eltiemponopara
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¿Te gustaría que te saquen por la fuerza de tu casa? , a ellos tampoco. ¿Te gustaría que demuelan tu casa?, a ellos tampoco. ¿Te gustaría no ver más a tus amigos del barrio?, a ellos tampoco. ¿Te gustaría tener un futuro inmediato incierto?, a ellos tampoco. ¿Te gustaría perder TODO lo que conseguiste con esfuerzo durante años de trabajo? , a ellos tampoco. ¿Te gustaría que tu parque, tu almacén, tu club, tu cancha NO EXISTAN MÁS?, a ellos tampoco. ¿Tan difícil es entender que están extinguiendo más allá de un terreno miles de vidas, rutinas y sonrisas?Para los políticos es mas fácil poner algo que de GUITA, hablar de ERRADICAR en vez de INTEGRACIÓN URBANA, llamar a un barrio “miseria” cuando en realidad es un barrio con necesidades básicas que no se cumplen, y la única miseria es LA MISERIA HUMANA. También, es más fácil que algunas personas den soluciones en periódicos, que aunque le pongan palabras difíciles solo quieren decir: comprémoslos, tirémosle un poco de guita y encima el señor Gobierno tiene beneficios.Siempre se habla de pesos, dólares, millones, hectáreas, pero unos pocos tienen en cuenta que además de hectáreas hay familias. Gente como vos y yo, que tiene una vida construida en su lugar y que se la quieren comprar.Ante las condiciones precarias de vida algunos vecinos se quieren ir del barrio porque no hay cambios. ¿No se les puede ofrecer un cambio en mejora de vivienda, asistencia social y salubridad e higiene?, ¿no seria lo más justo?. Si hablamos en pesos seguro que no, pero si hablamos de PERSONAS, FAMILIAS, CASAS, TIERRAS, ES LO MAS RAZONABLE.Gabriela Michetti, Vicejefa electa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dijo en el programa La Cornisa conducido por Luis Majul, que sólo una parte de la villa 31 es radicable y urbanizable, que las demás familias hay que reubicarlas en sus lugares de origen o en otros barrios. Ante esto pregunto: ¿QUÉ LUGAR DE ORIGEN?, si muchos nacieron allí o por el contrario llegaron al barrio porque vivían peor aún. REUBICARLOS ¿DÓNDE?, ¿EN EL TERCER CORDÓN DEL CONURBANO?.El Gobierno sólo quiere sacar a la gente o comprarla con el fin de hacer un negocio inmobiliario: poner shoppings, grandes empresas, plazas, y locales al estilo de Puerto Madero. Además de su negocio, buscan que los transeúntes que pasan por la autopista tengan una vista más bonita de esta zona.Fuente www.urbanblog.com.ar
Hola a todos, mi nombre es Ponja aunque algunos me llaman Leandro. Me dedico al deporte y por tal motivo hace 5 años me fui a vivir a Alemania y viajo bastante seguido. Me ofrecieron escribir para Urban Blog una especie de diario de viaje y así lo haré con gusto. No me preocupa demasiado el estilo periodístico, en realidad prefiero expresarme como si a mi regreso algún amigo me pregunta: - ¿Y, cómo estuvo el viaje?, Qué te llamó la atención? En estos momentos estoy en el aeropuerto de Viena, llegué de Leipzig, Alemania hace 3 horas y estoy esperando mi vuelo a Teherán, donde impartiré un curso, pero ese será otro tema. Se me acabó la batería del portátil así que estoy sentado en el piso debajo de un teléfono público, el único lugar donde encontré un toma para conectarme. La gente pasa y me mira como a un mendigo del tercer milenio, suplicando por un poco de electricidad. La semana pasada me fui a Amman, Jordania, donde estuve hasta este martes trabajando en un proyecto llamado “La Paz a través del Deporte” una iniciativa del Príncipe Feysal de Jordania donde se invitaron 70 delegados de países con importantes conflictos como: Líbano, Palestina, Irak, Sri Lanka, Sudán, Afganistán y los anfitriones. Los participantes fueron líderes sociales de diferentes ámbitos como ONGs, directores de escuelas, empleados del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, entrenadores deportivos y hasta cascos azules de la ONU. Por las mañanas se les impartían clases y se organizaban workshops sobre resolución y análisis de conflictos, elaboración de proyectos y temas sociales, y por la tarde y noche se trabajaba en deportes específicos. La idea es que regresen a sus países y utilicen el deporte como herramienta para el acercamiento de niños y jóvenes distanciados por motivos étnicos, religiosos o bélicos entre otros. (Ahora estoy pensando que esta era sólo la intro). Más allá del proyecto que fue sumamente interesante, tenia ganas de contarles sobre alguna de las charlas personales que tuve con participantes en momentos de