amantedelcine1
Usuario (Argentina)
Aqui les dejo la segunda y ultima parte de "Harry Potter y la Ruptura del Vinculo". Si quieres ver la parte 1, aqui te dejo el link: http://www.taringa.net/posts/info/17108556/Harry-Potter-y-La-Ruptura-del-Vinculo-libro-parte-1.html#comment-1088808 Parte 2: 8 En el castillo de Adrimün Ginny había escapado. Después de la difícil batalla contra los carroñeros albanos, Harry, Teddy, Ron y Hermione permanecían apresados por unas enormes jaulas mágicas anti desaparición. La que ellos creían hasta el momento era Circe, comenzó a sufrir de una metamorfosis: poco a poco su cabello rubio y lacio se comenzó a rizar y teñir de negro. Además aumentó su estatura y se hicieron más anchas sus espaldas. Los brazos pasaron de ser huesudos y marmóreos a fornidos. Por un momento fue ridículo ver a aquel hombre vestido de mujer, sin embargo nada tenía que envidiarle a una: sus facciones eran suaves, no muy rudas; sus cejas parecían moldeadas con un pincel, y tenía espesas pestañas que hacían relucir un par de enormes ojos tan azules que lanzaban destellos violáceos al contacto con la luz solar. El apuesto hombre, hizo un movimiento con su varita y su ropa se transformó en una de aspecto más acorde a su sexo. —El famoso Harry Potter —dijo por fin. Su voz era profunda —La AMA nos alertó que querías interponerte en nuestros planes y te hemos esperado durante varios días. — ¿Quién eres? —preguntó entonces Hermione —Me llamo Rilindja, todos me llaman Lindja. Pertenezco al cuerpo de magos al servicio de Circe. Soy uno de los principales oficiales. — ¿Por qué no nos has matado? —preguntó Ron, furioso. —Porque Circe quiere que asistan a su ascenso…Además, ustedes serán nuestra mercancía. — ¿Mercancía? —preguntó Harry. —Sí. Pero dejaré que ella misma les explique. Dakerov, Gjul, Nikola, llévenselos. Los mencionados apuntaron con sus varitas a las jaulas y de ellas salió una especie de cuerda de luz violeta que las levantó del suelo. Ron se lanzó contra los barrotes más de una vez, pero ni siquiera logró que se desequilibraran las prisiones. Hermione, por su parte permanecía serena: de seguro tenía algo en mente. Teddy, al parecer había despertado de la maldición y, con culpabilidad en su rostro, miraba preocupado a Harry. Éste, por su parte, estaba algo triste… ¿y si Ginny era capturada sola en el bosque, o era asesinada? Pero no: él tenía la esperanza de que ella los salvara esta vez. En el pasado, Ginny Weasley y Harry Potter habían estado separados muy a pesar del amor que se tenían. Cuando la lucha contra Lord Voldemort, Harry estuvo cerca de un año apareciendo y desapareciendo en varios lugares, mientras ella resistía los peligros de estar en Hogwarts, controlada por los mayores enemigos de Harry, y por partidarios del mago más tenebroso conocido por la historia. Pero por más de 20 años habían estado muy unidos, incluso tuvieron a sus hijos y a pesar de las distancias que imponían sus respectivos trabajos (ella como jugadora de las Harpies y él como Jefe del Departamento de Aurores) siempre trataban de crear un espacio para ellos. Y ahora, después de 20 años, parecía que la pesadilla de la distancia comenzaba de nuevo. Así, por cerca de media hora Harry se dedicó a estudiar a sus captores para intentar ingeniárselas y escapar. Hermione lo miró y señaló con la vista la mano derecha del tal Dakerov. Estaba un poco inmóvil, tenía una pose antinatural. Es decir, que por más que intentara no podría manejar la varita correctamente, la herida estaba reciente, sería fácil derribarlo con la inteligencia suficiente. Por su parte, al que llamaban Gjul, de pelo rojizo y corto sería un oponente difícil, porque era menudo y podría moverse rápidamente. El llamado Nikola era muy parecido al tal Dakerov, parecían hermanos, por tanto saldría en su defensa y serían dos contra uno… ¿y si los separaban? El problema es que para llevar a cabo cualquier estrategia era necesario usar magia y dentro de aquellas prisiones sus varitas no funcionaban, pero…¿y si solo eran las varitas? Ellas actuaban como una especie de canalizador del poder del mago, la magia residía en él, no solo en la combinación de madera y animal. Muchas veces vio a Dumbledore hacer magia con solo gestos y hasta recordó cuando en quinto año desapareció en frente del Ministro sin usar un hechizo convencional o la Aparición tradicional. Quirrell lo había hecho también —o más bien Voldemort— donde estaba oculta la Piedra Filosofal: una columna de fuego lo había rodeado con el solo chasquido de sus dedos. Harry intentó concentrarse. Cerró los ojos, recordó cómo Hermione le dijo que se concentrara para lograr los hechizos inverbales y sintió que la varita no era una extensión de su mano, sino que su mano en sí era la varita. «Accio, piedra» se dijo, pensando en uno de los guijarros del camino. «Accio piedra» se repitió una y otra vez, hasta que la furia lo venció. Parecía una tarea imposible, por eso era que Voldemort deseaba con tanto afán dominarlo. De seguro creía que solo él podría hacer algo tan difícil como aquello. —Hemos llegado —anunció Lindja. Luego movió su varita delante de su rostro, trazando un arco y dijo: —Éste es el palacio de Adrimün. Ante Harry apareció de la nada un edificio enorme, negro, muy parecido a una catedral gótica. Era perfectamente simétrico y estaba lleno de arcos y ventanas circulares. A cada lado había un par de torres puntiagudas que se elevaban por encima del castillo por muchos metros, por alrededor de las cuales había buitres volando de manera circular. El final de las torres no se veía: parecían dagas clavadas en el pecho del cielo, y las nubes permanecían quietas ahí. Hermione miraba boquiabierta majestuosidad del castillo, y Ron sentía que la construcción se lanzaría encima de él en cualquier momento. El castillo de Adrimün estaba rodeado por altas rejas metálicas que terminaban en forma de saeta. La entrada era tan majestuosa como el resto del emplazamiento y tenía talladuras de símbolos arábigos. Lindja tocó tres de los símbolos en un orden determinado, y luego pronunció un verso en lengua antigua. Las puertas comenzaron a rechinar y se abrieron lentamente, como movidas por una mano invisible. Dakerov movió su varita, abrió una de sus manos y como atraídas por una fuerza magnética, las varitas de Ron, Hermione y Harry salieron disparadas hacia él, y las atrapó al vuelo. —No necesitarán eso ahí dentro —dijo— ¡Incarcera! ¡Incarcera!…— repitió hasta que estuvieran atados los cuatro. Teddy permanecía quieto y en silencio, y Harry estaba seguro de que tramaba algo. Las jaulas se abrieron y pudieron caminar, guiados por Lindja y escoltados por Gjul, Nikola y Dakerov. A cada lado del sendero por el que iban había estatuas en poses horribles, águilas comiéndose los cuerpos de bebés y magos con cabezas de muggles en sus manos. El castillo no tenía foso, pero había una presencia extraña que hacía neblinoso el camino…Eran Dementores, y se reproducían allí, parecía como si fuera un criadero de esos malvados seres desalmados preparándose para la batalla. —Harry —dijo Hermione en voz baja— esto es terrible. ¿Qué piensa hacer Circe con estos Dementores? ¿No lo sientes? —Hasta en los huesos… Teddy iba detrás de ellos, un poco más alejado, seguido muy de cerca por Gjul. Fue entonces que llegaron hasta la puerta de entrada al castillo en sí. —Dakerov, Nikola, acompáñenme —dijo Lindja. Ante él había una especie de rueda dentada que debían mover manualmente y era tan grande que aún con los músculos del jefe de los carroñeros albanos no se movería. Dakerov y Nikola se acercaron y cada cual tomó un diente de la rueda y comenzaron a empujarla. En ese instante sintieron un golpe seco y, al voltearse, Gjul estaba en el suelo y Teddy libre. —¡¡¡Periculum!!! —gritó y de su varita salió un chorro de luz que se convirtió en brillantes chispas en el cielo. Acto seguido fue barrido por un hechizo triple de los carroñeros que intentaban mover la rueda dentada. Harry intentó ir en su socorro per tan atado como estaba solo logró caer al suelo y retorcerse como un gusano de seda prisionero en el capullo. — ¡Ya basta! ¿Por qué no se enfrentan a nosotros decentemente? —gritó. — ¡Cállate! —dijo Dakerov. —Cuidado como le hablas, ¿eh? —Le dijo Ron— Ya verás cuando esté libre como te daré tu merecido. Dakerov movió su varita sobre su cabeza y quedó convertida en un látigo que golpeó el rostro de Ron dejándole una profunda herida. Hermione hizo un gesto, como si a ella le hubiera dolido, y se le salieron un par de lágrimas. —Este se había quedado con una varita extra —exclamó el llamado Nikola acercándose a Teddy. Luego recogió la varita que había a su lado y la guardó en el interior de su túnica. «Accio piedra, Accio piedra» se repetía Harry, pero nada sucedía. Por fin la puerta del castillo de Adrimün quedó abierta. Harry se incorporó con mucho trabajo y logró caminar detrás de Ron y Hermione. Subieron los escalones y, por fin accedieron al interior del castillo. Era lúgubre. Una gigantesca lámpara colgante de cristal iluminaba el recinto. Había más estatuas de las horripilantes a cada lado. Una escalera alfombrada en blanco llegaba hasta el segundo piso y luego se dividía como una serpiente de dos cabezas. Siguieron adentrándose en el castillo y, tras varios pisos llegaron a una especie de elevador mágico que los transportó hasta el final de una de las torres puntiagudas. Cuando se abrió, encontraron un recinto todo de cristal, en forma de círculo. Había vitrales que contaban una antigua historia de muggles cercenados y magos quemados en hogueras que finalizaban con el cuerpo de un mago anciano, de cara malvada. Un haz de luz descendía directamente al centro del salón, iluminando una especie de trono retorcido, que se asemejaba a espinos en forma de mano que sostenían a una muchacha rubia, fría. —Bienvenido, Harry —dijo esta vez la verdadera Circe— asistirás al inicio de una nueva era. Luego se volteó y dijo a Lindja: —Que lo preparen todo. El rito debe comenzar. 9 Magia y conspiración El Ministro de Magia había convocado urgentemente a una reunión. La situación con Albania se había vuelto un caos. Los representantes de la AMA declararon la guerra abiertamente a Inglaterra en caso de que no quisieran liberar a los Mortífagos que estaban en Azkaban. Les había llegado un águila desde Albania con la declaración: Comunicado Oficial de la Alianza Mágica Albanesa a Ministerio de Magia de Gran Bretaña e Irlanda del Norte Señor Ministro: Por medio del siguiente comunicado le hacemos oficial nuestra intención de que sean liberados todos los llamados anteriormente Mortífagos para acogerlos como parte del cuerpo diplomágico de nuestra nación. Consideramos que deben ser exonerados de sus crímenes y enviados a nuestra tierra donde serán recibidos con los brazos abiertos. Nuestra intención no es obtenerlos de manera gratuita: pretendemos dar a cambio íntegramente a sus compatriotas Ted Lupin, Ronald B. Weasley, Hermione J. Granger y Harry J. Potter quiénes están acusados de espionaje e invasión de territorio sin los permisos mágicos correspondientes. Suponemos que dados los rangos que poseen dichos funcionarios, no pueden tratarse como si fueran simples emigrados, sino que podemos dilucidar ciertas intenciones políticas en su actuar. Primeramente, el apellidado Lupin permanece en nuestras tierras desde hace algún tiempo, por lo que al arribar más de sus coterráneos no nos quedó otra opción que apresarlos preventivamente. En caso de no hacerse efectiva nuestra petición, espero que comprenda la necesidad que tendremos de utilizar nuestra fuerza en contra de su nación ya que se trata de un asunto de seguridad nacional. Sus enviados han perseguido a nuestra actual Primera Secretaria desde hace meses con amenazas y hasta agresiones. Consideramos una agresión directa a nuestra soberanía semejante presencia en nuestro país. Los llamados Mortífagos serán de momento controlados en nuestras fronteras para armar nuestro ejército, en caso de que alguien intente en el futuro atacarnos. Tienen 72 horas a partir de este mensaje para responder a nuestras demandas. Esperando entiendan nuestras razones, Consejo de Ancianos AMA El Ministerio era un hervidero. En el salón de reuniones se habían agolpado los más altos funcionarios junto a Ginny, que había logrado escapar sana y salva. Ella era la encargada de contar cómo había sucedido todo. EL Ministro estaba presidiendo la reunión en el mismo recinto que testificara Harry una vez cuando se hallaba en quinto año. —La sesión comienza —anunció un mago de largas barbas. El Ministro se puso en pie y dio la palabra a Ginny. —Quizás muchos de ustedes estén enterados de los sucesos de las familias Potter y Weasley en los últimos meses. — ¿Se refiere a los hechos del Sextante de Plata? —dijo una voz. Ginny se volteó a mirar y, furiosa, se dirigió al Ministro: — ¿Qué hace ella aquí? —Pues Rita Skeeter es la única que tenemos capacitada para tomar las actas en reuniones como esta. La Secretaria Oficial se fue muy enferma a casa anoche y no quedó más remedio —respondió Kingsley algo apenado. Ginny sabía que de seguro la Skeeter había hechizado o mandado a hechizar a la Secretaria con tal de tener la primicia. Algo le sugería que estaba trabajando para alguno de los diarios privados que se dedicaban a publicar chismes ministeriales. —Muy bien. Tras los sucesos del sextante, protagonizados por Circe, una muchacha que al parecer logró burlar varios sistemas y se coló en Hogwarts supliendo a otra alumna, mi familia se vio en la necesidad de encontrarla para frenar la locura que había desatado. »Nuestro ahijado Teddy Lupin, quien además había tenido una relación sentimental con ella le siguió la pista y fue a parar a Albania. Una vez allí nos alertó de los elementos conspirativos y peligrosos que se desataban. Rápidamente, al ver que hasta su correo había sido interceptado en el aire, nos vimos en la necesidad de ir hasta donde se hallaba, para rescatarlo. »El estreno en Albania fue una lucha contra Dementores, que por alguna razón se han mudado a ese lugar y se reproducen vertiginosamente. Luego fuimos perseguidos por magos albanos, y logré escapar. Téngase claro que ellos nos agredieron primero, aún sin saber quiénes éramos. —Muy bien, Ginny —dijo Kingsley— Ya hemos escuchado. Ahora debemos ponernos de acuerdo en tomar una decisión. ¿Alguien tiene opinión? Una bruja de largo pelo negro se puso en pie y tomó la palabra: —Ministro, es inaceptable que los Mortífagos sean liberados. Sin embargo, no me parece tan mala idea. »Podemos desterrarlos de Inglaterra y prohibir su entrada en el país. Así Azkaban se vacía un poco y no tendríamos que alimentarlos más, o vivir con el miedo de que puedan escapar de manera masiva y destrozarnos. Además, piénselo, muchos de ellos están destruidos por la prisión, ¿qué podría pasar? Eso es todo. Pienso que de otorgarles extradición y recuperar a nuestro Jefe del Departamento de Aurores, los albanos ganarían por fin un cuerpo armado para defenderse y nosotros a nuestras mentes más brillantes de vuelta. Kingsley asintió. Luego señaló a un mago más anciano que levantaba su varita. —No concuerdo con Mafalda, Ministro. Si Albania se arma con tales personajes, ¿quién nos dice que no seremos los primeros en ser atacados? Los Mortífagos son malas personas pero muy astutos magos, no debemos subestimarlos porque hayan estado presos. Es mi opinión y del resto del Departamento de Aurores, que el señor Potter debe ser rescatado sin pensar en las consecuencias. No podemos doblegarnos de esa manera. —Esto se pone interesante —chilló Rita Skeeter. Ginny le lanzó una mirada cortante y luego pidió la palabra: —Muy bien. Hablaré como bruja inglesa, no como Ginny Potter. Pienso que lo mejor es entregar a los Mortífagos como corresponde al trato. »Si el Departamento de Aurores se inmiscuye para salvar a Harry y los demás se convertirá en un problema político y la situación empeorará. La agresión de los albanos hacia nosotros estaría justificada. Kingsley se detuvo un momento a pensar desconcertado. La mayor parte de los magos del Consejo comenzó a cuchillear, con una obvia incomodidad. Ginny miró al Ministro, y él pudo leer en sus ojos lo que realmente haría. —Muy bien. He valorado ambas opiniones y me reservo mi decisión para dentro de 15 minutos. Declaro un receso en nuestro debate. Todos los magos se pusieron en pie y salieron, algunos incómodos, otros asintiendo y dando palmadas de aprobación a Ginny. Ella salió afuera un momento, con cara de preocupación y encontró a quien menos esperaba… Cuando por fin el receso había terminado, Ginny Weasley regresó a la sala con una expresión de triunfo. Kingsley ascendió los peldaños y se colocó frente a todos los magos del Consejo. Como un camino de pólvora, el silencio se esparció por toda la sala, hasta que nada se escuchó. —He tomado mi decisión —dijo Kingsley. Luego miró a Ginny y, cuando esta le hubo dado su aprobación continuó su discurso: —Haremos una entrega en la frontera de Grecia con Albania dentro de 48 horas. El Departamento de Aurores se encargará de disponer todo para que se cumpla el acuerdo con la Alianza Albanesa. Skeeter, que todo quede escrito exactamente como lo he dicho. Un mar de susurros y un aire de descontento quedó hecho sonido en la sala. — ¡Cómo diga Ministro! —se apresuró a decir Rita Skeeter, que ya tenía la primicia grabada en el rostro. Y así fue. Al día siguiente varios periódicos sacaron en portada un artículo bastante agresivo respecto a la decisión ministerial, firmado por una tal Atir Reteeks que como todos supusieron, no era otra que la Skeeter escondiéndose para seguir su carrera en el periodismo. Este era el texto: El regreso de San Potter Por Atir Reteeks ¿Quién pensaría que más de 20 años después, el llamado antes El Elegido pondría nuestras vidas en peligro una vez más? Sí, pues sus andadas llegaron esta vez hasta la lejanísima Albania, donde el Ministerio pretende enviar a todos los Mortífagos de Azkaban, para que puedan ser cambiados por Potter y su pandilla. Amigo lector, ¿qué le parecería a usted estar en peligro por cuenta de tal muchachillo? Cada vez que a Potter se le antoja algo, allá va el Ministro con tal de complacerlo…Él nos pudo salvar de Quién-Ustedes-Solían-Saber pero eso no le da derecho ninguno a ponernos en peligro por cada locura que se le ocurra. Como ya he narrado en otras ocasiones, Potter en lugar de aprovechar su puesto para librarnos del mal, usa toda la fuerza puesta a su disposición en el Departamento de Aurores para preservar su integridad y la de su familia. ¿Hasta cuándo nosotros, los magos y brujas comunes, tendremos que soportar que el Ministro esté a disposición de San Potter? Los convoco a que envíen sus lechuzas reclamando sus derechos a estar a salvo y exijan, por favor, que los Mortífagos permanezcan encerrados en Azkaban. Dakerov se hallaba explorando los terrenos cercanos al Castillo de Adrimün, de guardia. Se esperaba la respuesta del Ministerio de Magia de Gran Bretaña en cualquier momento y, tan tensa como estaba la situación, era momento de permanecer alertas. Había perdido una apuesta con Lindja el día anterior y esta sería su segunda noche de guardia consecutiva. Cansado por no dormir en 48 horas se sentó un momento a descansar junto a un árbol. De momento sintió un “crac” seguido de un crujido. Se puso en guardia pero los ojos se le cerraban. Agitó su varita y susurró Lumus. Mala jugada. Su enemigo pudo encontrarlo enseguida por el brillo de su varita. Diez minutos más tarde, corrió a alertar a sus compañeros del Castillo: — ¡Hay alguien en las cercanías, rápido! —comenzó a vociferar. Los vigilantes desde la entrada acudieron a su llamado. —Es en las inmediaciones del bosque, sentí varias voces… —les dijo. — ¿Por qué llevas cubierto el rostro? —dijo una de los guardianes. — ¿Qué te importa? ¡Corre, alguien intentará tacarnos! Yo le avisaré a la Primera Secretaria lo que está sucediendo. Los guardias asintieron y corrieron en la dirección indicada. El mago entró corriendo al castillo hasta la sala donde Circe recibía las visitas. Luego fue hasta detrás de la alta silla, como le habían indicado. Allí había un hoyo para introducir su varita, así lo hizo y ante él se abrió una trampilla que dejó ver una escalera. Con la luz de su varita bajó las oscuras escaleras que conducían hasta las mazmorras, don Harry Potter y sus compañeros estaban encerrados. Todos permanecían amarrados por las extremidades a una especie de marco, y unos espejos en el suelo los iluminaban con la luz plateada de la luna. Harry sintió cuando la puerta se abrió y Hermione también. Ambos se miraron. Ron estaba medio dormido y Teddy, agotado, tenía los ojos cerrados. Les absorbían la magia. — ¿Qué haces aquí Dakerov? —dijo Harry al ver el uniforme. Circe les había dicho que él estaría de guardia esa noche, por si aún querían unirse a ella voluntariamente. —Buena inicial, pero mal nombre —dijo el soldado. Luego dijo Nox y se quitó la capucha. Una cabellera rubia pudo distinguir Harry a la luz de la luna. Luego una cara larga y descolorida. —No pensé que fuera a hacer esto de nuevo, Potter. —Parece que se está convirtiendo en costumbre. Aunque no lo creas, me alegro de verte, Draco. 