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Primer post: 9 dic 2011Último post: 9 dic 2011
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El verdadero origen de la inflación
Ciencia EducacionporAnónimo12/9/2011

El verdadero origen de la inflaciónLos gobernantes suelen con frecuencia dar interesantes explicaciones para justificar elaumento de precios en sus propios paises.Por lo general, hacen referencia a la "avaricia insaciable de empresarios inescrupulosos"que llevados por una "ambicion desmedida" elevan los precios de los productos hasta "limites insoportables". Sin embargo, esta claro que la culpa recae siempre sobre los propios gobernantes, ya que es el Estado Nacionalel unico que tiene la potestad exclusiva para fabricar dinero.Responsabilizando a otros, intentan ocultar las verdaderas causas que lo originan: el elevado gasto publico,los excesivos subsidios, las politicas populistas y el financiamiento al clientelismo.Entonces ponen en marcha "la maquinita", que es la unica manera que encuentran para hacer frente a lascrecientes erogaciones de dinero publico.Cuando el circulante (monedas y billetes) no tiene respaldo suficiente en bienes y servicios(que son los productos que demanda la población) se genera la inflación.No se necesita ser un experto para entender este concepto.A continuacion, publicamos un escrito que lo explica con mas claridad y sencillez.El mismo, pertenece al Marquez de Pombal, que fuera Ministro de Jose 1º,que goberno Portugal en el periodo 1750-1777."Desde sesenta años a esta parte, las minas de oro constituyen la unica riqueza de Portugal.No se necesita ser politico; basta saber aritmetica para probar que un Estado que limitatoda su atencion a las minas ha de arruinarse por fuerza.El oro y la plata son bienes artificiales; cuanto mas se multiplican estos representantesde los valores, tanto mas disminuye el suyo intrinseco, porque van representando menosobjetos.Cuando España se enseñoreo de Mejico y del Peru, abandono las riquezas naturales de estospaises a su suerte para echarse sobre las artificiales, cuyo valor disminuye a medida quecrece su cantidad.Entonces habia poco oro y plata en Europa y cuando España de un golpe se vio dueña de unacantidad tan enorme de estos metales, concibio esperanzas que nunca podian realizarse.Es un principio irrecusable, probado por la experiencia, que las riquezas mineras son paralos Estados que las poseen, bienes puramente imaginarios.Estos Estados no son mas que distribuidores de sus propios tesoros."Marquez de Pombal(Portugal - Siglo XVIII)

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De Perón a Cristina, qué pinturita peroncha esta Argentina
Ciencia EducacionporAnónimo12/9/2011

