colotaringuero
Usuario (Argentina)

O cualquier otra cuenta que no tenga domino en Hotmail... Quizá ya han intentado importar en Gmail (o, insisto, en cualquier otra cuenta como Yahoo o o que fuckin' sea) esa lista de contactos que guardan desde el messenger. Sin duda, no les funcionó, y después no supieron que puta hacer y se quedaron con una cuenta de correo electronico con menos contactos que facebook recien creado La solución es super boluda. Hay que pasar ese archivo de formato (.ctt) a un CSV. Es decir: hay que meterse al messenger, clickear en contactos, marcar "Guardar contactos..." (hacerlo dos o tres veces, generalmente a la primera no se guardan todos), ir a la lista de contactos recien guardada, convertirla en CVS (lista separada por comas, eso es CSV), abrir Gmail, ir a "contactos", marcar "Importar", apretar "Examinar" y elegir el archivo convertido (va a ser un archivo de Excel) y listo! El gran dilema es como convertir la lista en CSV, jeje http://www.rhys.cx/cttconvert/ctt2csv.php Yo les paso el link, ustedes van a saber manejarse perfectamente. Espero que les sirva

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Este tutorial lo hice para el laburo. La idea fue conseguir que todos en la oficina usaran el calendario para compartir su laburo y así organizarnos mejor. Tuve que creear cuentas de Google para todos los que no tenían (lo cual fue un garrón, pero hubo que hacerlo). Usé Google porque fue lo más práctico para mí, no es por una cuestión pro-corporacionista. En fin, acá el tema... Calendario en línea de Google A continuación se encontrará una breve descripción de algunas funciones útiles de la aplicación "Calendarios" de Google y de cómo utilizarla. ¿Para qué sirve? Las ventajas de utilizar los calendarios de Google son múltiples: •Permite trabajar en línea y de manera cooperativa Con el calendario podremos agendar todas nuestras actividades al tiempo que se las comunicamos a nuestros compañeros de trabajo. El calendario en línea nos da la posibilidad de comunicar a los demás sobre los futuros eventos que estamos organizando, proyectos que planeamos iniciar o meras reuniones de trabajo que consideremos pertinente publicar. Y a la vez podemos enterarnos de aquello que estén realizando los otros compañeros. •Cuenta con un servicio de recordatorios Los calendarios cuentas con un servicio gratuito de notificaciones por correo electrónico o por SMS que podemos activar, y será más que útil a modo personal. •Se sincroniza con el celular Hay aplicaciones disponibles para descargar en teléfonos inteligentes, lo cual hace mucho más sencilla la utilización de la herramienta. •Tiene un modo de acceso sin conexión Que hace posible consultar el calendario sin necesidad de estar conectado a internet. ¿Cómo utilizarlo? Para acceder al calendario de Google debemos cumplir con los siguientes pasos: 1.Acceder a nuestra cuenta de Gmail. (Ir a www.gmail.com ) Ingresamos nuestro nombre de usuario y contraseña. Se abrirá una ventana donde podremos ver nuestra bandeja de entrada de mensajes de correo de Gmail. 2.En la barra superior de la bandeja de entrada buscamos el ícono de “Aplicaciones” (esquina superior derecha, primer ícono). 3.Se abrirá un menú desplegable. Cliquearemos donde dice “Calendar”. 4.A continuación se abrirá una nueva página en donde se visualizará el Calendario. (El paso que resta es seleccionar el Calendario de la Secretaría de Relaciones Institucionales y Territorialización.) 5.A la izquierda de la pantalla debemos buscar la lista denominada “Mis calendarios” y seleccionar el que dice “Secretaría de Relaciones Institucionales y Territorialización”. Este paso es importante ya que debemos tener en cuenta que lo que buscamos utilizar es el calendario grupal de Google, y no el nuestro particular. 6.Por último, controlar, al momento de crear un nuevo evento, que este sea ingresado en el calendario de la secretaría. Para ello debemos asegurarnos de que en panel de edición de eventos (que se abre cuando seleccionamos un día cualquiera del calendario), en donde dice “Calendario” este seleccionado “Secretaría de Relaciones…”. Si querés acceder a más información sobre los calendarios de Google cliqueá acá .
