F

facumantica

Usuario (Argentina)

Primer post: 8 abr 2011Último post: 4 dic 2011
4
Posts
0
Puntos totales
0
Comentarios
F
Familia y Homosexualidad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/8/2011

La familia , según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es la unidad fundamental y natural de la sociedad y requiere la protección total del Estado. Las leyes de los derechos humanos reconocen el derecho de cada ser humano a casarse y formar una familia . Al mismo tiempo, reconocen el ideal de la igualdad de derechos y el consentimiento de ambas partes al casarse, y tratan de velar que no se cometan abusos que violen estos principios. Pero no es normativo en relación a los tipos de familias y matrimonios que son aceptables, reconociendo tácitamente que hay diferentes formas de arreglos sociales alrededor del mundo (DD.HH - Art. 16). La clasificación de natural que se le otorga, hace referencia a la imposibilidad de que una persona sobreviva y se desarrolle fuera de una familia . También es un elemento cultural, puesto que su conformación no responde a criterios de naturaleza sino a valores y construcciones culturales que la legitiman. La familia está definida por dos lazos principales: vínculos de afinidad y vínculos de consanguinidad, y pueden diferenciarse según el grado de parentesco de sus miembros; haciendo hincapié en que el parentesco es de carácter sociocultural y no de carácter biológico (Meillassoux - 2001:16,20). Convenciones internacionales definen los siguientes tipos de familia (OMS-FIC): * FAMILIA NUCLEAR: formada por padre, madre e hijos, si los hay, ya que puede verse imposibilitado por la infertilidad o decisión propia. * FAMILIA EXTENSA: además de a la familia nuclear, incluye a los abuelos, tíos, primos y otros parientes, sean consanguíneos o afines. * FAMILIA MONO-PARENTAL: en la que el hijo vive solo con uno de los padres , el cual cumple con los roles paterno-materno, independientemente de la existencia del otro progenitor. * FAMILIA POLI-PARENTAL: formada por varios padres o varias madres , y sus hijos. * FAMILIA EN COHABITACIÓN: Parejas sin vínculos matrimoniales (uniones de hecho). * FAMILIA POLIGÍNICA: hombre con dos o más esposas y sus hijos (Ej: países árabes). * FAMILIA POLIÁNDRICA: mujer con dos o más esposos y sus hijos (Ej: india, países africanos). * FAMILIA HOMO-PARENTAL: en la que los hijos viven con una pareja homosexual en la cual, dependiendo de la legislación del país, solo un miembro es tutor legal. La mayoría de los países del mundo habilitan tutoría mono-parental, sean hijos biológicos o adoptados, desde siempre. * FAMILIA FRATERNA: conformada únicamente por hermanos, por amigos, donde el sentido de la palabra " familia " no tiene que ver con un parentesco de consanguinidad sino con sentimientos de convivencia y solidaridad. * FAMILIA ENSAMBLADA: en las que, tras el divorcio o separación, se forman nuevas familias con hijos de ambos cónyuges. En todos los casos, cuando se habla de "hijos" se hace referencia tanto a biológicos como adoptados. En el caso de los segundos la representación legal y los lazos de parentesco y filiación están del lado de los padres adoptantes y no de los biológicos, siempre considerando, de ser posible, el respeto por su identidad biológica (Convención Universal Derechos del Niño - Art. 7 inc. 1 y Art. 8). Entendamos como parentesco al término que remite a una posición dentro de la estructura familiar (la de la madre, el padre, el hermano, etc.); a la parentalidad como el ejercicio intrínseco a la posición de parentesco (educar, alimentar, amar, proteger); y a la filiación como el hecho social que otorga al niño la categoría real de hijo siendo, de esta manera, inscripto en un linaje. Lo parental está comandado por el deseo de alojar a un niño, cuidarlo y transmitirle normas culturales y sociales. El proyecto parental de criar un hijo y no la procreación es en la actualidad el principio esencial para acceder a la filiación. El niño requiere una familia que lo eduque, lo crie y lo transforme en adulto, pero una familia inscrita en un grupo social. La respuesta a esta cuestión esencial de cual es la familia adecuada para un niño no debería buscarse en la sexualidad de los padres sino en la apertura de éstos al mundo. El estatus de parentesco, marco simbólico de inscripción en un linaje, puede garantizarse tanto en una familia heteroparental como en una homoparental. Sin embargo, esta última, sea cual fuera el modo de filiación elegido, proclama voluntaria e involuntariamente su inscripción en un sistema de multiparentesco, es decir, en el reconocimiento de vínculos sociales necesarios para la edificación del parentesco. De esta manera la diferencia sexual propuesta al hijo ya no estará en un único hogar familiar sino en todo un conjunto de figuras preocupadas por este niño que un día será adulto (Sociedad Argentina de Pediatras). “El parentesco se estructura a partir de realidades que no guarda relación alguna con la unión de los sexos o el engendramiento de los hijos” (Maurice Godelier). En cuanto al niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión y, siempre que sea posible, deberá crecer al amparo de una familia y bajo la responsabilidad de sus padres o tutores y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material (Declaración Derechos del Niño - Art. 6). Así mismo el artículo uno de la declaración; en su párrafo primero condena distinción alguna de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales; y en su párrafo segundo condena toda forma de discriminación o castigo por causa de la condición, las actividades, las opiniones expresadas o las creencias de sus padres , o sus tutores, o sus familiares. Esto hace que la negativa a derechos de seguridad social como lo es el matrimonio sea una violación de dicha declaración. Los derechos humanos no establecen los tipos de familias que sean vistos como aceptables puesto que hoy en día existen varias formas de familias y matrimonios, que de restringirse a una sola clase, quitaría a la Declaración de Derechos Humanos y del Niño la característica de "universales". En pautas generales todo niño tiene derecho a una familia , sin importar su conformación. Los tiempos modernos, caracterizados por las crisis y dificultades sociales, económicas y demográficas de las últimas décadas, han hecho redescubrir que la familia representa un valiosísimo potencial para el amortiguamiento de los efectos dramáticos de estos problemas. La familia es considerada como el primer núcleo de solidaridad dentro de la sociedad, siendo mucho más que una unidad jurídica, social y económica. Es ante todo una comunidad de amor, solidaridad y afectividad, factores principales en el desarrollo del niño, cualquiera sea su composición (UNICEF - Family Studies). La familia es en parte educadora y moldeadora del niño, su personalidad y su futuro desarrollo social. Por ese motivo se suele tener cierto recato a la hora de hablar de familia y homosexualidad . Datos empíricos En el transcurso de 30 años, cientos de estudios científicos, en su mayoría de tipo comparativo (Familias homoparentales - Familias heteroparentales) y longitudinal (con seguimiento en el tiempo), nos permiten observar lo siguiente en cuanto a pareja, paternidad y niñez. Existe una amplia evidencia que muestra que los menores criados por progenitores del mismo sexo se desenvuelven igual de bien que aquellos criados por progenitores de distinto sexo. Los años de investigación documentan que no existe relación entre la orientación sexual de los progenitores y cualquier medida de adaptación emocional, psicológica y conductual del menor. Estos datos han demostrado que no existe riesgo para los menores como resultado de crecer en una familia con uno o más progenitores gays. Existe un consenso muy amplio en el mundo de la psicología, la psiquiatría y la ciencia en general, en la aceptación de las familias con progenitores gay , por lo que la American Academy of Pediatrics y todas las grandes organizaciones profesionales con experiencia en el bienestar de los menores han emitido informes y resoluciones apoyando los derechos de gays y lesbianas como progenitores. Estas organizaciones incluyen a la American Academy of Pediatrics, la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, la American Psychiatric Association, la American Psychological Association, la American Psychoanalytic Association, la National Association of Social Workers, la Child Welfare League of America, la North American Council on Adoptable Children y la Canadian Psychological Association. Tan solo la Asociación Americana de Psicología cuenta con 150000 profesionales que ratifican anualmente su postura. A continuación se exponen las conclusiones de forma más detallada. En cuanto a uniones homosexuales: La investigación indica que muchos hombres gays y lesbianas desean y mantienen relaciones comprometidas. Por ejemplo, los datos indican que entre 40% y 60% de hombres gays y entre 45% y 80% de lesbianas están actualmente involucrados en una relación romántica (e.g.,Bradford, Ryan, & Rothblum, 1994; Falkner & Garber, 2002; Morris, Balsam, & Rothblum, 2002). A pesar de las evidencias persuasivas de que los hombres gays y las mujeres lesbianas mantienen relaciones comprometidas, frecuentemente se expresan dos preocupaciones sobre las parejas del mismo sexo. Una primera preocupación es que las relaciones de hombres gay y lesbianas son disfuncionales e infelices. Al contrario, estudios que comparaban parejas del mismo sexo con las de heterosexuales en áreas estandarizadas de relaciones de calidad (tales como la satisfacción y el compromiso) han encontrado que los integrantes de las parejas del mismo sexo y las parejas heterosexuales son equivalentes. Una segunda preocupación es que las relaciones de hombres gay y de lesbianas son inestables. Sin embargo, la investigación indica que, a