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Usuario (Chile)
1. Las personas ciegas sueñan: Las que han quedado sin vista después del nacimiento, pueden ver imágenes en sus sueños. Y la gente que nace ciega, también sueña aunque no vea imágenes, sus sueños son igual de vividos e involucran más a sus otros sentidos como olor, tacto y sonido. Es difícil para una persona que puede ver, imaginar esto, pero la necesidad del cuerpo por el sueño es tan fuerte que es capaz de manejar virtualmente todas las situaciones físicas para que esto pase. 2. Olvidamos el 90% de nuestros sueños: En los primeros 5 minutos despues de despertar, olvidas la mitad de tu sueño, y al pasar tan solo 10 minutos el 90% del sueño se ha ido. El poeta Samuel Taylor Coleridge, despertó una mañana después de tener un fantástico sueño, y se dispuso a escribir su “vision en el sueño” en lo que se convertiría en uno de los mas famosos poemas: “Kubla Khan“. Pero fue interrumpido; Coleridge trato de continuar con el poema pero no pudo recordar el resto de su sueño, y el poema nunca fue terminado. 3. Todos sueñan: Todos los humanos soñamos (a excepción en casos de extremo desorden psicológico) pero los hombres y las mujeres tienen diferentes sueños y reacciones físicas. Los hombres tienden a soñar más acerca de otros hombres, mientras que las mujeres sueñan al igual con hombres y mujeres. 4. Los sueños previenen la psicosis: En estudios recientes se ha demostrado que a las personas que se les despierta justo cuando empiezan a soñar, pero que aún asi duermen sus 8 horas, experimentan dificultades de concentracion, irritabilidad, alucinaciones y signos de psicosis después de solo 3 días. 5. Sólo soñamos con lo que conocemos: Es natural que en nuestros sueños esten llenos de extraños que forman parte de nuestro sueño, sin embargo tu mente no inventa sus caras, son caras de gente real que hemos conocido a lo largo de nuestra vida, pero que no recordamos. Por lo que el malvado asesino de tu último sueño podría ser la persona que viste en la gasolinera hace años. Todos hemos visto cientos y cientos de caras a lo largo de nuestras vidas, por lo que nuestra mente tiene un sin fin de personajes que utiliza durante nuestro sueños. 6. No todos sueñan a color: Alrededor del 12% de la gente sueña solo en blanco y negro. El resto sueña a color. Todas las personas tendemos a soñar con cosas en común: situaciones relativas al colegio o la universidad, ser perseguidos, correr lento en algún lugar, caerse, llegar tarde, dientes cayéndose, volar, etc. Es desconocido si los sueños relacionados con violencia o muerte, tienen una carga emocional más fuerte sobre las personas que sueñan a color contra las personas que sueñan solo en blanco y negro. 7. Los sueños no son de lo que tratan: Si tu sueño es acerca de alguna cosa en particular no siempre trata de eso. Los sueños hablan en un profundo lenguaje simbólico. La mente inconsciente trata de comparar tu sueño con alguna otra cosa similar a éste; es como en un poema que diga “El grupo de hormigas es como una máquina que nunca se detiene”. Nunca compararías el significado de esa línea con, por ejemplo, “Ese hermoso atardecer es como ese hermoso atardecer”. Entonces, sin importar el símbolo que tu sueños elijan, es poco probable que se refiera a su significado simple que a algo simbólico. 8. La gente que ha dejado de fumar, tiene sueños más vividos: Personas que han fumado por mucho tiempo y lo han dejado, reportan sueños mucho más vividos de lo normal. Además, de acuerdo al Journal of Abnormal Psychology de alrededor de 293 fumadores en abstinencia de entre 1 y 4 semanas, el 33% reportaron haber tenido al menos un sueño relacionado con fumar. En la mayoria de los sueños se veían a ellos mismos fumando y sintieron emociones negativas como pánico y culpa. Estos sueños de fumar fueron el resultado de la abstinencia; el 97% de los sujetos no habían tenido un sueño donde fumaran antes de la abstinencia, así mismo, y su incidencia fue más significante de acuerdo a la duración de el período sin fumar que llevaban. 9. Estímulos externos invaden nuestros sueños: Esto se conoce como “Incorporación del Sueño” y es la experiencia que seguramente muchos ha tenido; cuando un sonido real se incorpora de algún modo a lo que soñamos (suele suceder cuando duermes con música en tus oídos) suelen ser incontables las ocasiones en que en los sueños este alguna canción. Y cuando uno se despierta suele darse cuenta que estaba soñando específicamente con esa canción. 10. Estás paralizado mientras sueñas: Aunque suene increíble, tu cuerpo esta totalmente paralizado durante el sueño. Esto es para prevenir que tu cuerpo realize las acciones de tus sueños. De hecho algunas glándulas comienzan a segregar una hormona que ayuda a inducir el sueño y tus neuronas envían señales a la médula espinal que causa que el cuerpo se relaje y más tarde sea esencialmente paralizado. Si Les Gusto EL Post Seguro Les Gustara ESTE
Ciencia Extraterreste El físico Manuel Lozano, catedrático de física atómica y molecular de la universidad de Sevilla, afirma de que la posibilidad de existencia de vida extraterrestre no es poco, incluso si nos restringimos a la lógica de que esté basada en las proteínas y el ADN. ¿Por qué dudar? lo que nos interesa es detectarla, y en particular que haya gente en la galaxia y que nos podamos entender por raros y feos que sean. La ciencia extraterrestre nos dice que hay varias fórmulas para detectar y evaluar la probabilidad de que haya civilizaciones tecnológicas en la Vía Láctea, lo malo de éstas fórmulas es que mezclan variables que pueden estimar con variables especulativas, es decir son fórmula que ponen nerviosos a cualquier científico. Ejemplos de las variables que pueden estimar son el número de estrellas parecidas a nuestro sol, la fracción de éstas que tienen planetas habitables y porcentajes en los cuales puede surgir la vida. Ejemplos de las variables especulativas son la posibilidad de que la vida se encarrile hacia la inteligencia, que ha los seres inteligentes les de por la tecnología, en particular por las comunicaciones y el interés de comunicarse con los habitantes de otra galaxia. Todo lo anterior hay que ocuparlo en una escala de tiempo, es decir debemos continuar especulando sobre cuanto dura una civilización, ponerlo en el contexto de la evolución de su planeta y que todo ello pueda ajustarse a nuestra evolución. Los resultados de las fórmulas anteriores proporcionan valores que van desde una hasta miles de millones de civilizaciones tecnológicas. Aún así la distancia media entre tales civilizaciones es de 15 años luz. Todo lo mencionado son de autoría del profesor Manuel Lozano Leyva. Los Extraterrestes En Gran Bretaña se publicó un artículo donde científicos del gobierno búlgaro, entre ellos Lachezar Filipov, director adjunto de investigaciones espaciales de la academia búlgara de ciencias; confirmaron que existen entidades extraterrestres conectadas con la Tierra. "Los extraterrestres están alrededor de nosotros y nos están mirando todo el tiempo. Ellos no son hostiles con nosotros, por el contrario quieren ayudarnos, pero no hemos crecido lo suficiente, a fin de establecer contacto directo con ellos", señaló Filipov como resúmen de sus comunicaciones con los extraterrestres. Añadió que los humanos no serán capaces de establecer contacto directo con los extraterrestres, a través de ondas de radiotelescopios, pero sí a través del poder del pensamiento y frecuencias cuánticas. "La raza humana sin duda va ha tener contacto directo con los extraterrestres de forma generalizada y directa en los próximos 10 o 15 años. Los extraterrestres son críticos con la conducta inmoral de la gente en referencia a la interferencia de los humanos en los procesos de la naturaleza", añadió Filipov al final de sus declaraciones. fuente:informador.com.mx Si al final fuese cierto que éste científico búlgaro lorgró comunicarse a través de frecuencias cuánticas con los extraterrestres, pues entonces sólo está captando lo que éllos, "los extraterrestres", quieren comunicar, no se puede asegurar si son amigables y admiradores de la naturaleza como dice Filipov. Es cierto que ahora con la llamada ciencia extraterrestre, que brinda fórmulas matemáticas precisas, se puede determinar si hay vida en otros sistemas solares, pues de igual manera no se puede averiguar mucho de ellos, los extraterrestres. Nostradamus En ésta publicación se tomará como base las opiniones oficiales de la NASA, puesto que sus científicos se han reportado en mérito a la gran preocupación del planeta por el fin del mundo. NASA: No existen evidencias concretas de que las afirmaciones sean correctas. En su web oficial además de éste mensaje, se pueden encontrar opiniones vertidas, y que culpan a la NASA de ocultar información. Entre las versiones que más resaltan para el fin del mundo, está que el 21 de diciembre del 2012 los planetas del sistema solar se alinearán y ocacionarán un gran desastre, teniendo como consecuencia el fin del mundo. Ante ésto la opinión de la NASA es que ningún científico con gran credibilidad en el mundo, puede asegurar que el fin del mundo llegará el 21 de diciembre del 2012. Incluso aseguran que en lugar de ser fin del mundo, es más crehible pensar en el fin de ésta era, para dar lugar a una nueva era. La Biblia y algunos científicos del mundo dicen que el fin del mundo no tiene ni hora ni muchos menos fecha, que nisiquiera Nostradamus y los Mayas pudieron haber profetizado ese gran acontecimiento. En todo caso ni los Mayas ni Nostradamus profetizaron que el título fin del mundo traería grandes beneficios económicos. La película 2012 que trata exclusivamente de las profecia que hicieron los Mayas sobre el fin del mundo, ha pasado el record de audiencia y recolección de euros en su primera semana de estreno en el mundo. Hacker de La Nasa Un británico acusado de haber pirateado los ordenadores del sistema de defensa y de la NASA estadounidense se enfrenta con la posibilidad de ser extraditado a EEUU, después de que el gobierno de Lóndres decidiera no intervenir en su favor. McKinnon, que sufre una forma de autismo, podría ser condenado a cadena perpetua si la justicia estadounidense lo condena por haber accedido ilegalmente 97 ordenadores en el 2001 y 2002, tras los atentados del 11 de setiembre en EEUU. McKinnon sostiene que sólo buscaba pruebas de la existencia de ovnis, cuando pirateó los ordenadores de la agencia espacial estadounidense NASA y de la marina norteamericana. Ante la negativa del gobierno británico, negándole apoyo a Mckinnon, su madre, acusó al gobierno en mensión de ser bárbaros y aseguró que su hijo está horrorizado ante la posibilidad de ser extraditado y su salud se ha deteriorado mucho. Los abogados de McKinnon sostienen que, no puede ser extraditado, puesto que McKinnon sufre del síndrome de Asperger y podría suicidarse. Ante ésto el ministro británico del interior aceptó ordenar nuevos exámenes médicos de McKinnon para determinar su real estado, y considerar su extradición. Los Fantasmas ¿Existen los Fantasmas?¿Es un fenómeno lo paranormal?¿Cuál sería la descripción de los fantasmas? Todos los miedos y mitos deslumbrados en una sóla película que está causando furor en la red social Twitter: "Paranormal Activity", una película que describe los miedos de una pareja, que creen que unos seres sobrenaturales se han mudado a su casa. Falsas imágenes sobre fantasmas fueron la base para armar la película "Paranormal Activity", que está revolucionando Hollywood. La historia cuenta que una pareja se muda a los suburbios de San Diego, pero que son aterrorizados desde su llegada, por fantasmas o seres sobrenaturales. Oren Peli, director de la película dice:"Durante años he venido investigando sobre fantasmas, hechos paranormales, siempre me interezaron los fantasmas, las casas encantadas, la demonología, todo lo que aparece en mi película es producto de investigación". "Cuando tenga pruebas concretas y reales creeré en los fantasmas y hechos paranormales, mientras tanto es sólo una atracción, de sólo imaginarse que personas u algo descriptivo invisible rodee mi casa, me causa temor", añadió el director. Desde mi punto de vista la película no sería tan exitosa si Steven Spielberg no hubiese metido su "cuchara" en el film. Ahora Peli está pensando dirigir un film sobre la bruja Blair.
16 February 2006 @ 10:13 hrs. ENTRADA 54 Nunca me ha gustado la lluvia, lo cual en Galicia, donde forma parte del paisaje, es un sentimiento un tanto absurdo. Pero hoy, mientras contemplaba los chaparrones cayendo sobre la pequeña villa marinera de Bueu, he pensado que quizás, en el fondo, no esté tan mal. Incluso puede que me sea útil. Está cayendo agua de forma torrencial desde hace casi doce horas. Una tormenta de lluvia y viento está azotando en estos momentos todo este tramo de costa. El mar, sacudido y revuelto, presenta un color gris acero ominoso, que normalmente invitaría a la flota a quedarse amarrada a puerto y a sus marineros a tomarse algo caliente en la taberna . Pero ahora no hay flota, ni marineros, por lo menos vivos, que yo sepa. El Corinto, pese a estar resguardado detrás del espigón del puerto de Bueu, se balanceaba violentamente con los restos de la poderosa tormenta que, desde el exterior llegaba hasta aquí. Las ráfagas de viento sacudían las jarcias y arrastraban auténticas cortinas de lluvia. Los imbornales casi no daban abasto para expulsar toda el agua que se iba acumulando en la cubierta, mientras en tierra, la lluvia hacía que apenas se pudieran divisar los edificios de la orilla. Estar cinco minutos a la intemperie suponía quedar absolutamente empapado. Un tiempo de perros, en definitiva. Y sin embargo este tiempo me favorecía. El sonido del viento, y de la lluvia taparían cualquier posible ruido que pudiera hacer en tierra. La visibilidad era realmente reducida, mientras esta tromba de agua se estaba desplomando desde el cielo. Creo que en esta ocasión el clima podía ser mi aliado. Y es que no me quedaba más remedio que bajar a tierra. Necesitaba con urgencia unas cartas marinas. Los fugitivos que asaltaron el Corinto no fueron capaces de llevarse el barco, pero lo registraron a fondo y se llevaron cualquier cosa que encontraron útil , entre ellas las cartas náuticas, que deberían estar en el cajón al lado de la mesa de navegación. Sin ellas, corría el riesgo de chocar con algún bajío o escollera que pudiera haber en la Ría de Vigo. Además, en su precipitada huida trataron de arrancar el GPS empotrado en la consola de mando y lo único que consiguieron fue romper su pantalla de cristal líquido. Ahora estaba absolutamente inservible y yo lo necesitaba. Aunque sólo tuviera que ir costeando hasta Vigo la experiencia de Tambo me había enseñado la lección de que no podía dar nada por seguro. Puede que de ese puerto tuviese que seguir mi camino hacia cualquier otra parte y debía estar preparado para eso. Además, tenía que reponer las provisiones, en un nivel cada vez más bajo. Yo podría soportar un par de días a media ración, pero Lúculo me miraba indignado cada vez que olisqueaba las magras raciones que le sirvo de comida. No sé qué pensará de todo esto, pero estoy seguro de que más que los sustos, las sacudidas y las mojaduras lo que realmente le molesta a mi pequeño amigo es la catastrófica situación de nuestra despensa. Y no me apetece tener un motín a bordo, aunque sea gatuno. La verdad sea dicha, está aguantando como un campeón. Y realmente, se lo agradezco. Es la única compañía que tengo desde hace casi un mes y si no fuera por él, con todas esas cosas pululando por todas partes, supongo que estaría a medio camino de perder la cabeza. Tomada la determinación, solo me quedaba trazar un plan, y la verdad, la perspectiva era realmente aterradora. No conocía el estado de las calles más allá de lo que podía ver desde cubierta. No sabía lo que me podría encontrar al doblar la esquina. Así que el plan se reducía en llegar hasta la orilla, conseguir lo que necesitaba montando el menor jaleo posible y salir de ahí cagando hostias. El resto, habría que irlo improvisando sobre la marcha. Me puse el neopreno, cogí la Glock con sus dos cargadores y el arpón con sus cuatro virotes de acero. Vacié la mochila en el camarote y con ella colgada a la espalda descendí hasta el chinchorro que se mecía amarrado al lado del Corinto. Este estaba medio anegado con el agua de la lluvia y las salpicaduras de las olas. Haciendo caso omiso a la sensación de frío que me subía por las piernas a medida que me empapaba, empecé a remar cautelosamente hacia la desierta orilla, hacia el muelle. El agua del puerto, normalmente turbia y aceitosa, presentaba un aspecto extrañamente limpio. Mientras remaba he pensado que es increíble como casi un mes de ausencia humana puede cambiar el entorno. He observado que apenas he podido ver animales estos días, excepto pájaros. Hay cientos de ellos, sobre todo gaviotas. Con un estremecimiento he recordado que las gaviotas, aparte de piscívoras, son carroñeras. Supongo que últimamente no les estará faltando alimento, y sin necesidad de pescarlo. Tiempo de vacas gordas para ellas. Joder. Finalmente he llegado a los escalones del muelle. Dejando amarrado el chinchorro a un estay he subido silenciosamente por los escalones. Con una breve mirada he contemplado el muelle. Estaba desierto. La tormenta arreciaba en esos momentos. El ruido de la lluvia y del viento silbando por las calles se combinaba con el estruendo de los truenos, que cadenciosamente se marcaban de fondo. Era una tormenta horrible. El viento azotaba mi cara, arrastrando la lluvia a mis ojos. Resultaba imposible ver u oír nada a más de cinco metros. Era perfecto. Con cautela he cruzado el muelle hasta apoyar la espalda en la lonja del puerto y he asomado la cabeza por la esquina. He visto a dos, un hombre joven y una mujer de edad avanzada. Estaban inmóviles, en medio del paseo, con un aspecto curiosamente desolado. La lluvia chorreaba sobre ellos y les pegaba las ropas al cuerpo. He observado que después de casi un mes de uso y de estar a la intemperie, muchas de las prendas de ropa de esas cosas están empezando a desgastarse. Ahora, tienen un aspecto sumamente inquietante, como salidos de una película de terror. Como si no lo tuvieran antes. Es que hay que joderse. Pegado al muro he comenzado a avanzar, con el arpón y la pistola listos. He pasado al lado de ellos, a menos de cuatro metros Y NO ME HAN VISTO. La tormenta, la oscuridad creciente y la lluvia me han ocultado pero sin embargo, de alguna manera, me han sentido, estoy seguro de ello. Mientras pasaba a su lado, con los nervios tensos como cuerdas de piano, parecen haber salido de su trance. Han empezado a agitarse, inquietos, girándose hacia todas partes, tratando de localizarme. Sus sentidos físicos, tras haber cruzado el umbral de la muerte, parecen estar bastante disminuidos, pero por otra parte parecen haber desarrollado una suerte de percepción propia que les permite "sentir" a los seres vivos. Saben que estoy aquí. Cerca. Muy cerca. Pero no saben exactamente dónde. Pero solo era cuestión de tiempo que me localizasen. Tenía que darme prisa, mucha prisa. Joder. Deslizándome pegado a las paredes y agachándome ocasionalmente entre los vehículos abandonados en la calzada, he avanzado toda la calle hasta una tienda de productos náuticos que sabía que estaba en la esquina. Ha sido al llegar a ella cuando he sido consciente de dos cosas. La primera, que la tienda tenía la verja echada. Mierda. Joder. Sería imbécil. No lo había pensado. ¿Como cojones iba a subir la verja, sin electricidad y sin la llave? La segunda cosa era que inadvertidamente, al menos una docena de esas cosas se estaban acercando por la calle hacia mi posición, atraídas por la percepción, de algún modo, de mi presencia. Necesitaba una solución. Tenía que ser rápido. Súbitamente, lo he visto. Estacionada contra la fachada de la tienda, ubicada en un bajo de una casa cercana al puerto, estaba un furgón de reparto. Gateando por su capó me he subido hasta el techo. Con la lluvia ha sido más difícil de lo que esperaba, y he estado a punto de resbalar un par de veces. Me he puesto histérico, mientras esas cosas que se acercaban. Tenía que trepar. Joder. Joder. ¡¡¡Joder!!! Por fin he conseguido subir al techo del furgón. Desde ahí, a menos de un metro, estaba el balcón del primer piso, justo encima de la tienda, Jadeando, he cruzado de un salto. Casi resbalando en el musgo del borde, me he dejado caer en su interior. La puerta, cerrada, estaba acristalada. Con la empuñadura de la pistola he roto un vidrio. Me ha dado la sensación de que se oía en todas partes, aunque ha quedado amortiguado por el ruido de la lluvia torrencial. He entrado en la casa. Ahora estoy en la habitación de piso superior, solo iluminado por la tenue luz que entra por la puertas del balcón. He oído un ruido abajo. No estoy solo aquí dentro. 17 February 2006 @ 19:17 hrs. ENTRADA 55 Desde que toda esta mierda se desató ha habido multitud de ocasiones en las que he estado en una situación, digamos, comprometida. Pero casi siempre la necesidad de moverme rápido para salvar mi vida ha tenido la virtud de no dejarme pensar realmente lo que estaba pasando a mi alrededor. Sin embargo, mientras estaba en la planta superior de esa casa, entre penumbras, oyendo el sonido proveniente de la planta baja, por primera vez he de reconocer que estaba cagado de miedo. Respirando entrecortadamente me acerqué a la puerta de esa estancia, un dormitorio con una cama antigua, monstruosamente grande, con dosel. Toda la casa olía a cerrado y a humedad, pero de fondo podía sentir un leve aroma a corrupción, a podrido. Supongo que ya me mentalicé para lo peor. Al llegar junto a la puerta, estiré la mano hacia el elaborado pomo de cristal, y con una profunda inspiración, abrí la puerta de un tirón, mientras saltaba hacia atrás. Nada. Tan solo un cuarto a oscuras. Con manos torpes busqué en el fondo de la mochila vacía y saqué una linterna. Alumbrando mi camino, me introduje en el cuarto a oscuras. Podía oír el rumor de la lluvia y del agua cayendo por los canalones mientras de fondo, de cuando en cuando, sonaban potentes truenos que hacían retumbar toda la casa. La puta tormenta estaba encima de nosotros en ese mismo momento. Para ser sincero conmigo mismo, he de reconocer que estaba muerto de miedo. La habitación contigua, un comedor, daba paso a una especie de distribuidor, un zaguán de donde arrancaba una escalera que conducía a la planta baja. Supuse que la casa y la tienda de productos náuticos de la planta inferior estaban conectadas por dentro. Serían del mismo dueño. Yo que sé. Lo cierto es que cuando tenía apoyado el pie en el primer escalón e iba a iniciar el descenso he vuelto a oír el mismo puto ruido de antes. Era como una especie de golpeteo rítmico, constante, acompañado como de… ¿Cascabeles? Splam, splam, splam, splam, splam, ¡SPLAM!