I

inmundo

Usuario

Primer post: 16 ene 2010Último post: 16 nov 2017
25
Posts
263
Puntos totales
43
Comentarios
Enfoques alternativos sobre Libia (y la revolución árabe)
Enfoques alternativos sobre Libia (y la revolución árabe)
InfoporAnónimo4/4/2011

Actualizo este post con los últimos artículos del economista marxista R. Astarita sobre el conflicto social y político en Libia. Creo que la virtud principal de estos aportes es el de brindar un enfoque desde una visión global del capitalismo, haciendo hincapié en las condiciones objetivas de la economía y la sociedad (con la contradicción capital-trabajo como prioridad explicativa), más que en teorías conspirativas que explican todo en base a la contradicción entre el imperialismo y las naciones oprimidas, como hacen Fidel Castro, Chávez, y muchos representantes de la izquierda. Enfoques alternativos sobre Libia (y la revolución árabe) En las últimas semanas han circulado numerosas notas, artículos y declaraciones del campo de la izquierda, con interpretaciones de los levantamientos en Túnez, Egipto y más recientemente en Libia. A grosso modo, de la lectura de esos trabajos -muchos se pueden leer en sitios de Internet dedicados al pensamiento crítico, pero también de los partidos de izquierda- es posible distinguir dos líneas de interpretación principales. Por un lado, la que sostiene que en el mundo árabe se está desarrollando una revolución de contenido obrero y popular, que está en tren de barrer a los regímenes dictatoriales y pro-imperialistas, y podría profundizarse en un sentido socialista. Esta visión -que defienden algunos grupos trotskistas- exalta no solo los logros democráticos, sino también el “poder de las masas sublevadas” y el “avance hacia su autoorganización”, que no podrían controlar los poderes establecidos. El criterio de esta interpretación pasa por el eje “confrontación entre todas las clases dominantes, por un lado, y las masas trabajadoras y oprimidas por el otro”. La segunda corriente, mucho más extendida, interpreta el conflicto en términos del “imperialismo (y sus agentes, insertos en los países árabes) enfrentando a las naciones oprimidas, y sus gobiernos”. Dado que en “Reflexiones sobre la revolución en Egipto” me centré en el primer tipo de enfoques, en esta nota presento los argumentos por los cuales tampoco acuerdo con la segunda línea. Paralelamente ofrezco mi interpretación (que de todas maneras ya había adelantado en la nota sobre Egipto). Antes de entrar en el asunto, señalo que estas diferencias suscitan enfrentamientos enconados en la izquierda. Es que las cuestiones que se debaten están lejos de ser neutras, o “académicas”. Por caso, si Kadafi manda disparar contra los manifestantes, unos pueden “mirar para otro lado” porque en el fondo están convencidos de que es “un mal necesario para frenar al imperialismo”; y otros denunciarán que “estamos ante el asesinato del pueblo por el dictador”. Es imposible que ante diferencias tan abismales no se exacerben los ánimos, y suban de tono los calificativos. Por eso son frecuentes acusaciones del tipo “usted objetivamente está con el enemigo”, y que el debate termine bloqueado. El problema de fondo es que estamos ante diferencias ideológicas, que se ponen al rojo vivo en una coyuntura de alta tensión de la lucha de clases . Por eso, no se trata de que haya compañeros “traidores”, o que deseen el triunfo “del enemigo”. En estas coyunturas afloran las convicciones profundas, y éstas no cambian de la noche a la mañana. Frente a esto, solo me cabe apelar a que cada cual tenga la máxima honestidad intelectual posible; y ofrecer mis propios argumentos. Seguir leyendo este artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/04/enfoques-alternativos-sobre-libia-y-la-revolucion-arabe/#comments Otro artículo que continúa el tema: La izquierda y Libia El levantamiento del Libia contra la dictadura de Khadafy ha puesto en evidencia las profundas divisiones que atraviesan a la izquierda. No me refiero a la clásica división entre las tendencias que se identifican con las políticas “reformistas keynesianas” (de administración consensuada de los negocios del capital) y las tendencias radicales (inspiradas, por lo general, en alguna versión del marxismo), sino a una divisoria cuyo eje pasa por la “solidaridad anti-imperialista con Khadafy, frente al ataque de la OTAN”, o por “la solidaridad con la lucha democrática de los sublevados contra Khadafy”. ¿Es el eje del conflicto el problema “nacional”? ¿O es el eje del conflicto la cuestión “democracia” (capitalista, pero democracia)? La izquierda -tanto la más radicalizada, como la moderada- se divide según responda a estos interrogantes. Los que piensan que el problema es “nacional” desean el triunfo de Khadafy, y que se aplaste a los sublevados. Quienes sostienen que se trata de la lucha contra una dictadura, desean la derrota de las tropas de Khadafy. En consecuencia, militantes que se reivindican de izquierda y marxista, si vivieran en Libia, estarían enfrentándose a tiros. Pero aunque no se llegue a este extremo, la división es igualmente grave. Tomemos el caso de la actitud ante la masacre de la población por parte de Khadafy. La izquierda que sostiene que el conflicto es “nacional” (o en buena parte “nacional”), dice que se trata de exageraciones de los grandes medios controlados por el imperialismo; y repudia las condenas -por ejemplo de las Naciones Unidas- al régimen de Khadafy, con el argumento de que son parte de la agresión imperialista. La izquierda que analiza el conflicto en términos de una lucha anti-dictatorial, sostiene exactamente lo opuesto, e intenta que se difundan las denuncias contra el régimen. Por supuesto, hay algunos que pretenden mantenerse “en el medio”. “En parte es un conflicto por la democracia, y algo de razón tienen los sublevados, pero en parte es un conflicto nacional, y algo de razón tiene Khadafy”. Desde este enfoque, se admite que Khadafy es “sanguinario”, pero también se está en contra de que la ONU lo condene por violaciones a los derechos humanos. Los sublevados luchan contra una dictadura, pero son manipulados por el imperialismo. Estos intelectuales que están “en el justo medio” no afirman explícitamente que están a favor de que triunfe Khadafy, pero dan a entender que el triunfo de los rebeldes equivaldría al triunfo de la OTAN y el imperialismo (secesión de Libia, gobierno títere, etc.). Por las razones que presento más abajo, considero que esta posición es funcional a la postura “nacional”. Dado que ya he tratado la cuestión en la nota anterior, aquí solo amplío argumentos a favor de la posición que sostiene que en Libia se está desarrollando una lucha por la democracia (capitalista), lucha con la que me identifico, y presento algunas de las contradicciones en que incurre la postura “nacional”. Empiezo con un tema que está conectado a las diferencias en la izquierda, el referido a los medios de comunicación y la información con que se nutren los análisis. Seguir leyendo este artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/07/la-izquierda-y-libia/ El siguiente: Críticos nacionales y Libia “La izquierda y Libia” ha provocado algunas airadas respuestas en mi contra, como puede verse en los comentarios que acompañan a la publicación de la nota en http://www.kaosenlared.net/noticia/la-izquierda-y-libia-1. No podía ser de otra manera, dado que mis críticos desean el triunfo de Khadafy, y yo deseo el triunfo de los rebeldes. Sin embargo, lo importante no es constatar que las diferencias son abismales, sino evaluar el peso de los argumentos que me han dirigido. A pesar de que los “comentarios” son necesariamente escuetos, permiten sin embargo saber por dónde estarían flaqueando mis argumentos, y cuáles serían los puntos fuertes del sector “nacional-izquierdista”. Pues bien, básicamente se me dirigen tres críticas: A) Estoy pidiendo la entrada de la OTAN en Libia; por lo tanto soy pro-imperialista (“otanero”, como ha escrito alguien), y un enemigo a quien, eventualmente, cabría castigar duramente por “contrarrevolucionario”. B) Me baso en los medios imperialistas, que exageran y manipulan. C) Los sublevados son manejados por el imperialismo. Seguir leyendo el artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/10/criticos-nacionales-y-libia/ El siguiente: Zona de exclusión en Libia Con el establecimiento de una zona de exclusión aérea en Libia, por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, los que sostienen que en Libia está en juego una lucha antiimperialista creen ver confirmada su tesis. “Fidel tenía razón”, dicen. Como expliqué en otras notas, según esta óptica, la sublevación ha sido orquestada por el imperialismo; los sublevados -y el gobierno provisional de Benghazi en particular- son sus títeres; y su triunfo llevaría a Libia a convertirse en una colonia, o semicolonia, del imperialismo estadounidense (o europeo). Khadafy encarnaría, entonces, la lucha por la independencia nacional libia. En definitiva, el régimen de Khadafy está acosado por una ofensiva neocolonial, y el establecimiento de la zona de exclusión por la ONU lo prueba. Mi argumento ha sido el opuesto. La sublevación es producto esencialmente de las contradicciones internas de Libia -y en general en los regímenes del mundo árabe-; los sublevados levantan reivindicaciones democráticas similares a la de sus pares en Túnez y Egipto; y el pedido de armas o de una zona de exclusión aérea no modifica el carácter de este enfrentamiento. Naturalmente, el hecho de que ahora se haya establecido una zona de exclusión aérea, no tiene por qué modificar el argumento. Simplemente se ha concretado lo que hasta ahora había contemplado como una posibilidad teórica. De todas maneras el asunto da tela para examinar todavía un poco más la lógica del razonamiento “pro tesis de Fidel”. No repito aquílo que ya sostuve en otras notas -por ejemplo, acerca del origen del levantamiento- sino hago hincapié en un punto decisivo en el análisis de las relaciones internacionales. Es que si la tesis “nacional” es correcta, habría que explicar cómo es posible que países como China y Rusia le hayan dado vía libre a la zona de exclusión (al abstenerse, ya que tienen poder de veto en el Consejo); que otros igualmente soberanos, como Alemania, India y Brasil, también se hayan abstenido; y que la Liga Árabe haya apoyado al gobierno de Benghazi en su solicitud de la zona. Precisemos lo que estamos diciendo: según la tesis “nacional”, EEUU, Gran Bretaña y Francia intervienen para transformar a Libia en una colonia (o semicolonia), esto es, buscan ocuparla militarmente para sostener a un gobierno impuesto por ellas. Y esta operación colonialista sería consentida por algunos de los Estados más poderosos del mundo. Esto es, habría que creer que Rusia, por ejemplo, no tiene mayores problemas en que Libia se transforme en una colonia de EEUU. Seguir leyendo el artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/18/zona-de-exclusion-en-libia/ Imperialismo, petróleo y revolución en Libia La intervención militar de EEUU, Gran Bretaña, Francia y otros países contra Khadafy, ha merecido dos explicaciones principales desde la izquierda. En esta breve nota explico por qué las encuentro insatisfactorias. Empiezo con la primera, que se ubica en la interpretación “conflicto por apoderarse del petróleo libio”. ¿El objetivo es apoderarse del petróleo de Libia? La primera de estas explicaciones, y la más extendida, dice que el objetivo de la intervención es apoderarse del petróleo libio; esto es, se trataría de una típica intervención colonialista. La tesis está en línea con la idea de que los rebeldes son dirigidos, o manipulados, por el imperialismo; que como tales constituyen la punta de lanza de una ofensiva neocolonial, y que Khadafy encarna la lucha por la soberanía y la independencia nacional de Libia. Desde este punto de vista, lo que está en juego es si el petróleo seguirá estando en manos de los libios, o pasará a ser propiedad de los nuevos colonialistas. Seguir leyendo el artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/21/imperialismo-petroleo-y-revolucion-en-libia/ Libia, intervención y la rueda de la historia Gilbert Achcar creció en Líbano, y es profesor de la School of Oriental and African Studies en la Universidad de Londres. Ha publicado The Clash of Barbarisms: The Making of the New World Disorder y The Arabs and the Holocaust: The Arab-Israel War Narratives. En las últimas semanas ha sostenido que en lo esencial el levantamiento contra Khadafy es por libertades democráticas. Achcar siempre ha mantenido una posición anti-imperialista, pero admite la necesidad de la intervención extranjera imperialista para frenar la masacre de los rebeldes. El tema es que en un texto que está circulando por Internet (puede verse en vientosur.info) plantea el siguiente problema: si se pudiera volver atrás la rueda de la historia, y regresar al momento previo al inicio del genocidio de Ruanda, ¿nos opondríamos desde la izquierda a una intervención de las fuerzas imperialistas y extranjeras, destinada a impedirla? Seguir leyendo el artículo en el blog: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/25/libia-intervencion-y-la-rueda-de-la-historia/ Más críticas y argumentos acerca de la intervención Mi posición acerca de Libia y la intervención de las potencias imperialistas ha desatado una ola de críticas e insultos hacia mi persona (pueden verse de nuevo en kaosenlared.net). Algunos sostienen muy seriamente que no deberían publicarse mis posiciones en sitios alternativos, y se cuestionan cómo se me puede considerar siquiera de izquierda. Indudablemente, a sus ojos, soy un agente de la CIA, o algo por el estilo. En realidad, lejos de intimidarme, las críticas me llevan a profundizar los argumentos. Después de todo, nunca escribo para satisfacer el sentido común del público de izquierda. Una lucha por libertades democráticas Empiezo subrayando la cuestión de fondo: estamos asistiendo a un proceso que abarca a millones de personas de todo el mundo árabe, que se caracteriza por el cuestionamiento de dictaduras y regímenes represivos establecidos desde hace décadas. Los procesos de Túnez, Egipto, Libia, Bahrein, Yemen y ahora Siria, son de la misma naturaleza. Es absurdo decir que en Egipto se luchó por libertades, pero en Libia los sublevados lo hacen como agentes del imperialismo. Al respecto, reproduzco un pasaje del discurso que dio Seyyed Nasrallah, Secretario General de Hizbullah, el pasado 19 de marzo, a los asistentes a un acto organizado por Hizbullah en apoyo a las revoluciones de los pueblos árabes, en el recinto de Seyyed Ash-shuhada en el barrio del sur de Beirut. Refiriéndose a Libia, dijo: Seguir leyendo el artículo en el blog:http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/26/mas-criticas-y-argumentos-acerca-de-la-intervencion/ Países árabes: Acerca de complots y manipulados Vuelvo a la rebelión en el mundo árabe. Gente amiga me ha preguntado por qué estoy tan obsesionado con el tema. La respuesta es simple. Porque considero que estamos ante un movimiento de proporciones gigantescas, ante uno de esos pasos que dan los explotados y oprimidos, que marcan época. Millones se han levantado en muchos países, enfrentando a regímenes dictatoriales, brutales. Me dirán que luchan por reivindicaciones burguesas (libertad de opinión, de reunión, elecciones y parlamento, derecho a defensa en juicio, etc.) y que continúa la explotación del capital, y no puedo menos que acordar. Pero también he explicado en otras notas que no es lo mismo una dictadura que una democracia burguesa. Pero por sobre todas las cosas, es inmensamente progresivo lo que se está dando en el mundo árabe desde la perspectiva de la lucha por el socialismo. Es que incluso en Rusia, donde existió la experiencia revolucionaria más profunda y extendida (formación de soviets), hubo que pasar por la democracia (¿qué fue si no el llamado a la Asamblea Constituyente por los soviets?). Esto le parecerá inaceptable al sectario, pero es el camino que siguen las masas cuando quieren tomar sus destinos en sus propias manos. Sin embargo, no es esto lo que me ha movido a escribir todas estas notas sobre los procesos en el mundo árabe, sino el rechazo que me genera la postura que adoptaron muchos sectores de la izquierda. Es que desde la izquierda estamos asistiendo a un ataque ideológico y político contra las movilizaciones, y particularmente contra las que enfrentan a Khadafy. Por todos lados aparece el mismo discurso: “se trata de un complot imperialista”; “son manipulados y títeres”, “las sublevaciones son organizadas por las potencias extranjeras”, etc., etc. El argumento es viejo. Recuerdo que en 1968 el PC argentino justificaba la invasión a Checoslovaquia diciendo que “hay pruebas irrefutables de que el descontento está organizado por EEUU para atacar al socialismo”. En 1969 la dictadura argentina explicaba que el Cordobazo había sido organizado por un pequeño grupo de subversivos “indudablemente” manejados desde el extranjero (esta vez Cuba y similares). Y así ante cada movilización. Por eso Khadafy, ante las primeras manifestaciones en su contra, dijo que se trataba de “ratas, drogadictos, agentes de Al Qaeda y de las potencias extranjeras”. Luego la izquierda nacional (bajo guía espiritual de Chávez y Fidel) dio por “probado” que todo se debe a una conjura organizada por el imperialismo (era mejor olvidarse de Al Qaeda). Aunque la conjura solo parece existir cuando las masas enfrentan a los gobiernos que esta izquierda nacionalista (incluye marxistas que se pasaron al bando nacional) ya ha establecido que son “nacionales y progresistas”. Si miles arriesgan sus vidas por sacarse de encima a la dictadura de Mubarak, se trata de “luchadores por sus libertades”. Pero si otros miles hacen lo mismo en Siria o Libia, no pueden ser menos que “manipulados”, o “títeres a sueldo” de las potencias. En el fondo, lo que odia esta izquierda es la movilización. Tiene miedo de que la gente cuestione a sus “líderes sacrosantos”, y a los burócratas que los rodean, y que abra espacios para la crítica y la reflexión, para la organización y la actividad política. Es por este motivo que se organizó un “frente unido” de hecho, ideológico y político para vilipendiar a las masas movilizadas, y en especial a los sublevados en Libia. A este “frente unido” se han incorporado recientemente algunas organizaciones que en un principio manifestaron su apoyo a la rebelión, pero que a partir de la intervención de la OTAN pasaron a considerar que los rebeldes de Libia constituyen una avanzada colonialista en la región. En todo esto, por supuesto, permanece la misma cuestión que nunca pudieron responder los defensores de la tesis “complot y masas manipuladas”. ¿Cómo es posible que cientos de miles no estén manipulados cuando aceptan seguir con sus vidas cotidianas bajo un régimen político determinado, pero pasan a ser “manipulados” cuando se lanzan a las calles, arriesgando todo en ello? Veamos la cuestión bajo este aspecto. En todo el mundo árabe existe un profundo y extendido sentimiento antiimperialista. La tesis “nacional y popular” dice que los sublevados son agentes de la neocolonización de Libia. Si esto fuera así, afectaría a todo el mundo árabe, y debería generar una ola de repudio y rechazo a los sublevados libios. Sin embargo, hay una llamativa ausencia de manifestaciones con eje en el antiimperialismo en las principales ciudades árabes. ¿Por qué no vimos movilizaciones de miles de personas en Egipto, Túnez, Líbano, Jordania, Siria, agitando como consigna “Hay que aplastar a la sublevación en Libia, porque se pasó del lado del imperialismo”, o algo parecido? El caso de Líbano es importante, porque llegó a copatrocinar la resolución de la ONU que autorizaba el uso de la fuerza. En este país existe una larga tradición de lucha contra las injerencias extranjeras y el imperialismo. ¿Por qué no hubo manifestaciones de alguna importancia contra los sublevados, y pidiendo que se diera vía libre para que Khadafy los aplastara, ya que se habrían pasado al bando imperialista? ¿También van a decir que les “lavaron el cerebro”? ¿No hay límite para la soberbia de algunos intelectuales de izquierda? ¿Es posible que sus dogmas o pequeños intereses “de partido”, prevalezcan por sobre los impulsos vitales de los seres humanos embarcados en acciones colectivas? Para colmo, en el caso de Libia, hay que encajar la tesis “los sublevados son manipulados”, con el hecho de que el régimen de Khadafy está enviando mercenarios extranjeros a reprimir al pueblo libio. ¿No hay límites para las incoherencias? Las explicaciones deberían tener alguna lógica. El problema de fondo con las tesis conspirativas, y con las explicaciones que se están adelantando por estos días en relación a los sucesos de los países árabes, es que no pueden ocultar el hecho principal: millones de seres humanos se han puesto en movimiento, y ponen en cuestionamiento no solo a burócratas y dictaduras, sino también a algunos esquemas que no pueden dar cuenta de lo que está sucediendo. Seguir leyendo el artículo en el blog:http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/04/03/paises-arabes-acerca-de-complots-y-manipulados/ Sobre Egipto: http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/02/14/reflexiones-sobre-la-revolucion-en-egipto/

