Australopithecus afarensis† Australopithecus garhi† Australopithecus africanus† Australopithecus bahrelghazali† Paranthropus† Paranthropus aethiopicus† Paranthropus robustus† Paranthropus boisei† Ardipithecus† (status como homínino altamente discutible) Ardipithecus kadabba† Ardipithecus ramidus† Oreopithecus† Sahelanthropus†(estatus como homínido altamente discutible) Orrorin† Kenyanthropus† Referencias ↑ a b Wilson, D. E. & Reeder, D. M. (editors). 2005. Mammal Species of the World. A Taxonomic and Geographic Reference (3rd ed). Goodman, Morris, D. A. Tagle, D. H. A. Fitch, W. Bailey, J. Czelusniak, B. F. Koop, P. Benson, and J. L. Slightom. 1990: "Primate evolution at the DNA level and a classification of hominoids". Journal of Molecular Evolution 30: 260-266. Bailey, W.J. 1993: "Hominoid trichotomy: a molecular overview"; Evolutionary Anthropology 2: 100-108. Shoshani, Jeheskel; Colin P. Groves; Elwyn L. Simons and Gregg F. Gunnell 1996: "Primate Phylogeny: Morfological vs Molecular result"; Molecular Phylogenetics and Evolution 5 (1):102-154 Ruvolo, Maryellen 1997: "Genetic diversity in hominoid primates"; Annual Review of Anthropology 26: 515-540. Potts, Richard 1998: "Environmental Hypotheses of Hominin Evolution; Yearbook of Physical Anthropology 41: 93-136. Goodman, Morris; C. A. Porter; J. Czelusniak; S. L. Page; H. Schneider, J. Shoshani; G. Gunnell and Colin P. Groves. 1998: "Toward a phylogenetic classification of primates based on DNA evidence complemented by fossil evidence". Molecular Phylogenetics and Evolution 9: 585-598. Wood, Bernard and B. G. Richmond. 2000: "Human evolution: taxonomy and paleobiology"; Journal of Anatomy 197: 19-60. Hacia, Joseph G. 2001: "Genome of the apes"; Trends in Genetics 17: 637-645. Gagneux, Pascal and A. Varki. 2001: "Genetic differences between humans and great apes"; Molecular Phylogenetics and Evolution 18: 2-13. Horai, Satoshi, Y. Satta, K. Hayasaka, R. Kondo, T. Inoue, T. Ishida, S. Hayashi, and N. Takahata. 1992: "Man's place in hominoidea revealed by mitochondrial DNA genealogy"; Journal of Molecular Evolution 35: 32-43. Gagneux, Pascal 2004: "A Pan-oramic view: insights into hominoid evolution through the chimpanzee genome"; Trends in Ecology & Evolution 19(11): 571-576. La evolución del ser humano La Era de los mamíferos Se calcula que hace 180 millones de años, cuando aún dominaban los reptiles el planeta, aparecieron los primeros mamíferos sobre la Tierra. La multitud de especies de mamíferos que comenzaron a desarrollarse a partir de entonces eran muy diferentes a las que actualmente conocemos y muchas de ellas han desaparecido por completo. Las cerca de 5 mil especies de mamíferos conocidos en la actualidad se agrupan en órdenes, como son: cetáceos, carnívos, marsupiales, roedores, desdentados, entre otros. De los distintos órdenes, los seres humanos, así como sus ancestros más lejanos, pertenecen al de los primates. Los primates Para losel punto de inicio de la historia de la humanidad empezó con la aparición de los primates, hace unos 65 millones de años. Los primeros de ellos eran unos pequeños seres que empezaron a vivir en los árboles en lugar de permanecer en el suelo, como la mayoría de los mamíferos. Entre las especies que pertenecen a los primates están, además del ser humano, los simios, monos y musarañas. Durante su desarrollo evolutivo, estos primates se hicieron de ciertos rasgos especiales: buena visión, manos con las que se pueden sujetar firmemente objetos y un cerebro relativamente grande. Por pertenecer a la misma familia, las diferentes especies de primates, en especial monos y simios, guardan similitud con el ser humano. Según algunos estudiosos, el último ancestro común entre el ser humano y el chimpancé, nuestro primo más cercano, existió hace 6 ó 7 millones de años. Después de esta separación apareció el primer , el llamado Australopithecus, que posteriormente dio lugar al Homo habilis, el primer especímen del género Homo, al que pertenecemos los seres humanos modernos. Los cambios en la biología de los primates que desembocaron en los primeros homínidos se dieron en África: en el Este y en el Sur. El cañon de Olduvai, en Tanzania, el noreste de Africa, es uno de los lugares donde se han encontrado los fósiles más antiguos que aportan datos sobre la historia evolutiva del ser humano. Homínidos Los límites que señalen el comienzo y el final de los distintos homínidos no son exactos, se calcula que aparecieron hace 4.5 millones de años y se extinguieron hace unos 2 millones de años. Durante mucho tiempo debieron coexistir diferentes tipos, y el final de una especie se entremezcló con las generaciones de otra en el transcurso de miles de años. Los científicos distinguen entre varias especies de homínidos. Todos ellos comparten algunas características básicas: Pueden mantenerse erguidos y caminar en dos pies Tienen un cerebro relativamente grande en relación con el de los monos Su mano tiene un dedo pulgar desarrollado que les permite manipular objetos. Australopithecus El Australopithecus es el homínido más antiguo que se conoce. Australopithecus quiere decir "simio sudafricano" y se estima su antigüedad hasta en 4 millones de años. En 1925, el paleontólogo Raymond Dart descubrió el cráneo de un Australopithecus en Taung, al sur de África. El descubrimiento de este fósil, ancestro del ser humano e íntimamente relacionado con el mono, provocó polémica porque se encontró en África y hasta entonces se había fundado el origen del ser humano en Europa. En lugares cercanos a este descubrimiento se encontraron otras especies de Australopithecus (afarensis, africanus, robustus, boisei), que confirmaron el origen del hombre en África. Sus restos demostraron que estos homínidos medían más de un metro de estatura y que sus caderas, piernas y pies se aparecían más a los de los seres humanos que a los de los simios. El cerebro se asemejaba al de estos animales y tenía un tamaño similar al del gorila. La mandíbula era grande y el mentón hundido. Caminaban erguidos y podían correr, a diferencia de los simios. Sus largos brazos acababan en manos propiamente dichas, con las yemas de los dedos planas, como las de los seres humanos. Se cree que estos seres eran carnívoros, pues a su alrededor se han encontrado huesos y cráneos que habían sido machacados para extraer el tuétano y los sesos. Quizá la especie más famosa de Australopithecus es la Australopithecus afarensis, gracias al descubrimiento, en 1974 en Hadar, Etiopía, de los restos de , una joven mujer de la que se encontraron 52 huesos de un esqueleto semicompleto, con una edad aproximada de 3.2 millones de años. Esta especie trepaba árboles pero también podía caminar en dos pies. Durante mucho tiempo se pensó en Lucy como la abuela de la humanidad. Sin embargo, esta especie pudo haberse extinguido sin que a partir de ella se continuaran las ramas de la evolución humana. Un descubrimiento reciente: El Kenyanthropus platyops El género Homo La mayoría de los científicos aceptan que hay dos grandes grupos, o géneros, de homínidos en los últimos 4 millones de años. Uno de ellos es el género Homo, que apareció hace 2.5 millones de años y que incluye por lo menos tres especies: Homo habilis, Homo erectus, Homo sapiens. Uno de los grandes misterios de los estudiosos de la prehistoria es cuándo, cómo y dónde el género Homo remplazó a los Australopithecus. Arbol genealógico que representa la posible evolución del hombre. Hace algún