Todos hemos visto esos anuncios que sugieren que bebamos leche todos los días para asegurar nuestra ingesta de calcio. Sabemos también, muchas veces a través de esos anuncios, que el calcio es un excelente mineral que mantiene la densidad de los huesos, combate la osteoporosis y reduce los niveles de obesidad. Lo que la industria de la leche no nos dice es que, de todas las fuentes a las que podemos acudir para obtener estos fantásticos beneficios, posiblemente los productos lácteos son el peor alimento rico en calcio en nuestra dieta. Lo que hace a la leche, y en general a los productos lácteos tan nocivos, son dos ingredientes: la lactosa y la caseína. Pero también la forma en que es procesada industrialmente. La lactosa es un azúcar (lee sobre el mal que hace el azúcar en nuestro organismo que muchas personas no pueden digerir debido a que requiere una enzima llamada lactasa. La capacidad para digerirla varía y se calcula que afecta al 90 por ciento de la población. Los nativos del continente americano son de las poblaciones más susceptibles. Se calcula que la intolerancia a la lactosa afecta a 4 de cada 5 mexicanos, 9 de cada 10 peruanos y, en general, al 70 por ciento de los latinoamericanos. Los síntomas incluyen náuseas, dolor, hinchazón y distensión abdominal; espasmos, acidez y vómito. También es posible sufrir una alergia a la leche, que ocasiona inflamación de las vías respiratorias y del estómago. Alergias a los lácteos podrían ser la causa de afecciones que van desde los ronquidos hasta asma o síndrome de atención dispersa. El otro problema de la leche de vaca y sus derivados, la caseína, consiste en una proteína que está asociada al calcio y que se encuentra en cantidades 400% superiores a las de la leche materna. La caseína se utiliza en pegamentos, pinturas y productos plásticos debido a su alta adherencia y a su insolubilidad. De la misma forma, en el organismo adquiere la forma de un plástico mucoso que se adhiere a las paredes intestinales. En tratamientos de hidroterapia de colon, la extracción de esta mucosidad formada de años y años de consumo de quesos y leche es descrita como “la cámara de una bicicleta” debido a su color y textura. La presencia de la caseína en el sistema digestivo inhibe la absorción de nutrientes, pero también aumenta la producción de mocos y flemas en las vías respiratorias, conduciendo a enfermedades de las vías respiratorias y sinusitis. Por si fuera poco, la leche se ha vuelto más peligrosa en las últimas décadas debido a las altas dosis de hormonas sintéticas que se les da a las vacas para aumentar su producción de leche (lee sobre peligrosos aditivos tóxicos en tu comida). Mujeres y niños son los más susceptibles a las afecciones que causa en el sistema endocrino el consumo de leche. Se cree Un poco sobre osteoporosis Si te preocupa no tener huesos suficientemente fuertes y dirigirte peligrosamente a la osteoporosis, un par de datos interesantes: +Los huesos se componen de dos cosas, de un centro de colágeno y de sales de fosfato de calcio. Mientras las últimas le dan dureza, el primero le da flexibilidad. De modo que el exceso de calcio un exceso de calcio en los huesos en realidad sería un factor que aumentaría el riesgo de sufrir fracturas. Los nutrientes que pueden ayudar a mantener la salud de los huesos son el magnesio, fósforo, boro, cobre, manganeso, zinc, ácido fólico y las vitaminas C, D, K, B6. +Si te interesa aumentar tu consumo de calcio y no sabes cómo hacerlo sin tomar leche, hay una serie de alimentos excelentes que tienen más calcio que los lácteos: mientras hay 118 miligramos por cada 100 gramos de leche, las almendras tienen 254 miligramos. Media taza de brócoli tiene 200 mg; de col rizada, 187 mg; de sardinas, 400 mg; el alga kelp tiene 1,093 mg, y el sésamo tiene 1,160 mg. El efecto de la leche en nuestros gatos Siempre relacionamos a nuestros gatos con la leche y pensamos que es un alimento que no puede faltar en sus dietas. Pero la realidad difiere mucho de eso. Y es que la leche de vaca es buena para las propias vacas y sus hijos y para los humanos. Nosotros podemos beber leche de vaca y no nos hace daño al organismo, pero no es así en el caso de los felinos. Es muy probable que vuestro gato se la beba encantado porque el sabor es bueno y es refrescante. Pero lo cierto, es que esta no le viene bien. Por lo que debemos evitar darle leche a nuestro gato. No es un alimento recomendable en su dieta. La única leche que puede tomar será la de su madre cuando sea un cachorro. Así que ya sabéis, el mito de la leche y los gatos no es verdad. Evitad este ingrediente en su dieta ya que puede causarle bastantes problemas. link: http://www.youtube.com/watch?v=elOJgzPZ67U link: http://www.youtube.com/watch?v=elOJgzPZ67U
Los lácteos, un problema en la dieta occidental
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