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Frozono

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Primer post: 22 dic 2008
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El chico de Terminator hoy
El chico de Terminator hoy
InfoporAnónimo2/6/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Cuando Edward Furlong irrumpió en el universo del cine con un prometedor arranque en Terminator: el juicio final, todo parecía indicar que el éxito y el reconocimiento lo acompañarían a lo largo de su carrera. Pero no fue así. Al menos nunca llegó a igualar la popularidad que obtuvo con el papel de John Connor en 1991. Su aparición como adolescente rebelde fue tan bien recibida por el público que consiguió el premio MTV al Actor Revelación, seguido de fama y una lluvia de ofrecimientos laborales. Al año siguiente decidió formar parte de American Heart, película dirigida por Martín Bell (protagonizada por Jeff Bridges) y de la deslucida segunda parte de Cementerio de animales. Luego probó suerte con la música y grabó el disco Hold On Tight (de gran aceptación en Japón) y también formó parte del videoclip "Livin´ in the Edge", de Aerosmith. En 1994 llegaría el turno de Little Odessa (ópera prima del director James Gray), en la que personificó a un adolescente con problemas existenciales con una buena performance actoral. Le siguieron El arpa de hierba, la mini secuela de Terminator 2 3-D, Before and After y Pecker en 1998. Ese mismo año co-protagonizó junto a Edward Norton America X, que marcó a fuego la carrera de Furlong, ya que el papel de Danny Vinyard le permitió volver a los primeros planos, al menos por un tiempo. En el año 2000 protagonizó Animal Factory -una cruda radiografía del sistema carcelario- con la dirección de Steve Buscemi, uno de los actores predilectos de los hermanos Coen. Durante 2001 participó en una producción de origen italiano llamada Cavalieri che fecero l´impresa, y luego de un pequeño período de inactividad ligado a las drogas y los centros de rehabilitación, reapareció con films que pasaron inadvertidos: 3 Blind Mice, Venice Underground (2005) y The Crow: Wicked Prayer (2005). En 2006 actuó en dos capítulos de la popular serie CSI NY y también en el film dramático Jimmy and Judy. Durante la filmación de esta película conoció a su actual esposa (la actriz Rachel Bella) y fue arrestado por intentar liberar varias langostas en un almacén de Kentucky, con la intención de defender los derechos de los animales. En cuanto a su vida privada, las revistas del corazón le adjudican una vida sentimental bastante agitada y hasta un fugaz romance con la excéntrica niña rica Paris Hilton. Algunas de sus últimas participaciones cinematográficas son: Warriors of Terra, Living and Dying (2007), Dark Reel (2008), Kingshighway (2008), Night of the Demons (en etapa de post producción) y Forever. Informe: Agustín Maya Fuente http://www.zonacinemania.com/nota.aspx?nota_id=1096784

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Internet y TV educan mejor que la escuela
Internet y TV educan mejor que la escuela
InfoporAnónimo1/7/2009

POR FAVOR, tómense 5 minutos para leerlo, no se van a arrepentir. Una visión muy original de la educación. "La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas" "Internet lo hace mejor", dice Francesco Tonucci "La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde. Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar. "Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios", explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante". Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir del próximo ciclo escolar. Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima", explicó. Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos". Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho", es parte de su decálogo. De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños. -¿Cómo concibe usted una buena escuela? -La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar" porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo. -¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos? -En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica. -¿Qué recomienda? -Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible. -¿Cuál es rol del maestro? -El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera. -Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué? -Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas. -¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station? -El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo. -¿Es positiva la doble escolaridad? - En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber. FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1085047&high=tonucci

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Diálogo de pareja
Diálogo de pareja
HumorporAnónimo6/2/2009

Estás trabajando en la PC cuando él decide hacerse un té. Lo dejas, porque consideras que un té es una tarea acorde a sus capacidades. Confiarás en él. Él ¡No hay azúcar! Tú Sí hay, compré el martes. Él ¡Bueno, se acabó! Tú No, no, tiene que haber, buscá en la alacena! Él ¡Estoy buscando en la alacena y no hay más! Tú Pero sí, mi amor, hay. Si eliges ir a buscar tú misma el azúcar para que te deje de hinchar las bolas, lee 1. Si eliges darle las indicaciones necesarias para que la encuentre él mismo, lee 2 1- Te levantas de tu silla, caminas hasta la cocina. Pasas por al lado de tu concubino y abres la alacena. Extraes el paquete de azúcar y se lo das, intentando que en tu rostro no se dibuje una expresión triunfante. Él ¿No me podías decir dónde estaba directamente? Tú Así es más rápido, es lo mismo. Él No, no es lo mismo, porque después te quejás de que yo no hago nada ¡pero no me dejás! ¡Querés hacer todo vos para sentirte superior! ¡Me tratás como un nene! > Lee 3 2- Respiras hondo. Tendrás paciencia. Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar. Él No, no hay, te digo que se terminó! Tú Fijate en la alacena de arriba de la pileta, en la puerta de la izquierda, abrís y hay un frasco de vidrio transparente con flores rojas. Atrás del frasco hay un paquete de fideos tirabuzones, y al lado está el azúcar. Fijate que tiene que estar bien a la vista. Es una bolsa transparente, con azúcar, marca Chango, justo al lado del paquete de fideos ¿lo ves? Él ¿Qué soy, estúpido? ¿Pensás que no puedo encontrar un simple paquete de azúcar? Me decías que estaba en la alacena y listo. ¡No se puede vivir así! ¡Me tratás como un nene! Tú ¿Lo econtraste? Él …no. Te levantas de tu silla, caminas hasta la cocina. Pasas por al lado de tu concubino y abres la alacena. Extraes el paquete de azúcar y se lo das, intentando que en tu rostro no se dibuje una expresión ligeramente irritada. Lee 3 3- Descubres que jamás podrás ganar en este tipo de situaciones. Harás el té la próxima vez. Él te tocará la cola mientras llenas la pava. FUENTE: http://www.masvalepajaroenmano.net/2008/03/27/%c2%a1elige-tu-propio-dialogo-conyugal/