tiempo, el diagrama hubiera sido una línea recta, pero en la actualidad los especialistas piensan que la situación fue más compleja. Homo habilis y Homo erectus En zonas del este de África se encontraron restos de otros homínidos que existieron al mismo tiempo que los Australopithecus, lo que viene a demostrar que esta especie de homínidos no era la única sobre la Tierra hace dos o tres millones de años. Como los homínidos que se encontraron parecen mucho más "hombres", se les ha puesto el nombre de Homo. La primera especie del género Homo apareció hace 2.5 millones de años y se dispersó gradualmente por Africa, Europa y Asia. En sus primeras manifestaciones se le conoce como Homo habilis, y tenía una capacidad craneana de 680 cm3 y su altura alcanzaba el metro y 55 cms. Era robusto, ágil, caminaba erguido y tenía desarrollada la capacidad prensil de sus manos. Sabía usar el fuego, pero no producirlo, y se protegía en cuevas. Vivía de recolectar semillas, raíces, frutos y ocasionalmente comía carne. La especie que se desarrolló posteriormente a esta se denomina Homo erectus, hace 1.5 millones de años. La diferencia fundamental del Homo erectus y los homínidos que lo antecedieron radica en el tamaño, sobre todo del cerebro. Su cuerpo es la culminación de la evolución biológica de los homínidos: era más alto, más delgado, capaz de moverse rápidamente en dos pies, tenía el pulgar más separado de la mano y su capacidad craneana llegó a ser de 1250 cm3. También fabricó herramientas, como el hacha de mano de piedra, y aprendió a conservar el fuego, aunque no podía generarlo. Los científicos creen que esta especie se propagó hacia el Norte, por Europa (hasta Francia) y Asia, durante 4 000 años. Esta especie duró diez veces más tiempo de la que lleva sobre la tierra el ser humano moderno. Entre los Homo erectus que se han encontrado restos están el "Hombre de Java" (700 mil años) y el "Hombre de Pekín" (400 mil años). Homo sapiens neanderthalis Una o más subespecies del Homo erectus evolucionaron hasta llegar al Homo sapiens, un nuevo tipo físico. Los restos más antiguos del Homo sapiens tienen una edad entre 250 mil y 50 mil años. En sentido estricto se le denomina Homo sapiens neanderthalis: el hombre de Neanderthal. Recibe este nombre por el lugar dónde se encontró el primer cráneo que demostraba la existencia de su especie, en el valle de Neander, en Alemania. Los hombres de Neanderthal tenían el cerebro de mayor tamaño y el cráneo distinto que del Homo erectus. Su mentón estaba hundido y su constitución era muy gruesa. Esta especie se encontró desde Europa occidental y Marruecos hasta China, pasando por Irak e Irán. Los neanderthales estaban más capacitados y eran mentalmente más avanzados que ningún otro ser que hubiera habitado en la Tierra anteriormente. Esta especie humana vivió la última glaciación y se adaptó a ella construyendo hogares excavados en el suelo o en cavernas y manteniendo hogueras encendidas dentro de ellos. Los neanderthales que vivían en las zonas del norte de Europa fueron cazadores y se especializaron en atrapar a los grandes mamíferos árticos: el mamut y el rinoceronte lanudo, cuyos restos llevaban arrastrando hasta la entrada de sus cuevas, en donde los cortaban en pedazos. Los hombres de Neanderthal se cubrían con pieles y disponían de mejores útiles de piedra que sus antepasados. Además realizaban una actividad novedosa: enterraban a sus muertos con gran esmero (p.e. en Asia se encontró un niño de Neanderthal enterrado entre un círculo de cuernos de animales). Los muertos no sólo eran enterrados cuidadosamente, sino que también el muerto era provisto de utensilios y comida. Es posible que los enterramientos y los vestigios de rituales en los que aparecen animales señalen los inicios de la religión. Tal vez creían ya en una especie de continuación de la vida después de la muerte. El hombre de Neaderthal desapareció bruscamente, su lugar fue ocupado por los hombres modernos, hace unos 35 mil años. Homo sapiens sapiens Después del Neanderthal vino el Homo sapiens sapiens, que es la especie a la cual pertenecemos los seres humanos modernos. Se han encontrado restos de los primeros miembros de esta rama en el Cercano Oriente y los Balcanes, fechados entre el 50 mil y el 40 mil antes de Nuestra Era. Quizá avanzaron hacia el norte y occidente a medida que retrocedía el hielo. Estos seres humanos también cruzaron el estrecho de Bering, penetrando así en el continente americano y llegaron a Australia hace unos 25 mil años. Los Homo sapiens sapiens se extendieron por la Tierra más que ninguno de los primates anteriores. Un grupo prehistórico de esta especie fueron los hombres de Cro-Magnon (32 mil años), llamados así por la cueva cercana a la aldea de Les Eyzies, Francia, donde fueron hallados sus restos óseos. Los cro-magnones vivieron la última glaciación y aunque su cerebro no era mayor que el del hombre de Neanderthal, le dieron nuevos usos pues, entre otras cosas, hicieron y mejoraron muchos instrumentos y armas. Los cro-magnones son también los artistas más antiguos. El hombre actual no difiere básicamente ni en capacidad cerebral, ni en postura, ni en otros rasgos físicos, del modelo que la evolución había logrado en el hombre de Cro-Magnon. Para los biólogos, todos los seres humanos formamos parte de la misma especie (Homo sapiens sapiens) aunque hay distintas razas. Las líneas generales de distribución racial se iniciaron en la Prehistoria. Desde el punto de vista físico se pueden reconocer por lo menos cuatro categorías raciales fundamentales: negroide, caucasoide, mongoloide, australoide. Lo que dio al hombre moderno su control sobre la Tierra no fue su físico, sino su capacidad de aprovechar y transmitir a sus descendientes la información cultural por medio de su inteligencia. Un cerebro para sobrevivir No se puede culpar a los creacionistas del siglo XIX por insistir en que los humanos fueron creados por Dios separadamente de los animales. Después de todo, entre nosotros y las otras especies animales existe la infranqueable brecha del lenguaje, del arte, de la religión, de la escritura y de las máquinas complejas. No hay que maravillarse, pues, de que a mucha gente la teoría de Darwin según la cual hemos evolucionado desde los grandes monos, les pareciera absurda. Por supuesto, desde los tiempos de Darwin hasta ahora han sido descubiertos los huesos fosilizado s de centenares de criaturas intermedias entre los monos y el hombre: ahora ya no es posible, para una persona razonable, negar que lo que en un tiempo parecía absurdo es lo que realmente pasó, de una manera o de otra. En realidad, el descubrimiento de muchos "eslabones perdidos" no ha terminado de resolver el problema, sólo lo ha hecho mucho más fascinante. La pregunta es: ¿Cuándo y cómo adquirimos aquellas características exclusivamente humanas de las que hablábamos en el primer párrafo? Sabemos que nuestra estirpe surgió en Africa, separándose del linaje de los gorilas y chimpancés en algún momento situado entre hace 6 y 10 millones de años. Durante la mayor parte de este tiempo no fuimos más que un glorioso puñado de monos. Hace tan sólo 35.000 años la Europa Occidental estaba aún poblada de Neanderthal, seres primitivos para quienes el arte y el progreso prácticamente no existía. Y entonces se dio un violento cambio. En Europa apareció gente anatómicamente similar a la gente moderna, y junto con ellos apareció la escultura, los instrumentos musicales, las