pesar de un clima algo hostil que se desarrolla en las relaciones entre personas del mismo sexo, muchas lesbianas y hombres gay han formado relaciones duraderas. Por ejemplo, los datos de encuesta indican que entre 18% y 28% de parejas gay y entre 8% y 21% de parejas lesbianas han vivido juntos 10 o más años (por ejemplo, Blumstein & Schwartz, 1983; Bryant & Demian, 1994; Falkner & Garber, 2002; Kurdek, 2003). Los investigadores también han especulado que la estabilidad de parejas del mismo sexo aumentaría si sus integrantes disfrutaran del mismo nivel de apoyo social y reconocimiento público de sus relaciones que los de las parejas heterosexuales. Sobre paternidad homosexual: Habiendo constatado la similitud entre parejas homosexuales y heterosexuales, solo queda discutir la controversial posibilidad de la paternidad, teniendo en cuenta que las personas homosexuales solteras ya pueden adoptar en la mayoría de países y que además pueden ser padres biológicos, de acogida, sustitutos (tradicionales o gestacionales), y por acuerdos de parentesco. En cuanto a la investigación científica queda expreso que a pesar de la considerable variación en la calidad de muestras, en el diseño de la investigación, en los métodos de medición y en las técnicas de análisis de datos, los resultados hasta la fecha han sido bastante consistentes: La investigación empírica no ha logrado encontrar vínculos entre el bienestar de los niños y la orientación sexual de sus padres . Si los padres gays, lesbianas o bisexuales fueran inherentemente menos capaces que los padres heterosexuales, sus hijos evidenciarían problemas independientemente del tipo de muestra. Este patrón claramente no se ha observado. (El psicólogo americano, 2006 – Gregory Herek), (Asociación Psicológica Canadiense). Estudios realizados por profesionales de distintas universidades y revisados por tribunales de bioética para asegurar su veracidad avalan la postura de las grandes asociaciones expertas en el bienestar del niño, tal como la APA (www. apa .org/pi/lgbc/policy/statements.html / www. apa .org/pi/parent.html ), Asociación Americana de Psiquiatría (www.psych.org/news_room/press_releases/adoption_coparenting1), Academia Americana de Pediatras (aappolicy.aappublications.org/cgi/content/full/pediatrics%3b), Asociación Psicoanalítica Americana (apsa-co.org/ctf/cgli/parenting.htm), Departamento de Psicología de la Universidad de Valencia (www.uv.es/~friasnav/unidad%20inves.html), entre otras. Desde la década de los cincuenta se han ido realizando estudios metódicos centrados en la comparación entre padres heterosexuales y madres lesbianas o padres gay . La investigación sistemática sobre sus hijos es más reciente (finales de la década de los 70) y está conectada con las madres lesbianas y sus problemas por obtener la custodia cuando se divorciaban (Falk, 1989). Un dato sobresale de forma unánime en las investigaciones: las creencias sobre diferencias de ajuste psicológico entre los niños criados por padres heterosexuales y padres gay o madres lesbianas no están apoyadas por los estudios empíricos. El desarrollo psicosocial de los niños de familias con padres gay o madres lesbianas no está afectado negativamente por la orientación sexual de sus padres , su ajuste cognitivo, emocional, sexual y social es semejante al de sus homólogos criados en familias con padres heterosexuales (Golombok, Perry, Burston, Murria, Mooney-Somers, Stevens y Golding, 2003; American Academy of Pediatrics, Perrin y the Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health, 2002). Los resultados encontrados en estudios previos (Frías, Pascual y Monterde, 2003) nos permiten concluir que en términos generales los profesionales de la psicología perciben a los hombres gay y a las mujeres lesbianas como ajustados, sin ningún tipo de patología, cuyos derechos deberían ser igualados socialmente. (Universidad de Valencia). Las creencias más frecuentes señalan que los niños criados por padres gay o madres lesbianas serán también homosexuales, socialmente serán más rechazados por sus compañeros y además tendrán más problemas personales que los niños criados en una familia de padres heterosexuales. La evidencia de los datos de las investigaciones empíricas no apoya dichas creencias. Los estudios sobre la identidad de género (la identificación como hombre o mujer), la conducta de género (atribución cultural de las actividades para hombres y mujeres o ambos) y la orientación sexual (la atracción sexual y afectiva por otra persona ya sea del otro sexo, del mismo sexo o hacia ambos) no han encontrado diferencias estadísticamente significativas en el desarrollo de los niños como consecuencia de las orientaciones sexuales de sus padres (Patterson, 1997). Las pruebas que aporta la investigación empírica es unánime. Los niños criados en familias homoparentales tienen un desarrollo normal en identidad de género (Golombock, Spencer y Rutter, 1983), manifiestan estar contentos con su género y no desean ser del sexo opuesto tal y como lo hacen los niños que han sido educados por padres heterosexuales. Además sus atribuciones sobre la conducta de género se desarrollan de forma paralela a la de los niños de padres heterosexuales. Green, Mandel, Hotvedt, Gray y Smith (1986) no encontraron diferencias estadísticamente significativas en la elección del programa favorito de televisión, en juegos o en juguetes. Cuando se trata de opinar sobre su preferencia sexual, los niños se describen a sí mismo como heterosexuales. Bailey, Bobrow, Wolfe y Mikach (1995) llevaron a cabo un estudio con 300 adultos hijos de padres gay y encontraron que el 90% de sus hijos eran heterosexuales. La probabilidad de que estos niños sean adultos gay o lesbianas no es mayor que la de los niños de padres heterosexuales, situándose en un 10% aproximadamente la prevalencia de la orientación homosexual en la población general. En 1996 se publicó el estudio de seguimiento de niños criados por padres homosexuales y padres heterosexuales realizado por Golombok y Tasker. El estudio consta de 25 niños criados por madres lesbianas y 21 por madres heterosexuales y fueron entrevistados a la edad de 9.5 años y cuando tenían 23.5 años, en términos medios. Sus resultados señalan que los niños criados en una familia de madres lesbianas habían explorado en mayor medida relaciones con personas del mismo sexo pero al final optaron por mantener relaciones heterosexuales. Acerca del desarrollo social de los hijos, los datos señalan que los hijos de padres gay y madres lesbianas mantienen relaciones sociales con sus compañeros del mismo modo que los hijos de padres heterosexuales y sus contactos con los adultos son semejantes a los de los niños de familias heteroparentales. (Patterson, 1997). No aparecen diferencias ni en la calidad de las relaciones de amistad ni en la percepción de su popularidad por parte de los compañeros (Golombock, Spencer y Rutter, 1983). Incluso cuando la evaluación se realiza en la etapa de la adolescencia, donde el tema de la sexualidad tiene una especial relevancia, tampoco se detectan signos de aislamiento (Ahmann, 1999). Respecto al desarrollo personal, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en las áreas de auto-concepto, problemas de conducta, inteligencia y trastornos psicológicos (Golombock, Spencer y Rutter, 1983; Fitzgerald, 1999; Green y cols., 1986) entre los niños criados por padres gay o madres lesbianas y padres heterosexuales. Además, los adultos del estudio de Golombock y Tasker (1996) que habían sido educados por madres lesbianas tuvieron la misma probabilidad de desarrollar problemas de ansiedad y depresión que su grupo de comparación con madres heterosexuales. Según la Academia de Psiquiatría del Niño y el Adolescente los niños de parejas homosexuales no presentan mayor predisposición a ser gays que los de parejas heterosexuales, no muestran confusión en su identidad de género ni en la forma de pensar de si mismos o de sus padres , no muestran diferencias en el rol o comportamiento genérico, y no son más propensos a ser abusados sexualmente. En cuanto al último punto se estableció que la prevalencia de abuso físico y sexual en esos niños era más baja que en las normas nacionales que reportan un 97% de casos de abuso sexual infantil por heterosexuales y solo un 3% por homosexuales. (UNICEF - Gartrell, N., Deck, A., Rodas, C., Peyser, H., & Banks, A. 2005). Desde organismos privados, plataformas e instituciones como el Colegio Oficial de Psicólogos de Suecia y el departamento de Psicología de la Universidad de La Haya también se han llevado a cabo estudios que analizaron en los hijos de parejas LGBT lo siguiente: *COMPETENCIA ACADÉMICA: Los datos fueron proporcionados por su profesorado, como conocedor de esta materia específica. No se encontraron diferencias significativas entre los grupos estudiados. *COMPETENCIA SOCIAL: La media obtenida en cuanto a las habilidades sociales de chicos y chicas de familias homoparentales los sitúa en los niveles promedio en el índice de la escala. De nuevo, al igual que en el apartado anterior, las diferencias no son significativas. *IDEAS RESPECTO A LA DIVERSIDAD SOCIAL: No hubo diferencias con las puntuaciones medias totales obtenidas en los otros grupos estudiados. Sin embargo, los análisis de las distintas subescalas que componían la escala total, mostraban sin lugar a dudas que los chicos y chicas de familias homoparentales obtenían escalas más altas de aceptación de la diversidad de orientación sexual y de aceptación de la homosexualidad , aunque no diferían en su visión de los géneros. *AUTOESTIMA: Los valores indicativos de los hijos e hijas de progenitores homosexuales estaban situados en un lado más positivo y en niveles más altos, por encima de chicos y chicas del grupo de familias heterosexuales. *ROLES DE GÉNERO: En lo que tiene que ver con su conocimiento de lo que esta sociedad considera