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Usuario (Venezuela)
Una historia de la Guerra Civil Americana, convertida en leyenda, ha llamado la atención por mucho tiempo: la milagrosa recuperación de soldados con heridas que brillaban en la oscuridad. Fue un misterio que permaneció sin respuesta hasta que dos adolescentes brillantes dieron con la respuesta. Entérate de qué se trata. El misterio finalmente resuelto de las heridas que brillaban en la oscuridad durante la Guerra Civil de Estados Unidos En abril de 1862, una fuerza de la Unión llamada el Ejército de Tennessee dirigido por el General de División Ulysses S. Grant acampaba en Pittsburgh Landing, Tennessee. El 6 de ese mismo mes, el ejército confederado de Mississippi, bajo el mando del general Albert Sidney Johnston, lanzó un ataque sorpresa sobre ellos en el lado del oeste del río de Tennessee. La batalla de Shiloh, que duró dos días y finalizó con la retirada del Ejército Confederado, dejó más de 16.000 heridos y 3.000 muertos. Ninguno de los ejércitos estaba preparado médicamente para daños de esa escala. Sin embargo, aunque varios de los heridos murieron por infecciones, algo más sucedió después de la batalla que inesperadamente salvó a muchos de ellos. Dos días después de lucha, cuando finalmente los médicos llegaron al campo de batalla, se dieron cuenta de que las heridas de muchos soldados emitían un tenue resplandor azul verdoso en la noche. Misteriosamente, las heridas que resplandecían sanaron más rápido y cicatrizaron mejor que aquellas que no brillaban, lo que les ganó el nombre de “Resplandor de Ángel” entre los soldados. Esta historia fue descartada como folclore o exageración hasta la última década, pero dos adolescentes finalmente resolvieron el misterio casi 140 años después de la batalla. Dos estudiantes Bill Martin y Jon Curtis, de diecisiete y dieciocho años respectivamente, lograron explicar el misterio durante una feria de ciencias en 2001. Martin tuvo la idea cuando su madre, una microbióloga, estaba trabajando con bacterias luminiscentes que viven en el suelo. Bill Martin visitó una vez los campos de batalla de Shiloh y escuchó sobre las misteriosas heridas que brillaban intensamente en los soldados. Por eso, decidió preguntarle a su madre, Phyllis Martin, microbiólogo en el Servicio de Investigación Agrícola en Beltsville, Maryland, si la bacteria P. luminescens, que ella estaba investigando podría ser responsable del fenómeno. La experta lo instó a que experimentara y descubriera la respuesta por sí mismo. Entonces, Bill Martin se unió a su amigo Jim Curtis para comenzar su investigación. Durante sus experimentos, descubrieron que las P. luminescens no pueden sobrevivir a las temperaturas normales del cuerpo humano, pero puesto que los soldados fueron heridos y abandonados en el campo de batalla, habían experimentado hipotermia ante las condiciones húmedas en las que tuvieron que esperar, y eso podría haber ayudado a las bacterias. A medida que las bacterias P. luminiscens liberan sustancias químicas que matan a todas las demás bacterias, básicamente actúan como antibióticos muy eficaces. Esta es la razón por la que las heridas brillantes cicatrizaron más rápidamente, aumentando las posibilidades de supervivencia de los soldados. Las heridas de los soldados que brillaban con luz azul podrían haber sido fácilmente infectadas por las bacterias cuando estuvieron expuestas a suciedad que estaba contaminada de ellas. Junto con eso, las frías noches lluviosas de abril, bajaron la temperatura corporal de los soldados, creando condiciones perfectas para que la bacteria P. luminiscens prosperara.

