XLAVIGILANCIA
Usuario (Argentina)
primera parte del libro I- INTRODUCCIÓN ¿QUÉ ES LA HISTORIA? La historia es el relato de los sucesos, así como de su encadenamiento, ocurridos en el pasado. BASES PARA RECONSTRUIR LA HISTORIA La reconstrucción histórica se sostiene en dos artes o métodos: a. Heurística: es el conjunto, acumulación y ordenamiento de testimonios que prueban la veracidad de los hechos que se relatan. Los documentos o pruebas pueden ser: 1. Públicos: leyes, manifiestos, diarios; 2. Privados: correspondencia, contratos, objetos (casas, ropas, armas, etc.). b- Hermenéutica: es la interpretación de ese cúmulo informativo. DEFORMACIONES O DESVIACIONES En el caso de la heurística pueden señalarse dos tipos de desviaciones: 1- Se verifica cuando el historiador omite determinados hechos como si no hubiesen sucedido. Por ejemplo, la historia oficial oculta las sangrientas represiones ejecutadas por el gobierno de Bartolomé Mitre, entre 1862 y 1866, en las provincias interiores. Otro ejemplo: el desconocimiento del Plan de Operaciones de Mariano Moreno. 2- Se produce cuando se relatan acontecimientos cuya veracidad resulta discutible y no se los apoya con la fuente documental que los certifica. Así se obvian las citas a pie de página, con la excusa de no fatigar al lector, limitando la apoyatura a un grupo de comentarios o referencias a fin de capítulo, que dejan sin fundamento a buena parte de los asertos de dudosa veracidad. Más grave aún, son los equívocos y confusiones producidos en el campo de la Hermenéutica. Aquí pesa la ideología, el juicio, la escala de valores del historiador. Detrás de su relato, aun descartando su honestidad intelectual, está presente su cosmovisión ideológica. Por ejemplo, quien juzga que el progreso argentino proviene de la apertura económica y el ingreso del capital extranjero exalta la política rivadaviano-mitrista, y ésta, a su vez, resulta descalificada por quienes sostienen el crecimiento “hacia adentro” a través del proteccionismo y la aplicación planificada del ahorro interno. Es evidente que detrás de estas dos posturas hay ideologías que no deberían erigirse como única y absoluta verdad. LAS CORRIENTES HISTORIOGRAFICAS Por lo expuesto, debido al enfrentamiento de diversas ideologías, surgen las corrientes historiográficas. No tiene que haber necesariamente diferencias metodológicas entre ellas, sino diferentes interpretaciones del ayer, que repercuten en el hoy y pretenden mantenerse hacia el futuro. No se debe condenar a los historiadores por parciales o tendenciosos. Pero sí, se les debe reclamar que se reconozcan como tales. El gran engaño no consiste en que Bartolomé Mitre o Alfredo Grosso interpreten la historia desde su concepción conservadora-liberal, sino que lo hagan pretendiendo que sus visiones son neutras, no obedecen a ideología alguna y por lo tanto, deben enseñarse en las escuelas como la única y verdadera historia. El estudiante y el ciudadano deben tener bien claro que no hay una historia objetiva y que detrás de cada versión histórica y de cada ideología se encuentran grupos sociales con intereses enfrentados. Queda establecido que ayer y hoy, las luchas sociales y políticas cubren el escenario y evidencian proyectos antagónicos que promueven disgusto o ganan simpatías. Una auténtica democracia debe asegurar la posibilidad de confrontación entre las diversas corrientes, tanto en las escuelas y universidades, así como a través de los medios masivos de comunicación. Por ende, no hay una historia neutra, así como tampoco hay un periodismo objetivo. Sólo que se debe reconocer la existencia de diversas interpretaciones, las que a su vez responden a distintas ideologías. De esta sana polémica, todo aquel que se interesase por estos problemas podría decidir cuál de esas recreaciones del pasado resulta más verídica, cuál es más creíble y cuál apunta a rescatar, en las luchas de ayer, aquellos valores que merecen ser preservados y desarrollados en el futuro con el propósito de tener un país más justo y equitativo. Mientras se esperan con ansiedad y esperanza estos debates es necesario conocer, en sus perfiles más netos, las diversas corrientes historiográficas que responden a las distintas ideologías en pugna. Ellas son: 1. la Historia Oficial; 2. la Corriente Liberal de Izquierda; 3. el Revisionismo Rosista; 4. el Revisionismo Histórico Forjista; 5. el Revisionismo Rosista-Peronista; 6. la Corriente de Historia Social y 7. el Revisionismo Socialista, Latinoamericano o Federal-Provinciano. 1. LA HISTORIA OFICIAL, LIBERAL O MITRISTA A) DEFINICIÓN Es “oficial” porque: 1. Se enseña desde hace décadas en los diversos niveles de la enseñanza; 2. predomina en los medios masivos de comunicación; 3. está presente, indiscutida e indiscutible, en los discursos y la iconografía oficial; 4. se yergue en las estatuas de las plazas y denominaciones de calles y localidades. Es “liberal” porque interpreta y valora los acontecimientos históricos desde un enfoque ideológico liberal-conservador. Un liberalismo que hace eje en lo económico con el libre juego del mercado y la apertura al exterior, pero que se vacía del contenido democrático que tuvo en la Revolución Francesa de 1789 y se impregna de una concepción elitista y antipopular. En lo cultural, es europeísta y antilatinoamericana. Es “mitrista” porque Bartolomé Mitre fue su principal propulsor. A él se debe su bibliografía básica y su ideología reproducidas por sus epígonos. B) HISTORIA DE LA CLASE DOMINANTE Esta historia ofrece una visión de nuestro pasado desde la óptica de la oligarquía, integrada por los grandes estancieros de la pampa húmeda y los grandes comerciantes importadores y exportadores de Buenos Aires. Su principal gestor es el general Mitre, político e historiador, perteneciente a una de las familias más poderosas de la República Argentina (en el lenguaje popular: “ser hijo de Mitre” equivalía a tener la “bolsa de los Anchorena”). Reaseguró el predominio de sus ideas con la fundación del diario matutino “La Nación” (como dijo Homero Manzi: “un prócer que se dejó un diario de guardaespaldas”). Esta corriente historiográfica -dominante durante un siglo, en la medida en que, como dijo alguien: “las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de la clase dominante”- analiza nuestro pasado desde la óptica de las elites dueñas del país. Alberto Pla señala que según esta concepción, “son las minorías ilustradas las que hacen la Historia”1. Con este relato en su favor, la clase dominante no sólo legitima su pasado, presentándose como una suma de virtudes y adjudicándole defectos infernales a sus enemigos, sino que se consolida políticamente hoy y apuesta a perpetuarse en el futuro al someter a su concepción al resto del país, especialmente a los sectores más ligados a la cultura (la clase media). C) HÉROES E IDEALES Así exalta a un puñado de grandes hombres como los constructores de la Argentina, entre los cuales se destacan: Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento y el propio Bartolomé Mitre. En ese panteón aparecen también, pero previamente deformados y vaciados de su auténtico contenido: José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan Bautista Alberdi. La iconografía oficial junta los retratos de unos y otros como si hubiesen compartido proyectos y amistad. No fue así. San Martín y Rivadavia se odiaban. También Moreno era anti-rivadaviano. Y el mismo sentimiento de odio existía entre Mitre y Alberdi. Los grandes hombres habrían hecho la historia argentina. Fueron artífices de una Argentina blanca, europeizada, desvinculada del resto de América latina, construida a través de un proceso resistido por las masas “bárbaras” y sus caudillos, quienes no comprendieron la necesidad del “progreso y la civilización” que permitiría asemejarnos a los grandes países del mundo (el lema de Sarmiento: “civilización o barbarie”). En esta línea, son paradigmas los políticos y gobernantes amigos de los ingleses -Rivadavia y Mitre- mientras, resultan representantes del atraso histórico aquellos que se les opusieron -los caudillos federales en sus diversas expresiones: Juan Manuel de Rosas, Juan Facundo Quiroga, José Gervasio Artigas, Angel Vicente Peñaloza y Felipe Varela. Los primeros, pasarán a los cuadernos escolares, con las figuritas recortadas de la revista “Billiken” y vestirán las paredes de las aulas. Los segundos execrados -Rosas y Quiroga- despreciados -Artigas-, u ocultados -Varela-. De esta forma, el pueblo, los caudillos, las “chusmas” resultan el antiprogreso, lo irracional, lo ignorante, lo reaccionario, lo antidemocrático. Así, la historia se hace política, instrumento fundamental en la lucha de la clase oligárquica contra las clases oprimidas. D) IMPOSICIÓN DE LA HISTORIA OFICIAL La clase dominante impone al resto de la sociedad -como ya se dijo- sus ideas. Especialmente influye en aquellos sectores sociales más ligados a la cultura, como la clase media. El forjista Arturo Jauretche analizó detenidamente cómo con el control de la enseñanza en sus diversos niveles, de los grandes diarios y revistas, así como de academias y otras formas de creación de prestigio, la clase dominante organizó una superestructura cultural para imponer sus ideas, entre otras, las históricas. El pensador europeo de izquierda Louis Althusser llegó a esas mismas conclusiones en “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”. Allí sostiene: “Ningún aparato ideológico del Estado dispone durante tantos años de la audiencia obligatoria (y por si fuera poco, gratuita...) 5 ó 6 días a la semana, a razón de 8 horas diarias, de formación social capitalista”. En el caso argentino, otorga una formación de mentalidad colonial en diversas áreas del conocimiento, una de ellas: la historia. Una de las características más importantes en la difusión de estas ideas reside en que la clase dominante las “baja” como conocimiento neutro, científico, indiscutible. Y así lo divulgan maestros y profesores, acríticamente. Dicen que ésta es la historia de los argentinos. Estos son nuestros próceres. No existe ni otra historia, ni otros próceres. No tiene sentido cuestionar o indagar. La historia mitrista se ofrece como sacralizada. Si lo difunde “La Nación”... Si lo difunde el periodista y lo aprueba el maestro... ¿quién podrá osar discutirlo? Sin embargo, podría argüirse que si esa historia omite sucesos o personas, o califica erróneamente los hechos, generaría desconfianza en el oyente o el alumno, al contrastar con referencias recibidas por vía de la tradición oral. Pero en la Argentina, el corte provocado por la inmigración influyó para que la Historia Oficial pudiese ser admitida confiadamente. La tradición oral se verifica, generalmente, entre abuelos y nietos (ambos personajes ociosos de la familia) cuya imagen fue recogida tantas veces en libros y cuentos: la abuela o el abuelo dejando fluir su memoria y el niño escuchándole atentamente. En la Argentina, los abuelos o abuelas llegados de Italia o España o de cualquier otro país contaban a sus nietos sus experiencias de vida, pero no hablaban de Peñaloza, ni de Varela, ni de Rosas, sino de países lejanos. La enseñanza de la maestra no era confrontada por la tradición oral en los hijos de los inmigrantes. En cambio, en las provincias, la Historia Oficial nunca pudo imponerse plenamente porque los relatos, recuerdos, memorias, de los descendientes de los montoneros federales mostraban “otra historia”. BASES DE LA HISTORIA OFICIAL Como ya se dijo, Mitre, jefe triunfante de la oligarquía porteña, echa las bases de la Historia Oficial. El primer avance es “Galería de celebridades argentinas” (1857). Allí, Mitre escribe la introducción y la semblanza sobre Belgrano. El libro se compone de otras semblanzas dirigidas a exaltar a personajes liberales: San Martín (por Sarmiento); Rivadavia (por José María Gutiérrez); Manuel José García (por su hijo, Manuel Rafael García); Lavalle (por Pedro Lacasa); Guillermo Brown (por Tomás Guido); Florencio Varela (por Luis Domínguez); Deán Funes (por Mariano Lozano) y Mariano Moreno (por su hermano, Manuel). En esa “galería” se denigra a los caudillos “dominadores de la barbarie”; “expresión de los tiempos primitivos”; “terribles y ceñudos que inspiran horror”. En cambio, se exalta a las minorías porteñas. Sobre Lavalle: “legiones inmortales; “valor sobrehumano”; “luchó defendiendo la lealtad de la Patria”; hasta justificar el asesinato de Manuel Dorrego por “motivos de época”. En cambio, Güemes es “funesto”, de “siniestra celebridad”. En cuanto a Dorrego: “empujado por el brazo robusto del populacho”; “excitaba el espíritu salvaje de la plebe”; “las masas desenfrenadas con su algazara salvaje”. BARTOLOMÉ MITRE (1821/1906) Su primer obra histórica relevante es “Historia de Belgrano y la independencia argentina”, de la cual aparecieron adelantos hasta que se publicó completa, en 1876. Resulta un importante trabajo heurístico, con 3000 fuentes. Respecto a la interpretación se caracteriza por: a. Historia impulsada por grandes hombres. b. La Revolución de Mayo dirigida al comercio libre, antihispánica y probritánica. c. Moreno, “el Miguel Angel” y “numen de Mayo”; pero sin el Plan de Operaciones. d. Visión porteñista (Dalmacio Vélez Sarsfield la calificó como juicio injurioso y calumnioso a los pueblos del interior” (“El Nacional”, 1864)2. e. El Antiartiguismo, “No era una idea lo que impulsaba a los pueblos por este camino (el de Artigas); era un instinto ciego en las masas y una ambición bastarda en sus directores... Esa federación no era sino una logia de mandones, dueños de vidas y haciendas, que explotaban las aspiraciones de las multitudes, sometidas a la dominación despótica y absoluta de Artigas”3. “El Protector era el jefe natural de la anarquía permanente... Enemigo de todo gobierno general y de todo orden regular”4. Vélez Sarsfield señaló, críticamente, que “los documentos reflejan en su mayor parte los intereses de las clases altas... Como las masas y los líderes populares dejan pocos rastros escritos, la historia debe recurrir a la leyenda, la tradición oral y los testimonios. El defecto de la historia de Belgrano es estar sacada de los documentos oficiales... en los que nunca aparece la verdad histórica”5. A su vez, Alberdi sostuvo: “La ‘Historia de Belgrano’ es leyenda documentada, fábula revestida de certificados”6. La otra obra importante de Mitre es la “Historia de San Martín y la emancipación sudamericana” (1877). Sobre esta obra puede señalarse: a. En su primera página define su perfil antilatinoamericano, marcando un claro antagonismo entre San Martín y Bolívar. Según ella, por un lado, se encuentra “la revolución argentina americanizada... para crear nuevas naciones independientes”. Por otro, “la revolución colombiana dilatada”, tendiente a “unificar artificialmente las colonias emancipadas, según su plan absorbente y monocrático... en pugna con la revolución argentina americanizada”7. Es decir, San Martín, con su plan de “nueva constelación de estados independientes”, opuesto al “sueño delirante de la ambición de Bolívar”8 (en “Arengas”, pág. 648, retoma fuertes críticas a Bolívar). b. Reniega de la tradición hispánica que habría traído “absolutismo y servidumbre feudales”, mientras que “más feliz, la América del Norte, fue colonizada por una nación que tenía nociones prácticas de libertad y por una raza viril, mejor preparada para el gobierno de lo propio, impregnada de un fuerte espíritu moral que le dio temple y carácter”9. c. Retoma la concepción civilización y barbarie. Luego a través de artículos de “La Nación” y en “Arengas”, Mitre completa las bases de la Historia Oficial: 1. Apología de Rivadavia (Oración del 20.05.80: “Rivadavia es el más grande hombre civil de los argentinos”10 y “Apoteosis de Rivadavia” en Arenga del 20.08.5711). 2. Diatriba contra Artigas, en la “Historia de Belgrano”12. 3. Elogio al capital inglés en un discurso pronunciado en la inauguración del Ferro-Carril del Sud de Buenos Aires, el 7 de marzo de 1861: “Por eso al derramar sobre el proyectado terraplén de la vía, mi carretilla llena de tierra argentina que el capital inglés y el trabajo de los inmigrantes va a fecundar, agregué que este era el feliz presagio de un gran futuro y que confiaba que la semilla de progreso que iba a depositarse en su seno fructificaría y daría abundante cosecha a los jornaleros. Ahora, al contestar el cordial saludo que se me ha dirigido en nombre de los extranjeros aquí presentes y principalmente de los ciudadanos de la Gran Bretaña, diré que no los reconozco por tales extranjeros en esta tierra. No! (‘Heard! Heard!’). Reconozco y saludo a todos los presentes como hermanos porque todos lo somos en el campo de la labor humana (“Muy bien (...). Pero, señores, estos son únicamente los efectos visibles que palpamos. Démonos cuenta de este triunfo pacífico, busquemos el nervio motor de estos progresos y veamos cual es la fuerza inicial que lo pone en movimiento. ¿Cuál es la fuerza que impulsa este progreso? Señores: es el capital inglés. Desearía que esta copa fuese de oro, no para adorarla como al becerro de la antigüedad, sino para poderla presentar más dignamente como el símbolo de las relaciones amistosas entre la Inglaterra y el Río de la Plata, nuestra amiga cuando éramos colonias, y nuestra mejor amiga durante la guerra de la independencia. En 1806 y 1807 los ingleses nos trajeron hierro en forma de espadas y bayonetas, y plomo y bronce en forma de balas y cañones, y recibieron en cambio hierro, bronce, plomo y fuego, y su sangre y la nuestra derramada en las batallas fue oreada por el pampero en las calles de Buenos Aires. (“Sensación”). Después vinieron con hierro en formas de picos y palas, con algodones, con paños y se llevaron en cambio nuestros productos brutos para convertirlos en mercaderías en sus manufacturas. Esto sucedía en 1809. desde entonces quedó sellado el consorcio entre el comercio inglés y la industria rural del país. Los derechos que los negociantes ingleses abonaron en aquella época a la Aduana de buenos aires, fueron tan cuantiosos que fue necesario apuntalar las paredes de la Tesorería por temo de que el peso que soportaban las echase al suelo. Esta fue la primera hazaña del capital inglés en estos países, que presagiaba la caída de las antiguas murallas y el advenimiento de una nueva época. Verdaderamente, señores, el capital inglés es un gran personaje anónimo cuya historia no ha sido escrita aún (...). Pido solamente al terminar mi tarea, dejar al país con doce millones de rentas, con treinta mil inmigrantes, con quinientas millas de ferrocarril gozando de paz y prosperidad y quedaré satisfecho, como ahora lo estoy al brindar por el fecundo consorcio del capital inglés y el progreso argentino. (“Aplausos prolongados”)13. 4. Crítica a Rosas, en discurso del 03/07/185714. 5. Exaltación de Lavalle, discurso del 20/01/61, al cerrar la urna funeraria15. 6. Panegírico del comercio libre. Discurso del 21/02/69: “En la guerra del Paraguay... ha triunfado no sólo la República Argentina... sino también los grandes principios del librecambio... Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña a recibir la ovación merecida que el pueblo les consagre, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del librecambio han proclamado para mayor gloria y mayor felicidad de los hombres porque también esos principios han triunfado” (Arengas, pág. 292). VICENTE FIDEL LÓPEZ (1815-1903) Es el otro gran historiador de esta corriente. Construye su obra histórica basándose en la tradición oral, especialmente de su padre Don Vicente López y Planes, ganando en calidez y tonos vivos aunque perdiendo rigor. En líneas generales, su relato es más atractivo que el de Mitre, aunque la interpretación -salvo algunos matices- es la misma. Sus obras más importantes son las siguientes: “Introducción a la historia de la revolución argentina” (1861). “La revolución argentina” (1861). “Historia de la República Argentina”. 10 Tomos (entre 1883 y 1893), y “Manual de historia argentina” (entre 1889 y 1890). POLÉMICA ENTRE MITRE Y LÓPEZ Mitre “inauguró la escuela erudita”16, convirtiéndose, en su polémica con Vicente Fidel López, en el más riguroso custodio de la heurística, lo que no impidió, sin embargo, que cuando le acercaron una copia del Plan de Operaciones de Mariano Moreno -que contradecía su imagen amable del Secretario de Mayo- la perdiese distraídamente. Mitre criticó a López en carta a Barros Arana, por poca seriedad en las fuentes. López se enteró y en 1881, al publicar su “Introducción a la historia de la República Argentina”, cargó contra Mitre. Mitre le contestó con “Comprobaciones históricas” y López publicó “Refutaciones a las comprobaciones históricas”. Mitre ganó la polémica y luego se reconciliaron. Pero más allá de la discusión metodológica, Mitre y López coincidían, en general, en la interpretación de nuestro pasado (aunque López tomara, a veces, mejor ubicación política: profederal en 1853, industrialista en 1874). La circunstancia de que la obra de López avanzara más en el tiempo, provocó que los textos escolares se basaran más en ella, que en la de Mitre. De López, tomaron el antirrosismo virulento y la diatriba contra los caudillos, al tiempo que tomaban de Mitre el panegírico a Rivadavia. La coincidencia entre estos padres de la Historia Oficial se revela especialmente en su antiartiguismo. Mitre en correspondencia a López, sostiene: “Los dos, usted y yo, hemos tenido la misma predilección por las grandes figuras y las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente”17. López, por su parte, agrega estos juicios: “Los caudillos provinciales que surgieron como la espuma que fermentaba de la inmundicia artiguista, eran jefes de bandoleros que segregaban los territorios donde imperaban a la manera de tribus para mandar y dominar a su antojo, sin formas, sin articulaciones intermedias, sin dar cuenta a nadie de sus actos, y constituirse en dueños de vidas y haciendas (...). Artigas fue un malvado, un caudillo nómade y sanguinario, señor de horca y cuchillo, de vidas y haciendas, aborrecido por los orientales que un día llegaron hasta resignarse con la dominación portuguesa antes que vivir bajo la ley del aduar de aquel bárbaro”18. En otra parte, pinta así a la base artiguista: “masa informe y grosera, brutales por hábito y por instinto”19. Luego, agrega: “El alma perversa de Artigas se connaturalizó con el desaliño grosero y los hábitos de violencia...20. “Toda burguesía decente y culta reclamaba protección contra las amenazas de la barbarie atroz e inclemente que Artigas promovía contra el orden social”21. LUIS L. DOMÍNGUEZ (15/03/1819-20/07/1898) En la segunda línea de los historiadores liberales encontramos a Domínguez (poeta, diplomático, ministro de Sarmiento). Ha militado en el unitarismo en la época de Rosas, vinculándose a Florencio Varela quien le facilitó el archivo personal de Bernardino Rivadavia, con el cual trabajó tomando su óptica elitista. En 1861 publica su “Historia argentina”, por muchos años texto obligado para los escolares. Tanto este libro, como el “Manual” de Vicente F. López forman maestros y estudiantes, mientras las obras de Mitre, así como sus artículos de “La Nación” hacen cátedra entre la intelectualidad. Esta Historia Liberal, ya convirtiéndose en Historia Oficial, es enriquecida, luego por varios publicistas, entre los cuales analizamos, seguidamente, a los de mayor importancia. 1) JOSÉ MANUEL DE ESTRADA (13/07/1842-17/09/1894) Católico, pero liberal, fuertemente antirrosista. Historiador tipo López. Sus obras principales son: . “Lecciones sobre la historia de la República Argentina”, 5 tomos (1868). . “La política liberal bajo la tiranía de Rosas”, (1874). 2) MARIANO PELLIZA (25/09/1837-11/08/1902) Publica numerosas obras, entre ellas, biografías de Dorrego, Pueyrredón, y Mármol. De tendencia liberal, escribe “La dictadura de Rosas”, “Historia argentina” (1888 - 5 tomos), “Historia argentina al alcance de los niños” (1892) e “Historia de la Organización Nacional” (1897). 3) PAUL GROUSSAC (TOULOUSE, FRANCIA 15/02/1848 - BS. AS. 27/06/1929) Groussac ejerce el control de la historia académica, a partir del fallecimiento de Mitre. Ramón Doll dirá que “aquel viejo inhóspito presidió, con su sonrisa nevada, medio siglo de inquietudes artísticas y espirituales”22. Es liberal -conservador y desdeñoso del país-. Director de la Biblioteca Nacional. Funda y dirige por muchos años la revista “La Biblioteca” (8 volúmenes) y desde 1896, los “Anales de la Biblioteca” (11 volúmenes). Publica entre otras obras: “Del Plata al Niágara” (1897), “Liniers” (1907), “El Congreso de Tucumán” (1916), “Los que pasaban” (1919) y “Estudios de Historia Argentina” (1918). 