El verano está muy cerca y hay quienes quieren bajar esos kilitos de más que engordaron en el invierno. No desesperes, cambiando algunas costumbres de tu cotidianidad podrás deshacerte de algunos de ellos.
1- Estar quieto
Según datos de la Organización Mundial de la Salud , la falta de actividad física es uno de los indicadores más importantes de obesidad. Así que, si sos de esos que están frente a la tele o la compu mirando series todo el tiempo, hacé un esfuerzo y tratá de caminar o correr un rato todos los días.
¡Tu cuerpo lo agradecerá!
2- Saltearse el desayuno
Según un artículo publicado en la Revista ABC , las personas que desayunan tienen tendencia a bajar de peso más rápido y mantenerlo. La idea es distribuir bien las calorías durante el día y consumir más al principio y menos al final (en la cena). Además, un desayuno completo y saludable ayuda a prevenir otras enfermedades, como la diabetes.
3- Estar en pareja...
La diferencia entre estar solo y acompañado es que cuando uno está en pareja cambia hábitos y se vuelve más sedentario. Y cuidado, porque según ABC , tener novio/a puede hacerte engordar hasta 7 kilos.
¡Sabiendo esto, no esperes más y dejá a tu amor! No, mentira, no seás tan drástico/a pero intentá seguir haciendo ejercicio y manteniendo una dieta saludable.
4- Hacer dietas expréss
Lo único que vas a lograr con las dietas express o las detox, es pasar mucho hambre y comerte todo después. Lo ideal es aprender a comer rico, variado, sano y no excederte con las porciones. En el caso de que no logres llegar a un peso adecuado, podés consultar con una nutricionista pero nunca -nunca- seguir dietas descargadas de internet.
En este sentido, La Liga de la Alimentación explica que el efecto rebote puede jugarte una mala pasada: "Si una persona hace una dieta que no es personalizada, que sale en una revista, en un periódico, que se la cuenta la vecina o la amiga, potencializamos el efecto rebote, porque estamos ante una dieta que solo le funciono a una persona con características muy específicas y que no tiene por qué funcionar en todos los organismos del mundo".
5- Dormir poco o mal
Si dormís menos, comés más. Mediante un estudio de American Journal of Clinical Nutrition, citado por el diario El País en este artículo , los científicos aseguran que el sueño desempeña un papel fundamental en el metabolismo energético y que al dormir menos, se come más, porque es un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia.
¡Así que tratá de dormir mejor!
6- No controlar el peso
Aunque parezca una pavada, hay gente que controla muy poco su peso y se da cuenta de los cambios por la ropa. Pero pesarse habitualmente es muy importante porque de esta manera, cuando notás que el número empieza a disparar, podés tomar las riendas y empezar a cuidarte para mantenerlo.
7- Comer distraído o mirando televisión
Estar mirando televisión o usando el celular o la computadora a la hora de comer hace que la atención se centre en esos aparatos y comas más sin darte cuenta. Según una investigación de The American Journal of Clinical Nutrition , sentarse a comer solo con el plato enfrente hará que comas porciones medidas y a conciencia.
Después de leer esto, empezá a cambiar los
malos hábitos y llegá al verano con un peso
adecuado.
NOS VEMOS PAPUS