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7 Tipos de madre según el teléfono
7 Tipos de madre según el teléfono
HumorporAnónimo6/3/2009

Así como los científicos han encontrado sesenta mil tipos de orquídeas, los médicos aseguran que hay cuatro grupos sanguíneos, y el saber popular acusa seis formas de atarse los cordones de las zapatillas, también se puede clasificar siete tipos específicos de madre de acuerdo a cómo llaman a sus hijas. La que llama para contarte estupideces, por ejemplo, se comunica entre dos y diez veces por día para compartir toda clase de anécdotas sin remate, chismes de gente que no conocés, discusiones que tuvo con tu hermana y observaciones sobre programas de televisión que no mirás. En general, cuenta siempre las mismas cosas: que se encontró con algún viejo pariente que conociste a los dos años (¡Y justo era Eduardito, el hijo de Eduardo Politti! ¡Yo no lo podía creer!), que se peleo con tu hermana (y que ella le dijo tal cosa y ella le respondió tal otra), o que Mercedes Morán está cada día más joven (¿Pero vos la viste en Socias? ¡Parece una chica, te juro!). A diferencia de la anterior, la que tira bombas en el contestador es mucho más breve. En vez de divagar durante horas en el teléfono, prefiere mandar mensajes de texto cortitos y con punch para causar un gran impacto en sus hijos: “Tuve un accidente. No se preocupen. Estoy bien”. “Asaltaron a papá. Mañana les cuento”. Y con este mecanismo perverso logra siempre lo que quiere: que la llames a cualquier hora, con el estómago hecho un nudo, para que ella se haga la desentendida y te pregunte para qué llamás si te dijo que no te preocuparas, que no es nada, que en realidad el asalto había sido hace dos años pero se había olvidado de comentártelo. Igual de insoportable pero menos dramática, es que la vive convencida de que el contestador automático es un pre-atendedor en el que hay que esperar hasta que vos levantes el tubo. Un poco por pereza, otro poco por distracción, a este tipo de mujer le resulta imposible asimilar que en los contestadores modernos no se escucha el mensaje y que vos no estás al lado del teléfono haciendote negar. Para las hijas de estas madres es muy común llegar a casa de noche y encontrar veintiséis mensajes de idéntico tenor: Maríaaaaaaaaaaa es mamá ¿Estás por ahí? ¿Me escuchás? Bueno. Se ve que no ¿María? ¿No? Soy mamá, eh. ¿María? Yo de nuevo. Mamá. ¿Estás por ahí? Si me escuchás atendeme. Otro tipo insufrible de madre llamadora es la que piensa el teléfono se inventó para corroborar que no estés muerta. Ni bien se entera que hubo un robo en tu barrio, que se descarriló un tren, que chocó un micro que venía de la costa, o que un glaciar del sur amenaza con derretirse, suena tu celular. Muchas veces ni siquiera estás cerca de la desgracia, pero como no contestaste un llamado que te hizo unas horas antes, ella se imagina que estás incendiada y amnésica en un hospital. Esta semana te llamó para ver si tenías dengue, para saber si conocías a alguien en el terremoto de Italia y para asegurarse de que hubieras llegado sana y salva esa noche que saliste con amigas a tomar algo. Por las dudas. Menos plañidera pero igual de molesta es la que cree que el celular es en realidad un walkie-talkie para que ella perpetúe la sensación de inmediatez y de rutina que tenía cuando vivían juntas. Un llamado no es una conversación, sino un comentario al pasar, un chisme de pasillo, un codazo en la mesa del desayuno. Cuando disca, se imagina que estás sentada al lado de ella tomando mate y que es necesario charlar. Te llama a media mañana a la oficina y te pregunta si estás viendo cómo llueve, al mediodía para contarte lo que acaba de pasar en su cocina, a la noche para preguntarte si se pone el saco verde o el rosa, o simplemente “para hablar”, mientras vos luchás por no herir sus sentimientos y terminar todo el trabajo atrasado que apilás sobre el escritorio desde que ella se compró un celular. Otro ejemplo típico de madres que llaman es la que no puede superar que te hayas ido y usa el celular para crear nostalgia. Si bien no lo hace por maldad, esta suerte de melancólica llama decidida a arrastrarte a ese tiempo pasado en el que todavía vivías con ella. Sus tareas son avisar que hoy es el cumpleaños de la tía Nelly (a quien no ves hace diez años), que mañana es el aniversario de la muerte del abuelo, o que encontró una foto de cuando eras chiquita en tu primer día de jardín y se puso a llorar. También le gusta contarte anécdotas que te revuelven viejas épocas y conflictos y te dejan hecha una piltrafa, como que se encontró con los padres de tu ex novio y que no pudo evitar quedarse pensando que si no lo hubieras dejado ahora serías una mujer completa. Por último, está la que aparentemente te llama para ver cómo estás, pero en realidad sólo quiere contarte sus problemas. Con un halo de espontaneidad, este tipo de madre llama por las noches y te hace alguna pregunta fresca e inocente relacionada con la rutina (¿Y vos cómo estás? ¿Qué tal te fue en la fiesta?). Sin embargo, apenas empezás a contarle algo, aprovecha cualquier comentario para enganchar su rosario de quejas bajoneras y repetitivas de tinte laboral, amoroso o familiar, hasta dejarte seca. En general, cuando la llamada termina, ella se desahogó por completo y está liviana como una pluma, pero vos estás llena de fantasmas, y mientras ella duerme como un angelito, vos te estás tomando dos pastillas o haciéndote un té en la cocina , para aguantar hasta la madrugada en vela, pensando qué va a pasar con tu familia. Fuente: http://bestiaria.blogspot.com/