4) JOSÉ MARÍA RAMOS MEJÍA (24/12/1849-19/06/1914) Médico psiquiatra, de tendencia liberal. Publica diversos trabajos que ejercen fuerte influencia, acentuando enfoques psicológicos y aún más, de psicopatología, para explicar a los caudillos y otras grandes figuras. En “Neurosis de los hombres célebres” (1878), analiza psicológicamente al paraguayo Francia, al fraile Aldao, a Monteagudo y al Alte. Brown. Después, publica “La locura en la historia” (1895), “Las multitudes argentinas” (1899) y “Rosas y su tiempo” (1907). También merecen citarse Antonio Zinny (09/10/1821-16/09/1890), en cuya obra sobresale la “Historia de los gobernadores de las provincias argentinas desde 1810 hasta 1879”, Juan Agustín García (1862-1923), autor, entre otras, de “La ciudad Indiana” (aparecida en 1900), Vicente G. Quesada (05/04/1830-19/09/1913), quien publica “La sociedad hispanoamericana bajo la dominación española” (1893) y “Memorias de un viejo”, bajo el seudónimo de Víctor Gálvez (1888), y Ángel Justiniano Carranza (05/03/1834-11/05/1899), con su “Las campañas navales de la República Argentina, 1810-1870” y especialmente, “El general Lavalle ante la justicia póstuma” (1880). Más allá de algunos matices, todos estos “padres” de nuestra historia -como habrá podido apreciarse- pueden ser alineados en el liberalismo conservador predominante y desde esa óptica se produjo su interpretación de los hechos históricos. El propio Mitre intenta coronal académicamente esta preponderancia suya y de sus seguidores constituyendo el Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata en 1856. ese intento se frustró pero, en 1901, presidida por el mismo Mitre, comenzó a funcionar la Junta de Historia y Numismática Americana que, en 1938, pasaría a constituir la Academia Nacional de la Historia. En 1906, a la muerte de Mitre, Paul Groussac pasa a constituirse en el custodio severo de esa Historia Oficial. El control de la clase dominante sobre diarios y revistas robustece esa dominación, favorecida, asimismo, por el carácter inmigratorio de las clases medias, que les imposibilita el conocimiento histórico por tradición oral. El “Facundo” de Sarmiento -no obstante carecer de carácter histórico- derrama, asimismo, su teoría de “civilización y barbarie” sobre periodistas y conferencistas, vigorizando de manera decisiva a la Historia Oficial como “La Historia”, única, indiscutible y “neutra”, capaz de explicar nuestro pasado. ALFREDO GROSSO Y LA DIVULGACIÓN DE LA HISTORIA OFICIAL El gran divulgador de la Historia Oficial es Alfredo Bartolomé Grosso (1867-1960). Se dan en él varios rasgos singulares que no constituyen las mejores cualidades para enseñar historia argentina: Contador Público, Profesor de Matemática y Contabilidad en el Colegio Nacional Norte (hoy Sarmiento), nacido en Corrientes, transcurre sus primeros años en Italia adonde lo llevan sus padres, ambos italianos, lo cual le impide enriquecerse con la tradición oral (el mismo Grosso cuenta que incluso en su casa hablaba genovés con su mujer e hijos y que tenía dos bustos: el de Colón y el del Dante). Grosso vive ocupado como docente de matemática y contador en Tribunales, hasta que un día se le ocurre adentrarse en los libros de los “padres de la historia Argentina”: “Mis primeros apuntes los basé en lecturas de Mitre, López y Domínguez”23. Así, en 1893, publica “Nociones de Historia Argentina”, una obra de 200 páginas, que en el lenguaje popular, se conocería como “el Grosso chico”. Después, en 1898, lanza “Curso de Historia Nacional”, 400 páginas, que se conocerá como “el Grosso grande”. Años más tarde, publica “Historia Argentina y americana -época colonial” (1940). Los libros de Grosso constituyen el vehículo fundamental a través del cual la Historia Oficial pasa al conocimiento de docentes y alumnos. Algunos periodistas sostienen que a lo largo de la vida de Grosso, se editaron más de 1.300.000 ejemplares de sus obras, mientras otros estiman que pueden haber alcanzado los 2.000.000. A nivel de difusión escolar, estos libros de Grosso son continuados con textos de profesores también liberales como Ricardo Levene, J. C. Astolfi, José C. Ibáñez y otros LA VERDAD HISTÓRICA Y LOS FRANCOTIRADORES La historia oficial estaba asentada en colegios, revistas, discursos oficiales. Ya era asumida por la intelectualidad. Esta imposición lograba, además, tornar natural e incuestionable la exaltación de los héroes liberales a través de homenajes, artículos recordatorios en los periódicos, retratos en las escuelas y figuritas de la revista “Billiken”. Asimismo, se verificaba aquello que Ricardo Rojas llamó “la pedagogía de las estatuas”, es decir el monopolio del mármol y el bronce por parte de los próceres liberales. Asimismo, la nomenclatura catastral: Rivadavia (tiene 120 cuadras, a 4 carteles por cuadra: 480 carteles), Bartolomé Mitre, Sarmiento, Lavalle, Viamonte, Monroe, Riestra, Liniers, etc. Frente al escaso o nulo recordatorio de los luchadores populares. Esta superestructura cultural, imponiendo la historia de clase de la oligarquía dominante, genera una mentalidad colonial, ajena al país, a su pueblo y a los intereses de éste. Ricardo Rojas lo denuncia en 1909: “Siendo la emoción del propio territorio, la tradición de la propia raza, la persistencia del idioma propio y las normas civiles del propio ambiente, elementos vitales de nacionalidad, abandonamos esas cuatro disciplinas a la bandería del manual extranjero y a la ciencia de la lección rutinaria, dejando que la Geografía, la Historia, la Gramática, la Moral, que respectivamente corresponden aquellas en la enseñanza, se redujeran a ejercicio mecánico, sin las sugestiones estéticas, políticas y religiosas que deben vitalizar esos estudios”24 y luego agrega: “El desarraigo intelectual que caracteriza a las clases universitarias en nuestro país, el desdén ambiente para con las cosas nativas, revélasenos ahora como consecuencia de un sistema pedagógico ajeno a la tradición y a los intereses de la sociedad que lo practica. Y tal exceso de exotismo no nos alarma, si no le hubiese acompañado un debilitamiento de la conciencia nacional y de las disciplinas morales, que el cosmopolitismo ambiente contribuye a mantener y fomentar. De esta suerte, la escuela ha sido desnacionalizada por el ambiente, en lugar de que la escuela influyese sobre la sociedad, argentinizándola”25. Pero para sostener la historia oficial no sólo se divulgaron libros encomiásticos sobre los próceres liberales, sino que hubo que ocultar importantes obras y artículos que la cuestionaban, entre otras: 1. “Vida del Chacho” por José Hernández: “Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generoso y valiente que ha tenido la República Argentina. El partido federal tiene un nuevo mártir. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado... acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño del asesino, al bárbaro Sarmiento... ¡Maldito sea! Maldito mil veces el partido envenenado con crímenes que hace de la República Argentina el teatro de sus sangrientos errores”26. 2. Artículos sobre Mitre escritos por José Hernández. 3. “Pequeños y grandes hombres del Plata” y “El imperio del Brasil ante la democracia de América” por Juan Bautista Alberdi. 4. Olegario Andrade y su prosa política. Cuadernos para PAGINA DEL REVISIONISMO HISTORICO EN FACEBOOK:http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Revisionismo-historico-Argentino/184221414923803
MALVINAS ARGENTINAS Breve historia de la usurpación ...En el siglo XVI algunas Bulas Pontificias adjudicaban a España islas y tierras que se descubran hacia el occidente, trazando una línea imaginaria que se marcaba cien leguas de la isla septentrional de Azores, San Antonio, al oeste de Lisboa. Aquello se consideraba del "Nuevo Mundo". Ese ramillete de islas y archipiélagos que hoy conocemos como Malvinas, en 1493 se encontraban en la zona que las Bulas Pontificias entregaban a España. Por lo tanto no necesitaba "descubrirlas" ni ocuparlas para tener derecho sobre ellas. Y no fue hasta 1520 que Esteban Gómez de la expedición de Magallanes, con su embarcación San Antonio, quien las descubre. Dos años después se realizan las primeras cartas cartográficas con su inclusión, 1522 Pedro Reinel, 1527 Santa Cruz, 1541 Sebastián Gaboto, 1544 Diego Gutiérrez, etc. Y fue recién en 1592 que una expedición inglesa al mando de John Davis divisó las islas. Pero ninguna cartografía inglesa, de la época, la registra. Por otra parte en el año 1600 un holandés que respondía al nombre de Sebldt o Sebald Weert, divisa las islas, aplicándoles uno de los primeros nombres, Sebaldes o Sebaldines. Inglaterra y España realizan un tratado de paz en 1604, dejando sin vigencia la pretendida adquisición de las islas. Y otro en 1670 expresa que los ingleses conserven para sí los dominios en poder de ellos en América, pero que no navegarán ni comerciarán en las colonias que Su majestad el Rey de España tiene en las Indias. Ambrose Cowley, otro pirata inglés en 1684 armó otra mentira "descubriendo" las ya descubiertas islas, bautizándolas como islas Pepys. Y más tarde en 1690 John Strong, navega el canal interior de las islas (hoy San Carlos) rebautizándolas Falkland Sond. A este le siguieron en 1701, otra incursión de un marino Beaucheme, que llega hasta la bahía de la Anunciación, tomando posesión de la misma. Más tarde en 1705 se produce otra toma. En 1748 España protesta enérgicamente ante los ingleses por una expedición con fines de poblar las islas, dicha expedición se retira, reconociendo los derechos de España sobre las islas. En 1764 una expedición francesa al mando de Bougainville intenta colonizar las islas llamándolas Maluines, asentando un puerto en la parte Oriental. Nuevamente España protesta y le son aceptados sus reclamos. Francia ordena a Bougainville, la devolución del puerto, previo pago por los gastos realizados. Otro corsario ingles John Byron, realiza incursiones a las islas efectuando cartas de navegación y espionaje en 1765 y toma posesión de la que hoy conocemos como Gran Malvina, esperando la segunda expedición al final del mismo año que comanda John Mc Bride. Las dos con el propósito de ocupación territorial. Mac Bride funda el puerto de Egmont, en honor a un lord. A mediados de 1766 España redacta una Real Cédula declarando a las islas dependencias de la Capitanía General de Buenos Aires y nombrando gobernador a Felipe Ruiz Puente. Paradójicamente fue un 2 de abril de 1767, que Francia hace entrega de las islas a España, y los ingleses que ocupaban parte de un islote, Puerto Egmont, no realizan ningún reclamo a favor de su soberanía. Port Louis - Acuarelas de Conrad Martes. El gobierno de Buenos Aires, en 1768 establece que ninguna posesión inglesa puede permanecer en las islas de la corona Española y en caso de no aceptar dicho mandato, se procederá a desalojarlos por la fuerza. Para sostener lo dicho en 1770 una escuadra española, al mando de Juan Ignacio de Madariaga, y comandadas por tierra por el coronel Antonio Gutiérrez, desalojan a la guarnición inglesa del puerto de Saunders. Los ingleses reclaman ante la corte de Madrid y en 1771, España declara: "La restitución de su majestad británica del puerto y fuerte llamado Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la cuestión de derecho anterior de soberanía de las islas Malvinas, llamadas también islas de Falkland". Años después de la restitución de Puerto Egmont a España, en 1774, Inglaterra desaloja voluntariamente el islote Saunders. Se crea en 1776 el virreinato del Río de la Plata, incluyendo las islas a la Gobernación de Buenos Aires, ejerciendo la jefatura unipersonal el Gobernador o el Comandante, bajo la órdenes directas del Rey y más tarde del Virrey. Este es el período de mayor poder soberano sobre las islas Malvinas de España. Entre 1773 y 1777 el Gobernador español de Malvinas (el último con ese rango) fue el Capitán Franco Gil y Lemos, en ese período convierte la jerarquía institucional de Gobernación a Comandancia, los motivos son puramente militares, para que el Rey centralice más su poder. Por una licencia de Gil Lemos, asume interinamente como Comandante Ramos de Carassa, fue éste quien retomó las tareas de fortificar y remodelar los almacenes de los cuarteles ya establecidos. Asegurando la vigilancia, sobre todo en el ex puerto Egmont, donde acostumbraban a desembarcar los invasores ingleses. La lista de los Comandantes de las islas Malvinas sigue cambiando, ya que todos asumían ese lugar, por un año aproximadamente, en que un nuevo relevo y cambio de tropas y abastecimiento llegaba. Muy pocos fueron los habitantes radicados en ellas, se calcula que en 1793 se contabilizaban unos 150 habitantes. Esta es la nómina de los Comandantes designados por el Virreinato del Río de la Plata en las islas Malvinas españolas: Ramón Carassa (1777), Salvador de Medina (1779), Jacinto de Altolaguirre (1781), Fulgencio Montemayor (1783), Agustín Figueroa (1784), Pedro de Mesa y Castro (1786), Ramón Clairac (1787), Pedro de Mesa y Castro (1788), Ramón Clairac (1789), Juan José de Elizalde (1790), Pedro Pablo Sanguineto (1791), Juan José de Elizalde (1792), Pedro Pablo Sanguineto (1793), Juan Aldana y Ortega (1794), Pedro Pablo Sanguineto (1795), Juan Aldana y Ortega (1796), Luis de Medina y Torres (1797), Francisco Xavier de Viana (1800), Ramón Fernández de Villegas (1801), Bernardo Bonavia (1803), Antonio Leal de Ibarra (1803), Bernardo Bonavia (1804), Antonio Leal de Ibarra (1805), Bernardo Bonavía (1806), J.C. Martínez (1807), Gerardo Bordas (1810) y Pablo Guillén (1810). Cuando la gobernación del Río de la Plata se radicó en Montevideo, (1811) convertida en fuerte realista, ordenó a las fuerzas en las islas Malvinas abandonar la comandancia y evacuar las islas. A partir del 25 de mayo de 1810 con el primer gobierno patrio, y en medio de una tumultuosa revolución y pocos medios, obligó a nuestros hombres a dedicarse exclusivamente al territorio continental. Apenas consolidado el gobierno nacional y bajo el nombre de "Provincias Unidas del Río de la Plata" se ocuparon del territorio insular "Islas Malvinas" nombrando: concesionarios, comisionarios y comandantes políticos militares. El dominio de las islas por títulos jurídicos de España, ahora en poder del gobierno de las Provincias Unidas, le daba derechos a administrar y regir, y autorizar por ejemplo, la caza y la pesca. Así lo hizo, a solicitud de Enrique Torres, se le suministró un permiso de desembarcar en las islas Malvinas, con el propósito de cazar lobos marinos. Permiso fechado el 30 de enero de 1813. Como hasta la fecha (1820) no se había establecido ninguna comandancia fija en las islas, se le comisionó a David Jewett con su embarcación "La Heroica" a tomar posesión de ellas, a nombre del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas. Así fue, que el 6 de noviembre de 1820, en el Puerto Soledad sobre las ruinas de la antigua fortificación, se enarbola por vez primera la bandera nacional, disparándose 21 cañonazos como saludo obligado. Jewett permaneció por un año en el cargo y fue remplazado por el Teniente Coronel Guillermo Masonn. Para proteger nuestras aguas y costas territoriales, por los estragos cometidos por buques extranjeros, que se negaban a pagar derechos, la Honorable Junta de Representantes de Buenos Aires, sanciona la ley de caza y pesca a pedido del Comandante político militar de Patagones Coronel Gabriel de Oyuela. Luego se le acoplaron varios decretos a esta ley, la última del 22 de octubre de 1829. Luis Vernet de Hamburgo y Jorge Pacheco de Buenos Aires, se asocian y solicitan al gobierno de Buenos Aires la autorización para el comercio de carnes, cueros y ganado vacuno en la isla Oriental de Malvinas. Para ello ofrecían la refacción de los edificios para tenerlos a disposición de las autoridades, haciéndose cargo de las reparaciones y ampliaciones. El 28 de agosto de 1823 por decreto firmado por Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia acordándoles la concesión, con habilitación para usufructuar los bienes referidos, agrega el Gobierno de Buenos Aires... "en la inteligencia que semejante concesión jamás podrá privar al Estado del derecho que tiene a disponer de aquel territorio del modo que crea más conveniente a los intereses generales de la Provincia, y lo cual se verificará tan luego que sus recursos le proporcionen el poder de establecerse en él de un modo efectivo y permanente...". En diciembre de 1823 Pacheco se dirigió al gobierno solicitándole, la autorización para la partida hacia Malvinas y la petición para que el capitán de milicias retirado Don Pedro Areguatí, se le otorgue el título de Comandante de Soledad, sin. goce de sueldo. Fundamenta la petición con los siguientes términos: "De este modo Señor Exmo. se posesiona la provincia de aquella abandonada Isla, y aun hace que paguen los buques el derecho de anclaje de que escrupulosamente se dará cuenta al erario (sic), porque Areguatí piensa formar de los mismos peones una Compañía de cívicos con sus cabos y sargentos, para darle a esta operación toda la representación posible en obsequio de una propiedad (sic), de la Patria, 'levando las armas y municiones de cuenta de la negociación, y si V.E. tuviese a bien destinar algunos cañones de fierro para defender el punto de incursiones de piratas en aquellas abandonadas baterías, serían reparadas, y puestas en aptitud de que sirvan al Gobierno para restablecer el presidio". El gobierno atendió el pedido y bajo decreto del 18 de diciembre de 1823, otorga los terrenos bajo la precisa obligación de hacer constar "la mensura y amojonamiento para que pueda optar a los títulos de propiedad". También se nombra a Areguatí como Comandante de la Isla, haciendo saber su decreto a todas las personas "para que lo reconozcan por comandante a fin de que se conserve el orden y se eviten excesos". Disponiendo "a todo buque que arribase, ya sea por aguada, víveres u otro motivo, se le cobrará el derecho de ancoraje". Por otro decreto se le concede a Vernet los terrenos baldíos de la Isla Soledad y de los Estados y a Pacheco los terrenos de la parte sudeste de la isla, con la promesa de parte de estos de edificar a su cargo una colonia en el lapso de tres años. El gobierno de Buenos Aires nombra a Luis Vernet como Comandante Político y Militar, delegándose "en su persona toda la autoridad y jurisdicción necesaria" Vernet, pasa de ser un modesto concesionario, a representante político del Gobierno bonaerense, en el sello de la documentación se podía leer, "Armas de la Patria. Comandancia de Malvinas y adyacentes". Vernet, preparó mapas, nombró agentes en el exterior, para promover la llegada de colonos, segmentó las islas en partes (11), y otorgó tierras para la radicación y explotación. En el año 1831 Vernet diseñó un plan para organizar la caza de ballenas y focas, en aplicación de la ley de pesca. Acorde con estas leyes se tomaron medidas punitivas contra tres goletas norteamericanas: Superior, Harriet y Breakwater, de estas tres dos fueron capturadas, lo que generó graves problemas diplomáticos con los Estados Unidos y obviamente con su cónsul en Buenos Aires, Jorge Slacum, que justamente era representante de los intereses económicos de dichos pesqueros. Como no podía ser de otra forma, los "primos" de los piratas ingleses, encabezados por el cónsul Slacum quién mandó utilizar la fuerza con su corbeta de guerra, Lexington, al mando del Comandante Silas Duncan, éste desembarcó en las islas ocupó los edificios, capturó a los "culpables" de la detención de las naves pesqueras norteamericanas y destruyó todo a su paso, incautando todas las mercaderías del almacén más cueros y herramientas. Regresando a Montevideo en febrero de 1832. A causa de la destrucción de los norteamericanos, Vernet solicitó al gobierno nacional equipamiento y voluntarios para la tarea de reconstruir la colonia, porque sólo habían quedado veintitrés habitantes. Juan Manuel de Rosas, nombra al Sargento Mayor de Artillerías, Esteban José Francisco Mestivier, como Comandante Civil y Militar de las Islas Malvinas, el 10 de septiembre de 1832 el Ministerio de Guerra y Marina decreta dicho nombramiento. La goleta Sarandí arriba a Malvinas el 10 de octubre, ante la tropa y habitantes asume sus funciones de Comandante Mestivier. Meses después una sublevación de los efectivos desata una rebelión en la que pierde la vida el Comandante Mestivier. Cuando el comandante Pinedo de la goleta Sarandí llega a puerto días después, se encuentra con las novedades, por lo que tiene que asumir el cargo de comandante interino. El 2 de enero de 1833 arribó al puerto el navío de guerra de bandera inglesa, Clio, al mando de John James Onslow. Pinedo ni intentó defender la posesión, embarcó la tropa y zarpó rumbo a Buenos Aires, dejando izada en tierra la Bandera Argentina, al cuidado de Juan Simón, a quien nombró Comandante Político y Militar de las Islas. Desde hace 171 años el invasor inglés mantiene en su poder las Islas Malvinas, sólo por breves e inolvidable momentos "Ellas" retornaron a sus legítimos dueños .. los argentinos. Ahora cada uno de nosotros debe imponerse un deber, enseñar y difundir a sus hijos y familiares la Historia de Nuestras Malvinas. EL GAUCHO ANTONIO RIVERO HEROE DE MALVINAS Había nacido en Entre Ríos, y el destino lo llevó a las Malvinas. Fue pastor y esquilador de ovejas en Puerto Soledad. Presenció impotente el atropello de los norteamericanos de la Lexington, el 28 de diciembre de 1831, y como consiguió ocultarse con algunos compañeros, no fue secuestrado como la mayoría de los colonos. Fueron un puñado, apenas, para mantener la soberanía de las islas, hasta octubre de 1832, en que llegó la goleta Sarandí, con un nuevo comandante de las islas, el mayor Mestivier, y una colonia de confinados por delitos comunes. Era dura la vida en las soledades del Sur, y pesada la mano del mayor Mestivier. Los confinados se sublevaron, aprovechando que el capitán José María Pinedo se había ido con la Sarandí a alejar a algunos pescadores norteamericanos; Mestivier fue muerto, y se cometieron muchos desmanes. Pero el regreso de Pinedo restableció el orden. Por poco tiempo. El almirantazgo británico quiso aprovechar el desamparo que la Lexington produjo en Soledad, y ordenó al comandante J. J. Onslow, de la corbeta Clío, que se apoderase de las Malvinas. El 2 de enero, Onslow se presentó en Soledad, y Pinedo no tuvo un gesto de heroica locura; dejó arriar el pabellón argentino porque “las instrucciones que tenía – dice en su informe – me prohibían hacer fuego a ningún buque de guerra extranjero, y sí sólo defender mi buque”. Onslow organizó la nueva colonia británica. El piloto inglés de la Sarandí, Mateo Brisbane, fue hecho “delegado”; otro inglés, Dickson, encargado de izar la Union Jack; un francés, Jean Simon, capataz de trabajos. No faltaron – era inevitable – algunos argentinos que se plegaron al orden triunfante. Pero también era inevitable que otros no aceptaran el dominio inglés. Un día – el 26 de agosto de 1833 –, los matreros, en número de ocho y encabezados por Rivero, volvieron a Soledad y dieron muerte a Brisbane, a Dickson, a Simon y a algunos más. La academia – nuestra Academia –, en mérito a documentos ingleses, dice que el móvil de Rivero y sus compañeros (“entre los cuales había algunos confinados”, recalca), al desertar primero y caer más tarde en plan de guerra sobre Soledad, era porque Brisbane les pagaba los salarios en billetes de papel, y ellos querían metálico. Me parece una explicación demasiado materialista para una reacción tan excesiva, y no comprendo qué diferencia hacía a los gauchos los billetes o el metálico en las soledades del archipiélago. Preparados para perder la vida, quisieron hacerlo bajo la bandera argentina, y arriaron el pabellón británico. ¿También por metálico? Hasta enero de 1834 estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de Rivero. Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas en un islote y alimentadas por los dueños de la situación. En octubre llegaron algunas balleneras inglesas, pero no se atrevieron con los facciosos: debió esperarse a enero de 1834, en que una goleta de guerra consiguió imponerse, y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les hizo un proceso en el buque Spartiate, de la estación naval británica de América del Sur. Tan inicuo, que el almirante inglés no se atrevió a convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el ejército argentino por Rosas, para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de 1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado. Esa fue la vida del gaucho Rivero. Nuestros académicos entienden que “sus antecedentes no son nada favorables para otorgarle títulos que justifiquen un homenaje”. Basándose en interrogatorios en inglés del curioso proceso, nos aclaran que era un gaucho peleador, tal vez de malos antecedentes, y que se juntaba con antiguos confinados. Pero también Martín Fierro era un gaucho peleador, de malos antecedentes, y que se juntaba con matreros como él REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO EN FACEBOOKhttp://www.facebook.com/home.php#!/revisionismoHistorico.y.PensamientoNacArgentino
FRASES Y CITAS DE DOMINGO F. SARMIENTO por revisionismo historico argentino Nota del autor: Probablemente a muchos lectores desprevenidos, y con escaso conocimiento de la verdadera historia argentina, le resulten chocantes o inverosímiles las frases que aquí figuran. Para quien desconfíe de la exactitud de las palabras, figura entre paréntesis la fuente, donde puede consultar y sacarse la duda. Es hoy una tarea realmente necesaria y p ...atriótica revisar nuestros falsos conceptos (metidos a la fuerza y sin posibilidad de ser discutidos, en la edad infantil) sobre Sarmiento, Rivadavia, Urquiza y otros, que movidos exclusivamente por intereses económicos se asociaron al extranjero para humillar y/o vender nuestra querida Patria. Como decía el gran historiador José María Rosa tenemos que "sacudirnos algunos próceres". Es particularmente interesante, para entender la psicología sarmientuda, destacar algunos aspectos (no tan bien conocidos) de este personaje : 1) Era absolutamente antinacional 2) Sentía un gran desprecio por San Martín (ya que éste había tomado partido a favor de Rosas y se había opuesto a los liberales unitarios) 3) Era ciegamente antirrosista 4) Tenia fobia y sentía un gran desprecio por todo lo criollo 5) Era profundamente racista 6) Era un mitómano confieso 7) Era ateo y despreciaba a la religión católica 8) Terrible antisemita. LOS DESHEREDADOS SOCIALES : "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". (Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de Septiembre de 1859) EL GAUCHO ARGENTINO : "Se nos habla de gauchos...La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".(Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional" 3/2/1857) LA MASA POPULAR : "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". (En Buenos Aires, 1853; Carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861; en EEUU., 1865) PALABRA DE HONOR : "Si miento lo hago como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad" (Carta a M. R. Garcia, 18/10/1868) (Palabra de honor del presidente de los argentinos e historiador nacional) EL LIBRO "FACUNDO" (CIBILIZACION Y BARBARIE) : "Jovencito: no tome como oro de buena ley todo lo que he escrito contra Rosas" (Consejo dado a Ramos Mexía)."Los muchos errores que contiene son una de las causas de su popularidad" (La Crónica, 26/12/1853). "Lleno de inexactitudes, a designio a veces" (Carta a Paz, 22/12/1845). "Cada página revela la precipitación con que ha sido escrito" (Rec. de Pcia.). "Sin documentos a la mano y ejecutado con propósitos de acción inmediata" (Carta a V. Alsina, 7/4/1851). MODELO DE ESTUDIANTE : "La plana (libreta escolar) era abominablemente mala, tenia notas de policía (conducta deficiente), había llegado tarde, me escabullía sin licencia (se rateaba) y otra diabluras con que me desquitaba del aburrimiento" (Mi defensa, año 1843) SEMBRADOR DE ESCUELAS : "En Buenos Aires solo logré fundar dos escuelas" (Carta a M. Mann, 15/5/1866). "De treinta jóvenes que era la dotación de la Escuela de Preceptores que dirigía en Chile, veintiocho fueron expulsados" (El Monitor, 15/8/1852). "En Santa Rosa de Chile fui real maestro de escuela, no habiéndolo sido antes ni después" (8/4/1884). "En la ciudad de Buenos Aires se han construido sólo dos edificios de escuelas en estos veinte años (de 1858 a 1878). Mientras tanto no se intenta nada. En la única escuela normal de varones el 95% son ineptos; el 30% debió ser expulsado, y el resto solo concurre por el aliciente del viático con que se premia su asistencia a clase. De las dos escuelas normales de mujeres se debió suprimir una" (Informe de 1878). LOS UNIVERSITARIOS : "Si algo habría de hacer por el interés publico sería tratar de contener el desarrollo de las universidades... En las ciudades argentinas se han acumulado jóvenes que salen de las universidades y se han visto en todas las perturbaciones electorales... Son jóvenes que necesitan coligarse en algo porque se han inutilizado para el comercio y la industria. La apelación de ´Doctor´ contribuye a pervertirles el juicio... El proyecto de anexar colegios nacionales a la universidad es ruinoso y malo, pues contribuirá a perturbar las cabezas de los estudiantes secundarios e inutilizarlas para la vida real que no es la de las universidades ni de los doctores. La educación universitaria no interesa a la nación ni interesa a la comunidad del país... Generalmente en todo el mundo las universidades son realmente libres. Nada tiene que ver ni el estado ni nadie con las universidades" (Senado Nacional, 27/7/1878 y 19/9/1878) MASACRE PATRIÓTICA : "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación, la guerra si es necesario" (año 1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (año 1868). "Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (año 1840). "A los que no reconozcan a Paz debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad" (año 1845). "Hemos jurado con Sarmiento que ni uno solo ha de quedar vivo" (Mitre en 1852). DEMOCRACIA SANGUINARIA : La muerte del gobernador Benavidez "es acción santa sobre un notorio malvado. !Dios sea loado" (El Nacional, 23/10/1858). "Acabe con el Chacho (el General Peñaloza). He aplaudido la medida precisamente por la forma. Sin cortarle la cabeza a ese pícaro, las chusmas no se habrían aquietado" (Carta a Mitre, 18/11/1863). "Córteles la cabeza y déjelas de muestra en el camino" (Carta a Arreondo, 12/4/1873). "Si el coronel Sandes mata gente (en las provincias) cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición (esos provincianos que defienden sus autonomías) que no se qué se obtenga con tratarlos mejor" (Informe a Mitre, 1863). El fusilamiento en masa de un batallón correntino: "brillante conducta". A los sublevados entrerrianos en 1868. "Proceda a diezmarlos, pasando por las armas a los que le toque en suerte". El degüello de Santa Coloma : "acto de que gusté" (año 1852). Asesinato del gobernador Virasoro que él instigó desde Buenos Aires: "San Juan tenia derecho a deshacerse de su tirano" (año 1860). Aprobó el asesinato en masa en Villamayor el 2/2/1856 y como presidente ofreció $100.000 por la cabeza de López Jordán. LA PATRIA : "Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra Patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales" (El Progreso, 11/10/1843). "Fui chileno, señores, os consta a todos" (5/4/1884). LA PATAGONIA AUSTRAL : "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). "Es una guerra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?" (1868; 30/5/1881 y El Nacional, 19/7/1878) MARINA NACIONAL : "El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo". (El Nacional, 12/12/1857 y 7/6/1879). COLONIAS EXTRANJERAS : "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (El Progreso, 28/11/1842). "Propicia una colonia yanqui en San Juan y otra en el Chaco hasta convertirse en colonias norteamericanas de habla inglesa (años 1866 y 1868) porque EEUU es el único país culto que existe sobre la tierra. España, en cambio, es inculta y bárbara. En trescientos años no ha habido en ella un hombre que piense... Europa ha concluido su misión en la historia de la humanidad". Por último se lamenta que hayamos vencido a los ingleses en las invasiones. (Cfr. Gálvez, 449, 90 y 132) SOBRE LAS INVASIONES INGLESAS: "No conocían las instituciones inglesas ni tenían idea de la libertad, pues aseguraban el dominio de España". "Se habrían anticipado, bajo el dominio británico, de cincuenta años, los beneficios de la civilización inglesa, las ventajas del comercio y, de seguro, el privilegio de tener asambleas efectivas" Tomados del libro "Conflictos y armonías de las razas en América" 6/11/1882 IGUALDAD DE LAS CLASES : "Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriota" (Discurso de 1866) SOCIALISMO : "Las huelgas son invenciones de los ociosos que buscan motivos de alarmar. El socialismo las usó como instrumento de perturbación; pero el socialismo es una necedad en América". (El Nacional, 14/9/1878). LIBERTAD DE SUFRAGIO : "Después de la caída de Rosas, Buenos Aires fue educada en las prácticas de la libertad por demagogos. El fraude, la falsificación de las urnas electorales vienen de 1852 por los comicios organizados por Mitre. Después de veinte años de este sistema Mitre se ha quedado solo en la República con sus paniaguados. En Buenos aires hay tal libertad de sufragios que ni a palos harán que el pueblo concurra a elecciones". (Año 1872 ¡El era presidente!). DEMOCRACIA LIBERAL : "Aquí en América la palabra libertad importa sainete ridículo; Riquísima comedia que no manifiesta tener fin" (14/11/1841). "Está demostrado que no puede haber más política que la del garrote y la macana" (año 1880). "A quien no quiere pagar lo soplo a la cárcel. En materia de contribución directa hago peor, pues les rasco el bolsillo" (Gobernador de San Juan en carta a Mitre, 1862). "Una Constitución pública no es una regla de conducta para todos los hombres. La Constitución de las masas populares son las leyes ordinarias, los jueces que las aplican y la policía de seguridad. No queremos exigir a la democracia más igualdad que la que consienten la diferencia de raza y posiciones sociales. Nuestra simpatía para la raza de ojos azules." (OO. CC., 1886) CONGRESO DE TUCUMÁN : "Formado en su mayoría por curas de aldea, ignorantes de la historia contemporánea. Era un niño que declara la independencia; pues no se necesita inteligencia ni ciencia para emanciparse y constituirse una fracción de pueblo independiente de otra" (Tomo 48º, p. 103 y 302 de OO.CC. LAS PROVINCIAS : "Son pobres satélites que esperan saber quién ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra" (El Nacional, 9/10/1857). LOS PORTEÑOS : "Las elecciones de 1857 fueron las más libres y más ordenadas que ha presentado la América". (El Nacional, 13/10/1857). "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernará a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos". (Carta a D. Oro 17/6/1857) EL INDIO AMERICANO : "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876) SAN MARTÍN : "Anciano abatido y ajado, débil de juicio; su ánimo se ofusca y exalta... Fastidiado estoy de los grandes hombres que he visto... Hace tiempo que me tienen cansado los héroes sudamericanos, personajes fabulosos todos... La expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han vuelto contra él y lo han anonadado... Pesan sobre él ejecuciones clandestinas... Dejemos de ser panegiristas de cuánta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de la América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección". (Año 1845. La Crónica, 26/12/1853; carta a Alberdi 19/7/1852; y año 1885) ROSAS : ... falso, corazón helado, espíritu calculador... Tirano sin rival hoy en la tierra,...... una aberración, una monstruosidad... legislador de esta civilización tártara... el tirano... el lobezno que se está criando aún...... el caníbal de Buenos Aires... las miradas suspicaces del tirano... el azote del verdugo... otros execraban aquel monstruo sediento de sangre y de crímenes,... el despotismo de Rosas... tirano semibárbaro.... Degüella, castra, descuartiza a sus enemigos para acabar de un solo golpe... el execrable Nerón, el tirano brutal.... la sangre derramada ahogue al tirano!... Rosas con sus atrocidades... ese monstruo,... los bandidos, desde Facundo hasta Rosas... este genio maldito ... el monstruo... horrible monstruo... del execrable tirano... sus mismas brutalidades y su desenfreno... un forajido, un furioso, o un loco frenético... este furibundo (Extractos de Facundo) EL LIBRO "FACUNDO" (Libro del cual saqué los anteriores calificativos con los que se refiere a Rosas) : "Jovencito: no tome como oro de buena ley todo lo que he escrito contra Rosas" (Consejo dado a Ramos Mexía). "Los muchos errores que contiene son una de las causas de su popularidad" (La Crónica, 26/12/1853). "Lleno de inexactitudes, a designio a veces" (Carta a Paz, 22/12/1845). "Cada página revela la precipitación con que ha sido escrito" (Rec. de Pcia.). "Sin documentos a la mano y ejecutado con propósitos de acción inmediata" (Carta a V. Alsina, 7/4/1851). URQUIZA : "No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe desaparecer de la escena, cueste lo que cueste. Southampton o la horca. El es la única nube negra que queda en el horizonte". (Carta a Mitre, dic. 1861). "Además es preciso acogotar a Alberdi, del Carril, Gutiérrez y Fragueiro con Vicente F. López, Cané, Luis Domínguez y Tejedor". (Carta a J. Posse, mayo 1860). "Urquiza es el verdugo vendido a Rosas. Su historia es negra y salpicada de sangre. Un reguero de sangre señala su camino. Después de despoblar la tierra con sus atrocidades, la despuebla con sus rapiñas. Suscita secuaces donde quiera haya un bárbaro. Es un escuerzo, un viejo montonero, un ambicioso, un cacique y soldado desvergonzado, un padrillo inmundo, un gaucho mazorquero e insolente: monstruo de carnicerías humanas". (Tomo 17, p. 93 y 121 y Tomo 49, p. 295) OTROS PERSONAJES : Juan Bautista Alberdi: "baboso de envidia hipócrita y ambición rastrera; cínico, mentiroso, malvado, traidor, alma torcida, detractor de oficio, charlatán mal criado y pillo, saltimbanqui, raquítico y jorobado, conejo, bellaco, botarate insignificante" (Tomo 5º. CC.). Bernado de Irigoyen: "un energúmeno"; Carlos Guido y Spano: "un burro"; Moreno: "el Danton de 1810"; Juan María Gutiérrez: "el hombre más ignorante que haya conocido jamás"; Mitre: "un charlatán, tres veces borracho, autor, factor y sostenedor del fraude electoral desde 1852 hasta la fecha, pigmeo indigno y especulador patriotero" (26/6/1869; La Tribuna, 7/10/1874). Castro Barros: "un majadero fanático, ambicioso, insano e hipócrita" (Rec. de Pcia.); Del Carril : "Miserable, mocito petulante antes, viejo decrépito después, doctor maula, vicepresidente pantalla, necio testarudo, doctor de embustes" . (Tomo 17. OO.CC.); Navarro Viola : "pajarraco, oprobio de la literatura argentina, estafador, basura sucia y hedionda y cloaca de inmundicias"; y los demás católicos como Estrada, Goyena, Lamarca, Avellaneda, Adolfo van Gelderen, Achával, etc. : "charlatanes adocenados, malvados, traidores a la constitución, engañados por Satanás"; (El Nacional, 20/4/1882). Las mayores barbaridades las dijo contra los caudillos: Rosas, Güemes, Bustos, Ramírez, López Jordán, Quiroga, Oribe, etc. En modo especial contra el ... Uruguayo Artigas : "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista, jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Este salvaje criminal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". (Tomo 17, p. 87 y 92; T. 15, p. 349; T. 38, p. 280). EL PUEBLO PARAGUAYO : "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse." (Carta a Mitre de 1872) RELIGIÓN : "Franklin en moral avanza sobre la moral misma de Jesucristo" (1/1/1886). Después de manifestar su incredulidad con respecto a varios dogmas y hablar contra el Papa, los jesuitas y los católicos dice de las congregaciones docentes: "Los frailes y monjas se apoderaron de la educación para embrutecer a nuestros niños... Ignorantes por principios, fanáticos que matan la civilización; emigrantes confabulados y recua de mujeres: basura de Europa, son la filoxera y el cardo negro de la pampa, hierba dañina que es preciso extirpar" (feb. 1883). segui al revisionismo historico argentino y pensamiento nacional http://www.facebook.com/revisionismoHistorico.y.PensamientoNacArgentino
Rosas y Malvinas Muchos acusan a Rosas de entreguista por el hecho de haber ofrecido a los ingleses las Malvinas por el pago del empréstito adeudado. Esa acusación, es no conocer la picardía y astucia diplomática de Rosas. Si bien hubo litigios desde tiempo atrás, lo cierto es que para 1829 la Confederación ejercía la ocupación y el derecho sobre las islas, sin cuestionamientos. ... Para esa fecha, un grupo de comerciantes ingleses interesados en la explotación ovina y de trafico marino, liderados por Mr John Thwaites, incitan a Woodbine Parish, que roba roba los documentos y antecedentes que se encontraban en el Archivo de Gobierno de Buenos Aires y el diecinueve de noviembre de 1829 escribe al Foreign Office que las islas, de alto valor estratégico para el Foreign Office, deben ser obtenidas para Inglaterra, en “pago” del empréstito Baring. Forbes, representante norteamericano, denuncia la maniobra destacando el valor estratégico. Inglaterra entonces decide tomarlas por la fuerza. La ocupación se produce durante el gobierno de Balcarce, y a mediados de 1833 se comenta en Londres que el gobierno argentino retiraría su representante, lo que preocupa a los comerciantes. Instalado Rosas en el poder, nunca consentirá la ocupación, sino que trata de recuperarla con picardía diplomática; en efecto, se las ofrece en transacción por el empréstito a los ingleses en forma extraoficial a través de Moreno, para que , en caso de ser aceptado el ofrecimiento, fuera rechazado por la Legislatura provincial, pero quedaría el reconocimiento ingles sobre los derechos de la provincia. Similar estrategia usaría respecto a la Patagonia, que los ingleses no reconocían como nuestra. Esto surge claramente de la interpretación de una carta dirigido por David Robertson de la casa central Baring, a Ferdinand White, representante de Baring en Buenos Aires: “Ud. no desconocerá que Rosas ofreció arrendar una porción de la Patagonia a la Casa Baring a manera de una seguridad colateral por esta deuda. Los señores Baring declinaron considerar la cuestión a causa, según yo creo, de que tenía dudas sobre si la Patagonia pertenecía a Buenos Aires y se supone que una de las razones por la cuales Rosas hizo el ofrecimiento fue conseguir de Inglaterra la sanción de los derechos de Buenos Aires a la Patagonia”. Cabe aclarar que Baring no era solo uno financista usurero, sino que además era un asesor financiero del gobierno ingles. Lamentablemente esta vez la astucia de Rosas no alcanzo a engañar la experiencia del la diplomacia pirata. Por otro lado, Rosas peleaba en dos frentes al mismo tiempo. REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO Y PENSAMIENTO NACIONAL EN FACEBOOK:
“De la Historia Oficial al Revisionismo Rosista-Corrientes Historiográficas en la Argentina” Norberto Galasso TERCERA Y ULTIMA PARTE II- EL REVISIONISMO HISTORICO La crisis económica mundial, el auge del corporativismo en Europa y el triunfo yrigoyenista en las elecciones de 1928 se conjugan para provocar el debilitamiento del pensamiento liberal -conservador en los sectores dominantes-. Ello facilita el avance, al primer plano, del nacionalismo oligárquico. El Gral. Uriburu asume el poder, en nombre del orden y la tradición. Una fuerte personalidad, autoritaria, expresión de la clase alta provinciana, salvará a la Argentina, afirman los hombres de Derecho y de derecha. Paralelamente, en el campo historiográfico se opera, por entonces, la aparición y desarrollo de una nueva corriente: antiliberal, conservadora, corporativista. El predominio del uriburismo setembrino en política se corresponde con el surgimiento del rosismo reaccionario. Un déspota cubre el escenario político e histórico, asegurando el orden. La dictadura actual se legitima apelando a la producida un siglo atrás. No es casualidad, entonces, que el mayor teórico del corporativismo entre los asesores de uriburu, el Dr. Carlos Ibarguren, también de una familia patricia del interior, se constituya en el iniciador de esta corriente historiográfica. Lo siguen, en esta tarea, Ignacio B. Anzoátegui y Julio Irazusta. 1) CARLOS IBARGUREN (18/04/1877-03/04/1956) Abogado salteño, de familia tradicional, funcionario de varios gobiernos conservadores, ha sido liberal en su juventud hasta que la Revolución Rusa y el triunfo de Yrigoyen en 1916 lo convencen de que la democracia es la antesala del “triunfo maximalista” que destruirá el orden vigente. Convertido en fervoroso partidario de las jerarquías sociales, la tradición y el catolicismo, Ibarguren resulta un corporativista convencido en la década del veinte. Por entonces, además de varios libros sobre temas jurídicos, dicta un ciclo de conferencias sobre Rosas “y las dictaduras trascendentes”. Poco después, en 1924, publica “Manuelita Rosas”. En 1930, Ibarguren participa del golpe militar y es designado interventor en la provincia de Córdoba, desde donde presiona al Gral. Uriburu para reemplazar la Constitución de 1853 por una carta corporativa. En esa época, precisamente, publica “Juan Manuel de Rosas, su vida, su drama, su tiempo”, punto de partida del revisionismo nacionalista. La posición reaccionaria de Ibarguren, en ese ensayo, no ofrece dudas: a. Abomina de la Revolución de Mayo: “Es verdad que Rosas no actuó en contra del movimiento separatista de España, pero no pudo ocultar su protesta contra el desorden social y político producido por la revolución”1 b. Privilegia el orden y la tradición: “Su acción pública se aplica enérgicamente para defender el orden y la disciplina... (Rosas) Representa en nuestro pasado la encarnación más eficaz y potente del espíritu realista y conservador”2... “Fiel a su visión medioeval y reaccionaria, consecuente con las convicciones que siempre mantuvo”3 ... (Rosas) Fue el brazo irresistible de la reacción conservadora...”4. “¡Odio eterno a los tumultos! ¡Amor al Orden! ¡Obediencia a la autoridad!”5 c. Reivindicación del patrón: “Rosas fue el arquetipo del patrón”6, “El patrón era caudillo, gobernante, diplomático y guerrero. Debía comprender a los paisanos e interpretar su alma para dominarlos, administrar hasta la extrema minucia para obtener el mayor provecho de la explotación, observar profundamente a las gentes y a los ganados, mirar a los ganados como si fueran hombres y manejar a los hombres como si fuesen ganado”7. “Él (Rosas) era el patrón por excelencia”8. d. Expresión de los estancieros: “Los estancieros veían en él no sólo al maestro de la explotación rural... sino también al más severo mantenedor de la disciplina y al más inteligente defensor de sus intereses”9. En su libro, Ibarguren se refiere a “los combates de Obligado, Tonelero, San Lorenzo y Quebracho”10, pero sin destacar su importancia con el cruce de cadenas en el Paraná, en defensa de la soberanía. El Rosas que le interesa y al cual brinda su elogio es el Rosas-Uriburu, no el Jefe de la Confederación que resiste a las mayores potencias del mundo en 1838 y 1845. En los años siguientes, Ibarguren publica, entre otras, las siguientes obras: “En la penumbra de la historia argentina” (1932), “La inquietud de esta hora” (1934), “Estampas de argentinos” (1936), “Sociedades literarias y la revolución argentina” (1937), “San Martín íntimo” (1950) y “La historia que he vivido” (1955). 2) IGNACIO B. ANZOÁTEGUI (1905-1978) Poeta y ensayista, de posiciones reaccionarias, caracterizado por un ácido humorismo y su irrespetuosidad frente a “los próceres”, cumplió funciones en el área educativa, tanto en el gobierno uriburista, como en el juniano de 1943. Pero su condición de hombre de derecha permitió que “La Nación” lo tratase con consideración y respecto en una necrología donde se disminuye la importancia de sus juicios históricos “producto de su sentido del humor” y se lo reivindica como “fino poeta, límpido prosista y cáustico observador... hombre adornado de virtudes, como el respeto de la opinión ajena, la temperancia en el trato y un cordial acercamiento al prójimo”11. Anzoátegui redacta, entre 1929 y 1931, una serie de bocetos satíricos sobre las principales figuras de nuestra historia (salvo Mitre) que aparecen bajo la forma de libro en 1934 con el título “Vida de muertos”. Allí sostiene: a) Sobre Sarmiento: “Introdujo tres plagas: el normalismo, los italianos y los gorriones... Esos maestros que creen en las máximas de las cajas de fósforos... gente que se idiotiza enseñando... Sarmiento poseía buenas condiciones pero le faltaba una: ser católico... Lo admiro por los gritos que pegaba”. b) Sobre Rivadavia: “Se llamaba Bernardino González. Rivadavia era la abuela materna. Eso de sacarse el apellido paterno es todo un síntoma. Ya lo decía el arcipestre de Hita: ‘Aborrecer del padre / fuer cual fuer su apellido / es un feo fazer / fuertemente jodido’. Rivadavia no era mulato... pero tenía ideas de mulato... Cuando tenía 9 años, estallaba la Revolución Francesa, el más zafio, hitriónico y torcido de los movimientos sociales... Lo de Rivadavia obedecía a una consigna fría (e hijoputescamente) maniobrada: ponerle el pie en la nuca a la Iglesia”. c) Sobre Alberdi: “Alberdi dijo gobernar es poblar... y se quedó soltero”. d) Sobre Mármol: “En 1839, lo metieron preso... Estuvo encerrado seis días, desde el 1ro. hasta el 7 de abril... Y se declaró víctima de la dictadura de Rosas. Pero Rosas no le hacía caso”. e) Sobre Olegario Andrade: “El prefería la imbecilidad de su siglo a la luminosidad imperecedera de la Edad Media”. Poco tiempo después de aparecer este libro, Homero Manzi, desde FORJA, le lanzó este alfilerazo: “- Usted se mete con todos los próceres, menos con aquellos (como Mitre) que se han dejado un diario de guardaespaldas” (La Nación)12. Al igual que Ibarguren, Anzoátegui exalta a Rosas desde una perspectiva reaccionaria: “Rosas nació de padre prócer en mujer principal. Era hijo de la tierra, blanco por los cuatro costados y criollo de punta a punta, sin mezcla de mulatos democráticos... Por eso, por señor, el señor de la campaña, desposó a la ciudad y la hizo suya... . Por señor, fue para los altivos, azote, y padre, para los humildes, porque señor de su señorío de amor, tenía esa fina conciencia, esa fina complacencia, ese fino orgullo propio de los verdaderos señores que practican una sana demagogia aristocrática, la demagogia indispensable para gobernar caritativamente con un claro sentido paternal del poder... Sus hombres le llamaban Don Juan Manuel, con nombre de señor rural hecho a domar potros en la pampa absoluta y de infante hecho a cazar estrellas con halcones”13. En la misma línea de “Vida de Muertos”, publica “Vida de Payasos ilustres” (1954), “De tumbo en tumba” (1966) y “Allá lejos y aquí mismo” (1968). En este último libro sostiene: “Cuando me preguntan si soy nazi, contesto: Sí, soy nazi por gracia de Dios”14. 3) JULIO IRAZUSTA La corriente revisionista recibe un importante aporte, en esos años, por parte de los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta: el ensayo “La Argentina y el imperialismo británico” (1934). Los Irazusta provienen de una familia ganadera de Gualeguaychú, de origen radical. Pero en los años veinte se van desplazando hacia el nacionalismo hasta sustentar definidamente esa posición con el diario “La Nueva República”, hacia 1928. Después de apoyar el golpe uriburista, sus esperanzas se frustran con la preeminencia del Gral. Justo. Poco después, el pacto Roca-Runciman, que viene a legitimar la política oligárquica de carnes, en favor de los invernadores bonaerenses y en perjuicio de los criadores, (como son los hermanos Irazusta) los impulsa a publicar el libro mencionado, en cuya tercera parte abordan también la cuestión histórica. Allí reivindican la política de Rosas e impugnan la desarrollada por sus vencedores, aunque, significativamente, valoran con demasiada consideración a Mitre, mientras cargan las tintas sobre Sarmiento. Pero, más allá de matices, este libro -junto con los artículos de Raúl Scalabrini Ortiz publicados en Europa y reproducidos por “La Gaceta de Buenos Aires” hacia la misma época- pone de relieve la fuerte influencia de Gran Bretaña en nuestra Historia, aunque Scalabrini -libre de la óptica del pequeño productor agrario como los Irazusta- desarrolla una concepción más totalizadora del problema. Mientras Rodolfo continúa con sus inquietudes políticas y periodísticas, Julio, a partir de esta obra, se encamina por el revisionismo. En 1935 publica “Ensayo sobre Rosas”, en 1938: “Actores y espectadores” y hacia 1941, uno de sus libros más importantes: “Vida política de Juan Manuel de Rosas, a través de su correspondencia”. Con posterioridad, aporta nuevas investigaciones como “Tomás de Anchorena” (1950), “Urquiza y el pronunciamiento” (1953), “Ensayos históricos” (1954) y “Las dificultades de la histórica científica”, en 1955, en polémica con Ernesto Celesia. Otros trabajos importantes son “Balcarce de siglo y medio” (1960), “Memorias” (1957) y “Breve historia de la Argentina” (1981). Varias circunstancias se conjugan, sin embargo, para que Julio Irazusta no sufra la marginación que experimentaron otros revisionistas por parte de los círculos oficiales: desde su origen familiar y ganadero y su formación intelectual cosmopolita (afrancesado, estudia varios idiomas, concurre a la Universidad de Oxford, hasta su amistad con Victoria Ocampo, su buena relación con La Nación y su antiperonismo militante (expresado en “Perón y la crisis argentina” - 1956), como asimismo su actitud reverencial ante Mitre (lo elogia en “La Nación” del 02/11/197515 y en “Breve Historia Argentina”16). Así, resulta que Julio Irazusta, en mayo de 1971, es incorporado a la Academia Nacional de la Historia. La lectura atenta de sus memorias ratifica de qué modo, más allá de sus disidencias con los historiadores oficiales respecto a Rosas, Julio compartía valores con la clase dominante, lo cual explica no sólo sus colaboraciones en “SUR” y “La Nación”, sino especialmente su contumacia antiirigoyenista en 1928, así como antiperonista en los años cincuenta. Tanto Anzoátegui, como Ibarguren e Irazusta impulsaron el revisionismo en esos primeros años del treinta, impugnando a la Historia Oficial desde una óptica de derecha. Su cuestionamiento tiene estos rasgos: 1) Sobre la Revolución de Mayo: exaltan a Saavedra, pues el movimiento resultaría, por sobre todo, militar, sin pueblo, al mismo tiempo que descalifican a Moreno, atribuyéndole iluminismo y ligazón con intereses británicos. 2) Sobre Rivadavia: critican su gestión, pero especialmente por sus ataques a la Iglesia. 3) Sobre Rosas: lo reivindican como expresión del orden, la soberanía y la resurrección del espíritu colonial. 4) Respecto de Sarmiento: lo condenan, más que a Mitre, en tanto expresión de la enseñanza laica. El ocaso del uriburismo, producto de la preeminencia de la política liberal pro-inglesa del Gral. Justo, reduce la repercusión de sus trabajos. Son francotiradores y en esa medida, los grandes diarios los silencian mientras Levene mantiene el predominio de la Historia Liberal en colegios y demás organismos de difusión y comunicación. Recién en los últimos años de la década del treinta, el revisionismo logra convertirse en corriente, con la aparición de nuevos investigadores y sus primeros nucleamientos. El 15 de junio de 1938, en Santa Fe, se constituye el Instituto de Estudios Federalistas, conducido por Alfredo Bello y José María -Pepe- Rosa, con un homenaje al caudillo Estanislao López. Poco más tarde, el 5 de agosto del mismo año, se inaugura en Buenos Aires, el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, con la participación de los hermanos Irazusta, Alberto Ezcurra Medrano, Manuel Gálvez, Corvalán Posse, Díaz de Vivar, Carlos Steffens Soler, Ramón Doll, Ernesto Palacio, Carlos Ibarguren, Vicente Sierra, Corvalán Mendilaharsu y otros. Estos nuevos historiadores revisionistas se encuentran -la mayoría o casi la totalidad de ellos- alineados en el nacionalismo reaccionario, aunque algunos, sin embargo, con planteos más amplios para caracterizar sucesos y personajes, así, por ejemplo, Manuel Gálvez, quien en su biografía sobre Hipólito Yrigoyen concluye siendo ganado por el personaje, o Ernesto Palacio, quien se singulariza por exaltar a Mariano Moreno y condenar la guerra del Paraguay. 4) MANUEL GÁLVEZ (1882-1962) desde muy joven interesado por la cuestión social, Gálvez publica inicialmente varias novelas con esa temática, que alcanzan gran éxito: “Nacha Regules”, “Historia de Arrabal”, “La maestra normal” y “El Mal metafísico”, entre otras. Después, deriva al nacionalismo católico y hacia 1930 inicia sus incursiones en el campo de la historia argentina: “El gaucho de los cerrilos” (1931) y “El General Quiroga” (1932). Pero su obra más importante, en el terreno histórico, comienza hacia 1939 con “Vida de Yrigoyen”. Luego publica “Vida de Juan Manuel de Rosas” (1941), “Vida de Aparicio Saravia” (1942), “Vida de Sarmiento” (1945) y “José Hernández” (1945). En la construcción de estas biografías, Gálvez trabaja con un cúmulo importante de datos y si bien esos libros carecen del aparato erudito que fundamente las citas, un control minucioso permite verificar su rigor histórico. Años después, Gálvez incursiona en la novela histórica reconstruyendo épocas importantes de nuestro pasado: “Bajo la garra anglofrancesa” (1953), “Así cayó don JuanManuel de Rosas” (1954), “Uno y la multitud” (1955), donde a través de la historia de un nacionalista, aparece el 17 de octubre del ’45, “Tránsito Guzmán” (1957), donde recrea el enfrentamiento de la Iglesia con el peronismo. Ya años antes, en 1938 en “Hombres en soledad”, Gálvez había dibujado el aislamiento del intelectual nacional durante la Década Infame. 