… Y de repente, paraba. Y de nuevo otra vez, con esos puñeteros cascabeles de fondo. Era para volverse loco. El ruido no venía de abajo. Estaba equivocado. Provenía de la misma planta donde yo me encontraba. Justo del fondo de la casa. Podía haberlo ignorado y simplemente limitarme a bajar las escaleras, saquear lo que me hiciera falta y salir por donde había entrado, pero soy humano. Y los humanos, aparte de irracionales, estúpidos e imprevisibles somos, sobre todo, curiosos. Quería saber qué coño era ese ruido. NECESITABA saber qué demonios era eso. Así que, cagado de miedo, empuñando la Glock en la mano derecha y la linterna temblando en la izquierda me giré y empecé a caminar hacia el fondo de la casa. Atravesé una especie de salita, con un televisor a oscuras, un par de sofás, algunas revistas de hacía más de un mes y una solitaria calceta abandonada sobre una mesa camilla, que tenía otra puerta al fondo. El ruido sonaba aquí más potente. Me estaba acercando. Al llegar a la puerta, acerqué el ojo a la cerradura. No se veía absolutamente nada, pero el olor a descomposición era más intenso aquí. Agarrando la linterna con la boca, abrí la puerta de un tirón, sólo para encontrarme con un nuevo pasillo, más corto, con dos puertas. ¡SPLAM! El golpe sonó fuerte, claro, intenso, mientras una vaharada de aire podrido asaltaba mis fosas nasales. ¡SPLAM! Dando un par de pasos, entré cautelosamente en el pasillo, mientras trataba de aguantar las arcadas. El olor era nauseabundo. ¡SPLAM! ¡SPLAM! Enfocando la linterna a todas partes, comprobé que el pasillo estaba libre. Tan solo una serie de antiguas litografías de estampas marineras y las dos puertas. Una de ellas, entreabierta, me permitía adivinar un baño. Cuidadosamente, empujé la puerta, que se abrió con un audible chirrido, mientras paseaba el halo de luz por toda la pieza. Vacía. ¡SPLAM! ¡SPLAM! ¡SPLAM! ¡SPLAM! El chirrido de la puerta del baño había hecho que el cascabeleo y los golpes al otro lado de la puerta cerrada se multiplicasen. No era algo producido mecánicamente. Fuera quien fuese, me había oído. Conteniendo la respiración me planté delante de la puerta. Aún estaba a tiempo. Aún podía dar la vuelta e irme. Fuera lo que fuese, sabía que estaba aquí y aún no había salido. O no podía o no tenía interés en verme. Y francamente, supongo que yo tampoco. Pero sin embargo TENÍA que saber que coño era aquello. Así que agarré el pomo y con un fuerte tirón abrí aquella maldita puerta. Jesús. Buen Dios. Aún me estremezco. Aquella habitación condenada debía haber sido en algún momento el dormitorio principal de la casa. Una colcha de lino cubría una enorme cama, apenas iluminada por los relámpagos que se colaban por la persiana a medio bajar. A los pies de la cama, desprendiendo un olor infernal, yacía el cadáver de una mujer, de una edad indeterminada. Enlazada en sus manos tenía una escopeta, apuntada hacia arriba. Se había metido los cañones en la boca y había apretado el gatillo. De la mitad superior de su cabeza no quedaba absolutamente nada. Debía llevar muerta por lo menos tres semanas. Enfocando la luz hacia lo que un día fue su cara pude ver unos gusanos blancos, enormes, asomando por los restos de su boca. Con una arcada me incliné hacia una esquina y estuve vomitando lo que me pareció una eternidad. Mi pequeña aportación a aquel paisaje del infierno. ¡SPLAM! Con un hilillo de bilis colgando de la boca me incorporé como un rayo al oír aquel nuevo golpe. Enfocando mi linterna a una esquina lo vi. Joder. Era un niño, de unos tres o cuatro años. Vestía un pequeño peto vaquero y estaba descalzo. Estaba sentado en una trona, una silla infantil, fuertemente sujeto a ella por sus correas. Era uno de ellos. Joder. Al enfocarlo con la linterna empezó a sacudirse en su sillita, produciendo los golpes que había oído antes, al chocar con la pared. El cascabeleo era producido por los sonajeros sujetos a la parte delantera de la silla, que se agitaba violentamente mientras que con ojos vacíos y muertos estiraba sus pequeños brazos hacia mí, intentando agarrarme. Era una estampa demencial. Asqueado, me aparté a una esquina, mientras contemplaba a ese pequeño monstruo. Si no me equivocaba, la mujer que yacía a mis pies debía ser su madre. De alguna manera, su pequeño contrajo el virus y fue demasiado para ella. Cuando vio en lo que se transformaba seguramente no tuvo valor para acabar con él, pero tampoco para seguir viviendo. Atrapada en esa casa, desesperada, sola, finalmente se pegó un tiro. Aquel engendro debía llevar amarrado a esa silla semanas, atrapado para siempre, incapaz de desatarse y de caminar, como todos sus hermanos, en busca de sangre caliente y seres vivos. Joder. El monstruo no dejaba de balancearse, inquieto, ante mi presencia. Con la poca sangre fría que me quedaba me eché el arpón a la cara y apunté el virote hacia su cabeza. Un débil gruñido salió de su boca oscura, maloliente, mientras se agitaba amenazador ante mí. Noté que lagrimas saladas corrían por mis mejillas mientras apuntaba, con temblores, el arpón hacia el crío. Cerrando los ojos, disparé. Oh, Buen Jesús. Sé que hice lo que debía, pero no puedo evitar pensar que era prácticamente un bebé. Es la cosa más horrible que haya hecho nunca… Me perseguirá el resto de mi vida. Recogí de un tirón el virote ensangrentado y limpiándolo en la ropa del cadáver del suelo abandoné, tambaleante, esa habitación digna de una estampa del averno. Tenía que reponerme. Había ido hasta allí con un objetivo. Ahora estaba allí. Tenía que hacerlo por mi. Por Lúculo, por poder ver el siguiente día. Limpiándome las lagrimas comencé a caminar hacia las escaleras que llevaban a la tienda.
05 June 2006 @ 21:09 hrs. ENTRADA 86 (III) Prit y yo nos mantuvimos inmóviles durante un largo minuto, intentando adivinar si había alguien más allí dentro. O algo más, me corregí mentalmente. Aquella penumbra era refrescante. Tras todo un largo día correteando de aquí para allá notaba como mis músculos se aflojaban por primera vez en horas. Había comenzado el día en la cubierta del Zaren, viendo la negra boca de un cañón apuntando a mi cabeza y ahora estaba recostado en un sofá de cuero al lado de la oficina de entrada del concesionario, con una colilla en los labios y pensando lo maravilloso que sería disponer de una cama de hotel donde poder dormir durante tres días seguidos. Y una cerveza helada. Y diez chicas con lencería picante dándome masajes en los pies. No te jode. Me incorporé con un gemido, notando cómo se me clavaban un millón de alfileres en todos los músculos. No había estado tan cansado en toda mi vida. Comenzamos a recorrer toda la planta baja del concesionario, organizando una rápida batida. El resultado fue negativo. Todas las puertas y ventanas estaban cerradas a cal y canto, excepto el ventanuco del baño que había reventado Viktor para entrar. Estaba demasiado alto y era demasiado angosto como para que uno de esos seres se colase por él, pero de todas formas preferimos ser precavidos y tomar precauciones. Con esfuerzo colocamos uno de los paneles de pladur de las oficinas contra la pared donde estaba el hueco. No aguantaría un golpe muy fuerte pero taparía la ventana rota el poco tiempo que pensábamos permanecer allí. Derrengados, nos dejamos caer en una pequeña habitación anexa al despacho del director del concesionario. Era un cuartucho sin ventanas, donde se apilaban una serie de archivadores, un baño minúsculo con ducha y, sorprendentemente, una cama plegable. Mientras me preguntaba qué demonios pintaba esa cama allí, Prit husmeaba por toda la habitación como un perdiguero. Vi como se inclinaba al lado de la cama plegable y cogía algo que estaba debajo de ésta. Con una sonrisa socarrona se giró hacia mí y me mostró unas bonitas braguitas de encaje color vino bastante arrugadas. Vaya, vaya. Así que estábamos en el picadero particular del dueño del concesionario. Vaya cabroncete. De todas formas parecía que hacía tiempo que aquel tipo no se dejaba caer por allí para echar un polvo con la secretaria. Seguramente, si aún estaba vivo, tendría cosas mejores en las que pensar. Mientras Prit revolvía todos los cajones con un entusiasmo desbordante, entré en el baño y lo contemplé con ansia. Por la fuerza de la costumbre giré el grifo del lavabo. Para mi sorpresa empezó a manar un chorro de agua de color oxidado acompañado de borboteos producidos por el aire acumulado en las cañerías. Enseguida lo adiviné. Aquel concesionario debía tener un pozo de abastecimiento propio, aparte de la conexión a la red pública y por eso aún disponía de agua corriente. ¡¡Agua corriente!!… Si tenía agua, en algún lugar tenía que haber un calentador de gas o un acumulador, o algo por el estilo… Volví de nuevo al cuarto-picadero, donde Prit estaba indolentemente tumbado sobre la cama, hojeando un montón de revistas atrasadas. Dejé a mi amigo cómodamente instalado en aquel cuartucho y armado con una linterna empecé a rebuscar por toda la planta baja. Para mi sorpresa, justo detrás del pasillo que conectaba la sección de oficinas con los talleres, encontré unas empinadas escaleras que se perdían en la oscuridad del subsuelo. Con cautela, me armé de valor y acometí el descenso de los escalones, apoyando la espalda en la pared y sosteniendo el arpón amartillado en la mano que me dejaba libre la linterna. Aquel sótano estaba frío y seco, y tenía pinta de ser un antiguo foso de reparación profundamente modificado. Al fondo del mismo, entre un festival de telarañas y cajas de folletos viejos, podía ver un enorme y moderno calentador de agua Junkers conectado a una bombona naranja de gas butano. Tras cerciorarme de que el sótano era completamente seguro me acerqué hasta el fondo. Sacudí la botella. Estaba vacía, por supuesto. La llama piloto, encendida durante semanas, debía haber consumido hacía tiempo los restos de gas que quedasen en la bombona. Decepcionado, me di la vuelta en la oscuridad dispuesto a abandonar el sótano. Al dar un paso, un fuerte golpe en la rodilla me hizo ver las estrellas. Enfoqué la linterna hacía lo que me había golpeado. Era una jaula de soporte, con media docena de bombonas con el precinto puesto. Cojonudo. Apartando las telarañas coloqué una de las bombonas en el lugar de la que estaba vacía y apreté el botón de purgado del sistema, y a continuación, el de encendido. Una llama azul, vacilante, apareció en la parrilla. Pegué un alarido de alegría. Tenía agua caliente. Volví como una centella al cuarto superior. Prit salía en ese instante del cuarto de oficinas con un enorme manojo de llaves de Mercedes en una caja de cartón. Con ánimo risueño le acompañé a la sección de exposición, donde, ordenadamente aparcados, esperaban docenas de vehículos, listos para salir por la puerta. Comenzamos a buscar con calma nuestro nuevo vehículo. Tuve una pequeña discusión con Prit, que emperrado con un precioso CLK cabrio color rojo fuego, no atendía a razones. Finalmente fui capaz de hacerle ver que un descapotable no era la opción más inteligente para circular por carreteras infestadas de No Muertos. Pragmático, escogí un enorme Mercedes GL, el todoterreno más grande de la marca alemana, con marcha reductora y un par de cientos de caballos de potencia. Aquel enorme trasto nos permitiría hacer ruta campo a través, en caso de encontrarnos con un accidente que bloquease la carretera. Además, si fuese necesario “empujar” a algún No Muerto, nos ofrecía bastantes más garantías que el estilizado deportivo. Con una mirada de deseo al descapotable, Prit aceptó mis razonamientos, refunfuñando. Poniéndonos manos a la obra, le cambiamos la batería al cuatro por cuatro por una nuevecita que sacamos del almacén. A continuación cargamos nuestras cosas en el interior, incluyendo por precaución a un cada vez más inquieto Lúculo. Súbitamente, un fuerte sonido nos hizo pegar un bote a ambos. Yo me tiré al suelo, buscando mi arpón, mientras el ucraniano amartillaba ruidosamente el AK. Buscamos con la mirada el origen del sonido. A menos de metro y medio de nosotros, golpeando monótonamente el cristal blindado del escaparate, dos No Muertos nos contemplaban con ojos vacíos, rugiendo de rabia a cada golpe que propinaban. Era un espectáculo macabro. Desde que había liquidado a mi pobre vecino no había tenido la ocasión de ver de cerca de uno de estos monstruos con calma, sin tener que correr o luchar por mi vida. Me acerqué al cristal con cautela, hasta que quedé a un palmo de ellos. Aquello parecía volverles absolutamente locos. Me deseaban. Deseaban mi vida. Mi sangre. Jodidos cabrones. Súbitamente, caí en la cuenta de algo. Mi vecino, un No Muerto recién transformado, presentaba lividez cadavérica, miles de venas radiales reventadas y dibujadas sobre la piel, ojos inyectados en sangre y comportamiento ausente y homicida. Para mi desesperación, los dos sujetos de fuera, aunque algo más maltrechos por efecto de golpes, cortes y arañazos tenían exactamente el mismo aspecto. Si simplemente fuesen unos cadáveres normales, por lógica el paso del tiempo tendría que haber hecho mella en ellos. Sin embargo, no se veían rastros de putrefacción por ninguna parte. Ni rigor mortis, ni descomposición… Nada de nada. Era totalmente asombroso. Estaban muertos, de eso no cabía la menor duda (el terrible desgarro del cuello de uno de aquellos seres no ofrecía lugar a dudas), pero algo, de algún modo, les insuflaba el suficiente hálito vital como para seguir moviéndose y acechando. Tan solo unas cuantas manchas acartonadas de sangre reseca y el aspecto harapiento de sus ropas, tras meses al aire libre, indicaban que llevaban en ese estado desde hacía tiempo. Por lo demás, estaba seguro que su aspecto físico no había cambiado un ápice desde que habían tenido la desgracia de ser atacados. Aquello suponía unas implicaciones inquietantes. A lo largo de las últimas semanas había abrigado la esperanza de que el paso de los días fuese degradando progresivamente aquellos cuerpos o incluso, que de algún modo, fuesen “muriendo”. Sin embargo, nada de aquello estaba pasando. Estos seres parecen no verse afectados por el paso del tiempo. No sé que pensar. Puede que duren muchos meses todavía, puede que años, incluso. O puede que sean eternos… ¿Cómo cojones puedo saberlo? No soy un científico, no tengo apenas datos sobre su naturaleza ni su organismo. Solo sé que están en un punto intermedio entre la vida y la muerte y que si no quiero acabar como ellos he de correr permanentemente, para evitar que me atrapen. Mierda. Un sabor amargo me subió por la garganta. Estábamos realmente jodidos, como especie, como raza, como planeta. Descargué un puñetazo de rabia contra el cristal, justo sobre la cara de uno de aquellos monstruos, que ni se inmutó ante el golpe. Son impasibles, estos hijos de puta. Viktor me contemplaba en silencio, adivinando mis pensamientos. Finalmente se adelantó y trató de reconfortarme, explicándome que en cuanto llegásemos a su helicóptero podríamos volar hasta cualquier lugar donde esos bichos no hubiesen llegado. Sacudí la cabeza, con amargura. Aquello solo eran buenas palabras. Tendríamos que bregar mucho aún para que me sintiese totalmente a salvo. Dejamos el todoterreno aparcado justo enfrente del portón de salida. Mientras Viktor comprobaba la presión de los neumáticos me fui hasta el baño y por primera vez en muchas, muchas semanas, disfruté de una ducha de agua caliente. Era maravilloso. El chorro de agua golpeaba mi espalda y mi cabeza con un millón de alfileres, mientras nubes de vapor se formaban en el baño, enroscándose en torno a mi cuerpo. Permanecí inmóvil bajo el grifo durante casi veinte minutos, deleitándome de aquella sensación maravillosa y preguntándome donde y cuando podría disfrutar del siguiente baño. Finalmente, con unas tijeras y unas cuchillas de afeitar nuevas que encontré en un neceser, me afeité la barba de vagabundo que lucía desde hacía semanas. Lo que en la vida previa al Apocalipsis era algo común y corriente, ahora se había transformado en un auténtico lujo. Hasta ese extremo se habían complicado las cosas. Salí de la ducha. Me encontré a Viktor afanosamente atareado en el antiguo despacho del director. Había despejado la mesa por completo y apoyada en la misma tenía el Samsonite negro. Se había traído una tonelada de herramientas del taller, incluyendo una rebarbadora manual de batería autónoma y un soplete. El ucraniano parecía decidido a abrir el dichoso maletín por las buenas o por las malas. Con el pelo aún húmedo le dije bromeando que si encontraba tabaco dentro del maletín tendría que repartirlo conmigo, a no ser que quisiera aparecer muerto a la mañana siguiente. Prit se rió y lanzándome un pedazo del lacre rojo del maletín a la cabeza dijo que fuese útil y que encontrase algo de gasolina para el todoterreno. Me alejé del despacho, oyendo como el ucraniano canturreaba en ruso, con el sonido de su voz ahogado por el agudo chillido de la rebarbadora. Tardé diez minutos en encontrar un bidón de gasolina y otros cinco en encontrar un tubo de goma para poder llenar el depósito. Mientras llenaba el depósito hasta los topes le di unas cuantas caricias a Lúculo, que cada vez que me pierde vista parece volverse loco. Creo que tiene miedo a que me vaya sin él. Mi pobre gato. Me estaba limpiando las manos con un paño cuando una violenta explosión sacudió todo el concesionario. Un enorme fogonazo blanco salió del despacho donde estaba Pritchenko, junto con una nube de humo y un intenso olor a quemado. Por un instante, los oídos me pitaron por la explosión. Al cabo de unos segundos, los oí. Eran alaridos de dolor. De Viktor. Entré a la carrera en el despacho. Viktor yacía en el suelo, con las manos terriblemente quemadas y diversas heridas en el pecho y la cara. El ucraniano se retorcía de dolor y aullaba como un lobo herido. Me agaché junto a él y le eché un vistazo. Las heridas de cara y pecho parecían ser superficiales, pero las manos tenían una pinta espantosa. Estaban absolutamente quemadas y solo pude distinguir tres dedos en la mano izquierda. La mano derecha no estaba mucho mejor. Era una carnicería. Sangraba abundantemente por ellas, y por los oídos también manaban dos hilillos de sangre. Me giré hacia la mesa, buscando algo con que restañar la hemorragia. Fue entonces cuando mi mirada se posó en el maletín Samsonite. O mejor dicho, en sus restos. Aquel jodido maletín debía llevar en su interior algún dispositivo pirotécnico instalado para evitar que personas no autorizadas accediesen a su interior. Aquel dispositivo había explotado cuando Viktor trató de forzar el maletín, y solo el azar había evitado que volase en pedazos al ucraniano. Lo contemplé, absolutamente impotente, mientras los gritos de dolor de Pritchenko resonaban en mis oídos. Fuera lo que fuese lo que alguna vez contuvo el Samsonite negro, ahora ardía con furor encima de aquella mesa, convirtiendo rápidamente su valioso y desconocido contenido en un montón de cenizas. 06 June 2006 @ 12:50 hrs. ENTRADA 87 Estoy asustado. Estoy jodidamente asustado, más que en ningún otro momento de toda esta mierda. Prit está malherido y no sé que hacer. Sus manos tienen un aspecto bastante malo y lo único que tengo en mi botiquín son unos cuantos analgésicos suaves (Algiasdín y Nolotil), un par de antibióticos y algunas cremas contra las quemaduras solares. Le he incorporado a duras penas y me lo he llevado al baño. Allí le he lavado como he podido las manos y los antebrazos. Es un puto destrozo. La mano derecha está en carne viva, totalmente quemada. No sé mucho de medicina, pero parecen quemaduras de segundo grado. En la mano izquierda el daño es aún peor. Le faltan los dedos meñique y anular y los huesecillos del dedo corazón están a la vista. Además tiene un profundo corte en la palma de la mano que no para de sangrar. Joder. Rebuscando en el botiquín del concesionario he encontrado un paquete de gasas estériles y Silvederma, un gel para quemaduras. Le he untado la mano derecha con la crema y he colocado un montón de apósitos en las dos manos para conseguir que dejen de sangrar, pero es un apaño bastante chapucero. ... Tengo que hacer algo, y rápido. La pequeña explosión del puto maletín se tiene que haber oído a cientos de metros de distancia, y dentro de poco vamos a tener la visita de todos los jodidos No Muertos de los alrededores. De hecho, ya puedo oír los gemidos de bastantes de ellos ahí fuera. Acabo de acomodar a Prit en el todoterreno, entre resoplidos de dolor. Ya hay docenas de No Muertos agolpándose en torno al concesionario. Escribo estas notas apresuradas mientras espero a que se despeje un poco la zona del portón por donde tengo que salir. Solo tendré unos segundos para abrir el portón y subirme de nuevo al todoterreno antes de que esos seres me vean y se abalancen sobre mí. No tendré tiempo para cerrar de nuevo el portón, así que es inevitable que esos monstruos invadan el concesionario. Un refugio menos. Necesito vendajes, analgésicos y sobre todo, antibióticos. Lo ideal sería un médico que remendase las heridas de Viktor, pero no creo que sea fácil encontrar a ninguno por aquí. Mierda. Joder. Necesito todas esas cosas cuanto antes. El Hospital Xeral debe estar a pocos kilómetros. Evidentemente no creo que quede nadie allí, pero espero al menos poder encontrar los medicamentos que necesito. Prefiero no pensar en lo que me puedo cruzar por el camino. No tengo otra alternativa. Voy a conectar la alarma de uno de los deportivos en el otro extremo del concesionario. Espero que eso despeje la puerta lo suficiente para que podamos salir. Viktor se desangra por minutos y no aguantará mucho más ese dolor. Tengo que llegar a ese jodido Hospital como sea. Que Dios nos ampare.
