"Apenas nos interesa la ciencia, menos nos interesa la verdad o la realidad"
Desde siempre el ser humano ha tenido una búsqueda de solución respecto al mundo en el que está entrometido. Desde que “miramos”nuestras manos de bebé el ser humano busca hallar un acoplamiento y entendimiento en el mundo que nos corresponde.
La ciencia ha avanzado raudamente en los últimos años. Y hemos creído que a través de ella se ha manejado un fuerte conocimiento respecto a la realidad o un avance a alcanzar la verdad. Pues mi hipótesis es que esto no es tan así. “Realidad”, “ciencia” y “verdad” son (a mi parecer) conceptos ni siquiera relacionados, sino totalmente diferentes, y que ninguno busca al otro, sino que están posicionados distantemente. Mi interés en este post es que entendamos que en realidad ni por terminología ni por fin las personas buscan hallar la verdad ni la realidad (involucrando en esto la ciencia), sino buscan adecuar mediante sus esquemas mentales la noción de haber llegado a una valoración última de las cosas.
Ojo: Si llegara el caso de no estar el lector de acuerdo con mi postura y vaya a contra-argumentar tenga en cuenta que yo no me guío por las significaciones últimas de las palabras, sino por la construcción y molde dada la impresión/noción que me da (o nos da) de lo que significamos hoy en día. Algunos podrán no estar de acuerdo con lo que digo, pero quiero declarar que aquí nadie está imponiendo nada, sino que comparto un modo de pensar y si bien puede llegar a ser no el más correcto es un intento de alcanzar una concepción “diferente” que tenemos de las cosas. Sin más que decir, comienzo:
Para empezar la ciencia no busca involucrarse en temas como la realidad o la verdad (a menos claro que esto sea base de una determinada ciencia/epistemología y se produzca a juicio sus términos; caso muy notorio se da en la psicología). La ciencia, representada en función de las ciencias y los científicos, se determina en su determinado campo (valga la redundancia) y vive en función de los conocimientos adquiridos. Tenemos que tener en cuenta que la ciencia es lo que es para los científicos y los demás son pensadores o espectadores.
La naturaleza de la ciencia tiene dos cualidades: Que es dinámica y es limitante (referido tanto al conocimiento científico como el método para llegar a él). La “ciencia” la van construyendo las personas, los pensadores, mientras que el científico (no por su persona sino por la concepción que lo etiqueta) se limita a cumplir su labor. También es dinámica en el sentido de que la ciencia de hace 40 años no es la misma que la de hoy. Y es limitante porque no puede ir más allá del conocimiento científico sino a lo más dar unos pasos con las bases teóricas. Todo lo demás, todo lo que representa imaginación, voluntad, pensamiento, atrevimiento, reflexión, intuición, etc., no es parte de la ciencia; podríamos decir que es “metacientífico”. Además que el avance científico también acredita mucho a los límites sensoriales y tecnológicos en su aplicación.
En cuanto a los otros dos: La realidad es un concepto muy abstracto (por más que queramos creer lo contrario). Si determinamos todo lo real a lo sensacionista (perdónenme, pero incluso) podríamos estar demostrando una postura hasta psicótica, puesto que la realidad no sólo ocurre concreta y presencialmente, sino que tiene historia y matices psicológicos que van más allá de la sensación en el momento, por ejemplo, el simbolismo. La realidad, en sí, trata un tema de contextualización y englobación. Mientras que la verdad es bien un significado latente y un juicio de valor que le otorgamos a las cosas.
