InicioOfftopicHistorias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 1.

Historias de Terror/Miedo/Como quieran llamarle: Parte 1.

Offtopic7/20/2010

Bueno amigos hoy les traigo 5 historias de terror que, para mi gusto, son las que mas miedo me dieron junto con las que voy a poner en la parte 2. Espero que les gusten y pongan su calificacion en sus comentarios. Gracias de todos modos.

Aqui van:



1. Blind Maiden: Una historia real probada por mi, luego entenderan porque sigo vivo.


-Tal vez se trate solo de eso,de una nueva Leyenda Urbana,pero de no ser así, nos encontrariamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría,una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror.Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros.

-Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.blindmaiden.com (blind maiden significa doncella ciega).Normalmente,si pretendes acceder a ella,por más que lo intentes,tu explorador no te lo permitirá ya que para hacerlo deberás cumplir tres condiciones.

-Encontrarte completamente solo,hacerlo exactamente en la medianoche de un dia sin luna y tener apagadas todas las luces de la casa.Entonces,solo entonces se te permitirá el acceso.Una vez dentro,enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece,sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás,como dice el slogan de presentación de la página,que estarás ante 'una experiencia real de horror absoluto'.Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no clicquear,ni por error,el botón de 'Aceptar' en participar activamente en la experiencia.

-Si asi lo hicieses seria tu fin y quedarias transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que,antes que tu,osaron,tal vez incrédulos,tal vez curiosos,a probar esta experiencia.Pero ¿que es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón? Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... por tu propia casa!

-Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo,de espaldas...entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás,antes de morir,será el rostro de la doncella ciega que,despiadadamente te arrancará los ojos... Como he dicho al principio,a mi,no me consta que sea verdad,y sinceramente,no pienso comprobarlo...si,lo reconozco,me da mucho miedo...pero yo les paso el reto a ustedes.

Preguntas:

1.¿Te atreves a comprobarlo?.
2.¿Se trata de una Leyenda Urbana,un montaje?.
3.¿O una terrible realidad?.
4.Responder preguntas 1, 2 y 3.

Porque me salvé:

Porque decidí usar el cerebro que tengo en la cabeza y no arriesgarme, tan solo para ver si era una leyenda urbana, o una verdad. Lo quise dejar en incógnito y apagué la Compu y me fuí a dormir. Si entran y apretan o no , queda a su cargo.




2. El séptimo piso: Esta me lo contó una amigo, que le paso a su tía.


-Esto es real es más que una leyenda urbana. La locura es muy peligrosa en esta y en la otra vida.

-Bien se sabe que en los hospitales hay muchas historias pues es un umbral de la muerte, mientras se esta acostado en una camilla personas con batas blancas a tu alrededor de ellos tienen el control de tu vida y cada decisión que toman puede ser benéficas o fatales para ti.

-La historia comienza en un séptimo piso de un hospital en Monterrey (México), todo era normal nada fuera de lo común pero un día una enfermera sufrió la perdida de su esposo e hijos, dejándola sola llegó a pensar que había ocurrido por estar demasiado tiempo atendiendo a los enfermos.

-Ella culpaba a los enfermos por su pérdida, buscó venganza en cada habitación y la situación de salud de los pacientes empeoraba y morían uno tras otro. Nadie sabía que es lo que ocasionaba la muerte de los pacientes.

-Un día un doctor sorprendió a esta enfermera suministrando un medicamento dañino a un paciente, trató de detenerla pero ella se dio a la fuga, en su intento de escapar no encontró salida y se refugió en el cuarto de limpieza, se ocultó en la esquina de aquel cuarto y se cortó las venas, se suicidó.

-Pasó el tiempo y todo paciente que era atendido en el séptimo piso moría por situaciones desconocidas; un paciente grito histéricamente, fue atendido de inmediato al verlo el estaba aterrorizado pues dijo haber visto una enfermera con aspecto pálido, varios pacientes doctores y enfermeras habían visto lo mismo. Así que los dueños del hospital no tuvieron más remedio que clausurar el séptimo piso.

Esto les cuento yo porque solo mi amigo y yo sabemos, y ahora ustedes:
-Aún el piso esta clausurado y si vas por el elevador al presionar el numero 7 hace caso omiso y no se puede parar en la planta. Por las escaleras las puertas están selladas para que nadie pase...




3. Debajo de la cama: Esta nos contaron en un campamento, y lo más probable es que sea verdad.

-Esto sucedió un 21 de octubre.

-Unas niñas, simplemente querían festejar Halloween en la casa de una de ellas. Pero lo que ellas creían como un festejo, era realmente una pesadilla.

-Cuando Julia, Romina, Florencia y Natalia llegaron a la casa de Mónica, lo primero que hicieron, fue ponerse a jugar a un juego de mesa. Luego, llego la madre de Mónica, a servir la comida. Cuando ya estaban satisfechas, subieron al pequeño cuarto de Mónica, y miraron películas de muertos vivientes, etc. Estas películas, a las niñas no las asustaron. Ellas no se asustaban fácilmente. Y por eso, habían decidido hacer esa "celebración", aunque ellas no sabían lo que significaba.

-Al terminar las películas, apagaron las luces, y Mónica, quería oír historias fantasmagóricas que cuente alguna de sus amigas. Cuando Julia estaba a punto de contar una historia, Natalia se opuso. Ella tenia miedo.
Entonces, prendieron la luz.

-Julia, muy enfurecida con Natalia, porque impidió que contara su relato, apago la luz nuevamente, y Natalia y Julia se pusieron a discutir. Mientras Mónica trataba de calmarlas, Florencia y Romina, solo observaban.

-Al final de todo, se pusieron de acuerdo, y apagaron la luz.
-Todas estaban calladas.

-Romina, Julia y Florencia, estaban acostadas en la cama de Mónica, mientras Natalia y Mónica estaban acostadas en una frazada que habían tirado en el suelo. Estaban tranquilas. Cuando de repente, escuchan un fuerte grito que provenía debajo de la cama de Mónica!
Florencia, procedió a encender la luz.

-Se dieron cuenta, de que Julia, no estaba mas sobre la cama. Era ella la que estaba abajo de la cama.

-Romina procede a mirar hacia abajo. La ven a Julia. Con cara de susto. Y sin hablar, y con el pulso rápido, sale de ahí abajo.

-Las chicas no entendían nada.

-Muy preocupadas por la situación, deciden ir al baño, a tranquilizar a Julia mojándole la cara con un poco de agua fría. Cuando están por abrir la puerta,
Julia grita ! No ! No ! Por favor, no habrán la puerta !
Mónica pregunta -¿Porqué?!
Me esta buscando !-dice Julia.
Pero, quien te esta buscando? le dicen sus amigas-
El,...el.!-dice Julia

-Todas las chicas, entraron en calor. Empezaron a sudar. Su corazón latía cada vez mas rápido. Hasta que Romina se cansó y abrió la puerta. No había nada.-Ves que no pasa nada? Interroga Romina a Julia.

-Julia quedo callada.

-Y avanza hacia el baño con sus compañeras.

-Cuando llegan alla, le mojan la cara, y la tranquilizan. Cuando iban a salir del baño, de nuevo, No ! No ! No habrán la puerta.! La abrieron nuevamente sin hacerle caso. Y tampoco había nada.

-Pasaron nuevamente hacia el cuarto.

-Y cerrar la puerta, para que Julia deje de alucinar con cosas, que nunca sucederían.
Cuando Mónica mira hacia la ventana, ve a una criatura extraña...Fuera de lo común.
Se queda sorprendida. Y lo primero que hace al ver a esa criatura, es gritar. La única que escucho ese grito, fue Julia. Pues las demás estaban en el piso de abajo, en la cocina yendo a buscar algo para comer.