21 March 2006 @ 20:58 hrs. ENTRADA 69 El furgón avanzaba lentamente entre la densa multitud de cadáveres que nos acosaban por todas partes. De vez en cuando sufríamos una sacudida al pasar por encima de alguno que no se movía lo suficientemente rápido o no tenía espacio para apartarse y acababa bajo las ruedas del pesado furgón. Era absolutamente aterrador . Notaba algo borrosa mi visión, y solo al pasar mi mano por los ojos me di cuenta de que era a causa de mis lágrimas. Estaba llorando de puro terror. Y no era para menos. Avanzábamos a cinco o seis kilómetros por hora en medio de una enorme multitud de cadáveres en distinto estado de conservación y daño. Los había de todas las edades y de todos los tipos. Podía ver mujeres de mediana edad, hombres jóvenes, ancianos, niños… Estos últimos eran los más desquiciantes. Una niña de unos ocho años, con una camiseta de las Bratz, rasgada y manchada de algo negruzco, y con un profundo corte en la cabeza empastando de sangre su sucio pelo rubio nos estuvo acompañando al otro lado de mi ventanilla durante unos diez minutos. Tenía una de sus manos fuertemente agarrada al espejo retrovisor y con la otra golpeaba insistentemente el cristal de la ventanilla mientras gemía furiosamente y nos mostraba su boca oscura y su piel pálida y llena de venas rotas. Al cabo de un rato empezó a pegar cabezazos contra el vidrio, supongo que furiosamente frustrada por tenerme tan cerca y no poder alcanzarme. En un determinado momento oí perfectamente el crujido que hacían sus incisivos al partirse de un golpe contra la ventanilla blindada. Dios, aún tiemblo al recordar ese momento. No puedo seguir escribiendo. ... ... Ya me siento mejor. Ya estoy más tranquilo. Quiero dejar constancia escrita de todos los momentos vividos, pero hay algunas situaciones que parecen volver de una manera tan fuerte a mí con tan solo evocarlas en la mente que me producen náuseas. La media hora de viaje en el furgón es una de ellas. Estaba hablando de la niña. Al cabo de diez minutos se soltó, no sé si cansada (¿Se cansan esos seres?), o por ser apartada por un hombre fuerte, enorme de unos treinta años. Aquel hijo de puta parecía haber surgido de una pesadilla o algo peor. Tenía la mitad de su cuerpo quemada y cubierta de ampollas, como si hubiese estado demasiado tiempo al fuego y en una de sus manos le faltaban tres dedos. Lo sé porque era con esa mano con la que aporreaba insistentemente el parabrisas, mientras que con la otra se agarraba al capó. Cada golpe iba acompañado de un berrido inhumano y los propinaba con tal furia que al cabo de un rato había transformado su muñón en una masa de pulpa rojiza que empañaba el cristal. Finalmente, con un traqueteo del furgón al aplastar a uno de aquellos seres, el muy cabrón se soltó, no sin antes haberme puesto los pelos de punta durante un buen rato. Son solo dos ejemplos. Recuerdo veinte o treinta más, y podría describirlos todos perfectamente, pero ahora no quiero. No puedo. Es demasiado terrorífico. Al fin y al cabo teníamos centenares de esos seres alrededor nuestra, gritando, gimiendo y golpeando con furia cada centímetro de superficie del furgón blindado. El griterío del exterior contrastaba profundamente con el silencio sepulcral del interior del vehículo, solo roto por el susurro gutural y monótono de dos de los pakistaníes rezando en árabe. Me hizo gracia la idea de rezar a Dios cuando ya estábamos en el infierno, pero me abstuve de hacer ningún comentario. Ya teníamos suficiente con lo de fuera. Kritzinev se agarraba a su petaca como un náufrago a un salvavidas y de vez en cuando le pegaba unos tragos largos y profundos que hacían subir y bajar su nuez como una pelota, con los ojos totalmente desorbitados. Pritchenko estaba pálido y asustado, pero su mirada era serena, encima de sus enormes bigotazos rubios, mientras lo contemplaba todo atentamente. Pensé que era la persona más de fiar en aquel vehículo, si quería salir vivo de allí. Todo fue bien durante aproximadamente treinta minutos. Cada vez que el vehículo amenazaba con campanear, usando una expresión vulgar, los huevos se me ponían de corbata. Si el vehículo volcaba de lado, nos podíamos dar por muertos, bien cazados por esos seres o bien muertos de hambre y sed dentro del furgón, rodeados por una multitud infranqueable de No Muertos. La mejor salida en ese caso sería un tiro de gracia en la cabeza, pero francamente, no me apetecía representar una versión tan oscura del sitio de Numancia, y menos con aquel reparto. De vez en cuando el furgón se sacudía violentamente cuando aplastábamos a más de un No Muerto a la vez, y supongo que en más de una ocasión estuvimos a punto de volcar, pero al final seguimos nuestra marcha, lenta y tortuosa, camino del centro de la ciudad. Hasta llegar a la entrada del túnel. No era realmente un túnel, sino más bien un paso subterráneo de vehículos típico, de los que cruzan una intersección. Recordaba vagamente haberlo atravesado en alguna ocasión, camino de alguna reunión de trabajo en Vigo. No era muy largo, de unos trescientos metros aproximadamente, pero recordaba que era estrecho, demasiado estrecho, y con multitud de columnas de apoyo. Además, ahora estaba negro como un pozo en medianoche. No sabía qué había dentro, ni siquiera sabía si estaba cortado. Si había algo ahí dentro, tendría que salir marcha atrás, y a oscuras, y con esa multitud a mi alrededor, lo más probable es que me empotrase contra una columna y nos quedásemos allí atorados para siempre. Ni de puta coña. No me metería en ese túnel ni con Kritzinev poniéndome una pistola en el pecho. Así se lo dije a Pritchenko, para que se lo tradujese a Kritzinev. Mientras Viktor hablaba, observé de reojo la reacción del primer oficial del Zaren Kibish. Éste se limité a encogerse de hombros y a farfullar algo en ruso, mientras su mirada no se apartaba de la multitud ululante que nos rodeaba, golpeando las ventanillas sin parar. Kritzinev estaba demasiado fuera de juego como para tomar una decisión. Allí mandaba yo. Eso me hizo sentirme más confiado, quizás demasiado. No lo sé. Si no cruzábamos por el túnel tendríamos que avanzar por el paso elevado que estaba cerca de él. Tan sólo eran unos doscientos metros hasta allí, y en ese momento la multitud que teníamos a nuestro alrededor parecía haber disminuido un tanto, quizás porque los últimos kilómetros los habíamos hecho a más velocidad, al poder circular por calles más anchas, esquivando vehículos abandonados. Eso nos favorecía, ya que nos daba tiempo a maniobrar antes de que llegasen nuestros relativamente lentos perseguidores, que llegarían, sin ninguna duda, en poco más de unos minutos. Tras girar hacia el paso elevado comenzamos a avanzar por este hasta la mitad del puente, más o menos. De repente frené en seco. Atravesado en medio de la calzada había un SEAT Córdoba empotrado contra unos bloques de hormigón de los que se usan en los controles de carretera. Algún pobre diablo había querido pasar a demasiada velocidad, huyendo sabe Dios de qué, y se había estampado contra ellos, dejando los restos de su turismo allí abandonados. Había numerosas manchas de sangre alrededor del chasis, y no pocas huellas de alguien o algo que habían chapoteado en los charcos y se alejaban del vehículo. Me estremecí. Si aquel tipo había sobrevivido al accidente, no había sido por mucho tiempo, y posiblemente había sufrido algo bastante más desagradable. Kritzinev pareció salir de su sopor al descubrir que ya no estábamos rodeados de tantos No Muertos. Le rugió algo a Viktor, que se apresuró a traducírmelo. “Embiste el vehículo abandonado”, decía el muy malnacido. Me negué con la cabeza. Le dije que había visto demasiadas películas y que eso destrozaría nuestro vehículo. Volvió a rugir, enrojeciendo un poco y escupiendo pequeños espumarajos de saliva mientras gritaba, congestionado. Un ucraniano borracho, asustado y enfadado es un espectáculo digno de verse, no cabe la menor duda, pero aquel en especial me estaba llamando de todo menos bonito. Elegantemente, Viktor obvió la parte menos agradable de su discurso y simplemente me dijo que cambiase mi puesto con Shafiq, uno de los paquistaníes, y que él llevaría el vehículo desde ese momento. No suelo discutir cuando me apuntan con un arma al pecho, así que le cedí mi sitio a Shafiq, para lo cual ambos tuvimos que retorcernos de lo lindo dentro de los estrechos confines de la atestada cabina. Por fin, una vez cambiados los lugares, me senté en el asiento central del furgón, con Shafiq a un lado y Kritzinev al otro. Girándome hacia Viktor a través de ventanuco de comunicación, me dio tiempo a decirle que se amarrase fuerte donde fuera allí atrás, antes de volverme de nuevo a abrocharme el cinturón de seguridad. Justo a tiempo. Con un acelerón el paquistaní lanzó hacia delante la mole de tres toneladas del furgón contra el SEAT Córdoba abandonado, como si fuera un carnero embistiendo una pared. Me agarré al salpicadero, anticipándome. El topetazo fue terrible y alguien en el compartimiento trasero debió salir proyectado violentamente hacia delante porque se escuchó un fuerte golpe contra el mamparo divisorio, seguido de un prolongado aullido de dolor. Pero no tenía tiempo para saber qué había pasado. Metiendo marcha atrás, Shafiq se separó del vehículo siniestrado, que se había desplazado sorprendentemente unos cincuenta centímetros por un lado, para embestir de nuevo. Me volví a agarrar, mientras el pesado furgón se lanzaba de nuevo hacia delante. En esta ocasión el golpe fue acompañado del desagradable sonido que produce el hierro al rozar contra el cemento, a medida que el Córdoba giraba sobre si mismo como una peonza y dejaba camino libre. Shafiq soltó un alarido de excitación que se ahogó en su garganta en menos de un segundo. El impacto había desviado el furgón hacia la izquierda e, incontrolable, derrapaba sin control contra la barandilla del puente. Con un desagradable crujido el pesado vehículo hizo astillas la barandilla de aluminio y por un momento se quedó, balanceándose, colgado del pretil del puente. Al cabo de unos segundos de angustia, el pesado furgón comenzó a precipitarse desde unos seis metros de altura, sobre el asfalto de la calle que pasaba por debajo. 22 March 2006 @ 20:32 hrs. ENTRADA 70 Algo en común en la mayoría de los juicios por accidentes de tráfico es que los accidentados suelen narrar el siniestro con todo lujo de detalles, ya que, según ellos “todo parece pasar a cámara lenta”. Hasta ese momento para mí siempre había sido algo teórico. Pero en el momento en que el pesado furgón blindado de Prosegur empezó a derrapar incontrolablemente hacia la barandilla, me olí que iba a disfrutar de uno en vivo… Conmigo en medio. La barandilla de aluminio trenzado se desgarró como si fuera de papel al recibir el impacto del costado del furgón. Uno de los neumáticos reventó con una sonora explosión al pasar por encima de uno de los montantes arrancados, mientras el pesado vehículo se arrastraba agónicamente a lo largo del puente, llevándose por delante unos cuatro metros de barandilla, levantando chispas al arrastrarse contra el cemento. Finalmente, el vehículo impactó contra uno de los soportes de hormigón y se quedó balanceándose en posición transversal, con la parte trasera del furgón suspendida en el vacío. En esa posición se sostuvo apenas unos segundos, aunque a mí me dio la sensación de que el tiempo se detenía. Lentamente el vehículo empezó a bascular hacia su parte trasera, por el enorme peso del blindaje. Traté de pasar mi mano por encima de un atontado Shafiq para abrir la puerta del furgón, pero ya era demasiado tarde. Con un crujido y un desagradable sonido de metal raspando cemento, el furgón blindado empezó a resbalar agónicamente hacia el vacío. El impacto fue descomunal. El furgón cayo sobre su parte trasera desde una altura de unos seis metros, provocando un enorme estruendo de metal aplastado y vidrios rotos, al impactar contra la calle que pasaba justo por la parte inferior. Al cabo de un momento, resbaló de lado y quedó tumbado sobre un costado, en medio de una espesa nube de humo y polvo, hasta quedar inmóvil. Durante un par de minutos permanecí amarrado a mi asiento, demasiado atontado para reaccionar. Veía lucecitas de colores destellando delante de mis ojos y un persistente pitido sonaba en mis oídos. Finalmente traté de moverme y noté un latigazo desgarrador en mi cuello. Habíamos caído de espaldas y la parte trasera del vehículo había absorbido la mayor parte del impacto, pero aún así la sacudida en la parte delantera del furgón había sido brutal. El asiento doble en el que estábamos sentados Kritzinev y yo se había soltado de sus amarres con el golpe y se había desplazado contra el mamparo. Los hierros de anclaje, totalmente deformados, habían absorbido la mayor parte del impacto, por lo que el ucraniano y yo estábamos milagrosamente ilesos. No se podía decir lo mismo del resto de los ocupantes del furgón. Shafiq, al volante, estaba inconsciente, con la cabeza caída de lado en un extraño ángulo y con un hilillo de sangre manando de la comisura de su boca. En el compartimiento trasero había alguien profiriendo desgarradores aullidos de dolor y al olor de orina de antes se sumaba ahora el aroma de los vómitos y de la sangre. Tenía que salir de allí. Moviendo lentamente el brazo alcancé el cierre de mi cinturón y conseguí soltar el pestillo. A continuación, arrastrándome sobre el cuerpo inconsciente de Shafiq, apreté el botón del elevalunas eléctrico. Cuando vi que la ventanilla descendía, sentí un profundo alivio. No me imaginaba como podría haber hecho para abrir la puerta blindada, que parecía estar algo deformada por el golpe. Apoyando ambos manos en el vano de la ventanilla, tomé impulso y salí del vehículo hasta ponerme de pie en su costado para echar un vistazo a mi alrededor. La estampa era preocupante. El furgón blindado estaba plegado como un acordeón en su parte trasera, y parecía haber perdido la tercera parte de su longitud. La rueda delantera derecha había desparecido y un chorro de combustible goteaba por debajo del chasis, formando un charco cada vez mayor. Miré a mi alrededor. El vial en el que habíamos caído era independiente de aquel por donde veníamos circulando y no parecía tener conexión cercana con ningún otro. En ese momento estaba desierto, pero supuse que no tardaríamos mucho en tener compañía. Unas arenillas de grava cayeron justo a mi lado, produciendo un ruido audible contra la chapa del furgón. Levanté la mirada y pude ver a media docena de No Muertos asomados al boquete que habíamos dejado a nuestro paso. Parecían sumamente confusos frente al hecho de que ahora estábamos a distinto nivel. De momento no saltaban, pero no sabía cuanto tiempo duraría esa situación. Había que darse prisa. Kritzinev estaba saliendo a rastras del furgón, con una mirada turbia en sus ojos y un profundo rasguño en su brazo derecho. Todo aquello era demasiado para un tipo de su edad y su condición física. Por un momento sentí compasión de él, hasta que recordé la mirada de placer que el muy cabrón había puesto cuando aquel marinero hijo de puta casi estrangula a Lúculo. Sin ayudarle a salir de la cabina, me acerqué hasta la puerta lateral del furgón y tire de la manilla, rogando para que se abriese a la primera. La manilla giró en mi mano y tiré del pesado portón. La estampa era aterradora. Uno de los pakistaníes yacía al fondo, con el cuello en una posición absolutamente antinatural y una profunda brecha en su frente, de la que manaba tan solo un hilo de sangre. El tipo estaba muerto, y la mitad de sus sesos estampados contra el mamparo divisorio. No era de extrañar aquel olor a vómito. Otro de los pakistaníes, un tal Usman, estaba chillando como un poseído, mientras se sujetaba su brazo. Se lo había roto en el brutal topetazo y ahora parecía tener una tercera articulación entre el codo y la muñeca, por donde asomaban los restos astillados de sus huesos. Aquello tenía que doler una enormidad. El otro pakistaní permanecía amarrado a su asiento. Aparentemente no parecía estar herido, pero no paraba de sangrar por la boca. Joder. Aquel tipo se había roto algo por dentro. El bazo, seguramente. Eso sí que era malo. Muy malo, teniendo en cuenta que no había ningún tipo de hospital por allí cerca. Pritchenko se estaba soltando de su asiento en esos momentos. El muy puñetero había tenido una suerte loca, ya que la media docena de sacas semi-repletas de billetes habían amortiguado el golpe a su alrededor. El pequeño ucraniano flotaba en medio de un mar de billetes de 50 € que habían creado para él el airbag más caro y atípico del mundo. Aún así, tenía un enorme chichón, del tamaño de un huevo, en medio de su frente. Miró hacia arriba y me dedicó una espléndida sonrisa. Ahora sí que parecía un personaje de dibujos animados. No había tiempo para detenerse a contemplar el paisaje urbano. Ayudamos a salir a Usman y al otro pakistaní, Waqar, del compartimiento interior mientras Viktor salía por su cuenta y ayudaba a Shafiq, aún algo aturdido, a salir del asiento del conductor. Al cabo de un par de minutos empezábamos a caminar hacia el centro de la ciudad, con las mochilas a nuestras espaldas. Pritchenko llevaba el AK del pakistaní muerto y yo el del Usman, el del brazo roto, pero solo como porteadores. Antes, habían tenido la precaución de sacarles los cargadores de munición, por gentileza de Kritzinev. La luz empezaba a irse y pronto aquello estaría atestado de No Muertos, en cuanto encontrasen la manera de llegar a aquel vial. Al cabo de unos diez minutos andando por el centro de la calzada de aquella ciudad fantasmal, resultó evidente que no podíamos seguir aquella noche. Waqar no paraba de sangrar por la boca y estaba cada vez más débil y el resto estábamos lo suficientemente cansados y molidos como para pedir un respiro. Fue Kritzinev quien vio la pequeña tienda. Era un pequeño colmado de barrio, de los que se pueden ver casi en cualquier esquina. Habían embestido con un vehículo pesado (sospecho que un BTR), la puerta y después lo habían saqueado. Docenas de cadáveres putrefactos se apiñaban en las inmediaciones, todos con un tiro en la cabeza. Alguien había mantenido a raya a esos engendros mientras se producía el saqueo, sin duda un grupo del Punto Seguro cuando estaba en busca de comida. Aquél parecía un buen lugar para pasar la noche. Nos introdujimos allí dentro, confiados, esperando partir al alba. Esto fue hace cinco días. Aún estamos aquí.