Explicado ya esto, puedo decir lo siguiente: Tendemos a categorizar la verdad como algo último, hasta a veces irrefutable, y lo relacionamos (y hasta condicionamos) a la ciencia. Bien, mi fórmula es la siguiente y es muy simple: Yo puedo decir que x existe, y para corroborarlo no hay más que mis recuerdos y mi experiencia. ¿Es verdadero? Puede ser. ¿Es real? Puede ser. ¿Es científico? Nada que ver. Así de simple. La ciencia se ha convertido (no digo que lo sea, sino que ha llegado a ser desde el juicio que pongo ante los no-científicos) más que un medio de llegar al conocimiento, un medio de complementación existencial. Estamos satisfechos con lo que vemos en páginas de información en general. La globalización mediante los medios de comunicación nos ha generado un distanciamiento de la realidad a aquellos que les satisface “el estudio de conocimientos científicos” (no la ciencia en sí). Curiosamente, si bien algunos creen que ciencia y escepticismo están bien enlazados, no es así. El escepticismo es una postura personal, y de enlazar con la ciencia se produce una paradoja ante los receptores menos críticos: Que creen en ciertos esquemas claves y en otros no (esto, además, es muy subjetivo; ¿y se han preguntado?: “todo lo que radica la ciencia ¿es objetivo?). Pongamos un ejemplo: “Estudio de científicos de Harvard mediante ondas x determinaron que el alma existe”. Todo bien hasta que pusieron “alma”. La palabra alma está condicionada por factores psicológicos que anteponen que ésta no corresponde aun término científico, y por lo tanto debe eliminarse. Si en lugar de “alma”pusiéramos que existe un “medio de retención de información que engloba los aspectos psíquicos y de consciencia…” o algo por el estilo tal vez sería más creíble, y de hecho la gente tiende a creer que mientras más abstracto sea el lenguaje o adopte términos estructurales complejos y relacionados con un buen ritmo “científico”, más verídico se vuelve. Pero al fin y al cabo no importa si el alma existe, lo que importa es si la ciencia lo demostró o si yo creo que lo demostró. El alma (o “x”) puede existir indiferente tengamos afirmación de su existencia o no. En síntesis: a la gente no le importa si algo contiene un significado a fin con la verdad o la realidad, sólo interpreta como puede los medios de que dispone. Esto no es ni bueno ni malo, pero no estaría demás tomarle el peso un poco.
Hemos estructurado nuestra mente para asimilar ciertos factores inhibiendo otros. No le damos paso a la realidad/verdad con esto, que va “más allá de cualquier filosofía o pensamiento que tengas determinado al respecto”. Al hacer énfasis a una postura escéptica-positivista estamos negando posibles descubrimientos maravillosos que pueden ir más allá de la concepción que tenemos de las cosas. Como dije, si bien la ciencia es dinámica, también es limitante; debe ser así pues de otro modo no habría un juicio concreto de lo que es ciencia y lo que no. Pero la realidad va más allá de la ciencia. Si una persona condiciona su juicio de que la ciencia es sinónimo de realidad estaría perdiendo total juicio de realidad misma y sentido común.
Otro punto que nos distancia del verdadero valer de la ciencia y nuestra concepción más realista y de verdad es sino uno muy posicionado en la vida cotidiana: la educación. Cuando escuchamos “ciencia” decimos (inconscientemente y gran parte de la gente) “ah, lo que hacen los científicos”, pero esto sólo distancia más el vínculo que puede haber entre ciencia, verdad y realidad. A la ciencia le falta realización. Muchos institutos dejan en un espectro muy abstracto los conocimientos y nos estancamos en lo teórico, cuando las instituciones deberían disponer de medios que más hagan valer la “encarnación” de la ciencia. Día a día se hace oda a la sola palabra ciencia, y cada día se va haciendo una significación más abstracta de ella, cuando no debería ser así: si se quiere conocer algo se debe estar mayormente relacionado con la vivencia. No quiero decir con esto “todos los que no sean científicos no pueden hablar”, no, lo que digo es que hay que tener mayor consideración en nuestra concepción de las cosas.
El ser humano, a demás, no vive pendiente de la ciencia para conformar su realidad y establecer su propia verdad. Convivimos con un montón de huecos que no tienen representación científica. En realidad, la ciencia no busca; son las personas las que establecen sus conocimientos y sus límites y el nivel de entendimiento. Podemos vivir sin ciencia, porque radica no en el entendimiento último de las cosas, sino en el uso. Por ejemplo, el misterio de lo que son las matemáticas. ¿Nadie se ha preguntado hasta ahora qué son exactamente las matemáticas, cómo las entendemos; si forman parte de la realidad o son una construcción mental? Y sin embargo las usamos. En cambio, el significado, el potencial, la utilidad, es algo completamente a favor del humano. Esto no es racional: estamos jugando con bloques, sin entender lo que es el bloque, y así se ha figurado la ciencia durante décadas. Se ha creído y lo hemos aceptado que la existencia se desenvuelve racionalmente y esto lo hemos programado al uso del lenguaje y el pensamiento. Pero esto tampoco es así: la realidad no es racional, sino que es el Hombre el que le da su razón.
En conclusión: La ciencia no radica una naturaleza que nos lleve a la realidad ni a la verdad (la realidad y –más aún– la verdad son elementos que pretenden demás para ello). La realidad es lo que vives, la verdad es lo que te nace. Somos interesados en un montón de conceptos que bien pueden tener relación con la realidad y consecuentemente con la verdad, pero no confundamos concepciones: la ciencia a lo suyo; la realidad, la verdad, a lo suyo.
