Arwen91
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Era un hermoso gigante de colosal tamaño cuyos padres fueron Poseidón y Euríale, una de las gorgonas. Orión destacó entre todos los héroes existentes por su tamaño y su fuerza. Era tan grande que cuando se adentraba en los mares más profundos el agua no le llegaba más que hasta los hombros. Orión se enamoró de Mérope, hija de Enopión, rey de Quíos e intentó casarse con ella, pero su padre denegaba tal permiso constantemente por lo que un día Orión intentó tomarla por la fuerza. Como castigo, Enopión consiguió, con ayuda de Dionisio, adormecerlo y cegarlo. Orión acudió a un oráculo para curar su ceguera y éste le dijo que lo lograría si viajando hacia el Este permitía que los rayos del sol le dieran directamente a los ojos. Recobrada la vista se trasladó a Creta. Allí, ya que era un magnífico cazador y de hecho perseguía a las bestias en el Hades y en los cielos, acompañado de su perro Sirio, comenzó a trabajar en el séquito de Artemisa, diosa de la caza. A partir de este punto, existen múltiples y muy diferentes versiones sobre el final de la vida de Orión. Según una de ellas, Orión se convirtió en favorito de Artemisa y le dio múltiples atenciones. Orión, henchido de orgullo y protegido por la diosa, se atrevió a afirmar que ninguna de las grandes bestias y monstruos existentes en el mundo le daba miedo y que podía destruir a todas ellas. Gea, la diosa de la Tierra, se sintió herida ante tales afirmaciones y le envió un simple escorpión que le provocó la muerte. Otra leyenda afirma que Apolo, hermano gemelo de Artemisa, estaba indignado de que su hermana amase a tal gigante y la desafió a que acertase con un arco y una flecha una pequeña figura, que sobresalía en un lugar muy alejado del que se encontraban, la isla de Ortigia, en mitad del mar. Artemisa acertó en el blanco como gran cazadora que era pero ese blanco era Orión, quien murió al instante. Artemisa desconsolada por la pérdida, pidió a Zeus que fuera trasladado al cielo y convertido en constelación. _______________________________________________________ La constelación de Orión se encuentra en el ecuador celeste, cerca de Tauro, y es alargada con tres estrellas en línea cerca del centro, que representan su cinturón y otras tres más apagadas que constituyen su espada. Alpha Orionis, conocida como Betelgeuse, y Beta Orionis, llamada Rigel, son las dos estrellas más importantes de la constelación. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/
Perséfone (‘la que lleva la muerte’) es hija de Zeus y de Deméter. La joven doncella, es raptada por Hades y se convierte en la reina del Inframundo. Su historia tiene un gran poder emocional: una doncella inocente, el dolor de una madre por el rapto y el regreso de su hija. También es citada con frecuencia como un paradigma de los mitos que explican procesos naturales, con el descenso y el regreso de la diosa provocando el cambio de estación. Pero los griegos también conocían otra faceta de Perséfone. Ella era además la terrible Reina de los muertos, cuyo nombre no era seguro pronunciar en voz alta y a la que se referían como «La Doncella». En la Odisea, cuando Odiseo viaja al Inframundo, alude a ella como «Reina de Hierro». Su mito central, aún con toda su familiaridad emotiva, era también el contexto tácito de los extraños ritos iniciáticos secretos de regeneración de los misterios eleusinos, que prometían la inmortalidad a sobrecogidos participantes: una inmortalidad en el mundo subterráneo de Perséfone, en un banquete con los héroes bajo su pavorosa mirada. El mito del rapto En el panteón olímpico se le da un padre a Perséfone: según la Teogonía de Hesíodo era hija de Zeus y Deméter. Sin embargo, Deméter no tenía una posición estable en el Olimpo. Solía vivir muy lejos de los demás dioses, siendo una diosa de la naturaleza anterior a plantar semillas y cultivar plantas. En la tradición olímpica fue cortejada por los dioses Hermes, Ares, Apolo y Hefesto, pero ella rechazó todos sus regalos y alejó a su hija de la compañía de los dioses. Así, llevaba una vida pacífica hasta que su hija Perséfone se convirtió en la reina del inframundo, lo que, según los mitógrafos olímpicos, no sucedió hasta que Hades la raptó y la llevó allí con él. Perséfone estaba cogiendo flores inocentemente con algunas ninfas, (en algunas versiones, también con Atenea y Artemisa) en un campo en Enna, cuando Hades apareció, emergiendo de una grieta del suelo. Las ninfas fueron castigadas siendo transformadas en las Sirenas por no haber intervenido. La vida quedó paralizada mientras la desolada Deméter buscaba por todas partes a su hija perdida. Hécate había oído sus gritos y sugirió a Démeter hablar con Helios, el sol, que todo lo ve, para que le contase lo que había pasado. Finalmente, Zeus no pudo aguantar más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla. La única condición que se puso para liberar a Perséfone fue que no probase bocado en todo el trayecto, pero Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, que la obligaban a volver cada año un mes por cada semilla. En algunas versiones, Ascálafo contaba a los demás dioses que Perséfone se había comido voluntariamente las semillas de granada. Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación (los meses de primavera y verano). Pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía a los infiernos, la tierra se convertía de nuevo en un erial estéril (los meses de otoño e invierno). Fue durante su viaje para rescatar a Perséfone del inframundo cuando Deméter reveló los misterios eleusinos. En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone. En la versión más antigua, la temible diosa Perséfone era la propia Reina del Inframundo. En algunas versiones Deméter prohíbe a la tierra dar frutos, en otras está tan ocupada buscando a Perséfone que no se ocupa de ella, y en algunas la profundidad de su desesperación hace que nada crezca. El número de semillas comido por Perséfone cambia también de unas versiones a otras, a menudo en relación con la duración del invierno en la zona de procedencia de la historia. Este mito puede ser interpretado también como una alegoría de los rituales matrimoniales de los antiguos griegos, que sentían que el matrimonio era una especie de rapto de la novia de su familia por parte del novio, y este mito puede haber explicado los orígenes del ritual del matrimonio. La más popular explicación etiológica de las estaciones puede haber sido una interpretación posterior. Perséfone, como reina del Hades, sólo mostró clemencia una vez. Debido a que la música de Orfeo era tan arrebatadoramente triste, permitió que éste se llevase a su esposa,Eurídice, de vuelta al mundo de los vivos con la condición de que ella caminase tras él y él nunca intentase mirarla a la cara hasta que estuviesen en la superficie. Orfeo accedió pero falló, al mirar atrás casi al final para asegurarse de que su esposa le seguía, y perdió a Eurídice para siempre. Perséfone también figura en la historia de Adonis, el consorte sirio de Afrodita. Cuando Adonis nació, Afrodita lo tomó bajo su protección y fue hechizada por su belleza sobrenatural. Afrodita se lo dio a Perséfone para que lo cuidara, pero ésta también quedó asombrada por su belleza y rehusó devolvérselo. La discusión entre las dos diosas fue resuelta por Zeus o Calíope, quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone y los cuatro restantes del año solo. También departió con Psique cuando esta bajó al inframundo a buscar un cofre que Afrodita la había mandado a buscar. Cuando Hades persiguió a una ninfa llamada Mente, Perséfone la convirtió en una planta de menta. Perséfone era el objeto del cariño de Pirítoo. Su amigo Teseo y él prometieron casarse con sendas hijas de Zeus. Teseo escogió a Helena, la secuestró con la ayuda de Pirítoo y decidió retenerla hasta que tuviese la edad de casarse. Dejaron a Helena con la madre de Teseo, Etra, y viajaron al inframundo, reino de la elegida de Pirítoo, Perséfone, y del marido de ésta, Hades, quien fingió ofrecerles hospitalidad y preparó un banquete. Tan pronto como la pareja se sentó, las serpientes se enroscaron en torno a sus pies, atrapándolos. Teseo fue finalmente rescatado por Heracles. El matrimonio formado por Perséfone y Hades fue estéril; no así ella, que fue seducida por su propio padre en forma de serpiente y tuvo un hijo: Zagreo, que fue asesinado por los Titanes a instancias de Hera. Era frecuente referirse a Perséfone y su madre Deméter como aspectos de la misma diosa, y eran llamadas «las Deméters» o simplemente «las diosas». La historia del rapto de Perséfone era parte de los ritos de iniciación en los misterios eleusinos. ¿Perséfone anterior a Grecia? Muchos investigadores modernos han argumentado que el culto a Perséfone fue una continuación de la adoración que ya se le profesaba en el Neolítico o en la civilización minoica. Entre los clasicistas, esta tesis ha sido defendida por Günter Zuntz y cautamente incluida por Walter Burkert en su definitivo libro La religión griega. Con mayor atrevimiento, el mitólogo Károly Kerényi ha identificado a Perséfone con la anónima «señora del laberinto» de Cnosos. Por otra parte, la hipótesis de un culto universal a la Madre Tierra ha estado bajo creciente crítica en los últimos años. Inspirados por James Frazer, Jane Ellen Harrison y los mitólogos modernos, algunos investigadores han etiquetado a Perséfone como una deidad de vida, muerte y resurrección. Más mitos y leyendas de cultura grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Diosa de la Oscuridad, siempre de negro con serpientes enrolladas en su cuello y rodeada por una jauría con el ceño adusto y la mirada penetrante, esta era la representación más habitual de Hécate, la hija de los titanes Perses y Asteria. Los magos y brujos le rendían tributo con perros y corderos negros sacrificados, aunque la diosa de los Hechizos era Circe, ya que existía una gran asociación entre la oscuridad y las encrucijadas, y los encantamientos y los bebedizos. La asimilación entre Hécate y su equivalente romana Trivia, aunque se produjo, no fue tan simbiótica como en otros casos de la mitología antigua. Hécate, que tenía mucho poder en el Hades, es representada con tres cuerpos o tres cabezas para una sola cabeza o un solo cuerpo, respectivamente, y con serpientes enrolladas en su cuello. El lugar de origen de su culto es incierto, pero se cree que tuvo numerosos seguidores en Tracia. Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos, el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, En Tracia desempeñó un papel similar al del dios Hermes, es decir, gobernadora de los puntos liminares (tránsitos o umbrales) y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna en la que se convirtió. Esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partos y la crianza de los jóvenes. Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una titánide de las estrellas que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna. A medida que su culto se extendió a zonas de Grecia se presentó un problema, dado que el papel de Hécate ya estaba cubierto por otras deidades más prominentes del panteón griego, particularmente Artemisa, y por personajes más arcaicos como Némesis. Emergen entonces dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella, Hécate es una sacerdotisa mortal comúnmente asociada con Ifigenia, que desdeña e insulta a la diosa, lo que la lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador, pero únicamente para mujeres heridas. Este tipo de mitos en el que una deidad local patrocina o «crea» a una deidad extranjera era popular en las culturas antiguas como forma de integrar sectas extranjeras. Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito posterior del nacimiento de Zeus como una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Cronos consumía la roca falsa que le había dado Rea. La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los Fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótems de Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminar, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus. La transición de la figura de Hécate puede seguirse hasta la Atenas del siglo V. Aparece como una gran diosa en dos fragmentos de Esquilo. En Sófocles y Eurípides se ha convertido en la señora de la brujería y las Keres. El poder de Hécate terminó pareciéndose al de la hechicería. Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos, y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna. La implacable Hécate ha sido llamada «la de tierno corazón», un eufemismo quizás para enfatizar su preocupación por la desaparición de Perséfone, cuando se dirigió a Deméter con dulces palabras en un momento en que la diosa estaba afligida. Más tarde se convirtió en la asistente de Perséfone y su íntima compañera en el Inframundo. Aunque nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, la comprensión moderna de Hécate procede de la cultura helenística sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo un gran número de seguidores como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado. En la época moderna Hécate se ha hecho popular en las religiones neopaganas de inspiración feminista y la wicca gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería. Relaciones en el panteón griego Hécate es una diosa ctónica preolímpica, y no fue fácilmente asimilada en el panteón posterior de la Grecia Clásica. Más allá de la Teogonía, las fuentes griegas no ofrecen una historia sobre su parentesco, ni de sus relaciones en el panteón: a veces es considerada una titánide, hija de Perses y Asteria, y una poderosa ayudante y protectora de los humanos. Su presencia continua se explicaba asegurando que, debido a que fue la única titánide que ayudó a Zeus en la Titanomaquia, no fue desterrada a los dominios del Inframundo tras su derrota por los olímpicos, en lo que supone otro indicio de la persistencia de los cultos en los que era adorada. También se contaba que era la hija de Deméter. Hécate, como Deméter, era una diosa de la tierra y la fertilidad. Una versión poco difundida la hacía incluso la hija menor de Zeus, un rasgo que sin embargo comparte con Atenea y Afrodita, como aspectos de antiguas deidades que tampoco pudieron ser eclipsadas por los olímpicos debido a que su adoración era tan dominante. Un mito cuenta que había robado el pote de carmín de su madre y huido a una casa donde una mujer estaba de parto. Zeus la envió al reino de Hades para ser purificada. En él gozaba de gran autoridad, pues era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de penitencia y purificación de las sombras en las que se permitía concertar las malas acciones de sus vidas pasadas. Por lo demás, su papel en los mitos es secundario: ayudó a Deméter cuando Perséfone fue raptada (en algunas versiones del mito fue ella quien la rescató del Inframundo), y se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero. Como muchas antiguas diosas madre o de la tierra, Hécate permaneció sin casarse y no tuvo consorte habitual, diciéndose a menudo que se reproducía por partenogénesis. Se consideraba que todos los grandes magos y hechiceros mitológicos eran descendientes suyos, especialmente los hermanos Circe y Eetes, hijos suyos y, por tanto, abuela de Medea. Por otra parte, es la madre de muchos monstruos, como Escila, que representaba los aspectos pavorosos de la naturaleza que producían miedo y sobrecogimiento. Hécate era la diosa de las Encrucijadas (de tres caminos o trivios), en las que aparecía con su horrible jauría de perros aulladores ante los viajeros que por allí se cruzaran. Los griegos situaban postes con máscaras de cada una de sus cabezas mirando en diferentes direcciones. La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios. Este papel tiene relación con el de Hermes, dios de las fronteras. Reina de las brujas En los oráculos caldeos que fueron editados en Alejandría, fue también asociada con un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como