-Cuando Julia escucha el grito, le dice que pasa ! Le contesta, esa cosa...que hay ahí ! Y con los ojos bien abiertos y con la cara pálida, mira hacia la ventana. Ella lo ve. Grita junto a su compañera.

-Las chicas escucharon el grito. Subieron rápidamente, y las encontraron bajo la cama, pálidas y con los ojos rojos.

-Romina, Natalia y Florencia, empezaron a creer que las chicas estaban locas.
Las sacaron de abajo de la cama, y les empezaron a hablar.

-Que les pasa ?!-Porque están así?!-Porque se van abajo de la cama?!
-El nos impulsa hacia abajo de la cama-dijeron Julia y Mónica.
-Quien es el ?!!
- Él.

-Las chicas ya se imaginaban de quien hablaban sus amigas.
Y muy asustadas, se dirigieron hacia el dormitorio de los padres de Mónica, y les contaron la historia.

-Mientras estaban yendo hacia el dormitorio de los padres, Florencia, se pregunta, -No se despertaron los padres de Mónica al escuchar todos estos gritos? A las chicas les pareció extraño. Y se dirigieron mas rápidamente hacia el dormitorio.

-Al llegar, se dieron cuenta, de que los padres no estaban durmiendo en la cama.
Y automáticamente, Julia y Mónica, se miraron a los ojos, y se fueron corriendo hacia la puerta, tratando de abrirla, y poderse ir.

-Pero sus amigas las alcanzaron. Y las chicas, no podían hablar...Ellas estaban paralizadas.
Y poco a poco, les pudieron decir solo 3 palabras ... "ABAJO DE LA CAMA".
Las chicas se dirigieron rápidamente hacia la cama de los padres, y se agacharon para mirar.

-Los padres estaban muertos, y desfigurados, bajo la cama.
Estaban las sábanas manchadas de sangre. Cuando vieron eso, vieron también, ver salir de abajo de la cama, una especie de criatura extraña, que se dirigía hacia el cuarto de Mónica.

-Romina la quería seguir. Pero Florencia la paró. Y le dijo que no lo haga.
Las tres chicas (Romina, Florencia y Natalia) se fueron a hablar con Julia y Mónica, y cuando fueron hacia donde estaban hace un instante, se dan cuenta de que ya no están ahí.
Romina fue corriendo hacia el dormitorio de Mónica.

-Y las ve a las dos, caminando lentamente hacia la cama.

-Ella ve, que se agachan, y se meten ahí abajo.

-Ve a esa criatura, que se esta por meter abajo de la cama junto a ella. Y Romina pegó un grito.-Chicas! Chicas ! Vengan rápido! y al oir eso, el ser extraño, la mira a Romina, y se aproxima hacia ella.Romina sale corriendo.

-A la mitad del camino, Romina para de correr. Se da la media vuelta, y se aproxima hacia el dormitorio de Mónica. Hacia la cama.

-Ella se mete abajo de la cama junto a sus dos compañeras. No sabia lo que hacia. Habí algo que la impulsaba a meterse ahí. No lo hacia voluntariamente.

-Cuando Julia, Mónica y Romina, estaban bajo la cama, la criatura se aproxima hacia ellas. Las desfigura. Igual que a los padres de una de ellas. Les saca los ojos.

-Natalia y Florencia, subieron rápidamente hacia el cuarto.

-Cuando vieron eso, solo gritaron, y no pararon de hacerlo, hasta que un vecino las escuchó, forjo la cerradura, y logro entrar a la casa.

-Natalia y Florencia, están en un psiquiátrico internadas...Mirando noticias en la televisión, y leyendo el periódico.

-Un mes después de lo ocurrido, murió el hombre que les salvo la vida a las dos niñas. No se sabe como, lo único que se sabe, es que murió debajo de la cama.


Al otro lado del espejo: Esto sucedio en España, se lo conto mi tia a mi papá, porque ellos vivían antes en España.




-Siempre supe que algo extraño latía tras la luna del enorme espejo que colgaba en el descansillo de la escalinata de entrada de la vieja mansión. Nadie recordaba desde cuando estaba allí. Mi madre bromeaba a ese respecto y decía que el verdadero propietario de la mansión era el espejo porque siempre había estado allí al menos, desde que la abuela Alicia tenía uso de razón. De niña solía pararme frente a él e inmóvil miraba mi reflejo algo borroso debido a lo antiguo que era.
— Mamá, ¿a que paresco un fastasma? Solía decir con la típica lengua de trapo que tienen los niños a los 3 años.
De más mayor su visión me inquietaba porque era como no estar sola, como si aquel antiguo cachivache tuviese vida propia y me estuviera observando. Lo cierto es que llegué a cogerle miedo. Detestaba estar sola en casa con aquel maldito espejo, me daba escalofríos. Sin embargo, todo parecía estar tan solo en mi voraz imaginación.

-Hace dos años, cuando cursaba el último año en la facultad de historia, cayó en mis manos uno de esos libros inclasificables pero interesantes. Era algo así como un compendio de historia, mitología y leyendas sobre los espejos. En aquel momento no lo relacioné con el viejo espejo de la escalinata, simplemente me pareció interesante y empecé a leerlo. Al principio, el libro no dejaba de ser una recopilación de los grandes mitos de la literatura; que si Alicia en el país de las maravillas, que si Narciso...pero a medida que el libro iba avanzando otro temas menos literarios y más inquietantes iban apareciendo. Anécdotas históricas, refranes, supersticiones, espejos con valores incalculables y lo que más me llamó la atención, espejos malditos. Era sorprendente ver el inmenso vademécum de espejos catalogados como malditos que estaba recogido en aquel tomo. Debía llevar como tres cuartas partes del libro leídas cuando de pronto en el apartado de espejos malditos vi una foto de un espejo idéntico al de casa.

Espejo roba almas:
Estos espejos fueron de los primeros que se fabricaron tras el descubrimiento del espejo por los técnicos italianos de Murano y datan de finales del siglo XVI. Dice la leyenda que el primer “espejo roba almas” perteneció a una “stregha” (denominación que reciben las brujas italianas) que por miedo a que se lo robaran — en aquella época casi no habían espejos y era muy codiciados — maldijo la pieza. La "stregha", a diferencia de las brujas nórdicas, es un agente del placer, una servidora del Eros, una mercenaria del amor y como tal el espejo se convertía en un arma indispensable a la hora de estar bellas para cautivar y seducir a sus victimas.

— Maldijo la pieza... ¿Y ya está? ¿Como puede dejar esto así, sin poner cuál es el maleficio? ¡Joder! Que mal rollo.

-Casi hubiese sido mejor no haber leído nada. Ahora conociéndome me iba a volver loca buscando información sobre aquel horrible espejo. Y así fue. Aquella misma tarde volví a la biblioteca y pasé la tarde buscando libros sobre espejos, maldiciones y brujería sin demasiado éxito. Por la noche, de camino a casa, pensé en descolgar el maldito espejo y tratar de ver si tenía algún tipo de inscripción o algo parecido. De todos modos iba a necesitar ayuda ya que aquel “espejito” debía pesar un montón.

— Hola Mama. ¿Está Miguel en casa?
— Sí, tu hermano debe estar arriba con su ordenador, como de costumbre.
— ¡Miguel! ¡Baja a echarme una mano please!
— ¿Qué ocurre? Dijo mi hermano desde la parte alta de la casa.
—Que necesito una mano para descolgar este espejo
— ¿Y eso? Preguntó mi madre desde el hall de entrada
— Ahora os cuento mi último descubrimiento

-Les expliqué a grandes rasgos lo que ponía en el libro de los espejos y mi inquietud al respecto de aquel horrible espejo en particular.

