RyderOnTheStorm
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Porque fuiste el primer jefe en una de las mejoras sagas de videojuegos Porque eras taringuero y sólo defendías tu virgocueva Porque mostrabas el Ecuador como un campeón y no te importaba nada Porque lo diste todo en la cancha y caíste como los grandes Porque hacías que Crash se pusiera re duro Y porque siempre soñaste con la furry Tawna ...y nunca te dieron bola Además eras hermano de ese otro ...pero tú sí tenías facha ...Por ser un ejemplo a seguir y mucho más, Papu Papu, yo te banco hasta la muerte. GIF
Crecimos y nos educamos con la típica técnica del refuerzo-respuesta, y que mayor y más constante era el refuerzo más probable era que se mantuviera la respuesta a lo largo del tiempo en adelante. Mas hay algo en la oscuridad que puede mover a los educadores, padres, hermanos u otras clases de figuras más “altas” en lo que respecta a esta sencilla técnica: el hecho de que quieran ver vivo algo suyo en los otros. Podrá parecer inofensivo: que seamos reforzados (un “muy bien”, un dulce, un regalo, etc.) por haber hecho algo “bien”, pero lo que esta sociedad no quiere admitir es que internamente muchas de las personas con cierto dominio de un tema (puede ser cualquier cosa) quieran ver a la vez reforzada su propia postura en el área a través del potencial del otro. Todos buscamos semejanza. Compartimos e interactuamos intereses comunes entre similares o entre personas de mayor y menor escala en el grado de alguna dimensión (familiar, escolar…), y se ve más natural mientras más el compartir sea entre semejantes que entre mayores o menores. ¿Por qué? Porque es casi inevitable que el mayor (por conocimiento, por estilo de vida…) quiera ver reflejada su imagen ideal o de potencial más alto en el menor. Lo que quiere el mayor es ver vivo algo que bien él no pudo alcanzar o bien algo alcanzado pero con ganas de esparcirse, mediante la idea de que lo que sentimos es bueno, es lo correcto, es algo que nos lleva a ser más. La juventud no ha sido ciega ante este hecho, pero más que visualizarlo es como si lo sintieran en el aire (la juventud rebelde en su mayoría). Ellos saben que lo que quiere tanto la sociedad como los individuos de mayor jerarquía es potenciar un aspecto preexistente y que resulta muchas veces incómodo también para el espíritu juvenil. No todos queremos ser “buenos chicos” o ser la viva imagen de un prototipo de excelencia, queremos individualizarnos completamente de ello y formar nuestro propio potencial. Cuando un maestro refuerza al estudiante, refuerza su propio ego, siendo esto ni malo ni bueno, pero tampoco pretendamos abordarlo a todos. Lo mismo en individuo con individuo: Hay que tener consciencia de que cada individuo es único y que no se desempeñará a la sombra de nadie a menos, claro, que su espíritu sea de cualidad de mayor adaptación al medio o mayor necesidad de aceptación por parte de ya sea un sistema, una comunidad o un individuo. Esto, reitero, no es malo. El instinto de reflexión es totalmente productivo (al contrario del instinto individualista y autoconservador: las personas que quieren mostrarse siempre como únicas, como mayores, como el Cronos que se comía a sus hijos), sin embargo no es propiamente tampoco el más adecuado. Muchos profesores, padres, hermanos mayores… siguen el acto de potenciar en otros cuando estos otros pueden no ser los más adecuados o el tipo de enseñanza más firme, mientras que muchos estudiantes, hijos, hermanos menores puedan no sentirse a gusto con esta intencionalidad como hay de quienes que sí desean su aceptación; pero esto ya no es tema de si somos o no somos algo, es si somos capaces o no de aceptar la voluntad de nuestros diferentes y aún así lograr una potencialidad digna en esta vida.
