UNA FAMILIA DEJÓ DE CONSUMIR AZÚCAR POR 1 AÑO Y ESTO FUE LO QUE PASÓ
Hubo una época en la que yo era sano – o al menos pensaba que lo era.
Naturalmente me faltaba la energía suficiente para terminar con el día, pero con todos los anuncios en la televisión promocionando bebidas energéticas para los cuerpos cansados, siempre asumí que yo no era el único que sufría. Y, por supuesto, todo el mundo en mi familia sufría las temporadas de resfriados y gripe, pero también pensé que al llegar julio, todas las personas desarrollan algún grado de enfermedad.
Al menos eso es lo que pensaba hasta que empece a escuchar nueva información inquietante, sobre los efectos del azúcar. Según varios expertos, el azúcar es lo que está causando que muchos tengan sobrepeso y enfermedades. Cuanto más pensaba en ello, esta nueva información empezó a tener sentido para mí – un montón de sentido. Uno de cada siete estadounidenses tiene síndrome metabólico. Uno de cada tres estadounidenses es obeso. La tasa de diabetes se ha disparado y las enfermedades cardiovasculares son la causa de mortalidad número uno de Estados Unidos.
Según esta teoría, todas estas enfermedades y muchas otras se pueden asociar con la presencia de este gran tóxico en nuestra dieta … EL AZUCAR.
Naturalmente me faltaba la energía suficiente para terminar con el día, pero con todos los anuncios en la televisión promocionando bebidas energéticas para los cuerpos cansados, siempre asumí que yo no era el único que sufría. Y, por supuesto, todo el mundo en mi familia sufría las temporadas de resfriados y gripe, pero también pensé que al llegar julio, todas las personas desarrollan algún grado de enfermedad.
Al menos eso es lo que pensaba hasta que empece a escuchar nueva información inquietante, sobre los efectos del azúcar. Según varios expertos, el azúcar es lo que está causando que muchos tengan sobrepeso y enfermedades. Cuanto más pensaba en ello, esta nueva información empezó a tener sentido para mí – un montón de sentido. Uno de cada siete estadounidenses tiene síndrome metabólico. Uno de cada tres estadounidenses es obeso. La tasa de diabetes se ha disparado y las enfermedades cardiovasculares son la causa de mortalidad número uno de Estados Unidos.
Según esta teoría, todas estas enfermedades y muchas otras se pueden asociar con la presencia de este gran tóxico en nuestra dieta … EL AZUCAR.

Una idea brillante
Tomé todo este conocimiento recién descubierto y formulé una idea. Quería ver cuan difícil sería para nuestra familia – mi mujer, nuestras dos hijas (de 6 y 11) y yo – pasar todo un año sin consumir alimentos con azúcar añadido
. Cortamos de nuestra dieta cualquier alimento con azúcar añadido, ya fuera azúcar de mesa, miel, melaza, jarabe de maple, agave o jugo de frutas. También se excluyó cualquier cosa hecha con edulcorantes o alcoholes de azúcar. A menos que la dulzura fuese original en el alimento (por ejemplo, una fruta), no lo comeríamos.
Una vez que empezamos a buscar, encontramos el azucar en los lugares mas increíbles: tortillas, salchichas, caldo de pollo, ensaladas preparadas, fiambres, galletitas, mayonesa, pan, e incluso en formula para bebes. ¿Por que añadir toda esta azucar? Para hacer estos articulos mas agradables al paladar, preservar por mas tiempo los alimentos, y abaratar la produccion de alimentos envasados.
Llámenme loco, pero evitar azúcares añadidos durante todo un año me parecía una gran aventura. Tenía curiosidad de lo que sucedería. Quería saber cuan difícil iba a ser y qué cosas interesantes podrían suceder. ¿Cómo iba a cambiar mi forma de cocinar y hacer compras?
Después de haber realizado mi investigación estaba convencido que eliminar el azúcar nos haría todos más saludables. Lo que no esperaba fue cómo el hecho de no comer azúcar me hizo sentir mucho mejor de una manera muy real y tangible.
