Entonces, con el temor repentino de que Héctor cayera ante otras manos, o se retirara del campo de batalla para escapar de su venganza, Aquiles se dispuso a salir de su tienda desarmado; pero su madre le convenció para que esperase hasta la mañana, prometiéndole que le traería entonces una armadura completa construida por el propio Hefesto.
Tetis atravesó rápidamente la amplia distancia que mediaba entre las costas de Asia Menor y el monte Etna, donde Hefesto trabajaba en su fragua.
"Allí le encontró,
sudando y trabajando, manejando el fuelle
con manos atareadas".
Homero.
Llegando ante él sin aliento, le dio a conocer la razón de su visita; el dios prometió que las armas estarían preparadas en el tiempo previsto, inmediatamente se puso manos a la obra. Las armas fueron forjadas con sus hábiles manos y cuando el primer destello de luz apareció en el horizonte se las entregó a Tetis, la cual corrió de vuelta hasta la tienda de su hijo, donde le encontró lamentándose todavía de la pérdida de Patroclo.
Durante la ausencia de Tetis, habian venido mensajeros a la tienda de Aquiles para advertirle de que el cuerpo de Patroclo se encontraba aún en manos enemigas y para implorarle que fuera a rescatar el preciado cadáver. Por la promesa que le hizo a su madre en mente, Aquiles aún se negó a luchar, pero, alzándose sobre las murallas, emitió su poderoso grito de guerra, cuyo sonido llenó de terror los corazones enemigos, haciendo que retrocedieran hacia el bien dirigido ataque de Áyax y Diómedes, los cuales consiguieron recuperar el cuerpo, que fue llevado reverentemente hasta la tienda de Aquiles.
Para consolar a Aquiles de la muerte de su amigo, Tetis le mostró la gloriosa armadura que había obtenido, ayudándole después a ponérsela, y ordenándole que partiera y venciera.
Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog:
Tetis atravesó rápidamente la amplia distancia que mediaba entre las costas de Asia Menor y el monte Etna, donde Hefesto trabajaba en su fragua.
"Allí le encontró,
sudando y trabajando, manejando el fuelle
con manos atareadas".
Homero.

Llegando ante él sin aliento, le dio a conocer la razón de su visita; el dios prometió que las armas estarían preparadas en el tiempo previsto, inmediatamente se puso manos a la obra. Las armas fueron forjadas con sus hábiles manos y cuando el primer destello de luz apareció en el horizonte se las entregó a Tetis, la cual corrió de vuelta hasta la tienda de su hijo, donde le encontró lamentándose todavía de la pérdida de Patroclo.
Durante la ausencia de Tetis, habian venido mensajeros a la tienda de Aquiles para advertirle de que el cuerpo de Patroclo se encontraba aún en manos enemigas y para implorarle que fuera a rescatar el preciado cadáver. Por la promesa que le hizo a su madre en mente, Aquiles aún se negó a luchar, pero, alzándose sobre las murallas, emitió su poderoso grito de guerra, cuyo sonido llenó de terror los corazones enemigos, haciendo que retrocedieran hacia el bien dirigido ataque de Áyax y Diómedes, los cuales consiguieron recuperar el cuerpo, que fue llevado reverentemente hasta la tienda de Aquiles.
Para consolar a Aquiles de la muerte de su amigo, Tetis le mostró la gloriosa armadura que había obtenido, ayudándole después a ponérsela, y ordenándole que partiera y venciera.
"Deja los muertos con nosotros, hijo mío, pues los dioses están
satisfechos con su caída; recibe ahora
esta suntuosa armadura, forjada por la mano de Hefesto,
bella como ninguna que se haya puesto jamás un hombre".
Homero.
satisfechos con su caída; recibe ahora
esta suntuosa armadura, forjada por la mano de Hefesto,
bella como ninguna que se haya puesto jamás un hombre".
Homero.
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