
Ingredientes: (para 20-25 unidades)
Para la masa
3 huevos
3 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de aceite de girasol
380gr de harina
1 sobre de levadura en polvo
2 cditas de postre de anís en grano
Ralladura de 1 limón
50ml de anís
1 pizca de sal
Aceite de girasol para freírlas
Para el almíbar
200gr de azúcar
Vainilla
100ml de agua
Preparación:
Para la masa lo primero que hice fue machacar un poco en un mortero el anís en grano.
Ponemos en un vaso las tres cucharadas de aceite junto con los granos de anís y la ralladura de limón, lo dejamos macerar unas horas (yo lo hice por la noche y lo dejé hasta el otro día al mediodía).
En un bowl batimos los huevos junto con el azúcar con batidor eléctrico hasta que queden espumosos.
Añadimos a los huevos el aceite con el anís en grano que hemos puesto a macerar junto con el azúcar, el anís líquido y la ralladura de limón. Mezclamos todo bien.
En un bowl aparte mezclamos 350 gr de harina con la levadura. Los otros 30gr los reservamos para amasar luego. La vamos incorporando con una cuchara de madera a la mezcla de los huevos, hasta que nos quede una masa un poco compacta.
Tomamos los 30gr de harina restantes y esparcimos una poca encima de una superficie plana y continuamos amasando.
Incorporamos la harina poco a poco hasta que nos quede una masa elástica y un poco pegajosa, que no se pegue demasiado a las manos pero sí un poco, la razón es que si tiene demasiada harina la masa, nos saldrán muy duras.
Introducimos de nuevo la masa en el bowl, lo cubrimos con un paño y dejamos reposar la masa como mínimo una hora (yo la dejé dos horas).
Pasado el tiempo de reposo, untamos las manos ligeramente con unas gotas de aceite, tomamos pequeñas porciones de masa y formamos bolitas del tamaño de una nuez más o menos, luego introducimos el dedo en el centro para hacer el agujero.
Ponemos a calentar abundante aceite en una sartén y las freímos un par de minutos por cada lado hasta que estén doradas.
Las vamos depositando en una fuente cubierta con papel absorbente.Una vez las tengamos todas fritas procedemos a hacer el almíbar.
Preparamos el almíbar poniendo en una cacerolita el azúcar y el agua, perfumar con la vainilla y lo llevamos a ebullición. Cuando hierva, bajamos el calor y lo dejamos a media temperatura durante unos 10min. La mejor prueba para saber que está listo es dejar caer el líquido y que caiga de forma continua, haciendo hilo. Cuando sea así, bajamos el calor de la cocina al mínimo y bañamos las rosquillas por ambos lados. El almíbar es bastante pegajoso, lo mejor es depositaras encima de una rejilla o en una fuente cubierta con papel de hornear de forma que no se toquen entre ellas.
Y las dejamos secar, luego las podemos guardar en una lata o en un frasco hermético por un par de días.

Ponemos en un vaso las tres cucharadas de aceite junto con los granos de anís y la ralladura de limón, lo dejamos macerar unas horas (yo lo hice por la noche y lo dejé hasta el otro día al mediodía).
En un bowl batimos los huevos junto con el azúcar con batidor eléctrico hasta que queden espumosos.
Añadimos a los huevos el aceite con el anís en grano que hemos puesto a macerar junto con el azúcar, el anís líquido y la ralladura de limón. Mezclamos todo bien.
En un bowl aparte mezclamos 350 gr de harina con la levadura. Los otros 30gr los reservamos para amasar luego. La vamos incorporando con una cuchara de madera a la mezcla de los huevos, hasta que nos quede una masa un poco compacta.
Tomamos los 30gr de harina restantes y esparcimos una poca encima de una superficie plana y continuamos amasando.
Incorporamos la harina poco a poco hasta que nos quede una masa elástica y un poco pegajosa, que no se pegue demasiado a las manos pero sí un poco, la razón es que si tiene demasiada harina la masa, nos saldrán muy duras.
Introducimos de nuevo la masa en el bowl, lo cubrimos con un paño y dejamos reposar la masa como mínimo una hora (yo la dejé dos horas).
Pasado el tiempo de reposo, untamos las manos ligeramente con unas gotas de aceite, tomamos pequeñas porciones de masa y formamos bolitas del tamaño de una nuez más o menos, luego introducimos el dedo en el centro para hacer el agujero.
Ponemos a calentar abundante aceite en una sartén y las freímos un par de minutos por cada lado hasta que estén doradas.
Las vamos depositando en una fuente cubierta con papel absorbente.Una vez las tengamos todas fritas procedemos a hacer el almíbar.
Preparamos el almíbar poniendo en una cacerolita el azúcar y el agua, perfumar con la vainilla y lo llevamos a ebullición. Cuando hierva, bajamos el calor y lo dejamos a media temperatura durante unos 10min. La mejor prueba para saber que está listo es dejar caer el líquido y que caiga de forma continua, haciendo hilo. Cuando sea así, bajamos el calor de la cocina al mínimo y bañamos las rosquillas por ambos lados. El almíbar es bastante pegajoso, lo mejor es depositaras encima de una rejilla o en una fuente cubierta con papel de hornear de forma que no se toquen entre ellas.
Y las dejamos secar, luego las podemos guardar en una lata o en un frasco hermético por un par de días.