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10 cosas que odio de ir al cine
10 cosas que odio de ir al cine
OfftopicporAnónimo1/14/2009

Registrate y eliminá la publicidad! 1. El gil que te lee el ticket No soporto más al empleado que me lee lo que dice el ticket en la entrada. Desde que desapareció la figura garronera y vividora del acomodador, salió a flote este mamarrcho que ni siquiera señala el lugar; simplemente mira el ticket y te dice: —Bueno, pueden pasar por sala 4, asientos L y F, fila 15. ¿Para qué quiero que me lean lo que tengo yo misma escrito en la entrada? ¡Si no supiera leer, iría a ver una película doblada o en español! 2. Las viejas que se cuentan la película En todas las películas hay un par de viejas que duplican la información visual con los comentarios que creen estar haciendo en voz baja. Son como la voz en off del cine. Les encanta contarle a su amiga de al lado todo lo que va pasando, como si las dos no estuvieran ahí, mirando la misma película que yo. —Claro, él la engaña y no le dice nada… Porque él es el muchacho de la otra vez, el que se encontró, que está casado con la rubiecita del ojo raro, pero ella no sabe… 3. Los adolescentes excitados La primera salida sin supervisión que hacen los adolescentes es ir al shopping o al cine con amigos. Yo entiendo que sea perfectamente normal que se sientan adultos y muestren un entusiasmo a veces exagerado a causa de su nueva aventura. Pero si no son mis hijos ¿Por qué tengo que padecer yo el cimbronazo hormonal de estos mamertos con acné y bigote ralo? ¿Por qué tengo que soportar que se griten, se empujen, se tiren pochoclo y se rían de sus propios chistes boludos mientras sus padres descansan? ¿No es loco que los hijos le arruinen la película a los demás mientras los padres miran un dvd en su casa? 4. El libertinaje culinario Chipacito con mate automático, nachos con queso, pizzetas, superpanchos, pochoclo, empanadas y cerveza son algunos ejemplos de lo que ahora se puede comer en el cine. Es imposible concentrarse y entrar mansamente en el drama de una película si al lado tengo a una tonta llorando con un hilo de muzzarella colgando de la pera. ¡En la pantalla hay una mujer muriendo de cáncer mientras tres tipos comen confites con olor de cherry pop y dragon fruit al lado mío! ¡Las golosinas estridentes y los olores borronean la conciencia de ficción! No puedo suponer que estoy en una guerra si la boluda de al lado masca fugazzeta como un rumiante ¡Se los pido por favor, vuelvan al maní con chocolate y a los caramelos masticables! 5. Las copias malas Ahora parece que está de usar cada copia hasta que quede ilegible como una fiesta de quince de 1980 grabada en un VHS familiar. Pelos, agujeros, ruidos, partes sin sonido, fotogramas en blanco hacen las delicias de la familia argentina en todas las películas que hay en cartel. A ver si nos entendemos, chicos: las películas se consiguen en DVD antes que en el cine. Si me voy hasta una sala es para verla más grande y con un sonido perfecto. Si hubiera querido ver un montón de figuras ininteligibles con diálogos fuera de sincro, me compraba un dvd pirata en Retiro o sintonizaba canal 7 un domingo a la mañana. 6. Las publicidades de Pochoclín y otros comerciales para entretener al espectador. Estoy agotada de padecer las publicidades de Pochoclín, los juegos de Pepsi y esos engendros publicitarios de Wellapon que proyectan durante los veinte minutos que preceden a los trailers de las películas. Además, en algunos cines del Hoyts, no contentos con someterme a ese maltrato, ponen juegos con preguntas (¿Quién actuó en duro de matar? A. Bruce Willis, B. Gianni Lunadei, C. Lloyd Bridges) y versiones instrumentales de los grandes hits de Montaner. No veo la hora de que reemplacen al director de Hoys por alguien decente y pongan una película snuff en la que la coca cola que baila torture y asesine a Pochoclín en la pantalla. 