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Lunfardo argentino

Info5/21/2013


lunfardo palabras que decimos seguido no chabon?(? jajajaja nada que ver

Lunfardo:

El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbano, y de allí se extendió en no muchos años a otras ciudades cercanas como Rosario, en la provincia de Santa Fe, y Montevideo, en Uruguay, ciudades que vivían una situación sociocultural muy similar, debido en gran medida a la millonaria inmigración -desde casi toda Europa, pero principalmente italiana y española- ocurrida a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1878 un artículo del diario La Prensa titulado El dialecto de los ladrones indicaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón; en 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:
Estando en el bolín polizando/ se presentó el mayorengo/ a portarlo en cana vengo/ su mina lo ha delatado.n. 1
Así originariamente esta jerga era empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y el Uruguay. Sin embargo ya a inicios del siglo XX el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos. La poesía en lunfardo, aunque con palabras "vulgares", supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré" (quien se destacaba en 1915), Carlos Muñoz del Solar mucho más conocido como Carlos de la Púa, Bartolomé Rodolfo Aprile, el celebérrimo José Betinotti (conocido como "el último payador" porque en su tiempo se consideraba que no habría más ni mejor payador que Betinotti); Antonio Caggiano, el famoso Amleto Enrique Vergiati más conocido por su seudónimo de Julián Centeya, Roberto Cayol, Augusto Arturo Martini mucho más conocido por su chusco seudónimo de Iván Diez, Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el célebre letrista tanguero Pascual Contursi, Francisco Bautista Rimoli cuyo seudónimo era Dante A. Linyera, Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.
Con el transcurso del tiempo varias de sus palabras han pasado a países vecinos como Chile, Paraguay y Bolivia, donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente (desde la década de 1990) también en el Perú se usan algunas palabras lunfardas. Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina, es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados allí; y sobre todo, a la difusión del rock argentino y la cumbia villera, estilos musicales en los que frecuentemente se utilizan términos del lunfardo.4 5 6
En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges afirmó -exagerando irónicamente- que el lunfardo no es un auténtico argot: «Yo tengo la impresión de que el lunfardo es artificial. Que es una invención de Gobello... y de Vacarezza».

fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Lunfardo

Ejemplos:
Procedentes del italiano y de otras lenguas de Italia
Bacán o cheto(la empesaron a usar en los '80 aproximadamente) : persona muy adinerada, elegante y amistosa. Proviene del genovés bacàn que significa patrón.
Engrupir: engañar. Del genovés gróppo: nudo, atado, envoltorio, posiblemente por irradiación semántica de los demás italianismos del lunfardo que, del significado originario de paquete, ha pasado a significar estafa, engaño.
Procedentes del francés.
Según Rendón: «Las voces lunfardas provenientes del francés se usan especialmente para mencionar lo prohibido, el placer que se relacionaba con el comercio sexual. (...) También con el francés se designa la elegancia, la gracia y la cortesía.»10
Cana: cárcel. Proviene de canne: Bastón, por el bastón de los policías, era también el término utilizado por los rufianes franceses para nombrar al policía, pasó a luego a ser cana como sinónimo de autoridad y, más tarde, cárcel.

Pucho: resto de algo, colilla de cigarrillo. De puchu: lo que sobra.


Locuciones adverbiales

Una locución adverbial es una expresión que indica el modo de hacer algo. Algunos ejemplos:
A la marchanta: como venga, sin planes ni preparaciones, al azar.
A la bartola: sin esmero, como salga.
Al voleo: sin rumbo fijo, elección sin selección detenida, indiscriminada.
A la romana (derivado del equilibrio señalado por el "fiel" -aguja- de la libra o balanza romana) : por partes iguales.
A la guarda: al por mayor, en gran escala.
Al divino botón: sin motivo.
Al cuete (cohete): de balde, inútilmente.
A los ponchazos: en forma desordenada.
Al contado rabioso: en efectivo.
A la violeta: desocupado.
Al bardo: inútilmente, sin razón.

Glosario del lunfardo :


Apoliyar, apolillar

Es muy frecuente en el habla argentina. Expresiones como «qué apolillo que tengo» derivan de él y se refieren también al sueño o al cansancio. Derivaría del napolitano appollaiare, refiriéndose al pollaio (gallinero). En el habla coloquial de Campania appollaiare se refería a las gallináceas, cuando al oscurecer marchaban a dormir en el gallinero. Otra expresión muy usada es «me voy a apolillar», que significa «me voy a dormir».

