Son muchas las personas que tienen que luchar contra el estrés cada día. Sin duda, sabemos que es algo muy complicado de eliminar, pero hoy vamos a ver cómo las posturas corporales nos ayudan mucho. Es una manera de hablar con un lenguaje corporal que está basado en un gran estudio.
Los gestos o posturas que solemos tener, pueden decir mucho más de lo que pensamos. Es por ello que una psicóloga ha analizado los más comunes y los que tenemos que mostrar para dejar atrás el estrés. Gracias a estas posturas, le estaremos transmitiendo unas buenas señales al cerebro y de este modo, nuestra ansiedad se verá reducida. ¡Descúbrelo!.
Se dice que cuando estamos ante un momento, un tanto embarazoso, solemos encogernos. A veces no nos damos ni cuenta, pero el cuerpo es quien vuelve a hablar como él sabe. Es por ello que las posturas corporales pueden decir mucho más de lo que pensamos.
En este primer caso, solemos sentarnos con las piernas juntas y hasta los brazos hacia delante. De esta manera estaremos como encogiendo el cuerpo aunque no lo notemos. Así que, lo mejor es darnos un respiro cuando nos sintamos que no podemos más.
Así que, siéntate con las piernas cruzadas y levantarás los brazos colocando las manos en la nuca. Una postura totalmente diferente, abierta y directa que indica una forma de estar más seguros de nosotros mismos y que nos hará sentirnos más despejados.
Seguro que en el trabajo tendrás que colocarte de maneras diferentes. Tanto para poder descansar el cuerpo como para intentar que el estrés no se apodere de él. Así es que, de nuevo tenemos que contraatacar con un postura decidida y que nos mantenga más erguidos.
Frente a una mesa, somos muchos los que solemos colocar los brazos en ella, pero cruzados. Pues no, esta postura vuelve a ser un tanto protectora y necesitamos echar todo hacia fuera. Una forma de intentar liberarnos de todo eso que nos oprime.
Así es que, frente a la mesa, en lugar de cruzar los brazos los colorarás de manera estirada. Eso sí, poniendo las palmas de las manos bien estiradas sobre la mesa. Es uno de los gestos corporales que más definen una buena postura y optimista.
El cuerpo y el cerebro están totalmente conectados. Así que, tenemos que mostrar en el cuerpo lo que también necesitamos en el cerebro. La tercera postura de la que hablamos, es una que puede resultar chulesca pero que desde luego, el resultado es estupendo.
Aunque todos podemos tener estrés, siempre se dice que las más decididas no cuentan con niveles de éste tan elevados. Así es que, si eres de los que te sientas con un cruce de piernas y una mano en la zona del cuello o cara, tendrás que dejarla de lado.
Lo mejor es optar por no cruzar las piernas, sino colocarlas de una manera cómoda. A veces, que una vaya por un lado y la otra, por el suyo. Es decir, no seguir una forma lineal ni correcta del todo. Lo mismo que los brazos, intenta separarlos y sentirte totalmente cómoda.
Como estamos viendo, lo mejor es siempre elegir posturas de fuerza. De este modo, sabemos que nuestra confianza es la base de todo para tener que decir adiós al estrés. Aunque a veces te pueda parecer algo insólito, el estudio lo demuestra como tal.
La señal que este tipo de posturas manda al cerebro son perfectas para decir adiós a toda ansiedad. Así es que en este caso, hablamos de un nuevo gesto que nos va a ayudar. Ahora solo serán los brazos los que pueden cambiar nuestra visión de la misma.
Si eres de los que los cruzan, entonces olvídate de ello. Esta postura es una de las más débiles, aunque cómodas para muchos. Coloca los brazos en jarra, porque éso sí será la parte más fuerte. Se trata de colocar las manos en las caderas.
Claro que como vemos, hay alguna que otra postura que no podremos hacer si estamos de cara al público. Más que nada porque quizás no sea del todo perfecta. Así que, nada como dedicarnos un par de minutos para poder darnos ese pequeño capricho.
Un capricho que en este caso, también cuenta con un fin más que original. La postura a adoptar para poder decir adiós al estrés es que simplemente alargues tus piernas y las coloques sobre una mesa. Tú tienes que estar sentado y al mismo tiempo, los brazos los levantaremos.
Puedes volver a colocar las manos en la nuca y verás como eses dos minutos se te pasarán de una forma totalmente diferente. Porque necesitamos contar con esos momentos únicos para poder dejar de lado el estrés y que éste no se acumule como en ocasiones sucede.
Aunque las posturas son la base de todo nuestro cometido, está claro que tenemos que ir un poco más allá. En este caso, hablamos de la respiración. Es ella la que también cuenta con un protagonismo único. Si la postura acompaña, la respiración también.
Para ello, también necesitamos de un momento a solas. Siempre es más aconsejable ya que vamos a estar más tranquilos. Es necesaria un poco de paz para llevarlo a cabo. La posición más cómoda la podrás elegir tú, pero es necesario que la espalda esté recta.
Solamente, tendrás que respirar de una manera tranquila y relajada. Pondrás la mente en blanco y solamente necesitas desconectar. Si en algún momento te sientes un poco incómoda, entonces es mejor parar porque no conseguiremos buenos resultados
En este caso nos vamos a poner de pie. Tomaremos aire, de manera que el estómago se hinche con el mismo. Retendremos unos segundos la respiración y luego, iremos soltando el aire pero siempre de una manera muy relajada y controlada.
Mientras soltamos dicho aire, levantaremos los hombros. La mejor manera para que funcione, es repetir este proceso unas diez veces. Además, lo podremos realizar en todo momento. Sobre todo cuando nos sintamos que no podemos más.