Creo haber cometido de vuelta el error de enamorarme de la mujer equivocada. Siempre las mismas faldas, siempre los mismos ojos. Creo que después de todo estoy destinado a tropezar con el mismo tacón-escollo hasta el hartazgo. Como si de algún modo hiciera lo imposible, lo inimaginable, lo inconcebible con tal de lograr emperrarme la vida Temo haber derramado tanta fuerza en poesía, tantas noches hechas día, en la mujer no indicada que incluso podría decir que mi mayor preocupación se constituye en el seno de ese miedo Pienso que no soy el único que cometió estas estupideces. Siento así, casi como si el error no fueran las mujeres sino simplemente enamorarse. Ignacio Chacras de Coria, 21 de Abril Podés leer más en http://www.vuelantodos.com.ar
I A ti, Amo de todos los Leones, debo confesarte una sorpresa: hoy tengo en mis planes situarme junto a los grandes y tomar la misma fuerza que tu espada. A ti, Amo de los Leones, es a quien agasajo de rodillas, admirando tu magnífica sombra, te contemplo. He visto tus imperios conquistados, poblados por toda gente hermosa, cuidados con espadas de platino. Los he visto en la noche y en la tarde, cubiertos de amaneceres rojos, en jornadas de fiestas altivas, entre lagos de radiante turquesa. A tu luz, todo se percibe como poco. Quiero ser un grande entre gigantes, solo alcanzarte. Señor de todos los Leones: alabo tu juventud eterna, tu bello rostro entre tu barba de oro, tus brazos de poder indescriptible. Vístete, hoy más que nada, con tu manto violeta más preciado, porque así es como ayer te he dibujado en mi mente. II A ti, Señor de los Leones, es a quien escribo nuevamente. He visto tu majestuosa figura, cubierta entre claveles primorosos. Hoy te esperaré sentado en tu trono, pero hoy ni te atrevas a acercarte, porque si lo haces, blandiré mi puño contra el tuyo humildemente, lloraré mi amor por cada golpe, destruiré con culpa tu invencible belleza, sufriré tu sangre entre mis garras. Dejaré que duermas tendido a mi vista, solo esperaré hasta que despiertes. Lucharé tan débil, ante ti tan fuerte, y oleré el azufre que me aguarda. Pero ya no hay vuelta atrás, Amo de los Leones, he cavado tu foso ya hace meses. Me avergonzaré cuando levante mi espada, y corte en dos tu yugular divina; lograré escupirme con asco a mi mismo, al ver tu cuerpo magno desmembrado. Borraré ciego el brillo de tus labios, bañados con saliva, ensangrentados, y te llevaré cargado en mis hombros, hasta el lecho obsceno de tu fría muerte. Pero hoy, Señor de los Leones, Amo de los Imperios, soy Yo. Chacras de Coria, Octubre de 2008 Ignacio Podés leer más en http://www.vuelantodos.com.ar
Pretendo creer que aún existe la sonrisa. Allá los pibes juegan o, más bien, se matan a trompadas. Se avinagran los ojos, se suicidan, se duermen como chimeneas al encenderse la noche, como máquinas-robot, aspiradoras de tolueno. Antes jugaban al fútbol. ¡Cuánto tiempo perdido! ¡Cuántos años vividos a pesar de la muerte! - Dale Mosca, levantate y andá y buscá a la Yesi -, pero Mosca cabecea como robot-tolueno. Y yo pretendo hacer de cuenta que aún existe la sonrisa entre el cinc de las paredes y las veredas de tierra. Y Brian golpea a Mosca y Mosca no dice nada. - Dale Mosca, levantate -, pero Mosca cabecea, ¿pero de eso acá quién sabe? Pocos. Nadie. - Dale Mosca -. Y llega Yesi. Los saluda. Se saludan. Chimeneas de tolueno se hacen humo sobre el aire. Los pibes antes jugaban, pero ya no es como antes.
