El frío cubre la luz en la ciudad
una cruz de plata se escarcha en el ala de un águila.
Antes mi hombre. Siento detenerse el reloj y él espera.
El verano me quema los ojos sin dragones que esputen fuego en
desdenes hambrientos de furia.
Carne y sangre. Nervios blancos, oscuros huesos.
Es la hora del destiempo.
Un ángel loco me hizo perderme entre sus mantras elocuentes en los espejismos del Sol.
Él se miente, intenta mentir me y a quienes serpentea el ser en quimeras.
Imagínate que ya no hay razón, voz, piel. Existe solo una cruz de plata y es escarcha contra la materialidad del Diablo.
Un Carro con dos caballos me arrastra hasta la Torre gigante. Allí pequeñas ventanas y tu imagen en reproducciones infinitas.
Salto. Un Estrella vestida de mujer me dice sin brújula ni brillo: “ello es amor”- suelta una carcajada y de sus cabellos víboras dibujan su rostro.
Otra mujer rodeada de laureles y en desnudez absoluta me mira. La veo sin ver. Sigo.
Ella es muda en mi encierro hacia él- Mago o Loco.
El Sol derrite la cruz de plata en mi boca. Un Sacerdote me habla: “NO lo hagas”
PIENSO- SI ME OBLIGA MI DESTINO ¿A QUÉ SE REFIERE?
En la cúpula del monte de los desolados una Emperatriz vestida como antaño me muestra su cetro
de plomo que en sus manos transforma en oro. Es alquimista- me dije- y no existe alquimia. ¿Es?
Mi mente confusa la ve envolviéndome en una luz rosa. Estoy en su color. Llama a mi amado, menea su cabeza-“Él no es”-sentencia.
Camino. Mis pies son llagas. La arena me hace dejar huellas de un líquido viscoso que se desprende de ellos. Rubíes de los no natos paridos por las extremidades a la única Madre Tierra…
Una mujer extraña está abriendo la boca de un león: “anda y come a tus enemigos”, grita con Fuerza.
Mil rostros desvanecidos se me presentan. El de él no lo diviso.
Fracasaste – mueve su cabeza en desaprobación.
Inmenso frío que mi águila, cálculo inexacto, pero al fin mathema- hombre de cal se acerca.
Es Ermitaño y su bastón y barba que antes no tenía me habita.
Coloca una cruz en llamas- Espíritu- me digo…
Me veo desde fuera.
Pálida, blanca, con las venas azules surcándome sin movimiento.
El arcano sin nombre me cruza no sé dónde…
Cruz de plata, frío escarlata.
una cruz de plata se escarcha en el ala de un águila.
Antes mi hombre. Siento detenerse el reloj y él espera.
El verano me quema los ojos sin dragones que esputen fuego en
desdenes hambrientos de furia.
Carne y sangre. Nervios blancos, oscuros huesos.
Es la hora del destiempo.
Un ángel loco me hizo perderme entre sus mantras elocuentes en los espejismos del Sol.
Él se miente, intenta mentir me y a quienes serpentea el ser en quimeras.
Imagínate que ya no hay razón, voz, piel. Existe solo una cruz de plata y es escarcha contra la materialidad del Diablo.
Un Carro con dos caballos me arrastra hasta la Torre gigante. Allí pequeñas ventanas y tu imagen en reproducciones infinitas.
Salto. Un Estrella vestida de mujer me dice sin brújula ni brillo: “ello es amor”- suelta una carcajada y de sus cabellos víboras dibujan su rostro.
Otra mujer rodeada de laureles y en desnudez absoluta me mira. La veo sin ver. Sigo.
Ella es muda en mi encierro hacia él- Mago o Loco.
El Sol derrite la cruz de plata en mi boca. Un Sacerdote me habla: “NO lo hagas”
PIENSO- SI ME OBLIGA MI DESTINO ¿A QUÉ SE REFIERE?
En la cúpula del monte de los desolados una Emperatriz vestida como antaño me muestra su cetro
de plomo que en sus manos transforma en oro. Es alquimista- me dije- y no existe alquimia. ¿Es?
Mi mente confusa la ve envolviéndome en una luz rosa. Estoy en su color. Llama a mi amado, menea su cabeza-“Él no es”-sentencia.
Camino. Mis pies son llagas. La arena me hace dejar huellas de un líquido viscoso que se desprende de ellos. Rubíes de los no natos paridos por las extremidades a la única Madre Tierra…
Una mujer extraña está abriendo la boca de un león: “anda y come a tus enemigos”, grita con Fuerza.
Mil rostros desvanecidos se me presentan. El de él no lo diviso.
Fracasaste – mueve su cabeza en desaprobación.
Inmenso frío que mi águila, cálculo inexacto, pero al fin mathema- hombre de cal se acerca.
Es Ermitaño y su bastón y barba que antes no tenía me habita.
Coloca una cruz en llamas- Espíritu- me digo…
Me veo desde fuera.
Pálida, blanca, con las venas azules surcándome sin movimiento.
El arcano sin nombre me cruza no sé dónde…
Cruz de plata, frío escarlata.