Un año sin azúcar más tarde…
Era sutil, pero perceptible: cuanto más tiempo pasaba sin comer azúcar añadido, me sentía mejor y con más energía. Y por aquello de las dudas, algo que sucedió confirmó la conexión entre dejar el azúcar añadido con sentirme mejor: el cumpleaños de mi mujer.
Durante nuestro año de NO azúcar, una de las reglas era que como familia, podríamos tener al mes, un postre con contenido de azúcar y si era el cumpleaños de alguno de los miembros de la familia, este lo podía elegir.
A los 9 meses ya notamos nuestros paladares cambiados y poco a poco, empezamos a disfrutar menos de nuestro postre mensual.
Pero cuando nos comimos la torta de varias capas con crema que mi mujer había solicitado para la celebración de su cumpleaños, yo sabía que algo nuevo estaba ocurriendo. No sólo no me gustó mi porción, ni siquiera la pude terminar. Tenía un sabor extremadamente dulzón para mi paladar ahora sensible, hizo que mis dientes dolieran, mi cabeza comenzó a latir con fuerza y mi corazón empezó a acelerarse… Me sentía muy mal.
Estuve tirado en el sillón con la cabeza apunto de estallar, por una hora antes de empezar a recuperarme, pensé “El azúcar siempre me hizo sentir mal, pero debido a que estaba en todas partes, nunca lo realicé”.
Hoy en día, habiendo pasado ese año, la forma en que comemos es muy diferente. Apreciamos el azúcar en cantidades drásticamente más pequeñas, lo evitamos en los alimentos diarios (en el que no debería estar en primer lugar), y guardamos el postre para momentos muy particulares. Mi cuerpo parece estar dándome las gracias por ello. No me preocupo por quedarme sin energía. Y cuando aparece la temporada de gripe, ya no siento la necesidad de esconderme con mis hijas debajo de la cama. Si nos enfermamos sabemos que nuestros organismos están mejor equipados para luchar, nos enfermamos menos y nos recuperamos más rápidamente. Para mi sorpresa, después de nuestro año sin azúcar, todos nos sentimos más sanos y fuertes. Y eso no es nada despreciable.
Durante nuestro año de NO azúcar, una de las reglas era que como familia, podríamos tener al mes, un postre con contenido de azúcar y si era el cumpleaños de alguno de los miembros de la familia, este lo podía elegir.
A los 9 meses ya notamos nuestros paladares cambiados y poco a poco, empezamos a disfrutar menos de nuestro postre mensual.
Pero cuando nos comimos la torta de varias capas con crema que mi mujer había solicitado para la celebración de su cumpleaños, yo sabía que algo nuevo estaba ocurriendo. No sólo no me gustó mi porción, ni siquiera la pude terminar. Tenía un sabor extremadamente dulzón para mi paladar ahora sensible, hizo que mis dientes dolieran, mi cabeza comenzó a latir con fuerza y mi corazón empezó a acelerarse… Me sentía muy mal.
Estuve tirado en el sillón con la cabeza apunto de estallar, por una hora antes de empezar a recuperarme, pensé “El azúcar siempre me hizo sentir mal, pero debido a que estaba en todas partes, nunca lo realicé”.
Hoy en día, habiendo pasado ese año, la forma en que comemos es muy diferente. Apreciamos el azúcar en cantidades drásticamente más pequeñas, lo evitamos en los alimentos diarios (en el que no debería estar en primer lugar), y guardamos el postre para momentos muy particulares. Mi cuerpo parece estar dándome las gracias por ello. No me preocupo por quedarme sin energía. Y cuando aparece la temporada de gripe, ya no siento la necesidad de esconderme con mis hijas debajo de la cama. Si nos enfermamos sabemos que nuestros organismos están mejor equipados para luchar, nos enfermamos menos y nos recuperamos más rápidamente. Para mi sorpresa, después de nuestro año sin azúcar, todos nos sentimos más sanos y fuertes. Y eso no es nada despreciable.