Desde siempre el ser humano ha tenido una búsqueda de solución respecto al mundo en el que está entrometido. Desde que “miramos”nuestras manos de bebé el ser humano busca hallar un acoplamiento y entendimiento en el mundo que nos corresponde.
La ciencia ha avanzado raudamente en los últimos años. Y hemos creído que a través de ella se ha manejado un fuerte conocimiento respecto a la realidad o un avance a alcanzar la verdad. Pues mi hipótesis es que esto no es tan así. “Realidad”, “ciencia” y “verdad” son (a mi parecer) conceptos ni siquiera relacionados, sino totalmente diferentes, y que ninguno busca al otro, sino que están posicionados distantemente. Mi interés en este post es que entendamos que en realidad ni por terminología ni por fin las personas buscan hallar la verdad ni la realidad (involucrando en esto la ciencia), sino buscan adecuar mediante sus esquemas mentales la noción de haber llegado a una valoración última de las cosas.
Ojo: Si llegara el caso de no estar el lector de acuerdo con mi postura y vaya a contra-argumentar tenga en cuenta que yo no me guío por las significaciones últimas de las palabras, sino por la construcción y molde dada la impresión/noción que me da (o nos da) de lo que significamos hoy en día. Algunos podrán no estar de acuerdo con lo que digo, pero quiero declarar que aquí nadie está imponiendo nada, sino que comparto un modo de pensar y si bien puede llegar a ser no el más correcto es un intento de alcanzar una concepción “diferente” que tenemos de las cosas. Sin más que decir, comienzo:
Para empezar la ciencia no busca involucrarse en temas como la realidad o la verdad (a menos claro que esto sea base de una determinada ciencia/epistemología y se produzca a juicio sus términos; caso muy notorio se da en la psicología). La ciencia, representada en función de las ciencias y los científicos, se determina en su determinado campo (valga la redundancia) y vive en función de los conocimientos adquiridos. Tenemos que tener en cuenta que la ciencia es lo que es para los científicos y los demás son pensadores o espectadores.
La naturaleza de la ciencia tiene dos cualidades: Que es dinámica y es limitante (referido tanto al conocimiento científico como el método para llegar a él). La “ciencia” la van construyendo las personas, los pensadores, mientras que el científico (no por su persona sino por la concepción que lo etiqueta) se limita a cumplir su labor. También es dinámica en el sentido de que la ciencia de hace 40 años no es la misma que la de hoy. Y es limitante porque no puede ir más allá del conocimiento científico sino a lo más dar unos pasos con las bases teóricas. Todo lo demás, todo lo que representa imaginación, voluntad, pensamiento, atrevimiento, reflexión, intuición, etc., no es parte de la ciencia; podríamos decir que es “metacientífico”. Además que el avance científico también acredita mucho a los límites sensoriales y tecnológicos en su aplicación.
En cuanto a los otros dos: La realidad es un concepto muy abstracto (por más que queramos creer lo contrario). Si determinamos todo lo real a lo sensacionista (perdónenme, pero incluso) podríamos estar demostrando una postura hasta psicótica, puesto que la realidad no sólo ocurre concreta y presencialmente, sino que tiene historia y matices psicológicos que van más allá de la sensación en el momento, por ejemplo, el simbolismo. La realidad, en sí, trata un tema de contextualización y englobación. Mientras que la verdad es bien un significado latente y un juicio de valor que le otorgamos a las cosas.