— ¿Y por una tontería que has leído en no sé que libro pretendes descolgar ese mamotreto? Además, igual no pone nada en la parte trasera. Dijo mi hermano deseando no tener que descolgar aquel pesado objeto.
— Por fa...venga...hazlo por mí.
— Esta bien, pero si es rompe la mala suerte te la quedas tú. Respondió entre risas.

-La verdad es que aquel espejo pesaba una barbaridad. Lo descolgamos y lo pusimos de cara a la pared para poder ver la parte trasera. Allí sólo había un papel adhesivo sucio y medio roto pegado en la madera donde con dificultad se podía leer “antigüedades cohimbres”. De pronto tanto yo como Miguel nos sentimos mal. Algo mareados, como si el esfuerzo realizado hubiese sido muy superior al real.

— A saber si eso aún existe y de existir a saber dónde puede estar. Dijo Miguel con cierto escepticismo
— Menos da una piedra. Buscaré en internet a ver si suena la flauta.

-Tras colgar aquel espejo de nuevo me mentí a navegar por la red en busca de aquella casa de antigüedades. Me pasé un buen rato rebuscando entre miles de falsas pistas y referencias y al final encontré un link que pintaba medianamente bien; “Casa anticuario Cohimbres desde 1817”. Al parecer era un anticuario de valencia y al menos en apariencia todavía estaba en funcionamiento. Entré en el link y apunté el número de teléfono que aparecía en la página. En ese instante Miguel entró en la habitación.
—¿Qué tal tu búsqueda?
— Encontré el sitio. Está en valencia y parece que aún existe. Llamaré mañana por la mañana. A esta hora estará cerrado sin lugar a dudas.
-A la mañana siguiente esperé que diesen las diez y llamé a aquel teléfono.

— A ver...96 453 65 87.
— Cohimbres dígame...
— Hola buenos días. Mire llamo desde Madrid porque estoy intentando averiguar los orígenes de un espejo antiguo en cuyo dorso estaba pegada una etiqueta vuestra.
—¿Cuándo se adquirió el espejo?
— No tengo ni idea pero como mínimo antes de 1935.

-Si la abuela recordaba haberlo visto siempre ahí al menos podía usar el año de su nacimiento como referencia.

— ¿1935?...uufff...creo que de entonces no guardamos ningún registro. Voy a preguntar al propietario pero creo recordar que los archivos se remontan a 1950. Lo único sería que el padre del actual propietario que fue quien llevaba esto antes recordase algún dato. Lo que ocurre es que tiene noventa y un años y no sé hasta que punto...Bueno voy a hablar con Max y le digo algo. ¿Dónde puedo llamarla? ¿Y su nombre es?

-Aquella mañana se me hizo eterna. No fue hasta media tarde que la mujer que me había atendido me volvió a llamar.

— ¿Puedo hablar con Verónica Aguilar?
— Si soy yo.
— Hola Verónica, soy Sandra de Cohimbres. Hemos hablado esta mañana.
— Sí, dígame.
— El propietario me comenta que no hay registros tan viejos y que aquí sólo cabría la posibilidad de mirar de preguntarle a su padre. Le voy a dar un mail para que me pase una foto del espejo y todos los datos que pueda a su respecto y en cuanto podamos le decimos algo.
— No sabe como se lo agradezco. Dígame el mail.
[email protected]
— En seguida les hago llegar la foto. Gracias de nuevo.

-En cuanto colgué fui a por mi cámara digital y me puse frente a aquel espejo para tomar una foto. Luego la pasé al ordenador con el fin de mandarla pero...sorpresa. Al ver la foto en el ordenador me quedé helada.

— ¿Qué coño hay dentro del espejo? Exclamé algo asustada

Amplié la imagen hasta dónde me fue posible y enfoqué nuevamente la imagen. El espejo estaba lleno e caras. Caras con expresiones de terror, con muecas dantescas, caras que se superponían, caras que a juzgar por sus peinados y atuendos no era actuales sino de épocas pasadas. Me aparté de un brinco del ordenador y caminé lentamente hacía aquel diabólico objeto. Estaba muerta de miedo.

— ¿Quiénes son esas personas, que les has hecho? ¿Qué eres exactamente? ¿Qué quieres de nosotros?... ¿Qué debería hacer? Me pregunté finalmente a mi misma.

-Envié el mail al anticuario explicándole lo de las caras y pidiéndole cualquier dato que pudiese recordar. Un vez hube enviado el mail busqué en Internet librerías esotéricas en Madrid. Quizás ahí encontrase algún libro dedicado a objetos malditos. O eso, o llamaba directamente a un exorcista, o a Mulder y a Scully. Así que comí algo y me fui a la librería Mandrágora, aparentemente la más grande de Madrid capital. Pasé allí toda la tarde y tan sólo encontré un libro sobre brujería en la Italia del siglo XV y XVI dónde se hacía mención a los rituales con espejos. Me llevé el libro a casa con el fin de leerlo entero y estudiar su contenido. Devoré sus páginas durante toda la noche, apenas dormí y cuando llevaba más del ochenta por ciento del libro encontré un dato interesante.

Espejos malditos:
Existen numerosas referencias históricas que hacen mención a maldiciones asociadas a espejos. La mayor parte de ellas entroncan con las supersticiones y creencias populares de que los espejos son una puerta a un universo paralelo o bien a que cuando en una casa muere alguien deben cubrirse los espejos para que el alma del difunto no quede presa en ellos. También hay que recordar la superstición popular respecto a la mala suerte derivada de la rotura de un espejo o la leyenda asociada al mundo de los vampiros según la cual estos seres no poseen reflejo alguno. De todas estas supersticiones o leyendas la que más peso ha adquirido a lo largo de los años es probablemente la de cubrir los espejos cuando alguien muere. Esta leyenda en particular entronca con las múltiples referencias que existen en el imaginario italiano sobre el uso que las "streghas" (denominación que reciben las brujas italianas) hacían de los espejo; en especial con el maleficio atribuido a los espejos roba almas*.

Acto seguido busque el asterisco en los anexos.
*Espejo roba almas: los espejos roba almas surgen en Murano a finales del SXVI. Formaban parte de los primeros espejos que vieron la luz y la leyenda cuenta que las “streghas” de la zona fueron sus primeras compradoras. Para ellas el culto al cuerpo y la belleza eran la razón de ser su magia que era básicamente amorosa; de ahí que los espejos fuesen para ellas de vital importancia. Por el miedo a su robo, ya que en la época eran considerados objetos de lujo, lanzaron sobre ellos una maldición que vinculaba los espejos a la casa donde estaban quitando la vida y atrapando en su interior el alma de todo aquel que pretendiese robarlos.

— ¿Y si no lo robo pero lo saco de mi casa? Mmmmm...Esto no pinta nada bien. Porque si están asociados a una casa en cuanto trate de sacarlo el espejo interpretará que lo roban. Pero por otra parte...no siempre estuvo en nuestra casa. Si eso es así alguien debió morir al sacar el espejo de su localización original. A menos que no exista una manera o que se deshiciera el hechizo. Pero no creo que el hechizo esté desecho, si lo estuviera no creo que apareciesen las caras de la fotografía. ¿Y que ocurre cuando lo pones en otra casa? ¿Cuál es entonces “su casa”? Uuuuffff.

