ParkaVioleta13
Usuario (Argentina)
Hace un rato, vi un post que hablaba sobre la pena de muerte pero solo daba un link. me detuve a leerlo y este fue el texto al que el link me llevo, queria compartirlo con ustedes porque el post que vi es de hace bastante y me gustaria q lo leyeran quienes no lo vieron. Aca va el texto: dijo:Indignación, eso es lo que normalmente uno siente al vivir rodeado de injusticias con los asesinatos a la cabeza, con los culpables libres de todo castigo, cosa que el Estado niega, pero es la realidad que vivimos. Día a día la inseguridad crece en las calles de Argentina, los delitos a mano armada son moneda corriente, acompañado de la aberración de que los delincuentes son cada día más jóvenes. La exclusión de los carenciados y la falta de conciencia social, junto a la falta de educación extrema que sufre la mayoría de la gente en este país generan la realidad de inseguridad que vivimos, a la cual se suma un gobierno ineficiente frente a todo tipo de situaciones, ya sean de seguridad, educación y otras áreas. Todos podemos contemplar que la forma de aplacar este tipo de agresiones es a través de la educación, de la asistencia a instituciones educativas de parte de esta gente, sea de bajos recursos o no ya que hoy en día la pereza de los argentinos hace considerar a muchos el robo como un trabajo digno, y de esta manera poder insertarlos en el mundo laboral obteniendo beneficios para ellos y para el país, ya que esto es la base del desarrollo de cualquier país, el trabajo. Aún así…¿hasta donde la educación puede aplacar esta situación?. La predisposición de la gente a educarse, a pesar de que es obligatoria, va decreciendo sobre todo a medida que nos acercamos a la gente de bajos recursos por falta de educación del conjunto familiar, ya que lo más común en unas de estas familias es que ni siquiera los padres tengan una educación primaria finalizada, lo que no juzga el carácter y la moralidad de los mismos, pero no exigen a sus hijos como debería ser y estos crecen en un lugar donde los “rebusques” son la única manera de sobrevivir, donde la culpa del gobierno entra en juego, ya que no apaña adecuadamente las necesidades básicas de las personas para que estas puedan enfocarse en el desarrollo. La realidad indica que hoy en día, la educación queda parcialmente como solución a la raíz del problema de la inseguridad y la pobreza. La pena capital (comúnmente llamada pena de muerte) hoy en día fue abolida por gran parte del mundo, o es vigente en muchos países pero esta en desuso. Argentina es uno de los países que pactó no reformular una ley para la pena capital tiempo atrás. Esta es considerada un crimen contra la humanidad, ya que nadie tiene poder de decisión sobre la vida de otro individuo, hablando legalmente. Esta última aclaración de legalidad, se debe a que quiero llevar el tema a la inseguridad que vivimos…”Nadie tiene poder de decisión sobre la vida de otro individuo.”. El estado no puede sentenciar con pena de muerte a un criminal, pero el criminal pudo aplicarla a un individuo. La típica respuesta a este tema es “Si le quito la vida a un asesino, también me convierto en uno…”, o “El criminal va a ser sentenciado con años de prisión, no son semejante barbarie, ¿qué derecho tiene uno sobre su vida?” y la segunda respuesta remonta a la primera. Antes que nada, un asesino es aquel que no le importa la vida de los demás, y muy probablemente tampoco la suya, no aquel que hace justicia o simplemente no permite que aquel criminal siga robando, asesinando…nuevamente digo, enfrentando la realidad, aquel que comete un delito volverá a hacerlo luego de su castigo, eso esta más que claro, cualquier persona lo sabe, y para un criminal no hay educación, ni siquiera valores que valgan antes o después de ser castigado. Incluso yendo a un extremo, no se lo podría considerar moralmente una persona sino un ente criminal. Y repito lo mismo que dije para que uno piense durante un minuto la situación: un criminal roba, pasa una noche en una comisaría y queda suelto, por lo que vuelve a ejercer el robo…y en el pero de los casos, si es un asesinato o violación, se sentencia a cierta cantidad de años de prisión (en la cual ni la “cadena perpetua” cumple con su nombre) y vuelve a quedar libre, acelerado por leyes como la ley 24.390 (ley del “dos por uno”) y otros factores. Comúnmente se piensa que la pena de muerte es un método de aplicar la justicia, lo cual es erróneo. La forma de aplicar justicia es efectivamente el encarcelamiento del criminal. Pero la pena de muerte no se trata de justicia solamente, sino que mayoritariamente de la protección al resto de la Nación. La pena capital es la ejecución de un criminal que haya cometido un grave delito para evitar que se vuelva a cometer, no es venganza, es en muy poca parte justicia, es cuidar la vida de los demás. Es increíble llegar a esta conclusión e incluso aberrante, estar en el siglo XXI, donde el hombre avanzo tanto socialmente y que con el simple hecho de que una persona tenga este pensamiento, pero Argentina es el hecho verídico de que esta práctica milenaria es aún necesaria, practica con la cual grandes imperios como el Romano o el Azteca perduró tanto tiempo, cosa totalmente irrelevante en verdad pero no está de más pensar por un momento como influyó en sus sociedades. Es repugnante pensar cuanta gente que asesinó y violó hay en las cárceles y que sería ejecutada con la pena de muerte, incluso sería una cifra alarmante…y si aquel que tiene más de una o dos causas por robo abiertas es encarcelado, ¿cuánta gente habría que encarcelar?...y si bajamos la edad mínima para las cárceles a catorce años, edad que hoy en día es común ver en los delincuentes, ¿cuantas personas más habría que encarcelar?. Personalmente expreso que “se me cierra el estómago” y me da una mezcla de tristeza, indignación y repudio a la sociedad actual al pensar todo esto. Claro está que eso me convierte en racista de alguna manera, de lo cual no estoy orgulloso, pero es inevitable por el simple hecho de que no estoy contento con la realidad que vivo al igual que millones de personas en todo el mundo, sin salir del hecho de que de una u otra manera, todos somos racistas en algún aspecto por naturaleza humana, innegable. La pena capital en Argentina es necesaria para aplacar el crimen y proteger a sus habitantes, es un sacrificio de una o dos generaciones para el bienestar futuro de la nación donde la gente cambiaría drásticamente sus pensamiento al ver tanta gente castigada severamente por esta pena, o por un reajuste en el sistema de justicia haciéndolo menos tolerante. En esta época donde la gente asesina por dinero, aniquila por placer y destruye para conseguir poder, una estricta regulación del crimen es necesaria llegando a extremos para estabilizar la seguridad nacional. A primera impresión uno podría llamarlo “una carnicería”, pero no llegaría a serlo ya que la concientización al peligrar la vida es rápida. Aún así, una pena de muerte junto a medidas más estrictas de sentencias no es suficiente, ya que en las cárceles un criminal suele empeorar su conducta, por lo que también es necesario un cambio drástico de estas, la cual me gustaría aportar una idea pero lleva asumo que lleva un estudio de lo que realmente se vive en las cárceles y las condiciones que llevan (las cuales desconozco casi en su totalidad al igual que toda persona que no estuvo encarcelada que solo tiene una vaga idea de la realidad en ellas). En conclusión, personalmente, las medidas a tomar para componer la seguridad de la República Argentina son la aplicación de la pena capital, reajuste de las sentencias de encarcelación haciéndolas más estrictas y abarcando delitos menores, la encarcelación de criminales menores de edad, mayor cantidad de dinero destinado a la educación pública, reestructuración de actividades dentro de las cárceles, estricto cumplimiento de estudios obligatorios, refuerzo de seguridad en la vía pública…en pocas palabras, tolerancia cero al incumplimiento de las leyes vigentes, con adhesión de la pena capital. y ustedes que opinan? no es mi intencion armar forobardo, yo MI OPINION no la voy a dar, mejor. pero quisiera que compartieran sus puntos de vista, no voy a borrar comentarios de nadie, pero no entren a putearse, no sean niños fuente: https://sites.google.com/site/penademuerteargentina/

“No era tan siniestro y espantoso como parece. Me divertí muchísimo. Matar a una persona es una experiencia extraña”. Declaraciones de Albert DeSalvo Albert Henry DeSalvo nació el 3 de septiembre de 1931 en Boston, Massachusetts (Estados Unidos). Era el tercero de los seis hijos de Frank DeSalvo, peón y fontanero, y de Charlotte, hija de un oficial del Departamento de Bomberos de Boston. Frank era un alcohólico que maltrataba a su mujer y a sus hijos. La familia fue siempre pobre. El padre hizo muy poco por mantenerlos. Durante toda la infancia de Albert, estuvieron acogidos en las listas de beneficencia. Cuando no estaba maltratando a sus hijos, Frank DeSalvo les enseñaba a robar. Albert sólo tenía cinco años la primera vez que su padre lo llevó a una tienda para enseñarle qué robar y cómo hacerlo. El niño progresó rápido. Pasó de pequeños hurtos en tiendas a robos, y de éstos al allanamiento de morada. Fue atrapado y pasó un tiempo en un reformatorio. Correccional de menores Cuando Albert tenía siete años, presenció cómo su padre le rompía a golpes los dientes a su madre y luego le doblaba los dedos de las manos hacia atrás, uno a uno, hasta rompérselos. La experiencia más traumática de su infancia, tanto que nunca fue capaz de hablar de ello, fue que lo vendieran como esclavo. Su padre lo entregó junto con sus dos hermanas a un granjero de Maine por un total de $9.00 dólares. Los niños estuvieron cautivos allí varios meses, sometidos a maltratos, golpes, abuso sexual y trabajos forzados. Durante toda su infancia, Albert se escapaba para huir de la violencia de su padre. Dormía en los muelles de madera del este de Boston, el escondite favorito de los jóvenes fugitivos de la ciudad. El sexo estaba siempre presente en el abarrotado apartamento de Chelsea (un suburbio de la clase trabajadora de Boston) en el que Albert creció, debido a las “clases” que solía impartirle su padre, quien violaba a su madre delante de él y después también a sus hermanas. Frank DeSalvo abandonó su hogar en 1937 y no hizo más esfuerzos por mantener a su familia. Charlotte, su esposa, acabó divorciándose de él en 1944, casándose otra vez un año después. De Joven DeSalvo se alistó en el ejército el 16 de septiembre de 1948 y fue destinado al extranjero en 1949, a las fuerzas de ocupación de Alemania durante cinco años. Aunque lo sometieron a un Consejo de Guerra en 1950 por negarse a obedecer una orden, tuvo, en general, un buen expediente. Al igual que en el colegio, se mostró muy servicial con las personalidades autoritarias, recordando que tenían “el uniforme más bonito, mejores plazas de aparcamiento. Fui ordenanza de coronel veintisiete veces”. En Alemania DeSalvo descubrió que tenía aptitudes para boxear y se convirtió en campeón de peso medio del Ejército en Europa. Cuando no estaba de servicio continuaba con sus “aventuras”. En Frankfurt conoció a Irmgard, una joven atractiva hija de una familia católica de clase media, e inmediatamente contrajeron matrimonio. Su vida cambió cuando se casó y se dedicó por completo a su mujer. Fue ella quien le propuso dejar el Ejército y él lo hizo por complacerla. Volvió a Estados Unidos con ella en 1954. Poco después fue destinado a Fort Dix, donde nació su hija Judy en 1955. DeSalvo dejó el ejército en 1956 con un honorable licenciamiento, gracias a que no se llevó a cabo una denuncia por abuso sexual sobre una niña de nueve años a quien DeSalvo besó y tocó. De Salvo con su esposa Durante su matrimonio, DeSalvo siempre intentó no parecerse a su padre borracho y tirano. Moderado en todo, menos en su enfermiza lascivia, siempre le gustó pasar mucho tiempo en casa con su mujer y los niños. Era dócil y servicial con su esposa Irmgard, se dirigía a ella como su superior social. Siempre estuvo orgulloso del pasado de su mujer como miembro de una familia alemana, moral y de clase media. Pero los implacables deseos sexuales de Albert hastiaron a Irmgard; ella empezó a rechazarlo, especialmente a partir del nacimiento de su hija Judy, quien nació con la cadera deforme. Albert sentía que de alguna forma su mujer lo culpaba por ello. Desde de los dos años, Judy tuvo que utilizar aparatos ortopédicos que DeSalvo decoraba con grandes lazos de colores, para que la niña no se entristeciera. Volvió a Chelsea. Su hijo Michael nació poco después en Malden, un suburbio de Boston. Aunque tenía un trabajo y un hogar, cuando se encontraba sin dinero Albert volvía a robar en alguna casa. En 1958 fue arrestado dos veces y en ambas ocasiones obtuvo una sentencia en suspenso. Una noche, a finales de los años cincuenta, DeSalvo vio en un show televisivo de Bob Cummings a un fotógrafo que hacía pruebas a las chicas para convertirlas en modelos, para lo cual tenía que tomar sus medidas. Esto impresionó a Albert y pensó que sería una buena excusa para acercarse a chicas jóvenes. Empezó a recorrer las zonas estudiantiles de Boston buscando apartamentos compartidos por jovencitas. Se las ingeniaba para entrar diciendo que era representante de una agencia de modelos. Algunas veces sus halagos y encantos le permitieron seducir a algunas. A otras sólo les tomaba las medidas, prometiendo que un ejecutivo de la agencia vendría para contratarlas. Nunca las atacó y las únicas quejas que recibió la policía estaban motivadas porque la prometida visita no se producía. DeSalvo fue arrestado en 1961 tras actuar sospechosamente en Cambridge, Massachusetts. Fue acusado de allanamiento de morada con agravantes, además de “conducta lujuriosa”. Pasó once meses en prisión y fue puesto en libertad en 1962. A estos eventos se les conoció como “Los crímenes de El Medidor”. De Salvo y su hijo Michael El jueves 14 de junio de 1962, unos minutos antes de las 19:00 horas, Juris Slesers aparcó su coche en el número 77 de Gainsborough Street, una casa de ladrillo rojo situada en la zona de Rack Bay, en Boston. Salió del coche, subió hasta el tercer piso y llamó a la puerta del apartamento 3F, donde vivía su madre, Anna Slesers. No hubo respuesta. Volvió a llamar más fuerte. Su madre amaba la música, tal vez tenía puesta la radio o el tocadiscos a un volumen tan alto que no podía oírle. Seguía sin haber respuesta. Juris, perplejo, volvió a llamar a la puerta. Habían quedado y le estaba esperando. Alrededor de las 19:30, Juris estaba convencido de que algo raro pasaba. Tal vez se había puesto enferma, había sufrido un colapso y era incapaz de pedir ayuda. Ana Slesers A las 19:45 Juris echó la puerta abajo. Al entrar, tropezó con una silla colocada en medio del hall. Se dirigió a la habitación y encontró los cajones del aparador completamente abiertos. No viendo ninguna señal de su madre, Juris se dirigió a la cocina y el baño, pasando por el hall de entrada. Encontró a su madre tumbada de espaldas, en el suelo de la cocina. Las piernas parecían haber sido forzadas. Las tenía abiertas, y la derecha doblada por la rodilla. La bata estaba tirada en la entrada y ella aparecía completamente desnuda. El cinturón azul de la bata, anudado torpemente, oprimía el cuello con un lazo. Viendo que su madre probablemente estaba muerta, Juris llamó a la policía. Llegaron cuatro minutos más tarde. Poco después de las 20:00 horas, el agente especial James Mellan y el sargento John Driscoll, de la sección de homicidios, aparecían en el lugar de los hechos. Juris, visiblemente afectado, explicó que tal vez su madre estaba deprimida y se había suicidado. La impresión del inspector Mellan, tras echar un vistazo a la habitación, era diferente. La bañera, próxima al cuerpo, estaba a medio llenar, como si Anna Slesers se dispusiera a tomar un baño. Esta y otras pistas apuntaban a la explicación, más probable, de que hubiera sido asaltada por alguien que después la asesinó. Había también algo más. La policía quedó impresionada por la pulcritud del hall y del salón. Sin embargo, en la cocina encontraron una papelera con papeles esparcidos a su alrededor. Los cajones del aparador estaban abiertos y su contenido desordenado. Las sospechas de Mellan pronto se confirmaron. La autopsia reveló que Anna Slesers había sufrido contusiones en la cabeza provocadas por una caída o un golpe, pero que, sin ninguna duda, había sido estrangulada. Aunque no había pruebas de violación, sí había sufrido un ataque sexual. De momento, la opinión general mantenida por la policía era que un intruso había penetrado en el departamento con intención de robar. Se topó con la mujer, medio desnuda para tomar su baño, y la atacó preso de un deseo incontrolable. Después la estranguló por miedo a ser identificado. Sin embargo había dos detalles que no encajaban. El primero era la forma en que el intruso entró en el apartamento. No había nada forzado, lo cual sólo dejaba la posibilidad de que Anna Slesers hubiera dejado entrar a su atacante. Pero se trataba de una mujer tímida y retraída que no había sido vista nunca en compañía de ningún hombre. Parecía menos probable aún que abriera la puerta a un extraño, especialmente porque sólo iba vestida con la bata de baño y no llevaba la dentadura puesta. El segundo detalle que preocupaba a la policía era el móvil. El saqueo del departamento sugería que se trataba de un robo; sin embargo, un pequeño reloj de oro y otras piezas de joyería permanecían intactas. Lo más curioso era que el desorden parecía seguir algún método. Era como si las posesiones de la víctima hubieran sido examinadas tranquilamente, en lugar de haber sido registradas frenética y fortuitamente. Pocos detalles del crimen se hicieron públicos, aunque, durante los días siguientes, fueron interrogadas en vano más de sesenta personas. Al principio parecía que el asesinato de Anna Slesers no pasaría de ser un crimen más en las estadísticas de Boston. Pero el 30 de junio, tan sólo dos semanas después, el cuerpo de otra mujer de edad avanzada, Nina Nichols, de sesenta y ocho años, fue encontrado casi en idénticas circunstancias. Había sido estrangulada con dos medias de nylon, otra vez anudadas con un lazo. La bata y la combinación estaban subidas hasta la cintura. Yacía desnuda e indefensa. Como en el caso Slesers, el apartamento tenía, a primera vista, aspecto de haber sido registrado. Los bolsos de Nina Nichols estaban forzados y abiertos, y su contenido esparcido por todas partes. Sus ropas, un álbum de fotos deshojado y otros objetos personales estaban también tirados. De nuevo, había que descartar el robo como móvil, ya que una cámara fotográfica, valuada en no menos de $300.00 dólares, estaba intacta. Y de nuevo podía apreciarse el mismo y curioso orden en medio del caos. No había indicios de haber forzado alguna entrada, tampoco característica alguna en la víctima que sirviera de pista. Viuda desde hacía muchos años, Nina Nichols era conocida por no tener ninguna compañía masculina. La policía de Boston se enfrentaba a una situación en la que dos ancianas habían sido atacadas sexualmente y estranguladas, en menos de dos semanas. El comisario de policía, Edward McNamara, recientemente destinado para supervisar los efectivos policiales de que disponía Boston, convocó una reunión con los jefes del departamento el lunes 2 de julio. Mientras estaban reunidos llegaron noticias de un tercer estrangulamiento. Helen Blake, una enfermera retirada de sesenta y cinco años, fue encontrada en su apartamento del 73 de Newshall Street en Lyn, ciudad situada a varios kilómetros, al norte de Boston. El crimen ocurrió bajo el mismo patrón. Fue descubierta en circunstancias muy parecidas a la de las dos primeras víctimas. Estaba casi desnuda y había sido estrangulada con una media de nylon. Helen Blake Al igual que Ana Slesers y Nina Nichols, el asesino abusó de ella, pero no fue violada. También esta vez, el apartamento había sido registrado y su contenido esparcido por todas partes. Helen Blake llevaba muerta unos días cuando fue encontrada. La autopsia reveló que había sido asesinada el 30 de junio, el mismo día que Nina Nichols, aunque la hora de la muerte no fue determinada. El asesino había actuado dos veces en el mismo día. La forma y frecuencia con que los asesinatos se cometían era demasiado evidente como para ser ignorada. La policía empezó a darse cuenta de que no estaba tratando con diferentes asesinos. Tuvieron que admitir que los asesinatos podrían ser obra de una sola persona. Un asesino reincidente con tendencias sexuales anormales. El sentimiento general podría resumirse en el comentario que hizo McNamara al enterarse de la muerte de Helen Blake: “Dios mío, tenemos un loco suelto”. La noticia de la muerte de Helen Blake provocó una rápida