10
2
Bergoglio contrastado: dictadura e Iglesia
Bergoglio contrastado: dictadura e Iglesia
InfoporAnónimo4/11/2010

Operación cónclave Mientras en Alemania se vela “el papado fallido de Benedicto XVI”, Bergoglio intenta lavar su imagen en espera de un eventual nuevo cónclave. Las partes más significativas de su libro y los documentos que contradicen esa versión angelical. El rechazo de Emilio Mignone a los pastores que entregaron a sus ovejas y la mutilación de documentos para ocultar el apoyo episcopal a la dictadura. Por Horacio Verbitsky Cuando la publicación más importante de Alemania, Der Spiegel, se refiere al “papado fallido” de su compatriota Joseph Ratzinger (el mismo término que la Inteligencia estadounidense aplica a los estados con vacío de poder en los que justifica su intervención), el primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, emprende una operación de lavado de imagen con la publicación de un libro autobiográfico. El ostensible propósito de “El Jesuita”, como se titula, es defender su desempeño como provincial de la Compañía de Jesús entre 1973 y 1979, manchado por las denuncias de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics de que los entregó a los militares. Ambos estuvieron secuestrados cinco meses a partir de mayo de 1976. En cambio nunca reaparecieron las cuatro catequistas y dos de sus esposos secuestrados dentro del mismo operativo. Entre ellos estaban Mónica Candelaria Mignone, hija del fundador del CELS, Emilio Mignone, y María Marta Vázquez Ocampo, de la presidente de Madres de Plaza de Mayo, Martha Ocampo de Vázquez. Ratzinger tiene 83 años y según Der Spiegel demasiadas voces piden su renuncia. El sacerdote Paolo Farinella escribió en la prestigiosa revista italiana de filosofía MicroMega, cuyo director Paolo Flores D’Arcais ha participado en debates públicos sobre filosofía con el papa, que Benedicto XVI debería pedir perdón a los creyentes afectados por la estrictez del celibato, por las condiciones en los seminarios y por los miles de casos de abusos de niños y decirles: “Me retiraré a un monasterio y pasaré el resto de mis días haciendo penitencia por mi fracaso como sacerdote y como papa”. Nadie se sorprendería si después de beber una tisana nocturna fallara el corazón de un hombre entristecido y angustiado por las injustas críticas que alcanzan su desempeño como obispo de Baviera y no perdonan ni a su amado hermano Georg. La revista alemana menciona el antecedente de Celestino V, un papa del siglo XIII que renunció porque no se sintió capaz de cumplir con sus funciones. Por si algo de eso ocurre, Bergoglio necesita una foja de servicios pulida. Ante una pregunta acerca del papa ideal, el presidente de la Asociación Alemana de Juventudes Católicas, Dirk Tänzler, dijo a Der Spiegel que preferiría que haya trabajado en una parte pobre de Sudamérica o en otra región golpeada por la pobreza, ya que tendría una visión distinta del mundo. La compasión por la pobreza, compartida con la Sociedad Rural y la Asociación Empresaria AEA, es el nicho de oportunidad elegido por el Episcopado bajo la conducción de Bergoglio. El Silencio Es el cardenal quien vincula su descargo con la elección papal. Su libro narra que cuando la vida de Juan Pablo II se apagaba y el nombre de Bergoglio figuraba en los pronósticos de los periodistas especializados “volvía a agitarse una denuncia periodística publicada unos pocos años atrás en Buenos Aires” y que “en las vísperas del cónclave que debía elegir al sucesor del papa polaco, una copia de un artículo con la acusación, de una serie del mismo autor, fue enviada a las direcciones de correo electrónico de los cardenales electores con el propósito de perjudicar las chances que se le otorgaban al purpurado argentino”. Bergoglio dice en su libro que nunca respondió la acusación “para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”. No explica qué cambió ahora. Pastores y lobos En realidad la primera versión del episodio no se debe a ningún periodista sino a Emilio Mignone. En su libro Iglesia y dictadura, editado en 1986, cuando Bergoglio no era conocido fuera del mundo eclesiástico, Mignone ejemplificó con su caso “la siniestra complicidad” con los militares, que “se encargaron de cumplir la tarea sucia de limpiar el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados”. Según el fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, durante una reunión con la Junta Militar en 1976 el entonces presidente de la Conferencia Episcopal y vicario castrense, Adolfo Servando Tortolo, acordó que antes de detener a un sacerdote las Fuerzas Armadas avisarían al obispo respectivo. Agrega Mignone que “en algunas ocasiones la luz verde fue dada por los mismos obispos. El 23 de mayo de 1976 la Infantería de Marina detuvo en el barrio del Bajo Flores al presbítero Orlando Yorio y lo mantuvo durante cinco meses en calidad de desaparecido. Una semana antes de la detención, el arzobispo [Juan Carlos] Aramburu le había retirado las licencias ministeriales, sin motivo ni explicación. Por distintas expresiones escuchadas por Yorio en su cautividad, resulta claro que la Armada interpretó tal decisión y, posiblemente, algunas manifestaciones críticas de su provincial jesuita, Jorge Bergoglio, como una autorización para proceder contra él. Sin duda, los militares habían advertido a ambos acerca de su supuesta peligrosidad”. Mignone se pregunta “qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. La llaga abierta Publiqué la historia en esta misma columna, el 25 de abril de 1999. Además de la opinión de Mignone, la nota incluyó la de quien fue su colaboradora en el CELS, la abogada Alicia Oliveira, quien dijo lo que ahora repite en el libro: que su amigo Bergoglio, preocupado por la inminencia del golpe, temía por la suerte de los sacerdotes del asentamiento y les pidió que salieran de allí. Cuando los secuestraron, trató de localizarlos y procurar su libertad, así como ayudó a otros perseguidos. A raíz de aquella nota, Orlando Yorio se comunicó conmigo desde el Uruguay, donde vivía. Por teléfono y correo electrónico refutó las afirmaciones de Bergoglio y Oliveira. “Bergoglio no nos avisó del peligro en ciernes” y “tampoco tengo ningún motivo para pensar que hizo algo por nuestra libertad, sino todo lo contrario”, dijo. Los dos sacerdotes “fueron liberados por las gestiones de Emilio Mignone y la intercesión del Vaticano y no por la actuación de Bergoglio, que fue quien los entregó”, agregó Angélica Sosa de Mignone, Chela, la esposa durante medio siglo del fundador del CELS. Sus testimonios se incluyeron en la nota “La llaga abierta”, que se publicó el 9 de mayo de 1999. También se transmitieron allí las posiciones de Bergoglio y del otro cura secuestrado aquel día, Francisco Jalics. Cuestion de Estilo En su libro, Bergoglio dice ahora que Yorio y Jalics “estaban pergeñando una congregación religiosa, y le entregaron el primer borrador de las reglas a los monseñores Pironio, Zazpe y Serra. Conservo la copia que me dieron”. Bergoglio también me entregó una copia a mí. Expresa el tipo de dudas y conflictos que fueron comunes en un alto número de sacerdotes a partir del Concilio Vaticano II, con “la crisis de las congregaciones religiosas, los signos de los tiempos modernos, la coincidencia con el sentir de la búsqueda de los jóvenes y la confirmación espiritual que sentimos en nuestro actual modo de vivir”. El problema en este caso era cómo compatibilizar “el estilo ignaciano de la vida religiosa” con “la vida moderna pedía un estilo nuevo”. La minuta agrega que las Congregaciones Apostólicas están organizadas de modo que sus superiores “parecen preocuparse más por las obras que por la atención espiritual de sus súbditos”. En cambio ellos idealizan el modelo de las fundaciones monásticas y plantean que “la comunidad se una en torno de una búsqueda espiritual y de un proyecto de vida y no en torno de obras”. Esto plantea una “incompatibilidad personal” a los sacerdotes subordinados a la disciplina de su congregación. En su carta al padre Moura, Yorio menciona esa minuta como respuesta a la presión de Bergoglio para que disolvieran la comunidad en el Bajo Flores. Agrega que a Pironio, Zazpe y Serra les dejaron “un esbozo de estructuración de vida religiosa en caso de que no pudiéramos seguir en la Compañía y fuese posible realizarla fuera”, lo cual no implica que quisieran salir de ella. En un viaje posterior a la Argentina, Pironio le dijo que no había consultado el tema en Roma porque Bergoglio “lo había ido a ver para decirle que el padre general era contrario a nosotros”. Zazpe respondió que “el provincial andaba diciendo que nos echaba de la Compañía” y Serra le comunicó que le retiraban las licencias en la Arquidiócesis, porque Bergoglio había comunicado “que yo salía de la Compañía”. Según Bergoglio, el superior jesuita Pedro Arrupe dijo que debían elegir entre la comunidad en que vivían y la Compañía de Jesús. “Como ellos persistieron en su proyecto y se disolvió el grupo, pidieron la salida de la Compañía”. Agrega Bergoglio que la dimisión de Yorio fue aceptada el 19 de marzo de 1976. “Ante los rumores de inminencia del golpe les dije que tuvieran mucho cuidado. Recuerdo que les ofrecí, por si llegaba a ser conveniente para su seguridad, que vinieran a vivir a la casa provincial de la Compañía”, dice Bergoglio. Agrega que nunca creyó que estuvieran involucrados en actividades subversivas. “Pero por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de la caza de brujas. Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje.” Papelitos Bergoglio también niega haber aconsejado a los funcionarios de Culto de la Cancillería que rechazaran la solicitud de renovación de pasaporte de Jalics, que él mismo presentó. Según Bergoglio el funcionario que recibió el trámite le preguntó por “las circunstancias que precipitaron la salida de Jalics”. Dice que le respondió: “A él y a su compañero los acusaron de guerrilleros y no tenían nada que ver”. El cardenal agrega que “el autor de la denuncia en mi contra revisó el archivo de la Secretaría de Culto y lo único que mencionó fue que encontró un papelito de aquel funcionario en el que había escrito que yo le dije que fueron acusados de guerrilleros. Había consignado esa parte de la conversación pero no la otra en la que yo le señalaba que los sacerdotes no tenían nada que ver. Además el autor de la denuncia soslaya mi carta, donde yo ponía la cara por Jalics y hacía la petición”. Nada fue así. En notas publicadas aquí y en mis libros El Silencio y Doble juego, narré la historia completa y publiqué todos los documentos, comenzando por la carta por cuya omisión Bergoglio reclama. Luego sigue la recomendación del funcionario de Culto que lo recibió, Anselmo Orcoyen: “En atención a los antecedentes del peticionante, esta Dirección Nacional es de opinión que no debe accederse”. El tercer documento es el definitorio. Ese papelito, firmado por Orcoyen, dice que Jalics tenía actividad disolvente en comunidades religiosas femeninas y conflictos de obediencia, que estuvo con Yorio en la ESMA (detenido, dice, en vez de secuestrado) “sospechoso contacto guerrilleros”. El punto más interesante es el siguiente, porque remite a intimidades de la Compañía de Jesús, vistas desde la óptica de Bergoglio, que no había ninguna necesidad de confiar al funcionario de la dictadura: “Vivían en pequeña comunidad que el Superior Jesuita disolvió en febrero de 1976 y se negaron a obedecer solicitando la salida de la Compañía el 19/3”. Agrega que Yorio fue expulsado de la Compañía y que “ningún obispo del Gran Buenos Aires lo quiso recibir”. La Nota Bene final es ilevantable: dice Orcoyen que estos datos le fueron suministrados “por el padre Jorge Mario Bergoglio, firmante de la nota con especial recomendación de que no se hiciera lugar a lo que solicita”. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-143711-2010-04-11.html ------------------------------------------------------------------------------------------ “Mentiras y calumnias” Un libro de Jalics, una carta de Yorio a la Compañía de Jesús, una entrevista de Jalics con Emilio Mignone, el testimonio de una monja y una entrevista con los hermanos de Yorio describen en forma elocuente los procedimientos de Bergoglio, antes y después del secuestro de los dos jesuitas. Por Horacio Verbitsky En 1995, el jesuita Francisco Jalics publicó un libro, Ejercicios de meditación. Al narrar su secuestro dice que “mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”. En otra parte del libro agrega que esa persona hizo “creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista. Poco antes yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”. La identidad de esa persona se revela en una carta que Orlando Yorio escribió en Roma en noviembre de 1977, dirigida al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura. Ese texto permite conocer el resto de la historia, por testimonio directo de una de las víctimas. En esa recapitulación escrita 18 años antes que el libro de Jalics, Yorio cuenta lo mismo, pero en vez de “una persona” dice Jorge Mario Bergoglio. Cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien “se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia”. También menciona las críticas que circulaban en la Compañía de Jesús en contra de él y de Jalics: “Hacer oraciones extrañas, convivir con mujeres, herejías, compromiso con la guerrilla”, similares a las que Bergoglio transmitió luego a la Cancillería. Yorio no conocía la existencia de ese documento, que encontré cinco años después de su muerte. En su libro, Bergoglio dice lo mismo que les transmitía a Jalics y Yorio: que él no creía en la veracidad de esas acusaciones. ¿Por qué entonces debía comunicarlas al gobierno militar, como prueba el documento que se reproduce en esta edición? Una boca importante Cuando Bergoglio le dijo que había recibido informes negativos sobre él, Yorio habló con los consultados por su superior. Por lo menos tres de ellos (los sacerdotes Oliva, José Ignacio Vicentini y Juan Carlos Scannone) le dijeron que no habían opinado en su contra sino a favor. En el clima de la Argentina, la acusación de pertenencia a la guerrilla en “una boca importante (como la de un jesuita) podía significar lisa y llanamente nuestra muerte. Las fuerzas de extrema derecha ya habían ametrallado en su casita a un sacerdote, y habían raptado, torturado y abandonado muerto a otro. Los dos vivían en villas miseria. Nosotros habíamos recibido avisos en el sentido de que nos cuidáramos”, escribió Yorio al padre Moura. Agrega que Jalics habló no menos de dos veces con Bergoglio para hacerle ver el peligro en que esas versiones los colocaban. Según Yorio, “Bergoglio reconoció la gravedad del hecho y se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia. [Pero como] el provincial no hacía nada por defendernos nosotros empezábamos a sospechar de su honestidad. Estábamos cansados de la provincia y totalmente inseguros”. Tenían sus motivos. Durante años, Bergoglio los había sometido a un hostigamiento insidioso, sin asumir en forma abierta las acusaciones en contra de ellos, que