10 Malfoy, Potter, Granger, Weasley, Lupin Draco Malfoy había aparecido oportunamente en el camino de Ginny Weasley por primera vez en su vida. Durante el tiempo que habían pasado en Hogwarts como estudiantes jamás tuvieron las mejores relaciones; pero desde que Harry, más tarde esposo de la Weasley, salvara a Malfoy, la posición de este último había cambiado en relación con la familia de pelirrojos…y de Potter. Había lanzado alguna que otra sonrisa furtiva o gesto de saludo a Ginny cuando la encontraba en King’s Cross llevando a sus hijos a la escuela, y hasta habían tenido una conversación amable en la tienda de Ollivander en cierta ocasión. No podría decirse que Draco se hubiera hecho amigo de Ginny, para nada: ahora estaban en la categoría de conocidos no hostiles. Por eso cuando vio su rostro por los pasillos del Ministerio, tuvo un arranque de confianza y le contó al rubio todo lo que estaba ocurriendo con Harry, su hermano, su cuñada y su ahijado en Albania. «A pesar de todo, Draco» había dicho Ginny al terminar su historia «fuimos compañeros de clase, y ahora nuestros hijos asisten a la misma escuela. Supiste elegir el bien al final, tarde, pero seguro. Te ruego que me ayudes» «Siempre fui un tonto, Weasley» dijo en tono despectivo Malfoy. Luego siguió su camino y casi al final del pasillo exclamó: «Pero esta vez haré bien las cosas». Después de eso Draco hizo la aparición más difícil de su vida. Atravesar varios países no era tarea fácil, ni siquiera para un mago adulto. Hizo apariciones aquí y allá, luego tomó un Traslador rumbo a Grecia y finalmente siguió las no pocas huellas que dejara Harry a su paso. «Camina por el bosque, donde los árboles son rojos» le había dicho Ginny antes de que él se perdiera en los confines del Ministerio. ¿Qué quería decir aquello? Malfoy lo supo enseguida: cuando Ginny había escapado, Teddy lanzó un hechizo “Periculum” que dejó una señal de chispas rojas en el cielo. La esposa de Harry agitó su varita y creó una estela rojiza también sobre los árboles que guiaba hasta el origen del hechizo de su ahijado. El rubio no podía negar que Ginny, después de todo, era mejor hechicera, jugadora de Quidditch y persona de lo que él esperaba. Así era la vida, y ahora estaba allí, a miles de kilómetros de distancia de su familia, arriesgándose por su enemigo de la niñez. ¿Acaso era una buena persona? ¿Acaso se había vuelto tan debilucho de carácter como los Potter? ¿Acaso su vida entera era una mentira y éste era el real Draco Malfoy, que ayuda a los demás e intenta mantener el equilibrio a favor del bien? Cuando por fin se hallaba cerca de un enorme castillo, se encontró con un oponente bastante fuerte: Dakerov. Al acercarse a él, sintió que murmuraba algo en idioma extraño, albano de seguro. Luego, ante la falta de reacción, el guardia habló en inglés, un primitivo inglés: — ¿Quién va? —Amigo —gritó Draco y luego, con un ágil movimiento de varita lanzó un rayo de luz roja a su oponente. Pero no por gusto Dakerov estaba en la guardia personal de Circe. Tenía ciertas aptitudes para las más terribles maldiciones, y Draco lo supo cuando un rayo de luz verde pasó zumbando cerca de su oído. — ¿Eso es lo que tienes? —dijo el rubio, con su habitual inexpresividad. Luego comenzó un combate de elegancia extraña: mientras Malfoy agitaba su varita y se movía como todo un lord inglés, por la elegancia y las maneras en que blandía su arma; Dakerov, por su parte poseía un estilo un poco más libre, daba giros y movía la varita como si fuera uno de esos sables árabes curvos. Grandes llamaradas de fuego salían de la punta de la varita de Dakerov, que adquirían las más disímiles formas y tamaños, y a Draco le costó un poco evitar las quemaduras. Se dedicó primero a esquivar los ataques de su enemigo, y luego aprovechó una gran llamarada en forma de tigre para contenerla y lanzarla de vuelta al albano. Dakerov falló. Pensó que el tigre detendría a Draco por unos segundos, no que este último se lo lanzaría de vuelta y, ante una cucharada de su propia medicina, sucumbió. Cayó al suelo, y el tigre parecía tener vida propia, intentaba lanzarle zarpazos al rostro. Malfoy, por su parte pronunció levemente «Finite Incantatem» y el animal ardiente se esfumó, no sin antes dejar una explosión pequeña que dejó aturdido a Dakerov. Con el guarda de Circe fuera de combate, Draco le quitó la capa y lo dejó atado a unas cuerdas encantadas. Luego tomó la varita de su contrincante y la escondió en sus bolsillos. Él, para variar, iba vestido con un elegante traje que ahora tenía las mangas algo chamuscadas, y su pelo blanquecino no estaba alisado uniformemente, sino que caían algunos flecos en su frente. Se secó el sudor del rostro y luego se colocó el atuendo de Dakerov. Caminó por el bosque en dirección al castillo, con el rostro totalmente cubierto. Una vez allí empezó su actuación: alertó a los guardias de que había un intruso en las cercanías: —Es en las inmediaciones del bosque, sentí varias voces… —dijo. — ¿Por qué llevas cubierto el rostro? —dijo a Malfoy uno de los guardianes. — ¿Qué te importa? —Respondió — ¡Corre, alguien intentará atacarnos! Yo le avisaré a la Primera Secretaria lo que está sucediendo. Los guardias asintieron y corrieron en la dirección indicada. Sin embargo no eran estúpidos. ¿Desde cuándo Dakerov hablaba con ellos en inglés, y menos de manera tan fluida? Fingieron seguir las instrucciones de Malfoy y se ocultaron tras la maleza cercana para observarlo. Con la luz de su varita, Draco bajó las oscuras escaleras que conducían hasta las mazmorras, donde Harry Potter y sus compañeros estaban encerrados. Todos permanecían amarrados por las extremidades a una especie de marco, y unos espejos en el suelo los iluminaban con la luz plateada de la luna. Al ver su silueta, Harry se puso a la defensiva: — ¿Qué haces aquí Dakerov? —Buena inicial, pero mal nombre. NOX. La varita de Draco dejó de emitir luz y luego se quitó la capucha. Si hubiera tenido alguna cámara de El Profeta cerca hubiera vendido la expresión de Harry Potter para la portada de la mañana siguiente. —No pensé que fuera a hacer esto de nuevo Potter—dijo Malfoy. Harry se recuperó del impacto y luego dijo: — Parece que se está convirtiendo en costumbre. Aunque no lo creas me alegro de verte, Draco. — ¡Diffindo! —dijo el rubio apuntando a las ataduras de Harry. Nada ocurrió. Luego lo miró —Es una lástima que para mí no resulte tan agradable. ¡Relashio! Tras un sonoro CLIC una de las manos de Harry quedó libre. —Hazlo tú mismo —dijo Draco y le tendió su varita— Esta vez no te la quedes, Potter. Harry hizo caso de Malfoy y sonrió ante la broma. Aún conservaba la varita que le había arrebatado cuando los sucesos en la Mansión Malfoy, donde murió Dobby. Una vez libre, observó cómo Draco libraba a Ron primero, por lo que el corrió hacia Hermione y Teddy. Al parecer las enseñanzas sobre la pureza de la sangre aún estaban muy dentro de la conciencia de Draco, pues dejó para últimos a la Sangre Sucia y al hijo del Hombre-Lobo. Una vez libres los cuatro, se percataron de un hecho desventajoso: eran cinco y solo había un par de varitas. —Draco —dijo Hermione sorprendida al verlo, tras tocarse las quemaduras que le había producido el roce con las cadenas— ¿Qué haces aquí? —Salvarte, estúpida —dijo él como cortante respuesta y se dio la vuelta. —Tenemos un par de varitas, Potter. No pienso dejar la mía a nadie, no confío ni en el Weasley ni en la Granger. Mucho menos en este transformista… —Cuidado como me hablas —dijo Teddy furioso y su pelo adquirió un tono rojizo. — ¡Eso es! Teddy, tú eres un metamorfomago. —Mi amor —dijo Ron en tono irónico— Eso ya lo sabíamos, ¿no? — ¡Ése es el punto! No lo hemos sabido aprovechar… Puedes lograr transformar tu cuerpo a tu antojo, ¿no Teddy? —Pues sí. La profesora McGonagall me daba clases particulares. Ella pensaba que era fascinante cómo sin varita podía adquirir cualquier forma, y como es parte de mi naturaleza, las Transformaciones siempre fueron mi asignatura sobresaliente. —Granger…siempre trayendo los deberes a todas partes, ¿no?— dijo Draco y Hermione le lanzó una mirada recordándole que en tercer año lo había golpeado, y podía repetirlo. —Basta de discutir —dijo Harry algo enfadado. La presencia de Malfoy era definitivamente molesta por una parte, y necesaria por la otra, toda una contradicción. —Sin entendí bien, Hermione —dijo Harry más calmado— Pretendes que Teddy altere su fisionomía para parecerse a alguno de los guardias, ¿no? —No exactamente —dijo Hermione— Quiero que se transforme en Circe. Ése será nuestro boleto de salida. Malfoy o tú, Harry, pueden ir al dormitorio de ella a impedir que salga. No podemos arriesgarnos a combatir contra Circe, aún no sabemos qué habilidades concretas posee. El encantamiento de ilusión que hizo en navidades fue impresionante, único en su tipo. — ¿Cuál es tu idea, Hermione? —dijo Harry. —Pues salimos de este lugar con Teddy de rehén, transformado en Circe, ¿comprendes? Les pedimos nuestras varitas a cambio de su vida y cuando las obtengamos pues…improvisaremos. — ¿Improvisaremos? ¿Ése es tu magnífico plan? —dijo Malfoy. — ¿Se te ocurre algo mejor? —Muy bien. Yo iré al cuarto de la tal Circe —dijo Malfoy, tras arrebatarle su varita a Harry y darle la que había robado a Dakerov —Vigilaré y si algo sucede, pues me marcho sin mirar atrás. Los abandono. ¿Comprendido? Harry, Ron, Hermione y Teddy asintieron. Draco se marchó cautelosamente rumbo a la habitación que, según le indicó Harry, suponía era la de Circe. Fue entonces que Teddy comenzó a cambiar su color de pelo, afilar su nariz y palidecer su piel. Unos segundos más tarde, si bien no era una copia fiel, en la oscuridad era muy parecido a Circe. Harry se acercó a él y le puso la varita en el cuello. Aún llevaba ropa de hombre, por lo que Hermione terminó cambiando con él. No le quedaba muy bien, y su forma no era muy femenina por lo ancho de las espaldas, pero era su única opción. Tal vez Malfoy tenía razón y todo aquello era una locura o tal vez corrían con suerte y podían escapar a salvo. Así salieron al medio de la sala del trono y, justo allí, los esperaban los soldados, en guardia. Cuatro hombres fornidos con sus varitas en alto. —Apártense —dijo Harry, y luego de dejar que hicieran contacto visual con Teddy transformado en Circe lanzó un hechizo que dejó todo en penumbras. —Su señora está a mi merced…Si alguien hace algo estúpido la mataré. Dejen sus varitas a un lado y siéntense alejados de la puerta, en el suelo. Los soldados dudaron un momento, pero Teddy, que había sido novio de Circe la imitaba a la percepción, y hasta hablaba algunas palabras en albano. Dejó escapar un chillido y los magos pusieron sus varitas a los pies de Harry. En ese instante se percató de que Malfoy estaba en el suelo, sin dudas aturdido por alguno de aquellos soldados de Circe. Hizo una seña a Hermione y ella se apresuró a levantar el cuerpo aturdido de Draco, con ayuda de Ron. Él se comenzó a incorporar trabajosamente y, poco a poco, abrió los ojos. Balbuceó unas palabras al oído de Hermione y ella palideció. Harry caminó en dirección a la salida del castillo. —Tú —señaló a uno de los soldados— irás con mi amigo a buscar nuestras varitas. Ron acompañó al soldado por donde lo guió. —Harry —dijo Hermione en voz baja— Draco ha visto a Circe merodeando. Él se escondía tras una columna cuando fue aturdido. Esperemos que ella tarde en aparecer. Qué complicación de último minuto. No solo era una gran hechicera, sino que Circe, además, parecía no dormir. Sin embargo, los deseos de Hermione no fueron correspondidos. Bastaron cinco minutos para que se escucharan unos aplausos y un escalofrío los recorriera. Las palmadas provenían de la penumbra y eran acompañadas de una risa frenética, loca. —Muy bien. Casi me lo creo. Parece que tengo una doble— dijo Circe, dejándose mostrar a la luz de la luna. 11 La huida La reacción de Hermione fue la que salvó esa noche a ron, Teddy, Harry y Draco de circe. Corrió a Harry y le arrebató su varita para gritar Lumus solem. De la varita salió un destello cegador que dejó sin capacidad de visualizar lo que ocurría a todos los presentes en la sala. Cuando recuperaron su capacidad de visión las dos versiones de circe se hallaban una al lado de la otra, forcejeando. —apresen a esta impostora —dijo una de ellas. Sin atreverse a apresar a ninguna de las dos circe, Lindja, que miraba azorado la escena, solo atinó a apuntar su varita a Harry. — ¿qué haces? — Gritó una de las rubias— ¡lo necesito, estúpido! —maten a Potter, lo mantendremos en secreto hasta que nos den a los mortífagos —dijo la otra. Lindja lanzó entonces un hechizo aturdidor a la primera, y cayó al suelo. — ¡no! —gritó Hermione y se lanzó de manera protectora sobre el cuerpo caído. —Yo misma lo mataré, en presencia de todos sus aliados —dijo circe— pero eso será en la mañana. Ahora estoy agotada. Recojan los cuerpos y llévenlos de vuelta al calabozo donde estaban. Lindja, Gjul y Nikola arrancaron a Hermione del cuerpo que intentaba proteger, pero ella ponía resistencia. Logró zafarse, ahogada en lágrimas y lanzarse de nuevo a proteger el cuerpo que yacía inconsciente en el suelo. Ron corrió a apartarla de los otros hechiceros y le propinó un puñetazo a Gjul que fue respondido con un Desmaius de Nikola. Harry permaneció tranquilo, sin saber qué hacer. —denme una varita. Yo misma acabaré con esta perra —habló circe y extendió su mano hacia Lindja. —A ver, madame —dijo a Hermione—, hagámoslo de la manera elegante. Nikola, tiéndele tu varita. Tendremos duelo. Aún con los ojos llenos de lágrimas, Hermione se incorporó. Después de algunos pucheros lanzó una mirada a Harry que captó inmediatamente. Hermione se acercó a circe y ambas levantaron las varitas. Hicieron una reverencia y caminaron cada una a su esquina. Luego se voltearon: —¡¡¡Expelliarmus!!! —gritó Hermione. —¡¡¡Desmaius!!! —gritó circe, pero los hechizos no chocaron en el aire ni golpearon a cada una: salieron en dirección a Lindja, Gjul y Nikola, que aún pasmados no salían de su asombro. Lindja y Nikola no poseían varitas, por lo que solo pudieron intentar parar los hechizos con las palmas de las manos. Nikola, por su parte, fue golpeado por una ráfaga plateada que salió de la varita de Harry. Fue entonces que se aclaró todo: La verdadera circe había sido derribada. Teddy había interpretado tan bien su papel que había logrado engañar, incluso, a los más cercanos seguidores de circe. todo ello fue posibilitado por el momento de ceguera que provocó Hermione, tiempo que aprovechó Teddy para ir al encuentro de circe. En cuanto a ella, cuando lograron voltearse se había hecho una neblina negra que había salido volando por una de las ventanas. Draco y ron permanecían todavía en el suelo. Hermione se acercó a su esposo, a examinarlo con cuidado. Harry, por su parte, se ocupaba de Malfoy. Teddy, mientras tanto, había adquirido su apariencia normal y se hallaba intentando encontrar las varitas de cada uno. — ¿qué está pasando? —dijo Hermione, palideciendo. Ron estaba teniendo movimientos violentos en el suelo, y grandes gotas de sudor plateado bajaban de su frente. —Hermione, tengo mucho sueño —dijo entonces Harry. Sentía que su temperatura empezaba a elevarse y los ojos se le cerraban. el mundo empezó a darle vueltas, y se sintió como cuando Voldemort penetraba en su mente. Un fuerte dolor de cabeza se apoderó también de Teddy, que estaba en el dormitorio de circe, frente a un baúl. Llevaba la varita que Lindja le diera. —Cistem aperio —dijo, y de la varita salió un débil haz de luz que no consiguió siquiera mover el baúl— Cistem aperio —repitió, con más fuerza. El baúl se sacudió violentamente y se abrió. Allí estaban las varitas de su padrino, ron, Hermione y la propia. Las tomó y las guardó en el interior de la túnica. Agitó su varita y les colocó un hechizo desilusionador, para ocultarlas. Entonces sintió que la garganta le apretaba, y el aire se le hizo irrespirable. Intentó agarrarse de un panel lleno de maquillajes que adornaba el espejo de la habitación de circe, pero solo consiguió halar unos cuantos pomos de polvo que cayeron de sus manos y explotaron, dejando una nube color piel. Detrás cayó él, con las manos en la garganta. Hermione cayó de espaldas, junto a ron. El pelirrojo seguía con fuertes convulsiones en el suelo. Entonces a Harry y sus compañeros comenzaron a zumbarles los oídos. Más tarde llegó hasta ellos una voz, que parecía salir de sus cabezas. Primero fue una risa estridente. Luego las palabras: —una vez más, he demostrado ser más lista que ustedes —resonó circe en sus cabezas— las cadenas a los que los amarré estaban envenenadas, además de tener un hechizo especial: absorbe su magia. Solo yo tengo la facultad de darles un antídoto. — ¡nunca! —gritó Harry. No temía a la muerte. Sin embargo, Hermione no respondió igual. Ron estaba allí tendido, empeorando a cada segundo. Ella quería ser valiente, pero también quería que ron viviera. Miró a Harry desde su posición, y éste comprendió. entonces comenzó a pensar: era cierto que Lily había dado su vida para salvarlo; pero ahora que era padre no solo entendía que un hijo era primero, sino que los hijos deben, además, estar bajo el cuidado de los padres. Él no había sido infeliz del todo, pero la ausencia de james y Lily hizo mella en su vida, hace mella en su vida. Creció sin nadie que lo quisiera, y una vez que comenzaron a entrar personas que lo amaban en su vida, fueron desapareciendo: primero Sirius, luego Dumbledore, detrás Dobby. Podía elegir dos caminos: ser un mártir y no acompañar a sus hijos, arrebatándose incluso la oportunidad de poder vencer a circe, o rendirse momentáneamente y vivir para derrotar a su enemiga. Flashazos de los amargos momentos que pasó alejado de Ginny, de cuando nació Albus Severus, de la cara de james cuando le dio su primera escoba… la expresión dulce de Lily luna cuando murió Crookshanks, y cómo ella lo enterró y cultivó violetas sobre su tumba. ¡Hasta los primeros pasos de Teddy pasaron ante sus ojos, como si estuviera en un pensadero! Nada de eso podía echar por la borda. Tenía que darse la oportunidad de ganar la batalla. —nos rendimos —dijo Harry y no vio nada más. 12 Despertar Harry se despertó por la agitación que sintió en la sala continua. era un ruido como de látigo que golpeaba contra un cuerpo. Látigo, gemido, látigo, grito de dolor…así era la secuencia de ruido que escuchaba, la que logró sacarlo de la tortura del veneno que le llenó de pesadillas durante más de 24 horas. Por la voz, Harry supuso que circe torturaba a uno de sus guardias; Dakerov, según pudo escuchar en varias ocasiones que lo mencionaron. Otra vez las cadenas lo amarraban, pero esta vez a su alrededor había una especie de halo dorado, como si estuvieran extrayéndole algún tipo de sustancia de su cuerpo. ¿Qué era exactamente lo que circe deseaba hacerles? ella había hablado de un rito, ¿de qué se trataba? Harry miró entonces a sus compañeros: ninguno de ellos tenía el mismo halo que él… ¿acaso solo necesitaba de sus cualidades la maniática de circe? Hermione comenzó a despertar y dio unas arqueadas, como si fuera a vomitar. luego respiró profundamente y levantó la mirada. Estaba demacrada, con bolsas debajo de los ojos y la piel extremadamente pálida. —Hermione —dijo Harry, alegre de que alguien despertara— ¿qué sucedió? —después que te desmayaste nos volvieron a encadenar y circe murmuró algo sobre mortífagos… luego nos dieron una asquerosa pócima, peor que la multijugos, y me desmayé también. a ron se la dieron antes, porque el veneno hacía mayor reacción en él…espera —se detuvo Hermione y miró a todos lados. — ¿dónde está ron? Harry examinó a su alrededor y vio que la cadena donde antes colgaba ahora estaba ocupada por Draco, que aún no despertaba. —Deben habérselo llevado para cuidarlo mejor —intentó tranquilizarla. Hermione comenzó a llorar. —Harry, incluso circe se puso furiosa al ver en qué estado estaba ron…—ella ahogó un sollozo— convirtió su varita