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jmje015

Usuario (Paraguay)

Primer post: 20 jul 2010Último post: 24 ago 2010
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Los diez mandamientos de...
HumorporAnónimo8/24/2010

El Vago. 1. Se nace cansado y se vive para descansar. 2. Ama a tu cama, como a tí mismo. 3. Si ves a alguien descansar, ayúdalo. 4. Descansa de día para que puedas dormir de noche. 5. El trabajo es sagrado, no lo toques. 6. Aquello que puedas hacer mañana, no lo hagas hoy. 7. Trabaja lo menos que puedas, lo que tengas que hacer que lo haga otro. 8. Calma, nunca nadie murió por descansar. 9. Cuando sientas el deseo de trabajar, siéntate y espera que se te pase. 10. Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos. El Jefe. 1. El jefe siempre tiene la razón. 2. En caso de remota duda sobre la posesión de la razón, ¡aplíquese el primer mandamiento!. 3. El jefe nunca llega tarde ni se ausenta, solo que hay asuntos más importantes que requieren su presencia en otro lado. 4. El jefe no come en su despacho, se nutre. 5. El jefe no duda, medita. 6. El jefe no pierde el tiempo leyendo el diario, se informa. 7. El jefe no resuelve crucigramas en horas de oficina, se cultiva. 8. El jefe no tiene mala leche, posee una fuerte personalidad. 9. Se entra en el despacho del jefe con ideas propias, y se sale con sus ideas. 10. Los aciertos del jefe son sus aciertos, y sus equivocaciones son tus equivocaciones La Iglesia Linux 1. Amarás al Software Libre sobre todo el privativo. 2. No citarás a Linus Torvalds en vano. 3. Participarás en el FLISOL y en los InstallFest locales. 4. Honrarás a Richard Stallman y a tu Madre. ¿Porqué no? 5. No crackearás. 6. No utilizarás Hasefroch o aplicaciones propietarias. 7. No plagiarás. 8. No imitarás entornos de escritorio. 9. No permitirás Blobs en el kernel de Linux. 10. No envidiarás a distros con más usuarios Lo cual sólo me queda añadir: Palabra de Linus, Stallman y espíritu santo. El Rock. 1- Amarás al Rock sobre todas las cosas. 2- No tomarás el nombre del Rock en vano. (Como Rock in Rio por ejemplo) 3- Santificarás solo el buén Rock. 4- Honrarás a Young y a Hendrix. 5- No matarás al Rock (porque no se puede). 6- No cometerás actos impuros. (Escuchar poprock o reageton) 7- No reaggetonearas 8- No escucharas a falsos idolos. (Prince p.e.) 9- No consentirás pensamientos ni deseos poperos. 10-No codiciarás los solos de guitarra ajenos. El Borracho 1-Veneraras al trago sobre todas las cosas 2-No Ojearas a las camareras que te sirvan 3-Juraras Guerra a los lacteos 4-No te caigas 5-No te duermas 6-No tomes con falsas amigas o terminaras en la cama 7-No desear la mesa ajena 8-No dejaras que tus amigos esten sanos 9-No lloraras al acabar el ultimo trago 10-No derramaras trago en el piso Algunas oraciones para el borracho. Ave Sangria Ave Sangria llena estas en tu botella hay ebrios contigo la mas fuerte tu eres entre todas la bebidas y mas fuertes aun tus derivados Ave sangria madre del buen vino ruega por nosotros los bebedores ahora y en la hora de la resaca, a chupar. CREO Creo en el ron, todo poderoso Creador de la resaca y la borrachera Creo en el "Punto G"su mejor hijo Nuestro salvador Que fue consevido por obra y gracia De santa sangria fuerte Padecio bajo el poder de la saldeandrush Fue bebido y luego vomitado Decendio a nuestros estomagos Y a las tres horas hacendio A nuestra cabeza Y ahora esta en compa?ia del dios ron Desde ahi de venir a juzgar E los ebrios y a los sobrios... SANTA CERVEZA Santa cerveza que estas en los hielos Tan refrescante suena tu nombre Venga a mi vaso tu cuerpo Hazme sentir el sabor del encuentro Danos hoy nuestro trago de cada dia Perdona al porro asi como nosotros Perdonamos a los meseros No nos dejes caer en la municipal Y libranos de la resaca CHISTES El trago mata lentamente........ no importa, no hay apuro Lo bueno es dejar el trago..... , lo malo no acordarse donde...... Apple 1. No usarás PCs, están muertos. 2. Comprarás el IPad, aunque no lo necesites. 3. No maldecirás la publicidad IAd. 4. Usarás Android si tienes pensamientos impuros. 5. No codiciarás la multitarea real. 6. El único flash que usarás será el de la cámara. 7. Las manchas amarillas se evaporarán solas. 8. No agarrarás el móvil con tu mano izquierda. 9. No olvidarás tu IPhone4 en la barra de un bar. 10. Honraras a Apple por sobre todas las cosas. 10 Principios de la vida. 1.Si usted todavía no encontró la persona ideal.. ¡¡ diviértase con la que tiene a mano !! 2.Si un día la vida le da la espalda… ¡¡¡ tocale las nalgas !!! 3.Los psiquiatras dicen que una de cada cuatro personas tienen alguna deficiencia mental. Si está con tres amigos y no nota nada raro, entonces ¡¡¡ el retrasado es usted !!! 4.Lo duro no es aguantar el peso de los cuernos… ¡¡¡ sino mantener a la vaca!!! 5.Para lograr un objetivo es necesario soñar… No pierda tiempo, mándelo todo a la mierda y… ¡¡¡ váyase a dormir !!! 6.Si un día la mujer o el hombre que usted ama le es infiel, y usted esta pensando en tirarse por una ventana, recuerde: usted tiene cuernos, ¡¡¡NO ALAS!!! 7.El sexo es como jugar al mus, si usted no tiene un buen compañero, ¡¡¡ es mejor tener una buena mano!!! 8.Las mujeres “ perdidas” son las mas buscadas 9.Si un día usted siente un gran vacío, ¡coma!… ¡¡¡ es hambre!!! 10.¿Qué semejanza hay entre una mujer embarazada, una tarta quemada y una cerveza congelada? Que si la hubieses sacado antes, ¡¡¡ jamás habría ocurrido!!! Esto es todo amigos.

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¡Entren a esta comunidad: Taringa paranormal.
OfftopicporAnónimo7/21/2010

Staff de la comunidad Amigos este es el staff de la comunidad, dejaremos los msn de los admin de la comu para que si tienen alguna duda la consulten por msn o por mp seran conestados en un maximo de 4 horas y si no son contestados sus dudas intenten con otro adm. los msn de los mods todavia no los damos por ke no ahi mods esperamos tener prnto unos mods y los pondremos Así esta conformada: Admin: 1-dantelomas contacto:[email protected] 1-messitapia contacto:[email protected] moderadores puestos vacantes seran seleccionados en el trancurso del dia 1-1-Cesar6540 contacto:[email protected] 2- Viktor_Roman 3-AnnY_S 3-Robin815 4- ELKINALEX17 He aqui el link, les doy escta comunidad porque aquí esta una historia mía muy buena: Una experiencia realmente verdadera.

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Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 3.
Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 3.
OfftopicporAnónimo7/22/2010

Bueno, no tengo mas nada que explicar, solo que esta es la parte 3. 1. El Chat Prohibído. Un día me dijo que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro generalmente bastante incrédulo respecto a estos temas. Lo que no veo, no existe para mí. No digo que debiera haberle creído sólo porque le estimaba ya que en mi opinión la amistad y la confianza son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le di el beneficio de la duda. ¿Y si era yo el que estaba equivocado?. No volvimos a hablar del tema hasta que un día volvió a aparecer en el chat donde estábamos hablando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos ver ella y yo. Absolutamente privado. ELLA - Hola, ¿seguimos el tema? YO - ¡Dale! Pero no creo que puedas convencerme, ya sabes... me cuesta creer estas cosas. ELLA - No pretendo convencerte de nada, pero nací con ciertos dones y tampoco tengo intención de ocultarlos al mundo. YO - Eso debe estar bien. En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En fin... poco podía decir yo al respecto. ELLA - Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una visión acabo agotada. YO - ¿Te supone un esfuerzo? ELLA - Sí, bastante esfuerzo. YO -¿Y por qué lo haces? ELLA - No es algo que se elija, se nace con ello. Hubo un silencio en el que ninguno de los dos parecía saber qué decir. Miré el canal donde nos habíamos conocido siete meses atrás. Estaban hablando de las próximas vacaciones de verano. ELLA - ¿Sigues ahí? YO - Sí, ¿no puedes verlo? .-Bromeé. Entonces dijo algo que me asustó. ELLA - Sí, puedo verte. Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el pelo y yo caigo como un tonto. Sentí un escalofrío pero decidí presionarla. YO - ¿Ah, sí? Pues dime... ¿con quién estoy? ELLA - Sola Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que ella lo hubiese leído. Decidí seguir con aquello como si se tratara de un juego. YO - Dime algo que me sorprenda. Algo que veas en mi habitación. ELLA - Veo que tienes algunas de las teclas de tu ordenador borradas. Tecleas rápido. YO - Ya, pero eso puede pasarle a cualquiera. Las letras de los teclados se borran. ELLA - Tú tienes borrada la A, la S, la L y la M. Miré mi teclado más curioso que horrorizado, pero de la curiosidad a la ansiedad hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta gracia el juego. Mi condición de incrédulo, no obstante, me hizo ir más allá. YO - Amiga... estoy segura de que casi todos tenemos las mismas letras borradas. Dime algo que sorprenda de verdad. ELLA - ¿Por qué quieres seguir con esto si no me crees? Buena pregunta, pensé. YO - Igual para conocerte un poquito más, o para experimentar algo que no haya experimentado antes. En ese momento supe que ella sonreía desde su lado del monitor. Internet es un sitio curioso. Estás en tu casa, en camiseta y pantalón corto, descalzo y con el ventilador puesto cuando al otro lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano y ellos aún están pasando el clima del invierno. Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta, simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, nos encantaba Oscar Wilde, ambas habíamos visitado Orlando, a las dos se nos había muerto el padre... ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron grandes amigas!. ELLA - ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de pronto. YO - ¿Qué libro? ELLA - El que tienes encima de la mesa... déjame ver... La fuerza bruta, de John Steinbeck. Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? ¿Le había dicho que solía poner los libros en mi mesa porque me encantaba mirar una y mil veces las portadas de los libros que me estaba leyendo? Evidentemente, la respuesta debía ser sí. YO - Acabo de empezarlo. Lo escribí sin dejar notar nada sobre mi –todavía- sorpresa. ELLA - Yo no lo he leído. YO - Ya te diré qué me parece. En el chat general el tema de conversación giraba en torno a las lanchas motoras. No me pareció más interesante que mi conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella. ELLA - Alguien va a llamar a la puerta. YO - Ah, pues ve, te espero. ELLA - No. Es en tu casa. Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja) cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos volvieron a la frase premonitoria de mi amiga. YO - Ahora vengo. ELLA - Ok. Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un vendedor de alfombras. - No me interesa. –Dije para no tener que abrir. El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó a otro piso. Volví al chat. YO - ¿Cómo lo sabías? Era un vendedor de alfombras. ELLA - Te he dicho que puedo verte. Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa, sino que estaba en otro país y teníamos distinta franja horaria. ELLA - ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir mirándote. No te asustes pero... YO - Pero??????? ELLA - Es que no sabría explicártelo. Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación, pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza. YO - Ya, pero... ¿y el “pero” que decías? ELLA - Es que no quiero asustarte pero presiento algo raro. YO - Ahora sí que me estás asustando. ¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba asustándome de verdad! Yo, el incrédulo, el que si no ve, no cree. Me sentía agitado. Quizás se debía a que eran pasadas las diez de la noche ya, estaba solo en casa y la última persona que había visto había sido un desconocido poco amable desde una mirilla. Al menos aún podía escuchar el volumen alto de un televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba algo sorda. YO - No sé pero... quizás deberíamos cambiar de tema. YO - No es que me hayas convencido pero... ELLA - No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu permiso para seguir observando? YO - Claro, pero que conste que no tengo tan claro que puedes verme. Mi sesera me impide creerte. Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema en el que pudiera involucrarme pero estaba parado. Había unos siete miembros en el chat y ninguno de ellos hablaba. Todos estaban en privados. Miré la ventanita del privado de mi amiga. Iba a escribir algo cuando ví que ella se me había adelantado. ELLA - Amigo, ahora te asustes pero, no estás solo. Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos. Tanto se erizó el vello que me dolió. ¿Cómo se podía calificar a uno de "amigo" para luego decirle que no estabas sola en la habitación?. YO - ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo nervioso. ELLA - No puedo identificarle pero está detrás de ti YO - Por favor para. ELLA - No se mueve casi, no te asustes, déjame observarle. YO - Estoy asustado. Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana. Oscuridad total. No me atrevía a girarme hacia atrás. ¿Y si veía algo que no quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra persona! Eso aún era peor... comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido ser más valiente o más cobarde y llorar, pero estaba estancado en mi propia lucha para creer o no creer. ELLA - ¿Notas frío a tu alrededor? Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de apagar el ordenador y encender la luz del techo para meterme rápidamente en la cama y olvidarme del tema. YO - Estamos a más de 30 grados.- Le informé. ELLA - Ok. Es que no consigo entrar en él. YO - ¿¿¿EL??? ¿entrar?? ELLA - Se muestra como una estatua por eso no me deja descubrirle. No sé si es bueno o tiene malas intenciones. Sólo sé que está ahí, estático. YO - Yo no veo a nadie... esto no me gusta. ELLA - Ya te dije que no te asustarás, amigo. Además, yo estoy contigo. YO - Sí, a miles de kilómetros de distancia. Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como si hubieran puesto una mano sobre mi brazo. En la zona donde la sentí el pelo de mi brazo se erizó. Completamente en alto. El resto de mi cuerpo no notó nada. YO - ¡Está pasando algo! ELLA - ¿Qué?? YO - He sentido un frío helado en mi brazo. ELLA - Tranquilízate. YO - Se me ha erizado el pelo, tengo una extraña sensación. Comenzaba a ser pánico. ELLA - Amigo, tranquilo, hazme caso. YO - Esto es muy raro YO - Estoy asustado YO - Necesito tranquilizarme, estoy.... Cagado! YO - carajo carajo carajo carajo ELLA - ¿Quieres dejar de escribir? YO - carajo carajo carajo carajo carajo ELLA - Te va a dar una taquicardia, tranquilízate. Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como si me hubieran tirado el aliento. YO - ¿Qué significa el frío del que me hablabas? ELLA - El frío lo transmiten los muertos cuando se acercan, generalmente algo enfadados o... YO - ¿OOOOOO?????????? ELLA - violentos YO - ¿VIOLENTOS????? YO - Ayúdame, qué hagooooooooo????? ELLA - Tranquilízate, yo no lo he visto moverse. YO - ¡Haz algo! ELLA - Amigo,¿quieres tranquilizarte? YO - ¡Hay alguien conmigo entendés?! Tengo un muerto tirándome su aliento en mi espalda, estoy acojonado estoy asustado estoy llorando. ELLA - Amigo.... ¿te importaría escucharme? Deja de escribir y lee esto. Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás y leer palabras, ya fueran suyas o mías, sentirme menos sola en mi habitación. ELLA - No hay nadie, amigo. YO - Lo dices para tranquilizarme. ELLA - NO HAY NADIE YO - Está aquí, lo siento, lo presiento lo notooooooo ELLA - Ok. Escúchame. Era broma. YO - ¿Broma???? ELLA - Quería demostrarte que no existen los incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo nada, es cierto que a veces tengo visiones premonitorias, como cuando han llamado a la puerta, pero no puedo obligarme a ver a nadie. YO - Pero yo siento algo Esto último lo escribí con lágrimas en los ojos y más asustado que nunca. Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a veces me impedían leer bien pero me las quitaba restregándome en segundos los ojos o apretando los párpardos para que salieran disparadas y dejaran de molestarme. ELLA - Voy a llamarte por teléfono. Pocos segundos después sonaba el timbre del teléfono. ¿Había hecho ella misma una conferencia para convencerme de que no existían las videntes ahora que ya me lo había creído?. Fui a descolgar pero ocurrió algo que congeló mi mano en el aire. ELLA - Amigo, no puedo llamarte sin desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo llamarte o prefieres que sigamos aquí? Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular ví su privado. ¿Cómo podía escribirme y llamarme a la vez? Miré el identificador de llamadas antes de descolgar. No había número, era anónimo. No era ella. Eso lo tenía claro después de haber visto el privado. Respiré hondo y dudé entre contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí por la llamada. - Dígame. - Tu amiga va a a morir mientras tú escuchas este mensaje. Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi corazón había dado un vuelco tan grande ni mis piernas –aún sentado- me habían fallado con tal rapidez. Me hice de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la habitación y luché por recuperar el aliento. De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto pitido de “comunicando”. Solté el auricular como si me quemara en las manos. Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido que lo escribí todo mal. YO - ?ESta`s ahí´? YO - respondeeee!!!! YO - responde por favvor!!!! YO - ¿no me lees¿¿¿ YO - DI ALGOOOOOOOO Histérico, cogí mi agenda y marqué su número de teléfono. Yo sí tenía dos líneas y podía permitirme permanecer en internet mientras le llamaba. Conseguí comunicación con el extranjero y esperé... esperé nervioso, mordiéndome el labio, más agitado que entera, más asustado que nunca... prácticamente bailaba en mi asiento. Pero no contestaba. Colgué furioso pegándole tal golpe al auricular que pensé que me habría cargado el teléfono. Volví al privado y traté de que mi amiga respondiera. No lo hacía. Al final apareció un mensaje en mi privado. En su ventana. ELLA - Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento. Sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal. El chat me indicó que tras escribir esa última frase, mi amiga había salido del chat. Ya no estaba allí. No se había despedido de nadie, ni de mí, ni del resto de los miembros del chat. Había desconectado. Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora en el chat general. Ni siquiera sé de qué estaban hablando. Para mí todas las líneas no tenían significado, sólo podía mirar su último comentario del privado. “Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento”. Entonces lo entendí. Comencé a llorar desesperado. Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocado, entendiendo que mi amiga había muerto, que era yo la que había tenido el presentimiento y la premonición, y que ahora ella estaba a mi lado. Esta extraña comprensión me hizo girarme y mirar mi habitación vacía. No quería creer que no estuviera allí. No podía, no después de todo.... Una caricia, tan suave que apenas era como un suspiro, acarició mi cabeza. Transmitió tal cantidad de paz que lejos de asustarme me relajó. Mis lágrimas continuaron cayendo por las mejillas. Ya no las secaba. Miraba al vacío sabiendo que ella estaba frente a mí. - ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire. - Pssss. Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era pequeña, tenía miedo y mi madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que olvidara el tema y pensara en cosas bonitas. Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me abandonaba pero sabía que éste sería nuestro primer y último encuentro sin el ordenador de por medio. Me tembló el labio. - Te echaré de menos. En ese momento en el ordenador hubo un movimiento general. Se minimizó el chat, se abrió solo un tratamiento de textos, y apareció una corta frase en una página en blanco: Y YO A TI. 2. No excaves en la tierra: Esto le paso a mi tía que vivía en España -Esta es una historia completamente verdadera. -Era noviembre. Mi amiga Clara y yo, vivíamos en el mismo pueblo, y esa tarde habíamos quedado para coger muestras de tierra para un trabajo que debíamos hacer en clase de Biología. Nos entretuvimos mucho hablando y jugando sin darnos cuenta de que empezaba a caer la noche sobre los solitarios campos de Montejícar. Dándonos prisa excavamos por diferentes lugares para coger tierra. En un inesperado instante mi amiga gritó:¡mira lo que hay aquí! y efectivamente, había algo. Era una muñeca. Era aterradora, todo hay que decirlo: pelo rojo, ojos casi desencajados, y lo más chocante era su profunda seriedad, algo extraño en muñecas para niñas. Allí se hallaba semienterrada y vestida de blanco. -Pero en fin, allí se quedó. Al emprender de nuevo el camino a casa, Clara, empezó a sentirse mal. Yo la cogí de la mano y nos fuimos al pueblo hasta llegar a su casa. Fue la última vez que la vi viva. Esa misma noche,1 hora después más o menos su madre llamó muy tarde a casa llorando diciendo que Clara se estaba muriendo en la UVI del hospital. Yo me enteré de la horrible desgracia al día siguiente. Efectivamente, Clara, había muerto esa noche, sin ni el más mínimo previo aviso de falta de salud en sus días anteriores.'Una niña de 9 años muere en Montejícar sin causa aparente' decía la prensa un día después del suceso. El pueblo entero acudió a darle el último adiós. -4 ó 5 años después de dicho acontecimiento leí algo que me heló la sangre. Fue escalofriante y de hecho me tuvo 8 meses bajo tratamiento psicológico. Leí que la persona que tenga una enfermedad en fase terminal y no tenga cura, enterrará una muñeca vestida de blanco, y en el momento que otra persona encuentre dicha muñeca, pasará a ésta el mal y padecerá la enfermedad a partir de dónde se quedó la persona que entierra la muñeca, la cuál, quedará sana y totalmente curada. Entonces, pienso yo: si en vez de ir a coger la tierra esa noche, hubiésemos ido al día siguiente, ya no hubiera tenido efecto, y Clara no hubiera muerto, porque la persona enferma que la enterró, habría muerto en el mismo momento que Clara. -Ya han pasado 10 años desde aquello. -En memoria de Clara (1984-1994).Te queremos, Clara. 