siempre atribuía a otros sacerdotes u obispos que, una vez confrontados, lo desmentían. Bergoglio les había garantizado una continuidad de tres años en su trabajo en la villa del Bajo Flores. Pero al arzobispo Juan Carlos Aramburu le informó que estaban allí sin autorización. El aviso les llegó por medio de uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y de la pastoral villera, Rodolfo Ricciardelli, a quien se lo contó el propio Aramburu. Cuando Yorio lo consultó, Bergoglio le dijo que Aramburu “era un mentiroso” y que empleaba esas “tácticas para molestar a la Compañía”. La infamia pública En nuestro intercambio epistolar, Yorio sostuvo que en el clima de miedo y delación instalado dentro de la Iglesia y de la sociedad, los sacerdotes que trabajaban entre los más pobres “éramos demonizados, puestos en sospecha dentro de nuestras propias instituciones y acusados de subvertir el orden social”. En ese contexto fueron sometidos por Bergoglio a “la prohibición e infamia pública de no poder ejercer el sacerdocio, dando así ocasión y justificación para que las fuerzas represivas nos hicieran desaparecer. Se nos podía avisar que había peligros, pero sin frenar las difamaciones de las que los mismos que nos hacían el servicio de avisarnos eran cómplices. Se nos podía alertar de que estábamos señalados y acusados, pero manteniendo en el misterio y la ambigüedad las causales de acusación, quitándonos así la posibilidad de defendernos”. Una vez que salieron de la Compañía de Jesús, Bergoglio les recomendó que fueran a ver al obispo de Morón, Miguel Raspanti, en cuya diócesis podrían salvar el sacerdocio y la vida. El provincial se ofreció a enviar un informe favorable para que los aceptara. Yorio y Jalics supieron por el vicario y algunos sacerdotes de la diócesis de Morón que la carta del provincial Bergoglio a Raspanti contenía acusaciones “suficientes como para que no pudiéramos ejercer más el sacerdocio”. –No es cierto. Mi informe fue favorable. Lo que pasa es que Raspanti es una persona de edad que a veces se confunde –se defendió Bergoglio ante Yorio. Pero en su nuevo encuentro con el obispo de Morón, ratificó las acusaciones, según el relato que Raspanti le transmitió a otro de los sacerdotes de la comunidad del Bajo Flores, Luis Dourrón. Yorio insistió entonces con Bergoglio. –Raspanti dice que sus sacerdotes se oponen a que ustedes entren en la diócesis –arguyó esta vez el provincial. Otra alternativa posible era que se integraran al Equipo de Pastoral Villera del Arzobispado de Buenos Aires. Su responsable, presbítero Héctor Botán, se lo planteó al arzobispo Aramburu. –Imposible. Hay acusaciones muy graves en contra de ellos. No quiero ni verlos –le contestó. Uno de los sacerdotes villeros se quejó ante el vicario episcopal de la zona de Flores, Mario José Serra. –Las acusaciones vienen del provincial –le explicó Serra. El propio Serra fue el encargado de comunicarle a Yorio que le habían quitado las licencias para ejercer su ministerio en la Arquidiócesis, debido a que el provincial había informado que “yo salía de la Compañía”. –No tenían por qué quitarte las licencias. Esas son las cosas de Aramburu. Yo te doy licencias para que sigas celebrando misa en privado, hasta que consigas un obispo –le dijo Bergoglio. El último intento por conseguirles un obispo que los incardinara lo hizo el sacerdote de la Arquidiócesis Eduardo González. Convocado a la Asamblea Plenaria del Episcopado que comenzó el 10 de mayo de 1976, planteó el caso al arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe. –No es posible hacerse cargo de ellos porque el provincial anda diciendo que los echa de la Compañía –sostuvo. El Equipo de Pastoral Villera envió una carta de protesta a Bergoglio, con copias al nuncio Pio Laghi, Aramburu y Raspanti, que no respondieron. El tiempo se había agotado y pocos días después Yorio y Jalics fueron secuestrados, conducidos a la ESMA y luego a una casa operativa, en la que fueron torturados. Un interrogador con ostensibles conocimientos teológicos le dijo a Yorio que sabían que no era guerrillero pero que con su trabajo en la villa unía a los pobres y eso era subversivo. Su libertad fue negociada por el gobierno a cambio de que el Episcopado recibiera al jefe de Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola, y al ministro de Economía José Martínez de Hoz. Un día antes de esa visita al Episcopado, Yorio y Jalics fueron drogados y depositados por un helicóptero en un bañado de Cañuelas. Luego de recuperar la libertad Yorio se refugió en una iglesia y luego en casa de su madre. La protección de un obispo era más urgente que nunca. El único que lo aceptó fue Jorge Novak. Cuando comenzaron las razzias en la zona y supo que preguntaban por Yorio, Novak insistió para que saliera del país. “Bergoglio no me quería mandar a Roma, pero por presión de mi familia y de Novak salí. Estaba escondido, porque hubo una orden de Videla de buscarme”, me escribió Yorio en 1999. Cuando reaparecieron en Cañuelas, la entonces monja Norma Gorriarán, de la Compañía de María, visitó a Yorio en casa de su madre. En una entrevista para mi “Historia política de la Iglesia Católica argentina” realizada el 27 de julio de 2006 recordó que estaban pelando arvejas cuando llegó la hermana de Yorio con la información de que lo estaban buscando. “Lo llevé a una casa de monjas en Villa Urquiza donde tuve a Orlando un mes, en una piecita, en la terraza”. Bergoglio le exigió que le dijera dónde estaba Yorio, “aparentemente para protegerlo. Pero no me resultaba creíble”. La religiosa se negó. Bergoglio “temblaba, furioso de que una monja insignificante lo enfrentara. Me señalaba y me decía ‘vos sos responsable de los riesgos que corra Orlando, donde sea que esté’. Quería saber dónde estaba”. Por último, Laghi le consiguió los documentos y Bergoglio le pagó el pasaje a Roma. “Pero explicaciones sobre lo ocurrido antes no pudo darme ninguna. Se adelantó a pedirme por favor que no se las pidiera, porque se sentía muy confundido y no sabría dármelas. Yo tampoco le dije nada. ¿Qué podía decirle?” Yorio recordó que recién en Roma, el secretario del general de los jesuitas “me sacó la venda de los ojos”. Ese jesuita colombiano, el padre Cándido Gaviña, “me informó que yo había sido expulsado de la Compañía. También me contó que el embajador argentino en el Vaticano le informó que el gobierno decía que habíamos sido capturados por las Fuerzas Armadas porque nuestros superiores eclesiásticos habían informado al gobierno que al menos uno de nosotros era guerrillero. Gavigna le pidio que lo confirmara por escrito, y el embajador lo hizo”. En cambio Jalics viajó a Estados Unidos y luego a Alemania. Escribió que tenía más resentimiento hacia quien los había entregado que contra sus captores y pese a la distancia “no cesaban las mentiras, calumnias y acciones injustas”. Pero, cuenta en su libro, en 1980 quemó los documentos probatorios de lo que llama “el delito” de sus perseguidores. Hasta entonces los había conservado con la secreta intención de utilizarlos. “Desde entonces me siento verdaderamente libre y puedo decir que he perdonado de todo corazón”. En 1990, durante una de sus visitas al país, Jalics se reunió en el instituto Fe y Oración, de la calle Oro 2760, con Emilio y Chela Mignone. Según la minuta de ese encuentro escrita por Mignone, Jalics les dijo que “Bergoglio se opuso a que una vez puesto en libertad permaneciera en la Argentina y habló con todos los obispos para que no lo aceptaran en sus diócesis en caso que se retirara de la Compañía de Jesús”. Bergoglio dice ahora que cuando Jalics viene al país lo visita. La familia de Yorio tiene una información distinta: es Bergoglio quien lo busca, como parte de su operación de blanqueo. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-143711-2010-04-11.html ------------------------------------------------------------------------------------------ No sabe, no contesta Por Horacio Verbitsky Bergoglio sostiene en su libro que en la Iglesia “se fue conociendo de a poco todo lo que estaba pasando. Al principio se sabía poco y nada”. Vale la pena cotejar esta afirmación con los documentos del Episcopado que aún se mantienen en secreto y con los del gobierno de los Estados Unidos que fueron desclasificados a pedido de los organismos defensores de los derechos humanos. El 10 de mayo de 1976, se reunió la Asamblea Plenaria del Episcopado. Cada obispo informó sobre lo que ocurrió en su diócesis, de modo que todos tuvieron un panorama nacional preciso, apenas seis semanas después del golpe. El cardenal Raúl Primatesta dijo que en Córdoba se producían despidos arbitrarios y miles de suspensiones en las fábricas, proseguían los secuestros ejecutados por grupos parapoliciales y se desconocía la ubicación de algunos de los muchos presos. También se allanaban parroquias y había un sacerdote detenido. El arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe, habló de corrupción, torturas policiales y muchísimos presos. El de Neuquén, Jaime de Nevares, contó que el Ejército detenía, torturaba y remitía a cárceles lejanas a personas contra las que no se formulaban cargos, cuyas viviendas saqueaba y destruía. Otras personas estaban desaparecidas, dijo. El obispo de Viedma, Miguel Hesayne, dijo que la Iglesia debía apoyar a los familiares de las personas detenidas-desaparecidas. Lamentó que el Episcopado estuviera dividido y los militares pudieran valerse de unos obispos en contra de otros. Para Hesayne, debía condenarse la tortura, como ofensa a la dignidad humana. Los obispos de Formosa, Posadas y Reconquista, Pacífico Scozzina, Jorge Kémerer y Juan José Iriarte, contaron que también en el otro extremo del país fueron detenidos muchos campesinos sin participación en hechos de violencia y algunos sacerdotes y laicos consagrados, que padecieron maltratos y robos durante los allanamientos. El obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, contó que el jefe de la base áerea de El Chamical había interrumpido su homilía durante la misa, una casa parroquial había sido clausurada, varios sacerdotes y religiosas, dos seminaristas e incluso el vicario general de la diócesis fueron detenidos. El propio obispo fue revisado como un reo en un santuario popular. Según el obispo Carlos Ponce de León en San Nicolás se vivía un clima de terror. Cuando intercedió por varias personas de-saparecidas, el jefe del área de seguridad local, coronel Manuel Saint Amant, le respondió con desdén: –Voy a hacer desaparecer a todos los que están con usted, y a usted todavía no puedo porque es obispo. Luego de esas intervenciones y de otras similares de los obispos Antonio Aguirre (San Isidro), Antonio Quarracino (Avellaneda), Jorge Manuel López (Corrientes) y Miguel Raspanti (Morón), la conferencia debatió qué hacer: 19 obispos querían difundir lo que pasaba en el país, pero 38 se opusieron. Por eso, el documento que emitieron, “País y Bien Común”, pidió comprensión hacia el gobierno militar y dijo que era equivocado pretender que los organismos de seguridad actuaran “con pureza química de tiempo de paz, mientras corre sangre cada día”. También consideraba aceptable el sacrificio de “aquella cuota de libertad que la coyuntura pide”. En cambio condenó como pecado “el asesinar, con secuestro previo o sin él, cualquiera sea el bando del asesinado”. Postuló así una improbable equivalencia. El nuncio Pio Laghi recibía información de los diplomáticos occidentales acreditados en Buenos Aires. Cada quince días, funcionarios de 32 países intercambiaban información. El 19 de mayo se confesaron su preocupación: “Si saliera a luz el tratamiento que dan a los prisioneros las autoridades que efectúan los arrestos, la imagen del gobierno argentino sería tan mala como la del chileno, y sólo será cuestión de tiempo que esto ocurra”. Dos años y medio después, el 22 de diciembre de 1978, el secretario de la nunciatura, Kevin Mullen comunicó a funcionarios de la embajada estadounidense que “un oficial de la más alta jerarquía del Ejército había informado a Laghi que durante su campaña antisubversiva las Fuerzas Armadas se habían visto obligadas a ‘encargarse’ de 15.000 personas”. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/143711-46188-2010-04-11.html ------------------------------------------------------------------------------------------ Omisiones e Intenciones Por Horacio Verbitsky Bergoglio afirma que las declaraciones episcopales sobre los derechos humanos, incluidas en el libro Iglesia y democracia en la Argentina, que él editó en 2006, están completas, “no con omisiones como algunos periodistas señalaron con mala intención”. Los facsímiles que se reproducen en esta página permiten que cada lector se forme su propia opinión, sobre omisiones e intenciones. El memo sobre la reunión del 15 de noviembre de 1976 de Primatesta, Juan Carlos Aramburu y Zazpe con la Junta Militar se reproduce en su versión original, tal como está archivado en la sede episcopal de la calle Suipacha (“Reunión de la Junta Militar con la Comisión Ejecutiva de la CEA, 15.IX.1976”. Comisión Ejecutiva de la CEA. Caja 24, Carpeta II. Documento 10.937). También se puede leer la transcripción de Bergoglio treinta años después en un libro que prologó con la frase “no debemos tener miedo a la verdad de los documentos”. Puede verse así que suprimió el concepto central expresado en la introducción, de “aclarar la posición de la Iglesia”, para dejar en claro que “de ninguna manera pretendemos plantear una posición de crítica a la acción de gobierno” dado que “un fracaso llevaría, con mucha probabilidad, al marxismo”, por lo cual “acompañamos al actual proceso de re-organización del país”. En forma explícita menciona la “adhesión y aceptación” episcopal. El cotejo permite advertir el cambio en la numeración de la minuta, en cuya edición oficial se omitió que incluso a solas los tres miembros de la Comisión Ejecutiva Episcopal atribuyeron la represión sin ley a niveles intermedios, mientras destacaban “los notables esfuerzos del gobierno en pro del país” y la “imagen buena de las supremas autoridades”. Para no verse obligados a “un silencio comprometedor de nuestras conciencias que, sin embargo, tampoco le serviría al proceso” o “un enfrentamiento que sinceramente no deseamos” la Iglesia propuso abrir “un canal de comunicación” con la Junta Militar. Esa prueba de promiscuidad con la dictadura, que en el original está encabezada por el título “Lo que tememos”, fue suprimida en la recopilación de Bergoglio. Al año siguiente, el obispo Oscar Justo Laguna, reconoció la “total ineficacia” de esa Comisión de Enlace que integraba, en una nota manuscrita a Zazpe. Sin embargo, las amables reuniones mensuales continuaron durante todo el régimen militar. Al comentar esa carta, en 2002, otro miembro de la Comisión, Carlos Galán, le escribió a Laguna: “¡Quién nos diera poder vivir de nuevo con la experiencia adquirida!”. Fantasía vana. Sólo se vive una vez. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/143711-46189-2010-04-11.html Entrevista de Aliverti a Verbitsky, sobre el tema (10/04/10):http://www.marcaderadio.com.ar/