Los descubrimientos arqueológicos muchas veces modifican las ideas preconcebidas que teníamos sobre las costumbres y la cultura de épocas pretéritas. En pocas ocasiones se encuentran restos textiles ya que los tejidos son materiales de difícil conservación, por lo que en la mayoría de los casos los conocimientos que tenemos sobre la moda y lo que vestían nuestros antepasados han llegado hasta nosotros a través de la literatura o del arte. Un hallazgo realizado de forma fortuita en un castillo austríaco en 2008 aportó una interesante información: ¿Sabes cómo era la ropa interior en la Edad Media? ¡Acompáñanos a descubrirlo! La ropa interior en la Edad Media Durante mucho tiempo se mantuvo la creencia de que en la Edad Media los hombres vestían bajo sus ropas una camisa y un calzón con pierna y las mujeres una especie de bata o camisa larga y nada más. En 2008 un increíble hallazgo realizado durante las tareas de restauración del castillo de Lengberg en Austria arrojó luz a este tema. El castillo de Lengberg se construyó a finales del siglo XII y sufrió varias reformas. En una de ellas, emprendida a principios del siglo XV se añadió un segundo piso a la estructura original. Para realizar esta obra se rellenó una bóveda con desechos para que actuase como aislante y es entre ellos que se ha realizado el descubrimiento arqueológico. Entre este material de relleno había restos de lana, zapatos, camisas, sábanas, ropa interior, zapatos, fragmentos de escritos, naipes, vidrio, cerámica, cuentas e incluso algunas monedas. En total 25 m3 de residuos formados por más de 4.000 fragmentos (2.700 textiles) que pertenecen a unos 930 objetos y que llenan 17 cajas. Las investigaciones se llevaron a cabo por la Universidad de Innsbruck y las piezas más interesantes fueron sometidas a la prueba del carbono 14 para datarlas fehacientemente y de ADN para comprobar si algunas prendas eran masculinas o femeninas. Entre los hallazgos, lo que más sorprendió a los arqueólogos fue la ropa interior femenina ya que cambiaba la visión que se tenía de lo que vestían interiormente las mujeres de la Edad Media. Se encontraron 4 tipos de sujetador muy diferentes de los que utilizaban griegas y romanas que más que sujetar aplastaban el pecho. Están confeccionados en lino y dos de las prendas son una especie de falsas camisas que servía tanto para cubrir el escote como para sujetar, ya que con unos cordoncillos acababan ligadas bajo el pecho. Ambas estaban adornadas con pequeños trabajos de encaje. Otro es una prenda muy semejante a un modelo que estuvo de moda en los años 30 del siglo XX y que une el sujetador con un cuerpo que acaba en la cintura y unos cordones que pasaban por unos ojales para apretar y abrochar. Por último, el más sorprendente, tiene un diseño semejante a un bikini y está compuesto por dos tirantes anchos con puntillas, unas copas cosidas verticalmente y unos restos que indican que había unas tiras que se unían en la espalda. Estos modelos echan por tierra la idea de que el sostén se inventó a principios del siglo XX. También se encontró un sorprendente calzón de hombre que indica que la moda masculina interior varió a la vez que lo hacía la exterior. A principios de la Edad Media se utilizaban una especie de calzones largos ya que los pantalones estaba abiertos por el centro y al variar este hecho ya no se necesitó que fueran tan largos y completos. Los hallazgos arqueológicos, como el de la ropa interior en la Edad Media, son siempre apasionantes.