3. Bridgeville: Está historia salió en el diario The New York Times. Martes 13 de abril, 2004 -Andrew leyó la noticia en el periódico con sumo interés. -Un pequeño pueblo al norte de California ha sido puesto a la venta en Internet. -Bill Krall, quien compró Bridgeville, hace cuatro años, ahora lo ha puesto en venta en el sitio web de subastas eBay, con un precio base de 1,75 millones de dólares. -Krall, un asesor financiero del sur de California, compró por 600.000 dólares la pequeña villa, que consta de una docena de residencias, un café-restaurante, una escuela, una iglesia, un pequeño supermercado y una oficina postal. Según Krall, sus compromisos familiares le impidieron siquiera habitar en Bridgeville, ubicado a 50 kilómetros del Océano Pacífico, de acuerdo a la información suministrada por eBay. -El pueblo, situado en una zona boscosa al noroeste de San Francisco, tiene una extensión de 33 hectáreas. Según Krall, él invirtió "mucho dinero y esfuerzo" en acondicionar el área. Krall dice haber recibido correos electrónicos y llamadas de gente interesada desde China y Alemania. La subasta, que comenzó el martes, terminará el 4 de mayo. -"Puedes venir y escoger el nombre, e incluso ser al mismo tiempo alcalde, jefe de policía y ministro del interior", dijo Krall al enumerar los beneficios potenciales de comprar la propiedad. “Un pueblo de ensueño esperando ser restaurado y habitado por nuevos inquilinos”. -Andrew lo tuvo claro. Era un sueño hecho realidad. Llevaría allí a toda su familia y a aquellos amigos que quisieran compartir con el aquella aventura. Afortunadamente, el dinero no era un problema para él. Vivirían de lo que produjesen. La agricultura, la ramadería, la artesanía y el turismo rural eran los recursos más evidentes. Andrew entró en ebay e hizo efectiva su puja. -La primera vez que Andrew vio Bridgeville una extraña sensación se apoderó de él. Pese a que era un pueblo desierto tuvo la impresión de sentirse observado. El viejo restaurante, la oficina de correos, la destartalada iglesia parecían tener ojos y oídos. Había todavía mucho trabajo por hacer antes de que aquel pueblo quedase perfecto, pero sería más fácil controlar las obras una vez instalados en él, pensó. Así que puso todo su empeño en convencer a familiares y amigos. -Al cabo de un mes todos los familiares y varios de sus amigos cercanos se mudaron a su nuevo hogar; Bridgeville. Los primeros días fueron duros. Hubo que acostumbrarse al medio rural y aprender a prescindir de los lujos de la ciudad. A cambio, los niños podía corretear al aire libre y los mayores disfrutar de la tranquilidad del campo. Simultáneamente, empezaron las obras de reconstrucción. Lo más urgente era dejar a punto las doce casas y luego, poco a poco irían reformando el resto del pueblo. Además, Andrew tenía en mente construir alguna casa más, con el fin de arrendarlas y un pequeño hotel para fomentar el turismo rural. Todo parecía idílico y su sueño iba tomando forma día tras días. Pero en esta vida, todo lo bueno parece que desgraciadamente tiene un fin y Andrew no iba a ser la excepción a esta regla. - ¿Habéis visto a Paul? Preguntó Sandra entrando en la cafetería claramente alterada. - No, por aquí no ha pasado. ¿Va todo bien? Dijo Miguel desde detrás de la barra. - No le encuentro por ningún lado. - Bueno, los críos ya se sabe…Respondió Carolina desde una de las mesas. - Pol no suele actuar así. Contestó Sandra mientras salía del local. -Nadie volvió a ver a Paul; ni vivo, ni muerto. Tras dos meses de una investigación que nunca dio resultados, Sandra, su esposo Mike y su hija Sofía acabaron por irse del pueblo. El resto de habitantes de Bridgeville tenía la completa convicción de que el crío debió caer al río y probablemente el cuerpo estaría cerca del mar. -No había pasado apenas una semana cuando un nuevo suceso rompió la paz de Bridgeville. Barbara, la encargada del supermercado del pueblo, desapareció sin dejar ni rastro. Aunque era cierto y de todos conocido que bebía demasiado y que su matrimonio no atravesaba el mejor momento, Jerry no la creía capaz de abandonarle. Barbara era una mujer demasiado cobarde y una acción de este tipo, no encajaba con su carácter. Afortunadamente, a los tres días Jerry recibió una carta de ella explicándole que había ido a pasar una temporada a casa de su hermana. Jerry se tranquilizó bastante, pero no dudo ni un instante en hacer su equipaje e irse con ella. -A los pocos días de que Jerry se fuera, ocurrió lo de Jack. Jack era un hombre fuerte, habituado a los deportes de riesgo y con una preparación física envidiable. De ahí que, cuando su hijo Steven afirmó que su padre había caído a un precipicio mientras hacían escalada, a muchos les extrañase la noticia. Lo peor fue que, debido a la zona tan abrupta en que ocurrió tan desgraciado suceso, nunca se encontró el cuerpo. Cuando se abandonó finalmente la búsqueda, Steven decidió volverse a Boston con su madre y dejar para siempre Bridgeville. -Llegados a aquel punto, Andrew empezó a preocuparse. De las doce casas ya tan sólo quedaban nueve ocupadas y el pueblo necesitaba un mínimo de personas para funcionar. Así que, vista la situación, Andrew se dispuso a poner varios anuncios en los periódicos nacionales, para buscar nuevos inquilinos. Lamentablemente, tras la última nevada Bridgeville se había quedado sin línea telefónica y los móviles en aquella zona, no tenían prácticamente cobertura. Su iniciativa debería esperar, pensó. -El día en que Bridgeville dejó de ser su hogar y pasó a ser una amenaza, acababa de empezar, aunque ninguno de ellos era todavía consciente. - ¿Alguien ha visto a Jackson últimamente? Preguntó Carolina - ¿No estaba en cama con gripe? Contestó Robin - ¿Jackson con gripe? Con lo bruto que es seguro que es él quien acaba con la gripe y no al revés. Apuntó Miguel no sin cierta ironía mientras servía un par de cafés. - ¿Soy yo el que ve fantasmas o algo extraño está pasando en este puto pueblo? Preguntó Carl - Lo cierto es que últimamente tan sólo pasan desgracias. Dijo Ana, su mujer. - Yo, si os he de ser sincera, ya le he dicho a Miguel que porqué no volvemos a la ciudad. Respondió Amanda - ¿Y tú Miguel?, ¿Qué opinas? Preguntó Carla mientras bebía un sorbo de cocacola del vaso de su marido, Robin. - Que creo que nos vamos a ir. Los niños no se han adaptado como yo pensaba y echamos de menos la locura de la ciudad. -Otra casa menos, pensó Andrew para sus adentros. Ya tan sólo iban a ser ocho. O peor aún, cuando al cabo de un par de días descubriesen que Jackson no estaba enfermo, sino que también había desaparecido, el número iba a reducirse a siete. Fue a partir de ese preciso instante, en que todos se dieron cuenta de que algo iba realmente mal. Aquella noche, después de cenar y de acostar a los niños, casi todos los habitantes adultos de Bridgeville se reunieron en el Bar de Miguel. - ¿Qué está pasando Andrew? Preguntó Roy claramente alterado. - Yo y mi familia nos vamos mañana mismo. Dijo David cogiendo a Alicia de la cintura. - Lo mismo digo. Señaló Victor mirando a Claudia con complicidad. - No puedo deciros nada que resuelva lo ocurrido. Yo y Julia estamos tan preocupados como vosotros. - Bien, pues creo que es hora de irnos de aquí. Afirmó Alan tomando entre sus manos la de Carolina. -Los ánimos estaba crispados y un cierto miedo a lo desconocido había empezado a asentarse entre ellos. De prontó, como si de un tornado se tratase, Susana entró en el bar abriendo bruscamente la puerta: - ¡Roy! ¡Los niños no están en sus camas! ¡No los encuentro por ninguna parte! Todos se miraron alarmados. Aquello no había hecho más que empezar. -Martes 15 de abril, 2008 -Se publica una curiosa noticia en toda la prensa nacional: -Un pequeño pueblo al norte de California ha sido puesto a la venta en Internet. -Bill Krall, quien compró por segunda vez Bridgeville, hace ahora cuatro años, lo ha puesto nuevamente en venta en el sitio web de subastas eBay, con un precio base de 2,2 millones de dólares. -Krall recompró por 800.000 dólares la pequeña villa, que en la actualidad consta de veinte de residencias, una cafetería, un restaurante, una escuela, una iglesia, un gran supermercado, un hotel, un ayuntamiento y una oficina postal. El pueblo, situado en una zona boscosa al noroeste de San Francisco, tiene una extensión de 33 hectáreas. Según Krall, él invirtió "mucho dinero y esfuerzo" en acondicionar el área. Krall dice haber recibido correos y llamadas de gente interesada desde varios lugares del mundo. La subasta, que comenzó el martes, terminará el 4 de mayo. -"Puedes venir y escoger el nombre, e incluso ser al mismo tiempo alcalde, jefe de policía y ministro del interior", dijo Krall al enumerar los beneficios potenciales de comprar la propiedad. “Un pueblo de ensueño esperando ser restaurado y habitado por nuevos inquilinos”. -Bill Krall, sentado en el bar de Bridgeville se sonríe y exclama: - Bueno, no te quejarás viejo pueblo. Ya han pasado cuatro años desde que te llevé a los últimos inquilinos para que te alimentaras y crecieras. Supongo, que ahora ya te va tocando otra pequeña restauración ¿no? 4. La tarotista: Me la contaron en un campamento y se me quedo grabada para siempre. Llevaba casi toda su vida tirando las cartas. Aprendió de niña, cuando vio por primera vez un tarot en la casa de la tía Aurora. Además, algo dentro de ella siempre le decía que tenía un intuición fuera de lo habitual. Muchas veces era capaz de saber cosas del futuro de los demás y, el tarot la había ayudado a canalizar aquella información. Como casi toda la gente del instituto, Clara cursó una carrera superior. Se licenció en Económicas y, como la situación del mercado laboral no era la mejor, se vio momentáneamente avocada a ganarse la vida con el tarot. Empezó trabajando por cuenta ajena para un número 800 pero, al cabo de un tiempo, decidió montarse como autónoma. Al principio, tan sólo atendía llamadas telefónicas pero, con el tiempo, se percató de que las consultas personales le reportaban una ganancia mayor. No tardó mucho tiempo en generar una gran clientela y su nombre empezó a ser conocido en los círculos más selectos. Llegó un momento que hasta la policía empezó a pedirle ayuda en algunos casos complejos. Sabían que Clara era capaz de ver cosas que se escapaban al sentido común, pero que rara vez se equivocaba. Su lista de espera empezaba a ser notable y sus clientes eran cada vez más famosos. Fue una de aquellas tardes en la que una consulta cambiaría su vida para siempre. Era pleno mes de diciembre y los arreglos navideños decoraban ya las calles de la ciudad. El frío era intenso y aunque aquel jueves no nevaba, el suelo estaba completamente blanco debido a las nevadas de los días anteriores. Llamaron a la puerta y Clara abrió. Un hombre de apariencia extraña acompañado por una mujer mayor entraron en la casa. Cada vez que abría la puerta de la calle, una ráfaga de viento helado se colaba en el salón. Afortunadamente, el efecto era corto y las brasas del hogar conseguían caldear el ambiente en poco tiempo. Sin embargo, aquella vez no fue así. El frío polar que había entrado por la puerta parecía no remitir de ninguna manera y un extraño olor a podrido invadió la estancia. Era un hombre alto y moreno, de tez oscura y ojos penetrantes envuelto en una larga capa negra. A su lado, una mujer enjuta y bastante mayor guiaba sus pasos. Se sentó sin mediar palabra y sin sacarse el abrigo. El hombre se esforzaba por ocultar su rostro tras la capucha de la capa y una enorme bufanda oscura que envolvía todo su cuello. La mujer miró a Clara y con voz temblorosa dijo: - Esta visita es en nombre de Guillomard Brieux, el hombre que me acompaña. Por motivos que de momento no le puedo revelar hablaré yo en su nombre. Clara se limitó a asentir con la cabeza. - Hace exactamente seis meses, mi cliente se vio expuesto a un extraño ritual tras el cual, cayó enfermo víctima de una especie de catalepsia que le tuvo postrado en estado inconsciente, casi de muerte clínica durante algo más de un mes. - Comprendo - No, usted aún no comprende nada. Desde entonces Guillomard perdió prácticamente el habla, le cuesta mucho recordar quien es y su aspecto físico empezó a deteriorarse. Por las noches no consigue dormir y, cada día que pasa, su estado mental y físico empeora. - ¿Y yo que tengo que ver en esto? - A usted le toca averiguar quién y por qué le hizo esto a mi cliente y, lo más importante, cómo acabar con este calvario. - Pero...yo... - Sabemos por la policía que es usted la mejor. - ¿La mejor? Creo que se equivocan de persona, Yo soy tarotista, vidente...no soy del CSI ni nada parecido. - Lo sabemos. Pero dado el tipo de caso que nos ocupa y su más que merecida fama, creemos que es usted la persona idónea. - Me temo... Sin mediar más palabra, aquella mujer puso sobre la mesa un gran fajo de billetes de 100 Euros. Clara no había visto tanto dinero junto en su vida. - Está bien, veremos que dicen las cartas. Dígale a su cliente que baraje el mazo. Mientras aquel extraño personaje barajaba, Clara no podía evitar pensar que aquella no era una buena idea. Algo dentro de su ser le decía que el camino que iba a empezar era muy peligroso. Cuando Guillomard acabó de barajar Clara empezó su trabajo. - El loco, la torre, el as de espadas, más espadas, el diablo,...ufffff - ¿Qué ve? - Destrucción, venganza, miedo, fuerzas de otro mundo, venenos... Clara estaba asustada. No recordaba una tirada de cartas tan intensa y negativa. - Siga por favor. - El tres de oros y los amantes, la reina de corazones,...la muerte. - ¿Qué significa eso? - Veo un pago, tres personas contándole a él involucradas en la acción, una mujer de mediana edad, rubia, una venganza amorosa, despecho, celos, asesinato encubierto... Guillomard soltó un alarido y se llevó las manos a la cara en un claro gesto de desesperación. Se inclino ligeramente hacia aquella mujer y escribió algo en una pequeña libreta roja. - El Sr Brieux cree saber quien es esa mujer y el motivo de todo lo sucedido. Ahora sólo queda saber qué le pasa y como solucionarlo. - Pero...esto no va a funcionar así. - ¿Cómo? - Para saber qué le pasa necesito que me cuenten todo. Sino es como ir encontrando agujas en un pajar y no saber para qué sirven o de dónde vienen. - Comprendo. Está bien, le contaré lo que hasta la fecha sabemos. - Adelante, estoy impaciente. - Hace seis meses, Guillomard Brieux se fue de supuesto viaje de negocios a Haiti con una mujer que no era su esposa. Hacia el final de la estancia, ambos asistieron a un ritual zombie; algo típico de la zona. Durante ese ritual, un hombre nativo se acercó a él y, abriendo la palma de su mano, sopló sobre su rostro alguna extraña sustancia que le hizo enfermar rápidamente. - ¿Y? - La mujer rubia es sin lugar a dudas su ex mujer. Cuando Guillomard volvió del viaje ella le pidió el divorcio. Llevaba tiempo sospechando que su marido le era infiel. - Comprendo. ¿Y qué creen que era el polvo que le arrojaron encima? - Probablemente polvo zombie. - ¿Polvo qué? No me diga que creen en ese tipo de...eso no puede ser real... - A usted le pagamos para investigar y no para opinar. De todos modos, no desestime a los brujos y chamanes de esa zona. Conocen y tienen acceso a productos naturales que son la base de muchos medicamentos y venenos. - ¿Y ahora? ¿Qué se supone que debo hacer? - Queremos saber todo sobre zombies y cómo acabar con ese estado. Tiene usted una semana para investigar y darnos respuestas. - Entiendo. - El próximo viernes a esta misma hora estaremos aquí - De acuerdo. Al día siguiente Clara pasó toda la mañana entre antiguos libros de brujería, rituales y similares. Después de varias horas dio con un texto bastante revelador. “Muchas de las personas que ha vivido para contarlo relatan experiencias coincidentes: de pronto enferman y perfectamente conscientes sienten que su cuerpo comienza a helarse hasta quedar completamente inmóvil, con el corazón paralizado. El efecto es similar a la catalepsia y, dependiendo de la cantidad de “polvo zombie” aspirado su efecto será mayor o menor. Lo más aterrador de esta experiencia es el haber escuchado, sin poder hacer nada para demostrar lo contrario, la voz del médico que anunciaba su muerte y firmaba el acta de defunción mientras les cubrían la cabeza con una sábana. En el cementerio, asimismo, oían los lamentos de la gente y el ruido de la tierra que cubría el ataúd. El siguiente recuerdo es que estaban de pie junto a la tumba en un estado semejante al trance. Uno de los efectos de las drogas que utilizan los brujos practicantes del Vudú es aparentar la muerte a la perfección. Las víctimas pasan por este período de inconsciencia que termina cuando son sacadas de su sepulcro. Cuando el hechicero profana la tumba del "muerto" después del sepelio, le da otro brebaje para sacarlo de su catatonia, aunque la víctima ya jamás será la misma, pues queda reducida al nivel mental de una persona parcialmente lobotomizada, es decir, de alguien a quien le han extirpado parte del cerebro. Esto último debido a la privación de oxígeno que sufre este órgano a consecuencia del ambiente cerrado del ataúd. Además, su sistema locomotor también se ve seriamente dañado. El polvo zombi, en realidad, es un compuesto elaborado a partir de un sin fin de productos de origen vegetal, animal y humano que, mezclados en su exacta proporción, producen el veneno más fascinante de la brujería afroamericana. Extractos de plantas, huesos humanos, tarántulas, sapos venenosos, gusanos, y otros ingredientes no menos pintorescos, forman parte de ese polvo zombi, cuyo principal elemento radica en la tetradotoxina contenida en el Pez-globo. En sus principios, la principal finalidad de convertir a alguien en zombie era la esclavización de esa persona pero en la actualidad el principal móvil suele ser la venganza. El zombie posee la capacidad de contagiar su condición a través de la sangre por lo que es altamente peligroso el contacto con heridas o mucosas. La única forma de acabar con un zombie es disparle en mitad de la frente y posteriormente seccionar el cuerpo en varios trozos. “ Aquello parecía sacado de una novela barata de ciencia ficción, pensó. Pero quien paga manda. Probablemente, aquel hombre debió aspirar una cantidad moderada del polvo, cantidad que le dejó casi al borde de la muerte pero no lo suficientemente grande como para darle por muerto. Si hubiese sido así, su mujer se habría deshecho de él y heredado todo sin que nadie sospechase de ella. Buscó en otros libros y halló textos parecido, fotos de supuestos zombies y de rituales. Tras recopilar un buen fajo de información realizó un informe que resumiera todas sus pesquisas. Después, puso el informe dentro de un sobre y espero al siguiente viernes. Ese viernes la visita no se hizo esperar. Sonó la puerta y era él, pero esta vez venía solo. Clara abrió la puerta no sin un cierto recelo. - Buenos días. El hombre asintió con la cabeza. Clara le dio el sobre con la información para que el mismo la leyera. Aquel hombre agarró el sobre y sacó el papel a toda prisa. Leyó de forma voraz mientras de aquellos maltrechos ojos afloraban un sin fin de lágrimas. - Necesita más información sobre algo? Pregunto Clara al ver que Guillomard había terminado de leer aquello. De pronto, aquel hombre sacó su cuaderno y escribió en él de forma agitada. Luego acercó el cuaderno a Clara. - ¿Que quiere otra cosa? El hombre volvió a escribir en aquel cuaderno y nuevamente se lo acercó a Clara. Clara leyó para sí: “Necesito que alguien me ayude a acabar con tan mísera existencia.” - A ver...esto se está saliendo de madre. Yo ni soy investigadora, ni entiendo de muertos vivientes, ni nada de nada. Dijo Clara especialmente alterada. El hombre volvió a escribir por tercera vez y Clara leyó la nota esta vez en voz alta. - “Mis bienes ascienden a una auténtica fortuna, fortuna que sería suya si usted..”.¡No!, ¡He dicho que no! ¡Usted no puede entrar aquí y pedirme eso!, ¡Salga de mi casa ahora mismo! Ciertamente nervioso aquel extraño ser escribió una nueva nota sobre el papel. Clara volvió a leerla en voz alta. - “Lo puede hacer por las buenas o por las malas. Puede heredar una fortuna o convertirse en un zombie más...”¿Qué mierda está diciendo? Por última vez, Guillomard agarró la libreta y escribió. Clara la tomó en sus manos y con voz entrecortada leyó lo que estaba escrito en ella. - Nada que no ponga en su informe. ¿Recuerda el apartado del contagio? En este sobre que le adjunto está la llave y dirección de una caja de seguridad en cuyo interior hay más de 600.000 Euros. Sólo tiene que matarme y todo será suyo. Piénselo, nadie sospechará de usted, no hay ninguna relación entre usted y yo. Clara era incapaz de pensar. Aquello no podía estarle pasando. O se convertía en una asesina o acababa sus días como un zombie. El hombre abrió el abrigo y sacó de debajo del mismo un hacha y una pistola del bolsillo interior. Un hedor insoportable llenó la instancia. Con un gesto claro y contundente le ofreció ambas cosas a Clara. En ese instante, Clara se dio cuenta de que él ya sabía que lo suyo no tenía remedio y tan sólo buscaba a alguien que le ayudase a morir. Hace dos años desde que Guillomard Brieux irrumpió en la vida de Clara. Hace casi dos años que Clara fue ingresada en una unidad especial de un hospital del ejercito, víctima de una afección desconocida para la ciencia médica actual. Clara, está médicamente muerta y en un avanzado estado de descomposición pero, las actuales leyes sobre eutanasia, no permiten que ninguna intervención humana acabe con su mísera existencia. Esto es todo y en la próxima les contare unas en la cuales me inspire mucho es una saga. Comenta o el patito muere.