reacción en McNamara. La policía de Boston se movilizó para la mayor caza de un hombre que la ciudad había visto. Todos los permisos fueron cancelados y todos los detectives libres asignados al caso. El grupo, con edades comprendidas entre los dieciocho y los cuarenta años, fue seleccionado por psiquiatras que asesoraron a la policía. En su opinión, el asesino era un hombre joven que sufría manía persecutoria y odio por su madre. Se arrestó a varios sospechosos, se comprobaron los expedientes y la policía aconsejó a las mujeres que mantuvieran sus puertas cerradas y estuvieran alerta. Un número de teléfono especial para casos de emergencia estaba en servicio las veinticuatro horas del día; este número fue publicado en todos los periódicos y repetido en todos los noticiarios de radio y televisión. McNamara apeló a la prensa pidiéndoles que revelaran los mínimos detalles sobre el asesinato, tanto como les fuera posible. El miedo al pánico en la ciudad estaba presente en esa sugerencia. Mientras tanto, el policía buscó ayuda en todos los distritos. Cincuenta detectives escogidos cuidadosamente fueron seleccionados para asistir a un seminario impartido por un especialista en crímenes sexuales del FBI que había ofrecido su colaboración. Entre ellos estaban el teniente detective Edward Sherry; el teniente John Donovan, jefe de la División de Homicidios de Boston; James Mellon y el detective Phil DiNatale, quien más tarde sería la espina dorsal de la policía en las investigaciones. Inmediatamente después del seminario, fueron reasignados al caso con la esperanza de que sus recientes conocimientos les ayudarían en el seguimiento de las pistas todavía irreconocibles. Transcurrió más de un mes sin que se recibieran informes de asesinatos parecidos. Hasta el 21 de agosto, fecha en la que Ida Irga, una apacible y reservada mujer de setenta y cinco años, fue encontrada estrangulada en su seguro apartamento situado en el número 7 de Grove Street, un edificio de cinco pisos en el West End de Boston. Llevaba muerta alrededor de dos días. El crimen tenía el mismo sello personal que los asesinatos anteriores pero con una macabra variación: el asesino dejó a su víctima sobre una almohada con las piernas abiertas, y los tobillos encajados en los huecos del respaldo de dos sillas. El cuerpo fue colocado en lo que un periodista describió como “una grotesca parodia de la posición ginecológica”. Ida Garga Había otro detalle más, algo que sólo podría definirse como un acto de desafío burlón. El cuerpo fue colocado de forma que fuera lo primero que viera quien entrara en la habitación. En este caso, un niño de trece años, el hijo del portero de la casa. Estos detalles no fueron hechos públicos, en parte porque se consideraron demasiado impactantes como para publicarlos, pero fundamentalmente porque la policía quería ser la única, junto con el asesino, en conocer ciertos hechos. De esta forma, pensaban que podrían cogerle por un error en un interrogatorio. Tres días después de que fuera encontrado el cuerpo de Ida Irga, el Boston Herald publicó un editorial para tranquilizar los ánimos de la ciudad; se titulaba “La histeria no soluciona nada”. Hablaba de la improbabilidad estadística de convertirse en una víctima del “Estrangulador Loco”, tal y como lo llamaba la prensa sensacionalista. Decía cosas como: “Si podemos decir con justicia que la policía está buscando una aguja en un pajar, podemos afirmar con la misma validez que las posibilidades de que una persona determinada se convierta en una víctima del asesino o asesinos, son casi nulas”. Arresto de un sospechoso Seis días después ocurrió lo que parecía una burla de las palabras anteriores. Otra mujer, Jane Sullivan, una enfermera de sesenta y siete años, fue encontrada estrangulada en su departamento, un piso del número 435 de Columbia Road, en Dorchester, en el extremo opuesto de Boston con respecto al último asesinato. Se estimó que la muerte tuvo lugar diez días antes, el 20 de agosto, lo cual significa que ella e Ida Irga murieron durante las mismas veinticuatro horas. La policía duplicó sus esfuerzos. Se creó una fuerza de patrulla táctica formada por cincuenta hombres escogidos, todos ellos entrenados especialmente en karate, rápidos con la pistola y expertos en procedimientos de laboratorio. En tres unidades principales, patrullarían por la ciudad preparados para hacer frente a cualquier situación que no pudiera ser controlada por los coches de patrulla normales. Jane Sullivan A principios de septiembre, el doctor Richard Ford, jefe del departamento de Medicina Legal de la Universidad de Harvard, reunió a agentes de la ley, médicos y psiquiatras del Estado y de la ciudad de Boston, para intentar reconstruir un perfil del asesino. La posibilidad de que una mujer hubiera cometido los asesinatos fue descartada desde el primer momento por la enorme fuerza que hacía falta para mover a las víctimas. Para la mayoría de los psiquiatras, el retrato mental que iba surgiendo era el de un hombre inclasificable, mediocre, probablemente con un trabajo rutinario de 09:00 a 17:00 horas. Un hombre cuya seguridad residía en el anonimato y que, al menos aparentemente, era tranquilo y bien adaptado. El doctor Ford explicó que lo que él y sus asociados estaban buscando era un denominador común, en “el cómo y cuándo encontraron la muerte estas mujeres, o en algo referente a los lugares en que vivían, o en su modo de vida”. Pero el siguiente grupo de asesinatos echó por tierra cualquier esperanza de encontrar una pista de la identidad del asesino en los crímenes anteriores. El primero fue el de Sophie Clark, el 5 de diciembre de 1962. Aunque fue asesinada de la misma manera que las otras víctimas y su departamento también fue registrado, causaron gran impresión algunas diferencias respecto a los casos anteriores. Clark era muy joven, tenía sólo veinte años, era mulata y no vivía sola. Otra diferencia con respecto a las otras víctimas, es que ella sí había sido violada. Sophie Clark La muerte de Sophie Clark fue seguida, el 31 de diciembre, por la de Patricia Bisette, una secretaria de veintitrés años, a quien el asesino violó. Patricia Bisette El 8 de febrero de 1963 una camarera alemana de veintinueve años, cuyo nombre jamás fue revelado, abrió la puerta de su apartamento de Melrose Street a un hombre que decía tener que arreglar una gotera. La mujer, que había estado enferma, se encontraba todavía aturdida por los efectos de una píldora para dormir. Así que lo dejó entrar y se dio la vuelta. El hombre saltó sobre ella, pasó una cuerda alrededor de su cuello y la arrojó al piso. La mujer se defendió mordiéndolo hasta tocar el hueso. El hombre gritó, alertando a unos trabajadores que arreglaban un tejado cercano y salió corriendo. Profundamente asustada, la víctima sólo pudo otorgar una descripción aproximada del sospechoso; era la primera víctima que se salvaba de un ataque. El 6 de mayo de 1963 moría también Beverly Samans, una estudiante de Cambridge de veintitrés años. Aunque esta última víctima también fue estrangulada, se pensaba que la causa de su muerte habían sido unas puñaladas recibidas en el cuello. Fue violada. Beverly Samans La policía estaba completamente desconcertada. El cambio radical en las edades de las víctimas parecía excluir irrevocablemente la primera impresión de los psiquiatras de que se trataba de un “psicópata que odiaba a su madre”. Parecía que, después de todo, podría ser cierta la hipótesis de que más de una persona estuviera involucrada en los asesinatos. La misión de la policía empezó a parecer más difícil que nunca. Las protestas populares se intensificaron y la gente exigía una investigación ante la aparente ineptitud de la policía. McNamara, impotente, se limitó a citar estadísticas. La policía había hecho averiguaciones sobre unos cinco mil maníacos sexuales de Massachusetts, habían analizado a cada interno del centro para el tratamiento de individuos sexualmente peligrosos, habían preguntado a miles de personas y habían interrogado a más de cuatrocientos sospechosos. Sin embargo, los hechos eran los siguientes: se habían cometido ya ocho estrangulamientos y la fuerza policial, compuesta por cerca de 2,600 hombres trabajando de doce a catorce horas diarias, no había encontrado todavía una sola pista concluyente. Ninguna mujer en Boston, fuera joven o vieja, viviera sola o acompañada, podía considerarse a salvo. Ese mismo año se encontraron dos víctimas estranguladas más: Evelyn Corbin, de cincuenta y ocho años, el 8 de septiembre de 1963. La policia encuentra el cuerpo de Evelyn Corbin El 22 de noviembre de 1963, el presidente estadounidense John F. Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas. El día siguiente, 23 de noviembre, fue declarado día de luto nacional. El asesino aprovechó para matar a una mujer llamada Joan Graff. El hecho de que el crimen hubiera sido cometido cuando el país estaba de luto, fue descrito posteriormente por un psiquiatra como “el mayor acto de megalomanía de la historia del crimen contemporáneo”. El tercer y último estrangulamiento de 1964, iba a motivar un giro el caso. La víctima, Mary Sullivan, de diecinueve años de edad, fue la más joven de todas y los detalles de su asesinato los peores, pues había sido violada con un palo de escoba, destrozándole la vagina. Alrededor del cuello tenía una media y dos bufandas de colores chillones anudadas con un gran lazo bajo la barbilla. Mary Sullivan Entre los dedos del pie izquierdo, el asesino había colocado una tarjeta navideña de colores llamativos en la que se leía: “¡Feliz Año Nuevo!”. La policía encontró también un pequeño fragmento de estaño como los empleados para proteger la película fotográfica. Este dato sugería que el estrangulador pudo haber fotografiado la escena para tener un recuerdo de su obra de arte, antes de salir del apartamento de Mary Sullivan. La sensación de horror que produjo el crimen en los bostonianos fue realmente abrumadora. La juventud de la víctima y los atroces detalles de su muerte, que llegaron hasta el público, tocaron una fibra sensible que ninguno de los otros asesinatos llegó a rozar. Era urgente tomar nuevas medidas. Dos semanas después, el fiscal general Edward Brooke Jr. declaró que la oficina del fiscal general del Estado de Massachusetts, la más alta institución jurídica del Estado, estaba haciéndose cargo de la investigación de todos los asesinatos cometidos en Boston y sus alrededores. Nombró su ayudante a John Bottomly para que se encargara de toda la operación. Como él mismo dijo: “Este es un caso anormal e insólito y requiere procedimientos anormales e insólitos”. El asesinato de Anna Slesers suscitó pocos comentarios en una ciudad en la que se cometían unos cincuenta crímenes al año, pero la sensación de miedo fue aumentando a partir del descubrimiento del doble asesinato el 30 de junio de 1962. Comenzaron a atribuirle poderes sobrenaturales al desconocido asesino. Era conocido como "El Estrangulador Loco", "El Asesino del Atardecer" o "El Fantasma Estrangulador". Finalmente, su sobrenombre quedó en "El Estrangulador de Boston". El miedo al estrangulador paralizó, en gran medida, el día a día normal de la ciudad. Lectores de contadores, investigadores de mercado, gente que realizaba servicios sociales, estudiantes de Harvard que hacían estudios de campo, propagandistas políticos y mensajeros de la Western Union encontraron todas las puertas cerradas. Las ventas de Fuller Brushes y de cosméticos Avon, tradicionalmente vendidos de puerta en puerta, disminuyeron drásticamente. Por el contrario, los cerrajeros hicieron buenos negocios. Cada crimen les proporcionaba mayor demanda de cerrojos, cadenas, mirillas y cierres para las ventanas. Muchas mujeres improvisaron barricadas y, por si éstas eran rebasadas, dormían dejando a los pies de la cama cualquier utensilio que sirviera de arma, como paraguas o bastones de esquí. Otras tomaron clases de karate y defensa personal. Una mujer coloca latas como alarma Aunque el estrangulador siempre mataba a las mujeres en sus casas, el ambiente de terror se extendió a las calles. Las mujeres eran reacias a salir después del anochecer y, si lo hacían, iban en parejas y armadas con gases lacrimógenos y cuchillos. Otras se procuraron la protección con perros. Fue tal la demanda que la Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Animales se encontraba cada mañana con gente haciendo fila en el exterior de sus dependencias para adoptar los perros callejeros que habían recogido el día anterior. El asesino dio rienda suelta a los confusos terrores de paranoicos y perturbados mentales. Una mujer que estuvo en contacto con la policía por el tema del estrangulador nombró en sus declaraciones a un joven vecino que, según ella, actuaba de forma sospechosa. Poco después se tiró de cabeza por la ventana de su departamento en un tercer piso. El único consejo que la policía podía dar para hacer frente al pánico, era mantener las puertas cerradas y avisarles en caso de ver a alguien merodeando o comportándose de forma extraña. Se facilitó un teléfono para emergencias y, acto seguido, la policía recibió multitud de avisos, referidos a vecinos o ex amantes. Todos los avisos fueron comprobados y aunque algunos revelaron conductas extrañas para la puritana sociedad bostoniana, siempre resultaron infructuosos. Durante el reinado de terror de “El Estrangulador de Boston” se le atribuyeron muchos más asesinatos de los que había cometido. Los periódicos, concretamente, tendían a describir a cualquier mujer estrangulada como una de sus víctimas. La señora Israel Goldberg, un ama de casa de Belmont, fue descrita a menudo como una víctima del estrangulador, a pesar de ser arrestado un hombre que estaba reparando averías en su casa el día en que murió. La muerte en un callejón de Daruela Saunders, una muchacha negra de dieciséis años, provocó protestas masivas contra la ineficacia policial antes de que un joven de la localidad confesara el crimen. Aunque la policía mantuvo en secreto ciertos detalles sobre los asesinatos, rumores y filtraciones sobre las “marcas personales” de “El Estrangulador de Boston” proporcionaron la información suficiente para que otros asesinos imitaran sus métodos para enmascarar sus crímenes. Cuando John Bottomly se sentó en su oficina de las dependencias del Estado, en Bacon Hill, examinó la gigantesca misión que tenía ante sí. Había dejado bien claro durante su nombramiento, que aquello no iba a ser una toma de posesión del caso que estaba ya en manos de la policía, sino una operación coordinada. No obstante, en la situación con la que se enfrentaba reinaba el caos y la confusión. Durante los dieciocho meses transcurridos desde que comenzaron los crímenes, cinco departamentos de policía y tres fiscales de distrito se vieron involucrados. La dispersión de los distintos departamentos se convirtió en un grave problema de comunicación. Además, se sumó a esta confusión el hecho de que los diferentes departamentos de policía habían mantenido en secreto varios detalles de los asesinatos de cara al público y entre ellos mismos para reducir el riesgo de filtraciones o por un sentido de la competencia fuera de lugar. Era necesario, pensó Bottomly, una sede central donde se analizara toda la información. Todos los datos de la policía de Boston, Cambridge, Lyn, Lawrence y Salem, lugares en que se cometieron los asesinatos, tenían que ser recopilados en un solo lugar y después, analizados en profundidad. Bottomly actuó rápido. Ordenó hacer copias de todos los informes relacionados con los estrangulamientos en todos los departamentos de policía de los lugares en que se habían cometido los crímenes. El resultado en total ascendió a la increíble suma de 37,500 páginas. La información fue procesada e introducida en una computadora. A finales de enero de 1964 surgió el acontecimiento más extraordinario del caso hasta aquel momento. Unas semanas antes, un hombre de negocios había sugerido a Bottomly que consiguiera la ayuda de Peter Hurkos, un vidente de cincuenta y dos años de edad; él mismo aportaría los recursos económicos. El curioso capítulo que se desarrolló a raíz de aquella sugerencia fue digno de figurar entre las más descabelladas historias de ineptitud policial. El 29 de enero, el vidente Hurkos y Jim Crane, su guardaespaldas, llegaron a Lexington, a treinta kilómetros de Boston. Al día siguiente, en la pequeña habitación de un motel, el vidente comenzó a componer una imagen de “El Estrangulador de Boston”. Como primera medida, dijo que le gustaría hacerse una idea de las víctimas del asesino. Un detective, Julian Soshnick, le proporcionó un montón de fotografías que colocó agrupadas boca abajo sobre la cama. Las tocó suavemente y al cabo de unos minutos, su mano se detuvo sobre uno de los montones. “Esta, la de arriba, muestra una mujer muerta. Sus piernas están separadas, la veo”, dijo con su marcado acento holandés. “Compruébelo usted mismo”. Se tumbó en la alfombra y demostró, exactamente, cómo la víctima en cuestión había sido colocada por el estrangulador. Cuando Soshnick volteó la fotografía, pudo ver a la primera víctima, Anna Slesers, en la misma posición que Hurkos acaba de mostrarle. Ante la mirada incrédula de los presentes, repitió el proceso con las otras víctimas. El “cerebro radar” del vidente, como a él mismo le gustaba llamarlo, empezó a “generar imágenes del asesino”. Poco después, estaba describiendo a un hombre delgado, de 1.70 m de estatura y un peso de sesenta a setenta kilogramos. Debía de tener una nariz puntiaguda, una cicatriz en el brazo izquierdo y algo raro en el pulgar. Entonces, inexplicablemente, surgió un comentario: “Le encantan los zapatos”. Aquella misma noche, Hurkos dibujó, en un mapa de la ciudad, un círculo que abarcaba un área en el suburbio de Newton, en la que se encontraban el Boston College y el seminario de Saint-John, y pudo afirmar que allí era donde había vivido el asesino. Mientras los asistentes se quedaban boquiabiertos, él gritó: “Veo un cura... No, no es un cura, es un médico de un hospital”. A la mañana siguiente, Hurkos y su séquito fueron a Boston para discutir algunos asuntos con Bottomly. Cuando el coche pasó por Commonwealth Avenue, por el número 1940 en concreto, el vidente se excitó terriblemente: “¡Terrible, horroroso, algo espantoso ha ocurrido aquí!”, gritó. Allí fue donde Nina Nichols, la tercera víctima, había sido asesinada. Aquella noche, mientras dormía, Hurkos habló en voz alta. Lo hizo en portugués, idioma que supuestamente desconocía, e hizo referencia a alguien llamado “Sophie” (Sophie Clark fue la novena víctima, su padre era portugués, dato que el vidente no podía saber). Después, bruscamente, el médium se dividió en dos voces distintas que empezaron a discutir entre sí. Una de ellas era él mismo con su acento holandés habitual, y la otra, la supuesta personalidad del asesino con un acento bostoniano suave y afeminado. Una semana antes de llegar Hurkos, un antiguo estudiante del Boston College había dirigido una extraña carta a la escuela de enfermería. En ella, decía estar interesado en escribir un artículo sobre los allí graduados en 1950. También expresó un profundo interés en conocer enfermeras sugiriendo que “la amistad puede llevar al altar”. Basándose en las revelaciones de Hurkos, Bottomly ordenó que investigaran al autor de la carta. Se comprobó que había estado en la lista de posibles estranguladores. Tenía un amplio historial de enfermedades mentales, medía 1.70 m de estatura, pesaba sesenta kilogramos y tenía la nariz puntiaguda. Había asistido en una ocasión al seminario de Saint John y trabajaba como vendedor a domicilio de zapatos para mujer. En el examen físico que le hicieron, le encontraron cicatrices en el brazo izquierdo y el pulgar deformado. Hurkos estuvo en lo cierto en cada detalle, pero la investigación no llevó a ninguna parte. El vendedor no sabía nada de los crímenes y no pudo ser relacionado con ninguna de las víctimas. El vidente, se fue de Boston el 5 de febrero, una semana después de su llegada. Su relación con el caso terminó de un modo tan extraño como había comenzado. EI 8 de febrero, fue arrestado bajo el cargo de suplantar a un agente del FBI, lo cual fue interpretado por muchos como un intento de la policía de desacreditar al Fiscal General. Mientras tanto, se redoblaron todos los esfuerzos requeridos en la investigación. La recompensa por “El Estrangulador de Boston” se aumentó de $5,000.00 a $10,000.00 dólares. Además, se reclutaron más miembros para el comité médico psiquiátrico, formado al comenzar el año. El 29 de abril, aproximadamente cuatro meses después del asesinato de Mary Sullivan, el Comité se reunió con miembros de la policía. La cuestión más importante que se plantearon era determinar si la persona que estranguló a las primeras víctimas, todas ancianas, era la misma que había matado a las jóvenes. Abreviando, ¿era un