26 April 2006 @ 21:20 hrs. ENTRADA 80 Giré la cabeza para contemplar el perfil afable Prit, sintiéndome de golpe horriblemente cansado. Habíamos pasado un par de semanas absolutamente terroríficas los dos juntos hasta conseguir recuperar aquel dichoso maletín que ahora reposaba inocentemente encima de una vieja y cascada mesa de madera. Por culpa de lo que fuera que hubiese en su interior habían muerto al menos cinco personas e incluso nosotros estuvimos a un pelo de perder el pellejo también en un par de ocasiones. Ahora todo aquello era pasado. Ya lo teníamos. Y aún seguíamos vivos. Supongo que la selección natural se ha vuelto exageradamente dura desde unos meses a esta parte y los que quedamos con vida somos los más hábiles, los más aptos… O simplemente los que no hemos tomado muchas decisiones equivocadas. Quien sabe… Ahora teníamos que salir de aquel puto almacén. Algo fácil, en principio. Sobre todo gracias a Prit. Cuando descubrí lo que significaba “Siunten”, una venda cayó de mis ojos. Ya sabía que era mi pequeño amigo ucraniano. Prit era, aunque él no lo supiese, una de las personas más valiosas que quedaban en esta parte del mundo. Ni siquiera Ushakov, el capitán del Zaren Kibish, había averiguado quién era Viktor, pues de lo contrario no lo hubiese mandado tan alegremente a tierra, a una muerte casi segura, sino que habría tratado de explotar sus cualidades. Prit valía su peso en oro. Sentado a mi lado, fumando silenciosamente un Chester, con sus enormes bigotes rubios colgando sobre la boca, estaba el señor Viktor Pritchenko: El único piloto de helicópteros vivo en cientos de kilómetros a la redonda. Los incendios forestales son una plaga en Galicia durante el verano. Ser una de las regiones más arboladas y boscosas de Europa tiene como consecuencia que todos los años voraces incendios asolen hectáreas y hectáreas de bosques, y son precisos enormes esfuerzos, materiales y humanos, para combatirlos. A principios de los noventa, en unos años muy secos, con incendios particularmente enormes, el gobierno gallego se vio desbordado por la situación. Los medios aéreos utilizados para combatir los fuegos no daban abasto. Las cuadrillas anti-incendios no podían ser trasladadas con suficiente rapidez a las zonas afectadas y los hidroaviones trabajaban a destajo. Fue entonces cuando por primera vez se decidió contratar a pilotos del Este de Europa. En su gran mayoría eran ex-militares rusos, polacos o ucranianos a los que la caída del Bloque del Este había dejado en la calle. Tras salvar a sus aviones y helicópteros del desguace mediante sobornos o cantidades irrisorias se ganaban la vida en las emergentes naciones del Este de Europa haciendo exhibiciones aéreas o transportando personas y cosas más o menos legales de un país a otro. Eran experimentados, duros, baratos y tenían sus propios helicópteros. En definitiva, la opción perfecta. En cuanto llegaron demostraron rápidamente que valían el dinero que se pagaba por ellos. Para estos pilotos, sobre todo para los de la Ex-URSS, con experiencia de combate en Afganistán y Chechenia, lanzarse a un incendio forestal era un juego de niños. Allí donde los pilotos civiles españoles se negaban horrorizados a volar, los antiguos militares soviéticos se lanzaban con una temeridad rayana en la locura, dejándose la vida en no pocas ocasiones. Además, sus viejos aparatos soviéticos de transporte eran duros, robustos, fáciles de mantener y poseían una capacidad de carga notablemente superior a la de sus gemelos occidentales, lo que los hacía ideales para aquel cometido. Desde entonces, año tras año, los pilotos del Este y sus viejos cacharros (ahora ya no tan viejos), seguían llegando a Galicia, donde se instalaban entre marzo y octubre para su lucha anti-incendios, y finalmente volverse al este de Europa en invierno, cargados hasta los topes de productos occidentales que revendían después en el mercado negro. Prit me contaba todo esto con voz monótona, mientras encendía un cigarrillo con la colilla del anterior. Era de Zaproshpojye, un minúsculo pueblecito del norte de Ucrania, aunque tenía nacionalidad rusa. Había entrado en el Ejército Rojo con tan solo 17 años y tras su formación lo habían destinado a una escuadrilla de helicópteros de transporte. Había participado en los últimos coletazos de la Guerra de Afganistán, en la cual fue derribado en una ocasión, y en la Guerra de Chechenia, ya como parte del Ejército Ruso, transportando tropas al frente. Tenía un brillante porvenir dentro del ejército, pero entonces se casó con Irina. Mientras me mostraba una arrugada foto de Irina que había sacado de su cartera, la voz empezó a temblarle y unos enormes lagrimones se agolparon en sus ojos. Irina era una preciosidad, una muñequita eslava de pelo rubio y enormes ojos verdes, que desde mi particular punto de vista estaba como un tren. La había conocido en un permiso y se habían casado al año de conocerse. Un año después llego el pequeño Pavel, lo cual complicó la vida de la pareja. El sueldo de un piloto militar ruso era terriblemente bajo, comparado con lo que podría cobrar trabajando en occidente, y además, la Guerra Chechena se estaba volviendo cada vez más salvaje, peligrosa y sanguinaria. Viktor tenía una familia que mantener, así que la decisión fue fácil. Tres meses después de abandonar el ejército, Pritchenko estaba trabajando para una oscura empresa de transportes de Alemania. No fue hasta el 2002 cuando vino a España por primera vez, como piloto forestal. Desde entonces había vuelto, año tras año, mientras su familia se instalaba en Dusseldorf, en Alemania. Estaba pensando en traérselos a España para vivir definitivamente en Galicia cuando de repente todo el Apocalipsis empezó. Ahora Prit lloraba a lágrima viva. No sabía nada de su familia desde finales de febrero, cuando se refugiaron en el Punto Seguro de Dusseldorf. Él creía que estaban muertos. No me atrevía a darle esperanza. No serviría de nada. La pregunta me picaba en la punta de la lengua, pero no me atrevía a formularla mientras Viktor lloraba amargamente en mi regazo por un par de personas muertas o transformadas en monstruos desde hace meses. Finalmente, cuando pareció recuperarse un poco, me lancé. –Viktor… ¿Dónde está tu helicóptero ahora? –Supongo que donde lo dejé hace dos meses… –respondió Viktor, aún resollante –. En la base forestal del Monte Facho, a unos treinta kilómetros de aquí. – ¿Y el resto de pilotos? ¿Dónde están? ¿Qué hicieron? –las preguntas salían disparadas de mi boca. –Oh, en cuanto todo kaputt, ellos se fueron. No sé dónde. Se me cayó el alma a los pies. Lo más probable es que el helicóptero de Pritchenko hubiese desaparecido en los caóticos días previos a la caída de los Puntos Seguros, bien robado por otro piloto o bien incautado por el ejército. Así se lo dije a Pritchenko, pero para mi sorpresa, este meneó la cabeza. –No posible –me dijo –. Helicóptero averiado. Necesitar pieza de engranaje rotor de cola. Pieza pequeña, pero muy cara. Enviada por correo desde Kiev a Vigo. Noté que me latían las sienes. Casi podía adivinar el resto. – ¿Dónde está esa pieza, Prit? ¿La tienes? El ucraniano sacudió la cabeza de nuevo –Niet. Hubo un error de UPS. Ellos saber que pieza ser para un ucraniano, pero dar al ucraniano equivocado, cuando éste venir a por ella. Me senté pesadamente en una silla, mientras pensaba a toda velocidad. Joder. Kritzinev o Ushakov, habían ido a las oficinas de UPS cuando la ciudad aún era transitable para recoger su puto maletín, y por error o desidia, el empleado, que no sabía leer la etiqueta en cirílico, le había entregado la caja con la pieza de Pritchenko. Cuando Prit fue a por su pieza descubrió el error, pero entonces ya era demasiado tarde, pues el mundo ya se estaba cayendo a pedazos. Era fantástico. Tenía a un piloto y un helicóptero a mi disposición. Eso cambiaba enormemente la situación. Solo me faltaban dos cosas: una pequeña pieza mecánica y un gato. Y sabía donde estaban ambas. En el Zaren Kibish. 28 April 2006 @ 19:36 hrs. ENTRADA 81 Está amaneciendo. Hace bastante frío dentro del almacén. Viktor y yo vamos a salir en menos de un cuarto de hora. El ucraniano está revisando la batería y los neumáticos de una de las furgonetas de reparto de UPS estacionadas en el área de vehículos. No resultará tan tranquilizadoramente segura como el furgón blindado con el que tratamos de llegar hasta aquí, pero al menos iremos sobre CUATRO ruedas hasta el puerto. Mejor dicho, hasta donde podamos llegar. Estoy escribiendo estas notas apresuradamente, mientras mi compañero pone a punto nuestro medio de transporte. Hemos cambiado nuestros ropas destrozadas y sucias por unos monos grises y negros de UPS que estaban colgados en uno de los vestuarios. No nos hemos podido duchar ya que no hay agua, así que nuestro olor y aspecto sigue dejando bastante que desear, pero al menos ya no tenemos pinta de un par de vagabundos huyendo de la ley. Hemos hablado largo y tendido sobre el método que vamos a utilizar a la hora de canjear el maletín por Lúculo y la pieza en el Zaren Kibish. Finalmente hemos trazado un plan. Nos ha llevado unas cuantas horas realizar todos los preparativos necesarios, pero creo que funcionará. Esto va rápido. Pritchenko acaba de encender la furgoneta y me está haciendo gestos urgentes para que suba el portón de acceso. El sonido del motor no tardará en atraer a toda una multitud de esos seres hacia esta zona, y aún tenemos que hacer una parada en el camino. Espero que todo salga bien. Confío en que la próxima vez que escriba en este diario vuelva a tener a Lúculo en mi poder. Es hora de partir. Vamos allá.
05 January 2006 @ 13:54 hrs. Día 5: Algo No Va Bien Esta mañana han venido a instalar los paneles solares que compré ayer. Dan una potencia nominal de 170 W/HR, en condiciones óptimas de luminosidad. Teniendo dos líneas de 24 acumuladores en el sótano, eso me permite tener una autonomía de unas 8 horas de corriente eléctrica al día, más que suficiente para soportar cualquier corte de FENOSA. He llamado a mi hermana para felicitarle los Reyes. Está en Barcelona y este fin de semana se va a casa de una amiga, en Girona. Me dice que está bien, y tras un rato de charla intrascendente, colgamos. En Televisión siguen pasando imágenes de Daguestán. Las últimas noticias (o lo poco que se sabe, dado el bloqueo informativo) es que las autoridades rusas han iniciado las tareas de evacuación de la población. Por lo visto en el asalto a las instalaciones rusas los rebeldes chechenos habrían librado accidentalmente algún tipo de agente químico allí almacenado. En la Primera, Milá habla de Gas Sarín, como el de los atentados de Tokio, mientras en Tele 5 comentan que posiblemente sea Peróxido de Hidrógeno, que es el combustible que llevaban los cohetes intercontinentales soviéticos. Pero la verdad es que creo que nadie sepa a ciencia cierta que es lo que está pasando. Noche de Reyes, noche de magia, yum, yum… 09 January 2006 @ 10:23 hrs. Día 9 Algo va terriblemente mal en Rusia. Este fin de semana ha sido una constante acumulación de informaciones, comunicados, desmentidos a esos comunicados, bloqueo informativo y violencia. A cualquier hora del día, y en cualquier canal de televisión que pongas, se está haciendo referencia a los acontecimientos de Daguestán de las últimas 48 horas. Pero me estoy adelantando a los acontecimientos. El viernes por la mañana se había decretado el cierre de todas las fronteras rusas. Ese mismo día por la tarde, la agencia Reuters dio la información de que las instalaciones asaltadas eran en realidad un laboratorio de investigación biológica y que la sustancia liberada accidentalmente era algún tipo de agente patógeno. Horas más tarde, el gobierno de Putin lo desmentía tajantemente y hablaba únicamente de una nube tóxica de fertilizantes químicos. Sin embargo el sábado por la mañana nos desayunamos con la noticia de que un equipo del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de Atlanta había sido solicitado por Rusia para desplazarse hasta Daguestán. Ahora dicen que lo que se puede haber liberado es un brote del Virus del Nilo, un tipo de enfermedad infecciosa y bastante contagiosa. Era endémica en Egipto, pero hace unos años un mosquito transmisor de la enfermedad se coló en un avión y por lo menos desde 1995 se han registrado casos aislados en Europa y el sur de EEUU. La explicación parecería lógica, si no fuese por el pequeño detalle de que no hay mosquitos en las montañas del Cáucaso en pleno Febrero… Además, el domingo las cosas parecieron salirse de control definitivamente. Tan sólo 5 horas después de haberse instalado el equipo de Atlanta, y justo cuando estaban empezando a trabajar y a atender a los intoxicados (o más bien, a los infectados), dos de sus miembros han tenido que ser evacuados de nuevo a EEUU, por lo visto tras haber sufrido algún tipo de incidente con los pacientes. A última hora de la noche algo similar parece haber pasado con un equipo de la Organización Mundial de la Salud, que a tenido que ser evacuado con carácter de urgencia a Ramstein (Alemania). En algunos portales de Internet se comenta que podría haber muertos entre los miembros de este equipo internacional. De los rusos poco se sabe, ni de sus equipos médicos, si los tienen, ni de la población civil de la zona. Algunas imágenes de videoaficionado que han podido salir del país, en su mayor parte por Internet, muestran largas caravanas de gente huyendo o evacuada, algunos con mal aspecto y muchas, muchas ambulancias. También se ve a grupos de la Policía de Fronteras Rusa y del Ejército, equipados con material de combate, que se dirigen en dirección contraria, hacia lo que ya se llama Zona Caliente. Y esta mañana, la puntilla. El gobierno ruso ha declarado la Ley Marcial. Todos los periodistas extranjeros deben abandonar hoy el país, se suprime la libertad de reunión y prensa, y lo más curioso, han decretado un apagón de Internet en todo el país. Nada puede entrar o salir (en teoría) por la red desde Rusia. Esta mañana ha salido el Ministro de Sanidad en la Primera. Ha dicho que el gobierno español está preparado para garantizar que no se producirían contagios de la Fiebre del Nilo en España en caso de una situación similar y que no existe ningún motivo de alarma. Por otra parte, esta mañana he oído a Bono en la SER diciendo que se va a mandar un grupo sanitario del Ejército Español y a una compañía de Zapadores a Daguestán para colaborar en el control de la situación. Ha garantizado que por supuesto no corren ningún peligro y que blablabla… Equipos similares están siendo enviados desde Media Europa, Japón, EEUU y Australia. Algo está pasando en Rusia. Algo gordo de verdad. 09 January 2006 @ 19:58 hrs. Nuevas Ideas Me he pasado toda la tarde probando los paneles solares. La potencia que generan es sorprendente, aunque no me permite tener conectados muchos electrodomésticos a la vez, ya que entonces el consumo se dispara y las baterías se agotan en un par de horas. Sin embargo, para un consumo bajo, un par de congeladores y el ordenador, por ejemplo, la autonomía aumenta hasta las quince horas, más o menos. Después, tiene un lapso de unas ocho horas en las que los acumuladores no se pueden usar porque la tensión es muy baja y podría dañar los electrodomésticos por la diferencia de voltaje. Según el fabricante, en climas muy soleados podría utilizarlo las 24 horas, pero esto es Galicia, y estamos en pleno invierno, así que supongo que no puedo tener motivos de queja. Además, no creo que nunca tenga que soportar un corte de luz de más de un par de horas, incluso en los peores temporales de invierno. Lúculo está un poco sorprendido con el extraño sombrero que le ha salido a su casa (porque no me cabe duda que la considera SU casa, y a mí, su animal de compañía), pero creo que a pesar de todo es una inversión muy inteligente. Esta mañana, al volver del despacho y mientras me preparaba la comida he estado escuchando la radio. El contingente español ya ha despegado desde Torrejón de Ardoz rumbo a una ciudad daguestaní llamada Buynaksk, donde se instalará su hospital de campaña. Al parecer los rusos tratan de repartir los grupos sanitarios internacionales en varios emplazamientos para evitar engorros. La región es muy atrasada y los servicios sanitarios rusos parecen estar realmente al borde del colapso. Por lo visto, en algunos de los campos de refugiados instalados en las Repúblicas vecinas se están dando nuevos casos de lo que dicen que es una variante especialmente virulenta del Virus del Nilo, aunque hay medios, como El Mundo, que hablan del Ébola. Si eso es cierto, los rusos están realmente jodidos. Nadie parece haber tenido la precaución de organizar campos de refugiados, así que estos se han repartido a los cuatro vientos en el momento en el que fueron expulsados de sus casas por el Ejército, tanto los sanos como los que no lo estén.Lo peor es que grupos de refugiados han abandonado el país cruzando el Mar Caspio en pequeños pesqueros rumbo a Irán, con lo cual se teme que la enfermedad pueda llegar a Oriente Medio. Justo lo que les hacía falta. Tengo que ir a hacer unas cuantas compras, sobre todo comida. También quiero coger unas cuantas cajas de antigripales y de paso, visitar a mi madre y que me dé unas cuantas recetas para comprar antibióticos. Soy muy maniático con respecto a los resfriados y como hago submarinismo los fines de semana me suelo constipar a menudo, sobre todo en invierno. Sin ir más lejos, me he pasado éste cerca de las Islas Cies probando la nueva caja estanca para la cámara de video. Es un gustazo poder grabar las inmersiones. 09 January 2006 @ 20:40 hrs. Más Noticias Reuters informa que tres de los médicos cooperantes de la OMS que fueron evacuados a Ramstein han fallecido. Por lo visto se trata de una fiebre hemorrágica muy virulenta que provoca desorientación y desvaríos en los afectados, con raptos de agresividad, según el parte médico facilitado. Parece que la teoría del Ébola cobra peso…