7. Los precios del kiosco Ni voy a mencionar lo que le cuesta ir al cine y a Mc Donalds a una familia con dos niños (¡Doscientos pesos! ¡Treinta pesos un combo mediano!) porque ya lo sabemos todos. Pero si esa familia quiere, además, comer pochoclo y tomar coca cola, la cifra sube a casi trescientos pesos. Yo no sé hasta cuándo voy a soportar mansamente que me cobren veinticinco pesos dos cocacolas diluidas con agua y llenas de hielo. Tengo miedo de que la próxima vez que un empleado me diga si quiero agrandar mi pochoclo por ciento cincuenta pesos, lo agarre del pescuezo y le coma los lunares como si fuera un choclo. Tomar el té en el hotel Alvear vale $85. A ver si bajamos a la tierra, con los demás mortales. 8. Las entradas no numeradas Es increíble. Se puede pagar una hipoteca online, hacer la compra semanal del supermercado por internet, conseguir entradas para Broadway por teléfono, sacar un ticket para un partido en los Juegos Olímpicos de China con tarjeta de crédito sin moverse de casa, pero es imposible ir al cine en el Malba sin tener tres días libres o un secretario personal. Como las entradas se agotan y no se venden online ni toman reservas, hay que ir a sacarlas cinco días antes personalmente y en efectivo, porque aceptan ni tarjeta de débito. El día de la película, como las entradas no son numeradas, hay que hacer cola de pie, dos horas antes, para luego entrar a ver la película grabada en DVD en unas butacas de mierda. ¿Saben qué? Péguense un tiro. No pienso ir nunca más a ver sus cachivaches de estudiante con pretensiones. No pueden tener precio para turistas en el restaurante (¡Treinta y seis pesos un tostado!) y una boletería comunista al mismo tiempo. Elijan de qué lado están. Son el cine comunitario de Tilcara o son el Louvre. 9. Las películas malas No veo una película buena que se haya hecho después de la década del noventa desde hace dos años. La última buena que vi, fue Once. Y no me recomienden nada que ya sé las porquerías que consumen los espectadores. Desde hace seis meses que quiero ver una comedia romántica buena y cada vez estoy más lejos de cumplir mi sueño. Ayer, sin ir más lejos, vi las nominadas al Globo de Oro y todavía no me repongo. Con decirles que la favorita era sobre un hombre que envejece al revés y luego, cuando es un bebé, toma la teta de su esposa vieja. Mamita, qué suerte que existen las series. 10. La gente que no puede apagar su celular. Desde hace diez años que no veo una película sin sentir el chillido estridente y oligofrénico de algún celular. A pesar de que hay carteles recordatorios por todos lados y que incluso Pochoclín les implora que lo apaguen, hay algunos tarados que tienen el cerebro desconectado del brazo y no pueden procesar el movimiento. Digo yo ¿Tan difícil es apretar un botón? ¿Cómo pueden olvidarse de algo que les pidieron directamente, sin eufemismos ni sutilezas, a la cara, diez segundos atrás? ¡Cómo me gustaría que en vez de pochoclo el kiosco vendiera cascotes en bolsa para tirar piedrazos! ¡Quién pudiera! ¿No? FUENTE: http://www.criticadigital.com/lapeleadora/10-cosas-que-odio-de-ir-al-cine/#more-244

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10 cosas que odio de los diarios
10 cosas que odio de los diarios
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