ocio. El domingo hubo una pausa turística, fuimos a visitar Petra, una de las 7 nuevas Maravillas modernas, la capital del antiguo reino Nabateo, famosa por sus construcciones labradas en las mismas rocas del valle. Simplemente fabuloso. Por la tarde fuimos a “Wadi Rum”, un valle que es lo más parecido a como me imagino la Luna. En el medio de la nada, desierto rodeado de montañas, cielo inmensamente abierto, ni una nube. Ahí mismo levantaron un campamento donde pasamos una noche de relax, una pausa a tanta discusión política. Nos esperaba una cena típica, un árabe tocando un instrumento similar a la guitarra pero más pequeño y con el clavijero doblado hacia atrás. Luego de la comida llegaron los Narguiles, esas famosas pipas de agua donde se fuma una mezcla de tabaco con frutas disecadas. En ese ambiente ya más íntimo charlaba con un chico de Afganistán, de unos 30 años, líder de una ONG social, presumiblemente con una educación superior a la media afgana y de aspecto bastante europeo, que me contaba que en tiempos de los talibanes tenía que usar por obligación el turbante y la barba prominente. En un momento le conté que me casaba y me pregunto si era una “Love Story”, lo cual tomé como una broma y le respondí simplemente que sí. Pero ante mi respuesta tajante el asintió felicitándome. No pude evitar preguntarle sobre el procedimiento en su país a lo que me contó la siguiente historia: En la mayor parte del país, exceptuando las grandes ciudades como Kabul o Kandahar las mujeres no deben salir de sus casas más que para ir de compras o visitar algún familiar.Tampoco pueden acceder a la educación, ya que las escuelas no son mixtas y en la mayor parte del territorio no hay escuelas para mujeres. Si un hombre quiere casarse, sus padres deben visitar la casa de la mujer y anunciarlo, luego los padres, hermanos y tíos de la susodicha visitarán la casa del pretendiente para conocerlo y paralelamente harán una investigación, si es buena persona, si trabaja, si bebe o fuma hachis y con quien se junta. Una vez recolectada la información le cuentan a su hija lo que saben y ella puede aceptarlo o no. Pero muy posiblemente no conozca a su marido recién hasta la boda…… El año que viene me caso con una chica alemana con la cual estoy de novio desde hace casi 5 años, mis viejos son argentinos y viven en Buenos Aires, la madre de ella francesa y el padre alemán y viven en Alemania, todavía no se conocen personalmente. Fuente: www.urbanblog.com.ar

“Accidente en estación Claypole. Un hombre se tiró debajo de un tren. Demoras en el servicio diesel de la línea Roca”. La radio informa y me estremezco. Pienso en los hombres que acaban de hacerme un lugar entre sus bolsos, su mal dormir, su reticencia para hablar. Pienso en el Ruben: -El ruido de los huesos crujiendo contra los fierros de la máquina no te lo olvidás más. Soñas con eso. Es terrible. Ruben trabaja como ayudante de conductor (maquinista suplente) en la línea Roca, trayecto Temperley - Constitución. Ingresó al ferrocarril en 1988 y lo echaron por “revoltoso” en 1993, cuando Carlos Saúl Primero arengaba “Ramal que para, ramal que cierra”. Rubén paró. Y le cerraron las puertas hasta que en el 96 lo volvieron a tomar. Dos años más tarde tuvo que abandonar nuevamente el trabajo que lleva en la sangre. No es casual que su padre se haya jubilado de conductor después de 30 años de servicio. Hace poco menos de dos meses “el revoltoso” se reincorporó a la Línea Roca. Es el hombre que me introdujo en el mundo de los tipos que conducen el destino de miles de personas todos los días. - El muchacho es periodista y quiere saber cómo es un día acá. Ruben rompe el silencio de la casilla donde esperan la orden para partir tres aspirantes, el grado más bajo en el escalafón. Ninguno supera los 23 años. Forman parte de la dotación Temperley y realizan el trayecto diesel. No bien uno entra, a la izquierda, hay un cuartito de dos por dos en el que caben una cucheta y los borcegos de los privilegiados que asisten al descanso. La bienvenida es cortés pero fría. Uno de los chicos me saluda y a los cinco minutos se despide. Tiene que ir a buscar una máquina a Remedios de Escalada, donde se encuentra el depósito. Son las cuatro de la madrugada y el hambre y el sueño me comen. La sala está invisiblemente dividida en dos. De un lado, lockers y bolsos por todos lados. Del otro, una mesa larguísima con dos bancos de la misma longitud que la bordean, un televisor colgado de la pared con su DVD correspondiente. En un