InicioInfoLa Guerra de Troya - Parte X - Héctor y Andrómaca

La Guerra de Troya - Parte X - Héctor y Andrómaca

Info6/13/2014
Encontró su palacio desierto y, tras preguntar a las mujeres, oyó que se habían dirigido a la Puerta Escean, hasta donde se dirigió tan rápidamente como sus nobles caballos le pudieron llevar.

Allí, en la puerta, tuvo lugar la despedida, en la cual Andrómaca intenta retener a su esposo dentro de las murallas, mientras Héctor le reprendía dulcemente, manifestando que su deber le llamaba al campo de batalla, donde debería permanecer si no quería ver cómo la ciudad era tomada, los troyanos muertos y las mujeres, incluyendo su madre y su amada Andrómaca, llevadas en dolorosa cautividad.

La Guerra de Troya - Parte X - Héctor y Andrómaca


"Andrómaca
se apretó contra su costado, mientras, con lágrimas en los ojos
y colgada de su mano, le dijo:
"¡Demasiado valiente! Tu valor te conducirá hasta la muerte.
No tienes compasión de tu pequeño hijo,
ni de mí, la desdichada, que pronto será
tu viuda. Todos los griegos se echarán sobre ti
para tomar tu vida. Mejor suerte será la mía,
si te he de perder, el bajar hasta la tierra,
pues ya no tendré más esperanzas cuando te hayas ido,
nada excepto dolor. No tengo un padre,
ni tampoco una querida madre.

Héctor, tú eres ahora para mí
mi padre y mi querida madre,
y hermano, y además mi joven esposo,
por compasión permanece dentro de la fortaleza,
no hagas de tu hijo un huérfano ni de tu esposa
una viuda".

A lo que Héctor, grande en la guerra, respondió:
"Todo eso lo tengo en mente, mi amada esposa, pero tendría que bajar la cabeza
avergonzado ante los hombres y las damas de largas túnicas
de Troya, si me mantuviera alejado y rehuyera
del conflicto, como un cobarde".

Homero .


Entonces extendió los brazos hacia su pequeño hijo, el cual, sin embargo, retrocedió asustado ante la visión de su brillante casco y colgantes penachos, y no se acercó a él hasta que se hubo quitado su tocado. Tras una fervorosa oración por el futuro bienestar de su pequeño heredero, Héctor devolvió al niño a Andrómaca, y, tras un abrazo de despedida, montó en su carro y se marchó.

"No te aflijas por mí, amada mía.
Ningún hombre viviente podrá enviarme a la oscuridad
antes de tiempo; ningún hombre nacido de una mujer,
cobarde o valiente, puede escapar a su destino,
vete a casa, y ocúpate de tus tareas,
tus telares, el personal, y ordena a tus doncellas
que aceleren el trabajo. Las responsabilidades de la guerra incumben
a todos los hombres nacidos en Troya, y más a mí".

Homero .


Paris, avergonzado de haber huido, se unió pronto a su hermano en el campo de batalla y juntos realizaron muchos actos de valor. Había llegado la hora para que Zeus cumpliera su promesa con Tetis, pues poco a poco los griegos se vieron forzados a retroceder ante el poder de los troyanos, los cuales, animados por su éxito parcial y enardecidos por el ejemplo de Héctor, realizaron milagros de valor, hasta que lograron llevar a sus asaltantes fuera de sus trincheras.

La muerte y la derrota seguían ahora los pasos de las fuerzas griegas, que fueron obligados a retroceder, pulgada por pulgada, de las murallas, acercándose al lugar donde sus embarcaciones habían echado anclas. Los griegos anhelaron fervientemente la ayuda de Aquiles, cuya mera presencia, en días lejanos, había llenado de terror los corazones de los troyanos; pero el héroe, a quien Briseida le había sido devuelto ilesa, no prestó atención a sus ruegos de ayuda, permaneciendo como un resentido e indiferente espectador de su lucha, mientras los troyanos comenzaban a prender fuego a algunas de las embarcaciones de su flota.

"Aquiles, nacido del vientre de una diosa, veloz de pies,
al lado de sus barcos meditaba aun sobre su cólera,
sin preocuparse en aconsejar a los ilustres jefes,
sin entrar en batalla, sufriendo de la ociosidad
que carcomía su corazón, pues bien amaba él
el clamor y el combate".