asesino o dos? La idea de la mayoría era que los asesinatos de las ancianas habían sido cometidos por un hombre, y los de las jóvenes por una o más personas que habían intentado que sus crímenes se pareciesen a los anteriores. Los asesinos de las jóvenes podían encontrarse, en su opinión, entre los amigos de las muertas y podían, también, ser “miembros inestables de la comunidad homosexual”. Esta hipótesis se basaba en el supuesto de que un asesino homosexual explicaría las degradantes posiciones en que fueron halladas las víctimas; aunque, según otros, tal vez fuera la última burla de un misógino. Por otra parte, gran parte de las víctimas jóvenes habían tenido contacto con homosexuales de alguna forma indirecta. La zona de Back Bay, donde vivían Sophie Clark y Patricia Bisette, y la de Bacon Hill, donde residía Mary Sullivan, eran zonas frecuentadas por homosexuales. El apartamento de Evelyn Corbin tampoco estaba lejos de allí. A finales de año, la frustración de la policía era inimaginable. Para muchos la caza de “El Estrangulador de Boston” se había convertido en una cruzada personal. Estaban tan ansiosos que no rechazaban ninguna posibilidad. Seguían tenazmente cada posible pista. En ese ambiente de baja moral, esperanzas defraudadas y pistas falsas que no conducían a ninguna parte, el teniente detective Donovan recibió una llamada telefónica. Era el martes 4 de marzo de 1965. La llamada era de F. Lee Bailey, un brillante y joven abogado que acababa de hacerse famoso en la ciudad. Afirma conocer a alguien con información acerca del asesino. El letrado no podía, de momento, revelar quién era su informador, pero propuso a Donovan que le facilitara algunas preguntas concretas para que comprobaran si el hombre en cuestión estaba diciendo la verdad. El nombre de aquel sujeto sospechoso era Albert DeSalvo. En febrero de 1965 tuvo lugar un raro encuentro entre dos internos del Hospital Estatal de Bridgewater. Uno de ellos era George Nassar, un peligroso criminal de treinta y tres años que estaba en observación, en espera de juicio, por un asesinato particularmente violento. El otro era Albert DeSalvo. A principios de noviembre de 1964 fue detenido por asaltar sexualmente a varias mujeres de Massachusetts y Connecticut. Hasta ese momento, los ataques eran conocidos como “Los Crímenes del Hombre Verde”, porque DeSalvo vestía siempre ropa de trabajo de ese color. Enviado a Bridgewater para someterlo a observación, se encontró compartiendo una celda con George Nassar. Un día, Albert DeSalvo interrumpió sus alardeos sexuales para preguntarle a Nassar algo que le rondaba por la cabeza: “George, ¿qué ocurriría si un tipo fuera encarcelado por robar un banco, si en realidad hubiera robado trece?” Nassar contestó sin darle importancia y DeSalvo se marchó. Unos días después, se le acercó otra vez y le dijo: “Creíste que fue una pregunta estúpida, pues verás que no”. Los detalles exactos de aquella conversación nunca se conocieron, pero fueron suficientes para convencer a Nassar de que su compañero era “El Estrangulador de Boston”. De Salvo prestando declaracion El 4 de marzo, un tanto escéptico ante aquella situación, el abogado fue a Bridgewater para encontrarse con DeSalvo por primera vez. El hombre que lo recibió medía alrededor de 1.72 metros, tenía el pelo largo y una nariz afilada y puntiaguda. La voz era clara y aguda y los modales, sinceros y encantadores. Su apariencia simpática combinada con un aspecto perfectamente olvidable, lo convertía, en opinión de Lee Bailey, en el sospechoso idóneo de los asesinatos. No era difícil comprender cómo se las habría ingeniado este hombre para entrar en los apartamentos de las mujeres y salir, luego, pasando totalmente desapercibido. En la entrevista grabada que mantuvieron, DeSalvo confesó no sólo los once asesinatos conocidos, sino dos más de los que la policía no sabía nada. El de Mary Brown, golpeada y apuñalada en su apartamento de Lawrence el 9 de marzo de 1963, y el de una mujer de ochenta años que, aparentemente, murió de un ataque al corazón en sus brazos. DeSalvo no podía recordar su nombre ni la fecha del asesinato, pero investigaciones posteriores revelaron que se llamaba Mary Mullen, asesinada el 28 de junio de 1962. Con voz serena y actitud flemática, Albert DeSalvo dio detalladas descripciones de los crímenes, incluyendo partes que no habían llegado a la opinión pública. Fue capaz de afirmar tranquila y correctamente que la puerta de Patricia Bisette abría hacia afuera. Dibujó bocetos exactos de los trece departamentos en que tuvieron lugar los hechos y habló sobre “el nudo del estrangulador”, indicando que era el nudo que utilizaba siempre para hacer los lazos de colores que adornaban las piezas ortopédicas de la deformada cadera de su hija Judy. El Arresto Los investigadores se vieron ante un gran dilema: a pesar de la exactitud de los informes del presunto asesino y de su evidente ansiedad por confesar, no había ninguna prueba concreta para condenarle. “El Estrangulador de Boston” no dejó huellas que pudieran compararse con las de Albert DeSalvo y no existía ningún testigo ocular. La única superviviente de los ataques, la mesera alemana, era incapaz de identificarle y ninguno de los vecinos pudo reconocerlo en las fotografías. Debido a la ausencia total de pruebas, la culpabilidad del confeso asesino debería ser demostrada. Hasta entonces, sus declaraciones habían sido hechas de un modo puramente informal y nadie podía estar seguro de si estaba diciendo la verdad o no. Se decidió que DeSalvo debería ser sometido a un interrogatorio formal, que llevaría a cabo Bottomly. Tendría la garantía de que nada de lo que dijera podría ser utilizado contra él en el juicio. Agentes de la policía y detectives de zona comprobarían minuciosamente cada dato. Si se averiguaba que había dicho la verdad y era declarado competente para someterse a juicio, unos psiquiatras lo examinarían para determinar su estado mental cuando cometió los asesinatos. En caso de que le encontraran mentalmente capaz de ser juzgado, haría una confesión formal que podría ser utilizada en el juicio, donde suplicaría un veredicto de no culpabilidad con la esperanza de ser confinado en una institución mental. Pero si durante el juicio era declarado sano, lo que significaría que podrían ejecutarlo, no existiría confesión válida y todos los precedentes tomados en su contra se detendrían. Tendría su inmunidad asegurada. Ante tantas ventajas, Albert DeSalvo estuvo de acuerdo. Fuente: http://http://cmcorpkillers.blogspot.com

Aca la Parte 1 http://www.taringa.net/posts/info/8194678/Equot_El-Estrangulador-de-BostonEquot_-PARTE-1.html Durante la primavera, verano y otoño de 1965, Albert DeSalvo se encontró con Bottomly semanalmente, en presencia de un tercer individuo como testigo. Se desahogó contando las historias de sus asesinatos. Estaba, al parecer, deseoso por confesar, con la esperanza de que el hacerla le ayudaría a entenderse a sí mismo. Se esmeró en relatar cada estrangulamiento al detalle. La mayoría de los asesinatos ocurrieron en fines de semana, explicó, porque “siempre podía salir de casa el sábado, diciéndole a mi esposa que tenía que ir a trabajar”. Una vez fuera de la casa, DeSalvo describió cómo conducía por las calles sin ningún destino fijo. Iba en su Chevrolet Coupé modelo 1954 color verde, pero lo que él describió como “la urgencia de matar” se apoderaba de él y tenía que actuar. En sus acciones no existía en absoluto un plan premeditado. Escogía un edificio al azar y llamaba a cualquier timbre en el que figurara el nombre de una mujer. No tuvo ninguna dificultad en ingeniárselas para entrar en los departamentos, con la excusa de tener que realizar algún trabajo de mantenimiento o de decoración. Tras unos minutos de conversación, lo poseía una irracional e irreprimible urgencia de matar. Parecía suceder en el momento en que la víctima le daba la espalda. Describió esta sensación con todo detalle en el caso de Nina Nichols: “Al volverse de espaldas y ver su nuca me ponía a tope. Todo hervía dentro de mí. Antes de que se diera cuenta, había puesto un brazo alrededor de su cuello y... así sucedía siempre”. Un tema constante en los interrogatorios era la total mistificación de su propia conducta. “No había nada en Anna Slesers que pudiera interesar a ningún hombre... ¿por qué lo hice?” Cuando le preguntaron por qué había desordenado los departamentos si no pensaba robar nada, no pudo dar una respuesta satisfactoria. “Eso es lo que me gustaría averiguar a mí también”, contestaba. Estaba igual de confuso ante el porqué había dejado a Ida Irga con los pies metidos en los huecos del respaldo de las sillas. “Simplemente se me ocurrió y lo hice”, dijo a modo de explicación. En muchas de sus declaraciones DeSalvo se distanciaba completamente de sí mismo, como si estuviera hablando de otra persona. Claro ejemplo de esto fue el relato de cómo estuvo a punto de asesinar a una joven antes que a Anna Slesers. “Miré al espejo de la habitación y allí estaba yo estrangulando a alguien. Caí de rodillas, me santigüé y recé. ¡Oh, Dios! ¿Qué estoy haciendo? Soy un hombre casado, padre de dos criaturas. ¡Oh, Dios, ayúdame! Era como si no fuera yo... era como si fuera otra persona la que estaba viendo. Me fui de allí asustado”. Cuando hablaba sobre Patricia Bisette, la única víctima que fue hallada cubierta y sin desnudar, decía: “Ella era tan distinta... No quería verla así, desnuda. Me habló como a un hombre y me trató como tal, con mucho respeto. Recuerdo que la cubrí mientras todo sucedía”. Unas veces se mostraba profundamente reacio a discutir los crímenes. Otras estaba totalmente tranquilo e indiferente, como cuando describió lo que hizo tras el asesinato de Joan Craff. “Cené, me lavé, jugué con los niños y vi la televisión”. Al crecer en DeSalvo la confianza en Bottomly, admitió que durante un tiempo había sido un problema. “Esta cosa hirviendo dentro de mí todo el tiempo... sabía que no podía controlarlo”. Explicó que si había decidido confesar fue porque había leído una declaración del Gobernador Peabody que decía que “El Estrangulador de Boston” no sería ejecutado, sino enviado a una institución psiquiátrica para su tratamiento. Su extraordinaria declaración finalizó el 29 de septiembre de 1965 y dio origen a un libro: Confesiones del "Estrangulador de Boston". Las investigaciones policiales habían revelado que había dicho la verdad en todo momento y que conocía detalles que nunca se habían hecho públicos. En aquel momento les quedaban pocas opciones, aparte de creer que aquel hombre que tenían ante sí, era sin duda alguna, “El Estrangulador de Boston”. Al inspeccionar sus archivos, las ironías del caso resultaron evidentes. Tras la gigantesca caza que habían llevado a cabo, el asesino resultó ser alguien que había estado permanentemente en sus archivos, pero pasó desapercibido porque estaba fichado en la categoría de “allanamientos” en lugar de en la de “ofensas sexuales”. El juicio Lee Bailey vio el caso de DeSalvo como un tremendo reto. No quería verlo libre, pero tampoco en la silla eléctrica; creía que lo mejor para él era internarlo en una institución psiquiátrica, en la que los médicos pudieran analizarle y ayudarle. En su opinión, un juicio sería la única forma de establecer jurídicamente que Albert DeSalvo era “El Estrangulador de Boston”. Sólo si esto sucedía, el acusado recibiría el análisis y la atención médica adecuada. Sin embargo, se enfrentaba a una dificultad legal. Los psiquiatras habían declarado que el sujeto en cuestión estaba perturbado cuando cometió los asesinatos, pero según las reglas del nuevo Tribunal Supremo, la acusación no estaba dispuesta a permitir que DeSalvo confesara alegando enajenación mental. En una brillante pirueta legal, Lee Bailey permitió que DeSalvo fuera juzgado por los crímenes de "El Hombre Verde”. Los psiquiatras podrían entonces testificar a favor de su dolencia. Todavía podía ser declarado legalmente perturbado sin tener que ser ejecutado. El caso apenas tenía precedentes en la historia jurídica. La responsabilidad de probar su culpabilidad recaía en la defensa. Como Lee Bailey dijo más tarde: “Nos encontramos ante una situación realmente increíble. Debemos probar su culpabilidad sin proporcionar al Estado una sola prueba legal. Albert DeSalvo tiene que conseguir librarse de la silla eléctrica”. DeSalvo siempre declaró que no comprendía por qué había matado, aunque a veces culpaba a su mujer, a su educación y a sí mismo. Su desconcierto sobre los motivos era un tema constante en las declaraciones. Repetía que quiso testificar para intentar comprender la naturaleza de sus impulsos y poder ser liberado de ellos. Cuando hablaba de los crímenes solía hacerlo en tercera persona, como si sólo hubiera sido un impotente observador, en lugar del asesino. Cuando DeSalvo admitió los crímenes, multitud de hipótesis se evaporaron. Quería profundamente a su madre, aunque sintió que le había fallado al no protegerla de la violencia de su padre, y lejos de ser un solitario era un hombre de familia. Además, según reconoció él mismo, no era precisamente la suya la biografía de un hombre que asesinara por una lascivia frustrada. La diferencia de edad de las víctimas, dato que tenía obsesionados a los psiquiatras, era, según el acusado, una mera coincidencia, tan accidental como las otras conexiones que había entre las víctimas: los hospitales y la música clásica. Había seleccionado a sus víctimas al azar por los nombres que figuraban en los timbres de las puertas. Albert DeSalvo estaba obsesionado por las mujeres; no por las jóvenes, ancianas o chicas guapas, sino por las mujeres en general. Bajo todas sus máscaras entraba en los apartamentos con la intención de mantener algún tipo de contacto sexual con ellas. Sólo en quince ocasiones, en un período de menos de dos años, intentó asesinar. La única vez que falló fue cuando se vio a sí mismo en un espejo y no pudo seguir adelante. Los asesinatos comenzaron poco tiempo después de que “El Medidor”, como le llamaron, fuera puesto en libertad. Esto sucedió en la época en que Irmgard lo rechazó sexualmente, y tenía que probarse ante ella una y otra vez. Según su relato sobre los asesinatos, el gatillo se disparaba siempre cuando la víctima, una mujer, le volvía la espalda. Al hacerlo despertaba en él un sentimiento de odio incontrolable. Aquel odio provenía de sensaciones de rechazo. Se hubiera sorprendido de saber que muchas mujeres albergarían sentimientos de pasión sexual hacia él y se convertirían en sus admiradoras. Admiradora del asesino En el caso de Beverly Samans, uno de los asesinatos más salvajes, contó que sus constantes súplicas de “¡No lo hagas!” le recordaban la forma en que su esposa lo repudiaba. Toda su vida había intentado superarse, hacerse mejor. Tanto en la escuela como en el ejército se identificaba a sí mismo con figuras autoritarias. Se había casado con una mujer de clase social superior, pero fue inútil. Nunca se sintió aceptado. Siempre la había tratado con respeto y ella, decía DeSalvo, “hace que me sienta un don nadie, que sienta complejo de inferioridad”. Los titulares En el fondo, la única característica que compartían todas las víctimas, su respetabilidad de clase media, fue lo que les costó la vida. Desde luego, cuando hablaba de su carrera como “El Medidor”, dejó bien claro que era un hombre mal educado que se las había ingeniado para burlar y timar a jóvenes universitarias, diciendo: “Creen que son mejores que yo. Todas eran jóvenes universitarias, y yo no tuve nada en mi vida, pero he sido más listo que ellas”. El 30 de junio de 1966, Albert DeSalvo asistió a una vista preliminar en el juzgado del Condado de Middlesex, al este de Cambridge, para que se dictaminara su competencia para someterse a juicio por los crímenes de “El Hombre Verde”. Lee Bailey pensaba que el acusado sólo podría recibir la ayuda médica que requería sometiéndose a juicio y consiguiendo un veredicto de no culpabilidad por enajenación mental. Sin embargo, en este caso, los cargos en cuestión eran asalto a mano armada y atentado contra el pudor. Los estrangulamientos podían ser mencionados implícitamente, pero no tendrían relación directa con el caso. Tras el testimonio de los psiquiatras, cuyas opiniones sobre la competencia de DeSalvo estaban divididas, el acusado subió al estrado. Cuando Lee Bailey le preguntó si quería recibir ayuda médica, DeSalvo contestó: “Lo que he pedido siempre es ayuda médica, pero aún no he recibido ninguna”. Posteriormente, el abogado de la acusación pública y ayudante del Fiscal del Distrito del condado de Middlesex, Donald Con, lo interrogó y recalcó su deseo de decir toda la verdad sobre su pasado sin importarle lo que ocurriera. “Sentía que no podía seguir viviendo conmigo mismo. A mi manera quería liberar todo lo que llevaba dentro. Decir la verdad. Sean cuales sean las consecuencias, las aceptaré, porque siempre he querido contar la verdad”. El 10 de julio, el juez que presidía la vista, Horace Cahill, declaró a DeSalvo competente para someterse a juicio. Al día siguiente fue conducido ante el juez George Ponte en el mismo juzgado donde había suplicado su veredicto de no culpabilidad. Fue encarcelado sin fianza en Bridgewater en espera del juicio por los crímenes de “El Hombre Verde”. Seis meses después, el 9 de enero de 1967, comenzó el juicio, en el mismo condado. DeSalvo fue acusado de robo a mano armada y atentado contra el pudor. Su alegato era de no culpabilidad en virtud de la enajenación mental. Como en la vista preliminar, el fiscal era Donald Con. Los testigos de cargo eran cuatro mujeres que habían sido víctimas de “El Hombre Verde». Sus identidades se guardaron en secreto dada la naturaleza íntima de las pruebas involucradas. Reacias y bastante turbadas por la situación, las mujeres contaron a la sala lo que aquel hombre les había hecho. Describieron cómo las ató, violó y humilló a punta de navaja. Los principales peritos de la defensa presentados por Lee Bailey eran dos psiquiatras, el doctor Robert Ros Mezer, de Boston, y James Brusel. Aunque DeSalvo sólo estaba siendo juzgado por las fechorías de “El Hombre Verde”, era su misión sacar a relucir los estrangulamientos como parte de sus antecedentes psiquiátricos. Todo el caso de Lee Bailey dependía de los dos diagnósticos de esquizofrenia. En su opinión, cuando se hablara al jurado sobre los estrangulamientos, no dejarían de considerar a DeSalvo como un enfermo mental, aunque estos crímenes no fueran, directamente, parte del juicio. Para resumir el caso, el fiscal describió al acusado como un astuto criminal que fingía síntomas de enfermedad mental con la esperanza de ser recluido en una institución psiquiátrica, de la que le sería fácil salir en unos cuantos años. En una intervención señaló al jurado y gritó: “¡Es mi deber para con mi esposa, con las de todos ustedes y con cada mujer que pudiera ser víctima de este hombre, tachar su conducta de lo que es: una viciosa conducta de criminal! No dejen que este hombre se burle de ustedes delante de sus narices”. Mapa de los Crimenes Las últimas puntualizaciones de la defensa fueron igualmente apasionadas, al hacer una súplica para que el acusado fuera declarado enajenado mental y poder así enviarle a un hospital psiquiátrico y recibir el tratamiento adecuado. “No sólo por su propio beneficio, sino también para conseguir una mayor comprensión de este tipo de crímenes en el futuro. Este hombre, Albert DeSalvo, es un fenómeno, una oportunidad única para ser estudiada. Nunca hemos tenido tal espécimen en cautividad. Debería ser sujeto de estudio para la Fundación Ford o una institución parecida. Lo que estoy exponiendo con esto no es una defensa, es un imperativo sociológico. Aparte de la moral, la religión, la ética o cualquier otra objeción para la pena de muerte, ejecutar a este hombre es un acto tan desmedido, barbárico e ignorante como lo fue quemar a las brujas de Salem”. En su alegato final, el juez Cornelius Moynihan explicó al jurado que podían declararle culpable, no culpable o no culpable por enajenación mental. El juez Moynihan dijo también a los miembros del jurado que debían borrar de su cabeza todas las referencias a los estrangulamientos, diciéndoles: “No se le juzga por homicidio”. El 18 de enero, el jurado se retiró a deliberar. Estuvieron reunidos durante tres horas y cuarenta y cinco minutos. A las 18:00 horas volvieron con su veredicto: Culpable. Ficha del FBI de De Salvo Cuando se leyó el fallo del jurado, el juez consideró cuidadosamente la sentencia. El abogado explicó que el deseo de DeSalvo era que le encerraran de por vida y que “la sociedad fuera protegida de él”. Albert DeSalvo, “El Estrangulador de Boston”, fue sentenciado a cadena perpetua y devuelto al Hospital Estatal de Bridgewater en espera de que lo enviaran definitivamente a una prisión de máxima seguridad. La Celda Para Lee Bailey, James Brusel y