más apropiado de hombres o mujeres, es decir de los roles de género, no hay diferencias entre los dos grupos, ni tampoco en cuanto a sus preferencias por juegos o actividades profesionales para el futuro. Sí aparecieron diferencias significativas, en cuanto a su flexibilidad en la consideración de que determinados objetos pueden ser usados tanto por hombres como por mujeres. De los datos se desprende que los hijos e hijas de familias homoparentales parecen ser menos estereotipados, más flexibles en su consideración de lo que es apropiado para hombres o para mujeres. *AJUSTE EMOCIONAL Y COMPORTAMENTAL: Las evaluaciones efectuadas a hijos e hijas de familias homoparentales revelan que no tienen especiales problemas de ajuste emocional o de comportamiento. Las comparaciones con los otros grupos-control, evidenciaron que no se registraban diferencias estadísticamente significativas entre los distintos grupos analizados. *ACEPTACIÓN SOCIAL E INTEGRACIÓN: Los chicos y chicas de la muestra de familias homoparentales recibieron por parte de sus compañeros una calificación media, que más en concreto, les sitúa ligeramente por encima de la media en aceptación. Tampoco se registraron diferencias significativas en la aceptación por parte de sus compañeros de clase, ni respecto a si contaban con amistades dentro y fuera de su aula ni siquiera en el grado de satisfacción que generaban en sus amigos y amigas. Ateniéndonos a los resultados obtenidos en este estudio, elaborado con una muestra de familias homoparentales residentes en Holanda y Suecia, puede concluirse que no existen diferencias perceptibles respecto de los resultados obtenidos por estudios similares realizados en países anglosajones como los EEUU o en Gran Bretaña. ¿Por qué reconocer legalmente a los dos padres /madres? Las asociaciones de pediatras sostienen que todo niño nacido o adoptado por parejas homosexuales merece la seguridad de tener dos padres reconocidos legalmente (coparentalidad) ya que instruye los siguientes beneficios ya adquiridos por hijos de padres heterosexuales: *Garantiza la custodia y delimita las responsabilidades del segundo padre/madre en caso de muerte o incapacidad de uno. *Protege los derechos de custodia y visita del segundo padre/madre en caso de separación. *Establece requerimientos y obligaciones de manutención de ambas partes en caso de separación. *Asegura que el niño tenga los beneficios de salud de ambos padres . *Provee derechos legales a ambos padres sobre el cuidado médico, educación y demás decisiones relevantes para el bienestar del niño. *Crea las bases de seguridad financiera para que en caso de muerte o accidente, el niño pueda heredar, cobrar seguro social y de vida. Por otro lado la Declaración Universal de los Derechos del Niño compromete a los Estados Partes a garantizar el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño. Incumbirá a los padres o, en su caso, a los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño. Su preocupación fundamental será e interés superior del niño (Art. 18, inc.1). Negar el matrimonio homosexual significaría privar de los mencionados derechos a los hijos de parejas homosexuales, lo que de ninguna manera se puede disfrazar de protección a la familia . El matrimonio civil es una condición jurídica que promueve la salud de las familias al proporcionar un poderoso conjunto de derechos, beneficios y protecciones que no se pueden obtener por otros medios. El matrimonio civil puede ayudar a fomentar la seguridad financiera y jurídica, la estabilidad psicosocial, y una sensación aumentada de aceptación social y apoyo. El reconocimiento legal del cónyuge puede aumentar la capacidad de las parejas de proveer y cuidar de sí y fomenta un entorno seguro de crianza de sus hijos (Pediatrics). Sin importar el sexo ni la orientación sexual de sus padres , o el origen del niño (fecundación asistida, adopción), debemos asegurar la mayor protección posible para su desarrollo. Debemos recordar que en nuestro derecho positivo, el hijo nacido por medio de inseminación artificial heteróloga (con esperma de un tercero dador) en una mujer casada, es un hijo matrimonial, ya que de ser concebido durante el matrimonio , tiene legalmente por padre al marido o como segunda madre al cónyuge (art. 243); y que en caso de adopción, tanto heteroparental como homoparental, los lazos de parentesco y filiación, con todos los derechos y obligaciones legales, están del lado de la pareja adoptante en la adopción plena dejando de pertenecer a su familia biológica (Art.323 – Ley de Adopción). Aceptando nuevos modelos familiares. Muchas de estas al principio mencionadas y relativamente nuevas formas familiares nos hacen componer una relación distinta con la vida porque redefine de manera constante las funciones maternales y las diferencias sexuales, otorgando lugares múltiples y no exclusivamente de padres o de madres (RIMA). También serán múltiples los sistemas simbólicos de parentescos que se conformen. Entonces, cuando nos planteamos esta realidad desde nuestra mirada adulta, debemos reconocer que para el mundo de la infancia actual, para el imaginario infantil, esto es más común que para nosotros por lo que debe ser explicitado también a los niños. Es preciso que puedan, desde ahora, elaborar las premisas de un nuevo pensamiento y un nuevo sentimiento frente a la vida o bien frente a lo que se considera normal-salud y lo discriminado como anormal-enfermo. La moral de la identidad (de un solo modelo familiar heterosexual, por ejemplo) se funda en una lógica determinista; manipula desde la discriminación y el sentimiento de culpa, y se basa en una esencia estable: la creencia de que es natural. Sin embargo, el mundo que viene será altamente inestable. Por ello, es necesario, en primer término reconocer las diferencias y, por otro, no jerarquizarlas, es decir, no introducirlas en la grilla valorativa binaria de normal- anormal, sano-enfermo, rico-pobre, hombre-mujer, en la cual el primer término del par es el valorado en detrimento del otro (CIMAC). A la historia le corresponde rastrear las diversas formas adoptadas por la familia y a cada cultura definir lo permitido y lo vedado, lo posible y lo intolerable en cada época y y en cada lugar, así como designar a los padres y determinar cómo y junto a quién debe crecer el niño. Por lo tanto la reflexión sobre las formas de familias propias de nuestra cultura nos corresponde a nosotros. En cuanto a la aceptación de las diversas formas familiares constituidas y funcionales en nuestro medio, es nuestra tarea colaborar en el conocimiento y la difusión de los derechos de las mismas a desarrollarse en un ámbito de legalidad, libertad y tolerancia, en igualdad de derechos en cuanto a personas dignas. Las familias sirven de modelos a sus hijos e hijas. Por tanto, las preguntas que deberíamos hacernos son ¿qué modelos estamos ofreciendo? ¿De qué tipo de hombre? ¿De qué tipo de mujer? ¿De familia ?, ¿de pareja? No hay una única forma de ser hombre, ni de ser mujer, ni de ser familia . Con frecuencia los modelos se ofrecen como dogmas o doctrinas, pero si se trata de educar (que es lo que hace la familia ) no basta con ofrecer un único modelo de familia ni basta con organizarlas de manera jerárquica. Se debe pensar en todas las posibles familias y en la posibilidad de que según como actuemos dejemos o no a algunas en primeras o segundas categorías. Debemos aceptar que no solo se puede ser feliz desde el propio modelo de familia y transmitirlo, hacer visibles las distintas realidades, y hacerlo desde la igualdad, es ir construyendo una sociedad mejor en la que nadie tenga que ir otorgando legitimidad al resto. “Lo que diferencia realmente al hombre del animal es que, en la humanidad, una familia no puede existir sin sociedad, es decir, sin una pluralidad de familias dispuestas a reconocer la existencia de otros vínculos al margen de los lazos de consanguinidad, y que el proceso natural de la filiación solo puede proseguir a través del proceso social de la alianza.” (Levy-Strauss). “Preferimos hablar de formas familiares, porque el término “familia” coadyuva a velar la diversidad de modelos existentes. Tal diversidad ha sido largamente invisibilizada por la prevalencia de una modelo de familia nuclear, conyugal, patriarcal, que se presentaba como “natural”. La misma definición de familia se complejiza pese a su aparente transparencia. Solo un proceso extremo de naturalización puede llevar a homologar la familia humana a lazos de consanguinidad biológica.” (Alicia Solkiner). Sobre las funciones materna y paterna Todos los cambios en las organizaciones familiares no son obstáculo para reconocer que en esa familia , el niño puede construir su identidad, siempre y cuando haya adultos que garanticen su cuidado, su sostén y la implementación de normas. Para que un niño sea criado en un clima saludable, es necesario contar con la salud emocional y mental de la pareja y la misma no depende de la orientación sexual. (Sociedad Argentina de pediatras – Academia Americana de Pediatras). La función materna-paterna es independiente del género, pero para entender esto debemos conocer los siguientes términos: *Género: en sentido amplio es lo que significa ser hombre o mujer, o también masculino o femenino, y como define este hecho las oportunidades, los papeles, las responsabilidades y las relaciones entre las personas. El género está definido socialmente. Nuestra comprensión de lo que significa ser una mujer o un hombre evoluciona durante el curso de la vida; no hemos nacido sabiendo lo que se espera de nuestro sexo: lo hemos aprendido en nuestra familia y en nuestra comunidad a través de generaciones. Por tanto, esos significados variarán de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia , las relaciones interpersonales y las relaciones grupales y normativas, y con cada generación y en el curso del tiempo. A