La Maquinaria del populismo, una nota del lúcido Marcos AguinisNo lo confiesa, pero es irrefutable: el populismose basa en el corto plazo. No tiene ni quiere tener una visión estratégica,aunque mienta por sistema, y diga lo contrario. Por eso recurre a términos como"modelo" o "socialismo del siglo XXI". Ese modelo y esesocialismo no existen. Sólo existen el poder y el dinero para unos pocos. Podery dinero que se incentivan de forma recíproca y embolsan a creciente ritmo. Pordinero y por poder se llega a la aceptación de todo, en busca del blindaje queofrece la impunidad. "Profundizar el modelo" es robar y acumular máspoder para unos pocos. En los populismos decaen los valores y se enloda ladignidad. El populismo, para ganar y sostenerse, ofrecebienestar hoy (o aparente bienestar), sin importarle el mañana. Estimula elfacilismo y la irresponsabilidad para conseguir adeptos, por lo cual laproductividad baja. No estimula la formación de mano de obra calificada, niestimula nuevas fuentes de trabajo. No disminuye de forma drástica la pobreza,sino que brinda a manos llenas el consuelo de la limosna. El permanente ascensosocial no es logrado por ningún populismo. Esa no es su verdadera intención. Ellíder y su aparato burocrático "proclaman" que se solidarizan con lospobres. Pero es mentira, porque equivaldría a su suicidio. Sin pobres elpopulismo fallece. Los países que han conseguido minimizarlos no son populistasni son tomados como ejemplo. La protección del gobierno populista a losempresarios que son sus amigos le ayuda a mantener la caja, no a incrementar lainversión. Y quienes expresan su disconformidad deben someterse a controles,extorsiones y hasta exilio.Es obvio que el espíritu empresarial languidezcabajo la amenaza, el miedo y la incertidumbre. La competencia es uninconveniente para el populismo en todos los niveles (incluso estudiantil)porque exige esfuerzo y el esfuerzo es descalificado porque no recauda votos.Enconsecuencia, se iguala siempre para abajo, lo cual incrementa la pobreza.Se aísla el país del mundo con medidas proteccionistas que anhelan ocultar eldescenso del desarrollo. Las exportaciones se reducen a unos pocos productosdebido a la falta de seguridad para una inversión diversificada. Se multiplicade forma incalculable la corrupción, al extremo de conseguir que este pecado seacepte como algo normal. También se tiende al partido único o un partidodominante que no ceda el poder. En algunos casos el partido dominante dura másque el líder fundador, lo que da lugar a una sucesión de mandatarios que sedisfrazan de demócratas, pero obstruyen con ferocidad la alternancia. Es otrade sus trampas. Además, los discursos justicieros calientan la atmósfera ymantienen confundida a gran parte de la población.Para sacudirse de los hombros lagarúa envenenada que en algún momento empieza a caer sobre los líderespopulistas cuando las "amadas masas" descubren que fueron engañadas,gritan que la culpa la tiene otro. El populismo es genial en la invención deenemigos. Los va cambiando según la ocasión: empresarios, Iglesia,corporaciones, inmigrantes, medios de comunicación, bancos, potenciasextranjeras y así en adelante.Nunca se trata de poner límites al resentimiento. Por el contrario, es unahoguera a la que se echa leña sin cesar, apasionadamente. Mientras más altaslas llamas, mejor el resultado. De esa forma se tiene ocupada a la nación enuna furiosa pelea entre sus integrantes, mientras quienes se benefician con elpoder y el dinero recogen la cosecha.El zarzal florecimiento del populismo en América latina aumenta las dificultades. Casi siempre se maquilla de izquierdismo oprogresismo. Pero no es lo uno ni lo otro. El populismo es un vocablo políticoque empezó en la antigua Roma y resucitó a fines del siglo XVIII. Algunosteóricos se empeñan en resaltar sus virtudes. Pero los socialistas y comunistassiempre lo han criticado, porque lo ven como una vigorosa muestra degatopardismo. Y es verdad. Promete cambios, pero sólo adopta medidassuperficiales para que todo siga igual. Pone curitas a las heridas profundas.Convierte al idealizado pueblo en un niño que entusiasma con golosinas ycuentos de colores. Apunta a una suerte de protodemocracia que parece defendera los obreros, los pequeños emprendedores, los sindicatos, la baja clase mediay la cultura autóctona. Recurre al nacionalismo con espolvoreo de xenofobiapara mantener siempre abierto un costado del odio, tan necesario para conservarel poder.Como dijimos, el populismo se ha mostrado incapaz de eliminar la pobreza y ladesigualdad. La mayoría de sus líderes aborrecen a la izquierda genuina, perocoquetean con ella. Afirman ser distintos a los regímenes que piden eternossacrificios en nombre de recompensas que sólo llegan al grupo dirigente. Elpopulismo promete un nuevo sistema, ni capitalista ni comunista. ¿Recordamos"la Tercera Posición"? ¿Recordamos "ni yanquis ni marxistas:peronistas"? Además, casi siempre desemboca en el culto a la personalidad.En lugar de más democracia hay más genuflexión ante el "adorable"líder.En el período de la última república romana aparecieron sinceros líderesllamados populares (o factio popularium : "partido de los delpueblo" que se oponían a la aristocracia tradicional y propugnaban unamejor distribución de la tierra, aliviar las deudas de los más pobres y dar mayorparticipación al grueso de la gente. Entre ellos, figuraban los Gracos,Sulpicio Rufo, Catilina y nada menos que Julio César. Contra estas figurasbatalló una gran cabeza como la de Cicerón. ¿Aquellos fueron buenos y losactuales son malos?En el siglo XVIII, como ya indiqué, resucitó este concepto. En Alemania habíatomado jerarquía la difusa palabra Volk (pueblo), que Herder enaltecióal desarrollar el Volkgeist (espíritu del pueblo). En Rusia sedifundió el Narod , con igual significado. Como consecuencia negativa,en Alemania se desarrolló el pangermanismo y en Europa oriental, elpaneslavismo. Pero recién fue Napoleón III quien instituyó la asistencia socialcon fines demagógicos y tuvo el claro propósito de someter el poder judicial ylegislativo bajo su cetro. En América latina se lució un gran predecesor, nadamenos que Simón Bolívar. Cuando este héroe puso término a las guerras de laindependencia, en 1825 se hizo nombrar presidente vitalicio de Bolivia y Perú,con el anhelo de extender su dominio a la Gran Colombia.Quienes se atrevieron a criticarlo recibieron una respuesta digna del absurdoionescano: "No será legal, pero es popular y, por lo tanto, propio de unarepública eminentemente democrática"... No es casual que los llamadospaíses bolivarianos sigan ese ejemplo.En síntesis, el populismo fascina y enamora, desencadena emociones y aumenta laalienación. Les hace daño a sus naciones, pero no a sus líderes, que suelenhuir a tiempo con sus maletas bien cargadas.Por Marcos AguinisDefinicion:El diccionario Larousse define al populismo como "doctrina políticaque pretende defender los intereses y aspiraciones del pueblo"Conclusion:"El populismo ama tanto a los pobres, que los multiplica"