5) ERNESTO PALACIO Nace en San Martín, Provincia de Buenos Aires, el 4 de enero de 1900. De tendencias anarquistas en su juventud, Palacio se convierte luego al catolicismo y de poeta y crítico literario, en su primera época (“Revista Martín Fierro”, 1926) pasa luego al nacionalismo (“La Nueva República”, con los hermanos Irazusta, en 1928). Participa del golpe uriburista aunque luego, al igual que los Irazusta, lo critica por entender que no se han cumplido los objetivos prometidos. Este replanteo se expresa en su libro “Catilina”, donde apela a la lucha de Catilina contra la oligarquía romana, para lanzar sus dardos contra el uriburismo. Hacia 1938, Palacio publica una de las obras de mayor resonancia del revisionismo: “La Historia falsificada”. Allí sostiene: “...Domina en nuestro país la falsa idea de una historia dogmática y absoluta, cuyas conclusiones deben acatarse como cosa juzgada, so pena de incurrir en el delito de leso patriotismo... Aquí se ejercita un verdadero terrorismo de la ciencia oficial, por medio de la prensa, la universidad y la enseñanza media... Historia convencional, escrita para servir los propósitos políticos ya perimidos, huele a cosa muerta para la inteligencia de las nuevas generaciones... Ante el empeño de enseñarles una historia dogmática, fundada en dogmas que ya nadie acepta, las nuevas generaciones han resuelto no estudiar historia, simplemente. Con lo que ya llevamos algo ganado. Nadie sabe historia, ni la verdadera, ni la oficial”17 Señala, asimismo: “Fraguada para servir los intereses de un partido dentro del país, llenó la misión a que se le destinaba: fue el antecedente y la justificación de la acción política de nuestras oligarquías gobernantes, o sea el partido de “la civilización”. No se trataba de ser independientes, fuertes y dignos, se trataba de ser civilizados. No se trataba de hacernos, en cualquier forma, dueños de nuestros destinos, sino de seguir dócilmente las huellas de Europa. No de imponernos, sino de someternos. No de ser heroicos, sino de ser ricos. No de ser una gran nación, sino una colonia próspera. No de crear una cultura propia. Sino de copiar la ajena. No de poseer nuestras industrias, nuestro comercio, nuestros navíos, sino de entregarlo todo al extranjero y fundar, en cambio, muchas escuelas primarias donde se enseñara, precisamente, que había que recurrir a ese expediente para suplir nuestra propia incapacidad. Y muchas universidades donde se profesara como dogma que el capital es intangible y que el Estado (sobre todo, el argentino) es mal administrador”18. En años posteriores, Palacio se dedica con mayor concentración a la tarea política dirigiendo los semanarios “Nuevo Orden” (1940) y “Política” (1945). Desde este último apoya la candidatura de Perón. En el período 1946-52 se desempeña como diputado nacional del bloque peronista. En todos estos años, se observa en Palacio su posición nacionalista como así también sus esfuerzos para pasar a posiciones más populares -quizás debido a la influencia del peronismo- tomando distancia de Maurras y del corporativismo, que lo habían cautivado años atrás y si bien durante la guerra reconoce simpatías por el fascismo, insiste en que la reivindicación nacional argentina es el eje de su lucha, al tiempo que reivindica el radicalismo, pero al de Yrigoyen y no al de Alvear. En 1953, publica, en dos tomos, “Historia de la Argentina”. En este libro, adopta posiciones singulares que lo separan de la mayoría de los revisionistas nacionalistas: juzga reaccionario a Saavedra y reivindica a Moreno, fustiga a Rivadavia por su europeísmo, reivindica a Rosas, pero también descarga su artillería contra Mitre, condenando severamente la Guerra del Paraguay. Asimismo, critica el orden agropecuario de “la granja de su Majestad británica”, reivindicando la necesidad de industrias y de explotar los recursos minerales. Esta “Historia Argentina” se constituye en uno de los libros más leídos por todos aquellos que manifiestan interés por conocer la verdadera historia. 6) RAMÓN DOLL (1886-1970) Doll proviene también de una juventud izquierdista, habiéndose destacado a partir de 1927 como agudo crítico literario. Ante su crítica implacable caen importantes escritores como Ricardo Güiraldes, Ricardo Rojas, Roberto Giusti e incluso el joven y promisor Jorge Luis Borges. En esas críticas literarias, ya Doll incursiona en la historia argentina, guiado por su desconfianza hacia los intelectuales del sistema: “Intelectuales fueron los Varela, los Rivadavia, los que asesoran a las oligarquías porteñas para defraudar el sentido democrático o federalista de la Revolución”19. Y agrega: “Recuerde todo lo que una nueva visión de la historia argentina está descubriendo en los unitarios: fueron los niños malcriados de la época y porque el pueblo los aborrecía, resolvieron, en sus versos y en sus obras literarias, que ellos eran “la civilización” y el país era “la barbarie”... Ellos hicieron, es cierto, la historia y durante mucho tiempo no ha habido otra...”20. Cuatro años después, en “Liberalismo en la literatura y la política”, Doll se constituye en uno de los primeros revisionistas que aborda críticamente la figura de Bartolomé Mitre: “Despojado Mitre de sus títulos de liberal, demócrata y civilizador y sometido a una prueba rigurosa de recomposición histórica, en su presidencia, se llega a esta asombrosa y desopilante constatación: que su presidencia fue una verdadera dictadura militar, ensangrentada por sus fieles lugartenientes uruguayos (Sandes, Arredondo, Flores, Rivas) enviados al interior para pacificar las provincias y someterlas al liberalismo y a la civilización”21: “Ese artillero demagogo”, “ese señorón propietario de la historia oficial y de la sabiduría política en la Argentina”, “ese padre y tío de las oligarquías que se adueñaron del país desde Pavón”, “la más odiosa expresión de la elite, por petulante y por esa frialdad de alma que en “La Nación” se llama serenidad y equilibrio moral”... Con tales epítetos Doll quiebra ruidosamente una tradición de reverencias y besamanos multiplicada por los historiadores en los altares de “La Nación”22. Asimismo, reivindica a Juan B. Alberdi quien se había atrevido a denunciar el monopolio del puerto y la Aduana únicos, ejercido por Buenos Aires, en perjuicio del resto del país: “Alberdi señaló que Buenos Aires monopolizaba toda la riqueza del país y quien tiene la riqueza tiene la suma del poder político. De ahí que Buenos Aires ha sido el vivero de las dictaduras, a veces gauchas, otras ciudadanas y con Mitre, militares. Para hacer que ese monopolio favorezca a la Nación entera y no a una sola provincia, en detrimento de las demás, es menester decapitar a la provincia de Buenos Aires, federalizando la ciudad... El gran publicista tucumano le había buscado el corazón, con ansias de darle muerte, a la oligarquía porteña. Triunfante ésta, en Pavón, no quedó nada de Alberdi en el país”23. Pero tanto la lucidez de sus análisis, como la ironía de sus refutaciones polémicas, lo aíslan a Ramón Doll en la estepa de la Década Infame. Silenciado, marginado, ha podido conocer el revés de la trama de las principales cuestiones literarias, históricas, y políticas del país y ha dicho sus verdades. Sin embargo, no encuentra salida en el nacionalismo democrático de los forjistas y pasa a posiciones nacionalistas reaccionarias, hacia 1939. De este pensador originalísimo -aún cuando no haya sido autor de extensas investigaciones históricas- queda, como un hito importante, su caracterización de Mitre, Alberdi, Urquiza y Sarmiento24, allá, a mediados de la Década Infame, como un aporte que abrió caminos en la interpretación de nuestro pasado. 7) VICENTE D. SIERRA (1893-1982) Se trata de otra importante figura de aquel revisionismo. De posición marcadamente católica, Sierra rechaza la leyenda negra de la colonización española, pero, llevado de su fervor religioso, cae en el error simétrico idealizándola en “Sentido misional de la conquista”. Publica también “Así se hizo América” y “La expansión de la hispanidad en el siglo XVI”, con idéntica orientación. Historiador laborioso, Sierra ha publicado una “Historia de la Argentina” en 12 tomos. Se desempeñó como miembro de la Junta de Historia Eclesiástica y como Director de la Biblioteca Nacional. EL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS JUAN MANUEL DE ROSAS Durante la década del treinta, los historiadores revisionistas investigan y publican, al principio como francotiradores, luego agrupados en el Instituto y su Revista, intentando debilitar las murallas de la Historia Oficial, custodiadas celosamente por R. Levene, quien los descalifica negándoles nivel científico y seriedad en sus obras. Los viejos mitos perduran, así, incólumes y a los ojos del gran público, la Historia continúa siendo solo una: científica, liberal, neutra y mitrista, ésa de las efemérides escolares, la Academia y los suplementos de los grandes matutinos. Sin embargo, la Revista del Instituto -que ahora los congrega- comienza a ejercer su efecto, aunque todavía en círculos restringidos. Allí se expresa un grupo de revisionistas rosistas, en general nacionalistas y clericales, aunque algunos provienen del radicalismo. Entre ellos, pueden citarse, además de los revisionistas ya mencionados, a Carlos Steffens Soler, Ricardo Font Ezcurra, Justo Díaz de Vivar, Roberto de Laferrere, Ricardo Zorraquín Becú, Pedro Juan Vignale, Federico Ibarguren y Juan Pablo Oliver, debiendo destacarse asimismo el tesón aportado por Alberto Contreras, constituido en motor del Instituto. En las páginas de la Revista aparecen, entonces, enjundiosos artículos que impugnan los asertos liberales, ya sea a través de nuevos documentos o nuevas interpretaciones. Desde allí -no obstante los enfoques reaccionarios- es erosionada la Historia Oficial hasta tornarla poco creíble para buena parte de quienes se acercan a nuestro pasado con honestidad y espíritu crítico. A través de sucesivos números, la Revista pone al desnudo muchas verdades ocultas, entre las cuales pueden mencionarse: 1. el apoyo francés a los unitarios en su lucha contra Rosas y en especial, la relación del Gral. Lavalle con los jefes invasores, 2. la violencia desplegada por los unitarios en diversas circunstancias, especialmente después del golpe del 1º de diciembre de 1928, quebrando el mito de que la violencia era patrimonio exclusivo de los federales, 3. la heroica defensa de la soberanía en la Vuelta de Obligado, por parte de los soldados de la Confederación , ante la invasión anglo-francesa en 1845, 4. la honestidad de Rosas en el manejo de los fondos públicos, 5. la amistad entre Rosas y San Martín, así como la decisión del Libertador de legar su sable al Jefe de la Confederación, 6. las negociaciones de los unitarios, hacia 1820, para coronar al príncipe de Luca en Buenos Aires, 7. las desmesuras verbales de Sarmiento, así como sus artículos, desde Chile, cuestionando nuestra soberanía sobre la Patagonia. En general, la línea histórica sustentada en la Revista es: Saavedra (Mayo lo hizo el ejército y no el pueblo), San Martín (conservador y alineado junto al nacionalismo ganadero de Rosas) y Rosas (expresión de orden y nacionalismo). La mayor parte de la tarea de revisión la circunscriben al período rosista, desinteresándose tanto del período anterior, como del posterior, como así también de los caudillos del interior, a quienes, en general, ignoran. Como puede comprenderse, su ideología circunscribe y reduce la labor historiográfica de revisión, pero su efecto importante es iniciar el agrietamiento de las bases en que se sustentas las columnas de la Historia Oficial. EL REVISIONISMO FORJISTA FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) es una corriente interna del radicalismo fundada, en 1935, por Arturo Jauretche, Homero Manzi, Manuel Ortiz Pereyra, Félix Ramírez García y Juan B. Fleitas. Se integra con irigoyenistas consecuentes que provienen de “la resistencia radical” y que hacia fines de 1934 se expresaron en la agrupación “Radicales Fuertes”. FORJA se propone profundizar la vocación revolucionaria del irigoyenismo, otorgándole un programa de claro contenido antiimperialista y oponiéndose a la claudicación del “alvearismo” que controla la cúpula partidaria. Bajo el lema “Somos una Argentina colonial; queremos ser una Argentina libre”, los forjistas denuncian el Estatuto Legal del Coloniaje y levantan, como bandera agitadora, “las cuatro P”: “Patria, Pan y Poder al Pueblo”. El principal ideólogo de la agrupación es Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959), aún cuando no se halla orgánicamente integrado a la misma, en razón de su negativa a afiliarse a la Unión Cívica Radical, requisito ineludible para incorporarse a FORJA (hasta 1940), en tanto corriente interna del partido. Así, desde los suburbios de FORJA, Scalabrini Ortiz aporta las ideas fundamentales provenientes de sus investigaciones acerca de la opresión del imperialismo inglés sobre la Argentina. Jauretche sostiene, años después, que “Scalabrini fue el descubridor de la realidad argentina” y que “él nos sacó del antiimperialismo abstracto que difundía la vieja izquierda, para conducirnos a un antiimperialismo concreto”, es decir, a comprender cuáles son los resortes fundamentales de la dominación inglesa y cómo funciona ese mecanismo. En el cuestionamiento a la Argentina semicolonial y al pensamiento de la clase oligárquica, juega un importante papel de crítica histórica. El mismo Scalabrini, en artículos diversos del semanario “Señales”, como así también en los “Cuadernos de FORJA” y en sus conferencias, inicia el revisionismo histórico forjista. Esta revisión se distingue netamente de la formulada por “los rosistas”: es antiimperialista y popular (Jauretche habla de “nacional” y “no nacionalista”) y resulta ajena -incluso antagónica- al origen uriburista del revisionismo de Ibarguren y compañía. (Los forjistas se deslindan de los nacionalistas con este simbolismo: “El nacionalismo de ellos es el llanto del hijo ante la tumba del padre, “lo nacional” forjista es el canto del padre ante la cuna del hijo. Para ellos, la Patria ya fue y está en el pasado. Para nosotros, es un sueño de futuro”). En 1937, Scalabrini inicia el revisionismo forjista con su conferencia “Las dos rutas de Mayo”25, pronunciada en Lavalle 1725, sede de la agrupación. Allí reivindica la línea revolucionaria de Moreno y critica la línea oligárquica de Rivadavia: las dos rutas están ahí, en el principio de la Patria y conducen, por caminos diversos, hacia la transformación y el auténtico progreso la primera, hacia la sumisión y la política antipopular, la segunda. Asimismo, en diversos artículos que luego agrupa en “Política británica en el Río de la Plata”, Scalabrini critica la libre importación, el empréstito Baring Brothers y la segregación de la Banda Oriental, así como el trazado ferroviario impuesto por las compañías británicas, base de la “granja” productora de carnes y cereales para su Graciosa Majestad. Las obras principales de Scalabrini Ortiz son: “Política británica en el Río de la Plata” (Edit. Reconquista, Bs. As., 1940) e “Historia de los ferrocarriles” (Edit. Reconquista, Bs. As., 1940). Póstumamente, aparecerán “Cuatro verdades para la crisis” y “Bases para la reconstrucción nacional” (1965) donde se compendian artículos publicados en diarios y revistas. Hacia 1938, los forjistas se definen, en materia de revisión histórica, de este modo: “La historia es un arma para manejar los pueblos, para someterlos a los designios de los vencedores, para impedir toda acción libertadora, para dividir y confundir las corrientes de opinión. Por eso, la diplomacia inglesa ha impuesto una historia oficial argentina según la cual le somos deudores de la libertad, del progreso y de los capitales que nos prestaron para consolidar el orden y el bienestar. La revisión histórica emprendida por FORJA demuestra que tales asertos son falsos y que los capitales extranjeros, predominantemente ingleses, que enfeudan y esclavizan la Patria, no son más que el producto del trabajo y de la riqueza argentina, capitalizados a su favor por la astucia europea... Conozca el origen de los problemas de la patria y así conocerá la esencia de los problemas actuales”26. En esta misma línea, Homero Manzi levanta la figura de los caudillos populares, exaltando a Rosas en tanto defensor ante la agresión anglofrancesa pero criticando su política interna y formula esta síntesis: “consecuentes con el pensamiento de Yrigoyen, soñamos el radicalismo no como un partido más... sino como un levantamiento total de la conciencia argentina... El radical es radical hoy, como pudo haber sido reconquistador en 1807, libertador en 1810, viajero... en 1816, montonero en 1830, confederacionista en 1855, revolucionario en 1890, irigoyenista en 1916”27. Jauretche, asimismo, recuerda que en aquellos años los forjistas rescataban la memoria del Tigre de los Llanos: “Aún recuerdo risueñamente el horror de “los galeritas” (alvearistas) cuando nos encontrábamos con ellos en la Recoleta para rendir homenaje a Yrigoyen y de vuelta, dejábamos unas flores sobre la tumba de Facundo, tan cerca -ay- a la del Gral. Alvear”28. Si bien durante la existencia de FORJA no aparecen otros historiadores en el grupo, varios militantes forjistas publican trabajos históricos varios años después: Gabriel Del Mazo (“Historia del Radicalismo”, 1955), Atilio García Mellid (“Montoneras y caudillos en la historia argentina”, 1946 y la “Historia del Paraguay”, 1964), así como René Orsi: “Historia de la disgregación rioplatense” (1969), “Dorrego y la unidad rioplatense” (1991) y “San Martín y Artigas” (1991, entre otras. También años después, Arturo Jauretche se ocupa especialmente de esta cuestión en “Política Nacional y Revisionismo Histórico” (1959), Edit. Peña Lillo. Allí, aporta reflexiones importantes: “La falsificación de la historia ha perseguido, precisamente, esta finalidad: impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional... Ha habido una sistematización sin contradicciones, perfectamente dirigida... que no puede explicarse por la simple coincidencia de historiadores y difusores... No se trata de un problema de historiografía, sino de política: lo que se nos ha presentado como historia es una política de la historia... Y esa política de la historia falsificada es y fue la política de la antinación, de la negación de ser y de las posibilidades propias”29. El pensamiento de FORJA -más allá de la disolución del grupo, producida en Diciembre de 1945- se continúa y profundiza a través de Jauretche quien después de señalar cómo la clase dominante impone su pensamiento al resto de la sociedad, para asegurar el orden semicolonial (“La Yapa” de “Los profetas del odio”), se dedica, en el “Manual de Zonceras Argentinas”, a destruir los mitos claves de la historiografía liberal: “civilización y barbarie”, “el mal que aqueja a la Argentina es la extensión”, “el misterio de Guayaquil”, “Rivadavia, el hombre que se adelantó a su tiempo”, “La patria no es la tierra donde se ha nacido”, “Mármol y como hombre te perdono mi cárcel y cadenas”, “Sarmiento no faltaba a clase en los días de lluvia”, “la inferioridad del nativo”, y otros30. EL PERONISMO Y LA HISTORIA Durante el período 1945-1955, se manifestaron algunas inquietudes revisionistas aisladas (como el intento de retornar los restos de Rosas o los discursos parlamentarios donde John W. Cooke aborda la necesidad de la revisión histórica), pero, en general, predomina una política dirigida a no ahondar en la polémica suscitada. Incluso se produce un tratamiento contradictorio de esta cuestión: por un lado, se entrega (hasta 1954) el control de la universidad al nacionalismo católico quien difunde allí sus posiciones, pero, por otro, persiste la enseñanza de la Historia Liberal en escuelas primarias y secundarias (aunque en 1950, se exalta a San martín por encima de todos los otros próceres, decretando el año sanmartiniano). Asimismo, se designa con nombres de próceres liberales a los ferrocarriles nacionalizados 8Mitre, Sarmiento, etc.). En esos años, comienza a adquirir importancia la obra revisionista de José María Rosa. JOSÉ MARÍA ROSA (1906-1991) Además de impulsar el Instituto Federalista del Litoral, Rosa ha publicado su primer libro en la década del treinta: “Interpretación religiosa de la historia”, donde se evidencia, todavía, su anclaje en el viejo nacionalismo. Hacia 1941/42, publica “Defensa y pérdida de nuestra independencia económica” denunciando el comercio libre como factor de sometimiento al capital inglés. En 1944, aparece “El otro Alberdi”, pero recién durante el peronismo Rosa lanza varios libros dirigidos a cuestionar la Historia Oficial. “La Misión García ante Lord Strangford” aparece en 1951, denunciando el proyecto de entregar el país en protectorado a los ingleses. En 1952, publica “El cóndor ciego”, desnudando la incomprensión política de Lavalle que lo lleva al aislamiento y podría ser causa de un posible suicidio. En 1955 aparece “Nos, los representantes del pueblo”, donde llevado por su exultante rosismo, “Pepe” Rosa denigra a los convencionales de Santa Fe de 1853. Ya derrocado el peronismo, Rosa se afirma definitivamente como historiador y produce sus obras más importantes: “La caída de Rosas” (1958), “El revisionismo responde” (1964), “La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas” (1967), “Historia del revisionismo y otros ensayos” (1968) y “Del municipio indiano a la provincia argentina”. Hacia 1964, Rosa acomete una “Historia Argentina”, de más de 10 tomos que deja inconclusa a su muerte. La obra de Rosa es muy leída, especialmente a fines de la década del sesenta, por una juventud que descree de los viejos textos liberales y busca una posición política nacional. Cabe señalar que la influencia del peronismo opera, sobre J. M. Rosa y otros revisionistas, alivianando los rasgos derechistas y acentuando una óptica popular. Rosas ya no es exaltado como un gran señor de horca y cuchillo, terrateniente patriarcal que garantiza el orden social, sino como defensor de la soberanía. Del mismo modo, Rivadavia es criticado por su conflicto con la Iglesia pero más aún por sus negocios con los ingleses. Con el correr de los años, “Pepe” Rosa reivindica a Artigas31, así como políticamente, al regresar de Cuba, opina favorablemente sobre la Revolución liderada por Fidel Castro. Por supuesto, en su Historia Argentina perduran resabios de su uriburismo, como cuando sostiene que “a Yrigoyen lo derrocó el pueblo”, cuando no acierta a destacar el papel nefasto de Mitre en el ’80 o cuando se ve obligado a dar una forzada imagen de Felipe Varela para explicar su urquicismo y su repudio al restaurador. De cualquier modo, el esfuerzo de Rosa, como el de Palacio, por ofrecer una visión general de la Historia Argentina distinta a la Oficial, resulta meritorio y favorece el proceso de formación de una conciencia nacional. En relación con este revisionismo rosista-peronista es preciso notar una experiencia paradojal: no alcanza a llegar a las amplias masas durante el gobierno peronista y en cambio, a la caída del peronismo, a partir de 1955, recién logra repercusión masiva. La explicación reside en que mientras el peronismo gobernante no se ha preocupado por difundir ese revisionismo, la baraúnda denigratoria de toda posición nacional, producida después del ’55, lleva a las mayorías populares a identificar a Rosas con Perón, ambos víctimas de las injurias del liberalismo oligárquico. Si el gobierno de Aramburu-Rojas se definía en la línea “Mayo-Caseros” y erigía un monumento a Urquiza, con el aplauso de los intelectuales y el periodismo liberal, podía suponerse, con razón, que los federales habían sido, en el siglo pasado, algo muy semejante al peronismo injuriado hoy. Por eso, Jauretche sostiene irónicamente que quien más hizo por difundir el revisionismo histórico fue el Alte. Rojas con su implacable odio a las masas peronistas, ligado a su fervorosa admiración por Rivadavia y Mitre. Así, el efecto es la quiebra, a nivel popular, de la confianza en la Historia Liberal, como no lo habían logrado los revisionistas con s vasta obra desde los años treinta. FERMÍN CHÁVEZ (nacido en 1924, en Entre Ríos) Junto a Rosa, Chávez ha sido el otro gran revisionista del rosismo-peronismo. Artículos, conferencias y debates constituyen armas empleadas con suma seriedad y enorme tesón por Fermín Chávez, a lo largo de varias décadas. Entre sus libros principales pueden citarse: “Civilización y barbarie” (1956), “Vida y muerte de López Jordán” (1957), “José Hernández” (1959), “Alberdi y el mitrismo” (1961), “El Chacho” (1963), “El revisionismo y las montoneras” (1966), “Historia del país de los argentinos” (1967) y dos importantes trabajos biográficos sobre Perón (1975) y Eva Perón (1990). Como puede observarse por los títulos, Chávez se ocupa, inicialmente, de reivindicar a los caudillos federales del interior y a quienes podríamos llamar sus intelectuales orgánicos (Alberdi y Hernández), signados no sólo por su antimitrismo sino por su antirrosismo. Por este motivo -como asimismo por el reconocimiento de las limitaciones de la política económica de Rosas y la caracterización de los protagonistas de Caseros- Chávez se coloca en una posición “rosista” más “nacional-popular” que la sustentada por José María Rosa. El revisionismo rosista-peronista alcanza su auge a partir de 1968, al calor de la nacionalización de las clases medias. Llega entonces a la Universidad, a través de las “Cátedras Nacionales”, destacándose allí, entre sus representantes, Gonzalo H. Cárdenas, con su libro “Las luchas nacionales contra la dependencia” (1969). Por entonces, se vigoriza, asimismo, un perfil izquierdista con “Apuntes para la militancia”, de John William Cooke y con los trabajos de investigación acometidos por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. Entre las obras de estos últimos, cabe mencionar: “El asesinato de Dorrego” (1965), “Felipe Varela contra el Imperio Británico” (1966), “Facundo y la montonera” (1968) y “Baring Brothers y la historia política argentina” (1968). En este caso, se trata de peronistas que se reconocen marxistas y toman distancia respecto a las posiciones nacionalistas. Sin embargo, persisten en considerarse rosistas, lo cual les dificulta la correcta caracterización de los caudillos federales antirrosistas, como El Chacho y Felipe Varela. En los últimos años, el vigor polémico y la producción del revisionismo rosista han decaído, en parte, quizás, por el agotamiento político del peronismo y también por la declinante presencia de aquel nacionalismo en las disputas ideológico-políticas. 1 Carlos Ibarguren: Rosas, su vida, su drama, su tiempo. Edit. Theoría, Bs. As. 1962, pág. 32. 2 Ídem, pág. 33. 3 Ídem, pág. 307. 4 Ídem, pág.132. 5 Ídem, pág. 64. 6 Ídem, pág. 36. 7 Ídem, pág. 36/37. 8 Ídem, pág. 38. 9 Ídem. 10 Ídem, pág. 274. 11 “La Nación”, 03/04/1978. 12 Homero Manzi, recordado por Arturo Jauretche. 13 Ignacio B. Anzoátegui en: “Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas”, noviembre de 1968. 14 Ignacio B. Anzoátegui: Allá lejos y aquí mismo. Edit. Sudestada, Bs. As., 1968, pág. 29. 15 Julio Irazusta: “La Nación”, 01/11/1975. 16 Julio Irazusta en “Breve historia falsificada”. Edit. Independencia, Bs. As., 1981, pág. 164. 17 Ernesto Palacio: La historia falsificada. Edit. Difusión, Bs. As., 1939, pág. 68/69. 18 Ídem, pág., 69/70. 19 Ramón Doll: Una posición crítica; en “Crítica”, 1930. 20 Ídem. 21 Ídem. 22 Ramón Doll: Liberalismo en la literatura y la política. Edit. Claridad, 1934, reproducido en “Ramón Doll: socialismo o fascismo”, de Norberto Galasso, CEAL, 1989, pág. 74. 23 Ídem. 24 Norberto Galasso: Ramón Doll: socialismo o fascismo. CEAL, Bs. As., 1989. 25 Raúl Scalabrini Ortíz: conferencia inédita: “Las dos rutas de Mayo”, Archivo R.S.O. 26 Volante de FORJA, en poder del autor. 27 Homero Manzi, de Aníbal Ford, pág. 41, CEAL, Bs. As., 1971. 28 Arturo Jauretche en Los profetas del odio, A. Peña Lillo Editor. 29 Arturo Jauretche: Política nacional y revisionismo histórico. A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1959, pág. 7. 30 Arturo Jauretche: Manual de Zonceras Argentinas. A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1968. 31 José María Rosa: Artigas; folleto Edic. Ateneo de Estudios Raúl Scalabrini Ortiz, Bs. As., 1959. LA PAGINA DEL REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO EN FACEBOOK: http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Revisionismo-historico-Argentino/184221414923803