partir de estos "géneros" aparecen unos estereotipos, que son el conjunto de creencias existentes sobre las características que se consideran apropiadas para hombres y para mujeres. Estos serían la feminidad para las mujeres y la masculinidad para los hombres. *Rol: es aquella labor que se espera desarrolle una persona en determinado lugar. Función es lo que efectivamente realiza en ese lugar. En cuanto al rol de género, es la forma en la que se comportan y realizan su vida cotidiana hombres y mujeres según lo que se considera apropiado para cada uno. No es importante, en términos estructurales, si la mujer realiza la función paterna y el hombre la materna o si intercambian; lo importante es determinar la existencia de los lugares y de sus funciones y dentro de éstos las diferencias que presentan. Eso es lo que asegurará el completo desarrollo del niño. Biológicamente se nace macho o hembra, pero no se nace hombre o mujer, pues si se tiene en cuenta la posición del sujeto, no se nace sexuado. La sexualidad se adquiere. A algunos padres les toca o eligen no tener hijos sino criar, formar, acompañar, contener, escuchar, aconsejar, apoyar y sostener al hijo. Probablemente en esta elección confluyan diversos factores, pero la condición de posibilidad y validación de tal elección la constituye el deseo, el deseo del hijo. Un deseo que habilita, que ofrece un lugar a ese niño como hijo que lo contiene y aloja. Así se despliega la función del padre, función sostenida en el instinto paterno independientemente de quien ocupe el rol, sea el padre biológico o no. "Que los hijos sean deseados, buscados y recibidos con los brazos abiertos condiciona su subjetividad, su crecimiento y desarrollo, y el lugar que va a ocupar en el mundo” (Eva Giberti). ¿Influyen los padres en el desarrollo del género y la identidad de género de sus hijos? Para abordar el tema surge la necesidad de incorporar dos nuevos conceptos: Identidad sexual e identidad de género. *Identidad sexual: es la suma de las dimensiones biológicas y de conciencia de un individuo que le permiten reconocer la pertenencia a un sexo biológico u otro, es decir, ser varón o mujer, ser macho o hembra, independientemente de la identidad de género o su preferencia sexual (orientación sexual). *Identidad de género: Teniendo en cuenta la definición antes dada de género, es el sentimiento de pertenencia a uno u otro género, con sus roles y funciones. La Encyclopaedia Britannica señala que la identidad de género consiste en la "concepción propia de un individuo sobre si es varón o mujer, distinguido del sexo biológico." El desarrollo del ser humano no está condicionado sólo por factores biológicos, sino culturales, sociales, familiares. Somos por naturaleza seres de cultura, que es todo lo que nos rodea y que incorporamos a nuestros esquemas de pensamiento resultando en una determinada cosmovisión. Los procesos de culturización y endoculturación empiezan al nacer y son muy intensos durante la infancia, continuando durante toda la vida. Por lo tanto todo proceso cultural tendiente a definir nuestra personalidad incluye la experiencia sensista, racional, ideal, configurativa, pos-figurativa, pre-figurativa extraída de la sociedad toda; no solo de nuestra primera familia , sino nuestra familia extensiva y el conjunto social (Culturación - Erik Erikson). Por este sencillo y ampliamente consensuado motivo, un niño que crezca dentro de una familia homoparental, monoparental o poli-parental, no tendrá problemas en su desarrollo; porque el proceso de identificación no proviene de la familia primaria sino del conjunto social (Jean Piaget). La identidad de género (que es independiente del sexo biológico) supone un proceso de construcción personal y dinámico a lo largo del desarrollo. En él intervienen factores biológicos, sociales y hormonales. El niño o la niña, desde el momento del nacimiento se encuentra inmerso en un sociedad que tiene unas ideas previas o creencias acerca de lo que es ser hombre o mujer, de las características compartidas por los miembros de estos grupos, de cómo ha de comportarse, e incluso de cuáles serán sus capacidades por el hecho de pertenecer biológicamente a uno de los dos grupos. Estas creencias y expectativas suponen un proceso de asignación social que comienza incluso antes del nacimiento (Barberá). Los estereotipos y roles juegan un importante papel en el procesamiento de la realidad e identidad de género por parte de los sujetos. Así mismo, mediante el proceso de socialización, los individuos tienden a asumirlos a la vez que trabajan con ellos como elementos sobre los que construir su propia identidad de género en particular y su auto concepto en general (Deaux, Gentile). La identidad de género está determinada por factores biológicos (biólogos sostienen que muchas capacidades y habilidades son distintas en hombre y mujeres, por lo que han de estar también fundamentadas en diferencias biológicas), cognitivos (la mente es capaz de distinguir las diferencias entre ambos sexos) y sociales (mediante estereotipos culturales, asignación de roles sociales, procesos de aprendizaje). La aprobación social, proveniente tanto de los adultos como de los iguales, es un elemento esencial para el aprendizaje y desarrollo de los roles de género. Así, los adultos tienden a reforzar las conductas que son ajustadas al género o, como señalan algunos autores (Fagot y cols; Fagot y Hagan; Huston), a recompensarlas más que cuando el niño o niña exhibe un comportamiento que no se considera ajustado. Otro de los principios en los que se basa el aprendizaje de los papeles de género es la observación de modelos del entorno y de la sociedad en su conjunto. Los niños de padres homosexuales, si consideramos esto, no tendrían problemas ni en el reconocimiento del sexo biológico, ni determinando la propia identidad de género ya que está dada por pautas sociales, que se adquirirán en los proceso de culturización, y biológicas. El planteamiento de la teoría del desarrollo cognitivo centra su atención sobre los esquemas de género ya que son ellos los que guían la conducta y es el mundo que rodea al niño en su conjunto ( padres , compañeros, otros adultos) el que va formando su visión de género (Bem, 1981). El modelo cognitivo-conductual destaca la interacción entre los procesos cognitivos y los factores sociales (Bussey y Bandura, 1999), de modo que es posible que exista un patrón de refuerzo diferente entre las familias hetero y homosexuales, provocando por ejemplo que los hijos de madres lesbianas o padres gay sean menos rígidos con los estereotipos sexuales dado el papel parental atípico de su madre o padre. El enfoque psicocultural inaugurado por Lev Vygotski concibe el desarrollo personal como una construcción cultural, que se realiza a través de la socialización con adultos de una determinada cultura mediante la realización de actividades sociales compartidas. Para Vygotski "el hecho humano se produce gracias a la actividad conjunta y se perpetúa y garantiza mediante el proceso social de la educación, entendida ésta en un sentido amplio y no sólo según los modelos escolares o familiares de la historia más reciente” (Álvarez y Del Río, 1990a, p. 94). MÉTODO CIENTÍFICO Y CUESTIONAMIENTOS Desarrollar investigaciones sobre la familia no es una tarea sencilla y si además se añade que los padres no son heterosexuales la complicación adquiere carácter de extremo. Desde el punto de vista metodológico, la localización de las familias, el desconocimiento de la población, la tasa de respuesta, la utilización de muestras pequeñas o el tipo de muestreo son cuestiones a tener en cuenta cuando se planifica la investigación. Sin embargo la complicación para captar el fenómeno objeto de estudio no debe ser obstáculo para realizar investigaciones que descubran y comprendan la realidad de la vida familiar. Las críticas (Baumrind, 1995; Belcastro, Gramlich, Nicholson, Price y Wilson, 1993; Cameron y Cameron, 1997; Lerner y Nagai, 2000) sobre los resultados de las investigaciones empíricas que apoyan la falta de diferencias sistemáticas entre los niños criados por madres lesbianas o padres gay y los de las familias heterosexuales se centran especialmente en aspectos del diseño de la investigación. Consideran que la calidad de los datos no son suficientes para llegar a dichas conclusiones, no siendo aún la investigación definitiva. Las muestras suelen ser escasas, afectando a la potencia estadística y son muestras de voluntarios. Otras críticas sugieren que los resultados de los estudios están sesgados por la ideología de los investigadores a favor de los derechos de los gay y lesbianas (Wardle, 1997). La gran mayoría de los estudios críticos centran su atención en abordar los resultados de investigaciones empíricas realizadas por otros investigadores, sin llegar a elaborar investigaciones propias donde mejoren aquellos aspectos que critican, aportando de este modo nuevos datos a la comprensión científica de la homoparentalidad . Sin embargo, la ciencia aún no dispone de esas aportaciones. Cuando se trata de fundamentar empíricamente la falta de evidencia se alude por ejemplo a los trabajos de Cameron cuya labor investigadora ha sido cuestionada duramente (Cantor, 1994; Herek, 1998, 2000). Evidentemente, la ética del investigador en el proceso del diseño de investigación es el factor más importante para garantizar la validez de los resultados. Las investigaciones empíricas que se han desarrollado sobre la homoparentalidad tienen una serie de dificultades que son inherentes al mismo fenómeno objeto de estudio. No hay información sobre el número y localización de familias con padres gay o madres lesbianas, impidiendo el uso de muestras aleatorias que sean representativas de las familias homoparentales. En estos casos la replicación de los datos ofrece una prueba de la generalización de los hallazgos. Los estudios suelen realizarse