Yo no voy a contar lo pretendido,
no vine al mundo para gastar
palabras en el agua.
Mis manos arden como brasas.
Mi boca se abre como las alas
de un cóndor sobre los Andes.
Pero yo no vine a decir bobaliconadas.
No.
Hay nieve para eso,
mucha nieve en la calle
y los niños la juntan y se la arrojan en las caras
y se mojan las manos
y se quitan los guantes.
Una señor sale y grita ¡Entren
que ya está la comida!
A mi me arden los extremos como brasas
y puede que talvez entre
aunque quedándome callado;
porque yo no vine a completar ninguno
de los crucigramas de las revistas viejas
¡Entren
ahora
que se enfría!
Pero yo no pienso entrar. Estoy jugando.
no vine al mundo para gastar
palabras en el agua.
Mis manos arden como brasas.
Mi boca se abre como las alas
de un cóndor sobre los Andes.
Pero yo no vine a decir bobaliconadas.
No.
Hay nieve para eso,
mucha nieve en la calle
y los niños la juntan y se la arrojan en las caras
y se mojan las manos
y se quitan los guantes.
Una señor sale y grita ¡Entren
que ya está la comida!
A mi me arden los extremos como brasas
y puede que talvez entre
aunque quedándome callado;
porque yo no vine a completar ninguno
de los crucigramas de las revistas viejas
¡Entren
ahora
que se enfría!
Pero yo no pienso entrar. Estoy jugando.
Chacras de Coria, Marzo de 2013
Ignacio
Ignacio