rueda de Hécate. El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guía a la humanidad y a la llama de la propia vida. En El evangelio de las brujas compilado por Charles Leland (1899) se describen los remanentes de una tradición de brujería italiana, incluyendo un culto a Diana parecido al de Hécate. Es discutible si la Diana representada en la obra de Leland es en realidad Hécate o no. Aunque Diana suele ser muy identificada con Artemisa, no se representa en El evangelio como la del culto romano. Por ejemplo, dice que «Diana siempre tiene un perro a su lado», siendo Hécate famosa por su relación con los perros. Reina de los muertos «Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase. Hécate, pues, tenía un papel y poder especial en los cementerios. Guarda los «caminos y senderos que se cruzan». Su asociación con los cementerios también tuvo mucha importancia en la idea de Hécate como diosa lunar. Las hojas del álamo negro son oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizando el límite entre los mundos. Animales La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como un perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león. En el Malleus maleficarum (1486) se afirma que Hécate fue adorada por brujas que adoptaron partes de su mito como su diosa de la hechicería. Debido a que Hécate ya había sido muy difamada a finales del periodo romano, a los cristianos de la época les resultó fácil envilecer su imagen. De esta forma todas sus criaturas fueron también consideradas «criaturas de la oscuridad»; sin embargo, la historia de animales tales como cuervos, búhos nocturnos, serpientes, escorpiones, asnos, murciélagos, caballos, osos y leones como criaturas suyas no es siempre oscura y aterradora. Diosa lunar Algunos escritores sobre mitología explican las tres figuras como símbolos de las tres fases de la luna. En los papiros mágicos del Egipto grecorromano se conservan varios himnos que identifican a Hécate con Selene y la luna, ensalzándola como suprema diosa, madre de los dioses. De esta forma, como diosa triple, Hécate sigue teniendo seguidores en algunas tradiciones neopaganas. Paralelismos en otras culturas La figura de Hécate puede relacionarse a menudo con la Isis egipcia, gracias principalmente a su papel de hechicera. Ambas eran símbolos de los puntos liminares. Antes de que llegase a estar asociada con la mitología griega, tuvo muchas similitudes con Artemisa (tierras salvajes, vigilancia de las ceremonias de boda) y Hera (crianza de los niños, protección de los adolescentes o héroes, y vigilancia de las ceremonias de boda). En la literatura Hécate es un personaje de la tragedia de William Shakespeare Macbeth, representada por vez primera hacia 1606, donde manda sobre las tres Nornas, aunque no se sabe si ella es una bruja, un demonio o una diosa. Hay algunas evidencias que sugieren que el personaje y las escenas o partes de las mismas en las que aparece (Acto III, Escena V y una parte del Acto IV, Escena I) no fueron escritos por Shakespeare, sino que añadidos durante una revisión de Thomas Middleton, quien usó material de su propia obra The Witch, producida en 1615. La mayoría de las ediciones modernas de Macbeth indican estas interpolaciones. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/
Era la diosa del hogar, aunque debido a que en todos sus ritos y representaciones había abundantes antorchas con fuego, se la considera también diosa de este elemento. Fue la primera hija de Cronos y Rea. Pese a ser cortejada por Apolo y Poseidón, obtuvo de Zeus la gracia de guardar eternamente su castidad. Además, Zeus le concedió honores excepcionales: los de ser objeto de culto de todas las casas de los hombres y en los templos de cualquier divinidad. Mientras los demás dioses van y vienen por el mundo, Hestia permanece inmóvil en el Olimpo, así como el hogar doméstico es el centro religioso de la morada, Hestia es el centro de la mansión divina. La versión romana de esta diosa, Vesta, ha sido más famosa que su correspondiente griega, debido al culto que se le impartía a través de las vestales. Vestales: Todos los dioses tenían a su disposición una casta propia de sacerdotes que se encargaban del cuidado de sus respectivos templos. Sin duda, uno de los grupos de sacerdotisas más destacados fue el de las vestales, jóvenes consagradas a la diosa Vesta, conocida en Grecia como Hestia. La selección de las vestales, cuyo número pasó de cuatro a seis, correspondía en un principio a los reyes, pero después esa atribución sería responsabilidad de los pontífices. Las vestales debían ser niñas de entre seis a diez años pertenecientes a una clase social libre y no podían tener ningún defecto físico. Cuando eran aceptadas se les cortaba el cabello y se las vestía con una gran túnica blanca llevando en sus quehaceres diversos tipos de velos. Las vestales debían cuidar de que jamás se apagase el fuego eterno del templo de Vesta, porque éste representaba el porvenir del Imperio. Si alguna vez el fuego se extinguía, las vestales recibían severas palizas y todo el mundo entraba en profunda depresión y pánico ante lo que pudiera suceder, hasta que los sacerdotes reavivaban de nuevo el fuego usando directamente los rayos del sol. Las vestales debían guardar el celibato total y tanto las adúlteras como los hombres que