muchos otros interesados en el caso, la decisión fue un tremendo error. A pesar de su nombre, Bridgewater era más una prisión que un hospital, con un inadecuado personal. Lo que hacía concebir pocas esperanzas de que DeSalvo recibiera la atención psiquiátrica que necesitaba. Ante este panorama, a Albert DeSalvo decidió escaparse de la cárcel y, asombrosamente, lo consiguió. No cabía ninguna duda de que su fuga del Hospital Estatal de Bridgewater era un grito de socorro. Había dejado una nota en la celda pidiendo perdón por su fuga y explicando que “se iba porque quiso recibir ayuda y nadie hizo nada por él”. El psiquiatra James Brusel, por primera vez, estaba convencido de que aquel sujeto estaba diciendo la verdad. En su opinión, DeSalvo estaba “simple y honestamente desconcertado de su propia naturaleza violenta y quería ayuda en la búsqueda de explicaciones. Su fuga era una forma de llamar la atención del público sobre su situación”. A pesar de la histeria reinante entre la prensa y la opinión pública tras su escape, Albert DeSalvo se entregó treinta y ocho horas después. Llamó desde una tienda de ropa de la oficina a Lee Bailey, diciendo: “Se acabó. Llévenme de vuelta”. En una improvisada rueda de prensa celebrada tras su arresto, explicó las razones de su fuga. “No molesté a nadie y nunca lo haré. No quise hacer daño a nadie. Lo hice para reclamar la atención pública sobre el caso de un hombre que tiene una enfermedad mental, contrata un abogado y nadie hace nada para ayudarle”. Debido a una errónea manipulación del caso, Albert DeSalvo fue inmediatamente trasladado del Hospital Estatal de Bridgewater a la prisión de máxima seguridad de Walpole, Massachusetts, de donde no había posibilidad de escapar y donde pasaría el resto de sus días. Allí se dedicó a elaborar joyería, pasando sus días en paz. De Salvo con sus creaciones Seis años después, la historia de “El Estrangulador de Boston” acabó tan misteriosamente como había comenzado. El 25 de noviembre de 1973, Albert DeSalvo fue hallado muerto en su celda de la prisión de Walpole. Había sido apuñalado seis veces en el corazón durante una supuesta reyerta en la prisión. Su asesino nunca fue encontrado. Pocos lamentaron la muerte de DeSalvo. Sus compañeros de presidio en la prisión de Walpole cerraron filas y se negaron a revelar la identidad del asesino. Hacía ya mucho tiempo que su mujer había vuelto a Alemania con sus hijos. Para la mayoría de la gente no estaba mal que “El Estrangulador de Boston”, que nunca había sido juzgado por los asesinatos, no saliera de la celda de la prisión. Versiones posteriores afirmarían que DeSalvo no había sido realmente el estrangulador, sino que le habían pagado para que culpara de los crímenes, aunque esta hipótesis jamás tuvo fundamentos suficientes. Otros acusarían a George Nassar, el compañero de celda a quien DeSalvo se había confiado. Funeral de De Salvo Pero los años en los que DeSalvo “estranguló” la vida social de Boston supusieron un giro decisivo en la historia de los asesinos estadounidenses. Antes de los años sesenta, los Estados Unidos habían tenido solamente uno o dos asesinos seriales de ese calibre. Sin embargo, su número comenzó a elevarse a seis en los años sesenta, diecisiete en los setenta y veinticinco entre 1980 y 1984. Luego se disparó exponencialmente, hasta rebasar el millar. Desde este punto de vista, los asesinatos de DeSalvo tomaron un significado claramente sociológico. Como dijo Lee Bailey en el juicio, “Albert DeSalvo debería ser objeto de una investigación subvencionada”. Desafortunadamente para DeSalvo, el consejo de Bailey no fue escuchado. Desafortunadamente para los Estados Unidos, él no iba a ser un ejemplar tan raro en los años venideros. Fuente: http://cmcorpkillers.blogspot.com
-Psicologia del Asesino Serial- El término asesino en serie o serial killer fue acuñado por el criminalista Robert K. Ressler en la década de los setenta, aunque el concepto existe desde principios del siglo XX. Anteriormente se les denominaba asesinos de extraños o asesinos múltiples. Ressler se inspiró en los seriales cinematográficos que veía cuando era niño, para crear una metáfora de los crímenes cometidos por un mismo individuo, con patrones semejantes. Un asesino en serie (o asesino serial) es aquel que mata a tres o más personas, mediando entre los crímenes un lapso determinado, durante el cual el criminal no mata, aunque sí recuerda frecuentemente los asesinatos; este lapso generalmente es de algunos días, aunque a medida que el asesino comete más crímenes, es frecuente que los lapsos se acorten. Algunos investigadores afirman que inclusive con una sola víctima puede detectarse a un asesino en serie potencial, basados en la intencionalidad; se considera que, al detener al criminal, se trunca la secuencia homicida. Las causas de origen de un asesino en serie son multifactoriales. Se ha observado que la mayoría de ellos han sufrido golpes en la cabeza, episodios de violencia o abuso sexual en su infancia. Cuando son niños, frecuentemente padecen enuresis (micciones incontroladas) y además maltratan, torturan y matan animales (insectos, aves, roedores, gatos o perros). También suelen mutilar muñecas, presentar tendencias pirómanas y practicar juegos que concluyen con un supuesto asesinato o una muerte actuada. Gustan de desafiar lo establecido, presentan conductas audaces y delinquen con facilidad. No respetan las leyes ni las jerarquías, aunque a veces, por conveniencia, se apegan a ciertas reglas sociales. Son grandes fingidores, mienten con facilidad y son mitómanos. Por lo general, presentan conductas sexuales atípicas o patológicas (parafilias). Muchos consumen y coleccionan pornografía (libros, revistas y películas). Sus motivaciones al matar incluyen la necesidad de calmar un impulso homicida; el cumplimiento de ciertas fantasías, casi siempre de contenido sexual; el deseo de ejercer poder y dominación sobre las víctimas; perturbaciones o enfermedades mentales que provocan alucinaciones y una profunda distorsión en la percepción de la realidad; y la satisfacción al causar dolor y muerte. Carecen de empatía y cosifican a sus víctimas, a quienes consideran objetos y no sujetos; cosas y no personas. Poseen, en cambio, la denominada empatía utilitaria, encaminada a analizar y manipular a los demás. Casi nunca se arrepienten de sus crímenes e inclusive presumen de los mismos ante los medios de información. Poseen un modus operandi (el modo de actuar, las acciones características al cometer un crimen); una firma o personificación (el rasgo distintivo de sus crímenes, la manera inconsciente en que se atribuyen la autoría del asesinato); y un escenario o staging (montaje con falsas pistas y alteración de la escena del crimen, para despistar a los investigadores); a las incongruencias detectadas en una escena del crimen se les denomina banderas rojas. Esta clase de homicidas utilizan su ingenio para atraer a sus víctimas o desarrollan sofisticados métodos de tormento y ejecución. Se destacan por poseer una inteligencia por encima del promedio, poseen muchos recursos intelectuales y casi siempre son dueños de una fuerte personalidad. Seductores, disfrutan al construir artefactos, habitaciones e inclusive casas completas, que acondicionan como cámaras de tortura. Disfrutan con el dolor y el miedo de sus víctimas, y van perfeccionando sus técnicas. Los asesinos en serie atraviesan por varias fases cada vez que cometen un crimen: 1. Fase áurea. El asesino se refugia en sus fantasías, que casi siempre giran alrededor de muerte, sexualidad y violencia. Su contacto con la realidad se debilita. 2. Fase de pesca. El homicida comienza a acechar a víctimas potenciales. Con frecuencia vaga por las calles, a pie o en un vehículo, seleccionando. 3. Fase de seducción. El criminal atrae a sus víctimas potenciales, se gana su confianza o provoca encuentros fortuitos con ellas. Esto le produce placer. 4. Fase de captura. El asesino ataca. En este punto, puede secuestrar a su víctima. Es también el momento en que ejerce la crueldad: viola, maltrata, amenaza, golpea, tortura, mutila, y si corresponde a su perfil, documenta sus acciones en video o fotografía. 5. Fase del asesinato. El homicida consuma la muerte de la víctima, siempre por medios violentos. Para ello utiliza un método preferido, que varía según el perfil del asesino: estrangular, disparar, desangrar, ahorcar, quemar, asfixiar, ahogar, golpear, envenenar. 6. Fase fetichista. El criminal elige el “trofeo” o “recuerdo” de su acto. Pueden ser las fotografías o videos que haya tomado, o algún objeto relacionado con la víctima. Es también el momento en el cual mutila el cadáver para guardar uno o varios trozos. Muchos aprovechan este momento para violar los cuerpos, descuartizarlos, enterrarlos o tirarlos en algún lugar. 7. Fase depresiva. Algunos investigadores equiparan esta etapa con el relajamiento post coital. Muchos agresores tienen pensamientos suicidas. 8. Fase de meseta. El asesino se tranquiliza, recuerda sus crímenes, contempla los objetos obtenidos, reúne recortes de prensa sobre el suceso, se dedica a escribir cartas, se acerca a los sitios donde ha matado, intenta establecer contacto con familiares de sus víctimas y autoridades policíacas, e inclusive asiste a las exequias. Este periodo de supuesta calma dura hasta que las fantasías y la necesidad de matar retornan. Ciertas clasificaciones dividen a estos criminales en “organizados” y “desorganizados”: 1. Organizados: - Tienen un coeficiente intelectual normal o alto. - Llevan una vida social activa. - Provienen o pertenecen a la clase social media o alta. - Pueden ser casados o tener una pareja estable. - Poseen un vehículo propio, en el que se trasladan para cometer los crímenes. - Tienen un trabajo estable y gozan de cierta solvencia económica. - Planean sus crímenes con antelación. - Con frecuencia, conocen a su víctima. - Portan un “kit de asesinato”, con los instrumentos que utilizarán para cometer el crimen (cuerdas, linterna, armas de fuego o armas blancas, esposas, etc.) - Acostumbran violar y torturar antes de matar a su víctima. - Son cuidadosos; eliminan las pruebas o tratan de no dejar indicios sobre su identidad. 2. Desorganizados: - Tienen un bajo coeficiente intelectual. - Llevan una vida social mediocre. - Provienen o pertenecen a la clase social media-baja o baja. - Por lo general son solteros. - No eligen el escenario del crimen y cometen los asesinatos en el sitio donde encuentran a la víctima. - Improvisan sus actos. - No portan armas y con frecuencia utilizan objetos que se encuentran en el lugar del crimen. - No conocen a las víctimas. - Se trasladan a pie o utilizan el transporte público; y si utilizan un vehículo, es prestado, robado o se encuentra en malas condiciones. - Matan a su víctima, a veces con crueldad, pero no la violan mientras vive, ni la torturan. - Dejan pruebas de su identidad en el lugar (ropa, documentos, huellas digitales, cabellos, restos de fibras, sangre, semen, saliva, orina, excremento, etc.) La relación de los asesinos en serie con los restos de sus víctimas es muy simbólica: algunos son necrófilos (mantienen contacto sexual con el cadáver o con trozos de él); necrófagos (comen pedazos del cuerpo, a veces por varios días); necrómanos (guardan partes como recuerdo); o necrógrafos (le toman fotografías a los restos). Unos más visitan los lugares donde han sepultado o abandonado los cadáveres, e inclusive llegan a desenterrarlos. La mayoría de los asesinos son extremadamente fetichistas: guardan “trofeos” o “recuerdos” físicos de sus crímenes (fotografías, prendas de vestir, joyas, credenciales o inclusive miembros de las víctimas), que los ayudan a revivir sus acciones y sirven como parte de una colección, cuyo significado es claro únicamente para ellos. Otros también recortan y guardan notas aparecidas en periódicos y revistas, e inclusive graban noticiarios que informan sobre sus crímenes. El mayor porcentaje de asesinos seriales son hombres, caucásicos, de entre veinte y sesenta años de edad; hay muy pocos casos de asesinas en serie. Casi siempre matan dentro de su grupo racial y sus víctimas tienen semejanzas entre sí (de sexo, apariencia, ocupación, nacionalidad, edad, clase social, etc.). También suelen limitarse a un área geográfica determinada, cerca de sus lugares de trabajo o vivienda. Pueden llevar una vida aparentemente normal, lo que se conoce como máscara de cordura. Muchas veces escriben cartas a la policía, a los medios de información masiva o a las familias de sus víctimas. Necesitan ser reconocidos y gustan de la publicidad y la difusión que se le brinda a sus acciones. Algunos de ellos regresan al lugar de sus crímenes o intentan colaborar con las investigaciones de sus casos. Otros acuden a los funerales o sepelios de sus víctimas. CASOS EMBLEMÁTICOS “Jack el Destripador” 1888, Londres (Inglaterra): “Jack el Destripador” asesina a 6 prostitutas en el barrio de Whitechapel. Estrangula, degüella y mutila a sus víctimas, extrayendo los órganos internos y amputando partes del rostro de muchas de ellas. Los cuerpos son encontrados en habitaciones o en la calle. Se cree que mata a 11 mujeres, aunque solamente 5 son aceptadas por la versión oficial: Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. El asesino escribe varias cartas a la policía y les envía pedazos de los cuerpos de sus víctimas. Existe más de un centenar de hipótesis sobre la probable identidad del asesino, quien nunca es capturado. H.H. Holmes 1893, Chicago, Illinois (Estados Unidos): H.H. Holmes levanta “Holmes Castle” o “El Castillo del Terror”, un hotel con pasadizos secretos, mirillas, trampas, habitaciones ocultas, calabozos subterráneos, una cámara de gas y un horno crematorio. Holmes construye además un cuarto de torturas. Durante 3 años, junto con su cómplice Benjamin Pitezel, tortura y asesina a varios huéspedes y a mujeres que contrata para laborar allí; luego disuelve sus cadáveres en ácido o los incinera. También mata a su cómplice y a los hijos de este. Algunos esqueletos los vende. Asesina a más de 200 personas antes de ser detenido. Es juzgado y ahorcado a los 35 años de edad. Henri Désiré Landrú “El Barba Azul de París” 1914-1918, París (Francia): Henri Désiré Landrú “El Barba Azul de París”, publica anuncios en los periódicos con fines matrimoniales. Contacta a varias mujeres, con quienes se relaciona amorosamente e inclusive llega a casarse con varias. Después las asesina y descuartiza, incinerando los restos en un horno que ha colocado en el sótano de su casa de campo, Villa Ermitage. Se apropia además de su dinero y pertenencias. Mata al hijo de una de ellas, cuyo cadáver también quema. Asesina a casi 300 mujeres. Simultáneamente, mantiene un matrimonio estable con su primera esposa y es un padre amoroso. Es descubierto y arrestado. Se le juzga y sentencia a muerte. Landrú es guillotinado en 1922, en la cárcel de Versalles. Albert Fish “El Vampiro de Brooklyn” 1928, Nueva York (Estados Unidos): Albert Fish “El Vampiro de Brooklyn” secuestra a la niña Grace Budd, a quien tortura en su casa de campo y después asesina. Después se come su cadáver a lo largo de 9 días. Escribe cartas a la madre de la víctima narrando cómo la torturó, asesinó y devoró. Mata a otros 3 niños. Es detenido y juzgado; sentenciado a muerte, se le ejecuta en la silla eléctrica en 1936. Marcel Petiot “El Doctor Satán” 1944, París (Francia): Marcel Petiot “El Doctor Satán”, un médico francés, aprovecha el caos producido por la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial para engañar a los judíos que desean huir a Argentina, atrayéndolos a su casa para secuestrarlos. Una vez allí, Petiot los tortura y asesina, robando sus pertenencias. Incinera los cadáveres en un horno crematorio y después los arroja a un pozo con cal. Detectado por la Gestapo, es detenido y torturado; luego lo liberan. Es detenido nuevamente, esta vez por la policía francesa, a quienes les asegura que los cadáveres que los agentes encuentran en su casa son de alemanes y colaboracionistas, muertos a manos de la Resistencia francesa. Otra vez lo dejan libre y huye en bicicleta. Lo detienen por tercera vez al comprobar que los cadáveres no son de alemanes. Mata a 63 personas, aunque solamente se le juzga por 24 crímenes. Es condenado a muerte y guillotinado en 1946. David Parker Ray “El Amo del Juguetero” 1960-1999, Truth or Consequences, Nuevo México (Estados Unidos): David Parker Ray “El Amo del Juguetero”, compra una caravana en la cual se establece. Junto a ella, en un carro anexo de metal, construye “La Caja de Juguetes”, una cámara de torturas sexuales donde mantiene prisioneras a sus víctimas para martirizarlas a lo largo de semanas. También las viola, mutila y finalmente las asesina, filmando todo el proceso. Diseña varios artefactos especiales para causar más dolor. Su cómplice y amante, Cindy Lea Hendy, le consigue nuevas víctimas, hasta que una de ellas escapa y lo denuncia. Detenido y juzgado, es condenado a 224 años de prisión y muere en la cárcel de un infarto. Albert DeSalvo “El Estrangulador de Boston” 1962-1964, Boston, Massachusetts (Estados Unidos): Albert DeSalvo “El Estrangulador de Boston” viola y estrangula a 13 mujeres en sus domicilios, haciéndose pasar por un técnico en reparaciones. Es detenido y juzgado por ataques sexuales, aunque no por los asesinatos. Es sentenciado a prisión perpetua. Ed Kemper “El Cazador de Cabezas” 1964-1973, Santa Cruz, California (Estados Unidos): Ed Kemper “El Cazador de Cabezas” asesina a 10 personas. Comienza con sus abuelos, a los que mata cuando apenas tiene 15 años de edad. Tras ser dado de alta de una institución psiquiátrica, se dedica a capturar chicas autoestopistas, a las que viola, acuchilla, acribilla y decapita. Conserva las cabezas en su recámara y mantiene sexo con los cadáveres. Les amputa las manos para evitar que sean identificadas. Termina su carrera criminal asesinando y decapitando a su madre, tras lo cual viola su cadáver y utiliza la cabeza para tirar al blanco. Luego mata a una amiga de su progenitora. Kemper se entrega a la policía y confiesa los asesinatos; es recluido de por vida en prisión. “El Asesino del Zodíaco” 1968-1969, California (Estados Unidos): “El Asesino del Zodíaco” ataca en varias ciudades, matando a jóvenes parejas en sitios descampados. También asesina a un taxista. 