Por Bruno Larocca
El gran dilema a resolver parece desviarse: la violencia en el fútbol no es un problema social. La violencia en el fútbol es del fútbol. Y en ese marco deportivo se deberá tratar la cuestión, en ese mismo marco donde la pasión parece no aceptar rivalidad y en la tarde del sábado se cobró la vida de Emanuel Álvarez, un hincha de Velez, de 21 años.
Este fin de semana además de la sexta fecha del torneo de fútbol argentino, se desarrolló una nueva jornada del Turismo Carretera, en el autódromo de Buenos Aires. Un deporte que también convoca el encuentro de hinchadas rivales: Ford y Chevrolet. El espectáculo deportivo se desarrolló con total tranquilidad. Los perdedores (Ford) resistieron en sus gradas al festejo de su eterno rival (Chevrolet).
En Mar del Plata, Córdoba, Bahía Blanca y Buenos Aires se jugó una nueva fecha del campeonato de basquet Argentino A. Hubo competencia, ganadores, perdedores, hinchadas y pasión, pero tampoco hubo violencia.
Entonces, ¿por qué deberíamos cargarle el problema a otros deportes? Si la violencia siempre se genera alrededor del fútbol, afuera o adentro de los estadios, el escenario a esta altura parece ser lo de menos. Si ellos, los del básquet y los del automovilismo, logran convivir en una misma tribuna y saben disfrutar de un espectáculo deportivo con la misma pasión que demuestran los fanáticos del fútbol.
El mismo fútbol argentino, a través de su asociación (A.F.A.) deberá hacerse cargo del problema. Y La solución no parece estar en seguir con el juego, como si nada hubiese pasado.
Creo que es hora, de una buena vez, de parar la pelota hasta que el fútbol vuelva a ser lo que alguna vez fue: un acontecimiento deportivo para toda la familia.
El gran dilema a resolver parece desviarse: la violencia en el fútbol no es un problema social. La violencia en el fútbol es del fútbol. Y en ese marco deportivo se deberá tratar la cuestión, en ese mismo marco donde la pasión parece no aceptar rivalidad y en la tarde del sábado se cobró la vida de Emanuel Álvarez, un hincha de Velez, de 21 años.
Este fin de semana además de la sexta fecha del torneo de fútbol argentino, se desarrolló una nueva jornada del Turismo Carretera, en el autódromo de Buenos Aires. Un deporte que también convoca el encuentro de hinchadas rivales: Ford y Chevrolet. El espectáculo deportivo se desarrolló con total tranquilidad. Los perdedores (Ford) resistieron en sus gradas al festejo de su eterno rival (Chevrolet).
En Mar del Plata, Córdoba, Bahía Blanca y Buenos Aires se jugó una nueva fecha del campeonato de basquet Argentino A. Hubo competencia, ganadores, perdedores, hinchadas y pasión, pero tampoco hubo violencia.
Entonces, ¿por qué deberíamos cargarle el problema a otros deportes? Si la violencia siempre se genera alrededor del fútbol, afuera o adentro de los estadios, el escenario a esta altura parece ser lo de menos. Si ellos, los del básquet y los del automovilismo, logran convivir en una misma tribuna y saben disfrutar de un espectáculo deportivo con la misma pasión que demuestran los fanáticos del fútbol.
El mismo fútbol argentino, a través de su asociación (A.F.A.) deberá hacerse cargo del problema. Y La solución no parece estar en seguir con el juego, como si nada hubiese pasado.
Creo que es hora, de una buena vez, de parar la pelota hasta que el fútbol vuelva a ser lo que alguna vez fue: un acontecimiento deportivo para toda la familia.