Había visto este pastel en un libro de repostería tradicional un par de meses atrás y ya entonces me quedé con ganas de hacerla. Pues bien, este mes, con motivo del 20º Desafío en la Cocina, las bosses nos han asignado aleatoriamente a cada una el blog de algún otro/a compañero/a, con la libertad de escoger la receta dulce que más nos gustase para presentarla hoy. Y sí, como se puede deducir, ¡he tenido la fortuna de que mi compañera Isabel la tuviese publicada en su blog!
De no ser porque ya estaba encaprichada de antes con este bonito pastel, habría tenido serias dudas por la cantidad de recetas deliciosas con las que me encontré curioseando por Lamboadas de Samhaim (y ¡no sólo dulces!). Unas cuantas de ellas han contribuido a alargar *todavía más* mi ya eterna lista de pendientes.
Volviendo al pastel, desde que leí el nombre de la receta tengo la duda de si realmente es tradicional del Líbano o se queda en el nombre. Pero vamos, sea de donde sea, ¡está riquísimo! No lleva nada de harina de trigo, sino almendra molida, lo que lo hace espectacularmente rico y con una textura perfecta.
Ingredientes (molde 18 cm.):
4 huevos (L)
450 gr. aprox. de naranja
200 gr. de almendra molida mani tostado y pelado
200 gr. de azúcar
½ sobre de levadura tipo Royal
1 cucharadita de agua de azahar (opcional)
Azucar impalpaleble para espolvorear
Elaboración:
Comenzamos hirviendo las naranjas cubiertas en agua (y sin azúcar). Aunque en la mayoría de recetas las cuecen entre 1 y 2 horas, en 15 minutos están perfectamente en la olla rápida.
Sacamos del agua y reservamos en un plato mientras enfrían.
Batimos el azúcar con los huevos hasta que blanqueen. Añadimos la cucharadita de agua de azahar y las naranjas hervidas (previamente partidas por la mitad para quitar las pepitas) y trituramos con la batidora hasta conseguir una mezcla homogénea. Añadimos la almendra molida junto con la levadura y mezclamos con una espátula de manera que quede todo bien integrado.
Vertemos a un molde desmontable untado con manteca y horneamos durante 60 - 70 minutos a 165 ºC, controlando que no se haga en exceso por la parte superior *en ese caso o bien pasamos el calor sólo abajo o cubrimos el pastel con papel de aluminio*.
Cuando pase el tiempo abrimos la puerta del horno ya apagado y dejamos unos 10 minutos. Sacamos y dejamos enfriar por completo antes de desmoldarlo. Por último, antes de servir, espolvoreamos la superficie con azúcar impalpable, decorándolo como más nos guste.