rincón, una improvisada cocina y dos pavas del tamaño de una maceta empiezan a chillar. Las paredes están plagadas de carteles con recomendaciones: “Paso a nivel calle Avellaneda gente trabajando. CUIDADO”. La infaltable foto de la minita en pelotas cerca de una de las ventanas, una heladera empapelada con notificaciones y recorridos. Llega Carlitos, un hombre de unos cincuenta y pico, pelo húmedo, enrulado al mejor estilo Alcides, padre de Alejandro –uno de los pibes que me recibió-. Carlitos se sorprende al verme ahí. Ruben me presenta nuevamente. -No, no, yo no sé nada. ¿Hay cámaras? Carlitos se muestra reacio al diálogo. Rompo el hielo y prometo no preguntar datos comprometedores. A partir de ahí empiezo a ser Arturo y no el periodista. Ruben modera y yo aprovecho. - Entré hace dos meses, de chico me volvían loco los trenes. Alejandro me muestra una foto en su celular de una “máquina espectacular”. Le gusta el rock y tiene una banda, pero ahora aflojó porque su trabajo ya no le permite girar con la guitarra de acá para allá. Infla el pecho y me dice que no le molesta dejar todo por el ferrocarril - ¿Que se siente manejar un tren? Primer lugar común de mi parte. -Uhhhh! Eso es volar. Es lo más parecido a estar volando. Ale abre los ojos como un chiquito y se pone colorado. - ¿No pensás en la gente que llevás atrás? Pregunto como una vieja. - No, si pensás en eso no te subís. Te olvidás de todo. El principiante mira a su padre esperando que éste asienta. Carlitos abre la puerta de un armario. Al cerrarla veo un recorte de diario. Me acerco. Leo que un maquinista de tren atropella alrededor de 25 personas en la misma cantidad de años de servicio. Uno por año. En un recuadro se informa que la contención psicológica ha mermado el stress post traumático de los maquinistas. Pero muchas veces éstos se topan en la puerta de la morgue para reconocer los cuerpos a los familiares de las víctimas que reaccionan de manera violenta. - Antes nos mandaban a laburar al otro día de los accidentes. Era un garrón. Por suerte hace un par de años nos guardan dos días y podemos ir a un psicólogo. Carlitos me acerca un dulzón mientras habla y se detiene a reflexionar sobre el artículo. - Yo me habré comido a 20, 25 más o menos, y eso que entré en el 84. Ahora contesta sorprendido. Es una cuenta que nadie quiere sacar. Carlitos lleva cada muerte como una cruz. Según Ruben, a todos les pasa lo mismo aquí. Y sigue cebando. Son las 6 y el sol me encandila cuando intento divisar el culo de la minita del cuadro. Aparecen dos hombres. Padre e hijo. Los dos se llaman Daniel. - Seis y media salimos Informa Daniel padre. Ruben me guiña el ojo. Van a Constitución para hacer el circuito Bosques. Salgo de la sala y me encuentro con una mesa de ping-pong. La mañana me ofreció un detalle que no tuve en cuenta cuando entré, de noche, y con los ojos pegados. El mate caliente hizo efecto. Daniel hijo me comentó que se arman grandes torneos y que él es campeón con la pelotita. Caminamos con Ruben y la segunda pareja padre-hijo de la jornada hasta la plataforma. A las siete menos cuarto en la estación Temperley se ven perros muertos de hambre, borrachos estropeados, hombres y mujeres vestidos elegantemente para ir al trabajo y estudiantes hermosísimas que -libros en mano- ofrecen su cara al sol para mantener su bronceado perfecto. Llega el tren. Dentro de la cabina de conducción nos metemos junto con tres hombres más. Son compañeros del Roca. Viajamos como sardinas hasta Constitución. Ni los conductores se salvan del hacinamiento que viven los pasajeros. En “Plaza”, como se le dice aquí a la terminal, Ruben charla con otro grupo de compañeros; Daniel padre va a buscar agua para el mate y Danielito –a esta altura- se anima y arriesga: - Vamos a ir hasta Bosques y ahí pegamos la vuelta. Danielito toma el control de la máquina y Daniel, Ruben y yo nos acomodamos en la cabina que no tiene más de cuatro metros de diámetro. Los banderilleros saludan desde cada paso a nivel. Danielito me cuenta que a sus 22 años le gusta salir los sábados porque tiene el domingo libre. La vida de estos jóvenes gira en torno al ferrocarril. Tradición familiar. Se toman muy en serio la tarea que no sólo les da de comer. Es una vocación para ellos, y viven cada metro de vía recorrido como si fuera el último. Camino a la estación Bosques, uno se topa con parajes de otra época. Familias numerosas que aguardan la llegada del tren, construcciones de adobe que bordean el camino, canchitas de fútbol con