Argento [Forma vulgar de referirse al gentilicio argentino. Generalmente se la utiliza en forma despectiva, aunque también es usada para expresar más rápido este gentilicio o para una doble nacionalidad que requiera llevar el gentilicio argentino adelante (Ej. argento-canadiense). En el lunfardo, el término argento es usado en forma despectiva para demostrar, que una persona es poseedora de algunas malas costumbres que han sido frecuentes entre los argentinos del siglo XX. Por ejemplo, si ocurre algo que involucra a dos personas y llega a ser visto o no por una tercera, esta tercera persona lo ignora todo o no se hace cargo de la situación (sigue la norma del "no te metás", motivo por el cual se le dice que es argento o que tiene algo de argento. En este caso son también usadas las frases Yo, argentino (por parte de esta tercera persona) o 100% Argento.
Atorrante
Tiene etimología dudosa. Se sabe que ya en la década de 1880 en zonas costeras de la ciudad de Buenos Aires se ubicaron grandes caños de desagües pluviales (por el entubado de los arroyos de Granados, Matorras, Manso, etc.). En tales caños pernoctaban los vagabundos y a estos vagabundos se les decía atorrantes (tal cual se les menciona en la novela Quilito, de Carlos María Ocantos, hacia el año 1891).
Se ha difundido la versión, no comprobada, según la cual en tales caños figuraba la inscripción del titular de una empresa contratista e importadora de los caños llamada «A. Torrant» o «A. Torrans». Actualmente no se encuentra documentación que ratifique tal versión.
Parece más probable que la palabra provenga de atorrar, y ésta de torare, verbo napolitano de uso generalizado entre la gente baja de las poblaciones costaneras para designar la holgazanería, pero que se aplicaba casi exclusivamente a la tranquila paciencia de los pescadores cuando no hay pesca. (Ver Geocities.ws/Lunfa2000).
Otra posible explicación viene de la época de la esclavitud, en lo que hoy es el Río de la Plata, cuando se ponía a los esclavos a tostar las semillas del café, acción que también se conoce como "torrar". Cuando se encontraba a los esclavos descansando en horas en que debían estar tostando el café, se decía que estaban "atorrando". De ahí que se designase dicha palabra para referirse a alguien que no trabaja o no cumple con sus obligaciones o se despreocupa del prójimo.
Así la palabra atorrante ha sido aplicada como insulto a alguien vagabundo; a lo largo del siglo XX (especialmente desde la segunda mitad de ese siglo) coloquialmente la palabra atorrante ha pasado muchas veces a denotar (calificándola) a la persona astuta, a alguien que "se sale con la suya" y que tiene la habilidad de seducir y/o convencer a alguien; de hacer lo que esa persona quiere que el otro haga por él/ella. En cuanto a la palabra atorranta -esto acorde con la etimología original de "alguien que duerme o se acuesta en cualquier lado"- ha pasado a significar a la mujer evidentemente promiscua.

Cantidades de dinero

Denominaciones vigentes:
Guita (véase arriba la explicación etimológica) = 1 centavo (aunque generalmente se aplica a una cantidad arbitraria de dinero. Ejemplo: «¿Tenés guita?», pregunta si tiene dinero, sin especificar cantidad.)
Mango (véase arriba, la explicación etimológica) = 1 peso (de ahí deriva el verbo manguear: pedir dinero prestado). También en su modo plural como 2 mangos, 3 mangos, etc.
Diego = 10 pesos (también se le dice "diego" a una coima o "retorno" o "comisión" de un 10% en un "curro" casi siempre ocasionado al erario público)
Gris = 50 Pesos (En referencia al color del billete, no tan usado)
Violeta, lilita o morado= 100 pesos (En referencia al color del billete). Tiene también un uso plural como 1 violeta, 3 violetas, etc.
Gamba o "ciego" = 100 pesos
Luca = 1.000 pesos (de pelucona, apodo que se daba a una moneda en que salía la efigie del Rey de España con peluca)
Cocinero = 5.000 pesos
Palo = 1.000.000 de pesos (palo verde = 1.000.000 de dólares)
También a veces se hacen referencias según el personaje histórico que tenga impreso el billete (dos Mitres = 4 pesos, o un Roca = 100). A las monedas en general (al cambio) se las denomina "chirolas" o "moneda". Ej: 2 mangos y chirolas = 2 mangos y moneda = 2 pesos y algunos centavos.
A una cantidad de dinero ínfima se le dice genéricamente "dos guitas", "dos mangos" o "chaucha y palito", a fines de siglo XIX e inicios de siglo XX se denominaba "cobre" a la moneda de escaso valor ya que los centavos estaban hechos con cobre, en esa época (e incluso en la actualidad) si alguien era indigente se decía "no tiene ni un cobre".
Denominaciones obsoletas:
Debido al cambio de los aspectos de los billetes y monedas hubo también cambios en las denominaciones (gran parte de las denominaciones vigentes datan de aproximadamente 1990 cuando se restableció el peso argentino como moneda de curso legal):
Alfonso (por Raúl Alfonsín) nombre que se le daba al austral
Canario (por el color amarillento) nombre que se le daba al billete de 100 pesos en la primera mitad del siglo XX.
Fragata (por poseer destacado el dibujo de la fragata Sarmiento) nombre que en los 1960s se le daba al billete de 1000 pesos.

eso fue todo por hoy(?

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