Antes que nada ¿Que es un Creepypasta? Creepypasta se le denomina a leyendas que andan rondando por internet, de las cuales son historias que estan hechas para asustar al lector (esto no quiere decir que logren siempre su objetivo eso depende del tipo de reaccion que le cause a cada uno). ¿Son mentira? Muchos juran que son de verdad, pero no se ha comprado de que fuera cierto, aunque tampoco se comprobó que fuera mentira -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- bueno comenzamos con uno de los mas conocidos de internet El Suicidio de Mickey (Muy Buena) Desde un tiempo hasta ahora ronda un vídeo en la web sobre una antigua cinta de Walt Disney , cuenta el mito que hace un tiempo atrás unos editores de la empresa Disney estaban en la búsqueda de material inédito del célebre ratoncito de orejas redondas , que iba a ser comercializado con el nombre de ¨ Mickey Oldie ¨ , todo esto para celebrar los ¨ Pico ¨ años de este simpático roedor . Mientras se realizaba dicha búsqueda , se topan con la cinta ¨ Suicide Mouse ¨ , que data de aproximadamente entre los años 20 `al 30 ` , siendo esta una de las más antiguas que se tenga conocimiento de dicho personaje . Por motivos obvios fue revisada la cinta y uno de los editores no vio el final de dicho corto que dura alrededor de 9 min. ; ¿ La razón ? , simplemente el tipo no fue capaz de hacerlo ya que quedo algo ¨ Shockeado ¨ , por lo cual le solicitó a su compañero que analizara la cinta . Después que este lo hiciera en su totalidad , supuestamente balbuceó algo similar a que le habían hecho pedazos su vida , que simplemente se había desquiciado , tomando por sorpresa el arma de fuego del guardia que ahí se encontraba y dándose un tiro en la cabeza . Hoy , corre por la red el ¨ Mito ¨ sobre ¨ Suicidemouse.avi ¨ ( Versión asimilada y digitalizada ) ... lo que verán o vieron son los 7 min. que recuerda el editor quien detona el rumor , los otros 2 min. restantes son un enigma hasta el momento , ya que el vídeo está bajo custodia y análisis según fuentes de la propia empresa . Son muchas las hipótesis , la que corre con mas fuerza es la de el ¨ Nuevo mito Disney ¨ , la otra es que es un vídeo conceptual creado por la CIA , nombrado como proyecto ¨ MK Ultra ¨ quien nadie desmiente ni siquiera la propia agencia , y hasta se ha documentado ( para el que no sabe que es ¨ Mk Ultra ¨ , en palabras simples , es un programa que buscaba crear inducciones mentales , mediante una ¨ técnica ¨ denominada ¨ control mental basado en el trauma ¨ ) , demasiadas leyendas urbanas corren acerca de este proyecto de la CIA , cual de todas mas escalofriante ( solo basta recordar los testimonios de ¨ Arizona Wilder ¨ para entender que los gringos están aboslutamente locos ) , además justamente en uno de esos testimonios aduce que utilizaban personajes de Disney para gatillar las distintas personalidades o ¨ modos ¨ para el sometimiento psicológico . El Video Advertencia: este video puede causar fuertes sustos y quizás pueda trastornarte por que contiene gritos, animaciones extrañas y sonidos perturbadores si eres sensible a estos tipos de video te recomiendo que no lo veas y te hallas conformado con la historia. Indicaciones Si crees que te va a dar miedo mejor que ni lo veas Una vez que empezaste a verlo ni se te ocurra detenerlo ni sacarlo, a lo sumo si te da miedo mira para otro lado link: http://www.youtube.com/watch?v=e2B0CXUAyDY El experimento ruso del sueño (Excelente) (Larga) Investigadores Rusos a finales de los 40´s mantuvieron a 5 personas despiertas por 15 días utilizando un estimulante basado en gas. Los tuvieron encerrados en un ambiente sellado para monitorear cuidadosamente el uso de oxigeno, para que el gas no los matase, debido a las altas concentraciones de gas. Esto fue antes de que existiera el circuito cerrado, por lo que tuvieron que usar micrófonos y ventanas con grosor de 5 pulgadas para monitorearlos. El cuarto estaba lleno de libros, cobijas para dormir -pero ninguna cama-, agua corriente, baño y la suficiente cantidad de comida para que los 5 sobrevivieran por un mes. Los sujetos de prueba eran prisioneros politos y de guerra declarados enemigos del estado durante la segunda guerra mundial. Todo estuvo bien por los primeros 5 días; Los sujetos rara vez se quejaban después de que (falsamente) se les había prometido su libertad si aceptaban tomar parte de la prueba y no dormir por 30 días. Sus conversaciones y actividades fueron monitoreadas y los científicos notaron que conforme pasaba el tiempo, ellos hablaban sobre incidentes traumáticos de su pasado. Después de 5 días se empezaron a quejar de las circunstancias y eventos que los llevaron a donde estaban y empezaron a demostrar paranoia severa. Dejaron de hablar entre ellos, y comenzaron a murmurar de manera alterna en los micrófonos. De manera extraña, todos parecían creer que podían ganar la confianza de sus captores si traicionaban a sus camaradas. En un principio se creyó que esto era un efecto del gas. Después de 9 días, el primero de ellos empezó a gritar. Corría por todo el cuarto gritando repetidamente por 3 horas seguidas. Después, trato de continuar gritando, pero solo podía dar un grito ocasional. Los científicos postularon que físicamente se había destrozado las cuerdas vocales. La parte mas sorprendente de este comportamiento fue como sus compañeros reaccionaron a esto. O mejor dicho, como no reaccionaron… Continuaban murmurando en los micrófonos hasta que el segundo de los prisioneros comenzó a gritar. Dos de los prisioneros que no gritaban, tomaron los libros y llenaron pagina tras pagina de sus propias heces, y de manera calmada, los pusieron sobre las ventanas del cuarto. Los gritos cesaron de repente. Al igual que los murmullos de los micrófonos. Pasaron otros 3 días. Los investigadores checaban los micrófonos constantemente para asegurarse de que trabajaban, porque creían que era imposible no escuchar sonidos con 5 personas dentro. El consumo de oxigeno indicaba que los 5 debían seguir vivos. De hecho, el consumo de oxigeno era el necesario para 5 personas que hacían ejercicio extenuante. En la mañana del catorceavo DIA, los investigadores hicieron algo que no debían hacer, para llamar la atención de los prisioneros: Utilizaron el Intercom dentro del cuarto, esperando provocar respuestas de los prisioneros, pues temían que estuviesen muertos, o en estado vegetal. Anunciaron: “Abriremos el cuarto para probar los micrófonos. Aléjense de las puertas y acuéstense con las manos atrás en el piso o se les disparara. Se le otorgara la libertad a uno de ustedes si obedecen”. Para su sorpresa, escucharon solo una frase, con voz calmada: “No queremos ser liberados”. Hubo gran debate entre los investigadores y fuerzas militares que financiaban el proyecto; sin poder provocar mas respuestas utilizando el Intercom, finalmente se decidió abrir el cuarto a la media noche del DIA numero 15. Se limpio el gas del cuarto, y se lleno de aire fresco. Inmediatamente, voces de los micrófonos, empezaron a objetar. 3 Voces diferentes rogaban por la vida de sus seres queridos, que encendieran el gas nuevamente. Se abrió el cuarto para sacar a los prisioneros. Gritaron mas fuerte que nunca, al igual que los soldados, cuando vieron lo que había dentro: Cuatro de los sujetos seguían “vivos”. Las raciones de los pasados 5 días no habían sido tocadas. había pedazos de carne de las costillas y pantorrillas del sujeto muerto colocados dentro del drenaje del centro del cuarto bloqueándolo, permitiendo que 4 pulgadas de agua se acumulara en el piso. Los cuatro “Sobrevivientes” también tenían pedazos de piel y carne arrancada de sus cuerpos. La destrucción de tejidos y la exposición de husos en la punta de sus dedos indicaba que las heridas fueron infligidas por las manos, y no con los dientes, como era de suponerse. Al examinarlos, se descubrió que la mayoría de las heridas fueron auto infligidas en su mayoría. Los organos detrás de las costillas fueron removidos; Mientras que el corazón, los pulmones y el diafragma seguían en su lugar, la piel y la mayoría de los músculos pegados a las costillas fueron arrancados, exponiendo a los pulmones. El tracto digestivo de los cuatro sujetos podía verse trabajar, digiriendo comida. Rápidamente se hizo aparente estaban digiriendo su propia carne, y que ellos la arrancaron y se la comieron en el transcurso de los días. La mayoría de los soldados eran fuerzas especiales Rusas en las instalaciones, pero aun axial, muchos se negaron a regresar al cuarto para sacar a los prisioneros. Estos sin embargo, insistían a gritos que los dejaran dentro y de manera alterna rogaron y demandaron que se encendiera el gas nuevamente, para evitar quedarse dormidos. Para sorpresa de todos, los sujetos, pusieron una resistencia feroz durante la extracción. Un soldado Ruso falleció cuando un sujeto le mordió el cuello, otro fue gravemente herido cuando otro de los prisioneros le mordió la arteria femoral y los testículos. Otros 5 soldados perdieron la vida, si cuentas a aquellos que se quitaron la vida en las semanas consecuentes al incidente. Durante la lucha, uno de los prisioneros daño su bazo, sangrando de manera casi inmediata. Se intento sedar al sujeto, pero fue imposible. Se el inyecto mas de 10 veces de la dosis humana de Morfina, y aun axial lucho como un animal rodeado, rompiendo las costillas y un brazo de un doctor. Se veía latir su corazón al máximo por dos minutos completos, mientras se desangraba, y continuo gritando por mas de 3 minutos, atacando a quien se le acercar, repitiendo la palabra “Mas” una y otra vez, cada vez mas débil, hasta que cayo en silencio. Los otros 3 sobrevivientes, fueron inmovilizados fuertemente y llevados hacia instalaciones medicas. Dos de ellos, con cuerdas vocales intactas, demandaban continuamente mas gas para permanecer despiertos. El mas herido de los tres, fue llevado al único cuarto de cirugía que había en las instalaciones. En el proceso de su preparación para colocar nuevamente sus órganos en su lugar, se noto que el sujeto era totalmente inmune a los sedantes. Peleo furiosamente cuando el gas anestésico se le estaba colocando. Se necesito un poco mas de anestesia de la normal para sedarlo, pero al momento que sus ojos se cerraron, su corazón se detuvo. En la autopsia, se encontró que en su sangre, había 3 veces la cantidad normal de oxigeno. también se rompió 9 huesos en la lucha para no ser controlado. El segundo sobreviviente, era el que primero grito del grupo. Con sus cuerdas vocales destruidas, el no pudo objetar la cirugía, y solo reaccionaba agitando violentamente la cabeza en desacuerdo cuando se le administraba el gas anestésico. Afirmo violentamente con la cabeza cuando alguien sugirió en hacer la cirugía sin anestesia, y no reacciono durante la misma, que duro 6 horas, en la cual se intento reemplazar sus órganos abdominales y cubrirlo con lo que quedaba de su piel. El cirujano afirmo que era médicamente que el sujeto siguiera con vida. Una enfermera aterrada que ayudo en la cirugía, comento que la boca del paciente formaba una sonrisa cada vez que sus ojos se encontraban. Cuando la cirugía termino, el sujeto miro al cirujano y empezó a hacer sonidos fuertemente, como tratando de hablar. Asumiendo que esto era de gran importancia, el cirujano le entrego un papel y una pluma, para que el paciente pudiera comunicarse. “Sigue cortando” escribió… Se le hizo la misma cirugía sin anestesia a los otros dos sujetos. Se les tuvo que inyectar un paralítico, pues ellos reían constantemente, y le era imposible realizar la operación axial al cirujano. Una vez paralizados, solo podían interactuar con sus ojos. En el momento en que pudieron hablar nuevamente, exigieron una vez mas el gas estimulante. Los investigadores trataron de averiguar porque se lastimaron de esa forma axial mismos, y porque querían el gas nuevamente. La única respuesta fue: “Debo permanecer despierto”. Se reforzaron a los 3 sujetos y los devolvieron al cuarto, para espera de su destino. Los investigadores, enfrentando la furia de sus “benefactores” militares, por haber fallado las metas del proyecto, consideraron dar eutanasia a los prisioneros. El comándate, un ex KGB vio potencial en el proyecto, y en su lugar decidió ver que pasaría si ponían el gas nuevamente. Los científicos se negaron rotundamente, pero al final, tuvieron que aceptar. En preparación para ser sellados nuevamente en el cuarto, los prisioneros, fueron conectados a un monitor EEG. Para sorpresa de todos, los tres dejaron de pelear en el momento que se dieron cuenta que los regresarían al gas. En este momento, era obvio que los tres estaban haciendo un gran esfuerzo por mantenerse despiertos. Uno de los prisioneros, estaba murmurando una canción; El sujeto mudo, peleaba con sus ataduras de piel, como si tratara de enfocarse con algo. El ultimo sujeto, mantenía su cabeza en la almohada, y parpadeaba rápidamente. Siendo este, el primero al que se le puso el EEG, la mayoría de los investigadores monitoreaban sus ondas cerebrales con sorpresa. Eran normales la mayor parte del tiempo, algunas veces, aparecía una línea recta de manera inexplicable. Parecía que repetidamente sufrían de muerte cerebral. Mientras analizaban los datos, una enfermera noto que los ojos del sujeto se cerraron. Sus ondas cerebrales cambiaron inmediatamente por las de sueño profundo, luego se pusieron rectas, y de manera simultanea, su corazón se detuvo. El único sujeto que quedaba que podía hablar comenzó a gritar para que lo encerraran en ese momento. Sus ondas cerebrales mostraba las líneas rectas del sujeto que acababa de morir por quedarse dormido. El comandante dio la orden de sellar el cuarto con los dos prisioneros dentro, junto con 3 de los científicos. Uno de los 3, inmediatamente tomo un arma y abrió fuego contra el comandante, matándolo de un tiro entre los ojos. Después apunto al prisionero mudo,y le voló el cerebro. Apunto al prisionero que quedaba vivo, mientras que los demás investigadores escaparon del cuarto. “No me encerraran con estas cosas! No contigo!”, le gritaba al prisionero que estaba atado al camastro. “QUE ERES?!” Demando. “Necesito saber”!” El prisionero sonrío. “Tan fácilmente te haz olvidado de mi?”, el prisionero pregunto. “Somos ustedes”. “Somos la locura que esta encerrada en todos ustedes, rogando por libertad en cada momento de tu vida, desde lo mas profundo de tu mente animal. Somos aquello de lo que te escondes en tu cama todas las noches. Somos lo que duermes y silencias y paralizas cuando te vas a tu cielo nocturno, donde no te podemos alcanzar”. Solicitud de Prisionero (Muy Bueno) Un día checando el Facebook, (como siempre) me encontré con una solicitud de amigo, curiosamente, estaba vacía, solamente aparecía una foto difícilmente reconocible en miniatura, así que procedí a su perfil. cuando entre, en vez de foto, había un espacio vació. evidentemente, con el nuevo perfil, a la derecha aparecían las fotos etiquetadas, en vez de las clasicas 5 fotos para mostrar, aparecía "el roble torcido nunca endereza" 1 palabra por cada foto. talvez era una simple broma, pero aqui fue cuando se puso extraño. entre a una de esas fotos (ROBLE) se abrió un "Facebook" pues tenía un diseño pobre y fácil de hacer. en vez de la palabra "roble" había una foto de mi familia, pareciera que la habían tomado ese mismo día, pues traía la misma ropa. todos tenían un rostro bastante simple pero a la vez detallado. no sé como había sacado esta persona la foto. asi que proseguí directo a su perfil. entre, y apareció una linea roja en fondo negro, solamente eso, derrepente, una mano se posó sobre mi hombro y una voz susurrante dijo "el roble torcido nunca endereza" salté hacia la dirección contraría, se fue la luz. intenté prender todo, pero no se encendía. baje y reinstalé los fusibles. la luz volvió. prendí de nuevo el PC. entre al facebook, todo normal, después vi una notificación. "ah comentado tu foto" no decía quien fue, pero decidí ver quien y cual foto. aparecía una parte de mi habitación, tecnicamente como si vierá por mi nuca, no había ningúna notificación aparecio la misma notificación. accedí. atras de mi había una pequeña rama torcida, volteé y efectivamente ahí estaba la rama. pero no era cualquier rama. parecía más una brocheta, incustada en ella, varios ojos conocidos e irreconocibles. cuando volteo a ver la pantalla. estaba denuevo la foto de mi familia. pero ahora sin ojos, simplemente con huecos negros y vacíos, con una sonrisa macabra. volteo denuevo a la rama, todos los ojos volteando hacia arriba, y uno voltea rapidamente hacia mi, con su mirada penetradora. se va la luz. con celular en la mano prosigo hacia los fusibles, algo pegajoso en el suelo me impedía caminar bien. cambio los fusibles de lugar. acciono la palanca. la luz vuelve, aquello que estaba pegajoso, no era más que sangre derramada y víseras salidas de mi familia, toda y cada una de ella, incluso aquellos amigos de la red social agregados como ello. no sé si puedo seguir escribiendo esto. aún tengo varios riñones debajo mío, estoy asustado, un gran silencio reina mi casa. Hasta mejor vida,pues siento ramas en el cuello . Faltan como dice en la historia los otros 2 min. restantes que son un enigma hasta el momento , ya que el vídeo está bajo custodia y análisis según fuentes de la propia empresa "¿Alguien aquí vió el episodio de el chavo del ocho donde el chavo se hacia el muerto por que fingía que era atropellado y todos se ponian tristes? ¿Recuerdan que después de ese episodio comenzaron a pasar puros episodios repetidos? Bueno, resulta que despues de la salida del dvd con los episodios se hizo pasar por un error el hecho de que ese episodio era el 143, pero el episodio anterior es marcado como el 141; sin embargo la fecha entre la que se filmaron esos episodios fue cuando los productores y los actores se dieron un " descanso " de 4 meses, y los programas transmitian episodios repetidos. El episodio perdido, el 142 del chavo del ocho fue un supuesto error de conteo, decían los antiguos productores en Televisa, pero lo que sucedio realmente es que se filmó un episodio alterno al de la muerte del chavo del ocho, donde la consecuencia de las travesuras del chavo resultaban en que terminaba atropellado de verdad. Era un episodio extraño, comenzaba con la cancion popular del inicio pero el audio estaba algo desfasado, unos 5 segundos y dejaba un silencio extraño como estatico durante los 5 segundo restantes despues de que terminaba la cancion. El episodio comenzaba normal con una vista normal sobre la vecindad, pero ningun personaje entraba en escena, sin embargo la camara cambiaba su enfoque hacia las puertas como si un personaje fuera a salir, pero no salia. El proceso se repetia con todas las camaras, extrañamente se escuchan murmullos siempre que se acerca la cámara a la casa de Don Ramón, pero no se entienden. De pronto se escucha el sonido de pasos apresurados y entra el Chavo del ocho en escena, pero no parece haber enfoque en él. Las puertas siguen siendo enfocadas sin parar y el Chavo solamente parece estar haciendo algo cerca del lavadero y el barril, las risas grabadas comienzan a sonar sin razón cuando el Chavo sale por el lado izquierdo hacia el portón. Justamente cuando sale de escena entra Kiko desde su casa y la Chilindrina desde la suya, ambos con un aspecto incómodo en sus rostros, como si no quisieran estar ahí realmente. Kiko pregunta dónde esta el chavo pero no hace ningun ademan ni voz graciosa, la Chilindrina en su papel le contesta que se fue con una salsa de tomate. En esta parte la Chilindrina está terminando la frase "con salsa de tomate hacia la calle" pero antes de decir hacia, se escucha un estruendo horrible, con un volumen mucho mas alto que el de los demas sonidos en el programa, no parece estar nivelado ni parecerse a algo normal o planeado. Inmediatamente después del sonido los dos actores se quedan perplejos como si no fuera parte del acto, aqui corta sin fade out. Solamente pantalla negra, como un corte comercial pero sin arreglos. Después regresa la escena donde todos estan llorando por el chavo, parece la escena del capitulo que si se transmitió, pero el sonido esta de nuevo desfasado y se escuchan mas sollozos que en el del otro episodio, como si hubiera mas gente llorando alrededor, aparte de los actores. La escena de nuevo cambia sin aviso y estan todos en un escenario nuevo, esto es lo mas notable del capitulo, el hecho de que usaban siempre los mismos escenarios era común, pero parece ser que crearon uno especificamente para este episodio. Una pared negra simulando oscuridad de fondo, y solo se encuentran 4 personajes con los mismos rostros de preocupacion y incomodidad: Don Ramón, Kiko, Doña Florinda y el profesor Jirafales. El rostro de Doña Florinda parece que va a romper en lagrimas, y esto se nota mejor cuando la camara le hace un close up exactamente a ella, pasan 5 minutos en este close up. Este close up es exagerdamanete largo y ella sólo mira a la cámara con miedo y aguantando las lagrimas. Los demas personajes están mirando hacia un objeto al parecer fuera de cámara. Kiko y la Chilindrina dicen la misma linea "Chavito" pero Kiko lo dice con una voz quebrada como si estubiera muy triste y ya no pudiera actuar más. La cámara cambia instantáneamente al cuerpo del Chavo del ocho, pero realmente lo extraño es que este personaje no es su intepretador original, Roberto Gomez Bolaño. El cuerpo esta completamente dañado, los brazos torcidos y la piel palida; el rostro es muy diferente pero no se distingue por que lo tapa su propio gorro, como si se tratara de un verdadero cadáver. Las piernas aparentemente rotas, y sangre brotando de su costado y cabeza. El tema del chavo del ocho comienza a tocar después de unos 2 minutos de una cámara fija hacia el cuerpo en completo silencio, consecuentemente, el episodio termina de esta forma. Al parecer este episodio fue una experimentacion de Gomez Bolaños, y provocó que los actores trataran de dejar el programa, pero regrabaron el capitulo y solo dejaron una escena, lo extraño es que los convenció de alguna forma de volver y despues de 4 meses estaban grabando de nuevo. El final de este episodio no quedó abierto a publico por obvias razones, y quedó borrado. Parecia que Bolaños queria realmente transmitirlo, lo consideró una obra maestra entre los mejores episodios de ese programa. Lo extraño es a quién pertenecia ese cadáver que mostraba el episodio. Y de dónde salio, sus rasgos lo denotan como un individuo de estatura promedio y la ropa del chavo le quedaba un poco mas grande, de lo cual su abdómen descubierto hacia notar unas marcas extrañas, las cuales parecían ser como agujeros hechos por una puñalada, pero limpios hasta el minimo detalle. El actor que se prestó a este episodio nunca se vé más ni antes ni después en la serie u otra. Nisiquiera parecia haber sido un actor, o una persona viva realmente. La duda queda en, si fué un cadaver tomado de algun lado, o fué un cadaver "hecho" para ese episodio. El cambio que queria aplicar Bolaños a su programa se manifiesta en este episodio, pero al parecer a sus compañeros de trabajo no les gusto mucho, y de alguna forma le tomo sólo 4 meses a volver a la normalidad Se reporta que meses antes del descanso de 4 meses, Bolaños argumentaba que su programa estaba cayendo en la monotonía y quería hacer algo distinto que jamás hubiera sido visto en tv." Titulo: Dead Bart Fox tiene una forma bien extraña para contar los episodios de Los Simpsons. Ellos se negaron a contar unos cuantos de ellos, haciendo que la cantidad total de episodios sea inconsistente. La razon de esto es por un episodio perdido de la primera temporada. Buscar detalles sobre este episodio perdido es dificil, ninguno de los que trabajaban en ese entonces en Los Simpsons quieren hablar de ello. De lo poco que se ha podido saber, el episodio perdido fue creado totalmente por Matt Groening. Durante la produccion de la primera temporada, Matt comenzó a actuar extrañamente. Estaba demasiado tranquilo y parecia nervioso en ese entonces. Mencionarle esto a los que trabajaban en ese entonces los hizo enojarse y prohibirme mencionarle esto a Matt. La primera vez que escuche de esto fue en un evento donde David Silverman estaba hablando. Alguien en el publico le preguntó sobre el episodio, y Silverman simplemente dejo el escenario, haciendo que el evento terminara antes. El numero de produccion de este episodio era 7G06, y su titulo era 'Dead Bart', pero fué reemplazado mas tarde por el episodio 'Moaning Lisa' (para los añones que no saben cual es, es ese donde Lisa toca con 'encías sangrantes'). Aparte de enojarse a la sola mencion de este episodio, los trabajadores de aquel entonces tambien harían todo lo posible para evitar contactarme con Matt Groening. En un evento de fans, logré seguirlo despues de que hablara con el publico, y asi, tuve la oportunidad de hablar a solas con él afuera del edificio. El no se molesto en lo absoluto, seguramente porque esperaba encontrarse a la salida con algun 'fan obsesionado'. SIn embargo, cuando le mencioné sobre el episodio perdido, se puso palido, y temblaba al borde de las lagrimas. Tomó un trozo de papel, escribió algo en él y me lo dió. Me rogó que nunca mas le mencionara ese episodio otra vez. El trozo de papel tenía escrito una direccion web en él, preferiría no decirles la pagina por razones que veran en un segundo. Ingrese el url en el navegador, y apareció un sitio que era completamente negro, excepto por una linea de texto amarillo: un link de descarga. Le hize clic y empezo a descargar un archivo. Despues que el archivo de descargo completamente, mi computador se volvió loco, fué el peor virus que he tenido. 