-Me estaba poniendo enferma con aquel rompecabezas. La única cosa que aun me quedaba pendiente era hablar con el viejo anticuario. El debería acordarse de dónde salió aquel espejo, de cómo lo sacaron de donde estaba y lo que es más importante de qué pasó con los implicados en aquella transacción. Cerré el libro y me fui directa al botiquín del baño a por una aspirina. Tanto leer y darle vueltas a aquel asunto me había puesto un dolor de cabeza insoportable. Al salir de baño la curiosidad me hizo bajar las escaleras y acercarme a aquel espejo. Primero lo miré de lado desde la escalinata y luego avancé hasta ponerme frente a él. No sin un cierto temor me fui acercando hasta tocar su luna con las palmas de mis manos. En ese preciso momento recordé el mareo y el mal estar que tanto Miguel como yo sentimos al descolgarlo. Aquello debió ser un preaviso sutil que nuestro querido espejo nos estaba haciendo.

—¿Y si por desconocimiento te llegamos a sacar a la calle? ¿Y si a mi madre se le llega a ocurrir llevarte a restaurar? ¿Y si...rompo tu luna?

-De pronto era incapaz de separar mis manos del espejo o de moverme. Sentí que mis fuerzas mermaban, que iba a perder el conocimiento.

—¡No lo decía en serio maldito hijo de Satán! ¡Déjame en paz!

A la tarde siguiente desperté en mi cama con mi madre sentada expectante en el orejero de la esquina.
— ¿Mamá? ¿Qué...?
— Esta mañana cuando bajé a desayunar te encontré tirada inconsciente en el suelo del rellano frente al espejo. Miguel te subió hasta el cuarto y mientras yo llamé al médico. Aparentemente no tienes nada, sólo un desvanecimiento debido quizás a la falta de sueño o el calor.
— O a nuestro queridísimo “Espejo roba almas”
— ¿De qué hablas cariño?
— Todavía no tengo la información necesaria, cuando la tenga os contaré todo pero hasta ese momento que a nadie se le ocurra acercarse a ese maldito espejo, ni para mirarse. ¿Me has oído mamá?
— Si te he oído pero... ¿y eso?
—No preguntes y hazme caso ¿vale?
— De acuerdo hija, de acuerdo.

-Acto seguido me incorporé y aunque todavía me sentía débil bajé hasta la planta baja —tratando de ni tan siquiera mirar al espejo — fui a la cocina, abrí la nevera, cogí algo de embutido y un pedazo de pan y me dirigí al salón con el fin de llamar al anticuario.

—Cohimbres dígame.
— Buenas tardes, ¿podría hablar con Sandra?
— Sí, soy yo misma.
— Hola Sandra. Soy Verónica Aguilar que llamé ayer para preguntar sobre un espejo antiguo.
— Si ya recuerdo. Un segundo que le paso con Max que le contará lo que ha podido averiguar.

L-a espera se me hizo eterna. Que manía tenían ahora en todos lados de dejarte a la espera con esas horribles musiquillas de fondo. Me daban dolor de cabeza.

-Buenas tardes soy Max.
— Hola buenas tardes, mi nombre es Verónica Aguilar y llamé ayer respecto a un viejo espejo.
— Si lo sé. Mandó usted la foto por mail y una foto así de extraña no pasa desapercibida. ¿Qué es lo que se ve dentro del espejo?
— Esperaba que usted o su padre me lo pudiesen decir...al natural no se ve nada pero al hacerle la foto...
— Ayer por la noche le pregunté a mi padre acerca del espejo en cuestión. Primero, pensé que ni tan siquiera sabía de que le hablaba pero cuando vio la foto su cara se trasformó y adopto una expresión de terror que jamás había visto. Se puso muy alterado y me preguntó de dónde la había sacado. Le conté toda la historia y cuando acabé me dijo muy nervioso que ese espejo era el mismísimo diablo.
— ¿Y?
— Cuando conseguí que se tranquilizara me contó que el tan sólo lo había visto dos veces; una de muy niño colgado en la antigua casa que mis bisabuelos tenían Venecia y la segunda y última vez fue en 1929 con trece años cuando su padre llevó el espejo a Valencia para venderlo. Me dijo que el espejo llegó completamente tapado y que jamás lo vio destapado mientras estuvo en la tienda. Que lo vendieron a un precio bastante bajo y que se compró a través de una fotografía y el documento original donde constaban la fecha de fabricación y el origen.
—¿Y esa fotografía era como la mía?
— No lo sé, no me habló de ella.
— ¿Dijo algo respecto a cómo sacó su padre el espejo de la casa, o si después de sacarlo hubo algún suceso fuera de la normal?
— Sólo me dijo que si quería saber más sobre el espejo que debería recurrir a los archivos de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia, en la vía Asseggiano. Que buscase entre los casos catalogados como “brujería y exorcismo” de finales del siglo XVI. Bueno y añadió otro dato. Me dijo que no hay que mirarse en ese espejo que lo cubra desde un sitio dónde el no pueda verla, que ese espejo tiene ojos y oídos.
— No se imagina lo útil que ha sido hablar con usted. Dígale a su padre que si recuerda algo más que no dude en llamarme a cualquier hora del día.
— ¿Puedo preguntarle qué ocurre exactamente con ese espejo?
— ¿No lo ha explicado su padre nada al respecto?
— No. Estaba tan asustado que tuve que arrancarle las palabras.
— Digamos que es un objeto maldito, con vida propia y lo que trato de averiguar no es tanto cómo deshacerme de él, tal y como hizo su bisabuelo, sino cómo destruirlo. No quiero que pueda hacer daño a nadie más.
— Entiendo. ¿Pero realmente cree en maleficios y esas cosas en pleno siglo XXI?
— Sólo creo en lo que veo y lo de ese espejo no pertenece a este mundo, se lo puedo asegurar. Gracias de nuevo y si recuerdan algo más ya saben dónde estoy.
— Por cierto, al final cuando yo ya me iba añadió algo más y aunque yo no le encuentro demasiado sentido quizás usted sí. Dijo algo así como “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”
— Sentido tiene mucho pero de fácil no tiene nada. Gracias de todos modos.
— De nada y suerte.

-Colgué y seguí repitiendo mentalmente esa última frase “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”. Si sólo otro espejo podía romper la maldición aquello iba a ser bastante complicado. No parecía fácil hallar un espejo igual y si aquella familia acostumbrada a buscar piezas de anticuario no lo había conseguido ¿porqué iba a lograrlo yo? Pero… ¿Un espejo igual? La frase no decía eso, la frase tan sólo decía otro espejo.

-En cualquier caso lo primero era cubrirlo. No estaba dispuesta a correr más riesgos y la posibilidad de que aquel espejo fue de algún modo consciente de mis intenciones no me daba demasiada tranquilidad. Ahora sí que iba a necesitar toda la ayuda posible. Por otra parte tenía que averiguar el teléfono de la diócesis de Santa Maria del Sufragio en Venecia. Esperaba que por teléfono me pudiesen decir lo necesario; si tenía que ir hasta allí iba a ser un poco más complicado. Subí las escaleras en busca de Miguel.

— ¿Miguel? ¿Miguel dónde andas?
— Estoy en el ático. ¿Qué ocurre?
— Necesito que me eches una mano.
— ¿Para? Estoy liado.
— Baja y te cuento, es importante.
— Okey...ya voy. Mira que estas pesadita últimamente.