Yo no voy a contar lo pretendido, no vine al mundo para gastar palabras en el agua. Mis manos arden como brasas. Mi boca se abre como las alas de un cóndor sobre los Andes. Pero yo no vine a decir bobaliconadas. No. Hay nieve para eso, mucha nieve en la calle y los niños la juntan y se la arrojan en las caras y se mojan las manos y se quitan los guantes. Una señor sale y grita ¡Entren que ya está la comida! A mi me arden los extremos como brasas y puede que talvez entre aunque quedándome callado; porque yo no vine a completar ninguno de los crucigramas de las revistas viejas ¡Entren ahora que se enfría! Pero yo no pienso entrar. Estoy jugando. Chacras de Coria, Marzo de 2013 Ignacio
· Las manifestaciones del Jueves fueron el producto del descontento. Si todas las consignas llevaban un «No» - si todos salieron a las calles para decir «No»: «no a la corrupción», «no a la prohibición», «no a la totalitarización », «no al etcétera» - se debió, precisamente, a la naturaleza negativa propia del descontento. Porque el descontento es el producto de la falta de algo. En particular, el descontento del Jueves fue el producto de la falta de atención. No fueron ni la restricción a la compra de dólares - que un sentido más profundo, y jamás sugerido por el seisieteochismo, es una restricción al decimocuarto artículo de nuestra Constitución Nacional -, ni las políticas subsidiarias mal implementadas, ni la impunidad de la alta clase santacruceña, ni la banalización del verbo «democratizar» los motivos de las marchas. Es decir: fueron, pero como motivos secundarios, como signos mediante los cuales quienes se manifestaron expresaron su querer manifestar primario. · Ese querer manifestar no era (es) otra cosa sino una necesidad: la necesidad de ser reconocidos, de ser alguien, de poder manifestar. Las marchas fueron la reacción de un pueblo que sentía la prohibición implícita - en el discurso oficial - de su derecho a marchar; fueron la respuesta práctica a un Gobierno que atribuye el poder de la verdad sólo a las grandes masas, que afirma que las calles son del pueblo y que sólo el pueblo va a las calles: lo demás es cipayada. Por eso las multitudes descontentas golpearon las cacerolas fuera de sus casas. Lo hicieron para mostrar que también eran (son) pueblo. «Ni cincuenta y cuatro ni cuarenta y seis: Argentina al cien por cien», eso fue (es) lo que dijeron (dicen). Es un error, por ende, pensar que los reclamos estuvieron vacíos de contenido. Eso es no saber interpretar a las masas – y, valga la aclaración: no saber interpretar a las masas es no saber ser peronista. El discurso hegemónico · El pseudo-periodismo faldero de Página12, mientras tanto, intenta manipular la interpretación de lo ocurrido. Horacio González, flamante sociólogo gagá y Director de la Biblioteca Nacional, expuso en una columna de ocho largos párrafos su refutación a la idea de que las multitudes representan a los pueblos. Por años siempre se reivindicó a Perón por la legitimidad que le dieron las masas en las calles. Luego el justicialismo adoptó esta concepción de democracia y desde Menem hasta Kirchner y Fernández - desde el Turco hasta el Tuerto y la Vieja - el pejota siempre gastó fortunas para trasladar a su masa no-trabajadora, a sus militantes rentados mediante trabajos de cuarta en los municipios, a sus barriadas dominadas por punteros corruptos hasta Plaza de Mayo sólo para demostrar que con ellos siempre estuvo el pueblo. Pero hoy, que el pueblo ignorado se despierta, que autodeterminado sale a las avenidas para reclamar su identidad, esa lógica de la fuerza de los números comienza a ser revisada Bienvenido sea el revisionismo. Es cierto. Pero llama la atención el oportunismo con que nace. · Como contrapartida surge un planteo sociológico que Horacio González casualmente no hizo. A Clarín siempre se le atribuyó el gran poder de manipulación de la opinión pública, de imposición su propio lenguaje por sobre y entre la sociedad. Esta afirmación no es del todo falsa salvo porque siempre se acusó a Clarín - y al grupo de medios manejado por Héctor