con muestras pequeñas. Las unidades experimentales suelen ser voluntarios o muestra selectiva y se podría pensar que son las familias con mejor ajuste personal y social las que deciden participar en los estudios, favoreciendo resultados positivos. Sin embargo, los datos de investigaciones con muestras de no voluntarios tampoco detectan diferencias estadísticamente significativas cuando se evalúan familias de madres lesbianas por inseminación. Por ejemplo en los estudios de Brewaeys, Ponjaert, Van Hall y Golombok (1997) y Chan, Raboy y Patterson (1998) se utilizaron todas las familias de madres lesbianas que habían concebido un niño en los centros de fertilización estudiados. También se están realizando investigaciones donde se selecciona aleatoriamente la muestra de madres lesbianas a partir de un estudio comunicatorio como por ejemplo la investigación longitudinal denominada Avon Longitudinal Study of Parents and Children (ALSPAC, Golding y the ALSPAC Study Team, 1996) (www.alspac.bris.ac.uk/alspacext/index.shtm) que se inició en 1990 y que ha sido específicamente creada para conocer de qué modo el genotipo individual interacciona con el medio ambiente y cómo repercuten sobre la salud. La muestra está formada por aproximadamente 14.000 madres lesbianas y sus niños desde el embarazo hasta la pubertad. Desde Estados Unidos Charlotte Patterson y su grupo han llevado a cabo un estudio longitudinal de niños que forman parte del Bay Area Families Study (Patterson, 1996) cuyo objetivo es conocer el desarrollo psicosocial de los niños que son criados por madres lesbianas. A media que la investigación va avanzando y se conoce mejor a la familia de padres gay y madres lesbianas también se está enriqueciendo el diseño de diseño de investigación, eliminando críticas y sesgos, facilitando de este modo una visión más válida de la realidad de los hijos. En España ya existe el primer informe sobre el desarrollo infantil y adolescente en familias homoparentales (www.colectivolambda.com/familieshomosexuals.htm) dirigido por Mar González de la Universidad de Sevilla y cofinanciado por la Oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía. Los datos siguen en la línea de los resultados extranjeros. Si se analizan los resultados de los contrastes estadísticos llevados a cabo se observa que el diseño sí tuvo la suficiente potencia estadística para detectar diferencias estadísticamente significativas en dos áreas que fueron evaluadas, la flexibilidad de los roles y las opiniones hacía la homosexualidad . Por lo tanto, la cuestión no es la falta de potencia estadística porque sí se alcanza cuando la hipótesis teórica lo sustenta sino que más bien parece que el tamaño del efecto del resto de áreas evaluadas (bienestar psicológico) es trivial, en torno a cero. Las técnicas de inferencia estadística que se aplican en el diseño estadístico se basan en la comprobación clásica de la significación de la hipótesis nula. Los problemas del escaso tamaño de las muestras provocan críticas relacionadas con la validez de conclusión estadística del diseño de investigación. La contra partida está en que la gran mayoría de los estudios se utilizó el procedimiento de las pruebas de equivalencia (equivalence testing), que tienen como objetivo contrastar que la media de un grupo es mayor que la media del otro grupo en lugar de establecer que los dos grupos son iguales. Por ello, en dicho procedimiento la hipótesis nula es que los dos grupos no son equivalentes y su rechazo indicará que los dos grupos sí son equivalentes (hipótesis alternativa). La diferencia con la comprobación clásica de la hipótesis nula se encuentra en el propósito de la hipótesis nula que tradicionalmente sostiene que las medias de los dos grupos son iguales y su rechazo señala que los dos grupos difieren estadísticamente (hipótesis alternativa). En el trabajo de Rogers, Howard y Vessey (1993) se ofrecen ejemplos empíricos de aplicación de las pruebas de equivalencia a los datos de la literatura psicológica. El trabajo de meta-análisis elaborado por Allen y Burell (1996) mediante el mismo método también concluye que no hay diferencias estadísticamente significativas entre heterosexuales y homosexuales. En la Corte Suprema de Canadá, que falló a favor de los demandantes permitiendo el matrimonio homosexual sin restricción y de forma inmediata en todo el territorio, fue protagonista la discusión sobre la validez de los estudios favorables, que fue cuestionada por Steven Nock, quien alegaba los mismos “errores fatales” ya mencionados. La catedrática Judith Stacey y Timothy Bilblarz fueron llamados para defenderse de las acusaciones. Ambos son autores de la investigación titulada “¿Importa la orientación sexual de los padres ?” publicada en la Revista Americana Sociológica. Dicho estudio, al ponerse en duda, fue revisado por árbitros, en tres rondas y por siete revisores en tribunales de bioética, hallándolo incuestionable. Durante el juicio se estableció lo siguiente en cuanto a la relevancia científica de las investigaciones: Las acusaciones son infundadas porque Los científicos sociales no emplean exclusivamente un método de investigación sino que usan y evalúan distintas metodologías, diseños de investigación y tipos de datos dependiendo de la disciplina involucrada, que en este caso es la psicología y la psiquiatría familiar, y las hipótesis evaluadas. El método propuesto por Nock y otros científicos como único es inadmisible porque representa un método específico de la demografía, siendo demasiado rígido para adecuarlo al estudio comparativo del desarrollo del niño bajo diferentes formas de parentesco e imposibilitando la observación profunda y desde distintos ángulos que es necesaria ( padres , amigos, maestros, médicos, investigadores). No se puede aplicar métodos demográficos en el desarrollo infantil ni desestimar los métodos utilizados porque significaría desechar por completo la ciencia de la psicología. (http://www.amptoons.com/blog/files/Affidavit_of_J_Stacey.html). Además Los métodos cuestionados, como toda investigación académica, son determinados y evaluados en su rigor científico mediante un proceso de revisión realizado por pares de otros establecimientos escolares, en diferentes disciplinas y subcampos. Los métodos de investigación, análisis y hallazgos son sometidos a la evaluación y escrutinio de tribunales antes de su publicación. Toda investigación debe cumplir con los estándares científicos, lo que asegura la veracidad de los estudios presentados, a diferencia de los que pretenden evitar la adopción homoparental. ENFOQUE JURIDICO Y SENTENCIAS FAVORABLES Caso Halpern Vs Canadá (2003), O.J. No. 2268: Es una famosa decisión de la Corte de Apelaciones de Ontario en la cual la corte encontró que la definición del matrimonio según la ley común (sistema de leyes originadas y desarrolladas en Inglaterra y basadas en decisiones de las cortes, en las doctrinas implicitas en esas decisiones y en las costumbres y usanzas en vez de leyes codificadas y escritas) que definían el matrimonio como siendo entre un hombre y una mujer, violaba la sección 15 de la Carta de Derechos y Libertades Canadiense. En el transcurso del proceso judicial, las declaraciones más importantes fueron las de Steven Nock (a favor de Canadá) y Judith Stacey y Timothy Biblarz (favorables a los denunciantes). El caso de Nock se basó en cuestionar la validez científica de los estudios favorables al matrimonio y adopción homosexual. Su primer queja consiste en que dichas investigaciones no cumplen con los requisitos científicos estándar, destacando “fallas fatales”, debido a que se usaron muestras convenientemente pequeñas y poco representativas como para comparar ambos grupos (familias homosexuales - familias heterosexuales). El segundo postulado sostiene que los estudios no reconocen las consecuencias del matrimonio igualitario en los niños, destacando que el matrimonio tradicional tiene significantes beneficios tanto para para los padres como para los niños, pero dudando de si el efecto sería el mismo en matrimonios homosexuales. En contrapartida, la catedrática Judith Stacey y Timothy Bilblarz, que sufrieron parte de las acusaciones de imparcialidad, fueron llamados a declarar. Su trabajo, “¿Importa la orientación sexual de los padres ?”, publicado en la Revista Americana Sociológica (revista más prestigiosa, selectiva y rigurosamente revisada en los Estados Unidos) fue revisado por árbitros, en tres rondas, por siete revisores en tribunales de bioética, hallándolo incuestionable. Además dedicaron una exposición desestimando las observaciones de Nock dividiéndola en los siguientes puntos: *Los científicos sociales no emplean exclusivamente un método de investigación sino que usan y evalúan distintas metodologías, diseños de investigación y tipos de datos dependiendo de la disciplina involucrada, que en este caso es la psicología y la psiquiatría familiar. *El professor Nock es un demógrafo, lo que representa un método específico que no es aplicable a este tipo de investigación sociológica. Considerando que, en base a la escuela en la que se formó, considera únicamente valido su propio método para todas las disciplinas. No debería ignorar los diferentes sistemas y metodologías bioéticos. El profesor inapropiadamente aplica este modelo propio de la demografía en una disciplina en la que no tiene experiencia, el desarrollo infantil. *Sus estudios fueron llevados a cabo por demógrafos, mientras que los criticados fueron hechos por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales. *Los métodos cuestionados, como toda investigación académica, son determinados y evaluados en su rigor científico, mediante un proceso de revisión realizado por pares de otros establecimientos escolares en diferentes disciplinas y subcampos. Los métodos de investigación, análisis y hallazgos son sometidos al análisis y escrutinio de tribunales