POX, PERO SE DICE POSH
¿Es un aguardiente? ¿Es un licor ceremonial? Cuando hablamos del Pox nos referimos a destilados artesanales de caña y maíz, con sabores de las frutas de la región chiapaneca. Aunque este aguardiente es preparado por comunidades que descienden de los mayas, la zona de los Altos de Chiapas es donde se consume no solo en las celebraciones religiosas o personales; también está presente en rituales de sanación.
Las nuevas generaciones han tenido la buena visión de acercar el pox a todos aquellos que desean probarlo en distintas versiones, y seguramente, como le pasó al pulque, tomará un nuevo auge entre los jóvenes esta bebida tan especial de la que, se dice, junta los corazones.
Una versión que están sugiriendo estos jóvenes es la que se puede mezclar con fruta, dejándola reposar aproximadamente un año para formar un curtido. Al cabo de este tiempo, se retira la fruta y se produce un licor llamado mistela. Se elabora con fruta mexicana, orgánica y mediante procesos también artesanales.
Empieza el ritual
Primeramente se llena un alambique de madera de 200 litros con la siguiente materia prima: agua de manantial, panela, maíz, salvado de trigo y azúcar. Durante todo un día, se revuelve cada dos horas esta mezcla con palas de madera. Después se cubre con una lona de plástico y se deja fermentar mínimo por una semana, al cabo de este tiempo resulta una bebida prehispánica muy popular en los mercados de los pueblos de los altos de Chiapas llamada chicha. Sus vendedores la almacenan en barriles y cántaros y la sirven en jícaras y jarritos. Es también común verlos en las bifurcaciones de caminos bajo las cruces rituales para refrescar a los viajeros. Posteriormente se vierte esta chicha a unos tambos, que una vez teniendo el líquido, se prenden con leña para cocerla y mediante unos tubos de cobre se va pasando el destilado a otros tambos con agua fría de manantial y así es como da como resultado el pox. Como se podrán dar cuenta, el proceso es totalmente artesanal y toda la materia prima es orgánica.
Se puede hacer una sola destilación para obtener un destilado de 36 grados de alcohol y se puede hacer una doble destilación para obtener un destilado de 64 de grados.
Un buen consejo...
Cuando asistas a las fiestas patronales, al carnaval o a la Semana Santa, vale la pena llevar una botella vacía o el tradicional cuerno de toro porque es muy común que los mayordomos, quienes organizan la fiesta, te inviten más de una copa. Si ya tomaste una o dos, y ya no quieres más, entonces en señal de respeto, se recibe la copa y la puede vaciar en el recipiente, así no se sentirán desairados.
¿Es un aguardiente? ¿Es un licor ceremonial? Cuando hablamos del Pox nos referimos a destilados artesanales de caña y maíz, con sabores de las frutas de la región chiapaneca. Aunque este aguardiente es preparado por comunidades que descienden de los mayas, la zona de los Altos de Chiapas es donde se consume no solo en las celebraciones religiosas o personales; también está presente en rituales de sanación.
Las nuevas generaciones han tenido la buena visión de acercar el pox a todos aquellos que desean probarlo en distintas versiones, y seguramente, como le pasó al pulque, tomará un nuevo auge entre los jóvenes esta bebida tan especial de la que, se dice, junta los corazones.
Una versión que están sugiriendo estos jóvenes es la que se puede mezclar con fruta, dejándola reposar aproximadamente un año para formar un curtido. Al cabo de este tiempo, se retira la fruta y se produce un licor llamado mistela. Se elabora con fruta mexicana, orgánica y mediante procesos también artesanales.
Empieza el ritual
Primeramente se llena un alambique de madera de 200 litros con la siguiente materia prima: agua de manantial, panela, maíz, salvado de trigo y azúcar. Durante todo un día, se revuelve cada dos horas esta mezcla con palas de madera. Después se cubre con una lona de plástico y se deja fermentar mínimo por una semana, al cabo de este tiempo resulta una bebida prehispánica muy popular en los mercados de los pueblos de los altos de Chiapas llamada chicha. Sus vendedores la almacenan en barriles y cántaros y la sirven en jícaras y jarritos. Es también común verlos en las bifurcaciones de caminos bajo las cruces rituales para refrescar a los viajeros. Posteriormente se vierte esta chicha a unos tambos, que una vez teniendo el líquido, se prenden con leña para cocerla y mediante unos tubos de cobre se va pasando el destilado a otros tambos con agua fría de manantial y así es como da como resultado el pox. Como se podrán dar cuenta, el proceso es totalmente artesanal y toda la materia prima es orgánica.
Se puede hacer una sola destilación para obtener un destilado de 36 grados de alcohol y se puede hacer una doble destilación para obtener un destilado de 64 de grados.
Un buen consejo...
Cuando asistas a las fiestas patronales, al carnaval o a la Semana Santa, vale la pena llevar una botella vacía o el tradicional cuerno de toro porque es muy común que los mayordomos, quienes organizan la fiesta, te inviten más de una copa. Si ya tomaste una o dos, y ya no quieres más, entonces en señal de respeto, se recibe la copa y la puede vaciar en el recipiente, así no se sentirán desairados.