'Restaurar sistema' no funcionó, tuve que formatear el pc, sin antes grabar el archivo en un CD. Intenté abrirlo en mi ya formateado pc, y como lo esperaba, tenía un episodio de los Simpsons en él. El episodio comenzaba como cualquier otro, pero tenía una calidad de animacion muy pobre. SI haz visto la animacion original de Los Simpsons, notaras que era similar, pero la animacion era menos estable. El primer acto era practicamente normal, pero la forma en la que los personajes actuaban era un poco extraña: Homero se veía enojado, Marge deprimida, Lisa ansiosa y Bart parecia tener un odio total hacia sus padres. El episodio era sobre los Simpsons viajando en avion, casi al final del primer acto, el avion iba saliendo, Bart andaba ociociando, como era de esperarse. Sin embargo, como el avion iba a casi 50 pies de altura (que algun añon vea el equivalente a metros), Bart rompió una ventana del avión y fue succionado. Al principio de las series, Matt tenía la idea de que todo el mundo de Los Simpsons representara la vida cotidiana, y esa muerte haría las cosas mas realistas... esto fue usado en este episodio. La imagen del cuerpo de Bart era apenas reconocible, ellos tomaron total ventaja de que no se pudiera mover e hicieron una imagen casi realista de su cadaver. Acto 1 termino con una imagen del cuerpo de Bart. Cuando acto 2 comenzó, Homero, Marge y Lisa estaban sentados en sus sillas, llorando. El llanto seguia y seguia, cada vez siendo mas doloroso y sonando mas realista y mejor actuado de lo que te podrías imaginar. La animacion comenzaba a decaer mientras lloraban, y tu podías escuchar murmullos en el fondo. Los personajes eran apenas distinguibles, se ensanchaban y se ponían mas borrosos, pareciendo como sombras deformadas pintados con coloress brillantes aleatorios. Habían rostros mirando por la ventana, pero que solo aparecían en ciertas fracciones de segundo, por lo que no estoy seguro como eran realmente. La familia lloró por todo el acto 2. Acto 3 comenzaba con un cartel que decía '1 año despues'. Homero, Marge y Lisa estaban casi esqueleticos, y seguian sentados en sus sillas. No habían signos de Maggie o de las mascotas. Ellos decidieron visitar la tumba de Barte. Springfield estaba completamente desierta, y mientras ellos caminaban al cementerio, las casas se volvían mas y mas decrepitas. Todas se veian abandonadas. Cuando llegaron a la tumba de Bart, el cadaver de Bart estaba tirado justo al frente de su tumba, teniendo la misma apariencia que tenía al final de Acto 1. La familia comenzó a llorar de nuevo. Eventualmente se detuvieron y se limitaron a observar el cuerpo de Bart. La camara hace acercamiento a la cara de Homero. Segun algunas personas, Homero cuenta un chiste en esta parte, pero no es audible en la version que ví, asi que no les puedo decir lo que dijo realmente Homero. La camara se empieza a alejar mientras el episodio finaliza. Las lapidas en el fondo tienen los nombres de todas los famosos que visitaron Los Simpsons, incluso aquellos de los que nadie había escuchado en 1989, e incluso algunos que ni siquiera habían estado todavía en el show. Todos ellos tenían sus fechas de fallecimiento. Para las visitas que murieron ahora, como Michael Jackson y George Harrison, las fechas eran de cuando ellos podrían haber muerto. Los creditos eran completamente silenciosos, y parecían escritos a mano. La imagen final eran la familia Simpson sentada en el sofa, como en la intro, pero todos dibujados de forma muy realista, al igual que el cuerpo de Bart. Un pensamiento se me vino a la mente despues de ver este episodio por primera vez, podrías intentar usar las lapidas para predecir las muertes de las estrellas que visitaron a Los Simpsons, pero hay algo extraño sobre la mayoría de los que aun no han muerto. Todas sus muertes estaban marcadas para la misma fecha. Titulo: El cartucho maldito de Mario 64. Recuerdo que cuando era joven me gustaba mucho el juego de Super Mario 64 siempre lo jugaba en casa de mi tía, un día de por casualidad apareció un pop-up en el que podía pedir el juego, normalmente no creo en estas cosas pero era tal la nostalgia, así que lo ordené y me costó unos 10 dólares, nunca más pude volver a ver el pop-up (No guarde la url) , después de unas semanas llegó el juego, apenas lo abrí me sentí robado puesto que en vez de estar una portada con mario volando y un sello oficial de nintendo vi una caja en blanco con el titulo: Mario escrito de mala gana y con marcador grueso, pero recordé que lo importante era el juego, así que desempolvé mi vieja 64 y me puse a jugar, a penas empezo vi la cara de mario, la que podías estirar de formas muy graciosas, estire un poco una parte y cuando iba a estirar la oreja, el televisor comenzó a emitir estatica además de algunos sonidos aleatorios y escuché una voz en japones que susurraba y silvaba, quité eñ cartucho y volví a ponerlo, no me molesté con el rostro de mario otra vez, así que solo empecé una nueva partida, cuando empezó se había saltado el monologo en el que peach invitaba a Mario a su castillo, de inmediato Mario estaba en el castillo que se veia muy tenebroso no se escuchaba a bowser ni había ningún toad con quien hablar solo había silencio muerto y a la unica puerta que podía acceder era la del Campo de batalla de los bob-ombs, ninguna otra puerta respondia a los comandos del control. Cuando entré a la habitación en vez de cuadro de los bob-ombs había un lienzo en blanco, pensé que eran glitches menores que no afectarían el juego así que entré en el lienzo, cuando tenías que elegir la misión en un fondo blanco con una estrella de mario todo se volvió negro en lugar de aparecer el nombre de la misión apareció otro con el nombre "Volver atrás" (No se como si supuestamente el juego está en japones :l) Ahí empezó el escenario normal creí que por fin podría jugar a mi juego de la infancia favorito con tranquilidad, pero ahí fue donde lo ví... Luigi, nunca lo ví en el juego, además no parecia un cambio de paleta de mario, parecía un modelo totalmente original, así que lo perseguí, pero comenzó a correr después todo se volvió extraño, cada vez que tomaba una moneda la música y los enemigos se volvían mas lentos y el fondo más tetrico y morbido cuando tomé la quinta moneda los enemigos solo se detuvieron y cayeron al piso, como si estuvieran muertos, estaba bastante impactado pero seguí buscando a Luigi. Cuando subía la montaña, no había balas de cañón bajando e intentando golpearme y a ese punto ya no podía ver a Luigi seguí subiendo hasta que llegué a la cima, no ví a luigi en ningun lado ni tampoco al rey bob-omb, solo una pequeña cabaña. no habia ningun objetivo así que entré en la cabaña. a penas la puerta se cerró apareció la imagen de Luigi colgado que fue acompañado por un horrible chirrido muy aterrador junto a un sonido de un piano, Mario comenzó a sollozar como por 5 minutos y luego la pantalla se desvaneció para sacar a mario de la pintura, y en lugar del lienzo blanco, apareció la imagén de luigi colgado. la habitación cambio, ahora era una pequeña habitación con toads con expresiones blancas y tunicas blancas, del otro lado había una nueva imagen, que era de mi familia, pero era muy reciente recuerdo haber posado para ella la semana pasada, estaba muy asustado no había forma de que jugara eso, intenté apagar la consola, quitar el cartucho y nada, el juego seguía ahí intente desenchufar el televisor y la consola pero estaba condenado a jugar, asi que salté al cuadro la unica misión disponible se llamaba: "Corre, No hables" y el unico objetivo era "Dejemoslo ir" el escenario era un monton de plataformas sobre el agua y vi un bulto negro, un fallo no sé que era ni siquiera parecia un modelo terminado, se movía sin dirección ni objetivo estuve saltando de plataforma en plataforma sin objetivo ni final, mario solo corría en circulos podría haberlo hecho por horas hasta que el bulto negro lo alcanzó, Mario no gritó ni se opuso solo se dejó consumir y perdi una de mis vidas asi que mario salió disparado de la pintura, pero esta vez algunos toads desaparecieron y la foto de mi familia, parecia la misma pero nuestros cuerpos se veian parcialmente descompuestos, parecía demasiado real para ser photoshopeado como si alguien hubiera tomado nuestros cuerpos y les hubiera tomado la foto, volví a saltar al cuadro, la mision esta vez se llamaba "Estoy por aquí" escrito así exactamente (según el juego estaba en japones yo no se ahora :l) esta vez era una habitacion oscura sin ningun lugar a donde ir, solo estaba mario y un piano, sabia que debia correr del piano loco que quería matar a Mario, pero no había ningun lugar a donde ir, tuve que dejar que mario recibiera el daño, pero en vez de la secuencia de muerte de siempre, esta vez Mario cayó al piso y comenzaron a salirse las tripas y la sangre, la camara se colocó de forma que se viera desde arriba a mario muerto y derrepente la pantalla completa enseñó la escena de manera fotorealistica del cadaver de mario, empecé a llorar silenciosamente. Mario salió disparado de nuevo de la pintura esta vez los cuerpos se veian mas y mas descumpuestos demasiado repulsivos, agujeros en la carne, las tripas saliendo y mi padre tenía un globo ocular fuera de su cuenca, derrepente vi la imagen de el castillo de peach en ruinas los campos incendiandose y el cielo se tornó de negro se escucho la voz de bowser "NUNCA PODRÁS SALVARLA" (Insisto que segun el juego estaba en japonés) luego vi la imagen de peach sin ojos, solo agujeros negros y abrio la boca para un espeluznante susto, entré por ultima vez al cuadro, no habia nombre para la misión, solo logré leer "Bucea" y había un oceano pero ningun objetivo el agua estaba oscura y vacia no habia peces ni nada, nade y nade por 10 minuos pero cuando no consegui nada subí, hasta que mario fue tragado por un pez que apareció de la nada, ahí salió la pantalla "Juego Acabado" y vi la foto de mi familia pero esta vez eran esqueletos, muy reales, intente acceder tres veces a la partida pero no lo logré, abrí la otra partida, pero esta vez la foto de los esqueletos no se parecia a la primera... como si fuera otra familia. Titulo: Pokemon, Oro y Plata Era la época en la que Pokémon Corazón Oro y Alma Plata iban a salir al mercado y todo dos mis amigos ya tenían apartada una copia, con la que te llegaba una figurita de Hooh o Lugia, según el juego que ordenaras. Lo más seguro es que esos juegos iban a ser de los más vendidos para DS, y que era de los que no te podían faltar en tu colección. Como el estudiante de universidad con poco presupuesto que era, no pude apartar el juego para conseguir la figura, ni siquiera pude comprarme el juego cuando salió. Así que esperé a fin de curso para pedirlo por Amazon. Pero no queríaesperar tanto tiempo, así que decidí volver a jugar mi cartucho de Pokémon Cristal. Busqué entre mis juegos de Game Boy, pero recordé que los habíamos vendido los juegos que ya no queríamos, para comprar el DS. Sólo tenía mi Game Boy y algunos juegos buenos, pero ninguno de convencía. Tenía Pokémon Diamante, pero tenía ganas de jugar desde el principio, pero no quería borrar mi juego cuando iba tan avanzado. Mis amigos me recomendaron bajar el juego para emulador, pero como compartía computadora con mi hermano, no podía descargar nada. Entonces recordé que en Gamestop vendían juegos usados, así que fui al mall. No tenían Cristal, sólo una copia de Ruby, que no me interesó mucho, porque no me gustó tanto que no estuviera tan difícil pasarlo. Ya cuando casi me estaba por ir, vi que tenían una copia de Pokémon Plata, que era prácticamente lo mismo que cristal, excepto por las mejoras que se agregaron después. Lo compré, a 5 dóllares, una ganga. Llegué a mi apartamento y me puse a jugar. Aquí empiezan las cosas raras. Primero, el logo de Game Freak, que salía, pero se congelaba allí, sin avanzar. Intenté varias veces reiniciar el juego, limpiar el cartucho soplando, incluso limpiando las entradas con alcohol y un cotonete, pero no salía de la pantalla de Game Freak. Hasta que en un intento, la pantalla se puso en negro un momento, 5 segundos más o menos. Y aparecí directamente en la pantalla donde se elige si continuar o nuevo juego, no se podía mover el cursor para elegir este útimo, pero igual, por curiosidad, iba a ver hasta dónde llegó su antiguo usuario. Y vaya que si avanzó. Su entrenador se llamaba "...", tenía las 16 medallas, 999999 dólares, 999 horas de juego y los 251 Pokémon registrados en la Pokédex, incluídos Mew y Celebi. O había usado trucos o ese tipo era el **** amo. Me dirigí a mirar los Pokémon, porque debía tener un equipazo de cagarse, pero ¿qué me encuentro? 5 Unowns de nivel 5 y otro Pokémon. Ése último se llamaba "HURRY" (Date prisa). Los Unown describían entre todos (Hay 28 tipos de Unown, cada uno con la forma de cada letra del abecedario) la palabra "LEAVE" (Vete de aquí). "HURRY" resultaba ser un Cyndaquil de nivel 5. Con sólo 1 punto de vida restante y sólo conocía 2 ataques: Malicioso y destello (que no hacen nada). También era muy raro que ninguno de ésos Pokémon emitiese su grito característico, esto no significa que yo sea un freak que se sabe todos los diferentes gritos de los pokémones, sino que esto era muy obvio, ya que todos sonaban feo y fuera de lugar. En cuanto a mi situación, parecía estar en Torre Bellsprout. Pero no había ni personajes, ni elementos, ni escaleras. Sólo una columna. Estuve un buen rato buscando una escalera, que resultaba estar tras la columna. Al bajar por ella. La pantalla estaba negra. Estaba cargándose? No, estaba en un sitio oscuro. "Vale, HURRY tiene Destello. Vamos a usarlo", pensé. Me arrepentiré de esa decisión toda mi vida. A partir de ahora, y hasta el final, veréis por qué. La habitación estaba toda pintada de rojo sangre, y tenía un camino pintado de gris. Empezó a sonar música de mi Pokégear. La música de las Ruinas Alfa (donde están los Unown). Cada 20 pasos que daba por el camino gris, la habitación se oscurecía más, y más, y más. Hasta encontrarme con un cartel. Lo leí, ponía "TURN BACK NOW" (Da la vuelta ya). Apareció de repente un mensaje dándome a elegir SI o NO, sin pregunta previa. Elegí SI, y sonó un ruido como de descenso de planta. Aparecí en otra planta oscura. Me armé de valor y mandé a HURRY hacer Destello. Pero de repente aparece un mensaje: "HURRY está debilitado!" Si no estaba envenenado ni nada. Fui a revisar mi Pokémon. Los Unown habían cambiado. Ahora eran seis (HURRY ya no estaba), todos eran de nivel 10, y sus formas describían la frase "HEDIED" (Ha muerto). Para más acojone, la sala se iluminó, revelándose que no era más grande que 4 cuadrados, con una salida. Al salir me encontré con una hilera de tumbas, como las del Pokémon Rojo/Azul. No podía hacer nada por allí. Llegué a la conclusión que algún tarado debió modificar el juego para hacerlo así y luego lo vendió al Gamestop haciéndolo pasar por una copia de Pokemon Plata. Revisé de nuevo mi entrenador. Para no creerlo; A MI ENTRENADOR LE FALTABAN LOS BRAZOS Y, SEGÚN SU HISTORIAL, TENÍA 24 MEDALLAS. ¿Cómo ***** podía tener 24 medallas si hay 16 gimnasios? Definitivamente, el creador de ese hack estaba enfermo. Seguí paseando sin rumbo, por la habitación, hasta que a mi personaje le da por hacer la animación típica de cuando usas la Cuerda Huída. Ya sabéis, cuando empieza a rotar sobre sí mismo y se eleva. Sólo que ahora descendía, hundiéndose en la tierra. Al reaparecer, su sprite estaba blanco. En el juego, el prota está coloreado de rojo. Pero ahora parecía que lo hubiesen decolorado con lejía. Miré de nuevo su estado para ver si también era blanco. Vaya susto me llevé. Mi entrenador no sólo estaba blanco como la nieve, sino que había perdido las piernas. Encima, parecía que de sus ojos llorase sangre. Además ahora tenía 32 medallas. Alguna relación debía haber entre el aumento de medallas y la paulatina desaparición de mi personaje. Cuando volví a revisar mis Pokémon, cómo no, habían cambiado otra vez. Ahora tenía 5 Unowns, que juntos leían la palabra "DYING" (Muriendo). Y además ahora tenía un Celebi al nivel 100. Pensando que por fin me tocab un Pokémon pepino, miré sus características. Para mi sorpresa, a mi Celebi le faltaba una pierna, un brazo y un ojo. Y sólo tenía un ataque: Canción Perdida. Volví al juego. Caminé al norte un buen rato. Cuando pensé que estaría incompleto, aparecieron varios personajes masculinos y femeninos alineados. No hacían ni respondían nada. Seguí subiendo hasta encontrarme con un sprite del entrenador Red (supuestamente tu antiguo jugador de Pokémon Rojo, al que has de batir en el juego de Plata). Al verme, iniciamos una batalla. El silencio se hizo música, pero la música de las Ruinas Alfa otra vez. Y ahora sonaba como invertida. La imagen de Red en batalla es la propia de Pokémon Rojo en el menú de ese juego, pero ahora era transparente. Y ponía "quiere luchar!" sin nombre ni nada. Y tanto él como yo teníamos 1 Pokémon. Él vale, pero y mis Unown? Yo saqué mi Celebi nivel 100, pensando "Me lo voy a follar vivo", cuando él saca un **** Pikachu de nivel 255 (el máximo se supone que es 100, pero bueno). Y en la imagen parecía triste, como con lágrimas en los ojos. Pues vamos a luchar. -Pikachu usó MALDICIÓN! (Me parece que Pikachu no puede aprender Maldición pero bueno...) -Celebi usó Canción Perdida! (Qué remedio) En tres turnos, los 2 Pokémon acabaron debilitados. Pero la batalla continuaba, ahora sin poder controlar nada. Los Pokémon revivieron y volvieron a luchar. -Pikachu usó Golpe! No fue muy efectivo. -Celebi usó Canción Perdida! No pasó nada. -Pikachu usó Frustración! que me dejó