Explicado ya esto, puedo decir lo siguiente: Tendemos a categorizar la verdad como algo último, hasta a veces irrefutable, y lo relacionamos (y hasta condicionamos) a la ciencia. Bien, mi fórmula es la siguiente y es muy simple: Yo puedo decir que x existe, y para corroborarlo no hay más que mis recuerdos y mi experiencia. ¿Es verdadero? Puede ser. ¿Es real? Puede ser. ¿Es científico? Nada que ver. Así de simple. La ciencia se ha convertido (no digo que lo sea, sino que ha llegado a ser desde el juicio que pongo ante los no-científicos) más que un medio de llegar al conocimiento, un medio de complementación existencial. Estamos satisfechos con lo que vemos en páginas de información en general. La globalización mediante los medios de comunicación nos ha generado un distanciamiento de la realidad a aquellos que les satisface “el estudio de conocimientos científicos” (no la ciencia en sí). Curiosamente, si bien algunos creen que ciencia y escepticismo están bien enlazados, no es así. El escepticismo es una postura personal, y de enlazar con la ciencia se produce una paradoja ante los receptores menos críticos: Que creen en ciertos esquemas claves y en otros no (esto, además, es muy subjetivo; ¿y se han preguntado?: “todo lo que radica la ciencia ¿es objetivo?). Pongamos un ejemplo: “Estudio de científicos de Harvard mediante ondas x determinaron que el alma existe”. Todo bien hasta que pusieron “alma”. La palabra alma está condicionada por factores psicológicos que anteponen que ésta no corresponde aun término científico, y por lo tanto debe eliminarse. Si en lugar de “alma”pusiéramos que existe un “medio de retención de información que engloba los aspectos psíquicos y de consciencia…” o algo por el estilo tal vez sería más creíble, y de hecho la gente tiende a creer que mientras más abstracto sea el lenguaje o adopte términos estructurales complejos y relacionados con un buen ritmo “científico”, más verídico se vuelve. Pero al fin y al cabo no importa si el alma existe, lo que importa es si la ciencia lo demostró o si yo creo que lo demostró. El alma (o “x”) puede existir indiferente tengamos afirmación de su existencia o no. En síntesis: a la gente no le importa si algo contiene un significado a fin con la verdad o la realidad, sólo interpreta como puede los medios de que dispone. Esto no es ni bueno ni malo, pero no estaría demás tomarle el peso un poco.
Hemos estructurado nuestra mente para asimilar ciertos factores inhibiendo otros. No le damos paso a la realidad/verdad con esto, que va “más allá de cualquier filosofía o pensamiento que tengas determinado al respecto”. Al hacer énfasis a una postura escéptica-positivista estamos negando posibles descubrimientos maravillosos que pueden ir más allá de la concepción que tenemos de las cosas. Como dije, si bien la ciencia es dinámica, también es limitante; debe ser así pues de otro modo no habría un juicio concreto de lo que es ciencia y lo que no. Pero la realidad va más allá de la ciencia. Si una persona condiciona su juicio de que la ciencia es sinónimo de realidad estaría perdiendo total juicio de realidad misma y sentido común.
Otro punto que nos distancia del verdadero valer de la ciencia y nuestra concepción más realista y de verdad es sino uno muy posicionado en la vida cotidiana: la educación. Cuando escuchamos “ciencia” decimos (inconscientemente y gran parte de la gente) “ah, lo que hacen los científicos”, pero esto sólo distancia más el vínculo que puede haber entre ciencia, verdad y realidad. A la ciencia le falta realización. Muchos institutos dejan en un espectro muy abstracto los conocimientos y nos estancamos en lo teórico, cuando las instituciones deberían disponer de medios que más hagan valer la “encarnación” de la ciencia. Día a día se hace oda a la sola palabra ciencia, y cada día se va haciendo una significación más abstracta de ella, cuando no debería ser así: si se quiere conocer algo se debe estar mayormente relacionado con la vivencia. No quiero decir con esto “todos los que no sean científicos no pueden hablar”, no, lo que digo es que hay que tener mayor consideración en nuestra concepción de las cosas.
El ser humano, a demás, no vive pendiente de la ciencia para conformar su realidad y establecer su propia verdad. Convivimos con un montón de huecos que no tienen representación científica. En realidad, la ciencia no busca; son las personas las que establecen sus conocimientos y sus límites y el nivel de entendimiento. Podemos vivir sin ciencia, porque radica no en el entendimiento último de las cosas, sino en el uso. Por ejemplo, el misterio de lo que son las matemáticas. ¿Nadie se ha preguntado hasta ahora qué son exactamente las matemáticas, cómo las entendemos; si forman parte de la realidad o son una construcción mental? Y sin embargo las usamos. En cambio, el significado, el potencial, la utilidad, es algo completamente a favor del humano. Esto no es racional: estamos jugando con bloques, sin entender lo que es el bloque, y así se ha figurado la ciencia durante décadas. Se ha creído y lo hemos aceptado que la existencia se desenvuelve racionalmente y esto lo hemos programado al uso del lenguaje y el pensamiento. Pero esto tampoco es así: la realidad no es racional, sino que es el Hombre el que le da su razón.
En conclusión: La ciencia no radica una naturaleza que nos lleve a la realidad ni a la verdad (la realidad y –más aún– la verdad son elementos que pretenden demás para ello). La realidad es lo que vives, la verdad es lo que te nace. Somos interesados en un montón de conceptos que bien pueden tener relación con la realidad y consecuentemente con la verdad, pero no confundamos concepciones: la ciencia a lo suyo; la realidad, la verdad, a lo suyo.