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gandhi

Usuario (Argentina)

Primer post: 21 abr 2009Último post: 22 feb 2012
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La pucha con el hombre - Raly Barrionuevo
OfftopicporAnónimo4/21/2009

Para reflexionar... link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=JclOE6E44fc

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Eduardo Galeano - El derecho de soñar
OfftopicporAnónimo4/21/2009

Sin palabras, sólo oir link:

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Hacia una nueva realidad mediática – Parte 1
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/11/2012

Este artículo será el punto de partida de una serie de consideraciones acerca de la realidad mediática, así como de la emergencia de alternativas que se basen en otra visión de la comunicación. Dado que mis elaboraciones van a partir de mis experiencias como trabajador de un medio de prensa, y aficionado a los medios gráficos y audiovisuales, sin tener una formación académica en la materia, espero construir con quienes participan tanto leyendo como comentando en este espacio, ideas cada vez más amplias y acabadas. Como se que varias de las temáticas que iré planteando desde Pensamiento es Acción, motivarán opiniones muy diversas, adelanto que para los comentarios, no utilizaré ningún tipo de moderación ni censura, quedando a consideración de quien escriba, los modos a utilizar para expresar sus ideas. Sólo sugiero el respeto mutuo. Todo por vender ó la morbosidad a la orden del día En el día de hoy, la tapa de un diario porteño que ya nos tiene acostumbrados a una dudosa ética, dio un paso más en su concepción de ir más allá, entiendo que por vender unos ejemplares más. Como la mayoría de ustedes habrá leído, oído o visto, Crónica publicó en su portada matutina la foto del cadáver de la modelo y periodista Jazmín De Grazia, bajo el título “Pobre Jazmín” (cínico, por cierto), y en un recuadro, la supuesta droga hallada. No es ni la primera, ni la única vez que se produce este tipo de episodio en un medio gráfico. Recuerdo en nuestra ciudad dos portadas de La Voz del Pueblo: una en la que claramente se veía el cuerpo de Florencia Cuevas, violada y asesinada, tirado en un arroyo; otra, el cuerpo, todavía vivo, con un balazo de escopeta de un hombre a metros del edificio del periódico. Una de las justificaciones que he oído muy a menudo, es que se publican estas imágenes porque hay un público que las consume. Seguramente tiene un cierto grado de lógica esa expresión. Pero en ese caso, estaríamos legitimando los peores accionares de la humanidad. Estaría bien por ejemplo la trata de personas, ya que hay un público que utiliza estos servicios. Cierto es, por otra parte, que existe un grado de morbo en la sociedad. Es innegable. Ocurre tanto en estos casos como en, por ejemplo, los reality shows, a los que me referiré en otra ocasión. Pero aquí hay una gran diferencia, también imposible de obviar, se está lucrando impúdicamente con sentimientos muy profundos, sobre todo de familiares y allegados a la víctima de turno. No es ético que el periodismo se escude en el gusto del público para eludir su responsabilidad en torno a los contenidos que pone en circulación. Algo similar, aunque quizás no tan extremo, fue la artera fotografía que sacó la revista Caras, a semanas de la muerte de Luis Alberto Spinetta. En la tapa de su publicación, que siempre prefiere tomar imágenes de actores y músicos de moda, colocaron a un artista que nunca les interesó (ya que no es consumido mayoritariamente por su público), en un estado físico que daba cuenta de un paupérrimo estado de salud. Algunos llaman a esto mal gusto. Yo prefiero no meter a algo tan noble como el gusto en este tema. Considero que es una muestra de lo mezquinas que suelen volverse algunas personas, con el afán de hacer dinero. Desde el que se pone a seguir, cual paparazzi a alguien para encontrarlo en alguna situación rara y vender su logro por unos cuantos australes, hasta el que en el rol de editor ó director de un medio, compra esas fotos, para intentar abultar sus ingresos. Si bien el periodismo amarillo no está acotado a nuestro país, una nueva realidad de los medios de comunicación, debería estar al margen de este, esquivando la superficialidad del show business. De todos modos, la actitud desde quienes optan por lograr resultados mediante contenido mucho más elaborado, profundo y enriquecedor de su público, debe ser combativo del amarillismo. No llamarse a silencio ante estos embates de lo más miserable de nuestra prensa, demostrando que no todo da lo mismo.