En este post (como el título promete) les comentaré ciertas experiencias que he tenido con el Reiki que, si bien no van fuera del orden normal de las cosas ni son circunstancias tan sobresalientes, sí nos llevan a dar un grado de conciencia del efecto que pueda otorgar está técnica tan bien vista por algunos, no tanto para otros. Antes que nada debo afirmar que si hay de quienes que no creen en esto y van a leer les pido, si van a responder, sea lo más en postura neutral posible y no me vengan con comentarios de que porque es una cosa “espiritualista-pseudocientífica-vendehumo” (los calificativos que quieran) no merece relevancia; antes de poner juicio lean el post y por último es cosa de si me creen o no. Gracias. Como muchos sabrán, el Reiki es un método de sanación alternativo que ha tenido popularidad en los medios masivos, desde haber personas y comunidades hasta haber instituciones y autoridades como la OMS que lo practican y reconocen. Trata sobre que a través de la imposición de manos se entregue una especie de energía que produce ciertos beneficios a quien la recibe. Yo les voy a hablar de mi experiencia con el Reiki como reikista de poca edad pero ya experimentado al respecto. Ojo: Lo que voy a hablar es de mi autoría y no hay información de terceros ni nada más que mi propia experiencia. Comencemos: Desde pequeño empecé a practicar el Reiki. Le hacía a familiares y apenas comenzaba mi cuerpo empezaba a sudar mucho y a tener un fuerte calor. Ahora mayor no me empieza la sudoración, pero sí algo de calor (principalmente en las manos). Ya más grande y llegado el momento se me hizo una iniciación (son 3 en total) y pude sentir después cómo estuve en un estado de paz y serenidad. Comencé a meditar y pude ver cosas grandiosas: recuerdo rayos rosas jugando en mi frente (con los ojos cerrados). Bien su efecto habrá tenido en muchas cosas, muchos me han dicho que se sienten más relajados, que se han sentido mejor, etc.; y uno de los argumentos para desacreditar el Reiki más cometidos es el del efecto placebo. Pues déjenme decirles que este argumento es abatido cuando el acto de hacer Reiki se produce en animales por primera vez. Los animales no tienen idea de que al imponer las manos la persona vaya a entregar una especie de energía mística, y sí, le he hecho Reiki a animales (se le puede hacer incluso a las plantas) y hubieron resultados. Les cuento: Un día, ya terminado mi trabajo, me puse a hacerle Reiki a un perro pastor alemán ya en sus años. El perro era lento, pasivo, producto de su vejez. Terminé de hacerle Reiki y al día siguiente el perro se ve totalmente diferente: ladraba, se movilizaba con mayor ímpetu, se veía más juguetón, y algo curioso: le robaba la comida al otro perro de la casa. Los conocidos del dueño decían que era raro que el perro se viera tan animado cuando se le veía morir en cualquier momento. También he tenido resultados con gatos: Una vez le hice a uno recién nacido y apenas comencé me dio un singular “miau” (como si estuviera maravillado) y empezó a ronronear; lo mismo me sucedió con otro gato (este mayor) que cuando le comencé a hacer Reiki empezó a ronronear y mostrar cara de agrado (vale decir que en los tres animales las manos estuvieron a cierta distancia, por lo que el ronroneo no fue producto de ninguna clase de mimo). Bien, eso es lo que puedo decir por ahora. Ustedes saquen sus conclusiones pero yo afirmo que el Reiki es un método veraz y que produce aspectos favorables y complementarios para la salud. Y que el hecho de que no sea científico no quiere decir que no haya verdad en cuanto a los efectos positivos que a esta técnica se refiere. Resumen Nivel 5: Le he hecho Reiki a personas, a un perro y dos gatos y me ha dado curiosos resultados, aparentemente positivos.
"Apenas nos interesa la ciencia, menos nos interesa la verdad o la realidad" Desde siempre el ser humano ha tenido una búsqueda de solución respecto al mundo en el que está entrometido. Desde que “miramos”nuestras manos de bebé el ser humano busca hallar un acoplamiento y entendimiento en el mundo que nos corresponde. La ciencia ha avanzado raudamente en los últimos años. Y hemos creído que a través de ella se ha manejado un fuerte conocimiento respecto a la realidad o un avance a alcanzar la verdad. Pues mi hipótesis es que esto no es tan así. “Realidad”, “ciencia” y “verdad” son (a mi parecer) conceptos ni siquiera relacionados, sino totalmente diferentes, y que ninguno busca al otro, sino que están posicionados distantemente. Mi interés en este post es que entendamos que en realidad ni por terminología ni por fin las personas buscan hallar la verdad ni la realidad (involucrando en esto la ciencia), sino buscan adecuar mediante sus esquemas mentales la noción de haber llegado a una valoración última de las cosas. Ojo: Si llegara el caso de no estar el lector de acuerdo con mi postura y vaya a contra-argumentar tenga en cuenta que yo no me guío por las significaciones últimas de las palabras, sino por la construcción y molde dada la impresión/noción que me da (o nos da) de lo que significamos hoy en día. Algunos podrán no estar de acuerdo con lo que digo, pero quiero declarar que aquí nadie está imponiendo nada, sino que comparto un modo de pensar y si bien puede llegar a ser no el más correcto es un intento de alcanzar una concepción “diferente” que tenemos de las cosas. Sin más que decir, comienzo: Para empezar la ciencia no busca involucrarse en temas como la realidad o la verdad (a menos claro que esto sea base de una determinada ciencia/epistemología y se produzca a juicio sus términos; caso muy notorio se da en la psicología). La ciencia, representada en función de las ciencias y los científicos, se determina en su determinado campo (valga la redundancia) y vive en función de los conocimientos adquiridos. Tenemos que tener en cuenta que la ciencia es lo que es para los científicos y los demás son pensadores o espectadores. La naturaleza de la ciencia tiene dos cualidades: Que es dinámica y es limitante (referido tanto al conocimiento científico como el método para llegar a él). La “ciencia” la van construyendo las personas, los pensadores, mientras que el científico (no por su persona sino por la concepción que lo etiqueta) se limita a cumplir su labor. También es dinámica en el sentido de que la ciencia de hace 40 años no es la misma que la de hoy. Y es limitante porque no puede ir más allá del conocimiento científico sino a lo más dar unos pasos con las bases teóricas. Todo lo demás, todo lo que representa imaginación, voluntad, pensamiento, atrevimiento, reflexión, intuición, etc., no es parte de la ciencia; podríamos decir que es “metacientífico”. Además que el avance científico también acredita mucho a los límites sensoriales y tecnológicos en su aplicación. En cuanto a los otros dos: La realidad es un concepto muy abstracto (por más que queramos creer lo contrario). Si determinamos todo lo real a lo sensacionista (perdónenme, pero incluso) podríamos estar demostrando una postura hasta psicótica, puesto que la realidad no sólo ocurre concreta y presencialmente, sino que tiene historia y matices psicológicos que van más allá de la sensación en el momento, por ejemplo, el simbolismo. La realidad, en sí, trata un tema de contextualización y englobación. Mientras que la verdad es bien un significado latente y un juicio de valor que le otorgamos a las cosas. Explicado ya esto, puedo decir lo siguiente: Tendemos a categorizar la verdad como algo último, hasta a veces irrefutable, y lo relacionamos (y hasta condicionamos) a la ciencia. Bien, mi fórmula es la siguiente y es muy simple: Yo puedo decir que x existe, y para corroborarlo no hay más que mis recuerdos y mi experiencia. ¿Es verdadero? Puede ser. ¿Es real? Puede ser. ¿Es científico? Nada que ver. Así de simple. La ciencia se ha convertido (no digo que lo sea, sino que ha llegado a ser desde el juicio que pongo ante los no-científicos) más que un medio de llegar al conocimiento, un medio de complementación existencial. Estamos satisfechos con lo que vemos en páginas de información en general. La globalización mediante los medios de comunicación nos ha generado un distanciamiento de la realidad a aquellos que les satisface “el estudio de conocimientos científicos” (no la ciencia en sí). Curiosamente, si bien algunos creen que ciencia y escepticismo están bien enlazados, no es así. El escepticismo es una postura personal, y de enlazar con la ciencia se produce una paradoja ante los receptores menos críticos: Que creen en ciertos esquemas claves y en otros no (esto, además, es muy subjetivo; ¿y se han preguntado?: “todo lo que radica la ciencia ¿es objetivo?). Pongamos un ejemplo: “Estudio de científicos de Harvard mediante ondas x determinaron que el alma existe”. Todo bien hasta que pusieron “alma”. La palabra alma está condicionada por factores psicológicos que anteponen que ésta no corresponde aun término científico, y por lo tanto debe eliminarse. Si en lugar de “alma”pusiéramos que existe un “medio de retención de información que engloba los aspectos psíquicos y de consciencia…” o algo por el estilo tal vez sería más creíble, y de hecho la gente tiende a creer que mientras más abstracto sea el lenguaje o adopte términos estructurales complejos y relacionados con un buen ritmo “científico”, más verídico se vuelve. Pero al fin y al cabo no importa si el alma existe, lo que importa es si la ciencia lo demostró o si yo creo que lo demostró. El alma (o “x”) puede existir indiferente tengamos afirmación de su existencia o no. En síntesis: a la gente no le importa si algo contiene un significado a fin con la verdad o la realidad, sólo interpreta como puede los medios de que dispone. Esto no es ni bueno ni malo, pero no estaría demás tomarle el peso un poco. Hemos estructurado nuestra mente para asimilar ciertos factores inhibiendo otros. No le damos paso a la realidad/verdad con esto, que va “más allá de cualquier filosofía o pensamiento que tengas determinado al respecto”. Al hacer énfasis a una postura escéptica-positivista estamos negando posibles descubrimientos