1. Las revelaciones absurdas sobre sexo y salud “Científicos aseguran que tomar una copa de vino diaria previene el pie de atleta” “Descubren que el chocolate excita sexualmente a las mujeres” “Un estudio revela que el 70% de los hombres es infiel en la oficina” Me tienen cansada las notas acerca de disparates científicos avalados por alguna universidad norteamericana. ¿A quién le puede interesar que la Universidad de Arizona asegure que el morrón alarga la vida? ¿No tienen nada más importante para estudiar? La gente que lee esas notitas sobre folklore científico es la misma que se saca fotos en el Parque de la Costa o que le pide autógrafos a los famosos.¿No se dan cuenta de que al mes otro estudio revela exactamente lo contrario, que el chocolate deprime, engorda y da cáncer? ¿Hasta cuándo van a robar con ese reciclaje berreta? 2. Que pongan gente analógica en la sección de tecnología. “¿Sus hijos están seguros en Facebook?” “Cómo elegir una buena Notebook” “Qué hay que saber a la hora de elegir un proveedor de internet”. Nunca leí tantas burradas juntas como los suplementos de tecnología de los diarios. La mitad de lo que escriben ahí es lo mismo que piensa mi mamá sobre Internet o que las alertas de virus con las que se asustan las secretarias de sesenta años. Es increíble que habiendo tanta gente informada y talentosa todavía se empeñen en disfrazar a esos dinosaurios que antes de escribir una nota tienen que buscar en google qué es un megapíxel o cómo funciona el 3G. Sacan informes sobre la novedad de Twitter cuando hace dos años que la gente lo está usando, aconsejan comprar notebooks teniendo en cuenta si incluyen camarita web o antivirus, y hablan del robo de datos personales en Facebook como si a alguien le pudiera interesar qué está haciendo la mayoría de los tarados que están ahí adentro. 3. Que la página principal de la versión digital esté atiborrada de noticias insignificantes sobre deportes “Gallardo fue terminante: el Ogro Fabbiani está gordo” “Perdió Gisela Dulko” “Arsenal pelea por el descenso” Hace unos años, en la tapa del diario salían los clásicos, la copa Libertadores, el Mundial. Pero hoy en día es tal la estupidez de la gente que hoy no alcanzan las noticias deportivas para tapar la realidad. Al lado de las medidas económicas que tomará el gobierno para paliar la crisis o el conteo de muertes del alud de Tartagal —en el mismo tamaño de letra y con la misma extensión— se pueden leer noticias sobre turismo carretera y al abierto de golf de Estados Unidos. Yo me pregunto: ¿A quién carajo le importa que el Ogro Fabbiani esté gordo, que Gimnasia pueda comprar a un jugador de Estudiantes, o que Gisela Dulko haya perdido por enésima vez? ¿No pasa nada más importante? Gisela Dulko ganó un sólo torneo en la vida y perdió doscientos. ¿Me van a contar cada vez que pierde? ¿No debería ser al revés? 4. Que los temas se pongan de moda y se esfumen como si hubiesen dejado de existir “Mueren dos niños por desnutrición en el Chaco” “Según el INDEC, en enero, la inflación fue del 0,01%” Estoy harta de que los diarios se sirvan de la actualidad como quien elige masitas de una bandeja. En una época todo era sobre el Riesgo País. Luego, la desnutrición en el interior. Después el desempleo. Más tarde los planes trabajar, los secuestros express, el alcoholismo de Orteguita, las carteras Louis Vuitton de Cristina Kirchner. Ahora es la inflación, el INDEC, la crisis mundial, los despidos masivos y el inefable Facebook, que llega, por fin, para reemplazar las noticias sobre la revolución de los blogs. Robo de datos en Facebook. Ladrones atrapados gracias a Facebook. Mujeres que se enteran de su inminente divorcio vía Facebook. Facebook, Facebook, Facebook. Al parecer, las noticias también son moda. La gente se sigue muriendo de hambre en algunos lugares de Argentina pero esta temporada, no se usa ese color. 5. Que siembren pánico y paranoia “Vuelven los saqueos a Buenos Aires” “Estados Unidos estaría atravesando la peor crisis de la historia” “Especialistas afirman que la tercera guerra mundial es inminente” Así como la misión de la televisión es entretener y la de la medicina salvar vidas, parece que la de algunos diarios es asustar a la gente. Las noticias se titulan con la clara intención de vender y sembrar psicósis entre sus lectores. Hace dos meses, un diario sacó la noticia exclusiva de que habían vuelto los saqueos. “Volvieron los saqueos a Argentina”, decía el periodista, muy suelto de cuerpo. Pero la realidad era que dos tarados se habían robado tres paquetes de galletitas de un supermercado chino y la dueña había llamado a la policía. Estoy enferma de leer que hay saqueos, que en el 2010 el 78% del mundo tendrá cáncer de colon, que un científico asevera que se desatará la guerra mundial número tres dentro de cuarenta minutos. Harta. Quieren jugar a Nostradamus y no pegan una. Ni con el clima aciertan. Estoy cansada de leer