5 personas mueren y otras quedan heridas o incapacitadas. Aunque se emprende una cacería humana que dura varios años, nunca es identificado. Docenas de sospechosos son detenidos, pero a ninguno puede demostrársele responsabilidad en los crímenes. El asesino envía cartas y criptogramas a la policía y los medios de información, realiza llamadas telefónicas y manda pistas en sobres. Muchas personas son señaladas como sospechosos, pero el caso queda sin resolver. Dean Corll “Candy Man” 1970-1973, Houston, Texas (Estados Unidos): Dean Corll “Candy Man”, dueño de una dulcería, atrae a niños y adolescentes con la promesa de regalarles dulces o dinero. Luego los encierra en un cuarto de torturas, donde les arranca trozos de carne, los viola y finalmente los mata. Uno de sus cómplices, Elmer Wayne Henley, le consigue víctimas a cambio de 200 dólares. Mata a 28 menores de edad y envuelve sus cadáveres en plástico, amarrándolos como si fueran caramelos gigantes, antes de enterrarlos en su cobertizo. Durante una borrachera, Corll muere a causa de un disparo de Henley. Manuel Delgado Villegas “El Arropiero” 1971, Madrid (España): Manuel Delgado Villegas “El Arropiero”, asesina a 48 personas en España, Francia e Italia. La mayoría son mujeres, a quienes viola y estrangula. Tras su detención, es internado en un hospital psiquiátrico. Es liberado en 1998 y muere poco después. Ted Bundy “El Asesino de Estudiantes” 1974-1977 (Estados Unidos): Ted Bundy “El Asesino de Estudiantes”, un prometedor estudiante de Derecho, asesina a 36 mujeres que cursan estudios en diferentes universidades, a quienes previamente golpea de manera frenética, para después violarlas e introducirles objetos en la vagina, como tubos de acero. Es arrestado y se fuga de prisión en dos ocasiones. Tras su tercera detención, es juzgado y se defiende a sí mismo. Se le declara culpable y es sentenciado a muerte. Bundy es electrocutado en 1989. Dennis L. Rader “El Estrangulador BTK” 1974-1991, Wichita, Kansas (Estados Unidos): Dennis L. Rader “El Estrangulador BTK” (letras correspondientes a “Blind it, Torture it, Kill it”, “Atarlos, Torturarlos y Matarlos”), ata, tortura y mata a toda la familia Otero y a varios miembros de otras familias, en cuyas casas se introduce subrepticiamente. En sus días de asesino, Rader trabaja como policía y lleva una vida familiar ejemplar, con su esposa y una hija. Es además diacono de la iglesia luterana. La policía logra detenerlo gracias a un diskette que les envía. Es condenado a prisión perpetua por el asesinato de 10 personas. David Berkowitz “El Hijo de Sam” 1976-1977, Nueva York (Estados Unidos): David Berkowitz “El Hijo de Sam” se dedica a dispararle a las parejas que encuentra en el interior de automóviles estacionados. Mata a 6 personas e incapacita a 7 más. Envía cartas a los periódicos y los medios dan amplia cobertura a sus crímenes, lo cual lo estimula para seguir matando. Es detenido a causa de una multa de tráfico. Tras ser interrogado, asegura que el perro de un vecino llamado Sam Carr le dio órdenes de matar, pues está poseído por un demonio; con el tiempo, confiesa que esta versión es un invento. Se cree que Berkowitz forma parte de un grupo de satanistas, pero nunca es comprobado. Es juzgado y sentenciado a 365 años de prisión. Años después, emprende una campaña para que los asesinos no puedan beneficiarse económicamente al vender sus historias o su imagen, lo que origina la denominada “Ley Berkowitz” o “Ley del Hijo de Sam”. John Wayne Gacy “El Payaso Asesino” 1977 a 1978, Chicago, Illinois (Estados Unidos): John Wayne Gacy “El Payaso Asesino”, un obeso contratista exitoso cercano al mundo de la política, secuestra, viola y asesina a 33 adolescentes varones, cuyos cadáveres entierra bajo el sótano de su casa. En su tiempo libre, se disfraza como un personaje llamado “Pogo el Payaso” y anima fiestas infantiles. Cuando el hedor en su casa es insoportable, la policía investiga, presiona a Gacy y este se derrumba, confesando. Es juzgado y condenado a muerte en 1980. Pasa 14 años en prisión, pintando y concediendo entrevistas, antes de ser ejecutado en 1994. Su historia inspira la novela Eso de Stephen King y la película del mismo nombre. Andrei Chikatilo “El Carnicero de Rostov” 1978-1990, Rostov (Unión Soviética): Andrei Chikatilo “El Carnicero de Rostov”, esposo modelo, catedrático y miembro del Partido Comunista, viola, tortura, mutila y asesina a 53 niños, a quienes acecha y captura en las estaciones de trenes. Les saca los ojos mientras aún viven y les destroza el vientre a cuchilladas. A otros les arranca los testículos a mordiscos. Devora parte de los cuerpos. Tras su arresto, se le coloca en una jaula para juzgarlo. Es sentenciado a muerte y ejecutado con un disparo en la nuca. Dennis Nilsen “El Estrangulador de Muswell Hill” 1978 a 1983, Londres (Inglaterra): Dennis Nilsen “El Estrangulador de Muswell Hill” secuestra, asesina, viola, descuartiza y lanza por la cañería a 16 hombres, a quienes conoce en pubs frecuentados por homosexuales. La policía lo detiene y él confiesa todo enseguida. Es juzgado y condenado a prisión perpetua, convirtiéndose en uno de los asesinos en serie más famosos de Inglaterra. Jeffrey Dahmer “El Carnicero de Milwaukee” 1978-1991, Milwaukee, Wisconsin (Estados Unidos): Jeffrey Dahmer “El Carnicero de Milwaukee” asesina a 17 hombres, tras abordarlos en bares e invitarlos a su casa para sostener relaciones sexuales con ellos. A varios les trepana el cráneo y les inyecta agua hirviendo en el cerebro, tratando de convertirlos en zombies. Conserva sus cadáveres varios días y los viola; luego devora partes de los cuerpos, antes de deshacerlos en barriles de ácido. También guarda esqueletos y trozos de los cuerpos, que empaqueta en su refrigerador. Es detenido y sentenciado a 937 años de prisión. Es asesinado en la cárcel a manos de otro prisionero. Robert Hansen “El Cazador de Humanos” 1980-1983, Anchorage (Alaska): Robert Hansen “El Cazador de Humanos”, un inmigrante estadounidense, secuestra y viola a 21 mujeres, a quienes luego lleva al bosque cercano a su casa para obligarlas a escapar mientras él las persigue, dándoles caza. Una vez que las alcanza, les dispara con su escopeta y entierra los cadáveres. Es detenido cuando una de sus víctimas consigue llegar a una carretera cercana y pedir ayuda. Se le sentencia a 461 años de prisión. John Joseph Joubert 1982, Maine, Nebraska (Estados Unidos): John Joseph Joubert mata a varios adolescentes golpeándolos, abusando sexualmente de ellos y abandonando sus cuerpos desnudos en lugares descampados. Es arrestado en la base militar donde labora. Condenado a muerte, es electrocutado en 1996. Robert Berdella “El Carnicero de Kansas” 1984, Kansas (Estados Unidos): Robert Berdella “El Carnicero de Kansas” mata a 6 jóvenes. Los desmiembra vivos, los eviscera, les inyecta líquido destapacaños. Descuartiza los cuerpos y los arroja a la basura. Tras su detención, la policía encuentra su colección de instrumentos de tortura, cientos de fotografías de sus crímenes y varias cintas donde graba las sesiones de tormento. Es sentenciado a prisión perpetua y muere en la cárcel, a consecuencia de un infarto, en 1992. Richard Ramírez “El Merodeador Nocturno” 1984-1985, Los Ángeles, California (Estados Unidos): Richard Ramírez “El Merodeador Nocturno”, tomando su nombre de la cancion de AC / DC, entra a las casas forzando puertas y ventanas, y viola a las mujeres, la mayoría de ellas ancianas, antes de matarlas. Asesina a 14 personas. Es arrestado tras una cacería humana y sentenciado a muerte. Contrae matrimonio en prisión. Aileen Wuornos “La Mujer Araña” 1989-1990, Palm Harbor, Florida (Estados Unidos): Aileen Wuornos “La Mujer Araña”, una prostituta con tendencias lésbicas, asesina a sus clientes dándoles 6 balazos en el interior de sus automóviles o hincándolos a un lado de los vehículos, dejando además un preservativo en el asiento trasero de los vehículos como firma. Mata a 7 antes de ser detenida. Es sentenciada a muerte y se le ejecuta por medio de una inyección letal en 2002. Keith Jesperson “El Asesino de la Carita Feliz” 1990-1995 (Estados Unidos): Keith Jesperson “El Asesino de la Carita Feliz” es un canadiense fanático de las motocicletas, quien conduce un tráiler con el cual recoge a prostitutas o jóvenes autoestopistas, a quienes después viola y estrangula, abandonando sus cadáveres en los bosques circundantes. Jesperson deja varias pistas de manera intencional, y además rubrica sus crímenes y las cartas que envía a la policía con una carita sonriente. Mata a 8 mujeres antes de ser detenido y condenado a 3 cadenas perpetuas; él se atribuye 166 muertes. Desde la cárcel, mantiene correspondencia utilizando papel y sobres con su membrete personal: un tráiler con la cabina roja, en cuyo contenedor hay dibujada una carita sonriente. Ronald Janssen “El Monstruo de Lovaina” 1990-2010, Lovaina (Bélgica): Ronald Janssen “El Monstruo de Lovaina”, golpea, viola y asesina a 15 mujeres a lo largo de 20 años. Divorciado y con hijos, lleva una vida social normal, tiene un amplio círculo de amistades y se desempeña como un respetado catedrático. Es detenido cuando asesina a una pareja de novios, vecinos suyos. Durante la investigación subsecuente, se determina que es el autor de todos los crímenes sin resolver ocurridos en Bélgica durante dos décadas. Luis Alfredo Garavito “La Bestia de Génova” 1992-1998 (Colombia): Luis Alfredo Garavito “La Bestia de Génova”, se dedica a secuestrar niños, a los que después viola y asesina. Mata a 172 menores de edad. Es capturado cuando intenta secuestrar a una niña. Tras ser juzgado, es sentenciado a 1,000 años de prisión, pero a causa de múltiples apelaciones esta sentencia queda reducida a 60 años. Futoshi Matsunaga y Junko Ogata 1996-1998, Fukuoka (Japón): Futoshi Matsunaga y Junko Ogata, su esposa, torturan y asesinan a 7 personas, incluyendo a 2 niños. Son arrestados y sentenciados a muerte. Se les ahorca en 2005. Huang Yong 2001-2003, Henan (China): Huang Yong, un joven que contacta a adolescentes en tiendas de juegos de video, invita a sus víctimas a su domicilio, donde las droga para abusar sexualmente de ellas y después estrangularlas. Mata a 17 personas. Tras su arresto, declara que desde niño quiso convertirse en un asesino en serie. Es sentenciado a muerte y fusilado en prisión. William Holbert “Wild Bill” 2006-2007 (Panamá): William Holbert “Wild Bill”, un inmigrante estadounidense, mata a 7 personas, a quienes despoja de sus propiedades. Es ayudado por su amante, Laura Michelle Reese. Entierra los cuerpos en su hostal, a la orilla de un río. Tras ser descubierto, huye a Nicaragua, donde es arrestado y extraditado. Videos Relacionados.. Y de yapa, mi preferida. Erzebeth de Bathory: "La Condesa Sangrienta" Hambruna y peste reinaban en la Europa del siglo XVI. El peligro turco era omnipresente y Hungría era un granero que podían saquear a placer. Los campesinos no podían ir a trabajar las tierras sin armarse de una espada y teniendo un caballo ensillado para huir en caso de necesidad. La guerra se enseñoreaba en el Viejo Continente. Durante una derrota húngara, el sultán otomano Solaimán tuvo su diván bajo una tienda roja donde 2000 cabezas decapitadas servían de trofeos; había cabezas de obispos, de ricos y aristócratas, pero la del rey faltaba... La encontraron un poco más tarde en una ciénaga. La brujería campaba a sus anchas. Hija del temor y de la miseria, encontraba en ese caos las fuerzas necesarias para engrandecerse, para prosperar y extender los monstruosos tentáculos de la superstición y de la locura. Erzebeth de Bathory (o Elizabeth de Bathory) nació de un matrimonio consanguíneo: su madre Anna Bathory, hermana del rey Istvan I de Polonia, casó en terceras nupcias con su primo el barón György Bathory de Ecsed, y tuvieron siete hijos: cuatro fueron abortados y dos hijas más, Sofía y Klara, murieron a manos de George Dozsa, un campesino rebelde que se dedicó a tomar los castillos de los nobles húngaros y a asesinarlos a todos. Erzebeth se salvó milagrosamente cuando el bandolero atacó el castillo de su familia. Cuando capturaron a Dozsa, lo condenaron a sentarse en un Trono de Hierro que luego encendieron y pusieron al rojo vivo. Su cráneo estalló y su cerebro se derramó por sus oídos. Obligaron a sus cómplices a comer su carne asada; luego los destriparon vivos y arrojaron sus entrañas a los perros. Tras reducirlo a cenizas, arrojaron el polvo de Dozsa a los vientos. La pequeña Erzebeth de Bathory presenció todo: las torturas, las ejecuciones, la disposición de los cadáveres. Esta experiencia la marcaría para siempre. monumento a George Dozsa Entre los familiares de Erzebeth se contaban personajes poderosos: un cardenal, varios príncipes y su primo Zsigmond de Bathory, quien fue Gran Príncipe de Transilvania mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo. Otro fue Esteban de Bathory. Erzebeth pasó su infancia en la propiedad de los Ecsed (el Castillo de Čahtice). Esteban de Bathory Se dice que a los cuatro o cinco años de edad, Erzebeth sufrió de violentos ataques, quizás causados por la epilepsia o alguna otra enfermedad neurológica; en todo caso, remitieron cuando aún era pequeña. A los once años fue prometida al conde Franz Nádasdy, quien le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir en el castillo de los Nádasdy para que fuera conociendo a su nueva familia. Nunca hizo buenas migas con su suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Bathory hacía valer el rango superior de su apellido con una frecuencia que la enojaba. Blason de los Bathory Blason de los Nádasdy A diferencia de la mayoría de mujeres (y hombres) de su tiempo, Erzebeth había recibido una buena educación y su cultura sobrepasaba a la de la mayoría de los hombres de entonces. Era excepcional; su amigo Andrei de Kereshtur, en sus Crónicas, relata: "Hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros no sabían ni deletrear ni escribir (...) hasta el Príncipe de Transilvania era prácticamente analfabeto". A los quince años, en 1575, casó con Franz Nádasdy, que entonces contaba veintiséis años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el castillo de Vranov nad Toplou; incluso se invitó al emperador Maximiliano II, que no pudo acudir. Fue Franz quien adoptó el apellido de soltera de su esposa, mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al castillo de Čahtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la casa. El joven conde no pasaría mucho tiempo por allí: la mayor parte del tiempo estaría combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona, para merecer el apodo de "Caballero Negro de Hungría". Tras su noche de bodas, Franz temía levantarse del lecho de su joven esposa. Afuera de la alcoba, envuelta en su capullo de dulce canción, estaban el rey Matthias, el príncipe Rudolf, sus soldados, Ursula su madre y el resto de quienes por arte de magia él había dejado atrás durante varias horas. Sabía, no obstante, que tarde o temprano debía reunirse con ellos. Se incorporó en la cama. “Debemos regresar al mundo vestido”, le dijo a su esposa. Esto le dio a Erzebeth una idea para poner a prueba los límites de la obediencia. Le dijo a Franz que quizás el regreso pudiera ser menos desagradable si el mundo vestido se desvestía. Podían pedir a todos los que les debían obediencia a ellos que se quitaran la ropa. Franz rió. Era una idea espléndida. Además, desarmaría a todos los hombres que llevaban armas pesadas, y que tanto le preocupaban. Se dieron perfecta cuenta de que habría que exceptuar de esta orden a Ursula, al rey, a los pastores luteranos y a los monjes católicos. Erzebeth despidió a sus doncellas cuando acudieron a vestirla, y Franz hizo lo mismo con sus sirvientes. Cuando salieron de la cámara nupcial, los recién casados eran como Adán y Eva en el Paraíso. Todos bajaron los ojos de vergüenza. De pie junto a la puerta, tomados de la mano, primero Franz, y luego Erzebeth, anunciaron la orden del día. La orden viajó de boca en boca. “En nombre del Paraíso de Dios, que fue construido con toda inocencia, y en honor de la exitosa consumación de la boda de Franz Nadazdy y Erzebeth de Bathory, se decreta que todos quienes están bajo el techo del castillo, con excepción del rey Matthias, el príncipe Rudolf, Ursula Nadazdy y los clérigos, andarán desnudos durante todo un día”. Los historiadores húngaros en general no se han ocupado de este raro día en su historia, pero hay quienes alegan que ese día los habitantes del castillo se envenenaron con el cornezuelo de la harina de centeno. En Hungría hubo estallidos periódicos de esta calamidad, que causaba alucinaciones y comportamiento extraño. Resulta divertido observar que el 10 de mayo haya pasado a la historia folklórica sin mayor referencia en los pergaminos de las crónicas. Franz y Erzebeth apenas se veían debido a las actividades guerreras del primero. Existe registro epistolar de cómo Franz y Erzebeth intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes, algo normal entre los nobles de la época. Las posesiones de esta pareja de nobles húngaros eran enormes, y se requería además un férreo control sobre la población local, de origen húngaro, rumano y eslovaco. En 1576, poco después que Erzebeth cumpliera dieciséis años, murió Maximilian II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, luego de un reinado de doce años, y fue sucedido por su hijo, Rudolf II (1576-1612). Ese mismo año, Ursula Kaniszayy Nadazdy falleció de repente y su desaparición fue lamentada por toda la cristiandad. Algunos, en secreto, también lloraban de dolor por la ascensión al trono del “Loco de Praga”. Rudolf II fue emperador durante la mayor parte de la vida de Erzebeth de Bathory. Lo sobrevivió sólo por un año. Poco tiempo después de la muerte de Ursula Nadazdy, la ofensiva turca se inició en serio. Franz Nadazdy estuvo ausente un año entero. Tras dar a luz a su hija Anna Bathory, Erzebeth apenas podía darse abasto con la incesante actividad que debía desplegar. Un tropel de visitantes acudió a Sarvar para conocer a la nueva ama. Llegaban desde todos los confines de Hungría y Transilvania, trayendo obsequios y relatos, tratando de actuar con gracia y hacerse memorables para la muchacha que era más rica que el rey. Le llevaban aves increíbles, pavos reales y faisanes, especias raras y fruta de la Nueva España, vendidas por los italianos en los mercados de Transilvania, cristales hechos en Venecia por artesanos que soplaban el vidrio tan delgado como telaraña, tazas de oro hechas por artífices alemanes, telas tejidas por hilanderos flamencos y misales escritos a mano por los monjes, que ilustraban las primeras letras con tintas extrañas. Castillo de Cahtice Su primo Stephen Bathory le regaló un animal extraño y maravilloso traído por marineros españoles de la Nueva España. Era un felino entrenado desde cachorro que, sin embargo, conservaba muchos instintos peligrosos. Se trataba de un jaguar, adorado como un dios en muchas partes de Nueva España. Le dio el nombre de Nieve Nocturna porque le recordó a la nieve brillando bajo la luz de la luna. Ella misma lo alimentaba con carne cruda. Algunas noches dormía desnuda al lado de la jaula de Nieve Nocturna. Poco después, el jaguar ya salía de su jaula e incluso dormía con ella en su cama. En 1583 llegó al castillo el famoso filósofo Johannes Kepler, amigo de la infancia de Erzebeth. Permaneció allí varios días, intentando averiguar si el protestantismo se había apoderado de la Casa Bathory o el catolicismo aún tenía esperanzas. Sostuvo largas e interesantes conversaciones con Erzebeth, rememoraron los días de antaño y hablaron como buenos amigos. No fue hasta 1585, diez años después de su matrimonio, que la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo, Pál. Es de esa época que data su único retrato, hoy desaparecido. La Locura de Erzebeth Un día, Erzebeth descubrió que la edad la había convertido en una mujer madura. Se obsesionó con el proyecto de conservar su juventud. En su biografía de la Condesa, el escritor Andrei Codrescu describe magistralmente el instante en el cual Erzebeth destruyó todos los espejos de su castillo y cometió el crimen que finalmente iniciaría su caída: “El último día del siglo XVI, la condesa Erzebeth de Bathory de Hungría, deprimida por el paso irremediable del tiempo, airada por la traición de la carne, y entristecida más allá de todo consuelo por la pérdida de su juventud, ordenó que sus doncellas rompieran todos los espejos de su mansión sobre una colina de Budapest. Las atemorizadas muchachas bajaron los pesados marcos de las paredes y los sacaron a la intemperie. Algunas lloraban sin saber por qué, sospechando que los caprichos de su ama acababan de dar un vuelco más sombrío que de costumbre. Cuando llegaron al centro del patio, apoyaron con ternura los espejos sobre la nieve. El cielo plomizo se reflejaba, tenebroso, en los cristales. No obstante, parecía inclusive, que hasta el cielo los rehuía, dejando la pulida superficie en la oscuridad. Desde su posición elevada en el ventanal, Erzebeth hizo una seña para que comenzaran. Al observar a su multitud de mujeres vestidas de negro rompiendo los espejos con palas bajo la nieve que seguía cayendo, Erzebeth sintió una fría llama en el interior de su cuerpo. Parecían cuervos, esas mujeres, atareadas enterrando la vanidad de su carne, Cuando todos los fragmentos sucumbieron bajo una fresca capa de nieve, ella juró erigir un monumento en ese sitio, algo poderoso y frío, en conmemoración del fin de su belleza temporal. Esa noche, Erzebeth escogió con el mayor de los cuidados su atuendo negro para la Misa del Gallo. En la iglesia de Santa María, en Budapest, Ilona Harszy, que acababa de cumplir los quince años, cantó con una voz tan hermosa que hizo llorar a los monjes agustinos. Los aristócratas húngaros que asistían al servicio religioso cubrieron de elogios a la pálida niña. Algunos desnudaron sus brazos y su cuello de alhajas, y se las ofrecieron a la iglesia en señal de gratitud. Ilona se erguía, con toda modestia, en medio de esta tormenta de afecto, la cabeza inclinada, agradeciendo en su interior a la Virgen Santa por la inspiración que había hecho que su voz se elevara a alturas angelicales. El suelo frente a la iglesia se cubrió con la seda de nobles abrigos, tendidos para que Ilona no tuviera que pisar la nieve. Su manera de cantar hizo que el barón Eszterhazy escribiera a los padres de la muchacha: ‘Su voz pura era una de las mejores de Europa, mejor de las que he oído en los teatros de ópera de Italia’. Los monjes agustinos, que vivían enfrente de la iglesia de Santa María, cosieron una túnica para Ilona. El abad, Teronius, les recomendó que cosieran la túnica con pureza, llenos de gratitud por la angelical Ilona Harszy, cuya voz le fue enviada del cielo. Dos horas después de la sorprendente actuación de Ilona, Erzebeth envió a su carruaje a buscarle para una actuación privada. Ilona subió al carruaje, aún ataviada de blanco, los hombros cubiertos por una capa de armiño regalada por un noble. Erzebeth de Bathory recibió a la cantante en el salón rosa, una habitación artesonada con madera de palo de rosa y cubierta de alfombras orientales. Cerca de las llamas la Condesa reposaba en un diván turco, vestida sólo con una túnica negra de seda. En la mano sostenía la boquilla de oro de un narguile turco, en el que ardía una bola de dorado hachís. Erzebeth le