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Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 1.
Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 1.
OfftopicporAnónimo7/20/2010

Bueno amigos hoy les traigo 5 historias de terror que, para mi gusto, son las que mas miedo me dieron junto con las que voy a poner en la parte 2. Espero que les gusten y pongan su calificacion en sus comentarios. Gracias de todos modos. Aqui van: 1. Blind Maiden: Una historia real probada por mi, luego entenderan porque sigo vivo. -Tal vez se trate solo de eso,de una nueva Leyenda Urbana,pero de no ser así, nos encontrariamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría,una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror.Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros. -Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.blindmaiden.com (blind maiden significa doncella ciega).Normalmente,si pretendes acceder a ella,por más que lo intentes,tu explorador no te lo permitirá ya que para hacerlo deberás cumplir tres condiciones. -Encontrarte completamente solo,hacerlo exactamente en la medianoche de un dia sin luna y tener apagadas todas las luces de la casa.Entonces,solo entonces se te permitirá el acceso.Una vez dentro,enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece,sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás,como dice el slogan de presentación de la página,que estarás ante 'una experiencia real de horror absoluto'.Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no clicquear,ni por error,el botón de 'Aceptar' en participar activamente en la experiencia. -Si asi lo hicieses seria tu fin y quedarias transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que,antes que tu,osaron,tal vez incrédulos,tal vez curiosos,a probar esta experiencia.Pero ¿que es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón? Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... por tu propia casa! -Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo,de espaldas...entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás,antes de morir,será el rostro de la doncella ciega que,despiadadamente te arrancará los ojos... Como he dicho al principio,a mi,no me consta que sea verdad,y sinceramente,no pienso comprobarlo...si,lo reconozco,me da mucho miedo...pero yo les paso el reto a ustedes. Preguntas: 1.¿Te atreves a comprobarlo?. 2.¿Se trata de una Leyenda Urbana,un montaje?. 3.¿O una terrible realidad?. 4.Responder preguntas 1, 2 y 3. Porque me salvé: Porque decidí usar el cerebro que tengo en la cabeza y no arriesgarme, tan solo para ver si era una leyenda urbana, o una verdad. Lo quise dejar en incógnito y apagué la Compu y me fuí a dormir. Si entran y apretan o no , queda a su cargo. 2. El séptimo piso: Esta me lo contó una amigo, que le paso a su tía. -Esto es real es más que una leyenda urbana. La locura es muy peligrosa en esta y en la otra vida. -Bien se sabe que en los hospitales hay muchas historias pues es un umbral de la muerte, mientras se esta acostado en una camilla personas con batas blancas a tu alrededor de ellos tienen el control de tu vida y cada decisión que toman puede ser benéficas o fatales para ti. -La historia comienza en un séptimo piso de un hospital en Monterrey (México), todo era normal nada fuera de lo común pero un día una enfermera sufrió la perdida de su esposo e hijos, dejándola sola llegó a pensar que había ocurrido por estar demasiado tiempo atendiendo a los enfermos. -Ella culpaba a los enfermos por su pérdida, buscó venganza en cada habitación y la situación de salud de los pacientes empeoraba y morían uno tras otro. Nadie sabía que es lo que ocasionaba la muerte de los pacientes. -Un día un doctor sorprendió a esta enfermera suministrando un medicamento dañino a un paciente, trató de detenerla pero ella se dio a la fuga, en su intento de escapar no encontró salida y se refugió en el cuarto de limpieza, se ocultó en la esquina de aquel cuarto y se cortó las venas, se suicidó. -Pasó el tiempo y todo paciente que era atendido en el séptimo piso moría por situaciones desconocidas; un paciente grito histéricamente, fue atendido de inmediato al verlo el estaba aterrorizado pues dijo haber visto una enfermera con aspecto pálido, varios pacientes doctores y enfermeras habían visto lo mismo. Así que los dueños del hospital no tuvieron más remedio que clausurar el séptimo piso. Esto les cuento yo porque solo mi amigo y yo sabemos, y ahora ustedes: -Aún el piso esta clausurado y si vas por el elevador al presionar el numero 7 hace caso omiso y no se puede parar en la planta. Por las escaleras las puertas están selladas para que nadie pase... 3. Debajo de la cama: Esta nos contaron en un campamento, y lo más probable es que sea verdad. -Esto sucedió un 21 de octubre. -Unas niñas, simplemente querían festejar Halloween en la casa de una de ellas. Pero lo que ellas creían como un festejo, era realmente una pesadilla. -Cuando Julia, Romina, Florencia y Natalia llegaron a la casa de Mónica, lo primero que hicieron, fue ponerse a jugar a un juego de mesa. Luego, llego la madre de Mónica, a servir la comida. Cuando ya estaban satisfechas, subieron al pequeño cuarto de Mónica, y miraron películas de muertos vivientes, etc. Estas películas, a las niñas no las asustaron. Ellas no se asustaban fácilmente. Y por eso, habían decidido hacer esa "celebración", aunque ellas no sabían lo que significaba. -Al terminar las películas, apagaron las luces, y Mónica, quería oír historias fantasmagóricas que cuente alguna de sus amigas. Cuando Julia estaba a punto de contar una historia, Natalia se opuso. Ella tenia miedo. Entonces, prendieron la luz. -Julia, muy enfurecida con Natalia, porque impidió que contara su relato, apago la luz nuevamente, y Natalia y Julia se pusieron a discutir. Mientras Mónica trataba de calmarlas, Florencia y Romina, solo observaban. -Al final de todo, se pusieron de acuerdo, y apagaron la luz. -Todas estaban calladas. -Romina, Julia y Florencia, estaban acostadas en la cama de Mónica, mientras Natalia y Mónica estaban acostadas en una frazada que habían tirado en el suelo. Estaban tranquilas. Cuando de repente, escuchan un fuerte grito que provenía debajo de la cama de Mónica! Florencia, procedió a encender la luz. -Se dieron cuenta, de que Julia, no estaba mas sobre la cama. Era ella la que estaba abajo de la cama. -Romina procede a mirar hacia abajo. La ven a Julia. Con cara de susto. Y sin hablar, y con el pulso rápido, sale de ahí abajo. -Las chicas no entendían nada. -Muy preocupadas por la situación, deciden ir al baño, a tranquilizar a Julia mojándole la cara con un poco de agua fría. Cuando están por abrir la puerta, Julia grita ! No ! No ! Por favor, no habrán la puerta ! Mónica pregunta -¿Porqué?! Me esta buscando !-dice Julia. Pero, quien te esta buscando? le dicen sus amigas- El,...el.!-dice Julia -Todas las chicas, entraron en calor. Empezaron a sudar. Su corazón latía cada vez mas rápido. Hasta que Romina se cansó y abrió la puerta. No había nada.-Ves que no pasa nada? Interroga Romina a Julia. -Julia quedo callada. -Y avanza hacia el baño con sus compañeras. -Cuando llegan alla, le mojan la cara, y la tranquilizan. Cuando iban a salir del baño, de nuevo, No ! No ! No habrán la puerta.! La abrieron nuevamente sin hacerle caso. Y tampoco había nada. -Pasaron nuevamente hacia el cuarto. -Y cerrar la puerta, para que Julia deje de alucinar con cosas, que nunca sucederían. Cuando Mónica mira hacia la ventana, ve a una criatura extraña...Fuera de lo común. Se queda sorprendida. Y lo primero que hace al ver a esa criatura, es gritar. La única que escucho ese grito, fue Julia. Pues las demás estaban en el piso de abajo, en la cocina yendo a buscar algo para comer. -Cuando Julia escucha el grito, le dice que pasa ! Le contesta, esa cosa...que hay ahí ! Y con los ojos bien abiertos y con la cara pálida, mira hacia la ventana. Ella lo ve. Grita junto a su compañera. -Las chicas escucharon el grito. Subieron rápidamente, y las encontraron bajo la cama, pálidas y con los ojos rojos. -Romina, Natalia y Florencia, empezaron a creer que las chicas estaban locas. Las sacaron de abajo de la cama, y les empezaron a hablar. -Que les pasa ?!-Porque están así?!-Porque se van abajo de la cama?! -El nos impulsa hacia abajo de la cama-dijeron Julia y Mónica. -Quien es el ?!! - Él. -Las chicas ya se imaginaban de quien hablaban sus amigas. Y muy asustadas, se dirigieron hacia el dormitorio de los padres de Mónica, y les contaron la historia. -Mientras estaban yendo hacia el dormitorio de los padres, Florencia, se pregunta, -No se despertaron los padres de Mónica al escuchar todos estos gritos? A las chicas les pareció extraño. Y se dirigieron mas rápidamente hacia el dormitorio. -Al llegar, se dieron cuenta, de que los padres no estaban durmiendo en la cama. Y automáticamente, Julia y Mónica, se miraron a los ojos, y se fueron corriendo hacia la puerta, tratando de abrirla, y poderse ir. -Pero sus amigas las alcanzaron. Y las chicas, no podían hablar...Ellas estaban paralizadas. Y poco a poco, les pudieron decir solo 3 palabras ... "ABAJO DE LA CAMA". Las chicas se dirigieron rápidamente hacia la cama de los padres, y se agacharon para mirar. -Los padres estaban muertos, y desfigurados, bajo la cama. Estaban las sábanas manchadas de sangre. Cuando vieron eso, vieron también, ver salir de abajo de la cama, una especie de criatura extraña, que se dirigía hacia el cuarto de Mónica. -Romina la quería seguir. Pero Florencia la paró. Y le dijo que no lo haga. Las tres chicas (Romina, Florencia y Natalia) se fueron a hablar con Julia y Mónica, y cuando fueron hacia donde estaban hace un instante, se dan cuenta de que ya no están ahí. Romina fue corriendo hacia el dormitorio de Mónica. -Y las ve a las dos, caminando lentamente hacia la cama. -Ella ve, que se agachan, y se meten ahí abajo. -Ve a esa criatura, que se esta por meter abajo de la cama junto a ella. Y Romina pegó un grito.-Chicas! Chicas ! Vengan rápido! y al oir eso, el ser extraño, la mira a Romina, y se aproxima hacia ella.Romina sale corriendo. -A la mitad del camino, Romina para de correr. Se da la media vuelta, y se aproxima hacia el dormitorio de Mónica. Hacia la cama. -Ella se mete abajo de la cama junto a sus dos compañeras. No sabia lo que hacia. Habí algo que la impulsaba a meterse ahí. No lo hacia voluntariamente. -Cuando Julia, Mónica y Romina, estaban bajo la cama, la criatura se aproxima hacia ellas. Las desfigura. Igual que a los padres de una de ellas. Les saca los ojos. -Natalia y Florencia, subieron rápidamente hacia el cuarto. -Cuando vieron eso, solo gritaron, y no pararon de hacerlo, hasta que un vecino las escuchó, forjo la cerradura, y logro entrar a la casa. -Natalia y Florencia, están en un psiquiátrico internadas...Mirando noticias en la televisión, y leyendo el periódico. -Un mes después de lo ocurrido, murió el hombre que les salvo la vida a las dos niñas. No se sabe como, lo único que se sabe, es que murió debajo de la cama. Al otro lado del espejo: Esto sucedio en España, se lo conto mi tia a mi papá, porque ellos vivían antes en España. -Siempre supe que algo extraño latía tras la luna del enorme espejo que colgaba en el descansillo de la escalinata de entrada de la vieja mansión. Nadie recordaba desde cuando estaba allí. Mi madre bromeaba a ese respecto y decía que el verdadero propietario de la mansión era el espejo porque siempre había estado allí al menos, desde que la abuela Alicia tenía uso de razón. De niña solía pararme frente a él e inmóvil miraba mi reflejo algo borroso debido a lo antiguo que era. — Mamá, ¿a que paresco un fastasma? Solía decir con la típica lengua de trapo que tienen los niños a los 3 años. De más mayor su visión me inquietaba porque era como no estar sola, como si aquel antiguo cachivache tuviese vida propia y me estuviera observando. Lo cierto es que llegué a cogerle miedo. Detestaba estar sola en casa con aquel maldito espejo, me daba escalofríos. Sin embargo, todo parecía estar tan solo en mi voraz imaginación. -Hace dos años, cuando cursaba el último año en la facultad de historia, cayó en mis manos uno de esos libros inclasificables pero interesantes. Era algo así como un compendio de historia, mitología y leyendas sobre los espejos. En aquel momento no lo relacioné con el viejo espejo de la escalinata, simplemente me pareció interesante y empecé a leerlo. Al principio, el libro no dejaba de ser una recopilación de los grandes mitos de la literatura; que si Alicia en el país de las maravillas, que si Narciso...pero a medida que el libro iba avanzando otro temas menos literarios y más inquietantes iban apareciendo. Anécdotas históricas, refranes, supersticiones, espejos con valores incalculables y lo que más me llamó la atención, espejos malditos. Era sorprendente ver el inmenso vademécum de espejos catalogados como malditos que estaba recogido en aquel tomo. Debía llevar como tres cuartas partes del libro leídas cuando de pronto en el apartado de espejos malditos vi una foto de un espejo idéntico al de casa. Espejo roba almas: Estos espejos fueron de los primeros que se fabricaron tras el descubrimiento del espejo por los técnicos italianos de Murano y datan de finales del siglo XVI. Dice la leyenda que el primer “espejo roba almas” perteneció a una “stregha” (denominación que reciben las brujas italianas) que por miedo a que se lo robaran — en aquella época casi no habían espejos y era muy codiciados — maldijo la pieza. La "stregha", a diferencia de las brujas nórdicas, es un agente del placer, una servidora del Eros, una mercenaria del amor y como tal el espejo se convertía en un arma indispensable a la hora de estar bellas para cautivar y seducir a sus victimas. — Maldijo la pieza... ¿Y ya está? ¿Como puede dejar esto así, sin poner cuál es el maleficio? ¡Joder! Que mal rollo. -Casi hubiese sido mejor no haber leído nada. Ahora conociéndome me iba a volver loca buscando información sobre aquel horrible espejo. Y así fue. Aquella misma tarde volví a la biblioteca y pasé la tarde buscando libros sobre espejos, maldiciones y brujería sin demasiado éxito. Por la noche, de camino a casa, pensé en descolgar el maldito espejo y tratar de ver si tenía algún tipo de inscripción o algo parecido. De todos modos iba a necesitar ayuda ya que aquel “espejito” debía pesar un montón. — Hola Mama. ¿Está Miguel en casa? — Sí, tu hermano debe estar arriba con su ordenador, como de costumbre. — ¡Miguel! ¡Baja a echarme una mano please! — ¿Qué ocurre? Dijo mi hermano desde la parte alta de la casa. —Que necesito una mano para descolgar este espejo — ¿Y eso? Preguntó mi madre desde el hall de entrada — Ahora os cuento mi último descubrimiento -Les expliqué a grandes rasgos lo que ponía en el libro de los espejos y mi inquietud al respecto de aquel horrible espejo en particular. — ¿Y por una tontería que has leído en no sé que libro pretendes descolgar ese mamotreto? Además, igual no pone nada en la parte trasera. Dijo mi hermano deseando no tener que descolgar aquel pesado objeto. — Por fa...venga...hazlo por mí. — Esta bien, pero si es rompe la mala suerte te la quedas tú. Respondió entre risas. -La verdad es que aquel espejo pesaba una barbaridad. Lo descolgamos y lo pusimos de cara a la pared para poder ver la parte trasera. Allí sólo había un papel adhesivo sucio y medio roto pegado en la madera donde con dificultad se podía leer “antigüedades cohimbres”. De pronto tanto yo como Miguel nos sentimos mal. Algo mareados, como si el esfuerzo realizado hubiese sido muy superior al real. — A saber si eso aún existe y de existir a saber dónde puede estar. Dijo Miguel con cierto escepticismo — Menos da una piedra. Buscaré en internet a ver si suena la flauta. -Tras colgar aquel espejo de nuevo me mentí a navegar por la red en busca de aquella casa de antigüedades. Me pasé un buen rato rebuscando entre miles de falsas pistas y referencias y al final encontré un link que pintaba medianamente bien; “Casa anticuario Cohimbres desde 1817”. Al parecer era un anticuario de valencia y al menos en apariencia todavía estaba en funcionamiento. Entré en el link y apunté el número de teléfono que aparecía en la página. En ese instante Miguel entró en la habitación. —¿Qué tal tu búsqueda? — Encontré el sitio. Está en valencia y parece que aún existe. Llamaré mañana por la mañana. A esta hora estará cerrado sin lugar a dudas. -A la mañana siguiente esperé que diesen las diez y llamé a aquel teléfono. — A ver...96 453 65 87. — Cohimbres dígame... — Hola buenos días. Mire llamo desde Madrid porque estoy intentando averiguar los orígenes de un espejo antiguo en cuyo dorso estaba pegada una etiqueta vuestra. —¿Cuándo se adquirió el espejo? — No tengo ni idea pero como mínimo antes de 1935. -Si la abuela recordaba haberlo visto siempre ahí al menos podía usar el año de su nacimiento como referencia. — ¿1935?...uufff...creo que de entonces no guardamos ningún registro. Voy a preguntar al propietario pero creo recordar que los archivos se remontan a 1950. Lo único sería que el padre del actual propietario que fue quien llevaba esto antes recordase algún dato. Lo que ocurre es que tiene noventa y un años y no sé hasta que punto...Bueno voy a hablar con Max y le digo algo. ¿Dónde puedo llamarla? ¿Y su nombre es? -Aquella mañana se me hizo eterna. No fue hasta media tarde que la mujer que me había atendido me volvió a llamar. — ¿Puedo hablar con Verónica Aguilar? — Si soy yo. — Hola Verónica, soy Sandra de Cohimbres. Hemos hablado esta mañana. — Sí, dígame. — El propietario me comenta que no hay registros tan viejos y que aquí sólo cabría la posibilidad de mirar de preguntarle a su padre. Le voy a dar un mail para que me pase una foto del espejo y todos los datos que pueda a su respecto y en cuanto podamos le decimos algo. — No sabe como se lo agradezco. Dígame el mail. — [email protected] — En seguida les hago llegar la foto. Gracias de nuevo. -En cuanto colgué fui a por mi cámara digital y me puse frente a aquel espejo para tomar una foto. Luego la pasé al ordenador con el fin de mandarla pero...sorpresa. Al ver la foto en el ordenador me quedé helada. — ¿Qué coño hay dentro del espejo? Exclamé algo asustada Amplié la imagen hasta dónde me fue posible y enfoqué nuevamente la imagen. El espejo estaba lleno e caras. Caras con expresiones de terror, con muecas dantescas, caras que se superponían, caras que a juzgar por sus peinados y atuendos no era actuales sino de épocas pasadas. Me aparté de un brinco del ordenador y caminé lentamente hacía aquel diabólico objeto. Estaba muerta de miedo. — ¿Quiénes son esas personas, que les has hecho? ¿Qué eres exactamente? ¿Qué quieres de nosotros?... ¿Qué debería hacer? Me pregunté finalmente a mi misma. -Envié el mail al anticuario explicándole lo de las caras y pidiéndole cualquier dato que pudiese recordar. Un vez hube enviado el mail busqué en Internet librerías esotéricas en Madrid. Quizás ahí encontrase algún libro dedicado a objetos malditos. O eso, o llamaba directamente a un exorcista, o a Mulder y a Scully. Así que comí algo y me fui a la librería Mandrágora, aparentemente la más grande de Madrid capital. Pasé allí toda la tarde y tan sólo encontré un libro sobre brujería en la Italia del siglo XV y XVI dónde se hacía mención a los rituales con espejos. Me llevé el libro a casa con el fin de leerlo entero y estudiar su contenido. Devoré sus páginas durante toda la noche, apenas dormí y cuando llevaba más del ochenta por ciento del libro encontré un dato interesante. Espejos malditos: Existen numerosas referencias históricas que hacen mención a maldiciones asociadas a espejos. La mayor parte de ellas entroncan con las supersticiones y creencias populares de que los espejos son una puerta a un universo paralelo o bien a que cuando en una casa muere alguien deben cubrirse los espejos para que el alma del difunto no quede presa en ellos. También hay que recordar la superstición popular respecto a la mala suerte derivada de la rotura de un espejo o la leyenda asociada al mundo de los vampiros según la cual estos seres no poseen reflejo alguno. De todas estas supersticiones o leyendas la que más peso ha adquirido a lo largo de los años es probablemente la de cubrir los espejos cuando alguien muere. Esta leyenda en particular entronca con las múltiples referencias que existen en el imaginario italiano sobre el uso que las "streghas" (denominación que reciben las brujas italianas) hacían de los espejo; en especial con el maleficio atribuido a los espejos roba almas*. Acto seguido busque el asterisco en los anexos. *Espejo roba almas: los espejos roba almas surgen en Murano a finales del SXVI. Formaban parte de los primeros espejos que vieron la luz y la leyenda cuenta que las “streghas” de la zona fueron sus primeras compradoras. Para ellas el culto al cuerpo y la belleza eran la razón de ser su magia que era básicamente amorosa; de ahí que los espejos fuesen para ellas de vital importancia. Por el miedo a su robo, ya que en la época eran considerados objetos de lujo, lanzaron sobre ellos una maldición que vinculaba los espejos a la casa donde estaban quitando la vida y atrapando en su interior el alma de todo aquel que pretendiese robarlos. — ¿Y si no lo robo pero lo saco de mi casa? Mmmmm...Esto no pinta nada bien. Porque si están asociados a una casa en cuanto trate de sacarlo el espejo interpretará que lo roban. Pero por otra parte...no siempre estuvo en nuestra casa. Si eso es así alguien debió morir al sacar el espejo de su localización original. A menos que no exista una manera o que se deshiciera el hechizo. Pero no creo que el hechizo esté desecho, si lo estuviera no creo que apareciesen las caras de la fotografía. ¿Y que ocurre cuando lo pones en otra casa? ¿Cuál es entonces “su casa”? Uuuuffff. -Me estaba poniendo enferma con aquel rompecabezas. La única cosa que aun me quedaba pendiente era hablar con el viejo anticuario. El debería acordarse de dónde salió aquel espejo, de cómo lo sacaron de donde estaba y lo que es más importante de qué pasó con los implicados en aquella transacción. Cerré el libro y me fui directa al botiquín del baño a por una aspirina. Tanto leer y darle vueltas a aquel asunto me había puesto un dolor de cabeza insoportable. Al salir de baño la curiosidad me hizo bajar las escaleras y acercarme a aquel espejo. Primero lo miré de lado desde la escalinata y luego avancé hasta ponerme frente a él. No sin un cierto temor me fui acercando hasta tocar su luna con las palmas de mis manos. En ese preciso momento recordé el mareo y el mal estar que tanto Miguel como yo sentimos al descolgarlo. Aquello debió ser un preaviso sutil que nuestro querido espejo nos estaba haciendo. —¿Y si por desconocimiento te llegamos a sacar a la calle? ¿Y si a mi madre se le llega a ocurrir llevarte a restaurar? ¿Y si...rompo tu luna? -De pronto era incapaz de separar mis manos del espejo o de moverme. Sentí que mis fuerzas mermaban, que iba a perder el conocimiento. —¡No lo decía en serio maldito hijo de Satán! ¡Déjame en paz! A la tarde siguiente desperté en mi cama con mi madre sentada expectante en el orejero de la esquina. — ¿Mamá? ¿Qué...? — Esta mañana cuando bajé a desayunar te encontré tirada inconsciente en el suelo del rellano frente al espejo. Miguel te subió hasta el cuarto y mientras yo llamé al médico. Aparentemente no tienes nada, sólo un desvanecimiento debido quizás a la falta de sueño o el calor. — O a nuestro queridísimo “Espejo roba almas” — ¿De qué hablas cariño? — Todavía no tengo la información necesaria, cuando la tenga os contaré todo pero hasta ese momento que a nadie se le ocurra acercarse a ese maldito espejo, ni para mirarse. ¿Me has oído mamá? — Si te he oído pero... ¿y eso? —No preguntes y hazme caso ¿vale? — De acuerdo hija, de acuerdo. -Acto seguido me incorporé y aunque todavía me sentía débil bajé hasta la planta baja —tratando de ni tan siquiera mirar al espejo — fui a la cocina, abrí la nevera, cogí algo de embutido y un pedazo de pan y me dirigí al salón con el fin de llamar al anticuario. —Cohimbres dígame. — Buenas tardes, ¿podría hablar con Sandra? — Sí, soy yo misma. — Hola Sandra. Soy Verónica Aguilar que llamé ayer para preguntar sobre un espejo antiguo. — Si ya recuerdo. Un segundo que le paso con Max que le contará lo que ha podido averiguar. L-a espera se me hizo eterna. Que manía tenían ahora en todos lados de dejarte a la espera con esas horribles musiquillas de fondo. Me daban dolor de cabeza. -Buenas tardes soy Max. — Hola buenas tardes, mi nombre es Verónica Aguilar y llamé ayer respecto a un viejo espejo. — Si lo sé. Mandó usted la foto por mail y una foto así de extraña no pasa desapercibida. ¿Qué es lo que se ve dentro del espejo? — Esperaba que usted o su padre me lo pudiesen decir...al natural no se ve nada pero al hacerle la foto... — Ayer por la noche le pregunté a mi padre acerca del espejo en cuestión. Primero, pensé que ni tan siquiera sabía de que le hablaba pero cuando vio la foto su cara se trasformó y adopto una expresión de terror que jamás había visto. Se puso muy alterado y me preguntó de dónde la había sacado. Le conté toda la historia y cuando acabé me dijo muy nervioso que ese espejo era el mismísimo diablo. — ¿Y? — Cuando conseguí que se tranquilizara me contó que el tan sólo lo había visto dos veces; una de muy niño colgado en la antigua casa que mis bisabuelos tenían Venecia y la segunda y última vez fue en 1929 con trece años cuando su padre llevó el espejo a Valencia para venderlo. Me dijo que el espejo llegó completamente tapado y que jamás lo vio destapado mientras estuvo en la tienda. Que lo vendieron a un precio bastante bajo y que se compró a través de una fotografía y el documento original donde constaban la fecha de fabricación y el origen. —¿Y esa fotografía era como la mía? — No lo sé, no me habló de ella. — ¿Dijo algo respecto a cómo sacó su padre el espejo de la casa, o si después de sacarlo hubo algún suceso fuera de la normal? — Sólo me dijo que si quería saber más sobre el espejo que debería recurrir a los archivos de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia, en la vía Asseggiano. Que buscase entre los casos catalogados como “brujería y exorcismo” de finales del siglo XVI. Bueno y añadió otro dato. Me dijo que no hay que mirarse en ese espejo que lo cubra desde un sitio dónde el no pueda verla, que ese espejo tiene ojos y oídos. — No se imagina lo útil que ha sido hablar con usted. Dígale a su padre que si recuerda algo más que no dude en llamarme a cualquier hora del día. — ¿Puedo preguntarle qué ocurre exactamente con ese espejo? — ¿No lo ha explicado su padre nada al respecto? — No. Estaba tan asustado que tuve que arrancarle las palabras. — Digamos que es un objeto maldito, con vida propia y lo que trato de averiguar no es tanto cómo deshacerme de él, tal y como hizo su bisabuelo, sino cómo destruirlo. No quiero que pueda hacer daño a nadie más. — Entiendo. ¿Pero realmente cree en maleficios y esas cosas en pleno siglo XXI? — Sólo creo en lo que veo y lo de ese espejo no pertenece a este mundo, se lo puedo asegurar. Gracias de nuevo y si recuerdan algo más ya saben dónde estoy. — Por cierto, al final cuando yo ya me iba añadió algo más y aunque yo no le encuentro demasiado sentido quizás usted sí. Dijo algo así como “Solamente un altro specchio romperà la maledizione” — Sentido tiene mucho pero de fácil no tiene nada. Gracias de todos modos. — De nada y suerte. -Colgué y seguí repitiendo mentalmente esa última frase “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”. Si sólo otro espejo podía romper la maldición aquello iba a ser bastante complicado. No parecía fácil hallar un espejo igual y si aquella familia acostumbrada a buscar piezas de anticuario no lo había conseguido ¿porqué iba a lograrlo yo? Pero… ¿Un espejo igual? La frase no decía eso, la frase tan sólo decía otro espejo. -En cualquier caso lo primero era cubrirlo. No estaba dispuesta a correr más riesgos y la posibilidad de que aquel espejo fue de algún modo consciente de mis intenciones no me daba demasiada tranquilidad. Ahora sí que iba a necesitar toda la ayuda posible. Por otra parte tenía que averiguar el teléfono de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia. Esperaba