alertas meteorológicas y granizo inminente que nunca va a llegar. Termínenla de una vez. 6. Los informes llenos de golpes bajos sobre enfermedades infantiles “La osteogénesis imperfecta: el drama de los niños con huesos de cristal” “El drama del hombre Arbol” “El síndrome de Raymond-Barone: afecta sólo al 0.000001 de los niños pero es fatal” ¿Qué mejor método para asustar a sus lectores, que contarles todas las enfermedades que pueden tener sus futuros hijos con notas llenas de golpes bajos? A ciertos diarios populares les fascina hacer informes especiales sobre enfermedades muy crueles o impresionantes que la gente no conoce. En general, cuentan el caso de una niña que siempre es norteamericana que no puede correr, que no respira, que no puede ver el sol o que se quiebra las piernas diez veces por mes, y agregan una foto en silla de ruedas, al lado de sus dos padres,para mostra que a pesar de todo es feliz. Feliz las pelotas. Dejen de nutrir el morbo de la gente. 7. Las noticias que destacan que hay un argentino en una tragedia, un evento o un premio. “Un argentino nominado al Oscar” “La argentina que sedujo a Robbie Williams” “Michael Fox podría ser argentino” Ya sé, ya lo dije en otras oportunidades, pero me da mucha vergüenza ajena que haya gente tan pajuerana, tan cholula y tan vacía que se alegre cuando alguien que casualmente nació en su país gana un premio, o se entristezca un 50% más si en un accidente hay gente de su provincia. En el primer caso me parece idiota; en el segundo, miserable. Yo entiendo que se preocupan cuando secuestran a alguien en Medio Oriente ¿Pero por qué les preocupa más una persona argentina que una uruguaya o una francesa? Si no conocen ni van a conocer a ninguna de las tres. ¿Qué diferencia hay? ¿Es porque una toma mate y come dulce de leche y la otra come baguette con café? 8. Las notas sobre celebridades diciendo que son “bien de barrio”, que tienen “los pies sobre la tierra”, “los mismos amigos de toda la vida” y que “seducen con la mirada” A ver si nos entendemos. Todos los que dicen esa estupidez tiene la cabeza llena de copitos de gomaespuma. No sé qué es esta nueva moda de hacerse los normales, pero me está volviendo loca. Nadie que cobre veinte mil pesos por hacer una publicidad de shampoo es una persona normal. No pueden hablar de ser gente de barrio cuando tienen dos niñeras, un chofer, un planchado químico en el pelo, y se hacen borrar las arrugas con photoshop de las fotos familiares que se sacaron la Navidad pasada en lo de su tía. La mayoría de las actrices que dicen ser pudorosas o que seducen con la mirada, están en la misma nota en microbikini, en cuatro patas, haciendo como que arañan el aire. Es mucho más inteligente decir que se bañan con agua mineral y que llevan al perro al psicoanalista. Los van a juzgar igual, relájense. 9. La hipocresía de la sección de espectáculos “Hoy se estrena 24, la serie que hizo famoso a Jack Bauer” “Conozca las películas nominadas al Oscar” “Vuelve Alias, con su segunda temporada, por AXN” Para viajar en el tiempo no hace falta nada más que leer la sección de espectáculos de algunos diarios. La que salió hoy, por ejemplo, es en realidad la de febrero del 2006. Desde hace unos años que las reseñas de películas y de ficción televisiva llega con un insoportable atraso de cine pueblo. Los periodistas hablan de las series norteamericanas cuando se estrenan en televisión por cable, a pesar de que saben que todos ya las bajamos de Internet y que ya vimos los que ellos están reseñando hace dos años. Sin embargo, a pesar de que lo saben, siguen negando esa realidad subterránea, a media voz, que se trafica en pendrives y DVDs. Siguen la versión oficial. Si no sale en la revistita de Cablevisión, para ellos no existe. Hacen como si los videoclubs no tuvieran las películas antes de que se estrenen en el cine. Como si todos nosotros no leyéramos blogs sobre descargas de películas y series y supiéramos perfectamente de qué se trata cada episodio. Como si no existiera Rapidshare, como si el Emule fuese un mito, como si el Utorrent fuese un videojuego. 10. Las figuritas repetidas Accidentes de auto, sentencias apocalípticas de Lilita Carrió, un menor de edad que embarazó a alguien, inventó algo o tuvo sexo con una maestra, dos ladrones abatidos en el conurbano, un accidente de la ruta en el que murieron dos personas, la caída del merval, que el dólar subió un centavo, la marcha contra Botnia, los números del Indec, que perdió Gisela Dulko, algo sobre Facebook, o un resumen de Bailando por un sueño. Todos los días las mismas noticias recicladas, con los mismos titulares y el mismo tonito falso de novedad. Hace tres años, Blumberg. Hace dos, Castells. Hoy, De Angeli. Siempre la misma fórmula, las mismas primicia, el mismo relleno. La noticia, en todo caso, sería que dejen de repetirse. http://www.criticadigital.com/lapeleadora/10-cosas-que-odio-de-los-diarios/#more-260