¿AZUL O CELESTE? ( del libro el revisionismo responde de Rosas,Jose Maria) Es vieja la discusión sobre el exacto matiz del azul de nuestra bandera. Sucesivamente ha sido azul-celeste, azul-turquí, nuevamente azul-celeste y ahora predomina el celeste diluido. Tampoco es clara la prueba documental, pues azul, celeste y azul-celeste son usados como sinónimos por Belgrano, el Primer Triunvirato, la Asamblea del XIII y el Congreso de Tucumán. Ateniéndonos al pie de la letra, el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que “los dos colores” blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados”, formarían la insignia nacional. El color azul, no el celeste, es el usado en heráldica; es el color del espectro solar, mientras el celeste es un sernicolor. El azul admite distintas gradaciones que van del azul oscuro o “azul del mar” también llamado turquí, al azul claro o “azul del cielo”, que no debe confundirse con el celeste diluido que, vuelvo a decir; no es un color sino un semicolor, un tono. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato. Debió ser del color que señala la heráldica. Ni azul-turquí, ni celeste claro: “azul-celeste”, que es el que conocemos generalmente por azul. De ambos colores de nuestra bandera,, el principal o “jefe” es el blanco, situado en el centro del pabellón, y junto al asta en la bandera de los Andes de San Martín. El blanco o argentino simboliza en heráldica la “plata”, y era lógico que distinguiera a los “argentinos”. Cintas blancas, exclusivamente blancas como hoy se ha probado, distinguieron a los patriotas el 22 de mayo: algunos dicen que en señal de paz, pero creo que fue por su condición de nativos que usaron el color argentino. El azul llegaría después, lucido en la solapa junto al blanco por los integrantes del cuerpo de Patricios; como los de otros regimientos emplearon encarnado y blanco, o los tres colores y hasta un ramito de olivo en el sombrero. Algunos suponen que el azul-celeste de los patricios fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción. Presumo que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul. Origen del celeste y blanco La bandera blanca y azul, establecida definitivamente en 1818 en sus tres franjas horizontales, flameó desde entonces en el Fuerte de Buenos Aires, y combatió en la primera guerra contra Brasil. Artigas había erigido en 1813 otra bandera de tres franjas horizontales azules y blanca, pero le añadió en diagonal un trozo punzó en señal de federalismo. Esta bandera fue adoptada, también por Entre Ríos y Corrientes. No obstante ser la triunfadora en la jornada de Cepeda el 1º de febrero de 1820, no desplazó a la blanca y azul; pero desde entonces el color punzó o colorado sería usado como escarapela o divisa partidaria por los federales, mientras los unitarios emplearon una divisa de color celeste: “celeste diluido”, no azul-celeste como la escarapela nacional. Al preparar Lavalle en Martín García el ejército llamado “Libertador”, recibió como obsequio una bandera celeste y blanca, ‘ que usó en sus campañas y cayó en Famaillá en poder de sus vencedores. Era un distintivo partidario y no una bandera nacional, como lo dice Miguel Otero en sus Memorias: “ni siquiera enarbolaron (los libertadores) el pabellón nacional azul y blanco, sino el estandarte de la rebelión y la anarquía celeste y blanco para que fuese más ominosa su invasión en alianza con el enemigo” (ed. 1946, pág. 165). Como el color de la bandera nacional se diluyera por la intemperie semejándose al celeste del enemigo, Rosas o sus partidarios, sin modificar la ley, empezaron después de 1840 a cargar las tintas del azul haciéndolo de color más subido hasta exagerar en azul-turquí o aún en un tono casi negro. Blanca y azul-turquí fue la bandera de la Vuelta de Obligado en 1845, que recibió en 1849 el homenaje de los cañones ingleses por el tratado Southern y en 1850 el desagravio triunfal de la escuadra francesa. (Entre paréntesis: la bandera que flameó en el Fuerte durante la época de Rosas habrá exagerado el tono de su azul, pero no tuvo el aditamento de gorros frigios colorados como suponen algunos después de ver el pabellón de un barco mercante que existe en el Museo Histórico de Buenos Aires.) Producida la caída de Rosas el tono de la bandera volvió al azul “del cielo”, aunque muchos regimientos variaban la gradación del color: más oscuro en los estandartes de la Confederación, más claros en los de Buenos Aires; pero siempre azul y no celeste. Blancas y azules fueron las banderas argentinas en la guerra del Paraguay, como puede verse en los museos de Buenos Aires y Montevideo. Fue Sarmiento el introductor del celeste unitario en vez del azul de la bandera nacional. En su Oración a la Bandera de 1870, después de denigrar a la “blanca y negra” de la Vuelta de Obligado caída gloriosamente en lucha contra fuerzas superiores, dice aquello que bien pudo ahorrarse: “la bandera blanca y celeste ¡Dios sea loado! no fue atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra”. A la bandera de Sarmiento, “los vencedores de la tierra” no la ataron jamás a su carro triunfal, porque se ató sola. Tampoco la reconocerían por vencedora con el saludo de 21 cañonazos sin contestación. Mitre, no obstante no haberla usado durante su presidencia, se agregó entusiasmado a los partidarios del color celeste. En 1878 se publicaban las Memorias del general Espejo donde el viejo compañero de San Martín recordaba como fue originariamente azul el color de la bandera de los Andes conservada desteñida en Mendoza. Mitre lo atribuyó a una disminuida memoria del veterano y trajo en apoyo del celeste dos pruebas que creyeron decisivas: una nota de Belgrano comunicando al Triunvirato la erección de una bandera “blanca y celeste de los colores de la escarapela”, en febrero de 1812 junto al Paraná, y un óleo de San Martín confeccionado en Bruselas en 1828 en el cual el Libertador aparece envuelto en una bandera celeste y blanca. Objetó ambas pruebas Mariano Pelliza, pues Belgrano – decía – en su nota empleaba celeste como sinónimo de azul-celeste pues así era la escarapela sancionada por el Triunvirato; y azul-celeste no era el semicolor diluido de los unitarios que Sarmiento y Mitre pretendían imponer. En cuanto al óleo de San Martín, bien podía haberse perjudicado por el transcurso del tiempo o ser la fantasía de un artista. Finalmente sostuvo Pelliza que el término “azul”, empleado en definitiva, por el Congreso de 1818 y el Director Pueyredón, no admitía tergiversaciones. Su opinión pareció definitiva. Desde entonces se ha usado indistintamente el azul y el celeste. En 1908, a pedido de la Comisión del Centenario y ante la anarquía existente se estableció el color azul de la ley 1818 para la confección de banderas. Sin embargo, siguió empleándose el celeste y alguno vez se lo tuvo – invocándose a Sarmiento y a Mitre más que a Belgrano y a Pueyrredón – por el color nacional. Bibliografía CORVALAN MENDHILARZU, Dardo: “Los Colores de la Bandera Nacional”. (Hist. de la Nac. Arg.) RAMALLO, Jorge María: “Las Banderas de Rosas”. (Rev. J. M. de Rosas, N' 17.) FERNANDES DÍAS, Augusto: “Origen de los Colores Nacionales”. (Revista de Historia, Nº 11.) RAMIREZ Juarez, Evaristo: “Las Banderas Cautivas”. REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO EN FACEBOOK (LINK ABAJO) http://www.facebook.com/?ref=home#!/pages/Revisionismo-historico-Argentino/184221414923803
“De la Historia Oficial al Revisionismo Rosista-Corrientes Historiográficas en la Argentina” Norberto Galasso SEGUNDA PARTE 5. “El imperio y la alianza” por Guido Spano. Sin embargo, a pesar del férreo control, aparecen voces disonantes. Algunos investigadores liberales pero honestos, otros con inquietudes nacionales: Adolfo Saldías, David Peña, Ernesto Quesada, Ricardo Rojas y Juan Alvarez. 1) ADOLFO SALDÍAS (1850-1914) Liberal, admirador de Rivadavia, luego alemnista. Investiga la época de Rosas, buceando en el archivo del Restaurador, que le ha facilitado Manuelita Rosas, en Londres. No obstante su formación antirrosista, analiza honestamente la documentación y en 1881 publica el primer tomo de su obra bajo el título “Historia de Rosas”. Este libro se lo envía a Mitre señalando que la “prédica de los odios constituye un verdadero peligro para el porvenir de las ideas, cuyo desenvolvimiento retarda”... Mitre le responde: “He pasado parte del día y casi toda la noche leyéndolo, lo cual, teniendo en cuenta las 920 páginas del grueso volumen, es casi un aplauso cerrado”. Pero “es un libro que debo recibir y recibo, como una espada que se ofrece galantemente por la empuñadura; pero es un arma del adversario en el campo de la lucha pasada, y aun presente, si bien más noble que el quebrado puñal de la mazorca que simbolizaría, por cuanto es un producto de la inteligencia”. Y contestando al prólogo de la obra, le descarga: “Si por tradiciones partidistas entiende usted mi fidelidad a los nobles principios porque he combativo toda mi vida, y que creo haber contribuido a hacer triunfar en la medida de mis facultades debo aclararle que conscientemente los guardo como guardo los nobles odios contra el crimen que me animaron en la lucha”27. Recién años después, en 1892, Saldías -no obstante la irritación que observa en los núcleos liberales- se anima a publicar la obra entera titulándola “Historia de la Confederación Argentina”, en varios tomos. Luego, entre 1904 y 1907, publica “Papeles de Rosas”, pero desde entonces prefiere ocuparse en tareas judiciales, catedráticas y diplomáticas. 2) DAVID PEÑA (10/07/1862-09/04/1930) Doctor en leyes y diputado nacional, el santafecino Peña provoca perplejidad -y malestar- cuando, en 1903, dicta varias conferencias en la Facultad de Derecho reivindicando a Facundo. Luego, en 1906, las recopila en un libro titulado “Juan Facundo Quiroga”. Incursiona, asimismo, en el teatro con dos obras: “Facundo” (1906) y “Dorrego” (1911). También produce “Contribución al estudio de los caudillos argentinos2 donde disiente con la interpretación sarmientina y luego, “Historia de las leyes de la Nación Argentina” (1916). Peña anuda una estrecha amistad con Juan Bautista Alberdi y en varias oportunidades sale a la defensa del tucumano, especialmente frente a los ataques del mitrismo: “Basta de Alberdi” (1894), “Defensa de Alberdi” (1911) y “La traición de Alberdi: viejo leit motiv” (1914). Su alineamiento a favor de la reivindicación histórica de Facundo, Dorrego y Alberdi es motivo suficiente para que Peña sea condenado por los medios controlados por la clase dominante. 3) ERNESTO QUESADA (1858-1934) Realiza una obra histórica muy rigurosa, con implacable documentación. Investiga directamente de los archivos, trabajando así con la documentación original de su padre Vicente G. Quesada (de origen urquicista, quien ocupó importantes funciones en el mundo diplomático) y con la documentación del General Pacheco (militar de la Confederación rosista), a la cual accedió en razón de su casamiento con Eleonora Pacheco, hija del General. Escribe “La época de Rosas” (1898), cinco tomos que tratan el período 1838-1841, uno de los primeros y más serios trabajos que confrontan con la Historia Oficial. Colabora con su padre en la “Nueva Revista de Buenos Aires”, ejerce la cátedra y reivindica, asimismo, la figura de su suegro, Ángel Pacheco en “Pacheco y la campaña de Cuyo”, dando a luz otros trabajos sobre Historia, Derecho, y cuestiones sociales. Pero, después de su libro sobre Rosas, el ámbito local dejó de serle favorable. En 1915 se aleja del país, pasando a residir en Berlín. Allí es catedrático y cede a la Universidad, la enorme biblioteca de su padre, en base a la cual se constituye el Instituto Iberoamericano de Berlín. Luego, pasa a Suiza y se asienta en Berna, en un lugar que se llama “Villa Olvido”, donde fallece el 7 de febrero de 1934, en el más absoluto aislamiento. 4) RICARDO ROJAS (16/09/1882-29/07/1957) Este ensayista tucumano se preocupa especialmente de nuestra identidad nacional, en sus primeros libros: “Cosmópolis” (1908), “El país de la selva” (1907), “Blasón de Plata” (1910) y “Argentinidad” (1916). En este último reivindica a los federales y critica a Bernardino Rivadavia. Pero la principal obra de esa época es “La restauración nacionalista”. Enviado a Europa para indagar acerca de la enseñanza de la historia, Rojas publica este informe a su regreso, alertando acerca del peligro que corre la conciencia nacional dada la enseñanza histórica que prevalece en la Argentina. Sostiene Rojas: “El momento aconseja con urgencia imprimir a nuestra educación un carácter nacionalista por medio de la Historia y de las humanidades28...” “Nuestro sistema (de enseñanza) falló también, según lo he demostrado, a causa del vacío enciclopedismo y la simiesca manía de imitación, que nos llevara a estériles estudios universales, en detrimento de una fecunda educación nacional. Así se explica que estén saliendo de nuestras escuelas, argentinos sin conciencia de su territorio, sin ideales de solidaridad histórica, sin devoción por los intereses colectivos, sin interés por la obra de sus escritores”29. Esta osadía de Rojas, convirtiéndose en uno de los primeros en impugnar la enseñanza por su concepción antinacional, le vale el silenciamiento. Tanto “La Argentinidad”, como “ La Restauración Nacionalista”, reciben la frialdad e incluso la crítica de la prensa. Medio siglo después, Alfredo de la Guardia todavía insiste en que “los ataques a Bernardino Rivadavia (por parte de Rojas) “no son justos”30. Asimismo, De la Guardia, en su ensayo sobre Rojas, no sólo se desinteresa por analizar en profundidad “La Restauración ...” sino que incluso hace referencia “al recelo que despertó en algunos lectores”31 y que hubo quienes habían creído por error o conveniencia que “La Restauración Nacionalista, en su esencia, era una prédica reaccionaria”32. Rojas se recluye a partir de 1917 en su “Historia de la Literatura Argentina” en la cual trabaja varios años y al concluirla, publica conjuntamente un ensayo donde persiste en la búsqueda de la identidad nacional, ahora por lo indoamericano: “Eurindia” 81922). Pero ya está quebrado. A pesar de su viraje político -del conservadorismo al radicalismo antialvearista- así como la publicación de “El Radicalismo de mañana, en 1933, concluye sumergiéndose en el mundo de la cultura consagrada (“El Santo de la espada”, “El profeta de la Pampa”). 5) JUAN ÁLVAREZ (1878-1954) Hombre de Derecho, afiliado al liberalismo conservador, Juan Álvarez publica en 1912 “Las guerras civiles argentinas”. Allí explica nuestra historia no como lucha entre “civilización y barbarie” sino centrando el antagonismo Buenos Aires-Interior en sus causas económicas, tanto la puja por controlar los recursos aduaneros del puerto único como la oposición entre libre importadores y proteccionistas. Esta obra constituye un avance importantísimo en nuestra investigación histórica. Como señala Miguel Ángel Scenna, “al igual que Ricardo Rojas, Álvarez se negó a seguir por esa senda inédita, pero incierta. El grueso de su obra fue, en adelante, de carácter jurídico”33. Efectivamente, en los sectores dominantes de la política y de la cultura no cae bien esa interpretación de nuestras guerras civiles que descarta la interpretación sarmientina de “civilización o barbarie” para buscar la causa en el terreno de la economía. 6) FRANCISCO V. SILVA Historiador cordobés, de orientación católica, es autor de “El reparto de la América Española”, “Vida del Deán Funes” y especialmente, “El Libertador Bolívar y el Deán Funes en la política argentina. Revisión de la Historia Argentina”, publicado en 1916. en esta obra, Silva reivindica a los caudillos federales y sostiene que “es indiscutible que desde 1810 se viene redactando la Historia Argentina viciosamente con un solo criterio: el del puerto de Buenos Aires”34. Reivindica, asimismo, a Bolívar, rechazando las injurias vertidas por el mitrismo y señala que no cabe pasar en silencio, “entre las adulteraciones históricas de Buenos Aires, la de aquel ilustre caudillo de la Banda Oriental que se llamó Artigas y que fue digno de que Córdoba del Tucumán le ofreciera una espada con esta dedicatoria: “Al Protector de los Pueblos Libres”35. Esta obra de Silva -cuyo sugestivo subtítulo resulta notablemente anticipatorio- va patrocinada por la Editorial América que levanta con su exclusivo esfuerzo ese mosquetero antiimperialista que se llama Rufino Blanco Fombona. Tenazmente dedicado a la reivindicación de Bolívar, Fombona publica en esa editorial algunos textos importantes que hacen a la revisión de nuestra historia como, por ejemplo “Ayacucho y el prevaricato de Rivadavia”, del boliviano Gabriel René Moreno y “Rosas y Thiers. La diplomacia europea en el Río de la Plata”, del mejicano Carlos Pereira, donde se desnuda la pérfida intervención extranjera en el Río de la Plata en la época de la Confederación. Sin embargo, estos francotiradores no logran conmover los cimientos de la historia mitrista sostenida por la clase dominante. Peña, silenciado, Saldías y Álvarez dedicados a otros menesteres menos peligrosos, Silva, aislado, Quesada, exiliado, Rojas, amansado ante “La Nación”, la Historia Oficial continúa imperando lozanamente en escuelas, academias y periódicos. LA CORRIENTE LIBERAL DE IZQUIERDA O MITRO-MARXISMO PRINCIPALES DIVULGADORES 1) JUAN BAUTISTA JUSTO (28/06/1885-08/01/1928) Médico higienista, traductor de “El Capital” de C. Marx, director del periódico “La Vanguardia”, Justo es el principal impulsor del Partido Socialista. Es defensor de la moneda sana, el librecambio y la cooperación libre. Influido conjuntamente por la concepción social demócrata alemana y el liberalismo conservador de la clase dominante, Justo concluye compartiendo las tesis liberales en materia histórica. Así, en una conferencia dictada el 18/07/1898, sostiene: “Las montoneras eran el pueblo de la campaña levantado contra los señores de las ciudades... era la población de los campos acorralada y desalojada por la producción capitalista... Los gauchos eran el número y la fuerza y triunfaron. Pero su incapacidad económica y política era completa... Pretendían paralizar el desarrollo económico del país manteniéndolo en un estancamiento imposible... El matiz del fanatismo religioso de que se tiñó en ciertos momentos el movimiento campesino, señala también su sentido retrógrado”36. De este modo, con otra fraseología, coincide con la “civilización o barbarie” de Sarmiento. De idéntica manera, Justo coincide, por izquierda, con la clase dominante al desconocer la existencia de una cuestión nacional en la Argentina de principios de siglo, ya semicolonia del Imperio británico. En la conferencia titulada “La teoría científica de la historia” (08/07/1898), manifiesta: “¿Puede reprocharse a los europeos su penetración en África porque se acompaña de crueldades? Los africanos no han vivido ni viven entre sí en una paz idílica; todavía en nuestros días, el jefe zulú Tschalha ha aniquilado 60 tribus vecinas y hecho perecer 50.000 individuos de su propia nación. Crimen hubiera sido una guerra entre Chile y la Argentina por el dominio político de algunos valles de los Andes, cuya población y cultivo se harán lo mismo bajo uno u otro gobierno. ¿Pero vamos a reprocharnos el haber quitado a los caciques indios el dominio de la Pampa?”37. En ese mismo trabajo expresa, refiriéndose a EE. UU., Méjico y Centroamérica: “Ya había salido de los Estados Unidos el primer buque a vapor que surcara los mares, ya cruzaban aquel país vías férreas y líneas de telégrafo, ya sus instituciones políticas llamaban la atención del mundo, y todavía el dictador Santa Ana se oponía en Méjico a la construcción del primer ferrocarril, porque, según él, iba a quitar el trabajo a los arrieros. Nada de extraño, pues, que a mediados del siglo pasado la exuberante civilización Norteamérica, en dos pequeñas expediciones militares, quitara extensos territorios, no al pueblo de Méjico, formado por miserables y esclavizados peones, sino a la oligarquía de facciosos que lo gobernaba. Allí se han constituido siete florecientes repúblicas agrícolas y mineras, allí ha surgido California...”38 Asimismo, sostiene respecto a Cuba: “Prescindamos de las ganancias que puedan haber valido al sindicato norteamericano del azúcar sus negras maniobras para precipitar esa guerra y determinar la anexión a la isla. Cuba está ahora más cerca de España, pues la correspondencia entre ambos países cuesta tanto como entre dos cualesquiera de la Unión Postal Universal, no el doble, como antes. El valor de la tierra de Cuba y sobre todo de Puerto Rico, a la cual se encuentran ahora aplicaciones nuevas y provechosas, ha subido, por mayor gloria de los terratenientes españoles, dueños de gran parte del suelo de esas islas. Y la inmigración española a Cuba ha aumentado después de la guerra: en el trienio 1904-1906 ha llegado a 76.558 personas, cifra a que jamás alcanzó antes en igual tiempo, excluidos los soldados y empleados civiles y militares. ¿No son guerras como ésa la mejor lección de antipatriotismo, y aun la mejor escuela de traidores a la patria? No puede atribuirse a otra causa el hecho singular de que, apenas libres del gobernador español los cubanos riñeron entre sí hasta que ha ido un general norteamericano a poner orden y mantener en paz a esos hombres de otra lengua y de otras razas”39. Así, con citas de Marx -olvidando el enriquecimiento del marxismo operado por Lenin- se legitima que europeos y yanquis “civilicen” a los “bárbaros” latinoamericanos. 2) JOSÉ INGENIEROS (nacido en Palermo, Italia, el 14/04/1877. Fallecido el 31/10/1925) De inquietudes diversas, Ingenieros incursiona en la Medicina, la Psiquiatría y la Sociología, ambulando también por los campos de la Historia. Entre 1917 y 1920, publica varios estudios que conforman su libro “La evolución de las ideas en la Argentina”. También aquí se presenta la subordinación al pensamiento histórico dominante, con la utilización de fraseología izquierdista. Así, donde Mitre y López hablan de atraso y barbarie, Ingenieros habla de feudalismo. Donde el mitrismo señala “civilización”, Ingenieros señala “modernización”. Los revolucionarios de Mayo son “discípulos de los enciclopedistas”, los caudillos, “señores feudales”, los unitarios, “santsimonianos” y Rosas, “la restauración”. Las categorías propias del socialismo europeo sólo adornan el relato histórico, en cuyo contenido persiste viva la concepción de “civilización” (los hombres de Buenos Aires) o “barbarie” (los caudillos federales). En sus últimos años, Ingenieros revé posiciones políticas y constituye la Unión Latinoamericana, adhiere a la Revolución Rusa (conferencias sobre “Los Tiempos Nuevos”) y se convierte en amigo y asesor de Felipe Carrillo Puerto, el caudillo agrarista de Yucatán, pero, sin embargo, no vuelve al terreno de la historia para rectificar sus erróneas interpretaciones. 3) ALFREDO LORENZO PALACIOS A través de su padre -Aurelio Palacios, dirigente de los “blancos” orientales, compañero de José Hernández, tenaz opositor a la Guerra de la Triple Alianza, antimitrista definido-, Alfredo Lorenzo conoció seguramente la verdadera historia, así como la deformación consumada por Mitre y sus seguidores. Una anécdota infantil así lo ratifica: el pequeño Alfredo vuelve del colegio y le cuenta, muy contento, a sus padres que junto con sus compañeros de grado lo han llevado a visitar a Mitre, quien lo saludó afectuosamente. El padre reacciona vivamente y le da un cachetazo. La madre le explica, luego, que don Aurelio fue perseguido con saña por el mitrismo40. No extraña, pues, que Palacios reivindique lo iberoamericano, defienda a los cabildos como institución española cuna de la democracia, condene el librecomercio y justifique los levantamientos montoneros41. Así también refuta a Juan B. Justo sosteniendo que “las poblaciones campesinas no eran incapaces de adaptarse a la producción capitalista”, sino que no podían competir con la industria inglesa42. Sin embargo, su conciliacionismo político -que lo convierte en enemigo del yrigoyenismo y del peronismo y lo conduce, finalmente, al cargo de embajador argentino en el Uruguay, como funcionario del gobierno de Aramburu- se manifiesta también en sus posiciones históricas. Así publica “Echeverría, albacea del pensamiento de Mayo” y califica a Rivadavia como hombre progresista, precursor del socialismo agrario de Henry George o elogia reiteradamente a Sarmiento y Mitre en sus conferencias. OTROS CASOS DE MITROMARXISMO El pensamiento histórico de la clase dominante, como se ha sostenido, prevalece en esas últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX. Entonces pocos son los pensadores izquierdistas capaces de comprender las peculiaridades de la Argentina y que, en manos de la oligarquía, esa historia mitrista resulta una poderosa arma política. Uno de ellos fue Manuel Ugarte, que será analizado en un fascículo posterior. Otro, con menor vuelo, Enrique del Valle Iberlucea quien, quizás por su origen español, pudo avanzar correctamente en la caracterización de la Revolución de Mayo. Así, en “Las Cortes de Cádiz, revolución en España y en América”, aparecido en 1912, Del Valle Iberlucea conecta ambos procesos, apartándose de la interpretación mitrista que centra el movimiento de 1810 en la obtención del comercio libre. Más allá de estas expresiones, el mitrismo domina en aquella vieja izquierda. Aunque no haya sido historiador, resulta enriquecedor transcribir algunas opiniones del dirigente socialista Enrique Dickman, demostrativas del predominio de los mitos liberales sobre esta tendencia política: “Vociferar contra el extranjero es conspirar contra el progreso técnico y económico del país... Si algo valemos técnica y económicamente es debido a la perseverante e inteligente labor de los extranjeros. Ellos introdujeron el riel y el arado, la locomotora, el dínamo y nos dieron los hombres aptos para conducir el tren a través de la pampa infinita... Sus buques navegan nuestros caudalosos ríos y sus trenes recorren nuestra fértil campaña... La “riqueza nacional” cantada tantas veces por políticos y poetas no es, por cierto, obra de los nativos indolentes por temperamento y naturaleza”43. Del mismo modo, los anarquistas mantienen en sus altares laicos a los próceres y las ideas sustentadas por la clase dominante. Osvaldo Bayer, en su libro “Los anarquistas expropiadores, S. Radowitzky y otros ensayos”44, reproduce estas letras de canciones que resultan contundentes: “El gran Sarmiento escribió / las ideas no se degüellan / a los hombres se atropella / pero al pensamiento, no / ¿Acaso lo comprendió / esa chusma electoral / esa recia comicial / que piensa en bancas con puerta / esa muchedumbre muerta: / la vergüenza nacional?” (Pág. 127). Y esta otra: “Y el mesías del noventa / y del cuatro de febrero / resultó más bandolero / ¡que Rosas en el cuarenta!... chusma ignara, cuartelera / que en la gran lucha social / ignora el valor moral / que entiende la clase obrera 7 Horda nula, montonera, / del cantón y del piquete / que rudamente arremete / a la pensante ralea / creyendo tronchar la idea / con un tajo de machete”. En pocos versos aparecen claramente los mitos oligárquicos: “el gran Sarmiento”, la cultura como opuesta a “la chusma”, a la “recua”; el autoritarismo de Yrigoyen identificado con Rosas y ambos descalificados por “bandoleros”, la falta de cultura como expresión de lo reaccionario, a su vez identificada con la “montonera”. Estas posiciones se ratifican en la mayor parte de los poemas anarquistas, así como en sus ensayistas se percibe el desdén por los movimientos populares, dada “la incultura” de las masas. LA NUEVA ESCUELA HISTÓRICA La irrupción del radicalismo en la política argentina, sus luchas y su ascenso al poder, en 1916, gestan una nueva corriente historiográfica: la Nueva Escuela Histórica. La naturaleza del movimiento presidido por Yrigoyen -por un lado, con fuerte influencia federal en las provincias y por otro, con marcado acento inmigratorio en el litoral- se refleja en el nuevo grupo de historiadores, donde se contraponen tendencias a reivindicar a Rosas, con inclinaciones a conciliar con la historia mitrista predominante. Los antecedentes de esta corriente los encontramos en 1912 cuando Norberto Piñeiro crea la Sección Historia en la Facultad de Filosofía y Letras. Bajo la dirección de Luis M. Torres se publican entonces “Documentos para la Historia Argentina” y en 1921, se echan las bases del Instituto de Investigaciones Históricas, que resultará el cuartel general de la Nueva Escuela Histórica, con la destacada acción de Emilio Ravignani. 