ordenó que cantara, pero el miedo atenazó a la chiquilla. La Condesa se levantó del diván, la abofeteó, y luego le arañó las mejillas. Sus doncellas le quitaron el vestido a la chica. Después la Condesa se quitó con ferocidad su propia túnica y quedó desnuda. Sus senos abundantes, sus caderas opulentas y la piel floja de su abdomen se enfrentaron con desafío a la figura insustancial erguida ante ella. Poniendo la mano bajo la barbilla de la muchacha, le levantó la cara con energía. -¡Contempla a una mujer! -exclamó. La Condesa mordió a la muchacha, sacando sangre. Acarició el cuello de Ilona, apretándolo después. La muchacha se desmayó. Cubriendo su desnudez, arrastró a la niña inconsciente al exterior, seguida de sus doncellas. El frío era fuerte. Temblando, las mujeres subieron a la cantante sobre el montículo bajo el cual estaban enterrados los espejos de Erzebeth. La Condesa mantenía a la muchacha, siempre inconsciente, cerca de su cuerpo, sintiendo cómo el calor la iba abandonando y entrando en ella. Su mejor doncella, Darvulia, trajo un cubo de agua desde la casa. Las doncellas mantuvieron a Ilona erguida, mientras Erzebeth arrojaba agua sobre la pálida forma. El agua se hizo hielo de inmediato y la muchacha se congeló en el acto. Las mujeres se quedaron contemplando durante un momento a la estatua de carne. Una lámina de hielo, afilada como una astilla de cristal veneciano, se curvaba hacia adelante entre las piernas de la muchacha. Sobre esta lámina, su pubis brillaba. El ombligo también se había llenado de cristales de hielo, como un racimo centelleante de pequeñas joyas. -Belleza -dijo con frialdad Erzebeth- ¡Con cuánta facilidad te aferráis a los débiles!" Después de la desaparición de la cantane Ilona Harszy el fin de año de 1599, los rumores de los actos malvados de Erzebeth de Bathory se tornaron más alarmantes. Ponikenuz y Megyery predicaban contra ella en las iglesias, llamándola bruja y exigiendo que se la quemara en la hoguera. Ponikenuz escribió tanto al rey Matthias como al emperador Rudolf pidiendo una investigación. El rey Matthias, que amaba a Erzebeth, convocó a su primer ministro, el palatino Thurzo, y le ordenó que se encargara del asunto. Thurzo se preocupó mucho. No estaba tan afligido por Erzebeth, sino por el apellido Bathory y por la suerte de su gran fortuna, que corría peligro de caer en manos del rey, en caso de que fuera condenada. El declive comenzó en 1604, poco después de la muerte de su marido. Una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario tirón de pelos mientras la estaba peinando. Al principio tuvo mucha suerte: la condesa reaccionó reventándole la nariz de un fuerte bofetón (cuando lo normal entre la nobleza de la época habría sido sacarla al patio para recibir cien bastonazos). Pero cuando la sangre salpicó la piel de Erzebeth, a ésta le pareció que allá donde había caído desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. La Condesa, fascinada, pensó que había encontrado la solución a la vejez, y siempre podría conservarse bella y joven. Con la ayuda de sus sirvientes, desnudaron a la muchacha, le hicieron un profundo corte en el cuello y llenaron un barreño con su sangre. Erzebeth se bañó en la sangre, o al menos se embadurnó con ella todo el cuerpo y probablemente la bebió. Entre 1604 y 1610, los agentes de Erzebeth se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Cuando la cifra comenzó a subir, éste comenzó a manifestar sus dudas: morían demasiadas chicas por "causas misteriosas y desconocidas". Así es que ella le amenazó para que callase y comenzó a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Tomó la costumbre de quemar los genitales a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros o los pechos. Para estas cuestiones privadas se apoyaba en la fuerza física de sus criados. En repetidas ocasiones se trasladó a Viena, y ya circulaba por entonces el apodo con la que le habían bautizado: "Blutgräfin" (“Condesa Sangrienta” en alemán). Se contaban historias de sangre corriendo por la capital austríaca, de los gritos de jóvenes doncellas asesinadas. A sus cincuenta años, según los testimonios de las personas que la conocieron, presentaba un aspecto de juventud sorprendente, casi diabólico, con una palidez lechosa que fascinaba y aterraba. Se decía además que mientras su esposo estaba fuera, ella mantenía relaciones sexuales con sirvientes de ambos sexos, y se rumoraba que cuando tenía sexo con chicas, no era raro que las mordiese salvajemente. Los asuntos del día requerían sirvientes eficientes y de mente sobria, pero las actividades de la noche también tenían su personal, igualmente eficaz. Se encargaban de llevarle jovencitas, principalmente campesinas. Erzebeth estaba intrigada por el poder que tenían estas vulgares muchachas de excitarla. Empezó a jugar con ellas de otras maneras, para ver qué motivaba su comportamiento. Ordenó que a toda nueva muchacha se le afeitara la cabeza. Con el pelo hizo sogas, para comprobar su resistencia. Colgó estas sogas de la ventana de su alcoba y luego le ordenó a Ficzko, su amante, que subiera por ellas. Erzebeth lo aguardaba, desnuda, detrás de un muro de velas encendidas. Otra vez hizo hacer una túnica con el pelo de las sirvientas, y se puso la túnica sobre las carnes, dejando ver sus pechos y pubis entre los cabellos flojamente trenzados mientras realizaba sus tareas habituales, conferenciaba con sus administradores, instruía a los empleados y regateaba con los comerciantes. Si sorprendía a alguien mirando con osadía los lugares donde se abría la túnica de pelo, reprendía al atrevido y exigía, al mismo tiempo, una disculpa y un elogio de su novedosa prenda. “Santa Cecilia andaba desnuda, cubierta sólo por sus trenzas, y, sin embargo, la veneramos”, afirmaba. Un día llegó un mercader de las tierras alemanas con un instrumento, una jaula cilíndrica con afiladas estacas que giraba y se contraía, y las estacas atravesaban la carne de la desgraciada criatura que a la sazón estuviera aprisionada adentro. El alemán, llamado Philipp Imser de Augsburgo, era el brillante inventor de muchos mecanismos refinados y útiles. Había empezado a hacer instrumentos de tortura porque existía una gran demanda luego de una serie de rebeliones de campesinos. Viajó a Hungría para conocer al gran Thurzo, cuyo gran trono de hierro al rojo vivo para el bandolero George Dozsa admiraba. Había construido la jaula cilíndrica para Thurzo, pero el palatino decidió hacerle un obsequio a su sobrina Erzebeth de Bathory. Erzebeth no estaba segura de lo que significaba el regalo de la jaula, pero se alegró de recibirla. Hizo instalar el objeto en su sala de baño en Kereshtur. Allí rotaba mientras ella yacía en su baño, una jaula de cobre brillante sin un pájaro dentro. Su satisfacción al contemplar el mecanismo se vio reducida severamente por un arañazo en su pecho izquierdo. Una de las muchachas que la friccionaba, una retasada mental de Eslovaquia, llamada Katarina, la arañó con una uña. Erzebeth la azotó, furiosa, pero al ver que su castigo no hacía mella en la muchacha, le ordenó a Darvulia que mandara llamar a Ficzko. Sin salir de su baño, hizo que su fornido ex amante y sus mujeres ataran a Katarina. Bajaron la jaula rotativa, y obligaron a Katarina a acurrucarse dentro. Luego levantaron la jaula. A medida que el movimiento arrojaba a la muchacha a un lado y otro, las largas agujas le fueron atravesando el cuerpo. La sangre que manaba iba bañando a Erzebeth, que estaba justo debajo. Fue una sensación extraordinaria. A medida que la sangre de la muchacha llovía sobre ella, un júbilo enloquecedor se apoderó de ella. Mejor aún, en los lugares mojados por la sangre, su piel parecía hacerse más joven, llena de una nueva vida. Durante los tres años siguientes, la jaula rotativa se convirtió en el entretenimiento favorito de Erzebeth. Cuando se miraba en el espejo después de una de sus duchas de sangre, se veía fuerte y bonita. La suerte de las muchachas sacrificadas en aras de su bienestar no le interesaba en absoluto. Las muchachas, sus padres y las aldeas de donde provenían eran de su propiedad. Era libre de disponer de ellas como se le antojara. Pero su falta de preocupación no era compartida por sus sirvientas que, si bien ayudaban, temían ser descubiertas. Los rumores acerca de la desaparición de muchachas creaban gran inquietud entre los habitantes de las aldeas. El pastor Ponikenuz, a quien le habían permitido ingresar en el área de baños, intentó entrar por la fuerza un día, cuando las mujeres estaban lavando la sangre y cortando en pedazos el cadáver de la víctima para un entierro clandestino. No logró su propósito, porque Darvulia se interpuso y lo hizo sentir grosero por tratar de invadir un área femenina. Es por esta época que empiezan a escucharse rumores de que algo muy siniestro ocurre en el castillo de Čahtice. A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la Condesa practica la brujería (explícitamente, la magia roja) y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes (una típica acusación muy popular en la época, similar a las que se realizaban contra los judíos). Es curioso observar el paralelismo con Juana de Arco, acusada igualmente de brujería cuando su poder político se consideró peligroso para el sistema establecido. Mientras, en el castillo, Darvulia conspiraba para vestir a las campesinas con elegantes vestidos como si fueran nobles, luego de bañarlas y perfumarlas. Las muchachas eran llevadas a la mesa de Erzebeth y se comportaban siguiendo las instrucciones impartidas, pero rara vez abrían la boca por temor a traicionar su ordinariez. Después de la cena, la Condesa ordenaba que se les encerrara en una Doncella de Hierro o ella misma las torturaba. Muchas veces, durante la tortura, los groseros alaridos de las muchachas destruían la ilusión de su origen aristocrático. Entonces la Condesa se convertía "en una loba feroz, de ojos enrojecidos, con espuma en la boca", según declaró después Jo-Anna, que también participaba en estas orgías. A finales de noviembre de 1610, Erzebeth viajó a Čahtice con su séquito de mujeres. Čahtice, en el país eslovaco, era una de las propiedades más pequeñas, con un castillo protegido. La muerte de Ilona en la nieve fue el primer acto registrado, de naturaleza abominable, que involucraba a una hija de la nobleza. Le siguieron otros: las hijas mellizas de una princesa rusa; la hija única de una viuda austríaca relacionada con la corte de los Habsburgo. Después que le empezaron a gustar las muchachas aristocráticas, bien educadas, bien vestidas y perfumadas, Erzebeth perdió su interés por las campesinas. Sin embargo, no había suficientes muchachas nobles. Al frente de un grupo de soldados, el conde Thurzo irrumpió en forma inesperada en el castillo de Čahtice el 29 de diciembre de 1610, durante las festividades navideñas. Al reconocer los estandartes de su tío, Erzebeth permitió que se bajara el puente levadizo sobre el foso, sin sospechar nada. No bien el grupo armado cruzó el patio, los soldados de Thurzo desarmaron a los guardias de Erzebeth, que fueron sorprendidos en el cuartel mientras disfrutaban de un festín. Los soldados de Thurzo luego subieron por las escaleras y avanzaron en formación de abanico sobre el interior del castillo. Lo primero que vieron fue a una sirvienta en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. Por todas partes había toneles de ceniza y serrín, usados para recoger la sangre que se vertía tan pródigamente en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un tenue olor a podredumbre. En dos días solamente (7 y 11 de enero de 1611) se llamó a declarar a treinta y cinco testigos. Todos habían sido torturados y obligados a jurar que dirían la verdad. Entre ellos estaban íntimos colaboradores de la condesa, como Darvulia, Jo Anna Tohka, Helena Jo, Selena y Ficzko. Todos, menos Darvulia, confesaron que habían ayudado a torturar y asesinar a una gran cantidad de muchachas que cruzaron el umbral de sus castillos, para no volver a trasponerlo. Jacob Silvazy, mayoral del castillo Čahtice, presentó como evidencia un registro, escrito por la mano misma de la Condesa, donde enumeraba las 650 muchachas que había matado. La conmoción de los jueces ante el elevado número de sus víctimas, mayor aún por haber sido íntimos de la mujer, repercutió a través de los procedimientos. Cuando por primera vez se obtuvo suficiente evidencia, en el año 1611, Thurzo ordenó que el encierro de Erzebeth en Čahtice fuera permanente. La Condesa, que primero había sido puesta bajo arresto domiciliario en Čahtice, a continuación fue encerrada en su propia alcoba. Se dejó una abertura para que por ella se le pasara la comida una vez por día. Como no hubo una acusación formal contra Erzebeth de Bathory, la gran fortuna quedó en la familia. Erzebeth permaneció encerrada entre las paredes de su alcoba por casi tres años, sin el solaz de un solo rayo de sol. Afuera, la vida del castillo proseguía como si ella no existiera. Las noticias del mundo le eran negadas. Se la trataba como si ya estuviera muerta y enterrada. A medida que el mundo se iba apartando de ella, se contaba y se volvía a contar la historia de su vida. Fuente: http://cmcorpkillers.blogspot.com/

¿Hasta cuándo será culpable? Reino Unido debate sobre el trato penal a menores - Jon Venables, condenado hace 17 años por asesinar al pequeño James Bulger, detenido de nuevo. ¿Anonimato o publicidad? ¿Rehabilitación o castigo eterno? ¿Justicia o venganza? ¿Hay que exponer en la plaza pública a un niño asesino? O, al contrario, ¿hay que elevar la edad a la que un niño puede ser juzgado como un adulto? Estas y muchas otras preguntas han acompañado el revuelo generado en Reino Unido la noticia de que Jon Venables, uno de los dos niños que en 1993 asesinaron a James Bulger, de dos años, ha vuelto a prisión. Venables estaba en libertad porque él y Robert Thompson tenían sólo 10 años cuando se llevaron de un centro comercial de Bootle, cerca de Liverpool, al pequeño James, lo torturaron y mutilaron hasta la muerte. Juzgados como si fueran adultos, Thompson y Venables se convirtieron en los culpables de asesinato más jóvenes de la historia de Reino Unido, y fueron encerrados hasta su mayoría de edad. Tras ser condenados, el juez permitió que los medios divulgaran su identidad e incluso las fotografías que les hizo la policía al ficharles. En 2001, cuando al cumplir 18 años podían haber sido enviados a una prisión convencional, la Justicia les consideró rehabilitados y fueron puestos en libertad condicional. El Estado les garantizó entonces el anonimato. Pero, la semana pasada, el Ministerio de Justicia anunció que Jon Venables había sido detenido por violar las condiciones de su libertad condicional, sin especificar los motivos. El ministro de Justicia, Jack Straw, explicó que esa drástica decisión se tomó porque sobre Venables, que tiene ahora 27 años, recaían "acusaciones extremadamente graves". La noticia reabrió viejas heridas que en realidad nunca han cicatrizado. La madre de Bulger, Denise Ferguson, exigió que Straw explicara esas acusaciones, pero éste se negó. No sólo para seguir protegiendo el anonimato de Venables, sino para impedir que, si es identificado, sus abogados puedan alegar que es imposible que tenga un juicio justo y acabe siendo absuelto. Pero la hiperactiva prensa británica se lanzó a la caza y, tras afirmar primero que había sido arrestado por una pelea, ha tomado cuerpo la creencia de que ha sido acusado de tener pornografía infantil en su ordenador. "El debate está empezando a girar en torno a si deberíamos o no saber lo que está pasando y cuánto de eso deberíamos saber", explica Ian Loader, director del Centro de Criminología de la Universidad de Oxford. "Están emergiendo dos corrientes de presión pública. Una que dice que deberíamos saber de qué se le acusa; esa sería la posición del diario The Sun. Y alguna gente, aunque muy poca, quiere que se le identifique. La posición del Ministerio de Justicia, y creo que tiene razón, es que no podemos saber de qué se le acusa porque, si realmente se le acusa de tener pornografía infantil, no puede haber muchos jóvenes de 27 años que vayan a comparecer ante los tribunales en los próximos dos o tres meses acusados de eso. Si sabemos cuál es el delito, inmediatamente será identificable. Y sus abogados probablemente serán capaces de demostrar que hay tanta presión que no hay forma de que pueda ser sometido a un juicio justo, lo que pone en peligro la posibilidad de que sea juzgado". Loader opina que las cosas serían muy diferentes "si la identidad de los niños no hubiera sido revelada nunca y no hubieran sido juzgados en un tribunal de adultos, lo que hizo que el caso tuviera un impacto social mucho mayor". "Recientemente dos niños torturaron casi hasta la muerte a otro niño en el norte de Inglaterra. El asunto tuvo bastante publicidad, pero ninguno de los implicados ha sido identificado, y eso ha ayudado a moderar sus consecuencias. El caso Bulger, en cambio, se ha convertido en una metáfora que nos sigue persiguiendo y que nos está llevando a un tipo de política de ley y orden mucho más emotiva, mucho más hiperactiva y frenética, mucho más centrada en torno a los prisioneros. En ese sentido, hoy seguimos viviendo las consecuencias de las opciones políticas que se tomaron en su día", señala Loader. "Las víctimas se están convirtiendo en figuras públicas ejemplares, y mucho de lo que se ha hecho en política de justicia criminal se ha hecho muy explícitamente en nombre de ellos", reflexiona. "Muchas son cosas perfectamente legítimas, como darles información o intentar que el sistema les devuelva la confianza, pero a menudo toma una forma muy particular que parece negar todo derecho a los delincuentes. En Reino Unido se está dando por sentado que la víctima sólo puede ganar si a los delincuentes se les hace sufrir y se les priva de sus derechos", asegura Loader. Los tabloides denuncian que el problema con Jon Venables es que nunca debió salir en libertad provisional dada la atrocidad de su crimen. Pero Maggie Atkinson, responsable de la Comisión para la Infancia, defendió ayer todo lo contrario en una entrevista en el diario The Times: "En la mayoría de los países de Europa occidental se trata de forma muy diferente a los jóvenes criminales. Sus sistemas son más terapéuticos, más basados en la familia y la comunidad, mucho más basados en la reparación que en simplemente encerrar al niño". Y defendió que la edad mínima para juzgar a un niño debería ser elevada de los actuales 10 años a 12. En su opinión, Jon Venables y Robert Thompson "no tenían que haber sido juzgados en un tribunal de adultos porque aún eran unos niños". Fuente: http://www.elpais.com ¿ustedes que piensan? yo, lo siento pero discrepo con Maggie Atkinson. Niños o no, se cobraron una vida inocente de una forma terrible.. Para el que no este familiarizado con el caso Bulger: Los Asesinos. El 12 de febrero de 1993, Robert Thompson y Jon Venables faltaron a la escuela. Días antes habían intentado robarse a un niño, pero la madre había regresado pronto y no lo habían conseguido. Ese día lo intentarían de nuevo. Habían estado dando vueltas por los alrededores del Centro Comercial Strand, de Bootle, Merseyside (Liverpool), en Inglaterra. Mientras tanto, Denise Bulger y su hijo de dos años, James Patrick Bulger (nacido el 16 de marzo de 1990), estaban haciendo compras. Para las 15:37 horas, el pequeño James y su madre entraban en una carnicería. Las cámaras de vigilancia del centro comercial registraban todo, paso a paso, con la hora sobrepuesta a las imágenes. Una documentación en video del itinerario fatal de esa mañana invernal. James, La Victima. Cerca de allí, los dos niños vigilaban. A las 15:38, el pequeño estaba junto a la puerta de la tienda, esperando a que su madre terminara. A las 15:39, cuando Thompson y Venables le tendieron la mano, el niño, curioso y de naturaleza jovial, no lo pensó dos veces. A las 15:40, Denise salía de la tienda y buscaba a James. A las 15:41, James reaparecía en otra cámara: caminaba por la galería principal del centro en compañía de dos niños mayores que él. A las 15:42, James se acercaba a la puerta del recinto, dando la mano a uno de sus acompañantes. A las 15:43, el trío abandonaba el centro. Esa fue la última imagen de James Bulger con vida. La madre lanzó la alarma de inmediato, pero ya era tarde: James se había alejado con sus asesinos por una salida secundaria, como mostraron luego las cámaras del circuito cerrado de televisión. http://bp0.blogger.com/_neT8fdNk1Ls/R_Z8BQyPilI/AAAAAAAACKw/31_wchVpgt0/s320/El+video.JPG Las últimas horas de James Bulger consistieron en una larga y terrorífica caminata desde el Centro Comercial hasta un descampado junto a una vía férrea, cerca de un río. En el trayecto, treinta y ocho testigos los vieron pasar. Fueron cuatro kilómetros de marcha agotadora, durante