antes de su publicación. Toda investigación debe cumplir con los estándares científicos, lo que asegura la veracidad de los estudios presentados, a diferencia de los que pretenden evitar la adopción homoparental. *De utilizar el método propuesto por Nock habría que desechar por completo la ciencia de la psicología. *Resulta ingenuo que el profesor Nock, quien en otras partes hace énfasis en los beneficios del matrimonio para padres , sus hijos y la sociedad, no está dispuesto anticipar que los mismos beneficios o, por lo menos, algunos de los mismos beneficios, aplicarían a los matrimonios del mismo sexo y su progenie. Si se niega la protección social no se estaría defendiendo a la familia sino perjudicándola. El caso Halpern Vs Canadá y más específicamente el debate Nock – Stacey fijaron las bases mundiales de confianza en las investigaciones favorables al reconocimiento de familias homoparentales, dejando sin duda alguna a los jueces anónimos de la Corte y permitiendo el matrimonio homosexual inmediato sin restricción alguna en todo Canadá. (http://www.amptoons.com/blog/files/Affidavit_of_J_Stacey.html). Howard v. Arkansas, 348 Ark. 471, 79 S. W. 3d 273 (2006): Fue la decisión de la Corte Suprema de Arkansas de fallar en contra del estado permitiendo la adopción homoparental. Después de escuchar extensiva evidencia y testimonios de expertos sobre investigaciones científicas a favor de la paternidad homosexual, la Corte encontró que la creencia de que padres homosexuales pueden ser menos capaces o influir negativamente en los niños es infundada y no tiene base empírica. (http://www.aclu.org/images/asset_upload_file1_26052.pdf). La Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó toda apelación. Adopción homoparental en Florida: En 2008 una pareja de lesbianas demandó al estado de Florida por su prohibición a la adopción por parejas homosexuales. La abogada demandante fue Leslie Cooper, la abogada defensora Kathy Hall y la juez Cindy Lederman. El doctor Rekers actuó como perito presentando el único informe basado en literatura científica que pretendía exponer los riesgos de la adopción homoparental. De ese informe solo se tomó un 20% como admisible, ya que el resto fue desestimado por la jueza por carecer de relevancia científica. Los argumentos de la demandante llevaron a la jueza a fallar en contra del estado, diciendo lo siguiente: “el testimonio del Dr. Rekers estaba lejos de ser un relato neutral e imparcial de la evidencia científica relevante. Las creencias del Dr. Rekers están motivadas por sus fuertes convicciones ideológicas y teológicas que no son consistentes con la ciencia. Basado en su testimonio y comportamiento en el juicio, la corte no puede considerar su testimonio como creíble ni como digno de formar la base de una política pública.”. Olson-Boies Vs California No C 09-2292 VRW (2009): El juez federal Vaughn Walker anuló la Proposición 8, una iniciativa electoral aprobada en 2008 que declaró inconstitucional el matrimonio de personas del mismo género. El fallo declaró que todos los argumentos contra el matrimonio de gays eran “irracionales” y estaban basados en el perjuicio, y que lo inconstitucional era la Proposición 8. Esta victoria constituyó el primer fallo legal más importante en las cortes federales de EE.UU. que defendió el matrimonio de gay . El paso del fallo que deja muy poco lugar a duda podría pasar a la Corte Suprema de los Estados Unidos y resultar en la implementación del matrimonio homosexual en todo el territorio norteamericano. El fallo se puede leer en el siguiente link (http://www.sfgate.com/chronicle/acrobat/2010/08/04/Prop-8-Ruling-FINAL.pdf?tsp=1) y no deja dudas sobre la falta de confiabilidad de las investigaciones en contra. Facundo M. Cátedra de Antropología Social y Dpto de Medicina Llegal, UNC.

0
5
S
Sobre¿Existen diferencias en niños criados por homosexuale
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/3/2011

Mentiras sobre la publicación "¿Existen diferencias en un niño adoptado por una pareja homosexual?": (http://www.youtube.com/watch?v=uznqSiQmqHo) * El citado estudio de 2008 de la APA no es un estudio en sí sino una recopilación de literatura científica llevada a cabo por profesionales de distintas universidades del país. El informe contiene 72 estudios empríricos específicamente y generalmente relacionados a padres gays y madres lesbianas y sus hijos y 35 revisiones de estudios empíricos específica y generalmente relacionados a padres gays y madres lesbianas y sus hijos. Lo comprobamos acá: http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/parenting.aspx * Al ser un informe elaborado a partir de gran cantidad de estudios el hecho de proponer que "el" estudio solo consta de una muestra de 44 hijos de homosexuales es absurdo. La menor muestra entre los estudios es de 22 y la mayor de más de 3000. * En cuanto a la crítica sobre relevancia estadística se presentan dos problemas. El primero es que se desconoce la cantidad de familias homosexuales y no se hace una consideración clara de tiempo y espacio como para comparar la muestra con la población total real para sacar conclusiones sobre relevancia estadística. El segundo es que a la hora de hacer dicha crítica se recurre al método estadístico tradicional de comprobación de la hipótesis, típico de la demografía. La psicología y más aún la psicología infantil utiliza distintos métodos que permiten observar y controlar todas las variables que se presentan en materia y el complejo objeto de estudio. Como determinó la Corte Suprema de Canadá (Caso Halpern Vs Canadá -2003, O.J. No. 2268), de realizarse la investigación científica como proponen los opositores al matrimonio homosexual habría que desechar la ciencia de la psicología en su totalidad (http://www.amptoons.com/blog/files/Affidavit_of_J_Stacey.html). El método utilizado en estas investigaciones es por lo general el "equivalence testing." No podemos analizar la psicología en términos de demografía. * El informe no fué criticado por la comunidad científica internacional. Todas las organizaciones de psicología y psiquiatría se basan en las políticas de la APA ya que es la institución de psicólogos más grande del mundo. Tiene 150000 profesionales. Si entramos al sitio de cualquier asociación de pediatras y psicólogos, como la argentina, vemos las mismas publicaciones. http://www.sap.org.ar/docs/mmsexo.pdf (Sociedad Argentina de Pediatría). * Patterson en ninguno de sus más de tres estudios sobre ajuste psicológico en hijos de homosexuales expresa que estos niños sufran mayor estrés. Los que dice es que la salud mental del niño está directamente relacionada con la salud mental de la madre tanto en familias heterosexuales como homosexuales, encontrando nulas diferencias entre niños de ambas familias. Results showed that maternal reports of both self-esteem and psychological symptoms were within the normal range. These results underline the importance of maternal mental health as a predictor of children's adjustment among lesbian as well as among heterosexual families. (Reprinted with permission of Haworth Press. Coipyright © 2001. All rights reserved.) * Florida no cuestionó la validez del estudio ni prohibió la adopción homosexual. Este tipo de adopción no es posible desde hace 33 años, mucho antes de la elaboración del informe, por el accionar de Anita Bryant. En Florida la adopción hoy es posible luego de numerosos fallos favorables. En 2008 no solo se estableció la veracidad de los estudios favorables a la adopción homosexual sino que se desestimaron los contrarios de Cameron y Rekers, por ejemplo, cuyo trabajo según la jueza "no es consistente con la ciencia (...) ni digno de formar las bases de una política pública". Si leemos el archivo judicial vemos como queda perfectamente clara la validez de los estudios...entre otras cosas muy interesantes. (http://www.3dca.flcourts.org/Opinions/3D08-3044.pdf). * Si se usa como argumento contra los estudios de la Academia Americana de Pediatras el hecho de pertenecer los niños de la muestras a hogares con condiciones económicas dispares se estaría reconociendo implícitamente que la orientación sexual de los padres no es lo importante. Aún así los estudios no tuvieron el fallo que se le atribuye. Los niños de ambos tipos de familia fueron tomados de la misma escuela o de la misma clínica de fertilización, lo que ubica a las familias en una condición económica similar. * Los estudios son en su mayoría longitudinales (con seguimiento en el tiempo) las edades van desde los 6 años a los 27 según el estudio. Decir que solo se estudiaron niños de 8 años es otra gran mentira verificable en el link que publiqué en el primer punto, leyendo cada estudio. * Los resultados del estudio Golombok-Tasker fueron totalmente manipulados. El video no habla del porcentaje de adultos definidos como homosexuales sino de consideraciones y experiencias en cuanto a relaciones homosexuales. Según el estudio, si bien los hijos de homosexuales estaban más abiertos a considerar una relación homosexual en su adolescencia, terminaron definiéndose como heterosexuales en su adultez. "Although those from lesbian families were more likely to explore same-sex relationships, particularly if their childhood family environment was characterized by an openness and acceptance of lesbian and gay relationships, the large majority of children who grew up in lesbian families identified as heterosexual." (PsycINFO Database Record. Copyright © 2002 by the American Psychological Association. All rights reserved.). Otro aspecto criticable del video es que este estudio que manipularon para ser favorable a ellos fue hecho en base a una muestra de 46 hijos de homosexuales. Acusan al estudio de falta de potencia estadística al mismo tiempo que usan los datos de dicho estudio para sus fines. ¿Acaso solo deben tener relevancia estadística si se opina favor y no en contra?.

