En Suiza, este diplomático extendió hasta 40.000 certificados de ciudadanía para judíos húngaros, lo cual evitó que fueran asesinados por el Tercer Reich.
Israel reconoce a Oskar Schindler como el ejemplo de un “no judío” que salvó la vida de 1.200 judíos de los campos de exterminio en Polonia (1939-1945).
Sin embargo, entre 1942 y 1945, el cónsul general de El Salvador en Suiza, José Arturo Castellanos, salvó a entre 20.000 y 40.000 personas del horror nazi.
Lo paradójico es que en 1977 Castellanos falleció en el anonimato, sin imaginar que varias décadas después sería homenajeado y conocido también como el Schindler salvadoreño.
José Arturo Castellanos firmó certificados de ciudadanía a judíos, básicamente, de Hungría, evitando que acabaran calcinados en los campos de exterminio.
“Fue una intervención vital que realizó de forma discreta poniendo en juego su carrera diplomática ya que contradecía al entonces presidente salvadoreño, Maximiliano Hernández Martínez, proclive al nazismo”, escribe el periodista Sal Emergui, en el diario El Mundo.
“Es importante que el mundo y sobre todo Israel y El Salvador tengan un amplio conocimiento sobre este justo entre las naciones”, explica el embajador de Israel en El Salvador, Mattanya Cohen en alusión al título concedido en julio de 2010 por el Museo del Holocausto de Jerusalén.
Éste es el reconocimiento que unas 24.000 personas (en su mayoría de Europa) no judías, recibieron por arriesgar sus vidas o carreras para salvar la vida de los judíos del yugo nazi.
Operación rescate
Gyorgy Mandl, un empresario rumano judío que hizo amistad en Ginebra con el diplomático centroamericano, fue clave.
Castellanos le nombró primer secretario en el consulado para evitar la deportación de toda su familia al campo de exterminio de Auschwitz. Era un cargo inventado en la imposible realidad que requería de iniciativas originales.
Fueron alternativas creativas contra la Solución Final planeada contra los judíos.
Por motivos de seguridad, Mandl cambió su nombre a uno más hispano, Mandel-Mantello. Con la invasión nazi de Hungría, la maquinaria nazi aceleró la deportación de judíos a la muerte. Entonces Mandl pidió a Castellanos que tramitará más documentos para salvar más vidas.
El gesto personal hacia un amigo y su familia se convirtió en un rescate masivo.
“Los números no se conocen de forma exacta entre otras cosas porque los documentos fueron enviados a personas y familias. Oskar Schindler salvó a 1.200 judíos. Evidentemente salvar una persona es salvar un mundo pero aquí estamos hablando de decenas de miles salvados por este héroe”, explica Cohen.
Miles de documentos con el membrete oficial de El Salvador hicieron el milagro. No era un pasaporte sino algo más importante. El ansiado billete que les alejó de los temidos trenes y las cámaras de gas de Auschwitz.