en un látigo y golpeó a Lindja en el rostro. ¡Gritaba cosas en albano, algo se salió de control! No podía ser cierto, si ron fue expuesto a más cantidad de veneno que ellos, si no pudieron darle el antídoto a tiempo… —no te preocupes, circe siempre tiene todo previsto. Tal vez era solo para asustarnos. Además, por alguna razón nos tiene vivos, ¿no? ¡Nos necesita! Draco comenzó a respirar fuertemente, como despertando de una pesadilla, y Teddy se movió intranquilo, aun sin abrir los ojos. —Sabía que debí dejar que te pudrieras aquí, Potter —dijo Malfoy con su tono de desprecio en la voz. —qué bueno que está de vuelta con nosotros, Draco —dijo Harry sarcásticamente— trata de tocar a Teddy, tú estás más cerca, lo necesitamos despierto. Draco estiró su mano izquierda y logró hacer contacto con Teddy. El muchacho se movió bruscamente despertando de su sueño. — ¿qué sucedió? —preguntó y, brevemente, le relataron lo que había pasado. En ese instante entró circe, ataviada con un lujoso vestido negro que se arrastraba por el suelo. Llevaba los hombros descubiertos, permitiendo ver la fragilidad y delgadez de la muchacha, así como su juventud. Llevaba unos guantes negros adornados con un anillo acuñado por la insignia de Salazar Slytherin y el pelo se lo había ondeado por primera vez, lo que la hacía parecer más hermosa que de costumbre. Teddy no pudo evitar soltar un grito de asombro. —Gracias —dijo circe ante la exclamación del muchacho— parece que aún puedo impresionarte, Teddy. »He venido a tener mi última conversación con ustedes, donde les contaré algunas cosas muy importantes. Pueden preguntar, esta es su oportunidad de aclarar sus dudas respecto a mi persona. Tal vez mañana la luz del sol toque sus cuerpos fríos por la muerte, después que hayan admirado mi supremacía sobre todos los tipos de criaturas que existen, desde los elfos hasta los magos. —Muy bien —dijo Harry— ¿quién eres? Circe hizo una pausa en la que respiró y luego dijo: — ¿sabes que es la misma pregunta de toda la humanidad desde que surgió? incluso la bruja que habitaba en Delfos hizo que se pusiera una inscripción: “conócete a ti mismo”. »Pues te diré quién es circe: circe fue abandonada por sus padres, enviados a Azkaban cuando mi abuela los denunció como mortífagos. ya habían pasado tres años desde los sucesos con lord Voldemort y ellos habían logrado burlar todo tipo de pesquisa; pero mi abuela…bueno, ella era demasiado correcta y los denunció. »No quiero que le enseñen a mi nieta las artes oscuras’, dijo a los aurores. Ellos habían guardado sus varitas desde la última vez que el señor tenebroso les diera órdenes y se habían mezclado con los muggles, desaparecieron de las prioridades del ministerio. por tanto, mi abuela no tenía ningún derecho a denunciarlos. »No importó. Igual hallé entre sus cosas las maravillas que las artes oscuras pueden lograr. Mi padre y Regulus Black descubrieron que Voldemort era vulnerable, no inmortal como se autoproclamaba. Se percataron de que había una clase de magia muy oscura detrás de su apariencia y, con mucha investigación, llegaron hasta el misterio que esconden los Horrocruxes. »Todo ese legado, junto al diario que mi padre robó al señor oscuro en sus últimos días de pelea contra ti, así como la piedra de la resurrección que Teddy fue tan amable de regalarme como muestra de amor me condujeron a todo lo que ahora sé hacer. »La magia de la inconciencia, esa que me hace meterme a tus sueños y dominarte fue desarrollada por mi padre. No sé cómo llegó hasta el ministerio, porque reconozco que me sorprendió que supieras utilizarla, Harry Potter. Circe se refería a las navidades, cuando intentó secuestrar a Lily luna, y se encontró que había caído en una trampa muy bien pensada por Harry y sus amigos. — ¿cómo pudiste hacer tanta magia sin que te notáramos en el ministerio? —preguntó Hermione. —Fácil —respondió circe—. Yo no tengo el rastro sobre mí. Estuve un año sin asistir a Hogwarts porque caí muy enferma, y mi abuela decidió cuidarme por sí misma. Así que en lugar de 16, tengo 18, cumplo años en enero. Entré a sexto año con 17. »Pero ya basta de preguntas. Acaba de llegarme una lechuza del ministerio de magia inglés. En pocas palabras, ustedes, querido invitados, serán cambiados por mortífagos en la frontera con Grecia que tenemos acá cerca. »En diez minutos los vendré a buscar, sin trucos, para enseñarles algo. Circe se dio la vuelta y por más que Hermione le preguntó por ron, siguió su camino. En el tiempo acordado aparecieron allí Lindja y Gjul, que los desataron y los pusieron a caminar en fila en dirección a la sala del trono. Circe había dispuesto unos asientos extraños, como hechos de enredaderas espinosas, para que Harry, Draco, Hermione y Teddy se sentaran. Al colocar sus manos en los brazos de los asientos, las enredaderas los ataban al mueble. Circe se sentó el trono y chasqueó un dedo. —como les dije, no hay truco. Acá están mis guardias: Gjul, Lindja y Nikola. Allá arriba— señaló a un nivel más alto, donde estaba colgado Dakerov amordazado y gritando palabras ininteligibles— está el que falta. Ahora, lo que más me gusta de este salón del trono: ¡el suelo se mueve! Delante de ellos las losas del suelo comenzaron a retirarse, y dejaron salir una piedra rectangular a la que había un cuerpo amarrado y amordazado: el de ron. De los ojos del pelirrojo escaparon unas lágrimas de temor, y un temblor lo recorrió de pies a cabeza. Dakerov seguía gritando, inexplicablemente. Hermione intentó zafarse de las ataduras y Harry gritó algo a circe. —calma, pronto todos estarán reunidos —luego levantó su varita y, con un movimiento elegante gritó: — ¡avada kedavra! Un chorro de luz verde escapó de la punta de la varita de circe e iluminó el rostro de ron por milisegundos. Luego abrió los ojos como platos y su cabeza cayó, como si se hubiera quedado dormido. La vida había escapado de su cuerpo. 13 El final El cuerpo sin vida de ron se hundió en el suelo y salió de la vista de Harry, Hermione, Teddy y Draco. Hermione dejó escapar un grito de dolor, y se derrumbó a llorar. Harry se puso rojo, y el aire comenzó a faltarle; Teddy y Draco gritaron ofensas a circe, y ella movió su varita, dejándolos mudos. —ya basta de charla…son patéticos. Ahora asistirán a la ruptura del vínculo. ¡Lindja, el puñal! Lindja hizo una reverencia y se retiró de la sala del trono. Regresó a los pocos minutos con una caja forrada en terciopelo, de la que circe extrajo un puñal cristalino, que lanzaba reflejos de todos colores en varias direcciones. —este puñal de diamantes debe cortar el vínculo entre mi varita y yo. Para ello, debo haber, antes que todo, hecho un rito de varios días. »Lo he alimentado con la magia de ustedes, extraída por la luna y un poderoso hechizo que circulaba por las cadenas que los ataban. Les leeré las instrucciones, encontradas por el mismo Voldemort antes de embarcarse en el ataque de Hogwarts: La magia de almas unidas, Bebida por la madre luna A la sangre de un camarada Debes unir como nunca. Mata a un amigo de prisa, Espera que tu alma se fugue… Y cuando llegue el dolor De tu esencia fragmentada Habrás de poner tu vara Donde tenga más altura. Para obtener la ruptura Pronuncia luego el hechizo Blande el puñal rojizo Y corta el hilo fino. »Lindja, extiende tu brazo. Lindja extendió su brazo y circe le hizo un profundo corte. La sangre comenzó a emanar de su extremidad y ella bañó el puñal con el líquido. Luego, se llevó la mano al vientre y dijo: —la sensación de alma fragmentada está entre las más dulces… Entonces la hechicera elevó su varita por encima de su cabeza, hasta donde más alta estaba con su brazo estirado. —cuando asesinas a alguien, las varitas te rechazan por un momento. ¿Es acaso tan abominable quitarle la vida a otro ser? ese es el momento de romper con ella para siempre: siente que eres malvado, que no la mereces, que para eso no fue creada. ¡Ése es el tiempo de acabar con la unión! Circe pronunció luego un hechizo, y Harry, aún con lágrimas en los ojos, vio cómo salía una especie de cuerda luminosa de la varita y se enrollaba alrededor de su mano, como si fuera una serpiente. La de piel marmórea levantó entonces el puñal manchado de sangre y cortó el fino hilo que salía de la varita. Luego se derrumbó. Hubo una explosión de luz que la lanzó a unos metros y la varita se le escapó en otra dirección. En ese instante, el madero se consumió en una llamarada de un naranja muy intenso que los cegó a todos por un momento. Como estaban más cerca de la explosión, los guardias salieron disparados en direcciones opuestas y se golpearon contra una pared, quedando inconscientes momentáneamente. Las enredaderas que aprisionaban a Harry y sus compañeros, así como las cadenas que amarraban a Dakerov desaparecieron. Hermione se puso en pie rápidamente y corrió en dirección a circe. Algo tiraba de ella y no la dejaba avanzar: era Harry. — ¡ahora no Hermione! —le gritó. —ella lo mató, ella lo mató —repetía Hermione. —debemos buscar ayuda, tenemos que salir de aquí —gritó Draco. —supongo que si los hechizos de circe se revirtieron, podemos desaparecernos, ¿no? —dijo Teddy. —no tenemos varita —argumentó Harry. —tú no tendrás —dijo Teddy y retiró el hechizo desilusionador de las varitas dentro de su ropa. Les dio a cada cual la correspondiente y, tomados de las manos intentaron desaparecerse. — ¡yo no puedo! —gritó Hermione con un sollozo. ¡Ron se había ido! el padre de sus hijos, su compañero de Hogwarts, su amor de la guerra…el motivo de sus alegrías y tristezas durante la lucha contra Voldemort, el amigo, el amante…se lamentó de haber sido tan dura con la dieta, de gritarle por cosas sin importancia y, recordó, que siempre él respondía con una sonrisa, o le dejaba una tarjeta encima de la cama. ¿y la vez que por navidad trajo elfos domésticos para que comieran en casa? ¡Ése sí había sido un gesto romántico! — ¡tenemos que regresar a buscarlo! —dijo decidida. Harry entonces asintió y se propuso hacer la aparición, Hermione estaba muy desconcentrada. Justo cuando empezaron a sumirse en lo oscuro, Dakerov se agarró de la pierna de Teddy, y apareció junto a ellos en el bosque cerca de la frontera. Rápidamente, Teddy se puso en pie y apuntó con su varita a Dakerov. —Espera —dijo Hermione— ¿qué le sucede? Dakerov comenzó a dar arqueadas y un mechón de pelo rojo se asomó en su cabeza. Luego una barriga enorme comenzó a crecer en medio de su abdomen atlético, y un par de ojos conocidos asomaron en su mirada fría. La muchacha corrió a besarlo, dejando a todos desconcertados. Aún confundido, Harry empezó a comprenderlo todo: circe, según el hechizo, debía matar a un camarada. Por tanto, si tenía que matar a Dakerov, ¿por qué no disfrazarlo de ron para mostrar su poder? habían cambiado de lugar, por eso los gritos constantes del mago, por eso ron no había luchado contra la muerte: no era él. Harry sintió que le volvía el alma al cuerpo: su amigo desde el tren de Hogwarts, el que lo había acompañado en cada aventura, el que se equivocó y regresó para luchar a su lado, su cuñado, su hermano, había regresado. Y estaba contento. Al fin un poco de esperanza en medio de una lucha sin sentido. Sin decir una palabra todos siguieron su camino; pero hasta en Malfoy podía adivinarse una expresión de alegría. Cuando llegaron a la frontera, ya circe estaba allí. —Llegaron a tiempo para el intercambio —dijo complacida. Harry levantó la vista y, en los árboles divisó a Lindja, Gjul y Nikola apuntándole a Kingsley. El ministro traía una serie de personas encapuchadas, vestidas de manera harapienta. Eran, sin dudas, prisioneros de Azkaban. Lo raro era que además de Kingsley no había ningún auror allí. Harry, Hermione, ron, Draco y Teddy caminaron al lado donde estaba Kingsley, y los mortífagos, con las manos amarradas, junto a circe. Ella hizo buen gesto y cada amarre cayó al suelo. —bienvenidos, hermanos de Azkaban. Pueden quitarse las capuchas. Cada uno de los prisioneros levantó sus manos para dejar al descubierto el rostro. Harry hizo el ademán de levantar su varita, pero Kingsley lo detuvo, con una sonrisa. Los rostros que surgieron debajo de las capuchas no eran los que circe esperaba: Ginny, luna, Neville, George y angelina estaban ahí, como el viejo ejército de Dumbledore listos para atacar. Circe comenzó a mover sus manos y lanzar hechizos de un lado a otro, pero los recién llegados solo movían sus varitas sin esfuerzo, esquivándolos. Draco y ron se enfrentaron a Lindja y Gjul; Hermione a Nikola. —Por favor —dijo Harry— es mi momento. Yo venceré a circe. Los del E.D. se apartaron y Harry se paró delante de la hechicera. —no deben inmiscuirse, este es nuestro problema. —lo haremos a tu manera, Harry —dijo luna. Sin darle tiempo a pestañear, circe se convirtió en una nube de humo que derribó a Harry y clavó las uñas en su rostro, creando surcos sangrientos en sus mejillas. Él la empujó lejos de sí y gritó: —Expecto patronum!! Rápidamente el gigantesco ciervo de Harry se colocó delante del él, evitando las maldiciones que salían de circe. Harry se puso en pie y con su varita tocó suavemente al ciervo. el patronus comenzó a disolverse y rodeó la varita, tomando la forma de una espada plateada. — ¿qué haces? —preguntó asombrada circe. —para ser auror, debes ser muy bueno contra la magia oscura…para ser jefe del departamento de aurores debes ser el mejor. »Esto, circe, es un hechizo que yo mismo he creado. Tal como hiciera el príncipe mestizo yo tengo mis propias armas. ¡Expelliarmus! De la espada plateada salió un chorro de luz a tanta velocidad que circe solo atinó a poner sus manos como escudo. Salió disparada a varios metros y se golpeó contra un árbol. Adolorida, levantó sus brazos y los movió como si estuviera danzando. De la tierra salieron las raíces de los árboles y como brazos de pulpo cayeron sobre Harry, que, poniendo la espada por delante, los convirtió en polvo. — ¿qué es este tipo de magia? —gritó circe. —debes ser un iniciado, circe. Existe magia blanca que hace más cosas impresionantes que la magia oscura…la mayoría de nosotros aquí, somos de la orden del dragón. — ¿la orden del dragón? —sí, es una sucesora de la orden del fénix. Hemos estudiado de la magia blanca, partiendo de los textos antiguos. La ruptura del vínculo, circe, es solo un pequeño paso. No sabes nada del mundo… Mientras tanto, los del E.D. habían apresado a Lindja y Nikola, mientras ron se batía con Gjul. Los chorros de luz verde le rozaban el cabello al pelirrojo, y hábilmente los esquivaba. De pronto, Gjul le lanzó un hechizo que hizo aparecer arañas por todas partes y, para suerte de ron, Draco acabó con ellas. Finalmente, tanto Malfoy como ron se unieron y a la vez le lanzaron un potente hechizo aturdidor. Circe intentaba a toda costa matar a Harry. Él, sin mucho esfuerzo esquivaba cada uno de los hechizos macabros que le lanzaba la rubia. Harry entonces se desapareció, apareció detrás de circe y la atravesó con la espada de luz, de lado a lado. Circe cayó de rodillas, con la mirada perdida. Movió sus manos y nada sucedió, luego agarró a Harry por la pierna y le gritó: — ¡qué has hecho! —lo siento circe, pero no merecías la magia. Te he quitado tus poderes. ¡Llévensela! Los del E.D. la ataron, mientras ella, fuera de sí, daba gritos. La sed de poder la había vuelto loca. *** La asociación de magia albana hizo las paces con Inglaterra. Todos habían estado bajo los efectos de circe y su personalidad destructiva. Ella, por su parte sería llevada a juicio por los crímenes cometidos. El día de la vista pública en el juzgado, Harry presentaría como testigo. Se había preparado muy bien para denunciar los crímenes de la muchacha. Agradeció a Tina Grindewald por su ayuda y escribió lechuzas a varios periódicos que le pidieron entrevistas. El pasillo estaba lleno de gente del ministerio en espera de que comenzara el juicio. Ginny apareció, con una expresión de alegría desbordante. —Harry —dijo Kingsley asomándose desde dentro del juzgado— es el momento de que entres. Harry asintió y, justo antes de entrar a sentenciar a circe, Ginny le gritó: —es luna Lovegood… ¡ está embarazada! Espero que les haya gustado. Pronto se viene el libro siguiente

Como les habia prometido a los que leyeron el fanfic "Harry Potter y el Sextante de Plata", aqui les traigo otro fanfic que le sigue al otro. Por si no leyeron el sextante de plata aqui esta el link: http://www.taringa.net/posts/info/16397818/Harry-Potter-y-el-Sextante-de-Plata-libro-Parte-3-1-y-2.html Parte 1: 1 Lechuzas en año nuevo El año había comenzado tranquilo para los Potter y los Weasley. Al menos por el momento. Después de los sucesos de Navidad, cuando Circe, una aparente compañera de escuela de los hijos de Harry y los de Ron, les había confesado su simpatía hacia el desaparecido Lord Voldemort. El objetivo de la muchacha no era otro que continuar en la conquista de lo que Tom Riddle estuviera enfrascado en los últimos momentos de su vida: lograr romper el vínculo entre la varita y el mago. Lamentablemente, aquella lunática había desaparecido sin rastro cuando Teddy Lupin le lanzó una maldición asesina, tras lo que sólo quedaron sus vestiduras. Todos los presentes aquella noche estaban seguros de que Circe seguía viva, Avada Kedavra nunca había desaparecido a nadie de la faz de la tierra: los cuerpos permanecían sin vida por su efecto, en el suelo, pero nada más. Harry, por su parte, seguía muy preocupado con la existencia de alguien como Circe. Además, había visto de qué era capaz y cuántos seguidores la apoyaban. Al igual que su ahijado Teddy Lupin, Harry tenía la sospecha que Circe, como Voldemort en su momento, estaría en algún lugar del mundo buscando seguidores a la causa de Tom Riddle. De esta manera poder purgar al universo de la magia de los ‘’Impuros’’ y lograr el completo dominio mediante la ruptura del vínculo entre el mago y su varita. Además, Circe contaba con las notas de Voldemort y seguro en ellas el Señor Tenebroso había dejado descrito el proceso de creación de los Horrocruxes. Por su parte, Lily le comentaba mucho últimamente en sus cartas acerca de su nueva amiga, la mujer del carrito de golosinas… La primera novedad del año llegó en la segunda quincena de enero, cuando dejó de nevar. Harry se hallaba en su oficina del Ministerio de Magia, secundado por Ron. Ambos preparaban una inspección al sistema de seguridad de Hogwarts cuando Parrywidget, la lechuza de Harry, entró por la ventana. Por supuesto, el animal fue detenido por la tinta y plumas encima de la mesa, pues había heredado los peores genes de Errol. Sí, Parrywidget era descendiente directa de la antigua lechuza de Ron, algo así como su hija o nieta y, aunque lucía similar a Hedwig, con el sentido espacial era un desastre. Tras el estruendo provocado por el aterrizaje forzoso de Widge, como cariñosamente le llamaban, Harry siguió la rutina de cada mensaje recibido: agitó su varita y los destrozos desaparecieron. Luego apuntó hacia la tinta desparramada por toda la mesa y ésta fue desapareciendo en el extremo de su varita, como si fuera un absorbente. Acto seguido, extrajo una galleta de una cajita a su izquierda y se la tendió al animal, un poco desplumado por el aterrizaje forzoso. Widge se volteó con mucho esfuerzo, dejó caer el paquetito atado a su pico y arremetió contra la golosina, no sin antes lanzar una mirada de agradecimiento a su dueño. Ron levantó la mirada de la edición matutina de El Profeta y observó a Harry, que abría el paquete de manera parsimoniosa. Sin dudas el invierno los tenía algo atontados. — Es otra carta de Lily — dijo tras examinar detenidamente el papel. Era rosa y desde su posición Ron podía oler un leve aroma a sándalo. Harry abrió el papel y comenzó a escuchar un sonido instrumental. La carta decía: Papi: Hoy mi amiga de la cocina me ha ayudado a confeccionar esta carta. Ella me ha dicho que le gustaría hablar contigo, conocerte. Es un poco mayor que tú, creo, aunque luce realmente joven. Le he contado del sextante y de Circe, y parece que sabe algo del tema. Sospecho que no me quiere decir hasta no asegurarse de estar en lo correcto. Esta semana hemos hecho un hechizo con Flitwick para darle vida a nuestros dibujos, más abajo te envío el que te hice. Un beso para todos, especialmente para tío Ron y tía Hermione!!! PD Le escribí una carta más extensa a mamá, cosas de chicas. ¡No estés celoso! Lily Luna Aquellas eran buenas nuevas. La amiga de Lily había resultado, tal vez, una mina de información aún sin explotar, una oportunidad única para ir un paso por delante de Circe. Y lo mejor: antes de llevarle sus cartas, Widge tenía la orden