38
4
L
Los efectos del NAFTA sobre México
InfoporAnónimo4/11/2010

Los efectos del NAFTA sobre México “Si los Estados Unidos envían maíz subsidiado a México, deberían enviarlo en trenes con bancas para llevarse a su regreso a los campesinos mexicanos que necesitarán trabajo”.Campesino Mexicano El 1 de Enero de 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) entre Estados Unidos, México y Canadá. El proyecto ha despertado desde entonces las alegrías, esperanzas e ilusiones de sus promotores, pero también cuestionamientos por parte de sus detractores. De acuerdo con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, “el TLC significó un nuevo nivel de competencia para el mercado nacional mexicano, ya que tuvo que adaptarse y hacerse más competitivo”. Sin embargo, las críticas están a la orden del día. Uno de los cuestionamientos más fuertes al TLCAN es el de la sindicalista mexicana Berta Luján, quien asegura que todos los indicadores económicos demuestran un deterioro en las condiciones de vida de los mexicanos y que “el NAFTA no contribuyó a sacar a México de su crisis, ni a mejorar los estándares de vida del pueblo”. Ocho años después de la entrada en vigencia del tratado, el balance que hacen los especialistas en diferentes investigaciones consultadas por El Observador Económico, reflejan los pro y los contra que este tratado ha tenido en el caso mexicano. Los pro *La inversión extranjera directa pasó de 4.4 mil millones de dólares en 1993 a 11.8 mil millones de dólares en 1999. *El número de empleos en el sector industrial pasó de 546,433 en 1994 a 1,240,840 en mayo del 2001. *El valor de las exportaciones hacia los Estados Unidos aumentó. Estas significaban 49.4 mil millones de dólares en 1994; y para el año 2000 alcanzaron los 135.9 mil millones de dólares. *La productividad en la industria experimentó una variación porcentual de +47.7% en el período 1994-2001. *El PIB mexicano ha crecido en un promedio anual del 5.5 por ciento durante los últimos 5 años. Los contra *El valor real del salario mínimo y el del sector manufacturero tuvieron una variación porcentual de -17.9% y -20.6%, respectivamente, durante el período 1993-2001. *La mayor parte del empleo generado corresponde al sector de las maquilas. *El porcentaje de mexicanos que viven en la pobreza aguda pasó de 21.46% en 1994, a 50.97% en 1998. *El deterioro ambiental aumenta y existe un estado de extrema volatilidad financiera. *Se ha acelerado el éxodo de campesinos a las ciudades y a las granjas corporativas del norte de México y los Estados Unidos: cerca de 2.7 millones de granjeros mexicanos han abandonado sus tierras. Fuentes: 1. TLCAN y después/Escritos de Peter Constantini sobre el NAFTA. 2. 7 años bajo el NAFTA/Sarah Anderson; con base a datos de: el Banco Mundial, el Instituto Nacional de Estadísticas, Sexto Reporte de Gobierno de E. Zedillo y el US Census Bureau. 3. Discurso de Robert Zoellick sobre el NAFTA ante el Consejo Nacional de Comercio Exterior (27/07/01) ------------------------------------------------------------------------------ http://www.elobservadoreconomico.com/articulo/225 Ver también: http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/4443521/Dependencia-económica-(o-intercambio-desigual).html http://rwor.org/a/117/nafta-es.html http://www.taringa.net/posts/info/2507542/%5BMegaPost-%5D--Tratado-de-libre-comercio-de-Am%C3%A9rica-del-Norte.html

0
4
E
Entrevista a Sergio Maldonado
InfoporAnónimo11/16/2017

Provengo de la clase media, así que puedo recordar vagamente ese sentimiento de hartazgo ante los problemas ajenos, sobre todo ante la queja. Sin preocuparme por conocer nada sobre los motivos de la protesta, sobre quién es esa gente... ha pasado tanto tiempo, que ya no puedo reconstruir esos sentimientos mezquinos, entender el mecanismo mental, para criticarlo y combatirlo con efectividad. Sólo me queda el pasmo, como al resto, y la especulación sobre el porqué y el cómo... y esperar a que nuestros esfuerzos colectivos aún microscópicos y un milagro de responsabilidad individual, rindan algún fruto, contra toda probabilidad. link: https://m.youtube.com/watch?v=r_SvZRjH-94

20
0
S
Sudáfrica después de Mandela
InfoporAnónimo12/9/2013

Sudáfrica después de Mandela En este gráfico (fuente: The Economist) se ve el nivel salarial de la población negra, el 80% de la población, comparado con los niveles de blancos, asiáticos y mestizos. Los salarios de los negros prácticamente no crecieron nunca, ni tampoco después del fin del apartheid, mientras que seguían elevándose los salarios de los blancos. La lucha política por igualdad de derechos civiles, por más necesaria que sea, no basta por sí misma para acercarse a la igualdad de oportunidades. Olvidar la dimensión económica del significado de libertad lleva a dejar las cosas tal como están, acaso un poco mejor maquilladas. Veamos cómo en EEUU se perpetúan las diferencias salariales entre razas (fuente: Wikipedia): Mientras tanto, y dejando de lado el problema racial, en el mundo la tendencia sigue siendo que crezca la desigualdad en todas las zonas (datos de la ONU: PNUD). Los salarios se estancan, y debido a esto y a pesar de la crisis, las ganancias empresariales suben a niveles record. Sin una lucha económica por parte de los trabajadores organizados, las vidas de todos nosotros no serán más que un desperdicio, apenas un medio para que OTROS la pasen muy bien.