el Celebi a 10 puntos de vida. -Celebi usó DIVIDIR DAÑOS! (Pero si no tenía ese ataque! En fin, los dos se quedaron mas o menos a la mitad). -Pikachu usó Malicioso! No pasó nada. Por usar Canción Perdida, como es normal, mi Celebi se desmayó. Pero en el texto puso: "Celebi ha muerto!" Pikachu usó antes de acabar, otro ataque. Uno fuera del límite de 5 ataques por Pokémon. -Pikachu usó CADENAS DEL DESTINO! "Pikachu ha muerto!" Según el juego, yo gané. Mi sprite reapareció y dijo "......" Aquí casi me meé encima. Mi personaje fue repentinamente decapitado. La batalla finalizó. Volviendo al mundo, mi personaje se había vuelto invisible. Reaparecí en mi habitación. Había llegado a mi casa. ¿Podría ya jugar el juego como es debido? Lo dudo. Circulando por ahí, vi que estaban todos los objetos, pero no podía usarlos. Con un poco de miedo, bajé las escaleras. En el primer piso, todo parecía normal, excepto que mi madre no estaba allí. Al salir por mi puerta, aparecí no en mi pueblo, sino en un vacío negro. Justo en frente mío estaba el sprite de mi entrenador COMPLETO. Al acercarme a él y hablarle, me dijo: "Adiós para siempre." Hubo una larga pausa. El sprite desapareció. Y yo volví a desvanecerme en el suelo, rotando. Aparecí en un puesto lleno de tumbas. No podía moverme. Es más, no me veía. Revisé mi estado. No había ni un cacho de mi entrenador. Me quedé a 0 medallas. Y las imágenes de los entrenadores de la liga Johto que aparecen debajo habían sido sustituídos por calaveras. ¿Y mis Pokémon? Ahora tenía 6 Unown de nivel 25. Ya imagináis el resto. Deletreaban "IMDEAD" (Estoy muerto). Luego me dí cuenta que la habitación en la que "estaba" era una gran tumba. Seguida de otras tumbas a los lados. Apareció un texto que decía "R.I.P...." Mi entrenador estaba muerto desde un principio, supongo. Desde años antes de derrotar a Red. Al parecer fue un entrenador que, sin importar sus esfuerzos por lograr todas las medallas, por muy buen maestro que fuera, fue incapaz de evitar la muerte. Ese estado que nos llega a todos un día u otro. Y es que, por mucho que lo rejugué, siempre acababa igual. No importaba lo que hiciera. Acabé asqueado y tirando el juego por ahí, pero nunca tuve el valor de tirarlo a la basura. Al poco me llegó el Pokémon Alma de Plata. Vaya juegazo! Lo disfruté plenamente. Pero aún no me puedo quitar de la cabeza ese maldito hack, no sólo por su extraña lección de vida, sino por el miedo de que un niño podría haber comprado un juego así, igual que yo, creyendo que era el original. Todavía es de esperar encontrar rarezas al jugar un hack bajado de internet, pero cuando compras un juego usado no. Entonces decidí ir a quejarme a Gamestop, no para que me devolvieran el dinero, sino porque no hayan probado el juego antes de venderlo (cuando menos si se toparan con que no se puede avanzar de la pantalla de game freak en primer lugar). Les dije que el juego tenía realmente contenía un hack muy extraño. Probaron el juego, comenzó todo bien, como si estuviera nuevo, ni siquiera había un juego guardado. Entonces decidí probarlo en mi Game Boy, delante de todos. De igual manera, corrió perfecto, sin ningún rastro del terrible hack. No puedo dejar de pensar en lo que ese deformado juego me enseñó. pokemon Corría el año 1996. La compañía Game Freak acababa de sacar al mercado ni más ni menos que la primera edición de Pokémon Rojo y Verde. Por lo visto, informes policiales indican que, durante los meses de verano de ese mismo año, se dieron la friolera de 104 casos de suicidio en niños de 7 a 12 años (franja de edad objetivo de ventas del juego). En todos los casos, se investigó el por qué de su comportamiento. Los padres alegaban que sus hijos estaban enganchados al juego. Se analizaron varios de esos cartuchos y en todos la memoria interna del juego situaba el último estado del jugador en Pueblo Lavanda. Los síntomas que sufrían los niños previamente al suicidio parecían ser inducidos por la música que sonaba al entrar en Pueblo Lavanda. Al parecer, la melodía poseía unos picos de intensidad tonal que sólo los niños pre-púberes pueden escuchar. La combinación de sonidos estridentes y agobiantes producían en los jugadores fuertes dolores de cabeza o incluso migrañas, acompañadas de insomnio. El siguiente estado que se padecía era irritabilidad, acompañada de insomnio, adicción al juego y, en muchos casos, sangrado de nariz. Finalmente, los afectados sufrían náuseas y vómitos, y una depresión muy fuerte (algo impropio en niños de esa edad). Era esa pérdida de apego a la vida y ese malestar lo que llevó a muchos niños al suicidio. Se informó a Game Freak de los supuestos efectos producidos por esa música, y corrigieron la melodía en las siguientes versiones del juego incluídas las versiones (Rojo y Azul de Europa y EE.UU) que todos conocemos. Nuestra melodía es muy parecida, al parecer sólo carece de un supuesto “murmullo” que causa melodías bitonales en la canción original, incluyendo los tonos que nosotros ya no podemos escuchar debido a la edad. Esto paso en una pequeña ciudad de Francia, salio en casi todos los periódicos locales. Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola. Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama. Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió otra vez. Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía :N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN. Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación. Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?". Aun se busca al autor de tal aberración Titulo: El Rey Baja Fue hace tres semanas. Estaba en Google buscando sitios divertidos para ver. Encontre un imageboard muy Peculiar. Todo mundo hablaba cripticamente sin sentido. Ellos decian cosas como "Hiel yo los vi esta noche. La propiedad da nos levantamos en altos 99924028 EL REY BAJA" Esa era una frase que se usaba con frecuencia. "El Rey Baja." Primero pense que era Spam por los numeros que aludian esa frase, pero...su uso era demasiado frecuente y erratico como para ser spam. Habia errores ortograficos, y los numeros no parecian ser al azar. Decidi, al carajo, voy a ver que pedo con este sitio. Postee en lo que parecia ser un "random board" casi como /b/, (no habia tema designado en ningun topic). Yo dije hola, soy nuevo, y queria iniciar un tema divertido. Les dije que pusieran las imagenes mas graciosas que tuvieran. Ahi empezo por primera vez. recuerdo el primer comentario moy bien. decia "Bueno ver. ¡U juntura la AYUDA! ¡AYUDA!" Desde ahi se puso raro. Me dijeron que ignorara "los injertos." Asumi que era una broma interna. Desde ahi, Empzaron a hablar como locos. Posteaban lo que parecian numeros y letras al azar, caracteres de varios lenguajes (unos pocos parecieron rusos, y medio- orientales, tambien habia koreanos y chinos.) No tenia idea de lo que pasaba. Vi la frase de nuevo. Numeros y luego "El Rey Baja." Despues de eso, la electricidad se corto. obscuridad total. me frikie enseguida. revise y los fusibles se habian botado. los cambie, la energia regreso. Cuano regrese a mi computador, Estaba la imagen de un pequeñin. Era caucasico, no tenia mas que 10 años. Me sente, desconcertado, pero curioso. El chico sonrio, y parecia que hablaba, pero no oia nada. Mis bocinas estaban encendidas, asi que subi el volumen. Apenas y oia lo que decia, Era un siseado murmullo. subi a todo volumen, y seguia escuchandose el debil murmullo. Sus labios se movian lento. Pegue oreja al altavoz para oir. Entonces grito, una explosiva y terrible voz que me gritaba como un demoniaco dios. La imagen cambio, El pequeño lloraba, sus ojos sangraban mientras blancas manos le arrancaban la piel de su rostro. Se fue la luz de nuevo. Otra vez los fusibles. cuando regreso la energia, Todo normal. Mi computador encendio normalmente, y nada tenebroso paso. Empece a recibir E-Mails. Eran extemadamente cripticos, y llenos de codificados numeros, casi copmo los posts. Me enviaron uno que estaba en español regular, que decia, "Solo pasalo, SOLO PASALO CHINGADO." Y no supe que significaba. Me levante para tomar agua, y me congele con miedo. de mi techo colgaba un hombre, balanceandose gentilmente. En las paredes, Escrito con sangre seca, decia: "EL REY BAJA." Para cuando parpadee, la vision se habia ido. Siguio por semanas. Regrese al board, Me estaba volviendo loco. Justamente cuando me iba a confinar a un pinche manicomio, Lei un post con tal coherencia: "Pasa a el rey, pasa a el rey." El Tema se elimino antes de que siquiera yo pudiera verlo. Hice un nuevo tema, Y cuando teclee,las palabras en mi mente no eran las que aparecieron en pantalla. mis dedos tenian mente propia. Escribi dos cosas. "HGHSUTHS." y "4918484 EL REY BAJA." Entonces me di cuenta. Estaba pasandola. Las alucinaciones pararon. Estaba Bien. Aprendi como estar seguro. Lo siento... El Final de Supercampeones y Doraemon "Era el día del final de supercampeones, estaba emocionado por verlo, encendí el televisor y comenzo el capítulo como cualquier otro, estaban jugando un partido, pero no un partido como cualquier otro, era la final entre Brasil y Japón, aunque los cosas no hiban muy bien, Oliver, el protagonista de la serie estubo a punto de meter el gol para ganar, ahí sucedió algo extraño, el sonido se dejo de escuchar y la pantalla se puso en blanco, ¿pero que diablos estaba pasando?, de repente apareció Oliver en un Hospital, despertando en una cama, Oliver estaba con su madre feliz y le dijo: "Soñé que gané la copa del mundo", de repente su madre se puso a llorar y abraza a su hijo, y se muestra a Oliver, el estaba algo diferente.. ¡Le faltaban las Piernas!!... Si.. fue algo muy horrible haber tantos capítulos en vano y al final darse cuenta de que nada de eso era real... recordaba que en el primer capítulo de la serie un balón había salvado a oliver de ser atropellado.. pero no sus piernas, por lo que todos los partidos, goles, todo era un sueño, una gran desilución... Varias personas se suicidaron al ver el final, todo fue una trajedia, por lo que los creadores decidieron censurar ese final.. Un día encendi la tele y vi la noticia del nuevo final, lo vi y parecio un encanto, pero aun me queda en la mente ese trajico final que vi antes. Mucho tiempo después anunciaron el final de Doraemon el gato cósmico, ya que era una serie completamente diferente no creí que nada malo pasaría como en el otro, pero las cosas no fueron así... Se veía a Nobita, el protagonista de la serie, el mejor amigo del gato, en una cama, pero de una forma espantosa, le faltaban los brazos y las piernas, se le veían los muñones, tenia un cable que lo dejaba vivir, estaba calvo y tenía un peluche de Doraemon, allí se contó la verdadera historia, todas las aventuras eran producto la imaginacion y nada había sucecido... En las noticias pasaron otra vez suicidios, esta vez provocados por este final por lo que los productores decidieron cambiarlo como habia pasado con super campeones... Tom y Jerry, El episodio perdido. Los trece cortometrajes de Tom y Jerry formulados por el director checoslovaco Gene Deitch son famosos por su mala calidad y naturaleza perturbadora, con efectos de sonido pésimos y animación aun peor, y tener una sensación más realista de la violencia. Algunos especulan que a Deicht no le agradaba el concepto del programa y creaba estos capítulos para que a la gente tampoco le agradara. Lo que mucha gente no sabe es que Deitch firmo originalmente para hacer más de los trece episodios el público tiene acceso. Desesperado por salir de su contrato, Deitch hizo uno más corto de Tom y Jerry que pocos han visto. El corto se llamaba "Tom's Basement". Se abrió con Tom en una típica casa de Tom y Jerry. Su propietario era el gordo rabioso de otros cortos Deitch. Este parecía aún más enojado que en sus otras apariciones, la primera escena se le ve pisando fuerte la cola de Tom de una manera muy realista y sádica, porque Tom está durmiendo en la puerta del sótano. El dueño le grita a Tom que nunca debe ir al sótano. Tom esta claramente aterrorizado y se escapa a otra habitación. Nuestro punto de vista permanece en la sala por la puerta del sótano y vemos Jerry salir de una cueva de ratón. Él se ve realmente grotesco, mucho más diferente al original que en otros cortos de Deicht. Pone una mirada diabólica en su rostro y sigue a Tom en la habitación de al lado. Los minutos siguientes son bastante Realistas. Tom persigue a Jerry por la casa, como lo hace habitualmente, pero cada vez que pasa por la puerta del sótano el dueño le inflige una herida con una vara, hace esto tres veces hasta que Tom termina sangrando en varios lugares y con una pata rota. Después de esto, Tom empieza a rogar literalmente a Jerry que no lo moleste más, en realidad no habla, pero él está llorando y hablando entre dientes, y se puede decir lo que está haciendo por su lenguaje corporal. Jerry sólo se ríe de él y lo empuja de nuevo a la puerta del sótano. El propietario captura a Tom de nuevo y se enfurece. La cámara se acerca en su cara - que cambia de color y distorsiona con lo que le grita a Tom con una voz mucho más fuerte que cualquier otro sonido en la caricatura. No puedo publicar lo que dijo aquí, pero definitivamente es vicioso y furioso. Parece que Jerry ha decidido finalmente apiadarse de Tom, Jerry coge un cuchillo que estaba por ahí y apuñala al propietario en la pierna, muy gráficamente. Tom abre la puerta del sótano y lleva el cuerpo del propietario y lo tira por las escaleras. Hay docenas de otros cuerpos allá abajo, en descomposición y con señales de muerte violenta. Tom y Jerry se dan la mano y parece que han triunfado sobre el malo del episodio ... pero Jerry Pone una cara deformada y diabólica otra vez y dice a Tom, con una voz fantasmal, en el fondo ... "NO LO CREA!" Jerry mata a Tom a puñaladas, y arroja su cuerpo en la pila. En la ultima escena se ve a Jerry plantando un cartel de "Se vende" en el patio de la casa, con intención de hacerlo todo de nuevo... Tituloulseras. En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer. Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto. Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador. El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?” La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?” ¿¡¡Quien llamo!!? Estas en tu casa, besandote con tu novia y, de repente, suena tu telefono. Apresurado, contestas y oyes una voz que te dice: -"¡¡¡QUE DIABLOS LE ESTAS HACIENDO A MI HIJA!!!"- Y se corta abruptamente. Tu novia te pregunta: -"¿Quien era, amor?"- a lo que tu respondes: -"creo que era tu padre, sonaba bastante enojado..."-. Mientras estas ultimas palabras escapan de tu boca, el rostro de tu novia palidece, casi como si hubiese visto un fantasma. Preocupado le preguntas: -Amor ¿Que tienes? ¿Que te pasa?- A lo que ella contesta, casi rompiendo en llanto: -N-no puede ser... Mi padre murio en un accidente electrico hace dos semanas...-. Entonces ¿¡¡Quien Llamo!!? Este fue sacado de otro foro. Son bastante buenas estas historias, vere si encuentro la de Billy y Mandy
30 March 2006 @ 13:26 hrs. ENTRADA 74 Escribo esto bajo la luz temblorosa de una linterna que sostiene Viktor. Las últimas cuarenta y ocho horas han sido la peor pesadilla desde que esas cosas empezaron a aparecer en torno a mi casa, hace un millón de años. Pasados doce minutos desde el ultimo estertor, el cuerpo de Waqar comenzó a mostrar una serie de pautas nada naturales. En su pecho no se apreciaba movimiento pulmonar de ningún tipo (por lo que deduzco que esas cosas no respiran), pero sin embargo una especie de tic nervioso le recorría el brazo derecho, donde tenía el rasguño. Estaba muerto, y sin embargo, su brazo se sacudía y se contraía como sacudido por una descarga nerviosa. Era increíble. Por si no fuera suficiente, al cabo de tan solo un par de minutos sus ojos comenzaron a moverse. Cuando había muerto, Waqar tenía los ojos abiertos y ahora sus pupilas, aún cubiertas de cuajarones de sangre y lagañas, se movían inquietantemente de un lado para otro, sin enfocar la mirada en ningún punto. Tenía las córneas totalmente enrojecidas a causa de la rotura de docenas de microscópicas venas y eso le daba a su mirada un aire totalmente diabólico. El conjunto resultaba absolutamente estremecedor. El temblor del brazo se fue propagando a las otras extremidades. Al cabo de unos minutos todo el cuerpo de Waqar vibraba como sometido a una corriente eléctrica. De alguna manera, oscura, desconocida y ominosa, todo su cuerpo estaba volviendo a la vida. Y digo su cuerpo, porque Waqar, su esencia, su alma, su espíritu o como quiera que se llame, ya había volado muy lejos. Dentro de aquel cuerpo tan solo habitaba un monstruo. Permanecíamos como hipnotizados contemplando aquel espectáculo antinatural. Usman estaba aterrorizado, con un par de gruesos lagrimones rodando por sus mejillas y sollozando ruidosamente mientras se aferraba a su AK como si le fuera el alma en ello. Aquel chico estaba a punto de perder la cabeza. Todo aquello estaba resultando demasiado duro para sus nervios. Por su parte Shafiq parecía no querer aceptar aquella realidad y se balanceaba obstinadamente hacia delante y hacia detrás, recitando suras del Corán de forma obsesiva, en una especie de estado catatónico, con un sordo murmullo que ponía los pelos de punta. De fondo, el rugido de la multitud de No Muertos del exterior y los golpes constantes que propinaban a la verja. En conjunto, el sonido del infierno. Viktor sostenía con las dos manos la enorme pistola que le había arrebatado a Kritzinev. Con un gesto decidido, inspiró profundamente, la amartilló de forma aparatosa y apuntó el cañón a la cabeza de Waqar, que empezaba a balancearse hacia los lados, mientras intentaba incorporarse. Negué con la cabeza y le sujeté le brazo para que bajase el arma. Quería ver. Necesitaba saber. ¿Nos reconocería? ¿Podríamos hablar con él? Kritzinev apareció súbitamente en la puerta, tambaleándose, con una expresión adormilada en su cara, que se transformó en un enorme gesto de sorpresa al contemplar aquella delirante escena. El ucraniano se había despertado con ganas de orinar y de camino al baño se encontraba a sus dos rehenes armados, a dos de sus hombres totalmente abrumados por la situación y al tercero en plena transformación en uno de esos seres. Por un momento pareció no comprender muy bien la situación. Al cabo de unos segundos la luz se hizo en su mente y se precipitó hacia Shafiq, arrebatándole el AK. Waqar ya había conseguido incorporarse hasta una posición sentada en esos momentos, y miraba a su alrededor aún algo aturdido, pero con una expresión ansiosa en su rostro. Un nuevo monstruo acababa de nacer, solo doce minutos después de su muerte. Era espantoso. Kritzinev se acercó a Waqar y le apuntó con manos temblorosas. Con voz quebrada le gritó algo en urdu. Waqar no respondió y siguió en su empeño por incorporarse. Le volvió a gritar de nuevo y esta vez el monstruo que ahora era Waqar giró su mirada hacia el y profirió un gemido aterrador, mostrando una boca oscura y manchada de sangre y pus. Fue demasiado para Kritzinev. Dando un paso atrás, apretó el gatillo. El AK estaba en modo automático y saltó en sus manos cuando descargó una ráfaga de balas que transformó instantáneamente la cabeza de Waqar en una pulpa rojiza, como una sandía atropellada por un camión, empapando al propio Kritzinev de sesos y sangre. Aquello era excesivo. Uno de los pakistaníes vomitó entre ruidosas arcadas, mientras el cuerpo de Waqar caía de espaldas aún presa de convulsiones. Kritzinev parecía estar poseído por las furias. Saltando por encima del cuerpo de Waqar se acercó hasta nosotros apuntándonos a la cabeza. Por un segundo pensé que sufría alguna clase de delirium tremens por culpa del alcohol y que nos iba a cepillar a todos. Sería un final absurdo e irónico, sobrevivir al Apocalipsis y a centenares de No Muertos para acabar asesinado por un borracho con alucinaciones en la trastienda de un local abandonado. Afortunadamente Kritzinev aún mantenía el control y no disparó, pero no dejó de apuntarnos con su arma. Ladrando unas cortas frases en ruso a Pritchenko nos obligó a ponernos en pie contra la pared. Con un gesto rápido le arrebató la pistola al pequeño ruso, que por otra parte no hizo ningún gesto para oponer resistencia. Fue lo más inteligente por su parte. Con el ruido de los disparos los dos pakistaníes parecían haber salido de su estado