Nadie está libre de ser atacado en forma verbal por otra persona. Este ataque verbal puede ser realizado por un familiar, un amigo o vecino, pero también un desconocido: el empleado de un negocio, otro pasajero en el colectivo o un cliente, que puede afectar la emocionalidad de la persona.
Las reacciones a estos ataques o agresiones verbales son variables, pero la mayoría de las personas reconoce tener pocos recursos para reaccionar en forma correcta.
A la mayoría se nos ocurren las frases justas unas horas después, cuando el incidente sigue dando vueltas y vueltas en nuestra cabeza.
Formas Saludables de defensa a ataque verbales
-Se sabe que una de las formas más saludables de responder a los ataques verbales es, precisamente sin contestar. Este gesto de esquivar el ataque nos ayuda a mantener la calma y en muchos casos, a evitar futuras agresiones, ya que no satisfacemos a nuestro atacante. Para ello puede simplemente continuar con lo que estaba haciendo. Una forma de calmarse es inspirar y espirar en forma muy lenta y rítmica.
-Si considera necesario hacer algo, pero sin iniciar una pelea, puede responder a las agresiones verbales con gestos mudos después del comentario que lo afecte:
-Sin pronunciar ni una palabra, quédese mirando a la otra persona fijamente. Esto hará que el otro sea el que se pregunte qué está pensando usted.
Salude en forma casi amable haciendo una inclinación de cabeza.
-Observe al otro con curiosidad, como si se tratara de un ser extraño. De este modo quedará expuesta su falta de ubicación.
-Sonría con un gesto de sabiduría, como si hubiera tenido una iluminación.
-Otro truco es responder con frases muy breves, dichas con suave ironía. Por ejemplo: “Parece que algunas personas de esta empresa cobran por sus lindas piernas”, a lo que usted responderá: “que cosa”, o “No me digas”.
-Para los más audaces, una buena salida que deja descolocado al otro es contestar con un refrán. Ante cualquier comentario agresivo, conteste: “agua que no has de beber, déjala correr”, o cualquier otro. Lo importante es que no tenga nada que ver con el tema de la agresión.
Las reacciones a estos ataques o agresiones verbales son variables, pero la mayoría de las personas reconoce tener pocos recursos para reaccionar en forma correcta.
A la mayoría se nos ocurren las frases justas unas horas después, cuando el incidente sigue dando vueltas y vueltas en nuestra cabeza.
Formas Saludables de defensa a ataque verbales
-Se sabe que una de las formas más saludables de responder a los ataques verbales es, precisamente sin contestar. Este gesto de esquivar el ataque nos ayuda a mantener la calma y en muchos casos, a evitar futuras agresiones, ya que no satisfacemos a nuestro atacante. Para ello puede simplemente continuar con lo que estaba haciendo. Una forma de calmarse es inspirar y espirar en forma muy lenta y rítmica.
-Si considera necesario hacer algo, pero sin iniciar una pelea, puede responder a las agresiones verbales con gestos mudos después del comentario que lo afecte:
-Sin pronunciar ni una palabra, quédese mirando a la otra persona fijamente. Esto hará que el otro sea el que se pregunte qué está pensando usted.
Salude en forma casi amable haciendo una inclinación de cabeza.
-Observe al otro con curiosidad, como si se tratara de un ser extraño. De este modo quedará expuesta su falta de ubicación.
-Sonría con un gesto de sabiduría, como si hubiera tenido una iluminación.
-Otro truco es responder con frases muy breves, dichas con suave ironía. Por ejemplo: “Parece que algunas personas de esta empresa cobran por sus lindas piernas”, a lo que usted responderá: “que cosa”, o “No me digas”.
-Para los más audaces, una buena salida que deja descolocado al otro es contestar con un refrán. Ante cualquier comentario agresivo, conteste: “agua que no has de beber, déjala correr”, o cualquier otro. Lo importante es que no tenga nada que ver con el tema de la agresión.