que por teléfono me pudiesen decir lo necesario; si tenía que ir hasta allí iba a ser un poco más complicado. Subí las escaleras en busca de Miguel. — ¿Miguel? ¿Miguel dónde andas? — Estoy en el ático. ¿Qué ocurre? — Necesito que me eches una mano. — ¿Para? Estoy liado. — Baja y te cuento, es importante. — Okey...ya voy. Mira que estas pesadita últimamente. -Antes de hacer nada tenía que contarle toda la historia. Miguel al igual que mi madre tan sólo sabía que estaba investigando sobre los orígenes de aquel espejo pero lo que no imaginaba era todo lo que había ido descubriendo con posterioridad. Ahora debía contarle todo. Era bueno que supiese con que nos estábamos enfrentando y que me ayudase a pensar cómo acabar con aquello. Le saqué fuera de la casa por prudencia y le conté todo. — ¿Me estás hablando de este espejo? ¿Va en serio? — Miguel, no bromeo. Te pido que me creas. Ya sé que para este tipo de cosas eres muy escéptico pero te juro que no es un cuento, ni imaginaciones mías. Es real...muy real. — ¿Y qué pretendes hacer? ¿Un exorcismo? Dijo Miguel entre risas. — ¡Miguel joder! No es para hacer bromitas...el tema es muy serio. — ¡Vale, vale! ¿Y que vamos a hacer? — Por lo pronto taparlo para que no pueda hacer daño a nadie. Ah y cuidado,...este espejo ve y oye todo. Ni se te ocurra decir nada de esto dentro de la casa y evita mirarle. Si queremos taparlo deberos hacerlo desde arriba y ser rápidos. ¿Ha vuelto mamá del centro? — Creo que no. ¿Por? — Esperaremos a que venga y le contaré todo. Una vez empecemos con esto hay que estar muy atentos y no cometer ningún error. Imagina por un momento que entra cuando estamos a media faena y el espejo la ataca a ella. O que lo ve cubierto y lo destapa. — Está bien peque...por una vez y sin que sirva de precedente te haré caso. -Miguel sabía que cuando estaba hablando en serio de algo me sacaba de mis casillas que me llamara peque. Era como dar por sentado que el ser la hermana menor me convertía automáticamente en menos capaz, inteligente o algo parecido. Pero esta vez estaba tan preocupada que ni me inmuté. -Al cabo de media hora mamá entró por la puerta. Sin dejar ni que se sacara la chaqueta la llevamos de nuevo al exterior. — ¿Pero qué pasa? ¿Os habéis vuelto locos o qué? Nos decía mientras la arrastrábamos uno de cada brazo -Nuevamente conté todo lo que sabía respecto a aquella antigüedad. — Ahora entiendo porqué la abuela Carla solía santiguarse cada vez que pasaba frente al espejo. Posiblemente sabría algo. Yo siempre pensé que era un ritual sin más, nunca lo achaqué a un objeto en particular. — ¿Quieres decir que ella sabía que el espejo estaba maldito? Pregunté algo sorprendida — Quizás, o simplemente notaba que tenía algo extraño. — ¿Y la abuela? ¿Sabes si ha comentado algo alguna vez? — Pues que yo recuerde no y ahora después del alzheimer no sé si será capaz de recordar nada. Si quieres yo voy a ir mañana a verla a la residencia. Puedo probar a ver que dice. — Me parece bien. Yo mañana me ocuparé de la diócesis. A ver si consigo averiguar algo más. — ¿Y yo peque que quieres que haga? — Primero no llamarme peque y luego podrías buscar algún libro sobre espejos y maleficios en las librerías de viejo del centro. En las esotéricas ya busqué yo y nada de nada. Quizás en las librerías de viejo encuentres algo. — Oído cocina. Mañana me pongo a ello. — Bueno, nos estamos olvidando de lo primero, hay que tapar a ese hijo de su madre. — ¿Desde arriba no? Preguntó Miguel — Tu y yo descolgamos la manta desde arriba y tu mamá esperas a nuestra señal en el salón y luego subes y con precinto pegas los extremos de la manta al cuadro. Esperemos que funcione. — Coged una de las mantas de mi cama, son más grandes. ¿Sabes dónde están Vero? — En el armario del pasillo ¿no? — Exacto -Así que agarramos la manta por los extremos y contamos en silencio hasta tres. En cuanto la manta tapó el espejo Miguel silbó para avisar a mamá. Entonces mamá salió del salón subió las escaleras y precintó cuidadosamente las esquinas hasta que la manta quedó bien sujeta. — Mañana más. Ahora con vuestro permiso me voy a pegar una ducha y a comer algo. — ¿Y eso es seguro? Preguntó Miguel — Esperemos. A la mañana siguiente inicié mis pesquisas acerca de la diócesis. Lo cierto es que no me costó demasiado encontrar el teléfono. — Pronto —¿Diócesis de Santa Maria del Sufragio? —Si, mi dica. Desidera? — Parla spagnolo? — Si, hablo algo di spagnolo. Que posso fare por usted? — Vera, tengo en mi poder un antiguo espejo Italiano del SXVI y según su antiguo propietario en los registros de esta diócesis puede haber información sobre los procesos de brujería asociados a este tipo de espejos. — ¿Brujería? ¿ specchios?...ma..¿Qué está buscando? — Averiguar cómo puedo deshacerme de un antiguo espejo roba almas fabricado en Murano en el siglo XVI. — ¡Specchio ruba animas! Fa una eternità che non sentía parlare di questo. ¿Tiene uno en il suo poder? — Si, por desgracia. — É fantastico! Non sabe come quería estar lí. — Agradezco su entusiasmo pero verá…yo lo que querría saber es cómo acabar con él…”eliminare” — ¿Eliminare? Ma… ¡Cosa dice!... ¿No hablará en serio? É una obra di arte, non puo eliminare. -En ese preciso instante comprendí que más allá de la dificultad del idioma jamás lograría que aquel hombre me entendiese. Lo que para mí era una amenaza y algo a destruir para el era una obra de arte. Así que sin pensarlo dos veces colgué el teléfono. -Aquel mediodía Miguel y yo lo pasamos enterrados entre viejos libros de esoterismo, brujería, supersticiones y leyendas urbanas. Fue cuando ya empezaban a flaquearnos las fuerzas y el sueño se iba haciendo presa de nuestros cuerpos cuando una especie de melodía extraña llamó nuestra atención. Era como una melodía muy suave, algo así como una mezcla entre un pitido y un sonido rítmico. Ambos nos miramos extrañados por aquel sonido. — ¿Oyes eso? Preguntó Miguel — ¿Qué puede emitir ese extraño sonido? — Ni idea. Espera voy a ver. — Vale. -No pasó ni un minuto cuando desde el hall de la casa Miguel exclamó con voz alarmada. — ¡Vero ven! ¡Date prisa! -Salí corriendo por el pasillo hacia el hall. El sonido era cada vez más intenso y empecé a ver extrañas luces reflejándose en las paredes del pasillo. Luces de varios tonos que se movían de un lado a otro como si tuviesen vida propia. Miguel estaba allí inmóvil mirando hacia el espejo con la cara desencajada. Me acerqué a él y miré al espejo. A pesar de seguir cubierto el espejo había empezado a emitir sonidos y luces que parecían debilitar el tejido de aquella manta. Era como si gracias a aquellas luces la manta se hubiese ido volviendo cada vez más transparente y ahora dejaba entrever el reflejo de la luna de aquel diabólico objeto y en ella las caras que aquella fotografía había logrado captar. Sin pensarlo demasiado agarré a Miguel por el brazo y le arrastré al exterior de la mansión. — Miguel, esto se nos va de la manos .El espejo ya conoce nuestras intenciones y o hacemos algo o será el quien lo haga. — ¿Pero qué coño quieres hacer? ¿Acaso sabes lo que hay que hacer? — No. Sólo se me ocurre una cosa. El viejo anticuario dijo algo que quizás… — ¿El qué Vero? — ¿Qué significa para ti “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”? — ¿Sólo otro espejo romperá el hechizo? —Sí, literalmente es eso pero… ¿Cómo te imaginas que eso pudiese realizarse? — ¿Es eso lo único que tienes peque? — ¿Tienes tu acaso algo mejor? ¿O cerramos la mansión para siempre y ponemos fuera un cartel donde se lea “no entrar espejo embrujado suelto”? — Me alegra ver que conservas tu sentido del humor. Bueno… ¿y qué propones? — ¿Tenemos algún otro espejo grande? — Que yo sepa… — ¿Y en casa de algún vecino, conocido, amigo cercano? ¡Piensa Miguel, piensa y rápido por Dios! — ¡Joder, no me pongas nervioso! ¡Nunca he funcionado bien bajo presión! — A mi no se me ocurre nadie. — ¡Creo que ya lo tengo! En la casa de costura del barrio donde mama lleva los pantalones para que le hagan los bajos. En una modista tiene que haber un espejo grande. — Tiene lógica, vamos. -Entramos en la modista y sin apenas mediar palabra Miguel descolgó el espejo que tenía dentro del vestidor. — ¡Es una urgencia, enseguida se lo devolvemos! Exclamó Miguel ante la cara de desconcierto de aquella buena mujer. -Corrimos con aquel espejo a cuestas hasta la entrada de casa y una vez allí Miguel lo apoyó en el césped y me miró en busca de instrucciones. — No tengo ni idea ¿vale? pero la lógica me dice que lo suyo sería enfrentar un espejo con el otro cuando el maldito esté en pleno funcionamiento. Es decir, algo así como que al reflejarse en otro espejo su propio hechizo se vuelva contra él. ¿Tiene eso sentido? — Bueno, no suena del todo mal. Seguro que en Harry Potter funcionaría pero…Vero, esto es real y ¿qué pasa si no funciona? — Tienes razón pero… ¿se te ocurre algo mejor? — De acuerdo, pero yo digo cómo vamos a proceder. ¿Vale Vero? — De acuerdo. — Tú sube la escalera sin mirar al espejo y ponte arriba. Cuando yo te diga “ya” descubres el espejo dejando que la manta caiga. Pase lo que pase no mires hacia abajo. Sólo si yo te lo digo puedes abrir los ojos. Si pasados unos minutos no oyes nada sigue subiendo y sal por el balcón del segundo piso. ¿Vale? —¿Y tú que vas a hacer? — Yo sostendré el espejo. Por la cuenta que me trae me resguardaré detrás de él y procuraré no abrir los ojos. — No dejes de hablarme. Así al menos sabré que sigues bien. Y si ves que no funciona me avisas, sales de la casa y yo saldré por arriba. ¿Vale Miguel? Prométemelo. — Te lo prometo peque. -No era un gran plan y la mera idea de volver a entrar ahí me daba pavor pero tampoco podía pensar en una solución mejor que aquella. Así que entré en la casa mirando a todos lados menos al maldito espejo de marras. Subí la escalinata y me puse justo encima de él. Sentía unas ganas increíbles de mirar pero sabía que no debía hacerlo. De ello dependía mi vida y la de Miguel. Agarré la manta y la dejé caer mientras avisaba a Miguel para que entrase en la casa. Pese a tener los ojos cerrados la luz que aquel espejo emanaba era tan fuerte que me costaba no abrirlos, sentía como si me quemasen los párpados y alguna que otra lágrima resbalaba por mis mejillas. — ¡Miguel!, ¿cómo vas? — ¡Voy avanzando, que no es poco! ¡Tranquila! -El ruido era ahora ensordecedor. Un pitido agudo acompañado de ráfagas intermitentes de distorsiones cómo las que emite un televisor sin sintonizar habían suplido la melodía inicial. El estruendo era tan fuerte que a Miguel le empezaron a sangrar los oídos. — ¡Tápate los oídos peque, me temo que esto sólo ha hecho que empezar! — ¡Date prisa por favor! — ¡Te aseguro que por la cuenta que me trae eso intento! No te imaginas el campo de fuerza que el espejo está haciendo sobre mí. De pronto, aquel sonido agudo cesó y se empezó a oír un crujido estremecedor y de forma casi entrelazada se podían escuchar voces de todo tipo. Voces cercanas, lejanas, jóvenes, viejas, de hombres y mujeres… — ¿Qué está pasando Miguel? — Sé y oigo lo mismo que tú peque. Quiero imaginar que el enfrentar ambos espejos está dando resultado y las almas atrapadas en el se están liberando. De hecho la presión que el espejo ejercía sobre mí ha remetido. — ¡Cuanto daría por poder abrir los ojos! — ¡Ni se te ocurra! — Lo sé, lo sé, tranquilo. — ¿Cómo sabremos que todo ha terminado? — ¿Intuición? — ¡Joder…vaya respuesta! — No tengo una mejor, lo siento — Está bien pero esta vez deja que la intuición sea la mía. ¿Vale? — Vale. -Entonces se generó un silencio casi sepulcral. No se oían ni tan siquiera nuestras respiraciones; era como si se hubiese creado el vacío. Tanto Miguel como yo permanecimos en silencio intentando agudizar nuestro oído. ¿Se habría acabado todo o por el contrario aquello era tan sólo una estrategia para hacernos abrir los ojos? Creí que el corazón me iba a estallar; latía tan fuerte y tan rápido que sus pulsaciones se hacían tácitas incluso en mi cuello. — ¿Crees que ha acabado? Pregunté con la voz temblorosa — Todavía no te muevas. Esperaremos un momento y luego abriré los ojos. Pero sólo yo. Si todo está en orden los abres tú pero, si no te contesto, o te digo que huyas, vete escaleras arriba y sal por la ventana sin mirar atrás. ¿Vale Vero? — Pero no voy a dejarte… — ¡Vero joder! Te vas y punto. Si el puto espejo acaba con los dos todo esto no habrá valido de nada. ¿Lo harás? — De acuerdo, lo haré. -En aquel preciso instante Miguel abrió lentamente los ojos y un suspiro lleno de emoción contenida y sorpresa emanó de sus labios. Sus ojos se llenaron de lágrimas y con un hilo de voz entrecortado y casi inaudible susurró: —Vero…abre los ojos…esto es... -Abrí los ojos a toda prisa y la respiración se congeló en mi garganta. No recuerdo haber visto un espectáculo de tanta belleza en toda mi vida. La estancia se hallaba repleta de destellos de mil colores que parecían danzar por la habitación y a su paso impregnaban las paredes y los suelos dejando tras de si una estela luminosa. Al la vez un suave aroma a tomillo y lavanda embriagaba el aire que respirábamos. De fondo se podían oír susurros de voces que a nuestro entender debieron pertenecer alguna vez a seres humanos. Miré al suelo y vi las lunas de ambos espejos hechas añicos y a mi hermano sujetando un marco de madera vacío. — ¿Estas bien Miguel? — Eso creo. Salvo por un ligero zumbido en los oídos todo parece en su sitio. —¿Qué se supone que son esas luces? Pregunté en voz baja con miedo a romper aquella visión casi celestial. — ¿Almas? No lo sé Vero, pero si cada una de esas luces es lo que parece creo que hemos conseguido romper el hechizo. — ¿Y a dónde se supone que van? ¿Van a quedarse aquí? — Creo que ahora eso es lo de menos. Lo importante es que esta pesadilla se ha acabado y tú y yo estamos vivos para contarlo. -Atónitos por el hermoso espectáculo permanecimos todavía un buen rato inmóviles. Poco a poco aquellas luces fueron palideciendo y las voces acallándose y confundiéndose en el mundanal ruido que entraba por las ventanas desde la calle. —Será mejor que no contemos esto a nadie. No van a creernos y como poco nos tomarían por locos. Dijo mi hermano recuperando lentamente la sobriedad característica de su voz. — Tienes razón Miguel, como casi siempre. ¿Sabes algo? — ¿Qué? — Que estoy encantada de tenerte por hermano. — Y yo a ti peque…y yo a ti. -Cuando llegó mamá a casa tras estar con la abuela en la residencia ya no quedaba ningún rastro ni de los espejos, ni de las luces; así que nos limitamos a contarle lo sucedido. Aunque en aquel momento la información que pudiera darnos ya no era demasiado necesaria le pregunté a mamá si la abuela había sido capaz de recordar algo respecto al espejo. — No fui capaz de que me contase nada pero en cuanto le mencioné el espejo la expresión de su cara cambió. Fue como si hubiese visto al mismísimo Diablo. Por fin podíamos volver a la tranquilidad de nuestras vidas y olvidarnos de espejos y maldiciones, pensé. Aunque he de reconocer que desde entonces cada vez que me miro en un espejo ya nada es igual. Desde ese día siento aún con más fuerza que antes que alguien me observa desde el otro lado. Conclusión: -Esta fue, para mi, una de las historias más impactantes que me contaron y por eso nunca quiero tener un espejo en mi cuarto. 5.Claro de Luna: esta me la contó mi tío, ya que el es muy terrorífico y le encanctan las historias de terror. Hacía un día frío y gris,que amenazaba tormenta.Mis padres se habían ido de fin de semana a la sierra aceptando dejarme solo en el piso por primera vez en meses.El piso parecía ahora mas grande y vacio,se me hizo muy raro no hablar con nadie durante toda la mañana. Al caer la tarde pensé que era una buena ocasion para leer historias de miedo o ver alguna pelicula en el salon.Como en la tele no echaban nada me decanté por la segunda opción,sintiendo como me iba sumergiendo cada vez en aquellas listas interminables de relatos,incapaz de dejar de leer. Miraba los títulos,buscando como un perro de presa algo que me hiciera sentir miedo de verdad,hacer que esa tarde de invierno mereciera la pena.Un ligero nerviosismo se apoderó de mi al salir al pasillo tras varias horas devorando webs,había anochecido sin darme cuenta. Encendí toda las luces que pude apretando el paso hasta llegar a mi habitación,donde suspiré aliviado.Al rato pensé en lo miedoso que me estaba volviendo,avergonzandome de que alguien de mi edad tuviera aun miedo a estar solo,o a no estarlo..... Miedo.... Seguí necesitando sentir miedo,pero cada vez las historias me impresionaban menos.Una historia titulada Claro de luna llamó mi atención y decidí echarle un vistazo sin nisiquiera fijarme en el nombre del autor.La historia hizo que un escalofrio me recorriera la espalda hasta que terminé de leerla.Trataba sobre un chico de quince años,que para demostrar lo valiente que era ponía de fondo de escritorio el rostro de una muerta maldita y la desafiaba a intentar matarle-No me gustaria estar en su pellejo-pensé compadeciendome de aquel desgraciado. Me metí en un chat,no aguantaba mas las paginas de miedo.Allí hablé con algunos amigos mios y les conté la historia de ese niño.Ellos me lanzaron un reto,querian ver si tenia el valor de pasar una sola noche con un fondo de escritorio como el de la historia. Acepté y busqué entre los Wallpapers.....hasta que mi vista se clavó en un pequeño recuadro con la foto de una niña medio descompuesta de rasgos indescifrables. Al aumentar la foto no pude reprimir una mueca de asco,la larga melena negra le senvía para tapar su torvo y repulsivo rostro,que miraba con ojos enloquecidos al usuario que la observaba,con una mueca amenazante.Algo en ella resultaba hipnótico y perturbador,pero aun asi llevé el ratón hasta la casilla para seleccionarla como fondo y ..... La luz en todo el edificio se fue de golpe,dejando mi habitación sumida en una espesa oscuridad.Iluminandome con la tenue luz del movil me quedé con el foco fijo en la puerta del cuarto,como si alguien fuera a abrirla en cualquier momento.El ordenador emitió un pequeño zumbido y se encendió de nuevo,aunque la corriente no había vuelto aún.La cara de la niña muerta tomo forma poco a poco,hasta que me iluminó con su siniestro resplandor...... Terror...... La oscuridad,el corte de luz,todo estaba confuso en mi mente.Algo gritaba en mi interior mientras sostenía la mirada de aquella niña torturadora que me tenía bloqueado frente al monitor,hasta que lo entendí,para mi deseperación.Me llevé la mano a la boca para reprimir un grito,pues así empezaba el relato de Claro de luna..... No pude soportar la mirada de aquella cosa,que seguía con la vista clavada en mi,retandome a examinarla de cerca.Era ella,sin duda,Marian,la niña torturada hasta la muerte por su propia madre antes de que esta se suicidara arrojandose al vacio.Temblaba,y torpemente intenté borrar el archivo tan atacado que el ratón se me calló partiendose en dos. El movil se puso a vibrar sobre la mesa,estaba a punto de sonar cuando tapé el auricular con fuerza y un sordo sonido recorrió el aire,miré en la pequeña pantalla azul-Numero desconocido-.Por nada del mundo hubiera cogido esa llamada,así que apreté el movil como si quisiera axfisiarlo mientras se apagaba. La luz acabó volviendo y reuní el valor para examinar la cara de aquella niña infernal.-No eres para tanto-pensé examinando la foto,entonces tuve la horrible sensacion de que me estaba siguiendo con la mirada.Moví la cabeza a un lado y otro,parecian imaginaciones mias,sin embargo al agacharme estaba seguro de que sus ojos se habían movido de posicion. Apagé el ordenador, vi su cara desaparecer y respire aliviado,rezando para que aquella pesadilla fuera tan solo una buena historia que contar en los campamentos.Una extraña angustia me acompañó al acostarme,haciendome escuchar cada pequeño sonido que se oia en el solitario piso,mientras mantenía los ojos apretados,intentando resistir la tentacion de abrirlos para ver si había alguien observandome de cerca.... Sabía que en la historia el protagonista abría los ojos en la oscuridad encontrandose frente a Marian,y aquella idea me hizo desafiar la suerte mas de una vez,hasta que pude sentir perfectamente como algo empujaba lentamente el colchón hacia arriva durante unos segundos.El corazon se me disparó y me aferré a las mantas con fuerza,tentandome una oscura fuerza a mirar bajo la cama. Un frio cortante me estaba helando los pies y me puse a estornudar intentando hacer el menor ruido posible.Pasé varias horas empapado en un sudor frio,rogando con los ojos llorosos que todo acabara.Hubo una luz blanca,tras la cual saltó el despertador del movil,aunque debía hacerlo varias horas mas tarde.Me tapé los oidos,el tono habitual del movil había cambiado solo,ahora era una especie de quejido extraño,casi una psicofonia,donde podía escucharse el lamento de un niña..... Me tapé la cabeza con la almohada hasta que aquella voz de ultratumba cesó difuminandose en el aire.Cuando respirando tranquilo me quité la almohada de la cabeza el movil se cayó al suelo de un porrazo,justo al borde de los bajos de la cama.... Podía notar aún una luz que estaba iluminando el cuarto,aunque el movil estuviera tirado en el suelo.Tragando saliva abri los ojos un poco agachandome mientras tanteaba con la mano el suelo.Mi cara perdió el color cuando vi el monitor encendido en la absoluta oscuridad,y la torva mirada de la muerta observandome...... Gritando como un poseso me levanté apagando el ordenador de un fuerte golpe,pero su cara no desaparecio.Con un tirón brusco desenchufe el monitor,llevandome las manos a la cabeza sin dar credito a lo que estaba viendo.Debía eliminar aquella mirada como fuera....agarré el monitor alzandolo en el aire y lo hice añicos contra el suelo con un golpe tremendo que lo sumió todo de nuevo en la oscuridad. Entonces el movil se encendió arrojando un tenue halo de luz que me permitió ver una putrefacta mano bajo la cama que se escondía pegandose hacía la pared.Fuera de control salí del piso lo mas rapido que pude,maldiciendome por echar cuatro vueltas a la puerta.Aporreé el botón del ascensor pero con la tensión cogí las escaleras sin siquiera pulsar el interruptor.Evité matarme de milagro porque mis piernas ya casi no me respondian y en el ultimo tramo de la escalera me caí rodando hasta llegar al portal.Pero sobreponiendome al dolor me incorporé echando a correr sin mirar atras. A la mañana siguiente estaba mal,no era el mismo.Mi prima me acogió en su casa sin compreder muy bien lo que estaba ocurriendo.Intenté llamar a mis padres pero su movil aparecía siempre como desconectado.La noche se acercaba y le rogé a mi prima que no me dejara pasarla solo en una habitación.Aunque al principio se metió conmigo al ver el alarmante aspecto que presentaba acabó cediendo. Decidimos pasar la noche viendo una maratón de peliculas para toda la familia,porque la sola mención de cualquier película de miedo me llevaba al borde del infarto.Cuando nos alcanzó la madrugada mi prima se levantó cansada a estirar las piernas. -Voy al servició-dijo con ojos entrecerrados -No vayas-salté alarmado-si nos separamos... -Tengo que ir,ahora vengo Viendola desaparecer camino al servicio me levanté a encender todas las luces.Un funesto presentimiento me cruzó la mente,mi prima estaba tardado demasiado,pero no me atrevía a ir a buscarla.Sentado en el sofa vi como la emisión cambiaba sintonizandose solo un canal vacio,de franjas grises intermitentes.Las lágrimas me recorrieron la mejilla saliendo en chorro sin poder evitarlo,porque ya sabía lo que eso significaba.... Miré absorto como el sonido se disparaba y me acerqué a romper la television,pero cuando vi lo que apareció cai inerte,sin fuerzas.Podía distinguirse en letras color sangre un mensaje en mitad de la pantalla,que rezaba: --VOY A POR TI--- Pánico....... Retrocedí sintiendo que me faltaba el aire hasta el sofa.Pedí auxilio a gritos,aunque ningún sonido salió de mi boca.Algo pareció atravesarme el alma y giré instintivamente la cabeza hacia el largo pasillo en penumbra que quedaba a mi derecha.Mi gritos mudos cesaron ahogados cuando vi aparecer a Marian arrastrando su raida melena hacia mi..... Noté como una fuerza enorme me oprimía el pecho haciendome incar las rodillas en el suelo,difuminadose todo a mi alrrededor para fijar la atención sobre la figura bamboleante que caminaba en macabra procesión por el pasillo.Yo intenté ponerme en pie haciendo un esfuerzo titánico,pero fue en vano,pues los músculos ya no me respondian.Estaba paralizado,y ella se acercaba cada vez más y más... Concentrandome al máximo logré recuperar algo de control sobre mi mismo y cuando ya apenas me separaban un escaso par de metros de ella me volví rapido hasta la pared,intentando encontrar una salida.No había.Tan solo me quedaba esperar lo peor... Desesperado,miré como loco en todas direcciones hasta comprender que me encontraba entre ella y una altura de siete pisos.Noté que se detenía cuando acerque la mano a la ventana.-No es casual que me haya acorralado hasta aquí-pensé recordando que su madre había muerto también arrojandose al vacio,y seguramente eso era lo que pretendía que hiciera yo. Abrí la ventana y noté la fria caricia del viento nocturno que me devolvió a la terrible realidad de lo que iba a hacer.Estaba a punto de saltar desde esa ventana,para acabar hecho puré,¡¡estaba loco,iba a suicidarme¡¡.Pero en ese momento hubiera hecho cualquier cosa,la que fuera,con tal no mirarla a la cara.Con esfuerzo logré echar medio cuerpo por encima de la barandilla,precipitandome al vacio. Me agité revoltoso en el aire intentando remontar un vuelo imposible que tenía como destino mi muerte,antes de que un flash me golpeara de lleno y la oscuridad lo cubriera todo.... Vida........ Mis ojos se abrieron lentamente haciendo volver a mi consciencia de un lugar muy lejano con un sobresalto.Tarde en acostumbrarme a luz pero reconocí mi cuarto de inmediato,todo en perfecto orden.Miré el monitor,nisiquiera tenia puesto aun el fondo de escritorio,todo había vuelto a la normalidad.Un escalofrio me recorrió la columna y me giré hacia la puerta del armario,que estaba entreabierta.Durante un instante me parecio vislumbrar un ojo negro entre las sombras que me miraba oculto por mechones de pelo negro,pero me quite la idea de la cabeza,aquello no podia ser real. Entonces una musica comenzó a sonar por los altavoces,una musica que me dejó petrificado en el asiento.Notas tristes salpicaban una melodia evocadora,si,no cabia duda de que era esa.La sonata del claro de luna.Oculta en su armonia sentí una presencia cercana,que se aproximaba por el pasillo a paso lento,casi marchando al ritmo de la musica.Con los ojos llorosos de desesperacion vi resonar acompasadamente esos pasos entre las finas paredes,pum,pum ya faltaba poco..... Sintiendome indefenso me oculte dentro del gran armario apretujandome al entrar contra los bultos que tenia dentro.Tuve que hacer un esfuerzo tremendo para meterme procurando no hacer ruido,mientras cerraba con delicadeza la puertecita.Escuché atento como esos pasos daban con mi cuarto,pero entonces capte una respiracion entrecortada a mi lado y comprendí,demasiado tarde... Un rostro surgió del interior del armario rompiendo mi alma en una cascada de irrefrenable dolor que sesgó mi vida,llevandome al otro mundo como ultima visión la mirada de aquel ser torturado,que me agarraba la cara con sus frias manos,sintiendo como todo se fundía en negro,para siempre. Muerte........ La madre del chico entro en su cuarto,al parecer habían vuelto antes de lo previsto.Pasadas las horas sus padres empezaron a preocuparse cuando nadie tenía noticias del muchacho,como si se lo hubiera tragado la tierra.En el cuarto aun sonaba la sonata del Claro de luna por los altavoces,y percatandose de ello la madre se puso a investigar atacada. Cuando abrió la puerta y se lo encontró con la cara desencajada por el pánico y los ojos desorbitados se desmayó con un grito.Alertado,su marido fue corriendo y cayó de espaldas horrorizado,pero tuvo que recuperarse para atender a su mujer,que yacía incosciente en el suelo.Solo les veia los pies,mientras contemplaba en silencio como el hombre se empeñaba inutilmente en devolverle la vida a su hijo,en vez de preocuparse por su mujer,que estaba al alcance de mi mano....

