Counseling
Tuve muchas ganas de escribir algo sobre mi profesión porque he visto que en muchas notas en medios masivos de comunicación no se la define correctamente.
Como bien aparece en mi perfil, soy counselor.
¿Y qué es un counselor?
Tuve muchas ganas de escribir algo sobre mi profesión porque he visto que en muchas notas en medios masivos de comunicación no se la define correctamente.
Como bien aparece en mi perfil, soy counselor.
¿Y qué es un counselor?

Un counselor se podría definir como un “facilitador de desarrollo personal”.
El counseling es una profesión de ayuda en la que por medio de una o varias entrevistas, el counselor acompaña, ayuda, asiste a personas normales en procesos de crisis o cambios.
Es importante resaltar la palabra “normales” porque el counselor no trabaja sobre patologías, siendo este terreno exclusivo de psicólogos y psiquiatras.
En muchos momentos de la vida los seres humanos nos enfrentamos con problemas y tenemos mecanismos propios para poder superarlos. Pero hay oportunidades donde, por equis motivos, nos vemos desbordados, donde no podemos encontrar una salida o una solución, donde nuestro transcurrir vital se encuentra trabado por esa situación conflictiva.

En algunas notas de diarios y revistas suelen describir al counseling como “terapia corta para resultados rápidos”, probablemente en pos de hacer más impactante el artículo.
Nada más alejado de la realidad. Los counselors no hacemos terapia. Terapia hacen los psicólogos o los psiquiatras. Ni tampoco podemos asegurar la resolución rápida de un conflicto porque no tenemos ni sabiduría infinita ni una bola de cristal.
Esas erróneas definiciones que se leen en algunos lugares no sólo confunden a la gente sino que además molestan con justa razón a los psicólogos.
Counselors y psicólogos no somos ni opuestos ni competencia sino todo lo contrario. Inclusive en muchísimos casos se trabaja en equipo.
En varias oportunidades he notado que un consultante requiere otro tipo de abordaje dado que su problemática no entra en el ámbito de incumbencia del counseling sino de la psicología o de la psiquiatría. Y por supuesto lo que se hace de inmediato en estos casos es una derivación.
Como también me ha tocado recibir un consultante que ha sido enviado a mí por su psicólogo.
Para que se entienda más fácilmente, una persona puede tener una tristeza normal en su vida por determinada circunstancia que no está pudiendo resolver. La misma persona también podría tener algo más complicado como una “depresión”… o también podría llegar a una “melancolía”, que no es la que conocemos por medio de las canciones románticas, sino una depresión muy profunda que prácticamente no le permite vivir.
Teniendo en cuenta este ejemplo, podemos decir que trabajar con la persona esa tristeza es terreno del counseling, trabajar sobre la depresión es terreno de la psicología y trabajar sobre la melancolía es terreno de la psiquiatría.
Por supuesto que esto no es algo fijo, porque tranquilamente un psicólogo también puede trabajar sobre una tristeza o un psiquiatra sobre una depresión.

También leí que en algunos lugares se lo describe como una nueva “moda”, cuando el counseling es una profesión reconocida en numerosos países desde hace más de sesenta años.
Es cierto que la traducción de la palabra se puede asociar con los “consejos”, pero si bien eventualmente podría llegar a hacerlo, el counselor no suele aconsejar.

En el counseling desde el enfoque centrado en la persona (Rogeriano), le facilitamos al consultante las condiciones necesarias para que pueda encontrar los caminos por medio del despliegue de sus propias potencialidades utilizando sus propios recursos.
Fuente:
Saludos y espero que les haya interesado.