lámparas, el comercio y la innovación. En pocos miles de años más, ya no quedaban Neanderthal. Si es que realmente existió un momento preciso en el cual podamos decir que nos hicimos humanos, ese momento fue el de este Gran Salto Adelante, hace 35.000 años. Representación de un Homo Sapiens de Neanderthal A partir de entonces solamente necesitamos tres docenas de milenios -una fracción de tiempo trivial en una historia de 6 a 10 millones de años- para domesticar a los animales, desarrollar la metalurgia y la agricultura, inventar la escritura. Sólo un paso más nos separaba de aquellos monumentos de la civilización que nos distinguen de todos los demás animales, monumentos como La Gioconda y la Novena Sinfonía, la Torre Eiffel y el Sputnik, los hornos de Dachau y el bombardeo de Dresde. ¿Qué fue lo que ocurrió en ese mágico instante de la Evolución? ¿Qué fue lo que hizo posible el Gran Salto Adelante, y por qué fue tan brusco? ¿Qué fue lo que les pasó en ese momento a los Neanderthal, y qué fue de ellos a partir de entonces? ¿Llegaron a conocerse los Neanderthal y los hombres modernos? Y si fue así, ¿cómo se comportaron los unos con los otros? Nosotros compartimos, ahora mismo, un 98 % de nuestros genes con los chimpancés. ¿Cuáles son, dentro del 2 % restante, esos genes tan importantes que tuvieron tan tremendas consecuencias? Entender el Gran Salto Adelante no es sencillo; tampoco lo es escribir sobre ello. Las pruebas más inmediatas provienen de detalles técnicos en los huesos que se han preservado o en los instrumentos de piedra. Los informes de los antropólogos están llenos de expresiones horrorosas como "torus occipital transverso", "arco cigomático recesivo" y "cuchillos con mangos chatelperronianos". Lo que nosotros realmente queremos entender -la forma de vida de nuestros diversos antepasados y su forma de ser humanos- no se ha preservado directamente, sino que sólo puede interpretarse a partir de aquellos detalles técnicos. Muchas de esas huellas se han perdido, y los antropólogos con frecuencia están en desacuerdo acerca del significado de las que se han conservado hasta nuestros tiempos. Para situarnos rápidamente en escena, recordemos que la vida se originó en la Tierra hace miles de millones de años, que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones, y que hace entre 6 y 10 millones de años nuestros antepasados y los antepasados de los chimpancés y gorilas tomaron caminos diferentes. Todos ellos siguieron viviendo en África durante millones de años. En un principio, nuestros antepasados hubieran podido ser clasificados meramente como una más entre las especies de grandes monos, pero una secuencia de tres cambios los lanzó en la dirección de los humanos modernos. A.- El primero de estos cambios ocurrió hace alrededor de 4 millones de años: la estructura de los fósiles de huesos largos de las extremidades demuestra que, a diferencia de los gorilas y chimpancés, aquellos seres camonaban habitualmente erguidos en dos patas. Esa posición erecta liberó sus brazos y les permitió usarlos para hacer otras cosas, de las cuales la construcción de herramientas demostró la larga ser la más importante. B.- El segundo de esos grandes cambios ocurrió hace alrededor de 3 millones de años, cuando nuestros antepasados se dividieron en dos ramas. En una rama estaba un hombre-mono con un sólido cráneo y unas muelas muy grandes, que probablemente se alimentaba exclusivamente con comida de origen vegetal: se lo conoce como Australopithecus robustus, es decir "el robusto gran mono del Sur". En la otra rama estaba un hombre-mono con un cráneo un poco más delicadamente construido y con dientes más pequeños, que muy probablemente tenía una dieta omnívora: era el Australopithecus africanus (el gran mono sureño de Africa". Es posible que nuestro linaje haya sufrido una división así de radical al menos una vez más, en la época del Gran Salto Adelante. Pero no nos adelantemos. Hay bastante desacuerdo entre los científicos acerca de qué ocurrió en el siguiente millón de años, pero la hipótesis que yo encuentro más convincente es la de que el A. africanus evolucionó hacia un ser con mayor tamaño cerebral, al que ahora llamamos Homo habilis, que en latín quiere decir "el hombre habilidoso". Para complicar más las cosas, entre los huesos fósiles generalmente atribuidos al H. habilis hay a veces tantas diferencias, sobre todo en cuanto a tamaño del cráneo y de los dientes, que posiblemente haya habido otra bifurcación histórica en nuestro linaje, que llevó por un lado al H. habilis propiamente dicho y por el otro a un misterioso "Tercer Hombre". Así, pues, hace aproximadamente 2 millones de años había al menos dos y quizás tres especies protohumanas distintas. C.- Pero habíamos dicho que eran tres los grandes cambios que empezaron a hacer a nuestros antepasados más humanos y menos monos: el tercero de esos cambios fue el inicio del uso habitual de herramientas de piedra. Hace alrededor de 2,5 millones de años empezaron a aparecer grandes cantidades de toscas herramientas de piedra en diversas áreas de Africa Oriental ocupadas por protohumanos. Ahora bien, puesto que existían dos o tres especies de protohumanos ¿cuál de ellas fue la que construyó esos instrumentos? Muy probablemente la o las de cráneo más liviano, puesto que ambos -los cráneos menos bastos y las herramientas- persistieron y evolucionaron. (Existe, sin embargo, la inquietante posibilidad de que al menos algunos de nuestros robustos parientes también supieran fabricar herramientas, tal como sugiere el análisis anatómico de huesos de la mano encontrados en la cueva Swartkrans, en Sudáfrica.) La evolución de los cráneos sigue de cerca la evolución del hombre y de sus antepasados. De izquierda a derecha: Australopithecus; Homo habilis, Homo sapiens (Neanderthal) y Homo sapiens (CroMagnon). Sin embargo, la capacidad craneana y el desarrollo cerebral no bastaron para explicar "el gran salto". El surgimiento del Cro-Magnon parece haberse debido a una mutación que sólo afectó su capacidad de hablar. Puesto que sólo una especie humana ha sobrevivido hasta hoy, siendo que había dos o tres hace unos pocos millones de años, eso significa que una o dos especies debieron extinguirse. ¿Cuál fue la especie que logró sobrevivir y convertirse en nuestra antecesora, cuálew desaparecieron, y cuándo ocurrió la catástrofe. El ganador fue aquel hombre-mono de cráneo comparativamente delicado y ligero, el Homo habilis, quien siguió adelante aumentando tanto el tamaño de su cerebro como el de su cuerpo. El homo habilis había ganado, quizá incosncientemente la carrera de la evolución. Pero hace alrededor de 1,7 millones de años las diferencias acumuladas ya eran tan grandes que a los nuevos ejemplares los antropólogos los consideraron como una nueva especie, a la que llamaron Homo erectus, es decir "el hombre que camina erguido". Esta denominación es un tan to equívoca, porque hace pensar que justo entonces el hombre se irguió sobre sus piernas;lo que pasa es que los fósiles de H. erectus fueron descubiertos antes que todos los demás, y los antropólogos no podían saber que el erectus no era el primer protohumano erguido. En cuanto a nuestro primo el A. robustus, se extinguió por completo hace 1,2 millones de años, y el misterioso Tercer Hombre -si es que existió- debe haber desaparecido más o menos por la misma época. En cuanto a la pregunta de por qué H. erectus sobrevivió y en cambio A. robustus no, sólo podemos arriesgar