-Antes de hacer nada tenía que contarle toda la historia. Miguel al igual que mi madre tan sólo sabía que estaba investigando sobre los orígenes de aquel espejo pero lo que no imaginaba era todo lo que había ido descubriendo con posterioridad. Ahora debía contarle todo. Era bueno que supiese con que nos estábamos enfrentando y que me ayudase a pensar cómo acabar con aquello. Le saqué fuera de la casa por prudencia y le conté todo.

— ¿Me estás hablando de este espejo? ¿Va en serio?
— Miguel, no bromeo. Te pido que me creas. Ya sé que para este tipo de cosas eres muy escéptico pero te juro que no es un cuento, ni imaginaciones mías. Es real...muy real.
— ¿Y qué pretendes hacer? ¿Un exorcismo? Dijo Miguel entre risas.
— ¡Miguel joder! No es para hacer bromitas...el tema es muy serio.
— ¡Vale, vale! ¿Y que vamos a hacer?
— Por lo pronto taparlo para que no pueda hacer daño a nadie. Ah y cuidado,...este espejo ve y oye todo. Ni se te ocurra decir nada de esto dentro de la casa y evita mirarle. Si queremos taparlo deberos hacerlo desde arriba y ser rápidos. ¿Ha vuelto mamá del centro?
— Creo que no. ¿Por?
— Esperaremos a que venga y le contaré todo. Una vez empecemos con esto hay que estar muy atentos y no cometer ningún error. Imagina por un momento que entra cuando estamos a media faena y el espejo la ataca a ella. O que lo ve cubierto y lo destapa.
— Está bien peque...por una vez y sin que sirva de precedente te haré caso.

-Miguel sabía que cuando estaba hablando en serio de algo me sacaba de mis casillas que me llamara peque. Era como dar por sentado que el ser la hermana menor me convertía automáticamente en menos capaz, inteligente o algo parecido. Pero esta vez estaba tan preocupada que ni me inmuté.

-Al cabo de media hora mamá entró por la puerta. Sin dejar ni que se sacara la chaqueta la llevamos de nuevo al exterior.

— ¿Pero qué pasa? ¿Os habéis vuelto locos o qué? Nos decía mientras la arrastrábamos uno de cada brazo

-Nuevamente conté todo lo que sabía respecto a aquella antigüedad.

— Ahora entiendo porqué la abuela Carla solía santiguarse cada vez que pasaba frente al espejo. Posiblemente sabría algo. Yo siempre pensé que era un ritual sin más, nunca lo achaqué a un objeto en particular.
— ¿Quieres decir que ella sabía que el espejo estaba maldito? Pregunté algo sorprendida
— Quizás, o simplemente notaba que tenía algo extraño.
— ¿Y la abuela? ¿Sabes si ha comentado algo alguna vez?
— Pues que yo recuerde no y ahora después del alzheimer no sé si será capaz de recordar nada. Si quieres yo voy a ir mañana a verla a la residencia. Puedo probar a ver que dice.
— Me parece bien. Yo mañana me ocuparé de la diócesis. A ver si consigo averiguar algo más.
— ¿Y yo peque que quieres que haga?
— Primero no llamarme peque y luego podrías buscar algún libro sobre espejos y maleficios en las librerías de viejo del centro. En las esotéricas ya busqué yo y nada de nada. Quizás en las librerías de viejo encuentres algo.
— Oído cocina. Mañana me pongo a ello.
— Bueno, nos estamos olvidando de lo primero, hay que tapar a ese hijo de su madre.
— ¿Desde arriba no? Preguntó Miguel
— Tu y yo descolgamos la manta desde arriba y tu mamá esperas a nuestra señal en el salón y luego subes y con precinto pegas los extremos de la manta al cuadro. Esperemos que funcione.
— Coged una de las mantas de mi cama, son más grandes. ¿Sabes dónde están Vero?
— En el armario del pasillo ¿no?
— Exacto

-Así que agarramos la manta por los extremos y contamos en silencio hasta tres. En cuanto la manta tapó el espejo Miguel silbó para avisar a mamá. Entonces mamá salió del salón subió las escaleras y precintó cuidadosamente las esquinas hasta que la manta quedó bien sujeta.

— Mañana más. Ahora con vuestro permiso me voy a pegar una ducha y a comer algo.
— ¿Y eso es seguro? Preguntó Miguel
— Esperemos.

A la mañana siguiente inicié mis pesquisas acerca de la diócesis. Lo cierto es que no me costó demasiado encontrar el teléfono.

— Pronto
—¿Diócesis de Santa Maria del Sufragio?
—Si, mi dica. Desidera?
— Parla spagnolo?
— Si, hablo algo di spagnolo. Que posso fare por usted?
— Vera, tengo en mi poder un antiguo espejo Italiano del SXVI y según su antiguo propietario en los registros de esta diócesis puede haber información sobre los procesos de brujería asociados a este tipo de espejos.
— ¿Brujería? ¿ specchios?...ma..¿Qué está buscando?
— Averiguar cómo puedo deshacerme de un antiguo espejo roba almas fabricado en Murano en el siglo XVI.
— ¡Specchio ruba animas! Fa una eternità che non sentía parlare di questo. ¿Tiene uno en il suo poder?
— Si, por desgracia.
— É fantastico! Non sabe come quería estar lí.
— Agradezco su entusiasmo pero verá…yo lo que querría saber es cómo acabar con él…”eliminare”
— ¿Eliminare? Ma… ¡Cosa dice!... ¿No hablará en serio? É una obra di arte, non puo eliminare.

-En ese preciso instante comprendí que más allá de la dificultad del idioma jamás lograría que aquel hombre me entendiese. Lo que para mí era una amenaza y algo a destruir para el era una obra de arte. Así que sin pensarlo dos veces colgué el teléfono.

-Aquel mediodía Miguel y yo lo pasamos enterrados entre viejos libros de esoterismo, brujería, supersticiones y leyendas urbanas. Fue cuando ya empezaban a flaquearnos las fuerzas y el sueño se iba haciendo presa de nuestros cuerpos cuando una especie de melodía extraña llamó nuestra atención. Era como una melodía muy suave, algo así como una mezcla entre un pitido y un sonido rítmico. Ambos nos miramos extrañados por aquel sonido.

— ¿Oyes eso? Preguntó Miguel
— ¿Qué puede emitir ese extraño sonido?
— Ni idea. Espera voy a ver.
— Vale.

-No pasó ni un minuto cuando desde el hall de la casa Miguel exclamó con voz alarmada.

— ¡Vero ven! ¡Date prisa!

-Salí corriendo por el pasillo hacia el hall. El sonido era cada vez más intenso y empecé a ver extrañas luces reflejándose en las paredes del pasillo. Luces de varios tonos que se movían de un lado a otro como si tuviesen vida propia. Miguel estaba allí inmóvil mirando hacia el espejo con la cara desencajada. Me acerqué a él y miré al espejo. A pesar de seguir cubierto el espejo había empezado a emitir sonidos y luces que parecían debilitar el tejido de aquella manta. Era como si gracias a aquellas luces la manta se hubiese ido volviendo cada vez más transparente y ahora dejaba entrever el reflejo de la luna de aquel diabólico objeto y en ella las caras que aquella fotografía había logrado captar. Sin pensarlo demasiado agarré a Miguel por el brazo y le arrastré al exterior de la mansión.
— Miguel, esto se nos va de la manos .El espejo ya conoce nuestras intenciones y o hacemos algo o será el quien lo haga.
— ¿Pero qué coño quieres hacer? ¿Acaso sabes lo que hay que hacer?
— No. Sólo se me ocurre una cosa. El viejo anticuario dijo algo que quizás…
— ¿El qué Vero?
— ¿Qué significa para ti “Solamente un altro specchio romperà la maledizione”?
— ¿Sólo otro espejo romperá el hechizo?
—Sí, literalmente es eso pero… ¿Cómo te imaginas que eso pudiese realizarse?
— ¿Es eso lo único que tienes peque?
— ¿Tienes tu acaso algo mejor? ¿O cerramos la mansión para siempre y ponemos fuera un cartel donde se lea “no entrar espejo embrujado suelto”?
— Me alegra ver que conservas tu sentido del humor. Bueno… ¿y qué propones?
— ¿Tenemos algún otro espejo grande?
— Que yo sepa…
— ¿Y en casa de algún vecino, conocido, amigo cercano? ¡Piensa Miguel, piensa y rápido por Dios!
— ¡Joder, no me pongas nervioso! ¡Nunca he funcionado bien bajo presión!
— A mi no se me ocurre nadie.
— ¡Creo que ya lo tengo! En la casa de costura del barrio donde mama lleva los pantalones para que le hagan los bajos. En una modista tiene que haber un espejo grande.
— Tiene lógica, vamos.