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Oxímoron
ArteporAnónimo2/22/2012

Oximoronemonos compañera, seamos uno para todo pervirtamos el crepúsculo tiñámoslo de rojo. Prestidigitemos jadeos atronemos el silencio zozobremos manos azules de hambre. Desmitifiquemos el cielo, larguémosle bocanadas de humo en deseo satisfechos de besos. Y justo cuando todo parezca recobrar sentido tomemos nuestras almas y rompamos el armisticio. Porque quizás sea necesaria la muerte del fin de abrazo para sabernos con vida.

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Ellas - Sólo el principio - Propio
ArteporAnónimo2/13/2012

1 Cuando, como quien no quiere la cosa, la recordaba, el viento traía a sus oídos decenas de palabras por ella escritas. Comparaba -vil estrategia del pensamiento- con la situación actual, con su silencio de cementerio y se le venían a la cabeza las palabras del Flaco, cuando preguntaba a dónde ves ahora algo en mi, que no detestes. Sólo ese verbo era lo que las unía por esos tiempos, o al menos lo que ella creía, desde una comodidad intelectual que le sentaba muy bien. No podía no relacionar la cadena de casualidades de la que hablaba Kundera, con aquello que las había puesto frente a frente en el tiempo y espacio compartido, y luego en las causalidades que las habían hecho ver sólo como un par de ilustres desconocidas. 2 La primera vez que compartieron tiempo y espacio, un momento, no pudieron escapar de lo dual que se les presentaba entre lo impuesto, lo que no se podía, y el deseo a flor de piel. Sonaban en sus mentes, en un torbellino sin comienzo las afrentas de sus variopintos entornos. Carla se sabe desprolija, idealista, desperfecta, libre; Luana se presume correcta, puritana, fuerte, con futuro asegurado. Intentaba pero no podía explicarse qué le había llevado a ese joven a hablarle sobre el extraño nacimiento de un cachorro de humano con dos cabezas. Presumía, con cierto grado de veracidad, que de seguir así, el pobre pibe no lograría experimentar una vida sexual muy rica, ni en calidad ni en cantidad. Esto la llevaba a pensar en lo absurdo de todo intento de conversación. Negaba esta posibilidad. Si como decía el francés, hay goce en la palabra, pero en la propia, y el escuchar la palabra ajena sólo es cuestión de un disciplinamiento del oído; ¿cómo diablos pretendemos hablarnos y oírnos sin negar nuestra libertad? Para Carla, la libertad era todo; el inicio del todo; y su fin también. Por eso, su militancia en diversas causas, chocaba de bruces cuando se enfrascaba en acaloradas discusiones con los que flameaban banderas y vociferaban consignas. No hallaba diferencias concretas entre ellos, y el pibe que le habló de las dos cabezas del bebé. Todas las palabras rebotaban en su sinapsis sin lograr conectarse. Todas remitían a una esclavitud del espíritu; unas atándolo a una causa presumiblemente justa, estructurada en una ideología por ella aborrecida; las otras, revolcando el ser en el más