Oximoronemonos compañera,
seamos uno para todo
pervirtamos el crepúsculo
tiñámoslo de rojo.
Prestidigitemos jadeos
atronemos el silencio
zozobremos manos
azules de hambre.
Desmitifiquemos el cielo,
larguémosle bocanadas
de humo en deseo
satisfechos de besos.
Y justo cuando todo
parezca recobrar sentido
tomemos nuestras almas
y rompamos el armisticio.
Porque quizás sea
necesaria la muerte
del fin de abrazo
para sabernos con vida.