0
0
Curso básico de marxismo I
Curso básico de marxismo I
Ciencia EducacionporAnónimo10/30/2010

Curso básico de marxismo Por: Rolando Astarita Introducción Los políticos y los medios de prensa nos dicen a diario que la única sociedad posible es la que tenemos, y que las experiencias de la Unión Soviética o de Cuba demuestran que cualquier intento de cambiarla está destinado al fracaso, que el socialismo es inaplicable, que no tiene ninguna base real. La discusión de estos problemas es muy importante para los trabajadores, porque si aquello fuera cierto, entonces deberíamos resignarnos a la desigualdad social extrema, a la desocupación, a la extensión del analfabetismo, de la mortalidad infantil. Actualmente en el mundo hay más de 1000 millones de personas que pasan hambre. En 2004 la Organización Internacional del Trabajo calculaba que había 188 millones de desocupados en el planeta; con iniciada en 2008, habrían aumentado en 50 millones. La situación de la niñez es ilustrativa. Según investigadores del Banco Mundial, a comienzos de la década de 2000 casi 186 millones de niños y niñas, de entre cinco y 14 años, trabajaban. De ellos, 5,7 millones realizaban trabajos forzados, 1,8 millones estaban en la prostitución y 0,3 millones en conflictos armados. Si se agregaban los que trabajaban en forma intermitente, y el trabajo no contabilizado de las niñas (la mayoría en trabajo hogareño) se llegaba a la cifra de casi 480 millones de niños y niñas que trabajaban. Entre las tareas que realizaban estaba confección de ropa, fabricación de ladrillos, armado de cigarros, cosido de pelotas de béisbol, pulido de piedras preciosas, tareas mineras y agrícolas. En una gran mayoría estaban sometidos a condiciones infrahumanas, prácticamente tratados como esclavos, privados de su niñez y de acceso a la educación. Siempre según datos del Banco Mundial, a mediados de los 2000 uno de cada siete niños o niñas en edad escolar no concurría a la escuela. Destaquemos que en Europa existían, en 2009, 56 millones de pobres, equivalentes al 15% de la población. En Grecia y Portugal la pobreza alcanzaba al 21% de la población, y en España al 19%, En Estados Unidos, la economía más poderosa del planeta, a comienzos de 2010 había 37 millones de pobres, representando más del 12% de la población; casi la cuarta parte de la población negra, y más del 21% de los hispanos, estaban en la pobreza. Son los países más poderosos, que experimentan las más gigantescas revoluciones de la técnica y de la ciencia que ha conocido la historia de la humanidad. Y nos insisten en que no hay alternativa a esto... ¿Qué porvenir nos espera? ¿Qué futuro pueden tener los jóvenes de nuestros países latinoamericanos? Por otra parte, en la más alta cumbre, un puñado acumula fortunas inimaginables: Investigadores de un Instituto de Estudios Políticos de Estados Unidos calculan que la riqueza combinada de las 447 personas más ricas es mayor que el ingreso de la mitad más pobre de la población mundial. En los países muy ricos, donde se concentra menos de una cuarta parte de la población mundial, se consumen más del 70% de los recursos de energía del mundo, se manejan más del 80% de los recursos financieros del planeta, se concentran los grandes medios de comunicación, los centros de investigación y desarrollo, al tiempo que las más extensas zonas del globo siguen quedándose atrás. El 20% de la población mundial que vive en los países más ricos, participa del 86% del consumo global, mientras que el 20% de la población que vive en los países más pobres, participa solo del 1% del consumo global. De los 4400 millones de habitantes que están en los países subdesarrollados, casi tres quintas partes no tienen infraestructuras sanitarias básicas; casi un tercio no tiene acceso al agua potable; una quinta parte no accede a servicios modernos de salud. Unos 30.000 niños mueren por día por causas prevenibles. Según una agencia católica para el desarrollo, a mediados de los 2000 la vaca promedio europea recibía un subsidio de 2,2 dólares por día, más que el ingreso diario que recibía la mitad de la población mundial. CUANDO NOS DICEN QUE EL SOCIALISMO NO ES POSIBLE, NOS ESTÁN DICIENDO QUE ESTE CUADRO DE UNA MINORÍA CADA VEZ MAS RICA, Y DE UNA MAYORÍA CADA VEZ MAS POBRE, SERÁ PERMANENTE Y LOS TRABAJADORES NO LA PUEDEN CUESTIONAR. El objetivo de este escrito es discutir esta propaganda de los poderosos, y demostrar que existe otro tipo de sociedad, que no sólo es posible, sino también necesaria, la comunista. Para explicar qué es el comunismo y por qué es necesario y posible, primero debemos aclararnos qué es el capitalismo, el sistema social en que vivimos. A. ¿QUÉ ES EL CAPITALISMO? Las dos grandes clases sociales El sistema capitalista se caracteriza, en primer lugar, por el hecho de que las fábricas, los campos, los bancos, los comercios, es decir, los medios para producir, comerciar y para el intercambio, son propiedad privada de un grupo social, los capitalistas. Frente a ellos se encuentra una inmensa mayoría de personas que no son propietarias de ningún medio para producir, y deben trabajar para los capitalistas por un salario. Son los obreros. Ser obrero o capitalista no es algo que podamos elegir a voluntad, porque está determinado por la forma en que está organizada la sociedad. Para comprender este importante, punto, supongamos dos niños, uno hijo de obreros, el otro de empresarios. El primero, cuando llegue a adulto, a lo sumo tendrá como herencia la casa de sus padres; con eso no podrá mantenerse y deberá hacer lo mismo que hicieron sus padres: contratarse como empleado u obrero. Es decir, pertenece a la clase obrera desde su nacimiento, a la clase que no es propietaria de los medios para producir. Es una situación que no elige, porque la conformación de la sociedad lo destina a ese lugar. El segundo, en cambio, cuando llegue a adulto va a heredar la empresa de sus padres, y estará destinado "socialmente" a ser empresario. Como vemos, cada uno de estos niños pertenecerá a grupos sociales distintos. ¿Qué los distingue? El hecho de que uno de esos grupos es propietario de los medios de producción, el otro no lo es. Los que no son propietarios están obligados a trabajar bajo el mando de los que son propietarios. A los grupos de personas que se distinguen por la propiedad o no propiedad de los medios de producción, se los llama CLASES SOCIALES. La clase capitalista es la clase o grupo de gente propietaria de los medios de producción. La clase obrera es el grupo que no es propietario de los medios de producción y debe trabajar por un salario, bajo el mando de los capitalistas. Un obrero puede ganar más o menos dinero, pero mientras no sea propietario de las herramientas y máquinas con las que trabaja, y esté obligado a emplearse por un salario bajo las órdenes del empresario, seguirá perteneciendo a la clase obrera. En esta sociedad EXISTEN DOS GRANDES CLASES SOCIALES, LOS PROPIETARIOS DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, QUE EMPLEAN OBREROS, Y LOS NO PROPIETARIOS DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, QUE TRABAJAN COMO ASALARIADOS PARA LOS PRIMEROS. Entre estas dos grandes clases sociales existe otra clase, que llamaremos la pequeña burguesía. Este grupo ocupa una posición intermedia entre la clase obrera y la clase capitalista, porque por lo general tienen una propiedad (por ejemplo, un taxi, un pequeño comercio, son profesionales independientes), pero no emplean obreros, y viven de su trabajo. También existen otros sectores, que son más difíciles de clasificar; por ejemplo, los ladrones, los mendigos. Pero lo importante es que nos concentremos por ahora en las dos grandes clases, la capitalista y la obrera, para analizar qué relación existe entre ambas. Esta relación nos mostrará el secreto del funcionamiento de este sistema capitalista. Antes de terminar este punto, queremos refutar una idea que tratan de inculcar desde las escuelas, la Iglesia, los medios de comunicación, y que viene a decir que es "natural" que los seres humanos pertenezcan a clases diferentes. Según este argumento, pareciera que la naturaleza ha dispuesto que algunos vengan a este mundo siendo propietarios de los medios para producir y comerciar, y otros no. En el mismo sentido, se nos quiere hacer creer que hace muchos años, hubo un grupo de gente que ahorraba y trabajaba mucho, y otro que haraganeaba todo el día. Entonces, el primer grupo se hizo propietario, y a partir de allí sus hijos y todos sus descendientes ya no tuvieron que trabajar. Mientras que los del segundo grupo, los holgazanes, se vieron obligados a trabajar como empleados, y todos sus descendientes también, y ya no pudieron salir de esa situación. Como se puede intuir, todos estos son cuentos para disimular el hecho de que esta sociedad está dividida en clases, que esta situación ha sido provocada por la evolución de la historia humana, y por lo tanto es modificable. Veamos ahora qué sucede cuando un obrero trabaja para el patrón. La explotación 1) ¿Qué es el valor? Vamos a comenzar por una pregunta que está en la base de toda la economía: de dónde viene el precio de las cosas que compramos o vendemos. Aquí vamos a dar una explicación muy sencilla, que nos servirá para lo que sigue. Cuando hablamos de precio, nos referimos al valor económico que tiene una mercancía. Por ejemplo, si un reloj tiene un precio muy alto, decimos que tiene mucho valor; de un producto de mala calidad, decimos que vale muy poco. Entonces, ¿Qué es lo que da valor a las cosas? ¿Por qué algunas tienen mucho valor (son caras) y otras no? En el siglo pasado, varios economistas llegaron a la conclusión de que lo que otorga valor a las mercancías (por lo menos, de todas las que se hacen con vistas a la venta) es el trabajo humano empleado para producirlas. Por ejemplo, si un mueble tiene una madera muy pulida, si tiene muchas manos de barniz, es decir, si tiene muchas horas de trabajo invertidas en su fabricación, tendrá más valor que otra mesa mal terminada, mal pulida. Supongamos que en la primera se han empleado 20 horas de trabajo, y en la segunda 10 horas. La primera tendrá el doble de valor que la segunda y eso se manifestará en el precio: podemos suponer que la primera costará el doble de dinero que la segunda. Por ejemplo, si la primera vale 100 pesos y la segunda 50 peso, esa diferencia expresará que en la primera se empleó aproximadamente el doble de tiempo de trabajo para producirla.1 Los socialistas decimos que la fuente de valor es el trabajo humano que se invierte en producir, en modificar materias tomadas de la naturaleza, para crear los bienes de uso que empleamos en nuestras vidas. Entonces el valor es una cualidad, una propiedad, de los bienes que compramos o vendemos, que tiene algo así como dos "caras": por un lado, es el tiempo de trabajo que se emplea para producir ese bien; ésta sería la cara oculta, la que no vemos a primera vista, cuando estamos en el mercado. Por otro lado, ese tiempo de trabajo se nos muestra en el precio, en el dinero que pagamos cuando lo compramos o que recibimos cuando lo vendemos; esta es la cara visible del valor, que hace que no nos demos cuenta de que, al comprar o vender cosas, estamos comprando o vendiendo tiempos de trabajo. Por eso, cuando decimos que un bien (una mesa, una camisa, etc.) vale tanto dinero, estamos diciendo en el fondo que se empleó una cierta cantidad de trabajo para producirla. A pesar de que esto no aparece a la vista, los empresarios siempre están calculando los tiempos de trabajo empleados. Por ejemplo, los empresarios del acero calculan que en Argentina, para producir una tonelada de acero, hoy hacen falta 11 horas de trabajo, en Brasil 8 y en México 12. Estas diferencias pueden estar dadas por las diferentes técnicas, o por otros motivos. Por supuesto, un trabajo más complejo, más difícil, agrega más valor. Daremos un ejemplo. Supongamos que un campesino leñador va a un bosque y corta un árbol, y lo transporta hasta el pueblo, donde vende la madera, y que toda esa operación le lleva 10 horas de trabajo; supongamos que en cada hora de trabajo los hacheros generan 5 pesos de valor. Por lo tanto, este campesino podrá vender la madera en 50 pesos (10 horas de trabajo x 5 pesos = 50 pesos). Pero quien compra ahora la madera es un artesano, tallador experto, que saca de ella un bonito adorno. Supongamos que este artesano emplea otras 10 horas de trabajo, pero esta vez, como su trabajo es más complejo, más difícil, en cada hora de trabajo agrega 15 pesos de valor, en lugar de los 5 que generaba el leñador. Por lo tanto, habrá sumado a la madera un valor de 150 pesos (10 horas de trabajo x 15 pesos = 150 pesos). El adorno, de conjunto, valdrá 200 pesos = 50 pesos (valor creado por el leñador) + 150 pesos (valor creado por el tallador). Estos 200 pesos representarán 10 horas de trabajo "simple", del leñador, y 10 horas de trabajo complejo, del artesano tallador. También podríamos reducir todo a horas de trabajo simple, por ejemplo, decir que los 200 pesos que vale el adorno representan 40 horas de un trabajo tan simple como el que realizó el leñador. 2) ¿Qué es el plusvalor? Conociendo qué es el valor, podemos saber cómo surge la ganancia del empresario. Veamos qué sucede cuando el obrero trabaja en una fábrica por un salario. Supongamos que en una empresa el obrero utiliza un telar, e hila algodón. El algodón que emplea diariamente para hacer el hilado tiene un valor de 100 pesos. Supongamos también que el obrero hace un trabajo simple, durante 10 horas, y crea un nuevo valor, de 50 pesos. Por otra parte, por el desgaste del telar, los gastos de luz, agua, y otros, hay que agregar otros 10 pesos de valor. La cuenta es: 100 pesos que vale el algodón que emplea + 50 pesos que agrega el obrero con su trabajo diario de 10 horas 10 pesos de gastos del telar, y otros gastos Total: 160 pesos que vale el hilado. ¿Dónde está la ganancia del dueño de la empresa? ¿De dónde puede salir? Esta era la gran pregunta que se hacían los economistas en el siglo pasado, y no acertaban a responder. La respuesta que dio Carlos Marx es la siguiente: el obrero agregó con su trabajo 50 pesos de valor al hilado. Pero el dueño de la empresa no le devuelve ese valor que produjo, porque sólo le paga de acuerdo a lo que necesita para mantenerse él y su familia, que será menos que los 50 pesos de valor que ha creado. Por ejemplo, si el obrero necesita -en promedio- 25 pesos por día para comer, vestirse, pagar el alquiler, mantener a sus hijos (aunque sea a nivel mínimo), el dueño de la empresa procurará pagarle sólo esos 25 pesos, que representan 5 horas de trabajo. De esta manera, el obrero habrá empleado 5 horas en producir un valor igual a su salario, de 25 pesos. Y otras 5 horas habrá trabajado gratis, produciendo un PLUSVALOR o PLUSVALÍA de 25 pesos, que se los apropia el capitalista. En algunos casos los obreros, con sus luchas, consiguen aumentos, por ejemplo, llevar la paga a 27 pesos; en otros casos, el dueño de la empresa logrará bajar el salario, por ejemplo a 23 pesos. Pero siempre existirá ese plusvalor en favor del capital. Hagamos ahora las cuentas totales: El dueño de la empresa invirtió: 100 pesos en comprar algodón; invirtió antes en las instalaciones y las máquinas, y esto se lo va cobrando poco a poco, cargando 10 pesos por día en sus costos;2 además, pagó 25 pesos al obrero: Por lo tanto el costo del hilado para él es de 125 pesos. Pero como el obrero creó un nuevo valor "extra" por 25 pesos, podrá vender el hilado en 150 pesos. Le quedan 25 pesos de ganancia. Ahora, en cuentas: 100 pesos de algodón + 10 pesos de desgastes de la máquina 25 pesos de salario del obrero 25 pesos de plusvalía Total: 160 pesos Observemos entonces que el capitalista le paga al obrero no de acuerdo al valor que produjo, sino de acuerdo al valor de los alimentos, de la ropa, de la vivienda, que necesita para vivir. Por eso Marx dice que el dueño de la empresa le paga al obrero el valor de su FUERZA DE TRABAJO. El valor de la fuerza de trabajo es el valor de la canasta de bienes que consume el obrero para vivir y reproducirse. De esta manera el dueño de la empresa dispone de una forma de generar ganancias sin tener que trabajar; o a lo sumo, trabaja en la vigilancia de los trabajadores, en cuidar que éstos produzcan lo debido. Pero cuando es poderoso, contrata a los capataces y supervisores para esa tarea. A esto le llamamos explotación, porque el obrero produce más valor que el que recibe a cambio. ¿Por qué el capitalista pudo hacer esto? Recordemos lo básico: porque es el dueño de los medios de producción, es decir, de los medios para crear lo que necesitan los seres humanos para vivir. Sin herramientas, sin materias primas, sin dinero para mantenerse mientras produce, el obrero no puede vivir. Por eso está obligado a vender su fuerza de trabajo al empresario, y a producir plusvalía para éste. Recordemos lo que decíamos al comienzo: desde su cuna los obreros están destinados a ir a trabajar por un salario, porque no disponen de los medios para producir. Y si carecemos de herramientas y de las materias primas, si tampoco tenemos un pedazo de naturaleza para proveernos, es imposible alimentarnos, vestirnos, tener vivienda. Estar carente de propiedad es como estar encadenado al capital; el obrero es libre sólo en apariencia. ¿Qué es capital? Ahora estamos en condiciones de definir qué es capital: es el dinero, los medios de producción, y las mercancías, que son propiedad de los empresarios y se utilizan en la extracción de plusvalía. Veamos esto con detenimiento. Cuando el empresario decide invertir su dinero, ese dinero es la forma que toma su capital. Con ese dinero compra el algodón, el telar, el edificio de la fábrica; por lo tanto, en esta segunda etapa, su capital está compuesto por algodón, telar, edificio de la fábrica; o sea, el capital del empresario cambia de forma: antes era dinero, ahora se transformó en medios de producción. Pero además, nuestro empresario contrata obreros, y por lo tanto una parte de su dinero se transforma en el trabajo humano que genera la plusvalía. Así, otra parte de su capital que tenía la forma dinero, ahora, mientras trabaja el obrero, se ha transformado en trabajo, que está creando valor. Posteriormente, aparece el hilado terminado, que se destinará a la venta. Por consiguiente, ahora el capital tomó la forma de hilado, existe como hilado; nuevamente el capital cambió de forma. Por último, cuando el empresario vende el hilado, habrá obtenido dinero, es decir, su capital ha vuelto a la forma de dinero. Si lo analizamos desde el punto de vista del valor, podemos ver que, por ejemplo, había un valor igual a 1.000 pesos, que estaba en billetes; luego ese valor se transformó en medios de producción (algodón, telar, etc.), y en trabajo de los obreros; al salir del proceso de producción, los 1.000 pesos de valor se habían transformado en hilado, y además se había engendrado una plusvalía, supongamos de otros 50 pesos. Por lo tanto, el valor originario, de 1000 pesos, se ha incrementado; decimos que el valor se ha valorizado, gracias al trabajo del obrero. En vista de esto, podemos decir que el capital es valor en movimiento y transformación: primero aparece bajo la forma de dinero, luego de medios de producción y trabajo, luego de mercancía, y por último de nuevo como dinero. Capital es entonces valor que genera más valor sustentado por la explotación de los obreros. El telar es capital porque está dentro de este movimiento; lo mismo podemos decir del algodón, de la fábrica, o del dinero. Observemos que si el capitalista comprara el algodón y el telar, y contratara al obrero para que le hiciera un hilado para su uso personal, el dinero gastado, el algodón, el telar o el trabajo no serían capital. En este caso, el capitalista probablemente estaría mejor vestido, pero no habría incrementado el valor del dinero que poseía; por el contrario, lo habría gastado. Sólo hay capital cuando se invierte con vistas a obtener una ganancia. La acumulación de capital Una vez puesto en funcionamiento un capital, es decir, una vez que un capitalista inició el proceso de comprar medios de producción y fuerza de trabajo, para producir plusvalor, puede seguir acrecentando su capital. Supongamos que un capitalista tiene 10.000 pesos iniciales, invertidos en máquinas y materia prima, con los cuales explota a un obrero. Supongamos que este obrero gana 200 pesos mensuales, y produce otros 200 pesos de plusvalía por mes. Supongamos también que el capitalista tiene ahorrado dinero, de manera que puede vivir como vive el obrero, durante varios meses. Si hace trabajar al obrero durante varios meses, y ahorra la plusvalía, al cabo de 50 meses habrá reunido un fondo de 10.000 pesos (200 de plusvalía por mes x 50 meses). Con este dinero ahora podrá comprar otra maquinaria y contratar un segundo obrero, al que le pagará también 200 pesos y del cual sacará otros 200 pesos de plusvalor. Con dos obreros bajo su mando, nuestro capitalista podrá utilizar 200 pesos de plusvalía para consumir y ahorrar otros 200 pesos de plusvalía por mes. O sea, ya no necesita vivir de su fondo de reserva; ahora vive de la plusvalía. Así, al cabo de