F

FelicesPajas

Usuario (El Salvador)

Primer post: 4 mar 2013Último post: 12 abr 2013
3
Posts
20
Puntos totales
34
Comentarios
Embalsamar o el principio de la trascendencia
Embalsamar o el principio de la trascendencia
InfoporAnónimo3/9/2013

La necesidad de mantener vigentes los referentes históricos representados por un líder llevó a embalsamar a personalidades como Lenin, Stalin, Eva Perón o Mao Tse T ung. El cuerpo de Hugo Chávez será tratado por especialistas para preservar el aspecto enérgico con el que gobernó Venezuela y luego será expuesto en una urna de cristal para recibir el honor de un pueblo que lo necesita como referente político e ideológico inmediato. Justamente para eso, los egipcios desarrollaron el arte de embalsamar a sus faraones, es decir evitar que la naturaleza haga su trabajo para que el símbolo trascienda al cuerpo y se convierta en leyenda. El nombre de Hugo Chávez pasará entonces a engrosar una lista de personalidades convertidas en mito, perpetuadas para la eternidad gracias al recurso de una de las técnicas más antiguas de conservación de “cadáveres incorruptibles”. El origen del embalsamamiento se halla en la civilización egipcia. Los egipcios solían enterrar desnudos a sus muertos, en pleno desierto, “donde el agua y la humedad no pudieran dañar los cuerpos para que Anubis los llevara a su reino divino sin corrupción de la carne”, escribió Geordie Herbert, lord Carnarvon. Hoy en día los expertos rusos tienen el secreto del embalsamamiento de cadáveres. Técnicamente se trata de extraer la sangre de las venas y arterias más importantes, de forma que se evita la aparición de microbios y bacterias que causan la descomposición de los tejidos. En su lugar se inyectan soluciones como el alcohol y, finalmente, se aborda la estética externa. Esta última fase es una de las más importantes cuando el cuerpo va a ser expuesto. Luego, sólo queda elegir la vestimenta, las banderas que envolverán a los líderes o los amuletos que harán que su figura se recuerde por siempre en el imaginario. “Nada más morir, el cuerpo de Vladimir Lenin fue tratado químicamente e introducido en un sarcófago transparente donde permanece expuesto en el Mausoleo de Lenin. Diseñado por el arquitecto Alexei Schusev y situado en la Plaza Roja de Moscú, este lugar se ha convertido en uno de los más visitados de la capital rusa”, publica el diario español El Mundo en una reseña. “El hecho de embalsamar a Lenin tuvo un gran significado para el régimen soviético. Además de despejar dudas sobre una posible conspiración, se convirtió al artífice de la revolución bolchevique en una leyenda, en el padre de la Patria que guiaría el camino del pueblo ruso hasta la victoria de su modelo político y económico”, escribe Manuel Illanes, historiador y columnista de la revista especializada Historia y Vida. El sentido de embalsamarEl precedente soviético tuvo su continuidad con Joseph Stalin y más tarde en América Latina, con Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte, padres del populismo argentino. Los cuerpos de Perón y de Evita fueron tratados por especialistas durante un año, pero las disputas por el poder en Argentina hicieron que el cadáver viajara desde Italia hasta España. “Dicen que aún conservaba sus cabellos rubios y la belleza de su rostro”, publica El Mundo refiriéndose al mito. Mítica es también la dimensión histórica de otro revolucionario, Mao Tse Tung. El culto al máximo dirigente del Partido Comunista de China se tradujo tras su muerte en un mausoleo que alberga sus restos momificados en la Plaza de Tiananmen, Beijing. Coincidencias de la historia, otro líder comunista, el vietnamita Ho Chi Mihn, es otra de las momias a las que aún hoy se rinde culto. Y qué decir de la llamada “tradición coreana” con un palacio, el Memorial Kumsusan, que alberga los cuerpos embalsamados de Kim Il -sung y de su hijo y sucesor, Kim Jong-il, que murió en diciembre de 2011. 1. Lenin fue la primera personalidad política en ser embalsamada. Su momia se halla en un mausoleo en la famosa Plaza Roja de Moscú. 2. Evita al fin descansa en paz después de que su cuerpo embalsamado fuera trasladado a Italia y España e incluso se dudara de su autenticidad. 3. Mao es un referente obligado cuando se visita Beijing. Cada dos años, especialistas revisan su cuerpo incorruptible.

5
7
U
Un salvadoreño libró a miles de judíos del exterminio naz
InfoporAnónimo4/12/2013