arcos con piedras como palos, y tierra, mucha tierra; plantaciones de cualquier cosa, animales mal alimentados y el aroma a campo que se mezcla con la baranda insoportable que destila el motor del ferrocarril. Daniel padre habla poco, y cuando habla se le entiende menos. Me comenta que si no sos familiar de algún laburante del Roca no entrás, y que él ingresó “en el setenta y pico”. Saliendo de la estación Varela, el menor de los dos Daniel aminora la marcha. - Esta parte está hecha mierda, hay que tener cuidado porque podés descarrilar. Hay muy mal mantenimiento. El papá me informa sobre su disconformidad de la línea manejada por Sergio Tasseli. Y agrega que están muy expuestos cuando hay demoras en el servicio, que la gente los insulta y hasta llegaron a agredir a compañeros suyos. La gendarmería va a montar guardia en todos los recorridos de la línea desde fines de este mes, según el ministro del Interior, Aníbal Fernández El circuito nos lleva a la estación Temperley y las chicas lindas ya no están. Son las nueve y media. El final se acerca y Daniel grande me mira y voltea su cabeza hacia la ventana. Ruben cuenta anécdotas sobre compañeros que ya no están. Al salir de Avellaneda, le acerco un amarguito al padre del que maneja y me dice que estamos por llegar. Y vuelve la cara contra la ventanilla. -Yo tengo treinta muertos. Daniel rompe el silencio. Ahora habla claro. Lo miro y gira el cuello. Llegamos a Plaza constitución. Me despido de Ruben, Danielito busca su bolso antes de bajar y me saluda desde la máquina. - ¿Y tu viejo? Le pregunto a los gritos al veinteañero y me dice que no sabe, que desapareció. Me subo al 60 y el chofer sube el volumen de la radio. Un tipo se acaba de tirar debajo de un tren en la estación Claypole. ARTURO BULIAN Parahttp://www.urbanblog.com.ar/
En la actualidad el pugilismo nacional está muy lejos de ser el fenómeno popular de otras épocas, pero no baja la guardia y busca, en el día a día, recuperar el nivel deportivo y de convocatoria de sus mejores tiempos. Históricamente, con excepción del fútbol, el boxeo fue el deporte que más pasión despertó en los argentinos. Durante décadas, multitudes colmaron estadios para ver en acción a grandes campeones como Justo Suárez, Pascual Pérez, Nicolino Locche, Oscar Bonavena y Carlos Monzón. Sin embargo, desde fines de la década del 80, y al mismo tiempo que el Luna Park, templo del pugilismo latinoamericano, cerró sus puertas a este deporte, el boxeo comenzó a perder popularidad. En los últimos 20 años varios argentinos se consagraron campeones del mundo y, salvo excepciones, no fueron figuras carismáticas y populares. Sobre la actualidad del pugilismo en Argentina, el periodista especializado Juan Eduardo Brignone opina: “Está todo tapado por una política de TyC Sports, a quien no le interesa difundir el boxeo como corresponde. Ya no hay boxeo en TV abierta, y ese monopolio perjudica al deporte”. No obstante, el 13 de julio de 2002, luego de 15 años, el Luna Park volvió a ser protagonista de un evento boxístico, y así reflejó el diario deportivo Olé este significativo hecho: “Adrenalina, glamour y 18.000 personas al borde del estallido, como en los mejores tiempos.” El boxeo demostraba que todavía tenía su fuego sagrado. Si bien el Luna mantiene cierta continuidad como escenario de las principales veladas boxísticas del país, muy lejos está de la convocatoria de sus mejores épocas, que marcó su record el 25 de septiembre de 1965 cuando Oscar Bonavena venció a Gregorio Peralta. Años después, la revista El Gráfico recordó este hito: “Se vendieron 25.236 localidades y unas 5 mil personas quedaron afuera”. A pesar de que actualmente el boxeo argentino tiene figuras de primer nivel como Omar Narváez y Juan Carlos Reveco, no interesa en el mercado mundial; esta es la gran dificultad que los managers deben afrontar para incluir a sus peleadores en los grandes eventos del mundo. Para el desarrollo de la actividad es fundamental enfocar la acción en el plano amateur. El ex campeón mundial Marcelo Domínguez está “trabajando con chicos amateurs y profesionales tratando de alcanzar lo que logré yo, tratando de sacar algún campeón”. Más allá de todo, el boxeo aún es una pasión, y no piensa colgar los guantes. Fuente: www.urbanblog.com.ar