abusaran de ellas eran castigados con la pena de muerte. La muerte de estas mujeres no era, sin embargo, igual a la del resto: en medio de espantosas ceremonias en las que se recordaba a las divinidades más malignas, la vestal castigada debía bajar a su propia tumba, donde se la encerraba con una lamparilla, algo de aceite, un pan, agua y leche. Así pues, la infortunada moría de inanición. A pesar de todos estos horrores, las vestales que cumplían su deber recibían múltiples honores. Todos los magistrados y, por supuesto, las personas de menor clase les cedían el paso. Su palabra era digna de crédito por sí sola en los juicios y si se encontraba por la calle un reo, sólo con afirmar que el encuentro fui fortuito, éste quedaba en libertad. Todos los secretos del estado les eran confiados y también se les reservaba el mejor sitio en el circo. Además, todos sus gastos eran responsabilidad del estado de por vida. Después de treinta años consagradas a esta labor, podían abandonar sus funciones y casarse, pero perdida su juventud, la mayoría se quedaba al cuidado de las novicias que allí ingresaban. Tanto Hestia como Vesta aparecen en muy pocos mitos. Hestia es representada con una larga túnica y la cabeza cubierta por un velo. En las manos sostiene una lámpara o una antorcha, pero también puede empuñar un dardo o llevar el cuerno de la abundancia. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, celta, nórdica, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Dios y señor de la necrópolis. Se representaba como un chacal. Su función era conducir los espíritus y momificar los cuerpos. Anubis es un dios funerario del antiguo Egipto, maestro de las necrópolis y patrón de embalsamadores, representado como un gran cánido negro acostado sobre su estómago, probablemente un chacal o un perro salvaje, o como un hombre con cabeza de chacal. Los principales epítetos del dios Anubis resaltan sus vínculos con los grandes cementerios del país y su papel en la deidad funeraria que lleva. Su culto es atestiguado en todo el territorio de Egipto desde el siglo XXXII a. C. y fue intenso durante más de tres milenios, apagado entre los siglos IV y VI de nuestra era, a raíz del surgimiento del cristianismo. Si Anubis era una deidad nacional, sin embargo, estaba estrechamente vinculada a los nomos regional XVI y XVIII del Alto Egipto y en especial la ciudad de Hardaï, más conocida por el nombre griego de Cinópolis, que significa la «ciudad de los perros». Los sacerdotes egipcios son el origen de muchas de las tradiciones relativas a los vínculos familiares de Anubis, haciendo de él el hijo de la vaca primordial Hesat o hijo de Ra con Neftis. Una versión del griego Plutarco en el siglo II de nuestra era, narra que es el hijo ilegítimo de Neftis y Osiris. Cuando éste es asesinado y desmembrado por Set, Anubis participó junto a Isis y Neftis en la reconstrucción del cuerpo de Osiris, inaugurando, con este gesto, la práctica de la momificación. Asignado para vigilar la «Bel Occident» —un eufemismo para referirse a la tierra de los muertos- Anubis da la bienvenida a los muertos con él. Él momifica los cuerpos para hacerlos incorruptibles y eternos, purifica los corazones y las agallas contaminadas por la bajeza terrestre, evalúa las almas con el pesaje del corazón y proporciona muchas ofrendas de alimentos para que el difunto alcance el rango de ancestro digno. Anubis era representado como un hombre con cabeza de cánido, o como un perro egipcio (o chacal) negro, por el color de la putrefacción de los cuerpos, y de la tierra fértil, símbolo de resurrección. Ocasionalmente, aparece como un cánido que acompaña a Isis. La asociación con el chacal se debe, probablemente, a su hábito de desenterrar los cadáveres de las tumbas para alimentarse. Anubis era representado con pelaje negro, a pesar de que los chacales en el Antiguo Egipto tenían un pelaje rojizo, debido a que ese color simbolizaba la resurrección y la fertilidad, por el color del limo traído por el Nilo cada año, que renovaba la fertilidad de los campos. Anubis era el antiguo dios de la Duat (inframundo de la mitología egipcia). Anubis estaba relacionado no sólo con la muerte, también con la resurrección después de ella. Cuando Osiris subió al poder en el mundo de los muertos, la Duat, Anubis tomó un papel secundario, limitándose a embalsamar los cuerpos de los faraones, guiarlos a la necrópolis y cuidarla con su vida. Los sacerdotes de Anubis usaban unas máscaras rituales con su figura en la ceremonia de embalsamamiento del faraón. También Anubis era el encargado de vigilar, junto a Horus, la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el Juicio de Osiris. Los primeros textos religiosos no le asignan progenitores, aunque en los Textos de las Pirámides su hija es Qebehut, la diosa que purificaba al difunto. En los Textos de los Sarcófagos, Bastet o Hesat, eran su madre. En otros textos era hijo de Ihet (diosa de la mitología de Esna); también de Ra y Neftis, de Set y Neftis, de Isis y Osiris (en Menfis), o de Sopedu. Plutarco escribió que Anubis era hijo de Osiris y Neftis. Osiris, dejó embarazada a Neftis, la hermana gemela de Isis, cuando Neftis se hizo pasar por su esposa. También Anubis es considerado el hijo ilegítimo de Set, engendrado por Neftis. Set decide asesinarlo al enterarse de su nacimiento, pero Neftis entregará el