mugriento barro del morbo nuestro de cada día. Por eso sabía ella que no podía haber conversación, y que la eventual fatalidad de compartir idioma generaba una virtual visión de que nos entendemos, que compartimos significaciones, que existe el debate. El ideologista, para Carla, no soportaba ideologistas de signo opuesto que haga tambalear sus significantes; el morboso tampoco toleraba que alguien haga el intento de que sienta al menos una pizca de culpa o escozor. Luana, cómoda en su palacete de consumo burgués, se exponía a menudo a conversaciones sobre vacaciones, cosméticos y noticieros de las siete de la tarde. Carla, aunque dubitativa, seguía al frente con sus teorizaciones sobre la vida; Luana, por más que tranquila, se sabía vacía de algunas cosas, y elegía la secreta poesía de su almohada con lápiz y papel para intentar la búsqueda. El amor efervesce cuando se conjugan las miradas que antes sólo miraban, sostenía Carla. Carla y Luana se habían conocido casi al nacer, hijas de familias amigas; amigas entrañables durante sus cortas vidas, de menos de tres décadas. Testigos cada una de las heridas y aventuras de la otra. Mil veces habían compartido cama antes de la primera noche. Carla ya desde los albores de su sexuación había descubierto que los hombres no la atraían en lo más mínimo, y que encontraba en algunas profesoras y compañeras del secundario eso que llamamos deseo. Luana, estaba totalmente segura del camino que le habían inculcado sus padres. Al terminar el secundario iba a estudiar para convertirse en abogada, ya tenía incluso el espacio para su estudio particular, y mientras tanto sería la secretaria de la escribanía de calle Godoy Cruz, que era de un amigo de su papá. Carla seguía por su tercera carrera, eternamente autodidacta y poco adepta a los regímenes, sobre todo de estudio institucionalizado. Primero fue Filosofía en La Plata, antes de su viaje por el norte del país. Volvió y probó en Bellas Artes, tampoco resultó, y terminó en el Conservatorio de su ciudad, entreverándose en varios instrumentos musicales, y clases de teatro por la noche. Su vida amorosa, como veremos, era una etérea tempestad no hallando nunca la "persona ideal" con la que tanto soñaba. Luana, en su ficción de resoluciones, ocultaba a drede una conflictiva relación con Hernán, desde que ambos tenían unos quince años. Gastaba honrosos minutos de sus días en ocultar tras capas y capas de maquillaje las señales de las noches de furia. Hernán ya no era el mismo dulce joven que la enamoró. La noche que entre lágrimas le pidió refugio a Carla, no tuvo más opción que confesarle lo incontable... En medio de la nube de humo que inundaba el céntrico monoambiente de avenida Colón, sus ojos se cruzaron infinitas veces en conjuros diversos: auxilio - pena; dolor - compasión; vergüenza - bronca; y así bajaban una tras otra, las bebidas que conformaban un pequeño bar personal, delicia de Carla y sus amantes de una o varias noches. Continuará

