
Para ser un entendido en vinos, entre otras cosas, hay que haber bebido (o al menos probado) mucho, muchísimos vinos. Tanto si el único vino que bebes es el más barato que encontras para el kalimotxo como si sos unos consumados sumilleres, seguro que nunca has tenido el gusto de disfrutar de un vino con esencia de meteorito.
¡¿Cómo?! ¡¿A quién se le ha ocurrido tal atrocidad?! Pues a unos viticultores chilenos, la cual introduce dentro de cada barrica donde está su vino un meteorito de unos 10 centímetros para que vaya soltanto ahí un gustito de otro planeta. Por si queres saber la denominación de origen del meteorito, porque nunca está de más saber lo que se come o en este caso se bebe, se trata de un fragmento procedente del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter de unos, así a ojo, 4.500 millones de años de antigüedad.
Como encima esté bueno seguro que pronto veremos una nueva carrera espacial, sólo que esta vez el objetivo no será pisar ningún montón de rocas por muy romántica que nos parezca la idea en la Tierra sino traerse los mejores pedruscos siderales con los que elaborar nuevos y deliciosos caldos. Y si no, al tiempo.

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