En muchas ocasiones los profesionales de la salud, en especial los que trabajan en urgencias, encuentran en el interior de las personas objetos sumamente extraños. En el siglo XIX y principio del XX había algo que con cierta frecuencia los galenos encontraban alojado en la vejiga de las mujeres: La corteza de olmo, un abortivo histórico y sus peligros. ¿Por qué estaba en la vejiga y no en el útero? La corteza de olmo, un peligroso abortivo Muchas mujeres a lo largo de la historia se han visto en la necesidad de interrumpir un embarazo. En la antigua Babilonia, si una mujer abortaba su castigo era morir empalada, en cambio, en Grecia y Roma el llevar adelante la gestación se dejaba en general a discreción de la madre, cuando el estado no intervenía para regular la población, y los médicos no tenían inconveniente en realizar la operación. Con la llegada del cristianismo esta práctica cambió y a partir del siglo II existen leyes condenando al destierro a las mujeres que hubieran abortado y penando a los que lo habían practicado. En la Edad Media y siguiendo a San Agustín se distinguía entre corpus formatum y corpus informatum para decidir si un aborto era equiparable a un homicidio o no. A los 40 días los fetos de varones y a los 80 los de mujer, se consideraba que recibían el alma y por tanto no se podía abortar libremente. A partir del siglo XVII se dictaron leyes severas penalizando el aborto y no fue hasta principios del XX que empezó a legislarse en algunos países para casos como cuando peligraba la vida de la madre, etc. Actualmente cada país tiene su legislación más o menos permisiva. Sin embargo, durante siglos las circunstancias y los peligros que corrían las mujeres para conseguir abortar eran en muchos casos escalofriantes. Entre los métodos más usuales utilizados en siglos pasados encontramos algunos como las agujas de hacer calceta, la percha o la corteza de olmo. Fue un médico inglés de principios del siglo XX el que reportó varios casos en los que había encontrado corteza de olmo, de una variedad conocida como “olmo resbaladizo”, en la vejiga de sus pacientes y quiso saber como había llegado ahí. La respuesta era sencilla: se trataba de un error al tratar de introducir la corteza de olmo en el cuello uterino para provocar un aborto. Para que produjera el efecto que buscaban las mujeres se ponía a remojo la parte interior de la corteza del olmo, que se volvía sumamente resbaladiza y se introducía por vía vaginal. En este proceso, algún fragmento era fácil que se deslizara hacia la vejiga y quedara alojado allí formando cálculos y produciendo molestias e infecciones . La corteza de olmo resbaladizo, situada en el cuello uterino, absorbía agua y se inflaba, provoca contracciones e induciendo al parto o al aborto. El problema de este sistema era que con suma facilidad se producían infecciones que podían llegar a ser mortales. La corteza del olmo resbaladizo no es estéril y suele contener esporas de la bacteria que causa la llamada gangrena gaseosa, a causa de la cual fallecían muchas mujeres que se sometían a este procedimiento abortivo.
¿Alguna vez te has preguntado por qué el padre de Andy, dueño de Woody en la cinta “Toy Story” (1995), jamás aparece? La respuesta llega por el canal de YouTube Super Carlin Brothers, que conversó con una fuente cercana al cerebro de Pixar detrás del clásico. Antes de morir en 2006 por un accidente de tránsito Joe Ranft, escritor principal de Pixar, reveló a su amigo Mike Mozart varios detalles desconocidos de la cinta. El canal Super Carlin Brothers conversó con Mozart, especialista en juguetes que fue consultor de “Toy Story”. A continuación, algunos detalles revelados por Mozart: -El padre de Andy, que también llevó el mismo nombre, tenía polio y sus juguetes, que podrían estar contaminados por el virus, debieron ser destruidos. No obstante, él escondió algunos como Woody, Slinky y el Señor Cara de Papa en una caja. -Años después se casó y tuvo un hijo, el Andy que todos conocen. No obstante, tuvo el síndrome de postpolio que acabó con su vida. Antes de morir, regaló a su hijo la caja de viejos juguetes. -¿Por qué en la secuela Woody no recuerda haber sido un juguete antiguo? Él fue creado para una promoción de cereales que terminó sorpresivamente. -Además, al permanecer décadas encerrado, cree que Andy padre e hijo son las mismas personas. -La casa donde Andy vive en la primera cinta de “Toy Story” es de sus abuelos, a donde todos se mudaron para ahorrar dinero. El niño de las fotos, que usa gafas, es el padre.