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El feminismo es cosa de hombres
FemmeporAnónimo5/29/2009

En esta época de exceso de machismo y degradación de la mujer en varios sentidos, hay un grupo de hombres que formaron una agrupación profeminista - a la cual adhiero desde mi lugar -, que propone: "Nuestro compromiso es: Apoyamos el pleno ejercicio de los Derechos Humanos, con especial énfasis en la defensa irrestricta de los de las mujeres, ya que son los que más se adeudan. Asumimos el compromiso activo de visibilizar denunciando y trabajando para la erradicación de toda forma de violencia de género. Declaramos al patriarcado como parte de un sistema de opresión y dominación que debe ser superado definitivamente. Apoyamos las reivindicaciones históricas del movimiento feminista. Incorporamos a la diversidad en cada una y todas sus formas. Consideramos a la sociedad como conformada por diversas orientaciones sexuales, masculinidades, femineidades, etnias, clases sociales. Investigamos sobre el concepto de patriarcado para repensar categorías que permitan criticar toda forma de dominación y hacer una sociedad igualitaria. Apoyamos la elaboración de una pedagogía crítica desde una perspectiva de género, que impacte en todas las prácticas sociales, especialmente en la educación formal, no formal e informal, siendo uno de los caminos para lograr una sociedad equitativa. Sostenemos el derecho de toda mujer a la soberanía sobre su propio cuerpo Trabajamos para la democratización de los vínculos. Creemos en la equidad de poder entre varones y mujeres, apoyando el empoderamiento que las mujeres obtienen a través de sus propias reivindicaciones, que estimulan nuestros propios cambios como varones y nuestras diferentes masculinidades y tienden a un mejoramiento para toda la sociedad. Abogamos por el ejercicio de una plena ciudadanía de tod@s y todxs. Exigimos al Estado la aplicación de políticas públicas que hagan realidad efectiva la totalidad de los Derechos Humanos" http://varonesporlaequidad.blogspot.com/ Un grupo de hombres que se definen como “feministas” o “profeministas” se presentará mañana en Buenos Aires con el objetivo de convocar a otros varones que quieran trabajar por una sociedad más equitativa entre los géneros, para luchar en distintos ámbitos contra la discriminación y la violencia hacia las mujeres. El grupo se llama Varones por la Equidad (VxE). Uno de los impulsores de la iniciativa es un joven politólogo, Daniel Blinder. En diálogo con Página/12, dijo que está convencido de que “hay que empezar a sensibilizar a otros varones para que tomen como propia la causa de la lucha por los derechos de las mujeres, para lograr una sociedad más democrática para todos”. La cita será a las 14 en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en Franklin 54. Blinder tiene 30 años. Vive con su esposa, militante feminista en el barrio de Villa Urquiza. Tiene una maestría en Defensa Nacional y se dedica académicamente a temas vinculados con las relaciones internacionales. “Hay que romper con los estereotipos también en el ámbito académico”, dice, para explicar su interés en involucrarse con cuestiones de género y de alguna forma, con la agenda del movimiento de mujeres, temáticas alejadas de su mundo laboral y de estudio. “Trabajamos para la democratización de los vínculos, a fin de alcanzar la equidad de poder y derechos entre los diversos géneros, diversas orientaciones sexuales y diversas masculinidades, asumiendo el compromiso de trabajar contra toda forma de discriminación, dominación y violencia a causa de género. Y por eso exigimos a los gobiernos la implementación de políticas de Estado con una perspectiva de género”, dice la convocatoria para el sábado. La reunión será abierta y gratuita. Está previsto un taller de cine-debate sobre “Algunas representaciones de roles de género en el cine de ficción”, y luego una mesa de “Diálogos por la equidad”, donde se espera la participación de militantes feministas invitadas. Blinder cuenta que VxE surgió un año atrás a partir de un correo electrónico que envió por intermedio de su suegra, activista feminista, a la Red Informativa de Mujeres de Argentina (RIMA), una lista cerrada en la que participan académicas, periodistas, profesionales y militantes del movimiento de mujeres. “En aquel correo decía algo así: estoy de acuerdo con las luchas de las mujeres y los postulados feministas, cualquier cosa que necesiten, pueden contar conmigo”, recuerda el politólogo. Como respuesta recibió varias decenas de e-mails de varones y mujeres que saludaban su iniciativa. El segundo paso fue un taller de debate introductorio sobre temas de género a través de una lista virtual. Después vino la propuesta de conocerse las caras y hubo una convocatoria para encontrarse en un bar. No fueron más que cuatro en aquella oportunidad, pero la semilla ya estaba germinando, como ha ocurrido en otros países de Latinoamérica y en España, donde ya hay grupos de varones que levantan las banderas feministas en la batalla por la democratización de los vínculos y los roles dentro y fuera de la vida familiar. A lo largo de los últimos meses, los encuentros de VxE se fueron repitiendo, cada vez con más participantes de distinta procedencia académica, militancia e historias de vida. Algunos del interior del país. Ahora se presentarán públicamente. –Algunos grupos de mujeres no ven con buenos ojos que varones se involucren con sus reivindicaciones. ¿Tuvieron cuestionamientos? –le preguntó este diario a Blinder. –Individualmente he tenido algunos cruces con algunas militantes feministas. Me dijeron que para qué me meto, que son problemas de las mujeres, que me dedique a lo mío. Yo les dije que también los varones podemos defender los derechos de nuestras semejantes. En su carta de presentación se definen como “un grupo de varones que nos hemos dado el objetivo y trabajo de defender y exigir el pleno ejercicio de los derechos humanos de todas las mujeres”. En el listado amplio de compromiso que asumen, enumeran que van a trabajar para denunciar y visibilizar “toda forma de violencia de género”, y que apoyan “las reivindicaciones históricas del movimiento feminista”. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-125757-2009-05-29.html