Magnetto - de ser los detentores exclusivos de ese poder. El Jueves se demostró por tercera vez que tal exclusividad no era cuando la sociedad debió ajustar su comportamiento al lenguaje del otro gran ente dominante: el Gobierno. El Gobierno redefinió a fuerza de repeticiones el concepto de pueblo. Lo hizo a través de sus grandes cadenas y sus penetraciones constantes, por medio de la propaganda, en las cabezas de la gente. Lo hizo imponiendo su visión particular del mundo a la pluralidad argentina. Lo hizo aplacando la diversidad. «Pueblo es aquél que toma las calles». «Las calles son del pueblo». «El pueblo está en las calles». Por eso cuando millones de argentinos salieron a protestar en contra del Gobierno, la respuesta oficial no pudo ser más que un titubeo unánime. «Ellos no son pueblo, son caceroludos ». «Ellos no son pueblo porque son la derecha ». «Ellos no son nada». Después el titubeo. · Algo a tener en cuenta: las marchas del #18A - y las del #8N y las del #13S - surgieron no en la comodidad televisable del Estadio de Vélez Sarsfield, o en la sola cuadratura de Plaza de Mayo, sino de Norte a Sur, desde la Quiaca al Fin del Mundo y de los Andes al Atlántico, por toda la superficie Argentina. Pretender reducir su magnitud hablando de dispersión y declive en la convocatoria es una imbecilidad. Quien no entienda la diferencia entre hablar de millares y millonadas no debería tener voz autorizada para opinar sobre matemática. Por eso mismo el Gobierno busca apañar el trending topic con mentiras y silencio: porque las marchas fueron, como expresión popular, muchísimo más legítimas que cualquier choripaneada conocida entre militantes de Unidos y Organizados, y eso es algo que cuesta reconocer. Partidizar hasta las macetas · También argumentan falazmente quienes dicen que las marchas carecen de importancia porque no hubo partido político que las represente ¡Cómo si para todo tuviera que levantarse una ONG que personifique a las ideas! La lógica perversa de los partidos es una lógica de la que el justicialismo hace años viene sacando provecho. Por eso no es casualidad que ahora reclame su aplicación hasta por sobre las manifestaciones populares. Como tampoco es casualidad, dicho sea de paso, que ahora pretenda también ajustar a la misma al Poder Judicial. Que todo un pueblo también se alce en contra de esa manera retrógrada de hacer política es más que razonable. · En resumen: las marchas demostraron que hay mucho pueblo suelto sin ser considerado como tal, y que esa contradicción lo está irritando. No es odio – no toda irritación es odio – ni tampoco amor – no todo debe reducirse la simpleza maniquea de creer que lo que no es odio es amor -. Es irritación como reacción ante una molestia. Es reacción como comezón. Es comezón como prurito. Y es prurito como lo que literalmente es: un deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible. El costo político de no atender a estos síntomas se paga muy caro.
«Yo no creo en los corruptos pero que los hay, los hay». Es decir: «Yo no creo en la economía informal que genera el tráfico de drogas, la trata de personas, la evasión impositiva, las coimas aduaneras..., pero que dólares hay, los hay». Quizá eso fue lo único que le faltó aclarar al revolucionario comité económico -compuesto por los revolucionarios Del Pont, Kicillof, Echegaray, Lorenzino y Moreno - mientras daba cuenta de su revolucionario proyecto de ley para legalizar los revolucionarios fondos hasta hoy jamás revolucionariamente declarados. Eso y un spot publicitario al mejor estilo fútbol para todos diciendo «Ahora podés blanquear tus capitales en el Banco Central de la República Argentina sin tener que atravesar los contraproducentes procesos de control». Y claro: un cierre con fondo cian y letras blancas diciendo «Argentina, un país con buena gente». Así es la Revolución. Los Certificados de Depósito para Inversión (Cedin) y los Bonos Argentinos de Ahorro para el Desarrollo Económico (Baade) son, por ende, medidas revolucionarias. Son la consecuencia directa de una Nación conformada con exclusividad