1) EMILIO RAVIGNANI (1886-1954) Hijo de inmigrantes, militante radical, profesor de historia y luego diputado nacional, Ravignani concreta una obra importantísima de recopilación de documentos al frente del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras. Ideológicamente es liberal, definido por la línea alvearista de la U.C.R., y luego, antiperonista, lo cual no le impide constituirse en uno de los descubridores de Artigas, a quien juzga “el argentino más federal”. Del mismo modo, es cautivado por el período de la Confederación y centra su atención en la figura de Juan Manuel de Rosas. En la obra de Ravignani se observa el dilema entre la atracción que sobre él ejerce la figura de Rosas y su militancia en el partido que, en líneas generales, acepta la Historia Oficial, aún cuando el mismo Yrigoyen fuese nieto de un mazorquero. José María Rosa cuenta que hacia 1938 ó 39, “una revista hizo una encuesta sobre el tema Rosas. Ravignani tituló su colaboración “Ni con Rosas ni contra Rosas”, pero debía ser para disimular porque su opinión era rosista en todo lo principal... Era un hombre serio que investigaba la evolución política. Comprendía muy bien el Pacto Federal y su importancia y daba a Rosas el mérito de haberlo originado, dando nacimiento a la Confederación... pero en conferencias políticas se cuidaba un poco. Era político y no le convenía traer perturbaciones a su gente”45. M. A. Scenna reproduce esta opinión de Ravignani que en su época y en los círculos en que él se movía debió resultar insólita: “... Los desvíos partidistas de los unitarios, sin fundarse en el poder de los pueblos, incurrieron en el grave error de buscar en el extranjero el apoyo militar, pero, sin quererlo, por oposición, dieron estabilidad a Rosas para resistirlos, convirtiendo la guerra civil en una guerra internacional... La política americana de Rosas y su resistencia a los intereses europeos, aun no se han considerado con un verdadero sentido nacional, libre de prejuicios polémicos”46. Ravignani lleva a cabo una notable tarea de acumulación y ordenamiento de documentos en el Instituto mencionado. Asimismo, publica una veintena de obras, entre las cuales se destacan: “Historia Constitucional Argentina” en 3 tomos (1926-1930) y “Asambleas constituyentes argentinas”, en 7 tomos (1937-1940). De esa Nueva Escuela Histórica sobresalen, entre otros, Dardo Corvalán Mendilaharsu, Rómulo D. Carbia y Diego Luis Molinari. 2) DARDO CORVALÁN MENDILAHARSU Nacido en Entre Ríos, en 1888, participa de la Nueva Escuela Histórica para pasar luego al revisionismo nacionalista. Al igual que Ravignani, se siente fuertemente atraído por la personalidad del Restaurador de las Leyes pero va más allá que su colega y se define rosista. Publica varias obras, entre ellas: “De la época de Rosas” (1913), “Rosas, historia y fábula” (1915, “El Chacho, Gral. Ángel Vicente Peñaloza” (1915), “Dos cuestiones históricas” (1916), “Sombra histórica” (1923) y “Rosas” (1929). Años después, integra el Instituto de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”. 3) RÓMULO D. CARBIA (1886-1944) Profesor universitario. De su inicial paso por la Nueva Escuela Histórica deriva luego al revisionismo católico. Entre sus obras se destacan: “historia eclesiástica del Río de la Plata” (1914), “Lecciones de Historia Argentina” (1917), “Historia crítica de la historiografía argentina” 81925), “Nueva historia del descubrimiento de América” (1936) e “Historia de la leyenda negra hispanoamericana”. 4) DIEGO LUIS MOLINARI Nacido en Buenos Aires, el 30 de julio de 1889. Profesor de historia, diplomático, senador en 1946, Molinari también milita inicialmente en el radicalismo e integra la Nueva Escuela Histórica. Años después, se aparta del radicalismo y asimismo, se desplaza, en sus posiciones históricas, al nacionalismo, desde las cuales polemiza con su antiguo compañero de militancia radical, Emilio Ravignani. Escribe, entre otros, los siguientes trabajos: “La trata de negros” (1914), “El gobierno de los pueblos” (1916), “La empresa colombina y el descubrimiento de América (1936), “Viva Ramírez” (1937), “La representación de los hacendados y su ninguna influencia en la vida económica del país y en los sucesos de Mayo” (1939), “El nacimiento del Nuevo Mundo” (1941) y “Prolegómenos de Caseros” (1962). Como ha podido observarse, mientras algunos historiadores de la Nueva Escuela permanecen bajo la presión de sus contradicciones como Ravignani, otros se alinean con el revisionismo católico, como Carbia, o con el revisionismo rosista, como Molinari y Corvalán Mendilaharsu. En cambio, otra importante figura de esa escuela opta por el camino del regreso hacia la Historia Oficial: se trata de Ricardo Levene. LOS NUEVOS CUSTODIOS DE LA HISTORIA OFICIAL El poder económico de la clase dominante resulta factor decisivo para que, el calor de editoriales, revistas, suplementos de los grandes diarios e incluso el ocio necesario para la investigación, la Historia Oficial se mantenga indemne. Como se ha visto, la defección de la vieja izquierda al incurrir en el mitromarxismo frustró la posibilidad del cuestionamiento que debió haber provenido de sus filas. Así también, los disidentes como Saldías, Peña, Alvarez y otros fueron pasando al olvido, carentes de reediciones y con muy escasos discípulos. De idéntica manera a como vacila el radicalismo en su tarea política, la Nueva Escuela Histórica -aún dejando importantes aportes en la investigación- declina, sin debilitar las bases de la versión mitrista. Subsisten, entonces, los viejos mitos y las antiguas fábulas, apareciendo asimismo los “nuevos custodios” que desde los suplementos de La Nación, la cátedra o la Academia aseguran la sobrevivencia en la enseñanza, en el salón de conferencias y en la nomenclatura pública, de los próceres liberales. 1) RICARDO LEVENE (1885-1959) Discípulo de Paul Groussac, Levene se convierte en el gran cancerbero del panteón mitrista. De posición ideológica liberal, dicta cátedra en los más diversos colegios, así como preside instituciones y organismos vinculados a la Historia. En 1912, publica “Lecciones de Historia Argentina”, en dos tomos, texto de enseñanza para colegios secundarios, que alcanza la relevancia de los libros de Grosso. Hacia 1950, “Lecciones...” lleva 21 ediciones. En 1914, se incorpora a la Junta de Historia y Numismática Americana, alcanzando su presidencia en 1927. Tiempo más tarde, esta Junta se convierte en Academia Nacional de la Historia en la cual Levene se mantiene como presidente durante 25 años. En 1920, completa la obra de B. Mitre, quien había escrito sobre Belgrano y San Martín, publicando su “Moreno y la Revolución de Mayo”, en tres tomos, donde retrata a un Moreno escolar, por supuesto sin el Plan de Operaciones. Scenna señala que “Levene dogmatizó la posición clásica y se constituyó en el máximo campeón de la Historia Oficial... recibiendo los más duros embates de los revisionistas, a quienes calificó de “ignorantes e improvisadores”47. También, impulsa la Comisión Nacional de Museos y dirige la “Historia de la Nación Argentina”, preparada por la Academia de la Historia. Manuel Gálvez sostiene que “Levene ha sido, sin saber demasiada historia, el Padre de nuestra Historia” y agrega: “Era un hombre adaptable”48, y de ahí, las contradicciones en su obra. Si bien asume la historia oficial, publica que “las Indias no eran colonias2 o elogia la relación de San Martín con los caudillos (significativamente, durante el gobierno peronista). Entre otras obras, cabe destacar: “Introducción a la historia del derecho indiano” (1924), “La anarquía de 1820 y la iniciación de la vida pública de Rosas” (1933, “El proceso histórico de Lavalle a Rosas” (1933), “Mitre y los estudios históricos de la Argentina” (1944), “Historia de las ideas sociales argentinas” (1950), “Las indias no eran colonias” (1952), “Investigaciones acerca de la historia económica del virreinato” (1953). En la huella de R. Levene, encontramos a historiadores que se distribuyen a los próceres liberales, para exaltarlos. Así, Ricardo Piccirilli (nacido en 1900), coautor con Francisco Román y Leoncio Gianello de un “Diccionario histórico argentino”, en seis tomos (1954/55), vuelca sus mayores esfuerzos en la reivindicación de Rivadavia en su obra “Rivadavia y su tiempo”, en dos tomos, aparecida en 1943. Del mismo modo, Leoncio Gianello (nacido en Entre Ríos en 1908) publica “Historia del Congreso de Tucumán”, pero su principal libro aparece en 1948, editado por Kraft y lleva por título “Florencio Varela”. Allí, trata de reivindicar al político unitario y en especial demostrar que su misión a Europa no llevaba el propósito de desmembrar la Mesopotamia argentina. En cambio, acepta que buscó la alianza del extranjero para derrocar a un gobernante argentino, aunque -afirma- “tal actitud era de patriotismo y no de traición, como bien lo afirmara Don Florencio (pues) la lucha no era contra el país sino contra Rosas”49. 2- ALBERTO PALCOS (nacido en 1894) Se ocupa, por su parte, de exaltar a Sarmiento, Echeverría y Rivadavia. Dirige la biblioteca “Grandes escritores argentinos” y publica, entre otras obras, “Sarmiento” (1929), “El Facundo” (1934), “La visión de Rivadavia” (1936), “El ideal panamericano de Sarmiento” (1938) y “Echeverría y la democracia argentina” (1943), integrando, por supuesto la Academia de Historia. El profesor Ricardo Callet Bois también integra la Academia. No resulta casual, según señala M. A. Scenna, que “para Callet Bois sólo hubo un momento en que la Cancillería argentina tuvo una meta precisa y ese momento fue cuando el gobierno de Mitre firmó el tratado de la Triple Alianza”. Esta referencia corresponde a su libro “Cuestiones internacionales (1852-1966)”50. A su vez, el académico León Rebollo Paz se dedica a analizar el período de esplendor del mitrismo, desde la óptica liberal, en “Historia de la organización nacional 1850/1880”, aparecido en 1951. Otro experto en la defensa de Don Bartolo es Miguel Angel De Marco, nacido en Rosario en 1938, De Marco se preocupa de la guerra contra el Paraguay desde una perspectiva mitrista, habiendo publicado diversos opúsculos. A ellos agrega “La Guardia Nacional en la guerra del Paraguay” y últimamente, una biografía de Mitre. También puede recordarse a Bernardo González Arrili, cuya juventud izquierdista (“El futuro de América”, 1922, con prólogo de Manuel Ugarte) queda en el olvido cuando comienza a escribir libritos mitristas para niños en la colección Billiken, hasta conquistar finalmente un amplísimo despacho propio en el diario “La Prensa”, todo lo cual motiva aquel brulote de Jauretche, en analogía con el personal de servicio: “Historiador con cama adentro”. Por su parte Armando Braun Menéndez, académico, ofrece una visión idealizada de la historia patagónica donde osados pioneros siembran civilización en el desierto, por supuesto, sin pagar a tantos pesos la oreja de indio. A su vez, otro académico, Armando Alonso Piñeiro (“La historia argentina que muchos argentinos no conocen”, 1979), según lo certifica la solapa de uno de sus libros, ha realizado una ciclópea tarea: 5000 artículos, 100 conferencias, 26 libros, 14 folletos, más de 30 prólogos. Colaborador de “La Nación”, ha recibido el premio ADEPA -Rizzuto y el Sip- Mergenthaler, de la Sociedad Interamericana de Prensa, de los Estados Unidos, como así también el Primer Premio del regimiento de Granaderos a Caballo y el Primer Premio de la Institución Mitre. Sin embargo, su más destacada labor intelectual se concreta durante el “proceso” genocida dirigiendo una serie de libros lanzados para denostar a los militantes y pensadores populares, como se sabe “subversivos que atentaban contra las beneméritas instituciones” del capitalismo dependiente. Como ha podido apreciarse, tanto “La Nación” como la Academia Nacional de la Historia, constituyen el punto de reunión de los historiadores liberal-conservadores y sólo muy excepcionalmente, en esta última logra filtrarse alguien capaz de disentir con los mitos consagrados. Debe notarse, en relación a la Academia, que su integración provoca a menudo interrogantes, generalmente insatisfechos. En 1957, por ejemplo, se incorpora Jorge A. Mitre, no contando en su haber con un listado importante de obras publicadas. Sólo puede conjeturarse que allí impera todavía la sucesión propia del derecho divino y que el apellido, así como dirigir “La Nación” entre 1912 y 1932 y desempeñarse como secretario y presidente del Museo Mitre, desde su fundación hasta 1950, son motivos suficientes. Menos explicable aún resulta la pertenencia a esa venerable institución por parte del poeta Arturo Capdevilla, del fisiólogo Bernardo Houssay o del Cardenal Caggiano. Lo que puede asegurarse es que ninguno de ellos desentona en su sumisión a la Historia Oficial. LA NUEVA CAMADA DE MITROMARXISTAS El error cometido por socialistas y anarquistas a principios de siglo lo reproducen los historiadores del Partido Comunista, décadas después. Aníbal Ponce, por ejemplo, publica, en 1938, “Sarmiento, constructor de la nueva Argentina”51. Se trata de un trabajo apologético, en la línea de la historia mitrista. Rosas es “el Tirano” y Sarmiento, “el grande hombre” (pág. 41). Alberdi es “pensador penetrante pero de carácter díscolo y de conducta oblicua... cuyas cartas (polemizando con Sarmiento) ocultaban la perfidia más sutil” (pág. 147), “La civilización” y “la barbarie” se contrastan: “Como Sarmiento consideraba imposible organizar al país dentro de la orientación que Rosas había restaurado y que Urquiza en parte mantenía, aspiraba a que el espíritu liberal de Buenos Aires hiciera llegar hasta las más oscuras regiones del país un soplo siquiera del alma de Europa” (pág. 149 y 150). Y Mitre es prócer: “Mitre reconstruyó la República sobre bases muy distintas a las de las viejas oligarquías que Urquiza había respetado. Envió al interior con ese objeto un ejército que asegurara la victoria... y ante la proximidad de las tropas, los eternos gobernadores de Cuyo pusieron la cordillera de por medio” (pág. 159). Ponce concluye abominando de las masas y aún peor, alabando la aplicación de trabajos forzados: “El Chacho se había convertido en nuevo azote de Dios. Al frente de sus turbas fanatizadas, talaba campos y saqueaba ciudades... El autor de Facundo perseguiría esta vez con algo más que con la pluma a esas montoneras bárbaras que habían sido durante tantos años la vergüenza y el espanto del país. Tuvo la fortuna de derrotar al Chacho y de condenar a la turba miserable que le seguía al tremendo castigo de empedrar las calles...” (pág. 165). En el “Manual de Historia Argentina”, publicado por Juan José Real -cuando aún no había sido expulsado del Partido Comunista- se reitera, asimismo, el criterio empleado por José Ingenieros, varias décadas atrás: asume la Historia Oficial remplazando la terminología liberal por la marxista, es decir adjudicando a los caudillos, no “barbarie”, sino “feudalismo” y a las elites porteñas, no “civilización”, sino “progresista espíritu burgués”52. Asimismo, sostiene: “en la lucha por la independencia, el libre comercio y la unidad nacional, se agruparon, en mayo de 1810, los hombres más progresistas y avanzados de la época... Los productores del interior, los grandes terratenientes y ganaderos del litoral, (estaban) interesados en el mantenimiento de las formas feudales de producción... (pág. 112) “Rosas representa el localismo estrecho contra la nacionalidad: el localismo feudal contra la nación burguesa”53. Por su parte, Álvaro Yunque, estimable poeta y cuentista, cuando se interna en el campo de la historia, bajo la guía de Codovilla y sus huestes, comete los mismos errores que los viejos izquierdistas. Cabe recordar, en este caso, un desorbitado elogio a Mitre en “Breve historia de los Argentinos”, sólo comparable al de los suplementos dominicales de La Nación: “Mitre es un constructor... Ha nombrado ministros liberales y progresistas... Se construyen ferrocarriles... Los capitales, en su mayoría, son ingleses. Las vías férreas producen cambios sociales. La vida patriarcal y rutinaria se inquieta, las costumbres coloniales cambian, se ahuyentan las supersticiones. Y con las costumbres, las ideas. Se trazan caminos. Se proyecta, se sueña. El optimismo y la fe en el futuro de la patria crece... Se combate la ignorancia como al enemigo de donde puede salir la fuerza que sostenga al tirano posible (En la ignorancia de los pobres se apoyó Rosas, con sus intereses ganaderos, para hacerse fuerte). No todo es paz y progreso. En las provincias aún se levantan montoneras. Aún la pobreza gaucha es mucha y encuentra caudillos como “El Chacho” que intentan resolver la injusticia con las armas... La organización nacional se ve amenazada... Verdadero demócrata, Mitre no cree en hombres providenciales, en Mesías que al fin, todos, sea el caso de Rosas, resultan déspotas sangrientos”54. Llevado de este exultante mitrismo, aborda la guerra con el Paraguay: “Es una guerra entre clases sociales. Es la guerra del capitalismo industrial contra los restos del feudalismo”. Seguidamente, nos sorprende por sus afirmaciones aunque obtenga de ellas conclusiones disparatadas: “El capitalismo industrial de Europa necesita nuevos mercados. Se arroja sobre Asia y África. En seguida, sobre América... Brasil, pronto la Argentina, caen bajo el poder económico de Inglaterra. Y ese poder empuja a estos países para reducir el feudo de López, ellos darán sus ejércitos, Inglaterra el oro. La sociedad capitalista industrial se ve forzada a la conquista siempre... La Inglaterra liberal -aunque no por eso menos imperialista- triunfa contra el feudalismo paraguayo... El progreso contra la rutina... El ayer es vencido por el presente. Por eso fue vencido Rosas, rutinario paralizador del país, por los liberales progresistas. Por eso será vencido López. A pesar de que desde un punto de nacionalista, a él le pertenece la razón, a pesar de que se le agrede injustamente; la razón histórica no es nacional sino humana. A López lo derriba el progreso, el capitalismo... Lo saca de su feudalismo, lo obliga a entrar en la senda del capitalismo, entonces progresista”55. Como se sabe, estas reflexiones no pertenecen al siglo pasado, cuando los marxistas aun no entendían la cuestión nacional en los países atrasados, sino a 1957, cuarenta años después de que Lenin publicó su obra sobre el imperialismo. Por eso llama tanto la atención de que Yunque, poeta al fin, se conduela porque “El Paraguay quedaba despoblado y devastado” y aconseje leer “El dolor paraguayo”, de Rafal Barret o el poema “Nenia” de Guido y Spano, después de haber justificado la masacre. Mayor importancia adquiere el error cometido por Leonardo Paso, en tanto durante varios años, historiador oficial del Partido Comunista. También aquí se difunde Historia mitrista con fraseología marxista. Paso afirma, por ejemplo que “el rosismo se propuso sostener el orden feudal” y que la obra de Rivadavia fue su antítesis en su afán de aflojar ese orden y dar cabida al desarrollo capitalista”56. En otra parte, señala “La burguesía comercial porteña, como una fuerza de disociación del orden feudal en lo económico social, competía con la producción artesanal del interior, disgregándola al colocar la manufactura inglesa... La hegemonía política correspondió (en ese período) a la burguesía comercial porteña y podemos decir que los elementos ideológicos de la Revolución, que formaron así la intelectualidad porteña, salieron en gran medida de esa capa social”57. Llevado por este razonamiento, Paso confunde el rol de las burguesías en la época feudal de Europa, con el rol de las burguesías compradoras en los países atrasados58 (pág. 53) y de allí su opinión acerca de que los caudillos se oponían “a lo extranjerizante” porque era “sinónimo de desarrollo burgués” 59 por lo cual Dorrego es calificado, con ironía, como representante de “este patriótico federalismo feudal”60. Años después, criticando este tipo de análisis, se argumenta, en círculos de izquierda nacional, que: “Facundo, sin Marx resulta inexplicable, pero que Marx, sin Facundo, no sirve para nada”. ALGUNOS HETERODOXOS Así como la Historia liberal encuentra algunos francotiradores que la cuestionan cuando recién inicia su divulgación, así también aparecen, después, algunos historiadores aislados, con perfiles propios, capaces de elaborar interpretaciones con mayor equilibrio e incluso, a veces, distanciándose de las posiciones consagradas. Entre ellos, puede citarse a Carlos Heras, proveniente de la Nueva Escuela Histórica. Su análisis de los sucesos del 11/09/1852 revelan una independencia de criterio nada común entre los académicos, habiendo trabajado también acerca del Congreso de Tucumán y siendo, asimismo, fundador y director de la revista “Trabajos y Comunicaciones”. Semejante es el caso de Joaquín Pérez, autor, entre otros, de “Artigas, San Martín y los proyectos monárquicos en el Río de la Plata y Chile” (Montevideo, 1960), “Historia de los primeros gobernadores de la provincia de Buenos Aires” (La Plata, 1950) y “San Martín y José Miguel Carrera” (Buenos Aires, 1954). También puede, encuadrarse entre estos historiadores a Antonio Jorge Pérez Amuchástegui. Nacido en Buenos Aires, en 1921, es profesor en Córdoba, La Plata, Buenos Aires y en la Universidad del Sur. Entre sus libros más importantes pueden mencionarse: “La carta de Lafond y la perspectiva historiográfica” (1962), en el cual Pérez Amuchástegui tiene la valentía de coincidir con los historiadores venezolanos en su apocrificidad. Otro trabajo importante es “Mentalidades argentinas” (1860-1930). También publica “Conocimiento sistemático de la historia”, en colaboración con Jorge Luis Casani. Amuchástegui acomete, además un importante trabajo histórico al dirigir la publicación de “Crónica Histórica Argentina” en tres tomos (Editorial Codex, 1968). Más allá de disidencias que puedan manifestarse con respeto a alguna interpretación, este trabajo se caracteriza por el equilibrio y especialmente, la independencia de criterio manifestada, sin prosternarse ante los mitos oficiales. Algunos párrafos aparte merece José Luis Busaniche, nacido en Santa Fe, en 1892, quien se define “demócrata liberal en materia política”61, aunque sus interpretaciones históricas se encuentran más cerca del revisionismo histórico que de la Historia Oficial. Especialmente interesado en la vida del caudillo santafesino Estanislao López, Busaniche publica “Estanislao López y el federalismo del Litoral” en 1927, signando así su ingreso al campo de la historia y en gran medida, su carácter de “historiador lopizta”. Luego vienen otras obras, entre ellas, “Rosas en la historia de Santa Fe” (1929), “El bloqueo francés y la misión Cullen” (1934/36), “Lecturas de la Historia Argentina” y “San Martín visto por sus contemporáneos” (1950). Pero el principal aporte es “Historia Argentina” publicada por Solar Hachette, en 1965, después de su muerte. En ella Busaniche exalta a Artigas como “el caudillo de mayor prestigio en el litoral argentino”, criticando la política rivadaviana y defendiendo a Estanislao López. Respecto a Rosas, intenta un análisis equilibrado reconociendo su defensa de la soberanía nacional, al tiempo que condena los vínculos de los unitarios con los franceses, pero desde su perspectiva santafesina y su ideología liberal el restaurador no es figura de todo su agrado y de allí su no pertenencia a la corriente revisionista rosista. Critica, asimismo, acremente a Sarmiento, poniendo de relieve la represión de la montonera y el genocidio de la guerra del Paraguay aunque manifestando cierta consideración hacia Mitre. Su obra, que aspiraba a cubrir el período histórico que va hasta 1912, queda trunca en 1868, debido a su fallecimiento ocurrido el 18/05/1959. LA AGONÍA DE LA HISTORIA OFICIAL Mientras los revisionistas, desde los suburbios de colegios, academias y periódicos, tirotean al panteón mitrista e incluso algunos historiadores liberales cometen, de vez en cuando, alguna audacia propia de un cierto criterio independiente, la Historia Oficial permanece vigente, más allá de ciertos afeites y ciertas concesiones. El Moreno del librecomercio, el San Martín “santo de la espada”, el Rivadavia “progresista”, el Sarmiento “civilizador” y el Mitre “unificador del país” y “padre de la organización nacional” mantienen sus estatuas. Llegado a su fin el reinado de los Grosso y los Levene, aparecieron los Astolfi y los Ibáñez custodiando los bronces. A ellos les siguieron otros, tenaces en la misma tarea, renovando la fraseología (de “civilización” o “barbarie”, a “democracia” o “autoritarismo” y a “modernización” o “atraso”), pero resguardando a los mismos próceres e idénticos intereses de clase. Todavía en las escuelas perdura la vieja iconografía. Todavía la nomenclatura de localidades, calles y plazas rinde culto a aquellos próceres levantados por los triunfadores de Pavón. Pero el viejo relato agoniza: esa vieja Historia Liberal a nadie entusiasma y son muy poco quienes todavía confían en ella. 1 Alberto J. Pla: Ideología y método en la historiografía argentina. Ediciones Nueva Visión, Bs. As., 1972, pág. 33. 2 Dalmacio Vélez Sarsfield: “El Nacional”, 1864, citado por Nicolás Shumway en “La invención de la Argentina”. Emecé Editores, Bs. As., 1911, Cap. 8. 3 Bartolomé Mitre: Historia de Belgrano y la independencia argentina”. Editorial Suelo Argentino, Bs. As., 1950, pág. 256 y 257. 4 Ídem pág. 258. 5 Dalmacio Vélez Sarsfield, citado por N. Shumway, ob. cit., pág. 231. 6 Juan Bautista Alberdi: Grandes y pequeños hombres del Plata. Edit. Fernández Blanco, Bs. As., 1962, pág. 16. 7 Bartolomé Mitre: Historia de San Martín. Edit. Suelo Argentino, Bs. As., 1950, pág. 2 y 3. 8 Ídem, pág. 12. 9 Ídem. 10 Bartolomé Mitre: Arengas. C. Casavalle Editor, Bs. As., 1889, pág. 803. 11 Ídem, pág. 196. 12 Bartolomé Mitre: Historia de Belgrano..., pág. 256. 13 Bartolomé Mitre: Arengas, pág. 222 a 228. 14 Ídem, pág. 183. 15 Ídem, pág. 219. 16 Miguel A. Scenna: Los que escribieron nuestra historia. Ediciones La Bastilla, Bs. As., 1976 pág. 59. 17 Bartolomé Mitre en carta a Vicente Fidel López, reproducida por éste en su Manual de Historia Argentina. Colec. “La Cultura Popular”, talleres Rosso, Bs. As., 1889, pág. 243. 18 Vicente Fidel López: Historia de la República Argentina. Kraft, Bs. As., 1913, tomo VI, pág. 451. 19 Ídem, tomo V, pág. 116. 20 Ídem, pág. 117. 21 Ídem, pág. 119. 22 Ramón Doll: Ensayos y críticas. Bs. As., 1929. 23 Alfredo B. Grosso: declaraciones a “Gente”, 06/05/1971. 24 Ricardo Rojas: La restauración nacionalista. Editorial Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Bs. As., 1909, pág. 353. 25 Ídem, pág. 404. 26 José Hernández: Vida del Chacho. A. Dos Santos, Bs. As., 1947, pág. 113. 27 Bartolomé Mitre en carta a Adolfo Saldías, 05/10/1887, citada por M. A. Scenna, ob. cit., pág. 100. 28 Ricardo Rojas: Ob. cit., pág. 87.
