Esta tortilla entra en la categoría de comidas visualmente poco estéticas, pero decididamente sabrosas. Lleva pocos ingredientes y poco tiempo. Es bastante suculenta, por lo que no conviene servir porciones muy grandes.
La combinación de los sabores entre el huevo, la cebolla rehogada y la morcilla es increíble. Se puede comer caliente, como plato principal, o fría, como aperitivo.
Si se come fría, se corta en cubitos y es un excelente fiambre para incluir en tu picadita preferida.
El TIP más importante: No batir demasiado los huevos, ni integrar del todo la morcilla al batido, es decir, que no esté desintegrada, para que se noten las diferentes texturas (morcilla, yema y clara) diferenciadas.
INGREDIENTES PARA 4 A 6 PORCIONES
400 a 500 g. de morcillas
200 g. de cebollas
6 huevos
2 cdas. de aceite de oliva
Sal y pimienta
PREPARACIÓN
Cascar los seis huevos, salpimentar y batir apenas para romper la liga. Reservar.
Picar las cebollas y rehogar en dos cucharadas de aceite de oliva, agregando una pizca de sal. Cocinar durante diez minutos a fuego suave.
Quitar la piel a las morcillas y cortar en rodajas de un centímetro de espesor. Colocar en la sartén junto a la cebolla rehogada, subir el fuego y cocinar durante un minuto, vuelta y vuelta.
Volcar las morcillas y cebollas rehogadas sobre el batido de huevos. Mezclar, pero no del todo, permitiendo que queden trozos enteros de morcilla. Llevar a la sartén.
Cocinar tapada durante diez a quince minutos. Cuando la superficie se note casi firme, colocar un plato encima y voltear la tortilla. Regresar a la sartén.
Una vez ubicada la tortilla dentro de la sartén, subir el fuego y cocinar durante dos minutos, para que se selle la otra cara. Desmoldar en un plato o fuente para servir.
Y ya tenés tu comida casi bizarra de aspacto, pero exquisita en su sabor!
Con esta cantidad de ingredientes te alcanza para seis porciones de aperitivo, o cuatro porciones de plato principal.
Cuando la cortes, podrás apreciar las distintas texturas y colores de los ingredientes. Servila con una ensalada, o simplemente pan. Acompañá con una cervecita bien fría o vino blanco.
No vas a creer lo rica que queda como fiambre.
No tiene nada que envidiarle a un buen salamín. Casi te diría que la prefiero fría, acompañando a otros fiambres.
Saludos!
Blanconegro