El aviso decía: "Se buscan extras para publicidad para el exterior. Hombres y mujeres de 20 a 60 años con rasgos europeos para filmar este fin de semana. Presentarse el viernes 16 de 10 a 19 horas en Uriarte 1332, Capital. Seriedad. Fotos gratis". Una buena oportunidad para hacer unos pesos extras, pensé. Y así fue que entré al fascinante mundo del extra publicitario o, como decidí llamarlo yo "el arte de hacer bulto". El primer paso fue presentarme al casting del aviso. https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/http://es.youtube.com/watch?v=39Iig3TYah4 DIA DEL CASTING: El día señalado llegó. Vestida para la ocasión salgo de casa rumbo a la fama o mejor dicho a la agencia. Al llegar me encuentro con una fila de alrededor de 50 personas, de todas las edades. Recibo un formulario que tengo que completar mientras espero mi turno. Una vez que lo termino, solo me queda esperar. Algunos escuchan música, otros leen el diario o alguna revista y los demás conversan. La mujer que tenía adelante me cuenta que vino porque no encuentra trabajo estable. Piensa que quizás en este rubro consiga algo más o menos fijo. Marta, calculo que debe tener alrededor de 45 años, trabajó como arquitecta hasta el 2002 cuando la empresa de diseño donde trabajaba cerró. Dejó su currículum en cuanto estudio de arquitectura y empresa constructora había pero nunca la llamaron. Hoy espera una oportunidad como extra de publicidad. Para matar el tiempo tratamos de adivinar qué nos espera en el casting y cuál será el comercial para Europa que mencionaba el aviso. Entramos a la agencia y formulario en mano pasamos de a cuatro y nos paramos frente a una mesa larga donde cada uno de nosotros somos examinados por un “reclutador” de la agencia. Una vez “aprobados”, nos mandan a sacarnos la foto y después nos cuentan de qué se trata el comercial para el cual nos seleccionaron. Necesitan mil personas para una publicidad de un banco y se filma el fin de semana. Recibo un papel donde figura la tarifa por día de trabajo (cien pesos a cobrar en sesenta días), la duración de la jornada (doce horas promedio) y los teléfonos donde llamar para consultar horario y lugar de filmación. MI PRIMERA VEZ: Luna Park, 15 horas, vestida de media estación. Esas eran las coordenadas, pero esa misma mañana, a las 9, me llaman de la agencia para preguntarme si podía estar en media hora en Santa Fe y Callao. Les aclaro que yo estaba confirmada para lo del Banco, pero me piden que haga ésta en su lugar, así que como buena extra que soy (o pensaba ser), acepto el cambio de planes y después de una ducha rápida para despabilarme y un mate cocido a medio tomar, parto rauda a mi nuevo destino. La vestimenta solicitada en este caso era "jogging, tipo deportiva". Cuarenta minutos después llego a la esquina de Santa Fe y Callao y veo un par de camiones de filmación y una casa rodante enorme que llaman "motorhome" y que es donde funcionan vestuario y maquillaje. Pregunto por el coordinador de extras, me presento, me anota en una lista y me lleva a la motorhome. Antes de subir me explica de qué se trata la publicidad: es para el Suplemento del Mundial de un diario muy importante y el argumento es que los hombres leen el suplemento y las mujeres andan por la calle en camisón o ropa interior y ellos ni se dan cuenta. Lindo debut, pensé, en ropa interior, en la tele y para el Mundial, o sea que lo va a ver medio país. Espero al menos que me toque un lindo camisón. Subo a la motorhome y la vestuarista aprueba mi ropa, pero me maquillan unas ojeras espantosas. De haberlo sabido, no me lavaba la cara cuando me levanté hace menos de una hora. Mi debut en el mundo de la publicidad estaba lejos de ser auspicioso. Después de esperar un rato en la vereda, a la vista de curiosos que pasan y nos miran, llega el momento de la verdad. Mi papel es "peatona 3" y tengo que caminar por la vereda, en dirección contraria a "peatona 1" y "peatona 2" teniendo cuidado de no pasar delante de "protagonista" y sin adelantarme a "peatona 4". Durante una hora y media nos filmaron haciendo lo mismo desde diferentes ángulos. Terminada la escena, subimos a una combi y nos llevan a Libertador y Callao, a un moderno edificio de oficinas donde cambiamos vestuario, maquillaje y peinado. En este caso, mi papel es de oficinista que sale del edificio en un muy poco elegante camisón de señora mayor color salmón, con un batón floreado, cartera negra y pantuflas. Las demás extras están iguales o peor que yo, por lo cual no me siento tan mal. Además ya están acostumbradas a hacer las cosas más insólitas, ya que las mayores trabajan en esto hace varios años. En mi caso, lo que me preocupa es que pase algún conocido por ahí y me vea en camisón en pleno Libertador