otros 50 meses tendrá otros 10.000 pesos, con los que podrá contratar a un tercer obrero. Si todo sigue igual, ahora obtendrá otros 200 pesos de plusvalía. Ahora podrá consumir un poco más, por ejemplo, vivir con 250 pesos, y le quedarán 350 para ahorrar. Ahora podrá contratar a un cuarto obrero en poco más de 28 meses. Si lo hace, y continúan las ventas de sus productos, y los salarios siguen al mismo nivel, su plusvalía pasará a 800 pesos por mes. Y después de varios ciclos tendrá necesidad de ampliar su establecimiento, para contratar más obreros, que le darán más plusvalía. Por supuesto, ya no tendrá ninguna necesidad de vivir estrechamente. Y dispondrá de un capital de varias decenas de miles de dólares. Este ejemplo es imaginario, pero en líneas generales se reproduce en la vida real. Muchos capitalistas en sus orígenes vivieron pobremente. De allí que muchos empresarios nos digan que ellos, o sus padres, o sus abuelos "empezaron desde cero". Pero esto no es cierto, porque tuvieron la posibilidad de tener un pequeño capital inicial, y además tuvieron la suerte de que nada interrumpiera la acumulación. Si se dieron esas condiciones, a partir de la explotación del obrero el capitalista pudo acumular la plusvalía, acrecentando más y más su capital. Esto se llama la ACUMULACIÓN DE CAPITAL. Por otra parte, los obreros, condenados a vivir con 200 pesos mensuales -el valor de su fuerza de trabajo- no pueden acumular. Después de varios años habrán perdido su salud trabajando, y estarán tan pobres como cuando empezaron. En el otro polo, el capitalista habrá acumulado riqueza. El hijo del obrero estará condenado, con toda probabilidad, a repetir la historia de su padre. El hijo del capitalista estará destinado a otra historia, porque iniciará su carrera sobre la base de la riqueza acumulada. Volvemos en cierto sentido al principio, pero ahora viendo cómo este movimiento del capital REPRODUCE EN UN POLO A LOS OBREROS Y EN EL OTRO A LOS CAPITALISTAS, es decir, reproduce las clases sociales. Y no sólo las reproduce, sino que las reproduce de forma AMPLIADA, porque el capitalista cada vez contrata más obreros, al tiempo que concentra más capital. Si los capitalistas se enriquecen cada vez más, si con ello aumentan las fuerzas de la producción y la riqueza, y si los trabajadores siguen ganando lo mismo, entonces, en proporción, los trabajadores son cada vez más pobres. Incluso los obreros pueden aumentar el consumo de bienes, pero no por ello dejan de ser pobres, porque la pobreza o la riqueza están en relación con la situación de la sociedad y el desarrollo de la producción. Por ejemplo, en el siglo 19 prácticamente ningún trabajador tenía reloj; el reloj era para los ricos y nadie se consideraba extremadamente pobre si no tenía reloj. En las fábricas hacían sonar unas sirenas para despertar a los obreros a las mañanas y anunciar la hora de entrada al trabajo. Sin embargo hoy, en Argentina o Paraguay, un obrero que no tenga dinero para comprar un reloj (aunque sea uno "descartable" ) es considerado extremadamente pobre. Con relación a la riqueza producida por las modernas fuerzas productivas, podemos decir que los obreros y las masas oprimidas son hoy tanto o más pobres que lo eran hace cien años. La lucha entre el capital y el trabajo y el ejército de desocupados Pero a medida que ha ido creciendo el número de obreros agrupados bajo el mando de los capitales, se fueron organizando para luchar por una parte de esa riqueza. Los sindicatos, los partidos obreros y otras formas de organización surgieron al calor de este movimiento de los trabajadores. Los obreros pelearon por aumentos del salario, para que se les pagara mejor el valor de lo único que pueden vender, su fuerza de trabajo. Esta es una manifestación de la lucha de clases en la sociedad capitalista, es decir, de la lucha en defensa de los intereses de clase, unos por aumentar la explotación, otros por ir en el sentido contrario. Todas las mejoras de los trabajadores se consiguieron gracias a esa presión, a las huelgas, manifestaciones, incluso revoluciones contra el sistema explotador. Las mejoras de vida de la clase obrera no fueron el resultado de la bondad de los empresarios, sino conquistas que se arrancaron con pelea, es decir, con la lucha de la clase obrera. Los políticos de la burguesía, así como la iglesia y otros ideólogos, tratan de frenar y desviar la lucha de clases, predicando la conciliación entre obreros y patronos. Los actuales dirigentes de los sindicatos, que han pasado al lado de la patronal, hacen lo mismo. Los revolucionarios, en cambio, mostramos la raíz de la explotación para fortalecer la conciencia de clase obrera, para demostrar que la lucha entre el capital y el trabajo es inevitable y necesaria, y el único camino para acabar con la explotación. A pesar de las gigantescas luchas obreras dentro del sistema capitalista, los empresarios lograron, a lo largo de la historia, mantener a raya los salarios; los trabajadores muchas veces obligaron a ceder, pero nunca pudieron hacer desaparecer la plusvalía con la lucha sindical. Tomemos el ejemplo anterior, en donde al obrero le pagaban 25 pesos diarios por su fuerza de trabajo, y producía 25 de plusvalía. Dijimos que las luchas obreras podían arrancar aumentos de salario y disminuir la plusvalía. Por ejemplo llevar el salario a 27 pesos y la plusvalía a 23 pesos. Tal vez a 30 de salario y 20 de plusvalía; incluso si la lucha obrera fuera muy fuerte, y los capitalistas estuvieran muy necesitados de trabajo, los salarios podrían llegar a 35 pesos por día y la plusvalía bajar a 15. ¿Puede seguirse así hasta acabar con la plusvalía y la explotación? La experiencia nos muestra que no, que esta lucha económica tiene un límite. Llegado un punto los capitalistas aceleran las innovaciones, introducen maquinarias que reemplazan la mano de obra y despiden obreros. Marx cuenta un caso de una zona de Inglaterra en que faltaban cosechadores, y los trabajadores conseguían más y más aumentos salariales. Pero llegó un momento en que a los empresarios les convino comprar máquinas cosechadoras, en lugar de contratar obreros. Al poco tiempo había enormes masas de desocupados, que peleaban por un puesto de trabajo, y los salarios se desplomaban. Hoy en todos lados los capitalistas reemplazan a los obreros por máquinas; en las fábricas automotrices, por ejemplo, en muchas líneas de montaje los robots hacen el trabajo de varios obreros. Así se generan más y más desocupados, es decir, se crea un EJÉRCITO DE DESOCUPADOS, que es la principal arma que tiene el capital para derrotar las luchas sindicales. Por eso Marx decía que la maquinaria se ha transformado en un arma poderosa contra la clase obrera. La maquinaria debería ser un instrumento para liberar al ser humano de las penalidades del trabajo manual, pero bajo el dominio del capital se convierte en un instrumento para esclavizar más al obrero; porque crea desocupados, pero también porque los que conservan el empleo son sometidos a mayores ritmos de producción, a peores salarios. Pero existe otra vía por la cual se crea desocupación. Cuando los capitalistas ven que las ganancias están disminuyendo, comienzan a interrumpir sus inversiones. Por ejemplo, el empresario que vende el hilado, en lugar de contratar de nuevo a los obreros, guarda el dinero a la espera de que mejoren las condiciones para sus negocios. Cuando muchos capitalistas hacen lo mismo, hablamos de una crisis, y por todos lados aparecen obreros sin trabajo. En estos períodos se crean enormes masas de desocupados. En el mundo capitalista desde hace por lo menos 20 años que ha estado creciendo la masa de desocupados, porque se frenaron las inversiones y porque se introducen maquinarias que desplazan a los obreros. Cuando se habla de la cantidad de robos que existen actualmente, de que no hay seguridad en las calles, de que las cárceles están llenas, se pasa por alto la raíz del fenómeno: la explotación capitalista y las leyes de la acumulación. Estos desocupados y marginados por el sistema presionan hacia abajo los salarios; y los capitalistas chantajean a los que tienen trabajo con la amenaza de mandarlos a la miseria si no se someten a sus exigencias. EL CAPITALISMO CREA CONSTANTEMENTE UNA MASA DE MARGINADOS, DE POBRES ABSOLUTOS, QUE SON UTILIZADOS COMO ARMA DE DOMINACIÓN CONTRA LA CLASE OBRERA. Tomar conciencia de los límites de las luchas por las reivindicaciones económicas es fundamental para que la clase obrera no siga atada a los políticos de la burguesía y para empezar a forjar su independencia de clase, esto es, sus propias organizaciones, con un programa y una estrategia que apunten contra la explotación del capital. La competencia y la concentración de la riqueza Si bien los capitalistas están unidos cuando se trata de mantener la explotación, entre ellos existe la más feroz competencia. Cada empresario trata de vender más que sus competidores, sacarle clientes. Para eso, cada uno busca aumentar la explotación de sus obreros y tecnificarse. Si un capitalista descubre una técnica mejor para producir, procura que la competencia no la conozca, con la esperanza de bajar los precios y arruinar a los otros. Los capitalistas que no logran seguir el ritmo de la renovación tecnológica, se arruinan y son absorbidos por la competencia o van a la quiebra. Por eso Marx decía que la competencia es como un látigo, que obliga a cada empresario a ir hasta el fondo en la explotación de sus obreros. Esta es una ley de hierro en la sociedad actual. Por esta razón la explotación no tiene que ver con la buena o mala voluntad de algunos empresarios individuales. Puede haber dueños de empresas que consideren inhumanas las condiciones en que viven los trabajadores, pero seguirán manteniendo los salarios bajos y exigiendo más y más ritmo de trabajo, argumentando que "si no lo hacemos la competencia nos va a arruinar". Por eso no hay que esperar que los capitalistas "comprendan" las necesidades de los trabajadores y modifiquen voluntariamente sus comportamientos. Hoy este impulso del sistema capitalista se ve multiplicado por la competencia internacional. Los capitalistas de todos los países están lanzados a una carrera desesperada por bajar los costos, por aumentar la explotación, para sobrevivir en el Mercosur y en otros mercados mundializados. Los empresarios hacen un chantaje a los trabajadores porque dicen: "si no aceptan todas las condiciones de trabajo que impongo, voy a invertir en otro país". ESTA LUCHA ENTRE LOS CAPITALISTAS POR AUMENTAR LA EXPLOTACIÓN PARA SOBREVIVIR ES LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL NO PUEDE EXISTIR UN CAPITALISMO HUMANO Y COMPRENSIVO DE LAS NECESIDADES DE LOS OBREROS En la lucha entre los capitales, inevitablemente muchos caen, y son "comidos" por los más fuertes. Como dice el dicho popular, el pez gordo se come al pez chico. Todos los días se fusionan capitales, hay empresarios que compran fábricas en quiebra, hay comercios y bancos que caen en problemas y no pueden sobrevivir. Millones de cuentapropistas, de pequeños campesinos, aun de pequeños empresarios, se funden, y van a la pobreza absoluta o a trabajar de obreros. Un ejemplo es lo que sucedió con la entrada de los hipermercados. Miles y miles de almaceneros, panaderos, carniceros, se arruinaron y ellos, o sus hijos, tuvieron que emplearse como asalariados, muchas veces en los mismos supermercados que los hundieron. Así los capitales cada vez más se concentran en pocas manos. Hoy, las 200 corporaciones más grandes del planeta tienen ventas equivalentes al 28% de la actividad económica del mundo. En cada país podemos ver cómo un puñado de 300 o 400 empresas tiene un peso descomunal en la economía; algunas compañías transnacionales tienen ventas anuales por sumas que superan largamente los presupuestos de la mayoría de los países. En manos de algunas decenas de miles de grandes capitalistas se concentra el poder de dar trabajo o no a cientos de millones de desposeídos. La dictadura del capital y su Estado Hemos visto que este sistema de explotación se basa en la propiedad privada de los medios de producción. A lo largo de la historia los capitalistas se aseguraron por todos los medios esa propiedad. En los orígenes del capitalismo, los poderosos del Antiguo Régimen o los comerciantes ricos recurrieron a la violencia para apropiarse de tierras y riquezas y así sentaron las bases del capitalismo. En nuestros países latinoamericanos, por ejemplo, se quedaron con la tierra, la convirtieron en propiedad privada, y condenaron a la mayoría de la población a ser mano de obra asalariada. Para defender esta propiedad privada, y las crecientes riquezas, la clase capitalista dispone de una serie de instituciones y medios muy poderosos, como el parlamento, la justicia, la burocracia, el gobierno, el ejército y la policía, la escuela. De conjunto estas instituciones conforman el Estado. Los capitalistas tratan de mostrar que el Estado es "de todos", pero el Estado es un aparato de represión y dominio al servicio del capital. La forma más sencilla de demostrarlo es que cuando los trabajadores ponen en cuestionamiento la propiedad privada, siempre aparecen la policía y el ejército para reprimirlos. Los altos mandos de estas fuerzas pertenecen a la clase capitalista, son pagados con una parte de la plusvalía que se arranca a los obreros y entrenados e instruidos en la defensa del capital y de la propiedad. Cuando las luchas obreras cuestionan la estabilidad del régimen burgués, el ejército sale de los cuarteles e interviene en defensa del capital. Pero sin necesidad de llegar a esto, el telón de fondo que sustenta al poder de los capitalistas es la violencia "aceptada" por la sociedad, que se ejerce cotidianamente sobre los obreros y la población oprimida. Hay violencia cuando la policía reprime manifestaciones populares, o siembra el terror en los barrios populares con detenciones arbitrarias, torturas en las comisarías y hasta asesinatos impunes. Pero también hay violencia cuando a un obrero se lo echa de una fábrica por defender sus ideas, o cuando el capital genera millones de desocupados y marginados para hundir los salarios. Es una violencia más "callada", pero terrible, porque condena a la miseria a quienes no tienen nada para producir y trabajar. Por eso, aunque no estén con los militares en las calles, el capital gobierna sobre la base del miedo: miedo a las posibles represalias, a quedarse sin trabajo, a caer en la más completa marginación. Esto nos autoriza a decir que, a pesar de las formas democráticas, se trata de una DICTADURA DEL CAPITAL SOBRE EL TRABAJO. Pero además, los capitalistas disponen de otros instrumentos, que apuntan a confundir y engañar. El sistema democrático crea la apariencia de que las masas deciden sus destinos. Cada cierto número de años se convoca al pueblo para elegir entre candidatos que prometen mucho; las esperanzas de renovación y de mejora se renuevan. Al poco tiempo de las elecciones, el pueblo está desanimado, porque ninguna de las promesas se cumple, pero entonces se dice que hay que esperar hasta la próxima elección, porque nada puede hacerse sin el voto. Y en las siguientes elecciones, todo vuelve a empezar. Por otra parte, siempre se hace sentir la amenaza de que en caso de que los trabajadores "voten mal" (es decir, en un sentido que pueda perjudicar a los intereses del capital) vendrá la crisis económica, porque los capitalistas se negarán a dar trabajo; o, eventualmente, vendrá una dictadura militar. Con todo esto combinado, se presiona a las masas obreras y de explotados, creando la apariencia de que se autogobiernan porque cada tanto eligen... a quienes van a oprimirlas. Pero además, desde las escuelas, los medios de comunicación, la iglesia, se bombardea con propaganda favorable a que todo siga igual. Una idea básica que se trata de inculcar es que éste es un orden dispuesto por Dios, o la naturaleza, a los seres humanos. Se dice que los capitalistas tienen riqueza porque son más inteligentes, más fuertes, más aptos, más laboriosos; que en las elecciones hay que elegir "a los que saben", a los abogados o economistas formados en las Universidades de la burguesía, preparados para seguir adelante con la explotación y la gestión de los negocios. A cada rato se inculca que "el que no trabaja es porque no quiere", aunque la experiencia nos muestra que millones de desocupados no trabajan porque no encuentran nada que hacer. Dicen que los empresarios pagan al obrero "por su trabajo", cuando en realidad pagan sólo el valor de la fuerza de trabajo, y se quedan con la plusvalía; que "la patria ante todo", cuando en realidad con la "unidad nacional" sólo se benefician los poderosos. Al obrero desde pequeño se lo manda a escuelas donde no se enseña casi nada, porque no hay medios ni condiciones. En los barrios obreros se vive en medio de la mugre y el barro, en ambientes con miles de marginados, desocupados, desesperados. Apenas tienen edad, los niños deben ir a trabajar -cuando lo consiguen- en tareas monótonas, aburridas, en las que olvidan lo poco que pudieron haber aprendido en la escuela. Cuando el obrero llega a la casa, después de trabajar en tareas extenuantes, monótonas, perjudiciales para la salud, se le muestra por la televisión un mundo de mentiras y estupideces. Nunca una explicación profunda, nunca algo que haga pensar en qué mundo de explotación vivimos. El Estado como empresario capitalista Como es conocido, muchas veces el Estado capitalista, en diferentes países y momentos de la historia, ha nacionalizado empresas. ¿Se supera así el sistema capitalista? La experiencia demuestra que no. La forma de producción privada convive, habitualmente, con una parte de la producción que está en manos del Estado capitalista. Esto puede suceder por varios motivos. A veces el Estado capitalista se ha hecho cargo de empresas cuando el capital privado está muy débil. Otras veces, como una manera de debilitar a una parte de los capitalistas privados, pero para beneficiar a los directores estatales. En estos casos, los directores de las empresas estatales, y altos funcionarios, se enriquecen y con el tiempo ellos mismos se convierten en capitalistas privados. Lo más importante es que las nacionalizaciones por el Estado capitalista de empresas no alteran de fondo la naturaleza de la sociedad capitalista. Hace muchos años Federico Engels, el compañero de Marx, decía que el Estado moderno no es más que la organización que se da la sociedad burguesa para sostener a la propiedad privada de la burguesía, y ayudar a que ésta se reproduzca. Agregaba, “el Estado moderno, cualquiera sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas”, algo así como “el capitalista total ideal”. Por este motivo, cuantas más empresas tiene bajo su mando el Estado capitalista, “tanto más se hace capitalista total y tantos más ciudadanos explota”. En otras palabras, los obreros siguen siendo explotados. Aunque en lugar de producir la plusvalía para un capitalista privado, la producen para que se la apropie el Estado capitalista, a través de sus altos funcionarios y gobernantes. Por eso Engels concluía que en tanto las clases propietarias permanezcan al mando, cualquier nacionalización no termina con la explotación del trabajo. Es solo una alteración de la forma de explotación. Este hecho se puede disimular con discursos “izquierdistas” de los gobiernos. Pero la verdad de fondo no se altera. La explotación solo podrá superarse el día que los medios de producción sean socializados, esto es, estén en manos de los trabajadores. Y para esto es necesario que también el Estado sea de los trabajadores. Los gobiernos burgueses son conscientes de esto. Por esta razón, cuando nacionalizan empresas, al mismo tiempo reprimen toda forma de organización independiente de los trabajadores. Nunca un gobierno burgués fomentará la auto organización libre de los trabajadores. ¿Por qué? Porque una organización independiente, crítica y revolucionaria de los trabajadores cuestionaría, inevitablemente, no solo a la propiedad privada. También cuestionaría los privilegios de los burócratas, el autoritarismo, los negociados y la corrupción que están en todos los poros de los Estados capitalistas. Y apuntarían así a terminar con el propio Estado capitalista. Este post continúa en el siguiente, que explica qué es el comunismo: Curso básico de marxismo II FUENTE Pasen por la Comunidad Socialista Internacional http://www.taringa.net/comunidades/gsocialistat/ Otros posts: http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/6759692/El-problema-del-valor-y-el-precio-en-Marx.html http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/5713435/Necesidad-y-explotacion_-la-historia-de-los-shmoos.html http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/5294904/Argumento-sencillo-sobre-la-explotacion.html http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/4443521/Dependencia-economica-_o-intercambio-desigual_.html http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/4411933/Teoria-del-valor-de-Marx_-resumen-y-discusion.html http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/4401523/La-acumulacion-originaria-del-capitalismo_-Marx_-El-Capital.html