especulaciones, no lo sabemos con entera certeza. Una posibilidad es que entre ellos no había competencia posible: H. erectus comía tanto carne como vegetales, y su cerebro más grande le permitía poner más ingenio en la búsqueda de esa comida vegetal de la cual el A. robustus dependía por completo. También es posible que, además de dejarlo sin comida, el erectus ayudara al robustus a rodar hacia la extinción por el sencillo expediente de matarlo para comérselo. Esta enorme conmoción dejó al erectus como el único actor protohumano en el gran teatro africano, un escenario en el cual nuestros parientes vivientes más cercanos (gorilas y chimpancés) aún siguen confinados. Pero hace alrededor de un millón de años el H. erectus comenzó a expandir sus horizontes: sus huesos y sus herramientas de piedra muestran que llegó a Cercano Oriente, luego a Lejano Oriente (donde está representado por los famosos fósiles conocidos como hombre de Pekín y hombre de Java), en algún momento a Europa. Siguió evolucionando en nuestra dirección: su cerebro era cada vez más grande y su cráneo cada vez más redondeado. Hace alrededor de 500.000 años esos seres ya eran tan parecidos a nosotros y tan diferentes de los anteriores erectus, que los antropólogos comienzan a considerarlos una especie diferente... La nuestra. Les llaman Homo sapiens "<el hombre sabio", si bien todavía tenían algunas diferencias anatómicas con nosotros, como los cráneos más gruesos y los arcos superciliares (esos rebordes óseos que se palpan por debajo de las cejas) mucho más prominentes que hoy día. ¿Fue nuestro meteórico ascenso al nivel de sapiens, hace medio millón de años, el brillante clímax de la historia de la Tierra, el glorioso momento en que el arte y la tecnología más sofisticada finalmente estallaron en nuestro hasta entonces aburrido planeta? De ningún modo: la aparición del H. sapiens fue un suceso sin pena ni gloria. El Gran Salto Adelante, tal como lo proclamarían en el futuro las pinturas rupestres, las primeras viviendas y los arcos y flechas, aún debió esperar centenares de miles de años. Las herramientas de piedra siguieron siendo casi tan bastas como las que el H. erectus había estado usando durante un millón de años, y el aumento del tamaño de su cerebro no tuvo de momento ningún efecto dramático sobre su modo de vida. Ese largo vagabundear del erectus y de los primeros sapiens fuera de su Africa natal fue un período de cambios culturales casi insignificantes. ¿Cómo era la vida durante el millón y medio de años que duró el emerger del erectus y luego del sapiens? Las únicas herramientas de esta época que se han conservado hasta nuestros tiempos son implementos de piedra a los que, caritativamente, podría calificarse de muy bastos. Las primeras herramientas de piedra varían en su forma y tamaño, y los antropólogos han utilizado estas diferencias para clasificarlas y darles diferentes nombres, tales como "hacha de mano", "cuchillo" o "raspador". Pero estos nombres disimulan el hecho de que ninguna de esas herramientas mantenía una forma o un tamaño consistente que permitiera adjudicarles una función específica. Las marcas en esos instrumentos demuestran que eran usados para cortar carne, huesos, pieles, madera u otras partes de las plantas, y quizás un determinado instrumento fuera usado preferentemente para una tarea, pero considerando el conjunto, tal parece que casi cualquier herramienta de casi cualquier forma y tamaño era usada para casi cualquier tarea, de modo que las categorías de clasificación de los científicos apenas son una división arbitraria dentro de una colección continua de formas de piedra. Las pruebas en sentido negativo también son significativas. Todas las herramientas de piedra primitivas estaban hechas para ser sostenidas directamente con la mano, y no muestran ningún signo de haber sido montadas sobre otros materiales para darles mayor comodidad, efectividad o aumentar su brazo de palanca, como sucede ahora cuando montamos la cabeza de acero de un hacha sobre un largo mango de madera. Tampoco se han encontrado en esta época restos de instrumentos de hueso, ni de cuerdas con las que se pudieron construir redes de pesca, ni de anzuelos. ¿Qué tipo de comida podían conseguir nuestros antepasados contando tan sólo con esas herramientas tan primitivas, y cómo se las arreglaban para obtenerla? Para contestar a estas preguntas, los textos de Antropología usualmente insertan un largo capítulo titulado "El hombre cazadon o cosa por el estilo, que se centra en un hecho comprobado: los babuinos, chimpancés y otros primates cazan pequeños vertebrados sólo de vez en cuando, pero en cambio las tribus actuales que parecen supervivientes directos de la Edad de Piedra -como los bosquimanos- se dedican habitualmente a la caza de grandes animales. No hay dudas de que nuestros remotos antepasados también comían carne. La cuestión importante es cuánta carne comían realmente. ¿La habilidad para cazar grandes animales se fue desarrollando lentamente durante el último millón y medio de años, o fue sólo desde el Gran Salto Adelante -hace apenas 35.000 añosque esa carne pasó a formar una parte importante de nuestra dieta? Los antropólogos habitualmente responden a esto diciendo que desde hace mucho tiempo hemos sido buenos cazadores de animales grandes, pero la verdad es que no tenemos ninguna prueba contundente de nuestras habilidades cazadoras hasta hace unos 100.000 años, y parece que aún entonces los humanos eran cazadores mediocres. De modo que parece razonable suponer que los cazadores anteriores a ellos eran aún menos efectivos y conseguían peores resultados. Aún así, la mística del Gran Abuelo Cazador está ahora tan arraigada en nosotros que se hace difícil abandonar nuestra antigua creencia en su trascendental importancia. Se supone que la caza de grandes animales fue lo que indujo a los machos protohumanos a cooperar unos con otros, a desarrollar el lenguaje y cerebros más grandes, a reunirse en pandillas y a compartir el alimento conseguido gracias al esfuerzo en común. Incluso las mujeres habrían sido moldeadas por la cacería: suprimieron los signos externos de ovulación mensual -tan conspicuos en las hembras de chimpancé- de modo de no empujar a los hombres a un frenesí de competencia sexual que arruinaría el sano espíritu de cooperación para la caza. Pero los estudios de las actuales tribus cazadoras-recolectoras, que cuentan con armas mucho más efectivas que las del primitivo H. sapiens, demuestran que la mayor parte de las calorías que ingiere una familia proviene de los vegetales que recogen las mujeres. Los hombres atrapan ratas y otra caza menor por el estilo, que ellos no consideran digna de ser mencionada jamás en los heróicos relatos de campamento que cuentan en torno de las hogueras. Ocasionalmente consiguen algún animal grande, que contribuye significativamente a mejorar la cantidad de proteínas en la dieta. Pero sólo en el Artico, donde es muy difícil conseguir alimentos vegetales, la caza mayor constituye la principal fuente de alimentos. Y los humanos no llegaron al Artico hasta hace unos 30.000 años. Pero volviendo a nuestra historia, recordemos entonces que el H. sapiens se convierte en figura central de la escena hace medio millón de años, tanto en Africa como en Cercano Oriente, Lejano Oriente y Europa. Hace unos 100.000 años los humanos se habían establecido en al menos tres tipos de población distintos, que ocupaban diferentes partes del Viejo