un sábado a la tarde. La jornada termina a las seis horas y mi primera vez es un poco bochornosa pero sin dolor. SEGUNDA OPORTUNIDAD: Un par de semanas después recibo una nueva propuesta. Esta vez es para un comercial de una gaseosa y también para Argentina. Y pensar que el día del casting imaginaba que me iban a ver en todos los hogares de Europa y en realidad aparezco en camisón en todo el país. A ver que me tocaría ahora. El comercial se desarrolla en una fiesta de casamiento donde un señor baila entusiasmado y se cae sobre la mesa de los dulces y todos los invitados se ríen del pobre tipo. Me piden que lleve un vestido de fiesta. El viaje en micro hasta una quinta en Bella Vista dura más de una hora y converso con un señor que se sienta al lado mío. Me cuenta que hace esto hace 4 años, que era empleado en un comercio y que el negocio quebró con la crisis de 2001. Con 50 años a cuestas nadie lo contrató de nuevo en ninguna parte y ahora se gana la vida trabajando como extra. Ya filmó más de 70 publicidades y tuvo algunos protagónicos importantes. Pensar que yo lo hago para juntar plata y comprarme un microondas y hay gente que tiene que vivir de esto porque no consigue trabajo formal. Con esta sensación de angustia llegamos a Bella Vista. Nos van llamando a la motorhome para ver si nuestra ropa sirve o nos dan otra. Al parecer mi vestido no les gusta mucho y me dan otro para cambiarme. Prolijamente parados en fila esperamos a que una productora nos diga dónde tenemos que pararnos y qué tenemos que hacer. Somos alrededor de cincuenta, hombres y mujeres de edades variadas y en cantidades iguales, pero como parece que no tengo suerte ni en la ficción, no me “emparejaron” con ninguno de los muchachos presentes sino que junto con dos chicas nos toca bailar entre nosotras. Si bien las fiestas suelen ser divertidas, cincuenta personas bailando sin música es realmente patético. Así estamos durante 2 horas a pleno rayo del sol. Por suerte es una sola toma y una vez que termina, volvemos a Buenos Aires, con la satisfacción del deber cumplido. LA TERCERA, ¿ES LA VENCIDA? Mi última aparición en la pantalla chica finalmente iba a tener vuelo internacional. Digo vuelo porque es para una aerolínea y digo internacional porque es para Canadá. ¡Voy a trascender las fronteras! Nos citan en la productora un domingo bien temprano y nos llevan al aeropuerto de Ezeiza. A diferencia de las otras dos, el director y parte del equipo técnico son canadienses y dan indicaciones un poco en inglés y otro poco en francés. Por suerte me doy maña para los dos idiomas así que el director me indica qué debemos hacer y yo les explico a mis compañeros. Nos reparten equipajes varios y a mí me tocan dos valijas y un portaplanos, con lo cual imagino que soy una arquitecta de prestigio que viene al país a construir una obra monumental. La acción era entrar y salir del aeropuerto apurados, desde y hacia distintas direcciones. Cuando me toca salir hacia la calle, pienso en mi vida de ficción hasta ahora. En la primera soy una mina que pasea en camisón por la calle y ningún hombre la mira. En la segunda estoy en un casamiento bailando sola como un perro y ahora en el aeropuerto salgo con mis valijas y no me espera ni el remisero. Si pensaba que mi vida real era patética, la de ficción no se queda atrás. Por suerte el director decide en el último ensayo cambiar mi triste destino. "Cuando salgas, sonreí y saluda a alguien que te vino a buscar", me dice y casi estallo en lágrimas de agradecimiento. ¿CONTINUARÁ? Volvieron a llamarme en otras oportunidades, pero no pude ir porque era en días de semana. Cobré mis trabajos puntualmente, o sea dos meses después de hacerlos y los comerciales del diario y la gaseosa salieron al aire. La temporada alta de publicidad es de octubre a marzo, con lo cual tengo esperanzas de que me vuelvan a llamar. Para hacer de soltera, separada, viuda o tenga que disfrazarme de empanada, ¡es que tengo que comprar el microondas y la plata todavía no me alcanza!. www.urbanblog.com.ar