Editorial de la revista LINEA nº 22 de mayo de 1982 3 pág 1.070 palabras 2 DE ABRIL DE 1982 HEROICA LOCURA El 2 de abril se abre – ¿o se reabre? – un nuevo capitulo en la historia. La recuperación de las Malvinas ha tocado hondo en la fibra patriótica del pueblo. Nos despertamos con el orgullo de sentirnos una nacionalidad que campea por su respeto. Y eso ha venido – desconcertadamente – tras un período en el que no brillaba precisamente el patriotismo y nuestra Argentina se repartía a pedazos entre los poderosos. Cuando esperábamos de un momento a otro la anunciada privatización del subsuelo, los militares nos salen con esta página de gloria y responsabilidad. De “heroica locura” la calificamos en nuestra nota del pasado abril. No queremos saber qué propósitos la dictaron. Si fue por un irresistible impulso patriótico, o medió la consideración de que EE.UU. nos acompañaría en la patriada. Si fue esto último – lo que no creemos – debemos convenir que nuestros jefes no están al tanto de la historia contemporánea, como desconocen la historia pasada. Los EE.UU. no solamente son los más firmes aliados del Reino Unido, sino que nunca, nunca, aceptaron, pese a la doctrina Monroe, la argentinidad de los archipiélagos. El 28 de diciembre de 1831 – un año antes de la agresión británica que nos quitó las Malvinas – entró al puerto Soledad un navío disfrazado de mercante francés; pero en realidad era un crucero de guerra norteamericano que venia a “DARLE UNA LECCIÓN” AL GOBERNADOR ARGENTINO Luis Vernet. Se llamaba “El Lexington” y lo capitaneaba el comandante Silas Duncan. Apenas desembarcó sus marines, sin que los cañones de la fortaleza pudieran impedirlo, los norteamericanos se apoderaron de esta defensa; validos de la sorpresa, clavaron los cañones, apresaron a los defensores, robaron los cueros de vacuno y lobos marinos que había en las barracas, y acabaron por embarcar en su navío a las familias pobladoras. Entendía el comandante Duncan que los argentinos no tenían derecho a impedirles la cacería que efectuaban los norteamericanos en las islas, que eran "tierra de nadie” a juicio del capitán. El gobierno argentino protestó y exigió indemnización. Protesta tanto más fundada por cuanto al año del atropello, y aprovechando el desguarneclmlento en que quedaron las islas, el capitán inglés Onslow, al mando de su corbeta de guerra "Clio”, y cumpliendo instrucciones de su gobierno, se apoderó de las islas. Sabemos de la historia de la protesta argentina ante los británicos. Veamos lo que ocurrió con los norteamericanos. Rosas – gobernador en 1835 – dio instrucciones al ministro argentino en Wáshington, que era el general Alvear, para que reclamara por la conducta del capitán Duncan y obtuviera la indemnización correspondiente. Pero el secretario de estado, Daniel Webster, respondió que "suspendía" el pedido argentino “hasta tanto se arreglara la controversia pendiente entre el gobierno argentino y la Gran Bretaña acerca de la jurisdicción de las islas". Lo que motivó que las relaciones argentino-norteamericanas quedaran interrumpidas. Estados Unidos quería eludir la pertenencia argentina de las islas para ahorrarse indemnizar la conducta del capitán Duncan. No fue la única oportunidad. En julio de 1885 el ministro argentino en Wáshington, Luis L. Domínguez, propuso someter a árbitros el monto de la indemnización. El presidente norteamericano prefirió contestar de una manera indirecta; lo hizo en su mensaje anual al Congreso, calificando de "piratical colony” el establecimiento argentino. A este propósito, respondió Vicente G. Quesada, con un enjundioso alegato jurídico e histórico (excelente como todos los suyos), demostrando la argentinidad de las islas, y que el desmantelamiento hecho por el marino norteamericano en diciembre de 1831 fue la causa eficiente para que el reino unido se apoderase de las islas en enero de 1833. Este alegato de Quesada, que lleva fecha 9 de diciembre de 1885, fue desechado por el Secretario de Estado Norteamericano - Thomas F. Bayard, el 18 de marzo de 1886, porque "la República Argentina encuentra sus derechos controvertidos por la Gran Bretaña y hasta que no se resuelva este pleito no puede reclamar indemnización por presuntos desmanes cometidos en lo que no es su territorio". Suponemos que nuestra cancillería ignora estos documentos – no obstante encontrarse en su archivo de Relaciones Exteriores –, dado que aceptó la tercería del Secretario de Estado Haig para dirimir el pleito. No haremos el cargo de ignorar la historia del siglo XIX a quienes evidentemente no parecen que supieran las relaciones actuales entre los EE.UU. y Gran Bretaña. Debemos hacer muchas cosas después del 2 de abril: Entre ellas, estudiar nuestra auténtica historia, que se ignora plácidamente a tenor de los discursos oficiales. Pero tenemos la certeza de que las cosas cambiarán. La recuperación de las Malvinas no se va a detener en la devolución de los archipiélagos, debe devolverse la Argentina, la Argentina íntegra, con sus ideales, sus industrias, su pueblo y su historia. No es tiempo de “procesos” ni “reorganizaciones”, sino de encontrar la Patria. La Patria auténtica. Un pueblo decidido a triunfar puede vencer a un enemigo militarmente más poderoso. Lo vencerá a la corta o a la larga. Es una lucha de liberación y la historia contemporánea enseña que suelen durar años. Triunfaremos, sin duda, triunfaremos, porque en la lucha de los pueblos contra los imperialismos triunfan los pueblos. Pero lo más importante es recuperar el sentido heroico de la vida argentina. Por eso, aun en el caso de que las cosas no nos fueran militarmente favorables, si se mantiene firme el espíritu patriótico, la derrota es honrosa cuando se cae con gallardía, sin abdicar ninguno de los ideales. Perder las Malvinas por las armas sólo significaría que posponemos su recuperación. Hay mucha sangre vertida para abandonar el propósito de lograrla. Importa, sí, ¡y mucho!, que perdamos las Malvinas en la mesa de negociaciones La perderíamos entonces para siempre. Y perderíamos algo más: la fibra patriótica que evidentemente tiene nuestro pueblo. Cundiría el desaliento, y nos seria difícil recobrarlo. Cuidado con las negociaciones diplomáticas, señores del Proceso. No les tenemos fe para hacer diplomacia, como no les tenemos fe para hacer política. Los militares han nacido para héroes. No empañen el titulo glorioso ganado el 2 de abril, con la pifiada que van a presentarles, llena de palabras equívocas y aviesos propósitos. Que flamee en los archipiélagos la bandera argentina. Pero sola, sin compañía. Que no hay soberanía compartida. Todo el pueblo argentino, toda América Latina, tiene la esperanza de que el 2 de abril se haya abierto un nuevo capitulo de la historia de América. No los defraudemos. José María Rosa la pagina revisionista en facebook es REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO y aca abajo les dejo el link gracias por visitar y leer la verdadera historia http://www.facebook.com/pages/Revisionismo-historico-Argentino/184221414923803?ref=ts
MALVINAS - ANTECEDENTES DEL CONFLICTO POR REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO Ocupada en un principio por marinos franceses, las islas tomaron el nombre de Malouines que los españoles transformaron posteriormente al nombre de Malvinas y finalmente renombradas como Falklands por los ingleses. Durante los siglos XVI a XVIII España tuvo que establecer su reclamo, ante Francia e Inglaterra, por la usurpación de su derecho de soberanía sobre las islas. Las islas, por derecho de sucesión, pasaron a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego del pronunciamiento del 25 de Mayo de 1810. En 1833 se produjo la usurpación británica de las islas, quienes expulsaron por la fuerza a la población local, reemplazándola por los llamados “kelpers”. Este hecho, ocurrido mientras estaba en vigencia el tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825 entre ambos países, se conformó en la causa fundamental del conflicto armado ocurrido entre Argentina e Inglaterra en 1982 A partir de ese momento, los reclamos diplomáticos argentinos se sucedieron ante el gobierno británico y, en el siglo XX, ante las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. Argentina nunca dejó prescribir sus derechos soberanos. El reclamo argentino fue reconocido como legítimo por los organismos internacionales. La ONU aceptó la naturaleza colonial del diferendo (Resolución 1514) y la validez de los reclamos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur (Resolución 2065), invitando a ambos gobiernos a mantener negociaciones por el futuro de las islas. En el mismo sentido se expidieron la OEA (Organización de Estados Americanos) en el Comité Jurídico Interamericano, el Buró de Países No Alineados y el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en la Resolución del 26 de Abril de 1982. DECISION DE RECUPERAR LAS ISLAS Pese a las acciones de política exterior desarrolladas por Argentina por resolver el conflicto de forma pacífica, Gran Bretaña se negó constantemente a negociar y, a fines de 1981, el gobierno militar argentino consideró como alternativa la solución militar de recuperar las islas mediante una acción sorpresiva e incruenta para las fuerzas inglesas que conllevara a la negociación por el traspaso de la soberanía de las Islas Malvinas. Para llevar a cabo esta operación se creó una Comisión de Trabajo Conjunta conformada por las tres Fuerzas Armadas a fin de planear la recuperación; se estableció el 15 de mayo como fecha para ejecutarla. Sin embargo, en marzo de 1982 se produjeron acontecimientos que alteraron las previsiones. Lo que era tan sólo un recurso alternativo se transformó en un objetivo principal. OPERACION ROSARIO La Operación Rosario fue concebida como una acción militar sorpresiva destinada a provocar una repercusión política internacional tal que obligara a Gran Bretaña a encarar seriamente las negociaciones sobre la soberanía de las islas de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas. Por esa razón, se planeó la ocupación, la instalación de un gobierno argentino y la retirada inmediata de las fuerzas intervinientes, excepto los efectivos indispensables que requiriera la seguridad. No se previó una reacción de la magnitud que tuvo la británica, que llevó a un conflicto que no se deseaba y para el cual no se estaba preparado. La operación fue prevista por el Comité de Planeamiento para el 15 de mayo de 1982, pero debió ser adelantada por los acontecimientos antes mencionados. EL DESEMBARCO El 28 de Marzo algunas naves habían zarpado desde Puerto Belgrano a mando del Contraalmirante Walter O. Allara con 800 infantes de Marina. La Fuerza de Desembarco se integró con el Batallón de Infantería de Marina Nº 2, una Agrupación de Comandos Anfibios, una Sección de Tiradores del Ejército, un Grupo de Comandos Anfibios y una Reserva. Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Tropas A.R.A. "Cabo San Antonio", el Rompehielos A.R.A. "Almirante Irizar" y el buque Transporte "Isla de los Estados". Un Grupo de Apoyo Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42, A.R.A. "Hércules" y "Santísima Trinidad", más las Corbetas A.R.A. "Drumond" y "Granville". El Grupo de Tareas Especiales, constituido por el submarino clase "Guppy" A.R.A. "Santa Fe". El 2 de abril de 1982 la Argentina puso en marcha la “Operación Rosario”, llamada así en honor a la virgen del Rosario. Una Fuerza conjunta de la Armada y el Ejército argentino desembarcaron en Malvinas, al mando del Contraalmirante Carlos BUSSER. Infantes de Marina y del Ejército rodearon la casa del entonces gobernador Rex Hunt y lo emplazaron a entregarse. Las órdenes argentinas eran no producir bajas entre los “Royal Marine” y la población kelper, para no brindar argumentos a la propaganda inglesa contra Argentina. De tal forma, ante la resistencia inglesa de entregarse inmediatamente, el Capitán Pedro Edgardo Giacchino avanzó con algunos de sus hombres sobre la casa del gobernador que estaba cercada por fuerzas propias, siendo acribillado por balas británicas. Giacchino se convirtió en el primer héroe de Malvinas, caído por la recuperación de las islas. Como consecuencia de esta acción, las fuerzas enemigas se convencieron de que la decisión argentina de recuperar las Islas era seria, y se rindieron. La “Operación Rosario” cumplió su cometido de recuperar Malvinas en forma incruenta para el enemigo, con un mínimo costo en las fuerzas propias, y dejando una pequeña guarnición en las Islas. DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS HASTA EL INICIO DE LAS HOSTILIDADES -5 de abril: Partió desde el Reino Unido y hacia el Atlántico Sur la masa de la Fuerza de Tareas Británica (FTB), compuesta por buques de guerra y logísticos, con un total de 121 como mínimo (140, según los británicos). -7 de abril: Fue puesto en posesión de la Gobernación Militar de las Islas Malvinas, con sede en Puerto Argentino (Port Stanley), el General de Brigada Mario Benjamín Menéndez. Se constituyó el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), comandado por el Vicealmirante Juan J. Lombardo y secundado por un Estado Mayor Conjunto, predominantemente naval. A sus órdenes estaban las fuerzas terrestres, constituidas por la Guarnición Militar Malvinas, y las fuerzas navales y las fuerzas aéreas asentadas en las islas. Estas últimas contaron con escasísimos medios, como se verá más adelante. -12 de abril: El gobierno británico creó una Zona de Exclusión Marítima de 200 millas, con centro en Malvinas. -15 de abril: Los Estados Unidos decidieron apoyar, políticamente y con todo tipo de material bélico, al Reino Unido en la recuperación de las islas, aunque lo habían hecho antes al autorizar, desde el 6 de abril, el uso de la isla Ascensión como base logística, con la imposición de que no operaran sobre el continente. -25/26 de abril: Un poderoso grupo de la Fuerza de Tareas Británica recapturó las islas Georgias del Sur. -27 de abril: El grueso de la Fuerza de Tareas Británica llegó al Teatro de Operaciones Malvinas (150 millas al este de ellas), aunque con antelación habrían llegado uno o más submarinos nucleares. -28 de abril: El Reino Unido declaró Zona de Exclusión Total a la que antes había denominado Marítima 1º de Mayo de 1982: Se produjo el primer ataque aéreo británico sobre las fuerzas argentinas. Se atacaron las instalaciones del Aeropuerto de Puerto Argentino y un pequeño terreno usado como aeródromo en Darwin. La Operación Black Buck El comandante aéreo estratégico de la RAF, Marshall Benthan, ordenó ejecutar la operación Black Buck (Carnero Negro). Dos bombarderos Vulcan matrículas XM 598 y XM 607 del Escuadrón 44 de la RAF, despegando del aeropuerto de Wideawake, en la isla Ascensión, debían volar hasta Puerto Argentino y lanzar veintiuna bombas de 1.000 libras sobre la BAM Malvinas. La apreciación operativa de la Fuerza Aérea Sur El comando de la FAS, informado del ataque enemigo, apreció correctamente, que se producirían nuevas incursiones aéreas, sobre objetivos terrestres en Malvinas (radares y otras posiciones defensivas en Puerto Argentino), por parte de la aviación de la Task Force. Se asumió que los portaaviones se mantendrían lo suficientemente alejados al Este, fuera del radio de acción de los cazabombarderos. Por ello, se había concebido el empleo de interceptores Mirage III y M-5 Dagger en tareas de sombrilla aérea sobre los blanco propios. Antes del amanecer se ordenó a las BAM Río Gallegos, Río Grande y San Julián que, en distintos grados de apresto, se pusieran en alerta secciones armadas con misiles aire-aire Magic / Matra / Shaffrir y cañones, esperando órdenes para entrar en acción. El bautismo de fuego de la FAA A las 07:45 despegaron de Río Grande 2 M-5 Dagger, indicativo "Toro" armados con misiles Shaffrir. Pilotos: capitán Carlos Moreno, teniente Ricardo Volponi. Los cazas argentinos, sin llegar a entrar en combate, apoyados por la Estación de Interceptación del CIC Malvinas, evolucionaron en contacto con dos Sea Harrier del HMS Invincible, (LtCdr RN Robin Kent y Lt Brian Haigh). Los Toro aterrizaron, de regreso en Río Grande, a las 09:45. En comparación con los Mirage argentinos, los Sea Harrier, por el diseño de sus motores orientables y la posibilidad de ganar una sustentación extra en las maniobras de combate, tenía mayor maniobrabilidad a bajas cotas. Los misiles AIM-9L Sidewinder que equipaban, eran all aspect, es decir que se podían disparar en cualquier posición relativa con respecto al blanco y no desde el cono de cola como los Shaffrir argentinos, pero sobretodo disponían de mayor tiempo de permanencia en la zona de objetivos. El combate a bajas cotas aumentaba el consumo de los Mirage III y M-5 Dagger que, sin capacidad de ser reabastecidos, quedaban sin posibilidad de regresar al continente. -2 de mayo de 1982: luego de intensas negociaciones, donde faltaba la respuesta inglesa a la propuesta de paz efectuada por el Perú, Thatcher y su gabinete deciden hundir al Crucero A.R.A. “General Belgrano”, buque argentino que no entrañaba peligro militar para la flota, ya que estaba a más de 300 millas de la misma, regresando al continente y fuera de la zona de exclusión unilateralmente declarada por Gran Bretaña. La contraofensiva naval argentina había dado marcha atrás, toda vez que se consideraba inviable la misma ante el desnivel de fuerzas entre ambas armadas y la inminencia de resultados pacíficos del conflicto. El disparo de los torpedos del Submarino inglés “Conqueror” provocó el hundimiento del “Belgrano” en el que perecieron 323 argentinos, casi la mitad de la totalidad de las bajas argentinas en todo el conflicto (649). Las actividades aéreas Durante la noche del 1 al 2 de mayo, el Comando de la Fuerza Aérea Sur trabajó febrilmente para alistar las unidades, porque preveía que sería una nueva e intensa jornada; aún estimaba que el enemigo intentaría alcanzar los objetivos que no había logrado el día anterior. Asimismo, se suponía que podría haber desembarcado mayor cantidad de efectivos, incluso esa noche, y estar consolidando una cabecera de playa. Por ello, al amanecer, las unidades de la Fuerza Aérea Sur habían recibido las órdenes preparatorias para una serie de operaciones predispuestas, que se pondrían en ejecución al confirmarse la información sobre los blancos enemigos. Pero el enemigo no se acercó a las islas interesado en los movimientos de nuestra flota de mar y favorecido, además, por la situación meteorológica en el Teatro de Operaciones y el continente, que dificultaría casi todo movimiento aéreo de nuestra parte -3 de Mayo de 1982: Se produjo el ataque al Aviso A.R.A. Alferez Sobral. Dos helicópteros Sea Link atacan con misiles Sea Skua al aviso, provocando la muerte de su comandante, Capitán de Corbeta Gómez Roca y 7 hombres más. Sufriendo graves penurias los sobrevivientes llegaron a Puerto Deseado. Continúa el puente aéreo bajo el fuego El 3 de mayo, a las 09:00 el Hercules C-130, indicativo "Pato" despegó de Comodoro Rivadavia, con la misión de romper el bloqueo. Desde el 1º de mayo, estaba tratando de llegar a las islas. Se le había ordenado regresar en dos oportunidades por situación táctica desfavorable. Finalmente, este día, pudo aterrizar en Puerto Argentino por la ruta Sur. Las condiciones de vuelo, a cien pies de altura, eran de visibilidad parcial en la vertical, y nula al frente por niebla, que se fue disipando gradualmente, a medida que se aproximaban al destino. De pronto, a seis millas, vieron un buque logístico y dos fragatas enemigas. Rápidamente regresaron a Río Gallegos. Dada la alarma, el comando FAS ordenó el despegue de aviones de combate, que debieron regresar al informarse que los buques eran propios. Intento de localización de los portaaviones ingleses En el CIC Malvinas el Mayor Gilberto Oliva comenzó a anotar la posición y la hora en que aparecían ecos en el radar, y también cuando desaparecían. Así se dedujo, con bastante precisión, la probable ubicación de los portaaviones HMS Hermes y HMS Invincible. Accionar enemigo El Carrier Battle Group intentó un acercamiento fugaz a Malvinas, desde el SE, que fue detectada y seguida por nuestros equipos electrónicos. Estaba integrada por un portaaviones, (estimado el HMS Invincible), tres fragatas y cuatro destructores. Sin entrar en radio de acción de la FAS, se acercó hasta unas 90 MN de Puerto Argentino, (52º 50' S / 48º 00' O), desde allí se alejó hacia el NE, (51º 40' S / 55º 25' O), sin lanzar ningún ataque. A las 22:48, aprovechando la cobertura que le proporcionaba la noche, el enemigo bombardeó con fuego naval el aeródromo de la BAM MalvinaS -4 de Mayo de 1982: La respuesta argentina no se hizo esperar. Aviones Super-Etendard de la Armada Argentina dispararon misiles Exocet sobre el buque inglés “Sheffield”, causándole un grave incendio que no pudo ser controlado. A pocos días la nave se hundió cuando era remolcada por naves inglesas. La situación táctica La flota enemiga, alejada prudentemente, intentó una nueva incursión con sus portaaviones y correspondientes escoltas, HMS Sheffield, HMS Arrow, HMS Yarmouth, HMS Glasgow y HMS Coventry, con la finalidad de atacar el aeródromo de la BAM Cóndor, y destruir los Pucará que habían retornado del Aeródromo Auxiliar Calderón. Simultáneamente, a las 05:33 hs, se estaba realizando la operación Black Buck II, la cual, pese al tremendo esfuerzo requerido para su ejecución (dos aviones Vulcan y diez Victor como aviones cisternas), tampoco logró hacer blanco en la pista. La batalla por la información Sin duda, a esta altura del conflicto comenzaba a materializarse la batalla por la información, en la que ambas partes comprendían que su obtención oportuna era vital para la planificación y ejecución de las operaciones (Anexo I). El ataque a un "Blanco Grande" Esta importantísima operación aérea, fue ejecutada y planificada con absoluta idoneidad en todos sus aspectos, aunque, por las características del ataque, no se pudieron comprobar en el momento los daños ocasionados y el objetivo naval preciso que se batió. ¿Blanco en el portaviones HMS Hermes?. Los ataques de la Task Force Aprovechando el mal tiempo reinante en el continente, el Carrier Battle Group, en la forma ya explicada, se aproximó a Malvinas y operó sólo con sus medios aéreos de la siguiente forma: 08:00 hs. Aproximó a la BAM Malvinas a dos Sea Harrier que sólo se acercaron al aeródromo, sin entrar a distancia de tiro de nuestra artillería antiaérea, posiblemente en exploración y reconocimiento, para verificar daños del ataque del Vulcan). 