Siempre ha existido un mito urbano que dice que es malo consumir alcohol mientras se practican deportes o se realizan actividades físicas.
Es decir, que es malo beber el mismo día que entrenamos. Pues resulta que es totalmente cierto este rumor, debido a que la ingesta de bebidas alcohólicas en las horas posteriores al entrenamiento es realmente perjudicial para el organismo así como para nuestro deseo de alcanzar ciertas metas atléticas.
Imagínate el siguiente escenario. Entrenamos día a día durante la semana y el viernes llega el fin de la misma, decidimos entrenar y por la noche irnos de copas. Todo bien hasta que la mañana siguiente sentimos una resaca aún mayor a la que debería sentirse según la cantidad de copas que hemos bebido. ¿A qué se debe esto?
Esto es una consecuencia directa de beber el mismo día que entrenamos, en las horas posteriores, pues luego de hacer ejercicio el organismo queda deshidratado. Si, deshidratado, en mayor o menor medida según la cantidad de líquidos que hayamos tomado (véase artículo de cuanta agua beber por día) y de la intensidad de la jornada deportiva.
Entonces si el cuerpo está menos hidratado de lo que se supone debería estar y le suministramos una cantidad considerable de alguna u otra bebida alcohólica pues evidentemente se va a deshidratar con una velocidad aún mayor a la que ya lo hace. Esto trae como consecuencia que podamos sufrir de resacas tanto relacionadas con la bebida como las famosas "agujetas", que no son más que los calambres que sentimos luego de una dura jornada de ejercicios .
Sin duda alguna recomendamos que NO ingieran bebidas alcohólicas en cantidades superiores a dos o tres copas el mismo día que se realiza un entrenamiento, pues esto traerá aunque pocas y no duraderas, consecuencias bastante desagradables. Además de mermar el rendimiento físico y el aprovechamiento del ejercicio .
Es decir, que es malo beber el mismo día que entrenamos. Pues resulta que es totalmente cierto este rumor, debido a que la ingesta de bebidas alcohólicas en las horas posteriores al entrenamiento es realmente perjudicial para el organismo así como para nuestro deseo de alcanzar ciertas metas atléticas.
Imagínate el siguiente escenario. Entrenamos día a día durante la semana y el viernes llega el fin de la misma, decidimos entrenar y por la noche irnos de copas. Todo bien hasta que la mañana siguiente sentimos una resaca aún mayor a la que debería sentirse según la cantidad de copas que hemos bebido. ¿A qué se debe esto?
Esto es una consecuencia directa de beber el mismo día que entrenamos, en las horas posteriores, pues luego de hacer ejercicio el organismo queda deshidratado. Si, deshidratado, en mayor o menor medida según la cantidad de líquidos que hayamos tomado (véase artículo de cuanta agua beber por día) y de la intensidad de la jornada deportiva.
Entonces si el cuerpo está menos hidratado de lo que se supone debería estar y le suministramos una cantidad considerable de alguna u otra bebida alcohólica pues evidentemente se va a deshidratar con una velocidad aún mayor a la que ya lo hace. Esto trae como consecuencia que podamos sufrir de resacas tanto relacionadas con la bebida como las famosas "agujetas", que no son más que los calambres que sentimos luego de una dura jornada de ejercicios .
Sin duda alguna recomendamos que NO ingieran bebidas alcohólicas en cantidades superiores a dos o tres copas el mismo día que se realiza un entrenamiento, pues esto traerá aunque pocas y no duraderas, consecuencias bastante desagradables. Además de mermar el rendimiento físico y el aprovechamiento del ejercicio .