Hace unas semanas quise cambiar la pisada, abandonar la Mafalda que tengo adentro y decirle hola a las sopa.
El frío invita a tomarlas (y más de este tipo bien condimentada y un poquito picantona).
Esta de calabacín que cumple con todos los requisitos para hacerme feliz: Se hace rápido, es rica, y es bastante económica. Mejor que eso imposible.
Es una sopa poderosa. Para que no sea tan intensa se puede usar un poco menos de jengibre y ajo.
Ingredientes:
1/2 kg de calabacín
3 dientes de ajo
3 cm (más o menos) de jengibre
1/2 cucharadita de cúrcuma
1/2 cebollla
Sal
Pimienta
Preparación:
1. Pelar el calabacín, cortarlo en cubitos y ponerlo en una olla con agua caliente hasta que esté cocido. Mientras mas chicos sean los trozos más rápido se va a cocinar.
Para saber si el calabacín esta cocido se pincha con un cuchillo o tenedor, la idea es que esté blandito.
2. Cortar la cebolla, el ajo y el jengibre. No hay que ser muy prolijos, después todo va a ir a la licuadora. Sofreirlos en una sartén con un poco de aceite hasta que la cebolla este un poco transparente.
3. Licuar todo: Colocar la cebolla, el ajo y el jengibre en la licuadora junto con el calabacín cocido. Agregarle un poquito del agua de cocción del calabacín. Agregarle también la sal, la pimienta y la cúrcuma. La consistencia es a gusto de cada uno. Lo recomendable es agregar poca agua al principio y después ir agregando más si es necesario. Siempre es más fácil agregar líquido que quitarlo.