30
13
C
Curso básico de marxismo II
Ciencia EducacionporAnónimo10/30/2010

Este post continúa la temática del anterior, que explica el capitalismo: B. ¿QUÉ ES EL COMUNISMO? La cuestión que nos planteamos en este punto es ¿qué objetivos, qué programa debería sostener la clase obrera para acabar con la explotación? Muchos defensores del sistema dicen que es necesario luchar por un capitalismo "humano", que es lo máximo a lo que podemos aspirar. Pero vimos que las leyes de funcionamiento del capital lo hacen imposible. Hemos visto también que las luchas por salarios y otras reivindicaciones, con toda su importancia, tienen un "techo", que es la propiedad privada y el dominio del Estado sobre los explotados. Por eso los revolucionarios planteamos que es necesario elevarse por encima de la pelea meramente sindical, y que es imperioso comenzar a elaborar y defender un programa que vaya al fondo de los males. Es necesario acabar con la propiedad privada de los medios de producción para ponerlos bajo control y administración de los obreros. ESTA ES LA SALIDA DEL COMUNISMO. Las ideas del comunismo son muy antiguas La idea de que deberá existir una sociedad en que los medios de producción sean propiedad de toda la comunidad es muy antigua. Ya en la Edad Media, hace más de mil años, hubo movimientos de campesinos que proclamaban el objetivo de una sociedad en que los bienes fueran de todos. Muchas veces formulaban esa demanda bajo formas religiosas. Por ejemplo, cuando se acercaba el año 1.000, decían que llegaba el día del juicio final y Cristo volvía para castigar a los ricos, distribuir las tierras y las riquezas acumuladas, y que los pobres comenzarían a vivir en un paraíso. Esto traducía un anhelo muy hondo, una tendencia a cuestionar la propiedad privada de aquella época y la situación de semi-esclavitud en que estaban los campesinos. O los campesinos decían que si el sol o la lluvia eran dones de dios para todos, la tierra también debería ser de todos. El cristianismo primitivo expresaba de alguna manera ideas favorables a una especie de organización comunista de la propiedad. Con esto queremos mostrar que las ideas del comunismo no son un invento de algunos intelectuales, sino que estuvieron en la mente de seres humanos que sufrieron la explotación a lo largo de la historia. Pero sólo con la llegada del capitalismo, de las fábricas modernas y la consiguiente formación de los grandes ejércitos de trabajadores, se pudo pensar en convertir en realidad esta idea. Para ubicarnos en la historia, digamos que el capitalismo se comienza a afirmar en algunos países de Europa hace aproximadamente unos 200 años. En las primeras décadas del siglo pasado las ideas del comunismo ya se habían difundido entre muchos obreros y artesanos de París (en aquellos tiempos había pocas fábricas, más bien eran talleres). Era todavía un comunismo ingenuo, que no partía de analizar qué era y cómo funcionaba el capitalismo, pero mostraba la voluntad de cuestionar y rebelarse contra la explotación. Luego, Marx y Engels, a partir de 1845, aproximadamente, le dieron una forma científica a esas ideas. El programa del comunismo en absoluto fue un "invento" de dos intelectuales, como lo presenta la burguesía. El comunismo expresa UNA NECESIDAD DE LAS MASAS. Marx y Engels explicaron muchas veces que sus ideas no se originaron por soñar una sociedad mejor, sino estudiando el capitalismo, la lucha de las clases sociales y participando en este movimiento junto al resto de sus compañeros. Dijimos que con el capitalismo por primera vez surge una clase que puede luchar con éxito por acabar la propiedad privada de los medios de producción, por una sociedad comunista. Esto se debe a que por primera vez en las sociedades humanas la clase productora fundamental será urbana, y no campesina, como había sucedido en las sociedades anteriores al capitalismo. Y esa clase urbana productora serán los obreros. A diferencia de los campesinos, los obreros están concentrados en grandes ciudades, y en las empresas. Esto les da fuerza y un sentido de pertenecer a una misma clase, con los mismos intereses. Los campesinos, en cambio, están dispersos. En segundo lugar, el campesino pide, por lo general, ser propietario de un pedazo de tierra; a lo largo de la historia, cuando los campesinos lograban arrebatar la tierra a los señores, la repartían en pequeñas propiedades, y al tiempo volvían a aparecer el egoísmo, el acaparamiento de tierras, las diferencias entre ricos y pobres. En China esto sucedió varias veces a lo largo de la historia. En cambio, el obrero no puede hacer lo mismo con la industria. El trabajador de una moderna acería no puede aspirar a ser dueño de una parte del alto horno o del tren de laminado. El de una fábrica de autos no puede llevarse a su casa un pedazo de la línea de montaje. Por consiguiente, la solución de los obreros ante la explotación capitalista no es volver a la pequeña propiedad privada de los medios de producción, sino convertirlos en propiedad de todos. En tercer término, las mismas tendencias del sistema capitalista están mostrando que la salida debe ser el comunismo. En un polo se concentra la riqueza; en el otro polo cada vez más seres humanos trabajan para el capital. O sea, la producción cada vez más es social. Pero la apropiación de esa riqueza es privada Para acabar con esta situación, para que la riqueza sea apropiada por la sociedad, hay que acabar con la propiedad privada. Por último, la situación de los millones de marginados, la creación de enormes ejércitos de desocupados, muestra a los trabajadores que no hay esperanzas de que se acaben sus males bajo el capitalismo. Por supuesto, algunos individuos se "salvan", se convierten en capataces, o incluso ahorran y se convierten en explotadores. Los capitalistas utilizan estos ejemplos para decir que con esfuerzo los obreros pueden salir de su situación, y que todo es cuestión de sacrificarse. Pero lo cierto es que como clase, es decir, como grupo social, los obreros no pueden pasar a ser todos capitalistas. Como grupo social están condenados a seguir siendo obreros, y cada vez más atados al capital por la desocupación. Las grandes experiencias históricas de la clase obrera Los trabajadores han realizado intentos de acabar con el capitalismo, de construir una nueva sociedad, sin explotadores ni explotados. Fueron los primeros pasos, aún débiles, pero que nos muestran que es posible que en un futuro los trabajadores puedan organizar la sociedad de una forma nueva. Los capitalistas basan gran parte de su propaganda contra el comunismo en denigrar y burlarse de estos intentos, diciendo que fueron utopías. Observemos que muchas veces ni siquiera se preocupan por demostrar que nuestra crítica a la explotación es incorrecta; simplemente responden que la historia "ya probó" que toda sociedad distinta a la capitalista está destinada al fracaso. Pero esto es una mentira. 1) La Comuna de París de 1871 La primera gran experiencia se hizo en París, y duró unos pocos meses, de marzo a fines de mayo de 1871. A partir de la derrota de Francia en una guerra con Alemania, los obreros tomaron el control de la ciudad, el 18 de marzo, y proclamaron la Comuna. La Comuna estaba formada por consejeros municipales, elegidos por sufragio universal en los distritos de la ciudad; la mayoría de los consejeros eran obreros, o representantes reconocidos de los obreros. Algo muy importante, estos consejeros eran responsables por lo que hacían ante sus electores, y éstos los podían revocar. De esta manera se impedía que sucediera lo que pasa en los regímenes burgueses, en los que el pueblo elige a representantes y éstos hacen lo que quieren, sin que se los pueda quitar. La Comuna no era un Parlamento, donde se discute y discute indefinidamente, mientras las resoluciones que importan se toman en los pasillos del poder ejecutivo y en los ministerios, porque reunía los poderes ejecutivo y legislativo. Además, todo funcionario o consejero ganaba lo mismo que un obrero. Para garantizar el poder de la clase obrera, el primer decreto de la Comuna fue suprimir el ejército permanente de la burguesía, para reemplazarlo por el pueblo en armas. También suprimió la independencia de los jueces. A igual que los demás funcionarios públicos, pasaban a ser electivos, responsables ante sus electores y revocables. Además, la Comuna decretó la separación de la iglesia del Estado, y expropió los bienes del clero. La Comuna tomó medidas como suprimir el trabajo nocturno, prohibió la rebaja de los salarios -una práctica muy común entonces- y entregó a las asociaciones obreras todos los talleres y fábricas que habían abandonado o cerrado los patrones. El proyecto de la Comuna fue organizar a todo Francia sobre la base de otras Comunas, pero esto no pudo efectivizarse, porque quedó aislada y cercada por las fuerzas burguesas; en esos tiempos las condiciones no estaban maduras en el conjunto del país para seguir su ejemplo. Además, la Comuna cometió el error de ser demasiado blanda con sus enemigos, los burgueses, que se habían fugado de París, pero conspiraban para derribarla. En definitiva, la Comuna terminó aplastada por la reacción, cuyas tropas entraron a París el 21 de mayo, cometieron enormes atrocidades y fusilaron masivamente a obreros y revolucionarios. A pesar de la derrota, la Comuna de París demostró por primera vez que era posible que los trabajadores reemplazaran al Estado burgués por otra organización, que tomaran sus destinos en sus propias manos. 2) La Revolución Rusa de 1917 La otra gran experiencia fue la toma del poder por los obreros rusos, en noviembre de 1917. En el curso de sus luchas contra el régimen dictatorial -el zarismo- los obreros habían encontrado una forma de organización muy importante, a la que llamaron "consejos" (en ruso la palabra es "soviet" ). Los consejos (o soviets) estaban formados por delegados de las empresas, con mandatos y revocables. También hubo consejos de los campesinos, y más tarde de los soldados; surgieron por primera vez en 1905, durante una revolución que fue finalmente aplastada, y resurgieron con mucha fuerza en 1917. A diferencia de la Comuna de París, los obreros más avanzados de Rusia, junto a intelectuales seguidores de Marx, se habían organizado en un partido revolucionario, que estaba provisto de una teoría científica sobre el capitalismo y la revolución, el marxismo. Lenin fue el dirigente de este partido; Trotski también fue dirigente de la revolución, y del partido a partir de 1917. Este partido, que se conoció en la historia con el nombre de partido bolchevique, adquirió una enorme influencia en los consejos de los obreros, campesinos y soldados en 1917. Su consigna era "Todo el poder a los Soviets" (o sea, a los consejos). Lo importante es que por segunda vez en la historia los obreros intentaron construir una sociedad dirigida por ellos mismos. Lenin y sus compañeros estudiaron la experiencia de la Comuna de París, aprendiendo de sus virtudes y de sus errores. Por eso, después de tomar el poder, los revolucionarios rusos impusieron una fuerte represión a la burguesía. En general es inevitable que los capitalistas, los funcionarios burgueses del Estado, y toda la masa de gente que se beneficia con la explotación capitalista, traten de retomar el poder y de aplastar a la revolución, y esto debía ser combatido. Un régimen revolucionario debe emplear la violencia y la represión, y en este sentido es una dictadura de la clase obrera sobre los antiguos explotadores y sus aliados. Claro que en lugar de la dictadura de la burguesía sobre la mayoría, ahora es la dictadura de la mayoría sobre una minoría. Es la dictadura de la clase obrera, la única que puede garantizar a los trabajadores el poder suficiente para avanzar en su liberación, incluso para aprender a administrar y dirigir su propio país. En Rusia, a igual que había sucedido con la Comuna de París, los burgueses se unieron con los imperialistas extranjeros y atacaron a la flamante República de los Consejos de Obreros y Campesinos. Así, desde 1918 hasta fines de 1920, se desarrolló una guerra civil, con intervención de ejércitos extranjeros, en muchos frentes. Los contrarrevolucionarios terminaron derrotados, y esto demuestra la inmensa fuerza que pueden tener las masas obreras y campesinas, cuando toman en sus manos sus destinos, cuando se organizan para acabar con la explotación. Los obreros intentaron organizar una sociedad sin explotación, aun en medio de las terribles penalidades provocadas por la guerra civil (en un país que ya estaba agotado por su participación en la guerra mundial desde 1914 a 1917). En las fábricas empezaron imponiendo el control sobre la producción, y luego tomaron su administración. En el campo se anularon las propiedades de los terratenientes y se entregó la tierra a los consejos de campesinos, para que las distribuyeran. Se dispuso que todo funcionario del gobierno de los Soviets debía ganar igual que un obrero calificado. Se trató de instalar una milicia, eliminando el ejército y la policía profesionales. Esta medida apuntaba a impedir que se creara un nuevo cuerpo represivo por encima de la sociedad; la idea era que todo ciudadano tuviera periódicamente una instrucción militar, y que los obreros cumplieran las funciones de vigilancia y defensa de la revolución. Lamentablemente, la irrupción de la guerra impidió que este proyecto se concretara. Pero si bien los contrarrevolucionarios fueron derrotados militarmente, su acción fue lo suficientemente fuerte como para llevar al país al borde de la bancarrota total. En 1921, en la República de los Soviets de Obreros y Campesinos, las masas pasaban hambre, había desocupación, las fábricas no producían, no había equipos industriales, ni técnicos o ingenieros, el analfabetismo era masivo; a veces las fábricas no podían ponerse a producir porque ni siquiera existían los materiales básicos para hacerlo, los transportes estaban desorganizados; los elementos de la pequeña burguesía o de la vieja burguesía expropiada acaparaban comida y bienes y especulaban. Además, el país se vio sometido al acoso económico de todas las potencias capitalistas. La única posibilidad de salir de esa situación era con la ayuda de la revolución mundial. Los obreros y campesinos rusos habían tomado el poder con la esperanza de que la revolución se extendiera a Europa, pero entre 1918 y 1923 fracasaron intentos de toma del poder en varios países. En esto, la burguesía contó con la activa colaboración de los partidos socialistas, cuyos dirigentes se habían adaptado al régimen capitalista. La República de los Consejos, por consiguiente, no fue derrotada directamente por la burguesía, pero sí de manera indirecta. La dictadura de los obreros y campesinos quedó aislada, hambrienta, sin recursos. Muchos obreros que dirigieron la revolución fueron muertos durante la guerra civil; otros debieron dejar las ciudades, por el hambre y la miseria. La clase obrera en Rusia no era numerosa, comparada con las masas de campesinos, y esto también debilitó a la fuerza más importante de la revolución. Todavía después de terminada la guerra, se intentó reorganizar la economía de manera democrática, y avanzar hacia la propiedad común y administrada por los obreros y campesinos. Poco antes de morir Lenin proyectó organizar a las pequeñas producciones campesinas en cooperativas, para ir educando en las ideas del socialismo, de la propiedad de todos. Sin embargo, estos proyectos, y otros sobre la planificación de la economía, no pudieron concretarse. El agotamiento era tan grande que muchos obreros no concurrían siquiera a las reuniones de los soviets o de sus sindicatos. Finalmente, la revolución fue vencida "desde adentro": la miseria, el hambre, la desocupación, las derrotas de la revolución en Europa, desalentaron y agotaron las fuerzas de la clase obrera. Sobre la base de esta situación, una capa de funcionarios y dirigentes, encabezados por Stalin, pudo hacerse cargo del Estado, derrotando a la vanguardia revolucionaria, e imponiendo una dictadura sobre las masas. El partido, los soviets y los sindicatos, y el ejército de los obreros, fueron desorganizados, se anuló la democracia y se impuso el dominio de funcionarios, de burócratas. Stalin le prometía a los trabajadores que construiría el socialismo en Rusia, sin la ayuda de la revolución internacional; con el tiempo, se fue inclinando a una política de pactos con la burguesía de las grandes potencias, y ahogó todos los intentos revolucionarios. Los funcionarios comenzaron a tener salarios mucho más altos que los trabajadores, y se separaron definitivamente de las masas. Hacia mediados de los años veinte, la revolución estaba siendo derrotada. Lenin había muerto en 1924, y Trotski fue expulsado unos años más tarde. En los treinta las persecuciones contra los viejos revolucionarios se intensificaron. Miles de ellos fueron encarcelados, sufrieron juicios infamantes y fueron fusilados. Trotski fue asesinado por un partidario de Stalin en México, en 1940. Cuando la Unión Soviética cayó en 1989-91, hacía mucho tiempo que no quedaba nada del viejo proyecto socialista. Pero los medios de prensa y los políticos burgueses ponen todo el empeño en decirle que la Unión Soviética era "socialista" para "demostrar" que los obreros no pueden dirigir y que el proyecto socialista es una ilusión. El futuro del comunismo Vimos cómo los capitalistas combatieron y ahogaron por todos los medios los dos intentos más extraordinarios realizados por los trabajadores de construir sociedades nuevas. Ahora se burlan de estas experiencias, y dicen que los obreros no pueden dirigir ni organizar una sociedad. Se empeñan en confundir las cosas, diciendo que la dictadura de los burócratas de la Unión Soviética fue socialismo, y acusan a los revolucionarios de "no tener los pies sobre la tierra", de "no reconocer que el comunismo fracasó", de querer "imponer una utopía". Sin embargo, el comunismo está lejos de ser un invento surgido de las mentes de soñadores. Como decía Marx, no se trata de establecer por decreto una utopía previamente preparada, ni un "plan" de una futura sociedad. Los comunistas revolucionarios no esperamos milagros; simplemente sabemos que la misma sociedad capitalista y la lucha de clases generan las condiciones para superar la explotación. Ni Marx ni Lenin "inventaron" los Consejos obreros, ni los sindicatos, ni las organizaciones políticas de los trabajadores; fueron los obreros quienes los crearon en el curso de sus luchas esos organismos. Tampoco Marx, Engels, Lenin o Trotski provocaron las revoluciones; éstas fueron la rebelión de millones contra situaciones intolerables. Después de la experiencia de Rusia, en otros países resurgieron Consejos de trabajadores, al calor de las luchas: en Alemania, en Italia, incluso en Chile en los años setenta. La historia demuestra que los trabajadores pueden organizar otro tipo de Estado, poner en funcionamiento las empresas y dirigirlas de manera democrática. Esto permitirá orientar las inversiones no de acuerdo a las ganancias de los capitalistas, como sucede en la actualidad, sino de acuerdo a las necesidades de la población. Y estas necesidades surgirán de la discusión democrática de los organismos públicos, a niveles locales, provinciales o nacionales. Además, los avances de la tecnología, de las comunicaciones, amplían las posibilidades de organizar formas de democracia y de administración directas de los obreros. A diferencia de lo que pasaba a comienzos de siglo en Rusia, actualmente hay enormes masas de técnicos y de profesionales que están incorporadas a la clase obrera, y que pueden poner sus conocimientos al servicio de la organización de una nueva sociedad. Pero lo más importante es que por primera vez la clase obrera pasa a ser mayoritaria a nivel de todo el planeta. A comienzos de siglo, cuando los obreros tomaron el poder en París, eran una minoría en Francia. Cuando tomaron el poder en Rusia, también eran una minoría en Rusia, y perdieron la revolución cuando ésta no se extendió a Europa. En ese tiempo, en América Latina, en Asia, en África, la clase obrera era muy pequeña, o casi no existía. Hoy sucede lo opuesto. Pero a pesar de estas condiciones para el socialismo, nunca como hasta ahora se había difundido tanto la idea de que los obreros no pueden aspirar a cambiar la sociedad. En este sentido, debemos reconocer que las fuerzas del capitalismo han obtenido un gran triunfo, porque lograron que los trabajadores piensen que la caída de la Unión Soviética "demuestra" el fracaso del socialismo. Es una paradoja que cuando el capitalismo agudiza los males de la población, cuando además se produce una inmensa riqueza gracias a los más maravillosos avances de la técnica y de la ciencia, cuando por todos lados se extienden los ejércitos de asalariados bajo el mando del capital, al mismo tiempo las ideas del comunismo parecen más desacreditadas. Para combatir esta situación, necesitamos organizarnos y realizar una paciente tarea de esclarecimiento, mostrando qué es el capital y por qué hay que acabar con su dominio. A partir de las mismas experiencias de los trabajadores, de sus luchas, de sus victorias o derrotas, tenemos que avanzar, alentando la resistencia a la explotación terrible del capital, a la miseria, al hambre. Tenemos que reconstruir las bases del proyecto socialista, pero en una situación de mayor fuerza de la clase obrera a nivel mundial. Para esto, necesitamos construir un partido revolucionario mundial de trabajadores, que agrupe a todos los compañeros y compañeras que quieran sumarse a esta tarea. APÉNDICE Sobre el socialismo y el comunismo En este trabajo hablamos a veces del objetivo o del programa del "socialismo", y a veces del "comunismo". Muchas veces se usan en forma indistinta, y así lo hicimos nosotros, porque ambas designan la sociedad sin clases y porque políticamente hoy esta diferencia no es tan importante, dado que no están planteados como objetivos inmediatos. De todas maneras vamos a explicar las diferencias, para poner en claro el objetivo final de nuestro movimiento. Marx planteó que luego que los medios de producción dejen de ser propiedad privada y pertenezcan a toda la sociedad, se entrará en la primera fase de la sociedad comunista; posteriormente, en el movimiento obrero europeo, a esta primera fase del comunismo se le llamó socialismo. En el socialismo cada individuo deberá realizar una parte del trabajo que demande la sociedad, y obtendrá un certificado que acreditará que lo ha hecho. Con ese certificado, y deducida una parte para el fondo social, podrá obtener los bienes que necesite. Es decir, se distribuirán los bienes de consumo según el trabajo aportado. En esta fase, por lo tanto, ya no existirán las clases sociales ni la explotación, pero sí deberá subsistir alguna forma de control de la sociedad sobre los productores, para llevar la contabilidad de las horas trabajadas y distribuir lo producido. Esto nos puede parecer muy igualitario, pero Marx explicaba que aún no debería ser el objetivo último. Es que no todos los hombres son iguales, unos son más fuertes que otros, tienen distintas necesidades y aptitudes. Por lo tanto en el socialismo aún subsistirán las diferencias de riqueza, que no vendrán de la explotación, pero sí de la distribución de los artículos según el trabajo de cada uno. Por este motivo, Marx planteó que deberá llegarse a un estadio superior, en que la distribución de los bienes de consumo no se haga según el trabajo sino según las necesidades de cada uno. A esta etapa Marx le llamó la fase superior del comunismo, y hoy la conocemos bajo el nombre de comunismo. Bajo el comunismo, cada cual aportará a la sociedad el trabajo que pueda brindar, y tomará de la sociedad lo que necesite para vivir. Esto parece inaplicable, pero en muchas familias sucede algo que se le puede asemejar: cuando todos los miembros trabajan y aportan lo que pueden a un fondo común, y toman de ese fondo lo que necesitan para vivir. La idea del comunismo es llegar a una sociedad donde por primera vez sea real la solidaridad y la igualdad entre los seres humanos, que respetaría las desigualdades de gustos, aptitudes y necesidades de cada uno. Esto nos está demostrando, por otra parte, que no es cierto lo que dicen los capitalistas, que los comunistas queremos cortar a todo el mundo por la misma tijera. Por el contrario, es el capital el que obliga a todos los trabajadores a hacer las mismas tareas, aburridas y repetidas; es el capital el que produce artículos en masa, todos iguales, o el que nos inunda con programas de televisión que parecen unos calcados de los otros, o de música o literatura "enlatadas". El programa del comunismo, en cambio, busca el pleno despliegue de las capacidades de los seres humanos. Por otro lado, esta distinción que hicimos nos permite refutar otra tontería que dicen los ideólogos burgueses, cuando se burlan de los comunistas diciendo que buscamos un mundo de sueños, que no podrá existir. Nuestro programa no prevé instalar la igualdad plena de golpe; sabemos que la sociedad que saldrá del capitalismo estará integrada por seres humanos con una educación egoísta, propia de un mundo donde reina el interés individual. Por eso, no sólo existirá una etapa de dictadura del proletariado, sino que luego de la desaparición de las clases habrá un largo período de control sobre el trabajo y la distribución, de desarrollo de la producción y de la riqueza y de elevación de la cultura general. Pero que éste sea un objetivo lejano, no quita validez al planteo de nuestro programa. En tercer lugar, esta explicación de qué es socialismo y qué es comunismo nos permite medir qué lejos estuvo la Unión Soviética de haberse aproximado siquiera al socialismo, no digamos ya el comunismo. El socialismo, la desaparición de las clases, exige acabar con toda explotación, con las clases, con las jerarquías de mandatarios, con la represión; sólo es concebible sobre la base de que la revolución se haya extendido a nivel mundial. Se comprende por eso el interés de la burguesía en que los trabajadores no conozcan el programa de los comunistas, y en que identifiquen a la Unión Soviética, o a regímenes parecidos, con el comunismo o el socialismo. Por lo tanto, nosotros nos definimos, antes que nada, como comunistas revolucionarios. Es cierto que los dirigentes burocráticos de la Unión Soviética, y de los partidos comunistas, han desprestigiado este término. Pero es hora de limpiar la bandera del comunismo, que es la bandera de una sociedad distinta, en que los hombres administren la producción y los bienes, y no exploten unos a otros. FUENTE Pasen por la Comunidad Socialista Internacional Otros posts:

20
4
S
Sobre el ajuste salarial
Ciencia EducacionporAnónimo11/14/2017

No creo que sirva discutir, o hacer propaganda, sin ir a lo básico: la totalidad de la riqueza es producto del trabajo humano sobre la naturaleza, gasto de energía mental y muscular que produce bienes y servicios... el capitalista posee la mayor parte de toda esa riqueza, sin trabajar. Cuando se plantea bajar el costo de la fuerza laboral, se está diciendo que los productores deben transferir aún más ingresos a los no productores, se está diciendo que los productores son una carga para la sociedad, y que no son una carga quienes no trabajan y se enriquecen a costa del trabajo ajeno... No se plantea cuánto cuesta mantener a un empresario, porqué y para qué. Ver: https://rolandoastarita.blog/2011/05/25/argumento-sencillo-sobre-la-explotacion/ http://rolandoastarita.com/QUESELCAPITALISMO.htm https://rolandoastarita.blog/2010/07/05/estados-unidos-con-la-crisis-aumentan-la-desocupacion-y-la-explotacion-del-trabajo/ http://www.sinpermiso.info/textos/relaciones-de-produccin-y-desocupacin http://www.laizquierdadiario.com/Sobre-egoistas-salarios-y-ganancias https://divulgacionmarxista.wordpress.com/2012/10/18/expropiacion-fundamento-del-capital/ https://divulgacionmarxista.wordpress.com/2012/07/15/teoria-del-valor-trabajo-plusvalia/ https://divulgacionmarxista.wordpress.com/2013/11/30/fetichismo-de-la-mercancia/

10
0
H
Haití en la geopolítica de EEUU: 1910-2010
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/19/2010