-Entramos en la modista y sin apenas mediar palabra Miguel descolgó el espejo que tenía dentro del vestidor.

— ¡Es una urgencia, enseguida se lo devolvemos! Exclamó Miguel ante la cara de desconcierto de aquella buena mujer.

-Corrimos con aquel espejo a cuestas hasta la entrada de casa y una vez allí Miguel lo apoyó en el césped y me miró en busca de instrucciones.

— No tengo ni idea ¿vale? pero la lógica me dice que lo suyo sería enfrentar un espejo con el otro cuando el maldito esté en pleno funcionamiento. Es decir, algo así como que al reflejarse en otro espejo su propio hechizo se vuelva contra él. ¿Tiene eso sentido?
— Bueno, no suena del todo mal. Seguro que en Harry Potter funcionaría pero…Vero, esto es real y ¿qué pasa si no funciona?
— Tienes razón pero… ¿se te ocurre algo mejor?
— De acuerdo, pero yo digo cómo vamos a proceder. ¿Vale Vero?
— De acuerdo.
— Tú sube la escalera sin mirar al espejo y ponte arriba. Cuando yo te diga “ya” descubres el espejo dejando que la manta caiga. Pase lo que pase no mires hacia abajo. Sólo si yo te lo digo puedes abrir los ojos. Si pasados unos minutos no oyes nada sigue subiendo y sal por el balcón del segundo piso. ¿Vale?
—¿Y tú que vas a hacer?
— Yo sostendré el espejo. Por la cuenta que me trae me resguardaré detrás de él y procuraré no abrir los ojos.
— No dejes de hablarme. Así al menos sabré que sigues bien. Y si ves que no funciona me avisas, sales de la casa y yo saldré por arriba. ¿Vale Miguel? Prométemelo.
— Te lo prometo peque.

-No era un gran plan y la mera idea de volver a entrar ahí me daba pavor pero tampoco podía pensar en una solución mejor que aquella. Así que entré en la casa mirando a todos lados menos al maldito espejo de marras. Subí la escalinata y me puse justo encima de él. Sentía unas ganas increíbles de mirar pero sabía que no debía hacerlo. De ello dependía mi vida y la de Miguel. Agarré la manta y la dejé caer mientras avisaba a Miguel para que entrase en la casa. Pese a tener los ojos cerrados la luz que aquel espejo emanaba era tan fuerte que me costaba no abrirlos, sentía como si me quemasen los párpados y alguna que otra lágrima resbalaba por mis mejillas.

— ¡Miguel!, ¿cómo vas?
— ¡Voy avanzando, que no es poco! ¡Tranquila!

-El ruido era ahora ensordecedor. Un pitido agudo acompañado de ráfagas intermitentes de distorsiones cómo las que emite un televisor sin sintonizar habían suplido la melodía inicial. El estruendo era tan fuerte que a Miguel le empezaron a sangrar los oídos.

— ¡Tápate los oídos peque, me temo que esto sólo ha hecho que empezar!
— ¡Date prisa por favor!
— ¡Te aseguro que por la cuenta que me trae eso intento! No te imaginas el campo de fuerza que el espejo está haciendo sobre mí.

De pronto, aquel sonido agudo cesó y se empezó a oír un crujido estremecedor y de forma casi entrelazada se podían escuchar voces de todo tipo. Voces cercanas, lejanas, jóvenes, viejas, de hombres y mujeres…
— ¿Qué está pasando Miguel?
— Sé y oigo lo mismo que tú peque. Quiero imaginar que el enfrentar ambos espejos está dando resultado y las almas atrapadas en el se están liberando. De hecho la presión que el espejo ejercía sobre mí ha remetido.
— ¡Cuanto daría por poder abrir los ojos!
— ¡Ni se te ocurra!
— Lo sé, lo sé, tranquilo.
— ¿Cómo sabremos que todo ha terminado?
— ¿Intuición?
— ¡Joder…vaya respuesta!
— No tengo una mejor, lo siento
— Está bien pero esta vez deja que la intuición sea la mía. ¿Vale?
— Vale.

-Entonces se generó un silencio casi sepulcral. No se oían ni tan siquiera nuestras respiraciones; era como si se hubiese creado el vacío. Tanto Miguel como yo permanecimos en silencio intentando agudizar nuestro oído. ¿Se habría acabado todo o por el contrario aquello era tan sólo una estrategia para hacernos abrir los ojos? Creí que el corazón me iba a estallar; latía tan fuerte y tan rápido que sus pulsaciones se hacían tácitas incluso en mi cuello.

— ¿Crees que ha acabado? Pregunté con la voz temblorosa
— Todavía no te muevas. Esperaremos un momento y luego abriré los ojos. Pero sólo yo. Si todo está en orden los abres tú pero, si no te contesto, o te digo que huyas, vete escaleras arriba y sal por la ventana sin mirar atrás. ¿Vale Vero?
— Pero no voy a dejarte…
— ¡Vero joder! Te vas y punto. Si el puto espejo acaba con los dos todo esto no habrá valido de nada. ¿Lo harás?
— De acuerdo, lo haré.

-En aquel preciso instante Miguel abrió lentamente los ojos y un suspiro lleno de emoción contenida y sorpresa emanó de sus labios. Sus ojos se llenaron de lágrimas y con un hilo de voz entrecortado y casi inaudible susurró:

—Vero…abre los ojos…esto es...

-Abrí los ojos a toda prisa y la respiración se congeló en mi garganta. No recuerdo haber visto un espectáculo de tanta belleza en toda mi vida. La estancia se hallaba repleta de destellos de mil colores que parecían danzar por la habitación y a su paso impregnaban las paredes y los suelos dejando tras de si una estela luminosa. Al la vez un suave aroma a tomillo y lavanda embriagaba el aire que respirábamos. De fondo se podían oír susurros de voces que a nuestro entender debieron pertenecer alguna vez a seres humanos. Miré al suelo y vi las lunas de ambos espejos hechas añicos y a mi hermano sujetando un marco de madera vacío.
— ¿Estas bien Miguel?
— Eso creo. Salvo por un ligero zumbido en los oídos todo parece en su sitio.
—¿Qué se supone que son esas luces? Pregunté en voz baja con miedo a romper aquella visión casi celestial.
— ¿Almas? No lo sé Vero, pero si cada una de esas luces es lo que parece creo que hemos conseguido romper el hechizo.
— ¿Y a dónde se supone que van? ¿Van a quedarse aquí?
— Creo que ahora eso es lo de menos. Lo importante es que esta pesadilla se ha acabado y tú y yo estamos vivos para contarlo.