por buena gente y que hoy puede darse el lujo de no tener que andar por ahí dudando de la honestidad de quienes quieran declarar buenos dólares obtenidos mediante el buen acatamiento de las leyes. Eso es el producto de diez años de una gestión basada en el amor. Debería entenderse, casi al margen, que no es que la pesificación de la economía haya fracasado, no es que haya un desdoblamiento cambiario de facto, no es que la caja se este achicando y no es que YPF se este yendo pique y ande necesitando una inyección de viagra con la cara de Benjamin Franklin para reactivar su poronga argentina. Obviamente no es nada de eso. Debería entenderse que salir a pedir fondos a los distribuidores de merca, a los coordinadores de putas y a los traidores a la patria no es una medida desesperada. No. Es una decisión tomada en un marco de estabilidad financiera y fortaleza estatal sin precedentes. Los kirchneristas, al fin y al cabo, habrán considerado que ya era momento de cambiar los paradigmas sobre los que construyeron su década ganada. El ciclo de los descamisados «ya fue». Ahora es momento de beneficiar a los ricos ¿Quiénes, si no, podrían comprar tan generosos bonos? Nadie supuso probable ver a un obrero de Ciudad Evita tocando la ventanilla del BCRA para pedir un Cedin ¡Para La Matanza el IVA! La exención impositiva será de Puerto Madero. A buena hora, mal que pese, vienen por fin a dar una idea de lo que entienden por «progresismo». Hubo tanta Carta Abierta intentando dar las pruebas de la pertenencia de Cristina a las tribunas de izquierda. Y hoy ya pueden ver - tanto González, como Foster o Feinmann -, por fin, las demostraciones prácticas de sus especulaciones ¡Este es, en efecto, el Gobierno de los Derechos Humanos! ¡Aquí se bajan cuadros y se pinta con blanco el dinero negro! (Y se habla, de yapa, de «narcosocialismo».) .«Yo no creo en el relato pero que lo hay, lo hay».
A los políticos les falta capacidad de reacción. Pareciera que cuando les llega el momento de actuar no pueden hacer más que paralizarse y protestar diciendo ¡No! ¡Problemas reales! ¿Qué puedo hacer yo? Nadie salió a mostrarse verdaderamente preocupado por los chicos que quedaron sin techo bajo el cual dormir, las familias que, en varios casos, perdieron lo poco que tenían, los viejos que no tuvieron más opción que comenzar a agonizar o los cincuenta posibles muertos - o cinco, o cien, (el número no importa) - además de los cincuenta y nueve ya oficialmente confirmados. Eso sí: todos salieron a mostrarse. A Cristina la habrían abucheado por igual tanto si iba recorrer personalmente las calles hechas pedazos de La Plata como si no. Todo va a quedar mal. Y no es una cuestión de rutinas de gataflorismo social sino de algo verdaderamente serio. Cuando los problemas de las lluvias comenzaron Cristina no dijo nada. Ella estaba entonces en El Calafate, su lugar en el mundo, mientras lo único que se inundaba era la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No dijo nada por tres motivos: 1) la Ciudad no era de Ella, sino de Macri; 2) debía darle tiempo a los medios para-oficiales para instalar el tema de la «ausencia por vacaciones» del Jefe de Gobierno porteño en la opinión pública; 3) ocho muertos, al parecer, no era todavía cantidad suficiente cómo para encargarse del asunto con urgencia. Horas después las noticias empezaron a llenarse con el agua de La Plata y ya entonces se volvía difícil mantener el «Plan A» - dejar que la corriente fluya e inculpar de todo a Macri - vigente. El «Plan B» resultó ser mucho más rudimentario: «Muchachos, el caso es grande. Saque rédito político quien pueda»; y así se hizo. Cristina viajó para visitar a los damnificados pero demasiado tarde. Llegó al lugar de Scioli en el mundo para que una multitud, convencida de que el olor a humedad y mierda no se iba poder quitar con Cadenas Nacionales, le demostrase que el título de Abanderada de los Humildes sólo puede caberle entre las herméticas paredes del Salón de las Mujeres del Bicentenario de la Casa Rosada, no en otro lugar. El diputado Larroque también decidió no