Tu hermosa panza que tanto te caracteriza y es la maldita línea entre ser un Brad Pitt y un gordito simpático, puede tener origen en cosas que nunca llegaste a imaginar, pues las horas en el gimnasio y el comer pasto no te han dado los resultados que tú pensabas para que por fin pudiera desaparecer.
Dale una revisada a estas posibles causas y empieza a corregir lo malo para que ahora sí desaparezca.
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Para nuestra mala suerte, mientras aumentamos nuestros años de existencia, nuestro cuerpo comienza a cambiar la manera en la que sube y baja de peso.
Hombres y mujeres sufren cambios en su metabólismo y en el número de calorías que necesitan a diario. Como si eso fuera poco, quién más se ve afectado aquí es el sexo femenino.
La menopausia hace un total desmadre hormonal y metabólico que muchas veces provoca un aumento de peso, y si ese aumento ya llegó lo más seguro es que se concentre en el vientre.
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No lo estás haciendo bien
Si a diario vas al gimnasio y tras pasar 4 horas en él, no ves resultado alguno, algo estás haciendo mal.
Mucha gente comete el error de únicamante entrarle a los ejercicios cardiovasculares en busca de bajar su panza. Pero lo realidad afirma que se necesita una buena combinación de pesas y lo cardiovascular para ayudar a tu cuerpo.
El aumentar tu musculatura logra quemar más calorías y con ello más grasa, lo cuál lo convierte en una bendición.
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Demasiados alimentos procesados
Si te encantan los granos refinados, el pan blanco, galletas, papitas, refrescos, postres y demás cosa deliciosa; lamento decirte que tienen propiedades procesadas que inflaman a tu vientre y obstaculizan la pérdida de grasas.
Comienza a entrarle a las verduras, frutas y granos que no estén procesados y tu panza lo va a agradecer.
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No comes las grasas adecuadas
Si bien uno tiene la idea de que las grasas son más malas que Satanás, estamos equivocados. Hay diferentes tipos de grasas y tu cuerpo reacciona diferente a cada tipo.
Deja de entrarle a las grasas saturadas y empieza a darle a las monoinsaturadas y poliinsaturadas, como el aguacate, salmón, aceite de oliva y nueces.
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Estás estresado
Mientras uno está estresado, es más fácil caer en el mal de comer malos alimentos que provocarán esa horrible masa de grasa pegada a la panza.
Pero esa acción que provoca el estrés no lo es todo, la hormona del estrés conocida como “cortisol” agranda a las células de la grasa, aferrándolas a tu cuerpo y provocando que tengas más grasa.
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No es un reto
Estudios han demostrado que la gente que está dentro de un plan o ejercicio de máxima intensidad, logra quemar más grasa abdominal que una persona en un plan de baja intensidad.
Esto va ligado a la motivación, pues es necesaria para tener las ganas y fuerza para llegar al objetivo que es el eliminar esa horrible panza.
No te pido que estés en un equipo de football americano, pero puedes probar suerte en alguna actividad que de verdad te ponga a prueba como el crossfit y dejar a un lado el ir cómodamente a trotar diario a la caminadora en el gimnasio.
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No duermes lo suficiente
Un perfecto compañero de la dieta y la actividad física, es el descanso. Y lamentablemente la cultura y malos hábitos nos han hecho caer en el dormir menos de seis horas, un error fatal.
Incluso estudios demuestran que una persona que tiende a dormir 5 horas o menos, tiene 30% más de posibilidades para ganarse unos buenos kilos extras que aquellos que descansan sus ocho horas.