de pasar por donde se hallara Teddy, para que les informara de cómo iban sus cosas. La decisión de enviar a su ahijado tras la pista de Circe, había sido una decisión tomada entre todos. Teddy tenía la orden de ubicarla para no perderle el rastro y ver cómo iba evolucionando, porque hasta el momento no tenían ni la menor idea de qué estaba buscando la admiradora de Voldemort. Un primer y más lógico plan, debía ser reunir a los Mortífagos exiliados de Gran Bretaña para utilizar su poder, sus lógicas aprendidas del Señor Oscuro en favor de sus objetivos. Por ello, Hermione se había encargado de ir a los archivos del Ministerio para registrar los archivos de emigración y posible emigración de los Mortífagos. Ginny, en tanto, se había instalado en los archivos de El Profeta para registrar las publicaciones de más de 20 años atrás, donde se afirmó ver focos de magia oscura. Tanto la señora Weasley como la señora Potter encontraron un lugar en común y de altas probabilidades de presencia tenebrosa. Se trataba de un país europeo, que ya Voldemort había visitado: Albania. Sí. Durante su estancia en Albania, Voldemort no comentó nada, absolutamente nada. Además, ¿qué podría estar buscando en aquel lugar tan distante de su formación? Ese era el asunto. El por qué Voldemort había ido a Albania, qué hizo en ese país por tanto tiempo, eran algunas de las preguntas básicas, y no tenían respuestas. Y lo más curioso: tras la caída del Señor Tenebroso, Albania vivió desastres mágicos de magnitudes mayúsculas que nadie pudio explicar. Era el refugio de los Mortífagos que habían huido, y si no, la magia oscura era muy fuerte en esa zona. De ahí la decisión de enviar a Teddy a Albania, en busca de respuestas. Y al parecer había llegado la primera, escrita en el envoltorio que trajera Widge. Papá Harry: ¿Cómo están todos? Disculpa la demora de Parrywidget, es que estaba nevando mucho por acá y me daba miedo enviarla sola en este largo viaje. Ante todo debo decirte que he contactado con los diplomágicos británicos acá y me han ofrecido su mansión para que esté unos días —gracias a que les dije que soy tu hijo y me ha enviado el Ministro—. La Alianza Mágica Albanesa, AMA, mantiene un riguroso control sobre todo lo que entra y sale vía lechuza de acá. Por eso he puesto unos conjuros anti lectura, limitando a tu persona la capacidad de ver esta carta. Albania no es un lugar tan oscuro como pensamos, pero no te puedo negar que hay algo, que huelo magia tenebrosa en el aire. La AMA tiene muchos conflictos internos, y hay una disputa por el poder entre los magos tradicionales y los de esta generación. Los más jóvenes quieren eliminar todo eso de la sangre pura y las diferencias entre magos. Pero eso no les conviene a los dinosaurios que están en el poder, porque toda su política se basa en mantener lo escrito. Va a haber un conflicto, papá. Los viejos anunciaron que no quieren verse obligados a utilizar su arma secreta; pero en caso de ser necesario no dudarán. Además, la semana próxima se presentará a una de las propuestas de la AMA para encabezar su Consejo. Te juro que tengo el presentimiento de que Circe está inmiscuida en el complot, no sé por qué. Esa enorme seguridad con que hablan los preservadores de la pureza sanguínea me da mala espina… Un abrazo enorme para todos YO PD: Dile a mis tíos Ron y Hermione que los extraño también. Harry terminó de leer la carta en voz alta y miró a Ron, quien se mostraba algo pensativo. — ¿Crees que Teddy esté en la pista correcta? — preguntó a Harry. El Jefe del Departamento de Aurores asintió y se quedó en silencio unos minutos, hasta que sintió un calor extraño en su mano. — ¡Harry, estás ardiendo! — dijo el pelirrojo y algo aturdido sacó su varita lo más rápido que pudo, apuntó a su compañero en llamas con la varita y gritó: — ¡Oppugno! Una bandada de pajarillos revoloteó rumbo a Harry que salió corriendo mientras trataba de apagar el fuego de su mano. — ¡Ron, qué has hecho!— gritó — ¡Te acusaré por atentar contra la vida de un funcionario del Ministerio! — Lo siento— se disculpó el Weasley y, tratando de calmarse, movió su varita formando un número ocho. Acto seguido los pájaros estallaron y la mano de Harry estuvo libre de fuego por fin— Es que me puse nervioso, ¿qué pasó? — Nada— respondió Harry examinando su túnica chamuscada —Parece que la carta de Teddy se destruiría tiempo después de que la leyera. Este chico ha aprendido bien nuestras lecciones. — ¿Qué hora es?— dijo entonces Ron más calmado, y miró a su reloj. Luego dejó escapara un resoplido y exclamó: — ¡Faltan dos horas para el almuerzo! *** Hermione se acercó a Harry y Ron durante el almuerzo. Como había iniciado el año hacía poco tiempo, tenía un montón de leyes y reformas que aprobar como Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, por lo que no permanecía mucho tiempo junto a Ron en el trabajo. O sea, las escapadas habituales al Departamento de Aurores se habían anulado de momento para que no se le acumulara mucho trabajo. En cuanto Ron la vio acercarse, corrió a meterse dos jugosos pedazos de carne en la boca, y Harry estalló en risas. Ahora no solo el pelo era rojo, sino que la cara parecía una extensión del cabello. — ¿Alimentándose bien, Weasley? Harry se volteó para ver quién les hablaba. Era Kingsley, con rostro alegre. Sostenía la bandeja con sus trozos de carne y vegetales. — ¿Quiere mi pasta?— dijo tras una carcajada el Ministro y Ron lo miró severamente. —Es que Hermione lo tiene a dieta, y cada vez que hay carne trae brócoli picado en su bolso, para sustituirlo por el alimento habitual que consume Ron en el Ministerio— dijo Harry divertido y luego hizo una pregunta a Kingsley sobre una investigación pendiente del Ministerio. —No se preocupe, le avisaremos más tarde— dijo el Ministro y se retiró a almorzar. Hermione llegó por fin hasta la mesa y, tras observar la bandeja vacía de su esposo lanzó una mirada reprobatoria a Harry. — ¡Debías velar por su dieta! A fin de cuentas es tu mejor amigo y cuñado, ¿no? Y tú —dijo dirigiéndose a Ron— deberías cuidarte más. ¡Mira qué gordo estás! Y así empezó una discusión como las que tenían habitualmente en Hogwarts que terminó, para variar con Hermione poniéndose en pie y retirándose a comer a otra mesa. — ¡Mujeres! —Dijo Ron— se vuelven odiosas con la edad… A los pocos segundos llegó volando hasta ellos una palomita de papel que se detuvo en el aire y se desdobló, solo para mostrar las letras “Aún puedo escucharte”, y la firma de Hermione debajo. Sin embargo, lo que parecía un día como otro cualquiera, sin novedad, dio de momento un giro inesperado. Como ya habían terminado el plan de comprobación de la seguridad en Hogwarts, Kingsley ordenó a Harry y Ron que debían ir a la escuela para comenzar los trabajos. Así, ambos aparecieron en Hogsmeade y, una vez allí decidieron enviar un patronus a McGonagall para que alguien los llevara formalmente al interior del castillo. Después de media hora, que pasaron en el Cabeza de Puerco conversando con el anciano Aberforth, apareció Luna Lovegood junto a su esposo Rolf, un hombre de pelo negro, pero iguales ojos soñadores que los de su amiga. Harry y Ron recibieron un caluroso abrazo de Luna y un fuerte apretón de manos de Rolf. De esta forma, fueron conducidos hasta los carruajes tirados por los Thestrals, que incluso Ron comenzó a ver, después de la Batalla de Hogwarts cuando muriera uno de sus hermanos. —Y cuéntame Luna —comenzó su conversación Harry — ¿Me han dicho que hay una nueva empleada en la cocina? —Ah, sí —dijo Luna— ella está a cargo de los elfos domésticos. Es muy hermosa, creo que es veela. Lily y ella se llevan de maravillas, según me han contado ambas. — ¿Ambas?— preguntó Harry— ¿Eres amiga de esa mujer? —Sí —dijo Luna— Tomamos té todos los viernes. Lily es muy inteligente, y Tina también, aunque sospecho que es squib o algo así, porque no le gusta mucho hablar con Lily de los hechizos, ni la varita. Nunca la he visto con varita… ¡debe ser muy triste no tener una! — ¿Tina me has dicho que se llama? —Así es, Tina. Aunque su apellido solo me lo ha revelado a mí… ¡Es un poco tonto esconderlo! La gente no debía juzgarte por tu nombre. —Luna, ¿pero que apellido podría ser tan malo como para no querer que los demás lo sepan?— intervino entonces Ron. Rolf seguía en silencio, conduciendo el carruaje. —Sé que no juzgas a nadie, Harry. Tú mismo debes llevar la carga Potter al igual que tus hijos, y no por eso debe juzgársele ni bien ni mal… —Luna— rogó Harry — Dime cuál es su apellido. —Muy bien. El apellido de Tina es Grindewald. 2 Regreso a Hogwarts ¿Grindewald? ¿Acaso Luna había dicho que su hija se había hecho la mejor amiga de una Grindewald? ¿Cuántos en el mundo mágico podrían tener el mismo apellido? —Es pura coincidencia de seguro, ¿no, Luna?— dijo Ron. Aún se hallaban de camino al castillo en un carruaje de thestrals guiado por el esposo de Luna, Rolf. —No me parece —dijo el conductor— Yo mismo fui hasta el castillo a verla en cuanto supe, y es una mujer maravillosa, te lo aseguro. A Harry aquello le parecía un macabro juego del destino en su contra. Primero Circe, una jovencita seguidora de Lord Voldemort, que era capaz de todo en nombre del Señor Tenebroso; y ahora sentía que caía más profundo en el abismo. ¿Cómo era que después de tanta paz, dos oscuros personajes del pasado revivían para atormentarlo? Estas eran las situaciones en las que debía aparecer Dumbledore para aconsejarlo, o tal vez para dejar escapar una frase inteligente que lo dejara más desorientado que al principio. La altísima silueta del castillo apareció de pronto ante ellos, haciendo que Harry recordara la alegría que le daba sentirse “en casa”. Ahora tenía un hogar propio, con su familia, pero nada se comparaba al primer hogar verdadero que conoció: Hogwarts. Las rejas hechizadas estaban allí, listas para impedirles el paso. Este podría ser el primer lugar para comprobar la situación del castillo en lo que a defensas se refería. Harry no sabía si cumplir con su trabajo o correr a conocer a Tina Grindewald. La familia estaba primero. — Ron— dijo— yo acompañaré a Luna adentro. Rolf podría quedarse aquí para que intentes forzar la entrada del castillo, como habíamos planeado. — Sí, jefe— dijo Ron sonriente. Luna descendió del carruaje en brazos de Rolf que la cargó, la elevó por encima de su cabeza y la colocó en el suelo suavemente, como si fuera una mota de algodón mecida por el viento. Ella lo miró con sus ojos soñadores, y Harry supo que entre Luna y su esposo había un amor que solo había visto entre Hermione y Ron, o en los ojos de Ginny cuando lo miraba. Luna tomo del brazo a Harry y se detuvo frente a la reja. — Ábrete, por favor— dijo con voz dulce, dirigiéndose a la reja. El metal rechinó y la reja de abrió lentamente, de par en par. Harry miró a su amiga del antiguo ED, con la intención de adivinar cómo era posible un prodigio de tal magnitud. — ¿Y tu varita?— preguntó Harry. — ¡Oh! La he dejado. Ya está un poco vieja, y la conservó como el tesoro que me acompañó en algunos de mis mejores años: el ED, cuando la batalla del Ministerio, cuando Quién-Tú-Sabes cayó… Ella y yo nos entendemos bien, y no siempre la necesito. Podemos lograr grandes cosas confiado en nosotros mismos. —Pero…la reja… —Se abrió porque así se lo he pedido. ¡Todo tiene vida, Harry! Solo hay que saber cómo llegar al corazón de las cosas… Harry continuó en silencio, analizando la sabiduría ingenua que aún conservaba Luna. Tenía mucho que aprender de ella. Cuando llegaron a la entrada del castillo, Lily se hallaba sentada en un banquillo cercano, esperando a su padre. Al verla, Harry abrió los brazos y ella salió corriendo a su encuentro, para lanzarse sobre él. — ¡Viniste! La profesora McGonagall me dijo que pasarías por acá y te he estado esperando. Falté a la clase de vuelo para verte. — ¡Hija!— exclamó Harry. Las clases de vuelo estaban entre sus preferidas. — Albus se ha quedado un poco más de tiempo con Slughorn haciendo pociones extras. Parece que se le da bien la materia. «Como a mi madre y a Snape» pensó Harry. — ¿Has visto a Hugo y Rose? —Sí. Rose y Roxanne, la hija de tío George, estaban en la oficina de McGonagall intentando rescatar a Hugo y Fred de un castigo por traer bombas fétidas a la escuela. Pero por favor… ¡que tía Hermione no se entere! — No te preocupes. No le diré nada. Harry permaneció conversando con su hija unos segundos más hasta que apareció por el pasillo su otro hijo, James, vestido con el uniforme de Quidditch. — ¡Papá! ¡Viniste a ver el partido!— gritó. ¿El partido? —Hoy me estreno como buscador de Gryffindor. ¿Buscador de Gryffindor? —Hijo —dijo Harry tras abrazarlo— Por supuesto que he venido a verte. *** Aunque Harry disfrutaba siempre de un buen partido de Quidditch, aquel se había alargado infinitamente. Estaba desesperado por conocer a la famosa Tina Grindewald y, era duro reconocerlo, pero James no era precisamente un as del deporte. El Buscador del equipo contrario (Hufflepuff), revoloteaba sin cesar por todo el estadio, y él ni se inmutaba. Estaba como atontado. Lily, a su lado, gritaba y gritaba a su hermano que se moviera, que iban a perder “el maldito partido de Quidditch”, palabras ante las que Harry debió detenerla y decirle que si no quería lavarse la boca con jabón, intentara no gritarle más a su hermano. Para colmo, el equipo de Gryffindor se había quedado sin arquero, pues era Hugo y, según las últimas noticias, McGonagall aún no decidía qué castigo imponerle por su desobediencia. Tres horas duró el partido. El Buscador de Hufflepuff logró por fin atrapar a la snitch dorada tras mucho sudar en un derroche de incapacidad deportiva que hizo a Harry sentir vergüenza ajena. Cuando por fin se paró del asiento —del que ya se sentía parte— solo atinó a aplaudir y gritar “arriba Gryffindor”. A lo lejos vio a Albus, muy cerca de Slughorn, haciendo apuntes y recibiendo palmadas de aprobación del maestro, al tiempo que observaba a James, muy complacido. Se acercó a su hijo, le depositó un beso en la mejilla e intercambió unas palabras con su antiguo maestro de pociones. — Profesor… — ¡Harry querido! Ya nunca te acuerdas del viejo Horace, después que tanto te enseñé…y me enseñaste. Hace un momento lo comentaba con Albus Severus: desde mi ilustre clase del 29, jamás había tenido tantas personas con talento para las pociones como tu madre, tú y Snape por supuesto. Aunque, claro, él no estaba en mi Club. — ¿Y todavía mantiene ese club? — ¡Oh, sí— dijo Slughorn acariciando su bigote de morsa —Por supuesto…y adivina qué…¡tú estás en la repisa! — ¿En la repisa?— dijo Harry con alegría fingida — No es para tanto, profesor. — Sí, sí, sí. Y no solo por derrotar a Ya-Sabes-Quién; sino por darme además a uno de los más talentosos alumnos que he tenido. Todo el día está pegado a u libro de pociones que encontró por ahí, y su rendimiento en la asignatura ha mejorado considerablemente… —Puro talento— dijo Harry, y se puso mentalmente como tarea revisar el material escolar de sus hijos. —Bueno, ha sido un placer verte de nuevo, muchacho. Ahora me voy a las mazmorras que tengo clase con Ravenclaw y Gryffindor. Me llevo a tu hijo otro poco. Slughorn dio media vuelta, y Harry le dijo adiós a su hijo, lanzándole una mirada de orgullo. Luego se volteó hacia Lily y le dijo: —Bueno, he venido a conocer a tu nueva amiga. A Tina. — ¿En serio? ¿Y cómo has adivinado su nombre? —No lo he adivinado. Luna me lo ha dicho. — ¿Mi madrina te lo dijo? ¡Ella es también mi buena amiga! ¡A las dos nos encantan los torposolos! Iré por Tina, ya vuelvo. ¿Torposolos? Esta hija suya tenía mucho de Lily, pero por el camino que iba, también tenía mucho de Luna. Harry estuvo cinco minutos más esperando en la entrada al campo de Quidditch, donde su hija lo había dejado. Dedicó ese tiempito a recordar sus buenos tiempos de Buscador y a pensar cómo consolar a James, que de seguro estaría destruido tras la derrota en su primer juego. Cuando más sumido estaba en sus pensamientos, hasta él llegó una voz femenina que, dulcemente, le dijo: -¡Señor Potter! Gracias por venir. 3 Primer encuentro con Tina Una voz femenina muy conocida por Harry llegó a sus oídos. Se dio la vuelta y allí estaba parada la directora de Hogwarts, Minerva Mc Gonagall. —Buenas tardes Sr. Potter –giró ligeramente la cabeza y dijo—Weasley. —Igualmente Minerva— respondió el Auror. —Hola, profesora— dijo Ron con un tono temeroso, como si aún tuviera once años. —Kingsley me avisó que vendrían a hacer una inspección –dijo McGonagall— ¿por dónde desean empezar? —Nos gustaría conocer al nuevo personal— exclamó Harry. De esta manera la profesora los escoltó al Gran Comedor. Caminaron hasta llegar al Gran Comedor, luego entraron y siguieron por una puertecilla detrás de las sillas de los profesores. Bajaron unos escalones hasta llegar frente a un cuadro de frutas, y McGonagall tocó una pera, tras decir “Cromos de Chocolate”. El cuadro se separó y dejó ver un hueco redondo en la pared. La directora se acomodó la túnica y subió al pasadizo, con su varita destellando. Tras unos metros de oscuridad iluminada por el hechizo Lumus de Minerva, se fue vislumbrando un destello mayor proveniente del final del túnel. Hasta los oídos de los tres magos llegó un sonido extraño, y la temperatura se fue haciendo más cálida. McGonagall descendió por otras escalerillas y, ante Ron y Harry, quedaron las cocinas de Hogwarts. Pocas veces Harry había sentido que no podía describir lo que veía. Las cocinas de Hogwarts eran un continente, un mundo aparte del castillo, pero a la vez inseparable de éste. Varios elfos, menos de los que Harry imaginaba, se dedicaban a pelar frutas, picar ingredientes y revolver los contenidos de las grandes ollas de comida. Sin embargo, todo permanecía relativamente silencioso. Solo se podía escuchar el sonido de la comida y el chisporrotear de la magia élfica volando de aquí para allá, golpeando cajas y haciendo volar granos, legumbres y vegetales por todo el lugar. Más alejado de la entrada, había un atrio vacío. — ¿Qué es?— preguntó Harry, disimulando su desesperación. — Desde ahí Tina, nuestra nueva empleada, se encarga de añadir y supervisar los ingredientes de nuestras cenas, almuerzos y desayunos. Es muy diestra en los hechizos domésticos. Harry lo entendió. Los elfos se dedicaban con su magia a la parte de refinar los alimentos para cocinarlos, y Tina, agitando su varita de un lado a otro, era le verdadera cocinera. Impresionante. Debía ser un as de la magia casera. —Vayamos mientras tanto a los Invernaderos— sugirió Ron, a quien el estómago había comenzado a sonarle solo de respirar el delicioso aroma de los panecillos de canela que estaban cocinándose en los hornos. Camino a los Invernaderos, Harry se topó con su hija Lily de nuevo: — ¿Papi?, viste a Tina— preguntó. —No, cariño—dijo Harry tiernamente. Los desencuentros se habían vuelto realmente molestos. —Srta. Weasley— rezongó McGonagall— ¿Usted no tiene clase? —No profesora estoy en mi periodo libre— dijo segura Lily —De acuerdo— dijo la directora. — ¡Tina fue al campo de Quidditch! ¿Cómo es que no la viste? — Es que bajé a las cocinas. — ¡Qué mal! No sabía que irías a las cocinas. Allí la podrías haber visto en acción. EN fin, papá…Te esperará en el Gran Comedor en media hora, no te demores. Harry asintió y depositó un beso en la mejilla de su hija. Camino a los Invernaderos se encontraron a Neville que salía de dar su clase de Herbología del Segundo Curso. Estaba hecho un asco — ¡¿Harry, Ron?! Que sorpresa, me estaba acordando de ustedes, justamente acabo de dar la clase de herbología a sus hijos— exclamó sorprendido el profesor Longbottom —Ron, tu hija, Rose es brillante sí que se parece a Hermione. Por suerte si sabe del Lazo del Diablo, ¡casi nos comen vivos ahí dentro! —Gracias— respondió – Ronald confundido. Harry estuvo observando algunas plantas del Invernadero. Aunque la Herbología no era lo suyo, su formación como Auror le había dado conocimientos tan profundos como los de Neville, aunque éste fuera un experto sin comparación. Luego de hacer algunos apuntes, Harry convenció a McGonagall de que regresara a su despacho. Quería hablar a solas con Neville y Ron. McGonagall se fue, mostrando expresión ofendida y, cuando estuvo lo suficientemente lejos, Harry le preguntó a su ex compañero del ED — ¿Sabes algo sobre Tina? — ¿Tina? ¿La nueva empleada? Pues Luna me ha contado algunas cosas: es mestiza, aunque es bruja no le gusta usar mucho la magia, su madre la tuvo a los 17, poco después de ello murió junto con su esposo – relató— No sé más que eso. —Gracias Neville, cuídate— respondió Harry. Ron lo miró extrañado. Le parecía que el interés por Tina se había convertido en una obsesión implacable de su amigo: — ¿No exageras? —Ron…la última amiga de nuestros hijos casi mata a Lily. Ella es muy dulce, demasiado ingenua. Se le da bien confiar en cualquiera. —Confía tú en ella, Harry. Los dos Aurores hicieron un silencio sepulcral. Caminaron lentamente por los Terrenos de Hogwarts, como recordando su época de estudiantes. Así llegaron hasta el vestíbulo, donde estaba Lily, sonriente como nunca. La ansiedad se le notaba por encima de la ropa. Hizo que Harry la siguiera hasta el Gran Comedor, donde estaba sentada en una mesa, sola, Tina Grindewald. Era hermosa. Se daba un parecido extrañamente cercano a Circe, pero de una manera gentil. No era la imagen agresiva que daba la muchacha, la inteligencia engreída que se desbordaba de sus maneras. Tina era sencilla, poca cosa, menudita. Pero de voz profunda: —Al fin, señor Potter— dijo y se acercó a besar la mano de Harry. — ¿Qué hace?