Mundo. Estos fueron los últimos humanos que podemos llamar realmente primitivos. Consideremos, entre ellos, aquellos cuya anatomía nos es mejor conocida, y que se han convertido en un símbolo de brutalidad: los Neanderthal. ¿Dónde y cuándo vivieron? Su nombre proviene del valle de Neander, en Alemania, donde se encontraron los primeros esqueletos (en alemán, thal significa "valle". Su área geográfica se extendía desde Europa Occidental, pasando por el Sur de la Rusia europea, hasta alcanzar el Uzbekistán, en el Asia Central, cerca de Afganistán. En cuanto a la fecha de su origen depende de cómo los definamos, pues algunos viejos cráneos muestran características que se anticipan a la forma Neanderthal hecha y derecha. Los más antiguos ejemplares indiscutiblemente Neanderthalianos son de hace 130.000 años, pero la mayor parte de los especímenes conocidos son de hace aproximadamente 74.000 años. Pero si su fecha de origen es un tanto arbitraria, en cambio su final es abrupto: el último de los Neanderthal murió hace unos 32.000 años. Durante el tiempo en que florecieron los Neanderthal, Europa y Asia estaban en medio de la última glaciación (la cuarta, llamada de Würm) , así que los Neanderthal debieron ser gente bien adaptada al frío, aunque sólo hasta cierto punto: ellos no llegaron a cruzar, hacia el Norte, una frontera climática que unía el Sur de Gran Bretaña, el Norte de Alemania, la actual ciudad rusa de Kiev y el Mar Caspio. La anatomía de la cabeza de los Neanderthal era tan peculiar que si ahora mismo apareciera uno de ellos vestido de traje y corbata por la calle, todos los demás H. sapiens nos daríamos la vuelta para mirarle, sorprendidos. Imagínese que una cara humana fuera de arcilla blanda, y entonces uno cogiera la parte inferior de la cara, desde el puente de la nariz hasta la mandíbula, y apretando los dedos, al mismo tiempo tirara hacia adelante: cuando la arcilla endureciera, sería aproximadamente el aspecto de un Neanderthal. Además sus cejas descansaban sobre prominentes protuberancias óseas, sus ojos estaban hundidos en cuencas profundas, y su frente era baja e inclinada, muy distinta de nuestra frente vertical. Su mandíbula inferior estaba inclinada hacia atrás, y no tenía mentón. A pesar de todos estos rasgos tan primitivos, el tamaño del cerebro del Neanderthal era ¡un 10 % más grande que el nuestro! Eso no significa que fuera más inteligente; obviamente no lo era. Un dentista que hubiera examinado los dientes de un Neanderthal habría quedado tanto o más impresionado que alguien que se lo cruzara por la calle, camino de su oficina. En los Neanderthal adultos los incisivos estaban gastados en la superficie externa, de una forma que es imposible encontrar en los humanos actuales. Evidentemente esta manera de desgastar los dientes era la consecuencia de que usaba los dientes como herramientas, aunque no está claro cómo lo hacía exactamente. Es posible que los usara habitualmente como tenazas. También es posible que mordisquearan las pieles duras de los animales para ablandar el cuero o que royeran la madera para tallarla y hacer sus toscos instrumentos. Y si un Neanderthal en traje y corbata (o en vestido de noche) llamaría la atención, para qué hablar de uno (o una) en bañador (o bikini). Los Neanderthal eran mucho más musculosas, sobre todo en el cuello y los hombros, que el más fornido culturista de hoy día. También los huesos de sus extremidades, que debían sostener toda la fuerza de esas masas musculosas al contraerse, eran mucho más gruesos que los nuestros. Sus brazos y piernas nos habrían parecido demasiado gruesos y rechonchos, porque las partes inferiores de sus cuatro extremidades eran comparativamente más cortas que las nuestras. Hasta sus manos eran más fuertes; si nos hubieran estrechado la mano podrían habernos roto un hueso. Si bien su altura media era de 1,60 metros, pesaban en promedio unos 10 kilos más que un humano moderno de esa altura, y ese exceso de kilos no era grasa, sino huesos y músculos. Hay otra posible diferencia anatómica que causa cierta intriga, si bien su realidad así como su interpretación son dudosos, pues las pruebas fósiles aún no permiten una respuesta definitiva. Pero el hecho es que el canal de parto de una mujer Neanderthal parece haber sido más ancho que el de una mujer moderna, lo que permitía que un bebé alcanzara más tamaño dentro del vientre de su madre antes de nacer. De ser así el embarazo de una Neanderthal puede que durara un año, en lugar de los actuales 9 meses. Aparte de sus huesos fósiles, la mayor fuente de información acerca de los Neanderthal son los instrumentos de piedra que han dejado. Al igual que las herramientas de piedra de los humanos anteriores a ellos, las de los Neanderthal parecen haber sido piedras que se sostenían a mano, sin ningún tipo de empuñadura, y no eran de una forma bien definida según la función a cumplir; tampoco existían los instrumentos de hueso, ni se habían inventado el arco y las flechas. Algunas de las herramientas de piedra fueron usadas para tallar otras herramientas en madera, de las que casi ninguna se ha conservado. Una notable excepción es una jabalina o lanza arrojadiza: de 2,40 metros de largo, encontrada clavada en las costillas de una especie de elefante que se extinguió hace mucho tiempo, en una excavación arqueológica realizada en Alemania. A pesar de este afortunado hallazgo, es probable que los Neanderthal no fueran muy buenos en materia de caza mayor: incluso los contemporáneos africanos de los Neanderthal, pese a ser anatómicamente más modernos y evolucionados, eran cazadores más bien mediocres. Si usted hace la prueba de preguntar a sus amigos con qué asocian la palabra Neanderthal, la mayoría le contestarán "hombre de las cavernas". Si bien es verdad de que la mayor parte de los restos fósiles de Neanderthal proviene de cuevas, esto seguramente se deba a que en las cuevas se conservaron mejor esos restos, pues los depósitos que quedaron al aire libre sufrieron mayor erosión y se destruyeron más rápidamente. Es posible que construyeran algún tipo de refugios en otras partes, aparte de las cuevas, para defenderse del frío, pero debieron ser muy toscos y precarios: todo lo que queda de ellos son agujeros para postes y algunos montículos de piedra. Hay una larga lista de cosas típicas o representativas de los humanos modernos de las cuales los Neanderthal carecían. En primer lugar no dejaron nada que se pueda considerar inequívocamente como objeto de arte. Deben haber usado algún tipo de vestimenta para protegerse del frío ambiente, pero esa ropa debió ser muy tosca, pues carecían de agujas y no hay pruebas de que supieran coser. Parece demostrado que no construían embarcaciones; pues no existe ningún resto de asentamiento Neanderthal en las islas del Mediterráneo, ni tampoco en el Norte de Africa, pese a la corta distancia entre la Península Ibérica -donde los Neanderthal fueron numerosos- y la otra costa del Estrecho de Gibraltar. Tampoco hubo ningún tipo de tráfico de bienes: las herramientas de los Neanderthal están hechas siempre con piedras disponibles a pocos kilómetros del asentamiento. Hoy en día damos por sentado que entre la gente que habita diferentes áreas deben existir ciertas diferencias culturales. Cada población humana moderna tiene su característico estilo de vivienda, sus implementos típicos y su propio arte. Si a usted le muestran un par de palillos para comer arroz, una botella de vino tinto espumoso y una