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Al otro lado del espejo. (Verídica)
OfftopicporAnónimo8/23/2010

Al otro lado del espejo. Siempre supe que algo extraño latía tras la luna del enorme espejo que colgaba en el descansillo de la escalinata de entrada de la vieja mansión. Nadie recordaba desde cuando estaba allí. Mi madre bromeaba a ese respecto y decía que el verdadero propietario de la mansión era el espejo porque siempre había estado allí al menos, desde que la abuela Alicia tenía uso de razón. De niña solía pararme frente a él e inmóvil miraba mi reflejo algo borroso debido a lo antiguo que era. — Mamá, ¿a que paresco un fastasma? Solía decir con la típica lengua de trapo que tienen los niños a los 3 años. De más mayor su visión me inquietaba porque era como no estar sola, como si aquel antiguo cachivache tuviese vida propia y me estuviera observando. Lo cierto es que llegué a cogerle miedo. Detestaba estar sola en casa con aquel maldito espejo, me daba escalofríos. Sin embargo, todo parecía estar tan solo en mi voraz imaginación. Hace dos años, cuando cursaba el último año en la facultad de historia, cayó en mis manos uno de esos libros inclasificables pero interesantes. Era algo así como un compendio de historia, mitología y leyendas sobre los espejos. En aquel momento no lo relacioné con el viejo espejo de la escalinata, simplemente me pareció interesante y empecé a leerlo. Al principio, el libro no dejaba de ser una recopilación de los grandes mitos de la literatura; que si Alicia en el país de las maravillas, que si Narciso...pero a medida que el libro iba avanzando otro temas menos literarios y más inquietantes iban apareciendo. Anécdotas históricas, refranes, supersticiones, espejos con valores incalculables y lo que más me llamó la atención, espejos malditos. Era sorprendente ver el inmenso vademécum de espejos catalogados como malditos que estaba recogido en aquel tomo. Debía llevar como tres cuartas partes del libro leídas cuando de pronto en el apartado de espejos malditos vi una foto de un espejo idéntico al de casa. Espejo roba almas: Estos espejos fueron de los primeros que se fabricaron tras el descubrimiento del espejo por los técnicos italianos de Murano y datan de finales del siglo XVI. Dice la leyenda que el primer “espejo roba almas” perteneció a una “stregha” (denominación que reciben las brujas italianas) que por miedo a que se lo robaran — en aquella época casi no habían espejos y era muy codiciados — maldijo la pieza. La "stregha", a diferencia de las brujas nórdicas, es un agente del placer, una servidora del Eros, una mercenaria del amor y como tal el espejo se convertía en un arma indispensable a la hora de estar bellas para cautivar y seducir a sus victimas. — Maldijo la pieza... ¿Y ya está? ¿Como puede dejar esto así, sin poner cuál es el maleficio? ¡Joder! Que mal rollo. Casi hubiese sido mejor no haber leído nada. Ahora conociéndome me iba a volver loca buscando información sobre aquel horrible espejo. Y así fue. Aquella misma tarde volví a la biblioteca y pasé la tarde buscando libros sobre espejos, maldiciones y brujería sin demasiado éxito. Por la noche, de camino a casa, pensé en descolgar el maldito espejo y tratar de ver si tenía algún tipo de inscripción o algo parecido. De todos modos iba a necesitar ayuda ya que aquel “espejito” debía pesar un montón. — Hola Mama. ¿Está Miguel en casa? — Sí, tu hermano debe estar arriba con su ordenador, como de costumbre. — ¡Miguel! ¡Baja a echarme una mano please! — ¿Qué ocurre? Dijo mi hermano desde la parte alta de la casa. —Que necesito una mano para descolgar este espejo — ¿Y eso? Preguntó mi madre desde el hall de entrada — Ahora os cuento mi último descubrimiento Les expliqué a grandes rasgos lo que ponía en el libro de los espejos y mi inquietud al respecto de aquel horrible espejo en particular. — ¿Y por una tontería que has leído en no sé que libro pretendes descolgar ese mamotreto? Además, igual no pone nada en la parte trasera. Dijo mi hermano deseando no tener que descolgar aquel pesado objeto. — Por fa...venga...hazlo por mí. — Esta bien, pero si es rompe la mala suerte te la quedas tú. Respondió entre risas. La verdad es que aquel espejo pesaba una barbaridad. Lo descolgamos y lo pusimos de cara a la pared para poder ver la parte trasera. Allí sólo había un papel adhesivo sucio y medio roto pegado en la madera donde con dificultad se podía leer “antigüedades cohimbres”. De pronto tanto yo como Miguel nos sentimos mal. Algo mareados, como si el esfuerzo realizado hubiese sido muy superior al real. — A saber si eso aún existe y de existir a saber dónde puede estar. Dijo Miguel con cierto escepticismo — Menos da una piedra. Buscaré en internet a ver si suena la flauta. Tras colgar aquel espejo de nuevo me mentí a navegar por la red en busca de aquella casa de antigüedades. Me pasé un buen rato rebuscando entre miles de falsas pistas y referencias y al final encontré un link que pintaba medianamente bien; “Casa anticuario Cohimbres desde 1817”. Al parecer era un anticuario de valencia y al menos en apariencia todavía estaba en funcionamiento. Entré en el link y apunté el número de teléfono que aparecía en la página. En ese instante Miguel entró en la habitación. —¿Qué tal tu búsqueda? — Encontré el sitio. Está en valencia y parece que aún existe. Llamaré mañana por la mañana. A esta hora estará cerrado sin lugar a dudas. A la mañana siguiente esperé que diesen las diez y llamé a aquel teléfono. — A ver...96 453 65 87. — Cohimbres dígame... — Hola buenos días. Mire llamo desde Madrid porque estoy intentando averiguar los orígenes de un espejo antiguo en cuyo dorso estaba pegada una etiqueta vuestra. —¿Cuándo se adquirió el espejo? — No tengo ni idea pero como mínimo antes de 1935. Si la abuela recordaba haberlo visto siempre ahí al menos podía usar el año de su nacimiento como referencia. — ¿1935?...uufff...creo que de entonces no guardamos ningún registro. Voy a preguntar al propietario pero creo recordar que los archivos se remontan a 1950. Lo único sería que el padre del actual propietario que fue quien llevaba esto antes recordase algún dato. Lo que ocurre es que tiene noventa y un años y no sé hasta que punto...Bueno voy a hablar con Max y le digo algo. ¿Dónde puedo llamarla? ¿Y su nombre es? Aquella mañana se me hizo eterna. No fue hasta media tarde que la mujer que me había atendido me volvió a llamar. — ¿Puedo hablar con Verónica Aguilar? — Si soy yo. — Hola Verónica, soy Sandra de Cohimbres. Hemos hablado esta mañana. — Sí, dígame. — El propietario me comenta que no hay registros tan viejos y que aquí sólo cabría la posibilidad de mirar de preguntarle a su padre. Le voy a dar un mail para que me pase una foto del espejo y todos los datos que pueda a su respecto y en cuanto podamos le decimos algo. — No sabe como se lo agradezco. Dígame el mail. — [email protected] — En seguida les hago llegar la foto. Gracias de nuevo. En cuanto colgué fui a por mi cámara digital y me puse frente a aquel espejo para tomar una foto. Luego la pasé al ordenador con el fin de mandarla pero...sorpresa. Al ver la foto en el ordenador me quedé helada. — ¿Qué coño hay dentro del espejo? Exclamé algo asustada Amplié la imagen hasta dónde me fue posible y enfoqué nuevamente la imagen. El espejo estaba lleno e caras. Caras con expresiones de terror, con muecas dantescas, caras que se superponían, caras que a juzgar por sus peinados y atuendos no era actuales sino de épocas pasadas. Me aparté de un brinco del ordenador y caminé lentamente hacía aquel diabólico objeto. Estaba muerta de miedo. — ¿Quiénes son esas personas, que les has hecho? ¿Qué eres exactamente? ¿Qué quieres de nosotros?... ¿Qué debería hacer? Me pregunté finalmente a mi misma. Envié el mail al anticuario explicándole lo de las caras y pidiéndole cualquier dato que pudiese recordar. Un vez hube enviado el mail busqué en Internet librerías esotéricas en Madrid. Quizás ahí encontrase algún libro dedicado a objetos malditos. O eso, o llamaba directamente a un exorcista, o a Mulder y a Scully. Así que comí algo y me fui a la librería Mandrágora, aparentemente la más grande de Madrid capital. Pasé allí toda la tarde y tan sólo encontré un libro sobre brujería en la Italia del siglo XV y XVI dónde se hacía mención a los rituales con espejos. Me llevé el libro a casa con el fin de leerlo entero y estudiar su contenido. Devoré sus páginas durante toda la noche, apenas dormí y cuando llevaba más del ochenta por ciento del libro encontré un dato interesante. Espejos malditos: Existen numerosas referencias históricas que hacen mención a maldiciones asociadas a espejos. La mayor parte de ellas entroncan con las supersticiones y creencias populares de que los espejos son una puerta a un universo paralelo o bien a que cuando en una casa muere alguien deben cubrirse los espejos para que el alma del difunto no quede presa en ellos. También hay que recordar la superstición popular respecto a la mala suerte derivada de la rotura de un espejo o la leyenda asociada al mundo de los vampiros según la cual estos seres no poseen reflejo alguno. De todas estas supersticiones o leyendas la que más peso ha adquirido a lo largo de los años es probablemente la de cubrir los espejos cuando alguien muere. Esta leyenda en particular entronca con las múltiples referencias que existen en el imaginario italiano sobre el uso que las "streghas" (denominación que reciben las brujas italianas) hacían de los espejo; en especial con el maleficio atribuido a los espejos roba almas*. Acto seguido busque el asterisco en los anexos. *Espejo roba almas: los espejos roba almas surgen en Murano a finales del SXVI. Formaban parte de los primeros espejos que vieron la luz y la leyenda cuenta que las “streghas” de la zona fueron sus primeras compradoras. Para ellas el culto al cuerpo y la belleza eran la razón de ser su magia que era básicamente amorosa; de ahí que los espejos fuesen para ellas de vital importancia. Por el miedo a su robo, ya que en la época eran considerados objetos de lujo, lanzaron sobre ellos una maldición que vinculaba los espejos a la casa donde estaban quitando la vida y atrapando en su interior el alma de todo aquel que pretendiese robarlos. — ¿Y si no lo robo pero lo saco de mi casa? Mmmmm...Esto no pinta nada bien. Porque si están asociados a una casa en cuanto trate de sacarlo el espejo interpretará que lo roban. Pero por otra parte...no siempre estuvo en nuestra casa. Si eso es así alguien debió morir al sacar el espejo de su localización original. A menos que no exista una manera o que se deshiciera el hechizo. Pero no creo que el hechizo esté desecho, si lo estuviera no creo que apareciesen las caras de la fotografía. ¿Y que ocurre cuando lo pones en otra casa? ¿Cuál es entonces “su casa”? Uuuuffff. Me estaba poniendo enferma con aquel rompecabezas. La única cosa que aun me quedaba pendiente era hablar con el viejo anticuario. El debería acordarse de dónde salió aquel espejo, de cómo lo sacaron de donde estaba y lo que es más importante de qué pasó con los implicados en aquella transacción. Cerré el libro y me fui directa al botiquín del baño a por una aspirina. Tanto leer y darle vueltas a aquel asunto me había puesto un dolor de cabeza insoportable. Al salir de baño la curiosidad me hizo bajar las escaleras y acercarme a aquel espejo. Primero lo miré de lado desde la escalinata y luego avancé hasta ponerme frente a él. No sin un cierto temor me fui acercando hasta tocar su luna con las palmas de mis manos. En ese preciso momento recordé el mareo y el mal estar que tanto Miguel como yo sentimos al descolgarlo. Aquello debió ser un preaviso sutil que nuestro querido espejo nos estaba haciendo. —¿Y si por desconocimiento te llegamos a sacar a la calle? ¿Y si a mi madre se le llega a ocurrir llevarte a restaurar? ¿Y si...rompo tu luna? De pronto era incapaz de separar mis manos del espejo o de moverme. Sentí que mis fuerzas mermaban, que iba a perder el conocimiento. —¡No lo decía en serio maldito hijo de Satán! ¡Déjame en paz! A la tarde siguiente desperté en mi cama con mi madre sentada expectante en el orejero de la esquina. — ¿Mamá? ¿Qué...? — Esta mañana cuando bajé a desayunar te encontré tirada inconsciente en el suelo del rellano frente al espejo. Miguel te subió hasta el cuarto y mientras yo llamé al médico. Aparentemente no tienes nada, sólo un desvanecimiento debido quizás a la falta de sueño o el calor. — O a nuestro queridísimo “Espejo roba almas” — ¿De qué hablas cariño? — Todavía no tengo la información necesaria, cuando la tenga os contaré todo pero hasta ese momento que a nadie se le ocurra acercarse a ese maldito espejo, ni para mirarse. ¿Me has oído mamá? — Si te he oído pero... ¿y eso? —No preguntes y hazme caso ¿vale? — De acuerdo hija, de acuerdo. Acto seguido me incorporé y aunque todavía me sentía débil bajé hasta la planta baja —tratando de ni tan siquiera mirar al espejo — fui a la cocina, abrí la nevera, cogí algo de embutido y un pedazo de pan y me dirigí al salón con el fin de llamar al anticuario. —Cohimbres dígame. — Buenas tardes, ¿podría hablar con Sandra? — Sí, soy yo misma. — Hola Sandra. Soy Verónica Aguilar que llamé ayer para preguntar sobre un espejo antiguo. — Si ya recuerdo. Un segundo que le paso con Max que le contará lo que ha podido averiguar. La espera se me hizo eterna. Que manía tenían ahora en todos lados de dejarte a la espera con esas horribles musiquillas de fondo. Me daban dolor de cabeza. ¾ Buenas tardes soy Max. — Hola buenas tardes, mi nombre es Verónica Aguilar y llamé ayer respecto a un viejo espejo. — Si lo sé. Mandó usted la foto por mail y una foto así de extraña no pasa desapercibida. ¿Qué es lo que se ve dentro del espejo? — Esperaba que usted o su padre me lo pudiesen decir...al natural no se ve nada pero al hacerle la foto... — Ayer por la noche le pregunté a mi padre acerca del espejo en cuestión. Primero, pensé que ni tan siquiera sabía de que le hablaba pero cuando vio la foto su cara se trasformó y adopto una expresión de terror que jamás había visto. Se puso muy alterado y me preguntó de dónde la había sacado. Le conté toda la historia y cuando acabé me dijo muy nervioso que ese espejo era el mismísimo diablo. — ¿Y? — Cuando conseguí que se tranquilizara me contó que el tan sólo lo había visto dos veces; una de muy niño colgado en la antigua casa que mis bisabuelos tenían Venecia y la segunda y última vez fue en 1929 con trece años cuando su padre llevó el espejo a Valencia para venderlo. Me dijo que el espejo llegó completamente tapado y que jamás lo vio destapado mientras estuvo en la tienda. Que lo vendieron a un precio bastante bajo y que se compró a través de una fotografía y el documento original donde constaban la fecha de fabricación y el origen. —¿Y esa fotografía era como la mía? — No lo sé, no me habló de ella. — ¿Dijo algo respecto a cómo sacó su padre el espejo de la casa, o si después de sacarlo hubo algún suceso fuera de la normal? — Sólo me dijo que si quería saber más sobre el espejo que debería recurrir a los archivos de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia, en la vía Asseggiano. Que buscase entre los casos catalogados como “brujería y exorcismo” de finales del siglo XVI. Bueno y añadió otro dato. Me dijo que no hay que mirarse en ese espejo que lo cubra desde un sitio dónde el no pueda verla, que ese espejo tiene ojos y oídos. — No se imagina lo útil que ha sido hablar con usted. Dígale a su padre que si recuerda algo más que no dude en llamarme a cualquier hora del día. — ¿Puedo preguntarle qué ocurre exactamente con ese espejo? — ¿No lo ha explicado su padre nada al respecto? — No. Estaba tan asustado que tuve que arrancarle las palabras. — Digamos que es un objeto maldito, con vida propia y lo que trato de averiguar no es tanto cómo deshacerme de él, tal y como hizo su bisabuelo, sino cómo destruirlo. No quiero que pueda hacer daño a nadie más. — Entiendo. ¿Pero realmente cree en maleficios y esas cosas en pleno siglo XXI? — Sólo creo en lo que veo y lo de ese espejo no pertenece a este mundo, se lo puedo asegurar. Gracias de nuevo y si recuerdan algo más ya saben dónde estoy. — Por cierto, al final cuando yo ya me iba añadió algo más y aunque yo no le encuentro demasiado sentido quizás usted sí. Dijo algo así como “Solamente un altro specchio romperà la maledizione” — Sentido tiene mucho pero de fácil no tiene nada. Gracias de todos modos. — De nada y suerte. Colgué y seguí repitiendo mentalmente esa última frase “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”. Si sólo otro espejo podía romper la maldición aquello iba a ser bastante complicado. No parecía fácil hallar un espejo igual y si aquella familia acostumbrada a buscar piezas de anticuario no lo había conseguido ¿porqué iba a lograrlo yo? Pero… ¿Un espejo igual? La frase no decía eso, la frase tan sólo decía otro espejo. En cualquier caso lo primero era cubrirlo. No estaba dispuesta a correr más riesgos y la posibilidad de que aquel espejo fue de algún modo consciente de mis intenciones no me daba demasiada tranquilidad. Ahora sí que iba a necesitar toda la ayuda posible. Por otra parte tenía que averiguar el teléfono de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia. Esperaba que por teléfono me pudiesen decir lo necesario; si tenía que ir hasta allí iba a ser un poco más complicado. Subí las escaleras en busca de Miguel. — ¿Miguel? ¿Miguel dónde andas? — Estoy en el ático. ¿Qué ocurre? — Necesito que me eches una mano. — ¿Para? Estoy liado. — Baja y te cuento, es importante. — Okey...ya voy. Mira que estas pesadita últimamente. Antes de hacer nada tenía que contarle toda la historia. Miguel al igual que mi madre tan sólo sabía que estaba investigando sobre los orígenes de aquel espejo pero lo que no imaginaba era todo lo que había ido descubriendo con posterioridad. Ahora debía contarle todo. Era bueno que supiese con que nos estábamos enfrentando y que me ayudase a pensar cómo acabar con aquello. Le saqué fuera de la casa por prudencia y le conté todo. — ¿Me estás hablando de este espejo? ¿Va en serio? — Miguel, no bromeo. Te pido que me creas. Ya sé que para este tipo de cosas eres muy escéptico pero te juro que no es un cuento, ni imaginaciones mías. Es real...muy real. — ¿Y qué pretendes hacer? ¿Un exorcismo? Dijo Miguel entre risas. — ¡Miguel joder! No es para hacer bromitas...el tema es muy serio. — ¡Vale, vale! ¿Y que vamos a hacer? — Por lo pronto taparlo para que no pueda hacer daño a nadie. Ah y cuidado,...este espejo ve y oye todo. Ni se te ocurra decir nada de esto dentro de la casa y evita mirarle. Si queremos taparlo deberos hacerlo desde arriba y ser rápidos. ¿Ha vuelto mamá del centro? — Creo que no. ¿Por? — Esperaremos a que venga y le contaré todo. Una vez empecemos con esto hay que estar muy atentos y no cometer ningún error. Imagina por un momento que entra cuando estamos a media faena y el espejo la ataca a ella. O que lo ve cubierto y lo destapa. — Está bien peque...por una vez y sin que sirva de precedente te haré caso. Miguel sabía que cuando estaba hablando en serio de algo me sacaba de mis casillas que me llamara peque. Era como dar por sentado que el ser la hermana menor me convertía automáticamente en menos capaz, inteligente o algo parecido. Pero esta vez estaba tan preocupada que ni me inmuté. Al cabo de media hora mamá entró por la puerta. Sin dejar ni que se sacara la chaqueta la llevamos de nuevo al exterior. — ¿Pero qué pasa? ¿Os habéis vuelto locos o qué? Nos decía mientras la arrastrábamos uno de cada brazo Nuevamente conté todo lo que sabía respecto a aquella antigüedad. — Ahora entiendo porqué la abuela Carla solía santiguarse cada vez que pasaba frente al espejo. Posiblemente sabría algo. Yo siempre pensé que era un ritual sin más, nunca lo achaqué a un objeto en particular. — ¿Quieres decir que ella sabía que el espejo estaba maldito? Pregunté algo sorprendida — Quizás, o simplemente notaba que tenía algo extraño. — ¿Y la abuela? ¿Sabes si ha comentado algo alguna vez? — Pues que yo recuerde no y ahora después del alzheimer no sé si será capaz de recordar nada. Si quieres yo voy a ir mañana a verla a la residencia. Puedo probar a ver que dice. — Me parece bien. Yo mañana me ocuparé de la diócesis. A ver si consigo averiguar algo más. — ¿Y yo peque que quieres que haga? — Primero no llamarme peque y luego podrías buscar algún libro sobre espejos y maleficios en las librerías de viejo del centro. En las esotéricas ya busqué yo y nada de nada. Quizás en las librerías de viejo encuentres algo. — Oído cocina. Mañana me pongo a ello. — Bueno, nos estamos olvidando de lo primero, hay que tapar a ese hijo de su madre. — ¿Desde arriba no? Preguntó Miguel — Tu y yo descolgamos la manta desde arriba y tu mamá esperas a nuestra señal en el salón y luego subes y con precinto pegas los extremos de la manta al cuadro. Esperemos que funcione. — Coged una de las mantas de mi cama, son más grandes. ¿Sabes dónde están Vero? — En el armario del pasillo ¿no? — Exacto Así que agarramos la manta por los extremos y contamos en silencio hasta tres. En cuanto la manta tapó el espejo Miguel silbó para avisar a mamá. Entonces mamá salió del salón subió las escaleras y precintó cuidadosamente las esquinas hasta que la manta quedó bien sujeta. — Mañana más. Ahora con vuestro permiso me voy a pegar una ducha y a comer algo. — ¿Y eso es seguro? Preguntó Miguel — Esperemos. A la mañana siguiente inicié mis pesquisas acerca de la diócesis. Lo cierto es que no me costó demasiado encontrar el teléfono. — Pronto —¿Diócesis de Santa Maria del Sufragio? —Si, mi dica. Desidera? — Parla spagnolo? — Si, hablo algo di spagnolo. Que posso fare por usted? — Vera, tengo en mi poder un antiguo espejo Italiano del SXVI y según su antiguo propietario en los registros de esta diócesis puede haber información sobre los procesos de brujería asociados a este tipo de espejos. — ¿Brujería? ¿ specchios?...ma..¿Qué está buscando? — Averiguar cómo puedo deshacerme de un antiguo espejo roba almas fabricado en Murano en el siglo XVI. — ¡Specchio ruba animas! Fa una eternità che non sentía parlare di questo. ¿Tiene uno en il suo poder? — Si, por desgracia. — É fantastico! Non sabe come quería estar lí. — Agradezco su entusiasmo pero verá…yo lo que querría saber es cómo acabar con él…”eliminare” — ¿Eliminare? Ma… ¡Cosa dice!... ¿No hablará en serio? É una obra di arte, non puo eliminare. En ese preciso instante comprendí que más allá de la dificultad del idioma jamás lograría que aquel hombre me entendiese. Lo que para mí era una amenaza y algo a destruir para el era una obra de arte. Así que sin pensarlo dos veces colgué el teléfono. Aquel mediodía Miguel y yo lo pasamos enterrados entre viejos libros de esoterismo, brujería, supersticiones y leyendas urbanas. Fue cuando ya empezaban a flaquearnos las fuerzas y el sueño se iba haciendo presa de nuestros cuerpos cuando una especie de melodía extraña llamó nuestra atención. Era como una melodía muy suave, algo así como una mezcla entre un pitido y un sonido rítmico. Ambos nos miramos extrañados por aquel sonido. — ¿Oyes eso? Preguntó Miguel — ¿Qué puede emitir ese extraño sonido? — Ni idea. Espera voy a ver. — Vale. No pasó ni un minuto cuando desde el hall de la casa Miguel exclamó con voz alarmada. — ¡Vero ven! ¡Date prisa! Salí corriendo por el pasillo hacia el hall. El sonido era cada vez más intenso y empecé a ver extrañas luces reflejándose en las paredes del pasillo. Luces de varios tonos que se movían de un lado a otro como si tuviesen vida propia. Miguel estaba allí inmóvil mirando hacia el espejo con la cara desencajada. Me acerqué a él y miré al espejo. A pesar de seguir cubierto el espejo había empezado a emitir sonidos y luces que parecían debilitar el tejido de aquella manta. Era como si gracias a aquellas luces la manta se hubiese ido volviendo cada vez más transparente y ahora dejaba entrever el reflejo de la luna de aquel diabólico objeto y en ella las caras que aquella fotografía había logrado captar. Sin pensarlo demasiado agarré a Miguel por el brazo y le arrastré al exterior de la mansión. — Miguel, esto se nos va de la manos .El espejo ya conoce nuestras intenciones y o hacemos algo o será el quien lo haga. — ¿Pero qué coño quieres hacer? ¿Acaso sabes lo que hay que hacer? — No. Sólo se me ocurre una cosa. El viejo anticuario dijo algo que quizás… — ¿El qué Vero? — ¿Qué significa para ti “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”? — ¿Sólo otro espejo romperá el hechizo? —Sí, literalmente es eso pero… ¿Cómo te imaginas que eso pudiese realizarse? — ¿Es eso lo único que tienes peque? — ¿Tienes tu acaso algo mejor? ¿O cerramos la mansión para siempre y ponemos fuera un cartel donde se lea “no entrar espejo embrujado suelto”? — Me alegra ver que conservas tu sentido del humor. Bueno… ¿y qué propones? — ¿Tenemos algún otro espejo grande? — Que yo sepa… — ¿Y en casa de algún vecino, conocido, amigo cercano? ¡Piensa Miguel, piensa y rápido por Dios! — ¡Joder, no me pongas nervioso! ¡Nunca he funcionado bien bajo presión! — A mi no se me ocurre nadie. — ¡Creo que ya lo tengo! En la casa de costura del barrio donde mama lleva los pantalones para que le hagan los bajos. En una modista tiene que haber un espejo grande. — Tiene lógica, vamos. Entramos en la modista y sin apenas mediar palabra Miguel descolgó el espejo que tenía dentro del vestidor. — ¡Es una urgencia, enseguida se lo devolvemos! Exclamó Miguel ante la cara de desconcierto de aquella buena mujer. Corrimos con aquel espejo a cuestas hasta la entrada de casa y una vez allí Miguel lo apoyó en el césped y me miró en busca de instrucciones. — No tengo ni idea ¿vale? pero la lógica me dice que lo suyo sería enfrentar un espejo con el otro cuando el maldito esté en pleno funcionamiento. Es decir, algo así como que al reflejarse en otro espejo su propio hechizo se vuelva contra él. ¿Tiene eso sentido? — Bueno, no suena del todo mal. Seguro que en Harry Potter funcionaría pero…Vero, esto es real y ¿qué pasa si no funciona? — Tienes razón pero… ¿se te ocurre algo mejor? — De acuerdo, pero yo digo cómo vamos a proceder. ¿Vale Vero? — De acuerdo. — Tú sube la escalera sin mirar al espejo y ponte arriba. Cuando yo te diga “ya” descubres el espejo dejando que la manta caiga. Pase lo que pase no mires hacia abajo. Sólo si yo te lo digo puedes abrir los ojos. Si pasados unos minutos no oyes nada sigue subiendo y sal por el balcón del segundo piso. ¿Vale? —¿Y tú que vas a hacer? — Yo sostendré el espejo. Por la cuenta que me trae me resguardaré detrás de él y procuraré no abrir los ojos. — No dejes de hablarme. Así al menos sabré que sigues bien. Y si ves que no funciona me avisas, sales de la casa y yo saldré por arriba. ¿Vale Miguel? Prométemelo. — Te lo prometo peque. No era un gran plan y la mera idea de volver a entrar ahí me daba pavor pero tampoco podía pensar en una solución mejor que aquella. Así que entré en la casa mirando a todos lados menos al maldito espejo de marras. Subí la escalinata y me puse justo encima de él. Sentía unas ganas increíbles de mirar pero sabía que no debía hacerlo. De ello dependía mi vida y la de Miguel. Agarré la manta y la dejé caer mientras avisaba a Miguel para que entrase en la casa. Pese a tener los ojos cerrados la luz que aquel espejo emanaba era tan fuerte que me costaba no abrirlos, sentía como si me quemasen los párpados y alguna que otra lágrima resbalaba por mis mejillas. — ¡Miguel!, ¿cómo vas? — ¡Voy avanzando, que no es poco! ¡Tranquila! El ruido era ahora ensordecedor. Un pitido agudo acompañado de ráfagas intermitentes de distorsiones cómo las que emite un televisor sin sintonizar habían suplido la melodía inicial. El estruendo era tan fuerte que a Miguel le empezaron a sangrar los oídos. — ¡Tápate los oídos peque, me temo que esto sólo ha hecho que empezar! — ¡Date prisa por favor! — ¡Te aseguro que por la cuenta que me trae eso intento! No te imaginas el campo de fuerza que el espejo está haciendo sobre mí. De pronto, aquel sonido agudo cesó y se empezó a oír un crujido estremecedor y de forma casi entrelazada se podían escuchar voces de todo tipo. Voces cercanas, lejanas, jóvenes, viejas, de hombres y mujeres… — ¿Qué está pasando Miguel? — Sé y oigo lo mismo que tú peque. Quiero imaginar que el enfrentar ambos espejos está dando resultado y las almas atrapadas en el se están liberando. De hecho la presión que el espejo ejercía sobre mí ha remetido. — ¡Cuanto daría por poder abrir los ojos! — ¡Ni se te ocurra! — Lo sé, lo sé, tranquilo. — ¿Cómo sabremos que todo ha terminado? — ¿Intuición? — ¡Joder…vaya respuesta! — No tengo una mejor, lo siento — Está bien pero esta vez deja que la intuición sea la mía. ¿Vale? — Vale. Entonces se generó un silencio casi sepulcral. No se oían ni tan siquiera nuestras respiraciones; era como si se hubiese creado el vacío. Tanto Miguel como yo permanecimos en silencio intentando agudizar nuestro oído. ¿Se habría acabado todo o por el contrario aquello era tan sólo una estrategia para hacernos abrir los ojos? Creí que el corazón me iba a estallar; latía tan fuerte y tan rápido que sus pulsaciones se hacían tácitas incluso en mi cuello. — ¿Crees que ha acabado? Pregunté con la voz temblorosa — Todavía no te muevas. Esperaremos un momento y luego abriré los ojos. Pero sólo yo. Si todo está en orden los abres tú pero, si no te contesto, o te digo que huyas, vete escaleras arriba y sal por la ventana sin mirar atrás. ¿Vale Vero? — Pero no voy a dejarte… — ¡Vero joder! Te vas y punto. Si el puto espejo acaba con los dos todo esto no habrá valido de nada. ¿Lo harás? — De acuerdo, lo haré. En aquel preciso instante Miguel abrió lentamente los ojos y un suspiro lleno de emoción contenida y sorpresa emanó de sus labios. Sus ojos se llenaron de lágrimas y con un hilo de voz entrecortado y casi inaudible susurró: —Vero…abre los ojos…esto es... Abrí los ojos a toda prisa y la respiración se congeló en mi garganta. No recuerdo haber visto un espectáculo de tanta belleza en toda mi vida. La estancia se hallaba repleta de destellos de mil colores que parecían danzar por la habitación y a su paso impregnaban las paredes y los suelos dejando tras de si una estela luminosa. Al la vez un suave aroma a tomillo y lavanda embriagaba el aire que respirábamos. De fondo se podían oír susurros de voces que a nuestro entender debieron pertenecer alguna vez a seres humanos. Miré al suelo y vi las lunas de ambos espejos hechas añicos y a mi hermano sujetando un marco de madera vacío. — ¿Estas bien Miguel? — Eso creo. Salvo por un ligero zumbido en los oídos todo parece en su sitio. —¿Qué se supone que son esas luces? Pregunté en voz baja con miedo a romper aquella visión casi celestial. — ¿Almas? No lo sé Vero, pero si cada una de esas luces es lo que parece creo que hemos conseguido romper el hechizo. — ¿Y a dónde se supone que van? ¿Van a quedarse aquí? — Creo que ahora eso es lo de menos. Lo importante es que esta pesadilla se ha acabado y tú y yo estamos vivos para contarlo. Atónitos por el hermoso espectáculo permanecimos todavía un buen rato inmóviles. Poco a poco aquellas luces fueron palideciendo y las voces acallándose y confundiéndose en el mundanal ruido que entraba por las ventanas desde la calle. —Será mejor que no contemos esto a nadie. No van a creernos y como poco nos tomarían por locos. Dijo mi hermano recuperando lentamente la sobriedad característica de su voz. — Tienes razón Miguel, como casi siempre. ¿Sabes algo? — ¿Qué? — Que estoy encantada de tenerte por hermano. — Y yo a ti peque…y yo a ti. Cuando llegó mamá a casa tras estar con la abuela en la residencia ya no quedaba ningún rastro ni de los espejos, ni de las luces; así que nos limitamos a contarle lo sucedido. Aunque en aquel momento la información que pudiera darnos ya no era demasiado necesaria le pregunté a mamá si la abuela había sido capaz de recordar algo respecto al espejo. — No fui capaz de que me contase nada pero en cuanto le mencioné el espejo la expresión de su cara cambió. Fue como si hubiese visto al mismísimo Diablo. Por fin podíamos volver a la tranquilidad de nuestras vidas y olvidarnos de espejos y maldiciones, pensé. Aunque he de reconocer que desde entonces cada vez que me miro en un espejo ya nada es igual. Desde ese día siento aún con más fuerza que antes que alguien me observa desde el otro lado.