semi-catatónico y ahora estaban detrás de su jefe, arma en ristre, escrutándonos, esperando cualquier mínimo gesto hostil por nuestra parte para apretar el gatillo. No. Lo mejor era poner cara de bueno y aguantar el tipo. Kritzinev se abalanzó sobre nosotros y le propinó un violento puñetazo a Pritchenko, lanzándolo contra la pared. Con gesto de sádica satisfacción se giró hacia mi y alzó el brazo, dispuesto a darme mi ración. Me encogí, esperando el golpe… En ese momento un desagradable sonido de metal desgarrado atravesó toda la tienda. La verja empezaba a ceder. Kritzinev perdió todo el interés en golpearme y gritándole algo en urdu a los pakistaníes se precipitó hacia la puerta principal seguido de éstos. Me quede con Pritchenko a solas, en la trastienda, mientras oía el ruido de estanterías arrastradas precipitadamente, tratando de levantar una barricada. Ayudé a Viktor a levantarse. Tenía un hematoma en la mejilla y escupía algo de sangre, pero eso no mataba a nadie. No teníamos tiempo para eso. Me acerqué a la puerta de la trastienda. Los pakistaníes y Kritzinev estaban levantando una improvisada barricada justo enfrente de la verja metálica. Esta estaba parcialmente descolgada de un lado, y del engarce con la caja en la parte superior, caía un abundante polvillo blanco y algunos cascotes, cada vez que la muchedumbre de fuera la golpeaba. Algunos seres ya habían conseguido introducir sus brazos por los resquicios laterales y empujaban los estantes apilados contra la verja. Uno de ellos incluso estaba tratando de colar su cabeza. Aquella verja iba a ceder en cuestión de minutos. Kritzinev se giró y nos apuntó con su fusil, ordenándonos volver a la trastienda. El gesto era inconfundible. No se fiaba de nosotros y no nos quería allí en medio en aquel momento. Francamente, a mi tampoco me importaba. Los dos pakistaníes estaban cantando algo en árabe, que no en urdu, algo que me sonaba sospechosamente a un himno de martirio. Shafiq incluso se había anudado un trozo de tela verde en la cabeza y ahora parecía mucho más relajado. Sacudí la cabeza. Joder. Eso se ponía feo. Dos aspirantes al martirio y un ucraniano semi-enloquecido y borracho. Arrastrando a Pritchenko volví a la trastienda y busqué desesperadamente una salida. No había nada. Ni una ventana, ni otra puerta, ni un conducto de ventilación… ¡¡Nada!! Una vez más, la vida no es como las películas. No existen puertas traseras, ni ventanas que den a descampados ni túneles para contrabandistas ni puertas secretas. Solo un almacén con las paredes de ladrillo y hormigón, con tabiques demasiado gruesos como para tirarlos a patadas. Estábamos atrapados. De repente Pritchenko me arrastró justo detrás de un mostrador. Sobre un pesado mueble encastrado en la pared había una trampilla con cierre escamoteado. Apoyando una silla junto al mueble me subí y moví la puerta corredera, esperando insensatamente encontrar un túnel de salida… Papel higiénico. Docenas y docenas de rollos de papel higiénico y de papel de cocina, ordenadamente apilados y embalados. Allí era donde el propietario de la tienda guardaba sus existencias, demasiado voluminosas como para caber en una estantería de un pequeño colmado de barrio. Empezamos a sacar paquetes y paquetes de papel frenéticamente, mientras oíamos los primeros disparos en la parte delantera de la tienda. Era el principio del asalto final. Tardamos apenas treinta segundos en vaciar todo el armarito y otros treinta en refugiarnos los dos dentro, en un espacio claustrofóbicamente pequeño, pero seguro y oculto. Teníamos una botella de litro y medio de agua, dos linternas, unas chocolatinas y mi libreta-diario. Absolutamente nada más. Nos tumbamos a lo largo. Viktor cabía perfectamente, pero él no pasa del 1’60. Yo estaba algo encogido, pero cómodo. Un pequeño orificio en la puerta nos permitía respirar y de paso tener una visión parcial de la trastienda. Solo nos quedaba esperar. De la habitación delantera llegaba el tableteo de los AK y los aullidos de los No Muertos. La intensidad de los disparos fue en aumento. Tres fusiles disparados simultáneamente en un espacio cerrado hacen mucho, mucho ruido. El olor a pólvora llegaba hasta nosotros claramente. No sé cual es la potencia de fuego de esas armas, pero en un espacio tan cerrado tenían que resultar devastadoras. Sin embargo, ellos eran demasiados. Al cabo de un par de minutos se oyeron unos aullidos desgarradores y una de las armas dejó de disparar. El sonido de la refriega se trasladó más cerca de la puerta. Un Kritzinev ensangrentado y lunático apareció andando de espaldas, mientras arrojaba su AK al suelo y desenfundaba la pistola de su cintura. Perseguido por al menos una docena de esos seres, el ucraniano vació el cargador sobre ellos, pero por cada uno que caía aparecían dos. Estaba perdido. Kritzinev pareció darse cuenta porque giró su arma y se apuntó con ella en la sien. Sin embargo, antes de que pudiese dispararse, un tipo joven y obeso, vestido con una camisa de rayas y cubierto de sangre reseca de los pies a la cabeza, le mordió en la base del cuello y le arrancó un pedazo de carne del tamaño de un puño. Kritzinev soltó la pistola, dando un aullido de dolor y sorpresa y con una expresión de rabia en los ojos, mientras desaparecía bajo una masa de aquellos seres. De los ruidos que se oyeron a continuación prefiero no hablar. Han pasado cuarenta y ocho horas. Ahora la tienda está silenciosa y oscura. Las lámparas, derribadas en el suelo, se han apagado al agotarse el gas. El olor de la carnicería es indescriptible. Aún no hemos salido de este altillo porque unos cuantos de ellos siguen aquí, paseando entre las sombras, incansables. El tiempo se acaba y no sé que vamos a hacer. 05 April 2006 @ 12:38 hrs. ENTRADA 75 La mente humana es asombrosa. Después de más de setenta y dos horas encerrados en un cubil del tamaño de un armario mediano, sin luz, sin apenas sonido y sin referencias sensoriales de ningún tipo empezaba a sufrir alucinaciones. Me parecía oír un televisor a todo volumen, algo claramente imposible en esta situación. Hasta podía escuchar los jingles de los anuncios. Era angustioso. Sabía perfectamente que eso que sonaba no eran más que delirios de mi mente, pero aún así eran TAN reales… Oh, Dios. Me tapaba los oídos con las manos , pero lo seguía escuchando todo perfectamente. Aquel armario me estaba destrozando. La suma de cansancio, terror, stress acumulado y setenta y dos horas de privación de luz y alimentos me estaban haciendo resbalar por la pendiente de la locura… No aguantaba más. Aquel cajón me estaba asfixiando. Notaba como las paredes se acercaban a mí, haciendo el espacio más pequeño, me aplastaban, me apretaban. La oscuridad era densa como el petróleo, hasta el aire era oscuro. No podía respirar, mis pulmones bombeaban aire como locos pero no llegaba oxígeno a ellos… Me ahogaba… ¡¡Tenía que salir de allí!! Me giré hacia la puerta del altillo y empecé a arañarla buscando desesperadamente el tirador. Justo en ese momento noté dos manos duras como el acero que me agarraban por los brazos, mientras me susurraban algunas palabras en ruso, tratando de tranquilizarme. Era Pritchenko. Me tenía inmovilizado con una presa digna de un luchador de judo. Me mantuvo así durante un buen rato, mientras mi respiración se calmaba y recuperaba el autocontrol. Jodido ucraniano. Su aspecto es engañoso. Parece poca cosa, tan pequeño, con su enorme mostacho rubio tapándole media boca, pero tiene un espíritu de hierro y una resistencia asombrosa. No se ha derrumbado con toda esta presión y yo he estado a punto de mandarlo todo a la mierda por un ataque de claustrofobia. Le debo una. Empecé a llorar en silencio, como un auténtico idiota. No podía más. Llevábamos tres días encerrados en aquel hueco del tamaño de un armario. Tenía hambre, tenía sed, tenía sueño, unos increíbles y dolorosísimos calambres y una desorientación absoluta. Era el puto infierno, pero no sabíamos donde estaba el cartel de neón que señalaba la salida de aquella situación. En pocas palabras, con la mierda al cuello. Con todo ese movimiento teníamos que haber hecho necesariamente algo de ruido, pero afortunadamente los seres de ahí afuera hacían bastante más al moverse constantemente entre los restos de la trastienda, tropezando con las estanterías caídas y con los restos de nuestro equipo, así que hasta el momento habíamos pasado desapercibidos. Pegué el ojo al pequeño agujero de la puerta. Desde allí podía ver tan solo la mitad de la trastienda y el paso que daba a la parte delantera de la misma. El cuarto estaba en penumbra, muy levemente iluminado por la luz que entraba desde la puerta principal, donde un día estuvo la verja. Podía distinguir la sombra de al menos ocho de esos seres, que aún permanecían en aquel reducido espacio, pero seguramente habría más en la parte delantera de la tienda o en la calle, justo enfrente de la misma. Aquellos hijos de puta no se habían marchado al acabar con Kritzinev y los ucranianos, sino que se habían limitado a permanecer por ahí dando vueltas, como buscando algo… O a alguien. Durante las primeras veinticuatro horas aquel cuarto había estado atestado de aquellos monstruos, en su inmensa totalidad atraídos por el barullo organizado por los disparos. Ahora, su instinto, o lo que sea, les decía que aún tenían alguna presa fresca por las inmediaciones. Sin embargo, a medida que iban pasando las horas iba haciendo que la mayoría perdiesen el interés y se fueran desplazando hacia el exterior. Sabían que había alguien por allí cerca. Lo sentían, de alguna manera. No sabían exactamente donde estábamos, ni cuántos éramos, aunque estoy seguro de que nos percibían claramente… ¿Irradiación de calor? ¿Campos electromagnéticos? ¿Algún otro sistema u otro tipo de percepción que se me escapa? Ni idea. Pero desde luego estaban inquietos y no paraban de dar vueltas por el pequeño espacio de la trastienda, supongo que bastante frustrados por no encontrar eso que sentían de una manera tan clara. Durante cuatro aterradoras horas uno de aquellos monstruos, uno alto y desgarbado, con una espantosa herida abierta en la espalda, permaneció justo enfrente de la pared donde estaba situado el altillo, golpeando con sus puños la parte inferior de la puerta corredera, mientras se desgañitaba pegando rugidos. La sangre casi se nos hiela en las venas a Pritchenko y a mí. Pensábamos que aquel cabrón nos había descubierto y que estábamos listos para los papeles. Sin embargo, al cabo de cuatro interminables horas de terror aquel individuo perdió súbitamente todo el interés y empezó a vagar de nuevo por la habitación, hasta que se retiró de ella camino solo Dios sabe donde. Esos seres son fuertes, numerosos y tienen esa especie de "don de detección", pero no parecen muy inteligentes, o al menos, constantes. Su capacidad de concentración y coordinación es bastante limitada, por no hablar de sus aptitudes psicomotrices. El caso es que al cabo de un rato parecen aburrirse, o distraerse, salvo que se sientan atraídos por un estímulo fuerte (normalmente, un ser humano). Entonces, y solo entonces, son implacables. Todo esto no dejan de ser conjeturas. Nadie, que yo sepa, tiene idea de como piensan esos seres. La epidemia fue demasiado rápida como para que se pudieran hacer estudios científicos serios en ninguna parte. Si alguien los está continuando en algún sitio, seguramente será en un bunker a muchos metros bajo tierra, y eso no creo que sea de mucha utilidad ahora, dado que están en todas partes. Además todo aquello no iba a arreglar mis alucinaciones auditivas. Me parecía estar escuchando una sirena. Pritchenko me pegó tal apretón en los brazbrazos que casi me hace pegar un aullido de dolor… ¡Él también lo estaba escuchando! ¡No era una alucinación!. Eran tres toques largos, una pausa y de nuevo, tres toques largos. Era un sonido bronco, profundo, que venía de bastante lejos, provocada por una turbina de vapor de mucha potencia. Era una sirena de barco. Solo podía ser la del Zaren Kibish. Ushakov, alarmado por nuestra tardanza, trataba de ponerse en contacto con nosotros a golpe de sirena. Teníamos que darle algún tipo de respuesta, para que supieran que estábamos vivos. Pero eso era algo que de momento tendría que esperar. Aquel sonido tuvo un efecto electrizante en todos los seres que se agolpaban en el interior del colmado. Empezaron a caminar tambaleándose hacia la puerta y fueron saliendo, uno por uno, hasta dejar el cuarto vacío, camino de aquella nueva fuente de sonido que solo podía ser producida por un ser humano, por una presa. Todos, menos uno. Por algún extraño motivo, uno de los No Muertos, una mujer de unos cincuenta años, con unos extravagantes pendientes y con restos de maquillaje mezclados con suciedad manchando su rostro, permanecía dando vueltas por el interior de aquella trastienda. Quizás percibía unas presas humanas (nosotros), de una manera tan intensa que le parecía una pérdida de tiempo ir tras aquel sonido. O quizás, simplemente estaba sorda. Quién sabe. El hecho es que permanecía allí, al acecho, expectante. De todas formas, aquella era la oportunidad que habíamos estado esperando desde hacía casi tres días. No hizo falta que Viktor y yo nos dijésemos nada. Con un fuerte impulso tiré de la puerta corredera y salté sobre el aparador que estaba situado justo debajo, mientras Pritchenko hacía exactamente lo mismo detrás de mi. La mujer levantó la cabeza sorprendida ante nuestra aparición. Con un rugido de furia empezó a caminar hacia nosotros, esquivando los restos destrozados del mobiliario y los cuerpos putrefactos del suelo. Traté de ponerme de pie, pero tras setenta y dos horas encogido en aquel diminuto armario mis piernas no respondían. Simplemente, no era capaz de levantarme. Notaba un desagradable hormigueo en mis extremidades mientras se restablecía la circulación, pero a todos los efectos, estaba tirado en el suelo, indefenso, tan desvalido como un cachorrito. Una vez más, Pritchenko estuvo a la altura de las circunstancias. Sacando fuerzas de alguna parte, el pequeño ucraniano se arrastró un metro hacia delante y cogió el AK descargado que Kritzinev había arrojado al suelo poco antes de su muerte. Tras utilizarlo como bastón para incorporarse, se apoyó en la pared y lo agarró por el cañón, a modo de maza, mientras con un suave silbido entre dientes retaba a aquella arpía salida del infierno. Huevos no le faltaban a aquel tipo. La respuesta de aquel ser no se hizo esperar y se dirigió con andar vacilante hacia Viktor. Cuando este la tuvo a su alcance, levantó el AK por encima de su cabeza y lo descargó con todas sus fuerzas en el cráneo de aquella mujer. El “crack” fue perfectamente audible, cuando le partió el parietal, dejando a la vista unos sesos de un desagradable y malsano color oscuro. La mujer se tambaleó, vacilante, momento que aprovechó Pritchenko para descargar un segundo golpe que le reventó la cabeza como un melón maduro. Con el impulso del golpe, la mujer cayó al suelo y Pritchenko se inclinó sobre ella, mientras descargaba golpe tras golpe sobre su cráneo, que se iba convirtiendo en una masa de pulpa rojiza. Me incorporé trabajosamente y agarré a Viktor por la espalda cuando propinaba el enésimo impacto sobre aquel cadáver. Estaba como desquiciado, con sus brazos y su pecho cubierto de sesos de aquella mujer y una mirada maníaca en los ojos. Al notar el contacto de mis manos se giró, como una cobra, obsequiándome con una mirada enloquecida. Por un momento pensé que me iba a golpear a mí también. Sin embargo, poco a poco su expresión volvió a la normalidad, a medida que me reconocía. Finalmente sus aún débiles piernas no le pudieron sostener por más tiempo y se derrumbó en el suelo arrastrándome en su caída. Ahora el que se convulsionaba con los sollozos era él, mientras la adrenalina aún rugía por sus venas y le daba salida a toda la tensión de las últimas horas. Le di un fuerte abrazo, mientras trataba de ayudarle a incorporarse. No teníamos demasiado tiempo. Había que salir de aquel infierno de inmediato. Recuperando la compostura, Pritchenko se sorbió ruidosamente los mocos y se inclinó a recoger la pistola de Kritzinev mientras me decía “Por fin hemos salido del armario”. Estallé en carcajadas incontrolables, mientras el ucraniano me contemplaba con expresión estupefacta, preguntándose que bicho me había picado. Cada vez que trataba de parar de reírme, veía la expresión perpleja de Pritchenko y mi risa se redoblaba. Con lagrimones en los ojos traté de explicarle el significado implícito de su frase, lo cual provocó también una sonora carcajada del ucraniano. Aquello era liberador. Era la primera vez que nos reíamos en semanas y la risa brotaba, incontrolable, dando rienda suelta a un caudal incontrolable de tensión emocional. Estábamos en ese estado de risa floja en el que cualquier tontería, por banal que sea, te hace reír sin control posible. Era fantástico. Aún éramos humanos. Aún estábamos vivos. Aún podíamos dar batalla. No había mucho que recoger en aquel espectáculo dantesco. La pistola de Kritzinev era nuestra única arma, ya que aunque encontramos los AK no fuimos capaces de localizar la munición. Recordé que Shafiq y Usman la llevaban encima, pero no había ni rastro de ellos. Probablemente estarían vagando por ahí, convertidos en un par de esas cosas, con docenas de cargadores de munición encima. Joder. Antes de irnos me incliné sobre el cadáver desgarrado de Kritzinev. La furia de aquella multitud de No Muertos había sido tan enorme que habían destrozado el cuerpo del ruso hasta el extremo de no permitir su vuelta a la vida. Le faltaba parte del cerebro, un brazo y las dos piernas, y su estómago estaba rasgado como si le hubiese atacado una fiera salvaje. El pobre cabrón tuvo una muerte espantosa. Metí la mano en el bolsillo de su chaqueta y saqué el resguardo del paquete, con manchas de sangre en una esquina. No me había olvidado del puto paquete. Era la única manera de recuperar a Lúculo. Salimos de la tienda sorteando una enorme pila de cadáveres putrefactos amontonados en la puerta, caídos bajo las balas de los pakistaníes. El sol era cegador en el exterior. Mientras ayudaba a Pritchenko a salir de la tienda dirigí una rápida mirada a nuestro alrededor. Tan solo un par de aquellos seres estaban a la vista, a una distancia aproximada de unos cuatrocientos metros, pero nos habían visto y se dirigían hacia nosotros. Era hora de salir por patas. Corrimos calle arriba, renqueantes y exhaustos por la falta de alimentos y bebida. Estábamos hechos polvo. No llegaríamos muy lejos en ese estado. A medida que íbamos avanzando por la desierta avenida más y más de esos seres iban apareciendo de los lugares más insospechados, sumándose a nuestra persecución. Debía haber miles de ellos en la ciudad y ahora ya teníamos una buena docena y media detrás de nuestros pasos, acortando las distancias. De repente, Pritchenko y yo frenamos en seco. Frente a nuestros ojos se abría un espectáculo dantesco. Estábamos al borde de una de las enormes cicatrices provocadas por los incendios descontrolados en la ciudad que había visto desde el Corinto. Justo enfrente de nosotros la calle terminaba y empezaba un campo quemado, ennegrecido y destrozado, con ruinas de edificios derrumbados en las posiciones más inverosímiles. Parecía la imagen de una ciudad bombardeada. Era un espectáculo dantesco. Aquella era nuestra oportunidad. Pritchenko y yo empezamos a trepar por las ruinas, gateando sobre montones de cascotes y vigas retorcidas y ennegrecidas. En aquel terreno destrozado los No Muertos simplemente no podían seguirnos. Carecían de la coordinación psicomotriz suficiente como para trepar sobre un montón de ruinas y caminar en aquel paisaje lunar y carbonizado, cubierto de agujeros, vigas, montañas de escombros y restos destrozados. Tampoco eramucho más fácil para nosotros, dado nuestro estado, pero al fin y al cabo, nosotros podíamos y ellos no. Tras veinte minutos vagando en medio de aquel paisaje del infierno Pritchenko y yo nos derrumbamos, jadeantes, en una hondonada en medio de aquella devastación. En el fondo de la misma se había formado un amplio charco de agua de lluvia. Bebimos como camellos, recuperando todos los líquidos perdidos y después nos recostamos, tratando de recuperar el resuello. El sol nos acariciaba el rostro y una suave brisa jugaba con nuestros cabellos. La primavera estaba llegando en todo su esplendor. Era fantástico estar vivo.