cerbatana, y le piden que asocie cada objeto con uno de los siguientes tres lugares: China, Italia y la selva amazónica, seguramente no tendrá la menor dificultad en hacerla correctamente. Entre los Neanderthal no parece haber existido tal diversificación cultural, y sus herramientas siempre son las mismas, no importa dónde uno las encuentre. También damos por sentado que debe existir cierto progreso cultural. Nos parece obvio que los utensilios que se encuentren en una villa de la antigua Roma, en un castillo medieval y en un piso de Manhattan de 1989 deben ser diferentes. Y no hay que ir tan lejos: acostumbrados a las calculadoras electrónicas, mis hijos miran hoy con asombro la regla de cálculo que yo usaba en la década de 1950. Pero las herramientas de los Neanderthal de hace 100.000 y de hace 40.000 años son iguales. Para decirlo en pocas palabras, sus herramientas no mostraban ninguna variación ni en el tiempo ni en el espacio como para sugerir la más humana de las características: la innovación. Los Neanderthal ya enterraban a sus muertos, pero no se sabe si tenían una verdadera religión, aunque los antropólogos suelen vincular ambos hechos Lo que ahora consideramos vejez debe haber sido muy rara entre los Neanderthal. Sus esqueletos dejan muy a las claras que los adultos llegaban hasta la treintena de años y algunos a los cuarenta, pero que no superaban los 45. Piénsese en cómo sufriría la capacidad de nuestra sociedad para acumular y transmitir conocimientos e información si no supiéramos escribir y además nadie viviera más allá de los 45 años. A pesar de todos estos rasgos subhumanos, hay sin embargo tres cosas en las que los Neanderthal se mostraban realmente humanos. Ellos fueron los primeros que han dejado pruebas concluyentes de que usaban el fuego en forma regular, todos los días: prácticamente todas las cuevas de Neanderthal bien preservadas muestran algún rincón con cenizas y restos carbonizados que indican un lugar donde habitualmente se hacía fuego. Los Neanderthal también fueron los primeros hombres que enterraron regularmente a sus muertos, aunque si esto significa o no que tenían una religión es algo puramente especulativo. En tercer lugar, los Neanderthal cuidaban habitualmente a sus enfermos y a los más viejos. La mayor parte de los esqueletos de los Neanderthal más viejos muestran signos de severas minusvalías, tales como brazos paralizados, huesos rotos ya soldados, pero que los incapacitaban, mandíbulas a las que les faltaban dientes y artritis severas. Sólo el cuidado de los Neanderthal más jóvenes pudo haberles permitido a los más viejos sobrevivir hasta el punto de invalidez al que llegaron. Después de haber pasado revista a todo lo que les faltaba de humanidad a los Neanderthal, también es justo reconocerles todo esto a esas extrañas criaturas de la Edad de Hielo, humanas pero aún no cabalmente humanas. ¿Pertenecían los Neanderthal a la misma especie que nosotros? Eso depende de si, de haber tenido oportunidad, nosotros nos hubiéramos unido con una mujer o un hombre Neanderthal para tener hijos y para criarlos. A las novelas de ciencia-ficción les encanta imaginar este tipo de situaciones: "Un grupo de exploradores se topa, en un remoto valle escondido entre altas montañas, en lo más profundo del África Central, con una tribu de gente increíblemente primitiva, viviendo de la misma manera que nuestros antepasados de la Edad de Piedra lo hacían hace miles de años. ¿Puede considerárselos gente de nuestra misma especie?" Naturalmente, sólo hay una forma de averiguarlo, pero... ¿quién de entre los intrépidos exploradores -todos ellos varones, por supuesto- ha de prestarse a hacer la prueba? A estas alturas, una de las cavernícolas mascahuesos es descrita, con palabras llenas de un primitivo erotismo, como hermosa y sexy, así que podemos aceptar que el valiente explorador se halla frente a un verdadero dilema: ¿tendrá o no relaciones sexuales con ella? Créase o no, algo parecido a este experimento realmente llegó a tener lugar. Ocurrió repetidamente hace alrededor de 36.000 años, hacia la época del Gran Salto Adelante. Pero tendrá usted que ser paciente y esperarse un poco más. Recordemos que los Neanderthal de Europa y de Cercano Oriente eran sólo una de las tres clases de poblaciones, al menos, que ocupaban diversas áreas del Viejo Mundo hace unos 100.000 años. Los pocos fósiles que se han encontrado de esa época provenientes de Extremo Oriente bastan para mostrar que la gente de allíera diferente tanto de los Neanderthal como de nosotros, los humanos modernos, pero se han encontrado tan pocos esqueletos que no se ha podido describir a estos antiguos asiáticos con mucho detalle. Los más caracterizados contemporáneos de los Neanderthal eran africanos, y algunos de ellos tenían un cráneo decididamente moderno. ¿Significa esto que fue en Africa, hace 100.000 años, donde dimos el Gran Salto Adelante? Aunque nos sorprenda, la respuesta es, una vez más, negativa. Las herramientas de piedra de esos africanos de aspecto tan moderno eran similares a las herramientas de los nada modernos Neanderthal, así que nos referiremos a ellos como "africanos del Paleolítico Medio". Aún carecían de instrumentos de hueso, de arcos y flechas, de arte y de diversidad cultural. A pesar de sus cuerpos modernos, aún les faltaba algo indispensable para dotarlos con una conducta moderna Algunas cuevas de Sudáfrica ocupadas por humanos hace 100.000 años nos han proporcionado, por primera vez en la historia de la evolución humana, con una información detallada acerca de lo que la gente comía. Entre los huesos hallados en esas cuevas había muchos de foca y de pingüino, así como conchas de mariscos, tales como las lapas; los africanos del Paleolítico Medio fueron la primera gente de la que sabemos con seguridad que obtenía comida del mar. Sin embargo, las cuevas contienen muy pocos huesos de pescado o de aves voladoras, indudablemente porque esa gente aún carecía de anzuelos o de redes. Entre los huesos de mamíferos los hay de varias especies de tamaño medio, especialmente de un antílope llamado eland (género Taurotragus). Los huesos de las cuevas son de elands de todas las edades, como si los humanos se las hubieran arreglado para atrapar a una manada entera y liquidar a todos sus componentes. Pero quizás el secreto de tanto éxito cazador consiste en que los elands no son nada desconfiados y es fácil reunirlos en manadas. Es probable que los cazadores de vez en cuando se las arreglaran para empujar a una manada entera hacia un barranco, arrinconándola: esto explicaría la distribución de edades en los huesos hallados en las cuevas, que se corresponde con la distribución de edades normal en una manada. En cambio, con los animales más peligrosos, tales como búfalos, cerdos salvajes, elefantes y rinocerontes, la situación era muy distinta. Los huesos de búfalo son en su mayor parte de ejemplares muy jóvenes o muy viejos, y los de jabalí, elefantes o rinocerontes son escasísimos, todo lo cual viene a decir que si bien los africanos del Paleolítico Medio practicaban la caza mayor, no se los puede llamar aún grandes cazadores: evitaban todo lo posible las presas peligrosas, o bien se limitaban a meterse con las crías o con los ejemplares viejos y debilitados. Esta elección no era cobardía sino prudencia: sus mejores armas aún eran las lanzas arrojadizas pues carecían de arcos y flechas, y andar provocando a un búfalo o a un rinoceronte adulto con una lanza es, que