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Carta de una mujer feminista a su compañero - BastadeSexism
FemmeporAnónimo6/25/2009

Carta extraída de un muy buen blog que se llama Basta de Sexismo. Espero que sirva a la reflexión... Carta de una mujer feminista a su compañero Mi amor, Escribo esta carta con la esperanza de que le sirva también a otras mujeres en la misma situación que yo. Es decir, mujeres feministas, que hacen de la lucha por la igualdad un combate cotidiano, diario, y que temen que sus compañeros de vida no entiendan la importancia y el alcance de esta convicción. Primero, tengo que precisar algo: no sos mi enemigo. No tengo nada contra vos como perteneciente al sexo masculino. No tengo nada contra los hombres en general. Mis quejas son contra las personas sexistas, sean ésas hombres o mujeres, o más generalmente, contra los actos sexistas. Aclaro eso porque una persona puede estar convencida de no ser sexista y de hecho no serlo y, sin embargo, tener actitudes o hacer comentarios sexistas. Probablemente me pase a mí, a vos, y a cualquiera, porque estamos acondicionados por el sexismo desde muy chiquitos. Diría yo desde que nuestros padres saben qué sexo vamos a tener. Pero cuando puteo, no tenés por qué sentirte atacado. Tomo un ejemplo: cuando digo que el 80% de las tareas domésticas las siguen haciendo las mujeres, no estoy hablando de nuestra pareja. Estoy hablando de estadísticas generales válidas en la mayoría de los países occidentales, Argentina incluida (y sacadas de estudios serios). No es necesario que, en esa instancia, te defiendas diciendo: "Pero qué decís, estas cifras están mal, yo sí me preocupo por las tareas domésticas", porque no estoy hablando de vos. Pero lo esencial es que entiendas lo importante que es esto para mí. El sexismo no es algo sobre lo que pueda reírme a menos de estar segura de que estamos hablando en segundo grado (o sea, entre nosotros), y definitivamente no puedo hacer humor sobre esas cosas delante de un público al que no conozco íntimamente. Y no es falta de humor. A nadie se le ocurriría hacer humor sobre el Holocausto delante de un público del que no sabe si se encuentran judíos o familiares de víctimas. Me parece terrible la libertad con la cual alguna gente se ríe de la violencia conyugal o hace chistas machistas, sin saber lo que han sufrido las mujeres presentes. ¿Cuántas mujeres golpeadas han tenido que soportar chistes o comentarios ligeros sobre la violencia conyugal? No más lejos que hace unas semanas, en el trabajo, acerca de ese juez árabe que justificó la violencia conyugal del que hablé en una entrada anterior, me pasó. Resulta que la cosa es así: un juez árabe, en medio de un congreso sobre violencia conyugal, dijo que a veces estaba justificado que un hombre golpeara a su esposa, por ejemplo cuando se compra un vestido demasiado caro... Uno de mis colegas, al leer la noticia, entró a reírse y dijo: "Bueno, me podría haber pasado a mí, si mi mujer se hubiera gastado una fortuna en un vestido". Lo miré muy seriamente. Contestó enseguida: "Bueno, mujer, no te pongas tan seria, era un chiste". A mí nunca me pegaron. Pero ¿él qué sabía? Nos cruzamos todos los días con mujeres que sufren de esta barbarie, sin saberlo. ¿Se le habría ocurrido hacer un chiste antisemita delante de una posible víctima del Holocausto y encima reprocharle que no se ría? El machismo mata a millones de mujeres en el mundo. ¿Por qué nos tenemos que reír de eso? ¿Por qué nos exigen a nosotras un sentido del humor que otros no tendrían sobre otros temas tan graves? Pero claro, si le hubiera contestado eso, me habría tachado de hincha pelotas. Entonces no dije nada más. Te explico eso, mi amor, para que entiendas por qué, cuando estemos