-Atónitos por el hermoso espectáculo permanecimos todavía un buen rato inmóviles. Poco a poco aquellas luces fueron palideciendo y las voces acallándose y confundiéndose en el mundanal ruido que entraba por las ventanas desde la calle.

—Será mejor que no contemos esto a nadie. No van a creernos y como poco nos tomarían por locos. Dijo mi hermano recuperando lentamente la sobriedad característica de su voz.
— Tienes razón Miguel, como casi siempre. ¿Sabes algo?
— ¿Qué?
— Que estoy encantada de tenerte por hermano.
— Y yo a ti peque…y yo a ti.

-Cuando llegó mamá a casa tras estar con la abuela en la residencia ya no quedaba ningún rastro ni de los espejos, ni de las luces; así que nos limitamos a contarle lo sucedido. Aunque en aquel momento la información que pudiera darnos ya no era demasiado necesaria le pregunté a mamá si la abuela había sido capaz de recordar algo respecto al espejo.

— No fui capaz de que me contase nada pero en cuanto le mencioné el espejo la expresión de su cara cambió. Fue como si hubiese visto al mismísimo Diablo.
Por fin podíamos volver a la tranquilidad de nuestras vidas y olvidarnos de espejos y maldiciones, pensé. Aunque he de reconocer que desde entonces cada vez que me miro en un espejo ya nada es igual. Desde ese día siento aún con más fuerza que antes que alguien me observa desde el otro lado.


Conclusión:
-Esta fue, para mi, una de las historias más impactantes que me contaron y por eso nunca quiero tener un espejo
en mi cuarto.



5.Claro de Luna: esta me la contó mi tío, ya que el es muy terrorífico y le encanctan las historias de terror.


Hacía un día frío y gris,que amenazaba tormenta.Mis padres se habían ido de fin de semana a la sierra aceptando dejarme solo en el piso por primera vez en meses.El piso parecía ahora mas grande y vacio,se me hizo muy raro no hablar con nadie durante toda la mañana.

Al caer la tarde pensé que era una buena ocasion para leer historias de miedo o ver alguna pelicula en el salon.Como en la tele no echaban nada me decanté por la segunda opción,sintiendo como me iba sumergiendo cada vez en aquellas listas interminables de relatos,incapaz de dejar de leer.

Miraba los títulos,buscando como un perro de presa algo que me hiciera sentir miedo de verdad,hacer que esa tarde de invierno mereciera la pena.Un ligero nerviosismo se apoderó de mi al salir al pasillo tras varias horas devorando webs,había anochecido sin darme cuenta.

Encendí toda las luces que pude apretando el paso hasta llegar a mi habitación,donde suspiré aliviado.Al rato pensé en lo miedoso que me estaba volviendo,avergonzandome de que alguien de mi edad tuviera aun miedo a estar solo,o a no estarlo.....


Miedo....


Seguí necesitando sentir miedo,pero cada vez las historias me impresionaban menos.Una historia titulada Claro de luna llamó mi atención y decidí echarle un vistazo sin nisiquiera fijarme en el nombre del autor.La historia hizo que un escalofrio me recorriera la espalda hasta que terminé de leerla.Trataba sobre un chico de quince años,que para demostrar lo valiente que era ponía de fondo de escritorio el rostro de una muerta maldita y la desafiaba a intentar matarle-No me gustaria estar en su pellejo-pensé compadeciendome de aquel desgraciado.

Me metí en un chat,no aguantaba mas las paginas de miedo.Allí hablé con algunos amigos mios y les conté la historia de ese niño.Ellos me lanzaron un reto,querian ver si tenia el valor de pasar una sola noche con un fondo de escritorio como el de la historia.
Acepté y busqué entre los Wallpapers.....hasta que mi vista se clavó en un pequeño recuadro con la foto de una niña medio descompuesta de rasgos indescifrables.

Al aumentar la foto no pude reprimir una mueca de asco,la larga melena negra le senvía para tapar su torvo y repulsivo rostro,que miraba con ojos enloquecidos al usuario que la observaba,con una mueca amenazante.Algo en ella resultaba hipnótico y perturbador,pero aun asi llevé el ratón hasta la casilla para seleccionarla como fondo y .....

La luz en todo el edificio se fue de golpe,dejando mi habitación sumida en una espesa oscuridad.Iluminandome con la tenue luz del movil me quedé con el foco fijo en la puerta del cuarto,como si alguien fuera a abrirla en cualquier momento.El ordenador emitió un pequeño zumbido y se encendió de nuevo,aunque la corriente no había vuelto aún.La cara de la niña muerta tomo forma poco a poco,hasta que me iluminó con su siniestro resplandor......



Terror......



La oscuridad,el corte de luz,todo estaba confuso en mi mente.Algo gritaba en mi interior mientras sostenía la mirada de aquella niña torturadora que me tenía bloqueado frente al monitor,hasta que lo entendí,para mi deseperación.Me llevé la mano a la boca para reprimir un grito,pues así empezaba el relato de Claro de luna.....

No pude soportar la mirada de aquella cosa,que seguía con la vista clavada en mi,retandome a examinarla de cerca.Era ella,sin duda,Marian,la niña torturada hasta la muerte por su propia madre antes de que esta se suicidara arrojandose al vacio.Temblaba,y torpemente intenté borrar el archivo tan atacado que el ratón se me calló partiendose en dos.

El movil se puso a vibrar sobre la mesa,estaba a punto de sonar cuando tapé el auricular con fuerza y un sordo sonido recorrió el aire,miré en la pequeña pantalla azul-Numero desconocido-.Por nada del mundo hubiera cogido esa llamada,así que apreté el movil como si quisiera axfisiarlo mientras se apagaba.

La luz acabó volviendo y reuní el valor para examinar la cara de aquella niña infernal.-No eres para tanto-pensé examinando la foto,entonces tuve la horrible sensacion de que me estaba siguiendo con la mirada.Moví la cabeza a un lado y otro,parecian imaginaciones mias,sin embargo al agacharme estaba seguro de que sus ojos se habían movido de posicion.

Apagé el ordenador, vi su cara desaparecer y respire aliviado,rezando para que aquella pesadilla fuera tan solo una buena historia que contar en los campamentos.Una extraña angustia me acompañó al acostarme,haciendome escuchar cada pequeño sonido que se oia en el solitario piso,mientras mantenía los ojos apretados,intentando resistir la tentacion de abrirlos para ver si había alguien observandome de cerca....

Sabía que en la historia el protagonista abría los ojos en la oscuridad encontrandose frente a Marian,y aquella idea me hizo desafiar la suerte mas de una vez,hasta que pude sentir perfectamente como algo empujaba lentamente el colchón hacia arriva durante unos segundos.El corazon se me disparó y me aferré a las mantas con fuerza,tentandome una oscura fuerza a mirar bajo la cama.

Un frio cortante me estaba helando los pies y me puse a estornudar intentando hacer el menor ruido posible.Pasé varias horas empapado en un sudor frio,rogando con los ojos llorosos que todo acabara.Hubo una luz blanca,tras la cual saltó el despertador del movil,aunque debía hacerlo varias horas mas tarde.Me tapé los oidos,el tono habitual del movil había cambiado solo,ahora era una especie de quejido extraño,casi una psicofonia,donde podía escucharse el lamento de un niña.....

Me tapé la cabeza con la almohada hasta que aquella voz de ultratumba cesó difuminandose en el aire.Cuando respirando tranquilo me quité la almohada de la cabeza el movil se cayó al suelo de un porrazo,justo al borde de los bajos de la cama....

