La carencia de agua, originada por la transpiración, puede causar problemas: alteraciones de la circulación sanguínea por el espesamiento de la sangre, hipertermia (excesivo aumento de la temperatura corporal), agotamiento y calambres o espasmos musculares.
El agua no debe tomarse pura, pues es fácilmente eliminada, arrastrando algunos minerales importantes, por ello conviene mezclarla con jugo de frutas, que aportan vitaminas y minerales. Las bebidas gaseosas en general y las bebidas cola con cafeína, no son aconsejables.
Otro punto importante a considerar, es que durante el ejercicio se produce un aumento de la temperatura corporal que se contrasta por medio del sudor, el cual provee el agua necesaria para refrescar la piel por evaporación. Con el sudor se eliminan pequeñas cantidades de cloro y sodio, y una cantidad mucho menor de potasio y magnesio. Por lo tanto, lo más importante es saber qué cantidad de agua es la que se necesita reponer. Una regla práctica que puede resultar de utilidad es la siguiente: en las tres horas previas a la actividad física ingerir agua en la cantidad equivalente a la mitad de la que se estima perder, a razón de un vaso cada 15 minutos. Por ejemplo una persona de 70 kilos que en su pesaje anterior y posterior al entrenamiento nos indica que ha perdido 2 litros de agua por el sudor, debe tomar un vaso de líquido cada 15 minutos hasta completar 1 litro.
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