niño a Isis, la hermana y esposa de Osiris, quien lo protege y cría. Cuando Set mata a Osiris, Anubis ayudará a Isis a resucitar al dios. Por esta razón Anubis era el encargado de embalsamar a los faraones, y guiarlos a la necrópolis. Más mitos y leyendas de cultura grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Re estaba enfadado porque Geb amaba a Nut y era correspondido, así que decretó que la diosa no tendría hijos en ningún mes ni en ningún año. Nut acudió a Thot y éste al dios de la Luna, que en ese momento estaba compitiendo con el Sol por parte de su luminosidad. El Dios de la Luna pierde el juego, dejando la decimoséptima parte de su luminosidad (por eso la Luna desaparece cada veintiocho días). Con esta luz, Thot añade cinco días al año (antes el año tenía trescientos sesenta días) de tal forma que no pertenecen al año anterior ni al siguiente, ni a ningún mes; son los cinco días epagómenos que permiten dejar de lado la maldición de Re. Durante estos días, Nut aprovecha y tiene a sus hijos Osiris, Seth, Isis y Neftis. Osiris trajo la civilización al valle del Nilo (agricultura, derecho, ritos...). Una vez conseguidos sus propósitos se marchó a enseñar a otros pueblos dejando a Isis al frente, pero Seth se aprovechó de la bondad de su hermano para prepararle una emboscada. Organizó un gran banquete para celebrar su reinado, Seth ordenó sacar el cofre y anunció que lo donaría a quien entrara en él. Todos lo intentan pero no lo consiguen porque no caben. Osiris se metió en el cofre y éste fue cerrado, clavada la tapa y sellada con plomo derretido. El cofre es arrojado al Nilo. Cuando Isis recibió la noticia se vistió de luto y se cortó un mechón de su melena. Mandó fabricar un cofre, con las medidas de su hermano, ricamente adornado. Al final del banquete, Conocedora de que los muertos no pueden descansar si no son enterrados con los ritos funerarios adecuados, emprendió la búsqueda de su esposo/hermano. Gracias a la Magia, Isis descubre que las olas arrastraron el cofre a Byblos y lo arrojaron a un arbusto de tamarisco; éste se convirtió en un maravilloso árbol con el cofre en el interior del tronco. El rey de Byblos, fascinado por el árbol, lo hizo talar para usar su tronco como columna de sujección del techo de su palacio. Isis se introdujó en palacio hasta que consiguió abrir el tronco y sacó el cofre que contenía el cuerpo de Osiris; desde entonces, el tronco fue conservado y venerado en Byblos. Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Seth descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció su cuerpo en catorce trozos. Isis volvió a emprender la búsqueda de los trozos de su esposo; sólo faltó el falo comido por tres peces. Asistida por Anubis, Isis recompuso el cuerpo de Osiris y gracias a la magia, se convirtió en milano y aleteó sobre el cuerpo de Osiris, ventilando sus conductos nasales y dándole la suficiente vitalidad para dejarla encinta de Horus, hijo póstumo de Osiris, a quien Isis, protectora de la infancia deberá defender. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, celta, nórdica, egipcia, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Dios del Inframundo, del mundo subterráneo y de los muertos, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Mundo del que se hizo dueño cuando junto a sus hermanos expulsó a su padre del Olimpo y decidieron repartirse el Universo. Así Zeus se quedó con la tierra, Poseidón con el mar y Hades con el inframundo. Dios oscuro y poco presente en la mitología griega, participó en la desesperación de Deméter al raptar a su hija Perséfone, ya que era la única manera de conseguir una esposa que compartiera su reino, que recibía el mismo nombre que el dios, Hades, aunque se encontraba dividido en dos zonas: Tártaro o las profundidades abisales, morada de los titanes; y el Erebo, primer lugar al que llegaban los muertos al fallecer. Para llegar al Hades había que cruzar varios ríos, este oficio era ejercido por un anciano, Caronte, que cobraba siempre una moneda por sus servicios, de ahí la tradición griega de enterrar a sus difuntos con una moneda. A continuación se llegaba a las puertas del Erebo, custodiadas por Cerbero un perro de tres cabezas y cola de serpiente al que Hércules consiguió capturar. Una vez que se adentraba en el Hades aparecía el palacio del dios y su esposa, un lugar oscuro y tétrico con multitud de puertas y ventanas por las que entraban y salían constantemente almas, después de ser juzgadas y, una vez analizada la actuación de los muertos, se decidía su destino, el Elíseo para las buenas almas y el Tártaro para las almas oscuras. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Diosa de la generación de los olímpicos, hija de Cronos y Rea y hermana de Zeus, Hades, Hera, Poseidón. Deméter era la diosa protectora de las estaciones, los cereales y, en general, de la naturaleza, características que compartía con su hija Perséfone (Proserpina), la cual había nacido de la unión de Deméter y Zeus. Su representación más habitual era la de una matrona, familiar y comprensiva, que portaba un manojo de espigas. La hija de esta diosa, una muchacha joven y hermosa vivía rodeada de ninfas, junto a sus hermanastras Atenea y Artemisa. Sin embargo, Perséfone había llamado la atención de su tío Hades, que decidió convertirla en su esposa, después de conseguir la aprobación de Zeus. Un día que Perséfone paseaba sola divisó una flor de gran belleza, cuando se paró para observarla, el suelo se abrió surgiendo un carro de gran tamaño y conducido por Hades, que raptó a la sorprendida muchacha. Cuando Deméter descubrió el rapto de su hija decidió permanecer en la tierra hasta que ésta le fuera devuelta, renunciando a sus atribuciones divinas, puesto que ninguno de los dioses quiso ayudarla, por temor a enemistarse con Hades, ella tampoco encontraba razones para seguir ejerciendo sus funciones de diosa. Deméter comenzó a vagar por el mundo de forma desesperada, sin dormir, sin comer, disfrazada como una anciana y lamentándose continuamente por la desaparición de su hija. Después de mucho caminar encontró refugio en Eleusis, un pequeño pueblo de la región Ática, en donde comenzó a trabajar cuidando al vástago de una de las grandes familias de la ciudad. Sin embargo, su salida del Olimpo provocó que las estaciones se alteraran quedando sumida la tierra en un invierno permanente, con lo que los cereales no crecían y los hombres comenzaban a morir de hambre, ante esto Zeus ordenó a Hades la inmediata liberación de Perséfone. Hades iracundo obligó a su amada a comer una granada del mundo subterráneo, ya que si un alma comía en el reino de Hades, debía permanecer en él para siempre. De esta manera estaba obligada a seguir a su lado, Zeus para intentar contentar a ambas partes, tomó la salomónica decisión de repartir el tiempo de Perséfone, durante dos tercios del año estaría con su madre y el resto del año con su esposo. La alegría que Deméter sintió en ese momento provocó que a su paso empezaran a florecer los campos, los cereales fueran dando su fruto y los árboles comenzaran a florecer. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, celta, nórdica, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/

Perseo, hijo de Zeus y de Dánae, quien le había concebido tras haber sido tomada por la fuerza por Zeus, a pesar de los esfuerzos de Acrisio, padre de Dánae, para impedirlo, pues un oráculo había predicho que su nieto le mataría. Así pues, cuando nació Perseo, Acrisio los expulsó de la región, pero, con la ayuda de Zeus, arribaron en su barca a unas costas en las que los recibió Dictis, un pescador, que los llevó hasta Polidectes, rey de la región. Allí creció Perseo, con grandes atenciones, convirtiéndose en un aguerrido y atractivo varón. Por aquel entonces, Polidectes empezó a experimentar gran atracción por Dánae, pero sabía que su hijo, Perseo, le impediría tener relaciones con ella. Entonces, Polidectes anunció su boda con Hipodamia y, como era tradicional, preguntó a los invitados qué pensaban regalarle. Todos indicaron que le llevarían como presente un caballo, pero Perseo, con toda su arrogancia, prometió entregarle la cabeza de Medusa, una de las gorgonas.La peligrosa empresa, pues la horrible Medusa convertía en piedra a todo aquel que le mirara, supuso una enorme alegría para Polidectes, pues sabía que el proyecto supondría la marcha de Perseo durante largo tiempo y, en el mejor de los casos para el rey, la muerte del joven. Así, Polidectes podría tomar a Dánae sin peligro. Según otras versiones, Polidectes obligó a Perseo a realizar tal empresa bajo la amenaza de deshonrar a su madre. Perseo, que admiraba por su valentía a los dioses, y puesto que, al fin y al cabo era hijo de Zeus, contó con múltiples ayudas para lograr su objetivo. Hadesle entregó un casco que le volvería invisible, Hermes le prestó sus alas para poder volar velozmente, Ateneale dio un escudo plateado con el que poder ver a Medusa sin mirarla directamente y le aleccionó sobre los peligros de tal acción. Por último, Perseo consiguió de Hefesto una majestuosa y fornida espada llamada Harpe, fabricada en bronce y diamante. Otras versiones dicen que sólo le ayudaron Atenea y Hermes, que le entregaron una hoz para cortar la cabeza. Según esta versión, Perseo habría obtenido las alas voladoras de unas ninfas, quienes también le entregaron un zurrón para guardar la cabeza de Medusa. Para encontrar a las gorgonas, Perseo se dirigió primero en busca de sus hermanas, las Greas, que eran una versión horrible de los cíclopes en femenino, vírgenes, con un solo ojo y un solo diente, que ya nacían viejas. A todas ellas consiguió quitarles sus ojos y dientes, y les prometió que se los devolvería a cambio de que le indicasen el lugar dónde se encontraban las gorgonas. Las Greas se opusieron radicalmente a decirle su paradero, pero la firmeza de las amenazas de Perseo les hicieron reconsiderar su opinión y, finalmente, le dieron noticia del lugar donde se encontraban. Perseo, como había prometido, les devolvió sus ojos y sus dientes.Rápidamente se dirigió a la morada de las gorgonas. Con gran cuidado de no mirar a ninguna de ellas y, siguiendo el reflejo de Medusa que se mostraba en el escudo que le había dado Atenea, usando la Harpe, de una sola estocada mortal asesinó a la gorgona. De la sangre que brotó de su cuerpo, nacieron Pegaso y el gigante Crisaor. Las otras dos gorgonas, que eran inmortales, trataron rápidamente de atrapar a Perseo, pero gracias al casco de Hermes consiguió escapar.Lograda su hazaña, Perseo se dispuso para el regreso. En el viaje, pasó por la región de Mauritania, donde se encontraba el gigante Atlas. Perseo le pidió alojamiento, pero