los cuales James Bulger lloró casi ininterrumpidamente. Varios testigos recordaban a James lloroso y con magulladuras en la cara. Una mujer dijo haber visto cómo los otros dos niños cogían a James de las manos, uno a cada lado, y lo balanceaban hacia delante y detrás "subiéndole hasta la altura de sus cabezas". El niño parecía muy asustado, explicaría tiempo después. Eso apenas fue el comienzo de una larga agonía. Cuando llegaron a una vía férrea del paraje de Walton, Robert Thompson y Jon Venables no mostraron piedad alguna. Primero lo pintaron de verde. Luego le arrojaron ladrillos encima al pequeño y lo golpearon repetidas veces con una barra de metal. Thompson le dio una patada tan fuerte en la cara que le dejó la huella marcada en la piel. Le rompieron las manos y los dedos pisoteándoselos. De allí le quitaron los pantalones y los pañales y lo torturaron con baterías eléctricas, mismas que terminaron introduciéndole por el recto como parte del abuso sexual que cometieron con él. Se pararon luego sobre el niño y le brincaron encima de su estómago y pecho. Después lo patearon en el vientre hasta reventarlo. Ya muerto, colocaron el cadáver sobre las vías férreas, para que el tren lo destrozara y simular un accidente. Se alejaron riendo y burlándose de algunos detalles, de regreso a sus respectivas casas. El secuestro desató una cacería humana sin precedentes: Scotland Yard movilizó a cientos de agentes por toda Gran Bretaña. El cadáver del niño fue hallado el 16 de febrero, tras cuatro días de búsqueda nacional: el tren lo había cortado en dos. Los investigadores examinaron las cintas de los videos de seguridad una y otra vez antes de darse cuenta de lo que había ocurrido en realidad y lo que observaron los dejó atónitos: James había sido sacado por otros dos niños. Al principio se pensó que se trataba de dos chicos enviados por el verdadero secuestrador, pero la realidad de lo ocurrido horrorizó a la opinión pública. Jon Venables y Robert Thompson pasaron ocho años y cuatro meses en prisión. Aunque en prisión estuvieron separados, las vidas de Jon Venables y Robert Thompson no fueron muy diferentes. Ambos estuvieron rodeados de fortísimas medidas de seguridad y de una legión de especialistas. El gobierno británico gastó en su rehabilitación tres millones de libras esterlinas (cuatro millones de dólares). A pesar de que los niños se pasaron durante años la pelota de la responsabilidad por la muerte de Bulger, ambos terminaron por asumir su culpabilidad. Su horario en prisión, sin embargo, no era tan estricto: entre semana, se levantaban a las 7:00. A las 9:15 horas comenzaba su jornada educativa, hasta las 15:15 horas. Por la tarde permanecían encerrados en su celda hasta que, a las 22:00 horas, las luces se apagaban. Los fines de semana tenían permiso para quedarse en cama hasta las 11:00 horas. En sus cumpleaños, recibían diez libras. Incluso, Venables y Thompson realizaron varias salidas supervisadas al exterior, muchas de ellas al teatro. (Tan mal no los trataron, no? considerando lo que hicieron.) En 2001, una comisión independiente dirigida por el Ministerio del Interior decidió, tras cuatro días de debate, que los dos muchachos estaban rehabilitados. El Ministro del Interior, David Blunkett, comunicó la decisión de la Comisión, presidida por un juez de la Alta Corte, con una respuesta escrita a una interrogación parlamentaria. Subrayó que "nadie podrá jamás olvidar el caso de James y el dolor de su familia. El asesinato del niño James Bulger fue un suceso terrible para su familia y para toda la nación, pero no sería de interés público perseguir a los responsables ahora que la junta de libertad bajo palabra ha decidido que ya no es necesario para la seguridad del público que estén confinados", afirmó. Pero en Gran Bretaña, donde nadie pudo olvidar la historia de la sádica ejecución del pequeño James Bulger, la noticia provocó furia. La ferocidad de la acción de los niños homicidas asombró al mundo. Cuando se enteraron de la decisión de liberarlos, la madre y el padre del pequeño James, ya divorciados, se dijeron "profundamente doloridos y conmocionados" por la decisión. "Estoy disgustada, tanto por el Gobierno como por la Comisión", subrayó la madre, Denise. "La vida de mi hijo fue robada de una manera inimaginable. Ahora tengo miedo. No me atrevo a mandar a mi hijo a la escuela. ¿Quién me puede asegurar que estos dos no estén al acecho?", se preguntó. Por eso, la justicia estimó que los asesinos no podían pisar la calle con su verdadera identidad. Como espías, fueron entonces instruidos en el arte del engaño. Los más astutos cerebros del Ministerio de Interior se afanaron en darles nombres y apellidos falsos, un pasado falso, una historia falsa. Así lo ordenó la jueza Elisabeth Butler-Sloss, quien aseguró: “Existe la posibilidad real de que encuentren la muerte a manos de miembros de la familia Bulger o de individuos vengativos”. Esto a raíz de la amenaza lanzada por el padre de James, Ralph Bulger: “No pararé hasta dar con ellos”. Nadie, excepto un círculo pequeño, sabe qué caras tienen en este momento. Ni siquiera si son gordos o flacos, altos o bajos. El fallo judicial prohíbe que se difunda cualquier detalle sobre ellos. Venables y Thompson recibieron una nueva identidad y una casa segura: una operación que le costó al gobierno británico más de cuatro millones de euros. La justicia británica ordenó que las nuevas identidades de los asesinos nunca sean publicadas. No podrán estar en contacto entre sí, ni con la familia de su víctima, y tienen prohibido acercarse a Meyerside, su localidad natal y donde cometieron el crimen. ¿Dónde comenzaron su nueva vida? En un primer momento, las autoridades pensaron trasladarlos al extranjero. Australia, Canadá, Nueva Zelanda... pero estos países se negaron a recibir a los famosos asesinos. Además, fuera del Reino Unido, era mucho más difícil monitorear a los jóvenes criminales. Porque aún en libertad, la policía decidió seguirlos de cerca para asegurarse de que su proceso de rehabilitación no se tuerza, pero también para protegerlos del peligro de que alguien averigüe su identidad y decida hacer justicia por mano propia. Todas las habitaciones de las casas de Thompson y Venables cuentan con alarmas conectadas con la policía, que acudirá ante cualquier emergencia... quieren saber algo? algunos rumores indican que Robert Thompson.. Esta asilado en Argentina. Fuente: http://cmcorpkillers.blogspot.com JUSTICIA

Avicena (en latinización del nombre por el que se conoce en la tradición occidental a Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sīnā; en persa: ابو علی الحسین ابن عبدالله ابن سینا; en árabe: أبو علي الحسین بن عبدالله بن سینا) (Bujará, Gran Jorasán, c. 980 – Hamadán, 1037) fue un médico, filósofo y científico persa. Escribió cerca cuatrocientos cincuenta libros sobre diferentes temas, predominantemente de filosofía y medicina. Sus textos más famosos son El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban Cheikh el-Raïs, es decir 'príncipe de los sabios', o el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia, o en fin el tercer Maestro (después de Aristóteles y Al-Farabi). Ibn Sina (como fue llamado en persa y en árabe) nació en el año 980 en Afshana (provincia de Jorasán, actualmente en Uzbekistán), cerca de Bujara. Cuando su padre fue nombrado funcionario, lo acompañó a Bujara, entonces capital de los Samaníes, y allí estudió los saberes de la época, tales como física, matemáticas, filosofía, el Corán, jurisprudencia o lógica. Al parecer fue precoz en su interés por las ciencias naturales y la medicina, tanto que a los catorce años estudiaba solo. Se le envió a estudiar cálculo con un mercader, al-Natili. Tenía buena memoria y podía recitar todo el Corán. Cuando su padre fue nombrado funcionario, lo acompañó a Bujara, entonces capital de los Samaníes, y allí estudió los saberes de la época, tales como física, matemáticas, filosofía, el Corán o lógica. Se vio influido por un tratado de al-Farabi, que le permitió superar las dificultades que encontró en el estudio de la Metafísica de Aristóteles. Esta precocidad en los estudios también se reflejó en una precocidad en la carrera, pues a los dieciséis años ya dirigía a médicos famosos y a los diecisiete años ya gozaba de fama como médico por salvar la vida del emir Nuh ibn Mansur. Pidió permiso para acceder a la biblioteca real, que se le concedió. Allí amplió sus conocimientos de matemáticas, música y astronomía. Al llegar a la mayoría de edad había estudiado todas las ciencias conocidas. Se convirtió en médico de la corte y consejero de temas científicos hasta la caída del reino samaní en 999. A los 20 años, y por mediación de Abū Bakr al-Barjuy, escribió diez volúmenes llamados "El tratado del resultante y del resultado" y un estudio de las costumbres de la época conocido como "La inocencia y el pecado". Con estos libros su fama como escritor, filósofo, médico y astrónomo se extendió por toda Persia, por donde se dedicó a viajar. Puede ser considerado el inventor de la traqueotomía, cuyo manual operatorio sería precisado por el célebre cirujano árabe Abū el-Kasis de Córdoba. Recién en el Renacimiento se encontró información de una intervención semejante, llevada a cabo por el médico italiano Antonio Musa Brasavola (1490-1554). Cuando tan sólo contaba con 32 años, Avicena inició su obra maestra, el celebérrimo Canon de Medicina (traducida al latín por Gerardo de Cremona), que contiene la colección organizada de los conocimientos médicos y farmacéuticos de su época en 5 volúmenes. Del conjunto de su obra nos han llegado 105 volúmenes, algunos de marcado carácter enciclopédico como su otra gran obra conocida: el Canon de La Medicina. Fragmento del Canon o Quanun. Durante una expedición a Hamadán, en el actual Irán, el filósofo sufrió una crisis intestinal grave, que padecía desde hacía tiempo y, que contrajo, según dijeron, por exceso de trabajo y de placer. Intentó curarse solo pero su remedio le fue fatal. Murió a los cincuenta y siete años en el mes de agosto de 1037, tras haber llevado una vida muy ajetreada y llena de vicisitudes, agotado por el exceso de trabajo. El impacto de su obra, tanto en el mundo oriental como occidental La obra de Avicena es de importancia capital, pues supone la presentación del pensamiento aristotélico ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII, reforzando la doctrina aristotélica en Occidente aunque fuertemente influida por el pensamiento platónico. Avicena declaró haber leído en más de cuarenta ocasiones la Metafísica sin llegar a entenderla del todo, pues no expone el origen de las cosas como obra de un Creador bondadoso. Mezcló la doctrina aristotélica con el pensamiento neoplatónico, adaptando a su vez el resultado al mundo musulmán. Colocó a la Razón (manifestación objetiva de la voluntad del propio Dios) por encima de todo ser y explicó que con esto se nos llama a buscar la perfección. También distinguió entre la esencia abstracta y el ente concreto que no exige existir, pero existe por la esencia. Además, el ente está compuesto por una parte necesaria (en este caso Alá, que existe siempre) y una parte de «lo posible» (el resto de los seres del mundo, que sólo existen por una causa: la voluntad de Dios). Niega también la inmortalidad del alma como ente individual. Curó una grave enfermedad al emir de Bujará, quien como recompensa le abrió las puertas de su gran biblioteca. Además de numerosas obras de medicina escribió también sobre filosofía, donde conjugaba la tradición aristotélica con elementos neoplatónicos. Tuvo una gran influencia en pensadores posteriores de la talla de Tomás de Aquino, Buenaventura de Fidanza o Duns Escoto. También planteó un pensamiento similar al de Descartes, pero mucho antes que éste, en el que exponía que un hombre suspendido en el aire aislado, sin ningún contacto con nada, ni siquiera su propio cuerpo, sin ver ni oír, afirmará sin duda alguna que existe e intuirá su propio ser. En muchos libros de filosofía se hermanan su pensamiento con el del cordobés Averroes, pues suponen el acercamiento del islam (y del Cercano Oriente en general) a la filosofía griega. Las obras de Avicena han sido publicadas en árabe, en Roma, en 1593, in-folio. Se han traducido en latín y publicado sus Cánones o Preceptos de medicina, Venecia , 1483, 1564 y 1683 sus Obras filosóficas, Venecia , 1495; su Metafísica o filosofía primera, Venecia , 1495. Pierre Vattier había traducido todas sus obras en francés; sólo se publicó la Lógica, París, 1658, en octavo. Su Canon tuvo mucho éxito, eclipsando los trabajos anteriores de Al-Razi, Haly-Abbas, Abu Al-Qasim e incluso los posteriores de Ibn-Al-Nafis. Las cruzadas del siglo XII al siglo XVII trajeron de nuevo a Europa el Canon de la medicina, que influenció la práctica y la enseñanza de la medicina occidental. La obra fue traducida en latín por Gerardo de Cremona entre 1150 y 1187, e impreso en hebreo en Milán en 1473, después en Venecia en 1527 y en Roma en 1593. Su influencia fue duradera y el Canon sólo fue puesto en duda a partir del Renacimiento: Leonardo da Vinci rechazó la anatomía y Paracelso lo quemó. Fue el desarrollo de la ciencia europea lo que provocaría su obsolescencia, por ejemplo la descripción de la circulación de la sangre por William Harvey en 1628. Sin embargo esta obra marcó durante mucho tiempo el estudio de la medicina e incluso en 1909, se dio una clase sobre la medicina de Avicena en Bruselas. Avicena se desmarca en los ámbitos de la oftalmología, de la gineco-obstetricia y de la psicología. Se detiene mucho en la descripción de los síntomas, describiendo todas las enfermedades catalogadas de la época, incluso aquellas que atañen a la psiquiatría. -Es el primero en distinguir la pleuresía, la mediastinitis y el absceso subfrénico. -Describe las dos formas de parálisis faciales (central y periférica) -Da la sintomatología del diabético. -Sabe hacer el diagnóstico diferencial entre la estenosis del píloro y la úlcera de estómago. -Describe diferentes variantes de ictericias. -Da una descripción de la catarata, de la meningitis, etc. -Presiente el papel de las ratas en la propagación de la peste. -Indica que ciertas infecciones se transmiten por vía placentaria. -Es el primero en preconizar tratamientos por lavativas rectales. -Descubre que la sangre parte del corazón para ir a los pulmones, y volver, y expone con precisión el sistema de ventrículos y de válvula del corazón. -Es el primero en describir correctamente la anatomía del ojo humano. -Emite también la hipótesis según la cual el agua y la atmósfera contendrían minúsculos organismos vectores de algunas enfermedades infecciosas. La medicina de Avicena podría resumirse en la frase de introducción de Urdjuza Fi-Tib' (Poema de medicina): «La medicina es el arte de conservar la salud y eventualmente de curar la enfermedad ocurrida en el cuerpo» En el libro El médico (The Physician) de Noah Gordon se narra la ilusión de un joven inglés, aprendiz de medicina, por aprender del gran maestro de su época. Igualmente la novela Avicena o la ruta de Isfahán de Gilbert Sinoué narra desde una perspectiva humana la biografía de Avicena con sus pasiones y sabiduría. La novela trata sobre la vida Rob J. Cole, que en sus inicios fue un joven londinense hijo de una familia del gremio de carpinteros. A los nueve años se ve huérfano. Durante unos días se encarga del cuidado de sus cuatro hermanos, a quienes un miembro del gremio va encontrando nuevos hogares poco a poco. Cuando se queda solo, bajo el peligro de ser vendido como esclavo, fortuitamente pasará a ser el ayudante-aprendiz de Henry Croft (Barber), un hombre campechano que recorre Inglaterra montando espectáculos para atraer al público ante el que ejerce de cirujano-barbero y al que le vende un preparado que "lo cura todo": la Panacea Universal. Durante años comparten cartel y llegarán a repartirse los beneficios de los espectáculos, hasta que un día Barber muere de un ataque al corazón. A partir de entonces, Rob seguirá en solitario. Benjamin Merlin, un médico judío que Rob conoció durante una de sus actuaciones, le alienta a superarse y hacer realidad su mayor deseo: convertirse en médico. Pese a la insistencia de Rob, Merlin no lo toma como aprendiz, pero le apunta -sin saberlo- la esperanza de llegar a prepararse en la escuela del más eminente médico de la época, Ibn Sina o Avicena, en Isfahán, Persia. Rob es llevado por su pasión por sanar, vencer a la enfermedad y a la muerte y aliviar dolores hasta allí, aunque para ello deba hacerse pasar por judío, adoptando el nombre de Jesse ben Benjamin, ya que no podría hacerlo como cristiano. Espero que haya gustado mi post. El libro "El Medico" me llevo a publicarlo. Es un libro excelente, y tiene dos continuaciones, "Chaman" y "La Doctora Cole" que tambien son dignas de mencion. Recomendados
Plan dental.. Lisa necesita frenos!! tengo un dolor de muelas que me esta poniendo de muy mal humor. no se si es el dolor, lo que me esta enervando los animos es saber que tengo que ir al dentista. que tipo de mierda. lo odio. pero no a uno en particular, es el gremio el que me provoca urticarias... no hay cosa mas de mierda que ir al dentista.ya de por si el consultorio es tetrico. entro. esta la secretaria sentada atras de un mostrador. todo brilla con esos tubos fluorescentes tipo de velorio que iluminan la recepcion.Generalmente esta decorado para el orto, con esos cuadros horribles de paisajes o de flores, o en el peor de los casos, de gatitos... me dan ganas de agarrar ese florero horrendo que hay en la mesita (para que carajo hay una mesita?y para que un florero?) y estamparlo bien contra el cuadrito de mierda. en el estante de abajo de la mesita hay revistas, generalmente muy viejas. agarro una. uy, mira, se cayo el muro de Berlin!!! (mas que en un consultorio deberian estar en un museo algunas). Se abre la puerta de la camara de torturas. sale la asistente del dentista y dice mi apellido. con mi mejor cara de poker, entro. adentro es espeluznante. supongo que en todas partes del mundo es igual. ese olor a... dentista, no tiene otro calificativo. se que entienden a que olor me refiero. olor a dentista. todo blanco, como en las peliculas tipo Jiggsaw. me siento en la silla esa que parece de confesionario, siento que en cualquier momento el tipo va a sacar carbones encendidos y me va a decir ADMITILO, VOS LO MATASTE!! DONDE ESTABAS EL SABADO A LAS TRES A.M.? pero no. lo que pasa es PEOR. con su mejor cara de "doctor copado" me dice, - ¿que anda pasando? y, si me doliera la rodilla no estaria aca, pelotudo. -me duele un poco la muela del fondo, del lado derecho (indico con palabras, no vaya a ser que el muy sadico me enchufe el torno asi como viene). - estaras cepillando bien? (doctor... mejor no le contesto) Bueno, (dice con una sonrisa, poniendose guantes descartables) vamos a ver... saca el espejito ese y un gancho de metal. de imaginarme el sonido del gancho raspandome la muela me duelen los dientes. SADICO HIJO DE PUTA. -mmm... continua. -menos mal que viniste a tiempo, no esta para sacar (gracias a dios, llegabas a sacar la pinza y te doy los 5 golpes de Kill Bill). -Vamos a poner una pastita... a ver, (se dirige a la asistente) preparame la pasta mientras le pongo la anestesia.. LA RECONCHA DE LA LORA. es el momento de la verdad. el momento de decidir si le saco la jeringa de la mano y se la clavo en la yugular. no... puedo ir presa.. me relajo... Como duele el pinchazo en la encia. tengo 9 tatuajes y soporte como una dama cada uno de ellos. tecnicamente no deberia temer a las agujas, pero hay dos excepciones: una es la sacada de sangre. la otra es esta. el pinchazo en la encia... ay.. pasa el liquido frio... ahi esta... se me duerme la cara en 5, 4, 3... trato de silbar. creo que todos hacemos la misma huevada cuando tenemos la anestesia del dentista. listo, ya no siento la cara. perfecto. ya empece a babear. ahi viene el torno... zzzzzzzzzzzzzzz..... ese ruido de mierda... no es horrible la sensacion del torno contra el diente? AHHH ME ESTA DANDO IMPRESION DE IMAGINARME NOMAS!!! me tiene asi unos 10 minutos, que para mi son eternos, con la boca abierta, y pensando seriamente si algun dia podre volver a cerrar la mandibula. -ahi esta, escupi (me dice). escupo como puedo en esa cosa que esta al lado del asiento, tratando de no pensar en la cantidad de gente que escupio ahi. perfecto. vamos a poner la pasta, dice el dentista, sin perder esa sonrisa de mierda. ironicamente nunca vi un dentista con dientes perfectos. en fin. pone la pasta, tiene un gusto espantoso. espero que se seque... liiiisto. -Bueno, ya terminamos, dice. acordate que el cepillo de dientes se cambia cada 6 meses. (ya se doc, me lo dijo la propaganda de colgate) Con la cara dormida solo puedo contestar -szzzi. gdazziaz. cuanto le debbo? -la consulta mas el arreglo son $150, pagas alla adelante. chau!! encima que me torturaste 45 minutos te tengo que desembolsar 150 mangos, conchudo? espero que os halla iluminado. yo se que no es de lo mejor pero es lo que me gusta escribir los demas en mi humilde espaciecito en la web: http://frank-grimey-grimes.blogspot.com/