maravillosos que pueden ir más allá de la concepción que tenemos de las cosas. Como dije, si bien la ciencia es dinámica, también es limitante; debe ser así pues de otro modo no habría un juicio concreto de lo que es ciencia y lo que no. Pero la realidad va más allá de la ciencia. Si una persona condiciona su juicio de que la ciencia es sinónimo de realidad estaría perdiendo total juicio de realidad misma y sentido común. Otro punto que nos distancia del verdadero valer de la ciencia y nuestra concepción más realista y de verdad es sino uno muy posicionado en la vida cotidiana: la educación. Cuando escuchamos “ciencia” decimos (inconscientemente y gran parte de la gente) “ah, lo que hacen los científicos”, pero esto sólo distancia más el vínculo que puede haber entre ciencia, verdad y realidad. A la ciencia le falta realización. Muchos institutos dejan en un espectro muy abstracto los conocimientos y nos estancamos en lo teórico, cuando las instituciones deberían disponer de medios que más hagan valer la “encarnación” de la ciencia. Día a día se hace oda a la sola palabra ciencia, y cada día se va haciendo una significación más abstracta de ella, cuando no debería ser así: si se quiere conocer algo se debe estar mayormente relacionado con la vivencia. No quiero decir con esto “todos los que no sean científicos no pueden hablar”, no, lo que digo es que hay que tener mayor consideración en nuestra concepción de las cosas. El ser humano, a demás, no vive pendiente de la ciencia para conformar su realidad y establecer su propia verdad. Convivimos con un montón de huecos que no tienen representación científica. En realidad, la ciencia no busca; son las personas las que establecen sus conocimientos y sus límites y el nivel de entendimiento. Podemos vivir sin ciencia, porque radica no en el entendimiento último de las cosas, sino en el uso. Por ejemplo, el misterio de lo que son las matemáticas. ¿Nadie se ha preguntado hasta ahora qué son exactamente las matemáticas, cómo las entendemos; si forman parte de la realidad o son una construcción mental? Y sin embargo las usamos. En cambio, el significado, el potencial, la utilidad, es algo completamente a favor del humano. Esto no es racional: estamos jugando con bloques, sin entender lo que es el bloque, y así se ha figurado la ciencia durante décadas. Se ha creído y lo hemos aceptado que la existencia se desenvuelve racionalmente y esto lo hemos programado al uso del lenguaje y el pensamiento. Pero esto tampoco es así: la realidad no es racional, sino que es el Hombre el que le da su razón. En conclusión: La ciencia no radica una naturaleza que nos lleve a la realidad ni a la verdad (la realidad y –más aún– la verdad son elementos que pretenden demás para ello). La realidad es lo que vives, la verdad es lo que te nace. Somos interesados en un montón de conceptos que bien pueden tener relación con la realidad y consecuentemente con la verdad, pero no confundamos concepciones: la ciencia a lo suyo; la realidad, la verdad, a lo suyo.

¡Buenas, taringueros! Hoy les traigo mi Top 10 de obras de arte que más me han gustado. Sin más que decir, comencemos. Primero está Adem Potas Luego Aitor Renteria Le sigue Caspar David Friedrich En cuarto Erica Dal Maso Leonid Afremov Rafal Olbinski Roberto Matta El reconocido Salvador Dalí Spartaco Lombardo Y Vito Campanella Bueno, eso es todo. Espero que les haya gustado.
En una casucha al lado del monte me puse a tomar café con un viejo llamado Maurice Dicen que el viento nos trae a nuevas personas no a la perdición como lo llaman los malos viajeros Sin hacerle una pregunta él comenzó a contarme los viajes de un carguero que se posicionaba por ahí Cómo las puertas norte y sur se abrían y se cerraban en las fronteras altiplánicas del Continente de la Niebla Una melodía se escucha en un aire de mi agrado la mañana me da una bienvenida cuyo tono me es familiar El molino gira y el pueblo se prepara para un nuevo día niños que están jugando y aldeanos que van a trabajar “Muchas gracias”, termino la bebienda me despido a nuevos viajes que me depara mi senda Lugares por descubrir: matices cubiertos por el misterio y por la historia de diversos personajes y diversos acontecimientos Veo tantas caras junto a mí tantas pasiones que sólo buscan hallar el esplendor en su rutina en su lucha por sacar el día a día con una mágica tranquilidad que apacigua cualquier alma Pero mi pasión me lleva a moverme y buscar dentro de los mapas una suerte de haber vivido contigo Oh, destino. Guíame a las rutas de la buena venturanza y a hallar mi camino Donde pueda reposar las alas de mi espíritu y pueda cantar canciones no olvidadas detrás de la mística de recuerdos carcomidos Noble espada, que con tu filo creas un mañana Noble coraza, que con tu dureza proteges la esperanza Y noble ama, que tu voz sea mi guía bajo las noches no estrelladas Les pido su valor y su corazón para enfrentarme a lo que caiga No soy un forastero, soy un caballero llamado Alejandro Su servidor y compatriota, humilde mártir de mi reino.