Homero .


Desalentados por todos los contratiempos y derrotas, a pesar de su valerosa resistencia, los griegos, desesperados, llegaron a la conclusión de que los dioses los habían abandonado completamente y emprendieron una rápida y vergonzosa retirada a la costa, seguidos de cerca por el enemigo, que emitía grandes gritos de triunfo.

Patroclo, fiel amigo de Aquiles, corrió hasta llegar al héroe para informarle de la huida de sus camaradas y a rogarle una vez más que les rescatara de una muerte inevitable. Pero Aquiles, armándose de todo su orgullo, no flaqueó en su resolución. Sin embargo, Patroclo recordó súbitamente que la mera visión de la armadura de Aquiles había bastado para frenar el avance enemigo y producir distracción en favor de los griegos, por lo que pidió permiso para ponérsela y encabezar a los Mirmidones, los fieles seguidores de Aquiles, en la lucha.

"Deja que entre en combate
y deja que encabece tus mirmidones, para que
los griegos puedan tener un destello de esperanza. Toma
la armadura de mis hombros. Llevaré
tu cota de malla y entonces los troyanos, a su visión,
pensarán que yo soy Aquiles, y dejarán
de luchar, y los guerreros hijos de Grecia,
cansados como están, podrán respirar de nuevo y obtener
una prórroga en el conflicto".

Homero .


Aquiles había jurado no regresar a la escena de la contienda, pero estaba deseoso de prestar a sus hombres y sus armas, si podían ser de uso, por lo que los puso inmediatamente a su disposición de su amigo. Patroclo se apresuró a ponerse la resplandeciente armadura, tras lo cual convocó en alto a los Mirmidones para que le siguieran y se dirigió a enfrentarse con el enemigo.



Los troyanos pararon consternados, creyendo que Aquiles les atacaba, y estuvieron a punto de emprender la huida, cuando todos descubrieron al mismo tiempo el fraude. Con renovado coraje resistieron la violenta embestida de los griegos. Muchos héroes mordieron el polvo en el choque, entre ellos Sarpedón, hijo de Zeus y Europa - cuyos restos fueron retirados del campo de batalla por las divinidades gemelas Hipnos y Tánatos - , antes de que Héctor, hijo de Príamo y jefe de los guerreros troyanos, retara a Patroclo a un combate mano a mano. Los dos se enzarzaron poco después en una lucha a muerte, luchando con igual valor, hasta que Patroclo, y exhausto por sus esfuerzos previos y traicionado por los dioses, sucumbió finalmente.

"El héroe cayó, provocando el estruendo de su
armadura al chocar contra el suelo. Todos los griegos contemplaron
con pesar su caída".

Homero .


Con un sonoro grito de victoria, Héctor arrancó la armadura del cadáver mutilado y se retiró rápidamente para ataviarse con el brillante trofeo. Las noticias de la caída de Patroclo se extendieron rápidamente a través de todo el campamento griego, llegando hasta Aquiles, el cual lloró amargamente cuando oyó que su querido amigo, que le había dejado sólo unos momentos antes lleno de vida y energía, estaba muerto. El héroe se lamentó tan ruidosamente de su pérdida que sus gemidos llegaron hasta Tetis, en las tranquilas profundidades del océano, la cual corrió a su lado para averiguar la causa de su aflicción.

Aquiles narró a su comprensiva madre todo el relato de su pesar y su pérdida, mientras ella se esforzaba delicadamente por apartar sus pensamientos del triste suceso y despertar su interés por alguna ocupación menos peligrosa que la guerra. Sin embargo, todos sus esfuerzos fueron en vano, pues el corazón de Aquiles estaba sediento de venganza, y juró repetidas veces que iría a matar al asesino de su amigo.

"No tengo
deseos de vivir, ni de preocuparme de los asuntos
de los hombres, salvo esto: que Héctor,
atravesado por mi lanza, entregue su vida, para pagar
la deuda de venganza por la muerte de Patroclo".

Homero .


Más mitos y leyendas de culturas grecorromana, egipcia, nórdica, celta, oriental y americana en mi blog:
Datos archivados del Taringa! original
28puntos
374visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

A
Arwen91🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts59
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.