— atinó a decir el Auror. —Véalo como un gesto de agradecimiento por liberarnos de la oscuridad…momentáneamente. Tina se puso en pie. Llevaba una túnica grisácea que se arrastraba por el suelo. Parecía una dama del medioevo. — ¿Qué quiere decir? —Aquí no, señor Potter. Aquí no— dijo Tina señalando con la mirada a Lily. —Muy bien— dijo Harry comprendiendo. Debían ir a un lugar más privado — ¿Cuándo podemos encontrarnos? —El sábado, en Cabeza de Puerco, ¿le parece? Harry asintió. —Ha sido un placer. La esperaré en la mañana. —Ahí estaré. Antes que llegara el sábado, la situación se complicó. Corría el rumor de que estaban ocurriendo extrañas desapariciones en Albania, en su gran mayoría de nacidos muggles. Lo peor no era eso, sino que la ola se estaba expandiendo por Europa, y en Bulgaria estaba comenzando el desastre. Los magos franceses habían convocado a una reunión urgente de todos los Ministros de Magia de los países de la zona. Kingsley se alistaba para lo peor. —Escríbele a Teddy, Harry— suplicó Hermione— Antes de consultarte me tomé la libertad de hablar con Ginny por la Red Flu y ella está alterada, muy alterada. Teme por la vida de Teddy. Es muy arriesgado que esté solo en Albania, pídele que regrese. Las razones sobraban. Harry no había terminado de escuchar a su mejor amiga y ya sostenía pluma, pergamino y tinta. La misiva decía de esta forma. Teddy: Me he enterado de están ocurriendo extraños sucesos en Albania. Algo no encaja aquí, necesito tu apoyo ahora más que en cualquier otro momento. Sé que la carta es breve pero la escribo solo por un motivo: necesito que investigues, hay un rumor en el Ministerio, se comenta mucho sobre muertes y desapariciones en Albania. Ojalá no comprobemos que lo peor está sucediendo. Ven y dame la respuesta en persona, lo antes posible. Regresa, Teddy. Te quiero, Harry Hecha la carta, el Auror se la dio a Widge, y antes de que saliera volando, le aplicó un hechizo desilusionador. Así pasaron tres días. Harry se alistaba para encontrarse con Tina en Cabeza de Puerco cuando sintió un golpetear seco en la ventana. Era Parrywidget, posiblemente con la respuesta de su ahijado. Abrió la ventana para dejarlo entrar y fue solo entonces, que se percató de la dimensión que alcanzaba el conflicto que se gestaba. Parrywidget estaba cubierto de sangre, casi desplumado. Tenía marcas de hechizo de fuego en la cola y un ojo hinchado. No había lugar para la especulación: la carta de Harry a su sobrino, había sido interceptada por el camino. Teddy estaba en grave peligro. 4 Segundo encuentro con Tina Harry estaba preocupado por Teddy, tenía que ir a Albania para encontrar a su ahijado, pero no sin antes ir al Cabeza de Puerco para charlar con la señora Tina, por lo cual estaba obligado a esperar. Por fin llegó el sábado, Harry ya tenía varios minutos esperando fuera del Cabeza de Puerco y prontamente Tina lo sorprendió por la espalda. Llevaba su mandil y un guante de cocina -Lo lamento mucho señor Potter, pero tuvimos un retraso en la cocina, unos elfos empezaron a jugar con la comida y bueno ya sabrá como terminó todo- dijo -No se preocupe Tina, no tenía mucho tiempo esperando- dijo Harry, algo nervioso- Ahora entremos y conversemos. Ya dentro del cabeza de Puerco, y luego de saludar cálidamente a Aberforth, ambos tomaron asiento alejados de la entrada. -Bueno señor Potter, sé que esta información es muy importante para usted así que trataré darle todos los detalles. Sé que mi apellido puede ser algo imponente, pero solo soy sobrina de Gellert. Nunca seguí sus creencias sobre los no mágicos y los mestizos, pero si le tuve mucho cariño, era un buen hombre con un mal camino… Harry recordó por un momento la historia de Albus Dumbledore joven, y luego dijo: -No niego que su apellido me puso a pensar; pero ahora que la conozco personalmente, veo que no es como su tío. »Parece usted una persona bien intencionada. Debo pedirle disculpas, pues tuve sospechas cuando me contaron de su ascendencia. Harry quedó incómodamente en silencio por unos segundos y luego de que Aberforth les trajera un par de whiskeys de fuego, Tina continuó: -Después que el tío Gellert fuera encarcelado, mi familia huyó, casi exiliada hacia Albania, y allí estuvimos varios años, e incluso fuimos visitados por alguien a quien usted conoció muy bien: Tom Riddle…¿Quién diría que un muchacho tan apuesto se convertiría en el mago tenebroso más peligroso que hayamos visto? Eso decía mi madre cada vez que se enteraba de alguno de sus crímenes. Ella si lo conoció, yo no… – suspiró la bruja mientras divagaba. En ese momento se escuchó un ‘crac’ y una cabellera roja se dejó asomar por una de las ventanas. Era Ron que había aparecido frente al Cabeza de Puerco: -Harry rápido, tenemos que irnos. ¡Algo sucede! -¿Qué sucede Ron?- respondió Harry, aturdido. -No hay tiempo de explicarte tenemos que ir al Ministerio ya- dijo agitado el pelirrojo. Harry se levantó, dispuesto a despedirse, mientras le sostenía la mirada a Ron, quien se veía muy alterado. Tina le sostuvo el brazo: -Señor Potter es mejor que se vaya, pero tengo que darle esto, en vista de que nuestra conversación se ha interrumpido forzosamente- dijo Tina y extrajo una varita de su mandil. No era muy hermosa, la verdad, hasta parecía algo marchita. Apuntó el objeto a su cabeza y un haz de luz se desprendió de su sien. Luego, un hilo plateado quedó pendiendo de la punta tallada de la varita, reluciendo, brillando con luz propia por unos segundos hasta que cayó dentro de la copa vacía donde unos minutos atrás estuviera el whisky de fuego. - Tómelos. Espero que estos recuerdos le sirvan en su búsqueda, señor Potter. No soy muy buena con la magia, solo sé hacer hechizos domésticos…pero este aporte puede esclarecerlo en su búsqueda. Harry tomo la copa mientras le agradecía. Harry y Ron desaparecieron a la vez fuera del cabeza de Puerco, mientras Tina les lanzaba una mirada amable. Cuando recuperaron los sentidos, estaban en aquel callejón donde se encontraba la caceta telefónica que sirve como entrada de visitas al Ministerio. -Apresúrate tenemos que entrar- dijo Ron mientras sacaba un galeón y entraba en la caceta -¿Por qué por aquí Ron, qué está pasando? -Es algo bueno, ya lo veras. Ambos magos entraron en el Ministerio, y vieron personas apareciendo: toda la Red Flu estaba saturada. -¿Qué es esto? gritó Harry mientras todos los que aparecían se remolinaban por los pasillos del Ministerio. -Son personas de Albania- contestó Kingsley que había llegado justo detrás de ellos -La AMA nos ha informado de que ha habido demasiadas desapariciones así que decidieron enviar un no tan selecto número de diplomágicos tanto de Albania como cónsules de otras partes del mundo que trabajan en Albania. El Ministro albanés ha decidido que estarán más seguros aquí, y me temo que las cosas se complicaran aún más. -Tenemos que ir inmediatamente a Albania a terminar de investigar y resolver esto de una vez por todas- dijo Ron con una voz muy decidida. -Sí, estoy de acuerdo contigo, pero tengo que ir a un Pensadero… ¿por qué no vas mientras por un Traslador?- dijo Harry. -Usa mi Pensadero Potter, tengo uno en mi oficina, déjame dirigirte hacia allá- Kingsley agitó sutilmente su varita y un pasillo alterno apareció por detrás de las paredes -El pasillo conecta directamente con mi oficina, date prisa. Harry comenzó a caminar por el pasillo hasta que llegó a la Oficina del Ministro, y al entrar vio un Pensadero suspendido en una repisa colgada encima del escritorio del Ministro. No era como el de Dumbledore. Tenía talladuras que recordaban a grandes jefes de tribus africanas y leones por todas partes. Con la copa de whisky aun en la mano, Harry se acercó al Pensadero y vertió los recuerdos de Tina Grindewald. El destello plateado se arremolinó en el recipiente y Harry se acercó, para mirar… 5 En el Pensadero En cuanto Harry introdujo la cabeza en el Pensadero, cayó por una especie de túnel y se detuvo en el suelo, donde quedó de pie, como depositado. La escena era bastante peculiar. Había una niña muy rubia, que Harry asumió era Tina Grindewald, con una maleta sentada en la entrada de una casa. Era un lugar bastante sombrío. Por un lado y por el otro había plantas secas, como si hubiera ocurrido una catástrofe nuclear recientemente. La casa era de madera. Estaba algo maltratada por el tiempo, aunque tenía unas macetas con unas margaritas amarillas que disimulaban un poco el ambiente tétrico que creaba la suciedad. De adentro salió una mujer como de unos 50 años o menos, con un delantal y sosteniendo una carta. «Ya la he leído» la mujer tenía rostro gentil « ¿Qué esperas? ¡Pasa!» La mujer recogió las maletas de la niña y fue adentro. Sin darse cuenta cayó la carta del bolsillo del delantal donde la había puesto y la niña la leyó. Harry se acercó para visualizar lo que decía. En una caligrafía apretada y poco legible Harry distinguió algunas frases como «Queremos alejarla de Quién-Tú-Sabes. Él ha estado hace poco por la casa averiguando por Deimos y su teoría de la magia sin varitas» Más adelante decía: «Tom Riddle estuvo aquí hace años, antes de ser el terrible mago que tiene en puro temblor a los británicos. Por esa época parecía un amable muchacho solo interesado por las tonterías de Deimos; pero, amiga, esta vez es serio. Cuida de Tina, es muy importante que ella esté viva». Luego todo alrededor de Harry se arremolinó y apareció ante otra escena. Parecía un parque infantil. Había una niña como de 5 años, y Harry asimiló que se trataba de Tina, pero se confundió. Esperó que algo ocurriera. Entonces aparecieron dos niños más… -Miren a la rara- dijo una niña - Si, es tan extraña- dijo un niño -Circe es extraña, tan triste, tan anormal- exclamaban los niños a carcajadas En ese momento la rama de un árbol se cayó y los pequeños salieron huyendo. De detrás de un árbol salió una muchacha mayor. Era Tina, quien tendió su mano a Circe y ella corrió llorando a abrazarla. ¿Acaso era Tina la madre de Circe? La escena cambió. Tina era más adulta al parecer tenía 27 años. Se encontraba tomando té junto a la misma mujer del principio, solo que esta vez era una anciana. -Hay algo que debes saber. Tus padres habían conocido a un joven, Tom, si bien recuerdo ese era su hombre, Tom Riddle, apuesto que tu… -¡Yo sé quién es! Y sé qué quería… Deseaba las investigaciones de mi padre sobre la autonomía del mago, estoy segura de que él mató a mis padres por eso. - ¿Cómo lo sabes pequeña?- preguntó confundida la señora. -Papá, dejo esto- dijo mostrando una pequeña botellita- Creo que ya lo preveía, desde el momento que supe que Tom fue a buscarlo la primera vez… » ¿Recuerdas mi herencia? En ella estaba el Pensadero con una nota. Así lo descubrí. - ¡Por eso el Señor Oscuro te busca! Tus padres vinieron aquí por protección, sabían que él trataría de reclutarte. - ¿Por qué? -Porque tú, al igual que tu padre llevan el apellido Grindelwald… Eso significa que son familia de tu tío, el famoso mago oscuro Gellert Grindewald. -¿Qué hago? - Investiga, Tina. Por una razón tus padres dejaron de enviarte a Hogwarts. Por una razón solo te permitieron aprender hechizos de poca complejidad: ¡para que no te vieras tentada por las increíbles cosas que podrías lograr! Tú, Tina, podrías llegar a independizarte de la varita… Entonces se escuchó un ruido, y Harry pudo ver una cabellera rubia que salía corriendo. Circe había estado escuchando a hurtadillas. La escena volvió a cambiar. Parecían ser montañas. A Harry se le puso la piel de gallina con lo que vio… Estaba en el Bosque Prohibido. Al parecer Tina estaba oculta. Circe se encontraba sosteniendo la Piedra de la Resurrección. -Dime anciano- dijo desafiante –como hago para… -Niña…-dijo una compasiva voz- no te dejes guiar por esos infernales cuadernos, no te guíes por el mismo odio por el que él se guió. -Usted sabe y me lo va a decir tarde o temprano. -Soy simplemente un espíritu, ya no poseo los mismos conocimientos que en vida. Harry se quedó de piedra. ¿Cómo se le había ocurrido a Circe consultarlo con Dumbledore? El ambiente comenzó a tomar otra forma. Ahora Tina se encontraba en Ollivanders -Buenas tardes- dijo, entrando al recinto. -Hola, ¿qué ocurre? -Es mi varita, no funciona bien. -Ven aquí- dijo el señor Ollivander tomado la varita y la mano de la joven- ¿Usted está segura que ésta es su varita? -Sí, absolutamente. -Bien es difícil de explicar…- dijo Ollivander, enigmático. Hizo silencio, fascinado y luego dijo- Usted señorita, ya no requiere de esta varita -¿Por… por qué? -Usted ha logrado romper el vínculo entre la varita y su amo…Creo. Harry sacó la cabeza del Pensadero con la expresión desfigurada. Tocaron la puerta y Harry la abrió. -Puedo pasar?-dijo Ron -Si adelante. -¡Wow! Con que así es la oficina del Ministro de Magia- dijo, observando a su alrededor, maravillado -¿Qué ocurre Ron? -Nos marchamos mañana a Albania. La gente de la AMA va a presentar al mundo su arma secreta. 6 De viaje a Albania Harry llegó lo más temprano que pudo al Ministerio. Ron le había dicho que era mejor que fuera a descansar, él se quedaría de guardia. Al entrar a su oficina Harry vio a Ron dormido en su silla y pese a la situación decidió jugarle una broma a su cuñado: tomó su varita y la apuntó a su garganta -Ronald Bilius Weasley, ¿se puede saber qué estás haciendo?- vociferó Harry imitando la voz de Hermione. Ron se levantó de un salto. -Muy gracioso, solo estaba descansando un rato- refunfuñó mientras se despabilaba -Bueno me alegro que ya estés descansado y despierto, ahora vamos por el Traslador tenemos que irnos lo más pronto posible. Harry y Ron caminaron hacia el ascensor mientras veían al ministro caminar rápidamente junto con un diplomago de Albania. Parecían discutir sobre la estancia que le habían asignado, El Caldero Chorreante -Señor Ministro, le exijo que me consiga un mejor lugar que esa pocilga, por favor, ¡usted sabe quién soy yo!- decía el extranjero con un acento muy peculiar. Llegando a la Oficina de Trasladores se encontraba Rita Skeeter, lista para tratar de sacar algún chisme a los Aurores -¿Ya está listo el Traslador que le pedí señorita Skeeter?- preguntó Ron rápidamente. -Sí, señor Weasley, es aquella tetera de porcelana de allí. Tienen un minuto Harry y Ron caminaron hacia la tetera y una vez junto al traslador, sintieron que alguien más entraba a la habitación: era Hermione. Se veía muy hermosa y sostenía una bolsa de papel. Corrió a abrazar a Ron y luego de besarlo, abrazó a Harry. Tendió la bolsa a su esposo y les dijo: -¡Quiero ir! No me gusta que vayan a Albania en una misión tan peligrosa y si compañía. -Muy bien, Hermione. ¿Kingsley sabe que te marchas? -No, en realidad; pero no le importará. ¿Quieren compañía o no? -30 segundos, señor Potter- dijo Rita Skeeter, que había tomado interés en lo que decían los amigos. -Necesitaremos toda a compañía que esté disponible- dijo Harry y puso una mano en el Traslador, luego Ron la suya, después Hermione que había hecho una seña y finalmente una mano fina que Harry reconoció: Ginny. Sintieron un tirón en el estómago y sin más desaparecieron, mientras se arremolinaban sobre si mismos hasta que divisaron un claro de un bosque, se soltaron de las manos y comenzaron a caminar en el aire hasta tocar el suelo -Por las calzas de Merlín, aun no me acostumbro a los Trasladores- dijo Ron, quien se había empalidecido por las náuseas. -Ginny- dijo Harry a su esposa, sorprendido. -No esperabas que Hermione me excluyera esta vez, ¿o sí? Me aburría en casa, así que nada mejor para alegrar el alma que una buena aventura con mi esposo el día de nuestro aniversario. ¿Su aniversario? Harry lo había olvidado, por completo. En más de 20 años de relación con Ginny jamás había olvidado la fecha en que se hicieron novios, ni siquiera cuando huía de Lord Voldemort. Se estaba poniendo viejo, sin dudas, y no se perdonaría esa falta de memoria. Ginny lo miró dulcemente, con su pelo rojo batiendo por la brisa que había en el bosque. En los ojos de ella Harry encontró una señal de perdón. -En marcha- dijo Ron- Tenemos un largo camino hasta la frontera mágica. Hermione tomó de la mano a Ron y Harry a Ginny. Se pusieron en marcha durante horas, en las que solo se detuvieron a comer por espacio de 65 minutos. Esta vez Hermione había roto la dieta de Ron y le había traído hamburguesas de carne, no sin antes decirle que esta era “una situación de emergencia”. Cuando la noche comenzó a caer, se detuvieron de nuevo, ante una seña de Hermione. -¿Escuchan eso?- dijo ella. Todos se pusieron atentos. El clima estaba peculiarmente raro: había mucha oscuridad y la neblina no los dejaba ver más allá del lugar donde permanecían. Por suerte la tranquilidad del bosque les permitió escuchar voces a lo lejos, en otro idioma. Por el tono de esas voces parecía que estaban trabajando en algo y se escuchaba como dejaban caer cosas pesadas, y después de un silencio que no duró mucho, se escucharon rápidos pasos entre los árboles -Madre mía, ¿reconoces ese ruido Harry?- dijo Ron. -Me parece familiar pero no sé qué es- dijo Harry mientras arqueaba las cejas en señal de duda. -HARRY, SON ACROMÁNTULAS- gritó Ron y se empalideció. -Cálmate, amor. ¿Recuerdas el hechizo?- dijo Hermione- Respira…1…2…3…Respira de nuevo y dímelo suavemente. -Araña exumai- gritó Ron desaforado una y otra vez mientras veía que las gigantescas arañas comenzaban a aparecer de detrás de los árboles. Hermione, Harry y Ginny formaron un círculo y pusieron sus varitas en alto. Comenzaron a moverlas diestramente lanzando chorros de luz de un lado a otro, intentando detener la horda de acromántulas que sobre ellos se lanzaba. Hermione por su parte, junto a Ginny, se detuvo un momento para conjurar un escudo que los protegiera en caso de que los animales llegaran hasta ellos. Diez minutos duró la invasión de arácnidos, tras los cuales Harry dijo: -Tengo una idea, ¡cúbranme! El Jefe del Departamento de Aurores salió corriendo en dirección a donde salía la mayor cantidad de animales y apuntó su varita al suelo del bosque. Murmuró una especie de poema en latín (un antiguo hechizo sin dudas) y de la punta de su varita salió una columna de luz naranja que golpeó el suelo y lo quebró. Harry sintió que la varita se le iba a quebrar en cualquier momento, comenzó a sudar y a tratar de mantener la columna de luz que, estaba seguro, lo salvaría de las acromántulas. -¿Qué está haciendo?- preguntó Ginny, que ya estaba algo cansada. -Es magia antigua- dijo Hermione- Debe ser un conocimiento único que Kingsley compartió con él. »Está tratando de separar esta parte de la tierra de aquella. Intenta crear un barranco o algo así para contener las arañas. Harry comenzó a mover la tierra. Hubo un temblor primero, casi imperceptible, pero que puso en alerta a los arácnidos. Luego la tierra se sacudió fuertemente y las gigantescas arañas salieron huyendo. Tanto Harry como Ron, Hermione y Ginny cayeron al suelo. Unos segundos más tarde se recuperaron y fueron hasta Harry. Estaba muy sudado, y pálido. Respiraba con mucha dificultad y su varita desprendía humo. -¿Harry, estás bien?- dijo Ginny. -Un poco extenuado, nada más. Para ser Jefe de Aurores debes conocer todo tipo de magia, y ésta depende mucho de tus condiciones físicas. ¡Ya no tengo 17! Denme solo un minuto y estaré como nuevo. Hermione se limpió la ropa y apuntó con su varita a la de Ron. Lanzó un hechizo y las manchas desaparecieron. En ese instante, Ginny dijo: -Está enfriando demasiado, ¿verdad? -Si, además muy rápido- dijo Harry, poniéndose alerta. -Ron, Harry, no se sienten como si estuvieran tristes- alertó Hermione. -Miren arriba- gritó Harry. Todos volvieron sus cabezas al cielo y una horda de Dementores comenzaba a rodearlos desde lo alto de los árboles que los rodeaban. -¡Expecto Patronus!