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Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 2.
Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 2.
OfftopicporAnónimo7/21/2010

Hola amigos de T! Les traigo la segunda edición de esta colección de historias de terror! Algunas de las historias me han pasado a mi o a mis amigos, o simplemente me las han contado, y algunas solo las leí de un sitio. La mayoria son verdad y para mí, ninguna leyenda urbana. Gracias por visitar y espero que dejen algunos puntillos de paso, si es que les gusto mi trabajo! Son cinco en cada edición. Y perdón por las faltas ortográficas. 1. La Peor Imagen: Esta la escribí el día siguiente que me la conto mi primo, cuando fuimos a su finca. Asi me la relató, por eso le puse en primera persona. -Esto me sucedió hace mucho tiempo cuando tenía 11 años de edad en el campo de mis padres, y mas que un hecho es una imagen que la recordare por el resto de mi vida. Mi familia y yo habíamos salido como de costumbre a vacacionar al campo. Una típica finca, una casa, con unos pocos muebles y las camas para dormir, pero nos gustaba ir porque siempre fuimos amantes de la naturaleza y ese tipo cosas, además de que hay un rio muy bueno. -Pero como campo al fin ustedes saben que el agua hay que buscarla en el rio y como muchacho que era en ese entonces nunca hacemos las cosas cuando nos dicen. El asunto fue que entre tanto juego y brincadera se me olvido y me llego la noche, cuando mami fue a buscar el agua del tanque vio que estaba vació, me llamo súper molesta y me dijo que fuera con Julio (el señor que cuida la casa en el campo) a buscar el agua, con tal de que mi papa no se enterara y me diera un buen boche, le dije rápidamente… “si yo voy, no hay problema”. -El río quedaba a un poco mas de medio kilómetro, no muy lejos en realidad pero con el miedo que tenia a salir de noche y mas en un campo, sabia que iba hacer la caminata mas larga de mi vida. Bueno partimos yo con dos galones y Julio con una lata de esas de aceite casi mas grade que él. Empezamos a caminar con pasos apresurados para terminar pronto nuestra tarea, soplaba una brisa leve y ni un grillo cantaba, era noche de luna, y la claridad de esta pasaba a través de las hojas, por lo que no estaba muy oscura la noche, pero eso hacia el ambiente mas tenebroso, parecía una típica escena de una película te terror, de pronto Julio me empezó a buscar conversación, quizás porque noto en mi, la cara de miedo, me pregunto que quería estudiar, que de que equipo de pelota era y de cómo andaba la temporada, después de cruzar unas cuantas palabras y caminar un poco, vimos un grupo de señoras vestidas de negros, eran cuatro, en ese momento me pare de golpe ya dispuesto a correr, Julio me miro enojado y me dijo muchacho tan pendejo, esas señoras viven mas arriba todos los días pasan por aquí, porque vienen de vender sus cosas en el mercado, vienen solas y a pies desde tan lejos. -Bueno ella estaban de frente a nosotros y poco a poco se acercaban mas, cuando por fin nos cruzamos, nos miraron y con un tono agradable dijeron, “buenas noches”, después de eso me alivie un poco, al fin después de caminar un rato y para no hacer mi historia muy larga, llegamos al rio, llenamos los galones y lata rápidamente y empezamos a caminar otra vez. En nuestro regreso ya no soplaba aquella brisa leve, ahora era un poco mas fuerte y fría como cuando va llover, pero no estaba nublado tampoco, yo caminaba y miraba de un lado a otro aquellos montes como esperando ver algo que saliera de ahí, para echarme a correr. De pronto Julio se paro de golpe y al princio no entendí bien lo que pasaba y cuando mire hacia al frente se veía una anciana a lo lejos que venia cojeando y con un vestido blanco que le llegaba hasta los pies, apenas se veía estaba muy lejos aun. Julio rápidamente me dijo vamonos por aquí, otro camino que le daba la vuelta a la propiedad por atrás pero había mucha grama y era un poco mas lejos, yo con tal de que aquella anciana no llegara donde nosotros no me importa que el camino fuera el triple de largo. -Nos fuimos por el nuevo camino pero esta vez casi corríamos ya yo casi tenia lágrimas en los ojos y estaba a punto de empezar a gritar, sentía esa sensación que muchos de ustedes han sentido de que los miran, además veía mucha desesperación en Julio. Muchas veces cuando somos jóvenes y estamos con un adulto si este esta sereno eso nos tranquiliza, pero al yo ver la desesperación de aquel señor que en un momento atrás me estaba ayudando a no tener miedo. Me asuste como nunca y mis ojos se llenaron de lagrimas. -Aquello para mi era una persecución aunque no puedo asegurar si en eso momento venia alguien detrás de nosotros, tenia esa sensación y por nada del mundo me atrevía a mirar atrás. -Luego de pocos minutos de casi correr se veía a los lejos las velas encendidas de mi casa pero aun faltaba un buen poco, no se como aguante las ganas de vocear. Cuando en ese momento mire a Julio, vi que estaba con los ojos llenos de asombro, y su rostro uno de desesperación como ningún otro al que he visto. En ese momento iba abrir la boca para dar un grito que se oyera a kilómetros, cuando de repente… vi, la misma anciana que habíamos visto, estaba al frente de nosotros a pocos menos de 10 mts mas o menos, recostada de una mata grande, y con las dos manos en la espalda con la vista fija en nosotros en ese momento todo se detuvo para mi y aunque quizás lo mas normal hubiese sido correr, no corrimos, caminamos, creo que el miedo era tal que nos congelo, cuando por fin estábamos pasando por su lado, vi la imagen mas horrible que creo que una persona puede ver la anciana tenia de rostro, la cara de un chivo, con unos ojos negros y bastante grandes, y su mirada fija en mi como diciendo… “¡¿te doy mucho miedo verdad?!” esos fueron tan solo unos segundos pero para mi pareció una eternidad, fue lo peor que he visto en mi vida, hoy en dia soy adulto y cuando pienso en eso me da un terrible miedo. -Nunca pensé que algo así pudiera pasar en la vida real, pero si, y yo estaba ahí, un ser humano como todos ustedes, mirándolo y paralizado por el mas profundo miedo, mirando aquello sin poder creerlo, caminando pero sin apartar la vista de eso, como esperando a que hiciera algún movimiento, pero muertos de miedo, cuando dimos algunos pasos mas, que para mi eran aun mas lentos que en cámara lenta por el miedo que tenia, y ya no podíamos seguir observándola porque ya le comenzábamos a dar la espalda; Nos echamos a correr sin voltear atrás, fue como algo natural, ya que al mismo tiempo lo hicimos, yo empecé a vocear y a llorar como un niño de 1 año. Llegamos por fin a la casa y mis padres salieron rápidamente para ver que pasaba mi mama me abrazo y me pregunto que pasaba, yo no podía hablar eran tantas mis lagrimas y mi miedo que tomaba a mis padres de la mano y hacia fuerza como para que entraran a la casa. Mi padre le pregunto a Julio que había pasado y él con las dos manos en la cabeza respondió “un demonio que nos salio”, mis padres nunca han creído en esas cosas pero en ese momentos al vernos con todo ese miedo y desesperación cerraron la casa, Julio durmió en la sala y yo a los 11 años dormí en la cama de mis padres. Mis padres empezaron a orar y así pasaron las horas. Nadie pudo durmió esa noche. -Al día siguiente cuando salio el sol nos fuimos muy temprano, con la experiencia mas mala de mi vida, les suplique a mis padres que no volviéramos mas nunca al campo y francamente duramos casi un año sin ir, hoy en dia aun continuamos yendo pero nunca, nunca, pasamos la noche en el campo. A julio mi papa le permitió que se fuera del trabajo, ya que así lo deseaba, se negó a seguir trabajando alla, además de ser un señor mayor en ese entonces, francamente creo que nadie seguiría trabajando en un lugar luego de haber tenido una experiencia tan horrible como esa, hoy en dia ya tengo 23 años y esa imagen me sigue siempre y aun me da tanto miedo como aquella vez, no quisiera que nunca, pero nunca tener que repetir algo así en mi vida. Durante mi adolescencia nunca volví a desobedecer a mi madre después de aquel dia, quizás si hubiese buscado el agua cuando ella me lo pidió no tendría que vivir con esto. -Actualmente es aun mas difícil para mi vivir con ese recuerdo porque a veces hablaba con Julio sobre esa noche, y nos poníamos a conversar sobre las cosas sobrenaturales que hay en esta vida y ese tipo de cosas, pero el murió hace 3 años, dejándome solo con ese recuerdo. -Bueno esta fue mi historia y de cómo una noche cambio mi vida por siempre, espero que si algo bueno pueden sacar de mi experiencia, lo hagan, siembren siempre el bien para que cosas malignas como esas no pasen. -Cuídense mucho. 2.Verónica: esta es una historia, leyenda mejor dicho, clásica del país de mi padre, espero que les guste. -Esta es una historia maldita, una historia que, durante mucho tiempo, pasó por leyenda y se fue contando generación tras generación. Una leyenda cuyas consecuencias son a veces imprevisibles y macabras y que desgraciadamente, se repiten una y otra vez. Siempre hay alguien dispuesto a tentar a la suerte, alguien incrédulo, alguien temerario, alguien falto de corazón, que cae nuevamente en el error. Lo que aquí se cuenta es real, triste y peligroso…aunque no es de este mundo. -La leyenda se remonta a hace unos cuarenta años. Ana, era una joven de Galicia que estudiaba Económicas en Madrid. Junto con otras dos chicas del campus alquiló un piso en la calle Valencia, para que los gastos fueran menores. -Durante el tercer curso, Ana suspendió dos asignaturas y sus padres la enviaron durante el mes de agosto de vuelta a Madrid para estudiar. Una noche de verano, en la que estaba sola, tres golpes secos sonaron en su puerta. Ana creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse unas copas, pero no, se trataba de una niña de alrededor de siete años que la miraba angustiada desde el marco de su puerta. La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Ana y le dijo llorosa que se había perdido. Ana, sorprendida y preocupada por la criatura, pensó en llamar a la policía pero, al decirle la niña que estaba en un orfanato y que estaba muerta de hambre decidió esperar hasta después de darle de cenar. Ana la dejó entrar, le preparó la cena y un vaso de leche y le dijo que después iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir en su casa; que odiaba el orfanato. A Ana le dio mucha pena la niña y accedió preparándole la cama. -Por la mañana temprano, cuando Ana iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vio que la niña, llamada Verónica, no estaba ya en la cama. Pensó apenada que la niña habría huido al no querer volver al orfanato. Primero, pensó en acudir a la policía pero luego, al darse cuenta que no tenía ninguna información de la niña, desistió ya que, sólo iba a meterse en problemas. -Un año después, en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada y a Ana le extrañó muchísimo que la escena volviera a repetirse de forma idéntica. Ana aprovechó la cena para recavar más información a cerca de la criatura. Después de cenar Ana condujo a la niña a la cama y estaba vez la avisó de que no volviese hacer lo de la vez pasada; desaparecer de aquel modo. Al día siguiente, Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Ana fue entonces a la policía y dio todos los datos de la chiquilla por si había alguna denuncia de desaparición que cuadrara con Verónica, pero nadie había reclamado la desaparición de aquella niña. -Tras darle muchas vueltas al tema en su cabeza, Ana trató de recordar todo lo que la niña le había contado acerca del orfanato y buscando por la zona llegó al Hospital de San Prudencio. El Hospital de San Prudencio era un hospicio para niños y niñas huérfanos. Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña desaparecida, ni ninguna huérfana que se ajustara a la descripción que Ana hacia de la niña. Ana se sintió triste y desconcertada. Dándose ya por vencida Ana se dirigió a la salida cuando otra monja del lugar llegó corriendo con una foto y la documentación de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Ana la había visto. - Sí ¡es ella! – gritó Ana. Las dos monjas se miraron extrañadas – Es imposible que viese a Verónica; murió hace dos años. Respondió la madre Sonsoles. Entonces, Ana pidió a las monjas que le explicaran la historia de la niña. Por lo visto, Verónica había escapado una noche de verano y se perdió. La encontraron al cabo de unos días muerta en la calle por inanición; nadie quiso darle cobijo o de comer. Aquella noche, Ana estaba triste recodando la historia de Verónica cuando cuatro golpes secos sonaron nuevamente en su puerta. La muchacha asustada observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara muy enfadada. - Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño - Dijo la niña. -Ana aterrada preparó toda la cena y luego la acostó sin atreverse a preguntarle nada. Tras acostar a Verónica no pudo soportar el terror y la incertidumbre y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Ana retiró entonces la sábana y bajo ella, como un espejismo el cuerpo de Verónica se desvaneció en una nube. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas de ortografía había una nota "Gracias por la cena, la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas." -La leyenda dice que si llaman a la puerta de tu casa con tres golpes secos y encuentras a una niña, dale de cenar y déjala dormir contigo esa noche. De lo contrario, te llevará con ella al infierno. 3. Samuel: Esta le paso a mi prima ya que ella ahora es algo asi como una persona que investiga sobre fantasmas y casas embrujadas. Desde muy pequeña he tenido visiones, quizás por ello nunca me dieron miedo. Para mí era algo normal. A veces, veía sucesos futuros y otras, las más frecuentes, intuía o veía a gente que ya no estaba viva. Una de esas “personas” era un niño llamado Samuel con el que solía jugar. Mi amigo el fantasma, que es como mis padres y yo bautizamos a aquel ser, dejó de ser mi supuesto amigo invisible sobre los nueve años. Con el tiempo, esas visiones fueron remitiendo y, aunque siempre he seguido vinculada de un modo u otro a esos fenómenos, mi interés por ellos pasó a ser residual. Era hora de acostar a los niños, a la mañana siguiente tenían que ir al cole. Las vacaciones habían terminado y había que volver a la rutina de madrugar. Mientras Miguel lavaba los dientes a Álvaro, me senté en la cama de Alba y repasamos juntas todo lo que debía llevar al día siguiente a clase. Con Álvaro era fácil, en P3 el material es mínimo y se lo dan en clase, pero en segundo de primaria ya tienen que llevar libros, carpeta, estuche... Acostamos al peque y les dimos un beso de buenas noche a los dos. Debían ser las cinco de la mañana cuando un chillido ensordecedor nos despertó. Era Alba. Una madre reconoce el timbre de la voz de sus hijos hasta dormida. Me acerqué a su cama y le pregunté qué ocurría. - ¡Dile que se vaya mamá!, ¡Me asusta! Dijo con voz entrecortada y llorosa señalando a la pared de enfrente de su cama. - ¿Quién ha de irse? - ¡El señor de la pared! Tranquilicé a Alba y volvimos a la cama. Las pesadillas nocturnas son típicas de esta edad, pensé. No le di mayor importancia. A la mañana siguiente me disponía a vestir a Álvaro cuando un comentario de Alba llamó mi atención. - Te he dicho que no quiero jugar contigo. ¡Vete¡ La miré pensando que le hablaba a su hermano pero no era así. Nuevamente sus ojos estaban clavados en la pared. - Alba, ¿Con quién hablas? - Con el señor de ayer. No me deja en paz. Miguel me miró fijamente desde el marco de la puerta. - ¿Tu....ves algo? Me preguntó Miguel no sin un cierto miedo a mi respuesta. - ¿Lo dices por mis antecedentes, no? - Sí. - No veo nada, pero eso tampoco prueba gran cosa. No todo se manifiesta delante de todo el mundo. Podría ocurrir que ella viera...y yo no. Aquel episodio pasó y durante algunos meses nos olvidamos por completo de lo sucedido. Faltaba ya muy poco para Navidad y en casa ya habíamos empezado a sacar toda la decoración para esas fechas. El árbol, decorado con mariposas de tela y purpurina rojas y doradas, lucía precioso al lado de la cristalera del salón. Aquella nochebuena prometía ser muy especial. Eran casi las doce y los niños, cerrados en su cuatro de juegos, apenas podían contener la emoción de saber que, en aquel preciso instante, Papá Nöel estaba dejando los regalos en el salón. Abrimos como siempre la puerta del cuatro y salieron los dos disparados hacía el árbol. Era todo un ritual. Mientras Álvaro y Alba abrían sus regalos, padres y abuelos fuimos intercalando los nuestros. -¡Mamá!, Samuel me pregunta si no hay nada para él. Exclamó Alba apoyada en la cristalera. Me quedé congelada, sin palabras. ¿Era aquello posible? Miguel miró a Alba con miedo, el mismo miedo que yo había visto reflejado en los ojos de mis padres años atrás. Mis padres se miraron si dar crédito a lo que estaba pasando. Aquella semana fue muy extraña. Mis padres no pararon de llamarme a todas horas interesándose por la niña. Ahora era Alba la que habla con Samuel que, lejos de ser el niño con el que yo jugaba, se había convertido en un hombre de mi misma edad. ¿Tienen edad los fantasmas? ¿Pueden envejecer? Y lo que más me preocupaba de todo ¿qué quería un hombre de casi cuarenta años de una niña de ocho? Pasaron los días y aquello fue empeorando. Samuel monopolizaba casi toda la vida de Alba. Alba empezó a ir mal en la escuela, a no hablar con sus amigos, a encerrarse en su cuarto toda la tarde. Si al menos pudiese hablar con él. Entonces me di cuenta de que sí podía hacerlo, aunque fuese a través de Alba. - Alba, ¿puedes preguntarle a Samuel por qué ha vuelto? - No hace falta, el te oye. Puedes preguntarle tu misma. - Bien, pues... ¿Por qué has vuelto Samuel? - Dice que nunca se fue, que parte de él sigue ahí, donde siempre estuvo. Dijo Alba señalando el costado izquierdo de mi abdomen. - ¿Perdón? - Dice que si nunca te preguntaste de que era la cicatriz que tienes en el costado. - ¿La...cicatriz? Me operaron del riñón al poco de nacer. - Se está riendo mamá. Dice que eres una ingenua. Aquella conversación empezó a angustiarme. Sentí que algo se me escapaba de las manos. ¿A qué se refería con lo de ingenua? Decidí no seguir con aquella conversación por el momento, temía que la confusión ya existente en Alba se agravase. Pero, no era yo quien controlaba el tiempo o el momento, ahora lo controlaba Samuel. - Mamá pregunta Samuel si los abuelos no te hablaron alguna vez de él. - ¿Qué?...¡Basta!...¿Qué pretendes? - Dice que no pretende nada, que es difícil alejarse de ti cuando aún llevas parte de el dentro de tu cuerpo. Empecé a sudar y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Cogí el teléfono y llamé a mis padres. - Verás cariño, no queríamos causarte un trauma. El nació muerto y el médico lo extirpó de tu costado, y se supone que no quedó ningún resto o señal salvo la cicatriz y, ...pensamos que lo mejor...Su voz se perdió entre lágrimas y sollozos. Hoy entro en quirófano, debo desprenderme de lo único que aún tengo de él si quiero que la paz regrese a mi vida y a la de mi hija. La operación es delicada porque el resto de su cuerpo que aún reside en mi está soldado a mi corazón. Quizás la medicina extirpe de mi corazón ese resto de lo que fue mi hermano; el dolor que siento en el alma, ese, no lo extirpa ni Dios. 4. Ocho: Esta me la contaron en un campamento. Era verano y como siempre la vida normal se ve alterada. Muchos seguimos trabajando pese a ser agosto y nos dejamos algunos días de vacaciones para el invierno y durante esos días de trabajo nos vamos a las afueras de las grandes ciudades y recorremos cada mañana y cada tarde grandes distancias para ir a trabajar. Aunque todavía trabajamos el estar ya en la casa de la playa nos da la sensación de vacaciones y el esfuerzo, aparentemente, nos compensa. Fue una de esas tardes en que todos volvíamos del trabajo en la que todo cambió para siempre. Recuerdo como si fuese ayer aquella maldita noche. Dudo que jamás en mi vida consiga olvidarla. Eran las ocho y cuatro de la tarde aproximadamente. Me dirigía a la casa de la playa algo más temprano que cada tarde ya que era mi santo y quería salir a cenar con Alex, aunque aquel día me sentía más cansada de lo normal. Me costaba mantener los ojos abiertos así que encendí la radio y puse el aire acondicionado a la máxima potencia. El tráfico era fluido y salvo por el reflejo del rojizo sol del atardecer sobre el salpicadero del coche, conducir por aquella autopista era un placer. De pronto, un extraño estado de angustia me invadió. Algo no iba bien y me puse en estado de alerta. Fue entonces, al coger la curva más cerrada del recorrido que un ataque de pánico hizo presa en mí. Frené en seco, el coche derrapó en la curva y me quedé con el vehículo cruzado en la mitad de la autopista. Por suerte no había nadie cerca. Miré a un lado, miré al otro y llevé el coche hasta el arcén. ¿Qué había pasado? No había nada, ni ningún motivo para aquella reacción. Tomé aire y me senté sobre el capó del coche. Mire el reloj. Eran las ocho y media. Después de pasear un rato y tratar de tranquilizarme reemprendí la marcha y no tardé demasiado en llegar a casa. Nueve y media de la noche. Suena el teléfono. − ¿María? − Si, soy yo. ¿Quién llama? − María soy papá. Ha habido un accidente de coche y Enrique...se ha matado. − ¿Qué?, Pero... ¿Cómo...?, ¿Qué ha pasado?, ¿Y Ana?, ¿Y los niños? − Iba sólo. Ana y tus primos están en Salou. María lo siento pero tengo que dejarte. Tu madre está deshecha y hemos de ir donde tus abuelos que aún no saben nada. Te llamo luego. Me senté en el sofá sin saber bien bien que hacer. Era incapaz de llorar porque imagino que no podía creer lo que acaba de ocurrir. Entonces me acordé de Alex, debía estar a punto de llegar. Efectivamente, a los diez minutos sonó el timbre de la puerta. Va a ser una noche muy larga pensé, así que más vale que después de abrir la puerta prepare una cafetera. Alex entró por la puerta y sólo ver mi cara supo que algo horrible había pasado. Le conté lo sucedido y por primera vez desde la llamada de mi padre una lágrima se deslizó por mi mejilla. Las malas noticias son así, no te dejan indiferente y aunque al principio te cueste reaccionar al final el dolor acaba por aflorar de un modo u otro. Al final se hizo tarde y Alex durmió en casa y sobretodo trató que yo durmiera algo. Sin embargo, pasé gran parte de la noche pendiente del teléfono y dándole vueltas a la cabeza. Al día siguiente nos levantamos temprano y fuimos a casa de mis padres y de ahí al tanatorio. Son sumamente curiosas las conversaciones que la gente mantiene en esos lugares. A veces son intranscendentales, otras inclusos cómicas − como si necesitaran liberar la tensión de alguna forma − y en muchos casos tienen algo de morbosas ya que se recrean en la muerte del difunto, en las circunstancias, en el dolor... Fue a raíz de una de esas conversaciones que se despertó en mí la voz de alarma. Era como si los datos que iba conociendo sobre la muerte de Enrique siguiesen algún tipo de extraño patrón, un patrón numérico casi perfecto. - ¡Enrique murió en la autopista A-18, a las 8: 35 de la tarde, con 38 años, en el kilómetro 38 y medio, el día 18 del 8 de 1998! Exclamé. -¡Dios! ¿Cómo pueden darse tantas casualidades? ¿Es que nadie más se ha dado cuenta? Todos me miraron boquiabiertos. No reaccionaban. No sé si porque en su fuero interno pensaban algo así como "ya está esta cría con sus tonterías" o porque el miedo a lo desconocido e inexplicable había bloqueado sus mentes. De pronto recordé algo más; mi reacción en la autopista. ¿A que hora me pasó aquello?...mmm… ¡recuerda María, recuerda!....Cuando miré el reloj en el arcén eran las 8:30 de la tarde. ¡Dios! ¿Había sido aquello una premonición? Pasé varios días pensando en todo aquello. No podían ser meras casualidades. Recordé entonces que hacía cuatro años gracias a la loca de Sofía había conocido a un personaje un tanto curioso que decía ser experto en numerología. A Sofía le apasionaba todo lo relacionado con la parapsicología y claro, alguna que otra vez acababa pagando para que algún supuesto médium o vidente le leyese el futuro. Quizás aquel hombre que me presentó Sofía podría aclararme algo, pensé. Removí todos los viejos papeles del carpesano del mueble de la entrada buscando la tarjeta que aquel hombre me había dado. Sí, allí estaba; Eugenio Ribalta psicólogo y especialista en numerología y feng shuí. ¿Porqué estos personajes ponían siempre en sus tarjetas psicólogo? Era como intentar revestir de ciencia o de algo serio a las artes esotéricas. Cogí el teléfono y le llamé. − Yo no creo en las coincidencias. De hecho, el exceso de coincidencias recibe el nombre de sincronicidad. Dijo Eugenio tras escuchar atentamente el caso. − ¿Entonces? Pregunté yo − Soy de la opinión que cuando en una muerte o hecho traumático existen semejantes coincidencias es porque alguien “del otro lado” intenta comunicar algo y no suele ser nada bueno. Dime, ¿para ti el número ocho posee algún significado especial? ¿Lo tenía para el difunto? − Que yo sepa no. − En esoterismo el ocho simboliza el infinito, el principio y el fin de las cosas. También representa al hombre, la tierra y lo terrenal. A su vez el ocho se forma a base de dos ceros superpuestos. Por otra parte también podríamos sumar todos los dígitos y ver que ocurre. Es decir, 18 + 8 + 1998 + 18 + 38 + 38, 50 y respecto a la hora...mmmm...ocho y media podría ser 8,5 o 8,30 o 20,5 o 20, 30...probaremos todas las opciones y veremos si alguna tiene sentido. Las primeras cifras suman 2118,5. Así que la primera opción daría 2127, la segunda 2126,8, la tercera 2139 y la cuarta 2138,8. En principio suenan mejor la primera y la tercera, son números enteros, sin decimales. Si en