En Suiza, este diplomático extendió hasta 40.000 certificados de ciudadanía para judíos húngaros, lo cual evitó que fueran asesinados por el Tercer Reich. Israel reconoce a Oskar Schindler como el ejemplo de un “no judío” que salvó la vida de 1.200 judíos de los campos de exterminio en Polonia (1939-1945). Sin embargo, entre 1942 y 1945, el cónsul general de El Salvador en Suiza, José Arturo Castellanos, salvó a entre 20.000 y 40.000 personas del horror nazi. Lo paradójico es que en 1977 Castellanos falleció en el anonimato, sin imaginar que varias décadas después sería homenajeado y conocido también como el Schindler salvadoreño. José Arturo Castellanos firmó certificados de ciudadanía a judíos, básicamente, de Hungría, evitando que acabaran calcinados en los campos de exterminio. “Fue una intervención vital que realizó de forma discreta poniendo en juego su carrera diplomática ya que contradecía al entonces presidente salvadoreño, Maximiliano Hernández Martínez, proclive al nazismo”, escribe el periodista Sal Emergui, en el diario El Mundo. “Es importante que el mundo y sobre todo Israel y El Salvador tengan un amplio conocimiento sobre este justo entre las naciones”, explica el embajador de Israel en El Salvador, Mattanya Cohen en alusión al título concedido en julio de 2010 por el Museo del Holocausto de Jerusalén. Éste es el reconocimiento que unas 24.000 personas (en su mayoría de Europa) no judías, recibieron por arriesgar sus vidas o carreras para salvar la vida de los judíos del yugo nazi. Operación rescate Gyorgy Mandl, un empresario rumano judío que hizo amistad en Ginebra con el diplomático centroamericano, fue clave. Castellanos le nombró primer secretario en el consulado para evitar la deportación de toda su familia al campo de exterminio de Auschwitz. Era un cargo inventado en la imposible realidad que requería de iniciativas originales. Fueron alternativas creativas contra la Solución Final planeada contra los judíos. Por motivos de seguridad, Mandl cambió su nombre a uno más hispano, Mandel-Mantello. Con la invasión nazi de Hungría, la maquinaria nazi aceleró la deportación de judíos a la muerte. Entonces Mandl pidió a Castellanos que tramitará más documentos para salvar más vidas. El gesto personal hacia un amigo y su familia se convirtió en un rescate masivo. “Los números no se conocen de forma exacta entre otras cosas porque los documentos fueron enviados a personas y familias. Oskar Schindler salvó a 1.200 judíos. Evidentemente salvar una persona es salvar un mundo pero aquí estamos hablando de decenas de miles salvados por este héroe”, explica Cohen. Miles de documentos con el membrete oficial de El Salvador hicieron el milagro. No era un pasaporte sino algo más importante. El ansiado billete que les alejó de los temidos trenes y las cámaras de gas de Auschwitz.

15
3
E
El código Asimov
ReviewsporAnónimo3/4/2013

Hay una historia de dudoso origen que suele reaparecer cada vez que alguien escribe sobre los orígenes de la informática. Se dice que proviene de la Edad Media, pero tiene un inconfundible aroma a romanticismo alemán, y bien podría ser una ficción de Hoffmann o de Novalis. Cuenta la leyenda que allá por el siglo XIII San Alberto Magno, un filósofo interesado en la ciencia y la técnica, había construido un robot que usaba como secretario. El Hombre de Hierro abría la puerta de la celda de Alberto y contestaba las preguntas de los visitantes. A Roger Bacon, que vivió casi en la misma época, también se le atribuía la fabricación de una cabeza parlante. Según la versión hard de la historia, Santo Tomás de Aquino, discípulo de Alberto, la habría emprendido a bastonazos con el robot. Según la light, tan sólo habría mandado a destruir al muñeco en cuanto murió el maestro. Pero en ambos casos el hombre mecánico aparecía como un engendro diabólico más que como un triunfo de la técnica. Pasaría mucho tiempo antes de que empezara a mejorar su imagen. El hombre artificial siempre fue una fantasía que resulta tan atractiva como inquietante. Como ocurre con las fantasías, tarde o temprano a alguien pensó en llevarla a la práctica. Desde los autómatas de Vaucanson y Jacquet-Droz (tan admirados en el Siglo de las Luces) hasta esos vistosos robots humanoides que la televisión sueles usar para darles color en sus noticieros, aún suelen provocar ciertos temores. Una de las primeras cuestiones que plantean los robots consiste en decidir si deben imitar la anatomía y la conducta humanas o es preferible que se limiten a cumplir ciertas funciones específicas. Los robots industriales, los que más presencia tienen en nuestro mundo, hace tiempo se han definido por la funcionalidad, pero el robot diseñado para uso doméstico tiende a remedar la forma humana. La otra cuestión atañe al margen de autonomía o de libertad que vamos a darles a los robots para mantenerlos bajo nuestro control y aventar el peligro de que algún día se les ocurra dominarnos. MAQUINAS DE PAPEL Para cuando empezaron a materializarse como seres reales de acero, silicio y plástico, los robots ya habían pasado por todo un ciclo evolutivo en la ciencia ficción. Contra lo que uno se inclinaría a imaginar, tardaron bastante en asumir el papel de monstruos fríos e inhumanos, pero les llevó otro tanto tiempo convencer a la gente de que no lo eran. Los primeros robots de ficción no fueron esos muñecos mecánicos torpes que suele evocar la palabra “robot”. Fueron bellezas femeninas tan seductoras que lograban engañar a los hombres, como esa Coppelia de Hoffmann que popularizó el ballet. Entre las mujeres sintéticas más atractivas estaban La Eva futura (1886) del poeta Villers de l’Isle Adam, quien le atribuía su creación nada menos que a Edison, o ese simulacro de sensualidad que engañaba al pueblo en el film Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Más allá del obvio papel de esclavos, los robots de ficción cumplían funciones de secretarios, mayordomos, guardaespaldas y hasta niñeras, pero no pocas veces se les asignaba el papel de payasos y mascotas, como ocurría en Los robots no tienen cola de Henry Kuttner (1943) o mucho más tarde con el dúo Arturito/Trespo de Star Wars. Pero sin duda los robots de ficción más integrados a la sociedad humana eran los de Isaac Asimov y los de Clifford Simak. Uno de los primeros textos donde se planteaba la posibilidad de que los robots pudieran volverse peligrosos, precisamente por ser tan serviciales, fue Los humanoides (1947) de Jack Williamson. El autor imaginaba que los robots estarían obligados a llevar impreso el mandato de “hacer todo en beneficio de los humanos”. El problema empezaba cuando ellos

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.