Desde el momento en el que nos despertamos hasta que nos volvemos a dormir nuestra cabeza está inundada de pensamientos y preocupaciones. Este funcionamiento continuo de nuestro cerebro hace que nuestro bienestar psicológico no sea el adecuado.
Por eso en algún momento del día hay que hacer un descanso. Poner la mente en blanco y dejar que nuestro cerebro respire con tranquilidad no es sencillo y requiere cierta práctica.
La meditación es la vía más común para llegar a conseguir esto, por eso te proponemos que te tomes unos minutos de relax cada mañana para empezar el día con las pilas cargadas y la mente descansada.
El pilar de la meditación es la concentración, enfocarse en conocer nuestra mente y crear un estado de descanso en el que los problemas de nuestra rutina no tengan cabida. Por eso dedicar cada día un rato para hacer esta práctica es de lo más saludable pero, ¿cómo se hace?
En primer lugar hay que buscar el lugar adecuado. Escoge un rincón de tu casa dónde te sientas cómoda, puedes hacerlo tú misma. Debe ser un lugar limpio y ordenado y con el menor ruido posible.
Encuentra tu momento. Preferiblemente por la mañana, que la cabeza está descansada y es más fácil la concentración. Procura siempre hacerlo a la misma hora para conseguir convertirlo en un hábito.
¿Cuál es la posición correcta? Sentado, si lo haces tumbado corres el riesgo de quedarte dormida. La posición de loto es un poco incómoda para principiantes y tener la mente “quejándose” es una dificultad más para meditar correctamente.
Y por último conecta con tu mente, concéntrate en la respiración y relájate. Tómate el tiempo que necesites, primero serán cinco minutos pero poco a poco puedes añadir más. Asegúrate que no hay distracciones –el móvil fuera de la habitación y en silencio- para poder relajarte correctamente
¡Llevar una vida más zen es genial para tu salud física y mental!