- gritaron los cuatro y una nutria, un perro, un caballo y un ciervo plateados se desprendieron de sus varitas para escudarlos de aquellos espectros, la nutria de Hermione rodeo a dos de ellos haciendo que se quedaran flotando, mientras el perro de Ron arremetía contra ellos. Por su parte los patronus mayores, el de Ginny y el de Harry, salieron galopando y golpearon uno por uno hasta que se esfumaron. Sintiéndose un poco más seguros, continuaron su camino en dirección a la frontera, hasta que divisaron una cabaña. -¿Crees que todo esto se trate de Circe? Me parecen demasiadas protecciones para un bosque común- dijo Ron, preocupado por lo que fuera a suceder -No lo sé y será mejor que inspeccionemos aquella cabaña. Ya es de noche y necesitamos descansar. Harry y Ron empujaron la puerta cautelosamente, con las varitas en alto. Detrás los cubrían Ginny y Hermione. Aparentemente el recinto estaba vacío. Por dentro vieron que estaba todo tiznado como si hubiera explotado algo y hubiera esparcido más humo que fuego. Al registrar entre lo que ahí se encontraba vieron unos libros ininteligibles como si la tinta se hubiera corrido. -¿Que les habrá sucedido?- dijo Hermione hojeándolos. -Creo que sé que son, cuando vi los recuerdos de Tina hubo uno en el que hablaban de los diarios del padre de Tina, que contenían unas investigaciones que a Voldemort le interesaban mucho, por eso los visitó cuando estuvo aquí en Albania, su hija los debió haber estado usando. -¿Su hija?- preguntó Hermione -Sí, bueno al menos tengo el presentimiento que lo es. Verán en los recuerdos vi a Circe de niña en un parque siendo molestada por unos niños, y luego corrió a abrazar a Tina. Primero creí que ella podría ser la madre de Circe, pero era demasiado joven. Así que sospecho que son algo así como primas o hermanas de crianza. O sea, la abuela de Circe adoptó a Tina un poco antes de que sus padres murieran. Al poco rato, después que Ginny y Hermione habían limpiado un poco el suelo de la cabaña para dormir, todos se fueron a dormir. Había dos habitaciones. Harry, un poco más recuperado, abrazó a Ginny y la besó. Luego extrajo su varita y la agitó. De ella salieron unas chispas que salieron volando como luciérnagas en dirección al techo de la habitación y lo cubrieron, formando una ilusión parecida al techo del Gran Comedor de Hogwarts. De pronto las tejas rojizas de la habitación desaparecieron, dejando ver un cielo muy estrellado. Luego las estrellas comenzaron a moverse y ondular, hasta que el rostro de Ginny estuvo en aquel cielo artificial. Era un espectáculo muy hermoso. Después de la punta de la varita de Harry salió un ramillete de jazmín: -Feliz aniversario Ginny. -¿Hay alguien ahí?- desde fuera de la cabaña llegaron los gritos hasta los cuatro amigos, que se encontraban preparándose para continuar viaje. Aún era de madrugada, y el sol no aparecía en el horizonte. Aquella voz que llamaba era inconfundible: era Teddy. Al salir todos de la cabaña a recibirlo, Teddy les dijo aliviado: -Papá Harry, mamá Ginny, tío Ron, tía Hermione; que bueno que son ustedes, creo que ya sé qué trama Circe. -Sera mejor que te calles niño, te nos has escapado de aquel duelo. De no haber sido por esa torpe lechuza, ya estarías más que callado- interrumpió una voz desde detrás de los árboles. Dejándose mostrar a la luz de la luna, todos vieron aparecer un grupo de magos, que tenían el aspecto de carroñeros. -Señor Potter, bienvenido a Albania. 7 Lucha hasta el amanecer Harry, Ginny, Ron y Hermione vieron aparecer un grupo de magos, que tenían el aspecto de carroñeros. -Señor Potter, bienvenido a Albania- le dijo una voz desde detrás de los árboles. Harry se acercó a ver, lentamente. No lo podía creer: era Circe. -¿Circe?-preguntó confundido. - La misma. Harry y sus acompañantes levantaron sus varitas, prestos para luchar. En ese instante un rayo de luz roja iluminó las espaldas de Harry y, al voltearse, vio que Hermione caía. Como en cámara lenta, vio a Ron precipitarse a tomarla entre sus brazos, mientras Ginny gritaba algo que solo unos segundos después comprendió: — ¡¿Qué has hecho, Teddy?! ¿Teddy? ¿Acaso él era el responsable del hechizo que tenía fuera de combate a Hermione? ¿Acaso era Circe tan influyente como para lograr deshacer todo el cariño de su ahijado y convertirlo en uno más de sus aliados? El mundo iba más rápido de lo que Harry deseaba y, de esa forma, lo golpeó un hechizo que lo lanzó unos metros más allá del lado de su esposa. Con un golpe seco, cayó al suelo y rodó un corto tramo por entre la hojarasca. La luz del día comenzaba a iluminarlo. -Hermione!- chillaba Ron desesperado, al tiempo que tomaba la varita de su esposa y comenzaba a batirse con uno de sus enemigos. Ginny, por su parte, solo podía escudarse de los agresivos hechizos que le lanzaba Teddy, por temor a lastimarlo. —Expelliarmus, Diffindo, Crucio…— gritaba el muchacho sin respirar, y chorros de colores salían de la punta de su varita en dirección a su madrina. Ginny movía hábilmente la varita de un lado a otro, creando una especie de barrera invisible contra la que golpeaban los hechizos. Luces rojas, verdes chispas y llamas de disímiles formas salían de las varitas y se dejaban ver como un espectáculo de fuegos artificiales. Harry y Circe se hallaban uno frente al otro. —Tú no puedes tener la edad que me dijiste…Tu magia es de alguien con más experiencia. Además, no tuvimos notificación de actividad mágica de menores en los lugares donde estuviste. Circe rió como loca. — ¿Sabes algo? A veces la más palpable verdad puede ser un engaño. Realmente quisiera hacerte esas revelaciones, pero no soy la persona indicada, ¿comprendes? Digamos que soy una…ilusión. ¡AVADA KEDAVRA! Harry vio el chorro de luz verde salir disparado hacia él y solo atinó a pensar en las tres D. Sintiendo un tirón del estómago primero y una compresión muy fuerte en sus pulmones después, volvió a tomar conciencia a unos metros de Circe. Se había desaparecido en el momento exacto que la maldición iba a golpearlo. Eso le dio oportunidad para tomar ventaja. Había algo distinto en Circe, un aire de estar ajena a sí misma… ¿se habría vuelto loca? Harry agitó su varita y el cuerpo de Circe quedó suspendido en el aire. No pudo mantenerlo por mucho tiempo, se sentía débil. Fue solo entonces que atinó a mirarse el brazo. ¡Se había escindido! Una parte de la piel había desaparecido, y brotaba sangre de una profunda cortada. Entre el esfuerzo por la desaparición y la cantidad de sangre que había perdido hasta el momento, el cuerpo de Harry comenzó a fallar. Primero se le doblaron las piernas, luego su varita cayó al suelo y después, Circe lo encontró. Ella levantó su varita y le apuntó. Cuando Harry pensó que había llegado su final, un caballo plateado se interpuso entre él y su enemiga y la golpeó hasta hacerla caer. Era el patronus de Ginny. Ron había derribado a dos de los carroñeros y apuntaba a Hermione: —Enérvate —le dijo. Nada había sucedido. El hechizo la había golpeado de una distancia muy corta, por lo que sus efectos eran mayores que normalmente. -Ron llévatelos- gritó Harry -No te puedo dejar aquí— dijo el pelirrojo, corriendo a ayudar a Ginny con la bruja que estaba teniendo duelo. -Expelliarmus- grito Ron -Sectusempra – dijo la bruja al unísono. -Protego- gritó Ginny en defensa de su hermano -Maldita- rezongó la hechicera. Harry, aunque débil, preveía lo que pensaba hacer Circe . Ya en pie, la rubia estaba repuesta del ataque, y el patronus había desaparecido. El auror, después de haberse lanzado un hechizo para que su herida sanara de momento, logró levantarse e interponerse entre su enemiga y su esposa. -Que ingenuo –dijo la aterradora voz de la joven- ¿acaso no has comprendido que de nada sirve sacrificarse? Tu estúpida madre lo hizo y ¿dónde está ahora? - No tienes derecho…Tus padres también murieron. ¿Ni siquiera sientes eso? ¿Quién te dijo que habían muerto? Circe no dijo nada más y levanto su varita. Harry también lo hizo. -Terminemos esto, que ya amaneció. Avada… — ¡Levicorpus! —dijo Ron desde lejos y el cuerpo de la rubia quedó suspendido en el aire. Todos los enemigos estaban fuera de combate. Circe atada a una soga invisible y los carroñeros dispersos por un lado y por otro, llenos de magulladuras. Teddy, obviamente bajo el Imperius, había sido atado por Ron. Circe comenzó a aplaudir. —Muy bien. ¡Appareil! Del suelo comenzaron a aparecer una especie de jaulas metálicas como bocas. Ron fue engullido por una, al tiempo que Hermione, comenzando a despertar, era encerrada en otra. Parecían serpientes que estaban escondidas entre la hojarasca y salían de la nada a engullir a sus presas. Harry y Ginny corrieron, y detrás de ellos iban lanzando sus mordiscos las jaulas encantadas. De pronto Harry cayó y quedó engullido por una, perdiendo el campo visual de lo que hacía Ginny. Circe cayó al suelo. —Arresto momentum —dijo suavemente y aterrizó sin recibir una magulladura. Se volteó para examinar a sus compañeros y Harry observó algo realmente extraño: entre su cabello rubio, había aparecido una porción de pelo negro. ¡Por eso no respondía las preguntas! ¡Por eso no había hecho ningún conjuro de ilusión como el que casi deja a Harry atrapado en Navidad! — ¡Tú no eres Circe! —gritó el Jefe del Departamento de Aurores. —Por supuesto que no —dijo una bruja con la mitad de las facciones de Circe— ¿No creerías que ella iba a tomar estos hechos de rutina, no? La bruja comenzó a lanzar hechizos a sus compañeros y ellos uno a uno se fueron poniendo en pie, algo aturdidos aún. —Dakerov —dijo a uno de pelo rizado— Cuéntalos. El mago se acercó a las jaulas y los contó. —Son tres más el muchacho bajo el Imperius. « ¿Tres? ¿Solo tres?» se preguntó Harry. —La muchacha pelirroja ha escapado —exclamó el carroñero. Espero que les haya gustado la primera parte.. Esperen la segunda..

Hola, como les prometi aqui les traigo el tercer libro fanfic. Si aun no han leido los dos anteriores aqui les dejo los links: Libro 1: http://www.taringa.net/posts/info/16397818/Harry-Potter-y-el-Sextante-de-Plata-libro-Parte-3-1-y-2.html Libro 2: http://www.taringa.net/posts/info/17114192/Harry-Potter-y-La-Ruptura-del-Vinculo-libro-parte-2.html Parte 1: 1 Feliz Cumpleaños El castillo de Nurmengard estaba protegido por hechizos realmente potentes. Se decía que ni el propio Grindewald en sus tiempos pudo romperlos, y pocos se habían atrevido a afirmarlo, pero también creían imposible que Voldemort, Dumbledore o Potter pudieran acabar con la antigua magia defensiva que custodiaba las frías paredes de la prisión. Los alemanes aseguraban que era más seguro un jardín a cielo abierto de Nurmengard que una de las celdas de Azkaban, por lo que Harry se sintió realmente preocupado cuando leyó en El Profeta del escape de varios reclusos de Alemania. Estaba sentado en su cómoda oficina del Ministerio, atiborrado de papeles que firmar, leyes que aprobar y otras que derogar, casos aislados que resolver y magos que precisaban de su atención. —Buenos días, Harry —entró Hermione a la oficina—, ¿día ocupado? —Así es —respondió él soplando a la taza de café que flotaba cerca de su cabeza—. Hoy es día de Atención al Mago. —Oh, sí, esos días son un desastre. Por suerte tu departamento no tiene tantas visitas como el mío. Muchos vienen a denunciar problemas de criaturas mágicas, a exigir leyes nuevas, sacrificios… Termino hecha un lío. ¿Has visto a Ron? —Tú eres su esposa —respondió Harry—, supongo que lo hayas visto esta mañana. —Ah, sí, lo vi. Pero se fue muy temprano, no sé por qué. La puerta de la oficina volvió a abrirse. —Buenos días, ¿cómo están? —era Ron, que traía algo envuelto. Se detuvo junto a Hermione y la besó. — ¿Lo trajiste? —preguntó ella. —Aquí está —respondió, señalando el paquete que sostenía. Harry seguía muy concentrado en el periódico y su café. Ginny le había prometido pasar más tarde a llevarle unos bocadillos. El día había amanecido caluroso. — ¿Nada que quieras orientarme, Harry? —dijo Ron. —No, Ron, nada, gracias. Sigue con la investigación que te dije, y estate atento, hubo una fuga masiva de Nurmengard. Harry levantó la vista para ver la reacción de sus amigos y fue justo la que esperaba. Hermione se quedó sin palabras y Ron dejó la vista perdida, como en shock. No pudieron articular palabra alguna por unos segundos y ante el silencio prolongado, Harry decidió tomar la iniciativa: —Creo que si el Ministerio de Magia Alemán lo ha revelado es porque es muy grave. Hemos tenido prófugos de Azkaban y hemos podido manejarlo sin que nadie se entere. Debe ser realmente grave. Harry respiró hondo y recogió unos archivos de la mesa. —Nos vemos luego. —Hasta pronto, Harry —dijo Ron, aun sin poder hablar fluidamente. —Nos avisas cuando Ginny llegue —dijo Hermione y se quedó anudando la corbata de Ron. El Ministerio a esa hora de la mañana era un hervidero: vociferadores para acá, mensajes para allá, magos de aspecto poco cuidado, con ojeras profundas de tanto trabajar y, de pronto, entre todos, una cara sonriente. —Potter —era Kingsley— ¿cómo estás? ¿Listo para atender las peticiones? —Buenos días, Ministro. Sí, eso creo. Nunca podré sentirme cómodo dando consultas a los magos. Soy más…de acción. —Sí, Harry, lo sé, pero es nuestro trabajo. Antes de que Kingsley se retirara con su escolta Harry alcanzó a decirle algo más: — ¿Ya leyó El Profeta? —Me temo que sí, Harry. Nos vemos luego. La mañana se le pasó a Harry más rápido que cuando usó el Giratiempo con Hermione. Vinieron magos de todas partes a denunciar actividades «oscuras» que siempre resultaban ser bromas o confusiones. Otros, simplemente, iban a pedirle a Harry recomendaciones para que sus hijos entraran en el cuerpo de Aurores del Ministerio. —Como usted comprenderá —dijo Harry a una señora vestida con un largo vestido rojo y un sombrero con murciélagos disecados— el Jefe de Aurores del Ministerio no puede dar recomendaciones porque es quien se encarga de aceptar a los muchachos bajo su custodia. La mayoría de los visitantes quedaron satisfechos, pero otra parte de ellos se fue dando un portazo y alegando que hablarían con su superior. Harry terminó agotado, con la cabeza llena de quejas y problemas. Salió de la sala de vistas orales y se dirigió al elevador, donde se encontró a Luna. —Hola Harry —dijo ella, sosteniéndose la panza. Le había crecido mucho desde la última vez que la viera. — ¡Luna! ¿Cómo va eso? —dijo Harry alegre, señalando su vientre. —Muy bien. No sabemos cuándo nacerá. Dicen que el cabello de Wiliguxis es muy útil para el embarazo. Te pones unos cuantos en el pelo y ya está. Por cierto, Ginny te está esperando, te acompaño. Luna lucía muy hermosa embarazada. Le daba a su aire de despistada un aspecto maduro y a la vez tierno. El Ministerio se había quedado de pronto en silencio, tranquilo. Era como si todos hubieran desaparecido. Cuando Harry entró a su oficina escuchó un gran grito de «Sorpresa» y Neville, Hermione, Ron, Luna, Lily, Hugo, Rose, Teddy, James y Albus Severus se lanzaron sobre él. Ginny lo besó y le dijo: —Feliz cumpleaños, cariño. Estaba viejo. Harry había olvidado que era 31 de julio. La fiesta fue muy divertida. Hermione conjuró unos pajarillos de colores que alzaron vuelo y se transformaron en confeti brillante, que mientras descendía iba tomando la forma de Harry en distintos momentos de su vida. Ron, por su parte, le entregó el paquete que había estado escondiendo toda la mañana: un plato de oro con dos escobas talladas y un cartel que decía: «Harry y Ginny-Ron y Hermione» «Mejores amigos por más de 20 años» Recordaron viejas glorias con la música de Las Brujas de Macbeth y tomaron mucha cerveza de mantequilla, como si fueran niños todavía. Luna le regaló un collar de nabos de rubí, que había pertenecido a uno de los Lovegood más antiguos —el descubridor de los torposolos— y Neville le dio una planta que cambiaba de color según las estaciones del año. Cuando estaban recogiendo sus cosas para marcharse, llegó un mensaje de Kingsley: «Querido Harry: Feliz cumpleaños. Ginny nos pidió que lo mantuviéramos en secreto. Pasa por mi oficina. Algo grave sucede» Harry se despidió cortésmente de todos sus compañeros y fue hasta la oficina de Kingsley. El Ministro lo esperaba, como siempre acompañado de su patronus. —Harry —dijo el Ministro con su voz grave—, lamento molestarte, sé que es tu cumpleaños, pero debes estar informado. —No se preocupe. Disfruto mucho de mi trabajo. —Qué bueno. Léete esto. Kingsley le tendió un papel a Harry, y él lo leyó con atención. «A: Ministerio de Magia Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Le informamos que pronto estaremos allá. Hace unos meses fueron asesinados por agentes diplomáticos de su Ministerio uno de nuestros representantes en Albania, Dakerov. Nuestra líder, C. G. iniciará las conversaciones con su Jefe del Departamento de Aurores. Atentamente, Cuerpo de TotenEssen». —No entiendo muy bien, Ministro. —Son los magos que escaparon de Nurmengard, Harry. Los TotenEssen son los magos oscuros alemanes. Y su líder es una mujer. — ¿Circe? —dijo Harry. —Habrá que comprobarlo —dijo el Ministro y comenzó a escribir una lechuza a Azkaban. 2 Azkaban En el instante que Kingsley comenzó a escribir la nota, Harry salió apresurado en busca de la jefa encargada de los Trasladores, Rita Skeeter, ya que en otra ocasión, ella le había otorgado uno. Ahora precisaba uno para poder llegar hasta Azkaban, pero la muy «periodista» no aparecía. Aturdido todavía por los tragos de la fiesta y la comida que le había preparado Ginny, Harry se tropezó por el camino con Ron: — ¿Has visto a Skeeter? No la he podido encontrar desde hace 30 minutos…—dijo Harry alterado. —Esa bruja loca debería estar en su oficina, o tratando de sacar algún chisme de cualquier lado. —dijo Ron entre risas. Siguieron caminando juntos por los largos pasillos del ministerio hasta que se toparon con Rita. —Por fin, ¿en dónde te habías metido? —exclamó Harry furioso. —Estuve ayudando un poco a Cattermole con unas documentaciones. —dijo Skeeter asustada. —Está bien, no necesito tantas explicaciones —dijo Harry un poco más calmado—. Necesito un traslador directo a Azkaban. Es urgente. —De acuerdo. La bruja se dirigió muy a prisa hacia su oficina mientras Harry volvía a la suya para enviar una carta a Hogwarts informando que debía hablar con la directora. No pasaron ni diez minutos en que un mensaje interdepartamental llegara a su oficina diciendo que ya estaba listo su traslador. Potter fue directamente a la oficina de Trasladores y se encontró con automóvil de juguete. — ¿Es este? —preguntó. La bruja solo asintió con la cabeza. —Gracias —dijo el mago y desapareció. Lo primero que hizo Harry cuando apareció en Azkaban fue empuñar su varita, solo por precaución, prácticamente era un reflejo en él. Fue de inmediato que las puertas de la prisión se abrieron y por ellas apareció el encargado sumamente furioso. — ¿Quién anda ahí? —exclamó fuertemente el hombre. —Harry Potter, jefe del Departamento de Aurores del Ministerio de Magia. Informé sobre mi llegada a Azkaban ¿y así me reciben? —pronunció con rabia al sujeto. De verdad estaba furioso, y lo peor era que Ginny lo regañaría por estar ausente en su propio cumpleaños. —Lo siento mucho señor Potter, mis superiores no me habían notificado nada sobre su visita. ¿Qué lo trae por aquí? —He venido a hacerle unas preguntas a un prisionero, por ahora necesito que me guíes con alguien que pueda ayudarme. —Claro, lo llevaré con el señor Calius, él sabe la ubicación de todos y cada uno de los reclusos. Harry entró en la prisión con su guía hasta el departamento donde se situaba Calius durante su turno vespertino. Los amplios corredores eran lo más tétrico que había visto, era como si alguien viviera en el Bosque Prohibido. Las paredes estaban repletas de un lodo por la falta de limpieza. Debido a las pocas antorchas que iluminaban el camino, Harry utilizaba el encantamiento Lumus para poder visualizar mejor donde caminaba. —Aquí es señor Potter. —Gracias señor… —se quedó esperando que el hombre le dijera su nombre. —Dígame Ernie, señor. El hombre dio media vuelta y volvió por sus pasos camino a la entrada de Azkaban. Harry quedó parado frente a un gran arco por el cual podía verse a un hombre sentado sobre su escritorio tomando café. Pidió permiso para pasar, se presentó ante el extraño que tenia de frente. — ¿Usted es el señor Calius? —En efecto, señor Potter. Recibimos su carta hace dos