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Conmovedora Historia
OfftopicporAnónimo10/5/2009

La triste historia de una mujer mayor abandonada Cuando un pasajero sube al taxi y cierra la puerta comienza una nueva historia. Aquella soleada mañana la radio emitió las coordenadas de un viaje, acepté la propuesta y me dirigí hacía allí. Era en French y Laprida. Subió una señora mayor, pidiéndome ir a varios destinos; encendí el reloj y partimos hacia Barracas. Ya en el camino se estableció el diálogo habitual que se genera con los pasajeros: sobre el clima, la situación general, algún hecho político, los titulares de los diarios, o lo complicado que está el tránsito en la ciudad. La señora, de nombre Sara, me indicó los lugares por los que debíamos pasar y me dejó sobre el asiento del acompañante $200 como adelanto. Luego de sus primeros comentarios, era evidente que la señora necesitaba hablar y contar su historia. Sara era viuda, su esposo Rafael le había dejado una empresa floreciente y muy reconocida, que era manejada a partir de aquel momento por su hijo y sus tres nietos. Al morir su marido, Sara entró en un estado depresivo que la mantuvo durante casi tres o cuatro años alejada de las decisiones de la empresa familiar. Con el transcurrir del tiempo y con mucho apoyo psicológico, fue superando lentamente la perdida de Rafael. Pero fue relegada de las reuniones en la empresa y la familia comenzó a decirle que las cosas no funcionaban bien y que debían vender algunos activos y bienes. Ella, por su confianza, les brindó un poder absoluto sobre las decisiones que se debían encarar. Cuando tomó conciencia, su familia le había vendido la empresa y su propia casa. Su hijo, nuera y nietos se fueron a vivir al exterior. El domicilio donde la fui a buscar era la casa de una amiga que la alojaba provisoriamente hasta que ella encontrara una ubicación adecuada. Cuando llegamos a la dirección fijada en Barracas, nos encontramos con una esquina que en su momento habría sido muy importante, pero ahora se encontraba cerrada, abandonada, semi-derruida y con los muros y las cortinas metálicas herrumbradas, pintadas con graffitis. Al ver aquel espectáculo tan deprimente y desolador de lo que había sido la floreciente empresa de su esposo rompió en llanto y con la voz entrecortada me pidió que nos fuéramos rápidamente de allí y que la llevara nuevamente a la casa de su amiga. Cuando llegamos me pidió mi número telefónico, por si volvía a necesitar otro viaje. En ese momento detuve el reloj y le reintegré $160, de los doscientos que me había dado. En principio se negó a tomarlos, pero ante mi insistencia accedió y me reconoció que eran los únicos pesos que tenía hasta que cobrara su pensión. Después de aquella primera vez, volvimos a encontrarnos para otros viajes, estableciéndose entre nosotros un hermoso sentimiento de amistad; en la actualidad, Sara, se encuentra viviendo en una residencia geriátrica en la localidad de City Bell. Tanto yo como mi familia, que también la conoce, le hemos tomado mucho cariño y por lo menos una vez al mes, algún domingo, vamos hasta City Bell y la sacamos de la residencia, para almorzar y pasear hasta el anochecer. En todos estos años no hemos vuelto a conversar sobre su familia residente en el exterior, que nunca fue a visitarla a la residencia donde vive acompañada por otras personas mayores que comparten sus historias personales a la espera de un futuro incierto. Como se darán cuenta no siempre las historias en el taxi tienen un final brillante, pero todo esto forma parte de la vida, que es blanca, negra y con claroscuros. Así es la vida y tenemos que asumirla como es. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1182630&pid=7465212&toi=6270

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La Nación manipulando encuestas???
La Nación manipulando encuestas???
OfftopicporAnónimo3/27/2009

El 23 de Octubre de 2008 posteé una noticia de La Nación que denunciaba que una de sus encuestas on-line había sido alterada y arrojaba resultados falsos. La encuesta preguntaba: "¿Está de acuerdo en que los fondos de las AFJP pasen al Estado?". En aquel momento, según cuentan los muchachos de La Nación, iba ganando el "NO" pero sorpresivamente al día siguiente ganó el "SI". Adujeron que 2000 votos se habían producido desde un solo IP, y que otros votos provenían de servidores ubicados en Alemania. Acá está el link del post: http://www.taringa.net/posts/noticias/1679423/Una-encuesta-on-line-con-llamativos-resultados.html Hoy 26 de Marzo veo que La Nación publica otra nota diciendo que "otra vez" les pasó lo mismo, "alguien" les alteró una encuesta. Esta vez la pregunta era: "¿Está de acuerdo con las declaraciones de la jueza Argibay sobre que los medios de prensa «inflan la inseguridad»?". Otra vez más, iba ganando el "NO" y luego ganó el "SI". Otra vez dijeron que 4000 votos provenían de una misma IP y que muchas IP eran de varias partes del mundo. Esta es la nota: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1112216&high=encuesta Del post original publicado Octubre rescato este comentario del usuario Mitran, con el cual coincidieron 2 usuarios más Lanacion.com tuvo el ataque de expresión, los programadores esa página ni en joda dejan pasar una vulnerabilidad de ese tipo, lo hicieron a propósito salto la ficha seguro y lo trataron de arreglar con esto...re mala onda mi comentario pero probablemente no este errado La verdad da para pensar, no les parece...? Será que a La Nación le molesta que la gente piense distinto a lo que ellos esperan?