Cuando nos preguntamos por las causas del estado de indefensión de Haití frente a catástrofes naturales, y por su permanente situación de caos, acaso podamos empezar a comprender algo al observar el rol que le ha impuesto Estados Unidos en su geopolítica del Caribe. Aquí dejo algunos artículos al respecto, pero qué mejor que introducirlos con un fragmento de "Las venas abiertas de Amérca Latina" de Eduardo Galeano: "10. Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Allí hay más lavapiés que lustrabotas: niños que a cambio de una moneda lavan los pies de clientes descalzos, que no tienen zapatos para lustrar. Los haitianos viven, en promedio, poco más de treinta años. De cada diez haitianos, nueve no saben leer ni escribir. Para el consumo interno, se cultivan las ásperas laderas de las montañas. Para la exportación, los valles fértiles: las mejores tierras se dedican al café, al azúcar, al cacao y otros productos que requiere el mercado norteamericano. Nadie juega al béisbol en Haití, pero Haití es el principal productor mundial de pelotas de béisbol. No faltan en el país talleres donde los niños trabajan por un dólar diario armando cassettes y piezas electrónicas. Son, por supuesto, productos de exportación; y, por supuesto, también se exportan las ganancias, una vez deducida la parte que corresponde a los administradorees del terror. El menor asomo de protesta implica, en Haiti, la prisión o la muerte. Por increíble que parezca, los salarios de los trabajadores haitianos han perdido, entre 1971 y 1975, una cuarta parte de su bajísimo valor real. Significativamente, en ese período entró al país un nuevo flujo de capital estadounidense." (pag. 453, edición 1986) He aquí una versión digital casi completa del libro: http://books.google.com.ar/books?id=9ejmBIlTJgMC&printsec=frontcover&dq=las+venas+abiertas+de+america+latina&source=bl&ots=KnjTCu5zgc&sig=lKfZQrkT-PnRl4sh6HrKNicI9JY&hl=es&ei=TIdmS8SLA6imtgfGqbW3Bg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CBkQ6AEwAg#v=onepage&q=&f=false -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Éste es el orden que EEUU quiere mantener: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-138867-2010-01-22.html -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- HAITÍ, LA MISERIA DEL IMPERIO NO TIENE LÍMITES Por Sergio Rodríguez Gelfenstein La miseria del imperio no tiene límites...(sigue) En una actuación sin escrúpulos ha transformado la hecatombe ocurrida en Haití y el dolor de su pueblo en una nueva intervención militar con el objetivo de ocupar ese país y colocar una fuerza interventora a escasos kilómetros de Cuba amparados en la necesidad de ayuda humanitaria de los hermanos haitianos. La 82 División Aerotransportada que han enviado a ese país es una unidad élite del ejército de Estados Unidos que ha participado a través de su historia de casi 100 años en la mayor parte de las intervenciones militares de la potencia en todo el mundo. Recientemente han estado presentes en las ocupaciones militares en Irak y Afganistán. América Latina conoce de sobra las actuaciones criminales de esta División. Han sido los ejecutores directos de las invasiones militares de Estados Unidos en República Dominicana en 1965, en Granada en 1983 y en Panamá en 1989, países en los cuales sembraron su huella de dolor y muerte en centenares de familias latinoamericanas y caribeñas. El propio Haití ha conocido -a través de su historia- la injerencia militar de Estados Unidos. En 1910 en la aplicación de la política del “Gran Garrote” Estados Unidos invadió ese país hermano para controlar su Banco Central y en 1915 ocupó el país y se mantuvo por 18 años hasta 1933. Más recientemente la 82 División Aerotransportada ha intervenido en Haití en 1994 y 2004. En una clásica operación militar de intervención la 82 DAT ha ocupado el aeropuerto de Puerto Príncipe para controlar las operaciones humanitarias que se realizan a favor de la población afectada por el sismo. Las características de esta operación militar, el número de tropas y la cantidad y calidad del armamento que portan los soldados no guardan relación con las necesidades del pueblo haitiano ni con las características de una acción humanitaria. La inmoralidad del imperio se remata cuando el Presidente Obama crea un Fondo e involucra en ello al ex presidente Bush, genocida en Irak y quien lamentablemente está relacionado con algunas de las peores actuaciones intervencionistas de Estados Unidos en el mundo. El nombre de Bush no está vinculado con las acciones humanitarias en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Estados Unidos cuando fue incapaz de movilizar a tiempo los recursos humanos, financieros y materiales que ese país tiene en abundancia para socorrer con eficiencia a las víctimas del Huracán Katrina que afectó al Estado de Louisiana en agosto de 2005. La ocupación militar de Haití se inscribe en la ofensiva imperialista contra los pueblos de América Latina y el Caribe. Primero fue la reinstalación de la 4ta. Flota de la Armada de Estados Unidos en el Caribe, posteriormente el Golpe de Estado en Honduras y en fecha más reciente la instalación de 7 bases militares estadounidenses en Colombia, 11 en Panamá y otras en distintos países de la región. Pero, esas medidas no tienen comparación con la decisión reciente. Aprovechar la miseria y el dolor de un pueblo devastado por la naturaleza para realizar una acción agresiva e intervencionista, muestra la verdadera catadura moral de un imperio en descomposición, donde la vida y la humanidad sólo tiene el valor de la mercancía y de la protección de los intereses de quienes han dominado el mundo utilizando cualquier instrumento, incluso aquellos que resultan deleznables para cualquier hombre o mujer de bien de nuestro planeta, independientemente de su condición social, su creencia política o religiosa y del lugar donde haya nacido. Ahora, junto con la ayuda y apoyo incondicional a Haití, los pueblos y los gobiernos del mundo deben desenmascarar y rechazar vehementemente la ocupación militar de ese pedazo de tierra latinoamericana y caribeña por parte de las tropas de Estados Unidos. http://www.alternativabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=5872 -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Haití en la geopolítica del imperialismo Entrevista a Narciso Isa Conde - ¿Qué está pasando en Haití? - Esta intervención multilateral aparentemente pero en fin de cuentas decidida por los Estados Unidos que pone como mampara, como parapeto a las Naciones Unidas como se ha hecho muchas veces, ha sido una intervención para tratar de impedir cualquier opción no controlada vamos a decirlo así, y esto viene de viejo. Como ustedes saben Haití intentó un camino autodeterminado después de la liquidación del duvalierismo que condujo a la victoria de Jean Bertrand Aristide, sacerdote entonces de la Teología de la Liberación y que enarbolaba una propuesta participativa, de cambios sustanciales en Haití. Sin embargo Aristide fue derrocado por un golpe militar, por el viejo ejército despótico duvalierista que agrupados naturalmente tras bambalinas por los Estados Unidos fue un golpe sin el apoyo abierto de los Estados Unidos pero con el apoyo real de Estados Unidos. Entonces, la administración norteamericana jugó a condenar aparentemente el Golpe al mismo que lo sostenía el tiempo suficiente para ir cambiando la situación en término de la correlación de fuerza y de la característica de las fuerzas en Haití. Uno de los propósitos fundamentales era desnaturalizar el proyecto de Aristide que se vio forzado no solo a salir en el exilio a Venezuela -que hubiera sido un escenario más favorable aunque estaba allí Carlos Andrés Pérez- pero finalmente fue acogido en Washington, y sobre él se hizo un trabajo, creo que fundamentalmente para romper los aspectos éticos y morales que caracterizaron su gestión. Su gobierno en el exilio incurrió en actos de corrupción y finalmente entre dos opciones que se le presentaron a Haití, que fueron la de lograr el realojamiento del régimen militar a través de una insurgencia popular que estaba en gestación, autónoma, autodeterminada, y/o salir de la junta militar a través de una intervención de los Estados Unidos que trajera de nuevo el gobierno de Aristide. Aristide optó finalmente por esta última salida que fue funesta para el país y para él mismo porque eso conllevaba la vuelta a Haití de otro Aristide podemos decir, para hablar en términos figurados. Para que se entienda en Sudamérica que a veces no están tan cerca de estos problemas, es bueno hablar así: hay un Aristide antes de la intervención y un Aristide de después de la intervención. El Aristide de después de la intervención que le dio paso a Preval, una persona muy vinculada a él, es un Aristide que está ya involucrado en prácticas de corrupción, con ideas de perpetuidad en el poder, sea a través de determinadas personas o directamente con la idea de volver como tal y dio un régimen que fue todo lo contrario a lo que se proyectó inicialmente cuando él ganó las elecciones abrumadoramente en aquella oportunidad. Entonces fue perdiendo respaldo aunque en el contexto haitiano era sin lugar a dudas el dirigente con más impacto en determinados sectores de las masas haitianas, las masas pobres haitianas, de las masas marginadas, incluso conserva aún diezmado parte de ese respaldo. Aristide resultó finalmente inútil para los Estados Unidos, no apropiado, perdió popularidad, concito muchos sectores en su contra, llevó los niveles de corrupción a niveles muy altos. En Haití se fue disolviendo toda posibilidad de reconstituir el estado nacional haitiano, fue predominando una situación un tanto caótica, un tanto anárquica donde no se conformaban con claridad las fuerzas que se enfrentaban, era una especie de combate primario. Sin embargo, llegó un momento en donde parecía que se iban a reconformar las fuerzas para desplazarlo y Estados Unidos logró infiltrar ese proceso con militares de la vieja guardia haitiana o algunos herederos de esa vieja guardia, desnaturalizó la insurrección, el movimiento insurgente reciente que se vivió y se impuso finalmente la toma de Puerto Príncipe y en el desplazamiento de Aristide con sus propias tropas lo cual condicionaba el proceso a un relevo de gobierno bajo tutela de Estados Unidos y de los Organismos Internacionales. Es en este contexto que va creciendo la intervención militar extranjera en Haití porque los niveles de intervención originales de Estados Unidos, de las grandes potencias como Canadá, como Francia, no alcanzaban para controlar una situación muy descompuesta podemos decir, un proceso creciente de descomposición. En ese contexto Estados Unidos ha logrado que países de América Latina se comprometan con esa intervención de antecedentes funestos para toda América, no importa la situación que tenga en concreto Haití, porque es difícil ahora señalar qué sector representa lo progresista, lo popular, lo avanzado, aunque lo hay pero no avanzado ni en términos con posibilidades de hegemonía pero el hecho real es que la implantación de un régimen bajo ocupación de fuerzas internacionales y especialmente bajo la tutela de Estados Unidos y al mismo tiempo de organismos internacionales que están controlados por las grandes potencias es un precedente funesto. En el caso dominicano para nosotros es altamente preocupante porque para esta operación se utilizó el memorandum que firmó el gobierno de Balaguer, con los Estados Unidos que le da poder a los Estados Unidos de utilizar las fronteras dominicanas, de utilizar los aeropuertos y los puertos del país para operaciones de intervención militar en Haití y como tal la utilizaron en el momento del desplazamiento de Aristide. Ahora mismo los resultados de ese desplazamiento no han conducido a una situación controlada por Estados Unidos por las fuerzas interventoras, sino que hay una gran disgregación, por un lado están las rebeldías expresas de sectores de Aristide, por otro lado los sectores del viejo ejército que se sienten defraudados de sus aspiraciones de ser poder directo porque ellos fueron utilizados también, parte del viejo ejército duvalierista en este caso. Todo esto ha dado a situaciones de mucha violencia en diferentes partes del país, la más reciente fue en un gran barrio popular de Puerto Príncipe que se llama Cité Soleil, la Ciudad del Sol, un barrio de mucha marginalidad donde se dio una especie de rebeldía y las tropas de intervención, incluyendo tropas norteamericanas han participado en el avasallamiento de ese tipo de rebeldía. Hay que entender que todo tipo de intervención extranjera que no se sintoniza, que además va en contra de un proyecto de identidad nacional tiende a entrar en contradicción con gran parte de la población y gran parte de la nación porque Haití sin ser un país que tenga un estado nacional que ha disgregado más bien el estado nacional es un país de una fuerte identidad, una identidad propia. Haití es una especie de mezcla latino-caribeña, áfrico-caribeña podemos decir más bien, una cultura muy propia y esto explica las constantes reacciones desde la población haitiana aunque todavía sin una conducción muy clara, se están verificando contra las tropas de ocupación que no alcanza para mantener la situación. No creo tampoco que Estados Unidos persiga conjurar la corrupción, el narcotráfico como se propagandiza. Haití es un fuerte puente del narcotráfico hacia el norte, del Sur hacia el Norte, pasando muchas veces por la frontera dominicana. Entonces, fue conformando una especie de narco poder, pero eso se hizo bajo la presencia de Estados Unidos, favorece los cárteles de la droga que le interesa favorecer, reprimen a los que no, uno sabe cómo está contaminada la vía de Estados Unidos en este proceso de llamada lucha contra la droga. Los cárteles que están insertados en la sociedad norteamericana no son combatidos. De manera que ninguno de esos pretextos que se han usado en el caso de Sudamérica, en el caso de Chile, en el caso de Argentina, en el caso de Brasil, tengo entendido ahora que en el caso de Uruguay, los argumentos para inducir a una participación, acompañando la ocupación de Estados Unidos, de Canadá y de Francia son argumentos válidos, y parece sumamente penoso y lamentable que se hayan producido esos hechos. - Precisamente, ¿cuáles son los intereses e los Estados Unidos por controlar la situación de Haití? - Son razones geopolíticas importantes. Tu sabes que la nuestra es la segunda isla en importancia del área del Caribe, en el término global de su economía, de su influencia histórica, después de Cuba. Además, Haití está muy próximo a Cuba además. Recuerden ustedes que Estados Unidos intervino abiertamente con 42.000 soldados en el ‘65 cuando la situación de República Dominicana se le fue de las manos y estaba ya triunfante prácticamente una revolución democrático-popular. Esa intervención fue para impedir que un segundo país en el Caribe siguiera la cadena del proceso emancipador y liberador. Haití tiene un poder simbólico enorme, fue el primer país del continente que hizo su independencia, en el inicio mismo del siglo XIX. De manera que esos factores tienen importancia, Haití y República Dominicana tienen un vínculo que es la ocupación en Haití, que es una ocupación preventiva hacia República Dominicana que es un país en crisis. Esto obedece -me parece a mí- a toda la estrategia integral de los Estados Unidos que tiene como elementos los tratados de libre comercio, el ALCA, el tratado “Puebla Panamá” pero que tiene un componente militar importante que ha sido la reestructuración de todas sus bases militares y su creciente presencia militar en el Caribe, en Centro América y en parte de Sudamérica. Actualmente están operando con tres ramales, uno es hacia el Sur que llega hasta la Base de Manta en Ecuador, a parte ya de las relaciones directas con los ejércitos mucho más al Sur y con las características de esos ejércitos como el ejército Chileno, imagino también el uruguayo y sus relaciones de alianza. Pero en término de fuerza propia tienen una red hacia Centro América que lleva hasta El Salvador y una red fuerte en el Caribe con un asiento importante en Puerto Rico, no nos olvidemos que ellos acaban de ser desplazados de Vieques como base experimental de operaciones, de entrenamiento por la lucha del pueblo puertorriqueño. Entonces, necesitan de todas maneras una presencia directa en estos países que por donde entró incluso el proceso de emancipación en esta nueva época del Siglo XX porque el Caribe siempre ha sido considerado por los tratadistas más profundos como frontera imperial. Los niveles de opresión y los niveles de rebeldía que la opresión produce, un cambio en Haití político que se les vaya de la mano influye positivamente hacia República Dominicana y viceversa, por eso esta ocupación nos toca a nosotros. El empobrecimiento en Haití ha crecido en la medida en que ha crecido la influido la influencia de Estados Unidos y de las potencias occidentales sobre Haití. http://www.pvp.org.uy/isacondehaiti.htm Posts relacioonados:

0
0
¿Porqué el feudalismo europeo derivó en el capitalismo?
¿Porqué el feudalismo europeo derivó en el capitalismo?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/1/2010

En el texto que encontrarán completo aquí http://hablemosdehistoria.com/archivos/sobre-el-debate-brenner/ junto a un link de descarga que amplía el tema, se presenta uno de los temas más apasionantes de la historiografía moderna, el gran PORQUÉ. Porqué vivimos en este sitema social, qué ocurrió en aquel mundo extraño de señores, curas y campesinos, que fundó las bases para el desarrollo de una nueva forma de vida, y de un progreso material tan extraordinario que ha llegado a amenazar la propia supervivencia planetaria. En resumen apretadísimo, este debate se centra en las causas económicas y la dinámica de la lucha de clases, que explican primero la prosperidad del sistema feudal, y luego el desarrollo burgués a partir de esta prosperidad, que incrementa el intercambio de los feudos, y promueve producciones estrictamente comerciales. Esto promueve la expansión europea, y por causas locales ligadas a la guerra de los cien años y a un período de revueltas campesinas en toda Europa en el siglo XV, genera un cambio en las relaciones sociales en Inglaterra, que darán lugar a los primeros asalariados y al capitalismo comercial que se iría transformando en capitalismo productivo. Este proceso puntual consistió en una lucha de clases entre el campesinado aliado a los arrendatarios medios, contra los señores. Los arrendatarios medios traicionaron a los campesinos (¿les suena?) y se aliaron a los señores, con lo que muchos campesinos fueron expulsados de sus tierras o limitados a terrenos pequeños, lo que dió lugar a que tuvieran que vender su fuerza de trabajo. Aquí nace el proto-proletariado, explotado por los arrendatarios y comerciantes, que se transformarían en capitalistas, para hacer la grandeza de Inglaterra. La transición del feudalismo al capitalismo es uno de los grandes temas de Historia que irremediablemente conduce hacia la arena del debate y la confrontación intelectual entre los historiadores, debido a que el proceso genera un puntapié inicial para comprender muchos de los elementos del mundo actual. Cuando la amplia producción medievalista pareciera tocar fondo, surgen aportes que permiten considerar nuevas perspectivas de análisis, cuestionando la validez de los enunciados anteriores, por lo cual queda demostrado que la Historia no es una ciencia estática. El ensayo académico “Estructura agraria de clases y desarrollo económico en la Europa preindustrial” del historiador Robert Brenner, constituyó en su momento una prueba de ese dinamismo. Aparecido en 1976 en DEBATS, el escrito de Brenner retomaba el tema de la transición, si se quiere, con una doble intencionalidad: ofrecer una alternativa a las aportes “neomalthusianos”, y a la vez posibilitar un oxigenamiento de las prácticas historiográficas en el ámbito del materialismo histórico. Así se originó lo que se llamó en su momento, el “Debate Brenner” (Hubo otros después): La lucha de clases postulada por Brenner como marco explicativo de la transición debió confrontarse con el modelo demográfico de M. M. Postan y el sistema homeostático de Emmanuel Le Roy Ladurie, con una dificultad extra: demostrar que tal marco podía sostenerse considerando el tiempo como de larga duración, como lo hacían los modelos citados. El siguiente informe intentará confrontar los aportes de los principales exponentes del “debate Brenner” con la finalidad de encontrar cuáles son las contradicciones entre ellos en el marco común de la larga duración, teniendo en cuenta esta selección de temas clave que aparecen en el debate: transición del feudalismo al capitalismo, larga duración, estructura agraria, y marxismo. Algunos conceptos que aparecen en el debate y nos pueden servir el conocerlos antes: * Transición: Es un concepto que implica pasar de una situación anterior a una nueva, razón por la cual durante ese tiempo (su duración es arbitraria) se mezclan elementos de ambas situaciones. En Historia una transición es un proceso histórico, y particularmente en la concepción materialista significa el paso de un modelo socioeconómico a otro, que condiciona la vida de las personas. * Lucha de clases: Concepto presente en la obra de Karl Marx. Según él, la sociedad vive en un permanente conflicto debido a las desigualdades económicas entre las personas. A lo largo de la Historia van apareciendo binomios en conflicto, que siempre son entre una clase oprimida y otra opresora. Esta última necesariamente tuvo que hacerse con el poder de los medios de producción de los primeros, y trata de mantenerlo de forma hegemónica a través del tiempo. Solo cuando los oprimidos tengan conciencia de sí mismos (que se consideren una clase) y luchen por el poder quitado cambiará la situación de conflicto. Marx creía que el proletariado (una clase obrera) sería capaz de resolver este conflicto a través de una revolución. En Historia este concepto sigue siendo analizado y estudiado por diversas líneas historiográficas, ya que la situación en conflicto es más compleja de lo que supone Marx en el siglo XIX, porque en la actualidad nos encontramos con múltiples sectores sociales en conflicto que exceden los binomios históricos. Brenner propone en su ensayo que en la Edad Media pudo existir cierta organización entre miembros de las clases oprimidas (definidas como aquellas a las que se les quita el excedente de productos) como algunos tipos de campesinos y artesanos, en contra de los grandes sectores opulentos de la sociedad feudal. * Larga duración: Es un concepto muy utilizado y aceptado en Historia, ya que permite desglosar el tiempo en 3 unidades temporales para un mejor análisis. El primero en implementarlo fue Fernand Braudel, que en “El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II” sugiere la diferenciación entre el proceso (cambios históricos de larga duración de los cuales no somos testigos), la coyuntura (períodos de tiempo más cortos donde sí podemos percibir mejor los cambios) y el hecho histórico en sí (que es el acontecimiento específico que se quiere estudiar).

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.