Hace dos décadas, unos investigadores pensaron que sería una buena idea comerse una cámara por el bien de la ciencia. La idea sería desarrollar un dispositivo ingerible que recorriera el sistema digestivo hasta lugares donde una endoscopia no podría ni acercarse. Tras eso, sería expulsada de la forma habitual por el organismo. ¿El problema? Que semejante tecnología requiere de una batería. Y, dietas aparte, comerse una batería no es lo mejor para el organismo. Conseguir baterías que no sean tóxicas y puedan ingerirse es el objetivo del investigador de la Universidad Carnegie Mellon especializado en materiales, Christopher Bettinger. Ahora, acaba de presentar en un congreso de la Sociedad de Química Americana su nuevo invento: pilas tan inocuas que están fabricadas con melanina, un pigmento que se encuentra en la piel, el pelo y los ojos. "Los dispositivos electrónicos comestibles para diagnosticar y tratar las enfermedades es algo que la gente lleva esperando desde hace décadas, pero si quieres llevar dentro una tecnología así cada día debes pensar en los problemas de toxicidad", explica Bettinger. La clave para solucionar esta cuestión pasa por sustituir los materiales que podríamos comprar en cualquier tienda de electrónica de barrio por otros derivados de sustancias biológicas que se encuentran en nuestro organismo. link: https://www.youtube.com/watch?v=TQ3jvGXXBuQ&feature=youtu.be Las tecnologías implantables como los marcapasos existen desde hace más de cincuenta años. Hasta ahora, el problema se ha rodeado alejando estos componentes tóxicos del contacto directo con el cuerpo. Pero según Bettinger, en el caso de los dispositivos ingeribles las baterías degradables e inocuas serían la mejor alternativa. Además, como no están pensados para permanecer en el organismo mucho tiempo, la duración no es un factor del que preocuparse. Baja eficiencia pero suficiente "Estos dispositivos recorren el cuerpo durante no más de veinte horas, aunque el rendimiento de la batería sea bajo, como sucede en nuestro caso, no supone un problema", comenta Bettinger. La duración no supone un problema, pero diseñar una tecnología como esta que no resulte tóxica puede ser todo un reto. La clave para evitar la toxicidad está en sustituir los materiales electrónicos por otros derivados de sustancias que se encuentran en nuestro cuerpo Aquí entra en juego la melanina un pigmento que absorbe la luz ultravioleta para protegernos del daño. Pero, además, unen y separan iones metálicos. El equipo de Bettinger vio una oportunidad: "Pensamos, ¡esto es una batería!". Junto con electrodos como óxido de manganeso y fosfato de sodio titanio, y usando cobre y hierro como cationes, pudieron fabricar una pila poco eficiente pero segura. Esta batería comestible puede alimentar un dispositivo de cinco milivatios durante 18 horas usando 600 miligramos de melanina como cátodo, según explican los investigadores. Unos números ridículos si se comparan con una pila estándar de ion litio, pero más que suficiente para un pequeño dispositivo médico. Bettinger, por ejemplo, propone utilizar el invento para estudiar los cambios en el microbioma del paciente y repartir vacunas por el organismo.
¡Siéntete todo un ginecólogo! 10 cosas que probablemente no sabías sobre la vagina Supuestamente la nuestra es una época de manifiesta liberación sexual, de caída de tabúes y esparcimiento de la información en torno a la sexualidad, incluso de la creación de todo un conocimiento técnico para mejorar el desempeño de los practicantes. Sin embargo, esto parece ser sólo en apariencia, pues con la explosión de data que caracteriza nuestro tiempo, es imprescindible saber separar la información útil de la inútil, la desinformación de los datos fidedignos que nos alientan a saber más sobre un tema. En esta ocasión, presentamos 10 características de la vagina que probablemente te sean desconocidas, a pesar de la notable presencia que esta parte del cuerpo femenino tiene en múltiples expresiones de nuestras sociedades: desde el erotismo más refinado hasta la publicidad más pedestre. La vagina es sólo una parte del “pastel” Una educación sexual deficiente ha acostumbrado a algunos a denominar vagina a la totalidad de la genitalia femenina, cuando en realidad se trata del canal que conecta la vulva con el cérvix, además, claro, de la presencia de otras partes externas como el clítoris, los labios interiores y exteriores y perineo. El clítoris y el pene son prácticamente lo mismo Anatómicamente, las diferencias entre mujeres y hombres son