0
1
C
Conceptos de normalidad médica y homosexualidad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/2/2011

NORMALIDAD MÉDICA. Desde la década de los 70 la medicina viene atravesando una renovación absoluta del paradigma. Con las críticas de Engel al modelo médico tradicional; biologicista, individualista, pragmático, unicausal y mercantil se ha vivido una etapa de cambio en todas las ciencias de la salud pasando del mencionado modelo a un modelo holístico, para llegar a lo que es hoy día el modelo biopsicosocial de la medicina. ¿Pero cómo se relaciona ésto con los criterios de normalidad y anormalidad? Para entenderlo tenemos que hacer una breve explicación sobre que es la salud según la nueva perspectiva. “Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no la mera ausencia de enfermedad” (OMS) El nuevo modelo no ve a la salud y a la enfermedad como conceptos aislados sino como parte de un mismo proceso multidimensional que ocurre durante toda la vida; un proceso en el que no existe la salud ni la enfermedad por sí solas sino que se van alternando, predominando una sobre otra, en los distintos momentos de nuestras vidas. Ninguna persona está 100% sana o enferma. Todo este proceso es multicausal y es analizado en todos los niveles: biológico, psicológico y social (es importante tener esto en cuenta ya que la homosexualidad debe ser analizada desde todos los niveles). Habiendo conocido lo que es la salud podemos centrarnos en el concepto de normalidad. Si observamos lo que nos entrega sobre el término el diccionario de la lengua española encontramos lo siguiente: *Dícese de lo que se halla en su estado natural. *Que sirve de norma o regla. *Dícese de lo que por su naturaleza, forma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Lo que debemos tener muy en claro desde el principio es que en la medicina los conceptos de normalidad y anormalidad no siempre son significantes de salud ni de enfermedad por sí solos. Por ese motivo, la medicina incorpora dos conceptos de normalidad que son complementarios entre sí: el de normalidad univalente o aislada y el de normalidad correlacionada o multivariada. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos hecho análisis de laboratorio, siendo el hemograma y el hepatograma los más frecuentes. En éstos son normales los valores de una medición que se encuentren dentro de los límites de un espectro de valores que por su frecuencia son los esperados para una población determinada. En estos casos se aplica el concepto univalente de normalidad, donde dicha normalidad no se relaciona con la ausencia de un estado mórbido sino que tiene un carácter puramente estadístico. Para determinar los valores de normalidad se utiliza por lo general el modelo matemático definido por Gauss, donde en consideración de la media poblacional, los valores normales caen en un 95% (normalidad gaussiana) y los anormales en un 5%. Entonces, la normalidad queda desvinculada de la salud así como la anormalidad de la enfermedad. Pero, ¿por qué? Lo explicamos con ejemplos. 1) En niños y mujeres embarazadas pueden observarse valores de hemoglobina que, según las cifras normales, deberían interpretarse como individuos anémicos. Sin embargo la enfermedad no existe. Se le llama anemia fisiológica.2) Según la OMS hay anemia cuando las concentraciones de hemoglobina en sangre están por debajo de los 12 g/Dl. De acuerdo a este criterio de normalidad el 11% de las mujeres inglesas serían anémicas. La normalidad varía dependiendo de la población.3) Imaginemos una población dónde el bocio es endémico. La ausencia de esta enfermedad sería considerada anormal, pero sin signos de morbilidad.4) Una de las formas de resistencia al HIV se debe a la concentración y cantidad anormal de una cadena de aminoácidos que conforman una proteína la cual ayuda a generar mayores cantidades de un determinado tipo celular de lo que es normal. Así encontramos algo que escapa a la normalidad gaussiana, que es anormal, pero sin embargo es positivo para la salud. Ya desvinculadas las relaciones normalidad-salud y anormalidad-enfermedad en el primer enfoque pasamos al segundo, donde lo normal sí es sinónimo de sano: el concepto correlacionado de normalidad. En éste se asocian necesariamente los valores estadísticos clínicos (normalidad univalente) con algún atributo biológico. De esta manera se dice que cierta característica clínica es anormal, por lo tanto mórbida, cuando corresponde a una manifestación de enfermedad (definida según criterios netamente biológicos) o cuando predice mayor riesgo de padecerla. Las observaciones anormales son solo las que pueden asociarse con signos y síntomas o con el riesgo de padecerlos. Por eso mismo al realizarnos cualquier estudio de laboratorio, a pesar de que podamos conocer los valores normales y de entrar o no en ese rango de normalidad, solo el médico puede interpretarlos efectivamente Si aplicamos entonces la homosexualidad a ambos conceptos podemos decir que según el primero (normalidad univalente) es absolutamente imposible determinar tanto la anormalidad (porque es estadísticamente relativa) como su correspondencia con un estado de morbilidad, ya que ésta está desvinculada del concepto de normalidad univalente. Analizándola desde la normalidad correlacionada se debería establecer, además de su anormalidad, consecuencias biológicas negativas específicamente relacionadas a la orientación sexual para luego establecerla como condición patológica o no. Esto jamás se hace por quienes ven en la homosexualidad una condición patológica. No debemos olvidar que, situándonos en el nuevo modelo médico, no solo el nivel biológico es determinante del proceso salud-enfermedad sino también el aspecto emocional y social. Hablando de la homosexualidad, la percepción que cada persona tenga sobre su sexualidad y su desempeño y aceptación social serán las que determinen el grado de salud emocional social. La salud psicosocial del homosexual depende de nosotros, la sociedad. Las acepciones anteriormente mencionadas que brinda el diccionario de la lengua española nos aproximan en forma relativa a lo que podría considerarse como algo normal y surgen dos enfoques:1) Estadístico médico (normalidad univalente y correlacionada).2) Uso frecuente (normalidad social y cultural). El primer enfoque ya fue analizado, lo que nos deja con el enfoque más considerado a escala social. Es el que analiza la normalidad dentro de la cultura, desde la norma, la costumbre. NORMALIDAD SOCIAL No hay forma mejor que encarar el concepto de normalidad social que desde la antropología social. Su objeto de estudio es lo que se denominó en los 60 “el otro cultural”, que se define como lo diferente de la normalidad (entendida como sectores sociales dominantes), como lo diferente y diverso, estudiando entonces la sociedad en su conjunto (aglomeraciones urbanas, sociedades industriales). Por eso mismo es que desde la normalidad social no podemos calificar lo diferente de la normalidad como no aceptable. De ser así se atentaría contra la existencia de los sectores sociales no dominantes que de hecho son mayoría. El objeto dominante en el contexto social de la sexualidad por excelencia que ha definido la antropología es el heterosexismo. Éste opera a través de un doble proceso: invisibilidad y ataque. La homosexualidad suele ser muy poco visible o incluso encontrarse completamente oculta en muchas sociedades, pues son aún muchas las personas homosexuales que ocultan su orientación sexual al resto de la sociedad, incluyendo familiares, amigos heterosexuales o compañeros de trabajo. En el momento en que hacen visible su homosexualidad, muchos son atacados por la sociedad. Este ataque será mayor cuanto mayor sea el grado de homofobia y heterosexismo presente en una sociedad o país determinado. Estos dos factores crean un círculo de invisibilización y rechazo a la homosexualidad que tiene como resultado su exclusión de las leyes sobre protección social. La sociedad en general se construye sobre bases heterosexistas sencillamente porque la homosexualidad es virtualmente inexistente y no necesariamente por discriminación consciente. Ésto se comprueba al escuchar afirmaciones de sectores conservadores sobre el incremento de la homosexualidad, la propaganda homosexual, lo que pone en evidencia la existencia de este sistema heterosexista y el temor por su posible ruptura. Así tenemos leyes pensadas en un principio solo para heterosexuales, como lo es el matrimonio y las leyes antidiscriminación. Pero a medida que el heterosexismo