Estoy con falta de inspiración para este post... la verdad no se que anda pasando en mi cabeza, se me debe estar agotando el suministro de pelotudeces al cerebro. Al final debe ser verdad eso de que la burocracia, los tubos fluorescentes y las impresoras de papel continuo te convierten en un ente gris tipo Patty y Selma. Mierda, voy a dejar de fumar, a ver si me convierto del todo… Así que, voy a tomar los elementos que tengo para hacer un texto mas o menos decente. Les voy a contar una bonita historia sobre un problemita que tuve esta semana con una conocida empresa de telefonía móvil… no voy a decir el nombre porque queda feo. A ver si todavía el FBI me interfiere el blog y cagamos. Encima que pago las boletas re vencidas, y que me lo cortan cada dos por tres, si los critico online la cague, me vienen a buscar. La cosa es que el otro día me había quedado sin crédito y necesitaba mandar un mensaje. Entro a la página, pongo número de teléfono, código… para poder sacar los putos mensajes gratis cambiando los 50 puntos de mierda que me dan por pagar las boletas. Cartelito: “lo sentimos, en este momento no podemos procesar su consulta, intente mas tarde… bla bla bla” así, unas 4 veces. Bueno, (pienso yo en mi inconciencia de buena ciudadana) ya fue, llamo a atención al cliente a ver que pasa. Siguiente conversación: (Previa musiquita con una voz de locutor diciendo las últimas promociones. Se corta en seco) -Bienvenido al servicio de atención al Cliente de… Para comprar o ac… (Si, si pelotuda ya se lo que tengo que marcar, una vez por semana tengo que quejarme por algo, marco 6 directamente). -Silencio… más de la musiquita del principio. Se vuelve a cortar. Silencio. Voz de computadora: “con el objetivo de brindarle un mejor servicio, le informamos que esta llamada puede ser monitoreada o grabada” (¿Mejor servicio? Debe ser para ver quien los putea así te pueden dar un servicio mas de mierda por tratarlos mal. ¿Ven? ¡¡Les dije que el FBI estaba metido!!) -Hola, bienvenido a… me llamo (nombre que no entiendo) ¿en que puedo ayudarle? -Si, te llamaba porque estoy acá en la página y quiero sacar los mensajes gratis con los puntos, y no me deja. ¿No me los podrán acreditar desde ahí? -no, desde acá no. eh... a ver señora (señora las pelotas, pelotuda), ¿es para la línea de la que me llama? -si. -mire, le informo que su línea registra una deuda de diez centavos, por eso no se pueden acreditar los mensajes. -¿¿Me estas jodiendo??(Ya me empiezan a subir las pulsaciones) ¿Diez centavos? ¿De cuando? ¡¡¡Si la ultima boleta que pague la pague entera, no me quedo nada y eran 200 mangos!!! -no se, señora (¿otra vez lo de señora, conchuda?) acá me figura una deuda de diez centavos, ¿segura que pago el total? -si, pague el total. ¿No podes hacer nada desde ahí? -no. -o sea, (ya esta, ya me salto la térmica) ¿pago 200 mangos por mes para tener un Internet de mierda que no anda nunca, y que por diez centavos no me quieras acreditar mensajes? ¿No hay ninguna posibilidad…? -no. -ah, no pero lo suyo es mundial… o sea, yo quiero mandar un mensaje ahora, pago un montón de guita por mes, por un servicio que no me están dando. Yo no deje ningunos diez centavos sobrantes en la boleta, pague todo. ¿No te figura eso? -no. (Fin de la conversación, se me llenaron los huevos y corte) recuérdenme por favor que nunca mas llame para hacer ningún reclamo… o que me tome la presión primero. Ah… tengo CLARO. para leer mas textos mios quejandome de cosas, http://frank-grimey-grimes.blogspot.com
Falta cada vez menos para las fiestas. Un mes y pico, se va a pasar volando. En realidad por lo único que quiero que lleguen es por el aguinaldo que cobro en diciembre… porque si hay una fecha que desde hace años no me causa emoción es la navidad. Me acuerdo cuando era chica, le escribía la cartita a Papa Noel en agosto mas o menos. Cierta navidad, tipo a los 6 años, antes de cenar, abro una puerta y ¿que me encuentro? A mi mama envolviendo los regalos. A la mierda con la ilusión de Papa Noel, San Nicolás, Santa Claus, Kris Kringle o como carajo lo quieran llamar. Ahí entendí la clásica frase adulta de… vos pedile a papa Noel, el después elige de lo que pediste, te trae lo que pueda… claro... en la inconciencia de niño uno dice, el gordo este es mágico, tiene un montón de duendes que le hacen las cosas… ya fue yo le pido un pony. Mientras uno es chico, en el afán de mantenerte la ilusión, te regalaban más o menos lo que pediste, aunque tuvieran que embargar la casa. La decepción era el par de medias y los calzones que uno recibía a cambio cuando ya iba creciendo. La concha de la lora. Y las pertinentes excusas de los adultos; que eso lo necesitas mas, que para que querés la estación espacial de la Barbie, que la pista de autitos que pediste no entra en el trineo, que a Papa Noel se le retobaron los renos y lo dejaron en Panamericana, que no arreglaron con el sindicato de los duendes, que la Sra. Noel tiene menopausia… ¿y pasar la navidad en familia? (quédense tranquilos, este no es otro monologo sobre los tipos de parientes en las fiestas, esta muy trillado eso). Yo me refiero a cuando éramos chicos. Generalmente los padres de todos los niños de la familia llevaban los regalos a la casa donde se juntaban todos. Excusa adulta: “Papa Noel sabe que nos juntamos acá entonces trajo todos los regalos para que los puedan abrir a las doce… si ya se que son las 10, pero los tuvo que dejar antes porque acordate, tiene que ir a todo el mundo a dejar regalos y… (Fin de la inventiva materna, nene, dejala hacer los tomates rellenos y no preguntes mas pelotudeces… anda, anda a jugar con tu primito que no lo ves nunca y deja a mama y a la tía que critiquen a las cuñadas en paz). El tema de que cada niño abriera el regalo de sus padres frente a los otros solía generar controversias. ¿Por que a ella una barbie y a mi tres bombachas? ¿Por qué a él una pista de Hot Wheels y a mí esta pelota del orto? ¿Se porta mejor que yo? ¡Si es un pendejo de mierda! Gracias a dios existían los dueños de la casa, abuelos y demás parientes, que le regalaban a cada niño lo mismo pero de distinto color para que no se pelearan. No se, pongámosle… paraguas. Un paraguas de un color distinto para cada niño. De todas formas, si había más de una nena, se iban a pelear por a quien le dieron el rosa. O si era una muñeca para cada una, se iban a enojar por a quien le dieron la rubia. Así somos las minas, complicadas desde el principio de los tiempos. Ahora, si bien este “regalo consuelo” no te gustaba y no lo ibas a usar en tu puta vida, hacia bulto en tu bolsa de regalos y no te enojabas (tanto) cuando veías las de los demás. Yo por mi parte siempre quise una pista de Hot Wheels y no me la regalaban porque decían que era de varón. Entre esto, y las princesas de Disney, traumaron mi infancia. para leer este,y mas de mis bizarros textos, http://frank-grimey-grimes.blogspot.com/
"Las brujas no existen, pero que las hay..."Los símbolos son formas de comunicación que va más allá del idioma, se trata de lenguaje subliminal que va directamente al inconciente personal y al inconciente colectivo.Estos simbolos estuvieron siempre presente en la historia de la humanidad, algunos de forma solapada y otros de forma tan abiertamente pública que pasasaron y continúan pasando desapercibidos... No se trata de símbolos humanos, sino de símbolos entregados por ángeles caídos a humanos con el propósito de guiar a la humanidad por el rumbo elegido por Lucifer, el culto al sol, la bestia del apocalipsis bíblico.Si eres cristiano, evita estos simbolos y objetos.y Si no crees en Dios ... ¿porqué usas simbolos que pertenecen al mundo espiritual? Algunos símbolos que sin saber su significado hemos usado, son invitaciones que abren puertas al mundo espiritual, y que al tenerlos o portarlos, por ignorancia, estamos permitiendo que nuestro hogar, nuestro trabajo o nuestras relaciones sean afectadas.Estos símbolos son "Llaves" que abren las puertas a lo oculto, no se trata de simples adornos, su diseño tiene significado y debes conocer lo que significan de modo de estar siempre alerta.Las personas que creen en Dios , que son creyentes practicantes y no practicantes, muchas veces no comprenden porqué sus oraciones no son contestadas o porqué sienten que no avanzan. Creen que Dios "no les acompaña", o sencillamente que Dios "no esta" con él o ella. Que esta abandonado a su suerte.La respuesta a esto es bastante sencilla. La respuesta se encuentra en sus casas, negocios o trabajo, e incluso el mismo lugar en el cual aquel creyente ora, pues normalmente se hayan símbolos que encierran antiquísimos poderes ocultistas usados por brujos y hechiceros a lo largo de la historia de la humanidad, y que continúan utilizandolos hoy en dia y en pleno siglo XXI.Muchos desconocen qué o quién es Lucifer. Lucifer en su idioma y nombre original significa "Ángel de luz". Lucifer era el querubin más hermoso del cielo de Dios , quien más tarde fue echado fuera de la compañía de Dios por intentar ocupar su lugar y crear una especie de "golpe de estado celestial". Un tercio de los ángeles le siguió. Estos ángeles caídos son conocidos como Nephilim.Luego de desobedercer a Dios , éste querubin antes llamado Lucifer pasó a llamarse "Diablo" en griego o "Satanás" en hebreo cuyo significado es "Adversario", entre otros nombres como "Dragón", "Serpiente antigua", etc. Este querubin desvía a la humanidad hacia su fin a modo de "venganza" ante el Creador. Este adversario es llamado "El padre de la Mentira", "El Engañador". Muchos le temen al nombre "Satanas" o "Diablo", sin embargo Dios nos indica que solamente a Dios se le ha temer y no a Satanás, pues Dios esta por sobre todo ser creado por Él.Comenzaremos con dos de los más importantes símbolos cabalisticos o de brujería; El pentagrama y el hexagrama. Se trata del Talisman de Saturno (Saturno es otro nombre de Lucifer) Es utilizado para conjurar demonios y realizar encantamientos o hechizos. En algunas ceremonias se le incrusta en un círculo en cuyo centro se pone de pie el participante para "protegerse" supuestamente de otros espiritus malignos.Antes de continuar debemos de recalcar que estos simbolos no fueron diseñados por seres humanos, sino por los Nephilim, los ángeles caidos, y son utilizados para rituales prohibidos por Dios .Los conjuros y brujerias no funcionan sin ellos. Si no conoces a alguien que sepa de "magia de alto nivel" de modo que pueda explicar la utilidad de los mismos, basta con remontarse a tribus nativas indigenas, pues han sido utilizados por culturas diversas y distantes entre si, un ejemplo de ellas son los Egipcios y los Mayas, ambos dos extremos del mundo en distancia. Las personas que los portan o utilizan estan ya sea conciente o inconcientemente relacionados con cultos oscuros. Estos símbolos u objetos son utilizados como "llaves que abren puertas" a los demonios . Cada vez que portas estos simbolos u objetos estas de una manera u otra invitando a los demonios y atrayendo la desgracia y el dolor a tu vida.El PentagramaSímbolo usado en brujería, representa los elementos, la tierra, el viento el fuego y el agua, con el espíritu rodeándolos. El Pentagrama tambien representa al Hombre. El Pentagrama representa en sí mismo los cinco propósitos de Satanás cuando decidió rebelarse en contra del Eterno y planificar la gran conspiración en contra de Dios .Los cinco propositos de Satanás que se encuentran enumerados en Isaías 14:13 "(1) Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios , (2) levantaré mi trono, y (3) en el monte del testimonio me sentaré, (4) a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, (5) y seré semejante al Altísimo.HEXAGRAMAEs uno de los símbolos más potentes usados en los poderes de las tinieblas. Usado en los trabajos de magia. Se confunde con la estrella de David, sin embargo ésta estrella está dentro de un círculo.ANKHA Se utiliza en "rituales de fertilidad". Además el espíritu de unión de lo masculino y femenino. Es además llamado "el sello de por vida."SVASTICA O RUEDA DEL SOLEs un símbolo religioso antiguo usado mucho tiempo antes de que Hitler tomara el poder. Ha sido usado en inscripciones Budistas, Monumentos Celtas y monedas Griegas. Representa el curso del sol en los cielos. También representa el poder del boomerang, todo lo que sube tiene que bajar, todo lo que haces se devuelve.CRUZ TAUSímbolo del dios Matras de los Persas y de Aryans de la India. Para ellos, Mathras era el ángel de luz, o la luz celestial. Es usado por modernos masones como símbolo de la T cuadrada. (recordemos que "Lucifer" significa "angel de luz". La cruz tau además representa al dios sol, a Tammuz.CUERNO ITALIANOUnicornio. Fue introducido por los Druidas de Escocia e Irlanda. Es asociado con la Buena suerte y la Buena fortuna. También es usado como el "ojo del mal". Además significa que Satanás tomará control de tus finanzas. CRUZ INVERTIDASimboliza burla y rechazo a Jesús abiertamente. Los satanistas se ponen estas cruces como collares. Puedes verla en cantantes de Rock y en las portadas de sus discos. No es un símbolo que signifique poder, es sólo una forma de identificación que afirma la burla hacia quien fuera crucificado "por salvar el mundo". Es el quivalente a llevar un muñeco de un presidente y quemarlo en una plaza o al equivalente a quemar la bandera de un país al que se aborrece.ZODIACOUsado en adoración satánica oculta desde la época babilonica y hasta nuestros dias.Los practicantes de las "artes del zodiaco" conocen a su dios como Baal. Baal (señor) es Lucifer, o Satanás. Esto incluye los signos de los horóscopos. Trata de evitar leer horoscopos así como a las personas que hacen los horóscopos o las líneas telefónicas "especializadas" en darte a conocer tu "horoscopo diario". El horoscopo es una forma adulterada de las señales que Dios dejó en los cielos para identificar las estaciones [Génesis 1:14]. El Horoscopo se basa en la mentira y quienes hacen los horoscopos se dedican a juntar enormes cantidades de dinero en base a la credibilidad de los ingenuos.BAFOMETÚnico de los Satanistas. Es una deidad demoníaca y es un símbolo de Satán. Puede verse como joyería, sin embargo pertenece a rituales de brujos. La representación del Baphomet merece un estudio por separado pues se trata de la representación de Lucifer que los satanistas consideran como un maestro de luz. En breve reseña representa que "así como es arriba es abajo". Representa la unión entre los ángeles caídos y las hijas de los hombres mencionada en Génesis 6. Representa lo andrógino, o mitad hombre y mitad bestia.CABEZA DE CABRALa cabra cornuda es el dios de los brujos. Es el modo satánico de burlarse del CORDERO (Jesus). Similar a la cruz invertida. Sin embargo esta ligado al Baphomet y al pentagrama previamente explicado.CRUZ DE NERÓNTambién se le conoce como signo de "amor y paz". Otro signo que es de burla a Jesús. También significa: "Las ruinas del hombre muerto". Este símbolo estaba inserto en los bastones alemanes de las SS de Adolfo Hitler. (¿que podría estar haciendo este simbolo de "amor y paz" en sus bastones?)YING YANGEn la filosofía china, son dos grandes principios opuestos o fuerzas de las que todo depende. Yang es masculino, luz y positivo. Yin es femenino, oscuro y negativo.Es la lucha constante del bien y del mal, sin embargo esto significa que el "bien y el mal son uno solo" (de acuerdo a la cultura china). El símbolo resulta ser "especialmente atractivo" por parte de personas que creen en las enseñanzas de "la nueva era".EL ESCARABAJO SAGRADOPara algunos este símbolo egipcio significa reencarnación. Es además el símbolo de Belcebú, "Señor de las moscas" (Satanás). Si los satanistas lo tienen puesto, significa que "tienen poder" y es (según ellos) fuente de protección. Recuerda que si tienes una relación personal con Dios , todas estas cosas son sólo chucherias."S" SATANICARepresenta un "lighting bolt" o rayo cayendo, que significa "Destructor". En la mitología, era el arma de Zeus. Puesta en el cuerpo o en la ropa significa poder sobre los demás. Además usada por los temidos SS de la Alemania Nazi. (ss = servicio satánas). El Grupo de rock KISS usa este símbolo. Recordemos que nunca fue secreto que la sigla "Kiss" del rockero grupo significaba "kids in the satan service", chicos al servicio de satanás (nunca lo ocultaron).CRUZ SATÁNICADentro del ocultismo representa los tres príncipes coronados: Satanás, Belial y Leviathan. Significa completa sujeción bajo Lucifer. UDJATTambién conocido como "el ojo que todo lo ve". Uno de algunos de los símbolos que significa "Rey del Infierno Lucifer". En Las Escrituras se sabe que el anticristo perderá un ojo y un brazo, desde siempre incluso los ángeles caídos ven a su " dios " como un ojo que todo lo ve. Pero no debemos olvidar que Satanás no es omnisciente como lo es Dios , por lo que para lograr estar presente en todas partes sin duda nececitará de algún sistema tecnológico a través del cual pueda "ver todo". Hoy por hoy esta imagen se ve en la portada de los discos de figuras de la música, quienes por cierto son marionetas de su amo.LA ESTRELLA Y LUNA CRECIENTERepresenta a la diosa de la luna Diana, y a la "estrella de la mañana" o " pentagrama " ya mostrado.. La Brujería usa este símbolo para mostrar el camino al satanismo y el satanismo lo usa en la dirección opuesta para mostrar el camino a la brujeria .LA LENGUA EXTENDIDAEs símbolo de muerte. La serpiente. Uno de los integrantes del grupo Kiss (Gene Simmons) acostumbra a realizar esta expresión. En una de las portadas de Rolling Stones,aparece este símbolo.LA CALAVERAEs el símbolo de la muerte y usado para maldecir. En ritos satánicos sirve como recipiente para colocar la sangre de los sacrificios. Es usado en varias ocasiones por jóvenes en collares, anillos y pendientes. La influencia negativa es muy fuerte al portarlo.666EL NOMBRE DE HOMBRE. LA MARCA DE LA BESTIA. APOCALIPSIS 12:18 (ésta parte la analizaremos más profundamente en un estudio por separado pues hay muchisimas cosas que debes saber), sin embargo resumidamente este número se encuentra ya sea obviamente visible asi como oculto.Normalmente quienes lo portan creen que "es cool", pero con portarlo solo revelan completa ignorancia, pues es el símbolo de esclavitud por excelencia. Mientras Dios nos entrega libertad, el Enemigo nos ofrece esclavitud.PIRÁMIDESRepresenta a la trinidad de la idolatría demoniaca: Nimrod (padre) Semiramis ( diosa madre) Tammuz ( dios hijo). Se dice que desprenden descargas eléctricas positivas y que concentran poderes cósmicos. Son usadas como instrumentos de suerte y adivinación, porque supuestamente contienen revelaciones y profecías del mundo. Cuidado con los "adornos".Atencion Catolicos! Esta es interesantisima, merecera un post entero proximamente.-LA HOSTIALas iniciales que están en las hostias, son las siglas de la trinidad egipcia, Isis, Horus y Seb. (en algunas hostias cambian la "I" por una "J" para esconder el verdadero significado) Cuando Jesús instituyo la cena, partió el pan en pedazos, por tanto no podían ser redondos por arte de magia. El usó el pan y vino como elementos simbólicos de su cuerpo y de su sangre. Dios prohibió a los Judíos adoración al dios solar. (2 Crónicas 33:4). Del culto católico (catolico=universal) el único elemento cristiano es el nombre de Jesus. El resto de las ceremonias y símbolos se encuentran en las culturas egipcias, celtas, etc.JUEGO DE CARTASUtilizadas para juegos de mesa o de azar. El rey representa al diablo, la reina a María o Isis. Los corazones rojos representan la sangre de Jesús, las espadas la persecución y destrucción de los cristianos. Los adivinos creen solucionar el pasado, el presente, el futuro, y predecir la suerte del consultante. La cartomancia consiste en usar las barajas como medios adivinatorios; una práctica prohibida en La Biblia. (Deuteronomio 18:10-12).ANARQUÍASignifica abolir todas las leyes. Pero es mucho más que eso. El Símbolo de anarquía es una aparente "A" dentro de un circulo, sin embargo se trata de un pentagrama roto. El pentagrama cerrado es utilizado para mantener los demonios "bajo control" sin embargo un pentagrama abierto es una apuerta abierta a la entrada y salida de demonios . Es usado normalmente por ignorancia por Punks, Rockeros y seguidores de Heavy Metal.SIGNO DE BRUJOS O SIGNO DE LA LUNAUsado para saludar la luna naciente. Ademas es el saludo "secreto" de satanicos y brujos.MANO CORNUDAEs el signo de reconocimiento entre aquellos que están dentro de lo Oculto. Nota el dedo pulgar sobre los dedos y es hecho con la mano izquierda."Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento ". Oseas 4:6