apenas un puñado: decisivas, sí, pero pocas. En la gestación, por ejemplo, lo mismo que en los hombres se transformará en su pene, en las mujeres toma la forma del clítoris (algo que sucede durante la sexta semana de embarazo). El punto G es en realidad un punto C A pesar de lo que pueda decirse del casi mítico punto G, investigaciones realizadas en años recientes parecen confirmar su existencia y ubicarlo en una zona conocida como “crura” (del latín crus: “pierna”), la parte más profunda del clítoris. La existencia del punto A Continuando con el mapeo de la zona genital femenina, hace poco se descubrió otro punto capaz de desencadenar una respuesta placentera amplia, un equivalente a la próstata masculina al que se le dio el nombre de punto A, por encontrarse en el fornix vaginal anterior (cerca de la cavidad vesico-uterina). De acuerdo con Desmond Morris, el científico que realizó el hallazgo, la estimulación del punto A incrementa la lubricación y provoca intensas contracciones orgásmicas. Es una de las partes más poderosas de la mujer Y no en sentido figurado: sólo con la fuerza de su vagina, una mujer en Rusia, Tatiana Kozhevnikova, fue capaz de levantar 14 kilogramos de peso, estableciendo en 2012 un récord mundial. Esto se debe a que la vagina está hecha de tejido contráctil (músculo) que puede entrenarse para aumentar su fuerza de contracción (idealmente, para mejorar la calidad y potencia de los orgasmos). Su diseño sólo obedece a la obtención del placer A diferencia del pene —que lo mismo sirve para eyacular que para orinar y liberar otro tipo de desechos— la vagina está diseñada para una sola función: otorgar placer, una especie de regia entrada anatómica al imperio hedonista de la satisfacción sexual. La vagina puede desprenderse Acaso se ésta una de sus cualidades más sorprendentes: la vagina, en efecto, puede sufrir un proceso de desprendimiento conocido como prolapso vaginal, algo que sin embargo ocurre pocas veces y es posible prevenir fácilmente con una buena dieta y ejercicio físico (especialmente los ejercicios de Kegel, enfocados en la contracción y en los músculos pélvicos). Capacidad multiorgásmica La tan envidiada capacidad femenina del multiorgasmo —la posibilidad de experimentar diversos y sucesivos en un periodo muy corto de tiempo— descansa fundamentalmente en la vagina. En 2009, Deanna Webb consiguió experimentar 226 orgasmos continuos, contra el récord de sólo 31 a los que llegó un hombre. Eyaculación La eyaculación femenina no es común, pero sí normal: durante el orgasmo, algunas secretan un fluido lechoso desde las glándulas para-uretrales, en ocasiones con tanta o más potencia que un hombre (la eyaculación de una mujer llegó a los 3 metros de distancia). El tamaño no importa Si bien el tamaño promedio de una vagina ronda los 10 centímetros de longitud, esta puede expandirse hasta en un 200% (tanto como para dejar pasar un bebé), por lo cual, durante la penetración, el tamaño promedio del pene (15 cm, erecto) o de algún otro objeto, no es obstáculo para la consecución del placer.
Desde Newton hasta Beethoven. ¿Es común que los genios tengan mal humor? Matthijs Baas, de la Universidad de Amsterdam, en Holanda, realizó un experimento que determinó que las personas cascarrabias producen más ideas y sus contribuciones son más originales. Además, aumenta la motivación y dota a la gente de las agallas suficientes para correr riesgos mentales. Según BBC Mundo, estar enojado también tiene beneficios para la salud, ya que evitar sentirse malhumorado no es bueno. “La ira reprimida aumentaba las posibilidades de tener un ataque cardíaco en casi tres veces”, apunta.

Perder la virginidad es uno de los momentos más importantes que una mujer puede pasar en su vida. Es algo que queda en la memoria por el resto de tus días. Pero en ocasiones, al haber esperado tanto tiempo para perderla uno puede pensar que podría recibir una recompensa por ella. Estas 10 mujeres pensaron algo parecido, ya sea por problemas económicos o por ayudar a los demás, ellas vendieron una de las cosas más preciadas que podrían tener, ¡su virginidad! Problemas de salud de alguno de sus familiares o por la necesidad de pagar su carrera en la Universidad, hasta para ayudar a construir casa en su comunidad, todas ellas hicieron lo que creían que tenían que hacer para lograr sus objetivos. Talvez no sea uno de los mejores tratos que pudieran hacer, pero es difícil comprender lo que pasaba por su cabeza y sus vidas para llegar a tal decisión. Si tuvieras la oportunidad, ¿harías algo así?