éste le trató inhumanamente porque un antiguo oráculo le había dicho que un descendiente de Zeus le destronaría. Entonces, Perseo le mostró la cabeza de Medusa, convirtiéndolo en una enorme cordillera para la eternidad.Después, sobrevoló Etiopía, y ya desde el cielo pudo observar la presencia de una hermosa mujer, que estaba encadenada a las rocas. La joven, llamada Andrómeda, se encontraba allí para sacrificarse por su pueblo, pero Perseo prometió liberarla, a ella y a su nación, a cambio de su mano. Sus padres aceptaron y Perseo se enfrascó en una horrible lucha con el monstruo que asolaba la ciudad, venciéndole al cabo de poco tiempo en combate. Llenos de felicidad, Perseo y Andrómeda celebraron su boda al cabo de un tiempo, pero, durante el banquete, se presentaron en el lugar, Fineo, hermano de Cefeo, rey del lugar y padre de Andrómeda, reclamando el trono para sí, pues se había dispuesto tiempo atrás su boda con la joven. Venía acompañado de un nutrido grupo de hombres vestidos para la guerra y armados, pero Perseo no se amedrentó y, mostrándoles la cara de Medusa, los convirtió a todos en piedra.Tiempo después, Perseo decidió volver a Sérifos, lugar del que había partido, no sin la congoja de Cefeo y su esposa, que no querían separarse de tan buena compañía y, mucho menos, de su hija Andrómeda.Cuando llegó a la ciudad, cuatro años más tarde de su partida, se encontró con su madre, Dánae, y Dictis, el pescador que les había rescatado, estaban escondidos de Polidectes en el templo de Atenea, porque éste se había dedicado a ejercer su voluntad de forma déspota; al saber esto, Perseo mostró el rostro de Medusa al dictador con lo que provocó su muerte, dejando en el trono a Dictis como rey y a Dánae como reina.Perseo devolvió entonces todos los dones divinos a sus respectivos dueños y entregó la cabeza de Medusa a Atenea. Por fin, se dispuso a emprender viaje hacia Argos, lugar del que procedía su madre, y donde él había nacido. Cuando Acrisio, su abuelo, temiendo por su vida, tal y como lo había predicho el oráculo, supo que Perseo regresaba, se disfrazó de anciano extranjero y se marchó a Tesalia. Al llegar Perseo fue recibido con gran alegría por el pueblo, quien le convirtió en sucesor al trono, pues Acrisio se había marchado y Presto, su hermano, no podía ser localizado.Un día Perseo participó en unos juegos deportivos en la categoría de lanzamiento de disco para demostrar su destreza, con tan mala suerte, que golpeó a un viejo, que resultó ser su abuelo. Horrorizado, Perseo rechazó el trono de Argos, como modo de expiar su pecado, y se lo cedió a Megapentes, hijo de Preto y tío suyo. Sin embargo, éste no podía hacerse cargo del trono, por lo que Perseo, no tuvo más remedio que aceptar ser nombrado rey. Perseo gobernó junto a Andrómeda, que le dio robustos hijos, vivió felizmente. Estos hijos fueron Persés, Micenas, Alceo, Estenelo, Helio, Néstor, Electrión y Gorgófene, la única mujer. Tras su muerte, se le rindieron honores divinos y se le situó en el cielo, formando la constelación con forma de campana, junto a su amada Andrómeda. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http:// http://thechestofdreams.blogspot.com.es/
El Nekomata ("gato bifurcado" ) es una criatura del folklore japonés con poderes sobrenaturales en la misma tradición del Kitsune o el Tanuki, aunque de una naturaleza netamente malévola. Se le conoce también con el nombre de Bakeneko ("gato monstruoso" ), y se cree que es un gato que ha vivido más de cien años o al que se le ha permitido mantener una cola larga; y es por esto que la cola se le secciona y entonces obtiene el nombre de Nekomata. Al volverse un Nekomata, el gato se tranforma en un ser malévolo que embruja la casa en la que vive; creando bolas de fuego fantasmales, acechando a los habitantes mientras duermen, parándose en sus patas traseras, convirtiéndose en un humano e inclusive de forma perturbadora, devorar a su propia ama (en el caso de tenerla) para convertirse en ella y usurpar su lugar. Un Nekomata puede alcanzar el tamaño de un leopardo, y también se le da el poder de revivir a los muertos al saltar sobre los cadáveres frescos. Al Nekomata se le atribuye el origen del Gato Colacorta Japonés, pues entre múltiples leyendas inspiradas por el terror de que un gato con cola larga se transforme en una de estas criaturas, existe una en particular que narra que una vez, a un gato se le encendió la cola por error y corrió por la ciudad quemando muchísimos edificios. En retribución, el Emperador de Japón decretó que todos los gatos debían de tener cola corta. Las leyendas más populares de estos seres narran la transformación de éstos seres en humanos, particularmente en mujeres. En algunas variaciones del mito, el Nekomata puede entrar y manipular los sueños (Espeon, el Pokémon basado en el Nekomata, es uno de los monstruos de tipo "Psíquico" ); como en una historia donde el gato entra al sueño de su dueña, indicándole que fabrique una imagen suya en arcilla para darle suerte (el mito del Maneki Neko). Otras historias dicen que un Nekomata puede transformarse en una chica hermosa, para que su dueño pueda casarse con ella y tener hijos. Muchas veces, el Nekomata puede resignarse a volverse un humano y vivir una vida normal. Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog: http://thechestofdreams.blogspot.com.es/