Dios del Inframundo, del mundo subterráneo y de los muertos, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Mundo del que se hizo dueño cuando junto a sus hermanos expulsó a su padre del Olimpo y decidieron repartirse el Universo. Así Zeus se quedó con la tierra, Poseidón con el mar y Hades con el inframundo.
Dios oscuro y poco presente en la mitología griega, participó en la desesperación de Deméter al raptar a su hija Perséfone, ya que era la única manera de conseguir una esposa que compartiera su reino, que recibía el mismo nombre que el dios, Hades, aunque se encontraba dividido en dos zonas: Tártaro o las profundidades abisales, morada de los titanes; y el Erebo, primer lugar al que llegaban los muertos al fallecer.
Para llegar al Hades había que cruzar varios ríos, este oficio era ejercido por un anciano, Caronte, que cobraba siempre una moneda por sus servicios, de ahí la tradición griega de enterrar a sus difuntos con una moneda. A continuación se llegaba a las puertas del Erebo, custodiadas por Cerbero un perro de tres cabezas y cola de serpiente al que Hércules consiguió capturar.
Una vez que se adentraba en el Hades aparecía el palacio del dios y su esposa, un lugar oscuro y tétrico con multitud de puertas y ventanas por las que entraban y salían constantemente almas, después de ser juzgadas y, una vez analizada la actuación de los muertos, se decidía su destino, el Elíseo para las buenas almas y el Tártaro para las almas oscuras.
Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog:
Dios oscuro y poco presente en la mitología griega, participó en la desesperación de Deméter al raptar a su hija Perséfone, ya que era la única manera de conseguir una esposa que compartiera su reino, que recibía el mismo nombre que el dios, Hades, aunque se encontraba dividido en dos zonas: Tártaro o las profundidades abisales, morada de los titanes; y el Erebo, primer lugar al que llegaban los muertos al fallecer.
Para llegar al Hades había que cruzar varios ríos, este oficio era ejercido por un anciano, Caronte, que cobraba siempre una moneda por sus servicios, de ahí la tradición griega de enterrar a sus difuntos con una moneda. A continuación se llegaba a las puertas del Erebo, custodiadas por Cerbero un perro de tres cabezas y cola de serpiente al que Hércules consiguió capturar.
Una vez que se adentraba en el Hades aparecía el palacio del dios y su esposa, un lugar oscuro y tétrico con multitud de puertas y ventanas por las que entraban y salían constantemente almas, después de ser juzgadas y, una vez analizada la actuación de los muertos, se decidía su destino, el Elíseo para las buenas almas y el Tártaro para las almas oscuras.
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