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Sawyer vs. Jack - La gran dicotomía femenina
Sawyer vs. Jack - La gran dicotomía femenina
FemmeporAnónimo12/22/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Les dejo esta reflexión del blog de Carolina Aguirre, "Bestiaria" (http://bestiaria.blogspot.com/) el cual les recomiendo mucho si es que no lo leyeron nunca, tanto hombres como mujeres. Carolina Aguirre, la autora del artículo El estigma de Kate Durante años ocupé todas mis tardes en investigar y espiar a las mujeres con la tierna esperanza de desglosar sus misterios. Hice varios borradores totales. Las clasifiqué de acuerdo a la forma de su cuerpo, las agrupé considerando el volumen de su risa, y las catalogué teniendo en cuenta su relación patológica con el sexo opuesto, pero sólo conseguí dibujar un esquema parcial de una estructura demasiado compleja para entender por medio de ejemplos. Fueron años de estudio sacrificado y minucioso en supermercados, shoppings y reuniones familiares para acabar siempre en el mismo lugar: el de la clasificación entrecomillada y subjetiva. Todo era cierto pero a la vez relativo. Ninguna teoría las englobaba a todas, siempre alguna se quedaba afuera. Agotada por especulaciones que no llegaban a nada, pensé en rendirme. Creí que jamás encontraría la fórmula secreta del comportamiento femenino. Sin embargo, hace poco más de un mes tuve una revelación. El tenis y la televisión, dos pasatiempos que me ocupan desde hace algunos inviernos, me ofrecieron una solución tan perfecta y redondita que parecía una epifanía. En la primera mitad del año, la batalla por el primer puesto del ranking de tenis de la ATP, me dio la primera pista. Un poco por los medios y otro poco por su fisonomía, los jugadores Rafael Nadal y Roger Federer se presentaban como dos arquetipos de hombre completamente opuestos. El primero pelilargo, musculoso, expresivo y sensualmente español, y el segundo distinguido, medido, almidonadamente suizo. Nadal, con su vincha y sus gritos de festejo se parecía a un pirata, mientras que Federer, con su inmaculada vestimenta y autocontrol exquisito, era más similar a un lord. Al mismo tiempo, la serie Lost también proponía otros dos estereotipos de galán. Jack (un médico impecable de pelo corto, nariz respingada y nobles principios que se dedica a salvar, ético y devoto, a la gente de una isla) y Sawyer (un estafador buscavidas, desprolijo y egoísta capaz de robar, matar y traicionar con tal de salvarse él mismo) funcionaban, de nuevo, como los dos polos opuestos del género masculino. Y no había mujeres que los quisieran a los dos de la misma manera. Estaban por un lado las fanáticas del primero, y de la vereda de enfrente las amantes del segundo. La teoría se hizo, entonces, evidente e irreductible: están las mujeres que aman a Sawyer y están las que aman a Jack. Y eso es todo, lo demás son tonterías. Las primeras, además suspiran por Nadal, prefieren el sex appeal de los Rolling Stones a la gracia Beatle, el lenguaje barroco de Cortázar a la poesía clásica de Borges, la sensualidad de Marlon Brando a la fina estampa de Paul Newman y el contorno de personajes como Hank Moody, John McLane o Jack Bauer por encima de un Robert Chiltern o un Charles Ingalls. Las de Jack, en cambio, prefieren a los hombres clásicos, nobles, distinguidos. No les gustan ni los barbudos, ni los rockeros con problemitas, ni los escritores borrachos y oscuros. Piensan que las de Sawyer son adolescentes que se enamoran siempre de mujeriegos impresentables, que son adictas al rechazo y al maltrato, y que tienen problemas de autoestima. Y ambos bandos se miran con pena y ademán de superación, sin poder entender jamás las razones del grupo opuesto. Para unas, las otras son inmaduras, y para las otras, sus antagonistas son aburridas. El estigma de Kate (la protagonista de Lost que no puede decidirse entre Jack o Sawyer) se presenta ahora ya no como el conflicto amoroso de una serie de acción americana, sino como el conflicto femenino universal por excelencia. Todas, de alguna forma u otra, alguna vez nos enfrentamos al mismo dilema. Jack o Sawyer. Sawyer o Jack. De la misma forma que elegimos autos (un compacto simple y cómodo o un veloz descapotable colorado) o sillones (un mullido sofá de tres cuerpos o un chaise long lindo y duro), las mujeres nos balanceamos eternamente entre esas dos únicas elecciones. Para hombres o para sillones, siempre es el mismo enigma, el mismo estigma, la misma duda: el caballero perfecto o el galán imprevisible, un suizo o un español, un Beatle o un Rolling stone, un médico o un buscavidas. Fuente: http://bestiaria.blogspot.com/2008/12/el-estigma-de-kate.html

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