cae la inclusión de la homosexualidad en el sistema legal aumenta. El mismo mecanismo se observó en su momento con las diferencias raciales. El término homosexualidad pertenece a ese grupo de palabras cuyos significados no son unívocos o fijos, sino que lo subjetivo o ideológico contribuyen a darle un sentido determinado: para unos es un acto o conjunto de actos, para otros una identidad social o cultural, para otros una enfermedad, para otros un deseo, para otros un pecado. La antropología social considera que no sólo el concepto, sino también esas realidades a las que parece referirse, han sido siempre parte de una estrategia de demarcación de fronteras y marginación de la diferencia. Se trataría así de una palabra creada desde una perspectiva heterosexista, con el afán de nombrar algo, cuando otros muchos rasgos de la personalidad no reciben ni atención ni etiqueta, y de este modo se crea una otredad con la que un nosotros rechaza cualquier identificación. La homosexualidad se construiría como una identidad cuyo fin sería el de reforzar por oposición un modelo, el heterosexista. En definitiva, lo interesante de este enfoque es que no se presta a juicios valorativos. Lo anormal, antropológicamente hablando, no es sinónimo de bueno o malo. Así encontramos culturas, situadas en distintos tiempos y espacios que dieron y dan distinto trato a la homosexualidad. Actualmente ser gay es un modo de ser en el mundo legítimo en sí mismo. Es una identidad cuyos símbolos más representativos corresponden cada vez más a los adoptados por la cultura heterosexual, lo que hace que las diferencias se acorten y el sistema heterosexista peligre. La normalidad social solo refiere a grupos dominantes, por lo que en una sociedad pluralista y de derechos humanos la no normalidad debe ser incluso más aceptada porque es la que está en desventaja.

0
2
I
Identidades "Trans" - Conceptos y características
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/4/2011

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) la transexualidad es un trastorno de la identidad sexual, es decir, un trastorno de la propia percepción del sexo en el que el individuo encuentra una discordancia entre su sexo biológico y su sexo psicológico; encuentra que su identidad sexual está en conflicto con su anatomía sexual. Trastorno no es lo mismo que enfermedad, y no es clasificada como tal por la condición transexual en sí sino por las consecuencias psicosociales que ésta acarrea a la persona transexual. Culturalmente se cree que toda persona transexual desea o bien ha realizado una cirugía de reasignación sexual y que a quién no lo haya hecho le corresponde la clasificación de travesti. Pero dicha creencia constituye un error que comprenderemos al analizar ambos conceptos. Transexual: la transexualidad se caracteriza típicamente por una identificación intensa y persistente con el otro sexo, por un sentimiento de inadecuación con el sexo asignado, por un sentimiento de malestar con el sexo anatómico propio y por un deseo permanente de vestir, vivir, ser tratado y reconocido legalmente como miembro del otro sexo. La persona transexual se siente literalmente “atrapada en un cuerpo del sexo equivocado” y suele someterse a tratamientos hormonales y quirúrgicos para hacer que el propio cuerpo concuerde lo más posible con el sexo preferido. Una persona transexual asume un género y roles de género propios del sexo opuesto como consecuencia de una identidad sexual y una identidad de género en disonancia con el sexo biológico con el que nació. En cuanto a las cirugías genitales de cambio de sexo, que no siempre se dan, suelen ser más frecuentes en el transexualismo primario (alteración en la identidad sexual desde la infancia) que en el transexualismo secundario (alteración en la identidad sexual tardía y gradual). Travesti: el travestismo consiste en llevar ropas del sexo opuesto durante una parte de la propia existencia a fin de disfrutar de la experiencia transitoria de pertenecer al sexo opuesto, pero sin ningún deseo de llevar a cabo un cambio de sexo permanente y menos aún de ser sometido a una intervención quirúrgica para ello. Se caracteriza por ser transitoria. Una persona travesti asume un género y roles de género del sexo opuesto de manera temporal, siendo consciente de su sexo biológico sin que le provoque rechazo o malestar. Debe ser distinguido del travestismo fetichista, en el que hay una excitación sexual acompañando a estas experiencias de cambio de vestido y que constituye una parafilia. Varios conceptos han aparecido que debemos comprender: Sexo: variedad masculina y femenina derivada de 4 factores: la combinación genética, la anatomía corporal, la anatomía cerebral y la perspectiva psicológica y cultural. Cuando hablamos de “sexo” referimos, si bien existen variadas combinaciones, al sexo cromosómico para hombres (XY) y mujeres (XX), a los caracteres sexuales primarios (genitales internos y externos) y secundarios (características físicas) propios de cada uno, a los recientes estudios anatómicos del cerebro que encuentran diferencias en hombres y mujeres, y a la percepción y concepción psicológica, propia, personal y cultural masculina o femenina. Género: en sentido amplio es lo que significa ser hombre o mujer, o también masculino o femenino, y como define este hecho las oportunidades, los papeles, las responsabilidades y las relaciones entre las personas. El género está definido socialmente. Nuestra comprensión de lo que significa ser una mujer o un hombre evoluciona durante el curso de la vida; no hemos nacido sabiendo lo que se espera de nuestro sexo: lo hemos aprendido en nuestra familia y en nuestra comunidad a través de generaciones. Por tanto, esos significados variarán de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia, las relaciones interpersonales y las relaciones grupales y normativas, y con cada generación y en el curso del tiempo. A partir de estos "géneros" aparecen unos estereotipos, que son el conjunto de creencias existentes sobre las características que se consideran apropiadas para hombres y para mujeres. Estos serían la feminidad para las mujeres y la masculinidad para los hombres. El rol de género es aquella labor específica que se espera desarrolle una persona en determinado lugar; es la forma en la que se comportan y realizan su vida cotidiana hombres y mujeres según lo que se considera apropiado para cada uno. Identidad sexual: es la suma de las dimensiones biológicas y de conciencia de un individuo que le permiten reconocer la pertenencia a un sexo biológico u otro, es decir, ser varón o mujer, ser macho o hembra, independientemente de la identidad de género o su preferencia sexual (orientación sexual). Identidad de género: teniendo en cuenta la definición antes dada de género, es el sentimiento de pertenencia a uno u otro género, con sus roles y funciones. La identidad de género consiste en la concepción propia de un individuo sobre si es varón o mujer, distinguido del sexo biológico. En un ejemplo práctico, en un transexual de hombre a mujer tenemos un sexo biológico masculino pero un género femenino consecuencia de una identidad de género también femenina. El problema radica en que, al tener un sexo biológico masculino pero una identidad sexual femenina, se produce una situación de malestar psicosocial que es precisamente el motivo exclusivo de la clasificación de la transexualidad como un trastorno. Es importante tener en claro que la transexualidad y el travestismo guardan relación con la identidad sexual y no con la orientación sexual, habiendo así transexuales heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales. La transexualidad también suele confundirse con la intersexualidad, siendo ésta última, no un trastorno de la identidad sexual, sino una condición sexual exclusivamente biológica. Ambos diagnósticos son excluyentes y entre las formas de intersexualidad se encuentra: Síndrome de Harry Benjamín (anatomía cerebral de un sexo y anatomía corporal de otro), síndrome de insensibilidad a los andrógenos (genéticamente hombre pero con genitales externos femeninos), hiperplasia suprarrenal congénita (genéticamente mujer y genitales internos femeninos, pero con genitales externos masculinos), hermafroditismo verdadero, hermafroditismo falso, Síndrome de Turner (X0), Síndrome de Klinefelter (XXY). La transexualidad es un trastorno (no enfermedad) de la identidad sexual y la intersexualidad es un trastorno del sexo biológico.

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.