
Las personas están programadas para correr, según un nuevo estudio que ha analizado los orígenes de la agradable sensación conocida como «euforia del corredor».
«La llamada euforia del corredor se da cuando unas sustancias naturales llamadas endocanabinoides activan la parte del cerebro relacionada con el bienestar», afirma el coautor del estudio Greg Gerdeman .
«Las endocanabinoides son moléculas que se suelen comparar con sustancias parecidas a la marihuana, pues activan receptores celulares similares», añade Gerdeman, biólogo del Eckerd College, en San Petersburgo (Florida, Estados Unidos).
Para saber si correr, y la sensación positiva que conlleva, está presente en más animales, Gerdeman y sus colegas llevaron a cabo un experimento con dos especies de atletas naturales, hombre y humanos, y una que no corre, los hurones.
El equipo, liderado por David Raichlen , de la Universidad de Arizona (Estados Unidos), escogió a diez personas para correr y caminar en una cinta. Ocho perros y ocho hurones fueron entrenados para hacer lo mismo.
Los científicos recogieron muestras de sangre antes y después de que los sujetos del estudio hicieran ejercicio durante 30 minutos.
Los análisis de las muestras revelaron que, tras el ejercicio, los niveles de un tipo de endocanabinoide llamado anandamida aumentaron en perros y personas.
Sin embargo, no se detectó ningún cambio en el nivel de endocanabinoides de los hurones.
Además, el equipo entregó un cuestionario a las personas que participaron, descubriendo que todos declararon sentirse mejor tras el ejercicio. Es más, según Gerdeman, cuanta más anandamida se registraba, mejor era el estado de ánimo.
Los resultados sugieren que las especies «atléticas» cuentan con una motivación para correr en forma de «euforia», mientras que las especies «no atléticas», como los hurones, no.
La euforia del corredor y la evolución
El hallazgo podría revelar lo que motiva a las personas a desarrollar la capacidad de correr largas distancias, una práctica que no solamente es agotadora, sino que «te vuelve propenso a sufrir lesiones en un mundo dominado por depredadores», señala Gerdeman.
Si los primeros humanos experimentaron la euforia del corredor, «ésta debería haber permitido mejorar ciertos atributos».
Por ejemplo, la mayor resistencia habría permitido a los cazadores atrapar presas como las gacelas, que corren deprisa pero no muy lejos.
Dan Lieberman, biólogo de la Universidad de Harvard University, señala que la euforia del corredor también habría ayudado a los cazadores a estar más alerta.
«Cuando la sientes todo se vuelve más intenso», afirma Lieberman. «Los colores se vuelven más fuertes y tienes mayor capacidad de percepción».
En 2004, Lieberman y Dennis Bramble publicaron un estudio que defendía que los humanos desarrollaron su capacidad para correr largas distancias hace unos dos millones de años.
El equipo elaboró una lista de varias adaptaciones físicas, como tendones elásticos, para apoyar su teoría.
El nuevo estudio «abarca características físicas y también neurobiológicas», afirma Lieberman.
«Si pensamos que correr largas distancias era importante para nuestros ancestros a la hora de cazar, lo lógico es que hubiera un mecanismo que les ayudara a conseguirlo, y la euforia del corredor parece un buen candidato».
Programados para ser atletas
Ambos científicos están de acuerdo en que, si bien la mayoría de las personas no necesitan hoy en día correr para conseguir alimento, este ejercicio sigue teniendo muchos beneficios.
«Si nuestra fisiología evolucionó para que seamos buenos atletas, quizá sea porque nuestra salud, tanto física como mental, depende de ello», señala Gerdeman.
Lieberman añade que «el mayor problema es que mucha gente no está en contacto con su cuerpo, no entienden lo que es ser físicamente activo».
Por ejemplo, los cazadores solían caminar entre 9 y 15 kilómetros al día. Nos guste o no, afirma, «nuestro cuerpo evolucionó para convertirnos en atletas».
El estudio sobre la euforia del corredor fue publicado en abril en la revista Journal of Experimental Biology .