
En todo existe el arte o la ciencia. En la forma de alimentarnos, se marca más aún este precepto pues de ese acto deriva la vida y la salud de la persona.
Así, en la sabiduría oriental se busca el equilibrio de la dieta encontrando las combinaciones correctas de energía con los sabores de los alimentos, y se evita a toda costa aquellas combinaciones inarmónicas que consumen energía.
Por ejemplo, el consumo frecuente y excesivo de comidas Yang, catalogadas como aquellos alimentos grasosos y “calientes”, produce fiebre, ardores, congestión, opresión en el pecho y muchos más efectos nocivos del exceso de “energía calurosa”.
Debido al efecto productor de “calor”, el cuerpo busca dejar escapar este calor abriendo furúnculos granos, llagas y abscesos. También, cuando se consumen alimentos demasiado picantes o irritantes, se perjudica la digestión, se trastorna el estómago, los intestinos y se producen hemorroides.
Hasta el consumo de los alimentos más frescos y naturales, puede volverse perjudicial cuando se combinan con otros alimentos que perjudican la digestión, dificultan la asimilación, fermentan o se pudren en el intestino causando conflictos en la energía interna.
Cómo Comer de Acuerdo a la Naturaleza
La humanidad está dividida en diferentes tipos metabólicos. Así, se piensa que aproximadamente el 25% de la población es de tipo vegetariano, es decir, su alimentación ideal es la que está basada en vegetales. Un 25% corresponde al tipo de personas que les va bien comer carne y productos animales sin presentar trastornos de salud. El restante 50%, se distribuye entre las personas cuya alimentación ideal es de tipo mixto, es decir que pueden comer los dos tipos de alimentación.
Una vez que hemos determinado nuestro tipo metabólico, de acuerdo a lo que por observación hemos detectado que nos “cae” bien o “mal”, seguiremos este índice.
Por ejemplo, los metabolismos de tipo vegetariano se dice que son de “oxidación lenta”, esto quiere decir que queman muy lentamente los carbohidratos para obtener la energía necesaria para digerir las carnes y grasas. Por tanto, la digestión de grandes cantidades de carne, huevos, pescado y otras proteínas animales les hace sentir cansancio, pesadez y sueño. Son personas que comen muy poco de productos animales y naturalmente prefieren las frutas, nueces, ensaladas y cereales.
Las personas que por el contrario se sienten fuertes y con mayor vitalidad después de comer alimentos protéicos de origen animal, queman con gran rapidez los carbohidratos. Es probable que el consumo de azúcares y harinas los torne nerviosos y agitados por la sobre-estimulación que sufre el sistema nervioso por este tipo de alimentos. Estas personas son las de tipo metabólico carnívoro. El tipo metabólico carnívoro, envía grandes cantidades de proteínas y grasas animales al hígado, donde se convierten en glucógeno para disponer de glucosa según las necesidades de energía que se presenten.
En las personas de tipo equilibrado, se considera que admiten ambos tipos de alimentos, siempre y cuando sea en la combinación correcta. Si usted cree que grandes cantidades de proteínas animales no lo dejan agotado y que grandes cantidades de féculas y azúcares no lo hacen sentir nervioso, es probable que tenga un metabolismo equilibrado y que sólo deba preocuparse por elegir alimentos saludables de ambas categorías y combinarlos adecuadamente.
Para comenzar a equilibrar la dieta :
* Coma primero la fruta o la ensalada, pero no los dos platillos juntos en la misma comida.
* Si se va a consumir frutas, lo ideal es comer las ácidas como primer alimento por las mañanas. El limón, la guayaba, la piña, la ciruela, la fresa, la toronja, la naranja, etc. son ideales ya que purifican el organismo y depuran la sangre, limpian y preparan el estómago para que este comience a funcionar. Después de 20 minutos se puede tomar otro tipo de alimento. * Las demás frutas pueden comerse a distintas horas del día, procurando que sea media hora antes o dos horas después de haber comido algo.
* Después podrá consumir el resto de los alimentos, tomando en cuenta que los alimentos cocinados o con grasa, se deben tomar en pequeñas cantidades y ser bien masticados. Lo mejor es tomar no más de un platillo cocinado en una misma comida.
* No beber líquidos durante la comida.
* Si se hace una comida copiosa y abundante, se dejará de hacer la siguiente comida.
* En cuanto a las frutas, no se deben mezclar frutas ácidas con frutas dulces. Lo mejor es comer de una sola fruta a la vez.
* La combinación de proteínas y carbohidratos es incompatible. Para descomponerse en el estómago, cada una requiere de jugos gástricos ácidos y alcalinos respectivamente. Al estómago le cuesta muchísimo trabajo digerir el alimento, por lo que es fácil que se produzca la indigestión o la acidez estomacal.
* Cuando se mezclan proteínas y carbohidratos en una misma comida, el alimento pasa horas sin poderse digerir en el estómago, y comienza a ocurrir el proceso de descomposición del alimento, a producir toxinas, gases, mal aliento, etc. En la dieta actual hay muchos ejemplos comunes de esta combinación (carbohidratos y proteínas): pastas (carbohidratos) y queso u hongos (proteínas), carne (proteína) y papas o aceitunas, leche (proteína) y pastas, pan, frutas, etc.
* La combinación de dos carbohidratos en una misma comida no es tan perjudicial como la de dos proteínas en una misma comida.
Revista Mundo Natural http://revistamundonatural.com/noticia.cfm?n=875#ixzz2FWzj6DEj