Podía notar aún una luz que estaba iluminando el cuarto,aunque el movil estuviera tirado en el suelo.Tragando saliva abri los ojos un poco agachandome mientras tanteaba con la mano el suelo.Mi cara perdió el color cuando vi el monitor encendido en la absoluta oscuridad,y la torva mirada de la muerta observandome......

Gritando como un poseso me levanté apagando el ordenador de un fuerte golpe,pero su cara no desaparecio.Con un tirón brusco desenchufe el monitor,llevandome las manos a la cabeza sin dar credito a lo que estaba viendo.Debía eliminar aquella mirada como fuera....agarré el monitor alzandolo en el aire y lo hice añicos contra el suelo con un golpe tremendo que lo sumió todo de nuevo en la oscuridad.

Entonces el movil se encendió arrojando un tenue halo de luz que me permitió ver una putrefacta mano bajo la cama que se escondía pegandose hacía la pared.Fuera de control salí del piso lo mas rapido que pude,maldiciendome por echar cuatro vueltas a la puerta.Aporreé el botón del ascensor pero con la tensión cogí las escaleras sin siquiera pulsar el interruptor.Evité matarme de milagro porque mis piernas ya casi no me respondian y en el ultimo tramo de la escalera me caí rodando hasta llegar al portal.Pero sobreponiendome al dolor me incorporé echando a correr sin mirar atras.

A la mañana siguiente estaba mal,no era el mismo.Mi prima me acogió en su casa sin compreder muy bien lo que estaba ocurriendo.Intenté llamar a mis padres pero su movil aparecía siempre como desconectado.La noche se acercaba y le rogé a mi prima que no me dejara pasarla solo en una habitación.Aunque al principio se metió conmigo al ver el alarmante aspecto que presentaba acabó cediendo.

Decidimos pasar la noche viendo una maratón de peliculas para toda la familia,porque la sola mención de cualquier película de miedo me llevaba al borde del infarto.Cuando nos alcanzó la madrugada mi prima se levantó cansada a estirar las piernas.

-Voy al servició-dijo con ojos entrecerrados

-No vayas-salté alarmado-si nos separamos...

-Tengo que ir,ahora vengo

Viendola desaparecer camino al servicio me levanté a encender todas las luces.Un funesto presentimiento me cruzó la mente,mi prima estaba tardado demasiado,pero no me atrevía a ir a buscarla.Sentado en el sofa vi como la emisión cambiaba sintonizandose solo un canal vacio,de franjas grises intermitentes.Las lágrimas me recorrieron la mejilla saliendo en chorro sin poder evitarlo,porque ya sabía lo que eso significaba....

Miré absorto como el sonido se disparaba y me acerqué a romper la television,pero cuando vi lo que apareció cai inerte,sin fuerzas.Podía distinguirse en letras color sangre un mensaje en mitad de la pantalla,que rezaba:


--VOY A POR TI---



Pánico.......



Retrocedí sintiendo que me faltaba el aire hasta el sofa.Pedí auxilio a gritos,aunque ningún sonido salió de mi boca.Algo pareció atravesarme el alma y giré instintivamente la cabeza hacia el largo pasillo en penumbra que quedaba a mi derecha.Mi gritos mudos cesaron ahogados cuando vi aparecer a Marian arrastrando su raida melena hacia mi.....

Noté como una fuerza enorme me oprimía el pecho haciendome incar las rodillas en el suelo,difuminadose todo a mi alrrededor para fijar la atención sobre la figura bamboleante que caminaba en macabra procesión por el pasillo.Yo intenté ponerme en pie haciendo un esfuerzo titánico,pero fue en vano,pues los músculos ya no me respondian.Estaba paralizado,y ella se acercaba cada vez más y más...

Concentrandome al máximo logré recuperar algo de control sobre mi mismo y cuando ya apenas me separaban un escaso par de metros de ella me volví rapido hasta la pared,intentando encontrar una salida.No había.Tan solo me quedaba esperar lo peor...

Desesperado,miré como loco en todas direcciones hasta comprender que me encontraba entre ella y una altura de siete pisos.Noté que se detenía cuando acerque la mano a la ventana.-No es casual que me haya acorralado hasta aquí-pensé recordando que su madre había muerto también arrojandose al vacio,y seguramente eso era lo que pretendía que hiciera yo.

Abrí la ventana y noté la fria caricia del viento nocturno que me devolvió a la terrible realidad de lo que iba a hacer.Estaba a punto de saltar desde esa ventana,para acabar hecho puré,¡¡estaba loco,iba a suicidarme¡¡.Pero en ese momento hubiera hecho cualquier cosa,la que fuera,con tal no mirarla a la cara.Con esfuerzo logré echar medio cuerpo por encima de la barandilla,precipitandome al vacio.

Me agité revoltoso en el aire intentando remontar un vuelo imposible que tenía como destino mi muerte,antes de que un flash me golpeara de lleno y la oscuridad lo cubriera todo....


Vida........

Mis ojos se abrieron lentamente haciendo volver a mi consciencia de un lugar muy lejano con un sobresalto.Tarde en acostumbrarme a luz pero reconocí mi cuarto de inmediato,todo en perfecto orden.Miré el monitor,nisiquiera tenia puesto aun el fondo de escritorio,todo había vuelto a la normalidad.Un escalofrio me recorrió la columna y me giré hacia la puerta del armario,que estaba entreabierta.Durante un instante me parecio vislumbrar un ojo negro entre las sombras que me miraba oculto por mechones de pelo negro,pero me quite la idea de la cabeza,aquello no podia ser real.

Entonces una musica comenzó a sonar por los altavoces,una musica que me dejó petrificado en el asiento.Notas tristes salpicaban una melodia evocadora,si,no cabia duda de que era esa.La sonata del claro de luna.Oculta en su armonia sentí una presencia cercana,que se aproximaba por el pasillo a paso lento,casi marchando al ritmo de la musica.Con los ojos llorosos de desesperacion vi resonar acompasadamente esos pasos entre las finas paredes,pum,pum ya faltaba poco.....

Sintiendome indefenso me oculte dentro del gran armario apretujandome al entrar contra los bultos que tenia dentro.Tuve que hacer un esfuerzo tremendo para meterme procurando no hacer ruido,mientras cerraba con delicadeza la puertecita.Escuché atento como esos pasos daban con mi cuarto,pero entonces capte una respiracion entrecortada a mi lado y comprendí,demasiado tarde...

Un rostro surgió del interior del armario rompiendo mi alma en una cascada de irrefrenable dolor que sesgó mi vida,llevandome al otro mundo como ultima visión la mirada de aquel ser torturado,que me agarraba la cara con sus frias manos,sintiendo como todo se fundía en negro,para siempre.

Muerte........

La madre del chico entro en su cuarto,al parecer habían vuelto antes de lo previsto.Pasadas las horas sus padres empezaron a preocuparse cuando nadie tenía noticias del muchacho,como si se lo hubiera tragado la tierra.En el cuarto aun sonaba la sonata del Claro de luna por los altavoces,y percatandose de ello la madre se puso a investigar atacada.

Cuando abrió la puerta y se lo encontró con la cara desencajada por el pánico y los ojos desorbitados se desmayó con un grito.Alertado,su marido fue corriendo y cayó de espaldas horrorizado,pero tuvo que recuperarse para atender a su mujer,que yacía incosciente en el suelo.Solo les veia los pies,mientras contemplaba en silencio como el hombre se empeñaba inutilmente en devolverle la vida a su hijo,en vez de preocuparse por su mujer,que estaba al alcance de mi mano....

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