Por Bruno Larocca El gran dilema a resolver parece desviarse: la violencia en el fútbol no es un problema social. La violencia en el fútbol es del fútbol. Y en ese marco deportivo se deberá tratar la cuestión, en ese mismo marco donde la pasión parece no aceptar rivalidad y en la tarde del sábado se cobró la vida de Emanuel Álvarez, un hincha de Velez, de 21 años. Este fin de semana además de la sexta fecha del torneo de fútbol argentino, se desarrolló una nueva jornada del Turismo Carretera, en el autódromo de Buenos Aires. Un deporte que también convoca el encuentro de hinchadas rivales: Ford y Chevrolet. El espectáculo deportivo se desarrolló con total tranquilidad. Los perdedores (Ford) resistieron en sus gradas al festejo de su eterno rival (Chevrolet). En Mar del Plata, Córdoba, Bahía Blanca y Buenos Aires se jugó una nueva fecha del campeonato de basquet Argentino A. Hubo competencia, ganadores, perdedores, hinchadas y pasión, pero tampoco hubo violencia. Entonces, ¿por qué deberíamos cargarle el problema a otros deportes? Si la violencia siempre se genera alrededor del fútbol, afuera o adentro de los estadios, el escenario a esta altura parece ser lo de menos. Si ellos, los del básquet y los del automovilismo, logran convivir en una misma tribuna y saben disfrutar de un espectáculo deportivo con la misma pasión que demuestran los fanáticos del fútbol. El mismo fútbol argentino, a través de su asociación (A.F.A.) deberá hacerse cargo del problema. Y La solución no parece estar en seguir con el juego, como si nada hubiese pasado. Creo que es hora, de una buena vez, de parar la pelota hasta que el fútbol vuelva a ser lo que alguna vez fue: un acontecimiento deportivo para toda la familia.
Abogado, escritor, fanático leproso, ex montonero, funcionario de los gobiernos de Menem, de la Rúa y Kirchner, guitarrista y poeta. Rafael Antonio Bielsa es autor de libros de poesía, ensayos y hasta uno de fútbol y fue Ministro de Relaciones Exteriores dela Nación y Diputado Nacional durante el gobierno de Néstor Kirchner. Es atento, caballero, charla distendidamente con una sonrisa y no le esquiva a ningún tema. Sin embargo al mencionar su “entredicho” de la semana pasada con su antiguo compañero de armas, José Abal Medina, cuando se cruzaron en el buffet del Hotel Marriot Plaza y se insultaron mutuamente, su cara se pone roja y los ojos parece que fueran a salírsele. Ahí levanta un poco la voz para hacer saber que ese tema le molesta y dice que no permite ni acepta que nadie le falte el respeto, sea quien sea. Si se siente agraviado por algún comentario público, insiste en el derecho a réplica. Si lo lee en una nota, responde por ese mismo medio y si va caminando por la calle y alguien hace un comentario por lo bajo, vuelve sobre sus pasos y le pregunta, casi amenazante “¿te pasa algo conmigo?”. Dice que no es violento pero se enoja mucho cuando alguien lo agravia y no duda en defenderse de cualquier modo posible. Su relación con la política comenzó durante sus estudios de abogacía en la Universidad de Rosario, cuando empezó a militar en la Juventud Universitaria Peronista. Fue detenido y torturado por la dictadura militar en 1977 y pasó dos meses en el centro de detención ilegal conocido como “El castillo”. Una vez liberado se exilió en España y tras su regreso, en 1980, comenzó a trabajar en la Comisión de Ordenamiento Legislativo del Poder Ejecutivo Nacional, curiosamente, bajo las directivas de sus antiguos torturadores. Después pasó al Ministerio de Justicia de la Nación y hasta la llegada de la democracia, en 1983, desempeñó diferentes cargos en los tres poderes. Bielsa cuenta que en sus épocas de juventud y militancia era mejor persona que ahora. Era más generoso, arrojado, romántico, crédulo, todos valores que para él definen a una buena persona. Con los años se volvió más escéptico, más desconfiado, todas las virtudes propias de la juventud se fueron perdiendo. Dice que le encanta ver a su hijo mayor, de 16 años, con el ímpetu propio de la adolescencia, época en la que creen que pueden cambiar el mundo con solo desearlo. Recuerda con melancolía los ideales que sostenía, la intención de participar en la creación de un país más justo, una educación inclusiva, una salud para todos, el achicamiento de la brecha entre ricos y pobres y siente que siguen estando vigentes, pero hace la aclaración de que si bien valora estas cosas, no reivindica la violencia con la cual actuaron para tratar de lograrlas. Esta violencia era moneda de cambio para la época, partiera del Estado o de los movimientos de cambio, pero en ese momento estaban escribiendo la historia y era el único lenguaje para entender y hacerse entender. Cuando menciona la época de su detención es imposible no sentir escalofríos pensando en ese momento y ante la pregunta responde muy sereno sabiendo que lo que vivió ya no se va a repetir. Agradece a Dios haber sobrevivido a la detención y a las torturas, y dice: “salí mejor de lo que