yo sepa, la manera más fácil de suicidarse. Así que, al igual que sucedió con otros hombres primitivos (y aún sucede hoy en día con los pueblos que todavía viven en el Paleolítico), supongo que estos cazadores vivían principalmente de las plantas que recogían y de la caza menor. Eran mucho más efectivos consiguiendo algo de carne que los babuinos u otros monos omnívoros pero aún no tenían la sabiduría ni la destreza que hoy tienen bosquimanos o pigmeos. Así, pues, la escena que el mundo de los hombres presentaba hace entre 130.000 y 50.000 años era la siguiente: el Norte de Europa, Siberia, Australia y toda América estaban deshabitados. En el resto de Europa y en la parte occidental de Asia vivían los Neanderthal; en Africa había gente parecida anatómicamente a nosotros, y en Asia oriental gente distinta tanto a nosotros como a los Neanderthal, pero de los cuales sabemos poco pues casi no se han encontrado fósiles. Las tres poblaciones eran aún muy primitivas en lo que hace a sus herramientas, su conducta y su limitadísima capacidad de innovación. La escena estaba preparada para el Gran Salto Adelante, pero". ¿cuál de esas tres poblaciones habría de dar ese salto? Las pruebas de un cambio abrupto -¡por fin!- son más evidentes en Francia y España, y muestran que ese cambio ocurrió cuando ya estaba finalizando la última glaciación, hace 35.000 años. Donde antes habían habido Neanderthal aparecieron entonces hombres que en el aspecto anatómico eran completamente modernos, y a los que suele llamarse Cromagnon, en homenaje al lugar de Francia donde encontraron por primera vez sus huesos. Si algunos de estos caballeros o damas se pasearan, correctamente vestidos, por los Campos Elíseos, en nada se distinguirían de los demás habitantes de París. En cuanto a las herramientas de los Cromagnon, son tan impresionantes como sus esqueletos: tienen formas muy diversas, cada una adecuada a una función específica, algo como nunca antes se había visto en restos arqueológicos más antiguos. Esto sugiere que la anatomía moderna iba unida a una conducta innovadora también moderna. Muchas de las herramientas aún eran de piedra, pero estaban hechas desprendiendo de un golpe una delgada laja de una piedra más grande, lo que permitía tener, a igualdad de peso, un instrumento 10 veces más afilado. Por primera vez aparecen utensilios de hueso y de cuero. También aparecen las primeras herramientas hechas de varias partes separadas unidas entre sí, tales como puntas de lanza atadas a varas de madera, o cabezas de hacha encajadas en mangos de madera. Herramientas de hueso y piedra Las herramientas se pueden clasificar ya en varias categorías cuya función es con frecuencia obvia, tales como agujas de coser, punzones para perforar cuero o morteros con sus pilones. Las primeras cuerdas, indispensables para tejer redes o armar lazos y trampas, explican la abundancia de huesos de conejo, comadreja y zorro en los asentamientos Cro-Magnon. Las cuerdas también sirven para atar arpones, y esto, junto con las redes y los anzuelos, explica la abundancia de restos de peces y aves voladoras en Sudáfrica en esa misma época. También aparecen armas más sofisticadas, aptas para matar grandes bestias peligrosas... manteniéndose a una razonable distancia: arpones con púas para evitar que el arma se desprenda, dardos, venablos cortos, y por fin arcos y flechas. Las cuevas de Sudáfrica aparecen llenas de huesos de presas tan difíciles como el cerdo salvaje y el búfalo, y en Europa rebosan de huesos de bisonte, reno, alce, caballo e íbex. Son muchas las pruebas de que esa gente de fines de la última glaciación eran, ahora sí, grandes y eficaces cazadores de caza mayor. Vérselas con algunas de estas presas debe haber exigido métodos de cacería comunitarios, basados en un conocimiento minucioso de las costumbres y conducta de cada especie. Además, los asentamientos de Cro-Magnon son más numerosos que los de los Neanderthal o de los africanos del Paleolítico Medio, lo que indica que aquéllos tuvieron más éxito a la hora de conseguir comida. Numerosas especies animales que habían sobrevivido a las anteriores glaciaciones se extinguieron a fines de la última, así que es posible pensar que no acabó con ellas el frío, sino la creciente habilidad cazadora del hombre. Entre las posibles especies de esa lista pueden incluirse, entre los animales europeos, el rinoceronte peludo y los ciervos gigantes; entre los africanos el búfalo gigante y el gran caballo del Cabo, y -una vez que las mejoras tecnológicas permitieron a los humanos ocupar nuevas regiones y continentes-, los mamuts de Norteamérica y los canguros gigantes de Australia. A propósito de Australia, este continente fue ocupado por humanos hace alrededor de 50.000 años, lo que implica que para entonces ya existían embarcaciones capaces de atravesar los 100 kilómetros que separan la costa australiana de las islas indonesias más cercanas. La ocupación del Norte de Rusia y de Siberia, hace al menos 20,000 años, necesitó de muchos avances: ropa cosida -como lo evidencian las agujas con ojos encontradas, las parkas (anoraks de piel) representadas en las pinturas rupestres y ciertos ornamentos en las tumbas que parecen haber sido rudimentarias camisas y pantalones-, pieles abrigadas (se han hallado muchos esqueletos de zorro y de lobo a los que les falta la quijada, que era quitada antes de desollarlos y arrojada a una pila aparte), viviendas más apañadas (con suelos alisados y paredes sostenidas por huesos de mamut) y dotadas de un lugar especial para el fuego, y lámparas de grasa para iluminar las largas noches del Artico. La ocupación de Siberia llevó a su vez, hace 11.000 años, a la ocupación de Norteamérica y luego de Sudamérica. Mientras que los Neanderthal obtenían sus materias primas siempre a corta distancia de sus hogares, los Cro-Magnon y sus contemporáneos recorrían largas distancias por toda Europa, buscando materiales no sólo para sus herramientas, sino también para hacer "inútiles" adornos. Se han encontrado herramientas de obsidiana, jaspe y pedernal a centenares de kilómetros de donde se pueden encontrar estas piedras. El ámbar del Báltico llegó hasta el Sudeste de Europa, en tanto que conchas de mariscos del Mediterráneo se han hallado en regiones muy alejadas del mar, en el interior de España, Francia y Ucrania. El evidente sentido estético reflejado en el tráfico de materiales de adorno de fines de la Edad de Hielo se vincula con ciertos logros que son los que más admiramos en los Cro-Magnon: los de su arte. Las pruebas más conocidas de ese arte son las pinturas rupestres de Lascaux y Altamira, con sus policromos dibujos de animales hoy extinguidos. Pero igualmente impresionantes son los bajorrelieves tallados, los collares y pendientes, las figuras de barro cocido, las esculturas llamadas genéricamente Venus)) por los antropólogos e historiadores del Arte y que representan mujeres de gran busto y enormes caderas y nalgas, los instrumentos musicales que iban desde flautas hasta una especie de castañuelas. A diferencia de los Neanderthal, muy pocos de los cuales superaban los 40 años, algunos Cro-Magnon llegaban a los 60. Estos 20 años adicionales pueden haber significado una gran ventaja que contribuyó al éxito de esta gente, Estamos tan acostumbrados a obtener información del papel escrito, la radio o la televisión, que no nos damos cuenta del lugar tan importante que uno o dos viejos pueden tener en una tribu de gente analfabeta.