minutos, no nos dio tiempo a que le informemos a Ernie sobre su visita. —Descuide, no ha sido para tanto. —Bueno, en su carta explicitaba que quiere hacerle unas preguntas a un prisionero —dijo Calius con un tono más serio. —Sí, necesito ver a Circe, una joven que trajimos hace un tiempo atrás… sin magia para ser exactos. —La recuerdo bien. Sígame, por favor. Calius estaba algo encorvado, a pesar de no ser muy viejo. Llevaba un farol para iluminarse y la varita colgada en un cinturón. Siguieron caminando, subiendo escaleras, hasta que llegaron a un corredor silencioso, Harry no podía entender por qué. — ¿Por qué está todo muy tranquilo aquí? —Hemos colocado barreras mágicas para bloquear los gritos, encantamiento similar a Muffliato —explicó Calius. En un momento, el guía giró a la izquierda y siguió adelante hasta frenarse en una extraña puerta de plata. Tenía unos Dementores grabados, además de unas inscripciones antiguas que Harry desconocía. —Aquí es, última puerta del pasillo seis. Cuando termines, golpee la puerta dos veces. Harry entró muy lentamente por la puerta de plata. Era un cuarto oscuro con una diminuta ventana por la cual dejaba circular el aire. A lo lejos, en uno de los rincones del fondo de la habitación, estaba sentada una chica. Tenía un aspecto sepulcral, psicótico, era demasiado delgada, estaba pálida con un pergamino. En el momento en que entró Harry, ella se volteó a observarlo. —Hola Circe, tanto tiempo… —dijo Harry muy despacio. El aspecto era el de una anciana sin arrugas. Las ojeras casi le llegaban a los pómulos y el pelo lo tenía quebradizo. —Buenas noches señor Potter, bueno, aquí dentro no se sabe distinguir entre el día y la noche. Para mí siempre está todo oscuro. —Tú te lo has ganado. Nos diste muchos problemas… y creo que estas involucrada en algo que está por venir. — ¿De qué hablas? —las palabras de Circe llegaban a Harry en un tono demasiado pasivo. Era como si estuviera dormida o algo. —He estado encerrada aquí desde que me arrebataste mi magia. —dijo la joven subiendo un poco el tono. —Dime lo que sabes sobre los TotenEssen y Dakerov… —exigió Harry — ¿Los toten qué? Sea lo que sea lo que esté buscando aquí no lo encontrará. Lo de Dakerov lo debes recordar bien, Potter. — ¿Dakerov pudo haber estado involucrado en algo más? Recuerda que si cooperas podrías acortar tu tiempo en este horrendo sitio. —No tengo idea —dijo como para terminar la conversación y se acurruco en el suelo. —Bueno, cuando tengas ánimo para hablarme sobre lo que te he preguntado házmelo saber. Hasta luego. Terminó de hablar Harry, se dirigió hacia la puerta y cuando la estaba abriendo se oyó: «Eso solo es el principio, Potter. Lástima de ti, tus amigos y tus hijos» Harry se detuvo en el marco de la puerta de plata sosteniendo la perilla mientras Calius lo esperaba afuera. Este le preguntó el motivo de su extraña reacción, pero Harry solo quería regresar al ministerio. — ¿Que ha sucedido allí? —Nada en realidad… Hasta yo esperaba un poco más de ella, por un momento pensé que cedería y me diría algo. Lo único que tengo es que algo terrible está por venir. —dijo preocupado. Por el pasillo se acercó Ernie. — ¿Se retira señor Potter? Lo acompaño hasta la puerta, he guardado su “lujoso” traslador —dijo el empleado con tono irónico. —Están todos muy chistosos hoy día —dijo Harry soltando una risa. Se había relajado un poco. Al parecer Circe era inocente. —Un gusto haberlo conocido personalmente señor Potter. —dijo Calius. Harry levantó su brazo para saludarlo y continuó su camino hacia el ministerio, sin imaginar que volvería allí desesperado. 3 Sorpresa Solo de pensar cómo se enojaría Ginny por no estar presente en su propio cumpleaños Harry sentía escalofríos. Aunque seguía conservando su ternura de siempre, los años y las circunstancias la habían hecho fuerte, de un temperamento difícil. Harry tomó un traslador desde Azkaban y cuando apareció en el Ministerio se sostuvo por un instante de la viga de una pared cercana ya que se sentía algo mareado. Esperaba encontrar a su esposa, pero a esa hora en el Ministerio la única compañía eran los aurores de guardia y una nota: «Espero que todo esté bien, pero no te salvas de faltar a tu propio cumpleaños Harry Potter. Con amor, Ginny. » La letra elegante de Ginny logró arrancarle una sonrisa. ¡Cuánto la amaba, y a sus hijos; por fin tenía una familia, amigos, todo lo que siempre soñó! Hacía muchos años que un día como aquel, de su cumpleaños, su vida había dejado de ser gris. En esa época se preocupaba por vestir la ropa vieja y gigante de Dudley, y vivía junto a los Dursley. Lo último que supo de ellos fue que tío Vernon había muerto, ya de viejo; que tía Petunia había regresado a su perfecta casa de Privet Drive, y su primo se había casado con Eleonor una joven simpática que conoció en la universidad mientras estudiaba administración y ella derecho. Dudley no tenía hijos varones, solo una hermosa niña, Samanta, quien tendría ya unos diez u once años, los mismos que él tenía cuando todo su mundo cambió, cuando se enteró que no estaba solo, que tenía personas preocupadas porque él estuviese bien. Fue inevitable pensar en las muchas personas se sacrificaron por él: su padre protegiéndolo; su madre dando la vida para que él viviera; Hagrid, quien siempre estuvo pendiente de cualquier cosa que pudiese necesitar… El corazón de Harry se estremeció al recordar que su padrino murió por protegerlo, que Dobby incumplió la promesa de no salvarle la vida, y una lágrima cayó cuando vino a su mente todo lo que vivió al lado de Dumbledore, lo que aprendió junto a él; Snape, a quien había juzgado tan mal, pero solo quería salvarle la vida, por el amor que aún le tenía a su madre. «Era un gran hombre» pensó. Ellos ya no estaban para protegerlo o ayudarlo, ahora él era jefe del departamento de aurores, él ahora tenía la responsabilidad de velar por la seguridad de sus seres queridos, sin importar qué tuviera que sacrificar, así fuera su propia vida como hicieron muchos en el pasado. «Este cumpleaños me pone nostálgico» Sin embargo, solo necesitaba unos minutos de soledad para recordar en silencio a todos los que habían hecho posible que cumpliera un año más de vida, pero que no podrían visitarlo. Cuando más absorto estaba en sus pensamientos se abrió la puerta de la oficina y Harry pegó brinco de la silla. Hermione entró, muy alegre. Al parecer el Ministerio no estaba tan desolado como creía. —Hola Harry. ¿Cómo está todo? —Bien, todo en orden —no quería preocupar a su amiga suficiente tenía con el malestar que de seguro tendría Ginny. — ¿Aun crees que soy una niña? —preguntó Hermione frunciendo el ceño en señal de desagrado, por la evidente mentira. Harry tendría que distraerla con algo, y rápido, no quería la típica cantaleta que le proporcionaba Hermione desde que eran niños, así que pregunto: — ¿Dónde está Ron? Como atraído por las palabras de Harry, Ron hizo su entrada a la oficina. —Hola Harry, hola amor. —con un pequeño beso el pelirrojo saludó a su esposa, y para Harry fue un poco incómodo porque a pesar de los años nunca se acostumbró por completo. —Tenemos que hablar Harry —dijo Ron con tono de preocupación. —Sí, también tengo que contarte cosas. — la cara de Hermione se puso roja de la ira y dijo casi gritando: —Ustedes dos no se atrevan a ocultarme algo. Ronald Weasley, dime en este instante que está pasando. La cara de Ron se tornó pálida como el papel, haciéndolo acercase a Harry. —Harry Potter, no se te ocurra decirme que no es nada —dijo la señora Weasley dando pasos a donde estaban ellos haciéndolos retroceder hasta que se encontraron con la pared, en ese instante Harry, decidió hablar. —Creo que algo se avecina, algo oscuro. —Pienso lo mismo —se apuró a decir Ron— las fugas en Alemania no cesan, pero Hermione no quiero que te involucres en esto, es peligroso, no quiero que te pase lo de la última vez Todos recordaban el suceso con Circe y no se atrevían a mencionarlo. —Ronald, la última vez, pensé que habías muerto, eres el que menos debe hablar de eso, así que pónganme al tanto de la situación. —Al decir con suavidad esto los miró a los dos—. Quiero la verdad ahora, no se los estoy pidiendo, se los exijo. Harry y Ron le comentaron de las fugas, y de su encuentro con Circe, ella puso atención a cada una de sus palabras, y luego intervino Ron —Creo que deberíamos convocar a una reunión urgente, le enviaré una lechuza a Hannah para que prepare todo, ¿te parece Harry? —Sí, pero primero iré a Hogwarts, tengo que hablar con McGonagall. —Yo no poder asistir, esta parte la dejo en sus manos, tengo que hacer un viaje —dijo Hermione — ¿Un viaje? Amor, no me habías comentado nada…— dijo Ron. —Sí, son asuntos de la Orden. Neville me pidió unas plantas mágicas sumamente raras, él no se puede desplazar, así que iré yo. Harry notó algo raro en la respuesta de Hermione, pero decidió darle el beneficio de la duda. —Esto es más importante —intervino él. —Lo sé, pero confío en ustedes, confío en que me mantendrán informada. Además solo va hacer unos días. —Bueno chicos —dijo Harry quitándose las gafas para limpiarlas— creo que mejor me voy a casa, Ginny debe estar furiosa. —Harry —dijo Hermione mirándole a los ojos—no dejes que el trabajo te haga perder a Ginny. Ella te ama, pero no puedes siempre poner por delante el trabajo. Harry escuchó el consejo en silencio y asintió. *** Cuando llegó a casa solo estaba despierta Ginny. —Los niños se quedaron esperando para darte su regalo. Harry se sintió culpable. De seguro le habían preparado algo muy bonito y él lo había desperdiciado por estar en el trabajo. —Lo siento. —No te disculpes, amor. Te queremos mucho, y entendemos que lo que haces es importante. Solo que a veces nos sentimos un poco desplazados por el Departamento de Aurores. El rostro de Ginny reflejaba cierta ternura, y Harry la besó. —Feliz cumpleaños. —Ustedes son el mejor regalo que tengo —dijo Harry y la abrazó. —Lo sabemos —respondió ella sonriente—, sin embargo creo que tengo algo para ti que te va a encantar. Cierra los ojos… Harry cerró los ojos y a los pocos segundos Ginny le ordenó que los abriera. Ella sostenía un sobre. —Esto llegó hoy en la mañana, después de que fueras al trabajo. — ¿Una carta? Harry tomó el pedazo de papel. De seguro era una amenaza de los TotenEssen, el grupo de magos oscuros de Alemania que se habían escapado de Nurmengard. No sintió, sin embargo, presencia mágica alguna en el papel. Era de lo más ordinario que había tocado jamás. Con sumo cuidado volteó el sobre y, al ver el remitente, cayó sentado en el sofá cercano. —No te lo esperabas, ¿verdad? —dijo Ginny, sonriendo. —Es una carta de mi primo Dudley —logró decir Harry, aun asombrado y, con un pase de varita, abrió el sobre. Capítulo 4 La Carta, El alguacil, La huida Recibir una carta de Dudley era algo que definitivamente Harry no esperaba. Preocupado por lo que pudiera decir, o por si era una trampa, decidió abrirla con el mayor cuidado posible. Querido Harry: Muchas felicidades por tu cumpleaños, espero que a pesar de nuestro pasado no hayas pensado en quemar esta carta usando tus trucos. Intenté que mi madre te saludara, pero sigue dolida por lo de mi padre, que en paz descanse. Hay una razón, además de tu cumpleaños para que escriba esta carta, Samantha ha sido aceptada en esa escuela que ustedes llaman Hogwarts y ya sabes lo que eso quiere decir. Aún no se lo hemos dicho a mi madre, Eleonor cree que sería capaz de quemarla viva y para serte sincero, soy de la misma opinión. La chica se lo ha tomado con bastante calma, aunque creemos que sigue triste por lo de su abuelo. En fin, me gustaría que nos juntáramos, solo dime donde y cuando y ahí estaré. D. — ¿Qué ocurre amor? —preguntó Ginny al ver la cara de perplejidad de su esposo. —Al parecer Samantha, la hija de Dudley, es una hechicera—respondió Harry, tomando un trozo de papel y una pluma. —Increíble —exclamó Ginny— ¿No se supone que era imposible? —Realmente por la parte de mi familia sí era difícil, pero esta chica, Eleanor, no sabemos que antecedentes hay en su familia. «Estaremos en contacto» escribió Harry. Por mucho que quisiera hablar con su primo no tenía tiempo para planear una reunión. A la mañana siguiente, mientras desayunaba, apareció Lily Luna en la cocina sosteniendo una bludger: —Hola papi. ¡Mira el huevo de xonda que ha aparecido en el patio esta mañana! —Mi amor —dijo Ginny mientras movía la varita para terminar unos huevos revueltos— eso es una bludger. —Eso me dijo Albus —respondió Lily, derrotada—, ¿podrían decirle que tengo la razón? Es que siempre lo sabe todo… Salió a la tía Hermione. «Salió a Dumbledore» pensó Harry y sonrió, llevándose una taza de té con leche a los labios. Luego llegó James y tomó una tostada del plato que Ginny ponía con esmero. La madre le propinó un manotazo suave: —Todavía no se han hecho. —Hola papá —dijo James. De no ser por lo ordenado que siempre llevaba el cabello, podría pensarse que era el mismísimo Harry Potter que no había envejecido— ¿qué se siente tener 42 años? En ese instante apareció un Jack Russell plateado en medio de la habitación, el patronus de Ron. —Necesitamos que vuelvas —fue lo único que dijo el animal con la voz de su amigo. —Tengo que irme —dijo Harry poniéndose en pie. —Pero Harry…—comenzó a regañarlo Ginny. —Hablaremos luego —un beso de despedida a ella y sus hijos y desapareció en los polvos flu de la chimenea. A medida que aparecía entre llamas en el ministerio, recordaba las palabras de Hermione y se sintió arrepentido de haber dejado a Ginny en casa. Una vez dentro, se enfiló a la oficina de Kingsley, no sin antes saludar a cuanto mago se tropezaba en el camino. —Harry, gracias por venir tan rápido —dijo Kingsley al verlo entrar a la oficina. Allí estaba además Ron. Se las arreglaba para siempre llegar antes que él en los casos de emergencia. Seguro Hermione le hacía unos rápidos hechizos de aparición. —No hay de qué señor Ministro —respondió Harry. —Tenemos un problema —le dijo Ron—. Usamos un hechizo recientemente implementado en Azkaban, que pude identificar rastros de prisioneros. Había una huella en la carta que los TotenEssen — ¿De quién es? —preguntó Harry. —De Circe —respondió Kingsley. —Vamos entonces a buscarla —exclamó Harry ante la poca iniciativa del grupo. —No es tan simple —dijo Ron—. Es demasiado obvio, debieron incriminarla. —Es por eso que iremos a interrogarla —dijo Kingsley acercando una bota vieja. Al momento en que los tres ponían un dedo, Harry sintió que otra mano rozaba la suya y se posaba sobre el traslador, miró hacia el lado y vio una larga cabellera rojiza. —Esta vez no te vas a ir sin mí señor Potter —exclamó Ginny al comenzar a girar. *** Al entrar a la celda de Circe los hermanos Weasley hicieron guardia en la puerta, hablando con Calius y Ernie, mientras Harry y el Ministro hablaban con la prisionera. — ¿A qué debo su visita? —preguntó Circe desde las sombras. Estaba igual de demacrada que el día anterior. Su voz continuaba denotando oscuridad de quien no quiere seguir viviendo. —Ahorrémonos las molestias y dinos que sabes de los TotenEssen —exclamó al instante Harry, aún enojado por la presencia de su esposa en el lugar. — ¡Ahh! Entonces lo saben —dijo Circe— Supongo que vinieron a llevárselo. —No sé de qué estás hablando— exclamó Kingsley. —Pues tal vez deberías conocer a la gente que pones a custodiar a los criminales —dijo Circe como si nada– Puedo ayudarlos, sin embargo sin magia no hay mucho que pueda hacer. — ¿De quién hablas?— preguntó Harry. —De aquel que sembrará el terror en sus vidas, alguien que solo podrán vencer con mi ayuda —exclamó Circe—. Una vez que él sea derrotado, será más fácil derrotar a La Destructora. — ¿Sabes quién es? —preguntó Kingsley. —Rufar —dijo simplemente Circe. Corrieron a la oficina del alguacil de Azkaban, Silka Rufar. Estaba en su escritorio con por lo menos veinte varitas en las manos las cuales hizo desaparecer inmediatamente. — ¿Qué tal caballeros? —saludó Rufar nervioso. En las pocas visitas que había hecho Harry a Azkaban, Rufar siempre se había mostrado amable, pero desde hacía unos meses nunca recibía a los representantes del Ministerio. Se decía que había muerto un familiar suyo muy querido, y por eso estaba encerrado todo el día en la oficina. Harry, Kingsley, Ginny y Ron sacaron sus varitas por precaución. Igual lo que Circe había dicho podría ser mentira. Sin embargo, al ver que todos sacaban su varita, el jefe de Azkaban hizo lo mismo. —Vas a caer Potter —gritó Rufar en un ataque de locura— ¡TotenEssen! Entonces todo fue caos: escucharon las rocas y murallas romperse y rápidamente cayeron al suelo con heridas de diferente gravedad. Ante la visión de Silka Rufar desapareciendo, Harry y sus amigos quisieron desaparecer, sin embargo al parecer no se les estaba permitido. La isla completa caía en pedazos a las aguas y ese parecía ser su destino también, entonces se dieron cuenta de que los prisioneros desaparecían, lo cual les dio a suponer que las varitas habían parado en sus manos y que conocían algún poderoso hechizo de desaparición. —Al parecer no iremos a Hogwarts, Harry —exclamó Ron intentando hacer parecer cómica la situación. En ese momento al menos diez prisioneros aparecieron frente a ellos y los atacaron. Estaban en clara desventaja, sin embargo todos murieron aplastados por una roca que una chica rubia tiró del segundo piso. — ¿Circe? —exclamó Calius. —Vengan y escóndanse —gritó Circe enojada. Estaba herida, pero lucía una expre3sión triunfal. Hicieron caso rápidamente a sus instrucciones y treparon junto a ella. — ¿Alguna idea Potter antes de morir ahogados? —exclamó Circe. Señaló entonces al cielo, por un hoyo gigantesco que había en la pared. Flotaban algunos magos demacrados, y apuntaban con sus varitas al océano. — ¿Qué hacen? —preguntó Ginny. —Un hechizo conjunto. Son trece magos. Hacen un aquelarre —respondió Harry. Circe ahogó una carcajada. —Parece que vamos a morir —exclamó, risueña. Rufar apareció de pronto en el hueco de la pared, los miró e hizo una seña a los magos que flotaban tras él. Todos levantaron las varitas al unísono y e en forma del mar se elevó, adquiriendo la forma de un águila bicéfala. Harry pensó rápidamente en la única persona o ser viviente qué parecía ser capaz de salvarlos en esa situación. —¡Kreacher! —gritó Harry al aire. La criatura apareció, lucía aún más viejo que la última vez que Harry lo viera. —El amo está en problemas —exclamó Kreacher—. Kreacher lo salvará, muy a su pesar. Entonces un haz de luz morada atravesó el aire hacia Kreacher, pero Circe, ante el asombro de todos los presentes, se interpuso en su camino. En el instante en que Circe tocó el suelo herida, Ginny y Kingsley lanzaron un potente hechizo reductor que hizo caer al atacante: Rufar. Todos se agarraron a Kreacher y Kingsley agarró a Circe antes de desaparecer. La desaparición oprimió a Harry como nunca antes, se mezclaron los cuerpos en espiral y la oscuridad los rodeó por una sofocante fracción de segundo. Cuando el aire llenó los pulmones de Harry, supo que había funcionado. Harry agradeció a Kreacher, e intentó aprovechar la oportunidad para liberarlo. —Ya lo ha intentado otras veces, pero Kreacher es feliz sirviendo. Aunque sea a malas sangres como usted y sus amiguitos. Con un «plop», el elfo desapareció. Se cercioró de que todos estaban bien. Ginny ayudaba a Circe a ponerse en pie, aunque todavía parecía guardarle cierto rencor. Kingsley le curaba la herida a la rubia y Ron la miraba con cara de pocos amigos. Por el momento, Harry decidió quedarse en silencio analizando la situación. Los TotenEssen habían resultado ser un aquelarre, una formación peligrosa de magos, con un poder casi infinito. Rufar había reunido a trece magos oscuros y poderosos, por supuesto. Antes de ser jefe de Azkaban, estuvo dirigiendo Nurmengard, así que sabía cuáles eran las fallas de la seguridad en ambas prisiones mágicas. Habló con los magos oscuros sobre el aquelarre y, a pesar de los peligros que entrañaba, aceptaron porque el precio de la libertad nunca será lo suficientemente alto como para negarse a tomarla. Circe miró a Harry complacida. El aquelarre necesitaba oponentes fuertes y, salvo Kingsley, Harry no conocía ningún mago tan poderoso como la rubia que les había salvado la vida hacía unos minutos. Sin magia, Circe no era nadie; pero dentro de Harry comenzó a forjarse una idea: devolverle los poderes. Espero que les haya gustado la primera parte. Les informo que los capitulos que siguen todavia no estan hechos, y a medida que vayan estando, voy a ir publicandolos. NO SE OLVIDEN DE DEJAR PUNTOS PORFA!!!