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Por qué no dar subsidios ni viviendas a los vagos
Ciencia EducacionporAnónimo12/9/2011

Qué debe y qué no debe hacer un EstadoMucho se ha hablado sobre este tema, generando confusiones que, en algunos casos y por intereses mezquinos, tenían como objetivo desinformar al ciudadano.Básicamente, un Estado tiene la obligación de cumplir con sus habitantes con 5 (cinco) deberes primordiales. Estos son:Educación, Seguridad, Salud, Defensa y JusticiaCualquier otra actividad que realice el Estado, lo hará excediéndose de sus funciones, ocupando tiempo y recursos, que deberían focalizarse plenamente en los deberes antes mencionados, que son fundamentales y de los que no puede rehuir.En todos los otros temas inherentes al bienestar de la población, el Estado debe ser árbitro y nunca parte, ya que la sola intromisión en la vida de las personas o en las actividades comerciales desnaturaliza su rol, creando desequilibrios e injusticias.Por ejemplo: no es deber del Estado dar viviendas, pero sí lo es crear las condiciones necesarias para que cada persona con su esfuerzo pueda llegar a adquirir una, ya sea mediante el ahorro o el crédito.Tampoco lo es dar trabajo. La función del Estado es la de proveer un ámbito económico y financiero confiable para que las inversiones privadas generen ocupación laboral.Fuentes históricas contra la vaganciaDijo el Dr. Adrián Rogers en 1931 que: "Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. Un gobierno no puede entregar algo a alguien, si antes no se lo ha quitado a otra persona. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola."En su artículo 14, la Constitución Nacional Argentina, menciona el "derecho a trabajar" que tienen los habitantes de la Nación, y en el artículo 14 bis, habla del "acceso a una vivienda digna".En este contexto, "tener derecho a" no significa que el Estado lo debe proveer, sino que el ciudadano "puede gozar de" o dicho de otra forma "no puede ser negado a tener", en este caso, una vivienda o un trabajo.Qué debe y qué no debe garantizar el Estado a los vagosEl Estado debe garantizar a todos sus habitantes la posibilidad de acceder a las mismas oportunidades de manera que estos, con su propio esfuerzo, consigan la concreción de sus sueños.El progreso de cada individuo, será entonces el progreso del país, cuyo gobierno, al potenciar la actividad económica, estará aumentando la recaudación en concepto de impuestos, generando así un círculo virtuoso que permitirá cumplir mejor con los cinco deberes antes mencionados.Al excederse en sus funciones, el Estado incumple con sus deberes elementales, realizando tareas que no le corresponde.Cuando esto ocurre, sus ejecutores, los políticos, lo hacen con una clara intención: la de mantener el poder mediante concesiones y halagos a los ciudadanos. Esta práctica, que degenera la democracia, tiene un nombre: Demagogia.Por esta razon, los dineros publicos malgastados nos hacen tener: futbol para todos, en vez de Seguridad en las calles; netbooks para escolares, en vez de una Educacion apropiada que prepare a las futuras generaciones; gastos excesivos en publicidad oficial, en vez de destinar fondos para crear una Justicia agil y moderna; clientelismo politico, en vez de una Salud eficaz y preventiva: subsidios a empresas deficitarias, en vez de una Defensa que cuide nuestras fronteras y proteja nuestra soberania.Quiero ser NFU, depende de vos.

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