El 21 de julio de 2016, un perro abandonado asoma la cabeza bajo una puerta en el refugio privado de Funasissi, en el barrio trabajador de El Junquito, en Caracas, Venezuela. Levantarse y ver la misma escena desoladora cada amanecer se ha vuelto una agonía para Carlos Parra, reseña AP. “Niña”, su bóxer albina de cinco años, ha pasado en los últimos meses de ser un animal saludable a casi un esqueleto ambulante que todas las mañanas yace junto a la cama de Parra, un desempleado que enfrenta serias dificultades para llevar algo de comer a la mesa de sus padres… y al plato de su mascota. “Es fuerte sentarse a comer y verlos a ellos hambrientos mirarlo a uno y uno sin poder hacer nada”, confesó desconsolado Parra, de 30 años. Tifa, su otra mascota, es una perra mestiza de 14 años que apenas logra ocultar su delgadez debajo del abundante pelaje. En Venezuela, los pobres y una cada vez más exigua clase media enfrentan una severa crisis económica que se ha traducido en una escasez de alimentos y unos precios por los cielos que les hace difícil, si no imposible, conseguir ciertos productos. Y la precariedad alcanzó a las mascotas, forzadas a pasar hambre y muchas de ellas incluso a ser abandonadas en las calles, donde cada día es más común ver gatos, perros de raza y mestizos, que buscan comida en cualquier rincón y basureros. Parra, quien a principio de año perdió su trabajo al quebrar la tienda de zapatos donde trabajaba, ha tenido que aprender a elegir entre comer él y sus padres, o la “Niña” y “Tifa”. “Nosotros también nos hemos acostado a veces sin comer y es fuerte”, dijo este hombre que por años vivió con las comodidades de una familia de clase trabajadora de la ciudad central de Barquisimeto. Su madre, que vendía cosméticos, también quedó desempleada y la familia intenta vivir con los 23 dólares de la pensión mensual de su papá. El alimento para perros ha subido en más de 50% en los últimos meses, hasta superar los 4 dólares el kilo. En una acción desesperada, Parra recurrió a principios de agosto a un grupo de Facebook, “Ayuda al perro callejero”, para pedir comida. Pero hasta ahora solo una joven le regaló una bolsa de alimento que le duró para unas pocas semanas. El hombre admitió que el futuro de sus mascotas es incierto. Aunque no hay cifras disponibles, activistas y veterinarios han reportado un creciente número de perros y gatos abandonados en parques, basureros, a las puertas de refugios, clínicas privadas y centros de protección de la “Misión Nevado”, un programa lanzado por el presidente Nicolás Maduro en enero del 2014 para atender a animales callejeros y que fue inspirado en el nombre del perro del Libertador Simón Bolívar. El técnico veterinario Angel Mancilla, que participa en la “Misión Nevado, dijo que el principal centro en Caracas alberga casi un centenar de perros y gatos, pero que prácticamente colapsó por el alto número de animales abandonados. “Uno llora todos los días. Sales traumatizado todos los días”, dijo, tras relatar que han encontrado perros amarrados frente a los postes de luz del centro. La veterinaria Russer Ríos, jefa de división del Centro de Protección y Control Animal del municipio capitalino de Baruta, dijo que diariamente abandonan a las puertas de la institución de “ocho a diez animales”, entre perros y gatos. “Años atrás los perros que entraban aquí era porque estaban en situación de calle, o por maltrato animal… Ahora lo están dejando porque no tiene como mantenerlos”, indicó Ríos. El centro que dirige tiene capacidad para apenas 40 perros y 36 felinos. En un intento por tratar de enfrentar la situación, el centro de protección comenzó a dictar talleres a los dueños de mascotas sobre alimentos alternativos basados en verduras y proteínas, e incluso los procesos que deben seguir para eventualmente llevarse a los animales al extranjero y evitar abandonarlos en medio del creciente éxodo de los venezolanos. Algunos refugios privados, como la Fundación Protectora de los Animales y el Ambiente (Funasissi), también se han visto golpeado por la crisis. “No tenemos nada ni para ellos ni para nosotros. Estamos viviendo al día”, dijo Katty Quintas, una de las fundadoras de Funasissi, que opera en el oeste de la capital y alberga actualmente a unos 158 perros y 56 gatos rescatados de las calles y basureros. “A veces le damos (a los perros y gatos) la comida que le dan a los pollos. Tenemos que dárselo porque no tenemos más nada”, añadió mientras caminaba en medio de una pequeña y humilde cocina y era observada sigilosamente por tres delgados gatos que desde el techo de la nevera esperaban la hora de la comida. Los problemas para garantizar el alimento a los animales también han llegado a algunos zoológicos e hipódromos. Entre marzo y mayo pasado, 72 caballos murieron por inanición y mala alimentación en el hipódromo de Santa Rita de la ciudad occidental de