entré”. Sostiene que esa experiencia le permitió probar sus propios límites pudiendo soportar las torturas a las que día a día lo sometieron y resistió sin delatar a nadie. Aunque no deja de aclarar que siente culpa por haber podido sobrevivir cuando tantos otros tan capaces y valientes no pudieron. Nació en Rosario, representó al país durante su gestión como Canciller, luego fue electo Diputado por la Ciudad de Buenos Aires y el año pasado se postuló a candidato a Gobernador de Santa Fe, pero perdió contra Binner. Cuando se le pregunta por estas y todas las demás funciones que ocupó, de distinta relevancia y en los diferentes gobiernos democráticos, responde convencido que ejerció todas estas funciones con absoluta certeza de que estaba haciendo lo correcto. Y aclara: “cuando por alguna razón perdía la certeza, me iba. Porque no puedo ejercer ninguna función con exposición pública sin tener la absoluta convicción de saber lo que estoy haciendo, aún cuando las condiciones sean absolutamente adversas”. Y recuerda que cuando empezó a trabajar con el ex presidente Néstor Kirchner en mayo de 2002, el entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz tenía solamente el 1,56 por ciento de intención de voto. Y afirma: “no fue una apuesta a un triunfo electoral, fue una adhesión a un programa”. Cuando fue electo Diputado por la Capital Federal por el partido Frente para la Victoria en 2005, horas antes de que comenzara la sesión en la cual debía asumir su nuevo cargo, anunció su renuncia. Declaró que había aceptado el ofrecimiento del entonces presidente Kirchner para ser embajador en Francia. Esta actitud fue muy criticada por la sociedad. Bielsa dice que cuando le fue ofrecido el cargo sintió que era su deber aceptarlo, aún en contra de la opinión de todo el mundo, incluida su familia. No pasaron veinticuatro horas y la reacción de la gente en la calle lo hizo recapacitar. Sintió que había defraudado a la gente que lo había votado y había confiado en él. Entonces le anunció al Presidente que rechazaba el ofrecimiento del Presidente y asumiría como Diputado. Sin embargo aprovecha la mención del tema para comentar que “los medios, en lugar de decir: estamos ante una crisis moral de un hombre que tuvo la actitud de reconocer que se equivocó y renunció a ser embajador en Francia se ocupó de decir que había traicionado a quienes lo habían votado”. Su infancia en Rosario fue en el barrio del Mercado de Abasto, donde se jugaba a la pelota en la calle o en los “huecos”, como llamaban a los terrenos baldíos en esa época. Durante la semana, con su hermano Marcelo, apodado “el loco”, iban a la escuela durante la mañana y pasaban las tardes jugando al fútbol. Los fines de semana iban de visita a la casa de su abuelo, el jurista Rafael Bielsa, hombre al que le atribuye una “sabiduría oceánica” y que les inculcó el amor por los libros a los dos hermanos. “Atorrantes durante la semana e intelectuales los sábados y domingos” es la definición que hace de su infancia con su hermano, actual director técnico de la selección de fútbol de Chile y compañero de andanzas en la infancia y de eternas discusiones literarias y futbolísticas en su vida de adultos. ¿Cómo se define?, ¿es político, escritor, abogado?. Para sus hijos él es lo que ellos quieren que sea. Al mayor, que no le gustan los libros y según él “no lee ni los boletos de colectivo”, es el padre con el que comparte el gimnasio y discusiones sobre fútbol, y que muy a pesar de él es hincha de Racing, rompiendo la tradición familiar. Al del medio, un poco más inclinado por su costado intelectual, le gusta charlar sobre literatura, y con el menor, de sólo cuatro meses, ya se verá qué faceta de su padre le atrae más y será ésta con la cual se identifique mejor. Va por la vida sin desprenderse de su libreta Moleskine, la misma que usaban Ernest Hemingway, Chatwin y Picasso. En ella anota de todo: un número de teléfono de un colega, un dato acerca de un cliente, una frase que leyó o escuchó y quiere para sí o pensamientos varios. Al verla, llena de garabatos, frases y números, todo sin conexión aparente, uno siente que entiende un poco más a este personaje tan particular y multifacético. El mismo que declara, en la comodidad de su despacho de la zona de Retiro: “yo me siento igual de cómodo almorzando en el Palacio Imperial con Hu Jintao (Presidente de China) o en la popular de Chacarita”. Texto por Verónica Apro Fuente: http://www.urbanblog.com.ar/?p=56 Ilustración: Hermenegildo Savat (diario Clarín)