perder el tiempo y puso en práctica una idea genial: apropiarse de una causa solidaria popular para venderla como propaganda partidaria. Cuando Juan Miceli, el conductor de Visión 7, programa de noticias de la TV «Pública», le preguntó durante la transmisión en vivo de una entrevista vía satélite a Andrés Larroque por qué había militantes con pecheras de Unidos y Organizados repartiendo la recaudación de una colecta que fue realizada con aportes de vecinos que eligieron actuar de manera anónima, el diputado en lugar de contestarle trató de darle una lección. Concretamente le dijo «Te agradezco la pregunta, no creo que aporte mucho [pero gracias]» para después dirigirse a Agustina Diaz, quien conducía el programa junto a Miceli, y agregar «explicale a tu compañero y decile que lo esperamos acá a la tarde para que venga a ayudar». Lo que el diputado no entendió, o prefirió simular que no entendió, fue que le estaban efectivamente preguntando, no que lo estaban increpando. Los medios para-oficiales eligieron seguir el mismo juego de desentendimiento que Larroque: Pagina/12 optó por no tratar el tema y en cambio siguió insistiendo con la instalación de la «ausencia por vacaciones» de Macri en la opinión pública; Tiempo Argentino, en cambio, le dedicó columnas de opinión - incluyendo la editorial - a intentar demostrar que nada tienen de malo las pecheras porque Cáritas lo hace, la Cruz Roja lo hace y Canal 13 también lo hace - «de eso se trata la Responsabilidad Social Empresaria» rezaba el editorial de ayer -. Lo que nadie nombró fue que los militantes recién empezaron a usar las pecheras al momento de repartir lo recolectado, y no sólo eso sino que, además, llegado tal momento no dejaron a nadie que no tuviera el uniforme de Unidos y Organizados acercarse a ayudar. La Solidaridad, cuando se la utiliza como resorte de intereses egoístas, deja de ser solidaria. Larroque no le respondió a Miceli que si alguno de los que había colaborado decidiera acercarse a seguir dando una mano, pero vestido con la remera del Pro, iba a poder hacerlo. Se limitó a argumentar - con la pobreza intelectual que ya lo caracteriza - que sí podía pedirle, si Miceli eso quería, a todos que se sacaran las pecheras pero que no entendía cómo eso podía cambiar algo; y lo hizo así para evitar confesar que para él ayudar era un tema secundario. La Estrella del Circo resultó ser Ofelia Wilhelm, la madre de Ella. Ofelia hizo su primera entrada cuando Cristina se detuvo entre los vecinos de La Plata, su pueblo herido, su pueblo agobiado - sus queridos descamisados - para contarles cómo Ella sabía lo que era perderlo todo y cómo Ella era tan común como cualquiera porque la casa de su madre también estaba llena de goteras. Cuando finalmente Editorial Perfil dio a conocer que Ofelia se terminó trasladando a Olivos la farsa llegó a su climax. El Secretario General de la Nación, Oscar Parrilli, salió a desmentir la primicia con una curiosa lógica oficial: «la familia Kirchner es de clase media» manifestó. La desmentida fue desmentida más tarde por vecinos de Ofelia y guardias de Ofelia, y por la no aparición de Ofelia en la casa de Ofelia. Sea lo que sea cierto, Parrilli dejó picando algunos interrogantes sobre la mesa: ¿es que ahora el oficialismo considera que la Clase Media no es ese demonio oligárquico-cipayo de los tiempos del 7D? ¿Es que vivir en Olivos es propio de la despreciable Clase Alta? ¿Pensarán lo mismo sobre Puerto Madero y demás? Mientras tanto la ciudad de La Plata está mas atestada de políticos que nunca. Todos quieren figurar. Cuando a Cristina le preguntaron cuál era su opinión acerca de la participación de los jóvenes en las campañas solidarias para con los perjudicados de Tolosa, Ella no tuvo mejor idea que calificar esa participación de la juventud como un logro propio, de su gestión y su kirchnerismo. Juan Carr, de Red Solidaria, destacó por otro lado la participación de jóvenes tanto independientes, como radicales, justicialistas, del pro o kirchneristas. Pero Ella se agradeció a Ella misma. Oportunismo, no se trata de otra cosa.