con nuestros amigos y ellos hagan chistas machistas, no siempre me voy a reír. No siempre voy a poner buena cara. Y espero que lo entiendas y no pienses, como ellos, que soy una hincha pelotas que no tiene humor. Y, por último, me gustaría hacerte entender lo importante que es, para mí, poder reflexionar sobre una situación sexista sin que me digan que exagero. Cuando hablo de sexismo, no exagero. Porque como dije en otra entrada, no hay una manera "light" de ser feminista. El machismo es un sistema y cada detalle cuenta, tanto en el lenguaje como en la publicidad o en la calle. Entonces me pueden enfurecer noticias tremendas como una violación, y también pequeñeces como un "Señor peatón" en un cartel o un video porno en que objetizan a una mujer. Probablemente te preguntes cuándo fui víctima de discriminación por ser mujer, si trabajo, gano mi vida, soy independiente. Bueno, es cierto, no sufro del sexismo como una mujer afgana lo puede sufrir. Todo es relativo. Pero nuevamente, no es porque yo puedo caminar por la calle sin burka y vivo en un país en que las violaciones conyugales son condenadas por la ley que no sufro de algunas formas de sexismo. Sufro del sexismo cuando constato que pasan por alto a las mujeres en el lenguaje. Sufro del sexismo cuando me preguntan si soy "señora" o "señorita". Sufrí del sexismo cuando la primera pregunta que me hizo un empleador potencial hace unos años fue acerca de si estaba casada y tenía hijos a la hora de contratarme (ante mi respuesta furiosa, está de más decir que no me contrató). Sufro del sexismo cuando veo mujeres en bolas en los afiches en la calle, cuando veo publicidades sexistas. Sufriría del sexismo si tuviera que practicarme un aborto y no pudiera hacerlo de manera segura porque es ilegal en Argentina. Sufro del sexismo cuando me dicen que una mujer, para ser mujer, tiene que llevar vestidos y zapatos con tacos, y sufro del sexismo cuando, por vestirme así, me dicen de todo en la calle (y cuando no, que soy un mamarracho). Y más allá de eso, no necesito ser víctima directa de cosas más graves para sentirme concernida por la lucha. Así como no se necesita ser pobre para luchar contra las injusticias sociales. De hecho dentro del movimiento feminista hay hombres, por suerte. Pero creo además que los hombres también, sin darse cuenta, han sufrido del sexismo o pueden sufrir por él. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si tu gran pasión en la vida fueran los niños y si tu mayor aspiración fuera ser maestro jardinero? Te puedo asegurar que vos también sufrirías del sexismo, porque tendrías muchísimas más dificultades que una mujer en encontrar trabajo en ese campo. Cuando ponen una publicidad en que muestran a los hombres como flojos, abusadores, inútiles en la casa y que no saben ocuparse de los niños, también es una forma de sexismo contra los hombres. Sentí la necesidad de explicarte todo eso porque es una parte importante de mi vida. Soy muy sensible sobre el tema, como ya te habrás dado cuenta, pero espero ahora que entiendas un poco mejor por qué. No es falta de humor, no es extremismo, no es amargura. Vos me conocés, sabés que soy una mujer feliz, creo que bastante equilibrada, y para nada enojada con la vida. Lo mío es, simplemente, convicción. De ahí la sensación de que estoy enojada cuando hablo de esos temas. No estoy enojada. Sólo le pongo énfasis a mi discurso. Así que más allá de mis momentos de enojo con este mundo sexista, no te olvides que te quiero. Y que te quiero precisamente porque no respondés al típico estereotipo de macho insensible y que no tocaría un trapo de piso ni en pedo. Por eso y por muchas otras cosas que te hacen único. Bastedesexismo.

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