13:10 hs. Ataque de tres Harrier a la BAM Cóndor, con los siguientes resultados, según el relato del Diario de Guerra del Grupo 1 de artillería antiaérea en Darwin. Día 4: Cerca del mediodía atacan tres Harrier desde el Este, el primero es derribado por una ráfaga de 35mm del Ejército, cayendo a un costado de la pista. El avión lleva la matrícula XZ 450 y su piloto es Nick Taylor, quien muere en la acción. El segundo avión es alcanzado por el fuego de la pieza Nº 5 de 20 mm, se aleja humeando y lanza sus bombas sobre la zona Darwin, que no explotan. El tercero, ante el fuego de 20 mm gira hacia el Sur lanzando su carga a un campo vacío. Este fue un día de festejo, pues se había rechazado por primera vez un ataque aéreo con saldo netamente favorable, no pudieron tirar sus bombas en los blancos y no hubo bajas propias. La operación Black Buck II (Ataque de avión Vulcan) Esta misión se concretó a las 05:33 hs, sobre la BAM Malvinas, sobrevolándola con rumbo N-NE y lanzando diecisiete bombas con retardo de hasta dos horas, que impactaron a 45º de la cabecera 08, pero sin afectar la pista, aunque hiriendo levemente a dos soldados del Ejército Argentino. Esa noche fue tranquila para los defensores de Puerto Argentino; la Task Force no atacó en horas nocturnas. El Aviso Sobral Lenta y dificultosamente, el Aviso Sobral, con sus muertos a bordo, navegaba (en posición desconocida, dado que no emitía mensajes), hacia nuestro continente. Su acción de búsqueda y rescate de dos tripulantes del Canberra eyectados, será permanentemente reconocida por la Fuerza Aérea Argentina. -10 de Mayo de 1982 La situación en la madrugada En este día la FAS desplegó un tremendo esfuerzo de tanteo para hostigar y detectar la ubicación de la flota británica. Actividades de la Task Force Continuaba acopiando abastecimientos, en especial combustibles, vía isla Ascensión o Cabo Hornos. Bombardeo naval (reducido), a las islas. Entre 02:30 / 03:30, dos buques atacaron posiciones del Ejército en Moody Brook sin consecuencias. El grueso de la flota se mantenía en la zona TRALA, fuera del radio de acción de la FAS, adelantando algunas fragatas, esporádicamente, dentro de la zona de exclusión total. La fragata Alacrity sorprendió y atacó en Estrecho de San Carlos al ARA Isla de los Estados que transportaba carga desde Puerto Argentino a Puerto Mitre. Fallecieron 18 personas, entre ellas, el Cabo Héctor Varas de la VI Brigada Aérea. Búsqueda y rescate sobre mar El Grupo de Exploración y Reconocimiento con los medios de la FAA que reportaban al Componente Aéreo del COATLANSUR planificó y ejecutó misiones de búsqueda y rescate, y de exploración cercana y lejana. Fokker F-27, matrícula TC-73, indicativo "Titán I". Tripulación: Mayor Rodolfo Drigatti, Vicecomodoro Jorge Benavente, C1º Mario Simón, C1º Roberto Herger. Despegó de Trelew a las 08:25 hs; arribó a Comodoro Rivadavia a las 12:15. Despegó a las 16:20; arribó a Trelew a las 19:10 hs. Fokker F-27, matrícula TC-78, indicativo "Titán". Tripulación: Vicecomodoro Héctor Vanden, Mayor Juan Rodríguez, CP Eduardo Docters, SAux Alberto Campelo. Despegó de Bahía Blanca a las 08:45; arribó a Viedma a las 12:25. Despegó a las 12:55; arribó a Bahía Blanca a las 14:15 hs. Exploración y reconocimiento visual Fokker F-27, matrícula TC-44, indicativo "Bolsa 2". Tripulación: Mayor Mario Núñez, Mayor Ramón Díaz, C1º Eduardo Muñoz, CP Oscar Heredia. Despegó de Comodoro Rivadavia a las 08:30; arribó a la 1:30. Despegó a las 16:15; arribó a las 19:15. Boeing B-707 matrícula TC-92, indicativo "Carbón". Tripulación: Vicecomodoro Horacio Genolet, Cap Armando Buira, SP Flavio Lución, SM Guillermo Oviedo, SM Miguel Diap. Despegó de la Base Aeronaval Comandante Espora a las 06:50; arribó a las 17:00. Cessna Citation I C-500, matrícula LV-LZR, indicativo "Casero IV". Tripulación Subteniente Hugo Mercante. Despegó de la Base Aeronaval Comandante Espora a las 07:00; arribó a las 13:20 hs. Cessna Citation I C-500, matrícula LV-MZG, indicativo "Casero II". Tripulación: Alf Vicente Collerone. Despegó de la Base Aeronaval Comandante Espora a las 13:51; arribó a las 19:57 hs. -12 de mayo de 1982 La FAS estaba lista para reaccionar, apenas el enemigo fuera detectado. A partir de las 06:00 hs CIC Malvinas informó que habían detectado dos o tres buques navegando al este, a 17/20 MN. A las 11:00, radial 110/120, distancia 30 millas, un helicóptero del Ejército avistó siete buques. A las 11:42, el CIC Malvinas informó que había comenzado el cañoneo naval al Este de Puerto Argentino. La FAS planificó un ataque con ocho A-4B Skyhawk, de Río Gallegos y seis M-5 Dagger de Río Grande, todos con una bomba MK-17, regulada para estallar con 25/30 segundos de retardo. Estas escuadrillas deberían atacar con un intervalo de cinco minutos entre sí, apoyadas por dos reabastecedores Hercules KC-130. La persecución Mientras se realizaba la operación anterior, la FAS planificó una nueva operación, con las unidades que permanecían en apresto. Para ello, seleccionó de la BAM San Julián: seis M-5 Dagger con dos bombas retardadas por paracaídas, cada uno. ocho A4-C Skyhawk con una bomba MK-17 (1.000 lb) cada uno. Ordenó a los dos Hercules KC-130, en circuito de espera en la vertical de San Julián, que se dirigieran al nuevo punto de reabastecimiento, en 50º 30' S / 64º 30' O. Al comprobarse que los buques se alejaban hacia el NE, se les ordenó regresar a los KC-130. Arribaron, a GAL el TC-70 a las 15:40; a Comodoro Rivadavia el TC-69, a las 15:55; y el OCAT a Comodoro Rivadavia a las 16:00 hs. La respuesta británica A las 17:30, un Harrier lanzó dos bombas, mediante "Toss Bombing", sobre el aeródromo de Malvinas, sin mayor precisión. -15 de mayo de 1982 El ataque al Aeródromo Auxiliar Calderón El Aeródromo Auxiliar Calderón, ubicado en la isla Borbón (Pebble island al norte de la isla Gran Malvina), había sido instalado por la Armada Argentina, aprovechando un precario aeródromo. Concebida inicialmente como base de los Mentor T-34C-1 y otros aviones auxiliares asignados al componente naval del Teatro de Operaciones Malvinas. La estación estaba defendida por treinta hombres de la Armada Argentina al mando de un oficial. El aeródromo, dos pistas de tierra de más de 700 m cada una, de terreno no muy firme (fangoso en días de lluvia), estaba previsto por FAA como aeródromo de emergencia de la BAM Cóndor, y fue usado a partir del ataque que ésta sufrió el 1º de mayo. Aparentemente, no había sido detectado por el enemigo y se apreciaba que ofrecía mejores defensas, para la protección pasiva de los IA-58 Pucará, que la BAM Cóndor (Goose Green). Los sucesos demostraron el error. Conocida y estudiada por elementos infiltrados, resultó ser un objetivo interesante y muy rentable por la facilidad de acceso para comandos. Este ataque se perpetró a las 04:20 del 15 de mayo, apoyado con fuego naval, previo y posterior. Durante el desarrollo, los comandos británicos destruyeron con bombas de plástico cinco IA-58 Pucará, cuatro Turbomentor de la Armada Argentina y un Skyvan de la Prefectura Naval, inutilizando este aeródromo, en forma momentánea, con bombas terrestres. En realidad, días atrás, la BAM Cóndor trató de recuperar algunos aviones (con su tripulación y mecánicos), pero no pudo hacerlo, debido al mal estado de la pista (hundimientos de rueda de nariz en el fango). Asimismo, debe reconocerse que el personal de la FAA (tripulaciones), que se encontraba en dicha base, no poseía el armamento de mano apropiado para reforzar la defensa terrestre de la misma. Finalmente, nuestros aviones se encontraban estacionados en un área (no dispersados), lo que facilitó la operación del enemigo. Informe del Capitán Roberto Vila (Anexo I) El ataque terminó, aproximadamente, a las 08:40. Se evaluaron los daños, se recuperó el material inglés abandonado y se replegó en helicóptero a Darwin. La evacuación del personal aeronáutico del Aeródromo Auxiliar Calderón, se realizó en dos vuelos del helicóptero Chinook CH-47 matrícula H-93. En esta operación, la FAA perdió los IA-58 Pucará matrículas A-520, A-526, A-502, A-529, A-552. Refuerzos inmediatos Al tener conocimiento de la pérdida, la FAS ordenó a las 10:25, su reposición. A las 14:43 despegaron de Santa Cruz, 4 IA-58 Pucará, indicativo "Pocker", armamento: cuatro LAU 61, coheteras, cañones y ametralladoras. Tripulantes: Nº 1: Vicecomodoro Saúl Costa (se desempeñaba en Santa Cruz como jefe de escuadrón y se autodesignó jefe de la escuadrilla; Nº 2: Ten Gustavo Lema; Nº 3: primer teniente Juan Micheloud y Nº 4: Alf Carlos Díaz. Su tarea era dirigirse a la BAM Cóndor y subordinarse al jefe de dicha BAM, el Vicecomodoro Pedrozo. En el cruce fueron guiados por un MU-2B 60, hasta las costas occidentales de Malvinas. Desde allí, la escuadrilla, en rasante, continuó y arribó a la BAM Cóndor. Relato del Primer Teniente Micheloud Pero en BAM Cóndor faltaban aviones y no pilotos. Por lo tanto, ese mismo día, fueron trasladados a Puerto Argentino, los siguientes oficiales: Ten Címbaro, Ten Túñez y Ten Alzogaray, quienes se desempeñaran como Oficiales de Control Aéreo Adelantado a ordenes del Componente Aéreo del Teatro de Operaciones Malvinas. La BAM Cóndor contaba ahora con seis aviones de dotación. El accionar enemigo Aparte del fructífero ataque al Aeródromo Auxiliar Calderón, el enemigo continuó hostigando a las defensas de Malvinas; mientras esperaba sus indispensables refuerzos. Así, el arma aérea de la flota realizó bombardeos imprecisos sobre BAM Malvinas (12:30 / 15:47 / 16:26), con "Toss bombing". Ningún buque cañoneó las islas durante el día, ni fue detectado en sus proximidades. Un Sea Harrier que atacó Puerto Argentino, fue averiado por la artillería antiaérea y cayó al mar; su piloto, eyectado, fue recuperado. La Fuerza Aérea Sur La FAS, aparte de los refuerzos IA-58 Pucará enviados a BAM Cóndor, efectuó operaciones de exploración y reconocimiento. La planificación estratégica de la invasión Para el comando de la Task Force, la principal actividad consistía en reforzar la capacidad de batalla anfibia, a efectos de producir el desembarco. Por ello, a partir de este día y durante los diez días subsiguientes, efectuaron siete salidas, con los aviones Nimrod (RAF 201 Sqdn), con su flamante capacidad de reabastecimiento en vuelo, para rastrillar con su poderosa capacidad electrónica, un área de 400 MN de ancho y 1.000 MN de largo (que cubría, holgadamente, el litoral argentino del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) y detectar todo tipo de embarcación de tamaño superior a una lancha. Sus radares Searchwater eran capaces de detectar el perfil aproximado de cualquier buque y determinar su longitud. Además, sus receptores radar podían detectar posibles emisiones radáricas, de cualquier buque en el mar (Libro Falkland Air War de la Royal Navy; págs. 92 y 403). Cada una de estas misiones insumían diecinueve horas de vuelo continuado, siendo necesarios como mínimo, tres reabastecimientos. Normalmente su ruta, a nivel de vuelo 7.000 / 12.000 pies, era la siguiente: desde isla Ascensión hasta un punto ubicado a 150 MN al Norte de Puerto Argentino. Desde allí, con rumbo 270º hasta 60 MN de la costa argentina, luego paralelo a nuestro litoral hasta 90º Mar del Plata. Regreso a la isla Ascensión. Estas costosas y riesgosas operaciones de exploración y reconocimiento demostraron la deficiencia de información satelital que poseía la conducción británica. Otros sucesos La FAS, solicitó nuevamente al comandante del Teatro de Operaciones Sur (TOAS), se le subordinen los medios aéreos A4Q y Super Etendard de Río Grande, bajo control operacional de la FAS. Al día siguiente, el comando TOAS comunica por mensaje 4991 (23:00 hs), reiterando su decisión del 1º de mayo, e informa que dichos medios por misión y teatro, corresponden a este comando (TOAS). -16 de mayo de 1982, aviones C-130 de la FAA habían trasladado, tres cañones de 155 mm SOFMA desarrollado por CITEFA para el Ejército. Aunque escasos, los SOFMA sorprendieron al enemigo. El primer empleo fue contra la fragata HMS Glamorgan que entre las 22:35 y las 22:38 hs se acercó a efectuar el acostumbrado bombardeo naval sobre Puerto Argentino. Los disparos del cañón de 155mm, de un alcance no previsto por los buques, los indujo a retirarse de inmediato. Tanta molestia les ocasionaron los SOFMA que, posteriormente, emplearon sus medios para neutralizarlos -18 de mayo de 1982 La situación en Darwin Desde la BAM Cóndor, dos IA-58 Pucará realizaron reconocimiento ofensivo de rutina, entre las 08:00 y las 08:30 hs, con meteorología marginal, sin encontrar objetivos. Tripulación: A-516 Cap Jorge Benítez y A-581: Ten Néstor Brest. Asimismo, el enemigo atacó con dos Harrier GR.3 (RAF), a la artillería antiaérea de la BAM Cóndor. Uno, procedente del noreste lanzó Chaff a la central Skyguard, mientras el otro lanzaba bombas BL-755 (Beluga), sobre la posición que había tenido el radar ELTA. Éste ya lo había detectado y dado alerta a las diferentes piezas de 20 mm, que lo recibieron con fuego cruzado. El avión largó dos contenedores de Belugas completos a tan poca altura, que quedaron intactas, sin explotar. -20 de mayo de 1982 La actividad del enemigo Éste era el día D-1 para la operación Sutton (el asalto anfibio en San Carlos). Aprovechando el factor meteorológico, los británicos ejecutaron las siguientes misiones: A partir de las 06:30, PAC del HMS Invincible efectuaron penetraciones de diversión, acercándose y retirándose. Una de éstas -alrededor de las 11:00 hs- fue vectoreada, persiguiendo a un Hercules C-130 argentino, que no había logrado aterrizar en Malvinas por el fuerte viento. A las 12:00, tres RAF Harrier GR.3, integrado por el jefe del grupo y los dos jefes de escuadrón (Libro Air War South Atlantic, Pág. 98), atacaron los depósitos de combustible de la guarnición militar en Bahía Fox, sin encontrar resistencia en el objetivo. A las 17:30, elementos helidesembarcados en proximidades de Darwin, atacaron con armas automáticas, las posiciones de artillería antiaérea de ese sector. A las 20:15 hubo un intento de infiltración de patrullas, al oeste de Puerto Argentino. A las 22:00, lanzamiento de bengalas (probablemente desde helicópteros), sobre la costa este de la península San Luis (al norte de Bahía Anunciación). 22:30 hs; nuevos ataques a Darwin, ahora con armas pesadas (cañoneo naval). Aunque el comando argentino no se había percatado, la invasión ya estaba en ejecución. La Fuerza Aérea Sur Sin tener mayor conciencia de que este día sería el último de vigilia, la FAS realizó sus operaciones de rutina: transporte aéreo a Malvinas, y exploración y reconocimiento lejano y cercano. La BAM Cóndor Antes de los ataques nocturnos y pese al mal tiempo, el capitán Ricardo Grünert (A-531) y el teniente Hernán Calderón (A-509) de la BAM Cóndor efectuaron, entre las 13:45 y las 16:15, dos salidas en reconocimiento ofensivo, sobre el límite oeste y el sector sur, de la isla Gran Malvina. Informe del Cap Roberto Vila: El día 20 continúan nuestras misiones, con el Cap Grünert y el Ten Calderón. A las 18:30 hs, hay ecos de dos helicópteros que luego ve la Red de Observadores del Aire. A las 22:30 hay alarmas de inminentes ataques y desembarco helitransportado; ya este día dormitamos hasta con el FAL cargado. -21 de mayo de 1982 La operación Sutton El grupo compuesto por el transatlántico Canberra, los buques de asalto Fearless e Intrepid; los de desembarco Sir Percival, Sir Tristram, Sir Geraint, Sir Galahad y Sir Lancelot; los de apoyo logístico Europic Ferry, Norland, Fort Austin y Stromness; escoltados por el destructor Antrim y las fragatas Ardent, Argonaut, Brilliant, Broadsword, Yarmouth y Antelope cerca de la 01:00 del 21 de mayo, llegaron a la Bahía de San Carlos, y comenzó a desembarcar. Para el amanecer, (08:30 hs) había logrado establecer la cabecera de playa en tres posiciones: establecimiento San Carlos, ambas márgenes, y Puerto San Carlos. La operación chocó con la férrea oposición de un reducido destacamento del Ejército Argentino comandado por el teniente primero Esteban que abatió dos helicópteros Gazelle del Escuadrón Aéreo de la Br Cdo 3 RM. Ataques de diversión Simultáneamente, con el asalto anfibio, el grupo de batalla desarrollaba las siguientes actividades de protección y diversión: 06:00 hs a 09:00 hs, bombardeo naval a la BAM Cóndor en Goose Green y Darwin, por la fragata Ardent). Ataque aéreo a Howard. Un Harrier GR.3, sobrevoló las posiciones argentinas, sin localizar blancos y, en el segundo pasaje, fue derribado por un Blow Pipe del Ejército Argentino. El piloto (Fl Lt J Glover) se eyectó y fue capturado. A partir de las 05:00 hs, aproximadamente, patrullas de Harrier volaron en cobertura previendo un ataque aéreo argentino. Ataque al helipuerto en Monte Kent con Harrier GR.3. Fueron destruidos tres helicópteros del Ejército Argentino: un Chinook CH-47, un Puma y un Bell-212 . Antes del alba, ataque terrestre, con tropas comandos, a Darwin y posiciones de FAA en Goose Green. Con las primeras luces del 21 de mayo, el comando del Componente Naval de Malvinas ordenó despegar, en misión de reconocimiento, a un Macchi 326 piloteado por el Teniente de Navío Owen G. Crippa. El aviador naval se aproximó rasante desde el interior de la isla y, al desembocar sobre la bahía, se halló en medio de la flota, alcanzando a disparar sus coheteras Zunni. Al aterrizar, confirmó la magnitud del desembarco. La reacción aérea en Malvinas El Componente Aéreo en Malvinas, al enterarse del desembarco en San Carlos y las operaciones aeronavales contra nuestras posiciones, en especial a la BAM Cóndor, alertó a la FAS y ordenó la evacuación del Escuadrón Pucará a la BAM Malvinas para preservar la única unidad aérea de combate que poseía. La BAM Malvinas, ahora sin mayores ataques dado que el enemigo había concentrado sus fuerzas en el estrecho de San Carlos, recibió a los IA-58 Pucará de la BAM Cóndor y continuó siendo el único camino hacia el continente. El Callejón de las Bombas (Bomb Alley) Las primeras informaciones sobre el desembarco, llegaron a la FAS, vía Componente Aéreo de Malvinas, alrededor de las 09:00 hs. Previamente, se habían alertado las unidades y, a partir de dicha hora, se emitieron las órdenes de ataque que darían lugar a una de las batallas aeronavales más intensas y encarnizadas desde la II Guerra Mundial. Al respecto, conviene destacar que las formaciones aéreas argentinas actuaron sobre San Carlos por sus propios medios, fuera de la cobertura del radar del CIC Malvinas que, tapado por la cadena central de la Isla Soledad, no tuvo ninguna posibilidad de brindarles ningún tipo de apoyo (seguramente, este fue un motivo más que ayudó a los británicos a elegir este lugar). Esta forma de operar sin protección, impensable para aviones cazabombarderos que carecen de equipamiento para penetrar las defensas por su cuenta, como los aviones de bombardeo, exalta más el arrojo y decisión de los pilotos argentinos que, no sólo cruzaron el mar con monomotores, sino que realizaron ataques eficaces en un estrecho erizado de buques, radares y misiles. Estrecho que ya entró en la historia como “El Callejón de las Bombas”. 23 de mayo de 1982, Se produjeron fuertes ataques aéreos argentinos sobre buques enemigos en la zona de invasión, con los que se logró hundir a la fragata HMS "Ardent" y averiar a otros buques, como la fragata HMS "Antelope", que se hundió el día 24. -25 de mayo de 1982 Las intenciones de la Fuerza Aérea Sur El día de la Patria, encontró a la FAS en plena acción. Sus principales objetivos seguían siendo las naves enemigas en la zona del estrecho y bahía San Carlos. Ataques a objetivos navales Son atacados y averiados, en la Bahía de San Carlos, la fragata misilística F-21 Avenger de 3.250 ton y el buque de asalto anfibio HMS Fearless de 12.120 ton. Son atacados y averiados, al norte de la isla Borbón, la fragata misilística F-21 Broadsword de 4.000 ton y el destructor D-42 Coventry de 4.100 ton (hundido). Principales ataques del día 25 de mayo -27/29 de mayo de 1982, Combate de Darwin-Goose Green. El Regimiento de Infantería 12, de la Fuerza de Tareas "Mercedes", a órdenes del Teniente Coronel Ítalo Argentino Piaggi, que defendía la zona, fue atacado por el Batallón de Paracaidistas 2, al mando del Teniente Coronel Herbert Jones, que tenía una abrumadora superioridad en hombres, armamento y material. Después de una dura lucha, las fuerzas argentinas destacadas en Darwin debieron ceder y se replegaron hacia Goose Green, donde quedaron rodeadas en la noche del 28. No hubo posibilidad de que fueran reforzadas desde Puerto Argentino. Previa autorización de su comandante de Brigada, el regimiento se rindió formalmente, conjuntamente con la Base Aérea Militar "Cóndor". Las bajas argentinas fueron 47 muertos y 145 heridos, en tanto que las enemigas fueron 17 muertos y 34 heridos (120 fallecidos, según algunas fuentes británicas). -30 de mayo de 1982 Ataques británicos El triunfo en Darwin alentó a los británicos, y produjo una reacción opuesta en las fuerzas argentinas. La situación fue explotada por los ingleses que aumentaron la presión con ataques nocturnos, en particular contra la BAM Malvinas. Entre las 00:56 hs y 05:00 hs: dos o tres buques cañonearon Puerto Argentino. En la BAM Malvinas ocho suboficiales de la Fuerza Aérea resultaron heridos. En total, este día la BAM recibió doscientos disparos y veintisiete bombas aéreas. Entre las 03:45 hs y las 04:30 hs: una fragata, desde el estrecho de San Carlos cañoneó las posiciones del Ejército Argentino, en Bahía Fox. A las 09:30, 10:30, 12:25 y 14:30 hs: ataques aéreos sobre BAM Malvinas, molestos pero sin daños. 10:45 hs: dos Harrier GR.3 atacaron helicópteros en tierra en Monte Kent y sobre la Península de Freycinet sorprendiendo a un Puma del Ejército, que trasladaba un grupo de comandos de la Gendarmería Nacional. La aeronave fue derribada muriendo seis tripulantes. Un herido. 13:00 hs: un Harrier, piloteado por Jerry Pook (RAF), fue averiado por la 1º Batería 35 mm del GADA 601 en Monte Wall con pérdida de combustible. El Harrier GR.3 voló hasta 30 MN del HMS Hermes, donde agotó combustible. El piloto se eyectó y fue rescatado por un helicóptero (Libro "Air War South Atlantic", pág. 167/168). 14:00 hs: a partir de esta hora, el enemigo dejó de accionar. La Fuerza Aérea apreció que esa inmovilidad fue causada por el ataque al portaaviones HMS Invincible. La Fuerza Aérea Sur Cada día había menos blancos, aunque, también menos aviones. Los objetivos terrestres en la isla eran cada vez más difíciles de ubicar. En la zona ocupada, especialmente San Carlos, aparte de la eficiente artillería antiaérea (Rapier - Blow Pipe, etc), ahora había más de mil prisioneros argentinos que podían ser alcanzados por los bombardeos de área (imprecisos) que se habían ensayado días antes con Canberra MK-62 y cazabombarderos. Ataque al HMS Invincible El Alte Woodward mantenía los portaaviones alejados. El COATLANSUR y la FAS, por su parte, rastreaban incesantemente la posición de estos dos blancos, para emplear el último misil Exocet. Localizaron al HMS Invincible en una posición al sudeste de la retaguardia de la flota. Se analizaron sus movimientos, haciendo inteligencia con las detecciones de vigilancia que obtenía el radar del CIC Malvinas. 29 de mayo/9 de junio: El enemigo inició su desplazamiento helitransportado y a pie hacia al este, donde adoptó su dispositivo de ataque a Puerto Argentino, a cubierto de los cerros Vernet, Kent, Challenger y Wall. -8 de junio: Se realizó el desembarco enemigo en Bahía Agradable, sobre el que realizó un exitoso ataque la FAA con importantes resultados: bajas, hundimiento del buque de desembarco "Sir Galahad" y averías a otros. Fue éste "el día más negro de la Flota", según los ingleses. El enemigo atacó con dos brigadas contra las avanzadas de combate y posiciones adelantadas argentinas, las que respondieron enérgicamente. El enemigo sufrió fuertes bajas y perdió material. -9/12 de junio: El enemigo atacó para apoderarse de tres zonas clave: Monte Longdon: La posición, defendida por la Compañía B del Regimiento de Infantería 7 reforzado, fue atacada por el Batallón de Paracaidistas 3 con una relación de poder de fuego de 12 a 1. Luego de un intenso fuego de artillería, el enemigo avanzó, al punto de producirse combates cuerpo a cuerpo, pero fue rechazado en su primer intento. La posición cayó; se replegaron sólo 78 hombres de los 278 que la defendían. El enemigo reconoció 70 bajas. Monte Dos Hermanas (Two Sisters): La posición, defendida por la Compañía C del Regimiento de Infantería 4 reforzado, fue atacada por el Batallón de Comandos de Infantería de Marina 45 por medio de un ataque frontal que logró rápida penetración y cercó a los defensores, de los cuales sólo un número reducido logró replegarse. Monte Harriet: La posición, defendida por la Compañía B del Regimiento de Infantería 4 reforzado, fue atacada por el Batallón de Comandos de Infantería de Marina 42 por medio de un ataque frontal que contó con el apoyo de retaguardia de tropas no identificadas. -12/14 de junio: Asalto final. Se replegaron las fuerzas que combatieron delante de la posición y se reajustó el dispositivo de defensa. Wireless Ridge: La posición, defendida por el Regimiento de Infantería 7, fue atacada por el Batallón de Paracaidistas 2 por medio de múltiples penetraciones que obligaron al repliegue para evitar el aniquilamiento. Monte Tumbledown: La posición, defendida por el Batallón de Infantería de Marina 5 de la Armada República Argentina (ARA), fue atacada por los guardias escoceses y los fusileros Gurkas, tras intenso fuego de preparación de artillería. El enemigo tomó la posición a elevado costo, pese a su gran superioridad numérica y de armamento. SITUACIÓN AL 14 DE JUNIO La defensa quedó desarticulada y el cerco táctico totalmente cerrado. El control de las alturas dominantes de Puerto Argentino posibilitó a las fuerzas británicas batir en forma precisa a las argentinas, que no disponían ya de espacio de maniobra, ni de movilidad ni de apoyo. Hubo sensible disminución del apoyo de fuego propio. La situación psico-física argentina se tornó crítica. A las 10.00 horas, cesó el fuego enemigo, actitud que imitaron las propias tropas. A las 10.30 horas, los efectivos argentinos recibieron la orden de alto el fuego. Se aprovechó el cese del fuego no concertado para que el comandante británico iniciara conversaciones con el gobernador militar de Malvinas, que condujeron, a las 21.00 horas, a la firma de una capitulación, no rendición incondicional, de las fuerzas argentinas este es un simple homenaje a los heroes que volvieron y a los que dieron lo mas preciado que es la vida por defender lo que fue, es y sera nuestras MALVINAS REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO Y PENSAMIENTO NACIONAL EN FACEBOOK: http://www.facebook.com/revisionismoHistorico.y.PensamientoNacArgentino