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smog
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EcologiaporAnónimo6/6/2011

El esmog (adaptación fonética del acrónimo smog, que deriva de las palabras inglesas smoke —'humo'— y fog —'niebla'—) es una forma de contaminación originada a partir de la combinación del aire con contaminantes durante un largo período de altas presiones (anticiclón), que provoca el estancamiento del aire y, por lo tanto, la permanencia de los contaminantes en las capas más bajas de la atmósfera, debido a su mayor densidad. Existen dos tipos de esmog. Esmog sulfuroso Artículo principal: Esmog gris El esmog gris, sulfuroso, reductor, industrial, o más comúnmente lluvia ácida, fue muy típico en grandes urbes industriales (principalmente Londres), debido a la contaminación por óxidos de azufre procedentes de la combustión del carbón, que reacciona con el vapor de agua de la atmósfera, formando ácido sulfuroso (de ahí su última denominación citada) y una gran variedad de partículas sólidas en suspensión. Origina una espesa niebla cargada de contaminantes, con efectos muy nocivos para la salud de las personas, la supervivencia de los vegetales y la conservación de edificios, estatuas y otros materiales, principalmente en las zonas urbanas dentro del país. Esmog sulfuroso (o húmedo): se conoció tras el estudio de la contaminación en Londres en 1952. Su origen se debe a la elevada concentración de SO2 en núcleos urbanos y su combinación con nieblas. Esto da lugar a una neblina de color pardo-gris sobre la ciudad que produce alteraciones respiratorias. Esmog fotoquímico Artículo principal: Esmog fotoquímico El esmog fotoquímico se dio por primera vez en Los Ángeles en 1943, cuando una combinación de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles procedentes del escape de los vehículos reaccionaban, catalizados por la radiación solar, para formar ozono y nitrato de peroxiacilo. A la vez se oscurecía la atmósfera, tiñendo sus capas bajas de un color pardo rojizo y cargándola de componentes dañinos para todos los seres vivos y diversos materiales. Surge de las reacciones de óxidos de nitrógeno, hidrocarburos y oxígeno con la energía proveniente de la radiación solar ultravioleta. El esmog fotoquímico reduce la visibilidad, irritando los ojos y el aparato respiratorio. En zonas muy pobladas, el índice de mortalidad suele aumentar durante periodos de esmog, sobre todo cuando una inversión térmica crea sobre la ciudad una cubierta (la llamada boina) que impide la disipación del esmog. Éste se produce con más frecuencia en ciudades con costa o cercanas a ella, o en ciudades situadas en valles amplios, con zonas arbóreas abundantes. Su mayor incidencia se produce en las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor, acelerando la producción de los contaminantes secundarios. Se ve favorecido por situaciones anticiclónicas, fuerte insolación y vientos débiles que dificultan la dispersión de los contaminantes. Efectos en la salud El esmog es un problema en una gran cantidad de ciudades y continúa dañando la salud humana. El dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono son especialmente dañinos para personas en edad avanzada, niños y personas con problemas cardiacos o pulmonares como enfisema, bronquitis y asma. Puede inflamar las vías respiratorias, disminuyendo la capacidad de trabajo de los pulmones. Causa falta de aliento y dolor cuando se inhala fuertemente, así como tos y silbidos de las vías respiratorias. También causa irritaciones en los ojos y en la nariz; y seca las membranas protectoras de mucosa de la nariz y la garganta, interfiriendo con la habilidad del cuerpo para luchar contra las enfermedades; y por lo tanto, incrementando la susceptibilidad a las enfermedades. Áreas afectadas Aire de Pekín en un día después de la lluvia (izquierda) y un día soleado con esmog (derecha). El esmog se puede formar en casi cada tipo de clima donde las industrias o el movimiento de las ciudades liberan grandes cantidades de contaminación del aire. Sin embargo, es peor durante periodos de clima cálido y soleado cuando la capa superior del aire es lo suficiente como para inhibir la circulación vertical. Esto es especialmente frecuente en cuencas geográficas, lugares rodeados de lomas o montañas, en donde los contaminantes quedan atrapados debidos al efecto de la inversión térmica. Normalmente estas condiciones se mantienen durante largos periodos de tiempo tambien pueden crecer hasta niveles peligrosos, y en ciudades densamente pobladas como Londres, Nueva York, Los Ángeles, São Paulo, Ciudad de México, Madrid, Houston, Toronto, Santiago de Chile, Atenas, Pekín, Hong Kong, Buenos Aires, la región del Ranstad o la región del Ruhr, Ademas se puede ver que la ciudades afectadas son ciudades lideres en economia visto en Ciudad global. Medidas correctoras La mayoría de las medidas correctoras pasan por disminuir el tráfico privado: Haciendo más competitivo el transporte público. Imponiendo normativas como peajes en el centro de las ciudades . Disminuyendo la necesidad de movilidad entre sus habitantes, con novedosos proyectos urbanísticos. También existen medidas en busca de aislar y absorber la contaminación: Aumentando las zonas verdes y jardines. Usando asfaltos especiales que absorban parte de la contaminación como el Noxer. Restrigiendo diariamente la circulación vehicular. Medidas drásticas Algunos gobiernos han tenido que imponer medidas más drásticas debido a que los niveles de esmog han alcanzado niveles de alerta. Por ejemplo: En México, algunos estados tienen el sistema de "Hoy no circula"1 que consiste en que los coches con ciertos hologramas no pueden circular ciertos días (con excepción de domingos y días festivos). Además en la Ciudad de México cuando se alcanza cierto nivel de contaminación, se declara una contingencia, en donde se prohíben las actividades al aire libre, además de las ya mencionadas. En Brasil, la ciudad de Sao Paulo implementó hace varios años un sistema denominado "rodízio" que impide con pesadas multas que coches con un final de matricula especifico puedan circular en determinados dias de la semana. A los dueños de este no les queda mas remedio que tomar el transporte publico en esos dias, contribuyendo de esa manera a disminuir la cantidad de contaminación en el ambiente. El smog nos rodea en las ciudades modernas, en algunas en mayor grado, en otras en menor cantidad. ¿Qué es el smog? Es una forma de contaminación del aire. La palabra smog proviene del inglés una mezcla de smoke y fog (humo y niebla), y recibe ese mote porque semeja una niebla sucia, aunque no es una nube de humo. El smog típico es el resultado de grandes cantidades de contaminación atmosférica, en especial humo de la quema de carbón y también de las emisiones de gases de los coches y de las industrias. Cuando esos contaminantes se combinan con un período de alta presión, esto provoca que el aire se estanque y se forme una niebla que en vez de componerse de gotas de agua suspendidas, está compuesta de aire contaminado. La lluvia ácida puede ser un tipo de smog sulfuroso, que no siempre se da en forma de lluvia, sino también en forma de niebla. Pero el smog típico de las grandes urbes que no tienen buena cantidad de vientos, es el smog fotoquímico. Este combina óxidos de nitrógeno y COV (compuestos orgánicos volátiles) que son originados por los vehículos a combustión y que utilizan combustibles fósiles. Cuando esos gases emitido por los caños de escape entran en contacto con la radiación solar son catalizados y forman ozono y PAN. Esto oscurece la atmósfera y da esos atardeceres pardorojizos que tiene Los Ángeles, por ejemplo. El Smog y la salud El smog es dañino para la salud de las personas en diversos aspectos. Irrita los ojos y el aparato respiratorio (nariz, garganta) en todo el mundo, pero el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono afectan de forma más grave a ancianos y a niños, también a personas con enfermedades cardíacas y en especial a quienes tienen problemas pulmonares como asma, bronquitis o enfisema. El problema del smog en ciudades grandes puede hacer disminuir la capacidad pulmonar, y causar falta de aliento, tos, dolor de garganta. El smog en el mundo Las peores ciudades con respecto al smog, son las que no disfrutan de vientos constantes y fuertes, que suelen ser las que están en valles cerrados, cerca de la costa, etc. Ejemplos de ciudades con smog constante son Santiago de Chile, Chile; Ciudad de México, México; Los Angeles, Estados Unidos; Londres, Inglaterra. Santiago y México, tienen el problema de estar encerradas, y no son barridas por vientos potentes. Están ubicadas a gran altura, entonces el aire frío mantiene anclado el smog. Londres sufrió muchísimo el smog en el pasado, pero diversas ordenanzas fueron mejorando el aire al prohibir industrias, crear zonas libres de humo, prohibir la entrada a la zona céntrica de los automóviles, etc. Los Angeles, es una depresión rodeada de montañas, lo que hace que no se pueda escapar el smog. Sin contar que es una de las ciudades más contaminantes, o sea que no hacen mucho por disminuir el smog.

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