Pretendo creer que aún existe la sonrisa.
Allá los pibes juegan o, más bien,
se matan a trompadas.
Se avinagran los ojos,
se suicidan,
se duermen como chimeneas al encenderse la noche,
como máquinas-robot, aspiradoras de tolueno.
Antes jugaban al fútbol.
¡Cuánto tiempo perdido!
¡Cuántos años vividos a pesar de la muerte!
- Dale Mosca, levantate
y andá y buscá a la Yesi -,
pero Mosca cabecea
como robot-tolueno.
Y yo pretendo hacer de cuenta que aún existe la sonrisa
entre el cinc de las paredes
y las veredas de tierra.
Y Brian golpea a Mosca
y Mosca no dice nada.
- Dale Mosca, levantate -,
pero Mosca cabecea,
¿pero de eso acá quién sabe?
Pocos.
Nadie.
- Dale Mosca -. Y llega Yesi.
Los saluda.
Se saludan.
Chimeneas de tolueno
se hacen humo sobre el aire.
Los pibes antes jugaban,
pero ya no es como antes.
Allá los pibes juegan o, más bien,
se matan a trompadas.
Se avinagran los ojos,
se suicidan,
se duermen como chimeneas al encenderse la noche,
como máquinas-robot, aspiradoras de tolueno.
Antes jugaban al fútbol.
¡Cuánto tiempo perdido!
¡Cuántos años vividos a pesar de la muerte!
- Dale Mosca, levantate
y andá y buscá a la Yesi -,
pero Mosca cabecea
como robot-tolueno.
Y yo pretendo hacer de cuenta que aún existe la sonrisa
entre el cinc de las paredes
y las veredas de tierra.
Y Brian golpea a Mosca
y Mosca no dice nada.
- Dale Mosca, levantate -,
pero Mosca cabecea,
¿pero de eso acá quién sabe?
Pocos.
Nadie.
- Dale Mosca -. Y llega Yesi.
Los saluda.
Se saludan.
Chimeneas de tolueno
se hacen humo sobre el aire.
Los pibes antes jugaban,
pero ya no es como antes.