ambos casos sumamos las cifras con el fin de reducirlo a un número tenemos 2+1+2+7= 12 que sumado nuevamente es 3 y en el segundo 2+1+3+9= 15 que sumado da 6. ¿Te suenan familiares esos números? − Nuevamente la respuesta es no pero...mientras hacías esos cálculos me ha venido a la cabeza que ese tipo de juegos numéricos parecían los típicos resultados de un juego de azar, o una combinación de algo. − Me temo que el resto deberás averiguarlo tú. Piensa en el ocho, en los ceros superpuestos, en las sumas y pregunta a la familia, en el entorno...a veces la información más inverosímil puede llevar a la clave. − Muchas gracias Eugenio. Si tengo más dudas ¿puedo llamarte? − No puedes, debes. Es más, si solucionas el enigma no te olvides de contármelo. − De acuerdo. Gracias de nuevo y hasta otra − Adiós Me tumbé en el sofá y repasé todos los datos. Los ochos, los ceros, todas las cifras daban vueltas en mi cabeza pero ninguna tenía sentido. A la mañana siguiente decidí ir a casa de mi tía. Quizás hablando con ella vea o recuerde algo que me dé una pista. Así que sobre las once de aquel domingo me encaminé al magnifico ático que tenían en la parte alta de la ciudad. Ana era una mujer muy agradable y cariñosa. Desde que la conocí supe que haríamos buenas migas bien fuese por la proximidad de edades, o por que teníamos muchas aficiones en común. Pasé toda la mañana recordando cosas, consolándola y tratando de no preguntar de forma demasiado directa acerca de los números, creo que no lo hubiese entendido. Fue entonces cuando a raíz de la conversación Ana insistió en enseñarme el último regalo que Enrique iba a hacerle y que nunca le llegó a hacer. - El joyero de toda la vida vino ayer a casa y me lo dio en persona. Por lo visto tenía pensado recogerlo al día siguiente del accidente y claro, nunca fue. Imagino que su intención era regalármelo por mi cumpleaños en noviembre. En ese momento algo llamó mi atención. Ana se levantó del sofá y se fue hacia uno de los cuadros que tenían colgados en la pared del fondo. Lo levantó y pude ver la caja fuerte y como ella giraba las dos ruedas posicionando los dígitos...2...1...3...9 y ahora la rueda pequeña al revés...6!!! − ¡La leche! Exclamé Ana me miró y frunció el entrecejo preguntándome con la mirada a qué venía semejante exclamación. − ¿Qué ocurre? ¿Estás bien? − Sí, si. Es que me he dado un golpe con el canto de la mesa, no es nada. No sé porque extraño motivo preferí no decirle nada. Era como si mi sexto sentido me aconsejase ser cauta. ¿De quién podía fiarme y de quién no? ¿Qué se podía ocultar tras la clave de esa caja fuerte? Mientras Ana se acercó con una caja en la mano. − Mira que pulsera más bonita. ¿No te parece preciosa? Decía entre lágrimas y apretando los labios. − Es muy bonita, francamente espectacular. Entonces empecé a pensar que algo no cuadraba. ¿Noviembre? ¿Quién compraba un regalo 4 meses antes? Me parecía un poco temprano. Quizás estaría bien hablar con el joyero, pensé. Me despedí de Ana y como era tarde me fui directa a casa. Aquella noche me costó mucho dormirme. Era como tener las piezas de un rompecabezas y no saber cuál era la imagen final que formaban. A la mañana siguiente después de salir de la oficina me fui directa a ver al joyero. Carlos había sido el joyero de la familia desde que yo tenía uso de razón. Empezó siendo el joyero de mi abuela y el resto lo fuimos adoptando por comodidad y confianza. − Buenas tardes Carlos. − Hola guapa, cuanto tiempo sin verte. Por cierto, siento horrores lo de Enrique. Ya sabes que le conocía desde niño y es como si se hubiese muerto un sobrino o algo así. Desgraciadamente no pude venir al entierro porque me pilló fuera de la ciudad pero esta tarde miraré de acercarme donde Ana para darle el pésame. − ¿El pésame? Pero... ¿ayer no fuiste a verla? − ¿Yo? No. La última vez que la vi fue dos días antes del accidente. Vino a dejarme una sortija a la que se le había desprendido una piedra y yo aproveché para darle una pulsera que Enrique había encargado. Eran ganas de que Enrique tuviese que pasarse estando ella aquí. Mi pulso se aceleró, me faltaba el aire. ¿Por qué iba Ana a mentirme? ¿Qué se ocultaba tras esa mentira? ¿Qué se ocultaba tras la pulsera? Tenía que volver a casa de Ana y abrir aquella caja fuerte. Estaba convencida que la solución estaría allí pero ¿Cómo iba a hacerlo? Miré el reloj. Eran casi las ocho de la tarde. Saqué el móvil del bolso y llamé a Ana. − ¿Ana? Hola ¿cómo estáis todos? Ya, ya imagino. No es fácil y supongo que tendréis días y momentos mejores y peores. Pues verás, te llamaba porque estaba por el barrio y he pensado que si los niños están en casa y no te va mal me encantaría subir y verles un rato. Así te hecho una mano con los baños y la cena. Perfecto, estoy ahí en cinco minutos. Todavía no sabía como me las iba a ingeniar pero algo se me ocurriría. Una vez allí y tras bañar a los peques ayudé a Ana a hacer la cena. De pronto lo vi claro. Me acerqué a la nevera y cogí un vaso de agua y al volver simulé que tropezaba y vertí toda el agua sobre la tortilla de patatas. − ¡María! ¡Me cagüen.....joder! − Lo siento Ana yo... ¿Quieres que te haga yo algo? No sé... − Deja. Anda vete a jugar un rato con tus primos y ya soluciono yo esto. Ya había conseguido la oportunidad perfecta. Ahora tenía que ser rápida...2…1…3…9 y ahora la rueda pequeña al revés...6. La caja se abrió. Di un vistazo rápido. Papeles, cajas con joyas, talonarios... ¿Qué estaba buscando? Empecé a mover los papeles con sumo cuidado. La mayoría parecían escrituras, documentos legales, resguardos o facturas...nada que me llamase la atención. Seguí removiendo las cosas pero con la inquietud de que Ana se asomase o los niños saliesen del cuatro de juegos. Entonces vi algo distinto. En una esquina de la caja había un pequeño sobre, de esos en los que solemos poner una tarjeta de agradecimiento o una nota. Lo cogí con cuidado, lo abrí y lo leí. “Con esta pulsera quiero decirte que jamás en mi vida he sido tan feliz como lo soy contigo. Ya falta menos para estar juntos. Te quiero. Enrique” Dejé caer la nota sobre la alfombra del salón desconcertada y asustada. Las piezas empezaban a tomar forma y la foto final no parecía demasiado apacible. Esa pulsera no era para Ana y si Ana la recogió antes del accidente... ¿Qué debió ocurrir aquel día en esta casa? ¿Leyó Ana la nota antes del accidente o se enteró después? Empecé a recoger todos los papeles con la máxima celeridad pero me di cuenta que si aquello era lo que parecía tan sólo aquel papel podría demostrar que lo que yo sabía era cierto. Tenía que hacer una fotocopia o algo así. Cerré la caja, deje el sobre para no llamar la atención pero me puse la tarjeta en el bolso. A la mañana siguiente me fui a hacer una fotocopia compulsada de la nota. ¿Cómo iba a devolverla? Las cosas se estaban complicando mucho y si mis sospechas eran fundadas, lo que empezó como un juego se estaba convirtiendo en algo peligroso. Ahora el tema era intentar averiguar quién era ella y eso no iba a ser fácil. Me pregunté que suele hacer la gente cuando tiene un amante. ¿Lo guarda completamente en secreto? ¿Tiene algún amigo confidente? ¿Suele frecuentar siempre los mismos locales, hoteles? No tenía ni idea de por dónde empezar. Hubiese pedido ayuda a Alex pero la posibilidad de que Ana hubiese tenido algo que ver en al muerte de Enrique me hizo desistir de compartir aquello con nadie, al menos hasta que pudiese borrar a Ana de la lista de sospechosos. Jesús había sido desde niño el mejor amigo de Enrique. Si alguien sabía algo de aquello era Jesús. Pero ¿Cómo iba a preguntarle sin levantar sospechas o sin contarle la razón real? Si yo fuera Jesús y supiera algo no soltaría prenda a menos que supiese que hay una buena razón para hablar. Otra posibilidad era Carmen, la secretaria de Enrique. Al menos en las películas las secretarias se enteran de todo y suelen ser las que llevan las agendas del jefe. Además, me parecía más fácil embaucar a Carmen que a Jesús. Cuando llegué a casa descolgué el teléfono y llamé a Carmen a la oficina. − ¿Está Carmen? − Si soy yo. ¿Eres María? − Si, la misma. Verás, te llamaba porque me haría mucha ilusión guardar la agenda de mi tío. Bueno, si no la quiere Ana, claro está. − Tu tía me dio órdenes de vaciar los cajones y tirarlo todo salvo lo personal así que, tuya es. − Perfecto. ¿Puedo pasar mañana a por ella? − Mejor te la mando por mensajero a la ofi y te ahorro un viaje. − Muchas gracias Carmen. Si no nos vemos cuídate mucho − Igualmente princesa Princesa...sólo Enrique solía llamarme así y claro, Carmen de tanto oírlo lo había adoptado. Pero aquel princesa me sonó lleno de tristeza. Supongo que después de seis años Carmen había cogido cariño a Enrique y claro, tampoco ella era de hielo. De pronto sentí unas ganas enormes de llorar. Enrique no iba a volverme a llamar princesa nunca más. Aquella tarde acabé con todas las existencias de kleenex que había en casa. Fue entonces cuando supe que no le iba a volver a ver. Repasé una y otra vez las notas, las citas, los escritos del margen de la agenda. Tiene que haber algo, Enrique era muy descuidado. No era capaz de ver nada extraño pero...porque había de ser algo extraño. Es decir, en muchos casos los amantes no son algo nuevo en la vida de alguien sino algo conocido que se transforma de “amiga, compañera, conocida a amante”. Si era así nada fuera de la rutina iba a sorprenderme. A ver, ¿qué sitios frecuentaba? El restaurante Casa Juana, El bar de la esquina de abajo,...como mucho el estanco de la calle de detrás de la oficina. Algo dentro de mí me decía que iba por mal camino. ¿Y si en vez de pensar sitios pienso en personas cercanas? ¿Pero quién? Adela seguro que no (Adela era la socia cincuentona y algo rellenita de Enrique). ¿Las administrativas? Demasiado jóvenes. Si fuese por dinero puede pero Enrique no era millonario y tampoco un hombre irresistible. ¿Y Carmen...? ¡Dios! ¿Y si fuera Carmen? Tenía cuatro años menos que Enrique y llevaba 6 años con él. Era una mujer muy atractiva, francamente encantadora y se había divorciado hacía tres años. Mi cabeza iba a mil por hora. Empecé a ver cosas que nunca había pensado. Ahora comprendía que en los últimos dos años siendo Enrique un auténtico despiste recordara todos los cumpleaños de la familia, que Carmen me llamara princesa o que Enrique se quedase algún sábado trabajando. Aquello al menos tenía lógica. ¿Pero como podía comprobar aquello? Y en cualquier caso, aunque eso fuera así, Ana continuaba encabezando la lista de sospechosos de… ¿de qué? ¿Por qué estaba asumiendo que tras la muerte de Enrique había algo más que un accidente? Se había realizado una autopsia y ninguna cosa indicaba nada parecido. Y si no había habido ningún asesinato o similar ¿qué sentido tenían las cifras y las casualidades? ¿Por qué mentía Ana? Pasé toda noche dando vueltas en la cama sin saber por donde seguir pero a la mañana siguiente una idea se instaló en mi cabeza. Si no hay asesinato y la única cosa que no cuadra son las mentiras de Ana, ¿Porqué no le preguntaba abiertamente a ella que razón tenía para mentir? Era algo arriesgado pero también era lo más sencillo. Esa misma tarde sin dudarlo ni un minuto llamé a Ana y me acerqué a su casa. Aunque sabía casi a ciencia cierta que no debía temer por mi integridad y que la idea del asesinato era ridícula prefería decirle a Alex donde iba a estar y pedirle que me pasase a recoger a última hora. − Hola Ana. ¿Cómo estás? − Mejor, aunque es muy jodido el tener que poner en cajas las cosas de Enrique. Es como estar recordando episodios de una vida que nunca más va a volver y por otro lado el hecho de guardar en cajas las cosas me hace sentir mal. Te parecerá una tontería pero me siento como si estuviese apartando sus recuerdos y destinándolos al desván del olvido. − Me imagino que esas sensaciones son normales. No debe ser fácil. ¿Y los peques cómo lo llevan? − Andrea lo lleva francamente mal. Con seis años no es fácil entender el concepto muerte. En su cabeza no deja de pensar que papá tiene que volver tarde o temprano. Guillermo es distinto. Me temo que con tres años salvo echarle ahora de menos, el recuerdo que tendrá de su padre será casi nulo. Y bueno, ¿qué te trae hoy por aquí? − Pues verás Ana, no voy a andarme con rodeos. Como sabes nunca he tenido pelos en la lengua. El otro día algo llamó poderosamente mi atención. − Dime − Esa pulsera que me mostraste… ¿No era para ti verdad? − ¿Qué? − Sabes perfectamente de lo que hablo. Fui a ver a Carlos y sé que te la dio antes del accidente y también sé lo de la nota. − ¿Quién…Cómo sabes…? − Ana, no importa el cómo o el quién, simplemente lo sé y lo que es más importante necesito tu ayuda porque hay algo pendiente y no sé que es. − Carlos me dio la caja dos días antes del accidente. Al Principio pensando que sería un regalo para mi no la abrí y pensé en dársela a Enrique pero luego cuando el llegó a casa a la hora de comer y le dije que había estado donde Carlos se alteró muchísimo y enseguida me intentó sonsacar si Carlos me había preguntado por él o algo similar. Su expresión no era la de un marido que teme que le fastidien una sorpresa, su expresión era una mezcla entre el miedo y la ansiedad. Así que preferí tener paciencia y ver que hacía y desgraciadamente su reacción no se hizo esperar. Se encerró en el despacho y llamó por teléfono a Carlos. No me hizo falta oír demasiado para percatarme de que la caja no era para mí. Fue entonces cuando la abrí y leí la tarjeta; “Con esta pulsera quiero decirte que jamás en mi vida he sido tan feliz como lo soy contigo. Ya falta menos para estar juntos. Te quiero. Enrique” − ¿Qué ocurrió entonces? − Que salió del despacho y me vio con la caja y la tarjeta en la mano. Al menos no intentó mentirme. Se limitó a decirme que lo sentía pero que hacía tiempo que lo nuestro estaba muerto y que aunque el no lo había buscado estas cosas pasan. Y por lo que se refiere a mentirte siento haberlo hecho pero reconocer públicamente que tu difunto marido te ponía los cuernos es… Ana se echó a llorar mientras que sus palabras se ahogaban en sus labios y su garganta. − Lo siento Ana, no te lo merecías. Y también siento hacerte pasar por esto ahora pero hay algo que debes saber… Le expliqué a Ana todo respecto a los números, al experto en numerología y a la combinación de la caja. Ana estaba completamente alucinada. − ¿No tienes ni idea de quién puede ser la otra? Le pregunté esperando averiguar algún dato que pudiese ayudarnos. − Ni idea María. Te juro por mis hijos que hasta la maldita pulsera no tuve ninguna duda de él. Y después con lo del accidente es como que preferí borrar aquella tarde de mi mente y hacer como que la pulsera era para mí. − Normal. En aquel instante sonó el timbre de la entrada. Miré el reloj extrañada. Era temprano para que fuera Alex. Entonces Ana exclamó: − Ya no me acordaba. Le dije a Carmen que hoy iba a estar en casa. Lleva un par de días insistiendo para que le diga cuando puede acercarse para llevarme los efectos personales que Enrique tenía en la oficina. Imagino que será ella. Ana se levantó y fue a abrir la puerta. Allí estaba Carmen con una caja entre los brazos que abultaba tanto como ella. − Hola Ana. ¡María!...no esperaba encontrarte aquí. − Hola Carmen. − Pasa y siéntate un rato con nosotras. ¿Quieres tomar algo? Le preguntó Ana mientras Carmen dejaba la caja sobre la mesa del salón. − Bueno, pero cinco minutos que hoy tengo muchas cosas por hacer en casa. En ese preciso instante, al dejar la caja, Carmen se incorporó dejando ver el collar que colgaba de su largo y esbelto cuello. Tenía la forma de un ocho o mejor aún, del símbolo de infinito. − Carmen, ese collar… − ¿Te gusta? Me lo regaló Enrique hace dos años por mi cumpleaños. Tu tío era muy generoso y detallista. Ana y yo nos miramos desconcertadas y sin saber que hacer. − ¿Qué pasa? Ni que hubiese pasado un ángel. ¿Qué he dicho? − Carmen,… ¿Si te pregunto algo muy personal serás sincera? Necesito que lo seas. Le dije a Carmen temiendo que negara todo. − ¿Sincera María? ¿Acaso te he mentido alguna vez? ¿Que está ocurriendo aquí? Ana se retiró a la cocina con el fin de que Carmen no se sintiera excesivamente violenta con su presencia. − Carmen, ¿Enrique y tú erais amantes verdad? − ¿Qué? ¿Cómo piensas…? − Carmen, sabemos que Enrique tenía una amante y hay otras cosas que voy a contarte que nos llevan directamente hacía ti. Te pido por favor que no me mientas porque sólo si sé la verdad podré descifrar el jeroglífico que dejó tras su muerte. − ¿Jeroglífico? ¿De qué coño estás hablando? Los siguientes minutos los pasé relatando nuevamente toda la historia. Carmen me miraba absorta, nerviosa y algo incrédula en un inicio pero cuando acabé de contarle todo una lágrima que no pudo contener rodó hasta la comisura de sus labios. − Lo siento Princesa, lo siento. Yo jamás pretendí romper ningún hogar, jamás quise hacer daño a nadie. ¿Ana? Ana por favor ven. Quiero que sepas que yo no quería hacerte daño, que siempre te he apreciado pero las cosas a veces pasan. Intenté dejarlo en un par de ocasiones pero no tuve fuerza. Lo siento tantísimo, yo… Carmen rompió a llorar desconsolada. En aquel instante Ana abrió la caja fuerte y en un acto de incomprensible bondad se acercó a Carmen y le dijo: − Esto era para ti. No podría ponérmela sabiendo que iba destinada a otra mujer. Entonces recordé que yo tenía todavía en mi poder la tarjeta que iba en el sobre. Abrí mi bolso y se la di a Ana. − ¿Cómo…? Preguntó Ana si entender cómo había ido la tarjeta a parar a mi bolso. − Es igual Ana, es una larga historia. Ana le dio la caja y la tarjeta a Carmen y mirándola a los ojos le dijo: − Quisiera odiarte, quizás así sería más fácil. Pero no soy capaz. Mi matrimonio hacia tiempo que no funcionaba y tampoco hice nada para solucionarlo. Y en cualquier caso si tengo que culpar a alguien lo culpo a él. Dos no se lían si uno no quiere y tu eres libre, el casado era él. Carmen leyó la tarjeta y abrió la caja. Nuevamente las lágrimas afloraron de sus ya enrojecidos ojos. − Gracias Ana. No sé si yo en tu misma situación hubiera actuado así. Lo cierto es que no sé que decirte. No te imaginas lo que esta nota significa para mí. − No digas nada. Sólo desaparece de mi vida. Lo único que deseo por mi bien y por el de mis hijos es olvidar cuanto antes este episodio y recordar a Enrique antes de enterarme de todo esto. − Comprendo. Ya me voy. Gracias Ana y nuevamente perdóname, lo siento de veras. Carmen se levantó y sin cruzar ni media palabra más abandonó la casa. − Tu comportamiento ha sido increíble. Le dije a Ana sin salir de mi asombro. − Hazme sólo un favor, no vuelvas a mencionar a Carmen ni nada de esto nunca más. No quiero que mis hijos sepan nada de esto. Es mejor así. Enrique ya no está y el daño está hecho. Removerlo no va a solucionarlo, sólo puede empeorar las cosas. − Lo prometo Ana. Miré el reloj y vi que era tarde. Alex debía estar al llegar. Me despedí de Ana y bajé a la entrada a esperarle. Era obvio que Ana quería estar sola. Salí a la calle para que me diese un poco el aire y miré calle abajo para ver si Alex llegaba. De pronto, un coche pasó por delante de la portería y para mi sorpresa algo llamó poderosamente mi atención. Su matrícula era B- 8888 –EN. Nuevamente el número ocho y esta vez acompañado de dos letras EN (Enrique). ¿Sería aquello una señal? Nueve años más tarde quiero pensar que aquello era un guiño. La forma más extraña en que alguien me ha dado jamás las gracias. 5. La autostopista: esta si que es uan de las historias clásicas que todos conocen, también en mi pais actual, "La chica de la Recoleta". Cogieron los camiones como cada semana hacia Zaragoza. Si salían de Barcelona sobre las ocho de la tarde se plantaban allí a las diez y media. Solían parar a cenar algo sobre las nueve y media, en una de las áreas del camino y así, al llegar al motel se metían en la cama directamente. El camino era ciertamente tranquilo y poder cenar acompañado de otro camionero lo hacía más ameno. Llegaron a la altura de los Monegros cuando Carlos avisó por radio a Miguel. - ¿Miguel, me copias? - Te copio alto y claro. - ¿Paramos en la próxima área? - Ya te dije que te revisaras la próstata antes de viajar...ajajaja - Jajajaj. So cabrón, la próstata está en perfecto estado, el que protesta es el estómago. - De acuerdo, salimos en la siguiente. Tardaron apenas diez minutos en tomar el desvío y una media hora en tomarse un par de bocadillos y unas cervezas. Era preferible llegar temprano al motel, a la mañana siguiente había que madrugar y tenían bastante curro. Acabaron de comerse los bocadillos y volvieron a ponerse en marcha. Aquella noche, algo iba a cambiar sus vidas para siempre. - ¿Charlie, estás ahí? - Dime Miguel. - ¿Ves lo que yo veo? - ¿El qué? - Esa rubia en el arcén haciendo autostop - No jodas Miguel, no te metas en líos. - Claro, tu como tienes chorba fija… - Sabes que tenemos prohibido subir a nadie. - ¿Lo vas a contar? - Sabes que no, pero yo sigo. Paso de follones. - Okey, nos vemos mañana. - Vete con ojo, ¿vale? Miguel paró el camión en el arcén y recogió a aquella muchacha. Mientras, Carlos siguió rumbo a Zaragoza. Siete de la mañana. Carlos se levanta, se ducha y baja a desayunar. A las ocho y media tienen que estar descargando y volviendo a cargar el remolque en la fábrica de acero. Llega al bar del motel y no ve a Miguel. - Seguro que tras la juerga de ayer hoy se levanta más tarde. Piensa mientras se sirve unas tostadas con mermelada. Ocho de la mañana, Miguel sigue sin aparecer y Carlos se impacienta y pide a la recepcionista que avise a su compañero. - ¿Miguel Arroyo? - Sí, Miguel Arroyo. Llegó ayer por la noche. - Lo siento pero, salvo usted, ayer por la noche no hubo ningún otro registro. - ¿Está usted segura? - Y tanto. Lo lamento pero aquí no hay nadie registrado con ese nombre. Carlos se quedó atónito y bastante preocupado. La única alternativa era que después del ajetreo, se acabase durmiendo en el camión. Así que, sin dudarlo, fue a su camión con el fin de llamarle por radio. - ¿Miguel copias? No hubo ninguna respuesta. - ¡Miguel joder!, que se nos va a caer el pelo, macho. Nadie contestaba, sólo el silencio. Carlos no sabía que hacer. Decidió entonces dirigirse el sólo a la fábrica. Si al menos llegaba uno de los dos, la bronca no sería tan sonada, pensó. Además, igual Miguel había ido directamente y tenía la radio desconectada. Cuando Carlos llegó a la fábrica vio par de coches de policía aparcados justo en frente y al gerente hablando con ellos. Se acercó y aparcó el camión en la zona de descarga como cada vez. Ni rastro de Miguel, pensó. Bajó del camión y el gerente de la fábrica, acompañado de los policías, fue hasta donde estaba él. - ¿Carlos Huarte? Preguntó uno de los agentes - Sí, soy yo. - ¿Cuándo vio al señor Miguel Arroyo por última vez? - ¿A Miguel? - Sí - ¿Qué ocurre? - Han encontrado al señor Arroyo muerto en un área de descanso de la autopista. - ¿Qué? Carlos no daba crédito a sus oídos. Miguel asesinado. Eso era lo último que hubiese pasado por su cabeza. - ¿Cuándo vio al señor Miguel Arroyo por última vez? Repitió el policía - Ayer después de cenar en un área de los Monegros. Yo seguí hasta Zaragoza y el paró a recoger a una autostopista. - ¿La podría describir? Carlos estaba en estado de shock. Habían pasado dos meses tras la muerte de Miguel. La policía continuaba sin ningún tipo de pistas. Ni rastro sobre la supuesta autostopista. Por lo que Carlos pudo averiguar, encontraron a su amigo sobre el asiento delantero, con los pantalones bajados y lleno de sangre. Al examinar el cadáver pudieron ver que sus extremidades habían sido seccionadas y tiradas a unos metros del camión. Miguel murió desangrado. Desde entonces, Carlos no había vuelto a hacer la ruta de Zaragoza, había tratado de evitarla. Pero, aquella tarde, no le quedó más remedio. Se pasó todo el camino con la extraña sensación de que, en cualquier instante, oiría la voz de Miguel por la radio. Paró como siempre a cenar a la altura de Los Monegros, aunque esta vez, una gran sensación de vacío y de tristeza hizo mella en él. Acabó su bocadillo, tomo un trago de cerveza y reemprendió la marcha. No había avanzado ni 300 metros cuando a lo lejos, en el arcén vio a una mujer rubia. - ¡Dios es ella! Exclamó sobresaltado. Agarró el micrófono de la radio y trató de avisar a la policía. Nadie contestaba. En su cabeza las ideas se agolpaban sin saber que debía hacer. Finalmente, decidió parar. Iba a ser el mismo quien la llevase hasta la comisaría más cercana, pensó. Mientras se acercaba al arcén, agarró el bate de béisbol que solía llevar siempre por seguridad y lo puso a su vera. - ¿A dónde se dirige? - A Zaragoza. - Suba, yo la llevo. - Gracias. Carlos no le quitaba ojo de encima. La chica apenas hablaba y se limitaba a mirar por la ventanilla. Al cabo de unos kilómetros, justo cuando acababa de pasar el área de descanso donde Miguel fue asesinado, la chica miró a Carlos y dijo: - Tú no eres como todos ellos. - ¿Perdón? - A mi me violaron y me asesinaron hace diez años. - ¿Cómo? - Yo estaba haciendo autostop cuando un caminero me recogió. Cuando llegamos a esta área de descanso paró su camión, me violó y luego me mató. - Pero… ¿Qué coño de historia me estás contando?, ¡tu mataste a Miguel! - Sí, a Miguel y a otros muchos que, como el, trataron de abusar de mi. - ¿Qué? - Ahora tan sólo busco venganza… De repente, como si de un truco de magia se tratase, la chica se desvaneció ante los ojos de Carlos. Cuentan los ancianos del lugar que todos los camioneros de esa zona conocen perfectamente esta leyenda y que por eso, jamás recogen a las muchachas que hacen autostop. Pero siempre hay algún camionero de fuera, que desconoce esta vieja leyenda, dispuesto a socorrer a una joven y guapa muchacha en apuros. Esto es todo y lo que mas espero es..