Maracaibo, que había cerrado por problemas con bandas de delincuentes. El Instituto Nacional de Hipódromos dijo los equinos murieron porque los propietarios y entrenadores no los alimentaron, pero uno de los veterinarios aseguró a The Associated Press que los cuidadores tomaron la decisión sólo de alimentar a los mejores ejemplares para intentar por lo menos salvar a ellos, y al resto se les dejó de dar comida. Para algunos, la solución frente a los problemas de alimentación de sus animales es que alguien más se haga cargo de ellos. María Galindo Suárez, un ama de casa de 52 años, ofreció en adopción a “Princesa”, una golden retriever de cinco años, y a “Boby”, un mestizo de dos años, que han sobrevivido gracias a los restos de comida y reducidas raciones de alimento para perro que le donan sus vecinos. “Para nosotros es bastante triste tener que salir de ellos, pero la situación no nos deja otra opción”, dijo Galindo, de El Rosario, en la popular barriada de las Minas de Baruta al este de la capital, y quien aún espera que alguien reciba a sus perros. “Se me hace forzado pensar que los perros no tienen comida, pero si gasto en los perros, ¿qué le doy a los chamos (niños)?”, añadió la mujer mientras contemplaba con tristeza a una dócil “Princesa”, cuyos huesos resaltan a pesar de su abundante pelaje marrón claro. En esta imagen del 23 de julio de 2016, Dexis Casadiego, veterinaria y una de las fundadoras del refugio de animales Funasissi, peina a un perro abandonado en el centro, en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. En Caracas se ha vuelto habitual ver perros de raza buscando entre la basura o tumbados al aire libre, sucios y demacrados, en barrios acomodados. En esta imagen del 21 de julio de 2016, Katty Quintas, una de las fundadoras del refugio privado Funasissi, encuentra un perro abandonado buscando entre la basura en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. En Caracas se ha vuelto habitual ver perros de raza buscando en la basura o tumbados al aire libre, sucios y demacrados. En esta imagen del 21 de julio de 2016, un estetoscopio y una pared decorada con los diplomas de la veterinaria Dexis Casadiego, en su casa, que ha convertido en el refugio privado de animales Funasissi, n el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. El refugio aloja ahora a más de 200 perros y gatos. En esta imagen del 23 de julio de 2016, Dexis Casadiego, veterinario y uno de los fundadores del refugio privado Funasissi, acaricia a un perro abandonado en el centro en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. No hay cifras disponibles, pero activistas y veterinarios dicen que ven cada vez más perros y gatos abandonados en parques, refugios y clínicas privadas del país. En esta imagen del 21 de julio de 2016, Katty Quintas, una de las fundadoras del refugio privado Funasissi, juega con su perro Sissis en el centro en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. Un sustituto popular para alimentar a los perros, que nunca se habría considerado en tiempos mejores, es el pienso para pollos. "Tenemos que dárselo porque no tenemos más nada", dijo Quintas. En esta imagen del 23 de julio de 2016, un perro abandonado tan delgado que se le notan las costillas espera a ser alimentado en el refugio privado Funasissi, en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. Obligados a elegir entre sí mismos o sus queridos perros y gatos, los venezolanos de clase media están abandonando a sus mascotas en las calles en cifras nunca vistas. En esta imagen del 23 de julio de 2016, tres gatos rescatados miran desde la parte superior de un frigorífico mientras se prepara su comida en el refugio privado de mascotas Funasissi, en el refugio privado en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. La crisis económica que ha causado desabastecimiento generalizado y hambre entre los venezolanos también se está cobrando un precio entre sus habitantes de cuatro patas. Obligados a elegir entre sí mismos y sus queridos perros y gatos, los venezolanos de clase media están abandonando a sus mascotas en las calles en cifras nunca vistas. En esta imagen del 23 de julio de 2016, perros abandonados se reúnen para alimentarse en el refugio privado Funasissi, en el barrio trabajador de El Junquito, Caracas, Venezuela. No hay cifras disponibles, pero activistas y veterinarios dicen que ven cada vez más perros y gatos abandonados en parques, refugios y clínicas privadas del país. El 21 de julio de 2016, un perro abandonado asoma la cabeza bajo una puerta en el refugio privado de Funasissi, en el barrio trabajador de El Junquito, en Caracas, Venezuela. Al profundizarse la crisis económica del país, la escasez de alimentos y el alza de la pobreza están forzando a los venezolanos de clase media a hacer lo impensable dejar que sus mascotas pasen hambre o abandonarlas en las calles.