Aca les dejo algo mas de informacion sobre The Amazing Spider-Man 2 que estrenara el proximo 2 de mayo. El rodaje de 'The Amazing Spiderman 2' finalizó hace semanas. Con Marc Webb al frente de la dirección. Durante el proceso se han producido numerosos cambios. Como por ejemplo la desaparición de algunos personajes de su argumento. La primera sinopsis de 'The Amazing Spiderman 2' se presenta así: En 'The Amazing Spiderman 2', veremos como Peter Parker (Andrew Garfield) lleva una vida muy ocupada, compaginando su tiempo entre su papel como Spiderman, acabando con los malos, y en el instituto con la persona a la que quiere, Gwen (Emma Stone). Peter no ve el momento de graduarse. No ha olvidado la promesa que le hizo al padre de Gwen de protegerla, manteniéndose lejos de ella, pero es una promesa que simplemente no puede cumplir. Las cosas cambiarán para Peter cuando aparece un nuevo villano, Electro (Jamie Foxx), y un viejo amigo, Harry Osborn, regresa, al tiempo que descubre nuevas pistas sobre su pasado. El estreno esta previsto para el proximo 2 de mayo de 2014. Hace un tiempo se confirmó que la actriz Shailene Woodley estaba fuera de 'The Amazing Spiderman 2' porque su personaje, Mary Jane Watson, no aparecería en el metraje. Ahora surge la posibilidad de que su salida fue motivada porque Marc Webb cambió de idea y busca otra actriz para el papel. La elegida sería Sarah Gadon. Sarah Gadon fue incorporada al reparto principal de 'The Amazing Spiderman 2'. Por ahora no se reveló el papel pero los rumores de que podría ser Mary Jane Watson cobran fuerza. Más aún porque parecería extraño que Marc Webb hubiera decidido, casi a última hora, eliminar uno de los personajes más emblemáticos de la saga de su segunda entrega. Todo apunta a una disconformidad con la actriz elegida en primera instancia: Shailene Woodley. Sarah Gadon Jamie Foxx como Electro Peter y Harry Osborn Paul Giamatti como Rhino Rhino Vs Spider-Man La actriz Felicity Jones llegó al reparto principal de 'The Amazing Spiderman 2' a última hora y para interpretar un papel no revelado. En un reciente encuentro con la prensa, la actriz Felicity Jones dejó entrever que será Felicia Hardy, o lo que es lo mismo, la nueva Gata Negra del cine, dentro del reparto de 'The Amazing Spiderman 2'. Además Felicity Jones también podría estar en las próximas entregas de 'The Amazing Spiderman', ya anunciadas hace unos días para los años 2016 y 2018. Felicity Jones como Gata Negra Espero que el post les haya gustado y servido, si fue asi, no olviden dejar puntos porfa!! GRACIAS

Luego del estreno de la liga de la justicia llegara a la pantalla grande The Suicide Squad (un grupo de antiheroes de DC Comics)... Warner Bros. Pictures apuesta fuerte a las adaptaciones cinematográficas de los cómics. La trilogía de Batman ya culminó, aunque el personaje sería relanzado en años, Superman llegará el 14 de junio con "El Hombre de Acero" (Man of Steel) y se planea el arribo de "La Liga de la Justicia" (Justice League). Sin embargo, eso no es todo, ya que el estudio apuesta a "The Suicide Squad", de la firma DC, para esta década. Según reveló el productor Dan Lin, hay un libreto culminado, aunque no fecha para comenzar la producción que acabará con el estreno de esta película de antihéroes. "Hay un guión de Justin Marks, pero está parado en estos momentoss. Creo que Warner quiere terminar primero sus historias de primera línea y luego hablaríamos sobre historias como The Suicide Squad", indicó el cineasta. Para los que desconozcan la historia, este grupo está conformado por villanos que trabajan en secreto para el gobierno. Los mismos, arrestados por sus delitos y desde las sombras, cumplen tareas encomendadas con tal de conseguir su libertad, con la amenaza de ser detonados si intentan escapar. Entre sus miembros más reconocidos están Amanda "The Wall" Waller, Deadshot, Captain Cold y Coronel Flag, entre otros. Espero que les haya gustado...

Después de unos cuantos días sin novedades sobre "La Liga de la Justicia" (Justice League), nuevos rumores sobre los personajes centrales salieron a la luz para dar inicio al 2013. Según los mismos, Warner Bros. Pictures y DC tendrían definidos los perfiles de los héroes y villanos de la película que llegaría en 2015 a las salas de cine y que, a diferencia de la estrategia de Marvel, sería el puntapié para cintas individuales de los paladines que forman parte de uno de los grupos más famosos del mundo del cómic. Comic Book News indicó que Superman estará encarnado por Henry Cavill, mismo actor que lo hace en la venidera "El Hombre de Acero" (Man of Steel), mientras que, contra todo pronóstico, Linterna Verde (Green Lantern) será el mismo que interpretó Ryan Reynolds, aunque con un tono mucho más oscuro. Aquaman oficiará como el Rey de Atlantis y alguien clave en el film, al tiempo que a The Martian Manhunter (J'onn J'onzz) se lo presentará como un alienígena que lleva más de 100 años en la Tierra, y a Flash como un superhéroe que ama estar en los medios de comunicación y en boca de todos. Finalmente, en lo que respecta a Mujer Maravilla (Wonder Woman), se la mostrará como una amazona que está hace meses en nuestro mundo, al tiempo que Batman será un hombre que no quiere ser parte del equipo. Sin embargo, eso no es todo. La misma publicación señaló que podría haber fuerte presencia militar, además de contar Alfred, Lois Lane y algún que otro personaje del largometraje del kryptoniano. A su vez, tal como se dijo hace tiempo, la Élite de Darkseid será el enemigo a vencer. Vale recordar que hace semanas se corrió la voz de que la historia estaría inspirada en los cómics 183, 184 y 185 de "Justice League of American". Los mismos cuentan que la Liga y La Sociedad de la Justicia (Justice Society of America) viajan hacia Nuevo Génesis y a Apokolips para hacer frente a Darkseid, quien planea lanzar un rayo para destruir la Tierra. Espero que les haya gustado...
En la primera del capitan america el rol femenino principal era de Peggy Carter, abuela de Sharon Carter quien lo será en esta secuela... La presencia de Hayley Atwell, quien dio vida a Peggy Carter en "Capitán América: el primer Vengador" (Captain America: The First Avenger), era una incógnita para la secuela que llegará a los cines el 4 de abril del año entrante. Sin embargo, en las últimas horas, la actriz confirmó que no participará de la cinta, por lo que se entiende que su personaje tampoco aparecerá en pantalla grande. En charla con Time Out, la británica apuntó que no formará parte del elenco y que no se la verá ni siquiera a modo de flashbacks. Ante esto, como se viene suponiendo, el rol femenino principal sería de Sharon Carter, nieta (aunque, dependiendo del cómic, sobrina) de Peggy. Bajo la dirección de los hermanos Anthony y Joe Russo y con guión de Chris Markus y Stephen McFeely, para la producción están Chris Evans cual Capitán América, Sebastian Stan como James Buchanan 'Bucky' Barnes/The Winter Soldier, Samuel L. Jackson en la piel de Nick Fury y Anthony Mackie encarnando a Sam Wilson/The Falcon. A su vez, se espera la confirmación de Cobie Smulders (Maria Hill), Frank Grillo (Brock Rumlow/Crossbones), Scarlett Johansson (Viuda Negra) y Mary Elizabeth Winstead (¿Sharon Carter o Sin?). Samuel L. Jackson adelantó que se conocerá un poco más sobre Nick Fury en esta secuela. Espero que les haya gustado...

Aca les dejo info sobre dos films que llegaran pronto al cine... Estreno: 14 Febrero 2014 (USA) Director: Wes Ball Guionistas: James Dashner, Noah Oppenheim Géneros: Misterio | Ciencia-Ficción | Suspenso Sinopsis: Ambientado en un mundo post-apocalíptico, el joven Thomas se deposita en una comunidad de niños después de que su memoria se borra, pronto aprenden que todos están atrapados en un laberinto que le obliga a unir fuerzas con compañeros de "corredores" por una oportunidad de escapar. Thomas se despierta en un ascensor, recordando nada más que su propio nombre. Sale en un mundo de unos 60 chicos adolescentes que han aprendido a sobrevivir en un ambiente completamente cerrado, subsistiendo con su propia agricultura y los suministros desde abajo. Un chico nuevo llega cada 30 días. El grupo original ha estado en "el claro" hace dos años, tratando de encontrar una manera de escapar a través de un laberinto que rodea su espacio vital. Han empezado a perder la esperanza. Entonces una chica en coma llega con una nota extraña, y su mundo comienza a cambiar. Estreno: 22 Marzo 2013 Director: Andrew Niccol Escritores: Stephenie Meyer (novela), Andrew Niccol (guión) Géneros: Ciencia-Ficción | Suspenso Estrellas: Saoirse Ronan, Diane Kruger, William Hurt Sinopsis: Un alma alienígena parasitaria se inyecta en el cuerpo de Melanie Stryder. En lugar de llevar a cabo la misión de su carrera de hacerse cargo de la Tierra, "Wanda" (como ella viene a ser llamada) forma un enlace con su anfitrión y se dispone a ayudar a otros seres humanos libres. Una especie de alienígena se ha hecho cargo de la Tierra y las mentes de los humanos. Sin embargo, algunas personas se niegan a renunciar a sus mentes. Mientras Wanda, el invasor "alma" en el cuerpo de Melanie Stryder se siente abrumado con las mentes humanas y las emociones, Melanie está de luto para el amante que había dejado atrás, Jared. Finalmente, Wanda comienza a sentir cosas por Jared también, y comienza a buscarlo. Trailer de La Huesped: Espero que les haya gustado...

Envíos De Dinero a México Envía dinero por Internet a México de manera rápida por tan solo $4.99 www.xoom.com Aca les dejo info sobre ¿que paso ayer? parte 3 que estrenará el 31 de mayo del 2013 en cines... Para los que aún no han visto las dos primeras partes aqui les dejo info de ellas y el link para descargarlas... ¿Que paso ayer? Parte I (The Hangover part I) Argumento: (si quieren ver la pelicula les advierto que al ser el argumento cuenta toda la pelicula, no es una sinopsis... Tambien cuenta el final) Celebrando su inminente boda con Tracy Garner, Doug Bilings y sus amigos Phil Wenneck, Stu Price, y el hermano de Tracy. Alan viajan a Las Vegas para una despedida de soltero, permaneciendo en el Caesars Palace. A la mañana siguiente, Phil, Stu y Alan despiertan para encontrar que no tienen ningún recuerdo de la noche anterior y que Doug no está en ninguna parte. A Stu le falta un diente, su suite del hotel está en desorden, hay un tigre en el baño y un bebé está en el armario. Ellos encuentran el colchón de Doug empalado en una estatua fuera de su hotel y, cuando le preguntan por su Mercedes, la ayuda de calle ofrece una patrulla de la policía. Siguiendo pistas sobre sus pasos, el trío viaja al hospital, donde descubren que fueron drogados con Rohypnol, la causa de su pérdida de memoria, y que llegaron al hospital para ir a una capilla. En la capilla se enteran de que Stu se casó con una Stripper, Jade, a pesar de tener una relación a largo plazo con su mezquina novia, Melissa . Fuera de la capilla, el trío es atacado por bandidos que dicen que están buscando a alguien. Huyen y visitan a Jade, descubren que ella es la madre del bebé, antes de ser detenidos por la policía. Habiendo sido informado de que el Mercedes ha sido confiscado, el trío se libera cuando se ofrecen como voluntarios para ser el objetivo de una manifestación Taser. Mientras conducían el Mercedes, descubren a un hombre desnudo en el maletero que los ataca y huye. Alan confiesa que drogó a sus bebidas para asegurarse de que tuvo una buena noche, pensando que el medicamento era el éxtasis. De regreso a su casa, se encuentran con Mike Tyson, quien ordena el trío a devolver al tigre a su mansión de inmediato. Stu le da drogas al tigre con el resto del Rohypnol y conducen hacia la casa de Tyson en el Mercedes, pero el tigre ataca y daña el interior del vehículo. Después de empujar el coche el resto del camino para evitar al tigre, Tyson muestra las imágenes de ellos robando el tigre para ayudarles a localizar a Doug. Durante la conducción, el coche es golpeado por otro vehículo intencionalmente, los pasajeros se revelan como los gángsters de la capilla y de su jefe, Leslie Chow - el hombre desnudo de su maletero - que acusa al trío de robar 80,000 dólares de su dinero y lo secuestraron. Chow dice que tiene su amigo, y amenaza con matarlo si su dinero no se devuelve. Sin darse cuenta de la ubicación de los 80,000 dólares de Chow, Alan, con la ayuda de Stu y Jade, utiliza sus conocimientos de conteo de cartas para ganar 82.400 dólares jugando Blackjack. Se reúnen con Chow y el intercambio de dinero, sólo para descubrir que "Doug" es el traficante de drogas que le vendio a Alan inadvertidamente los roofies. Como la boda ocurre en horas, Phil le dice a Tracy que no pueden encontrar a Doug. Después de una conversación con el "Doug Negro", Stu se da cuenta en donde esta Doug. El trío de viaja de vuelta a su hotel donde encuentran a Doug en el techo, trasladarón allí su colchón mientras dormía, como una broma por Stu, Alan y Phil. Antes de irse, Stu hace los arreglos para ir a una cita con Jade de la semana siguiente. Con menos de cuatro horas antes de la boda y sin vuelos disponibles, el cuarteto regresa a las carreras, con Doug revelando que tiene la posesión de los 80,000 dólares originales de Chow. A pesar de su tardía llegada, Doug y Tracy están casados y Stu rompe con Melissa después de haber crecido cansado de ella quien controla su vida. La recepción finaliza, Alan halla la cámara digital de Stu que detalla los acontecimientos que no recuerdan y los cuatro acuerdan mirar las fotos juntos antes de borrar la evidencia de sus hazañas. Descarga la pelicula en ingles y sin subtitulos en 720p: http://publichd.se/index.php?page=torrent-details&id=47ee25cf294184b05868c67134fa5c6ab41e34bd ¿Que paso ayer? Parte II (The Hangover part II) Argumento: (si quieren ver la pelicula les advierto que al ser el argumento cuenta toda la pelicula, no es una sinopsis... Tambien cuenta el final) Dos años después de su aventura en Las Vegas, Stu Price, Phil Wenneck, Alan Garner y Doug Billings viajan a Tailandia para celebrar la inminente boda de Stu a Lauren. Para gran consternación de Alan, se les une el hermano menor de Lauren, Teddy. Durante el brindis del padre de Lauren, él muestra su desacuerdo con Stu al compararlo con congee. Al final de la noche, Stu vacilamente se une a Phil, Doug, Alan y Teddy para una cerveza. Sentados en una fogata y asando malvaviscos, el grupo da brindis a Stu y Lauren por su felicidad futura. A la mañana siguiente, Phil, Stu y Alan, junto con el extravagante gángster Leslie Chow - quien se hizo amigo de Alan después de Las Vegas - y un mono capuchino fumador empedernido, despiertan en una habitación de un hotel sucio en Bangkok. Stu tiene un tatuaje en la cara (una réplica del tatuaje de Mike Tyson), y la cabeza de Alan esta afeitada completamente. Sin embargo, no pueden encontrar a Teddy, sólo descubrir su dedo cortado. Chow comienza recordando los acontecimientos de la noche anterior, pero aparentemente muere después de esnifar una raya de cocaína. Presos del pánico, el trío dispone el cuerpo de Chow en una caja de hielo. A través de un consejo de Doug, que aún se encuentra en el hotel, van a una prisión para recoger a Teddy, pero se les da un anciano en silla de ruedas monje budista, que sabe más de lo que pasó, pero no revela nada: él ha hecho un Voto de silencio, y rechaza también una alternativa como escribir algo. Después de encontrar una tarjeta de negocios, viajan a un barrio en ruinas humeantes. Ellos entran a un salón de tatuajes cercano donde Stu consiguió su tatuaje, y se enteran de que habían comenzado una lucha que se extendió en un motín. El trío luego regresa al templo del monje budista, donde se siente alentado por el monje principal para meditar. Alan es capaz de recordar que había estado en un club de striptease. Allí se enteran de que Stu había mantenido relaciones sexuales con una prostituta kathoey. Al salir, el trío es atacado por dos mafiosos rusos de los que habían robado el mono, y Phil recibe un disparo en el brazo. Después de Phil es tratado en una clínica, Alan confiesa que él los había drogado con algunos de los malvaviscos de la noche anterior con relajantes musculares y medicamentos para el TDAH para sedar a Teddy pero accidentalmente mezcló las bolsas. Después de notar un punto de dirección y hora para una reunión por escrito sobre el estómago de Alan, el trío se encuentran con otro mafioso, Kingsley, que exige el código de Chow de la cuenta bancaria y la contraseña para la mañana siguiente a cambio de Teddy. Vuelven al hotel para tratar de encontrar la contraseña de Chow, sólo para descubrir que él todavía está vivo. Roban el mono (que tenía el código dado a él por Chow en el interior de su chaqueta para su custodia) de vuelta de los mafiosos rusos a través de una violenta persecución de coches, durante el cual el mono es disparado y herido. Después de tomar el código y dejar al mono en una clínica veterinaria, el grupo completa el acuerdo con Kingsley. De repente, aparecen agentes de la Interpol y arrestan a Chow. Kingsley resulta ser un agente secreto, que le dice al trío que la policía había utilizado la información que Teddy había desaparecido para arrestar a Chow y Kingsley en realidad no sabe dónde está Teddy. Desesperado y fuera de pistas, Phil le habla una vez más la esposa de Doug, Tracy. Stu entonces tiene una epifanía y el trío se lanza de nuevo al hotel y encuentran a Teddy en el ascensor ileso (aunque todavía le faltaba un dedo). Teddy se había despertado en mitad de la noche para obtener más hielo para su dedo cortado (después de que primer cubo de hielo se había derretido), pero quedaron atrapados después de que se fue la luz. Ellos usan la lancha de Chow, las claves para las que estaban en el bolsillo de Teddy, a viajar de nuevo a la recepción de la boda. Al llegar a tierra al igual que el padre de Lauren está a punto de cancelar la boda, Stu hace un discurso desafiante en el que rechaza ser aburrido y en cambio dice que él es de hecho bastante salvaje. Impresionado, el padre de Lauren le da a la pareja su bendición. Después de que la boda continúa, Alan sorprende a Stu con un regalo especial en el baile posterior a la recepción: un espectáculo de invitado musical de Mike Tyson. Teddy descubre más adelante que él había tomado muchas fotos durante la noche en su teléfono celular. El grupo, junto con Tyson, se ponen de acuerdo con mirar las fotos juntos una vez antes de borrar la evidencia de sus hazañas, una vez más. Descarga la pelicula en ingles y sin subtitulos en 720p: http://publichd.se/index.php?page=torrent-details&id=0efa56aec69d6b886fcb919322ac40a7e27e48f5 ¿Que paso ayer? parte III (The Hangover part III) Esta vez, no hay boda. No despedida de soltero. ¿Qué podría salir mal, ¿verdad? Pero cuando el Wolfpack sale a la carretera, todas las apuestas están apagadas. La manada se volverá a reunir en un funeral, donde los amigos terminarán en Tijuana, México, y que volverían de paso a Las Vegas encontrándose con Jade, la antigua esposa de Stu, y con el Doug Negro, en el supuesto de que Jade continúa siendo stripper y que Doug Negro fue dejado ahí. Chow , además tendrá más protagonismo cuando su personaje escape de la cárcel y se encuentre con los protagonistas. Aquí les dejo el trailer subtitulado... link: http://www.youtube.com/watch?v=IZD9rrL1jsg Espero que les haya gustado...
A poco de comenzar el rodaje, es poco lo que se sabe de "X-Men: Days of Future Past", nueva entrega de los mutantes de Marvel que llegará de la mano de 20th Century Fox. Quien se refirió a la cinta en las últimas horas fue James McAvoy, actor que da vida a Charles Xavier y adelantó que se explicará por qué quedó calvo su personaje. "(El guionista) Simon Kinberg y yo tuvimos muchas de ideas sobre cómo, por qué y dónde podría quedarse calvo. Tiene que estar relacionado con el argumento. En los cómics, pierde su pelo cuando sus poderes despiertan, pero, claramente, no seguimos el material original", apuntó el escocés. Luego, en tono de broma, añadió: "No puede ser que se mira en el espejo al final de la película y dice: 'Oh, estoy perdiendo el cabello'. Aunque eso podría ser bastante divertido". Por otro lado, McAvoy elogió el humor que supo tener "X-Men: Primera Generación" (X-Men: First Class) y dijo que espera que siga así en la secuela. "No sé cuán fácil será para mí ser parte de eso, dado que mi personaje va a estar en una posición bastante complicada", agregó. El largometraje, con Bryan Singer como director y fecha de estreno para el 18 de julio de 2014, se ubicará en un futuro en el que la mayoría de los mutantes de la Tierra están muertos y los Estados Unidos es dominado por los Sentinels. En los cómics sobre los que se basará la trama, los X-Men se dan cuenta de que la única forma de remediar ese mundo es evitar que exista y para ello envían la mente de la Kitty Pryde del futuro al cuerpo de la Kitty Pryde del presente/pasado. Allí, descubre que el aniquilamiento fue causado por el asesinato del senador Robert Kelly a manos de Magneto y los suyos, por lo que intenta evitar el crimen y un porvenir catastrófico. De la vieja escuela, volverán Ian McKellen (será Magneto), Patrick Stewart (Charles Xavier) y Hugh Jackman (Wolverine). Espero que les haya gustado...