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Bill Gates: ¿El anticristo? Compruébalo tu mismo.
Bill Gates: ¿El anticristo? Compruébalo tu mismo.
OfftopicporAnónimo8/23/2010

Parte I Primero que nada, quiero avisar que no puedo asegurar que todo esto sea cierto… A ver, vamos a empezar del principio: -Estaba leyendo una página de hack y una sección decía Bill Gates. Me metí porque pense que estarían chistes de windows y gates. Pero era cualquier otra cosa. Después de que cargó vi el título que decía “Bill Gates es el Anticristo”. Supuse que sería porque los que saben de informática casi siempre odian a Gates, así que seguí leyendo… (les copio el texto): -Sabes que el nombre verdadero de Bill Gates es William Henry Gates III? Hoy en dia se le conoce como Bill Gates (III) donde "III" significa "tercero". Entonces, que es lo espeluznante de este nombre? Si tomas todas las letras del nombre Bill Gates III y obtienes el codigo equivalente en ASCII (American Standard code for information interchange) de cada una y los sumas todos... obtendras el numero 666, que es el numero de la bestia !!!” […] Coincidencia? quizas, pero toma WINDOWS 95 y haz lo mismo y obtendras 666 tambien !!! […] Para aquellos tengan el Excel 95 (no el Excel de Office 97) prueben esto: 1-Abre un nuevo fichero 2-Posicionate en la fila 95 3-Haz click en el botón con numero 95, así la línea entera queda seleccionada. 4-Pulsa el tabulador, para moverte a la segunda columna. 5-Ahora, con el ratón selecciona en el menú Ayuda (?) la entrada "Acerca de Microsoft Excel..." 6-Pulsa las teclas ctrl-alt-shift a la vez y con el ratón oprime el botón "Soporte Técnico" 7-APARECERA UNA VENTANA, CON TITULO: THE HALL OF TOURTURED SOULS. Esto es realmente espeluznante, de acuerdo. Es un programa similar al juego Quake, y se puede recorrer con los cursores. En las paredes aparecen los nombres en movimiento de las almas torturadas... 8-AHORA DIRIGENTE HACIA LAS ESCALERAS Y DATE LA VUELTA HACIA LA PARED QUE ESTARIA EN TU ESPALDA AL COMENZAR EL JUEGO. Es blanca y cuadriculada. Teclea EXCELKFA. Esto abre la pared y revela otro pasaje secreto. Introducete en el y procura no caerte del camino elevado (esto es muy dificil!!!), cuando llegues al final, veras algo realmente espeluznante... […] Bill Gates sin lugar a dudas tiene ese tipo de poder en sus manos. Mas el 80% de los ordenadores del mundo tienen Windows y DOS (Incluidos los del Pentagono!) si todos esos productos tienen algun tipo de pequeño programa (como este de "Hall Of Tortured Souls" ) esto puede darle el control de configurar los arsenales nucleares, haciendo estragos en los sistemas de seguridad, y en los sistemas financieros del mundo, etc. […] Lo siguiente no es transcrito, pero asi es más fácil resumirlo: Según el apocalipsis nadie podrá comprar o vender sin la marca de la bestia. Microsoft sería la marca de Gates. Y acaso Microsoft no tiene un monopolio sobre la compuatción y, por lo tanto, la internet? Además, muchos programas y páginas no se pueden utilizar sin windows o internet explorer. Parte II Después de comentar esto con mis amigos nos pusimos a corroborar datos. Vimos unas capturas de pantalla (Screenshots) de The Hall Of Tortured Souls y pasamos a ASCII (American Standard Code for Information Interchange) Bill Gates = 663, y sabiendo que es Bill Gates III le sumamos 3 y da 666. Como no teníamos nada mas que hacer nos pusimos a pasar nombres , como George Bush (677) y Benedicto (654). Sumamos 16 y da 670... Por eso pensamos que si +16 era 670 +12 seria 666. Asi ue lo siguiente era investigar a Benedicto XII (12). Lo pusimos en Google y averiguamos que peleo contra los musulmanes y asumio en 1335. Se nos ocurrió lo siguiente: 1335+666= 2001. 666 años despues de que Benedicto asumio para combatir a los musulmanes en Francia, los musulmanes atacaron causando más de 2400 muertos. Les suena 11 de septiembre del 2001?? Torres gemelas?? Coincidencia? Todavia sigue. Esto pasó 666 años después de que asumió un 666... O sea 666 después del 666... 666+666... 1332 A ver que dice Google... Google dice algo de una ciudad de Rumania, y en el texto de de Wikipedia que lo encontramos no encontramos nada más para seguir buscando... Estuvimos ahí un rato sin hacer nada hasta que dijimos que Bill Gates era la persona más rica del mundo, pero la más poderosa era Bush. Uno de mis amigos dijo que con la plata que tiene Gates podría comprarse miles de Bushes... Bushes!! Arbustos, traducido a castellano... Buscamos en Google arbusto + Gates y encontramos lo siguiente: Arbusto Oil and Spectrum 7. Britain invades the Falkland Islands. Falkland Islands... Las islas malvinas argentinas que Inglaterra invadió por segunda vez cuando los gobernaba Margaret Thatcher... Pasamos Margaret Thatcher a ASCII, cosa que se volvió normal hacer con todos los nombres... Margaret me dio 595... y Thatcher... Thatcher también da 595!!!!!! El siguiente paso fue buscar 595 en Google... Parte III Bueno, buscamos en google y encontramos: LEY 595 DE 2000. (Julio,14). Diario Oficial No 44.090, de 18 de julio de 2000. Por medio de la cual se aprueba el "Acuerdo entre el Gobierno de Colombia y el de... RUMANIA Bueno, revise la ley esa y decía: ”Concluido en Santa Fe de Bogotá, D.C., a los diecinueve (19) días del mes de septiembre de mil novecientos noventa y uno (1991).” 19/9/91… capicua… 1-999-1… 11-999… 999 es fácil, denlo vuelta y es 666… pero 11? Y así vimos el mayor descubrimiento de todo el código… El número 11… 11/09/2001… Tragedia en Estados Unidos, caída de las torres gemelas… 11/03/2004… Tragedia en España, atentado a un tren… Analicemos al 11 en las torres gemelas: -Sucedio el 11 de septiembre del 2001 -11/9… 1+1+9=11 -2.749 víctimas… 2+7+4+9=22 Se lo podría dejar en 22, pero sabemos que es el doble de 11… - El 11 de septiembre es el dia 254 del año: 2+5+4=11 Ahora en españa: -Sucedió el 11 de marzo del 2004 -11/3/2004: 1+1+3+2+0+0+4=11 -191 víctimas: 1+9+1=11 Ahora bien, que tiene que ver esto con Bill Gates? Y con Rumania, que tambien apareció varias veces? Bill+Rumania=11 letras!! Además un amigo mío descubrió que Bill Gates creo 11 leyes para los adolescentes! Parte IV Después de mucho tiempo, unos 4 o 5 meses, alejado de cualquier paranoia que me haya causado el Sr. Gates o el número 11 durante un tiempo, recibo un curioso e-mail enviado por un amigo. Todo volvió, más fuerte aumentado por la cantidad de datos y coincidencias que expandían el capítulo 3 del Código. Además de muchos datos que ya había dicho, o que pronto agregaré a la parte 3, dos párrafos me sorprendieron y, porque no, hasta me asustaron. El primer párrafo, referido más bien a Estados Unidos y Terrorismo que a Gates, decía lo siguiente: "Uno de los simbolos más reconocidos de Estados Unidos, después de las Estrellas y las Rayas, es el Aguila. La siguente estrofa ha sido sacada del Quran, el libro sagrado Islamita: "Por que se ha escrito que el hijo de Arabia despertará a una terrible Aguila. La fuerza del Aguila se sentirá por todas las tierras de Allah, y algunas personas temblaran en desesperación, pero en el fondo se alegrarán: Porque la fuerza del Aguila limpiará las tierras de Allah y habrá paz." Ésa estrofa es la numero 9.11 del Quran!!!" Curioso ¿No? Allí vemos el 9/11 y a Estados Unidos sobre las "Tierras de Allah". No solo desde Oriente se ve este tema, si no también desde Occidente, USA... El mismo Jorgito "doble ve" Bush dijo “Estamos al inicio de una intervención militar que será larga. La intervención en Afganistán tan sólo es el principio de la guerra contra el terror. Durante muchos años y en todo el planeta tendremos que combatir a los malvados. Es nuestra misión, y estamos seguros que ganaremos”. "Es nuestra misión".. Fuerte esa frase no?... Quizás de verdad piensen que su misión es salvar al mundo del "Mal", es más, al ser un país calvinista en su mayoría, sienten esa misión que dijo Calvino, de salvar al mundo del mal, encabezado por el terrorismo en nuestros tiempos. ¿Acaso en cada billete de dólar no se lee "In God We Trust"? Los discursos del gobierno de EUA muchas veces hablan del "Pueblo Elegido", un sentimiento que traen desde fundados. El siguiente texto es extraído de una web que explica mejor el anterior tema: "Este pueblo tiene confiada una gran misión. John Adams, el segundo presidente, consideraba que EUA tendría la misión de liberar a toda la humanidad. Benjamin Franklin creía que la providencia había designado a EUA un lugar de honor en la lucha por la dignidad humana. Samuel Cooper afirmaba que EUA tenía que cumplir la misión providencial de transformar la humanidad en sede de libertad. Albert Beveridge, senador de Indiana en 1900, decía: “Dios preparó al pueblo norteamericano para ser maestros y organizadores del mundo, para instituir el orden donde reina el caos. Dios ha designado al pueblo norteamericano como nación elegida para iniciar la regeneración del mundo”. " El problema es el siguiente: ¿Qué es el "Bien" y el "Mal"? ¿Quíen define cuál es cada uno? "Bien" será todo aquello que se acerque al modelo de vida norteamericano y "Mal" todo aquello que se separe. Antes el MAL era la Unión Soviética, el comunismo. Destruído aquel, EUA buscó otro eje de Mal, o quizás lo inventó. Éste es el Islam, la "Tierra de Allah". Y el gobierno considerará que, por mandato divino, tiene obligación de aplastarlos. Muy fuerte todo esto, pero, qué decía el último párrafo del e-mail? El otro párrafo recitaba, ahora si refiriéndose y vinculando todo con Microsoft y su creador, el loquito Gates: "Abre el Microsoft Word y haz lo siguiente: 1. Escribe en mayuscula Q33 NY. Éste es el número de vuelo del primer avión que se estrelló contra las Torres Gemelas. 2. Cambiale el tamaño a 48 y la fuente de la letra a Wingdings. Y AHORA QUE PIENSAS?!?!!? " Bueno, para los vagos que no tienen ganas de abrir el word y comprobarlo, lo que se ve es lo siguiente: Un avión (Q), Dos torres (33), Un esqueleto (N) y un Símbolo Judío (Y). El avión y las torres son el hecho, el esqueleto la consecuencia, y yo interpreté el símbolo judío no como judaísmo, si no como algo que tiene que ver con la religión. FALSO! Esto es muy raro, y también podemos comprobar lo siguiente: Escribimos NYC (New York City) en un tamaño grande Lo pasamos a Webdings. Un ojo (en inglés EYE, pronunciado "Ai", al igual que "I", es decir "Yo" ), un corazón (amor, en inglés "LOVE" ), y una ciudad (Ok, puede ser cualquiera, pero dado el caso vamos a interpretarla como Nueva York) Asi tenemos un explícito "I love New York" que traducido sería "Yo amo Nueva York". Todo bien, un jueguito lindo de los que crearon la font. Ahora lo pasamos a Wingdings... Un esqueleto, la estrella judía de David, un pulgar arriba aprobándolo... Uh... Fuerte no? Es este un mensaje incitando la muerte a los judíos en Nueva York? Casualidad, Consecuencia, que excusa hay? Otro truco del "amigo" Gates? Sigue poniendo mensajes implícitos muy explícitos cuando se descubren? Así todo cierra de manera perfecta, uniendo a Mr. Gates, Mr. George "Danger" Bush, Nueva York, atentados, número 11, Islam, y todo perfecto. Al fin pude cerrar esta historia que parecía sin fin. No digo que sea cierto...pero esta bastante bien desarrollado...

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¡Fotos de fantasmas!
OfftopicporAnónimo7/21/2010

Hola colegas de T! Desde hace mucho tiempo que me gusta este tema, el de los fantasmas, apariciones, leyendas urbanas, ovnis, y todo lo paranormal. En este post les traigo unas fotos de fantasmas con una breve descripción de cada una. Brown Lady: El Fantasma de la señora Townshend. Esta es la única foto que se ha podido tomar de la "Brown Lady". Se dice que su espíritu vaga por los pasillos del castillo de Raynham, en Norfolk, Inglaterra desde el S.XVIII. Cuenta la leyenda que la "Brown Lady" es el espíritu de la señora Townshend, esposa de Charles Townshend. Charles supo que su mujer le estaba siendo infiel y la castigó encerrándola en una instancia del castillo de Raynham. No la dejó ni ver a sus niños. Ella permaneció encerrada en esa lamentable situación, rogando poder ver a sus hijos, hasta el día de su muerte. Dos siglos después son muchos los testimonios que aseguran haber visto el fantasma de la señora Townshend vagar por los pasillos del castillo de Raynham. Esos testimonios narran haberla visto visto parada al lado de su cama con el rostro pálido ó en el pasillo detenida delante de ellos. Incluso hay un testimonio que asegura haberla disparado pero cuya bala atravesó la figura sin causar ningún resultado. Pero en lo que todos coinciden es en que la mujer usaba un vestido marrón y que en su mirada podía verse una amargura y una tristeza indescriptible. En la foto se aprecia el fantasma de la madre del conductor que había fallecido días antes. La foto fue tomada por la mujer del conductor el día del entierro. Escalofriante foto. Foto tomada por un policía instantes después a un accidente de tráfico. Una persona fallece en él. La foto revelada días después muestra una figura blanca al lado del coche. ¿El espíritu del fallecido? Fantasmas del 11-S en Nueva York La imagen tomada de la torre nos desvela que puede haber alguién más detrás de los atentados. Otra figura encontrada en las imagenes de las Torres Gemelas. Inquietante sonrisa la que podemos ver en su rostro. Imagen ampliada de un tercer rostro encontrado en las Torres Gemelas. Los incendios y, sobre todo, el fuego están muy relacionados con el infierno y con los demonios. Esta foto tomada en un incendio en Monterey hace sospechar que detrás de ese fuego puede haber algo más oculto. ¿Ves la sonriente? Fotos de Transcomunicación Gracias a las técnicas de Transcomunicación podemos obtener excelentes resultados. Pueden llegar a aparecer sonidos de ultratumbas o imágenes de manchas parecidas a rostros humanoides ó extraterrestres. Aquí les presento una galería dónde podrás observar algunas muestras. Película "Tres hombre y 1 bebé". Mucho se ha oído hablar de la película"tres hombre y un bebé" y no por ser una obra del séptimo arte. Se decía que en ella aparecía el fantasma de un niño en una de la escenas, un niño que murió en ese edificio años atrás. Aquí tenés la prueba! Algunos videos: Ghost in a Hospital (Fantasma en un hospital) Ghost in a Public Hospital in Guadalajara, México (Fantasma en un hospital Público en Guadalajara, México) Link (Video 1): http://www.youtube.com/watch?v=dMk3kh-URHQ Link (Video 2): http://www.youtube.com/watch?v=6E6TeU91FAA Si les gusto este post miren los otros: Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 1. Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 2. Bueno eso es todo y la imagen final..

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Mitología del Paraguay: Detallada.
OfftopicporAnónimo8/24/2010

-El Paraguay, además de ser un país rico en fauna, flora, artesanía y música, es además exquisito en el ámbito cultural. Esta tierra cuenta con mitos y leyendas que la hacen aún mucho más exótica y mística. -La mitología guaraní presenta una gran profundidad y variedad, pero lo más resaltante de estos mitos y leyendas es que no son sólo personajes netamente ficticios, difíciles de imaginar y adaptarlos a la vida cotidiana, sino que no cuentan con poderes que sobrepasen el límite de lo que podía ser real. -Los mitos guaraníes son algo más creíble, animales extraños, personas que sufren maldiciones, historias que pueden ser adaptadas a la vida cotidiana. Son un tesoro nacional, parten de una nación especial que resultó de la unión de americanos y europeos, es decir, guaraníes y españoles. -Estos mitos son muy conocidos, modestos y no estaban desviados a los vicios. -Entre las leyendas más conocidas están: la leyenda de la Yerba Mate, la leyenda del Karau, el Ñanduti, Tupi y Guaraní, Tupa ha Aña (Dios y el diablo), Ka`a, Urutau, leyenda de la Virgen de Caacupé y otras más. De la leyenda de Taú y Keraná, nacieron los 7 mitos del Paraguay, que eran sus hijos. Ellos son: * Teju Jaguá * Jasy Jateré * Moñái * Mbói Tui * Kurupí * Ao ao * Luisón Otros mitos famosos son Yaguareté Abá (El indio tigre) o “tigre-capiango”, Póra (fantasma), ka`aguy póra (fantasma del bosque), Mbói Tata (serpiente de fuego) y Pira Ñu (pez del campo). Los 7 mitos. Keraná, que significa dormilona, era una bella mujer que se pasaba el día durmiendo, vivía en una tribu y era la hija de Marangatu. Tau, era un espíritu malo que se enamoró perdidamente de Keraná. Para poder estar junto a ella, se transformó en un joven e intentó raptarla. Katupyry, que era el espíritu del bien, se interpuso para defenderla. Tau y Katupyry se dieron a una pelea que duró siete días y siete noches en la que finalmente venció Katupyry. Tau fue exiliado por Pytajova'i (diós del valor y de la guerra). En su desesperación, Tau raptó a Keraná y por esto Arasy lo maldice. Tau y Keraná tuvieron siete hijos con apariencia de monstruos o fenómenos: los 7 mitos. Teju Jaguá Teju Jaguá fue el primer hijo de Tau y Keraná. Se dice que es un gran lagarto con siete cabezas de perro, de allí deriva su nombre: teju: lagarto, jagua: perro. Según el mito vagaba por el cerro de Yaguarón y era amo de las cavernas del lugar, a donde arrastraba a sus víctimas para engullirlas. Otros afirman que era pacífico y que sólo se alimentaba de frutas y miel. Es considerado guardián de las riquezas de la tierra guaraní. Mbói Tu'i Mbói Tui fue el segundo hijo de Tau y Keraná. Tiene cuerpo de víbora y pico de loro. De estas características también proviene su nombre: mbói: víbora, tu`i: loro. Es respetado como dios de los anfibios, la humedad y el rocío. Moñái Moñái fue el tercer mito engendrado por Tau y Keraná. Es el protector de los ladrones y las picardías. Tiene la forma de una serpiente corta, menos de un metro de largo y con el grosor de un tronco. Vive en pantanos y esteros del Paraguay, no se le atribuye el título de protector de alguna otra especie de animal o plantas, es un mito de apariencia horrible que asusta a la gente. Algunos afirman que ver el Moñái produce la muerte Jasy Jatere Su nombre significa fragmento de luna. Jasy Jateré es un hombrecito pequeño de rubios y ondulados cabellos que vaga desnudo por las plantaciones del campo en horas de la siesta, posee además un bastoncito de oro, una especie de varita mágica, con la que atrae a su víctima, a quien luego lleva a su hermano Ao ao (que es antropófago). Otra manera de atraer a sus víctimas es el silbido que produce imitando el canto de un pájaro. Es considerado como el cupido guaraní. Se dice que Jasy Jateré rapta niños, los alimenta con frutas, miel y gusanos, luego los deja libre, pero éstos regresan a sus casas ya tontos. Por esto, las madres paraguayas advierten y prohíben a sus hijos salir a jugar en horas de la siesta, ya que corren peligros de ser llevados por Jasy Jateré. Kurupi Ao ao Ao ao es una especie de animal de cuatro patas, semejante a las ovejas, aunque es más grande y cruel. Se traslada en manada y su nombre se debe a la manera en que se llaman unos a otros “ao ao”. Es considerado dios de la fecundidad, ya que tuvo muchos hijos. Estos se trasladaban en manadas y comían personas. Se dice que la única manera de salvarse de Ao ao es trepando un mbokaja o palmera. Luisón Luisón es el séptimo hijo de Tau y Keraná; considerado señor de la muerte, debido al gusto que tiene por rondar cementerios y alimentarse de la carne de los cadáveres. Es uno de los mitos más terroríficos del folklore guaraní. Se dice que los martes y viernes, Luisón pierde la forma humana y se convierte en un perro de apariencia lúgubre, con grandes colmillos y que emana un olor muy desagradable. Recupera sus formas humanas al aclararse el nuevo día, donde es hombre nuevamente, pero de apariencia triste; está sucio y cansado. Otros Mitos Pombero El pombero es un hombre bajo, feo, de piel morena, manos y pies peludos, se dice que sus pisadas no se sienten y es considerado como el protector de las aves de la selva. Habita en el bosque o en casas abandonadas, y vaga durante las noches. En la comunidad paraguaya, el Pombero es relacionado con los hijos nacidos fuera del matrimonio, ya que éste entra a las casas de mujeres que viven solas y si ellas no le dan vino o cigarrillos quedan embarazadas con el simple hecho de que el Pombero les toque el vientre. Mientras que con los hombres, el Pombero puede convertirse en un perverso difícil de soportar, así como un valioso aliado en las relaciones con las mujeres y en sus cultivos. Entre las habilidades más resaltantes del pombero están la facilidad de mimetizarse, hacerse invisible, deslizarse por espacios estrechos como el ojo de una cerradura, puede correr de cuatro patas e imitar el silbido de los hombres, el canto de los pájaros y el sonido de las víboras. Museo Mitológico Ramón Elías En este museo, su fundador, Ramón Elías, ha creado un espacio en el que se encuentran representadas las imágenes de todos los personajes de la mitología guaraní.

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Videos de terror, encerio.
Videos de terror, encerio.
OfftopicporAnónimo8/24/2010

Aquí los videos: Tienes 20 segundos para parar el video. https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/6r_r-UKdhtM link: http://www.youtube.com/watch?v=6r_r-UKdhtM No lo veas. https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/TSI1ebayzjE link: http://www.youtube.com/watch?v=TSI1ebayzjE Blind Maiden: Parte 1 https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/Rr6sdRO8Eg0 link: http://www.youtube.com/watch?v=Rr6sdRO8Eg0 Parte 2 https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/q4T-2jFPt0 link: http://www.youtube.com/watch?v=q4T-2jFPt0 Parte 3 https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/0mt6ImWCSFA link: http://www.youtube.com/watch?v=0mt6ImWCSFA Parte 4 https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/http://www.youtube.com/watch?v=4QITE_DqGxU&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=http://www.youtube.com/watch?v=4QITE_DqGxU&feature=related Parte 5 https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/GTXkOo13OOg link: http://www.youtube.com/watch?v=GTXkOo13OOg Eso es todo, espero que lo disfruten

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